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Descentralización y Gestión Regional en Perú

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MONOGRAFÍA

La descentralización, las regiones y las municipalidades

PRESENTADO POR:

 Pamela Paredes

 Gabriela Guevara

 Jordy Pinedo

 Marializ Pino

 Nayeli Quispe

ASIGNATURA:

Derecho Constitucional.

DOCENTE:

Dra. Roxana Maritza Alberssi Tisnado

Moquegua – Perú

2024
ii

INDICE

1. CAPÍTULO 1 LA DESCENTRALIZACIÓN.....................................................................3

1.1. Concepto de descentralización............................................................................................3

1.2. Tipos de descentralización...................................................................................................4

1.2.1. Descentralización administrativa:........................................................................4

1.2.2. Descentralización política:...................................................................................5

1.2.3. Descentralización fiscal.......................................................................................5

1.3. Descentralización en el contexto global..............................................................................6

1.4. Descentralización en América Latina y Perú.......................................................................7

2. Capítulo 2 Las Regiones y las Municipalidades................................................................10

2.1. Las regiones en Perú..........................................................................................................10

2.1.1. Definición..........................................................................................................10

2.1.2. Creación.............................................................................................................11

2.1.3. Funciones y competencias.................................................................................12

2.1.4. Desafíos y logros en la gestión regional............................................................14

2.2. Las municipalidades..........................................................................................................15

2.2.1. Organización provincial y distrital....................................................................15

2.2.2. Competencias y atribuciones.............................................................................16

2.2.3. Financiamiento y autonomía fiscal....................................................................17

2.2.4. Desafíos en la gestión municipal.......................................................................17

3. Capítulo 3 Coordinación y Desafíos en la Descentralización...........................................19

3.1. Relación entre regiones y municipalidades.......................................................................19

3.2. Coordinación entre los niveles de gobierno.......................................................................20


iii

3.3. Descentralización y participación ciudadana.....................................................................22

3.4. Impacto de la descentralización en el desarrollo económico y social...............................23

3.5. Desafíos y recomendaciones para fortalecer la descentralización en Perú........................24

4. Conclusiones......................................................................................................................26

5. Bibliografía........................................................................................................................28
1

Introducción

La descentralización es un proceso fundamental en la administración moderna que

permite transferir competencias y recursos desde el gobierno central hacia instancias regionales y

locales, promoviendo una mayor autonomía y participación en la toma de decisiones. Este

enfoque ha sido implementado en muchos países con el fin de mejorar la eficiencia en la gestión

pública, aumentar la participación ciudadana y responder mejor a las necesidades locales. En el

caso de Perú, la descentralización ha cobrado relevancia desde finales del siglo XX como parte

de las reformas políticas y económicas dirigidas a fortalecer los gobiernos regionales y

municipales.

A nivel global, la descentralización ha mostrado una relación directa con el desarrollo

territorial, pues permite a los gobiernos subnacionales una mayor cercanía con la población, lo

que facilita la identificación y resolución de problemáticas locales. En América Latina, el

proceso ha estado marcado por la búsqueda de mayor equidad, eficiencia y legitimidad en la

gestión pública. Sin embargo, este proceso también ha enfrentado importantes desafíos, como la

limitada capacidad de gestión y recursos en los niveles subnacionales, lo que ha generado

desigualdades en su implementación y éxito.

En el contexto peruano, las regiones y municipalidades desempeñan un rol clave dentro

del proceso de descentralización. Las regiones han sido diseñadas para gestionar áreas

estratégicas como salud, educación y transporte, mientras que las municipalidades tienen la

responsabilidad de gestionar los servicios públicos y promover el desarrollo local. A pesar de los

avances, persisten retos significativos en cuanto a la coordinación entre los diferentes niveles de

gobierno y la optimización del uso de recursos públicos.


2

La presente monografía se estructura en tres capítulos. En el Capítulo 1, se aborda el

concepto de descentralización, sus tipos (administrativa, política y fiscal), y se examina el

contexto global y latinoamericano de este proceso. El Capítulo 2 se centra en las regiones y

municipalidades, describiendo su definición, funciones, competencias y los desafíos que

enfrentan en la gestión pública. Finalmente, en el Capítulo 3, se analiza la relación entre

regiones y municipalidades, la coordinación entre los niveles de gobierno, y el impacto de la

descentralización en el desarrollo económico y social, con recomendaciones para fortalecer este

proceso en Perú.
3

1. CAPÍTULO 1

LA DESCENTRALIZACIÓN

1.1. Concepto de descentralización

La descentralización es el proceso mediante el cual el poder y la autoridad que se

encuentran concentrados en el gobierno central son transferidos a niveles subnacionales, como

los gobiernos regionales y locales. Este proceso busca mejorar la gestión pública al permitir que

las decisiones se tomen más cerca de los ciudadanos, facilitando así una mejor respuesta a las

necesidades locales. Según Boisier (1991), la descentralización en América Latina ha sido vista

como una posible solución a los problemas derivados del centralismo extremo, que ha sido una

característica dominante en muchos de sus países:

"La descentralización se presenta como un proceso político que busca redistribuir el

poder, especialmente en territorios con una tradición centralista fuerte. Este proceso no

solo implica una reorganización administrativa, sino también una redefinición del papel

de las instituciones del Estado en la relación con los actores regionales y locales"

(Boisier, 1991, p. 11).

