Aquiles, Héctor y otros
términos relacionados.
I. Aquiles.
II. Talón de Aquiles.
III. Héctor.
IV. Tirios y Troyanos.
V. Bibliografía.
Nuria Rodríguez San Martín
4ºC
Aquiles
Aquiles, hijo de Tetis y Peleo y nieto de Éaco, fue uno de los grandes héroes
del la mitología griega.
Durante la Guerra de Troya, su papel fue decisivo.
Tanto Zeus como Poseidón, intentaron cortejar a Tetis, hija de Nereo, dios
del mar. Sin embargo, debido a una antigua profecía de Prometeo, el hijo de
Tetis superaría a su padre, por lo que tanto Zeus como Poseidón,
abandonaron el cortejo y Tetis acabó siendo esposa de Peleo, rey de Fitia en
Tesalea.
A la boda de Tetis y Peleo, asistieron todo tipo de deidades, a excepción de
Eris, la diosa de la discordia que arrojó una manzana dorada que decía
“Para la más hermosa”. Esta manzana fue reclamada por las diosa Hera,
Atenea y Afrodita; ante este problema, Zeus nombro a Paris, príncipe de
Troya y hermano de Héctor, arbitro en la disputa, por lo que tendría que
elegir quien era la más hermosa. Cada diosa le ofreció a este un soborno.
Finalmente, Paris eligió a Afrodita, que le había prometido el amor de la
mujer más hermosa. Este hecho seria uno de los desencadenantes de la
Guerra de Troya y con ellos el fin de Aquiles.
De la unión entre Tetis y Peleo, nació Aquiles. Su madre para conferirle la
inmortalidad, lo sumergió en la laguna Estigia, que constituía el límite entre
el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Al sumergirlo, solo el talón
se quedó sin entrar en contacto con las aguas inmortales, que quedaría
como único punto débil del héroe.
En otra de las variantes del mito, Tetis, quemaba a sus hijos con el fuego del
hogar, por la noche, y más tarde los sumergía en ambrosia, en el día.
Un día, Peleo encontró a su esposa realizando el ritual con su séptimo hijo,
Aquiles. Esta sorprendida, se desvaneció de la sala, y lo único que dejó
quemado y sin ungir en ambrosia fue el talón.
Peleo, tras la marcha de su mujer, le dio a su hijo a Quirón para que lo
criase.
Tras la traición de Paris, llevándose a Helena de Troya, los reyes de Fitia
consultaron a un oráculo. Que les espetó: Si Aquiles no fuera a la guerra,
viviría una vida larga, próspera, tranquila y feliz; pero si fuera a la guerra,
obtendría gloria eterna a costa de la muerte. Ante esto Aquiles se escondió
en un gineceo durante el reclutamiento. Sin embargo, fue encontrado por
Odiseo, de forma que no pudo evitar ir a la guerra. El héroe partió hacia la
guerra junto a los mirmidones, guerreros de su pueblo.
Al llegar a Troya, Agamenón y Aquiles tienen una disputa, cuando el primero
por orden del oráculo de Apolo, tuvo que renunciar a su concubina Criseida,
hija de un sacerdote de Apolo; y exigió que el segundo, debía entregarle a
su propia esclava, Briseida. El caudillo de los mirmidones cede ante la
exigencia del rey de Micenas, pero, irritado, se retira de la guerra junto a
sus hombres.
Sin Aquiles los griegos comienzan a perder la guerra contra los troyanos.
Agamenón trató de convencer al héroe de volver a la guerra, pero este se
negó. Patroclo (su amigo, amante o primo), le pide que vuelva o que al
menos le permita luchar junto a los griegos. Aquiles accede, de modo que
Patroclo coge las armas de Aquiles y se dirige al campo de batalla. Durante
la batalla el príncipe Héctor de Troya, descubre a Patroclo luchando con las
armas de Aquiles, piensa que es este último y se dirige hacia él para acabar
con su vida. A pesar de que Patroclo era un buen luchador, no se podían
comparar sus habilidades con las de su oponente. Finalmente el joven
mirmidón muere a manos de Héctor, que se apresura a despojarle de sus
armas y armadura.
Los reyes griegos llevaron el cuerpo ante Aquiles, quien cayó presa de dolor
y llanto. Cuando no le quedaron más lágrimas que derramar, organizó los
funerales de su querido amigo, donde fue cremado y hubo todo tipo de
competiciones atléticas. Además cortó un mechón de su cabello y sacrificó a
bueyes, corderos, perros y caballos, así como a doce jóvenes nobles de
Troya.
Después de llorar la pérdida de Patroclo, Aquiles regresa al conflicto en
busca de venganza. Iracundo llegó a derrotar a miles de guerreros troyanos
e incluso a enfrentarse al dios Escamandro, divinidad del rio que rodeaba
los dominios troyanos.
El objetivo de Aquiles era derrotar a Héctor, asesino de Patroclo. Finalmente
el enfrentamiento llegó y el destino dice que Héctor debe morir. Este
aterrado intenta buscar refugio entre las murallas de Troya, pero Aquiles,
con ayuda de la diosa Atenea, consigue matar al príncipe. Para humillar a
los troyanos, Aquiles ata a su carro a Héctor y da varias vueltas alrededor
de la ciudad. Más tarde, el héroe abandona el cuerpo del príncipe junto a su
propia tienda y deja que sea devorado por sus perros y las aves de rapiña.
