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Guía Completa sobre Leucemia: Tipos y Tratamiento

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Matias Aguilar
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Definición

1. Grupo heterogéneo de neoplasias clonales que surgen de la


transformación maligna de las células hematopoyéticas.
2. Su característica común es el acúmulo de céulas malignas anormales en
la médula ósea y en la sangre, lo que provoca fallo medular (anemia,
neutropenia y trombopenia) e infiltración de órganos (hígado, bazo,
ganglios linfáticos, meninges, cerebro, testículos o piel).
3. Aparece en cualquier grupo de edad.
4. Cada año se diagnostican 30.800 casos nuevos. Aunque a menudo es
considerada una enfermedad infantil, el número de adultos que
padecen leucemia es 10 veces mayor que el de los niños
Etiología y Fisiopatología
✓ Al igual que en otros cánceres, la leucemia es la expresión fenotípica de la trasformación
neoplásica de células sanguíneas normales o sus precursores, mediante un proceso de
acumulación de mutaciones sucesivas en los genes que dirigen y regulan las funciones
celulares básicas: reproducción, diferenciación, supervivencia y muerte celular.

✓ Estas mutaciones ocasionan un defecto de maduración, una proliferación aumentada y un


exceso de supervivencia que produce el acúmulo de células indiferenciadas e hiper
longevas en la médula ósea y en la sangre, con obliteración de la hemopoyesis normal.

✓ Las anomalías cromosómicas, identificadas por primera vez en la leucemia mielocítica


crónica, han permitido descubrir cómo los genes normales, una vez transformados,
pueden convertirse en genes anormales (oncogenes) capaces de causar muchos tipos de
cáncer, entre ellos las leucemias
✓ Habitualmente no hay un agente etiológico único para la leucemia, la
mayoría se deben a una combinación de factores, incluidos los genéticos y
los ambientales.
✓ El más importante es la edad. El envejecimiento conlleva una mayor
probabilidad de sufrir mutaciones en cualquier célula somática, por azar o
por exposición a agentes mutacionales.
✓ La terapia antineoplásica tiene un potencial mutagénico. A medida que
esta resulta más eficaz y los pacientes sobreviven más, aumentan los casos
de leucemias secundarias a la quimioterapia previa por otro tumor.
➢ Entre los agentes mutagénicos externos se consideran factores ambientales como
los agentes infecciosos, sobre todo virus (virus de Epstein-Barr, citomegalovirus,
virus de la inmunodeficiencia humana y virus de la hepatitis C), los fármacos
antineoplásicos, especialmente los inhibidores de la topoisomerasa II y los agentes
alquilantes.
➢ Existe una incidencia mayor de leucemia en los radiólogos, en las poblaciones
próximas a lugares donde se hicieron pruebas con bombas nucleares o donde
ocurrieron accidentes nucleares (p. ej., Chernobil), en los supervivientes de las
bombas de Nagasaki e Hiroshima y en las personas sometidas anteriormente a
radioterapia o quimioterapia
CLASIFICACIÓN
Se clasifican como agudo o crónico y en función del tipo de leucocito implicado.
El término agudo o crónico hacen referencia a la madurez celular y a las características del
comienzo
de la enfermedad.

• Leucemias agudas:
Se define por la proliferación clonal de células hematopoyéticas inmaduras. La enfermedad se
desencadena después de la transformación maligna de un único tipo de célula hematopoyética
inmadura, seguida por la replicación celular y la expansión de ese clon maligno.
Estas enfermedades son rápidamente fatales sin tratamiento, pero en su mayoría responden a
las
terapias actuales y pueden curarse.
Leucemias crónicas:
Afectan a leucocitos más maduros y el
comienzo de la enfermedad es más gradual,
las células malignas transformadas
conservan cierta capacidad de
diferenciación, por lo que esta entidad es
menos invasiva. Los pacientes sufren un
curso natural de la enfermedad más lento y
crónico.

Las leucemias agudas y crónicas pueden


clasificarse, a su vez, en función del tipo de
de célula afectada según su origen
meilocítico considerando la línea celular
(leucocito) afectado en linfoides y mieloides
o linfocítico.
Combinando las categorías aguda y crónica con el tipo de célula
afectada se establecen los tipos específicos de leucemia.

