COLOSENSES 2:1-10
Compromiso por los salvados, 2:1-5 Este pasaje es una fuerte lección que nos
da Pablo para que como obreros de Dios nuestro compromiso no solamente
sea con el mensaje, sino también con los receptores del mensaje. Es un desafío
a comprometerse con personas. Este compromiso Pablo lo ve de tres maneras.
Primera, él tiene un gran conflicto por los colosenses y por los de Laodicea,
gente a la que él no conoce pero por quienes siente una gran agonía
(nuevamente se usa aquí la misma palabra de 1:29, en referencia al
compromiso con la tarea de compartir). El conflicto o agonía, la preocupación
de Pablo, es en dos direcciones: La obra y las personas, no se puede separar
las dos cosas. No
206 podemos aceptar la indiferencia como una manera de vida (Songer). Ser
creyente significa preocuparse por lo que [P. 287] está sucediendo con nuestro
prójimo, creyentes y no creyentes; el mundo está esperando nuestra
preocupación por él. Además de que las personas que son objeto de su
preocupación le son desconocidas, el deseo de Pablo por ellos es que sean
reanimados, es decir que tengan ánimo al saber que en un mundo de soledad
no se hallan solos: Pablo está con ellos. Además de esta reanimación ellos
recibirán estas cuatro cosas: unidad, que lit. quiere decir entretejidos o bien
compactados. También están unidos en amor, el vínculo perfecto. Tienen un
bien común: Toda la riqueza, que está descrita como la plena certidumbre de
entendimiento, frases similares a las que usa en 1 Tesalonicenses 1:5, es decir
la certeza que el evangelio, el mensaje que llegó hasta ellos, es ciertísimo.
Finalmente tienen un propó-sito único: conocer más de Jesucristo. La tarea
que está por delante es conocer más el misterio que había mencionado en 1:26,
27 y también en 1 Timoteo 3:16. No es solamente conocimiento superficial
sino profundo (en el original se usa la preposición epi para dar énfasis). Al
final del v. 2 existe un problema textual con once variantes según el texto de
SBU, siendo el más acertado el que aparece en RVA, pero sin la palabra
“mismo” que es una interpretación de los revisores. El texto es sencillo: el
misterio de Dios, Cristo. No hay mayor duda sobre esto. Si en 1:27 se indica
que las riquezas son algo que se orienta hacia la eternidad, la esperanza de
gloria, ahora se dice que estos tesoros son grandes verdades divinas
( conocimiento) pero sobre todo sabiduría, o sea la posibilidad de poder
aplicar estos conocimientos a la vida diaria. Regresemos a los tesoros: Si se
decía que el mensaje es para todos (1:28), ese “todos” ahora se refiere al
alcance de lo que es y tiene Jesucristo. A él no le hace falta nada. Estos tesoros
están ocultos en Cristo, es decir que solamente se puede llegar a ellos en una
relación personal e íntima con el Señor. Es algo así como que los tesoros están
escondidos para uso de los creyentes. La otra manera como Pablo ve este
compromiso es advirtiéndoles que hay gente que querrá engañarles, pero si
están cimentados en Cristo podrán salir adelante (2:4). La carta va llegando
ya al tema de “la herejía colosense”. Pablo era consciente de que había
muchos lobos que estaban disfrazados de ovejas, personas que [P. 288]
procuraban desviar a los creyentes por medio de falsos argumentos. En
ninguna parte del NT tenemos base para que no argumentemos, debemos estar
listos a dar “razones de nuestra fe”. Sí, tenemos varios llamados a no usar
palabras huecas, quedarnos en discusiones de palabras y usar razonamientos
falsos (lit. que están a un lado de la lógica). Debemos estar atentos para no
caer en razonamientos fuera de lógica que son usados con tanta frecuencia por
los grupos sectarios. La última manera como el Apóstol se siente
comprometido es por la unión total que existe con ellos, vista de dos maneras.
Está ausente físicamente, esto es una certeza, pero con la misma fuerza
contrastante él se encuentra en espíritu, es decir mentalmente, sintiendo lo
mismo que ellos están sintiendo. Esta presencia en espíritu es su gozo al “ver”
que los colosenses, pese a los problemas que enfrentan, tienen características
que son dignas de imitar. Por ejemplo, el buen orden que ellos tienen,
posiblemente en el desarrollo de su vida; también el conocimiento, el
cumplimiento de sus responsabilidades dentro de la comunidad y el
fundamento de la fe, una fe que estaba bien cimentada hacia Cristo. No era
una fe en las estrellas o las filosofías, era una fe en el Cristo del himno del
cap. 1, fe hacia el Cristo como el misterio ahora revelado, fe hacia el Cristo
que posee todos los tesoros. Una fe en este evangelio no puede ser consumida
pese a los ataques de los grupos que quieren desplazar a Jesús a un segundo
plano o que quieren compartir su señorío con otros dioses o cosas. 4.
Implicaciones prácticas, 2:6-10
Todos los tesoros de la sabiduría 2:3 Maravillosa declaración. Es de lo más
admirable contemplar un cofre, una caja, una urna colmada de tesoros, finos
metales y piedras preciosas. Pero tesoros de sabiduría son infinitamente más
preciados. No tienen punto de comparación. Los tesoros de sabiduría no sólo
pueden producir inmensas riquezas materiales, sino evitar terribles males y en
cambio alcanzar incomparables beneficios, para placer y comodidades del
género humano. Los tesoros de sabiduría pueden poner en posesión del
hombre los conocimientos del reino mineral, vegetal y animal; las realidades
de las profundidades de la tierra como también las maravillas que existen en el
espacio; las misteriosas complejidades del alma humana y las fuerzas de la
naturaleza desconocidas por tantos. Ahora bien, cuando las divinas Escrituras
dicen que en Cristo están es
207 condidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, podemos
imaginar cuánto más abarca esta sabiduría, siendo él el resplandor de la gloria
de Dios. Esto incluye lo antes dicho e infinitamente más, el pleno
conocimiento de Dios (Mat. 11:27), todo lo que reserva el pasado, el presente
y el futuro hasta la eternidad, todo lo existente en el universo, en los cielos de
los cielos y en las honduras del Hades; todo lo que esconde las profundidades
de la conciencia humana, todos los arcanos de la vida y los secretos que
escapan al genio humano para que el pecador obtenga la reconciliación con
Dios, mantenga comunicación con él y disfrute plenamente de la beatitud en el
tiempo y en la eternidad en armonía con el Creador. Sí, Cristo es la Divina
Sabiduría.
La epístola hasta aquí ha sido un trabajo de teología puro, salpicada con una
serie de mensajes de consolación y ánimo, pero no nos ha dicho qué es lo que
tenemos que hacer cada día. La pregunta que nos planteamos es: ¿Qué tiene
que ver que Jesús sea el Cristo y que él tenga señorío sobre todo, además que
Pablo se haya [P. 289] comprometido con el mensaje de salvación y con los
salvados? La respuesta la tenemos en esta sección, que es introducida por la
frase por tanto; es la consecuencia de todo lo que se ha dicho hasta aquí. El
párrafo está divido por el uso de dos imperativos: en el v. 6 andad y en el v. 8
mirad.
Tratemos el primer imperativo. El andar o caminar es una forma muy común
para señalarnos cómo es nuestro comportamiento y ya se usó en 1:10. Allí se
decía que nuestro comportamiento debe ser de acuerdo a lo que es el Señor y
con el propósito de agradarle; ahora el énfasis es andad en él. No es
simplemente andar “con él” sino rodeado de él. Esto trae algunas
implicaciones: La vida cristiana no puede ser estática, en la vida cristiana uno
tiene que actuar. En Romanos 6:4 se dice que tenemos que andar en novedad
de vida; esta novedad de vida, el andar en Cristo, es comportarse de acuerdo
con el poder del Espíritu Santo que actúa en nosotros (Gál. 5:16); nuestro
andar es hacer buenas obras (Rom. 2:10), y ser guiados por la luz (Ef. 5:8);
andar en Cristo es imitarlo en todo (1 Jn. 2:6).
