Desarrollo:
Esta sociedad le exige a la educación que acelere la velocidad del cambio educativo y
la innovación para responder a un nuevo paradigma. Este paradigma implica que el
estudiante le encuentre sentido a su aprendizaje y, por esa razón, quiera estar –de
manera presencial, emocional y mental– en la escuela, que entienda el por qué y el
para qué de lo que allí vive, hace y aprende. (Red de escuelas de aprendizaje, 2019)
El liderazgo directivo es un factor clave para hacer de una escuela, una buena escuela
(Romero, 2018) En efecto, las escuelas pueden ser lugares de reproducción y
legitimación de desigualdades sociales o formidables ámbitos de construcción de
prácticas contraculturales que contribuyan a producir calidad con equidad y justicia. Y,
como muestran las investigaciones, el liderazgo directivo puede hacer una diferencia.
Cuando las sombras de la pobreza, la desigualdad y la exclusión cubren a las
sociedades, como es el caso de América Latina, la escuela y el liderazgo directivo,
importan.
El liderazgo de una buena escuela ha de ser pues un liderazgo crítico e inclusivo
(Ryan, 2006-2016) y compartido o distribuido (Spillane), a la vez que un “liderazgo
pedagógico” centrado en el alumnado y los aprendizajes, que permita construir
comunidades de aprendizaje, generar capacidades y desarrollo endógeno en la
consecución de mayores niveles de calidad y equidad. En los últimos años se
sintetizan todos estos elementos, con énfasis en los procesos de redistribución y
reconocimiento de recursos y oportunidades, en la idea del “liderazgo para la justicia
social” (Hernández, 2014) (Murillo, 2020)
Por su parte, Axel Rivas explica que la mejora está asociada con «la eficacia o el
incrementalismo»: supone un esfuerzo sistemático para lograr mejoras en los
resultados, potenciando los elementos de la actual matriz escolar (por ej., sumar
profesores, horas de clase, dispositivos de apoyo).
A este concepto opone el de innovación, entendida como un cambio en las prácticas
hegemónicas: consiste en modificar de algún modo las reglas, estructuras y prácticas
que construyen la «matriz escolar tradicional» (Rivas, 2017)
Si jugamos con la relación entre los tres términos recorridos, podemos afirmar que:
• No todo cambio es innovación ni implica mejora.
• No toda mejora implica innovación y viceversa.
• La innovación puede ser el camino hacia la mejora.
Esa matriz tradicional también es conocida como gramática escolar, término que hace
referencia a las reglas sobre las cuales se constituyó la escuela en la modernidad,
tales como la división del tiempo y el espacio, la forma de agrupar a los alumnos en las
clases, la definición del saber a ser enseñado, clasificado en asignaturas, las formas
de calificación, acreditación y promoción (Cuban, 1995)
Se trata de reglas que definen qué es ser escuela y son altamente resistentes a los
intentos de cambio. Aun así, en muchas ocasiones los fracasos reiterados en obtener
mejoras conducen a considerar la introducción de innovaciones para conseguir logros.
Pero por, sobre todo, la innovación se presenta como la herramienta para responder a
los nuevos y diversos perfiles de nuestros estudiantes, ofrecerles una experiencia
escolar estimulante y formarlos en las capacidades que necesitan en tiempos
cambiantes, complejos e inciertos.
• Planteo del caso:
Para los docentes es importante buscar la forma de motivar a sus estudiantes y darles
sentido a las clases, atrapándolos desde lo más cercano a ellos y la tecnología es una
herramienta que ellos manejan mejor que nosotros, pero generalmente no lo
aprovechan como deberían. Por supuesto que el contexto en el que nos encontramos
es importante para afrontar desafíos y ser lugares de reproducción y legitimación de
desigualdades sociales o formidables ámbitos de construcción de prácticas
contraculturales que contribuyan a producir calidad con equidad y justicia.
Convertir cada dificultad en un nuevo desafío para buscar nuevas soluciones, para
descubrir un nuevo proyecto que les ayude a seguir desarrollándose profesionalmente,
etc.
