ACTIVIDAD/TAREA DIEZ/RECURSO DE APELACION
Nombre de Alumno: Renè Estuardo Sosa Monroy
Numero de Carnet:5018-14-14946
Instrucciones:
1.- Por grupo de alumnos se asigna una sentencia que se
adjunta, a esta hoja de
trabajo. -
2.- Luego el grupo debe analizar la sentencia y deben proceder
redactar un recurso
de apelación conforme lo establece el código procesal penal.
(Motivo de fondo o
bien de forma).
3.- Se debe realizar un informe de trabajo indicando la
participación del grupo en la
tarea, asimismo debe enviar únicamente en su hoja de trabajo el
grupo que le
corresponde y omitir al resto.-
4.- El alumno que desea hacer la tarea de manera individual (sin
estar en un grupo
puede realizar su apelación)
5.- El envió de su hoja de actividad es individual esto para
colocar su nota.
6.- Valor 10 puntos.
7.- Fecha máxima de envió 23 de octubre de 2024.
Apelación al caso C-88-2011
Honorable Corte de Apelaciones:
En nombre de la defensa de REGINA YAXON TIGUILA, comparezco ante
esta honorable Corte con el fin de interponer recurso de apelación en
contra de la sentencia dictada por el Tribunal de Sentencia Penal,
Narcoactividad y Delitos Contra el Ambiente del Departamento de
Sololá, en fecha 17 de enero de 2012, en la cual se declaró culpable a mi
defendida del delito de maltrato a personas menores de edad en agravio
de los menores Cristian Ronald Lancerio Bartolo y Pablo René
Lancerio Bartolo.
En virtud de los argumentos que a continuación se exponen, solicitamos
que se revoque o, en su caso, se modifique la sentencia dictada en este
proceso penal, ya que consideramos que existen elementos que afectan
su legalidad y justificación.
1. Inexistencia de prueba suficiente para acreditar el delito:
En primer lugar, la defensa considera que la sentencia de condena está
sustentada en pruebas insuficientes y no suficientemente convincentes
para acreditar de forma fehaciente la comisión del delito de maltrato
infantil. Aunque es cierto que los menores presentaban diversas lesiones
físicas, las cuales fueron atendidas médicamente en diferentes
ocasiones, no existe una prueba directa que vincule de manera clara y
exclusiva a mi defendida como autora de tales maltratos. Las lesiones
pueden haber sido ocasionadas por diversas circunstancias, y aunque se
mencionan varios testigos y registros médicos, no hay pruebas
contundentes que vinculen específicamente a la acusada con las
agresiones.
En cuanto a los testimonios de los profesores y personal de salud que
atendieron a los menores, es importante señalar que la valoración de
estos testimonios por parte del tribunal no fue objetiva ni
suficientemente rigurosa. No se tomaron en cuenta los posibles sesgos
de los testigos, que en muchos casos no eran testigos directos de las
agresiones, sino que se basaban en suposiciones o suposiciones
derivadas de los síntomas visibles de los menores.
2. Presunción de inocencia y la culpabilidad tácita:
La acusada aceptó su responsabilidad en los hechos en el juicio, sin
embargo, este reconocimiento no debe interpretarse como una
aceptación incondicional de la culpabilidad. La declaración de la
acusada, en la cual pide disculpas y solicita una pena mínima, fue
producto de un ambiente emocional que, en muchos casos, no reflejaba
la totalidad de los hechos y circunstancias que realmente ocurrieron. No
puede considerarse como una aceptación plena de culpabilidad, ya que
no se garantizó un adecuado derecho de defensa durante el juicio, ni
una correcta valoración de los hechos en su conjunto.
Asimismo, el tribunal no tomó en cuenta de manera debida la posibilidad
de que los menores pudieran haber sufrido algún tipo de abuso o
maltrato por parte de otros familiares o terceros, hecho que debió ser
investigado con más profundidad antes de dictar sentencia.
3. Pena desproporcionada y falta de medidas de rehabilitación:
El tribunal impuso una pena de prisión a la acusada sin considerar
alternativas de rehabilitación o tratamiento para reintegrar a la acusada
a la sociedad, especialmente considerando que se trata de una mujer
que tenía bajo su cuidado a otros menores. La sentencia es
desproporcionada, considerando que la acusada no tiene antecedentes
penales y su situación personal, familiar y social debería haber sido
tomada en cuenta de manera más integral.
