Síntesis:
Personaje 1: Blanca 60 años
Trastorno Obsesivo Compulsivo:
Debe revisar muchísimas veces las cosas para estar tranquila
Se bendice cada cierto tiempo
Perfil:
Señora rezandera, con vestido semi elegante, tal vez lentes, un bolso de mano, labial y rubor
Personaje 2: Tomás 35 años
Síndrome del Dr. Svangelove:
Su subconsciente piensa que su mano es ajena al resto de su cuerpo
Además, presenta altos síntomas de estrés
Perfil:
Un joven amigable, muy racional. Vestido de manera semi casual, tal vez lentes de sol, bufanda, chaqueta y un
estilo marcado rozando muy ligeramente lo excéntrico
Personaje 3: David, 20 años
Trastorno postraumático:
Atropellaron cruelmente a su novia en frente suyo hace un mes.
No puede dormir, altísima depresión y tendencia a fumar y tomar.
Perfil:
Universitario, estudia Historia, es amigable, vestido de manera común. Es un reciente creyente de la fe cristiana
y ha encontrado interesantes argumentos para creer.
Personaje 4: Samuel, 19 años
Autista
Perfil:
Estudiante universitario de astronomía, le cuesta encajar por su autismo, pero se denota un esfuerzo por
intentar socializar.
(Sala de espera del consultorio de un psiquiatra, con elementos sencillos, como sillas, revistas, una puerta, un
estante, entre otros similares)
Blanca: (se encuentra sentada ya en escena leyendo un evangelio con una camándula en la mano)
Tomás: (Entra a escena por la derecha con el celular en la mano y se sienta. Pasados unos segundos tiene una
contracción en su mano y golpea suavemente a Blanca, pero no se inmuta)
Blanca: (mira de reojo a Tomás, pero sigue en lo suyo)
Tomás: (Pasado un tiempo similar al anterior, vuelve a tener una contracción, de nuevo golpeando a Blanca, sin
inmutarse. Cada tanto tendrá una contracción, se deja a libertad del actor o director ponerlas en los momentos
que se desee)
Blanca: (Lo mira de manera más evidente) Disculpe señor, ¿no le parece de mala educación estarle pegando a la
gente?
Tomás: A, discúlpeme. No puedo controlar mi mano derecha por una condición especial. Me perdona si la
incomodé.
Blanca: Tiene que aprender a controlar esa mano, (se ríe) eso no con psiquiatra sino con novia
Tomás: ¿novia? Jmmm. Tal vez no novia (cambiando de tema) Pero ¿usted a qué vino?
Blanca: (un poco ofendida) Pasaba nada más para saludar al doctor pavas, es un viejo amigo de la familia y pues
pasaba por acá para visitarlo, nada más.
Tomás: (riéndose un poco) No se si el doctor Pavas tenga tiempo para visitas de esa categoría
Blanca: (profundamente ofendida) ¿Disculpe? Si yo quiero saludarlo a usted que le importa
Tomás: Yo nada más decía, no se me esponje mi señora
David: (Entra a escena por la izquierda escuchando música con audífonos y antes de sentarse saluda) Buenas
tardes
Tomás: Buenas tardes
Blanca: Buenas tardes joven, (se bendice) Que irrespeto el suyo. Estos jóvenes sin respeto por nada (se bendice)
David: (se interesa un poco en la conversación)
(silencio en la escena por unos segundos)
Blanca: (Murmura el final de un evangelio, salmo o cita bíblica)
David: Emmm, discúlpeme, madre, ¿Qué está leyendo usted?
Blanca: Nada menos que la palabra de Dios, nada que les interese ustedes
David: (riendo) Al contrario, últimamente me interesa mucho el tema de Dios
Blanca: Vea pues. (Ilusionada) Al fin un joven que entiende (Se bendice. Cada tanto lo hará, de nuevo, se deja a
libertad del actor o director realizarlo en los momentos que se desee) Pero… ¿por qué nada más últimamente?
David: Ah, no, pues han sucedido muchas cosas en mi vida y, pues he encontrado mucho consuelo en el Padre
Blanca: ¿Y como qué me le pasó muchacho?
David: No… (dudoso) perdí una persona especial en mi vida y he reflexionado mucho. ¿Sabe? Ella era muy
creyente.
Blanca: Ay me le terminó la novia. No se preocupe mijo. Eso no son penas. Vea, la sobrina de la hermana de la
vecina de mi amiga, es lo más de buena gente y está soltera. Cuando quiera se la presento mijo.
David: No, no, por ahora no me siento en condiciones.