En Perú, la descentralización ha sido un tema recurrente desde los primeros intentos en la

década de 1960. Sin embargo, el proceso ha sido discontinuo y ha enfrentado numerosos

desafíos. El modelo centralista que predominó durante la mayor parte de la historia republicana

dejó una profunda huella en la forma en que se estructuró el Estado y en la relación entre Lima y
4

las regiones. Dammert (2003) señala que el centralismo no solo fue un modelo de gestión

administrativa, sino que también configuró las dinámicas de poder en el país:

"La hegemonía del centralismo en Perú consolidó una estructura de poder en la que Lima

se convirtió en el centro de todas las decisiones políticas y económicas, mientras que las

regiones fueron relegadas a un rol subordinado. Este desequilibrio ha perpetuado las

desigualdades territoriales, económicas y sociales" (Dammert, 2003, p. 33).

Desde la reforma constitucional de 2002, que creó los gobiernos regionales y fortaleció

las competencias de las municipalidades, el proceso de descentralización en Perú ha buscado

revertir esta concentración de poder y fomentar el desarrollo territorial equilibrado. A pesar de

estos avances, los retos persisten, especialmente en lo que respecta a la capacidad de los

gobiernos subnacionales para gestionar sus nuevas competencias y generar recursos propios

(Azpur, 2005).

1.2. Tipos de descentralización

La descentralización puede clasificarse en tres tipos principales: administrativa, política y

fiscal. Cada uno de estos tipos tiene implicaciones distintas para la gestión pública y la

gobernabilidad a nivel local y regional.

1.2.1. Descentralización administrativa:

Consiste en la transferencia de responsabilidades y competencias operativas desde el

gobierno central hacia los gobiernos subnacionales. Esto incluye la administración de servicios

públicos como la salud, educación e infraestructura. Boisier (1991) explica que la

descentralización administrativa busca "acercar la prestación de servicios a los ciudadanos,

mejorando la eficiencia en su gestión y permitiendo una mayor flexibilidad en la implementación


5

de políticas" (p. 24). Sin embargo, uno de los mayores desafíos en Perú ha sido la limitada

capacidad técnica y administrativa de algunos gobiernos locales para asumir estas competencias,

lo que ha generado una implementación desigual del proceso.

1.2.2. Descentralización política:

Este tipo de descentralización implica la transferencia del poder de toma de decisiones a

gobiernos subnacionales elegidos democráticamente. En Perú, la elección de gobernadores

regionales y alcaldes municipales ha sido un paso importante hacia una mayor autonomía

política en las regiones. Azpur (2005) destaca que la descentralización política ha permitido una

mayor representación de las regiones en el escenario nacional:

"La elección directa de las autoridades regionales ha sido un avance significativo en el

fortalecimiento de la democracia en el país. Sin embargo, la fragmentación política y la

falta de coordinación entre los niveles de gobierno siguen siendo obstáculos importantes

para la consolidación de este proceso" (Azpur, 2005, p. 145).

Este tipo de descentralización también enfrenta el desafío de la gobernabilidad, ya que la

falta de recursos y la limitada capacidad de algunos gobiernos regionales y municipales para

gestionar sus competencias ha generado tensiones entre el gobierno central y las regiones.

1.2.3. Descentralización fiscal

La descentralización fiscal implica la transferencia de recursos financieros y la capacidad

de generar ingresos propios a los gobiernos subnacionales. Esto les permite financiar sus

actividades y servicios sin depender exclusivamente de transferencias del gobierno central.

Según De Mattos (1990), uno de los principales objetivos de la descentralización fiscal es

"garantizar que los gobiernos subnacionales cuenten con los recursos necesarios para

implementar sus políticas y prestar servicios públicos de manera eficiente" (p. 182). No obstante,
6

en Perú, la descentralización fiscal ha sido limitada, ya que la mayoría de los recursos con los

que cuentan los gobiernos subnacionales provienen del gobierno central, lo que reduce su

autonomía financiera y aumenta su dependencia.

En este sentido, Boisier (1991) advierte sobre los riesgos de una descentralización

incompleta:

"Sin una adecuada descentralización fiscal, los gobiernos regionales y municipales

quedan atados a las decisiones del gobierno central, lo que dificulta su capacidad de

actuar con independencia y responder a las necesidades locales de manera efectiva" (p.

25).

1.3. Descentralización en el contexto global

La descentralización es un fenómeno que ha cobrado relevancia mundial como respuesta

a la creciente necesidad de democratización, desarrollo económico local y eficiencia en la

gestión pública. Aunque varía considerablemente entre países, el concepto de descentralización

global se fundamenta en la idea de transferir poder, recursos y responsabilidades desde los

gobiernos centrales a los niveles subnacionales, lo que incluye gobiernos regionales, locales y

municipales (Dammert, 2003).

En términos globales, la descentralización ha sido implementada de diferentes maneras

según los contextos políticos, sociales y económicos de cada país. En Europa, por ejemplo, la

descentralización se ha impulsado en países con una tradición de autonomías regionales, como

España, donde las comunidades autónomas han adquirido competencias importantes. El caso de

España se destaca por la gran cantidad de competencias que han sido transferidas a sus

comunidades autónomas, logrando un modelo descentralizado que ha permitido un mayor

control de las políticas públicas a nivel local (Boisier, 1991).