La legislación penal guatemalteca contempla la posibilidad de imponer
penas alternativas y programas de rehabilitación para quienes, como en
este caso, cometieron delitos bajo circunstancias específicas, y no se
justificó debidamente por qué no se consideraron estas opciones. La
corte debería haber impuesto una medida más equilibrada que permita
a la acusada reintegrarse a la sociedad y corregir su comportamiento sin
perjudicar a sus hijos menores de forma irremediable.
4. Violación del derecho a un juicio justo:
Finalmente, la defensa considera que el proceso judicial no cumplió con
las garantías mínimas del debido proceso. En particular, el derecho de la
acusada a un juicio justo fue vulnerado debido a la insuficiencia de
pruebas y la falta de una evaluación exhaustiva de todas las
circunstancias del caso. El tribunal no tomó en cuenta adecuadamente
los argumentos de la defensa, ni las pruebas presentadas que sugerían
una posible falta de intencionalidad por parte de la acusada.
Petición:
Por lo expuesto, solicitamos respetuosamente a esta honorable Corte de
Apelaciones que se revoque la sentencia condenatoria dictada en este
proceso y, en su lugar, se dicte una nueva resolución que considere las
siguientes opciones:
1. Revisión de las pruebas: Se realice una revisión más exhaustiva
de las pruebas presentadas, tomando en cuenta las
inconsistencias y la insuficiencia de los elementos probatorios que
vinculaban a mi defendida con las lesiones sufridas por los
menores.
2. Exoneración o modificación de la pena: Si se considera que
existen elementos suficientes para mantener la acusación,
solicitamos que la pena impuesta sea modificada, optando por una
pena menos severa y la implementación de medidas de
rehabilitación, considerando la situación personal de la acusada y
su disposición a corregir su comportamiento.
3. Garantía de un juicio justo: Que se garantice el respeto a los
derechos de la acusada y se corrijan las posibles violaciones al
debido proceso que se hayan cometido durante el juicio.
En espera de la revisión de este recurso, agradezco la atención
prestada.
pelación Continuación – Caso C-88-2011
Honorable Corte de Apelaciones:
Me permito continuar la apelación interpuesta en nombre de mi
defendida REGINA YAXON TIGUILA respecto a la sentencia
condenatoria dictada por el Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad
y Delitos contra el Ambiente del Departamento de Sololá, de fecha 17 de
enero de 2012. En la presente fase, planteamos argumentos adicionales
respecto a la pena impuesta, que consideramos desproporcionada y no
acorde con los principios del derecho penal, en especial aquellos
relacionados con la individualización de la pena y la aplicación del
beneficio de suspensión condicional de la pena.
1. Relación de Causalidad y Tipicidad del Delito:
El Tribunal, al calificar el delito de maltrato a personas menores de edad,
aplicó correctamente los preceptos del artículo 150 Bis del Código Penal,
en concordancia con la Ley contra la Violencia Sexual. Sin embargo, es
fundamental destacar que el comportamiento de mi defendida no estuvo
dirigido, en sentido estricto, a un resultado doloso. Si bien las pruebas
han evidenciado que los menores fueron sometidos a tratos físicos, no
se puede concluir sin lugar a dudas que REGINA YAXON TIGUILA actuó
con la intención de causarles daño grave o permanente.
Según el artículo 11 del Código Penal, un delito es doloso si el autor
prevé el resultado o si lo asume como posible sin buscarlo
intencionadamente. En este caso, la acusada, aunque claramente
incurrió en una conducta ilícita, no tenía la intención de causarles un
daño permanente o irreversible a los menores, sino que su
comportamiento parece haber sido una consecuencia de un conflicto
emocional y familiar, producto de un entorno de violencia doméstica. Por
ello, la aplicación de la pena máxima no resulta razonable dado que no
existió un dolo directo en la conducta de mi defendida.
2. Consideración de la Pena:
La pena impuesta de dos años de prisión conmutables a razón de
quince quetzales diarios (Q. 15.00) es, a nuestro entender,
desproporcionada en relación con las circunstancias personales de la
acusada, el contexto familiar, y la naturaleza de los hechos cometidos.
