0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas69 páginas

Confucio: Filosofía y Política en China

Cargado por

Luca Roggero
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas69 páginas

Confucio: Filosofía y Política en China

Cargado por

Luca Roggero
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Confucio: Analectas

Introducción.
Durante más de 2000 años los emperadores chinos establecieron y promovieron el
culto a Confucio. Hoy en día los emperadores se han ido, pero el culto sigue muy vivo.
Confucio no era un confuciano. El confucianismo imperial simplemente adoptó del
maestro aquellas afirmaciones que prescribía a la sumisión a la autoridad establecida,
ignorando oportunamente los conceptos más esenciales, como los preceptos sobre la
justicia social, la disensión política y la obligación moral de los intelectuales de criticar a los
gobernantes cuando este abusaba de su poder o cuando oprimía al pueblo.
Es por este uso y por estas manipulaciones ideológicas que muchos chinos de
espíritu progresista asociaron a Confucio a la tiranía feudal. Su doctrina se convirtió en
sinónimo de oscurantismo y opresión. Todos los grandes movimientos revolucionarios de la
China del XX han sido firmemente anti confucianos.

LAS ANALECTAS Y LOS EVANGELIOS


Es el único texto en el que puede encontrarse al confucio real y vivo. Consiste en
una serie discontinua de afirmaciones breves, diálogos y anécdotas cortas. Fue recopilado
por dos generaciones sucesivas de discípulos
alrededor del año 400 AC.

¿QUIÉN FUE CONFUCIO?


Supuestamente nació en 551 AC y
murió en 479 AC. No era el intelectual rodeado
de libros que solemos imaginarnos cuando
pensamos en un viejo sabio – maestro.
Supuestamente era muy hábil con el arco y la
flecha, montando a caballo y un gran
deportista. Un incansable viajero,
constantemente se desplazaba de un país a
otro (china pre imperial como un mosaico de
estados autónomos).
Confucio fue un hombre de acción, pero también fue una figura trágica. En la China
imperial se empezó a venerar y, al mismo tiempo y como consecuencia, a neutralizar su
potencial subversivo. Confucio vivió en una época de transición histórica, una época de
crisis cultural. El vio como se hundía su mundo en la violencia y en la barbarie. Confucio
creía que el cielo lo había escogido para restaurar el orden del mundo basándose en una
nueva ética, salvando a toda la civilización.
Constantemente se preparaba para ello y el reclutamiento y formación de discípulos
era parte de ese trabajo. Pasó prácticamente toda su vida viajando de un estado a otro con
la esperanza de encontrar un gobernante que le diera una oportunidad y lo emplease a el y
a su equipo. Que le confiaran un territorio en el que pudiera establecer un modelo de
gobierno. Esto nunca sucedió.
La trágica realidad del Confucio como político fracasado fue sustituida por el mito
milagroso del confucio gran maestro supremo.
LA POLÍTICA DE CONFUCIO:
Confucio desconfiaba de las leyes. “El gobierno es de los hombres, no de las leyes”.
Las leyes invitan a las personas a volverse tramposas. La verdadera cohesión de una
sociedad se asegura, no mediante normas legales, sino a través de la observancia ritual.
Según Confucio, el rey gobierna por su fuerza moral, si no puede establecerse como
ejemplo moral pierde el derecho a la lealtad de sus ministros y la confianza de su pueblo.
Incluso se puede leer a Confucio como un intento de volver a definir el sentido de una serie
de conceptos claves, por ejemplo, el de caballero. Originalmente significaba aristócrata,
miembro de una élite social: uno no podía convertirse en un caballero, solo se nacía. Para
Confucio, por el contrario, el caballero (hombre ideal) es miembro de la élite moral. Es una
cualidad ética, lograda mediante la práctica de la virtud y fortalecida a través de la
educación.
Como solo los caballeros son aptos para gobernar, la autoridad política debe
basarse solo en criterios de logro moral y de competencia intelectual. Esto condujo al
establecimiento del imperio burocrático, el gobierno de los mandarines.

CONFUCIO Y LA EDUCACIÓN:
Al afirmar que el gobierno y la administración del estado debe confiarse a la élite
moral e intelectual de los caballeros, Confucio tendió un puente decisivo entre la educación
y el gobierno: solo la educación te puede dar acceso al gobierno, sólo los educados podrán
ser ministros. PERO, la educación que pensaba Confucio era abierta a todos. Su objetivo
era principalmente moral. Creía que una conducta equivocada procedía de una falta de
educación, comprensión.
Lo más importante de la educación confuciana es que era humanista y universalista.
Lo importante no es la información técnica acumulada ni la profesión especializada, sino el
desarrollo de la propia humanidad. La educación no tiene que ver con tener sino con ser.

LOS SILENCIOS DE CONFUCIO:


Lo importante de las analectas tmb reside en lo que NO DICEN.
Estos silencios se producen sobre todo cuando los interlocutores intentan llevarlo a hablar
del más allá. Esto ha llevado a sus intérpretes a concluir que Confucio era agnóstico. El
autor no está de acuerdo con esta interpretación. El cree que la negativa a responder no es
una forma de evadir el tema, sino que, por el contrario, es la afirmación más poderosa,
puesto que las preguntas sobre la muerte siempre se refieren, de hecho, a un tiempo más
allá de la muerte y cualquier respuesta saltaría por encima de la muerte, haciendo
desaparecer tanto a ésta como a su imposibilidad de comprenderla.
Leer LAS ANALECTAS COMO FUENTE.

C. Holcombe: Una historia de Asia Oriental


Daoismo.
Después del confusionismo, la siguiente escuela más influyente del pensamiento
clásico chino fue el daoísmo. Aunque tuvo mucha menos influencia que en otras partes de
Asia Oriental fuera de China. Es difícil de determinar. La palabra dao misma significa ruta o
Senda y en el sentido filosófico, viene a significar el camino. Las cosas que se consideran
daoistas pueden ser muy variadas.
Para el período clásico Zhou (1045 - 221 AC), el pensamiento daoísta puede
definirse en términos de sólo dos libros relativamente breves y no abiertamente religiosos:
Lao-Tsé y Zhuangzi. El hombre conocido como Lao-Tse, que le da el nombre al libro, fue
contemporáneo de Confucio, más viejo que él y significa simplemente viejo maestro. Se
cree que Zhuangzi fue un personaje histórico real y el libro que lleva su nombre es una
colección de parábolas y cuentos.
El camino, o dao, es evidentemente el concepto fundamental más importante del
daoísmo. A diferencia del dao confuciano, que era específicamente moral y enfocado en el
ser humano, el daoísmo iba más allá de las insignificantes consideraciones artificiales del
ser humano. No era cuestión nada más de que la moralidad humana fuese artificial: podría
ser incluso contraproducente. Hay competencia precisamente porque la sociedad honra al
valor.
Los daoistas fueron abogados adelantados de lo que puede describirse como el
principio de laissez-faire, significa admirar lo que concebían como el mínimo de intervención
gubernamental en la economía china. Tanto las tradiciones daoistas como las tradiciones
teóricas confucianas tendían a abogar conscientemente por un ideal acercamiento
minimalista hacia el poder. los confucianos favorecían el liderazgo mediante el ejemplo
moral por encima de las reglas y castigos y con frecuencia siguen continuos llamados a
reducir impuestos y dar el resto al pueblo. Los daoistas, desde una perspectiva diferente,
creían que la intervención activa solo empeoraría las cosas. “El dao es eterno: al no hacer
nada nada queda sin hacerse”.

Legalismo.
Un contraste notable el ideal de gobierno minimalista por el que abogaban los
confucianos y daoistas, está representado en la tercera gran escuela del pensamiento
clásico chino: el legalismo. Este pone énfasis en las técnicas de gobierno basadas en la ley
escrita, claramente codificada y ejecutada de manera estricta.
Los libros del legalismo son el libro del Señor de Shang y el Han Feizi. Algunos
consideran que los legalistas propusieron realismo. Había un compromiso sincero con los
objetivos del estado de construir un país rico y un ejército fuerte, esto ayudó a transformar el
reino de Qin, donde el señor de Shang fungía como Primer Ministro en el siglo IV a.c. El
legalismo se convirtió en el fundamento ideológico del primer imperio.

El arte de la guerra.
Confucionismo, daoísmo y legalismo fueron las tres principales escuelas de
pensamiento en la china del período tardío de la dinastía Zhou, pero también hubo otros.
Uno de los primeros grupos importantes fueron los seguidores de Mozi, el libro que se titula
Mozi trata temas de defensa militar. No es de sorprender que el llamado periodo de los
estados combatientes produjeran una buena cantidad de especialistas en asuntos militares.
En la dinastía Zhou temprana, los ejércitos habían sido típicamente pequeños y el
combate se concentraba en aristócratas subidos en carros. Sin embargo, entrando el
período de los estados combatientes (siglo V a.c. hasta 221 a.c), el derecho a portar armas,
que alguna vez fue privilegio por los aristócratas, ahora era una obligación masculina
universal. La conscripción militar posibilitó la creación de enormes ejércitos nuevos de
soldados.
La naturaleza cambiante de la guerra trajo como consecuencia una crueldad mucho
mayor. Ahora ganar lo era todo y no el honor como antes. Sun Tzu ( Sun Tzu fue un general,
estratega militar y filósofo de la antigua China que vivió en el periodo de los estados
combatientes de China), declaró la milicia como un camino (dao) de decepción. La idea era
ganar con la menor cantidad de enfrentamiento y destrucción posible, basándose más en la
inteligencia que en la fuerza bruta. El comandante no era ya un aristócrata subido en un
carro ni un guerrero que heroicamente y en persona guiaba el ataque en la batalla, sino más
bien se trataba de grandes estrategas dirigiendo detrás de las líneas. Es sabido que el Sun
Tzu propuso el ataque de las estrategias del enemigo por encima del ataque a sus
ciudades. La guerra cerebral se volvió más importante que el combate físico. El Sun Tzu
sugería la posibilidad ideal de ganar la guerra incluso sin la necesidad de una batalla real.

El primer imperio.
“Los errores de Qin (221-207 a.c.)
Los muchos dominios semi independientes que conformaban el territorio Zhou
temprano se habían consolidado desde hace mucho en un puñado de reinos territoriales
relativamente grandes. Estos reinos fueron unificados por primera vez en un solo imperio en
221 a.C. Según una estimación china, el hombre que se convertiría en el primer emperador
de China, Ying Zheng tenía 39 años cuando unificó lo que parecía ser el mundo civilizado
entero.
Después de haber sido durante un tiempo vasallo menor de Zhou, el estado Qin se
fundó oficialmente en el año 770 a.c. En esa misma región "dentro de los pasos" que había
sido el corazón de la región zhou original hasta el período de los estados combatientes, Qin
permaneció menos desarrollado que los otros estados al este de la planilla central. La
llegada a Qin desde el este, del Señor de Shang en 361a.c. marca un punto de quiebre en
la historia tanto de Qin como de China. Uno de los aspectos más destacados fue su
extraordinario grado de apertura al talento inmigrante.
En 247 a.c., el hombre que se convertiría en el primer emperador de China asumió
el trono como último rey de Qin en 221 a.c., sus fuerzas armadas conquistaron el último de
los estados combatientes, y su primer acto registrado después de este logro sin
precedentes fue consultar con sus funcionarios para concebir un título más majestuoso para
sí mismo. El resultado de las deliberaciones fue el nuevo título del emperador. Para la
historia, este hombre es comúnmente conocido como Qin Ahí Huangdi, que significa
literalmente primer emperador de Qin.
Las historias tradicionales chinas retratan el régimen de Qin como increíblemente
sistemático e intrusivo, sin embargo las formas de ver este imperio varían según la
perspectiva revisionista o no de las personas que lo relatan.
Después de un largo periodo de guerra incesante, el primer emperador justificó sus
conquistas en nombre de proveer la paz y uniformar la justicia para el pueblo. 2000 años
antes que naciera Hobbes, un libro compilado en la corte de Qin ya prefiguraba la famosa
idea de Hobbes de que, ante el interés compartido del auto preservación, puede ser
necesario que la gente se someta a la autoridad a un estado poderoso.
Según algunas historias tradicionales, la crueldad e inflexibilidad de la regulación
legalista de Qin provocó revueltas. A un año de la muerte del primer emperador 210 a.c., el
país estaba ansioso de una rebelión. Los Qin cayeron en 207 a.C, después de sólo 15 años
como Dinastía Imperial. Jia Yi (201 a.c. - 169 a.c.) fue quien sucedió a los Qin y escribió que
habían tenido éxito enrollando el Imperio como un tapete, envolviendo el universo entero.
Jia Yi atribuyó su caída a los abusos y excesos y a la incompetencia del sucesor del primer
emperador que el sistema Imperial en sí mismo.

El imperio Han (202 a.c.- 220 d.c)


La dinastía Qin había unificado a los Estados combatientes pero solo duró 15 años.
Por lo tanto, para mucha gente los antiguos reinos independientes eran un recuerdo vivo.
Sin embargo, independientemente del fugaz resurgimiento de algunos de aquellos reinos,
en su lugar, muy pronto fue restaurando el modelo imperial unificado. A la larga, el líder
rebelde más importante resultó ser Liu Bang. Aunque había habido un acuerdo previo entre
los líderes Rebeldes de, quien quiera que tomara primero la región de dentro de los pasos
se convertiría en el siguiente Rey, Liu Bang selló los tesoros de Qin y esperó la llegada del
comandante supremo. A fin de cuentas fue nombrado rey de Han, en el área del Valle del
río Han, un poco más lejos hacia el sur. Una consecuencia perdurable fue que no solo se
convertiría en el nombre de las Dinastía Imperial sino que, con el tiempo se convertiría
también en el nombre unificado de toda la raza china. Actualmente, el pueblo han es el
pueblo chino.
Cuando el rey de Chu fue asesinado a traición en 206 a punto c. Ese acto dio a Liu
Bang un pretexto para reanudar la guerra civil. Finalmente venció a todos sus rivales y se
declaró el mismo emperador fundador de la Nueva Dinastía, la Han. Los principados semi
independientes fueron eficazmente eliminados y la administración centralizada fue
restaurada en todo el Imperio.
La temprana dinastía han tenía un ejército conscripto o de reclutamiento. Todos los
hombres adultos eran llamados a prestar 2 años de servicio militar; por lo regular era un año
de entrenamiento y uno de servicio. Esto permitió que la dinastía han congregara un ejército
enorme. Sin embargo en uno de los primeros encuentros el primer emperador Han, Gaozu
(Liu Bang), se vio rodeado y atrapado en la cima de una montaña cerca de la actual Datong,
por el poder militar nómada de los Xiongnu.
Poco después de asumir el trono, el sexto emperador Han,
Wudi, sostuvo debates formales en la corte sobre la pertinencia
de la política de apaciguamiento hacia los Xiongnu. Wudi
desarrolló una nueva estrategia para flanquear a los Xiongnu.
El Imperio han estableció una cadena de guarniciones y
fortificaciones en el noroeste, la cual acabó con la fuente de
tributo de los Xiongnu y condujo finalmente la desintegración
del imperio xiongnu, cerca del año 73 a.c. Sin embargo, el
costo financiero de esta estrategia también estuvo a punto de
llevar a la bancarrota a la dinastía Han.
El confusionismo de la dinastía Han se arraigó en el
estudio meticuloso de los clásicos. Sin embargo, hubo ciertos aspectos del pensamiento
confuciano que fueron exclusivos de la dinastía Han y que se ejemplifican mejor con un
hombre llamado Dong Zhongshu. Para la interpretación que dio Dong al confucionismo era
primordial la idea de que el cielo y el hombre están mutuamente conectados. Por lo tanto, la
función particular del gobernante es armonizar las relaciones entre cielo, tierra y hombre. Se
creía que el comportamiento humano podía resonar armónicamente a través del orden
natural.
Hacia finales del período de los estados combatientes, la práctica de la propiedad
privada de la tierra ya estaba bien establecida, pero los estados combatientes y los primeros
gobiernos imperiales se cimentaban en una base tributaria y de conscripción compuesta por
muchos pequeños agricultores más o menos iguales. Sin embargo a lo largo de la dinastía
Han, algunas familias acaudaladas tuvieron la capacidad de adquirir grandes propiedades
en detrimento de los pequeños agricultores que fueron despojados y quedaron reducidos a
arrendatarios, sirvientes o incluso vagabundos.
En 184 d.c. estalló una rebelión de inspiración religiosa conocida como La rebelión
de los turbantes amarillos. Aunque en sí los turbantes amarillos fueron reprimidos muy
pronto, en el proceso, el poder pasó a manos del comandantes militares independientes. En
el año 191, uno de estos generales se llevó al heredero del Trono y destruyó la antigua
capital de Han.

El "Romance de los tres Reinos" (220-280 d.c.)


Para el año 196 había 13 grandes regímenes de caudillos
independientes entre las ruinas del imperio Han. La situación se
estabilizó de alguna manera cuando los diferentes enclaves de los
caudillos acordaron entre ellos la formación de tres imperios
relativamente considerables, popularmente conocidos como los tres
reinos. La dinastía Wei 220-265, imperio Wu 222 280, y la dinastía
Shu Han 221 263.
El pedido de los tres reinos ha sido inmortalizado con
profusión en la ficción china como la gran era de la estrategia militar y
Las Guerras Heróicas. Aunque es la guerra lo que ha capturado la
imaginación popular, el período de los tres reinos fue también una era de importante
despertar en el pensamiento y la literatura, el individualismo y de una marcada y colorida
excentricidad. La caída de las dinastías han arrastró con ella muchos de los
apuntalamientos ideológicos del confucionismo de esa época. Ahora, la erudición estaba
menos de moda. Surgió entonces una moda por entregarse al libertinaje, el hedonismo, el
alcohol y las drogas, algunas veces con la cínica observación de que tanto el sabio como el
tirano iban a terminar Igualmente muertos.
En 265, el trono Wei de los tres reinos fue usurpado por uno de sus propios
generales, quien fundó una Nueva Dinastía denominada Jin occidental 265-316. En 280, la
dinastía Jin occidental completó con éxito la unificación de los otros reinos con la
subyugación final de Wu punto de este modo fue reunificado el imperio chino pero esta
reunificación resultó ser efímera.

LA EDAD DEL COSMOPOLITISMO.


China dividida.
Los cinco Hu y los dieciséis Reinos (norte de China, 304-439 d.C.)
A comienzos del siglo IV, el gobierno imperial centralizado se desintegró casi en su
totalidad, fue desmembrandose en lo que se conoce comúnmente con el nombre de los
Dieciséis Reinos. De manera más precisa, los historiadores reconocen en realidad 21
dinastías distintas en el norte de [Link] fueron bastante efímeras. A medida que el
norte de China se sumió en el caos durante el siglo IV, es posible que parte de la población
haya huido al refugio que ofrecía el sur.
La crianza de ganado fue una parte sustantiva en el estilo de vida de los pueblos no
chinos, conocidos de manera colectiva por el nombre de los Cinco Grupos Nómadas (Wu
Hu), quienes dominaron desde entonces el panorama político y militar del norte. Más que
agricultores a la usanza china, los Hu eran por lo común ganaderos y consumían mucha
carne. Hablaban lenguas que no solo diferian del chino, sino que no mantenían ningún
vínculo con él.
No obstante, no hay ninguna evidencia clara de que los provinieran de hecho de
algún lugar fuera de las fronteras actuales de China. No hubo verdaderas invasiones
bárbaras. Para explicar la existencia de tantos pueblos no chinos en el interior de China,
hay que recordar que, durante el período formativo de la antigua Dinastía Zhou, varias
comunidades evidentemente no chinas habían continuado viviendo de manera dispersa a lo
largo del norte de China. Luego los imperios Qin y Han extendieron mucho el territorio
controlado por los chinos y en el proceso trajeron diferentes grupos de pobladores dentro
del imperio. Además, la dinastía Han permitió deliberadamente a ciertos grupos nómades
establecerse a lo largo de su frontera norte.

Las dinastías del Sur (Sur de China, 317-589 d.C.)


Mientras que la dinastía jin occidental se desgarraba entre feroces guerras civiles,
un príncipe Imperial estableció un nuevo cuartel general para así en 307. Después del
colapso final de Jin occidental, este príncipe asumió el trono en 317 para convertirse en el
emperador fundador de la dinastía Jin Oriental. El terreno húmedo del sur les proporcionaba
en cierta medida una protección natural contra la caballería Hu del Norte, pero en el sur
cayó una ola de refugiados que provenía del Norte y trajo complicación.
A pesar del conflicto potencial entre refugiados provenientes del Norte y los más
antiguos sureños originarios, entre los chinos étnicos y los aborígenes, y con los nuevos
Invasores Hu del Norte, y a pesar también de la grave debilidad de su gobierno, la dinastía
Jin oriental gozó sorpresivamente de un largo periodo de estabilidad y prosperidad. El
secreto del éxito fue el compromiso, la conciliación y un equilibrio del poder relativamente
sólido.

Borao Mateo: Los viajes de Sheng He y de


Magallanes.
Los informes chinos datan de 80 años antes que los del viaje
de Magallanes.
Viajes asiáticos de exploración ANTES de la llegada de los
portugueses.
XHENG HE ERA un almirante musulman, eunuco. Dinastía
MING (1368 – 1644)
La primera expedición fue en 1405. 370 barcos, de los
cuales 62 eran los llamados barcos tesoro, la flota también incluía barcos nodrizas, en los
que transportan animales vivos y huertas, que garantizaban la mantención de toda la tropa.
27000 personas. Visitó países como Java y CALICUT (sur de la India). EL PLAN DE LA
EXPEDICIÓN ERA EL RECONOCIMIENTO Y VASALLAJE AL IMPERIO CHINO POR
PARTE DE LOS MONARCAS VISITADOS, a quienes se les regalaba sedas y otros tesoros.
La segunda expedición el comandante la guió desde China.
La tercera, en 1409. 30 mil soldados. Llegaron a Ceilán, donde erigieron una estela
grabada en 3 idiomas (chino, tamil, persa). En la estela se conmemora la visita, la entrega
de regalos y el agradecimiento a Buda por su protección en el regreso a la flota de la
primera expedición. Sin embargo, poco antes de volver hubo un conflicto con un rey que se
rehusó a someterse a la autoridad china.
La cuarta expedición se dio en 1413, llegó más allá de la India. La instrucción
especial era restaurar el trono en el reino de Sumatra, operación que se logró con éxito.
Una parte de la flota, que se había separado para ir a Bengala, volvió antes a China
llevando consigo al rey de Bengala como invitado y además, una jirafa.
La quinta expedición, 1417. Llegó
por primera vez a las costas de
África. La sexta se dio en 1421.
Las expediciones se
detuvieron abruptamente cuando
murió el emperador YongLe. El
nuevo emperador no quiso seguir
con el proyecto, pero duró 1 año en
el poder. El nuevo nuevo emperador
XUANDE estuvo dubitativo al
principio pero aún así ordenó una
nueva y última expedición en 1431.

CONSIDERACIONES:
Comparar los viajes de los chinos con los de Magallanes puede ser arriesgado pues
tienen casi un siglo de diferencia y sobre todo porque son tipos de viajes diferentes. Uno
transitaba rutas ya conocidas que en su mayor parte seguían la costa, el otro era
exploración pura. Para ZHENG HE las exploraciones eran de encargo, de modo que – a
diferencia de la de Magallanes -- no dependían del impulso del almirante a cargo. Los
eunucos iban a donde se les había asignado. Por eso, cuando dejaron de recibir órdenes,
cesaron los viajes.
Otra diferencia es que los viajes de ZHENG HE eran viajes bajo la lógica de
proyección del poder. Es decir, que se recorren espacios lejanos, pero YA conocidos, para
escenificar poder político, económico y militar. Así como para obtener información con
propósitos de control regional.
Dentro de lo que podrían ser semejanzas entre lo que vendría a ser la conclusión.
Los viajes de los chinos sembraron un antecedente y eso se vió reflejado en cómo los
distintos reinos recibieron a los portugueses.
● La costumbre de presentar vasallaje.
● Asegurar control comercial, portugueses vistos como comerciantes.
● Agresión y rechazo. En los lugares donde los chinos no habían visitado
anteriormente.

Cesar Guarde Paz: La posición de la mujer en la historia intelectual


China.
Tiene como objetivo mostrar, a través de los textos confucianos y neo confucianos,
cuál ha sido la posición de la mujer en la filosofía china clásica. Se analizarán textos de
Confucio y de sus comentadores.
La conclusión es que el confucianismo, a pesar de no preocuparse excesivamente
por la mujer, supo desafiar la conciencia colectiva y resaltar el papel de la mujer en la
historia y en la sociedad.
Ofrecer una visión más auténtica frente a la condena de los textos confucianos que
la modernidad china expresa.
LA MUJER EN LAS ANALECTAS:
La primera referencia se encuentra en el libro 8vo. Confucio comenta sobre los
administradores del rey WU, que a pesar de lo difícil que es encontrar ministros con talento,
él poseía 10. Añade que habiendo una esposa entre los hombres, serían únicamente 9.
¿Está diciéndonos que no había diez ministros con talento porque uno de ellos era mujer?
¿o está resaltando el papel de la mujer en el gobierno del estado?.
La segunda referencia a la mujer en las ANALECTAS es incluso más problemática:
“únicamente LAS jóvenes y los hombres bajos son difíciles de educar. Acércate a ellos y se
insubordinarán, aléjate y te guardarán resentimiento”. LISA RAPHALS excusa a confucio
afirmando que se estaría hablando de las dificultades particulares de la educación de las
mujeres en la antigua china. Lo cierto es que la estructura de la frase deja claras varias
cosas: se está comparando a las jóvenes con hombres bajos, que en la filosofía confuciana
representan la antítesis del hombre ejemplar. de igual forma, la estructura de la civilización
china no favorecía a la educación de las mujeres. Su situación social era similar a la de los
hombres bajos y, muy probablemente, muchas de ellas no sabían leer. Por ello, no es
extraño que Confucio desarrolle esta desafortunada comparación. La cuestión está en
descifrar si al hacer esta comparación Confucio criticaba a la sociedad de su época, recogía
un hecho objetivo o creía que las mujeres eran intrínsecamente incapaces para la actividad
intelectual.
LA MUJER EN LOS TEXTOS DE LOS ESTADOS COMBATIENTES: los textos rituales, el
clásico de la poesía y la doctrina de mencio.
Los textos rituales, pensados para explicar y regular la vida en la corte. Estos
escritos estipulaban una serie de distinciones en el comportamiento ritual basadas en la
idea de que entre hombre y mujer hay distinción de funciones. Nos dice que hombres y
mujeres no deben sentarse juntos, no deben usar la misma toalla y peine y no deben
tomarse de las manos. Además de permitir únicamente al marido volver a casarse en caso
de viudez.
Mencio, comentador de Confucio nos dice:
● “que hombres y mujeres, al dar y recibir no entren en contacto ¿es el ritual?” “si, lo
es”
● “si la mujer de un hermano se está ahogando, ¿la rescataría entonces con las
manos?”
● “si la mujer de un hermano se ahoga, ha de ser rescatada con la mano”.
Lo que mencio anticipa es la interpretación que el neo confucianismo realizará del
ritual. El confucianismo no entiende estas enseñanzas como reglas de comportamiento
prescriptivo, sino como guías para comportarse en sociedad que pueden NO seguirse si
una circunstancia lo impone.
Además, podemos encontrar más de 30 ideas que narran historias de amor fuera del
matrimonio y situaciones post matrimoniales en las que las esposas rechazan a sus maridos
por motivos de infidelidad. Las posibilidades de elección de la mujer también aparecen en
estos poemas, incluso uno de ellos cuenta que una mujer advierte a su amante que si no la
ama bien, ella amará a otro.

BIOGRAFÍAS.
Una historia del siglo 1 AC nos plantea el dilema moral en el que se encuentra la hija
del duque MU del estado QIN (659 – 621 AC). Estaba casada con un duque del estado
vecino de Jin. “tu deseo de partir ¿Cómo no va a estar también adecuado? Sin embargo, el
gobernante ha hecho de esta humilde sirvienta que se case contigo para retenerte aquí.
Que hoy no sea yo capaz de retenerte, es demérito mío. Regresar contigo sería abandonar
a mi señor. Contar tu plan sería traicionar mi conducta como esposa.
La joven esposa no solo NO acompaña a su marido, sino que años después se casa
con otro duque en ese mismo estado, su hermano.
La evidencia textual sugiere que las mujeres gozaban en la práctica de más
movilidad y libertad que la que los textos plantean.
Hablando sobre su padre, el filósofo neo confuciano CHENG YI (1033 – 1107) relata
cómo éste, tras haber cuidado de sus hermanos huérfanos y a los hijos e hijas de estos.
Poco después un discípulo le pregunta si eso no iba contra las normas de comportamiento
establecidas, a lo que el maestro respondió “tal es la norma, más hay personas que no
pueden acogerse a ellas.
En otra anécdota cuenta que había una mujer casada cuyo marido no podía
mantenerla y sus padres querían llevársela de vuelta. “En tal situación, no se puede ser
inflexible. Tan solo hay que estar atento a que el deseo de la esposa de abandonar a su
marido no sea engañoso”.