7

En América Latina, la descentralización ha sido vista como un mecanismo para superar

las desigualdades territoriales y mejorar la gobernabilidad democrática. Boisier (1991) sostiene

que la descentralización en la región está estrechamente vinculada a la necesidad de consolidar

los sistemas democráticos y responder a los desequilibrios históricos que han marginado a las

regiones periféricas de los centros de poder:

"La descentralización en América Latina se presenta como una estrategia para enfrentar

los desequilibrios territoriales y la concentración de poder en los gobiernos centrales. Sin

embargo, su implementación ha sido limitada y muchas veces contradictoria, lo que

refleja la dificultad de romper con la cultura centralista que ha caracterizado a la región"

(Boisier, 1991, p. 11).

La globalización también ha influido en los procesos de descentralización. Con la

creciente integración económica mundial, las regiones y localidades buscan fortalecer su

capacidad de competencia en el mercado global. Según De Mattos (1990), la descentralización

aparece como una respuesta a las exigencias de las economías locales para adaptarse a las nuevas

dinámicas de la economía global:

"La descentralización no solo busca redistribuir el poder, sino también promover el

desarrollo local en un contexto de creciente globalización, donde las regiones deben

adaptarse rápidamente a los cambios en el entorno económico internacional" (De Mattos,

1990, p. 178).

1.4. Descentralización en América Latina y Perú

En América Latina, la descentralización ha sido promovida desde finales del siglo XX

como una estrategia para mejorar la gobernabilidad y el desarrollo regional. Países como

Colombia, México y Bolivia han implementado procesos de descentralización con el objetivo de


8

otorgar mayor autonomía a sus regiones y municipios, facilitando la gestión de los recursos

públicos y la toma de decisiones a nivel local. Sin embargo, estos procesos han enfrentado

importantes desafíos, tales como la falta de capacidades técnicas en los gobiernos subnacionales

y la dependencia financiera del gobierno central (Boisier, 1991).

En el caso específico de Perú, la descentralización ha sido una prioridad desde la

promulgación de la Ley de Bases de la Descentralización en 2002, que estableció un marco

normativo para la creación de gobiernos regionales y la transferencia de competencias del

gobierno central a los niveles subnacionales. Este proceso ha sido impulsado como una forma de

corregir los desequilibrios históricos entre Lima y las regiones. Según Azpur (2005), la

centralización del poder en Lima ha sido una de las causas principales de las desigualdades

territoriales en el país, y la descentralización es vista como una oportunidad para revertir esta

situación:

"La descentralización en Perú ha sido una respuesta a la concentración del poder en

Lima, que ha generado profundas desigualdades territoriales y ha impedido el desarrollo

equilibrado del país. A través de la creación de gobiernos regionales y municipales, se

busca otorgar mayor autonomía a las regiones y fomentar un desarrollo más inclusivo"

(Azpur, 2005, p. 141).

Sin embargo, a pesar de los avances normativos y la creación de estructuras

descentralizadas, el proceso de descentralización en Perú ha enfrentado múltiples retos. Dammert

(2003) menciona que, aunque la descentralización ha permitido mayor participación local en la

toma de decisiones, la falta de recursos propios y la alta dependencia de las transferencias del

gobierno central han limitado la autonomía de los gobiernos subnacionales:


9

"La descentralización en Perú ha permitido una mayor participación política a nivel

regional y local, pero la dependencia financiera de las transferencias del gobierno central

sigue siendo un obstáculo para alcanzar una verdadera autonomía" (Dammert, 2003, p.

37).

En síntesis, tanto en América Latina como en Perú, la descentralización ha sido vista

como una herramienta para mejorar la gobernabilidad y promover el desarrollo regional. No

obstante, los desafíos relacionados con la capacidad técnica y financiera de los gobiernos

subnacionales han limitado los resultados de este proceso, lo que pone de manifiesto la necesidad

de una mayor coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y una redistribución más

equitativa de los recursos


10

2. Capítulo 2

Las Regiones y las Municipalidades

2.1. Las regiones en Perú

La creación de las regiones en Perú ha sido un proceso clave en el marco de la

descentralización del país, con el objetivo de mejorar la eficiencia administrativa, fortalecer la

gobernanza y reducir las brechas de desarrollo entre las diferentes áreas geográficas. Las

regiones, como nivel intermedio de gobierno, fueron concebidas para asumir competencias

importantes en materia de desarrollo económico, gestión de recursos naturales, y planificación

del territorio. Según Azpur (2005), la descentralización en Perú "ha buscado que las regiones se

conviertan en actores fundamentales en la gestión del territorio, aportando soluciones a los

problemas de desarrollo local que el centralismo no ha logrado resolver" (p. 139).

Esto implica que las regiones fueron diseñadas no solo para ser unidades administrativas

sino también para actuar como agentes activos del desarrollo local, abordando las necesidades de

las áreas que han sido históricamente marginadas por el centralismo.