Si bien el Tribunal ha señalado la existencia de una conducta típica
(golpes a los menores), la imposición de esta pena no tiene en cuenta de
manera adecuada las circunstancias atenuantes, tales como su
condición de madre sustituta, la carencia de antecedentes penales, su
vulnerabilidad económica y las recomendaciones de los informes
psicológicos y sociales.
Es de observar que la acusada ha mostrado arrepentimiento, y si
bien este no puede reemplazar las pruebas de la conducta, podría ser
considerado como un factor atenuante en la determinación de la pena.
La pena mínima de dos años, conmutada por un monto económico
diario, parece excesiva y no busca una verdadera rehabilitación de la
acusada, sino que más bien la perpetúa en un sistema punitivo que no
toma en cuenta su reintegración social.
3. Suspensión Condicional de la Pena:
El Tribunal ha concedido a mi defendida el beneficio de la suspensión
condicional de la pena de acuerdo con lo establecido en el artículo 72
del Código Penal. Este beneficio, como es sabido, requiere que el penado
observe una conducta correcta y que no cometa nuevos delitos durante
el período de suspensión. Aunque la suspensión condicional de la pena
es, en principio, una medida adecuada en casos de delitos menores y en
personas con antecedentes primarios, la defensa considera que la pena
impuesta aún es alta y no corresponde a la finalidad rehabilitadora del
proceso penal.
Se debe recordar que la pena no solo debe servir como castigo, sino
también como un medio para la rehabilitación y reintegración de la
persona a la sociedad. En este caso, la acusada, a pesar de su conducta
delictiva, ha mostrado disposición a corregir su actitud y reconstruir su
vida, sobre todo considerando que tiene otros hijos a quienes debe
cuidar. Por lo tanto, una pena menos severa y más enfocada en la
rehabilitación, como medidas alternativas de reeducación y
reintegración, habría sido más adecuada.
4. Exoneración de Responsabilidad Civil:
Es importante señalar que el Tribunal ha eximido a la acusada del
pago de las costas procesales y responsabilidades civiles, lo cual,
desde la perspectiva de la defensa, es una decisión acertada
considerando la situación económica precaria de la acusada. La
Procuraduría General de la Nación, en calidad de representante de los
menores, también ha considerado que la imposición de
responsabilidades civiles no solo sería innecesaria, sino que podría
afectar aún más las condiciones de vida de la acusada y sus hijos.
5. Petición:
En virtud de los razonamientos expuestos, solicitamos respetuosamente
a esta Honorable Corte de Apelaciones que revoque o modifique la
sentencia condenatoria dictada en el presente caso y considere lo
siguiente:
1. Revisión de la pena impuesta: Que se reduzca la pena de
prisión impuesta, tomando en cuenta la naturaleza de la conducta
de la acusada, sus antecedentes personales, la ausencia de dolo
directo y las condiciones socioeconómicas de la acusada. Se
solicita que se imponga una pena menos gravosa, más centrada
en la rehabilitación y reintegración social.
2. Consideración de medidas alternativas: Que se revalúe la
posibilidad de imponer a la acusada medidas alternativas de
rehabilitación, como programas de reeducación familiar y
psicológica, en lugar de una pena privativa de libertad que podría
ser contraproducente en su proceso de reintegración.
3. Ratificación del beneficio de suspensión condicional de la
pena: Que se confirme el beneficio de la suspensión condicional
de la pena, ya que la acusada ha cumplido con los requisitos
establecidos en la ley, y se considere su disposición para corregir
su comportamiento.
4. Revisión de la evaluación del daño: Que se realice una
evaluación más profunda del impacto de los hechos en los
menores y el contexto en el que se desarrollaron los mismos, con
el fin de asegurar que la pena impuesta no solo sea justa, sino
también eficaz para evitar futuros daños.
Conclusión:
Consideramos que la sentencia dictada no ha tomado en cuenta todas
las circunstancias atenuantes y las posibilidades de reintegración social
de la acusada. En este sentido, solicitamos una revisión exhaustiva de la
pena y una aplicación más equitativa de la ley, que permita corregir el
comportamiento de mi defendida sin recurrir a una sanción excesiva y
desproporcionada.
Atentamente,
Licenciado Renè Estuardo Sosa Monroy