CLASE: SÓCRATES (469-399 a.C.
Sócrates señala el inicio de una nueva época en la filosofía tanto por el descubrimiento de algunas ideas filosóficas
que iban a determinar el posterior desarrollo de la filosofía, como por su peculiar modo de vivir la filosofía, por el que iba a
convertirse en un modelo del filosofar.
El año de su nacimiento se lo marca entre el 469 y el 470 antes de Cristo (se sabe que tenía 70 años cuando murió en
399 antes de Cristo). Su padre era escultor y su madre partera, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio
de su madre y la actividad filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período
de esplendor de la sofística en Atenas.
La figura de Sócrates está llena de misterio. Ya que nunca escribió nada en toda su vida, por lo tanto no hay escritos
directos de él (tal vez por el modo que tenia de enseñar, ya que creía que el conocimiento se daba a través de la palabra,
es decir en el diálogo con un otro) y los testimonios que nos han llegado son bastante diferentes. Son tres las fuentes
directas sobre Sócrates: Aristófanes que escribía obras de teatro; Jenofonte un historiador de la época y Platón discípulo
y principal promotor de su vida e ideas. También existe una cuarta fuente Aristóteles (385-323 a.C.) pero que no lo conoció
en persona, solo a través de su maestro Platón.
Una frase que se le atribuye a él, “Sólo sé que no sé nada”, tiene el siguiente origen. Un amigo suyo fue al oráculo
de Delfos (templo) a preguntarle a la pitonisa (que era una especie de mediadora entre los humanos y la divinidad) si
había alguien más sabio que Sócrates, a lo cual contestó: NO. Su amigo le revela esto al propio Sócrates el cual interpreta:
sólo la divinidad es sabia y frente al saber divino nada vale el saber humano. Toma consciencia de que él en realidad no
tenía un conocimiento seguro de nada. Lo que se propone hacer es interrogar a diferentes personas, los cuales se supone
que son los que más saben en la ciudad. Interroga a políticos, poetas, guerreros y artesanos para investigar y averiguar
si estos sabían sobre lo que es la justicia, la belleza, la valentía, la virtud. Su conclusión es que estos creen que saben
pero en realidad sus afirmaciones están llenas de contradicciones.
Por lo tanto su afirmación de que no sabe nada está más cerca de la sabiduría que aquellos que dicen saberlo todo, ya
que ocultan su verdadera ignorancia. Es clara la alusión también a los sofistas. Aunque no es de extrañar que a Sócrates
se le pudiera confundir con un sofista, al menos en algunos aspectos: era un gran retórico y constantemente usaba
la ironía y argumentos engañosos contra sus adversarios. Pero no compartía con ellos ni el relativismo (la verdad va
cambian según diferentes factores) ni el escepticismo (no es posible conocer realmente).
Fue injustamente condenado al finalizar el gobierno de los Treinta Tiranos, a la pena de muerte (tuvo que beber
cicuta un potente veneno) por no creer y no respetar la fe religiosa (impiedad) y por ser un ejemplo nocivo para la juventud
(corromper la mente de los jóvenes). La verdadera razón de la condena era política, molestaba a algunos personajes que
habían asumido en el nuevo gobierno democrático. El juicio de Sócrates quedo inmortalizado en el diálogo de Platón “la
apología de Sócrates”. Platón cuenta en otro de sus diálogos (Critón) como sus discípulos quisieron ayudarlo la noche
antes de su ejecución a escapar de prisión, la cual niega rotundamente, diciendo que las leyes de la ciudad muchas veces
lo favorecieron y que ahora que no lo favorecía no respetarlas era romper con lo que creyó toda la vida, era preferible
padecer una injusticia que el cometerla, ya que el cometer una injusticia estaba en sus manos y terminaría dañando su
alma, padecerla no modificaría su propio ser (desde un punto de vista moral o ético) si escapaba sería un cobarde y
terminaría asumiendo una relatividad de las leyes como creían los sofistas, que toda ley moral depende y se modifica
según las circunstancias, su actitud al asumir su condena y su propia muerte era una prueba del pensar y actuar de
forma coherente, asumiría su destino por más duro o injusto que pareciera, las leyes o normas humanas (nomos), para
él, se mantenían absolutas (siempre se cumplen) mientras las respetáramos, esto dependía de nosotros .
El objetivo de su filosofía era el ser humano, y muy especialmente la ética y la política.
Su actividad filosófica gira en torno a la polémica contra los sofistas: en contra del relativismo moral de Protágoras, la
crítica al lenguaje y el consiguiente escepticismo de Gorgias. Sócrates que cree en la existencia de la verdad, considera
necesario restaurar el valor comunicativo del lenguaje, con el fin de acabar con el caos moral y político, cuyos
principales teóricos eran los sofistas.
En contra de Gorgias mantiene que el hecho de que no nos pongamos de acuerdo sobre ciertas cuestiones, no
significa que no podamos llegar a descubrir una definición verdadera: por ejemplo, que no sepamos en qué consista
la justicia, no significa que no exista la justicia o que ese concepto sea relativo. Solo a través de una investigación
minuciosa en diálogo (mayéutica) con nuestros semejantes podremos ir desvelando la verdad poco a poco. De hecho,
Sócrates concebía la filosofía, no como una labor individual, sino como una búsqueda colectiva ejercida a través del
diálogo, en eso precisamente consiste la mayéutica o arte dialéctico.
La forma elegida por Sócrates para la enseñanza era el diálogo, privilegiando la función de preguntar más que la de
contestar los interrogantes que se planteaban. Las respuestas dadas por el maestro podían correr el riesgo de cerrar la
discusión y provocar la ilusión de que se habían alcanzado “la verdad” o que se sabía todo. Prefería, en cambio, provocar
la reflexión del discípulo para que por sí mismo descubriera la verdad.