CONCLUSIÓN:
Podemos decir que 1) el confucianismo nunca se preocupó excesivamente de la
cuestión del género, amoldándose en términos generales a la situación social y 2) que
cuando las autoridades confucianas lo vieron necesario, no existió contradicción alguna
entre sus principios filosóficos y favorecer a una mujer dentro de la sociedad.
Por lo tanto, es lícito preguntarnos no solo que puede aportar el confucianismo a la
teoría de los derechos humanos, sino además cómo puede contribuir a desarrollar
sociedades más democráticas a partir de unos vales autóctonos y no necesariamente
importados.
El confucianismo, independiente de la formulación de sus enunciados de autoridad
supra natural, constituye una filosofía interpretativa y altamente moldeable a las nuevas
situaciones.

J. Gernet: “El cielo de los chinos, el dios de los cristianos”.


El autor da cuenta de los problemas que enfrentaron los misioneros cristianos que
comenzaron a llegar a China en 1600. En el texto se plasman las discusiones y debates de
criterios cosmológicos, conceptos y variados criterios entre la visión china y la cristiana.
También postula las múltiples críticas de los letrados chinos hacia la concepción del mundo
y la religión católica.
Un misionero importante fue el jesuita Mateo Ricci, comandado a misionar en chino
y predicar el cristianismo. Quiso identificar al cielo y al soberano de arriba de los chinos con
el Dios de la Biblia. En este primer comentario podemos vislumbrar cómo los jesuitas
trataron de unir nociones inconciliables.
El cielo de los chinos une nociones profanas y religiosas, es la expresión de un
orden cósmico, divino, natural y social. El cielo de los chinos procede de forma silenciosa,
insensible y continua. El cielo para los chinos es el origen de todos los seres y todos los
principios de orden (li) y la energía del yin y del yang, redistribuidor del bien y del mal.
Wang Qiyuan (letrado chino): “El carácter inseparable del cielo visible y del cielo
como principio activo del orden del mundo y la correlación que existe entre las nociones de
cuerpo o substancia (ti) y la de actividad (yong), son también fundamentales en los
conceptos cihnos como la distinción del creador y su creación en los conceptos cristianos”.
Dinamismo universal:
Los chinos niegan la oposición del yo y del mundo, del espíritu y del cuerpo, de lo
divino y de lo cósmico. Los misioneros denuncian estas confusiones y llegaron a la
conclusión del materialismo de los chinos. Incluso negaron que hayan tenido conciencia de
dios. Sin embargo, para los chinos los verdaderos materialistas son los misioneros porque
no pueden despojar al universo de sus fuerzas visibles: los espíritus y los dioses como una
forma más sutil de la energía universal. Los chinos consideran que el universo tiene sus
propios principios reguladores.
Xu Dashou (letrado chino): “Los bárbaros dicen creo en la vida eterna. Se ve muy
bien, por esto, que no han comprendido absolutamente nada del sentido de la palabra vida.
El confucianismo habla de una proliferación incesante de la vida (sheng sheng), la que por
referencia a ese flujo ininterrumpido de la naturaleza no tiene fin, El budismo habla de la
ausencia de vida, la cual, por referencia a esa partida y a esa ruptura absoluta que es como
una desapariciones, no deja trazas…”

Crítica del pecado original:


Xu Dashou (letrado chino): “En fin, aquel que llaman el diablo ¿no fue acaso creado
por las propias manos del señor del cielo?¿Cómo es que llegó a tal cosa?”.”¿Por qué pues
el señor del cielo, que es todopoderoso, desarrolló, por el contrario, los tumores y las
tiñas?”.
También, los misioneros quisieron perpetuar la idea de que el universo era una
energía primordial increada y omnipresente, que el mundo y los seres eran productos de
mecanismos naturales y espontáneos, esto chocaba con la idea de un Dios creador
cristiano.

Chesneaux: Movimientos campesinos en China.


Cap. 1: “La herencia de las revueltas campesinas de la época clásica”.
Todas las grandes sociedades preindustriales han conocido la fiebre de los furores
campesinos. Sin embargo, ningún país dispone a este respecto de una herencia tan rica y
sobre todo tan continua como la de china.
Toda la historia de la China imperial esta jaloada de revueltas campesinas: las de los
turbantes amarillos, las cejas rojas y los caballos de bronces. Sin embargo, estas rebeliones
campesinas de la antigua China han sido ignoradas durante mucho tiempo por los
historiadores occidentales. La historiografía tradicional china solo consntia en señalar la
existencia de las revueltas campesinas en el caso de que consiguieron derrocar una
dinastía y colocar otra en el poder. La sociedad china se basaba en efecto en el respeto al
orden establecido. A menudo era el jefe de los rebeldes campesinos el que asume el poder
imperial, restableciendo así la legitimidad confuciana por medio de la insurrección popular.
Si el trabajo campesino era minucioso, increíblemente paciente y habilidoso, no
había vencido, sin embargo, las condiciones climáticas e hidrográficas. La agricultura china
seguía siendo marginal, sobre todo por la desigualdad de las lluvias, las sequías, las
inundaciones, los tifones, las epidemias, las plagas de langosta eran muy frecuentes y
llevaban consigo pérdidas de cosechas y hambre.
Los campesinos estaban sometidos a la dependencia económica de los notables, los
“dueños de la tierra” (ti-zu, término chino que designa a los terratenientes). La sociedad
rural china no estaba organizada en función de los grandes dominios señoriales, pero la
estructura profunda de la sociedad era la misma, y es justo calificarla de feudal, en el
sentido amplio del término, aunque careciera de instituciones propias del feudalismo.
Había, sin embargo, una diferencia fundamental entre este feudalismo chino y el feudalismo
del occidente medieval, diferencia que no residía en tal o cual modalidad de los lazos de
dependencia impuestos a los campesinos, si en el papel del Estado. El estado, poco
importante en el feudalismo occidenal era por el contrario todopoderoso en China. Los
campesinos estaban tan explotados por la maquinaria pública y burocrática como por la
codicia de los ti-tzu.
Los campesinos, salvo en los periodos de grandes crisis dinásticas, estaban
totalmente excluidos de la administración pública. El centro del poder estatal que gravita
sobre el campesino era el yemen, la residencia del mandarin y todos sus auxiliares. En los
campos chinos el yemen (público) era el verdadero equivalente del castillo señorial (privado)
inglés/francés. Era el yemen lo primero que los campesinos saqueaban e incendiaban
cuando estallaba una rebelión. El número de campesinos desclasados, desarraigados y
vagabundos era considerable.
Un jefe campesino rebelde, a finales de la dinastía T’ang (siglo IX) se declaraba gran
general enviado por el cielo para defender la igualdad. Los términos t’ai-p’ing (gran paz),
p’ing-chun (igualdad), ta-tung (gran armonía) se repetían constantemente en sus lemas y en
sus banderas, por poco que los cronistas oficiales se hayan signado darnoslas a conocer.
Se hacían llamamientos a la lucha violenta contra los poderosos, los ricos, los
[Link] religiosidad se expresaba en la invocación del cielo para restablecer la
justicia.
La masa de los rebeldes campesinos procedía, como es natural, del mismo
campesinado. Pero sus dirigentes provenían a menudo de otras capas sociales: artesanos
arruinados, elementos marginales de la sociedad rural, letrados que habían suspendido
exámenes, monjes taoístas u “ovejas negras” (de familias respetables).
Aunque el proceso de las revueltas campesinas era por naturaleza discontinuo,
gozaba, sin embargo, del apoyo de una estructura continua: la de las sociedades secretas.
Estas estuvieron directamente involucradas en todas las revueltas campesinas de la historia
de China. Ya en el siglo II de nuestra era la guerra campesina que derroco a la dinastia Han
estaba dirigida por la secta taosta de los Turbantes Amarillos. A su vez, las organizaciones
secretas respondían a los campesinos de otras formas también, por ejemplo, organizando el
contrabando de la sal. Sobre todo las sociedades secretas actuaban como grupos
elementales de ayuda mutua y de seguridad social en beneficio de sus miembros. Acogían
en sus filas a las mujeres, categoría especialmente oprimida de la sociedad rural china.
Afirmaban la igualdad de hombres y mujeres y permitían a menudo el acceso de las
mujeres a los grados más elevados de su jerarquía.

¿Es posible hablar ya de una conciencia social del movimiento campesino en la


China de las grandes dinastías? Sin duda se trata de un sentimiento muy vago. Pero existen
al menos indicios de tal sentimiento. Por ejemplo, las baladas populares, canciones y
cuentos folklóricos eran un elemento oral importante de esta conciencia campesina.
El inventario del movimiento campesino chino en el curso de los siglos, es
ciertamente uno de los logros más sólidos de los historiadores de China Popular a partir de
1949. Sus investigaciones están basadas en la convicción de que los comunistas chinos
son los herederos de toda una larga tradición nacional de luchas campesinas. Algunos han
criticado esto mencionando una supuesta re-escritura de la historia. Pero los mismos
historiadores de China Popular difieren entre sí en torno a puntos esenciales y antes de
decidir si la historia ha sido re-escrita es preciso ponerse de acuerdo sobre la necesidad de
escribirla, sobre el valor, después de tantos siglos de historia de China centrada en las
clases dirigentes, de explorar la herencia histórica de las masas campesinas…

¿Que lugar ocupo en la dinámica histórica de la China clásica? En primer lugar, a


pesar de sus repetidos fracasos, el movimiento campesino consiguió crear en China un
clima permanente de inseguridad, de guerra social. En otras palabras, la clase dirigente no
estuvo nunca totalmente segura de controlar la situación. No es casual que el partido
comunista se haya formado y entrenado en un país en el que durante siglos la lucha
armada enfrentó a los campesinos con la clase dirigente.
Por otra parte, los movimientos campesinos en China no tuvieron solo un papel
negativo; si atacaron el orden establecido trataron en muchas ocasiones de crear un orden
rebelde. La contribución más importante del movimiento campesino al juego de las fuerzas
históricas en la China imperial fue en efecto la caída de las grandes dinastías.
Finalmente, el movimiento campesino no había conseguido desprenderse de otra
ambigüedad fundamental: la que existe entre la revuelta política y la criminalidad. En un
sistema político como el de la China clásica, donde ningún mecanismo permite expresar la
oposición política, la oposición al orden establecido sólo podría ser global. Un adversario
político se veía necesariamente reducido a ser un rebelde.

Cap. 2: “Los levantamientos campesinos de mediados del siglo XIX”.


Desde comienzos del siglo XIX, como resultado de la presión demográfica, de una
serie de calamidades agrícolas, y sobre todo, de la crisis del poder manchú, la agitación
agraria había recomenzado en toda China. Entre 1850 y 1870, dieron paso a una oleada de
grandes revueltas de excepcional amplitud. Participaron millones de campesinos. El
movimiento duró cerca de veinte años. Las revoluciones de los T’ai-p’ing, los Nien y los
musulmanes y las revueltas dirigidas por las antiguas sociedades secretas fueron
movimientos aislados, incapaces de conjugar sus esfuerzos, y permitieron así que la
dinastía manchú llevará a cabo una inesperada recuperación extrema.
No es casual que este poderoso estallido campesino se situara en la época de las
guerras del opio y de la apertura de China por las potencias occidentales. La dinastía
manchú está desacreditada por la facilidad con que había cedido a las exigencias
occidentales; el tráfico de opio, ilegal antes de la guerra y después legalizado, se lleva de
China una buena parte de las reservas de plata y
alteraba la relación de las monedas en perjuicio de los
campesinos.
La rebelión de los T’ai-p’ing, el más
espectacular y original de los grandes movimientos
campesinos de medidas del siglo XIX, estuvo también
más profundamente condicionada por las
circunstancias que todos los demás levantamientos
campesinos de la historia de China.
El movimiento T’ai-p’ing es fundamentalmente
un movimiento agrario, una rebelión de los campesinos
contra sus enemigos naturales en el seno de la
sociedad china: ti-tzu, gentry y mandarines. Pero tenía
al mismo tiempo un acentuado matis nacionalista o
protonacionalista y presentaba tambien aspectos
modernistas originales.
En el mismo año en que se establecieron en Nankín, los T’ai-p’ing promulgaron un
sistema agrario de la dinastía celeste, el colectivismo primitivo se situaba dentro de la
tradición directa del utopismo campesino chino: “Todas las tierras bajo el hielo será
conjuntamente cultivadas por los hombre bajo el cielo. Si la producción es insuficiente en un
sitio, id a otro donde sea más abundante… La tierra será arrendada por todos, el arroz
comido por todos, los vestidos llevados por todos, el dinero gastado por todos. No habrá
desigualdad y nadie quedara sin comida o sin calefacción”
El movimiento T’ai-p’ing tenía al mismo tiempo un carácter protonacionalista, quería
liberar a China de la dominación de los manchúes, considerados como extranjeros a China.
Al principio los T’ai-p’ing llevaron a cabo una guerra móvil desde las montañas de
Kuangsi hasta su llegada a Nankín, era una verdadera guerra popular y los campesinos se
levantaron para apoyarlos. Pero a partir de su instalación en Nankín, crearon un aparato de
gobierno, con una capital, un sistema político, una administración burocrática, una capa de
dirigentes que pronto se convirtieron en proliferados. Para hacer que funcionara todo este
aparato, el nuevo poder tenía que exigir cada vez más al campesinado, que dejó de ser
motor del movimiento para convertirse en súbdito de un gobierno, pagar impuestos y tasas
u sifris requisas y levas. Por esto la disminución del apoyo de los campesinos al reino
celeste de la gran paz se acentuaba de año en año.
A la disminución del apoyo del campesinado, causa principal del fracaso de los T’ai-
p’ing, se añaden una serie de factores desfavorables. El movimiento no consiguió nunca
superar un marco regional bastante restringido. limitado primero al sudoeste, pero solo se
implantó de forma sólida y duradera en las ricas provincias del bajo Yangtze. Dos
expediciones contra pekín no consiguieron movilizar al campesinado del norte y fracasaron
rotundamente. Los taiping se vieron constantemente debilitados por las disensiones entre
las camarillas dirigentes. Nanking cayó finalmente en el verano de 1864 y miles de taiping
se suicidaron con sus jefes.
La revuelta de los Nien, que duró de 1853 a 1868, se sitio en la region areosa de la
China septentrional que separa las cuencas de los rios Yangtse y Amarillo. Los Nien en
cuanto organización campesina clandestina, formaban quizá una rama del Loto Blanco. La
base social de los nien era necesariamente más
homogénea que la de los taiping. Predominaba el
campesinado pobre, y la repetición de los mismos
apellidos en las fuentes oficiales muestra que se unieron
a la rebelión pueblos enteros y linajes enteros. El
comportamiento de los nien era de ataque a las
caravanas de los mercaderes ricos, las prisiones, los
yemen y las vivienda de los grandes terratenientes.
Distribuyen entre los pobres los bienes adquiridos. Sobre
su bandera estaba inscrito este lema: “matemos a los
mandarines, matemos a los ricos, protejamos a los
pobres”.
Los métodos de lucha de los Nien estaban mucho más cerca del temperamento
campesino que el de los taiping, los cuales pronto formaron grandes ejércitos. Los nien
luchaban en pequeñas unidades de guerrillas, muy móviles gracias a sus caballos, pero al
mismo tiempo muy cercanas a la población de la aldea. Sus normas de conducta
(prohibición de saquear y tomar comida de los pobres) prefiguraban ya el corfo de buena
conducta prefiguraban ya el cofico de buena conducta promulgado por los comunistas
chinos ochenta años más tarde, exactamente en la misma región, cuando sus guerrillas
campesinas y su VIII ejército de ruta combatan contra los ocupantes japoneses.
Los nien no tenían una organización centralizada; a diferencia de los taiping, no
sentían la necesidad de crear un aparato de estado unificado y de establecer una réplica del
del orden imperial. El movimiento nein se caracterizaba, pues por su legitimismo a favor de
los Ming y su protonacionalismo en contra de los manchúes.
La historia del movimiento rebelde de los nien puede dividirse en tres fases:
● 1853-1855: reunieron y consolidaron sus fuerzas.
● 1855-1864: se beneficiaron de la existencia del reino celeste de la gran paz en el
sur, e iniciaron incluso una cooperación militar con este.
● Desde 1864: fueron el blanco de las fuerzas de represión, pero reforzados por los
restos del ejército de los taiping, resistieron activamente a las tropas imperiales.

En 1867, creyeron posible organizar, ellos también, grandes regimientos, como los
taiping. Los nien orientales partieron hacia Shantung, mientras los nien occidentales
trataban de ponerse en contacto con los rebeldes muslmanes. Pero a partir de este
momento eran mucho más vulnerables y no podían disolverse en las aldeas como lo hacían
antes en caso de peligro. Los nien orientales y los occidentales fueron sucesivamente
rodeado, divididos y eliminados, y el movimiento llegó a su fin en 1868.
Además de las dos grandes revueltas,la de los nien y la de los taiping, los
campesinos chinos tomaron parte en muchos otros movimientos controlando el orden
establecido en el tercer cuarto de siglo XIX. Las grandes rebeliones musulmanas de Yunan
(1853-73) y del noroeste (1863-73). En todas estas regiones de minorías étnicas, el
antagonismo nacional se sumaba al antagonismo social que enfrentaba a los campesinos
pobres con la alianza de terratenientes y funcionarios, en lugar de sustituirlos.
Las autoridades imperiales fueron capaces finalmente de poner fin a todas estas
rebeliones campesinas más o menos importantes, después de veinte años de crisis. Las
fuerzas rebeldes no consiguieron conjugar realmente sus esfuerzos. Todos los movimientos
campesinos de las décadas de 1850-70, las revueltas de las sociedades secretas, las
diversas expresiones de la violencia campesina, eran fruto de una condiciones locales y
unas circunstancias específicas.
El legitimismo pro-ming de las sociedades secretas no era compatible con la
ambiciones celestes de la dinastía rebelde de Nankín, los nien no tenían los mismos
motivos ni las mismas perspectivas que los campesinos musulmanes. Las fuerzas
represivas terminaron por imponerse,a costa de enormes matanzas.

Bianco, Lucien: Los orígenes de la Revolución China.


Cap. II: Los orígenes intelectuales de la revolución China.
¿Qué es el movimiento del cuatro de mayo (de 1919)? una especie de movimiento
de la ilustración chino, que pone en relieve ideales tan eminentemente razonables como la
Ciencia y la Democracia. Una empresa de liquidación, que anuncia y prepara 1949. En 1919
no se ataca sólo al imperio que se tambalea a una dinastía decadente, sino al pilar
ideológico del régimen imperial, a un sistema de pensamiento y de organización social que
se impone desde hace más de dos mil años y que sobrevive a cada dinastía concreta. Los
orígenes intelectuales de la revolución china son la crítica de la herencia cultural china,
confrontada con la civilización occidental. Y el cuatro de mayo es el rechazo total y brutal
del confucianismo, símbolo de la cultura y del pasado chino.

Los antecedentes del cuatro de mayo: la crítica del confucianismo: El cuatro de mayo es
una culminación. Sus antecedentes son todos los asaltos que han debilitado el
confucianismo desde 1840.

El cuatro de Mayo.
Es sin duda un movimiento de masas, pero ¿cuáles masas? Entre ellas no se
incluye al 95% chino. Ellas están reclutadas entre la tan pequeña minoría
educada. El cuatro de mayo es un movimiento de intelectuales, incluso en
primer lugar un movimiento del mundo universitario: estudiantes y
profesores son sus pilares. Es una manifestación estudiantil que tiene
lugar en Pekín el cuatro mayo de 1919 para protestar contra la decisión
tomada por la conferencia de la paz reunida en París de transferir al
Japón los derechos de Alemania sobre la provincia china de Shandong.
Es un movimiento de renovación y de revolución culturales que comienza
de hecho muchos años antes de 1919 y se prolongará más allá.

Chen Duxiu y la juventud: Xin Qingnian, el periodo más importante de la época del cuatro de
mayo. Chen Duxiu, que había fundado “La juventud”, es una de las personalidades más
atractivas de la China contemporánea. Pertenece a esta categoría cuya importancia hemos
subrayado, los que han recibido una formación moderna extranjera y vuelven a China a
aplicarlo. A su vez, Cai Yuanpei es el hombre de una doble formación, una formación
occidental que recibió en Europa cuando ya era considerado un letrado.

Una civilización de caníbales.


Confucianismo, cultura clásica y sociedad tradicional, todo es lo mismo. Un loco
lúcido se pregunta si el hombre ha comido siempre al hombre. Este loco es el héroe de un
cuento publicado en 1918 por la Juventud. En la última página del cuento el autor expresa
en modo aun más explícito la moral del relato: “yo pertenezco a una historia que cuenta
cuatro mil años de canibalismo”. El autor es Lu Xun y la obra Diario de un loco.
Occidentalización extrema y rechazo de la herencia china: estos dos procesos se
encuentran a veces llevados hasta la caricatura. En Che Duxiu y algunos otros, el desprecio
sin distinciones de su propia cultura va a lapar con un entusiasmo frecuentemente poco
reflexivo hacia todos los elementos de la civilización occidental. La manifestacion estudiantil
del cuatro de mayo de 1919 es una reacción nacionalista dirigida contra el imperialismo y
contra la amputacion del territorio nacional. El cuatro de mayo es un movimiento opuesto a
la cultura y no a la nación china.
Nacido de la voluntad de vida de una nación, el Cuatro de Mayo contará entre sus
herederos legítimos tanto el Kuomintang, partido del nacionalismo, como el comunismo
chino.

Del cuatro de mayo al marxismo.


Durante los veinte años que separan la revolución literaria de la guerra chino-
japonesa, la intelligentsia china evoluciona de manera casi ininterrumpida en dirección a la
izquierda y hacia el marxismo.
Nacionalismo y marxismo.
Estos nacieron a su izquierda, sin duda, pero también a su derecha: antes de
sucumbir ante los golpes del marxismo, el liberalismo ha sido primero la víctima del
nacionalismo. El partido comunista ha recogió toda la herencia del cuatro de mayo,
despojando entre 193 y 1945 al Kuomintang mismo de su propia ideología.
El marxismo se reveló como el sistema más eficaz tanto para defender y vengar el
orgullo nacional, duramente puesto a prueba tras un siglo, como para conducir el asalto
contra la injusticia del régimen social. El Marxismo permite rehabilitar una parte de la
herencia nacional. Ahora que el confucianismo está bien muerto, que pertenecen
plenamente al pasado, nada impide considerarlo objetivamente.
Desde 1918, buscando desarrollar un movimiento de masas, Chien y Li Dazhao
crean una nueva revista, más política que Xin Qingnian: “la crítica semanal”. El año
siguiente Hu Shi se levanta violentamente contra lo que él llama los ismos, y los opone a los
wentii: los problemas “reales”. Recomienda dejarse ya de disputas y sueños utópicos y
dedicársela a los problemas concretos para ensayar el resolverlos uno por uno.
Una sucesión de polémicas señala la vida intelectual china entre 1920 y 1937. Ellas
manifiestan a la vez la creciente importancia en los intelectuales de las preocupaciones
sociales y la creciente audiencia del marxismo entre ellos.

Botton Beja: Políticas hacia la familia en la China prerrevolucionaria.


La profunda crisis económica y política en la que se encontraba China desde la
segunda mitad del siglo XIX llegaron en la década de 1920 a la Constitución de partidos
políticos que sistematizaron las propuestas de cambio las soluciones a los graves
problemas que enfrentaba el país. La familia patriarcal tradicional china, autoritaria y sexista
en extremo, concentraba la mayoría de aquellos rasgos que ameritaban un cambio urgente
y radical. El elemento más dramático de las relaciones familiares lo constituía la posición de
subordinación absoluta de las mujeres, sin embargo, los jóvenes en general, hombres y
mujeres, se encontraban sujetos a la tiranía de los mayores.
Tanto el partido comunista como el partido nacionalista o Kuamintang nacieron
fuertemente influidos por ideas igualitarias, ya fueran de origen comunista o democrático
burguesa. Ambos tuvieron la oportunidad de aplicar sus proyectos políticos. El Kuomintang
asumió el poder en 1927 y durante una década, antes de la invasión japonesa, puso en
práctica una serie de políticas y reformas que expresaban aspiraciones de un grupo
idealista. Paralelamente, el partido comunista aplicó en los soviets de Jiangxi reformas
sociales radicales.

El Guomindang y su política hacia el cambio de familia.


Hasta 1949 la política social del Kuomintang no estuvo claramente definida. El
movimiento de la Nueva vida, que fue lanzado a principios de 1934, pretendía ser puesto en
práctica por los camisas azules, un grupo previamente organizado con inspiración en las
organizaciones fascistas italianas y alemanas y compuesto básicamente por jóvenes. En
función de un reordenamiento social, el movimiento se basaba en las llamadas cuatro
virtudes: comportamiento adecuado, justicia, honestidad y sentido de auto respeto. A través
de este movimiento se pretendía instruir a la gente sobre normas de puntualidad, limpieza,
higiene, comportamientos en la mesa, etcétera. Esto puede marcarse dentro de un proceso
amplio orientado a reforzar el autoritarismo.
En relación con la mujer, el movimiento de la Nueva vida, que en este aspecto había
sido coordinado por Song Meiling, esposa de Jiang Jieshi, confinó las mujeres al ámbito
tradicional de la administración del hogar y a servicios públicos en la educación y
enfermería. Se abogó porque cultivaron las cuatro virtudes: castidad, apariencia, discurso y
trabajo, y se emitieron instrucciones precisas en relación con su vestimenta. Las normas
sobre el comportamiento de la mujer cayeron en una caracterización ridícula de un
comportamiento decente.
Paralelamente, el intento más serio del Kuomintang por introducir ciertos cambios en
las relaciones familiares fue el código civil de 1931. Sin embargo esta ley no tuvo difusión y
su aplicación estuvo limitada a algunos sectores reducidos.
Las leyes sobre familia del gobierno nacionalista estaban contenidas en el código
civil, allí se reconoce a la familia como una institución secular punto se proclamó la igualdad
de los géneros y se permitió a la mujer seleccionar a su cónyuge, pedir el divorcio, casarse
en segundas nupcias y heredad propiedades. Sin embargo, se mantuvo el carácter
patrimonial como patronímico, patrilocal y patriarcal de la familia en China estaba muy lejos
de cumplirse estos principios de igualdad en relación con la mujer.
El divorcio podía realizarse por acuerdo mutuo o por decisión de la corte. Los padres
tenían el derecho y el deber de educar a los hijos e igualmente el derecho a castigarlos
dentro de ciertos límites. La adopción de niños era libre; debía hacerse por escrito. Los hijos
adoptivos tenían derecho a media porción de la herencia de los hijos del matrimonio. Para
efectos legales la familia fue definida como un conjunto de parientes que vivían juntos con el
objeto de compartir permanentemente una vida en común.
El código civil nacionalista evidentemente intentó un ataque contra los excesos de
La piedad filial (En términos más generales, la piedad filial significa ser bueno con los padres, cuidar de ellos, tener
buena conducta, no sólo con los padres, sino también fuera del hogar para dar un buen nombre a los padres y antepasados;
mostrar amor, respeto y apoyo, mostrar cortesía, asegurar herederos varones) ,
que en última instancia era la
fuente donde emanaban los arreglos matrimoniales y otros aspectos de la autoridad y
restricta del padre cómo fue importante en la concesión de derechos a las mujeres en
términos de propiedad y herencia. Sin embargo, el Kuomintang no puso gran empeño en las
transformaciones sociales y el código civil se dio tardíamente y sin ninguna intención de
hacerlo aplicar, pues eran leyes que solo le concernían a un sector muy privilegiado de la
sociedad.

De Jiangxi a Yan'an. El partido comunista y su política hacia la mujer y la familia.