Las categorías principales son:


1. Leucemia linfocítica aguda (LLA),
2. Leucemia mielocítica aguda (LMA) (también denominada
leucemia no linfoblástica aguda (LNLA)
3. Leucemia mielocítica (granulocítica) crónica (LMC)
4. Leucemia linfocítica crónica (LLC).
Leucemia mielocítica aguda (LMA) o también
denominada LNLA)
❑ La incidencia aumenta con la edad, alcanzando el máximo entre los 60-70 años.
❑ Representa la cuarta parte del total de leucemias, pero constituye aprox. 85% de
las leucemias agudas de los adultos.

❑ Su comienzo suele ser brusco y grave. El paciente puede presentar infecciones


graves y hemorragias anormales desde el principio de la enfermedad.

❑ Se caracteriza por una proliferación incontrolada de mieloblastos, los precursores


de los granulocitos.

❑ Se observa una hiperplasia de la médula ósea y del bazo.


Manifestaciones clínicas
➢ Fatiga y debilidad
➢ Cefalea
➢ Inflamación bucal
➢ Hepatoesplenomegalia y adenopatías mínimas
➢ Anemia
➢ Hemorragia
➢ Fiebre, infección
➢ Dolor con la palpación esternal.
Hallazgos diagnósticos:

✓ Cifra de eritrocitos, Hb y Hto bajos


✓ Disminución de plaquetas
✓ Recuento de leucocitos bajo o alto
con mieloblastos
✓ Médula ósea notablemente
hipercelular con mieloblastos
Leucemia linfocítica aguda (LLA)
Incidencia : Edad: Antes de los 14 años,
con una incidencia máxima entre los 2-9
años

Representa aproximadamente el 15% de


las leucemias agudas del adulto.

Se produce una proliferación de linfocitos


inmaduros en la médula ósea.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS

➢ Síntomas pueden aparecer bruscamente, con hemorragias o fiebre, o ser


insidiosos y consistir en debilidad progresiva, fatiga y tendencias a las
hemorragias.

➢ Además encontramos palidez, anorexia, debilidad, dolor osteoarticular y


abdominal, adenopatías generalizadas, infecciones, adelgazamiento,
hepatoesplenomegalia, cefalea, inflamación bucal, manifestaciones neurológicas,
hipertensión intracraneal secundaria a infiltración meníngea.
Hallazgos diagnósticos:
▪ Cifra de eritrocitos, Hb y Hto bajos; disminución de plaquetas, recuento de
leucocitos normal o alto; líneas transversales de rarefacción en los extremos de
las metáfisis de los huesos largos en las radiografías; médula ósea hipercelular
con linfoblastos; también puede haber linfoblastos en el líquido cefalorraquídeo

▪ Las manifestaciones del SNC son especialmente frecuentes en la LLA y


representan un problema grave. La meningitis leucémica secundaria a la
infiltración de la aracnoides afecta a muchos pacientes con LLA.
Manifestaciones clínicas de Leucemias
✓ Son variadas y están en relación con los problemas causados por la insuficiencia de la médula ósea y por
la formación de infiltrados leucémicos.

✓ La insuficiencia de la médula ósea se debe: 1) a la superpoblación de células anormales y 2) a una


producción insuficiente de células normales.

✓ El paciente está predispuesto a sufrir anemia, trombocitopenia y una disminución en la cantidad y la


función de los glóbulos blancos.

✓ Mientras avanza la leucemia, la producción de células sanguíneas normales va disminuyendo. Los


leucocitos anormales continúan acumulándose porque no siguen el ciclo celular normal hasta la muerte
(apoptosis). Las células leucémicas infiltran los órganos del paciente, causando problemas, como
esplenomegalia, hepatomegalia, adenopatías, dolor óseo, irritación meníngea y lesiones bucales.
También pueden aparecer tumores macizos, denominados cloromas, formados por un cúmulo de células
leucémicas.
Estudios diagnósticos
❖ El análisis de sangre periférica y el estudio de la médula ósea son los métodos principales para
diagnosticar y clasificar los subtipos de leucemia.

