Capitulo 23: De los Años Dorados a la Gran Depresión.
EEUU entre 1918 y 1945:
Durante la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en la principal potencia económica del
mundo, con el dólar reemplazando a la libra en el comercio internacional. Gran Bretaña no pudo mantener su
producción para alimentar el comercio, lo que llevó a EE. UU. A ocupar su lugar. Entre 1920 y 1921,
enfrentaron una crisis debido a la pérdida de mercados protegidos y disminución de exportaciones tras el fin
de la guerra, junto con altos niveles de desempleo por el retorno de los soldados. Se produjeron huelgas,
represión del anarquismo y un aumento de la xenofobia y el nacionalismo antiminorías.
Tras la crisis de posguerra, desde mediados de 1921 comenzó una década de expansión económica conocida
como “los años locos”. Se caracterizó por el liberalismo económico y el aislacionismo político. Los gobiernos
republicanos favorecieron a los empresarios, permitiendo la concentración de riqueza en grandes
corporaciones debido a políticas impositivas regresivas y falta de legislación laboral. La industria automotriz
y la construcción fueron sectores clave en. este boom, dando lugar al fordismo y a la expansión urbana con
la especulación inmobiliaria y la construcción de suburbios y rascacielos. .
La crisis de 1929 y la Gran Depresión. El crack del 29: Hacia fines de la década nada indicaba el inminente fin
del auge económico. Los beneficios acumulados eran tan altos que a partir de 1928, una parte creciente de
los dividendos se deslizó hacia la especulación en el mercado de valores. Pronto se desató una euforia
especulativa que acaparó la atención y el dinero mundial. Los beneficios en el campo especulativo eran tan
altos que nadie invertía en los sectores de la producción. Es asi que la especulación bursátil se ve estimulado
por el crecimiento constante de las cotizaciones. Otra pieza clave de los mecanismos especulativos eran los
trusts de inversión. Los inversionistas depositaban su capital en estas compañías para la negociación de
títulos y acciones.
A partir de 1929, tres elementos marcaron la contracción de la demanda: Las crecientes dificultades agrícola.
La desaceleración del ritmo de la construcción - La caída de la producción industrial. En agosto de 1929,
la Reserva Federal intentó poner un paño de agua fría al auge especulativo y subió las tasas de descuento en
un 6%. Esta medida no fue suficiente y la Bolsa continuó en alza.
2) Las causas estructurales de la crisis. Hubo dos interpretaciones de la crisis del 29. Una pone el acento en
el consumo privado y la otra en la inversión:
La tesis subconsumista afirmaba que la desigualdad en la distribución de la renta se había ido acentuando y
por lo tanto, el mercado de bienes durables se había restringido. Por esas mismas características, se suponía
erróneamente que la demanda de bienes durables se saturaba rápidamente. De esta forma se creía que la
gran expansión industrial americana se asentaba en un mercado sumamente inestable.
Las interpretaciones modernas se centran en los problemas que enfrentaba la inversión de capital. El
problema principal era hallar nuevas oortunidades de inversión donde colocar los crecientes beneficios para
mantener el nivel de rentabilidad de las empresas. De lo contrario se acumularían capitales subutilizados,
con el consiguiente aumento de costos. Por esos años, la mayor parte de las inversiones se volcó hacia la
renovación de los bienes de capital, por lo que la productividad era cada vez mayor, generando cada vez
mayores beneficios que eran necesarios reinvertir. En 1929 no había mercado capaz de absorber semejante
producción de bienes durables. Los stocks comenzaron a acumularse y se frenó drásticamente la inversión
en bienes de capital. Por ello, se produjo el catastrófico paro económico.
3) La gran depresión: Fueron 3 años desde 1929 en el que el conjunto de la economía se hundió en una
marea deflacionaria que se tragaba los activos como un interminable agujero negro. Los sectores más
afectados fueron la construcción y los bienes durables. La producción se redujo en casi un 50%, los precios
bajaron 20%, se disparó el desempleo y los mercados consumidores se contrajeron. Además, el sector
agrícola terminó de arruinarse. La imposibilidad de ajustar inmediatamente los volúmenes de producción
condujo a que los precios experimentaran depresiones abruptas del orden del 60%. La profunda crisis
agrícola provocada por la deflación de los precios, fue uno de los factores que prolongó la crisis durante tanto
tiempo.
Asalariados desocupados pierden sus casas. Las reinvindicaciones sociales y salariales eran escasas.