Ya en 1927, Mao señalaba claramente los tres sistemas de autoridad que
esclavizaban al pueblo: la autoridad política representada por el sistema estatal; la autoridad
del clan, representada por el complejo sistema de parentesco que abarca tanto la estructura
patriarcal de la familia como la jerarquías del linaje y el clan . Y la autoridad religiosa, que
ejercía su control a través del manejo de supersticiones. Pero aún entre los más oprimidos
hay seres que reciben una doble opresión: se trata de las mujeres, quienes además de
estar sometidas a estos tres sistemas de autoridad, se encuentran dominadas por los
hombres. No es de extrañar el compromiso de Mao hacia un cambio que permitiría la
libertad de elección de la pareja en el matrimonio y socavaría el poder patriarcal, a él mismo
lo habían casado a los 13 años con una mujer mayor.
Con el establecimiento de la República soviética china en la provincia de Jiangxi, por
primera vez el partido comunista tenía la posibilidad de llevar a la práctica sus políticas de
cambio. Los dos flancos de ataque fueron, por un lado, las relaciones de producción y, por
el otro, el sistema familiar. Para cambiar la estructura familiar era necesario introducir un
nuevo sistema de matrimonio, puesto que en este estaban involucradas las relaciones entre
padres e hijos y además constituía la base de opresión a la mujer a la cual se la trataba
como un bien enajenable; otra razón era la dificultad que
experimentaban los elementos más oprimidos de la sociedad para
conseguir pareja debido al costo demasiado elevado que implicaba el
precio de la novia y los gastos de la boda.
Un matrimonio libre significaba un golpe mortal para la
autoridad patriarcal. La libertad de casarse y de elegir a la pareja
presuponía la igualdad tanto legal como económica y política entre los
sexos, y sentaba las bases para una familia nuclear cuyo desarrollo
social y económico estaba mucho más relacionado con el estado que
con la familia extendida. Estas fueron las ideas que inspiraron el
primer documento llamado el reglamento provisional de matrimonio
promulgado en Jiangxi en 1931.
En este reglamento, además de establecerse la libertad de matrimonio se prohibía la
poligamia, el concubinato, el matrimonio por compra y venta. La parte relativa al divorcio era
extremadamente liberal y estipulaba que el divorcio se concedía automáticamente al ser
solicitado por ambas partes o por una sola de ellas. El divorcio favorecía a la mujer puesto
que el hombre debía mantenerla hasta que esta se volviera a casar y sufragar la mayor
parte de los gastos de los hijos; las deudas contraídas durante el matrimonio eran
responsabilidad del marido, pero cualquier dividendo debía ser compartido; la mujer podía
seguir viviendo en la casa y el marido debía venderle su parte. En realidad romper con las
cadenas de la familia tradicional estaba en concordancia con la idea marxista de la
desaparición eventual de la familia como institución. También es obvia la voluntad de
acelerar la emancipación de la mujer, quien de no tener derecho pasaba ahora a tener
derecho de disponer de su propia persona.
Los reglamentos de 1931 ofrecieron una solución demasiado radical. Muy pronto se
alzaron voces que denunciaban el caos moral que, según ellas, era el resultado de una
política matrimonial demasiado liberal. Sin embargo, no todo se debía a la indignación moral
y al temor de la pérdida de la virtud femenina, detrás de la resistencia al nuevo sistema de
matrimonio había poderosas razones de índole económica. Conseguir esposa había
significado un enorme sacrificio económico para toda la familia campesina. Es probable,
pues, que muchas mujeres se hayan valido de sus nuevos derechos para liberarse del yugo
matrimonial no deseado y que esto enfureciera a los maridos abandonados.
El 8 de abril de 1934 se promulgó una ley de matrimonio que contenía algunas
modificaciones a los reglamentos del 31. El experimento de Jiangxi marca el momento más
liberal del partido comunista frente al problema de la transformación del sistema familiar y
de la emancipación de las mujeres.
Comenzó en 1935 el periodo de las llamadas zonas fronterizas controladas por el
partido comunista. Periodo que había de durar hasta el estallido de la guerra civil en 1946.
Las tres zonas principales eran Shaan-Gan-Ning, Jin-Cha-ji y Jin-Ji-Lu-Yu.
La región de Shaan-Gan-Ning es un área árida y remota, extremadamente
conservadora. La posición de las mujeres era muy baja: se encontraban recluidas, no
participaban en el trabajo del campo y la mayoría tenían aún los pies vendados, costumbre
ya poco común en las ciudades. La alta tasa de mortalidad de las niñas, debido al
infanticidio y a la falta de cuidado, y la gran incidencia de muerte por parto o de venta de las
mujeres, tenía como consecuencia una gran escasez de mujeres. Por eso resultaba muy
costoso casarse y, una vez que un campesino lograba conseguir esposa, la consideraba un
bien al cual no renunciaría fácilmente.
Después de la Larga Marcha y de la llegada del ejército rojo a esta región
conservadora donde afluyeron de toda China jóvenes intelectuales y mujeres con anhelos
de libertad, algunas francamente feministas. Sin embargo las circunstancias políticas y
geográficas implican de inmediato un cambio radical, sobre todo en cuanto a una
transformación en la institución familiar y en la condición de las mujeres. Cuando en 1937,
después del incidente de Xian, se constituyó el frente Unido con el Kuomintang para
combatir a los japoneses, se frenó el impulso de los cambios tanto en lo económico como
en lo social. Por un tiempo se pretendió acatar el Código Civil de la República, con algunas
concesiones para adecuarlo a las circunstancias particulares de las zonas fronterizas, pero
este código era mucho más conservador que lo legislado en Jiangxi.
El nuevo matrimonio, al rechazar los valores que antes guiaban la elección de una
pareja (interés económico, posición social, belleza física) tenía cómo meta acercar a dos
individuos quienes reconocerán el hecho de compartir valores y querrán trabajar por el bien
de la revolución. A partir de 1939 el divorcio fue menos sencillo de obtener que en los
reglamentos de Jiangxi.
En el momento del registro de un matrimonio ante la autoridad, se ponía a averiguar
si los contrayentes estaban de acuerdo, si tenían la edad legal para casarse, si no tenían
otro cónyuge. Era un mecanismo de protección de la pareja frente a la arbitrariedad paterna
y la injerencia de la familia al hacer que la autoridad estatal fuera la única con derecho a
decidir sobre la legalidad del matrimonio, el registro era una arma efectiva contra el poder
del jefe de familia. El divorcio, además de significar una pérdida económica, representaba
también una pérdida de prestigio para la familia del marido.
A pesar de las vacilaciones para aplicar la ley que respaldaba la emancipación de
las mujeres, el apoyo del elemento femenino fue fundamental en la lucha revolucionaria.
Mujeres en busca de una liberación que, si bien era política, tenía hondas raíces
personales. Se trataba de escritoras, artistas como cuadros políticos, mujeres
comprometidas que veían en las promesas del partido comunista el único camino viable. Sin
embargo, no eran estas las únicas. Las mujeres humildes, campesinas que tratan de
escapar de una vida con un trato infrahumano. Una de las razones del por qué el partido
comunista encontraba tanto apoyo entre las mujeres era la férrea disciplina sexual que
imponía a sus soldados. Para el ejército comunista la violación era conidersda un crimen
que se castigaba duramente. Esto no ocurría en las filas de Kuomintang.
El año de 1941 fue muy rico en discusiones sobre la problemática femenina. Se
sugirió por un lado, incorporar a las mujeres a la producción y, por el otro, hacerlas más
responsables y activas en su papel dentro de la familia. Para que educarán a los miembros
mayores y más atrasados en vez de tomar una actitud de rebeldía pura. En general, el
discurso oficial. Omubjsta de los años 1941-43 era el de salvar la unidad familiar y trabajar
por la armonía dentro de la familia.
Sin embargo, hay otro aspecto de la ideología marxista que se utilizó para mejorar la
condición de las mujeres, por una parte, y para apuntalar la economía en una situación de
guerra, por la otra. Según Engels. La emancipación de la mujer depende de su participación
en el trabajo productivo y de su liberación de la mayor parte de las tareas domésticas. En
las zonas fronterizas las mujeres tradicionalmente habían estado confinadas en la casa,
hilar, tejer, coser la ropa y los zapatos de la familia, cocinar y criar a los hijos. No recibían
reconocimiento. La opresión que sufrían era muy grande. Los dirigentes del partido
estuvieron de acuerdo en que la incorporación de la mujer al trabajo solucionaría el
problema de la opresión y ayudaría a aumentar la producción.
En febrero de 1943, el comité central del partido lanzó una directiva que instaba a
las mujeres a participar en el proceso productivo y así alcanzar la producción. El problema
de encontrar la producción idónea para el trabajo femenino. Al no haber ninguna
infraestructura de ayuda doméstica, las mujeres no podían alejarse de sus casas. La mejor
solución fue incrementar la participación de la mujer en el hilado y el tejido.
En 1943, con la consigna de incorporar las mujeres al trabajo, se hizo un gran
esfuerzo por resucitar la industria casera. Fue así cómo a finales de 1943 había 41540
mujeres que tejían y producían mucho más que las fábricas. Estás mujeres usaban simples
telares caseros y únicamente trabajaban a tiempo parcial.
Por un lado, al ganar algo de dinero la mujer tenía una mejor posición dentro de la
familia, por otro lado, como era frecuente que las mujeres se juntan en grupos para hilar y
tejer, mujeres que hasta entonces habían llevado vidas aisladas se encontraban ahora con
seres humanos afines, con los que compartían la misma problemática. Fue así como
aprendieron a escuchar y solidarizarse con sus compañeras de trabajo y ayudarse
mutuamente.
Con la reforma agraria, la mujer tendría derecho a la propiedad y a su propia tierra,
elemento indispensable para su verdadera emancipación. Sin embargo. El tiempo de
vigencia de las leyes de Jiangxi fue demasiado corto como para que se observará un
verdadero cambio. El miedo a perder a la masa campesina, tan necesaria para llevar a cabo
la revolución, hizo dar marcha atrás a los intelectuales urbanos que habían idealizado los
cambios. Además el frente Unido con los nacionalistas del Comitán no creó un ambiente
propicio para reformas radicales.
La familia volvió a ser considerada como la unidad básica de la sociedad, que no
debía ser destruida sino reconstruida sobre bases diferentes. Esta reconstrucción debería
realizarse con el consentimiento de los miembros involucrados a través de la persuasión y
de la educación, con lo que se hizo muy lento el proceso para que los miembros
tradicionalmente oprimidos, los jóvenes y las mujeres emancipar un punto la sexualidad
debía ejercerse dentro de los límites del matrimonio y nunca debía interferir con el deber
social del individuo, esto valía tanto para hombres como para mujeres.

Fairbank. China, una nueva historia.


Cap. 15: La reaparición de Partido Comunista Chino
Problemas de la vida en el campo.
Se destacan dos escuelas de pensamiento acerca de la pobreza rural en China. Una
de ellas destaca la explotación del agricultor por parte de la clase dirigente a través de las
rentas, usura y otras exacciones que daría como resultado una ineficiente distribución de los
ingresos, la cual encajaría con la teoría marxista. La otra escuela remarca las diversas
razones de la baja productividad de la antigua economía agrícola: granjas campesinas de
dimensiones muy pequeñas, inadecuadamente trabajadas, el insuficiente capital con el que
contaban los campesinos y su limitado acceso a la tecnología. Una u otra escuela sigue
siendo evidente que la estructura social de la aldea era de suma importancia.
En la era de la reforma que se inicia a comienzos del siglo, el principal estímulo para
el cambio rural provino del nuevo esfuerzo para recaudar contribuciones. Los magistrados
del condado designaban a los empleados encargados de llevar los registros, y los agentes
rurales, que no recibían salario alguno, tenían el deber de apresurar la contribución y
recaudar los impuestos de entre 6 a 20 aldeas cada uno. El agente rural era por regla
general el empresario que realizaba la función de recaudador de impuesto a Comisión,
obligado a ganarse la vida y a pagar sus gastos de las cantidades que recaudará para
cumplir con la cuota tributaria.
En tiempos de estabilidad funcionaba una suerte de economía moral, sin embargo
durante los tiempos difíciles, está moralidad desaparecía, se destruía esta relación social, y
se dejaba a los aldeanos desorientados sin un líder a quien seguir.
La construcción del estado por parte del gobierno impuso demandas tributarias a los
líderes aldeanos que los enemistaban con su gente. La corrupción aumentó debido a que
los inescrupulosos nuevos restauradores se apoderaron de lo recolectado. Cuando el
kuomintang asumió el poder, el teléfono, telégrafo, la carretera y los recorridos de
autobuses que unían las áreas locales con las ciudades le permitieron a Nanking trasmitir
inmediatamente sus órdenes hasta el caserío más pequeño. El régimen continuaba con la
tendencia a burocratizar el campo. En lugar de los magistrados y la nobleza de épocas
imperiales, Philip Kuhn ha descrito la forma en que los nuevos administradores de Nanking
irrumpieron en la escena local con mucha más fuerza de los que había sido habitual bajo el
imperio.
La teoría del kuomintang postulaba que, por medio de la jerarquía de comunidades,
el gobierno podría instruir a la gente durante el periodo de tutela política y prepararla para la
autonomía local. En 1939 el gobierno nacionalista emitió un nuevo estatuto para la
reorganización del gobierno local. Las familias serían reagrupadas de una manera más
flexible.
La década de Nanking (periodo de gobierno del kuomintang en China entre 1927 y
1937, época de reformas y modernización del estado, y de desilusión con el gobierno)
estuvo marcada por una necesidad de aumentar la productividad del agricultor, pero el
problema estuvo en que el gobierno nacionalista no fue capaz de hacerle frente. Dada la
coyuntura global y la nula ayuda de Europa y Norteamérica, la China del kuomintang tuvo
un progreso irregular y desorganizado.

Reconstrucción rural.
Durante la década de Nanking, la falta de ayuda gubernamental en gran escala para
las aldeas fue contrapesada por un amplio y creciente interés privado en la reconstrucción
rural. En varias áreas seleccionadas se estudiaron los problemas de la vida campesina y se
desarrollaron métodos para promover el alfabetismo y elevar el nivel de vida. El movimiento
por la reconstrucción rural no tardó en descubrir que los problemas de subsistencia se
hallaban insertos en las instituciones sociales y políticas. Un nivel de vida más alto era un
requisito previo para cualquier proceso democrático de tipo occidental, y elevar ese nivel
dependía a su vez del cambio social.
En pocas palabras, cualquier cambio real en algún aspecto del antiguo orden rural
implicaba cambios fundamentales en el sistema completo. Los problemas del campo chino
eran tan extensos, y la presión por el cambio tan grande, que las reformas podían iniciar
una reacción en cadena hacia la revolución. Ese mismo síndrome frustró el programa de
autogobierno local del régimen nacionalista y fue incapaz de penetrar a nivel de las aldeas.
El campesinado chino aún sentía que estaba obteniendo muy poco provecho de
estos modernos adelantos promovidos por la gente de la ciudad y el gobierno central. Lo
que implica la causa de la revolución social no podía buscarse bajo el régimen nacionalista.
En la década de 1930, y gracias a esa falla, el PCCh encontró su oportunidad.
El auge de Mao Zedong.
Mientras el gobierno nacionalista luchaba por constituir una fuerza militar para hacer
frente a Japón, PCCh luchaba por sobrevivir en las aldeas.
Sabemos que la ideología y la organización han sido la combinación ganadora en la
mayoría de las revoluciones, el principio organización de Mao Zedong era la utilización de la
fuerza y la astucia para congraciarse con la población local. Sin embargo, la ideología debía
adaptarse a las circunstancias chinas, por ejemplo, el análisis marxista leninista de la lucha
otorgaba el protagonismo al proletariado urbano, la clase trabajadora y los líderes urbanos
del Partido Comunista. El PCCh no llegó a ninguna parte hasta que sustituyó al proletariado
por el campesinado, trastocado de hecho toda la teoría.
Durante un tiempo la influencia moscovita fue reforzada por el famoso grupo de los
"veintiocho bolcheviques", los que a comienzos de 1931 se hicieron cargo del PCCh. Sus
ideas y objetivos eran extremadamente ortodoxos, muy poco adecuados para el caso
Chino. Continuaban hablando de la revolución proletaria, e intentaron tomar ciudades con la
esperanza de establecer provincias independientes. Eso facilitó las cosas al Kuomintang, y
cada intentó acabó en un fracaso.
Hacia 1933 el comité central fue obligado abandonar Shanghai y a trasladarse a la
base central en Jiangxi, donde Mao Zedong era el líder. Allí se vieron inmersos en la vida
campesina y en sus problemas. A partir de ese momento, la personalidad y la mentalidad de
Mao se convirtieron en un factor primordial en la revolución del PCCh. Mao superó a sus
colegas al lograr la unión de la teoría y la práctica, un aspecto central en la filosofía
confuciana. Podemos observar cómo sus ideas fueron tomando forma desde 1923.
Mao escribió en 1926 una serie de artículos en los que describía la intrínseca
explotación del campesinado, desde el pequeño terrateniente campesino hasta el
asalariado sin tierras. Allí el número alguna de las causas por las cuales los campesinos se
sentían oprimidos:
● Las altísimas rentas de la mitad de la cosecha o incluso más.
● Las elevadas tasas de interés de entre 36 y 84% anual.
● Los gravosos impuestos locales.
● La explotación de la mano de obra agrícola.
● La mutua cooperación de los terratenientes con los señores de la guerra y los
funcionarios corruptos para explotar al campesinado de la forma que fuera.
Para entonces Mao ya había asimilado por completo el concepto leninista de un movimiento
mundial en contra del imperialismo capitalista sobre la base de la lucha de clases. Sin
embargo, dentro de este marco de aceptación general, Mao sostenía que la clave para el
éxito de la Revolución china yacía, en primer lugar, en un cuidadoso análisis intelectual de
las diversas clases existentes en el campo y, en segundo lugar, en la aplicación de una
táctica extremadamente práctica que consistía en identificar aquellas clases con las cuales
trabajar y a las cuales confrontar en cada etapa de la Revolución. En tercer lugar, el papel
del activista del partido en la aldea debía ser el de una guía y catalizador en lugar de un un
sabelotodo.
Desafortunadamente, mientras Mao tenía estas ideas, en 1926 el PCCh se hallaba
absorto en sus tácticas del frente Unido. Sus miembros aún suponían que la revolución
nacionalista de la década de 1920 había sido por definición una revolución burguesa,
concepto que la historia se encargaría de poner en duda. Basado en esta creencia errónea,
el PCCh decidió seguir el consejo del Komintern y continuó, costase lo que costase, con el
frente Unido del Kuomintang, modelando sus ideas de movilizar al campesinado sobre la
base de su miseria hasta después de haber erradicado el imperialismo de China mediante
un nuevo gobierno nacional.
Durante este periodo, Mao siguió obedientemente las directrices de Moscú e intentó
conducir una supuesta marea alta que jamás se levantó. Mao comprendió entonces que la
única forma de que el PCCh pudiera sobrevivir y prosperar era desarrollando sus propias
fuerzas armadas en una base territorial donde se pudiera coordinar para la lucha la
presencia de hombres y avituallamientos. En 1931, la República soviética de Jiangxi, con
Mao a la cabeza, se convirtió en el medio para llevar a cabo este esfuerzo. En estos años el
PCCh buscaba el apoyo campesino por medio de la redistribución de la tierra, despojando a
los grandes terratenientes y proporcionando esperanza y oportunidades sobre todo a los
campesinos pobres.
Las campañas de Chiang Kai-chek con el objeto de extirpar el cáncer comunista de
Jiangxi, obligaron al PCCh a desarrollar los principios de la guerra de guerrillas.

La Larga Marcha.
A fines de 1934 el PCCh emprendió la larga marcha. Su objetivo era establecer una
nueva base territorial en la periferia del poder nacionalista, del mismo modo como los
manchúes se habían asentado en la periferia del imperio Ming. El PCCh precisaba de una
zona que pudiese controlar y organizar. En lugar de ello, los que comenzaron a dominarlos
poco a poco fueron los ejércitos de Chiang Kai-chek, que los iban acosando según una
brillante estrategia por la cual la persecución del PCCh justificaba la irrupción de las tropas
del gobierno central en las provincias exteriores. Los líderes del PCCh también se protegían
disponiendo de asistentes de cámara, ayudantes y guardaespaldas, tal como en los
ejércitos convencionales.
Antes de que la marcha dejase Jiangxi, la expansión sovietizante de los 28
bolcheviques y el asesor militar comunista alemán enviado por el Komirten, rebajaron de
grado a Mao, quien quedó por debajo del moderado Zhou Enlai en el comando militar. Pero
nadie pudo destruir el dominio absoluto de Chiang Kai-chek. La decisión de los ideólogos
del Komintern de recurrir a la guerra de posiciones sólo trajo consigo una certera derrota.
Finalmente, la fe no ortodoxa de Mao en la guerra de guerrillas fue aceptada. A
comienzos de 1935, en camino hacia el oeste y noroeste, Mao recuperó el liderazgo del
PCCh y de ahí en adelante jamás renunció a él. Desde ese momento Zhou Enlai, su antiguo
superior, se convirtió en su principal partidario. Desde ese momento, los veteranos de la
larga marcha se convirtieron en la aristocracia de la Revolución. Asimismo, la larga marcha
contribuyó a la aparición del nuevo líder comunista.
Ya durante la marcha Mao comenzó a distanciarse de sus colegas. Una vez en la
cima el hombre prefirió ocupar cuarteles separados, lejos del resto de los líderes. Si por un
momento analizamos la historia en ambos sentidos, notaremos que la toma del poder por
parte de Mao nos recuerda la fundación de los Han, de los Tang y de los Ming.

El papel de Zhou Enlai.


Otro acontecimiento registrado durante la larga marcha fue que Mao encontró a su
más cercano colega y futuro primer ministro en la persona de Zhou Enlai, una atractiva
figura de gran talento. Zhou instintivamente mantuvo una posición intermedia, por una parte
intentando conservar unida la organización y por otra, teniendo el buen sentido de nunca
convertirse en un rival para el cargo máximo. El secreto del éxito final de Zhou residió en
que este tuvo la inteligencia de reconocer que el enfoque doctrinario con que Moscú manejó
el tema de China era ineficaz, y que él mismo carecía de la capacidad creativa para adaptar
la política del PCCh a las condiciones chinas. Solo porque conocía sus propias limitaciones
fue capaz de convertirse en el subordinado de Mao habiendo sido su superior, eso ocurrió
en la decisiva conferencia de Zunyi a principios de 1935, cuando Mao comenzó a tomar el
liderazgo del PCCh en el curso de la larga marcha. Zhou representaba la continuidad de un
equipo.

El segundo Frente Unido.


En el verano de 1935, y con el fin de combatir el surgimiento del fascismo en Europa
y la agresión japonesa en el este, Moscú elaboró la política de los frentes unidos, por la cual
se promovía un frente unido de todos los chinos contra Japón. Sin embargo, Mao abogó por
un frente Unido contra los japoneses que excluyera a Chiang Kai-chek. Ello porque, si bien
ahora la revolución nacional para salvar a China de Japón tenía prioridad sobre la
revolución social en el campo, Mao no estaba dispuesto a rendirse a esta última para
concentrarse en la primera. En lugar de ello, instó a un esfuerzo en dos frentes para
combatir tanto a los japoneses como a Chiang Kai-chek mediante el desarrollo de bases
soviéticas para una guerra de resistencia.
Cuando en abril de 1937 el Kuomintang y el PCCh finalmente acordaron aliarse,
Mao comenzó a ganar posiciones ante los 28 bolcheviques que aún permanecían en el
PCCh. El objetivo de Mao era continuar con la revolución social en áreas soviéticas como
base para combatir a Japón en nombre de la nación.
La fuerza del nacionalismo chino se había visto movilizada a comienzos de los años
20, con la ayuda de asesores soviéticos en dos dictaduras partidistas que competían entre
sí. Sin embargo, la más antigua de estas, el Kuomintang, ya se había convertido en la
esperanza y la senda del progreso para los profesionales urbanos sinoliberales con estudios
en occidente o formación cristiana. De este modo, la china nacionalista se vio enfrentada a
dos tendencias divergentes: el camino hacia el occidente reformista en las ciudades y hacia
el conservadurismo en el campo. Ambas filosofías bien podían darse en el seno de una
misma familia.
De no haberse producido la devastadora invasión japonesa, el gobierno de nankín
podría haber dirigido gradualmente el camino hacia la modernización de China. Pero el
hecho de haberse resistido a Japón le proporcionó a Mao y al PCCh la oportunidad de
establecer un nuevo poder autocrático en las áreas
rurales. En tiempos de guerra, el PCCh estaba
emprendiendo la construcción de un nuevo tipo de estado
chino preparado para la lucha de clases. En el siglo XX,
los revolucionarios chinos comenzaban así a prepararse
para atacar y reorganizar una estructura de clases que
había permanecido durante 3000 años por lo menos.

Cap. 16: La guerra de resistencia China 1937-1945.


Dificultades nacionalistas.
El primer intento del Japón militarista por
conquistar China se concretó con la ocupación de 1931.
La agresión japonesa sólo reforzó el nuevo nacionalismo
chino. Durante los 8 años de guerra, una parte
significativa del pueblo chino se encontraba en territorio
ocupado por los japoneses. Otro segmento importante se
hallaba en el área controlada por el Kuomintang, denominada china libre. La división más
pequeña de China era la zona del PCCh con su capital establecida en Yan'an.
El kuomintang y el PCCh eran dos dictaduras partidistas, aunque se trataban de
fenómenos políticos muy diferentes. El Kuomintang tenía dos personificaciones,
primero, en lo correligionario de Sun Yatsen en la revolución de 1911, y
segundo, en los partidarios de Chang Kai-Check en el gobierno de nankín
después de 1927. El traslado forzoso del Kuomintang en 1938 desde Nankin
hacia Wuhan lo separó de sus raíces. Se terminaron sus ingresos provenientes
de la aduana marítima y del comercio del opio. Los miembros de su escalafón
de administradores se convirtieron en el refugiados. De ser el gobierno central
de China, el régimen nacionalista pasó a ser ahora un fugitivo en un reducto
rodeado por montañas, forzado a trabajar con militaristas y terratenientes reaccionarios de
la provincia. En el naciente sistema educacional sinoliberal sufrió una grave destrucción en
su infraestructura.
El régimen de Chiang Kai-Chek fue tan inimaginablemente conservadora en
Chongqing como lo fue en Nankín. El campesinado fue objeto de conscripción y de
impuestos, pero por lo demás fue abandonado a su suerte. No se promovía especialmente
la alfabetización y los servicios de salud pública no llegaban a muchas aldeas. En lugar de
aprender a vivir de la agricultura como tuvo que hacer el PCCh, el Kuomintang vivía de la
emisión de dinero y la inflación, eso debilitaba paulatinamente la moral de la clase alta.
Por lo pronto, tanto el gobierno nacionalista en Chongqing como el PCCh en Yan'an
libraban una guerra de dos frentes: el uno contra el otro y los dos contra el Japón. La guerra
contra Japón, iniciada en las cercanías de Pekín el 7 de julio de 1937, llevó al anuncio de un
acuerdo de frente Unido entre el PCCh y el Kuomintang. El PCCh aceptó detener su
Revolución armada en pro del cambio de la sociedad china, y suspendió la confiscación
forzosa de tierras a los latifundistas. El Kuomintang por su parte, permitiría al PCCh
establecer oficinas de enlace en varias ciudades, publicar su periódico y tener
representación en los cuerpos consultivos del Kuomintang. Zhou Enlai residía en Chongqing
para representar al ejército rojo. Los términos del acuerdo del frente Unido permanecieron
intactos en el papel, pero en la práctica, los acontecimientos lo hicieron naufragar. Mientras
el PCCh construía sus áreas de base mantenía el orden, fomentaba la producción mediante
mecanismos como las mutuales, y continuaba reclutando activistas campesinos pobres que
finalmente se alzarían por sobre los campesinos ricos.

La sinificación del marxismo por Mao.