❖ También se utilizan técnicas morfológicas, histoquímicas, inmunológicas y citogenéticas para estudiar


los subtipos celulares y la etapa del desarrollo de las poblaciones de células leucémicas.

❖ Otras pruebas, como la punción lumbar y la tomografía computarizada (TC), ayudan a identificar la
presencia de células leucémicas fuera de la médula ósea y de la sangre.

❖ En la mayoría de los pacientes con LMA y LLA, las células malignas presentan anomalías cromosómicas.
En ocasiones, se observan algunas anomalías citogenéticas asociadas a determinados subgrupos de la
enfermedad. Además de ayudar a establecer el tipo de LMA o de LLA, las anomalías citogenéticas tienen
importancia diagnóstica, pronóstica y terapéutica. En la LMC, la detección del cromosoma Filadelfia
tiene valor diagnóstico.
Tratamiento
❑ El objetivo inicial consistente en intentar conseguir la remisión. La quimioterapia citotóxica
constituye la piedra angular del tratamiento

❑ Hoy en día no todas las variedades de leucemia se consideran curables y conseguir la


remisión o controlar la enfermedad es una opción realista en la mayoría de los pacientes.

❑ En la remisión completa no existen signos de enfermedad manifiesta en la exploración física


y la médula ósea y la sangre periférica tienen un aspecto normal.

❑ La remisión parcial consiste en un grado inferior de control de la enfermedad y se


caracteriza por la ausencia de síntomas y por la normalidad del frotis de sangre periférica,
pero con persistencia de datos de enfermedad en la médula ósea. El pronóstico del paciente
guarda una relación directa con la capacidad para mantener la remisión. Este pronóstico
empeora con cada recaída. Cada vez que se produce una recaída, la siguiente remisión
resultará más difícil de conseguir y su duración será más breve.
La quimioterapia para la leucemia aguda
se divide en fases.
En la primera fase, de inducción, se intenta inducir o conseguir una
remisión. Es un tratamiento agresivo que busca destruir las células
leucémicas en los tejidos, la sangre periférica y la médula ósea. Durante
esta fase el paciente puede enfermar gravemente a causa de la intensa
inhibición de la médula ósea causada por los quimioterápicos. Durante
toda la inducción, las intervenciones enfermeras se centrarán en la
neutrocitopenia, la trombocitopenia y la anemia, así como en proporcionar
apoyo al paciente y a su familia.

Algunos fármacos empleados para la inducción en la LMA son la


citarabina (Ara-C) y los antibióticos antitumorales (antraciclinas), como
daunorrubicina, doxorrubicina, idarrubicina, amsacrina o mitoxantrona.
Tras un ciclo de quimioterapia de inducción, aproximadamente el 70% de
los pacientes recién diagnosticados alcanza una remisión completa. Se
da por sentado que las células leucémicas persisten, aunque
indetectables, después de la terapia de inducción. Esto daría lugar a una
recaída al cabo de pocos meses en caso de suspender el tratamiento.
Los términos que se usan para describir la quimioterapia
administrada después de la inducción o la remisión son:
intensificación, consolidación y mantenimiento.
El tratamiento de intensificación o de dosis altas
comienza inmediatamente después de la quimioterapia de
inducción y dura varios meses. Se suelen emplear los
mismos fármacos que para la inducción, pero en dosis
mayores. También se pueden añadir otros fármacos que
actúen contra las células mediante un mecanismo
diferente.

La quimioterapia de consolidación se instaura una vez


alcanzada la remisión. Puede consistir en uno o dos
ciclos adicionales de los mismos fármacos administrados
durante la inducción o en un tratamiento con dosis altas
(consolidación intensiva). El propósito de la consolidación
es eliminar las células leucémicas residuales que no son
detectables desde los puntos de vista clínico e
histopatológico.
El tratamiento de mantenimiento consiste
en administrar, cada 3 o 4 semanas y
durante un período prolongado, dosis
menores de los mismos fármacos
empleados en la inducción u otros
fármacos. Al igual que la consolidación o la
intensificación, el objetivo es mantener la
ausencia de células leucémicas en el
organismo. Cada leucemia requiere un
tratamiento de mantenimiento diferente.
Esta pauta rara vez es eficaz en la LMA, por
lo que no suele administrarse.
Además de la quimioterapia, los corticoides y la radioterapia
también tienen su lugar en los complicados planes
terapéuticos del paciente con leucemia. La radioterapia
corporal total se emplea para preparar a un paciente para el
trasplante de médula ósea, pero también se pueden irradiar
determinadas áreas (campos), como el hígado, el bazo u
otros órganos afectados por infiltrados.