Cristo es preeminente en sabiduría 2:4 Cuando los alguaciles fueron a
aprehender a Jesús, quedaron paralizados por las sabias palabras del Maestro y
regresaron diciendo una expresión que cada día se hace más veraz: Nunca ha
hablado hombre como este hombre. El apóstol Pedro también exclamó: Señor,
¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Fue en la universidad de Oxford. Un grupo de celebridades intelectuales
estaban reunidas, y se les ocurrió preguntar: “¿Qué pasaría si se aparecieran el
Dante Alighieri, William Shakespeare, Molliere (quizá el más famoso escritor
de Francia), Goethe, el más grande de los alemanes y don Miguel de
Cervantes y Saavedra, padre de las letras castellanas?” "Bueno, dijeron todos,
qué privilegio tan grande, cómo los honraríamos." Pero otro atinó a preguntar:
"¿Y si se apareciera Jesús el rabí de Galilea?" Enmudecieron al instante y
luego prorrumpieron: "¡Tendríamos que caer prosternados de hinojos, y de
rodillas adorarle!" Es que él es el divino Maestro.
En este pasaje el mandato de andar en Cristo tiene tres directrices para poder
cumplirlo cabalmente. Aparte del modelo que tenemos en Cristo, debemos
recordar el modelo que tenemos para nosotros de nosotros mismos. El ejemplo
es cómo recibimos a Cristo. Esto nos traslada a un momento histórico en
nuestra vida, aquel momento en que nacimos de nuevo. Lo principal que
sucedió (por parte del hombre y por la gracia de Dios) fue el arrepentimiento,
y que por fe fuimos abrazados a una relación eterna con Jesucristo, una
relación que significó pasar de muerte a vida y a una dependencia total o
sujeción al señorío de Cristo. El momento en que nos “convertimos a Dios
desde los ídolos”, este mismo momento debe convertirse en un motor para que
nuestro cambio de vida siga siendo de la misma magnitud de lo que fue
cuando recibimos a Cristo. El término recibido ( paralambáno 3880 ) es un
tanto diferente al usado en Juan 1:12 ( lambáno 2983 ), implica tomar más
firmemente (por ejemplo en Juan 19:16b).
208 Es necesario que nos detengamos en los tres nombres que hacen
diferentes énfasis en cuanto al Hijo de Dios. El es el Cristo, el Mesías
anunciado en el AT, no es alguien que vino en forma intempestiva sino que
vino anunciado por mucho tiempo. También es Jesús el Salvador; y
finalmente, pero no por esto menos importante, es el Señor. Hemos recibido a
Cristo Jesús el Señor en un solo acto. Desterremos la idea de que le hemos
invitado para que sea [P. 290] el Salvador y que luego lo invitaremos para que
sea el Señor. El es el Señor y Salvador. La segunda directriz está dada en el
griego en forma de tres participios: arraigados ( rizóo 4492 ) , es decir que
tenemos que echar raíces en lo más profundo, en Cristo con todas las
implicaciones que hay en esta figura. Sobreedificados ( epoikodoméo 2026 ),
no podemos contentarnos con ser lo que somos, es nuestra responsabilidad
edificar sobre el fundamento de Cristo (1 Cor. 3:10–14). Esto último es lo
fundamental: Ser arraigado y sobreedificado tiene que ser en Cristo. Si nuestra
vida de creyente comenzó en Cristo, el continuar nuestro andar cristiano tiene
que seguir siendo en Cristo. Cristo debe ser el centro de nuestra vida. El tercer
participio es confirmados ( bebaióo 950 ). Este término significa hacer una
cosa sólida, que no se puede mover y firmemente asegurada; la fe, como
sugiere Lightfoot, es el cemento de la construcción. La vida del creyente no es
solamente un asunto de fe para el momento de recibir a Jesús, sino que debe
ser algo de todos los días, nuestros actos deben ser de fe en fe o traduciendo
lit. Romanos [Link] “Saliendo de fe y entrando a la fe”; de allí que uno puede
ser inmaduro en la fe (Rom. 14:1), pero también puede crecer en la fe (2 Cor.
10:15), ser firme en la fe (1 Cor. 15:58) y también que todos nuestros actos
broten de la fe (Rom. 14:23). Estas enseñanzas no son solamente dadas por
Pablo, sino que posiblemente ya Epafras lo había hecho. Pablo estaba
confirmando las enseñanzas pastorales. La tercera directriz es la acción de
gracias. En la epístola hay varias declaraciones similares a esta: 1:12; 3:15, 17;
4:2. Una vida de acción de gracias es el fin de la conducta del creyente. Se
enfrenta a un Dios soberano e infinitamente grande a quien le ha placido
relacionarse con nosotros por medio de lo que hasta aquí se ha descrito: Jesús,
su mensaje de salvación y la fe. El hombre no tiene otra alternativa que
abundar en acciones de gracias como una actitud de humildad. Hay una
variante textual que es comentada por algunos como Dargan o sencillamente
la asumen como Lightfoot. Esta variante se leería así: “Abundando en ella con
acción de gracias”, refiriéndose “en ella” a la fe, en la cual deben andar; pero
por las evidencias internas y externas se prefiere la lectura de RVA como la
mejor. Algo que es interesante notar son los tiempos de los participios
griegos, pues esto nos dará a entender en una manera más clara el mensaje de
Pablo. Arraigados es un perfecto, es decir una acción que ya sucedió en el
pasado pero que tiene sus resultados e implicaciones en el presente;
sobreedificados y confirmados son un par de participios presentes, o sea
acciones que se realizan en forma continua y progresiva; finalmente
abundando en acciones de gracias es también un tiempo presente, señalando
con esto que debe ser una actitud permanente. Llegamos al segundo
imperativo de este párrafo (v. 8). Debemos “mirar” con atención lo que está
sucediendo alrededor nuestro. La construcción que se usa aquí implica que no
se trata de un posible problema, sino que es algo real y peligroso. El uso del
indefinido por Pablo no implica una generalización, al contrario. Según la
opinión de varios eruditos se dice que Pablo usaba el indefinido ( tis) para
indicar que él conocía bien a la persona pero no deseaba usar su nombre. La
advertencia es tal que usa una palabra muy gráfica, sulagogéo 4812, lit.
significa “que lo lleven como una presa para devorarlo”, o también como un
prisionero o botín de guerra para hacerle que trabaje en las cosas más viles sin
ninguna posibilidad de reclamo.[P. 291] Los instrumentos para llevar al
creyente como presa, son las filosofías y las vanas sutilezas. Sin duda que aquí
no se trata de lo que hoy entendemos por filosofía: el estudio de los principios
que rigen la vida o la desvelación cognoscitiva del mundo en el sentido de la
tradición griego clásica. En los tiempos de Pablo era un término que se usaba
muchas veces para ocultar un sincretismo religioso-mágico-supersticioso, en
donde el factor iluminativo de esta “religión” era prominente. De allí que se
define a esta filosofía como vanas sutilezas,
es decir que aparentemente era algo muy profundo y atractivo, pero en el
fondo no era nada, no tenía raíces profundas, luego no se puede edificar nada
sólido sobre ella. Al final produce una gran desesperación por estar
fundamentada en el vacío, todo lo opuesto a lo descrito en el v. 7.