Asimismo las huelgas (que no eran muchas) eran reprimidas violentamente. Tras el impacto en los EEUU, sus
efectos rápidamente se dejaron sentir en Europa y el resto del mundo, donde la producción mundial cayó
alrededor del 40% y el desempleo se expandió mundialmente.
El libre comercio desapareció, así como los intercambios multilaterales y el patrón oro. El proteccionismo ,
la conformación de áreas monetarias y comerciales cerradas y el comercio bilateral surgieron como
alternativas. Aunque todos los precios cayeron, los de los productos primarios se deterioraron mucho más
que los industriales, por lo que las economías más atrasadas se vieron fuertemente perjudicadas.
Los planes New Deal: Luego de tres años de progresivo deterioro, el mercado era incapaz de restablecer el
equilibrio de manera automática. El Estado fue asumiendo la función de motor de la economía . Fueron
lanzados programas de inversiones públicas, asesoramiento y acción social, tratando de reactivar las
economías y disminuir las consecuencias del desempleo y el hambre.
Para Keynes, tres eran los mecanismos claves para controlar el ciclo económico y eliminar el desempleo: -
Gasto público deficitario. Redistribución del ingreso -Facilidades monetarias
Roosevelt en 1932 celebró el New Deal (nuevo trato) con la sociedad. Era una época en la que todos los
sectores solicitaban reformas. El estado iba a inmiscuirse participando activamente en el mercado intentando
mantener en positivo su fisco. Primer New Deal (1933-1935): Apuntó a restablecer el beneficio privado,
frenando el desplome de los precios a través de la regulación del mercado y a paliar el desempleo masivo
mediante la adopción de medidas de emergencia, como por ejemplo la construcción de obras públicas y la
creación de fondos de asistencia para desocupados.
El gobierno respondió a la crisis bancaria con la creación del Fondo para la Reconstrucción Financiera (RFC)
para respaldar depósitos y financiar hipotecas, aumentando el control estatal sobre el sistema bancario y las
bolsas de valores. Se intentó fomentar la inversión real y se promulgó la Ley de Recuperación Nacional para
fijar precios y limitar la competencia, pero fue declarada inconstitucional en 1935. La Ley de Ajustes
Agrícolas (AAA) buscaba planificar la producción agrícola con cuotas y subsidios, aunque fue impugnada en
1936. Se implementó ayuda a desempleados para estimular la demanda, pero los nuevos empleos eran mal
remunerados y no generaban nueva riqueza debido a la priorización del superávit. Se evitó el aumento del
gasto deficitario y las obras públicas para evitar críticas de socialismo.
El segundo New Deal (1936 – 1941): Fue un “giro a la izquierda”. El gobierno demócrata, en vísperas de
elecciones, tuvo que aliarse con los sindicatos, adoptar una retórica fuertemente antitrust y comprometerse
a implementar una recaudación tributaria más progresista. Roosevelt fue reelecto en 1936 y 1940.
Los hombres del segundo New Deal aceptaban la concentración económica del capitalismo norteamericano
como un hecho irreversible e incluso deseable, en tanto significaba una mayor eficacia económica. Las
grandes empresas habían monopolizado varios sectores y obtenían elevados beneficios al fijar precios altos.
La acción reguladora del Estado debía garantizar la vigencia de la competencia de precios. A tal fin se creó el
Comité Económico Nacional Temporal (TNEC)
Los New Deal tuvieron un éxito limitado. La filosofía era que el Estado tomaría el control de los asuntos
económicos hasta que la empresa privada pudiera resurgir y recuperar la iniciativa. En gran medida, la
inconsistencia de las disposiciones económicas de los New Deal se debió a limitaciones ideológicas y
académicas (que se oponían al déficit fiscal contra la recesión).
No bien los indicadores comenzaron a dar muestras de recuperación sostenida, los sectores empresarios
manifestaron su oposición a continuar con el aumento del gasto público y tolerar una agresiva política fiscal
que afectaba a los grupos más adinerados. Esto llevó al gobierno a implementar una prematura política de
saneamiento fiscal, lo que causó una aguda recesión en 1937 que elevo severamente el índice de
desempleo.
Sin embargo, la solución para la depresión económica radicó en el aumento del gasto bélico, lo que hizo que
los niveles de producción en 1941 se elevaran progresivamente hasta alcanzar los de 1929. Así, el número
de desempleados comenzó a disminuir y el ingreso per capita a elevarse.
La economía de guerra significó el progresivo restablecimiento del pleno empleo y una renovada confianza
en las posibilidades del capitalismo norteamericano.