En la LLA se administra metrotexato intratecal profiláctico


para disminuir la probabilidad de afectación del SNC,
frecuente en este tipo de leucemia. Cuando la leucemia
afecta al SNC, se puede irradiar el cráneo. El tratamiento
biológico está indicado en determinadas leucemias.
Los quimioterápicos empleados para el
tratamiento de la leucemia son variados.
La quimioterapia combinada es la piedra angular
del tratamiento de la leucemia.

Las tres finalidades del tratamiento combinado


son:
1) disminuir la resistencia a los fármacos
2) minimizar la toxicidad farmacológica en el
paciente empleando varios fármacos con
diferentes efectos secundarios
3) interrumpir la proliferación celular en varios
puntos del ciclo celular.
Leucemia mielocítica aguda tratamiento:
Daunorrubicina, citarabina, doxorrubicina,
idarrubicina, 6- tioguanina, mitoxantrona,
quimioterapia combinada con antibiótico
antitumoral más arabinósido de citosina o
antibiótico antitumoral más arabinósido de
citosina más tioguanina, trióxido de arsénico.

Trasplante de médula ósea y de células madre


Leucemia linfocítica aguda tratamiento
Daunorrubicina, doxorrubicina, vincristina, prednisona,
L- asparaginasa, ciclofosfamida, metotrexato,
6-mercaptopurina, citarabina, quimioterapia combinada
con ciclofosfamida más vincristina más
prednisona más antibiótico antitumoral más L-
asparaginasa, quimioterapia combinada con
daunorrubicina más citarabina más 6-mercaptopurina
más vincristina más prednisona

Radioterapia craneal, metotrexato intratecal


Leucemia linfocítica aguda tratamiento
Mesilato de imatinib: representa una nueva clase de fármacos dirigidos específicamente contra
las células anormales. Actúan sobre una versión anormal de una proteína celular normal (la
proteína bcr-abl) que está presente en casi todos los pacientes con LMC. Esta proteína anormal
es probablemente la causa de la enfermedad.

La aplicación de anticuerpos monoclonales es una nueva e interesante modalidad terapéutica


para las leucemias linfocíticas. El rituximab y el alemtuzumab se utilizan en el tratamiento de la
LLC.

Una vez que los anticuerpos monoclonales se unen a los linfocitos, el fármaco provoca una lisis
(destrucción) dependiente de los anticuerpos. Esto elimina a los linfocitos malignos de la
sangre, de la médula ósea y de otros órganos afectados.
Trasplante de médula ósea y de células madre
✓ El trasplante de médula ósea (TMO) y el trasplante de células madre constituyen
otras opciones terapéuticas para los pacientes con diferentes tipos de leucemia

✓ El objetivo del trasplante es eliminar totalmente las células leucémicas del


organismo mediante una quimioterapia combinada, con o sin radioterapia corporal
total. Este método también erradica a las células madre hematopoyéticas del
paciente, que serán reemplazadas por células procedentes de donantes
voluntarios o de hermanos que tengan un HLA compatible (alogénicas) o de
gemelos idénticos (singénicas), o con las células madre del propio paciente
(autólogas) que se extrajeron (y cultivaron) antes del tratamiento intensivo.
Las complicaciones principales de los pacientes
sometidos a un TMO alogénico son la enfermedad
injerto contra huésped, la recaída de la leucemia
(especialmente en la LLA) y la infección
(especialmente la neumonía intersticial). Dado que
el trasplante conlleva riesgos graves, el paciente
debe sopesar el riesgo elevado de muerte
secundaria al tratamiento o de fracaso (recaída)
con la esperanza de curación
INTERVENCIÓN ENFERMERÍA LEUCEMIA
1) Plan terapéutico