209
Semillero homilético Preeminencia en cuanto a la sabiduría 2:1–10
Introducción : Luz es símbolo de conocimiento, de sabiduría. En la Biblia
prolijamente se habla del Mesías como la luz de la humanidad. Isaías profetiza
que cuando llegara el Mesías: El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran
luz. A los que habitaban la ti erra de sombra de muerte, la luz les resplandeció
(Isa. 9:2), cuyo cumplimiento registra Mateo 4:16. Malaquías hermosamente
profetiza: ... nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá salvación. (Mal.
4:2). Por eso el Maestro declaró: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue
nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida
(Juan 8:12). I. Lucha por la preeminencia de la sabiduría, vv. 1, 2. 1.
Declaración de la lucha, v. 1. 2. Para qué es la lucha, v. 2a. (1) Para
consolación de los corazones. (2) Para unir los corazones en amor. 3.
Hasta cuándo la lucha, v. 2b. (1) Hasta alcanzar todas las riquezas de
cumplido entendimiento. (2) Hasta conocer el misterio de Dios el Padre y
de Cristo. II. Revelación de la preeminencia de la sabiduría, vv. 3, 9, 10. 1.
En Cristo están todos los tesoros de sabiduría, v. 3. 2. En Cristo habita la
Deidad (Dios es la sabiduría), v. 9. (1) Toda la plenitud de la Deidad. (2)
Toda la plenitud de la Deidad corporalmente. 3. En Cristo como cabeza (de
donde emana la sabiduría) estamos completos, v. 10. III. Firmeza en la
preeminencia de la sabiduría, v. 4–8. 1. Expresiones de firmeza: andad,
arraigados, sobreedificados, confirmados. 2. Gozo por la firmeza, frente al
error, vv. 4, 5, 8. (1) No dejarse engañar por palabras persuasivas, v. 4. (2)
No dejarse engañar por huecas filosofías, v. 8. (3) No dejarse engañar por
tradiciones humanas, v. 8. (4) No dejarse engañar por los rudimentos del
mundo, v. 8. Conclusión : Al entrar a la famosa catedral de San Pablo en
Londres, construida por el arquitecto Christopher Warren, se encuentra una
leyenda que dice: "Viandante, si buscas el monumento erigido a la memoria
del constructor de esta catedral, mira a tu alrededor." Su propia obra era el
mejor monumento. Así es Cristo. El dijo: "Yo soy la luz del mundo." El es
para el mundo cultural, moral y espiritual, lo que es el sol para el mundo
físico. El trajo al mundo la verdadera religión, transformó la educación,
perfeccionó las leyes, estableció la fraternidad de amor en la humanidad,
embelleció las bellas artes. Él es la luz del mundo, la luz de Dios.
Inmediatamente tenemos las tres razones por las que estas filosofías son
huecas y dañinas. La primera es que apenas son tradiciones de hombres,
poniendo en contraste fuerte lo expuesto hasta aquí y lo que tratará en el v. 10:
enseñanzas de hombres versus enseñanzas de Dios. Conzelmann hace notar
que el término [P. 292] tradición (parádosis 3862 ) no solamente se refiere al
entendimiento judío (podríamos decir ahora que es en el mismo sentido del
concepto de autoridad eclesiástica basada en la tradición que reclama la iglesia
popular), sino que tiene también conceptos de raíces gnósticas, que significaba
la mediación de cierta sabiduría secreta de los iniciados acompañado también
por la práctica de ciertos cultos. De todas maneras los dos conceptos que son
destacados implican que lo que se pretende que sea la norma de los creyentes
solamente tiene su origen en los hombres. La segunda razón por la que
debemos tener cuidado es que tienen un origen demoníaco. Así lo explica
Padilla cuando afirma que atrás del materialismo caracterizante de nuestra
sociedad de consumo están los poderes de destrucción. El mundo es un
sistema en donde el mal se ha organizado para luchar contra el señorío de
Cristo. Este mundo o los principios elementales del mundo tienen esta
característica, no por el poder que dicen tener en sí mismos, sino por la
conexión que Satanás les ha dado. Así Satanás es el dios de esta edad (2 Cor.
4:4; ver Juan 12:31), sus huestes están gobernando el mundo (1 Cor. 2:6 VP) y
están luchando aquí y ahora contra los creyentes (Ef. 6:12). Hemos
descuidado que esta visión demonológica está muy presente en el mundo, la
obra de Jesucristo se hace completamente entendible solamente bajo estas
consideraciones. Estos principios elementales del mundo esclavizan al hombre
a través de las estructuras y sistemas que le oprimen. La idolatría demoníaca
es combatida en 1 Corintios 10:20, y según el comentarista Barrett tiene dos
causas: primera, quita a Dios la verdadera gloria que le corresponde; segunda,
porque el hombre está adorando ídolos demonios, es decir que busca una
relación íntima de dependencia con estos poderes espirituales. Estos principios
elementales adquieren su vigencia en nuestro contexto cuando vemos la
idolatría de la sociedad de consumo. El Apóstol está luchando contra las
ideologías del mundo, de Satanás que lo está alienando y condiciona su
pensamiento y estilo de vida (Padilla). No tenemos que ver al poder de
Satanás en experiencias místicas o de “liberación” solamente, sino en otros
elementos como ya se han insinuado: un materialismo alienante, una fe ciega
en la técnica, un culto a la propiedad privada, un saqueo de los bienes
ecológicos para lograr más producción y así el enriquecimiento sin medida de
individuos y de empresas, la fiebre del consumo que ha transmitido una
imagen de felicidad en el tener, el deseo de los más pobres o menos ricos de
alcanzar un nivel que les dé posición e imagen del hombre-mujer “ideal”, una
moda que le impulsa al consumismo y exalta el hedonismo. En los finales del
siglo XX, esta es la advertencia que Pablo nos hace: ¡Cuidado con estos
principios elementales del mundo que nos arrastran! La última razón es a
manera de corolario: No podemos dejarnos llevar cautivos por estas filosofías
porque no se fundamentan en Cristo. Los valores de Cristo son diferentes y lo
son sencillamente por lo siguiente: El modo como Pablo ve a la herejía
colosense resulta de la tentación constante que tenemos que ceder ante la
impresión que nos deja el mundo, por su grandeza, por su visibilidad y la
aparente eternidad para un hombre finito, pero al que Dios le ha dado la
posibilidad de pensar más allá de su finitud. El primer motivo descansa
nuevamente y [P. 293] en forma reiterativa en Jesucristo. Si las “herejías
colosenses” dicen que hay que depender de los poderes del mundo, es porque
ellos creían que tenían ciertos poderes divinos. Pablo tiene que hacer a un lado
esto y decir categóricamente que toda la deidad está solamente en Jesús (v. 9).