Sócrates sostenía que este método lo había aprendido de su madre. La mayéutica (“dar a luz”), arte de la partera, su
madre tenía este oficio y él toma este concepto para compararlo con su misión en la vida: ayudar a “dar a luz” el
conocimiento en el otro, no ha transmitirlo. El procedimiento es "sacar a la luz" mediante el diálogo las verdades o
conocimientos que, según Sócrates, tenemos en nuestro interior, en nuestra alma. Consiste en un diálogo entre dos o
más interlocutores, en el que el mismo Sócrates, usando la ironía, fingiendo no saber nada, va haciendo preguntas del
tipo: "¿qué es la justicia?", "¿qué es lo bueno en sí?", etc. Los otros van contestando con casos particulares (lo justo es
devolver el dinero a quien nos lo ha prestado”). Sócrates va dirigiendo el diálogo usando la reducción al absurdo hasta que
tras un proceso inductivo por fin llegan a una definición de lo que andaban buscando: qué es la justicia, lo bueno, lo bello,
etc.
La definición corresponde a lo esencial, a lo que se llega después de despojar el asunto del que se trata de los rasgos
superficiales, y quedarse con lo que es común a todos los casos, es decir, con el concepto o definición universal. A la
definición se llega a través de un proceso inductivo. En definitiva, la mayéutica se basa en el principio según el cual la
aplicación de un predicado general, por ejemplo: "árbol", a una pluralidad de objetos, casos o individuos, supone la
presencia en estos de ciertos rasgos idénticos. En el caso del concepto "árbol" lo esencial sería decir que pertenece al
reino vegetal, que tiene raíces, tronco, ramas, y hojas y fruto en determinadas épocas del año alguno y otro siempre.
Según Aristóteles, Sócrates es el inventor de la definición y del procedimiento inductivo (sacar conclusiones generales
a partir de casos individuales).
Sin embargo la mayor parte de los diálogos socráticos, suelen terminar sin que se alcance una definición
absolutamente satisfactoria. El interlocutor de Sócrates ve refutadas una a una, todas sus definiciones y Sócrates tampoco
ofrece una definición alternativa. Este proceder resulta desconcertante y se debe precisamente a su confesión irónica de
ignorancia, a través de la cual reconoce la limitación y provisionalidad de su propio saber, dispuesto siempre a someterlo
a revisión. Esto no significa que Sócrates sea un escéptico al estilo del sofista Gorgias, simplemente cree que la verdad
no es algo que se dé de una vez para siempre, sino que es algo progresivo que requiere de constante revisión.
Sócrates utiliza la ironía para desenmascarar ese supuesto saber, y así darle la ocasión a su interlocutor de reconocer su
ignorancia. Éste es el momento de la refutación, verdadera catarsis (liberación) intelectual, en la que el otro descubre que
no sabe lo que creía saber. Lo que se le aparecía como obvio o ya sabido era un saber que poseía pero sobre el cual no
había reflexionado. De aquí la afirmación socrática: “solo sé que no sé nada”, verdadero principio de la sabiduría. Saber
que no se sabe, o sea adquirir la conciencia de la propia ignorancia, es el primer escalón de la sabiduría. Alcanzado este
momento, el diálogo es conducido por el interrogador desde los casos concretos, creencias y opiniones hasta el concepto
universal. Sócrates sostenía que su misión (revelada por el dios Apolo en el templo de Delfos a través de la pitonisa) era
despertar la conciencia de sus conciudadanos. Actuar como un “tábano” (insecto molesto) sobre los atenienses,
estimulando un examen de conciencia. Esto constituía para él un deber moral, aunque a muchos atenienses les resultara
un personaje molesto. Lo que termino llevándolo a juicio y una condena a muerte.
La ética socrática
A Sócrates no le interesa conocer la naturaleza del cosmos. Intentó más bien conocer cómo debe obrar el ser humano. La
ética socrática abarca una reflexión sobre tres elementos:
• El principio y origen de la vida moral es la conciencia. Se trata de una visión interna que dice lo que se debe hacer.
Por eso Sócrates insiste tanto en el conocimiento íntimo de cada uno con la frase: «Conócete a ti mismo». Sócrates
recurría frecuentemente a su «demonio», que no era otra cosa que su propia conciencia.
• Todos los hombres son sujetos que tienen una moral. La vida moral no pertenece a unos pocos, a los favorecidos por
la fortuna o el éxito.
• La ética socrática es intelectualista, pues identifica el bien con el saber. Para este filósofo, no se puede conocer el bien
y no practicarlo y, por tanto, quien obra mal, lo hace por ignorancia sobre lo que es bueno. Es necesario conocer el bien
para actuar correctamente. Pero, por otra parte, su ética también es eudemonista (la felicidad como fin), pues identifica
en la virtud el fin del acto moral y a su vez la felicidad como finalidad de la virtud. Sócrates defiende que la virtud (areté
moral) es enseñable.
ACTIVIDAD SÓCRATES:
TRABAJO PRÁCTICO FILOSOFIA – Sócrates
1) Elabore un cuadro de coincidencias y diferencias entre el pensamiento de Sócrates y el pensamiento de los SOFISTAS
2) ¿Cómo enseñaba Sócrates a sus alumnos? y ¿por qué eligió esta forma de enseñar y aprender?
3) Explique la frase “solo sé que no se nada”, atribuida a Sócrates (relacione la misma con el pensamiento y vida de
Sócrates)