Experimente mínimas complicaciones y


efectos secundarios asociados a la enfermedad
y a su Tratamiento se sienta esperanzado y
apoyado durante los períodos de tratamiento,
recaída y remisión.
Valoración:
Datos subjetivos

Historia clínica de salud: exposición a sustancias químicas tóxicas (p. ej., benceno,
arsénico), radiación o virus (Epstein- Barr, VLTH-1); anomalías cromosómicas
(síndrome de Down, síndrome de Klinefelter, síndrome de Fanconi);
inmunodeficiencias; trasplante de órganos; infecciones frecuentes; tendencia a las
hemorragias

Medicamentos: fenilbutazona, cloranfenicol, quimioterapia Cirugía u otros


tratamientos: exposición a radiación

Antecedentes de radioterapia y quimioterapia anticancerosa


Patrones funcionales de salud
Percepción de salud y su cuidado: antecedentes familiares de leucemia, enfermedades.

Nutricional-metabólico: inflamación bucal, adelgazamiento; escalofríos, sudoración nocturna;


náuseas, vómitos, anorexia, disfagia, saciedad precoz; facilidad de aparición de hematomas.

Eliminación: hematuria, disminución de la diuresis; diarrea, heces oscuras o sanguinolentas


Actividad-movilidad: fatiga con debilidad progresiva; disnea, epistaxis, tos.

Conocimiento y percepción: cefalea; calambres musculares, dolor de garganta; dolor con la


palpación en todo el esternón, dolores óseos, dolor abdominal; parestesias, entumecimiento,
hormigueo, trastornos de la vista.

Sexualidad y reproducción: menstruaciones prolongadas, menorragia, impotencia


Datos objetivos :
Generales: Fiebre, adenopatías generalizadas, letargo

Tegumentarios
Palidez o ictericia; petequias, equimosis, púrpuras, infiltrados cutáneos de color
marrón rojizo o morado, máculas y pápulas

Cardiovasculares
Taquicardia, soplos sistólicos

Digestivos
Hemorragia e hiperplasia gingival; úlceras bucales, infecciones por herpes y
Candida; irritación e infección perirrectal; hepatoesplenomegalia
Neurológico
Crisis convulsivas, desorientación, confusión, incoordinación, parálisis de nervios
craneales, papiledema

Osteomusculares
Atrofia muscular

Hallazgos posibles
Cifra de leucocitos baja, normal o alta con desviación a la izquierda (↑ blastos); anemia,
↓ hematocrito y hemoglobina, trombocitopenia, cromosoma Filadelfia; aspirado de
médula ósea hipercelular con mieloblastos, linfoblastos y notable ↓ de células normales

VLTH-1K: virus de la leucemia humana de linfocitos T.