Durante la Segunda Guerra Mundial, Yan'an se convirtió para unos cuantos
observadores extranjeros en un país de ensueño, el entusiasmo revolucionario era
contagioso. El secreto del éxito de Mao en Yan'an fue su flexibilidad para combinar metas
de corto y largo plazo. En el corto plazo, adoptó la nueva democracia en 1940 como una
doctrina de frente unido que pudiera congregar a todos los ciudadanos chinos que
estuviesen de acuerdo con el liderazgo del PCCh. Pensando en el largo plazo desarrolló
sistemáticamente la organización del partido, incluyendo el control sobre los intelectuales.
Los japoneses invadieron China a lo largo de las vías férreas, estos intentaron
incomunicar las áreas intermedias, pero las casamatas que construyeron en los bordes de
las líneas de ferrocarril no pudieron controlar el comercio ni el contacto al otro lado de las
líneas. En general, la invasión japonesa preparó el terreno para la movilización del PCCh. El
PCCh ya representaba el comunismo nacional.
El primer principio que estableció el gobierno del pcch era el control del partido,
basado en la adoctrinamiento de cuadros y la imposición de la disciplina. El segundo
principio consistía en descubrir lo que deseaban los campesinos y concedérselo, primero
que nada paz y orden a nivel local, y luego un ejército de tropas amistosas que ayudás en la
vida campesina, tercero, el reclutamiento de activistas locales que bien podrían encontrarse
en el nivel superior del campesinado pobre, y por último un programa de desarrollo
económico. A medida que estos esfuerzos generaban progresos se convertían en la base
para un tercer principio: la lucha de clases.
En los primeros años también el kuomintang había diseminado parte de sus fuerzas
en China del Norte, por lo que también se disputaba la lealtad de los campesinos. El PCCh
manejó la situación estableciendo el persuasivo sistema de los tres tercios: los comunistas
controlarían sólo un tercio de los pequeños congresos que sancionaban el gobierno local,
dejando los dos tercios restantes al kuomintang y a los independientes. A medida que su
buena reputación se reflejaba en el aprecio popular, podrían comenzar a preparar a la
población para la reforma agraria.
La reforma agraria sólo podría interpretarse una vez que se contara con tres
ingredientes: control militar, mejoramiento económico y reclutamiento de activistas en las
aldeas. Ya inmersos en el proceso, el ardid consistía en movilizar la opinión en contra de los
déspotas terratenientes, y así comprometer a los aldeanos en un movimiento revolucionario.
En síntesis, el partido debía entre mezclarse con el pueblo para descubrir sus
reivindicaciones y sus necesidades, las que entonces podrían ser formuladas por el partido
y así explicadas a las masas como sus principales intereses. Este concepto de "de las
masas a las masas" ciertamente era un tipo de democracia adecuada para la tradición
china. De este modo, la guerra de resistencia contra Japón legitimó la movilización por parte
del PCCh de las masas del campo chino, y dicha movilización brindó un poder renovado al
PCCh, ya no basado en las ciudades, sino en las aldeas.
A los japoneses no se los podía vencer en una guerra de posición normal, si no solo
mediante el agotamiento de sus recursos a través de una guerra de guerrillas. La principal
ofensiva del PCCh en toda la guerra fue aquel ataque conocido como la ofensiva de los 100
regimientos que comenzó en 1940. Sin embargo, los japoneses contraatacaron con la
campaña denominada los tres todos: matar todo, quemar todo, saquear todo. Fue un
desastre de primera clase, y el PCCh no volvió a intentar otra ofensiva de ese tipo. En enero
de 1941 los nacionalistas les tendieron una emboscada y casi acabaron con el cuartel
general compuesto por varios miles de tropas del PCCh. Tales reveses provocaron una
aguda crisis en yan'an. El kuomintang y los bloqueos japoneses habían cortado casi todo el
comercio, la inflación aumentaba rápidamente y todo el régimen tuvo que replegarse para
sobrevivir. Yan'an logró manejarse con una tributación bastante modesta de cosecha y de
grano campesino, pero en 1941 el mal clima provocó escasez de diversos productos y el
gobierno comenzó a exigir alrededor del 10% del grano producido.
En medio de la recuperación económica, Yan'an fue testigo de como Mao Zedong
finalmente establecía su predominio en el PCCh. Mao no leyó en forma exhaustiva las obras
marxistas hasta después de 1936. Su objetivo filosófico en Yanan era adaptar el marxismo
a la idiosincrasia china.

El pensamiento de Mao Zedong.


Mucho antes de Mao, la adaptación china del marxismo había comenzado en el nivel
de la tradición de términos clave. El proletariado de Marx estaba ciertamente asociado en el
pensamiento occidental a la vida urbana, a los trabajadores de industrias y sus deplorables
condiciones de vida. Sin embargo, la traducción al chino creó el término clase carente de
propiedades, los más pobres que podrían estar en la ciudad o en el campo, en el caso de
China por supuesto estaban principalmente en el campo. El término chino utilizado para
feudal se refería al pensamiento clásico chino, a la fragmentación de la soberanía durante el
período de los estados Guerrero, aludía a una administración descentralizada. Esto nos
demuestra que proletariado y feudal eran solo dos términos claves del marxismo y como se
ve, no se ajustan a las circunstancias chinas a no ser que se los deformara del todo. El
pueblo chino solamente aceptaría un marxismo chino.
La sinificación seguía siendo una empresa de dos frentes, Pues el PCCh debía
mantener su identificación con el marxismo leninismo Internacional, utilizando para ello la
terminología ortodoxa europea. De este modo, ya desde el principio del kuomintang en
Cantón no podía ser definido como la simple representación de una clase burguesa
intentando completar su fase de revolución democrática burguesa. No, el gobierno del
kuomintang, en lugar de representar a la clase capitalista burguesa, era un gobierno
multiclasista o un bloque de cuatro clases en el que se permitía la participación del
proletariado. Más tarde, Mao argumentaría que la burguesía y el proletariado chinos son
recién nacidos y jamás existieron antes de la historia china.
El punto de partida de Mao para desarrollar su idea de la nueva democracia en
China fue el supuesto marxista de una Revolución democrática burguesa como proceso de
transición del feudalismo al capitalismo con que vendría seguido por otra regulación que
marcaría la transición del capitalismo al socialismo. En Europa la revolución democrática
burguesa quedó representada por la Revolución Francesa, mientras que la revolución
socialista por lo general se consideró exitosa solamente en Rusia en 1917.

La campaña de rectificación de 1942-1944.


Una vez en el poder, Mao comenzó a ejercer presión no solo para consolidar su
posición sino proliferar el partido y asegurar la disciplina. La campaña de rectificación de
1942 al 44 se limitó a los miembros del partido, que ahora eran más numerosos y carecían
de la cohesión que caracterizó la generación de la larga marcha. Los blancos de la
campaña eran el subjetivismo, el sectarismo y el formalismo partidista. El subjetivismo
apuntaba a los dogmáticos incapaces de combinar la teoría con la práctica. El sectarismo
aludía al reciente faccionalismo y a las inevitables divisiones entre soldados y civiles,
militantes y no militantes, miembros del partido antiguos y nuevos. La expresión formalismo
partidista se refería al abuso de la jerga y el discurso partidario en vez de dedicarse a la
solución práctica de los problemas.
A comienzos de la década de 1940, el control de la literatura en Yan'an por parte de
la nueva autoridad estatal del PCCh se convirtió en un asunto de suma importancia. Los
métodos mediante los cuales se llevó adelante en yanan el movimiento reformador del
pensamiento de Mao entre 1942 y 1944 se volvería muy habituales en la historia del PCCh
a partir de entonces. El individuo cuyos pensamientos debía ser reformado era primero
investigado y persuadido a describirse a sí mismo y su experiencia de vida, hasta llegar un
punto en que el grupo podría comenzar a criticarlo. Durante la crítica del grupo de estudio el
individuo era al mismo tiempo aislado y sometido a los reproches o amonestaciones de
todos los demás. Luego al individuo se lo acusaba y humillaba públicamente ante una
audiencia numerosa y a menudo burlona que representaba la comunidad. Sometido a
grandes presiones y sin hallar salida alguna a la denigración de su persona, el individuo era
instado a confesar por escrito su fechorías. Cuando su confesión era finalmente aceptada y
el partido lo recibía cálidamente de vuelta en el grupo, el individuo podía experimentar un
gran regocijo y una entera disposición a aceptar la guía del partido. El resultado era la
conformidad con las líneas del partido.
La significación del marxismo por parte de Mao puede compararse
provechosamente con el fracaso del cristianismo taipíng. En 1943 Mao expuso su doctrina
de la línea de masas. Mao definió ciertas contradicciones como antagónicas y otras como
no antagónicas, es decir, discutibles. Así, algunas contradicciones lo convertían a uno en
enemigo del pueblo y otras no.

La ayuda Norteamérica al gobierno de coalición.


Cuando a mediados de 1944 arribó a Yan'an un grupo de observadores militares del
ejército norteamericano, el PCCh estaba repuntando de nuevo y preparándose para la
confrontación decisiva con el KMT en la posguerra. Para ese entonces, voluntaria o
involuntariamente Estados Unidos se había convertido en un factor importante en la política
china. Para unos extranjeros distantes como los norteamericanos, la china libre
representaba una avanzadilla de la civilización moderna luchando por sobrevivir en un mar
de costumbres arcaicas y fuerzas del mal. La ignorancia y el sentimentalismo
norteamericano llegaron a tal punto que el presidente rooseveltt se imaginó al gobierno
nacionalista llenando el vacío de poder que se crearía en Asia Oriental tras la caída de
Japón. Una fuerza aérea clandestina, reclutada entre militares norteamericanos en servicio,
mercenarios con licencia, fue al rescate de Chon Qin incluso antes de Pearl Harbor.
Tan pronto finalizó la guerra con Japón, las fuerzas comunistas se movilizaron por
China del Norte para obligar a los japoneses a rendirse ante ellos. Los nacionalistas
reaccionaron ordenando a los japoneses repeler a los comunistas y recuperar cualquier
territorio del que ellos pudiesen haber apoderado. No tardaron en el registrarse numerosos
enfrentamientos entre comunistas y japoneses, dado que el gobierno nacionalista utilizó a
los agresores eximperialistas para luchar contra la revolución social. Mientras, tanto las
fuerzas comunistas como las nacionalistas comenzaron a movilizarse hacia manchuria
compitiendo por apoderarse de la zona. Como ya era habitual, los nacionalistas instalaron
guarniciones militares en las ciudades y los comunistas se movilizaron en la zona del
campo.
El gobierno de Estados Unidos siguió el ejemplo nacionalista trasladándose cerca de
53,000 Marines a China del Norte con el objeto de defender Pekín y tianjin punto de este
modo como Estados Unidos intervino desde un comienzo en el bando anticomunista.
Además, el presidente Roosevelt ya había intentado determinar el destino de China
arreglando con stalin la posible firma de un tratado chino soviético entre los nacionalistas y
la unión soviética. Según sus términos los soviéticos reconocerían y tratarían solo al
gobierno nacionalista de China, mientras que los nacionalistas a su vez reconocerían la
recuperación de los antiguos derechos imperialistas rusos en el noreste a lo largo de las
vías férreas.
Los nacionalistas advirtieron que el PCCh, incluso a pie, entraban en el noreste más
rápido que ellos, y pidieron a los soviéticos que permanecieran allí durante más tiempo.
Contando con el respaldo norteamericano, Chang Kai-Chek se abrió camino hacia
manchuria del sur luchando contra la oposición comunistas. Ambos bandos utilizaron las
negociaciones como una maniobra para tranquilizar al amplio movimiento chino por la paz
mientras se preparaban para la lucha decisiva. Del mismo modo, Estados Unidos exigió la
coalición y la reforma en Nanquín y en Yanan, al tiempo que seguía provisionando a los
nacionalistas. Todos estaban diciendo una cosa y haciendo otra.
Cap. 17: La guerra civil y los nacionalistas en Taiwán.
Por qué fracasaron los nacionalistas.
Cuando en agosto de 1945 estalló la paz, las fuerzas armadas nacionalistas
doblaban el número a las del PCCh. Además contaban con abastecimiento norteamericano,
controlaban todas las principales ciudades de China. El espíritu de la Guerra Fría
comenzaba a emerger en Estados Unidos y también en China. Chang Kai-Chek y los
nacionalistas perdieron la guerra civil lo que constituye un hecho notable. Las razones de su
fracaso se hallan tanto en la estupidez en el campo de batalla como en la incompetencia
detrás de las líneas.
En el despliegue de sus fuerzas, Chang Kai-chek persistió en su obsoleta estrategia.
Le atribuía gran importancia al hecho de mantener el control de las capitales provinciales,
pero la mayoría de estas estuvieron muy pronto sitiadas y Chiang se vio sobrepasado por la
extensión de sus líneas de abastecimiento. La incompetencia de los nacionalistas en el
campo de batalla era equiparable a su mal manejo en la retaguardia. La inflación se disparó
a medida que la emisión de papel moneda iba aumentando. Cuando la producción industrial
se detuvo en la China libre, en las ciudades recuperadas se reanudó lo suficiente como para
evitar un alto desempleo.
Además de la mala gestión económica, el gobierno nacionalista no logró ganarse la
ciudadanía. El proceso se inició con la utilización de Los japoneses y sus tropas títeres
chinas para combatir a los comunistas después de la rendición japonesa. Este
enfrentamiento de fuerzas china contra individuos chinos, en un momento en que todos
hablaban de paz y la anhelaban, resultó en extremo impopular.
Otro gran error político de los nacionalistas fue su indiferencia y posterior supresión
del movimiento público por la paz, que estaba muy extendido y era sincero, y no solo, como
sostenían los nacionalistas, una conspiración comunista.
Así, el gobierno nacionalista desperdició el apoyo popular y pareció, incluso más que
los comunistas, el instigador de la guerra civil. Se había militarizado a tal punto que solo
podía pensar en una solución militar al problema de la guerra civil, sin considerar las
funciones que debía desempeñar como un gobierno al servicio de la gente. Las críticas de
los chinos liberales al régimen del Kuomintang lo culpaban por permitir al PCCh a
desarrollarse dentro de sus posiciones como un régimen más popular. El Kuomintang
desperdició todas las posibilidades que tenía para gobernar China.
La consolidación del PCCh en el poder después de 1946 quedó de manifiesto antes
que nada entre la población campesina de las aldeas de China del Norte. Allí, el programa
de gobierno del PCCh retomó la reforma agraria, la cual implicaba el despojo y la
neutralización de la influencia económica y social de terratenientes y otros magnates
sociales. El liderazgo comunista que continuaría con más reformas tuvo como consecuencia
la mantención del apoyo de las aldeas a los ejércitos comunistas a través de toda China del
Norte.

El ataque nacionalista y el contraataque comunista.


Los ejércitos del PCCh, siguiendo la clásica estrategia de la guerra de guerrillas,
simplemente se habían replegado, evitando presentar batalla, así se ahorraban víctimas y
contribuían a que los nacionalistas sobre expandieran sus fuerzas. Los nacionalistas
tomaron el control de Yanan y también de la capital temporal del PCCh en Kalgan.
El partido comunista ganó en el noreste: movilizando las áreas rurales, como lo
hicieron en China del Norte. Los chinos del noreste respondieron al clamor del nacionalismo
y la revolución social apoyando el esfuerzo bélico del PCCh. Mientras tanto, el ejercito
nacionalista no lograba obtener ifnormacion local de las masas procomunistas, quedaron
atascados a causa de su pesado equipo y sus columnas de avanzada se desplazaban
demasiado lento como para evitar emboscadas o ataques. Las tropas nacionalistas no
estaban entrenadas para fraternizar con el pueblo ni para luchar de noche.
El PCCh comenzo el contraataque a mediados de 1947, y pronto sus fuerzas no solo
pudieron dominar Shandong, sino tambien recuperar el area base entre el rio Amarillo y el
Yangste, que se extendia entre el ferrocarril de Pekin-
Hankou en el oeste y el de Pekin-Nankin en el este.
En 1949, la decisiva batalla librada en la región
de Huai-Hai al norte de Nankín, el cuerpo blindado
nacionalosta, guardado en reserva como árbitro final de
la guerra, se encontró cercado por trampas antitanques
casadas por miles de campesinos movilizados por
líderes del partido como Deng Xiaoping. El PCCh
finalmente ganó la guerra utilizando las armas de los
japoneses rendidos y las armas de origen
norteamericano de los ejércitos de Chiang. Hacia 1949
nadie podía negar que el Partido Comunista Chino bajo
el mando de Mao Zedong había conquistado China
honrada y abiertamente.

Desde el punto de vista del pcch, que no es lo mismo que decir del pueblo chino, los
primeros 8 años de la República popular, desde octubre de 1949 hasta fines de 1957,
constituyeron un primer periodo creativo, de reconstrucción, crecimiento e Innovación. Este
prometedor comienzo fue seguido por dos periodos de desastre y gran convulsión: el gran
salto adelante de 1958 a 1960, al que le siguieron unos años de recuperación económica,
de 1961 a 1965, y la revolución cultural de 1966, periodo que termina con la muerte de Mao
zedong en 1976.

Cap. 18: Establecimiento del control del Estado y del campo.


Creación de un nuevo estado, 1949 - 1953.
El partido comunista chino en el poder lograría un control eficiente por medio de la
adoctrinamiento ideológico y de las motivaciones propias, tanto de temor como de
esperanzas, del pueblo. El pcch instauró un gobierno en China del Norte y el noreste
mientras ganaba la guerra civil. Bajo el mando de Mao, ahora el líder indiscutido tanto en la
teoría como en la estrategia, los altos dirigentes del pcch funcionaban como un equipo,
discutiendo los asuntos políticos en el politburó y adaptando las directivas centrales a las
condiciones locales. La sensación general en el PCCh era que se necesitaría de unos 3
años para recuperar el curso normal de la economía.
La primera decisión adoptada por el nuevo gobierno consistió en mantener en sus
puestos a la mayor parte de los funcionarios locales del Kuomintang. La segunda medida
fue el control de la inflación mediante el uso concertado de diversos mecanismos: la
apropiación de todo el sistema bancario, el establecimiento de asociaciones comerciales a
nivel nacional para cada producto importante, el pago al personal en términos de una
canasta de Mercado. Ello constituyó literalmente la salvación de la clase asalariada.
El sentimiento público en las ciudades después de 1949 era de euforia en su fase
inicial y se fundaba en una creciente confianza en el PCCh. Lo que veían era un gobierno
dedicado, abocado a una labor de limpieza, no solo de los canales de desagüe y las calles,
sino también de mendigos, prostitutas y criminales de poca monta, todos los cuales eran
sometidos a rehabilitación. Lo que veían era una nueva china de la que podían sentirse
orgullosos, que controlaba la inflación, abolia los privilegios de los extranjeros, acababa con
el hábito de fumar opio y con la corrupción en general, y movía a la ciudadanía a realizar
múltiples actividades sociales para reparar Obras Públicas, expandir el alfabetismo,
controlar las enfermedades, fraternizar con la clase humilde y estudiar la nueva democracia
y el pensamiento de Mao zedong. De la misma manera, a las mujeres se las liberó de la
dominación masculina y familiar, al menos en teoría, la nueva ley matrimonial otorgó a las
mujeres los mismos derechos que al marido y permitió el divorcio. Sin embargo más tarde
se vio que su emancipación las convirtió en trabajadoras asalariadas de tiempo completo
pero principalmente mal remuneradas, y al mismo tiempo siguieron siendo responsables del
hogar con muy poco acceso de anticonceptivos.
Entre 1951 y 1952, el blanco de la campaña de los tres antis (anti corrupción,anti
desperdicio y anti burocracia), fueron los funcionarios del gobierno, de la industria y del
partido. Paralelamente, la campaña de los cinco antis atacó a la clase capitalista. El objetivo
era asumir el control de las fábricas y forzar a los capitalistas a entregar el capital. Dos
mecanismos hicieron posibles estos movimientos. El primero fue un nuevo frente Unido,
levantado en 1949 a través de la creación de la conferencia consultiva política del pueblo
chino como el principal organismo público. El segundo mecanismo lo conformaron las
campañas masivas, que se varían de la estructura de las organizaciones de masas. La
clase Obrera, la juventud, las mujeres y las entidades profesionales pasaron todas a formar
parte de estas organizaciones. de este modo, las primeras campañas para acabar contra
los contrarrevolucionarios, combatir a Estados Unidos y ayudar a Corea, además de las
campañas de los tres antis y de los cinco antis proveyeron un esquema cada vez más
amplio para llegar a los chinos que vivían en las ciudades.

Colectivización de la agricultura.
Una vez consolidado el gobierno del Estado, el siguiente logro del pcch fue la
colectivización de la agricultura. El primer movimiento consistió en reunir el campesinado en
mutuales, el segundo en establecer cooperativas de productores agrícolas, en las cuales los
agricultores no solo ponían en común sus tierras y equipos, sino que obtenían una
retribución proporcional. Sin embargo la distribución de la tierra de los propietarios a sus ex
inquilinos y trabajadores sin tierras simplemente fortaleció la propiedad privada. A
comienzos de la década de 1950 la tierra Aún se podía comprar y vender en forma privada,
permitiendo la existencia de una clase campesina más acomodada.
No tardó en ponerse en marcha una tercera etapa de cooperativización, que pasó
desde el nivel inferior de las cooperativas de productores agrícolas al nivel superior, que era
verdaderamente colectivo y donde los campesinos trabajaban para obtener un salario sin
importar su contribución de propiedades como herramientas como animales y tierra.
Una Cooperativa de productores agrícolas de nivel superior era por lo general parte
de una aldea o la totalidad de ella. Entre 1958 y 1978 estas unidades recibieron el nombre
de grupos de producción. Constituían la capa inferior de una estructura de tres niveles:
grupos de producción que formaban brigadas, y brigadas que en 1958 formaron comunas.
La República popular había creado un aparato rural que el gobierno nacionalista jamás
podría haber imaginado.
El estado bajo la República Popular penetró en las masas hasta el nivel de la familia.
En efecto, El agricultor ya no poseía ni arrendaba tierras, tampoco disponía de su trabajo ni
de su producto. Se encontró caracterizado con un cierto estatus de clase y obligado a
participar en actividades laborales, reuniones y otros trabajos colectivos en los que se
basaba su subsistencia.

La agricultura colectiva en la practica.


La estructura de la colectivización agrícola fue coronada por la instauración de las
comunas en 1958. Una vez completada la estructura de la colectivización, el agricultor
individual se encontró sujeto a seis niveles diferentes de administración: en la cima estaba
la provincia, seguida por la prefectura, el condado, la comuna, la brigada y el equipo de
producción. Sobre esta estructura global el estado instituyó ahora el monopolio del grano,
procurando y distribuyendo el alimento básico a todo el país.
Al mostrar su certificado de inscripción familiar, en los que se especificaba el lugar
donde vivían, Los Aldeanos obtenían sus raciones de grano. Si viajaban a otra región, allí
no podrían obtener raciones. De este modo, una vez cerrados los mercados libres de
granos los agricultores de ordinario no podían viajar, quedaban fijados a la tierra. Resulta
verdaderamente paradójico que el estado revolucionario, tras haberse legitimado liberando
al campesinado del dominio de los terratenientes y de otras represiones, ahora lo tuviera
restringido como nunca antes. El estado se había convertido en el máximo terrateniente, y
al mantener la legitimidad en esas circunstancias constituyó toda una prueba en el arte de
gobernar.
En este proceso el jugador clave era el líder del grupo, una aldeano usualmente
miembro del partido y al que se le designaba por un período determinado de años. Debía
competir con cabezas de otros grupos en el regateo y los acuerdos que comprometerían a
su grupo a producir y vender el estado parte de su excedente. Dicha función era tan antigua
como la historia de China. Era natural entonces que el líder del grupo se viera envuelto en
relaciones de clientelismo con otros individuos tanto por arriba como por debajo de su nivel.
La guerra entre agricultores y recaudadores de impuestos sin dudas precede a la guerra de
los sexos. Y es por lo menos tan sutil y sofisticada como ella. Luego de 1978, cuando se le
dio una mayor oportunidad al campesinado para sacar provecho de su propio trabajo,
comenzó a producir muchísimo más.

El comienzo de la industrialización.
La victoria comunista de 1949 había estimulado la inmigración de las aldeas a las
ciudades. En 1949, la mayoría de la fuerza laboral dedicada a la manufactura eran
artesanos que trabajaban por cuenta propia. En 1957, la mayoría de ellos fueron absorbidos
por las cooperativas urbanas de artesanía, Mientras tanto la fuerza laboral se había
duplicado y más de la mitad de ella trabajaba en fábricas. El modelo estalinista de
industrialización, que privilegiaba la industria pesada a costa de la agricultura, no era
aplicable al caso chino a causa del evidente predominio de la actividad agrícola en la
economía Oriental.
En lugar de tender hacia una combinación de manejo capitalista y Estatal de la
industria, el pcch siguió el ejemplo de colectivización que ya había impuesto en la
agricultura. Rápidamente la campaña de colectivización absorbió el manejo Industrial en la
forma, pues en la práctica hubo que dejar que el elemento capitalista siguiera funcionando.
Una vez que la inflación comenzó a quedar controlada se amplió la base tributaria y
aumentaron los ingresos gubernamentales. El devenir de la industria privada y la industria
estatal como un proceso combinado experimentó políticas tributarias y crediticias
discriminatorias, reduciendo el sector privado.
El primer plan quinquenal aplicado entre 1953 y 1957, fue en general considerado un
rotundo éxito. El ingreso nacional se elevó. El rendimiento agrícola se expandió ante un
crecimiento de la población. Sin embargo la dependencia de la ayuda soviética supuso un
alto costo para China. Mientras la República Popular invertía cerca de 25,000 millones de
yuanes en el primer plan quinquenal, la contribución soviética se reflejó no en subsidio sino
en préstamos, a razón de 60 millones de yuanes anuales, los que había que reembolsar por
completo. Esos factores condujeron en 1956 a la planificación del segundo plan quinquenal.
Aún así el segundo plan quinquenal jamás llegó a ser despachado, Pues en la primavera de
1958 fue reemplazado por el gran salto adelante.

La educación y los intelectuales.


Una vez en el poder, después de 1949, la necesidad de elaboración teórica del
partido comunista aumentó en forma considerable. En la teoría, la transición desde una
guerra Revolucionaria a la administración de un nuevo gobierno requería que la actividad
militante tendiera a alcanzar las nuevas metas revolucionarias a través de métodos
persuasivos y no de la violencia.
A comienzos de la década de 1950, cientos de académicos inmersos en el sistema
educacional se vieron sometidos a la reforma de pensamiento. A cada uno se le exigió
revelar su propia subordinación al imperialismo capitalista, su profundo sentimiento de culpa
por haber traicionado al pueblo chino y su gratitud hacia el presidente Mao por mostrarles
ahora una nueva perspectiva. Profesores universitarios sufrieron una humillación
desastrosa.
Pero los intelectuales eran solo uno de los objetivos de la Reforma de pensamiento.
En campañas realizadas por toda la nación, se definían como objetivos abstractos ciertas
conductas consideradas perversas o nocivas, para después identificarlas en individuos. La
humillación y los mítines de lucha se realizaron a escala masiva con miles de participantes
como público, al cual se ofrecía como ejemplo o advertencia de lo que no se debía hacer.
El siguiente problema que se planteó la reforma educacional fue cómo producir
estudiantes devotos a la línea del partido. En la tercera etapa, después de 1949 con Mao a
la cabeza, se esperaba que las masas finalmente pudieran convertirse en uno de los
núcleos de la política educacional a la que nunca habían llegado. La expansión de la
educación básica y de sencillas medidas de salud pública fueron dos de los principales
logros de la República Popular. Sobre el nacimiento de las escuelas primarias Mao
esperaba imponer el sistema soviético para producir tecnócratas ideológicamente sólidos.
Después de 1949, el PCCh comenzó a imitar vigorosamente el modelo educacional
soviético. Creó 20 nuevas universidades politécnicas y 26 nuevos institutos de ingeniería. El
ejemplo soviético determinó a sí mismo la regularización de los planes de enseñanza, los
materiales y los textos, y en noviembre de 1952 se estableció un Ministerio de educación
superior de cortes soviético. Sin embargo durante el transcurso de la década del 50 hubo
que renunciar a la meta de una escuela Popular en cada aldea. El ya excesivo número de
graduados de educación secundaria que competían por entrar a la universidad no podía ser
incrementado sin originar una clase frustrada de intelectuales sin acceso a trabajos
adecuados a su nivel de autoestima. Los graduados de educación secundaria consideraban
degradante desempeñar el trabajo manual Por ende la revolución en la educación que ya
había comenzado, estaba lejos de haberse completado o ser exitosa.
La campaña antiderechistas, 1957-1958.
Después de que a mediados de 1957 el movimiento de las cien flores hiciera patente
la notable desilusión de los intelectuales respecto al régimen del pcch, Mao decidió impulsar
el principio de la lucha de clases en contra de los intelectuales recalcitrantes,
convirtiéndolos en el objetivo de una campaña antiderechista a partir de junio del 57.
En 1957 Mao y sus colegas quedaron consternados y desilusionados por la
explosión de crítica y rápidamente se tomaron represalias convirtiendo a los intelectuales,
como también algunos miembros del PCCh, en blanco de la campaña antiderechista.
Después de que el fiasco de las cien flores revelará que los intelectuales eran individuos de
dudosa lealtad, Mao propuso capacitar una nueva generación de intelectuales
verdaderamente comprometidos con el partido a raíz de sus buenos antecedentes en la
clase proletaria. En la contradicción entre mérito y nivel de clase como él consideró
necesario privilegiar a este último punto advirtió a los intelectuales que ellos eran simples
profesores que el proletariado y el pueblo trabajador empleaba para enseñar a sus hijos
juntas no debían aventurarse a tener ideas propias distintas a las del partido.

Cap. 19: El Gran Salto Adelante 1958-1960.