2.1.1. Definición

Las regiones en Perú son entidades territoriales intermedias entre el gobierno central y los

gobiernos locales, que cuentan con autonomía política, administrativa y económica. Su función

principal es promover el desarrollo económico y social en su ámbito geográfico, articulando los

recursos y esfuerzos tanto del gobierno nacional como de los gobiernos municipales. Las

regiones se organizan políticamente a través de los gobiernos regionales, que son responsables de
11

coordinar las políticas públicas, gestionar los recursos naturales y promover el desarrollo

sostenible en sus territorios (Dammert, 2003).

Esta estructura de organización territorial fue concebida para permitir que las decisiones

sobre los recursos y políticas sean tomadas de manera más cercana a la realidad y necesidades de

cada región, lo que favorecería una gestión más eficiente y alineada con las particularidades

locales.

Boisier (1991) señala que la creación de estas entidades responde a la necesidad de

"otorgar a las regiones una mayor capacidad para gestionar sus recursos de manera autónoma,

fomentando así un desarrollo que tenga en cuenta las características y necesidades específicas de

cada territorio" (p. 14).

La descentralización en Perú, en este sentido, se enfocó en empoderar a las regiones para

que no solo recibieran competencias, sino que pudieran utilizarlas de manera efectiva para su

desarrollo, con el fin de reducir las brechas de desigualdad entre los diferentes territorios.

2.1.2. Creación

La creación de las regiones en Perú tiene sus antecedentes en diversas reformas

constitucionales y políticas que buscaban reorganizar el territorio del país para superar el

centralismo y promover un desarrollo más equitativo. Sin embargo, no fue hasta la Ley de Bases

de la Descentralización de 2002 que se consolidó el marco legal para la creación de las regiones

como entidades autónomas. Esta ley estableció la división del territorio nacional en 25 regiones,

con gobiernos regionales elegidos democráticamente (Azpur, 2005).

La formalización de las regiones mediante la Ley de Bases de la Descentralización

significó un hito en la estructura política y administrativa de Perú, al transferir poder político y


12

administrativo a las regiones, y establecer las bases para que estas puedan gestionar sus propios

recursos y planificar su desarrollo.

De acuerdo con Dammert (2003), la creación de las regiones fue una respuesta a la

presión social y política por una mayor descentralización del poder, especialmente después de la

caída del régimen autoritario en 2000. Este proceso buscaba corregir las desigualdades históricas

en la distribución de recursos y oportunidades entre Lima y las provincias:

"La creación de las regiones en Perú fue parte de una estrategia más amplia para devolver

poder a las regiones, que durante décadas habían sido marginadas por el centralismo

exacerbado que caracterizó a los gobiernos peruanos" (Dammert, 2003, p. 36).

Este movimiento hacia la descentralización fue una medida crucial para equilibrar el

poder y los recursos, al dar voz y autonomía a las regiones que anteriormente habían sido

marginadas. Sin embargo, el proceso de creación no estuvo exento de desafíos, ya que implicó la

reconfiguración del control de recursos y la planificación política.

Sin embargo, a pesar de la creación formal de las regiones, el proceso ha sido difícil y

desigual, en gran parte debido a la falta de recursos y la limitada capacidad técnica de los

gobiernos regionales para gestionar sus competencias. Como señala Boisier (1991), "la

descentralización territorial no es suficiente si no está acompañada por la capacidad efectiva de

los gobiernos subnacionales para asumir las nuevas responsabilidades que les han sido

transferidas" (p. 17).

Esto refleja que el simple acto de creación de las regiones no garantiza su éxito. Las

regiones necesitan tener las capacidades administrativas y técnicas para gestionar sus recursos y
13

competencias de manera efectiva, y la falta de estas capacidades ha perpetuado algunas de las

desigualdades que la descentralización buscaba corregir.

2.1.3. Funciones y competencias

Las funciones y competencias de las regiones en Perú están centradas en la gestión de

áreas estratégicas para el desarrollo económico y social de sus territorios. Las regiones tienen la

responsabilidad de promover el desarrollo integral de su jurisdicción, gestionar los recursos

naturales, planificar y ejecutar obras de infraestructura, así como implementar políticas públicas

en áreas como educación, salud y agricultura. Según la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales

(2002), las competencias de los gobiernos regionales incluyen "la planificación del desarrollo

regional, la promoción de la inversión pública y privada, la protección del medio ambiente, la

administración de recursos naturales y la promoción del bienestar social" (Azpur, 2005, p. 141).

Esto significa que las regiones son actores claves en la promoción del desarrollo

sostenible y equitativo, siendo responsables de implementar políticas que atiendan las

necesidades específicas de sus territorios, bajo el marco de una mayor autonomía administrativa

y política.

Dammert (2003) señala que las competencias de los gobiernos regionales se dividen en

tres grandes áreas: exclusivas, compartidas y delegadas. Las competencias exclusivas son

aquellas que les corresponden únicamente a las regiones, como la promoción del desarrollo

económico local, la planificación territorial y la gestión de proyectos de infraestructura. Las

competencias compartidas son aquellas que se gestionan en coordinación con el gobierno central,

como la gestión de la salud y la educación, mientras que las competencias delegadas son las

funciones que el gobierno central transfiere temporalmente a las regiones para una mejor gestión:
14

"El diseño de las competencias regionales en Perú fue concebido con el objetivo de que

las regiones asumieran un rol más activo en la gestión de sus recursos y

responsabilidades, mejorando la calidad de los servicios públicos y promoviendo el

desarrollo integral" (Dammert, 2003, p. 38).