Nuevamente usa el término plenitud y el verbo “habitar” con toda su fuerza
(1:19). En Cristo están todos los atributos divinos, todo lo que hace a Dios está
efectiva y esencialmente en Cristo. El uso de la palabra corporalmente hace
referencia a la encarnación de Dios. Esta frase correspondería a lo dicho por
Juan en su Evangelio: El verbo se hizo carne (Juan 1:14). Se debe fijar con
mucha atención el uso de esta expresión corporalmente. No quiere decir de
ninguna manera “en el cuerpo” porque a Dios no se le puede limitar a un
cuerpo; tampoco dice “en forma de un cuerpo”, que daría la sensación de algo
fantasmal, sino que es corporalmente o que se puede ver por medio de un
cuerpo; a Dios se lo ve por medio de Jesucristo. Nos hace pensar que no
solamente era Dios allá en el cielo, sino que también fue Dios aquí entre los
hombres, tomando toda característica de hombre. Jesús es Dios-hombre y
hombre-Dios, por lo tanto es el único que puede trazar un vínculo entre Dios y
los hombres. Así es como se llega al v. 10, recalcando primero que Cristo está
sobre todo principado y autoridad,
haciendo alusión por tercera vez a poderes espirituales y demoníacos que han
incursionado en el mundo para pretender desplazar a Cristo. No hay nada en la
creación que no dependa directamente de Jesucristo. Teniendo esta aclaración
en mente, el texto afirma que este Dios tan grande e infinito, que no acepta
compartir su señorío con nadie, está en nosotros y es más, nosotros estamos
completos. No nos hace falta nada, todo lo tenemos en Cristo. Se usa aquí una
forma de la palabra pleróma ( pleróo 4137 ) mencionada en 1:19 y 2:9. El
sentido del tiempo usado en esta frase verbal implica que la experiencia en
Cristo es ya un hecho. Hemos sido hechos participantes de la naturaleza
divina. Sin una relación con Dios somos incompletos. Dios creó al hombre
para ser así y mientras el hombre no haya nacido de nuevo tendrá una
espiritualidad incompleta, porque está fuera de una relación adecuada con
Dios. Es moralmente incompleto porque su dinámica ética no es la del poder
del Espíritu Santo. Es mentalmente incompleto porque no puede entender las
cosas espirituales. Sólo por el milagro de la regeneración llega a ser completo,
no perfecto, sino completo para poder ejercer las capacidades que Dios le ha
dado.
2:1–10 I. Advertencias contra filosofías ilusorias 1. Es más que evidente que
Col. 2:1 es una continuación de la idea expresada en 1:29. Pablo estaba
escribiendo una carta y no cuatro “capítulos”. De modo que la continuación de
su argumento es este: Porque quiero que sepáis; el “porque” introduce la
prueba de la afirmación que hizo en el versículo precedente. La frase “quiero
que sepáis”, que aparece en este lugar y en 1 Co. 11:3 tiene el mismo
significado que otra que aparece en Fil. 1:12, escrita en el original con
palabras diferentes. Otra expresión que tiene un significado similar es, “no
quiero (o, no queremos) que ignoréis” (Ro. 1:13; 11:25; 1 Co. 10:1; 12:1; 2
Co. 1:8; 1 Ts. 4:13). El apóstol usa este tipo de expresión para subrayar la
importancia del tema que está tratando. Considera, pues, que la herejía de
Colosas (que procederá a refutar) es un peligro muy serio, y debido a esto
continúa: cuán grande lucha sostengo por [p 120] vosotros71 y por los de
Laodicea, y por todos los que no han visto mi rostro en la carne. No se
necesita repetir cuál era la naturaleza de esta lucha (véase sobre Col. 1:29,
arriba). Lo que Pablo quie
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re decir es: “Porque, para probar lo que les acabo de decir, quiero que sepáis
cuán grande lucha sostengo por vosotros, colosenses, y también por los de
Laodicea, y por todos los que, al igual que ustedes, jamás me han visto”. Con
toda probabilidad, la frase “y por todos los que” incluye a los miembros de la
iglesia de Hierápolis (véase Col. 4:13). Ya vimos que (véase la Introducción II
A) estas tres ciudades estaban tan cerca una de la otra que si un peligro
espiritual amenazaba a una, era casi inevitable que afectara también a las otras
dos, aunque no fuera en la misma intensidad.72 Existen dos conceptos
erróneos que deben evitarse: (1) El punto de vista apoyado por muchos, que el
apóstol afirma tácitamente de que jamás estuvo en Colosas. Respuesta: No se
debe confundir la iglesia con la ciudad. Debe tenerse siempre en mente que
cuando Pablo viajó rumbo a Efeso en su tercer viaje misionero, todavía no
habia iglesia que visitar en Colosas. En cuanto a la pregunta, “¿estuvo Pablo
alguna vez en Colosas?”, véase la Introducción II A; III A. Como yo veo las
cosas, la situación debió haber sido más o menos así: Pablo tomó la ruta
normal en su viaje a Efeso, esta ruta llegaba a Efeso vía Colosas. De modo
que pasó por Colosas, y hasta podría haber alojado una noche allí. Sea que lo
haya hecho o no, no lo sabemos. Pero sí sabemos que su propósito era
confirmar las iglesias ya establecidas y llegar a Efeso, y no fundar nuevas
iglesias en el camino a su destino. Durante su larga estadía en Efeso, muchas
personas de las regiones adyacentes llegaron para escucharle (Hch. 19:10).
También llegó gente de las tres ciudades entre todos los que vinieron a él, y
uno de ellos fue Epafras, de la ciudad de Colosas (cf. Col. 4:12). Después de
su conversión, todas estas gentes—entre ellos Epafras—llevaron las buenas
nuevas de salvación a sus respectivas ciudades. De este modo se fundaron
iglesias. Hablando en términos generales, Pablo pudo decir que aquellas
iglesias nunca le habían visto. (2) La idea de que el apóstol era un verdadero
extraño para cada uno de los miembros de las tres iglesias. [p 121] Respuesta:
Casi todos los expositores—aun aquellos que sostienen el punto de vista No.
(1), que ya refutamos—tienen mucho cuidado de dejar en claro que, por
cierto, Pablo conocía realmente a algunos de los miembros de la iglesia de
Colosas, y quizá también a algunos de los que pertenecían a las otras iglesias
del valle de Lico. En cuanto a los conocidos y amigos de Pablo en o de la
ciudad de Colosas, véase sobre Col. 4:12, 17; Flm. 1, 2. Por tanto, la idea
principal de Col. 2:1 es que Pablo, habiendo recibido una amplia información
(por medio de Epafras y otros más quizá) tocante a las condiciones
prevalecientes en las iglesias del valle de Lico, desea que la totalidad de la
congregación—también la gran mayoría que no le conocía—sepa cuánto les
ama y cuán grande es su preocupación por ellos cuando son amenazados por
peligros espirituales. Ahora bien, no sólo en el capítulo 1 sino también en el
capítulo 2 el apóstol está proclamando a Cristo como el único y todosuficiente
Salvador y objeto de la fe de los creyentes. Además, en ambos capítulos la
nota predominante es positiva: Cristo es presentado en toda su majestad y
riquezas como la fuente de cuantas cosas puedan los creyentes necesitar, y
especialmente como el objeto de la confianza y adoración de ellos. No
obstante, existe una marcada diferencia entre estos dos capítulos. Mientras que
en el capítulo 1 el aspecto negativo (es decir, la refutación del error) sólo se
presupone tácitamente, en el capítulo 2 se expresa claramente (véase los vv. 4,
8, 16, 18, 20–23), y además se dan fuertes advertencias. Sin embargo, como
ya lo hemos expresado, aquí también se proclama a Cristo (véase vv. 2, 3, 6,
7, 9–15). Ahora bien, aunque la herejía es una sola, el apóstol la enfoca desde
cuatro puntos de vista (cf. Introducción III B). No obstante, estas cuatro
divisiones no son compartimientos herméticos. Existe una solapadura, como
veremos a medida que vayamos exponiendo cada uno de los pasajes. 2, 3. El
propósito de la lucha que Pablo sostiene es: para que sean fortalecidos sus
corazones. El corazón de toda actividad pastoral es ser un instrumento en las
manos de Dios para tomar los corazones de aquellos que han sido confiados a
nuestro cuidado y llevarlos hasta el corazón de Cristo. Y la razón es ésta: Una
vez que el corazón de una persona se ha ganado totalmente y confirmado en la
gracia, entonces la persona en su totalidad ha llegado a ser el objeto del
maravilloso poder trasformador de Dios, y esto se debe a que el corazón es el
fulcro de los sentimientos y la fe, como también la causa principal o manantial
de las palabras y acciones (Ro. 10:10; cf. Mt. 12:34; 15:19; 22:37; Jn. 14:1).