A pesar de su odio hacia Héctor, Aquiles accede a la petición del Rey Príamo
de llevarse los restos de su hijo para que le sean realizados sus
correspondientes funerales.
Su último combate fue contra Memnón, hijo de la diosa Eos y aliado de
Príamo. Memnón, había matado a Antíloco, hijo del rey Néstor de Pilos.
Aquiles al este episodio recordarle la muerte de Patroclo, decide cobrarse la
venganza y asesina en combate a Memnón.
Como había predicho el oráculo, la perdición de Aquiles fue la Guerra de
Troya. Además, Héctor antes de morir dijo que Paris acabaría con la vida de
Aquiles. Se dice que el joven príncipe troyano mató al héroe o bien con una
flecha en el talón o con un cuchillo por la espalda, mientras que visitaba a
Políxena, una princesa de Troya.
Su cuerpo fue cremado y sus cenizas fueron mezcladas con las de Patroclo.
Además se celebraron unos juegos en su honor.
Talón de Aquiles
1. m.
“Tendo Achillis “
“Calx Achillis”
Punto débil o vulnerable de algo o de alguien.
Héctor
Héroe épico, primogénito de los mortales Príamo, rey de Troya, y de
Hécuba. Esposo de Andrómaca y padre de Astianacte. Se decía que
mientras él continuara con vida, Troya no caería.
Al ser el primogénito del rey Príamo, estaba destinado a reinar algún día en
Troya. Por lo que recibió una formación política y militar. Además recibió en
matrimonio a la princesa de Cilicia, Andrómaca. A pesar de ser un
matrimonio de conveniencia, su relación fue de amor sincero y profundo.
Esta relación se intensificó con el nacimiento de su hijo Astianacte.
A pesar de ser el guerrero más temido por los griegos, Héctor, no aprobó la
guerra entre troyanos y griegos. Odiaba a su hermano Paris por haber
provocado el conflicto al raptar a la esposa de Menelao, Helena de Esparta.
Sin embargo, acató las órdenes de su padre y comandó los ejércitos de
Troya.
En la Ilíada, Héctor es el principal promotor de poner fin a guerra, por medio
de un combate entre Menelao, rey de Esparta, y su hermano, Paris. En dicho
combate, Paris es derrotado y salvado en el último momento por Afrodita.
Es cuando entonces, Héctor, se ofrece a pelear contra cualquier griego que
se atreva a enfrentarse a él en un duelo singular. En ausencia de Aquiles, se
ofrece como voluntario Áyax, rey de los Salamina. Ambos combaten durante
horas sin poder vencer el uno al otro. Así que llegado un momento, ponen
fin al enfrentamiento, intercambiando regalos (Héctor le entrega su espada
y Áyax su cinturón) y elogios, declarándose una admiración mutua.
Héctor comandó un ataque al campamento griego esperanzado de dar el
golpe definitivo. Los reyes griegos comienzan a caer a manos de Héctor y
los troyanos. Con la llegada de Patroclo con las armas y la armadura de
Aquiles, Héctor piensa que es este último. Sin embargo, se da cuenta de
que su forma de luchar no es la de el caudillo mirmidón y decide enfrentarse
a él.
Patroclo aguantó los primeros ataques de Héctor, pero, es incapaz de seguir
haciéndole frente y acaba muerto tras un golpe de lanza. Tras esto Héctor
se dispuso a despojarle de la armadura a su oponente. Sin embargo Áyax y
varios reyes griegos más se lo impidieron y le llevaron el cadáver a Aquiles.
Aquiles jura vengarse de Héctor, este comprende que la vuelta del primerio
a la lucha es su fin. Pues su destino era morir en sus manos. Por lo que el
tan esperado combate llega. El enfrentamiento comienza muy igualado. Sin
embargo, Zeus, pone a los héroes en una balanza y Aquiles obtiene mayor
peso condenado a Héctor a morir, como había predicho Andrómaca en el
Canto VI, 407.
Héctor, preso del miedo, intenta refugiarse en la muralla de Troya, pero
antes de conseguirlo, Aquiles aprovecha el momento y le clava su lanza, de
forma que Héctor cae muerto. Para humillar más a su oponente y a su
pueblo, Aquiles ata de los pies a Héctor y lo arrastra con su carro dando
varias vueltas alrededor de la ciudad.
El cuerpo de Héctor es abandonado junto a la tienda de Aquiles durante
doce días para que los perros del segundo lo devoren junto con aves de
rapiña. Solo el rey Príamo consigue ablandarle el corazón a Aquiles,
consiguiendo recuperar su cadáver para realizarle los funerales
correspondientes. Príamo dispone los preparativos para los funerales de su
hijo y en ellos se escuchan los lamentos de Andrómaca, su mujer; su madre
Hécuba y Helena de Troya. Tras diez años de guerra, la obra finaliza con los
funerales del héroe mortal.
Tirios y Troyanos
1. m. pl.
Expresión que se suele utilizar cuando hay dos partidarios con opiniones o
intereses opuestos.
Tirios.
Adj. Gentilicio de los habitantes de Tiro
Troyanos
Adj. Gentilicio de los habitantes de Troya.
Adj. Virus que s capaz de alojarse en una computadora para captar
información y transmitirla a usuarios ajenos.