Antecedentes.
En los años 1958 y 1960 entre 20 y 30 millones de personas perdieron la vida a
raíz de la desnutrición y la hambruna provocada por las políticas del partido comunista chino
impuso sobre aquella gente. pero, a pesar de ser obra directa del presidente Mao, el gran
salto adelante también expresó el fervor de muchos millones de campesinos.
En el gran salto adelante podemos observar diversos factores involucrados. En
primer lugar, las autoridades estatales poseían un control indiscutido sobre la masa Popular
en las aldeas. La bifurcación de la sociedad en gobernantes y gobernados, en
administradores y productores, ahora podía ser instrumentalizada por los líderes del pcch.
La colectivización de la agricultura en 1955 a 56 evolucionó de manera mucho más rápida
de lo previsto, hasta que se descubrió que muchas cooperativas de productores agrícolas
en realidad habían sido inauguradas en forma demasiado prematura y no estaban en
condiciones de operar como se aseguraba que lo hacían.
Otro factor heredado subyacía ha dicho situación con la docilidad del campesinado
Chino, acostumbrado a atacar los dictados de la autoridad. Solo fue posible transmitir a las
masas la visión de los líderes, porque a comienzos de la década de 1950, el PCCh y el
pueblo chino en general todavía se sentían Unidos por la causa común de levantar China.
El pueblo confiaba en el presidente Mao.
A fines de 1957, el partido reconoció de manera dramática que el modelo salinista
de desarrollo industrial no era el adecuado para las condiciones chinas, ello significó el
impulso para el gran salto adelante. A pesar de la colectivización universal, la producción
agrícola no experimentó un crecimiento notable. El modelo soviético de cobrar impuestos a
la agricultura para fortalecer la industria estaba ante un callejón sin salida. Por otra parte, la
urbanización que sobrepasó la industrialización, produjo desempleo urbano. El primer plan
quinquenal obtuvo los resultados esperados, pero el segundo constituyó una invitación al
desastre.
Sin embargo Mao Zedong convenció a sus colegas de que el campo podía
transformarse y que la producción agrícola podría aumentar mediante la masiva
organización de la fuerza laboral rural. La movilización de las masas integraría a los
trabajadores rurales como nunca antes en tiempo completo: en primer lugar, se utilizaría
mano de obra intensiva para aumentar los sistemas de riego, los trabajos de control de
inundaciones y la habilitación de tierras. En segundo lugar, se elevaría la productividad
agrícola por unidad de tierra, empleando un mayor número de personas para plantar,
desmalezar y cultivar. Y en tercer lugar, se expandiría la pequeña industria en nivel local
con materiales y grupos a la mano, con el fin de elaborar bienes de consumo y
equipamiento para la agricultura. Mientras, la moderna economía Industrial produciría
exportaciones para intercambiarlas por bienes de capital extranjeros.
A fines de 1957 se llevó a cabo una descentralización general de la Administración
económica. Muchas empresas e incluso controles monetarios fueron descentralizados hasta
el nivel local. Este fue el contexto en el cual se formularon los objetivos en extremo
ambiciosos del Gran salto adelante. El resultado, visible en 1958, fue un tremendo
paroxismo de trabajo ininterrumpido. La oficina de estadísticas del Estado informó que en
1958 la cosecha de alimentos y de algodón se había casi duplicado en un año, por lo que el
comité central fijó ambiciosos objetivos para 1959, contemplando un nuevo incremento del
50%.

El desastre de 1959 - 1960.


Pero en 1959 la cosecha sufrió las inclemencias de un clima no demasiado
favorable. El resultado fue que el gobierno continuó exigiendo altas requisiciones incluso
mientras la producción sufría una disminución real. Ello provocó una hambruna de gran
magnitud causada por el hombre.
Peng Dehuai (uno de los máximos comandantes del ejército en Yan’an y uno de los
diez mariscales del Ejército de liberación popular) Intentó informar al líder acerca del
deterioro real de las condiciones de vida en el campo, pero Mao lo consideró un ataque
personal y lo despojó de sus cargos. Como represalia, Los Defensores del Gran salto
adelante, con Mao a la cabeza, persistieron en el programa. Gracias a esta situación, se
montó otra campaña antiderechista en contra de los críticos de la estrategia del Gran Salto
Adelante.
El fanatismo de Los administradores Rurales del Gran salto adelante continuó
oponiéndose a los puntos de vista técnicos económicos de los administradores y ministros
centrales urbanos. Esta prolongación del Gran salto adelante produjo otra caída en la
producción, tanto en la industria pesada como en la industria liviana de bienes de consumo.
Paralelo al desastre económico tuvo lugar un nefasto giro político. Hasta ese
momento cada cierto tiempo los máximos líderes del pcch en el poliduro sostenían debates
en diversos puntos del país. El mérito de este sistema siempre había sido la vigorosa
sugerencia de alternativa, pero una vez que se tomaba una decisión todos la acataban.
Ahora, sin embargo, Mao había transformado por primera vez el argumento político
expuesto por el Mariscal en un ataque personal ilegítimo en contra de su persona. La terca
reprobación de Mao a Peng destruyó la unidad que caracterizaba la cúpula del partido. Asi
comenzaron las faccionalidades.
La actividad que caracterizó el gran salto adelante fue que los campesinos
trabajaban durante todo el día para superar sus propios récords de trabajo, y no se
encontraba forma alguna de tener esta fiebre. Sin embargo las penumbrosas condiciones
ecológicas, económicas y políticas de 1959 hicieron que se llegaran altísimos niveles de
mortalidad para los cuales se necesitarían varios años de políticas económicas más
sensatas para retomar los niveles de subsistencia de 1957.
Recuperación: el control de la mano de obra industrial.
Después del Gran Salto Adelante, líderes como Liu Shaoqi y Deng Xiaoping, se
aseguraron de recibir informes reales que les sirvieron de base para el desarrollo de
programas prácticos de recuperación, y especialmente para asumir el control de la
economía industrial. Entre 1960 y 1964 la reducción de gastos condujo a la clausura de
plantas y a un descenso del 50% en la tasa de empleo. Ello se enfrentó enviando
sistemáticamente a muchos millones de individuos desempleados desde las ciudades hacia
el campo, con lo que la población urbana se redujo en 14 millones. Un programa que incluía
un registro familiar completo, racionamiento del grano y otras necesidades diarias estableció
el control sobre los residentes urbanos. Como parte de este sistema de control, las
diferencias de estatus aumentaron al interior de la clase trabajadora urbana.

Rectificación del partido y educación.


En esta lucha de dos líneas que Mao sostuvo con Liu en calidad de presidente y con
Deng como secretario general del partido, ambos bandos deberán concordar en relación a
tres aspectos: el partido había sufrido un notable desprestigio entre la gente, aumento de la
corrupción y la moral estaba baja. Discrepaban en cuanto sí dirigir una rectificación
mediante un nuevo movimiento de masas en los niveles más básicos de las áreas rurales, o
bien acotarla a la organización del pcch. Mao intentó por primera vez en 1963 encabezar
una rectificación entre los cuadros del partido en el campo, la que denominó campaña
socialista de Educación. Esta le habría permitido crear una red de órganos temporales al
estilo de una campaña. Así, la campaña socialista de educación, en 1963 se convirtió en un
campo de batalla entre los dos enfoques.
Los nuevos dirigentes del partido de las aldeas habían comenzado de pronto a tratar
despóticamente al campesinado al que hasta hace poco pertenecían. Para convertir estos
males, el PCCh dispuso la estrategia de enviar cuadrillas de trabajo formadas por cuadros
externos para rectificar la conducta de los cuadros locales. El procedimiento recordaba las
medidas tomadas originalmente durante la reforma territorial en contra de terratenientes,
abusadores locales y de época de poca monta.
Hacia 1965, desilusionado porque los funcionarios del partido habían rehusado
aceptar su enfoque de rectificación mediante una campaña masiva, Mao comenzó a buscar
fuera de esa organización un medio a través del cual efectuar la campaña de rectificación.
Entre tanto, el deseo de Mao de liberar a los campesinos chinos y convertidos en
ciudadanos distribuidos por medio de la educación también se vio frustrado. La educación
siempre había sido una preocupación importante para el pueblo. El gran salto adelante
había encarado un doble problema: Cómo hacer que el hombre común recibiese educación
a través de nuevas instituciones, mientras se continuaba instruyendo a la necesaria élite en
el sistema establecido de escuelas secundarias y universidades. Miles de escuelas
secundarias fueron creadas en un esquema de trabajo y estudio.
Sin embargo en la jerarquía las escuelas clave iban a la cabeza y las escuelas de
trabajo y estudio ocupaban el último lugar. Además, las escuelas de trabajo y estudio
contaban con la mayor proporción de niños trabajadores y campesinos, mientras que los
hijos de activistas políticos o cuadros revolucionarios de la estructura oficial predominaban
en las escuelas secundarias. La máxima de Mao de nunca olvidar la lucha de clases sitúa a
los hijos de los intelectuales en desventaja. Como consecuencia, a los estudiantes
provenientes de clases malas a menudo se les penalizaba o incluso se les excluía del
sistema. No obstante, para ingresar a las instituciones de estudios superiores se estableció
una competencia basada en las calificaciones obtenidas en los exámenes, de forma muy
similar a como se hacía antiguamente. Por consiguiente, a mediados de la década de 1960
el nuevo sistema educacional chino se bifurcaba en dos direcciones, y el camino superior
aún llevaba hacia la élite. No había sido posible modificar la estructura de clases de China
por medio de la educación.

La división chino soviética.


Vemos que en 1960 chinos y rusos iban de cabeza hacia una separación. El hecho
era que los contactos norteamericanos con China a través del Pacífico habían sido mucho
más extensos y duraderos que la influencia rusa a través de Siberia y Mongolia. El segundo
idioma de la clase alta china era el inglés, no el ruso. Por otra parte, el vínculo chino que se
creó con Rusia provino del movimiento comunista, y a medida que los comunistas chinos y
rusos llegaban a conocerse mejor, no necesariamente se convertían en grandes amigos.
Los líderes del PCCh no podían olvidar que stalin apoyó la estrategia equivocada en
la década de 1920, y que en 1945 firmó un tratado con la china nacionalista para servir los
intereses nacionales rusos en manchuria. En síntesis, el enlace chino ruso fue tenue y pudo
disolverse tan pronto como el PCCh comenzó a desarrollar su propio estilo del comunismo
nacional.
La separación chino-rusa tuvo lugar por etapas, a finales de la década de 1950. El
distanciamiento comenzó cuando Nikita Jruschov se volcó a criticar abiertamente el gran
salto adelante. En ninguna de sus dos visitas a Pekín logró entenderse con Mao. Durante el
gran salto adelante, Mao afirmó que a través del sistema de comunas China lograria llegar
al comunismo más rápido que la URSS, lo cual irritó a Jruschov.
El desacuerdo llegó a tal punto que, repentinamente, a mediados de 1960 Jruschov
retiró a todos los especialistas soviéticos de China, junto con todos sus proyectos. Pronto el
PCCh comenzó a dirigir al partido comunista de la unión soviética verdaderas rafagas
ideológicas atacando el revisionismo sovietico, y se le pago con la misma moneda.

El gran salto adelante como movimiento social.


La colectivización de la agricultura en China se hizo posible gracias a años de tesón
y determinación por parte de los cuadros locales que administraron el proceso. Estos
millones de personas eran activistas políticos y administradores deseosos de llevar a cabo
la revolución, y al mismo tiempo de ascender socialmente con ella. En términos de
estructura social, correspondían de manera general a la nobleza inferior del fin de la época
Imperial y principio de la República. Al finalizar el orden Imperial, se habían convertido por sí
mismos en pequeños déspotas locales, ya no relacionados con la alta nobleza que para
entonces se había instalado en los pueblos y ciudades.
El proceso global de reforma agraria bajo el PCCh se caracterizó por la sustitución
de los antiguos remanentes de La Nobleza inferior por los cuadros del partido. Una vez
creado este nuevo estrato de activistas en el campo, y tras haberse abierto camino en la
sociedad por medio de la colectivización de la agricultura, necesitaban tener cosas que
hacer y estaban dispuestas a llegar más lejos. Justamente fue tan difícil refrenar el gran
salto adelante porque una vez que los activistas hubieran iniciado la reorganización de las
aldeas tendieron a continuar haciéndolo.
En efecto, la liberación creó una nueva clase deseosa de seguir liberándose. Hacia
fines de los años 50, China era una nación compuesta por gente joven, ya desarraigada del
pasado y ávida por competir en pos de un ascenso. Uno podría imaginar otros motivos, no
necesariamente egoístas o materialistas. La eliminación de las antiguas construcciones de
la vida campesina y la difusión del alfabetismo, así como las doctrinas de igualdad y
oportunidad para todos, inspiraron a muchos jóvenes campesinos a unirse a una causa
noble y sacrificarse por ella.

Cap. 20: La Revolución Cultural 1966 - 1976


Los cimientos.
Para entender la revolución cultural china estamos obligados a imaginar una
sociedad que pueda ser dirigida por un gran líder y una dictadura del partido, simplemente
porque los ciudadanos son pasivos respecto a los asuntos públicos y obedientes ante la
autoridad. Un punto de partida es reconocer que Mao Zedong había adquirido alguna de las
prerrogativas de un emperador. El porqué debió prácticamente destruir el partido que él
mismo formó poniendo en peligro toda la revolución, es una interrogante compleja que exige
varias líneas de análisis.
En un comienzo, la aversión de Mao por la burocracia urbana se expresaba en su fe
en que el campo podía ser el principal beneficiario de la Revolución china. Sin embargo,
una vez que Mao estuvo en el poder, el ideal de su liberación dio paso a la obvia necesidad
de utilizarlo para construir China bajo el liderazgo y control del partido. Pero a medida que
este esfuerzo se llevaba a cabo Mao comenzó a preocuparse por la progresiva acumulación
de instituciones del gobierno central y sus diversos niveles de funcionarios y cuadros, que
parecía estar reemplazando la élite local de los tiempos imperiales.
A comienzos de la década de 1960, un motivo más inmediato para la inquietud de
Mao fue la difundida y persistente denigración de su accionar y sus políticas por parte de los
círculos dirigentes del pcch. Los líderes no podían atacarse unos con otros por lo tanto, se
valieron del antiguo recurso de situarse bajo la sombra de los intelectuales orgánicos que
constituían la vociferante periferia de sus respectivas facciones. Después de que se purgó a
los intelectuales considerados como remanentes y neoliberales acusándolos de derechistas,
sus funciones como editores, escritores, periodistas y organizadores de la intelligentsia
fueron ocupadas por una generación algo más joven.

Objetivos y recursos de Mao.


Mao tuvo dos carreras: un líder rebelde y fue también un emperador en versión
moderna. Tan grande había sido la contribución de Mao a la configuración del partido que
este podía considerarse como obra suya. Mao se encontraba en una posición de tal poder
reconocido que era posible hacer prácticamente todo lo que él quisiera.
Mao llevó a cabo un ataque instintivo contra la clase dirigente, aún cuando él mismo
había ayudado a conformarla. La lucha contra el revisionismo en China estuvo determinada
por el ejemplo de la unión soviética, Mao sentía que allí el burocratismo corrupto había
destruido el ideal de un gobierno socialista. Al parecer, Mao también tenía en mente la idea
de que la juventud estudiantil podía ser movilizada para atacar los males en los círculos
dirigentes y purgar a China del revisionismo. Mao ató de pies y manos a los líderes
partidarios gracias a las propias tradiciones de obediencia disciplinada a las órdenes del
partido. La revolución cultural, al igual que la campaña de las 100 flores y el gran salto
adelante, se transformó en algo que él jamás había imaginado. La purga entre los
funcionarios del partido alcanzó aproximadamente el 60% y se calculó que alrededor de
400,000 personas murieron como resultado del maltrato.

El papel del ejército de Liberación Popular.


La capacidad de Mao para promover la revolución cultural descansaba en primer
lugar en el apoyo de las fuerzas armadas en el ejército de la liberación popular. Así como el
control militar residía en el emperador, en la República popular el comandante jefe era el
presidente del PCCh, quien por lo general gozaba de un nombramiento paralelo como
presidente de la comisión de asuntos militares. Como el partido había penetrado el ejército
en todos sus niveles y muchos militares eran militantes, las fuerzas regionales del ejército
de liberación popular en los comandos provinciales recibían sus órdenes de los secretarios
locales del partido y de otras autoridades del mismo.

Cómo se desarrolló la Revolución Cultural.


Entre finales de 1965 y el verano de 1966 se sucedieron las tensiones entre el grupo
de Mao y los círculos dirigentes del PCCh. Al apoyo que Mao recibió de parte del Ejército de
Liberación Popular repolitizado bajo Lin Piao se agregó, a través de su esposa Chiag Qing,
el de un grupo de intelectuales radicales de Shangai que posteriormente formarían su grupo
central de la revolución cultural.
Luo Ruiqing, un alto oficial del ELP que disentía del mariscal Lin Piao, fue arrestado
en 1965 y acusado, interrogado y destituido de todos sus cargos en abril de 1966. Entre los
intelectuales, un ataque similar fue dirigido en contra del vicealcalde de Pekín, Wu Han
(obra teatral).
En estos movimientos preliminares Mao dejó fuera de combate a ciertos funcionarios
que habían mostrado indiferencia ante sus programas, a la vez que obtuvo la aquiescencia
de la jerarquía del partido, representada por Zhou Enlai, Liu Shaoqi y Dang Xiaoping. Estos
estaban acostumbrados a seguir al gran hombre.
El ataque al revisionismo y a miembros anónimos del partido que estaban
emprendiendo la vía capitalista se intensificó entonces durante una subiase conocida como
los cincuenta días, desde junio hasta agosto de 1966.
Con las relaciones entre la facción radical y la conservadora cada vez más
envenenadas, Zhou Enlai intentó un acercamiento, en febrero de 1967 presidió un
encuentro entre los radicales del grupo central de la Revolución cultural y una formación de
militares conservadores y líderes del Consejo de Estado.
En la segunda fase de la Revolución cultural, desde agosto de 1966 hasta enero de
1967, el presidente Mao se convirtió en un gran showman. El obediente Liu Shaoqi dirigió el
movimiento anti revisionista entre los fieles al partido. En julio de 1966 el público chino
quedó pasmado al enterarse de que se había dirigido al norte, atravesando a nado el
Yangtsé. Esto equivalía a que la Reina Isabel II hubiera atravesado el nado del Canal de la
Mancha. Evidentemente, Mao se convertía en una especie de modelo Atlético, capaz de
realizar hazañas sobrehumanas.

Los guardias rojos.


El movimiento de masas que Mao levantó durante la Revolución cultural estaba
compuesto principalmente por una juventud estudiantil adolescente. En un principio, la
revolución cultural no afectó mucho al campesinado. En su calidad de movimiento
esencialmente urbano, la revolución cultural tuvo como protagonistas a los guardias rojas
desde mediados de 1966 hasta mediados de 1968, año en que fueron abolidos. Esta
juventud inexperta resultó inmensamente destructiva.
El faccionalismo de los guardias Rojas se originó en la estructura del sistema
educacional de la década de 1960, en el que dos tipos de estudiantes competían por un
mayor estatus y por el ingreso en la universidad. Un grupo estaba compuesto por hijos de
familias de intelectuales y el otro grupo estaba integrado por los hijos de la nueva clase
gobernante cuyos antecedentes de clases eran considerados revolucionarios y de primer
nivel. Mao vigorizaba a los estudiantes radicales con lemas tales como aprender la
revolución haciendo la revolución. A estos mítines acudieron cerca de 10 millones de
jóvenes provenientes de todo el territorio de China en calidad de guardias rojos voluntarios.
Los guardias rojos se volcaron hacia actividades destructivas que desembocaron en
un brutal Reino del terror, irrumpiendo los hogares de las familias acomodadas, de los
intelectuales y funcionarios, destruyendo libros y manuscritos, humillando, golpeando e
incluso asesinando a los moradores y sosteniendo continuamente estar llevando a cabo el
ataque revolucionario contra los cuatro viejos: viejas ideas, vieja cultura, viejos derechos,
viejos hábitos. Estos jóvenes estudiantes, muchachos y muchachas por igual, cuyas edades
fluctuaban entre las 9 y los 18 años, deambulaban por las calles con su bandas rojas en el
brazo, acosando e impartiendo su propia justicia moral a cualquiera que demostrase el
menor indicio de extranjerismo o intelectualismo.
A través de la movilización de un ataque masivo de la juventud urbana a la jerarquía
central del estado y del partido, Mao y sus seguidores lograron generar un caos que
evidentemente esperaban constituyese una saludable Revolución. En el verano de 1966, al
verse enfrentados a los mal organizados guardias rojos, los asediados líderes del PCCh
respondieron al fuego con fuego y desplegaron sus propias guardias rojas.

El asalto al poder.
En enero de 1967, el movimiento por el asalto al poder dio inicio a la tercera fase de
la Revolución cultural. Las tomas contaron con la venia de Pekín, y fueron los guardias rojos
y otros los encargados de llevarlas a cabo en todas las ciudades. Los funcionarios fueron
expulsados de sus oficinas, sus archivos examinados y a menudo destruidos, sus puestos
fueron ocupados por jóvenes sin experiencia previa. Estos ya empezaban a dividirse en
facciones, que comenzarían a luchar entre sí.
Durante todo este tiempo el ejército de liberación popular se abstuvo de intervenir,
dejando así que la destrucción continuase. Pero, en enero de 1967, Mao se puso a la
cabeza del ejército para apoyar la revolución anti revisionista frente a los
contrarrevolucionarios conservadores. La situación había escapado del control de Mao, el
ejército de liberación popular era la única fuerza unificada que quedaba en la sociedad, y
ahora debía asumir cada vez más el poder en la escena local. Después que va a ordenar a
los guardias rojos encargarse de quienes en el ejército emprendian la vía capitalista, pronto
la situación se tornó violenta. China comenzaba a caer en una guerra civil en la cual las
facciones de los guardias rojos combatían entre sí y la fuerza militar regional se unía y
tomaba partido.
Hacia 1968 las rivalidades facciosas comenzaron a hacerse evidentes incluso al
interior de las unidades de fuerzas principales en julio de 1968, bajo esta presión, Mao
disolvió finalmente los guardias rojos, de quienes se dijo que habían fracasado en su
misión. Después ordenó al ELP completar la formación de comités revolucionarios en todas
las provincias.
La dispersión de los guardias rojos los remitió en gran número al campo, cayendo
desde la cima del protagonismo político a la insignificancia. Los activistas que ahora
reemplazaban a los guardias rojos fueron denominados Rebeldes Revolucionarios. Como
resultado final, los comités revolucionarios estuvieron dominados por militares.
En la cuarta fase de la Revolución cultural, que va de julio de 1968 abril de 1969,
momento en el cual Mao intentó formar un nuevo estado, el liderazgo estaba compuesto por
dos quintos o más de militares, 2/5 de funcionarios del partido u oficiales nuevos o antiguos
y solo una leve representación de las organizaciones de masas. El dominio militar quedó
asegurado en 1969 por la baja calificación de los funcionarios del gobierno y del partido que
llegaron al poder, cuya habilidad en general no podía compararse con la de sus
predecesores.

Relaciones exteriores.
Las relaciones exteriores de China durante la Revolución cultural se caracterizaron
por el mismo fanatismo insensato que afectó a los asuntos domésticos. El
antiintelectualismo vino acompañado por la xenofobia.
Las tropelías de la guardia rojas deterioraron los asuntos exteriores de la República
popular china, en especial después de que ocuparan el Ministerio de relaciones exteriores
en el 67. Sus escuadrones destruyeron de forma sistemática registros y trastocaron a fondo
la continuidad de las relaciones con el resto del mundo.
La revolución cultural terminó con un giro importante de las relaciones de la
República Popular China con Estados Unidos y con la Unión Soviética. Como la guerra de
Vietnam experimentó después de 1965 una escalada por tierra y aire, tanto Estados Unidos
como China tomaron medidas para evitar una confrontación directa. Los norteamericanos
prometieron en forma explícita que sus aviones intentarían no penetrar el espacio aéreo
chino. La amenaza de enfrentamiento con los norteamericanos, que libraban una guerra tan
cerca de las fronteras de China, fue así aplacada y Mao concluyó que
podía proseguir con su Revolución nacional.
Las relaciones de la República Popular China con la Unión
Soviética se tornaron en dirección contraria. La división, que comenzó en
1960 y continuó entre polémica y acusaciones mutuas, intensificó
ininterrumpidamente las hostilidades chinosoviéticas.
La agresividad de la Revolución cultural hasta el mundo
exterior llegó a su punto culmine el 2 de marzo de 1969, cuando los
chinos enviaron una fuerza de emboscada a una isla en disputa en el
río Wusuli, en la frontera noreste de China. Los chinos aplastaron a
las patrullas soviéticas en la frontera. La represalia soviética fue
enérgica, no solo en ese lugar sino en diversos puntos a lo largo de la
frontera chino soviética.
En Estados Unidos, la impresión inicial de la Revolución
cultural la había reflejado su propaganda. Se lo consideraba un
esfuerzo de Mao por preservar ciertos valores populistas igualitarios y
evitar la burocracia y estatismo en el curso del desarrollo económico
de China.

La descentralización del tercer frente.


A pesar de que la revolución cultural concluyó oficialmente en abril de 1969, muchas
formas de su impronta terrorista permanecieron. Se torturó a muchas personas inocentes
para que confesaran haber sido miembros o para que delataran a otros. Más aún, en la
década de 1970 la revolución cultural expandió su coacción a las áreas rurales, donde por
ejemplo, a los campesinos se les exigió abandonar toda ocupación secundaria como la cría
de cerdos, gallinas y patos, con el fin de cortar la cola del capitalismo. Para muchos
campesinos ello significó hambruna.
En un comienzo, la espectacular política de la Revolución cultural monopolizó la
atención del mundo, pero estadísticas recién publicadas muestran ahora que durante 7
años de agresión norteamericana en Vietnam, desde 1964 hasta 1971, Mao realizó una
inversión masiva en el desarrollo militar e industrial de las remotas provincias interiores del
noroeste y sudoeste de China. Temeroso de los propósitos tanto de los soviéticos como de
los norteamericanos, deseaba crear bases autosuficientes para la defensa en zonas
montañosas de difícil acceso. Esta estrategia del Tercer Frente estaba evidentemente
obsoleta sin embargo el PCCh bajo el mando de Mao gastó ciegamente sus escasos
recursos para concretarla.
Este gigantesco esfuerzo de la Revolución cultural fue tan mal planificado como tan
complicado e ineficiente en sus operaciones que parte importante de él jamás logró
concluirse, y en consecuencia tuvo que ser abandonado. Si todos estos logros hubiesen
basado en el financiamiento local, como sostienen los propagandistas, efectivamente
confirmarían un modelo. Pero los estudios estadísticos más recientes indican que el
financiamiento estatal fue muy importante.
Al iniciarse la década de 1970, china presentaba tres sectores que requerían de
inversión: los proyectos del Tercer frente que aún seguían incompletos, los pequeños
proyectos descentralizados y a menudo ineficientes de los gobiernos locales y provinciales,
y un nuevo sector de tecnología importada, incluyendo plantas completas que precisaban
de la expansión de los puertos y de infraestructura en la costa este. Todo este crecimiento
económico durante el período de la Revolución cultural sobrepasó al PCCh que se vio
incapaz de manejarlo. Entre tanto, se produjo un estancamiento en la productividad rural y
en los niveles de vida. Así, el principal beneficiario de la descentralización Industrial parece
haber sido la nueva clase de cuadros y administradores del partido, que ahora constituían
una nueva élite local, lo que no era precisamente lo que Mao parece haber deseado.

La lucha por la sucesión .


Desde 1969 existía una lucha por asegurarse la posición del número 2 al interior del
partido, que otorgaba al ganador la supuesta posibilidad de suceder al presidente Mao a su
debido tiempo. El general Lin Piao había alzado a los militares a una posición cada vez más
eminente y su propia posición como número dos parecía segura. No obstante, entre 1969 y
1971 el liderazgo del Lin comenzó a debilitarse.
Mao deseaba reducir el papel de los militares en el sistema político. En
consecuencia, orquestó un ataque contra Lin. En pocas palabras, el general Lin había sido
muy útil, pero en su momento. Mientras Zhou Enlai continuaba trabajando estrechamente
con Mao desde su posición de número 3, sobre todo en el tema de las relaciones exteriores
y rehabilitación del gobierno.
La estrategia final del presidente Mao consistió en realizar algunos viajes, hablar con
los comandantes militares regionales y criticar a Lin. Cuando este se enteró de la noticia,
supo que sus días estaban contados e inmediatamente se involucró en un esfuerzo
conspirativo dirigido intelectualmente por su hijo. El hijo de Lín realizó secretamente todos
los preparativos, pero es obvio que alguien mantuvo informado a Mao Y Zhou. En su
desesperación, Lin y su esposa intentaron escapar en avión, pero éste resultó destruido en
la lejana Mongolia.