Las regiones no solo deben encargarse de la gestión de los servicios públicos, sino

también fomentar un entorno propicio para la inversión y el crecimiento económico a través de

políticas de desarrollo regional y la promoción de la participación ciudadana.

2.1.4. Desafíos y logros en la gestión regional

A pesar de la importancia de las regiones en el proceso de descentralización en Perú, el

proceso de implementación de las políticas y la gestión regional ha enfrentado numerosos

desafíos. Uno de los principales problemas es la limitada capacidad administrativa y técnica de

algunos gobiernos regionales para gestionar eficazmente las competencias que se les han

transferido. Boisier (1991) menciona que "la descentralización no se trata solo de transferir

competencias, sino de asegurar que los gobiernos subnacionales cuenten con los recursos y

capacidades para gestionar esas competencias de manera efectiva" (p. 15).

Este reto ha sido evidente en algunas regiones que no han podido utilizar los recursos

asignados de manera eficiente, lo que ha resultado en la postergación de proyectos de

infraestructura y el deterioro de servicios básicos como salud y educación. Asimismo, la

corrupción y la mala gestión han afectado la capacidad de algunas regiones para implementar

políticas públicas que promuevan el desarrollo local (Azpur, 2005).

Por otro lado, algunas regiones han logrado avances significativos en la gestión de sus

competencias, especialmente en términos de desarrollo económico local y ejecución de proyectos

de infraestructura. Según Dammert (2003), "regiones como Arequipa y La Libertad han


15

demostrado una capacidad destacada para atraer inversión privada y ejecutar proyectos de

infraestructura que han mejorado significativamente la calidad de vida de sus habitantes" (p. 42).

Estos logros demuestran que, cuando las regiones cuentan con los recursos y la capacidad

técnica adecuada, pueden desempeñar un papel clave en el desarrollo local. Sin embargo, para

que estos logros se generalicen a todas las regiones del país, es necesario que se fortalezcan las

capacidades institucionales de los gobiernos regionales y se garantice una mayor transparencia y

eficiencia en la gestión de los recursos públicos.

2.2. Las municipalidades

Las municipalidades en Perú representan el nivel de gobierno más cercano a la

ciudadanía y juegan un rol fundamental en la administración local y la prestación de servicios

públicos. Se dividen en municipalidades provinciales y municipalidades distritales, cada una con

competencias específicas dentro de su ámbito territorial. Esta estructura de gobierno local ha sido

diseñada para promover la descentralización administrativa, permitiendo que las decisiones que

afectan a la comunidad sean tomadas a nivel local y que los servicios se presten de manera más

eficiente y adaptada a las características de cada territorio.

2.2.1. Organización provincial y distrital

La principal diferencia entre las municipalidades provinciales y distritales radica en su

ámbito de competencias. Las municipalidades provinciales son responsables de la gestión de

toda la provincia, que incluye tanto la capital provincial como los distritos que la componen.

Estas municipalidades tienen competencias más amplias, que incluyen la planificación del

desarrollo urbano de la provincia, la regulación del transporte interprovincial, la gestión de los

recursos hídricos y la coordinación de políticas entre los distritos.


16

Por otro lado, las municipalidades distritales se encargan de la administración y gestión

de los distritos específicos dentro de una provincia. Sus competencias incluyen la provisión de

servicios básicos como el mantenimiento de vías locales, la gestión de residuos sólidos, la

promoción de actividades culturales y deportivas, y el manejo de la infraestructura local.

Dammert (2003) subraya que las municipalidades distritales cumplen un rol crucial en la

administración de los recursos y la implementación de políticas públicas adaptadas a las

necesidades de sus comunidades (p. 35).

Ambas municipalidades, tanto provinciales como distritales, tienen una estructura política

encabezada por un alcalde y un consejo municipal, elegidos por sufragio directo. Esta estructura

asegura que los ciudadanos participen en la elección de sus autoridades locales, promoviendo la

representación democrática en el nivel más cercano al ciudadano. Boisier (1991) menciona que

la organización territorial en Perú, con municipios provinciales y distritales, busca "mejorar la

eficiencia administrativa y garantizar una mejor prestación de servicios públicos, adaptada a las

características específicas de cada nivel territorial" (p. 16). Esto resalta la importancia de una

administración local eficiente y focalizada, que pueda responder rápidamente a las demandas

ciudadanas.

2.2.2. Competencias y atribuciones

Las competencias de las municipalidades en Perú están claramente delineadas en la Ley

Orgánica de Municipalidades. Entre las principales competencias de las municipalidades

provinciales se encuentran la planificación del desarrollo urbano, la gestión de servicios públicos

como agua, saneamiento y electricidad, la recolección de residuos sólidos, y la implementación

de proyectos de infraestructura (De Mattos, 1990). Por su parte, las municipalidades distritales

tienen competencias más limitadas, centradas principalmente en la gestión de servicios básicos y


17

en la promoción del desarrollo local a través de programas comunitarios y de participación

ciudadana.

Azpur (2005) señala que la asignación de competencias a las municipalidades permite

que estas tengan un rol activo en la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes,

enfocándose en áreas que requieren atención inmediata como la infraestructura básica y los

servicios públicos. La descentralización otorga a las municipalidades la capacidad de gestionar

de manera autónoma ciertos recursos, lo cual, si bien incrementa la eficiencia de la gestión local,

también supone grandes retos en términos de coordinación intergubernamental y de

financiamiento.