Intervención aguda
✓ La función enfermera durante las fases agudas de la leucemia supone un gran reto, ya que el
paciente presenta numerosas necesidades físicas y psicosociales. Al igual que en otros
tipos de cáncer, el diagnóstico de la leucemia puede desencadenar un miedo atroz y ser
considerado equivalente a la muerte. En ocasiones, se entiende como una enfermedad
horrible, irremediable y que tiene abundantes consecuencias dolorosas e indeseables.
✓ La enfermera ayuda al paciente a pensar que, aunque el futuro sea incierto, es posible
mantener una buena calidad de vida durante la remisión o el control de la enfermedad.
✓ La familia también necesita ayuda para adaptarse al estrés que supone la aparición brusca
de esta enfermedad tan grave (p. ej., dependencia, alejamiento, cambios en las
responsabilidades de rol, alteraciones de la imagen corporal) y a las pérdidas infligidas por
el rol de enfermo.
✓ El diagnóstico de leucemia se acompaña a menudo de la necesidad de adoptar decisiones
difíciles en momentos de gran estrés para el paciente y para la familia.
La actuación de la enfermera es muy importante para que el paciente y
la familia comprendan la complejidad de las decisiones terapéuticas y
puedan tratar los efectos secundarios.
Un paciente responsabilizado por el conocimiento de la enfermedad y
del tratamiento puede tener una visión más positiva y mejor calidad de
vida.
En ocasiones, es necesario aislar al paciente o trasladarle a un centro
terapéutico adecuado. Estas situaciones pueden hacer que se sienta
desamparado y aislado en el momento en que necesita más apoyo.
La enfermera mantiene contacto con el paciente las 24 horas del día y
puede ayudar a invertir los sentimientos de abandono y de soledad,
equilibrando las necesidades técnicas exigidas con una asistencia más
humana.,intentar satisfacer las grandes necesidades psicosociales del
paciente con leucemia al tiempo que siguen ofreciendo el cuidado físico
tan complejo que es necesario.
La mejor manera de satisfacer las necesidades de la persona que sufre
una leucemia es hacerlo mediante un equipo multidisciplinario (p. ej.,
especialistas en enfermería psiquiátrica y oncología clínica,
responsable del paciente, nutricionistas, sacerdotesca y asistentes
sociales).
Desde la perspectiva de los cuidados físicos, formular planes de
cuidados y valoraciones perspicaces para ayudar al paciente a
controlar los efectos secundarios graves de la quimioterapia.
Las consecuencias potencialmente mortales de la depresión de la
médula ósea (neutrocitopenia, trombocitopenia y anemia)
Otras complicaciones de la quimioterapia pueden afectar el tubo
digestivo, el estado nutricional, la piel y las mucosas, el aparato
cardiorrespiratorio, el hígado, los riñones y el sistema nervioso.
La enfermera debe tener conocimientos de todos los fármacos
que se están administrando. Conocer su mecanismo de acción,
sus indicaciones, las vías de administración, las dosis habituales,
los efectos secundarios posibles, los aspectos de la seguridad de
su control y sus efectos tóxicos. Debe saber interpretar los datos
analíticos que reflejan los efectos de los fármacos. La
supervivencia y la comodidad del paciente durante la
quimioterapia agresiva dependen notablemente de la calidad de
los cuidados enfermeros.
Cuidados ambulatorios y en el domicilio
Para vigilar los signos y síntomas de control o de recaída de la enfermedad es necesario un
cuidado evolutivo del paciente con leucemia.

En el paciente que precisa una quimioterapia prolongada o de mantenimiento, el tratamiento de


la fatiga que acompaña a las enfermedades crónicas de larga evolución puede resultar una tarea
ardua y desalentadora.

Esto hace imprescindible que el paciente y sus allegados comprendan la importancia de


continuar de el tratamiento de la enfermedad y la necesidad de mantener los cuidados.

Hay que enseñar al paciente y a sus familiares nociones sobre los fármacos, las medidas de
cuidado personal y cuándo solicitar asistencia médica.

Nunca olvidar al cuidador


Los objetivos de la rehabilitación son moderar las consecuencias físicas, psicológicas, sociales y
espirituales y los efectos tardíos de la enfermedad y de su tratamiento. En ocasiones, se necesita
ayuda para restablecer las diferentes relaciones que forman parte de la vida del paciente. Es posible
que los amigos y familiares no sepan cómo comportarse con él.

El paciente y la familia deben aprender a recuperar las actitudes de la salud y la vida al tiempo que se
enfrentan al miedo real a la recaída de la enfermedad.

La participación en grupos de personas que han sobrevivido a la enfermedad, en grupos de apoyo o en


servicios facilita la adaptación a la vida después de una enfermedad potencialmente mortal.

Los recursos de la comunidad espacios para silla de ruedas en autobuses ayuda a disminuir las
cargas económicas y los sentimientos de dependencia.

El apoyo espiritual ofrece al paciente fuerza y paz interior.


esitará ayuda para adaptarse a las limitaciones o alteraciones
das por la enfermedad.

evolutivo por parte de profesionales que conozcan bien las


opias de los supervivientes de cáncer es de suma importancia
y tratar rápidamente los efectos físicos, psicológicos y sociales
eros.

uede implicar a otros profesionales sanitarios para satisfacer las


l paciente. Sin embargo, a menudo estas necesidades requerirán
ta.
apeuta que diseñe un programa de ejercicios para prevenir las
usadas por una neuropatía periférica secundaria al tratamiento

ades también abarcan problemas como el crecimiento y el


s supervivientes infantiles, la reeducación laboral y los problemas
ión en las pacientes en edad fértil.
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