La revolución cultural en retrospectiva.


Pronto surgiría una literatura de los heridos que relataba las tragedias personales de
los afectados por las depuraciones. El número de víctimas de la Revolución cultural oscila
ahora en torno al millón de personas. Para los chinos, tan sensibles al precio de sus pares,
el hecho de ser golpeados y humillados en público ante una multitud vociferante era como si
los desarrollaran vivos.
Linnte White III destaca tres prácticas administrativas que contribuyeron a la
violencia de la Revolución cultural: 1) el atribuirle una clasificación de nivel a todas las
personas, lo que dejaba algunas familias permanentemente incapacitadas tras ser
calificadas de derechistas o de malos elementos. 2) la subordinación de todo el pueblo a
sus unidades de trabajo, con lo cual sus jefes les podían controlar todos los aspectos de la
vida. 3) la amenaza a toda la población, latente en una campaña u otra. donde las víctimas
demostraban el desastre que podría acaecerle a cualquiera tarde o temprano. Todos estos
constituían recursos baratos para controlar al pueblo.

Consecuencias.
La jerarquía administrativa poco a poco se fue coagulando en torno a Zhou Enlai,
aunque Mao siguió ocupando el primer lugar en el partido. Cuando Zhou enfermó de cáncer
después de 1973, tomó medidas para asegurarse de que Deng Xiaoping fuese su sucesor
como Primer Ministro. Aunque había sufrido persecución durante la Revolución cultural, era
un veterano experimentado con demasiados contactos y en extremo capaz y dinámico
como para ser descartado como le había ocurrido a Liu Shaoqi.
Tras la muerte de Zhou Enlai en enero de 1976, la banda de Los cuatro prohibió
cualquier demostración de duelo, pero para el día de la conmemoración de los muertos no
pudo evitar que un enorme multitud de cientos de miles de personas se reuniesen para
expresar su veneración al Primer Ministro fallecido.
En los años 60, el culto de Mao había suplantado dioses locales y otras figuras de la
antigua región campesina, pero hacia mediados de la década de 1970 la violencia de la
Revolución cultural y la caída del Lin Paio habían desprestigiado su imagen. Los éxitos en el
campo de la salud pública y la revolución verde en el ámbito de la agricultura habían
contribuido a duplicar la población. La economía había comenzado su desarrollo, pero la
tarea de crear una nueva estructura política quedaría en manos de sus sucesores.

Cap. 21: Las reformas de Deng Xiaoping 1978-1988


Rehabilitación y reconstrucción del partido.
En las reformas de comienzo de la década de 1980, y tras haber alcanzado su punto
más bajo en los últimos años de Mao, el PCCh intentó la recuperación, revigorizando una
vez más al personal del partido, la producción rural, la administración Industrial, el comercio
exterior y la inversión, así como la ciencia y la tecnología. Pero antes que nada había que
resolver el problema del liderazgo.
Después de 1978, Deng, a pesar de ostentar el tratamiento del líder supremo,
claramente terminó siendo solo un Vice Primer Ministro con estatus formal, Aunque su
humildad todavía le permitía seguir ocupando el cargo de director de la comisión de asuntos
militares. La lucha de clases dio paso a la reforma económica y al desarrollo. La República
popular abrió nuevamente sus puertas al mando, favoreciendo el diálogo con los
extranjeros. El viceprimer ministro realizó varias giras a Estados Unidos. La política de
apertura de Deng reconocía que la economía china sólo podía progresar con una mayor
inyección de tecnología y capital. Desafortunadamente, el desarrollo industrial vino
acompañado de graves problemas de contaminación.
Las cuatro modernizaciones debían producirse en el ámbito de la agricultura, la
industria, la ciencia y la tecnología, y la defensa. Con el fin de adelantarse al ánimo de
reformas políticas y ponerle límites en marzo de 1979 Deng emitió los llamados cuatro
principios cardinales: 1) China debía continuar en la senda de la vía socialista. 2) La
dictadura del proletariado. 3) El liderazgo del partido. 4) El marxismo leninismo unido al
pensamiento de Mao. Con ello pretendía asegurar que la dictadura auto perpetuada del
PCCh mantendría su monopolio del poder.
La primera necesidad del régimen de Deng fue restablecer su derecho a gobernar.
Realizó un esfuerzo por reconsiderar y corregir los juicios errados infringidos a diversas
categorías de personas, a millones de terratenientes y campesinos ricos a comienzos de la
década de 1950. La campaña de rehabilitación fue en sí misma un proyecto enorme. En
este sentido, Mao era un problema. Después de haber sido el Lenin y el stalin de China,
simplemente no se le podía denunciar sin que el templo se derrumbara. La solución
consistió en separar entre una primera fase positiva de Mao y su última fase, que se
reconocía como negativa. El pensamiento de Mao, desde su fase temprana, aún podía
constituir la guía para el futuro de China.

Desarrollo agricola.
Durante veinte años el crecimiento de la producción agrícola se había quedado atrás
en relación a las esperanzas y expectativas formadas. En la década de 1950, en efecto, la
cooperativización y las comunas rurales permitieron disponer de muchísima mano de obra
rural no utilizada.
Al abordar la reforma agraria de 1978, los planificadores reconocieron que la
administración rural había sido imperfecta, antes que nada en cuanto a motivación de los
agricultores. Una estrategia importante la constituyó el fomento de los subproductos y la
producción secundaria en las granjas, además de la producción de grano. El agricultor
podía comerciar sus subproductos en los mercados libres locales, y con ello recordaban sus
ingresos.
Pero el principal cambio se centró en "el sistema de responsabilidad de producción",
el que contemplaba media docena o más de variaciones, pero todas basadas en contratos.
Los administradores del grupo (los cuadros) trazaban un plan global y entonces firmaban un
contrato con cada familia para que estos dispusieran de determinadas parcelas de tierra.
Los contratos estipulaban las metas de producción y las compensaciones que la familia
debía recibir. Entregar la responsabilidad de la producción en la familia campesina
proporcionaba un enorme estímulo, pues significaba que mientras más trabajaran más
producirían para sí mismos, y no para haberlo acumulado en un depósito común.
No se podía comprar la tierra, pero sí se la podía utilizar según estas condiciones.
Previamente, el sistema maoísta de la Revolución cultural había utilizado la exhortación
moral como un estímulo, exigiendo sólo la producción de grano y prohibida la producción
secundaria considerándola un capitalismo incipiente. Este cambio de sistema transformó
notoriamente la situación: el lugar de que las autoridades locales solo se concentraran en
recaudar las obligatorias cuotas de grano, y que los campesinos se las ingenieran por su
cuenta mediante ocupaciones secundaria como la venta de animales, ahora toda la
comunidad podía planificar en conjunto y así maximizar la producción y el ingreso. El
resultado fue un incremento masivo de ambos, un triunfo para la reforma de Deng.
El sistema de contratos debe considerarse en realidad como la fase más reciente en
el arte de gobernar: tal de cómo organizar a los agricultores con el fin de aumentar su
bienestar y el mismo tiempo fortalecer el estado. La era maoísta había abierto las puertas a
la educación básica, a la salud pública y a una tecnología mejorada. La doctrina del
igualitarismo había otorgado al campesino un Nueva Visión de sí mismo y de su
potencialidades. Bajo el gobierno de Deng, millones de campesinos se convirtieron en
empresarios, dedicándose a todo tipo de servicios económicos en lugar de los servicios
colectivos que antiguamente manejaban los comités. Pero en las grandes plantas
industriales estatales el PCCh se oponía a estos pequeños empresarios y utilizaba el poder
económico del partido para reducir el número de familias empresarias en favor de las
cooperativas.

Desarrollo industrial.
El cambio de rumbo más espectacular de Deng en política económica fue su
apertura al comercio, la tecnología y la inversión extranjera. Aún así, hacia fines de los 70 la
política de inversión china continuaba siendo una copia no muy elaborada de las políticas
soviéticas. Supuestos básicos eran que la proporción entre capital y rendimiento era fija,
como también se pensaba que el comercio exterior no era importante. Tales supuestos
conducían a la conclusión de que la única forma de alcanzar la industrialización era invertir
lo más posible y consumir lo menos posible. Según esta base los chinos invirtieron en
industrialización, en las décadas de 1960 y 70, alrededor del 30% de su ingreso nacional.
La economía controlada de tipo soviético estaba altamente centralizada. El
socialismo de Mao deseaba una rápida expansión Industrial basada en la agricultura
colectivizada, la planificación central con un manejo descentralizado y el énfasis en la
industria pesada del Tercer Frente. Solo en 1979 la estrategia de planificación experimentó
un giro fundamental que privilegió la agricultura y los bienes de consumo para exportación.
Estas reformas industriales no se pueden considerar un resurgimiento del
capitalismo pues tanto el partido como el estado aún dominaban en la escena y continuaban
optando por el colectivismo es decir, el socialismo. No obstante, bajo el sistema de
responsabilidad en la industria, la autoridad estaba representada por los administradores,
no por los comités del partido. Las empresas estatales en lugar de devolver todas sus
utilidades al gobierno llevaban ahora en sus propias cuentas.
Uno de los defectos del Antiguo sistema era la tendencia de los cuadros a informar
del logro del proyecto bajo la forma de nuevas capacidades de plantas pequeñas
construidas a toda carrera. El gobierno encaró ahora esta deficiencia mediante la institución
de préstamos con intereses en lugar de financiamiento a título gratuito. De este modo, los
pagos de un préstamo con intereses se convirtieron en un incentivo para la contabilidad de
costo en vez de un simple crecimiento en la capacidad.
Así, el equilibrio de fuerzas después de 1978 implicó un retorno a: 1) la política de
puertas abiertas al comercio y la inversión extranjera, 2) el desarrollo subsiguiente de las
ciudades costeras que antiguamente habían tenido un papel prominente en el comercio
internacional, 3) al énfasis en las Industrias de bienes de consumo y en la iniciativa local en
vez del control totalmente centralizado.
Sin embargo, no tardaron en oponerse a este nuevo esfuerzo ciertos problemas. La
fuerte competencia entre los gobiernos y las empresas locales no solo produjo una gran
expansión de la industria liviana, sino también muchos efectos secundarios indeseables:
escasez de suministros básicos con aumento de los costos de la mano de obra, bloqueo de
los productos de una zona específica para evitar su venta en otra zona y, la reducción de
los ingresos del gobierno central. En general esta expansión parece haber venido
acompañada de una enormidad de nuevos trámites burocráticos tanto legales como
ilegales.
Cuando las reformas de Deng ofrecieron un cierto margen de movimiento en la
empresa privada y a la fuerza del mercado, la imperiosa necesidad de expansión del crédito
condujo a la descentralización del sistema bancario. El Banco Popular de China se
transformó en el organismo normativo y supervisor central para los bancos especializados
que se relacionaban con la industria y el comercio, inversión extranjera como agricultura,
seguro y construcción.

Comercio exterior e inversión extranjera.


La reapertura de China al comercio exterior después de 1978 incluyó la apertura a la
inversión extranjera. Pero, como la capacidad de China para proporcionar la infraestructura
necesaria pronto se vio comprometida más allá de sus posibilidades, se paralizaron mucho
de los tempranos y ambiciosos proyectos empresariales tanto de Japón como de Estados
Unidos.
Tres zonas económicas especiales fueron instauradas. Hacia 1984 catorce puertos
de la costa este se habían abierto el comercio y de la inversión provenientes del extranjero,
la mayoría había sido antiguamente puerto abierto por tratado, pero ahora bajo control
chino.
La ley contractual era esencial para el comercio exterior, y ahora los abogados
chinos debían manejarse en las disputas comerciales con el extranjero. La contabilidad, los
contratos y los litigios también llegaron a formar parte de esta nueva etapa de empresas
gubernamentales. Se promulgaron nuevos códigos y se ampliaron los programas de
estudios en las facultades de derecho para integrar los nuevos conocimientos.

Ciencia y tecnología.
Imposible no rememorar las grandes contribuciones de China, el papel, la imprenta,
la pólvora y el compás, al abordar esta materia. La formación técnica comenzó a florecer
una vez que el antiintelectualista de Mao fue reemplazado por la pragmática "búsqueda de
la verdad a partir de los hechos" sugerida por Deng. La necesidad de un nexo entre la
investigación y la producción era aún más imperiosa. La aplicación de los conocimientos de
ciencia y tecnología en la salud pública fue uno de los mayores logros de la República
Popular.

El partido y la gente.
Las reformas posteriores a 1978 tuvieron por objeto hacer funcionar mejor la
dictadura del partido, por ejemplo intentando reducir la estructura administrativa y disciplinar
a los cuadros. Desde 1979 hasta 1982, las comisiones partidarias de inspecciones
respondieron a las quejas del pueblo. Algo novedoso.
Otro sector que concentró la atención del equipo de gobierno fue la prensa para
cuándo comenzaron las reformas de Deng en 1978, la propaganda política de la República
popular había perdido gran parte de su eficacia. Para el PCCh, los medios de comunicación
debían cumplir tres funciones. La primera era difundir las políticas del partido. La segunda
consistía en entregar información útil a los funcionarios en relación a actitudes y situaciones
populares. En conjunto, estas dos funciones mantenían el contacto entre el partido y las
masas en una especie de línea de masa. La tercera labor de la prensa era ayudar a los
líderes y a la gente a fiscalizar la burocracia.

El movimiento por la democracia.


Las innovaciones y el crecimiento de la economía durante la década de 1980
plantearon cada vez con más fuerza el tema de la Reforma política más allá de los límites
de las cuatro principios cardinales (la vida socialista, la dictadura del proletariado, el
liderazgo del partido comunista y el marxismo leninismo más el pensamiento de Mao) a
través de los cuales Deng en 1979 había intentado asegurar la permanencia del control del
PCCh. La reforma política parecía inevitablemente llegar tras la apertura de Deng.
El movimiento por la democracia surgió en octubre de 1978, cuando comenzaron a
aparecer en Pekín carteles (entonces ya permitidos por ley) de grandes personajes
difundiendo sus opiniones acerca de la política. Durante el invierno del 78 y 79 el muro de la
Democracia destacada cada día carteles de todo tipo de gente, incluyendo académicos
cuyos mensajes eran ávidamente traducidos por los corresponsales extranjeros como
expresiones de un descontento político que el PCCh no podía ignorar.
Tras los infinitos matices de este movimiento yacía el hecho innegable de que
muchísimos chinos, no solo los estudiantes, se habían alejado intelectualmente del partido.
La interpretación leninista del marxismo para guiar la revolución bajo el liderazgo del partido
había quedado obsoleta con el crecimiento y las transformaciones multiformes del siglo XX.
Ahora los intelectuales chinos vivían en el mundo sin fronteras de la era electrónica.

Mydral: Una aldea de la china popular.

Pueblito de LIU LING, al sur en la región de YENAN. El corazón de China, donde


nació la civilización agrícola clásica y donde el pueblo Han desarrolló su originalidad. Desde
aquí se unificó China. Actualmente es una de las regiones más pobres de China. La
naturaleza es árida, las cosechas son malas una vez cada 3 años y la población es famosa
por su fortaleza, su trabajo y sus rebeliones.
Fue allí donde Mao condujo al ejército rojo al final de la larga marcha. Y luego de
convertirse en su centro administrativo, de aquí partió el ejército de liberación del pueblo
chino a su conquista de todo el país.
EL VIEJO SECRETARIO LI YU HUA HABLA DEL PAISAJE, DE LA AGRICULTURA
Y DEL TRABAJO DE LA SMUJERES:
Cuando llegué aquí hace 25 años, solo las tierras del valle estaban cultivadas. Todos los
campos de las montañas se crearon después. En el valle, cada miembro de la brigada de
producción posee un lote de propiedad privada. En estas parcelas la gente puede cultivar lo
que quiera (CHEQUEAR). En la montaña, no todos los campos tienen el mismo aspecto.
Los grandes campos son colectivos. Están cultivados por los equipos de producción. Hay
que disponer de campos grandes si se quiere que el trabajo colectivo sea más rentable que
el trabajo individual. Hay terrenos que no se prestan a la formación de grandes campos.
Dejamos que algunos GAMBU de la ciudad vengan a trabajar los domingos, no cedemos
derechos de propiedad de estas tierras, pero pueden cultivar lo que deseen y llevárselo a
sus casas. En sus horas de descanso, los miembros de la comunidad también pueden
roturar las tierras que quieran.
Este sistema de 5 clases de campo (colectivos del valle, parcelas privadas del valle,
colectivos de la montaña, los roturados individualmente en las montañas, y los que explotan
los GAMBU) es el que tenemos desde que empezamos a practicar la agricultura
cooperativa en esta región. Tenemos bastantes cabras por aquí, no utilizamos la leche.
Las mujeres hacen vino a base de maíz y mijo. Las mujeres trabajan bien, antes no
se las consideraba. Cuando hicimos nuestra revolución, la liberación de la mujer era uno de
los puntos esenciales de nuestro programa. Ahora tanto hombres como mujeres participan
de la dirección del país. Hoy en día, los matrimonios son libres.
CHING CHUNG YING. PRESIDENTE DEL EQUIPO PARA EL CULTIVO DE HORTALIZAS.
54 AÑOS.
Nuestra tierra no era buena, se encontraba en lo alto de la montaña. Éramos 5
hermanos. La vida era dura y a los 12 años tuve que empezar a ganarme mi alimento.
Nadie sabe cómo sufrimos los pobres, el propietario me pegaba.
Al año siguiente trabajé por cuenta de un terrateniente. Hacía de pastor, era más
soportable. Solo me pegaron 4 veces durante 1 año. Al año siguiente trabajé con otro
propietario, un buen hombre, pero su hijo no era como él y me pegaba.
Cuando tenía 20 años hubo una gran epidemia de hambre. Era 1928. Uno de mis
hermanos murió. Yo, mi madre y 3 hermanos pequeños nos mudamos a SHENSI, allí se
vivía mejor. Vendimos a dos hermanos menores, tuvimos que hacerlo para poder subsistir.
Caí enfermo, pero logré sobrevivir.
Poco a poco empezábamos a oír del ejército rojo. En 1928 conocí a un comunista.
Me habló de YENAN. Con mi padre decidimos que yo iría allí a ver si era verdad lo que
decían, eso de que daban tierra a los pobres y de que el gobierno era bueno. Cuando mi
padre murió, mi madre y mi hermana vinieron conmigo. Nos dieron una tierra en LIU LING y
no hemos vuelto a trabajar como criados de nadie. He trabajado mucho, pero cada año
mejoro.
En 1947 llegó el ejercito nacionalista. Sus tropas saquearon todo, robaron todo lo
que teníamos. 13 meses de ocupación. Cuando se fueron, organizamos un equipo de
producción y ayuda mutua. Más gente significaba más mano de obra. En 1952 me eligieron
como director de los trabajos del equipo de producción y ayuda mutua. La cooperativa era
próspera. Hablamos de unirnos a otra cooperativa que también era próspera y lo hicimos.
Fue un año lleno de éxitos. Los demás veían como salíamos adelante. Les dijimos que se
podían unir a la cooperativa, pero no querían unirse, consideraban que lo mas importante
era tener buenas tierras. Yo les dije: tenes un buey y una buena tierra, sin embargo, no
tendrás ninguna seguridad mientras seas individualista.
Con el tiempo reflexionaron y pidieron unirse a la cooperativa. En 1956 la
cooperativa ya incorporaba 3 pueblos. Se trataba plenamente de aplicar los principios
socialistas “a cada uno según su trabajo”, la gente estaba completamente de acuerdo. Los
ingresos del equipo de producción eran muy buenos.
En 1958 nos transformamos en una comuna popular (salto adelante) pero no fue un
gran cambio, ya trabajamos de forma similar desde el 56. En las reuniones plenarias
decidimos qué y cuánto íbamos a cultivar. Cada día, 2 miembros del equipo van a yenan a
vender verdura. Vendemos una parte a la compañía de las verduras y lo que queda lo
vendemos en el mercado. La compañía paga un 20%menos, pero estamos obligados a
venderle a ella primero.
En 1961, el equipo de las hortalizas ingresó mucho dinero al equipo de producción.
Pero este dinero no se reparte directamente entre los miembros del equipo. Somos parte de
una brigada de producción del pueblo. Entregamos el dinero a la brigada, al igual que los
demás equipos.
El año pasado hicimos poner electricidad al pueblo. A nosotros nos va bastante bien.
En mi familia somos 2 los que trabajamos: yo y mi hermano. Trabajamos bastante. NO SOY
MIEMBRO DEL PARTIDO, nunca me interesó la política. En otro tiempo estábamos
oprimidos, el pobre no tenía ningún derecho. No poseíamos nada. Al llegar aquí, no tenía
más que una olla, ahora necesitaría una carreta para trasladar todas mis cosas.
Actualmente se puede vivir bien, aunque hay que trabajar mucho.

Ismael Maíllo: La revolución cultural y su reflejo en la literatura china: la


literatura de cicatrices.
Análisis de los eventos que fueron moldeando el estado anímico de los intelectuales
hasta el inicio de la revolución cultural. Los profundos cambios experimentados por la
sociedad china no surgieron sino a través de muchas carencias y un enorme sufrimiento.
Acabada la revolución cultural, la intelectualidad encuentra una manera de conjurar las
penas pasadas mediante el movimiento creativo conocido como “literatura de las cicatrices”.

Los primeros 50 años del siglo XX fueron testigos del nacimiento de la llamada
literatura china MODERNA. En 1915, tres años después de la creación de la república,
CHEN DUXIU, decano de la facultad de letras de Pekín y fundador del PCCh, fundó la
revista “nueva juventud” con el propósito de divulgar el programa de renovación literaria
centrado en la liberación de la lengua (escribir y publicar en la lengua que usa el pueblo). Se
trataba pues de acercar la literatura al pueblo. En este contexto, adquirió relieve la figura de
LU XUN (diario de un loco), el primer exponente de la vanguardia que hiciera uso del
lenguaje popular en sus escritos. Esta literatura tuvo muy buena recepción en los grupos de
izquierda. Ya que poco a poco iba reemplazando el uso del YO por el del COLECTIVO.(Ya
en Confucio podemos encontrar este ideal de que el individuo tenía que someterse al
grupo).
El siglo XX chino es una etapa de grandes penurias, pero a pesar del dolor que
generan, resultan ser catalizadores para la producción cultural. Un escritor, que está
inmerso en un proceso creativo, es deudor del tiempo en el que vive. Aunque sea de
manera involuntaria, el autor está transmitiendo una concepción subjetiva de la vida. Por
ello, la literatura es un medio efectivo mediante el cual podemos analizar determinadas
épocas.
En 1942, Mao dispuso que toda expresión artística debería tener como meta servir al
progreso del socialismo. La temática a reflejar era la vida de la clase trabajadora,
ensalzando la labor campesina, del ejército, de los cuadros del partido, de los jóvenes.
En las circunstancias de la china de los años 50, tener un pasado relacionado al KMT,
proceder de una familia acaudalada o haber tenido contacto con extranjeros eran motivos
para que se sospeche de la voluntad revolucionaria o reaccionaria de los intelectuales.
Después de la victoria del PCC tuvieron lugar una serie de campañas de movilización
social. Durante los primeros años de la década del 50 se solaparon 3 campañas.
1950, la primera estaba destinada a galvanizar al pueblo chino mediante un sentimiento de
solidaridad con el comunismo coreano, se lo llamó: resistir a América y ayudar a Corea”.
Esta campaña también promovía la eliminación de influencias extranjeras y todo aquel que
fuera poseedor de literatura foránea sería objeto de sospechas.
Supresión de los contrarrevolucionarios 1950 – 1952. El foco de atención estuvo
puesto en los antiguos miembros del KMT. Millones de intelectuales tuvieron que asistir a
cursos de REEDUCACIÓN. Dichos cursos se encargaban de hacer comprender a los
alumnos lo deleznable de su condición de clase privilegiada. Como “deberes” tenían que
escribir relatos de sus propias vidas pasadas, narrando errores y los de sus familiares.
Tres antis. 1951 – 1952: el objetivo era combatir la corrupción, la obstrucción burocrática y
el despilfarro. Se investigó muy de cerca a los propios miembros del partido. Pasado 1 año,
esta campaña mutó de tres a cinco “antis”, proponiendo denunciar los crímenes del
soborno, el robo de propiedad estatal, la evasión de impuestos, el fraude en ejecución de
obras públicas, y el robo de información económica estatal.
Durante la implementación de estas campañas, la gente fue animada a denunciar y
criticar a sus jefes o sus propios compañeros.
En el 56, el sucesor de Stalin, adoptó un nuevo discurso en el que criticaba al
antiguo líder del PCUS, lo que comúnmente se conoce como campaña de
DESESTALINIZACIÓN. Mao no recibió muy bien que se pudiera criticar al líder supremo.
Aprovechando que la situación económica era buena, Mao empezó a maniobrar para
subirse al tren de apertura. Escribió un poema “dejar florecer cien flores en el mundo de la
cultura y dejar que contiendan cien escuelas de pensamiento en los campos de la ciencia”
era el comienzo de la campaña de las 100 flores. A principios del 57, Mao advirtió a los
líderes del partido que se prepararan para recibir críticas. Sabemos que la campaña se fue
de las manos y Mao, sintiendo el peligro, mandó a dar alto a la campaña. Era el comienzo
de la campaña antiderechista. Miles de derechistas fueron ejecutados, enviados a prisión o
campos de W.
La consecuencia más inmediata de la campaña de las 100 flores es que permitió el
retorno a la ortodoxia maoísta. Ya nadie más se atrevería a alzar la voz para criticar los
lineamientos del PCC, aunque fuese una autocrítica.
Cuando comenzó la campaña del Salto Adelante, las clases medias y la clase
intelectual ya habían sido atacadas. Durante los primeros meses del 58, las autoridades se
encargaron de organizar las primeras comunas piloto mediante la suspensión de la
propiedad de parcelas privadas y amalgamando cooperativas familiares en unidades
mayores.
Las consecuencias del salto adelante fue la muerte de millones de personas. Mao se
“retiró” del gobierno y a cargo quedó LIU SHAOQI. Desde la sombra, Mao prepará su
contraofensiva. A partir del año 60, se empieza a fomentar el estudio del pensamiento de
Mao en todos los niveles. Primero en el ejército, donde LIN BIAO (mano derecha de Mao)
era el ministro de defensa.
Para 1965, el ejército y los estudiantes estaban adoctrinados gracias a las
campañas de alzamiento de la figura de Mao. Era el momento de ejecutar el plan de la
revolución cultural.
Mao escribió una carta en apoyo al primer grupo de guardias rojos. No pocos
profesores fueron acosados, ridiculizados y apaleados. No sabemos si Mao buscó lo que
terminaron haciendo los guardias rojos o no, pero lo cierto es que en el 69 tuvo que
ponerles un freno. Muchos jóvenes fueron enviados a comunas en zonas rurales. El objetivo
era alejarlos de las ciudades y del poder central. se los mandó a aprender la revolución de
los campesinos.
Al morir Mao en el 76, el país quedó en manos de DENG XIAOPING. Este dirigió
una época marcada por la apertura y la recuperación económica. Dio lugar a que la clase
intelectual fuera recuperando la confianza para poder publicar nuevamente, el clima era
más distendido y tolerante. Este periodo es el que se conocerá como literatura de las
cicatrices.
Se trataba de relatos que describen episodios de un extremo sufrimiento experimentado
durante la revolución cultural, aunque NO cuestionaba la causa revolucionaria. Si
reintrodujo temas humanistas como la autonomía individual, reafirmando el valor de los
individuos y su lucha interior. La literatura de las cicatrices rompe con el paradigma
colectivista de la literatura del régimen maoísta.
Eran narraciones de carácter autobiográfico. Pero no todo en las historias era
negativo: casi siempre incluían un final feliz o un final esperanzador que reafirmaba la
ilusión en el régimen de DENG.

Qin Hui: Dividir el gran patrimonio familiar. 2003.