2.2.3. Financiamiento y autonomía fiscal

El financiamiento es uno de los mayores desafíos que enfrentan las municipalidades. A

pesar de contar con ciertas fuentes de ingresos propios, como los impuestos municipales y tasas

por servicios, la mayoría de las municipalidades en el Perú dependen en gran medida de las

transferencias del gobierno central (De Mattos, 1990). Esto limita su autonomía fiscal y su

capacidad de implementar proyectos locales, pues la disponibilidad de recursos muchas veces

depende de la voluntad y las prioridades del gobierno central.

Según Boisier (1991), "la dependencia de las municipalidades peruanas del

financiamiento central es un reflejo de la estructura centralista que todavía prevalece en el país,

limitando la efectividad de la descentralización" (p. 15). Esta situación genera una disparidad en

el desarrollo de las municipalidades, ya que aquellas con mayor capacidad de recaudación local

pueden mejorar más rápidamente los servicios que ofrecen, mientras que las municipalidades con

menos recursos enfrentan mayores dificultades.


18

2.2.4. Desafíos en la gestión municipal

Las municipalidades en el Perú se enfrentan a una serie de desafíos que dificultan la

gestión eficiente de los servicios públicos y el desarrollo local. Entre los principales problemas

está la falta de capacidad técnica y profesional para llevar a cabo una gestión eficiente,

especialmente en las municipalidades rurales y de menor tamaño (Tello, 2015). La limitada

disponibilidad de personal capacitado afecta la calidad de la planificación y la ejecución de

proyectos, lo que a su vez repercute en la calidad de vida de los ciudadanos.

Otro desafío importante es la corrupción y la falta de transparencia en la gestión de los

recursos municipales. Esto no solo afecta la credibilidad de las autoridades locales, sino que

también limita el acceso a los recursos necesarios para el desarrollo. Dammert (2003) menciona

que "la corrupción es un problema persistente en las municipalidades peruanas, y su erradicación

es esencial para el éxito de la descentralización" (p. 40).

A pesar de estos desafíos, algunas municipalidades han demostrado un manejo eficiente

de los recursos y han logrado avances significativos en la mejora de los servicios públicos y en la

promoción del desarrollo económico local (Jara, 2018).


19

3. Capítulo 3

Coordinación y Desafíos en la Descentralización

3.1. Relación entre regiones y municipalidades

La relación entre las regiones y las municipalidades en el Perú ha estado históricamente

marcada por una serie de tensiones y desafíos estructurales, que derivan principalmente de la

complejidad de los procesos de descentralización y regionalización. Estos niveles de gobierno

fueron creados con la intención de desconcentrar el poder del gobierno central y ofrecer a las

regiones y municipalidades mayor autonomía en la gestión de sus territorios. Sin embargo, la

falta de una clara delimitación de competencias y responsabilidades ha generado conflictos que

afectan la implementación de políticas públicas efectivas.

En el proceso de descentralización, tanto las regiones como las municipalidades han

recibido competencias para gestionar áreas como la salud, educación, infraestructura y desarrollo

económico local. Dammert (2003) menciona que esta transferencia de funciones ha enfrentado

obstáculos, en gran parte debido a la "fragmentación política y la tradición centralista" que

prevalece en el país (p. 36). Esto ha dificultado la implementación efectiva de la regionalización,

pues muchas veces los gobiernos regionales y municipales compiten por los mismos recursos o

se solapan en las funciones que deben cumplir.


20

Uno de los mayores desafíos que enfrentan las regiones y las municipalidades es la falta

de una coordinación efectiva en la gestión de políticas públicas. Según Vega (2008), la

ambigüedad en la definición de competencias exclusivas y compartidas entre estos niveles de

gobierno ha provocado solapamientos y conflictos, ya que las funciones de ambos gobiernos no

siempre están claramente diferenciadas (p. 11). Por ejemplo, en algunas zonas rurales, las

municipalidades asumen responsabilidades que, en teoría, deberían ser competencia de los

gobiernos regionales, lo que genera una duplicidad de esfuerzos y una gestión ineficiente de los

recursos.

Además, el centralismo aún dominante en el país afecta la relación entre los gobiernos

subnacionales. Carranza y Tuesta (2003) sostienen que el control de los recursos financieros y la

falta de autonomía de las municipalidades para tomar decisiones económicas agrava los

conflictos entre los distintos niveles de gobierno. Las municipalidades, al no tener los recursos

suficientes, dependen de las decisiones de los gobiernos regionales o del gobierno central, lo que

limita su capacidad para desarrollar políticas locales que atiendan a las necesidades de la

población (Carranza & Tuesta, 2003, p. 22).

Otro aspecto que agrava esta relación es la falta de capacidades técnicas y administrativas

en muchas municipalidades, especialmente en las zonas más alejadas. Mientras que los gobiernos

regionales cuentan con una estructura administrativa más robusta, muchas municipalidades no

tienen los recursos humanos o financieros necesarios para gestionar eficazmente sus funciones.

Esto genera una dependencia de las municipalidades hacia las regiones, lo que limita su

capacidad de actuar de manera independiente en la provisión de servicios locales.