Como utilizar estas herramientas para una escuela en todos sus niveles, es un trabajo
en equipo impresionante, donde todos podemos aportar, centrado en el alumnado y
los aprendizajes, que permita construir comunidades de aprendizaje, generar
capacidades y desarrollo endógeno en la consecución de mayores niveles de calidad y
equidad. El trabajo en equipo es enriquecedor desde la perspectiva en que se lo mire,
pero muchos docentes se enfocan en el trabajo individual, que queda encerrado en el
aula donde se práctica sin dejar que el aporte de otras miradas haga que esa idea
prospere, se enriquezca aún más y forme parte de un proceso de mejora continuada.
En consecuencia, la introducción de cambios requiere planificar cuidadosamente el
proceso para dar a las personas el tiempo que necesitan para asimilar su sentido. Y
también, atender de modo particular a la etapa de su implementación: reflexionar el
mejor modo de iniciarlo, trabajar sobre las resistencias, lograr adhesiones, recoger
evidencias para hacer ajustes, entre otras acciones que conduzcan a la
institucionalización que garantice su permanencia del cambio deseado.
Como podemos observar, la complejidad de esta tarea no puede depender de la
voluntad de una sola persona. La responsabilidad por la innovación que conduce a la
mejora debe ser asumida por toda la comunidad. Una vez más, se trata de generar
una cultura de apoyo a la innovación, en la que el liderazgo distribuido promueva una
comunidad de aprendizaje del equipo docente que se anime a explorar, experimentar,
documentar y extraer lecciones de esa experiencia.
Es importante pensar y reflexionar sobre lo que debemos cambiar institucionalmente
para dar respuestas a las demandas de la sociedad, como trabajar en redes para
lograr una escuela que cambie, innove y transforme teniendo en cuenta las carencias
todo lo que es necesario reformar para superarlas.
Y encuentran así numerosas oportunidades y desafíos que las redes de innovación
ofrecen a los docentes comprometidos a hacer de las escuelas mejores lugares para
los alumnos y toda la comunidad en general (Federico)Estas innovaciones son
necesarias ya que no se trata simplemente de mostrar las producciones de los
estudiantes, sino de explicitar los procesos por los cuales ellos y los docentes
construyen conocimiento y comprensión, para ponerlos a disposición del grupo y la
comunidad, y propiciar una cultura pedagógica reflexiva. (Rives).
Una de estas propuestas es la del Aprendizaje Basado en Proyectos o ABP. Cuando
nos adentramos en la enseñanza basada en proyectos nos preguntamos cómo
conectar a los estudiantes de hoy en día con sus trayectorias. ¿Qué sentido le dan a lo
que aprenden? ¿Cómo se involucran en su propio aprendizaje? Desde el siglo XIX,
referentes del modelo de Aprendizaje Basado en Proyectos (en adelante, ABP) como
Dewey y Kilpatrick, ponen en valor la experiencia auténtica en la educación.
La innovación educativa busca un cambio de paradigma (Aguerrondo) pasando de una
educación basada en la transmisión de información, centrada en los docentes y la
enseñanza, a una basada en construir conocimiento, centrada en los estudiantes y el
aprendizaje (Carceller)
Buscamos transformar la escuela para que sea emocionalmente significativa e
intelectualmente desafiante, que la escuela sea capaz de encender la chispa del
aprendizaje en nuestros estudiantes actuales.
Planteada como «una herramienta que contribuye a replantear los procesos de
enseñanza y aprendizaje (PLaNEA) el ABP es un escenario enriquecedor que permite
a los docentes llevar variadas propuestas pedagógicas efectivas y motivadoras al aula
para que todos los estudiantes logren un aprendizaje significativo, memorable y
profundo, rico en conocimientos y desarrollen ciertas capacidades esenciales a través
de experiencias auténticas.
. • ¿Cómo?: entrevista a un directivo:
1. ¿Cómo es su escuela? ¿Aspectos positivos? ¿Cuáles son sus carencias?
¿Qué funciona y qué no?
2. ¿Cómo describiría su trabajo y su vínculo o relación con esta escuela?
3. Con respecto a los alumnos, ¿Los intereses de los alumnos han cambiado a
través del tiempo? ¿En qué sentido? ¿qué esperan de la escuela? ¿qué le
demandan? ¿trabajan?
4. La palabra paradigma ¿qué idea le transmite?
5. ¿Considera que es necesario este cambio de paradigma? ¿Por qué? ¿cómo
beneficiaria a la institución?