(¿Por que tiene este nombre?) CREO QUE ES UNA ENTREVISTA A
ALGUIEN QUE TRANSITÓ LA REVOLUCIÓN COMO UN INTELECTUAL.
Terminé la primaria en 1966, año en que se desató la revolución
cultural. Como se había suspendido la docencia, durante 3 años yo y mis
compañeros de secundaria andábamos por ahí. Cuando se formó, en
nuestro colegio, la primera ronda de guardias rojos yo me quedé fuera
debido a mis orígenes familiares. No obstante, esta primera oleada de
guardias rojos pronto se vio rebasada por una avalancha más amplia de
jóvenes que respondían a Mao, me metí rápidamente en un grupo disidente.
Pronto, GUANXI se hizo famosa por las violentas luchas entre facciones de los guardias
rojos.
Nuestras bases estaban en un barrio pobre de la ciudad. Nuestros seguidores eran
habitantes marginados que no prestaban mucha atención a nuestra retórica ideológica, pero
expresaban con increíble energía las quejas que tenían acumuladas contra los funcionarios
del gobierno. Cuando el comité declaró el apoyo a nuestros contrincantes, nosotros
evaluamos frenar la lucha. Los pobres querían seguir luchando.
El enfrentamiento final se produjo el verano del 68. Cuando Mao lanzó la campaña
para poner fin al caos que sacudía el país. Yo escapé de milagro.

¿QUÉ SUCEDIÓ DESPUÉS DE LA REPRESIÓN DE NANNING?


Me enviaron, con otros jóvenes, al campo. Llegué en el 69 a
TIANLIN para superar la división entre el trabajo mental y el manual,
aprendiendo de los campesinos. La vida era muy dura. En esta región, el
gran salto adelante había conseguido crear hambre a escala de masas al
llevarse demasiada gente de los campos para producir acero. No hay
ninguna duda de que la hambruna era una consecuencia social y no un
desastre natural.

¿CÓMO FUERON LAS RELACIONES CON LOS CAMPESINOS?


Me quedé 9 años en total. Los años en el campo me formaron en un sentido muy
profundo. Tenía la idea premeditada de que los campesinos serían excelentes profesores,
sin embargo, no eran grandes sabios. Mis relaciones con los aldeanos nacieron
principalmente de mi intención de transformarme en un campesino auténtico y modélico.
Aunque había decidido ser independiente, le pedí a mis padres que me enviaran medicinas
para la aldea. De esta manera los aldeanos terminaron acercándose.
¿Qué HAY DE TU DESARROLLO INTELECTUAL A LO LARGO DE ESTOS AÑOS?
Entre los aldeanos tenía cierta fama de ratón de biblioteca. En la década del 60, el
gobierno había sacado una serie de títulos solo para “circulación interna” como material
para su campaña contra el revisionismo soviético. Pero esos libros no alteraron mi fé en el
comunismo. De hecho, ingresé en el partido durante mi estancia en el campo y seguí siendo
un ferviente comunista, sin ninguna duda sobre el sistema, a lo largo de mi juventud
(después se va a derechizar el cagón).

¿Qué HICISTE DESPUÉS DE TU ESTANCIA EN EL CAMPO?


Como no se habían hecho exámenes de acceso
durante la revolución cultural, las universidades tuvieron
que reclutar de la nada a estudiantes licenciados y no
licenciados. A mi me aceptaron en estudios de posgrado
en la universidad de LANZHOU, en el noroeste de china.
Después de tanto tiempo en la aldea, tenía un gran apetito
de estudio.

¿QUÉ TE LLEVÓ HASTA EL NOROESTE?


Elegí esa universidad porque allí había estado
exiliado el catedrático ZHAO LISHENG desde la campaña
antiderechista en 1950. Mis lecturas me habían convencido
de que era el mejor historiador de la tenencia de la tierra y de las guerras campesinas en
china. Estos temas, eran los tradicionales en los estudios marxistas del campesinado. La
preocupación por la evolución y los procesos registrados en este campo fue lo que nos puso
en relación con ZHAO. Queríamos cartografiar las visiones sociales que animaban las
rebeliones campesinas.
Mi investigación se basaba menos en decretos o programas oficiales y más en
archivos que documentaban cómo se llevaban las actividades económicas en esta versión
patriarcal de la propiedad pública en una economía de pequeños campesinos.
La explicación comunista tradicional de las guerras en la antigua china las
sintetizaba en la siguiente fórmula: relaciones de arrendamiento – apropiación de la tierra –
rebelión campesina. El énfasis recae en los conflictos de arrendamiento y propiedad. Sin
embargo, descubrí que era todo lo contrario. El conjunto principal de los ejércitos
campesinos no estaba compuesto por arrendatarios, sino por vecinos acomodados de las
aldeas y pueblos o incluso pequeños propietarios que ya no podían soportar la explotación
estatal. La división entre poderosos y los que no tenían poder era el factor primordial, y no
las cuestiones de la propiedad de la tierra.

¿CREES QUE TU DESARROLLO INTELECTUAL SE BENEFICIÓ DE LA APERTURA DE


LA DÉCADA DE 1980? ¿Cuál ES TU OPINIÓN SOBRE AQUEL PERIODO?
Aunque estuviera desencantado con los cambios que habían tenido lugar en mi
propio campo de estudios durante la década, mi particular desarrollo intelectual está sin
duda en deuda con este período.
Cabe decir que, SI me beneficié, pero desde el punto de vista del estímulo o de la
inspiración estaba muy desencantado con aquella época. A finales de los 80, el interés por
la historia campesina había disminuido. Los especialistas conservadores estaban volviendo
a los estudios dinásticos tradicionales, mientras que otros quedaban atrapados en la fiebre
cultural haciendo todo tipo de comparaciones genéricas entre oriente y occidente.

¿Qué CAMBIÓ TU PUNTO DE VISTA POLÍTICO?


El movimiento del 89. En mayo se declaró la ley marcial y se impuso el toque de
queda. Entonces el comité provincial aprobó la ley marcial y ordenó a todos y cada uno de
los miembros a expresar su apoyo. Yo ya no podía seguir callado. Redacté un comunicado
de protesta y colgué un cartel que denunciaba la imposición de la ley marcial y la deposición
del secretario general del partido (ZHAO ZIYANG) como violaciones de la constitución del
PCCC. Me metí en un movimiento que ya parecía condenado a la derrota.

¿CUALES ERAN LAS PERSPECTIVAS MÁS AMPLIAS EN TU CAMPO QUE ESTABAS


DESARROLLANDO EN LA DÉCADA DE LOS 90?
Era la época en que se disolvieron las comunas populares y se introdujo el sistema
de responsabilidad por hogar, que devolvía la iniciativa económica a los agricultores
individuales (reformas de DENG). Yo lo interpreté como el último episodio de la lucha
milenaria de la sociedad humana por “desechar los lazos de la comunidad en búsqueda de
la libertad individual”. Presentía que se avecinaba una combinación de control político con
libertad económica.
A mi juicio, existen dos mitos populares sobre la privatización de la tierra en la
actualidad. 1) desencadenará la anexión de parcelas, la crisis total y la guerra campesina.
Esto es históricamente erróneo, ya que la revuelta campesina en china, como he dicho,
tiene menos que ver con los conflictos de tenencia – arrendamiento que con las
expropiaciones efectuadas por el estado autoritario. Lo que hay que detener en la
actualidad no es la propiedad privada, sino la violación de los derechos existentes que
tienen los campesinos sobre las tierras por parte de las autoridades políticas. Soy partidario
de conceder más derechos a los campesinos y restringir el poder gubernamental. Estas
convicciones no se basan en una lectura económica ya que, como he dicho, no creo que el
libre mercado produzca buenos resultados, sino en la convicción de que en tanto, grupo
social desfavorecido, vulnerable al abuso, los campesinos deberían disfrutar de mayores
derechos a la tierra. 2) que optimizará automáticamente la distribución de recursos agrarios
a través del mercado.
El gran peligro que amenaza a los campesinos es la expropiación estatal para el
desarrollo comercial. Por ejemplo, en JIANGXI, el gobierno local ha expulsado a
campesinos de cerca de 32 km cuadrados para dar la tierra en arriendo a una compañía
que supuestamente se dedicaba a la agricultura sustentable. Si la tierra hubiese sido
privada de los campesinos, a la compañía le hubiera sido más difícil hacer de ellas. Mi
defensa a la privatización es más política que económica.
Otro problema es el de los servicios, por ejemplo, la educación. El régimen Maoísta
no imponía cargas fiscales a los hogares para la educación. Los hogares no eran una
entidad económica independiente y los profesores eran financiados localmente por todo el
equipo de producción. Con Mao, a los niños campesinos nunca se las impidió asistir a la
escuela, aunque las condiciones de vida eran malas y el sistema de autofinanciación de los
profesores era propicio a la corrupción. Ahora, a partir de los 90, se pagan matrícula
escolar. Esto convirtió a los profesores financiados localmente en profesores financiados
por los campesinos.
TU ÉNFASIS EN LOS PROBLEMAS AGRARIOS TE HA GRANJEADO LA ETIQUETA DE
POPULISTA CHINO ¿LA ACEPTAS?
Mi postura radica en estar del lado de la gente común, pero en contra de cualquier
tipo de colectivismo que niegue la libertad de las personas y suprima los derechos
individuales. El tipo de populismo que permite que un consenso de 5 personas prive al sexto
de su derecho de expresión se convierte en una oligarquía de quienes se atribuyen la
representación de todos los demás.

¿CÓMO DESCRIBIRÍAS EL ABANICO DE PRESCRIPCIONES PARA EL FUTURO DE LA


CHINA EN LOS DEBATES CONTEMPORÁNEOS?
Desde la década del 50 hasta los 70 cabría presentar a china como una gran familia
patriarcal; el estado lo controlaba todo, bajo la dirección del partido. En la década del 80,
esta “familia” ya no podía mantenerse unida y se hacía inevitable la división del patrimonio.
Hoy en día, todo el mundo coincide en que la “familia” debe separarse, pero el debate está
acerca de cómo se debe dividir. Este es el tema que define, actualmente, los dos bandos en
China. Están los que quieren recuperar las tradiciones colectivas para resistir a la extensión
del individualismo occidental y el segundo bando está compuesto por los oligarcas. Su
perspectiva es muy simple: los bienes del estado son el botín que hay que saquear. La
gente, generalmente, califica a estos grupos como: la nueva izquierda china y los liberales.
Yo soy crítico con ambas posturas. Para mí, en la China de hoy en día tenemos que
circunscribir los poderes del estado y ampliar sus responsabilidades.

Isaac Deutscher: El maoísmo: orígenes y perspectivas.


I.
La necesidad de preguntarnos qué es realmente el maoísmo expone que este está
en competencia abierta con otras escuelas de pensamiento comunista por el
reconocimiento internacional. Bajo su bandera, las fuerzas principales de la revolución china
emprendieron la más prolongada guerra civil de la historia moderna y consiguieron la
victoria en 1949, abriendo la mayor brecha en el capitalismo mundial desde la Revolución
de Octubre y sacando a la Unión Soviética de su aislamiento.
El maoísmo ofrece un contraste sorprendente con el leninismo. Este último también
existió al principio como una escuela de pensamiento puramente rusa. Pero no por mucho
tiempo. En 1915, tras el colapso de la Segunda Internacional, Lenin era ya la figura central
del movimiento en favor de la Tercera; el bolchevismo, como fracción del partido social-
demócrata ruso, había vivido intensamente todos los problemas del marxismo internacional,
absorbido toda su experiencia, participado en todas sus discusiones. El maoísmo, desde el
principio fue semejante al bolchevismo en dinamismo y vitalidad revolucionaria, pero se
diferenció de él por su relativa estrechez de horizontes y por la falta de contacto directo con
los desarrollos críticos del marxismo contemporáneo.
Desde mediados del siglo XIX desde las guerras del opio y la rebelión taiping, a
través del levantamiento boxer y la caída de la dinastía manchú en 1911, china había
estado hirviendo en el antiimperialismo y la revuelta agraria; sin embargo, los movimientos y
sociedades secretas implicados en los levantamientos de revueltas eran todos de carácter
tradicional y se basaban en los antiguos cultos religiosos. El liberalismo burgués y el
radicalismo no habían penetrado siquiera más allá de la Gran muralla hasta comienzos del
siglo actual: Sun Yatzen solamente formuló su programa republicano en 1905.
Como señaló Lenin, el bolchevismo seguía las huellas de muchas generaciones de
revolucionarios rusos que habían respirado el aire de la filosofía y del socialismo europeo.
El comunismo chino no tiene semejantes antepasados. La arcaica estructura de la sociedad
china y la autosuficiencia han sido impermeables a los fermentos ideológicos europeos. El
imperialismo occidental procuró minar esta estructura y esa tradición, pero fue incapaz de
hacer que fructificara la mentalidad china toda vital idea liberadora. El marxismo llegó a
China a través de Rusia. El comunismo chino, falto de un antepasado nativo, desciende
directamente del bolchevismo. Mao sigue los pasos de Lenin.
El hecho de que el marxismo llegara tan tarde a China y en la forma de bolchevismo
fue consecuencia de dos factores: la primera Guerra mundial, que puso de relieve y agravó
el máximo las contradicciones internas del imperialismo Occidental, desacreditándolo a los
ojos de oriente, intensificó los fermentos sociopolíticos de China, la hizo madura para la
Revolución y extraordinariamente sensible a las ideas revolucionarias; mientras que el
leninismo, con su vigoroso énfasis en el antiimperialismo y los problemas agrarios, convirtió
el marxismo por primera vez en la historia, en directa y urgentemente relevante para las
necesidades y luchas de los pueblos coloniales y semicoloniales.
El leninismo ofreció a sus adeptos chinos unas pocas verdades sencillas y grandes,
más que una estrategia perfectamente delimitada o precisas instrucciones tácticas. Les
enseñó que China podría solamente conseguir su emancipación por medio de una
Revolución desde abajo, por la que debían trabajar infatigablemente, invenciblemente y
confiadamente. Que debían desconfiar del reformismo burgués y no confiar en un arreglo
con potencias que mantenían sometidas a China. Que el comunismo chino debía procurar
apoyarse en las desposeídas masas del campesinado, y estar siempre a su lado en las
luchas contra los señores de la guerra, señores feudales y prestamistas. Que la pequeña
clase obrera china urbana era la única clase consistentemente revolucionaria, la única
fuerza capaz de asumir la dirección. Que la revolución democrático burguesa china era
parte de una Revolución no interrumpida o permanente, de un trastorno global en el que el
socialismo superaría necesariamente al imperialismo, al capitalismo y al feudalismo.
En lo que se refiere al maoísmo, estos años son todavía la prehistoria. El maoismo
sólo empezó a dejarse entrever durante la Revolución, y solamente a consecuencia de la
derrota de esta llegó a formar una tendencia especial dentro del comunismo.

II.
Pero la característica más sobresaliente de los acontecimientos fue la revelación del
extraordinario dinamismo político de la pequeña clase obrera china. Nunca se subraya lo
suficiente que en 1924-27 la clase obrera china desplegó casi tanta energía, iniciativa
política y capacidad de dirección como la que habían mostrado los obreros rusos en la
revolución de 1905. Sin embargo las acciones estalinistas y bujarinistas, que todavía
detentaban el poder conjuntamente, veían con escepticismo las posibilidades del
comunismo chino, temían las complicaciones internacionales y decidieron actuar sobre
seguro. Para evitar disputas con la potencia occidentales stalin y bujarin reconocieron al
Kuomintang como dirigente legítimo de la Revolución, cultivaron la amistad de Chiang Kai-
Chek, proclamaron la necesidad de un bloque de las cuatro clases en China, y tienen
instrucciones al partido chino para que entrara en el Kuomintang y se sometiera a su
orientación y disciplina. Ideológicamente, esta política se justificaba sobre la base de que la
revolución china era de carácter burgués y que había que mantenerse dentro de los límites
de una revolución burguesa. Lenin había avanzado en 1905, cuando todavía sostenía que
la revolución rusa sería únicamente democrático burguesa.
Para seguir esta orientación los comunistas chinos tenían que ceder en casi todos
los principios que Moscú les había inculcado muy recientemente. Tenían que ceder la
aspiración de la dirección proletaria y aceptar en cambio la dirección burguesa, confiar en
sus aliados burgueses, tenían que abandonar la idea de revolución permanente, pues
habían de interrumpir la revolución cuando tendía superar los márgenes de seguridad de un
orden burgués, y ello era constante. Tenían que romper el impulso proletario socialista del
movimiento, o bien Moscú los acusaría de ser trotskista. El socialismo en solo un país, en la
URSS, significaba la negación del socialismo en China.
En este punto el comunismo chino fue devorado por su propia debilidad, así como
por el oportunismo de Moscú y por el egoísmo nacional. Así faltos de experiencia política y
de confianza en sí mismo, bombardeados por una sucesión infinitas de órdenes
categóricas, de instrucciones y reproches desde Moscú, objeto de persuasión, amenazas y
chantaje, los pioneros del comunismo chino, aturdidos y confusos se sometieron.
Fue en este momento, en el momento de la rendición al Kuomintang, cuando Mao
reveló su disentimiento por primera vez. En la segunda mitad de 1925 y a comienzos de
1926 Mao pasó mucho tiempo en su provincia natal de Hunan, organizando revueltas
campesinas y participó en la actividad comunista de Cantón y Shangai. Era considerado
como un Trotskista a ojos de los estalinistas. Su papel en el partido chino no era lo
suficientemente importante para que la Comintern advirtiera su herejía, pero ya en 1926
estaba en desacuerdo con el comité central chino y con Chen Tu-hsiu, el discutido dirigente
del partido que en otro tiempo había sido su propio mentor intelectual y político. En el
estudio del movimiento campesino de Hunan, Mao hizo pública su indignación; esta actitud
le costó su puesto en el comité central. Volvería a ocuparlo un año más tarde, pero la vena
del leninismo originario perduraría en él, incluso por debajo de muchos añadidos
posteriores, y la acarrearía la acusación de Trotskista hasta 36 años más tarde.

III.
Sin embargo, fue a partir de la derrota de la Revolución cuando el maoísmo adquirió
su origen propio y aquellas características que habrían de distinguirle todas las demás
corrientes del comunismo y del leninismo. Se produjeron varias reacciones en conflicto
respecto a lo ocurrido. Cheng Tu-hsiu reconoció lamentablemente que había dirigido mal a
su partido pero alegó que él y el comité central habían sido mal orientados por Moscú. Al
exponer dramáticamente la historia interna de la Revolución, relatando los muchos actos de
presión y chantajes a que Moscú le había sometido, admitió que Trotsky había estado en
los justos sobre China. Por eso fue expulsado del partido calumniado y perseguido tanto por
el Kuomintang como por el Comintern.
Sobre este telón de fondo hizo su aparición el maoísmo. Aunque los historiadores
oficiales y el propio Mao nunca lo han admitido, Mao compartía la opinión de Cheng Tu-hsiu
de que la revolución estaba en decadencia y que se avecinaba un período de
adormecimiento político. Rechazaba la táctica Ultra izquierdista de la comintern, desde el
levantamiento de Cantón a las diversas versiones de lilitanismo. Sostenía, sin embargo, que
el comunismo durante largo periodo, no tendría la posibilidad de volver a atrincherarse en
las ciudades ni de reconquistar plazas fuertes entre la clase obrera, puesto creía que la
derrota moral suficiente a las rendiciones de 1925 - 27 era muy profunda.
A finales de 1927, tras su disputa con el comité central, se retiró a su Hunan natal.
Los manuales oficiales chinos afirman hoy que Mao había concebido ya en 1927-28 la
estrategia de largo alcance con el que habría de conseguir la victoria 20 años después. Los
escritos de esa época de Mao sugieren que primero consideró la retirada al campo como un
expediente temporal y posiblemente como una jugada, aunque no una jugada tan
desesperada como los intentos del partido incitar a los trabajadores urbanos a la acción
insurreccional. La tradición marxista, en la cual la idea de la supremacía de la ciudad en la
revolución moderna ocupó un lugar central, estaba demasiado profundamente arraigada en
el socialismo ruso para que un grupo socialista ruso se embarcara en semejante aventura.

IV.
Mao, al justificar la retirada de las ciudades reconoció, cada vez más explícitamente,
al campesinado como la única fuerza activa de la Revolución, hasta que para todos los
propósitos e intenciones, volvió la espalda a la clase obrera urbana. Trató su nueva vía al
socialismo como un fenómeno únicamente chino. Posible solamente en un país que no era
independiente ni siquiera gobernado por una sola potencia imperialista, que era objeto o
una intensa rivalidad de las diversas potencias. Esta rivalidad hacía imposible que China
realizara la integración nacional. Y Kuomintang tampoco era capaz de conseguir crear una
administración nacional más coherente que los gobiernos anteriores. Chiang Kai-chek podía
aplastar con unos pocos golpes militares la fuerza concentrada en los obreros urbanos, pero
no era capaz de hacer lo mismo con el campesinado, el cual al estar extendido, era mucho
menos vulnerable al terror blanco. Por consiguiente, en la China rural existirían siempre
“bolsas” en las que las fuerzas de la Revolución podrían sobrevivir, crecer y reunir fuerzas.
El maoísmo se resguardó en la permanencia de la Revolución agraria.
Hacia 1935 la estrategia maoista estaba a punto de derrumbarse. El maoísmo como
estrategia revolucionaria debía justificarse en un conjunto de circunstancias extraordinarias
complejas y en gran parte no susceptibles de predicción. En 1935 Mao escapó al callejón
sin salida por medio de la larga marcha, que desde entonces se ha convertido en la leyenda
heroica del comunismo chino. Pero al final de la larga marcha, Mao solamente tenía a sus
órdenes a la décima parte de las fuerzas que disponía antes de ella, 30,000 partisanos de
300,000.
Lo que salvó el maoísmo y contribuyó decisivamente a su evolución fueron, aparte
de su propia decisión heroica de sobrevivir, dos grandes acontecimientos o series de
acontecimiento: la invasión japonesa y la liberada desindustrialización de la china marítima
por el invasor. La conquista japonesa hizo más profundas las contradicciones entre las
potencias imperialistas e interrumpió la unificación de China bajo la égida del Kuomintang.
Reprodujo así aquella impotencia de las clases dominantes reaccionarias en que Mao había
basado su cálculo. El norte de China estaba en agitación; el Kuomintang era incapaz de
imponer allí su control militar y de impedir la aparición y consolidación de los obvias del
Norte.
Los alineamientos de clase de 1925 - 27 no podían reaparecer en la siguiente
Revolución. El esquema marxista leninista de la lucha de clases se hacía inaplicable en
China. Los campesinos eran la única fuerza que luchaba por acabar con el antiguo orden, y
el partido de mao entraba y potenciaba todas sus energías para la rebelión. Fue entonces, a
finales de la década de los 30, cuando Mao formuló finalmente su principal y más original
principio estratégico: la revolución china, a diferencia de otras revoluciones, tendría que
realizarse desde el campo hacia la ciudad.

V.
La relación entre estalinismo y maoísmo fue ambigua desde el principio. Los motivos
habían inducido al maoísmo adoptar el colorido protector de la ortodoxia estalinista son
bastante obvios. A finales de los 30, Mao y sus compañeros eran conscientes del peso de la
influencia en los asuntos chinos que el gobierno de stalin podría tener como consecuencia
de la segunda Guerra mundial, y temían que lo utilizara de manera estrecha y egoísta, de
forma oportunista como en 1925 - 27. Pero no estaban dispuestos a permitir que Moscú los
utilizara a ellos.
Estaban decididos a impedir un nuevo aborto de la Revolución china. El Comintern
nunca sancionó ni condenó la estrategia no marxista y no leninista de Mao. Stalin no habría
tolerado nada parecido a la herejía maoísta en ningún partido comunista situado en una
esfera de política mundial que considerara tan vital para sus intereses. Pero el maoísmo
había iniciado su carrera en lo que Stalin entendía como una periferia lejana, y Mao se
comportaba como en otros tiempos algunos herejes se habían comportado con la iglesia
católica, evitando cuidadosamente todo enfrentamiento con el papa (se hacía el boludo, de
cayetano). Stalin nunca creyó, ni siquiera en 1948, que los partisanos de Mao fueran
capaces de conquistar toda China y realizar una Revolución; estaba dispuesto a utilizarlos
como elementos de negociación o como instrumentos de presión sobre Chiang Kai-chek, al
que consideraba una vez más como su aliado principal en Asia.
En el Comintern, los años que siguieron a 1935 fueron una vez más, un período de
moderación con el período de los frentes populares. Los frentes significaban el
restablecimiento y amistad entre comunistas y Kuomintang, ahora en un frente Unido contra
el invasor japonés. Mao hizo un llamamiento al Comitán en favor de la solidaridad patriótica
y la acción conjunta contra el Japón, e incluso empleó su influencia para salvar la posición
de Chiang Kai-Chek, y acaso probablemente su vida, durante el incidente de Sian.
La persistencia con la que Mao afirmó y reafirmó el carácter puramente burgués de
la Revolución china era coherente con la identificación de sus partisanos con el
campesinado. Para la gran masa de este la perspectiva de una Revolución no interrumpida,
una Revolución que solucionar el problema de la tierra, unificando a China, e iniciara
también un movimiento socialista era algo carente de sentido o inaceptable.

VI.
Desde el punto de vista teórico marxista, la cuestión capital planteada por todos
estos acontecimientos es como un partido que se había basado durante tanto tiempo en el
campesinado y que haya actuado sin tener detrás una clase obrera industrial fue, a pesar
de todo, capaz de trascender el movimiento burgués agrario e iniciar la fase socialista de la
revolución. Sin duda la idea de una revolución proletaria en China pertenece a la esfera de
la mitología, y la experiencia china descubre que la revolución rusa fue obra de unos
intelectuales que utilizaron a los trabajadores y las supuestas aspiraciones socialistas de
estos únicamente como cobertura ideológica para sus propias ambiciones. Todo lo que han
conseguido estas revoluciones, apunta Raymond Aron, es simplemente un cambio de elites
gobernantes.
No hay duda que la historia del maoísmo obliga a una revisión crítica de ciertos
presupuestos razonamientos marxistas habituales. Trotsky rechazó la posibilidad de la
consumación de la revolución china sin un previo revivir del movimiento revolucionario entre
los trabajadores urbanos. Temía que el maoísmo pudiera ser tan completamente asimilado
por el campesinado que se convirtiera simplemente en su vocero. Si esto ocurre, decía
Trotsky, los partisanos de Mao, al entrar en las ciudades, podrían chocar de manera hostil
con el proletariado urbano y convertirse en un factor contrarrevolucionario. Sin embargo, su
análisis fue reducido al absurdo por algunos de sus discípulos chinos.
¿Qué es lo que empujó a la revolución china más allá de la fase burguesa? El
campesinado estaba interesado en la redistribución de la tierra, en la abolición o reducción
de rentas y deudas, en destruir el poder de los terratenientes y prestamistas. Nos
enfrentamos aquí con el fenómeno del “sustituimos”, eso es, la acción de un partido o de un
grupo de dirigentes que representa o se coloca en lugar de una clase social ausente o
inactiva. En Rusia la clase obrera no podía haber sido más destacada como fuerza
impulsora de la revolución de lo que fue en 1917. Pero, después de la guerra civil, la clase
obrera quedó mermada, se desintegró y se dispersó. El partido Bolchevique se erigió a sí
mismo en el depositario y guardián de la revolución. Si el partido bolchevique asumió este
papel únicamente unos años después de la revolución, el maoísmo lo asume mucho antes
de la revolución y durante la misma.
Los liberales que ven en esto otra prueba de que todo lo que consguien las
revoluciones es un cambio de élites gobernantes, tienen que explica todavía por que la elite
maoista estuvo decidida a dar un giro socialista, o colectivista a la revolución, en vez de
mantenerla dentro de limiter burgueses. ¿Por qué la elite comunista china se comportó tan
diferentemente de la elite del Kuomintang? No se trataba de una élite joven que sustituye a
otra vieja, pues ambas habían entrado en la vida política simultáneamente.
Los vínculos entre el campesinado y los partisanos eran tan íntimos y fuertes que en
determinado momento Mao aparece para muchos, como el jefe de una revuelta campesina
gigantesca más que como dirigente de un partido comunista. Pero Mao había aprendido
todas las enseñanzas del leninismo, independientemente de que se apartara de él en sus
métodos de acción,algunas ideas generales del leninismo continuaron dirigiendo su
pensamiento y su acción. Jamás abandonó su entrega al socialismo en favor del
individualismo capitalista. Siempre se consideró a sí mismo como el legatario de la
derrotada revolución de 1925-27, cuya principal fuerza impulsora habían sido los obreros.
Al llevar la revolución más allá de la fase burguesa, el maoísmo no actúa
simplemente por compromisos ideológicos sino también por un interés de nacimiento vital.
Estaba decidido a convertir a china en una nación moderna e integrada. La experiencia
demostraba que este objetivo no podría concretarse a través de un capitalismo exportado.
Asegurar una economía planificada, industrias, transporte y las finanzas significaba iniciar
una revolución socialista. El maoísmo hizo precisamente eso.
Al proclamar que el socialismo solamente podrá ser realizado por los obreros, el
marxismo no excluye el comienzo de la revolución socialista en naciones pre industriales
[Link] también en estas naciones la clase obrera seguiría siendo el agente
principal del socialismo en el sentido de que no se podría alcanzar pleno vuelo hacia el
socialismo sin la industrialización.