Blanca: Ah, vea pues. (Mirando a Tomás) ¿Y usted mijo?
Tomás: ¿Disculpe?
Blanca: Que si le interesa conocer una pelada lo mas de querida que yo conozco
Tomás: No mi señora, yo como que no apunto pa ese lado.
Blanca: ¿Cómo así?
Tomás: (se ríe) pues…
David: (titubeando e intentando salvar a Tomás) Disculpe Doña…
Blanca: Blanca
David: Doña Blanca Emmm ¿tiene usted esposo?
Blanca: ¿Y como a qué viene esa pregunta?
David: no, no, solo por dar conversación
Blanca: Pues viera usted que no, sucede que nunca un hombre ha podido conmigo…
David: ¿Y eso como por qué?
Blanca: (Con algo de vergüenza) No, pues es que… ¡Virgen bendita el gas se me quedó abierto!
Tomás: (alarmado) ¿Segura?
Blanca: Pues, creería yo, lo revisé un par de veces antes de salir…
David: Pero si lo revisó dos veces no tiene riesgo
Blanca: ¿Dos? Si lo revisé trece veces
Tomás: (se echa para atrás relajándose)
David: (se echa para atrás relajándose) No doña blanca
Samuel: (Sale de consulta por la puerta trasera y se sienta en silencio jugando con una manilla)
David: Eso está mas seguro que caballo en trocha
Samuel: (lo mira extrañado y se nota que se queda pensando en la frase)
Blanca: Pues será, pero uno nunca sabe. Igual y dejé abierta una llave. Virgen bendita las llaves (busca
enérgicamente las llaves en su bolso, y las encuentra tras unos segundos demostrando un fuerte alivio)
Tomás: Ay doña blanca. (riendo) Se ve que se preocupa mucho por todo
Blanca: Pues mijo, con lo que se lee y con lo que se ve, uno nunca sabe
Daniel: Ya me imagino por qué está usted aquí
Blanca: (Dudosa) Pues, si, tengo una pequeña consulta con el doctor para mirar si puedo disminuir mis
preocupaciones, pero nada grave.
Daniel: Vea usted. (Dirigiéndose a Tomás) Y ya que estamos en esas ¿tú por qué vienes?
Tomás: Bueno, yo tengo una condición extraña en el brazo. El diagnóstico es Síndrome del doctor Svangelove,
creo. Básicamente mi subconsciente no me permite controlar mi mano, o algo así. Supongo que es por el
trabajo. Tengo que trabajar día y noche, supongo que al final mi cuerpo se me reveló.
Daniel: ¿Estrés?
Tomás: (Apenado) Si. Tengo muchísimo trabajo y tarde o temprano sabía que iba a enfermar, pero no hice caso
y, bueno, heme aquí.
(Hay unos segundos de silencio en la escena)
Tomás: Por cierto. No nos hemos presentado, bueno, a excepción de aquí doña blanca. Me llamo Tomás.
Daniel: Bueno, yo soy Daniel.
Blanca: Y ya ustedes…
Samuel: (Haciendo un esfuerzo por interactuar e interrumpiendo a Blanca) ¡Yo soy Samuel!
(Todos en la escena voltean a verlo, extrañados pero inquietados y hay silencio tres segundos)
Samuel: y acabo de salir de la cita y estoy esperando a mi mamá. (silencio igual al anterior) ¿Sabían que la luna
más grande de Júpiter se llama Ganímedes y que ese nombre viene de un amante de Zeus?
Blanca: ¿Pero éste a qué vino? Paganos pecadores, virgen santísima. Sodomía, lo que faltaba
Tomás: (La mira con recelo) Tal vez se esté equivocando de término doña blanca, ¿y cual es el misterio?
Blanca: (Defendiéndose) Pues cuál va a ser. Al Señor no le gustan esas cosas, eso es pecado ante los ojos de Dios.
(Silencio unos segundos en la escena)
Blanca: Pues, yo no les tengo nada en contra, pero que no lo practiquen
David: ¿Practiquen?
Blanca: Si, si, que no estén por ahí hombres besándose con hombres en la calle. Cómo le explica usted eso a un
niño, sagrado corazón
Tomás: Pues un niño vería a dos personas que se quieren, y creo que se lo podría explicar muy fácil a usted.
Blanca: (Apenada se queda en silencio y vuelve a leer)
Tomás: (Satisfecho la mira, y luego se dirige a David) ¿Y vos qué?
David: ¿Yo?
Tomás: no, seré yo. ¿Qué hacés vos?
David: No, entu