6. ¿Considera que hay apertura para dicho cambio? ¿Por qué?
7. El PEI institucional, ¿contempla la posibilidad de mejoras en cuánto a la
innovación y a los nuevos paradigmas?
8. ¿Qué papel juega la tecnología en la innovación educativa?
9. ¿Cuenta la institución con recursos tecnológicos?
10. ¿Principales propósitos en la formación? Actividades extracurriculares. ¿Algo
más que nos quiera comentar?
• Propuesta:
El punto de partida de la definición de innovación educativa propuesta es tener un
claro propósito, una visión de qué queremos lograr con los estudiantes. Esa definición
se propondrá en el apartado siguiente y se resume aquí bajo la impronta de generar
en los alumnos capacidades para actuar y transformar su destino Esto requiere
atravesar la experiencia del aprendizaje en profundidad, de crear en las escuelas la
voluntad de aprender. A ese conjunto de capacidades y saberes los llamaremos
“derechos de aprendizaje del siglo xxi”. ¿Qué es la innovación educativa?
Los nuevos paradigmas, esta nueva forma de ser escuela, nos trae a la memoria la
palabra innovación, estamos rodeados de innovaciones y desde la escuela nos
basamos en los intereses de los estudiantes, no es una tarea fácil para el docente que
viene de una escuela tradicional, con lineamientos establecidos mediante el contexto
en el que se encontraba, con reglas, estructuras y prácticas que construyen la «matriz
escolar tradicional» (Rivas) pero que está en busca de mejorar los aprendizajes, de
transformar realidades, de crear sentido de pertenencia, de trabajar con el mundo real
de los alumnos. Es un camino, donde también se requiere que las escuelas estén
dispuestas a asumir un cambio en su organización.
Antes de decidir el alcance y el tipo de innovación, es indispensable llegar a acuerdos
y darle apertura al cambio como equipo de trabajo, ya que muchas veces somos
resistentes a los intentos de cambio, sin pensar que en muchas ocasiones los fracasos
reiterados en obtener mejoras conducen a considerar la introducción de innovaciones
para conseguir logros. Todo cambio produce desequilibrios y por lo tanto cuestiona un
estado de situación, esto nos motiva a seguir buscando una solución a través de los
procesos de asimilación y la acomodación, nos saca de nuestra zona de confort. Y
para lograr superar estos cambios y llegar al equilibrio necesitamos el apoyo, la
colaboración de todos los actores de la institución, el trabajo en equipo, la unión y las
críticas constructivas que logren potenciar las prácticas profesionales. Si no hay
confianza en los docenes, éstos evitarán tomar riesgos y esconderán los errores. Pero
al utilizar lo que no funciona como una ocasión de aprendizaje, los errores son
aceptados en la medida que significan mejoras (Weinstein) Necesitamos docentes-
investigadores, eso nos traerá grandes dosis de innovación educativa con sentido.
Paulo Freire decía: “mientras enseño continúo buscando, indagando. Enseño porque
busco, porque indagué, porque indago y me indago. Investigo para comprobar,
comprobando intervengo, interviniendo educo y me educo. Investigo para conocer lo
que aún no conozco y comunicar o anunciar la novedad” (FREIRE) A partir de la
entrevista realizada a la directora del establecimiento “Escuela El parque N.º 1.111”, se
pudo observar que es necesario incorporar el uso de la tecnología ya que entendemos
que son parte constitutiva del mundo en el que viven y vivirán nuestros alumnos, que
la alfabetización digital comprender habilidades que deben incorporar y que la
tecnología encierra un gran potencial para variadas intencionalidades didácticas
(motivación, indagación, comunicación, diversificación, entre muchas otras).
Innovar en tecnología requiere un proceso que permitirá desarrollar confianza personal
y un dominio efectivo de la expresión y la comunicación verbal. (Rivas). Les brindará
herramientas para promover y acompañar a la conformación de una cultura escolar
reflexiva de mejora continua de la enseñanza, y el fortalecimiento de la capacidad de
toma de decisiones, individual y colectiva, a partir de la investigación y el trabajo
basado en evidencias. La reflexión y este trabajo basado en evidencias son claves
para la consolidación de comunidades de aprendizaje robustas, conscientes de su
propia práctica, y capaces de expandir.
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