risto Moreno o Cristo de Pachacamilla es una pintura de la crucifixión de Cristo,
de culto católico, ubicada en el Altar Mayor del santuario de Las Nazarenas de
la ciudad peruana de Lima y cuya veneración se da principalmente en octubre de
cada año.
Según el imaginario popular, la imagen fue pintada en 1651 por un esclavo
originario de Angola que fue llevado al Perú, llamado Pedro Dalcón y conocido
como "Benito", sobre una pared de adobe, aunque su autoría es disputada.1
La festividad del Señor de los Milagros es la principal celebración religiosa en el
Perú y una de las procesiones católicas más grandes del mundo.23
Historia
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La imagen original del Cristo fue pintada por la mano del hombre y se tiene
registro de su existencia en 1651 en Pachacamilla según Rubén Tuesta Vargas
Ugarte. Posteriormente fueron añadidas las imágenes de Dios Padre, María y
María Magdalena.4 Se le atribuye como Cristo Moreno debido a que, entre sus
creyentes, predominaba la gente de piel negra, además, el lienzo que recorre las
calles, réplica del muro, el Cristo durante varias décadas tenía una tez morena.
La tragedia de 1655
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Véase también: Terremoto de Lima y Callao de 1655
El 13 de noviembre de 1655 a las 14:45 horas, tuvo lugar un terremoto que
estremeció Lima y Callao, lo que ocasionó el derrumbe de templos, casonas y las
viviendas más frágiles, y dejó miles de víctimas mortales y damnificados. Sin
embargo, la pintura permaneció intacta, sin daño alguno.5
Desde entonces, se realizaron reuniones para venerar la imagen los viernes por la
noche. Con el tiempo, se fue incrementando la peregrinación. Muchas veces se
produjeron hechos de índole distinta a las prácticas religiosas. Viendo con malos
ojos todos estos hechos el párroco de San Sebastián, José de Mena, hace de
conocimiento al entonces virrey Conde de Lemos, Pedro Antonio Fernández de
Castro, que intervenga como autoridad, para que prohibiese las reuniones y que
diera la orden irrevocable de borrar al Cristo, ya que, según su criterio, estaba
fuera de los cultos religiosos.4 El Virrey trasladó la solicitud a la máxima autoridad
eclesiástica que era en ese momento el provisor y vicario general Esteban de
Ibarra, por haber fallecido el Arzobispo Pedro de Villagómez. Este envió el 4 de
septiembre al sitio al promotor fiscal del Arzobispado José Lara y Galván,
Laureano de Mena y el Notario Juan de Uría, quienes verificaron la existencia de
la imagen del Cristo Crucificado, una concurrencia de unas doscientas personas
que entonaron el salmo miserere «Tibi soli peccavi» y la presencia del sacristán de
la Parroquia de San Marcelo, José de Robledillo, a quien José Lara le llamó la
atención de autorizar con su presencia tal tipo de reuniones, se armó un tumulto
en que los congregados en el lugar rodearon a los representantes eclesiásticos
que se vieron obligados a abandonar el lugar.
Esteban Ibarra dictaminó que se prohibiesen tales reuniones y que se borrase la
imagen, por lo cual entre el 6 y el 13 de septiembre de 1671, y se constituyó al
lugar un comité especial dispuesto por el promotor fiscal del Arzobispado José
Lara y Galán, un notario, posiblemente el mismo Juan de Uría, un pintor indígena
de brocha gorda y el capitán de la guardia del virrey, Pedro Balcázar, escoltado
por dos escuadras de soldados para el caso que se produjese desmanes por la
cantidad de curiosos y vecinos que rodeaban el lugar.
El primero en intentarlo fue un pintor que al momento de subir por la escalera
hacia la imagen comenzó a sentir temblores y escalofríos, teniendo que ser
atendido, intentó de nuevo proseguir con su tarea, pero al subir otra vez, fue tal su
impresión que bajó rápidamente y se alejó asustado del lugar sin concretar el
encargo. El segundo hombre, se acercó a la imagen, pero algo vio en ella que le
hizo desistir de raspar la imagen. El tercero, fue un soldado real de ánimo más
templado, este subió, pero bajó rápidamente explicando luego que cuando estuvo
frente a la imagen, vio que esta se ponía más bella y que la corona de espinas se
tornaba verde.
Ante la insistencia de las autoridades por borrar la imagen, la gente manifestó su
disgusto y comenzó a proferir grandes voces. En vista de lo cual el virrey y el
vicario Ibarra decidieron revocar la orden, siendo el mismo quien autorizó su culto.
Luego de una visita del virrey y su esposa, dispusieron se levante una ermita
provisional. El 14 de septiembre de 1671 se celebraría la primera misa oficial en la
ermita.
Altar mayor y mural del Señor de los Milagros de
Nazarenas de Lima.
La primera misa ante las altas autoridades eclesiásticas y
civiles.
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El 14 de septiembre de 1671 se ofreció la primera misa ante las autoridades
eclesiásticas y civiles, en la recientemente inaugurada ermita que se erigió por
orden del virrey Pedro Antonio Fernández de Castro, Conde de Lemos, fecha que
coincide con el día de La Exaltación de la Santa Cruz, comenzándose a difundir el
culto y a llegar de diferentes lugares numerosos fieles, comenzándolo a llamar al
crucificado, Santo Cristo de los Milagros, o de Las Maravillas. Un detalle muy
resaltante fue la gestión del Párroco de San Sebastián y de Doña Margarita Andy
Tebes Manrique de Lara para el traslado del Mural a dicha parroquia, pero no
esperaron la negativa de las autoridades y de los fieles. Días después de tan
memorable ceremonia se nombra como primer mayordomo de la entonces Ermita
del Santo Cristo de los Milagros a don Alemán.
El terremoto de 1687 y la primera procesión
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Véase también: Terremotos de Lima y Callao de 1687
Procesión del Señor de los Milagros
El 20 de octubre de 1687, a las 4:45 a. m., un violento terremoto que según
cronistas de la época duró más de 15 minutos (sic) arrasó Lima junto al Callao,
teniendo una réplica a las 6:30 a. m., derribando la ermita edificada en honor al
Cristo. Ante la sorpresa general la pared de la imagen del crucificado quedó
nuevamente incólume, por lo que se ordenó la confección de una copia al óleo y
que por primera vez saliera en andas por las calles de Pachacamilla por idea
de Sebastián de Antuñano. Una vez elaborada la copia, se sacó en procesión.6
Traslado Procesional del Señor de los Milagros
en 1954.
Un dato que es importante destacar es que el Señor de los Milagros visita desde
1688 el Hospital Arzobispo Loayza, mismo que en esa época era el Hospital de
Santa Ana. A partir de ese momento hace su visita bendiciendo a los enfermos y
trabajadores que todo el año esperan ansiosos su llegada, el 28 de octubre de
cada añ