Es el centro o núcleo del ser del hombre, la parte más profunda de toda la
personalidad humana. “De él mana la vida” [p 122] (Pr. 4:23). “El hombre
mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 S. 16:7).
Estos corazones deben ser fortalecidos73 para contrarrestar el ataque de los
falsos maestros. Y como la unión hace la fuerza, el apóstol continúa: siendo
unidos fuertemente unos con otros74 en amor. Pablo no habla de
conocimiento, por cierto tampoco de presunción (véase Col. 2:18), sino de
amor mutuo como “el vínculo perfecto” (Col. 3:14). Este amor procede
directamente del corazón de Dios en Cristo y conduce a él, porque Dios es
amor (1 Jn. 4:8). Ahora bien, cuando los creyentes, unidos fuertemente en
amor, son confrontados con el peligro de los errores y mentiras, ellos deben
orar juntos sobre el problema y discutirlo uno con otro a la luz de la revelación
especial de Dios (cf. Ef. 3:17–19), y esto para todas las riquezas de un
entendimiento cierto.75 La meta que siempre se debe seguir es llegar a un
entendimiento o discernimiento (véase también Col. 1:9; cf. 1 Co. 1:19; Ef.
3:4; 2 Ti. 2:7) de las cosas espirituales que sea completo, abundante y
provechoso, que implica la capacidad para distinguir entre la verdad y el error.
Pablo define esta meta aun más claramente, diciendo: para un conocimiento
claro del misterio de Dios, a saber, Cristo. Ya explicamos en Col. 1:27 en qué
sentido Cristo es el misterio de Dios. Véase también C.N.T. sobre 1 y 2
Timoteo y Tito, pp. 157–162, donde doy una explicación de 1 Ti. 3:16. Este
misterio, el cual se revela progresivamente a los creyentes que se aman, está
por sobre toda comprensión humana (Ro. 11:33–36; 1 Co. 2:6–16), y, por
tanto, en este sentido es también un misterio divino y glorioso: “el misterio de
Dios, a saber, Cristo”, en quien están escondidos todos los tesoros de la
sabiduría y del conocimiento. Los colosenses no necesitan ni deben buscar
otra fuente de felicidad y santidad fuera de Cristo. ¿Se jactan los falsos
maestros de su sabiduría y conocimiento? ¿Se glorían en los ángeles? Ni
hombre ni ángel, ni ninguna otra criatura tiene algo que ofrecer que no pueda
ser hallado en Cristo en un grado infinitamente superior y enuna esencia
incomparablemente superior. En él están escondidos todos los tesoros de la
sabiduría y del conocimiento, como el “tesoro escondido” del que Jesús
hablara en la parábola (Mt. 13:44; cf. Pr. 2:4); en efecto, escondidos, pero para
ser desenterrados y no para permanecer escondidos.76 Es evidente que el
apóstol tiene también en mente este fin práctico aquí en Colosenses; esto se ve
en los versículos 9 y 10. Por tanto, lo que el apóstol quiere decir es que “en
Cristo se guardan todos estos tesoros. Por lo tanto, vengan y descúbranlos y
enriquézcanse con ellos”. Pablo dice, “tesoros de la sabiduría y del
conocimiento”, lo cual es mucho mejor que “tesoros de sabiduría”, frase que
podemos leer en otra parte (Eclesiástico 1:25). En conformidad con su
naturaleza divina, Cristo sabe todas las cosas. Y este conocimiento, siendo
divino, es omnisciente, directo, simple, inmutable y eterno. Pedro lo alabó,
cuando dijo: “Señor, tú sabes todas las cosas, tú te das cuenta de que siento
afecto por ti” (Jn. 21:17). Por lo tanto, la omnisciencia de Cristo es un gran
consuelo para el creyente, y es, por medio de su revelación en las Escrituras,
un banco del cual puede retirar para sí todo consuelo. Pero en Cristo el
conocimiento jamás está separado de la sabiduría, como a menudo sucede
entre los hombres. Ahora bien, podemos definir la sabiduría como la habilidad
de aplicar el conocimiento en situaciones concretas, de tal forma que
saquemos el provecho más amplio. La sabiduría usa los medios más efectivos
para alcanzar la meta más alta. En el Antiguo Testamento la obra de la
creación es atribuida a la sabiduría de Dios (Sal. 104:24; Jer. 10:12). Job
28:23ss, y Pr. 8:22ss. personifican la sabiduría con la que Dios creó todas las
[p 124] cosas. El Nuevo Testamento ensalza la sabiduría de Dios revelada en
la necedad de la cruz (1 Co. 1:18–25), revelada en la iglesia (Ef. 3:10) y
manifestada también en la obra de la providencia de Dios para el bien de Israel
y de los gentiles (Ro. 11:33). En este punto es muy necesario que nos
guardemos de caer en un error. La palabra sabiduría se usa en Colosenses con
tres sentidos diferentes: (a) la sabiduría dada a Pablo y a sus colaboradores y
también a todos los creyentes en general (Col. 1:9, 28; 3:16; 4:5); (b) la
pretendida sabiduría de los falsos maestros (Col. 2:23); y (c) la sabiduría
divina que mora en Cristo eternamente (Col. 2:3). Estas tres no deben ser
confundidas. A veces se iguala la sabiduría divina (como la que aquí se
menciona, Col. 2:3), en cuanto a su esencia, con la sabiduría humana, como si
la primera fuera tan sólo una edición aumentada de la segunda. De modo que,
por ejemplo, se nos dice acerca de este pasaje (Col. 2:3), que mientras el
“conocimiento es un término aplicado a la comprensión de las verdades, la
sabiduría añade el poder derazonar sobre ellas y trazar la relación que tienen
entre sí” (Lightfoot, [Link]., p. 174). Pero aunque todo esto sería totalmente
válido cuando hablamos sobre la sabiduría humana, sin embargo la sabiduría
que se atribuye a Cristo es mucho más que la sola habilidad de razonar y
trazar. La sabiduría arquetípica difiere de la sabiduría copia: el modelo divino
y la copia humana jamás podrán ser idénticos, y la razón es que Dios es Dios,
y aquí estamos tratando con Cristo como Dios (véase Col. 2:9). La sabiduría
divina proyecta, planea y dirige en una forma infinitamente superior a la
sabiduría humana, ya que es original y creativa. Puede realizar lo que ninguna
sabiduría en todo el universo puede hacer. Puede armonizar lo que pareciera
irreconciliable. Unos pocos ejemplos ilustrarán lo que quiero decir: (1) En su
sabiduría, Dios reconcilia los judios y los gentiles, y a ambos los reconcilia
consigo mismo, logrando este gran milagro por medio de la cosa más
inverosímil, la cruz, ¡la que era una escándalo para los judíos y para los
gentiles necedad! (1 Co. 1:22–25; Ef. 2:13, 14). (2) En su sabiduría satisface
las demandas de su justicia, que pide la muerte del pecador, y las demandas de
su amor, que pide la salvación del pecador. La ley y el evangelio se unen en la
cruz (Ro. 3:19–24; 5:8, 12, 13; 16:27; cf. Sal. 85:10). (3) En su sabiduría (la
que Pablo alaba), el rechazo del Israel según la carne resulta, mediante varios
eslabones, en la salvación de “todo Israel”: “por su caída viene la salvación a
los gentiles, para provocarlos a celos … para que por la misericordia mostrada
a vosotros (gentiles), ellos (Israel) también obtengan ahora misericordia”. [p
125] Pablo termina diciendo, “Oh profundidad de la riquezas y de la sabiduría
y del conocimiento de Dios”, etc.77 De modo que en Cristo están escondidos,
para el provecho de los creyentes, todos los tesoros de este conocimiento
omnisciente y de esta sublime y creativa sabiduría. 4, 5. En conexión con los
vv. 1–3, aunque es más probable que sea en conexión con todo lo dicho en
1:3–2:3, Pablo continúa: Digo esto para que nadie os engañe con
razonamientos persuasivos. No deben cambiar hechos demostrados (en cuanto
a la plenitud que hay en Cristo) por razonamientos engañosos. Cf. 1 Co. 2:4.