21

3.2. Coordinación entre los niveles de gobierno

La coordinación entre los diferentes niveles de gobierno —nacional, regional y local— es

fundamental para el éxito de la descentralización, ya que una articulación efectiva permite una

mejor gestión del territorio y un uso más eficiente de los recursos. Sin embargo, la

descentralización en Perú ha sido limitada por la falta de mecanismos formales que faciliten esta

colaboración intergubernamental. Alburquerque (2004) señala que la descentralización debe

basarse en la articulación de políticas públicas entre los diferentes niveles de gobierno, lo que

implica la creación de canales de comunicación y coordinación efectivos que permitan a los

gobiernos regionales y locales trabajar de manera conjunta y coherente con el gobierno central

(p. 67).

Uno de los problemas más graves en la coordinación entre los niveles de gobierno es el

manejo de los recursos financieros. Tello (2015) destaca que el financiamiento de las políticas

regionales y locales depende en gran medida de las transferencias del gobierno central, lo cual

genera una relación de dependencia que limita la autonomía fiscal de los gobiernos

subnacionales y, por ende, su capacidad para gestionar los recursos de manera independiente (p.

45). Este sistema de financiamiento crea desigualdades entre las regiones, ya que aquellas con

mayor capacidad de recaudación local pueden gestionar mejor sus recursos, mientras que las

regiones y municipalidades con menos capacidad dependen casi exclusivamente de las

transferencias nacionales.

Otro factor que complica la coordinación es la falta de claridad en la asignación de

competencias. Carranza y Tuesta (2003) señalan que para que la descentralización sea

efectiva, es fundamental establecer reglas claras para la asignación de recursos, evitando que las

desigualdades regionales perpetúen las brechas de desarrollo entre las regiones del país (p. 19).
22

La falta de una planificación intergubernamental coherente y la debilidad institucional en

muchos gobiernos subnacionales hacen que la coordinación entre los diferentes niveles sea

ineficiente. Las decisiones tienden a tomarse de manera aislada, lo que genera duplicidades y a

menudo impide la implementación de políticas públicas que tengan un impacto significativo en

el desarrollo territorial.

Por tanto, es esencial establecer mecanismos más formales de coordinación entre los

niveles de gobierno para evitar estas ineficiencias. Según Hernández et al. (2016), un enfoque

de "gobernanza multinivel", en el que los gobiernos subnacionales participen activamente en el

diseño e implementación de políticas, podría mejorar la articulación entre los niveles de gobierno

y garantizar una mayor coherencia en la ejecución de proyectos de desarrollo territorial

(Hernández et al., 2016). Esta estrategia debe estar acompañada de una mayor transferencia de

recursos y competencias a los gobiernos regionales y municipales, así como de un

fortalecimiento institucional que les permita ejercer sus funciones de manera eficiente y

autónoma..

3.3. Descentralización y participación ciudadana

La descentralización no solo se enfoca en la transferencia de competencias

administrativas y fiscales, sino que también busca democratizar la gestión pública al fomentar la

participación ciudadana en la toma de decisiones locales. En Perú, la descentralización ha sido

un mecanismo clave para promover la inclusión de la ciudadanía en los procesos políticos

locales, especialmente a través de instrumentos como los presupuestos participativos, que

permiten a los ciudadanos influir directamente en la asignación de recursos para proyectos que

consideren prioritarios en sus comunidades (Jara, 2018).


23

El presupuesto participativo, que se ha implementado en diversas municipalidades del

país, es una herramienta que busca fortalecer la relación entre las autoridades y la población,

asegurando que las decisiones reflejen las necesidades reales de la comunidad. Sin embargo, a

pesar de sus beneficios, Hernández et al. (2016) argumentan que la participación ciudadana en

Perú aún enfrenta varios desafíos, tales como la falta de información adecuada y la escasa

capacitación de los ciudadanos para participar efectivamente en estos procesos. En muchas

regiones, la participación sigue siendo limitada y está circunscrita a ciertos grupos, lo que impide

que el proceso sea plenamente inclusivo y representativo de toda la población (Hernández et al.,

2016).

Además, Meléndez, Dargent y Rousseau (2017) señalan que la efectividad de la

participación ciudadana depende en gran medida de la voluntad política de los gobernantes

locales y de la capacidad institucional de las municipalidades para canalizar las demandas

ciudadanas en políticas concretas. En este sentido, se destaca que muchas autoridades locales ven

la participación ciudadana como un trámite formal y no como un verdadero proceso de

empoderamiento, lo que disminuye su potencial transformador (Meléndez, Dargent & Rousseau,

2017).

3.4. Impacto de la descentralización en el desarrollo económico y social

El impacto de la descentralización en el desarrollo económico y social ha sido objeto de

múltiples estudios en América Latina. En el contexto peruano, la descentralización ha permitido

una mayor inversión en infraestructura, salud y educación en algunas regiones, mejorando

significativamente la calidad de vida de sus habitantes. Tello (2015) señala que la

descentralización ha facilitado que los gobiernos regionales y municipales respondan de manera


24

más directa a las necesidades locales, promoviendo así un desarrollo más equitativo y adaptado a

las particularidades territoriales (Tello, 2015).