VII.
Es una perogrullada decir que la revolución china se ha producido en un entorno
socioeconómico mucho más atrasado que el de la revolución rusa. El producto industrial de
China nunca había sido más que una pequeña fracción infinitesimal en relación con las
necesidades de una población mucho mayor. El campesinado chino era más primitivo
incluso que el ruso. Pero a pesar de las dificultades que encuentra en el enorme atraso de
su entorno, la revolución china ha sido, en algunos aspectos, más adelantada que la rusa.
Nunca ha experimentado el temible aislamiento que contrajo y atrofió el espíritu y el carácter
del bolchevismo.
China no estaba del todo reducida a sus escasos recursos propios: la ayuda rusa,
por limitada que fuera, la ayudó en sus gastos de industrialización. China no tuvo que pagar
el terrible precio por ser el pionero de la socialización y la planificación económica. Su
industrialización, a pesar del fracaso parcial del gran salto, se ha realizado mucho más
suavemente que la rusa. La china roja no ha conocido las terribles penurias que padeció la
URSS en 1922 y en 1930-32, cuando millones de personas padecían de hambre.
Por otra parte, las tensiones sociales no han sido nunca, ni lejanamente tan agudas
o peligrosas en China como en la Unión Soviética. El conflicto post-revolucionario entre
gobernante y gobernados no ha sido severo ni trágico. El maoísmo, en el poder, ha forzado
la confianza de los campesinos en un grado que los bolcheviques nunca consiguieron. Los
chinos han sido mucho menos despiadados y brutales en la colectivización de la agricultura.
El gobierno de Mao ha tratado a la burguesía con mucha más prudencia que el de
Lenin; siempre que ha sido posible, ha preferido comprar a los industriales y comerciantes a
ordenar la expropiación.
Pero hay otra diferencia entre las dos revoluciones. En Rusia, la guerra civil se
produjo después de la revolución, mientras que en China ha tenido lugar antes de ella. Que
los comunistas entren en la guerra civil como partido gobernante o como partido de la
oposición es algo que tiene las mayores consecuencias en su relaciones posteriores con
todas las clases de la sociedad.
En China, el pueblo condenó al gobierno de Chiang Kai-chek por toda la devastación
y la miseria de la guerra civil. La revolución llegó como conclusión de esta, no como ruptura
de las hostilidades. Los comunistas, tras tomar el poder, pudieron desdicha toda su atención
a sus problemas económicos y utilizar constructivamente todos los recursos disponibles, de
modo que muy pronto empezó a mejorar la suerte del pueblo, y siguió haciéndolo
rápidamente.
De este modo, los primeros años el régimen, lejos de producir una desilusión, se
caracterizaron por un aumento de la confianza popular. Si los bolcheviques empezaron a
industrializar Rusia tras haber perdido todo su crédito político entre las masas, los maoístas
lograron obtener un crédito inmenso y creciente. Tuvieron muchas menos necesidades de
emplear la coerción para la realización de su ambicioso [Link] tuvieron que recurrir a
la inhumana disciplina en el trabajo de Stalin haya impuesto a los obreros, ni enviar
expediciones punitivas a las aldeas para conseguir grano.
El maoísmo se había visto mucho menos acosado por el temor que el [Link]
maoísmo se beneficia de ciertas ventajas del atraso, mientras que el bolchevismo sufrió por
el progreso. El maoísmo ha tenido mucho menos que reprimir tanto en la sociedad como
dentro de sí mismo.

Perry Anderson: Dos revoluciones.


Si el acontecimiento que dominó el siglo XX, por encima de cualquier otro, fue la
trayectoria de la Revolución rusa, el siglo XXI estará determinado por el resultado de la
revolución China. El estado sovietico, se disolvió tan rápidamente como había surgido, pero
su logro más grande fue la derrota del nazismo que ningún otro régimen europeo podía
haber provocado.
El resultado de la revolución china ofrece un llamativo contraste. Cuando entra en su
séptima década, la República Popular es una locomotora de la economía mundial, un país
que ha alcanzado los índices de crecimiento más rápidos de la renta per cápita, desde esa
perspectiva el comunismo no sólo había sobrevivido sino también triunfado. Pero entonces,
cuál fue el contraste entre las dos revoluciones. Si bien no se ha debatido mucho, sabemos
que las dos experiencias no fueron independientes la una de a otra, sino que formaron una
secuencia ordinal.
Para ello debemos analizarlo en torno a cuatro interrogantes: ¿hasta qué punto
difieren las agendas políticas subjetivas de las dos revoluciones?¿cuales eran los puntos de
partido objetivos desde los que cada partido gobernante establece el curso de la reforma?
¿Cuáles fueron las consecuencias efectivas de las políticas que adoptaron?¿Qué legados
en la larga duración de la historia de las dos sociedades pueden considerarse como
determinantes del resultado de las revoluciones?

1. Matrices.
La revolución de octubre fue una rápida insurrección urbana que se apoderó del
poder en las principales ciudades de Rusia. Los bolcheviques multiplicaron el número de
integrantes rápidamente. Una victoria tan rápida desde una insuficiente base de apoyo fue
posible por la ruptura en pedazos del estado zarista debido a los mazazos alemanes en la
primer guerra mundial: la derrota militar hizo estallar motines que disolvieron su aparato
represivo y la revolución de febrero apenas dejó un tembloroso cobertizo para una autoridad
sucesora.
El partido de Lenin, que había visto como su base social se desintegraba o era
absorbida por las estructuras del nuevo Estado, heredó un aparato de poder aislado, que
pendía sobre un paisaje devastado. Después de tomar el poder en un país arrasado, los
bolcheviques contaban con revoluciones en los países industriales más desarrollados de
Europa para rescatarlos; por lo tanto, el partido sovietico tendría que apañárselas solo,
intentando moverse tan rápido como pudiera hacia otra forma de sociedad.
La revolución china, prácticamente invirtió todos sus términos, el PCCh nació en
1921 y poseía pocos miembros. Entre ese momento fundacional y la conquista comunista
del poder en toda China se extendieron luchas que se prolongaron durante un cuarto de
siglo (por parte del Kuomintang como por parte del partido).
No solo la temporalidad fue diferente entre ambas sino también la manera en la que
se ganó el poder. Si entendemos el concepto de Estado desde las lógicas de Weber (por el
ejercicio del monopolio de la violencia legítima sobre un territorio dado), una revolución
siempre supone la ruptura de ese monopolio. Hay tres maneras de romper el monopolio
estatal del poder a través de la revolución:
● Destruyendo la legitimidad de su mandato, de modo que no puede ejercer la
coerción para reprimir el movimiento (revolución irani).
● Lanzar la violencia insurgente contra el aparato coercitivo del Estado, arrollándolo
como un gran golpe, sin haberse procurado una legitimidad general (revolución
rusa).
● Sin privarlo del principio de legitimidad, sino restando suficiente territorio para
levantar un contra-Estado, capaz de erosionar en el tiempo tanto su posesión de la
fuerza como su consentimiento (revolución china).

Lo excepcional en el caso chino no fue la creación de los estados rebeldes dentro


del estado, sino su longevidad combinada. El PCCh logró entrar en grietas jurisdiccionales,
y construir un contrapoder móvil. Pero aunque nunca se enfrentó a la maquinaria de un
Estado unificado, como habían hecho los bolcheviques, su adversario era más temible y los
riesgos de derrota mayores. El Kuomintang controlaba ejércitos mucho más numerosos,
armados y entrenados. A pesar de todo el heroísmo de la Larga Marcha, sin duda hubieran
barrido al PCCh a finales de los años treinta si Japón no hubiera lanzado el ataque.
Fuera del alcance del KMT o de la penetración japonés, desde su base en la remota
región fronteriza de Yan’an, el PCCh libraba una guerra de guerrillas cada vez más eficaz
contra los invasores en el norte de China. El crecimiento de su poder provino de su
habilidad para combinar la reforma en los pueblos (reducción de alquileres, cancelación de
deudas) con la resistencia al extranjero. La unión de ambas le proporcionó un profundo
enraizamiento social, que el partido ruso nunca adquirió. De 1937 a 1945, el partido y su
ejército duplicaron sus adeptos exponencialmente. Una vez que Japón se rindió, su
implantación se extendió muy rápidamente por la planicie del norte de China.
Mientras tanto, en las zonas del centro y del sur controladas por el KMT, la
corrupción y la inflación desenfrenadas destruyeron el apoyo urbano del régimen de Chiang,
cuyo desmoralizado ejército, pero bien armado por [Link], se mostró incapaz.
En Rusia la guerra civil llegó después de la revolución, como si fuera un castigo. En
China, la revolución siguió a la guerra civil, y sus efectos inmediatos llegaron como una
redención de ella. Durante más de un siglo, China no había conocido un estado central
capaz de resistir las agresiones del exterior o de asegurar el orden en todo el país. El
comunismo trajo ambas cosas: la independencia nacional y la paz interna. Con la derrota
del Kuomintang, los funcionarios estadounidenses, las cañoneras británicas y las reliquias
japonesas hicieron las maletas. La inflación fue dominada, la corrupción desterrada, los
suministros reanudados. En el campo, el latifundio fue abolido. La República popular,
encarnando los ideales patrióticos y la disciplina social, vino a la vida disfrutando de un
grado de apoyo popular que la unión soviética nunca tuvo. El sistema sovietico utilizó los
episodios de adhesión popular cuando surgieron, pero descansaba sobre la represión.
Los mecanismos de ambas revoluciones fueron distintos. La colectivización soviética
se convivio como una operación para destruir a los campesinos ricos como estratos y
puesta en práctica recurriendo a la violencia militar. Por el contrario, a pesar de los
tremendamente voluntarista que era el Gran Salto Adelante, nunca se concibió como un
ataque al campesinado o a cualquier parte de él.
En la segunda década de los treinta, Stalin sembró el terror de arriba abajo en el
Partido y en el Estado sovietico, apuntando a la mayoria de los mismos funcionarios que le
habían dado el poder supremo en el PCUS, fusilados descontroladamente durante la gran
purga como espías, traidores o contrarrevolucionarios.
Al lanzar la revolución cultural, Mao también apuntaba a sus colegas inmediatos, en
parte porque se había visto obligado a reconocer el fracaso del Gran Salto adelante. Pero
su motivo más amplio era prevenir cualquier reproducción en China de la congelada casta
burocrática que después de Stalin, tal como el la veia, estaba dirigiendo a la URSS hacia
una sociedad de clase indistinguible del capitalismo. Al desatar contra aquellos que temía
que fueran a tomar el camino sovietico una turbulencia de masas desde abajo, en vez de
decapitarlos desde arriba, Mao sumergió el país en una década de caos controlado.
Las crueldades que se produjeron a continuación fueron innumerables. La violencia
descoordinada -persecución y detención, humillaciones, palizas y asesinatos-. Sin embargo,
las ejecuciones, proporcionalmente muy inferiores a las de la unión soviética, fueron
impuestas no por una instrucción central sino por una negativa iniciativa local, al caer las
autoridades y producirse ajuste de cuentas en el campo. A diferencia del Gran terror, la
revolución cultural no fue solo una represión gigantesca. Fue un intento radical de sacudir
las estructuras burocráticas movilizando contra ellas a una generación más joven y fue
vivida como una liberación mental. Su objetivo autoproclamado era una transformación
igualitaria de perspectivas que no aceptará más las tres grandes diferencias: entre
ciudad y campo, entre agricultura e industria y entre trabajo intelectual y manual. A
diferencia de Stalin, Mao había conducido la Revolución china a la victoria y no hubo
masacre alguna de la vieja guardia que había luchado con él.
La idea de la Revolución Cultural (cambiar las mentes para cambiar las cosas, como
si las concepciones intelectuales determinaran las relaciones sociales) debía más a las
ideas de confucio que a cualquier idea marxista sobre el cambio histórico.

II. MUTACIONES.
En la URSS, una vez que Stalin murió la reacción contra su tiranía fue rápida. La
desestalinización continuó durante unos cinco años. La confusión en China cuando Deng
Xiaoping llegó al poder era más espectacular. La sociedad estaba todavía traumatizada por
el levantamiento de la Revolución Cultural. La educación superior se había interrumpido, el
vandalismo había destruido monumentos, multitud de jóvenes permanecen encerrados en el
exilio rural.

Cuando, siete años antes que el PCUS, el PCCh emprendió el cambio de la reforma,
China era un país mucho más pobre y atrasado que Rusia. Alrededor de 1980, el PIB de la
RPCh era catorce veces más bajo que el de la URSS. La revolución cultural había debilitado
aún más los poderes del centro, dejando a los gobiernos locales más espacio para
iniciativas. El resultado fue un sistema mucho más descentralizado, en el que el número de
productos asignados cuyos precios estaban fijados por Pein fue como máximo inferior a
600.
Socialmente, en China, el campesinado no era, como el ruso, un apático y sombrío
residuo de la clase que una vez fue. Sino que estaba lleno de una energía potencial que
esperaba ser liberada. Además, internamente, la RPCh no estaba en peligro de
desintegrarse como lo haría la URSS. No estaba compuesta por quince repúblicas
constituyentes diferentes. Étnicamente más homogénea que la mayoría de los Estado-
nación, se enfrentó a nacionalidades rebeldes dentro de sus fronteras,como lo había hecho
la Unión Soviética durante medio siglo. Pero su peso dentro del conjunto de la población era
mínimo comparado con la suma de pueblos que rompieron la URSS.

Diferencias en el carácter de la dirección política.


Al mando de la RPCH estaban unos curtidos veteranos de la revolución original,
dirigentes que habían sido colegas de Mao y que había sufrido con él, pero que no había
perdido ninguna de sus habilidades. Desde luego, Deng Xiaoping había sido tan
indispensable para el régimen que Mao lo había llamado de nuevo al gobierno cuando
todavía vivía. Pero no estaba solo, formaba parte de un grupo compacto y declarado de
iguales, que condujeron con él el curso de la reforma en una posición más fuerte. Su
temperamento era leninista: radial, disciplinado, imaginativo, capaz al mismo tiempo de la
paciencia táctica y de la experimentación prudente.
La era de la reforma empezó con la transformación de las relaciones respecto a la
tierra. Más tarde se prosiguió con la industria. Las elevadas tasas de ahorro rural fueron a
su vez otra característica del desarrollo chino enraizada en el paradójico legado de la propia
revolución, ya que fueron determinadas por la combinación de la tradicional limitación de la
plena cobertura asistencial a las ciudades.
Las reformas chinas se beneficiaron decisivamente de la descentralización de los
controles del Estado sobre la economía, que fue uno de los más fructíferos llevados del
maoísmo. Esto significaba no sólo que haya un imperio de planificación mucho más
pequeño que reconfigurar, con una rígida parafernalia de cuotas y directivas mucho menos,
sino que el país ya poseía en su provincias una red de centros autónomos de actividad
económica. Una es que estos fueron liberados de la intervención de Pekín,los gobiernos
incrementaron su activador, concediendo todo tipo de incentivos para aumentar la inversión
y acelerar el crecimiento dentro de sus jurisdicciones.

No por una ley constituyente sino por la realidad comercial, la república popular
china de la actualidad es, en idéntica medida que Estados Unidos, un caso de federalismo
dinámico.
A finales de los años ochenta, tras una década de reformas, la economía china se
había transformado sustancialmente. La escala y velocidad de semejantes cambios,
naturalmente, no dejaron de afectar a la sociedad o a la cultura. En el campo, el
campesinado había disfrutado una mejora tan enorme de sus condiciones de vida que en
términos generales sigue siendo una clase satisfecha. La intelectualidad también había
ganado mucho en el curso de la reforma. Pero su actitud hacia el régimen era más
ambigua. Las universidades se habían reabierto, los institutos de investigación se habían
ampliado y se crearon nuevas oportunidades de empleo. La libertad de expresión era
mucho mayor que con mao, el acceso al pensamiento y a literatura extranjera se produce
en general sin trabas, dando origen a una auténtica fiebre por la alta cultura.
El liberalismo había sido una corriente muy débil dentro de la intelectualidad china.
Pero en los años ochenta, se convirtió, como consecuencia de la revolución cultural, en algo
parecido a una perspectiva dominante entre los intelectuales, en general bastante
moderada, aunque con el tiempo se pudieron oír notas más radicales, más cercanas a las
melodías rusas.

En la RPCh el estado posrevolucionario era completamente soberano y muy fuerte.


Precisamente por esa razón, una vez que llegó la era de las reformas, la RPCh pudo
permitirse la entrada de un flujo masivo de capital extranjero sin miedo al descrédito o a la
subversión derivados de ambos.
El partido que ha presidido esta transformación el país ha sido transformado por ella.
Los inmortales han muerto. Pero las ventajas de ser el segundo en mover las piezas no lo
ha hecho. El PCCh ha institucionalizado la renovación de sus filas dirigentes, con limitación
en la duración de los cargos y una transferencia regular del poder de una generación a la
siguiente. Sin ningún origen revolucionario, los actuales, los próximos responsables tienen
una mayor educación formal y recurren más que nunca a recursos técnicos e intelectuales
más amplios. El partido de hoy disfruta de una mayor legitimidad popular que en cualquier
momento desde los años cincuenta. Los sentimientos revolucionarios provocados por la
injusticia y las exigencias de igualdad no han desaparecido de la mente de los ciudadanos.

Wang Chaohua: El partido y su historia de éxitos.


Perry Anderson explicaba el contraste entre los diferentes resultados históricos
obtenidos por las revoluciones comunistas rusa y china. Para Anderson el fundamento de la
historia de éxito de la RPCh se establece en la primera década de la era de reformas,
determinada por un campesinado con energía, unos líderes nacionales que conservaban las
capacidades estratégicas y la confianza en sí mismos y una actitud de seguridad crítica.
Cuando compara las dos revoluciones comunistas centrándose en la década de
1980, por ejemplo, la experiencia reformista de China, se refleja en un espejo ruso de más
de tres décadas: una diferencia de periodización tan grande, sin embargo, genera
inevitablemente la simplificación y mala interpretación del proceso protagonizado por China.
El autor intenta corregir a Anderson basándose en alguna de sus comparaciones.
I. Anatomía de la revolución.
Anderson toma la definición de Estado de Weber y plantea que una revolución
política puede darse por la pérdida de alguno de sus términos. Al omitir la agitación
dinástica en ambos países, Anderson se centra en las revoluciones comunistas que las
sucedieron, pero dice poco de qué fue lo que las definió como comunistas, en comparación
con otros tipos de cambio de régimen.
El atractivo del marxismo y de la interpretación de Lenin para los líderes del partido
comunista de China, como Mao, tenía dos aspectos. El materialismo histórico ofrecia una
manera de dar sentido socioeconómico al gran pasado del país y proyectarlo hacia el futuro
con un sentido total que quedaba muy por encima de cualquier concepción china anterior.
Calmó la ansiedad intelectual ante el vacío político moral que el colapso de la ortodoxia
confuciana había producido al proporcionar una base creíble para la esperanza en un futuro
más brillante para el país. Al mismo tiempo, el materialismo dialéctico y la teoría leninista
del partido revolucionario parecía proporcionar las mejores herramientas teóricas para la
estrategia revolucionaria y la movilización social moderna.
La relevancia otorgada a la movilización social llevó al PCCh a identificar desde muy
pronto al campesinado chino como una fuerza revolucionaria crucialmente importante y,
más tarde, a otorgar la máxima prioridad a su papel en la lucha de liberación nacional contra
la ocupación militar extranjera. La guerrilla basada en los campesinos contra los
gobernantes coloniales o tiranos nacionales se convirtió en un sello característico de las
rebeliones maoístas en todo el mundo. Pero el método tenía sus inconvenientes. El campo
se explotaba sistemáticamente para el desarrollo industrial y se dedicó muy poca reflexión
seria al desafío de convertir la vasta población campesina de China en clase obrera urbana.
En la primera década de la RPCh, Mao lanzó al país impulsivamente hacia el Gran
Salto adelante. En los últimos años de su vida, promovió hasta el extremo, el culto a la
autosuficiencia por medio de la Revolución Cultural. Fue como si el fracaso del gran salto
adelante hubiera desilusionado a Mao de la idea de conseguir sus objetivos por medio del
desarrollo económico. Con la Revolución Cultural apartó su imaginación utópica del
materialismo histórico, en una dirección completamente opuesta a todo lo moderno.
Anderson señala que en su origen la emergente unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas no formuló ningún llamamiento al orgullo patriótico o la construcción nacional. Su
llamamiento fue internacional, a la solidaridad del movimiento obrero de todo el mundo. Sin
embargo, la URSS no permitía la autonomía a los estados de la Europa del Este ocupados
por el ejército rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. Fueron reducidos a satélites
soviéticos. Además el PCUS procuró fortalecer su liderazgo sobre el conjunto comunista
internacional.
Una razón por la que Perry Anderson no intenta considerar en su articulo los
dispares antecedentes ideológicos y los también dispares impactos internacionales delas
dos revoluciones es que, en las pocas ocasiones en que introduce la ideología de la
discusión, defiende a las corrientes intelectuales (representadas por Lenin en Rusia y Lu
Xun en China) que exploraron nuevas concepciones creativas de la política por medio de
ataques implacables a sus propias culturas tradicionales, inspirándose de recursos de
cualquier procedencia: entre ellos, apropiaciones críticas occidentales. Sin embargo, eran
ideas o posturas relacionadas con cuestiones de la modernidad, que nunca fue una noción
significativa para el movimiento obrero clásico.
II. El camino de la reforma.
Al considerar situación histórica que llevó a las reformas tanto en la RPCh como en
la URSS en la década de 1980, Anderson se centra en tres temas: el estancamiento
económico que propició el empuje reformista, la forma en que el legado del dictador
revolucionarios fue gestionado en cada país y el carácter de los líderes que iniciaron las
reformas respectivas. Es un enfoque que deja sin responder cuestiones importantes sobre
el cambio radical en la economía de China.
Si las reformas chinas fueron, sin duda, una reacción rápida contra la Revolución
Cultural tras la muerte de Mao, los desastres de la década de 1930 bajo Stalin no fueron un
acicate comparable para el programa de Gorbachov. El tratamiento de Anderson a las crisis
que precedieron de forma inmediata a las reformas en cada caso es también sesgado.
Según su punto de vista, en la URSS se debieron al estancamiento económico agravado
por la burocratización política y el vaciado intelectual del PCUS, mientras que en la RPCh
fue la revolución cultural, cuyos costes políticos fueron la desilusión popular crecientemente
y el descontento social, Su análisis dice poco del impacto de la revolución cultural dentro del
propio partido y permanece casi completamente en silencio sobre los estragos que produjo
en la economía china.
El sistema económico instalado por Mao durante la Revolución Cultural era una
estructura muy diferente del sistema de planificación centralizada de la Unión Soviética.
Anderson destaca esta diferencia, pero su interpretación de la misma es desacertada y
exageradamente positiva. Cuando Mao fomento la descentralización económica, esto no
dejó en la práctica a los gobiernos locales más espacio para tomar la iniciativa. La realidad
es que tras el periodo de caos inicial de la Revolución Cultural la
tendencia general de la política económica china fue un intento
prolongado de contener los intercambios comerciales de todo tipo
y reprimir todo lo posible cualquier tipo de actividad comercial.
En abril de 1976, en contraste con el entusiasmo de 1966,
los jóvenes desilusionados acudieron a la plaza de Tiananmén
para protestar contra el núcleo de poder político que se había
apiñado en torno a Mao y condenaban abiertamente a la Banda
de los cuatro. Mao no pudo ignorar esta situación y ordenó a Deng
Xiaoping, a quien acababa de rescatar del exilio interior para que
ayudara a gestionar la economía, que hiciera las maletas de nuevo. Entonces, un mes
después de su muerte en septiembre de 1976, un golpe militar derrocó a la banda de los
cuatro y terminó con la revolución cultural.
Juntando las piezas, es más acertado decir que Deng y sus camaradas llevaron a
cabo una secuencia de movimientos para cortar de raíz los brotes peligrosos que pedían
democracia auténtica, avivar el apoyo patriótico inventando un peligro procedente de
Vietnam en 1979, relegar la revolución cultural y a Hua, y finalmente, llamar al país a “mirar
unidos hacia adelante” o “modernizar” dentro de las lógicas mercantilistas.

III. Tiananmén: antes y después.


Anderson da a entender que fue la visión de la vieja guardia revolucionaria la que
establece la orientación de la era de las reformas, pero ¿esto fue así realmente? ¿Cuál fue
el carácter político del proceso reformista de Deng en la década de 1980? Si entonces era
todavía fiel al socialismo, ¿cómo pudo dar un giro de 180 grados de manera tan ligera en
1992?
Hemos señalado que la fuerza principal que empujó los cambios tras la muerte de
Mao fue una reacción contra la revolución cultural. Sin embargo, nunca fue presentada
como una rebelión contra el socialismo. Tanto en el discurso oficial como en la comprensión
popular, la Revolución Cultural fue tildada de socialismo equivocado. Económicamente, la
revolución socialista no significa mantener al pueblo en la pobreza. Prometía la
emancipación más que la tiranía demagógica puesta en práctica por la banda de los cuatro.
Si el liderazgo del PCCh hubiera estado verdaderamente enraizado en la tradición
revolucionaria, habría reconocido la necesidad de un debate abierto sobre las lecciones que
se debian sacar de la revolución cultural y sobre el objetivo fundamental de una revolución
socialista.
Deng Xiaoping y sus compañeros de la vieja guardia estaban decididos a no permitir
que las esperanzas de reforma política amenazaran su propio poder. Tras la muerte de Mao
se llegó al consenso de que el problema de raíz había sido su entrega al culto a la
personalidad que culminó en la Revolución cultural. Por consiguiente, al principio de la era
de las reformas se puso énfasis en el liderazgo colectivo del partido y el imperio de la ley en
general.

Retrospectivamente, el giro de Deng hacia el conservadurismo político en la década


de 1980 es evidente. En su momento, sin embargo, casi cada medida de reforma
económica fue acompañada de un discurso de liberalización. Cuando fue lanzada la
reforma económica inicial, el estado-partido proclamó un cambio desde la lucha de clases a
la “construcción económica socialista” abanderando un relajamiento de los controles en el
campo concediera mayor libertad económica a los campesinos.
La reforma rural de principios de la década de 1980 dañó los lazos entre la
revolución original y el campo, por la forma en que desmontó las comunas del pueblo. Es
cierto que la comunas habían asfixiado el trabajo y la vida del campesinado, pero al mismo
tiempo, durante las dos décadas transcurridas desde finales de la de 1950, se habían
convertido en una institución social integradora que proporcionaba servicios públicos dentro
de un marco de cooperación. Eran también las propietarias nominales de los terrenos
colectivos. El sistema de responsabilidad de los hogares eliminó la función de la comuna
como organizador de la producción agrícola, convirtiendo al hogar del campesino en la
unidad de producción básica. En teoría, actualmente la tierra es todavía propiedad colectiva
en muchos lugares, aunque no en todas partes. Aunque en realidad es gestionada por
delegaciones del estado en las pequeñas poblaciones, dejando a los campesinos a merced
de los funcionarios.
Las mismas actitudes modelaron la reforma industrial urbana. Los experimentos
dedicados a aumentar la productividad industrial comenzaron a principios de la década de
1980. En las empresas de propiedad estatal los directores recibieron mayor libertad para
tomar decisiones de producción. Esto aumentó la producción pero también la corrupción.

IV. El milagro económico.


En el artículo de Anderson, el viaje al sur de Deng en 1992 se presenta como el
momento de ruptura crucial, cuando China finalmente viro de su orientación socialista
anterior y se entregó al capitalismo mundial dominante. Pero desde 1987, Deng había
adoptado con decisión el desarrollo económico como la tarea principal del Partido. El
socialismo significaba ahora simplemente que el partido se mantendrá en el poder a
cualquier precio y para siempre. Tras los disturbios de Tiananmén, Deng pudo propagar el
eslogan “la estabilidad por encima de todo”.
El PCCh continúa llamando socialista a su régimen, aunque “con características
chinas”. En la era de las reformas, la sociedad china ha pasado por un proceso arrollador de
mercantilización y comercialización en el que el capital financiero, del Estado o exterior, ha
sido la fuerza que lo ha conducido. Los agricultores, trabajadores e incluso los pequeños
negocios tienen un poder muy pequeño para proteger sus propios intereses contra el
mismo. Y si lo intentan, son atacados por representantes del Estado. Estas agencias actúan
en nombre no del capitalismo, sino del socialismo. Ahí se encuentra la utilidad positiva del
discurso del socialismo con característica china para enmascarar lo contrario de los
principios que supuestamente defiende.

También podría gustarte