El original no apoya la idea de aquellos que piensan que Pablo tiene en mente
una persona en particular cuando coloca esta advertencia. Sin duda habían
muchos falsos maestros. Por tanto, es como si Pablo dijese, “cuando alguien o
algunos vengan a vosotros con argumentos atractivos, no os dejéis desviar por
ese individuo y sus discursos sutiles”. Y continúa, Porque, si bien estoy
ausente en la carne, sin embargo estoy con vosotros en espíritu. En conexión
con esta declaración, nótese: (1) La comunión de todos los creyentes en
Cristo. Esta íntima comunión de amor fue sentida profundamente en la iglesia
primitiva (véase C.N.T. sobre Fil. 1:5). (2) La fuerza con que Pablo siente esta
comunión con aquellos que en su mayor parte no le habían visto, y que, por
tanto, él no conocía personalmente. Es razonable pensar que Epafras había
entregado al apóstol un informe bastante gráfico de cómo era la iglesia de
Colosas (véase también 1:7, 8; 4:12, 13). (3) El elemento que se añade a esta
comunión. Pablo quiere expresar mucho más que simplemente, “en mi
imaginación puedo contemplaros en este momento, amigos mios. Es como si
estuviese con vosotros”. Por cierto, esto estaba incluido, pero había más que
eso, a saber, “estoy con vosotros en corazón y espíritu, estoy con vosotros para
ayudaros y regocijarme con vosotros, así como lo indica esta carta y como
Tíquico y Onésimo os contarán” (Col. 4:7–9). Prueba: Nótese como el apóstol,
usando un lenguaje muy similar, se hace valer en la congregación de Corinto
tomando una parte real en un asunto de disciplina, aun cuando no estaba
presente corporalmente (1 Co. 5:3–5); y también nótese cuán afectuosamente
hace que supresencia espiritual sea sentida en la iglesia de Tesalónica (1 Ts.
2:17 “separados de vista, mas no de corazón”). En su mayor parte, el informe
que Epafras entregó a Pablo era favorable. [p 126] Aunque de ninguna manera
había minimizado los peligros que amenazaban la iglesia, no obstante había
sido muy cuidadoso de dejar bien en claro que en general los colosenses no se
habían movido de su fundamento. Entre ellos había un amor genuino (1:8), y
ahora nos enteramos que también tenían un buen orden (es decir, no se había
producido ningún cisma, ni había faltado una disciplina y conducta ordenada)
y una fe pura y resuelta; por esto el apóstol puede decir: regocijándome de ver
vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.78 6, 7. En íntima
relación con la afirmación precedente, Pablo agrega: Por tanto, así como
aceptasteis a Cristo Jesús el Señor, (asi también) continuad viviendo en él. La
forma quiástica o cruzada que se halla en la estructura gramatical griega de
esta oración—con los verbos aceptasteis y continuad viviendo, uno al
principio y el otro al final de la oración; y las referencias a Cristo (me refiero a
las palabras Cristo Jesús el Señor y en él) colocadas en medio de la oración;
note además la posición enfática de “en él”—muestra que todo el énfasis recae
en la necesidad de adherirse fuertemente a Cristo Jesús el Señor (cf. Ef. 3:11;
Fil. 2:11) como a aquel que es todosuficiente, como al Señor cuyos
mandamientos deben ser obedecidos y en cuya palabra se debe confiar. La
idea es: “Colosenses, no se desvíen; hagan que su vida (su “caminar” o
conducta) continúe en armonía con el hecho de que han aceptado a Cristo
Jesús el Señor como su tradición. Le abrazaron a él con una fe viva, así como
se les enseñó” (véase el v. 7; cf. Ef. 4:20). La palabra aceptasteis se usa aquí
en su sentido técnico: recibir de otro por transmisión (cf. 1 Co. 11:23; 15:1, 3;
Gá. 1:9, 12; Fil. 4:9; 1 Ts. 2:13; 4:1; 2 Ts. 3:6), extendiéndose la línea de
transmisión desde Dios a Pablo (directa e indirectamente), de éste a Epafras,
hasta llegar a los colosenses.79 Pablo nos muestra ahora qué significa vivir en
Cristo (esto es, en una unión vital con él), y lo hace por medio de cuatro
participios (“enraizados”, “sobreedificados”, “siendo confirmados”,
“abundando”); el primero es un perfecto pasivo y los tres restantes están en [p
127] presente: enraizados y siendo edificados en él y siendo confirmados en la
fe, según se os enseñó, abundando en acciones de gracias. El sentido de estas
palabras es: “habiendo sido fuertemente implantados en Cristo (como por
ejemplo, en su amor. Ef. 3:17), como aquel que es la fuente inagotable y
todopoderosa de vuestra salvación plena y libre, y continuando en ese estado,
aprovechad, entonces, toda oportunidad de ser elevados más y más alto, como
un edificio que crece piso a piso,80 y aprovechad también toda oportunidad de
ser establecidos aun más firmemente en la actividad de la fe,81 y toda
oportunidad de abundar en acciones de gracias, así como les ha enseñado
Epafras” (Col. 1:7; 4:12, 13; cf. Col. 4:2). Vemos, pues, que elcírculo es
cerrado por la gratitud, pues las bendiciones que descienden hasta nuestros
corazones y vidas regresan hasta el Dador de ellas en la forma de una
interminable y espontanea adoración llena de amor. Además, semejante
gratitud acrecienta el sentido de obligación (Sal. 116:12–14), de tal forma que
aquellos que abundan en estas gracias de ningún modo se sentirán alentados a
abandonar la abundancia que tienen en Cristo Jesús el Señor, para seguir la
enseñanza y los consejos de los falsos maestros. Atendamos bien al hecho de
que Pablo no ora para que los colosenses comiencen a dar gracias, sino que
más bien pide que el océano de su gratitud pueda constantemente desbordar su
perímetro. Pablo no estaba satisfecho con nada que no fuera perfecto. Por
tanto, le agrada mucho usar la palabra desbordar, sobreabundar (Ro. 3:7; 5:15;
15:13; 1 Co. 8:8; 14:12; 15:58; diez veces en 2 Co.; Fil. 1:9, 26; 4:12, 18; 1
Ts. 3:12; 4:1, 10). Véase también C.N.T. sobre 1 y 2 Timoteo y Tito, p. 89. 8–
10. Existe una estrecha relación entre los versículos 6 y 7, por una parte, y los
versículos 8–10, por la otra. Lo que ha sido declarado positivamente en los vv.