A nivel económico, la descentralización ha creado oportunidades para el crecimiento del

sector privado a nivel local, al fomentar un entorno propicio para la inversión regional. Según

Alburquerque (2004), los gobiernos subnacionales han jugado un papel importante en la

promoción de proyectos productivos que dinamizan las economías locales, generando empleo y

mejorando los ingresos de las comunidades (Alburquerque, 2004). Sin embargo, el impacto

económico ha sido desigual entre las regiones. Las regiones con mayor capacidad administrativa

y recursos han logrado mayores avances en términos de crecimiento económico, mientras que las

regiones más pobres y con menos capacidades técnicas aún enfrentan importantes dificultades

para capitalizar los beneficios de la descentralización.

Por otro lado, en términos sociales, la descentralización ha permitido mejorar el acceso a

servicios públicos básicos en muchas localidades. Según Jara (2018), la descentralización ha

jugado un papel crucial en la ampliación de la cobertura de salud y educación en áreas rurales,

donde históricamente el acceso a estos servicios era limitado. Sin embargo, Carrión (2007)

advierte que el impacto social de la descentralización ha sido limitado por la falta de

coordinación entre los diferentes niveles de gobierno, lo que ha generado ineficiencias en la

prestación de servicios y una distribución desigual de los recursos (Carrión, 2007).

3.5. Desafíos y recomendaciones para fortalecer la descentralización en Perú

A pesar de los avances logrados, la descentralización en Perú enfrenta múltiples desafíos.

Vega (2008) menciona que uno de los principales problemas es la falta de autonomía fiscal en

los gobiernos subnacionales, que dependen en gran medida de las transferencias del gobierno

central para financiar sus proyectos y operaciones. Esta dependencia limita la capacidad de los
25

gobiernos regionales y municipales para planificar a largo plazo y responder de manera efectiva

a las demandas locales. Carranza y Tuesta (2003) subrayan que la redistribución de recursos es

desigual, lo que perpetúa las disparidades entre las diferentes regiones del país, especialmente

entre las zonas urbanas y rurales (Carranza & Tuesta, 2003).

Otro desafío es la falta de capacidad técnica en muchos gobiernos regionales y locales, lo

que afecta la implementación de políticas y la gestión de los recursos. Dammert (2003) señala

que la formación y capacitación del personal administrativo en los gobiernos subnacionales es

insuficiente, lo que genera dificultades para la planificación y ejecución de proyectos de

desarrollo. Además, la corrupción y la falta de transparencia en algunos niveles de gobierno han

afectado la confianza de la población en las instituciones locales (Dammert, 2003).

Para fortalecer la descentralización en Perú, es necesario implementar una serie de

recomendaciones que aborden estos problemas. Tello (2015) propone una mayor coordinación

entre los niveles de gobierno para evitar duplicidades y mejorar la eficiencia en la asignación de

recursos. Asimismo, es crucial aumentar la autonomía fiscal de los gobiernos subnacionales

mediante la creación de mecanismos que les permitan generar ingresos propios, lo que les

brindaría mayor independencia financiera. Alburquerque (2004) también recomienda fortalecer

los mecanismos de participación ciudadana y mejorar la rendición de cuentas, de manera que los

ciudadanos puedan influir en las decisiones locales y se promueva una gobernanza más

transparente (Alburquerque, 2004).


26

4. Conclusiones

Concluimos que la descentralización en Perú ha sido un proceso fundamental en la

redistribución del poder y la mejora de la gestión pública, pero ha enfrentado numerosos

desafíos. A pesar de los avances logrados en la transferencia de competencias hacia los

gobiernos subnacionales, persisten problemas relacionados con la limitada capacidad técnica y

financiera de estos gobiernos, así como la dependencia de las transferencias del gobierno central.

Aunque la descentralización ha permitido una mayor participación local, es evidente que la falta

de autonomía fiscal y administrativa impide que los gobiernos regionales y municipales puedan

actuar de manera plenamente independiente y eficiente.

Además la creación de las regiones y las municipalidades en Perú ha sido fundamental en

el marco de la descentralización, con el objetivo de mejorar la gobernanza y el desarrollo local.


27

Sin embargo, el proceso ha sido desigual, ya que algunas regiones y municipalidades han

demostrado una mayor capacidad para gestionar sus competencias, mientras que otras siguen

enfrentando limitaciones significativas. Los principales desafíos incluyen la dependencia de

recursos del gobierno central, la limitada capacidad técnica de algunos gobiernos subnacionales

y la corrupción en la gestión de los recursos. A pesar de estos retos, las regiones y

municipalidades han logrado avances importantes en el fortalecimiento de la democracia local y

en la implementación de proyectos de desarrollo local.

La coordinación entre los distintos niveles de gobierno es esencial para el éxito de la

descentralización en Perú, pero este aspecto sigue siendo uno de los mayores desafíos del

proceso. La falta de mecanismos formales de coordinación y la dependencia financiera de los

gobiernos regionales y municipales han generado tensiones y solapamientos en la gestión de

políticas públicas. A pesar de algunos avances en la participación ciudadana y la mejora del

desarrollo local, es crucial que se fortalezcan las capacidades técnicas y financieras de los

gobiernos subnacionales, y que se promueva una mayor autonomía fiscal para asegurar una

descentralización más efectiva y sostenible.


28

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