6, 7, a saber, “continuad viviendo en Cristo Jesús el Señor”, es afirmado
negativamente en los vv. 8–10, siendo el sentido de estos versículos, como
sigue: “No permitan que se les desvíe del camino correcto por medio de
enseñanzas que no están conforme a Cristo, porque él suplirá todas sus
necesidades, dado que en él reside corporalmente toda la plenitud de la deidad,
y debido a que él es el Gobernador de todas las cosas”. Por lo tanto, lo que
aquí tenemos es una repetición, aunque es una forma un poco diferente, de [p
128] la afirmación que hizo el apóstol en el versiculo 4, “Digo ésto, para que
nadie os engañe con razonamientos persuasivos”. Está claro, entonces, que en
toda esa sección (vv. 1–10), Pablo esta subrayando que el está profundamente
preocupado por los falsos maestros, ya que sus teorías especulativas,
presentadas hábilmente, podrían minar la confianza que tenían los colosenses
en Cristo como su salvador completo. A este sistema subversivo de conceptos
e ideas morales, reglamentos y regulaciones, él lo llama “filosofía y vanas
sutilezas”. Y para describirlo usa palabras como, “tradición de los hombres” y
“rudimentos del mundo”. Sin embargo, existe otra interpretación de estos
versículos, que difiere incisivamente con la que hemos presentado en el
párrafo anterior a modo de resumen. Esta interpretación afirma que el apóstol
coloca a Cristo en contraposición a “los espíritus elementales del universo” (la
frase que hemos puesto entre comillas pertenece a la traducción que la R.S.V.
hace del griego, pero tanto la A.V. como la A.R.V. traducen la misma frase
griega por “los rudimentos del mundo”, v. 8). Para un comentario sobre esta
interpretación que, con el respeto que merece la erudicia de aquellos que la
apoyan, no puedo aceptar, véase la nota 83 al final del capítulo. Por
consiguiente, prosigamos con lo que el apóstol viene diciendo: Estad alertas,
no sea que haya alguien que os lleve cautivos como botín por medio de su
filosofía y vanas sutilezas. Aquellos que han sido rescatados del dominio de
las tinieblas y traspasados al reino del Hijo del amor de Dios (véase Col.
1:13), no deben dejarse llevar como botín después de un saqueo, y llegar así a
ser esclavos nuevamente (cf. Gá. 5:1). ¡Llevados cautivos por la “filosofía” de
alguno! Como Josefo lo ha demostrado, en aquel tiempo cualquier sistema
elaborado de pensamiento y/o moral era llamado filosofía (cf. nuestra
expresión “filosofía moral”, cuando no se hace énfasis en el aspecto
científico). Josefo afirma, “hay tres tipos de filosofía entre los judíos. Los
seguidores de la primera escuela son llamados fariseos; los de la segunda,
saduceos; y los de la tercera, esenios” (Guerra judaica [Link].2). Cuando se
tiene en mente que el sistema de error que Pablo combate aquí tenía muchos
rasgos pertenecientes a la secta de los esenios, la importancia de esta cita de
Josefo se hace evidente. Filón también usa términos como “filosofía según
Moisés” y “filosofía judía”, cuando habla sobre la religión hebrea. Pablo está
previniendo a sus hermanos en contra de esa clase de filosofía, que no es más
que vanas sutilezas. Es algo vacío y fútil. Es ilusoria, porque mientras promete
grandes cosas a aquellos que obedecen sus ordenanzas, realmente no [p 129]
puede cumplir lo que promete (véase sobre el v. 23). Pablo continúa: según la
tradición de los hombres (véase la nota 79, arriba). Esta no era la tradición
apóstólica, tampoco formaba parte de la corriente principal del pensamiento
del judaísmo, aunque tenía algo en común con el judaísmo y adoptaba algunos
de sus principios. Más bien era una mezcla de cristianismo, ceremonialismo
judío, ascetismo y culto a los ángeles, como lo indican los versículos 11–23.
Era una filosofía según los rudimentos del mundo. La palabra “rudimentos”
significa elementos, sean del reino físico o del espiritual. El original griego
usa el término stoicheia, el cual indica elementos o unidades que componen
una hilera o serie de cosas, tales como las figuras (1, 2, 3, etc.) de una
columna, o bien las letras del alfabeto (A, B, C, etc.); deesta forma, se usa
para referirse a los elementos básicos que constituyen este universo (cf. 2 P.
3:10, 12). Los antiguos algunas veces hablaban de la tierra, el aire, el fuego y
el agua como elementos. De este significado se desprendió fácilmente otro, a
saber, rudimentos o nociones preliminares; y, por tanto, enseñanza elemental
(He. 5:12). Nosotros hablamos de “gramática elemental”, “elementos de la
matemática”, etc. La expresión “rudimentos del mundo” también aparece en
Gá. 4:3 (cf. Gá. 4:9). Se admite que este es un pasaje muy difícil de
interpretar, que prueba la exactitud de 2 P. 3:15, 16. Es verdad, por cierto, que
“nuestro amado hermano Pablo” algunas veces escribió algunas cosas
“difíciles de entender”. No obstante, hay una cosa que siempre debemos tener
presente, a saber, que en Gálatas y Colosenses estamos tratando con los
rudimentos del mundo, modificativo que no aparece en Hebreos y 2 Pedro.
Ahora bien, en armonía con el contexto inmediato (que habla de la “tradición
de los hombres”) probablemente se debería tomar el término mundo (kosmos)
de Col. 2:8 en su sentido ético (como a menudo ocurre en las epístolas de
Pablo), que indica, entonces, “la humanidad separada de la vida de Dios”.
Estos son rudimentos de hombres mundanos. Son rudimentos mundanos. Con
toda probabilidad, la interpretación que estamos dándole al modificativo del
mundo es válida también para Gálatas (cf. Gá. 4:9, “débiles y pobres
rudimentos”). Por lo tanto, a la luz de los contextos (Gá. 4:3 y 4:9), debemos
considerar seriamente el punto de vista que considera la expresión
“rudimentos del mundo” como significando: enseñanza elemental sobre
preceptos, reglamentos y ceremonias por los que, antes que Cristo se hiciera
hombre, la gente (tanto judíos como gentiles) buscaba y trataba de alcanzar
por sus propios esfuerzos la salvación. Con la venida de Cristo y la labor de
sus apóstoles, esta tendencia y enseñanza pecaminosa y autosotérica
continuaba, pero ahora patrocinada por judaizantes entusiastas, los cuales
trataban de combinar en su enseñanza la fe en Cristo y la confianza [p 130] en
las ordenanzas fariseo-mosaicas. Ahora bien, este mismo peligro de confiar en
ordenanzas que suplementen la fe en Cristo se había afirmado en Colosas
(véase Col. 2:11–23), aunque en una forma un poco diferente y más
complicada. Así como no es necesario ni correcto negar que estas
reglamentaciones incluían el culto a los ángeles (véase los vv. 15 y 18), de la
misma forma también debemos recordar que el vocablo rudimentos no
significa necesariamente ángeles, sino que apunta a la falsa enseñanza que
aquí se condena. Llega a ser evidente, entonces, que cuando se le da a la
palabra rudimentos el significado de enseñanza elemental (aquí en Col. 2:8 y
2:20), no es correcto desechar inmediatamente este significado como si
definitivamente estuviera en desacuerdo con la forma en que el Nuevo
Testamento usa la palabra en otros lugares. Ahora bien, si la gente solamente
podría ver las implicaciones de la fe en un Cristo que es infinitamente glorioso
y todosuficiente, entonces morirían a estos rudimentos, como el v. 20 lo indica
claramente. De modo que, todas esa ideas toscas acerca de regulaciones y
ordenanzas sobre cosas como la circuncisión, fiestas, comidas y bebidas, culto
a los ángeles, etc. serán desechadas, como medios totalmente inútiles para
alcanzar la salvación en toda su plenitud. Es evidente que los rudimentos
mencionados en Gálatas y aquellos contra los que el apóstol habla aquí en
Colosenses por lo menos tenían una cosa en común, a saber, ambos eran
“débiles y pobres” (Gá. 3:9). Esta filosofía es definitivamente “del mundo”,
como necesariamente tiene que ser todo sistema que no quiere dar a Cristo
todo el honor. Es fútil e ilusoria, y no según Cristo. Se inclina a alejar a los
hombres de Cristo, y trata de debilitar su fe en él como el todosuficiente
salvador. No está en armonía con la plenitud que los creyentes tienen en él.
6, 7 Estos versículos ocupan un lugar central en la carta sirviendo como una
clase de bisagra. Resumen lo que ya ha sido escrito y proveen la base de
ataque contra las falsas doctrinas (8-23). Cristo Jesús, a quien los colosenses
habían recibido como Señor cuando se convirtieron, es el Señor de la creación
y de la redención (<510115>Colosenses 1:15-20), y está en el centro del
misterio de
Dios (<510127>Colosenses 1:27). Recibido es un término técnico que
significa
“recibir una tradición” y aquí indica que ellos han recibido tanto a la persona
como a la enseñanza autoritativa acerca de ella. La vida cristiana demanda que
continúen como han comenzado y así los lectores son instados: andad (lit.
“caminad”, cf. <510110>Colosenses 1:10; <480516>Gálatas 5:16) en él.
Doctrina y
conducta, teología y ética, van juntas. 7 Para animarlos en su desarrollo
cristiano deben recordar que Dios los ha arraigado firmemente en Cristo, y
que continúa edificándolos en él (cf. <460306>1 Corintios 3:6-11) y
fortaleciéndolos
por la fe, habiendo sido enseñados (nótense los verbos pasivos). Dios ya está
actuando poderosamente y, mientras vivan bajo el señorío de Cristo, deben
estar abundando en acciones de gracias. Jesucristo es más que suficientepara
encarar los peligros de la falsa doctrina. Ellos debían asegurarse que su
forma de vivir y pensar se conformaría continuamente a su enseñanza.
6. “Por lo tanto, de la
manera que recibisteis (una vez para siempre—el tiempo aoristo—de Epafras)
a Jesús el Cristo como vuestro Señor
(véanse 1 Corintios 12:3; 2 Corintios 4:5; Filipenses 3:8), así andad en él”. No
dice meramente, “recibisteis” la doctrina
de Cristo, sino a “Jesús” mismo; ésta es la esencia de la fe (Juan 14:21, 23;
Gálatas 1:16). Ya habéis recibido una vez
para siempre el Espíritu de vida en Cristo; [PAG. 518] llevad a la práctica esa
vida en vuestro caminar (Gálatas 5:25).
Este es el alcance principal de la Epístola. 7. Arraigados—(Efesios 3:17).
sobreedificados—griego, “siendo
sobreedificados”, acción progresiva. Así como “arraigados” da a entender su
vitalidad, así “edificados”, su solidez
maciza. Como en los Cantares de Salomón, cuando una imagen no basta para
expresar los diversos aspectos de la
verdad divina, se emplea otra para suplir la idea buscada. Así “caminar”, una
tercera imagen (v. 6), expresa el
pensamiento que no podían expresar “arraigados” y “sobreedificados”, la idea
de movimiento hacia adelante.
“Arraigados” está en el tiempo perfecto, o pasado, dando a entender su
conversión y vital injerto “en él”. “
Sobreedificados” es tiempo presente (en el griego), que da a entender
crecimiento progresivo en la religión mediante la
unión con él. Efesios 2:20 se refiere a la iglesia; pero este pasaje aquí se
refiere a su progreso individual en la edificación
(Hechos 20:32). creciendo en ella con hacimiento de gracias—avanzando
hacia una madurez más completa (véase v.
2) en la fe, “con hacimiento de gracias” a Dios, el autor benévolo de toda esta
bendición. 8. Tradúzcase, “Mirad que no
haya alguno (como yo temo que haya: el indicativo del griego indica esto) que
os esté (señalando a algún emisario de
mal, Gálatas 1:7 extraviando como presa suya por medio de la filosofía” (la de
él), etc. El apóstol no condena toda
filosofía, sino la filosofía” (así el griego) de los herejes judeo‐orientales en
Colosas, la cual más tarde se desarrolló en el
gnosticismo. Vosotros, que tenéis “las riquezas de plena seguridad” y los
“tesoros de sabiduría”, no debéis permitir que
os extravíen como preso por una filosofía vana, vacía y engañosa. Las
“riquezas” está en contraste con “presa”; “plena”
con “vana” o “hueca” (vv. 2, 3, 9). según las tradiciones de los hombres—en
oposición a la “plenitud de la
divinidad”. Referido a las tradiciones de los rabinos en Marcos 7:8. Cuando
los hombres no podían hacer que la
revelación aun pareciera hablar de los profundos misterios en los cuales ellos
tenían curiosidad de escudriñar,
entonces introdujeron la filosofía humana y las pretendidas tradiciones como
ayuda, como si alguno trajese una
lámpara al reloj del sol para averiguar la hora. Los maestros falsos se jactaban
de una sabiduría superior en teoría,
transmitida por tradición entre los iniciados; en la práctica prescribían el
ascetismo, como si la materia y el cuerpo
fuesen manantiales de maldad. La Frigia (en donde estaba Colosas) tenía una
propensión hacia lo místico y mágico, lo
que apareció en su culto a Cibeles y en el montanismo posterior. [Neander].
los elementos del mundo—(Nota,
Gálatas 4:3). “Los rudimentos” o lecciones elementales “del mundo
(exterior)”, tales como las ordenanzas legales;
nuestras lecciones infantiles de tendencia judaica (vv. 11, 16, 20; Gálatas 4:1–
3). Pero Neander entiende “elementos del
mundo”, en el sentido de lo que es terrenal, carnal y externo, no como “los
rudimentos de religión” en el judaísmo y
paganismo. no según Cristo—Su jactanciosa “filosofía” superior no es sino
tradición humana, un apego a lo carnal y
mundano, y no a Cristo. Aunque nominalmente reconocían a Cristo, en
espíritu le negaban por su doctrina. 9.
Porque—La “filosofía” de ellos (v. 8) no es “según Cristo”, como lo es toda
filosofía verdadera, y todo lo que no
proviene de él y no tiende hacia él, es un engaño; “porque en él (solo) habita”,
como en un templo, etc. la plenitud—(cap.
1:19; Juan 14:10). de la divinidad—La palabra griega (Theótes) quiere decir la
esencia y naturaleza de la divinidad, no
meramente las perfecciones y los atributos divinos (griego, theiótes). Como
hombre, Cristo no era simplemente
semejante a la divinidad, sino en el sentido más completo era Dios.
corporalmente—no meramente como antes de su
encarnación, sino ahora “corporalmente en él” como el Verbo encarnado (Juan
1:14, 18). Los creyentes, por su unión
con él, participan de su plenitud de la naturaleza divina (Juan 1:16; Nota,
Efesios 3:19; 2 Pedro 1:4). 10. Y—Y por lo
tanto. Tradúzcase en el orden griego, “Y en él estáis (por virtud de la unión
con él) llenados completamente” de todo lo que
os hace falta (Juan 1:16). Los creyentes reciben de la unción divina que
desciende de su divina Cabeza y Sumo
Sacerdote (Salmo 133:2). El está lleno (pleno) de la “plenitud” misma;
nosotros somos llenados desde él. Lo que Pablo
da a entender es, por lo tanto, vosotros colosenses, no necesitáis ninguna
fuente suplementaria de la gracia, como
aquellas con las cuales sueñan los maestros falsos. Cristo es “la Cabeza de
todo gobierno y autoridad” (así el griego),
Efesios 1:10; El, pues, sólo, y no estas “autoridades” inferiores también, ha de
ser adorado (v. 18). 11. Da a entender570
que ellos no necesitaban el rito externo de la circuncisión, como enseñaban los
judaizantes, puesto que ya tenían la
realidad interna espiritual de aquel rito.