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Vivaldi: Análisis de "El verano"

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Margarita Torres
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Concerto n.º 2 en sol menor, Op.

8, RV 315, «L'estate» (El verano)

La melodía es muy disonante, con constantes saltos a lo largo de las líneas del violín. Los
saltos no son elegidos al azar, sino que la mayoría de las veces son cromáticos. La
naturaleza disyunta de la melodía hace que sea poco lógica, ya que el rango es demasiado
grande, especialmente en las partes solistas. La línea del violín solista suena como si
tendiera a permanecer en la tesitura más alta del rango de la pieza debido a la velocidad
con que se tocan las semicorcheas, aunque en realidad el rango es bastante amplio. La
pieza no utiliza ningún tipo de melisma. La melodía se repite con estricta imitación en dos
instancias de la pieza, cerca del comienzo y cerca del final.

Esta pieza está en la tonalidad de sol menor con algunos cambios en algunos puntos. Los
acordes son consonantes. Algunos lugares de la pieza no tienen ninguna armonía debido a
que todos los instrumentos tocan lo mismo. Esto se puede ver al principio de la pieza,
donde cada línea comienza en la tónica, y cerca del final donde se imita lo mismo en la
cuarta.

Esta pieza está en 3/4. El tempo está marcado como "presto", de ahí el nombre de este
movimiento - "Presto". A lo largo de toda la pieza, sólo raramente se puede ver algo más
que un conjunto de semicorcheas, junto con corcheas ocasionales y unos pocos compases
de acompañamiento. La única síncopa presente es bastante sutil, siendo presentada en la
parte superior de una línea descendente en 1e de un grupo de semicorcheas o después de
un descanso de semicorcheas. Esto en realidad crea unos pocos compases de hemiola. No
hay polirritmos en toda la pieza, ya que está subdividida en dos todo el tiempo.

La forma de esta pieza es ABA. Se toca la primera sección, con una sección media variada.
La última sección es una imitación de la primera sección.

Tal y como ocurrió en La primavera, los violines son los instrumentos que ocupan las
primeras voces. En esta ocasión, los demás instrumentos de la orquesta —en especial
aquellos que gozan de un sonido más grave— fueron utilizados para representar las
grandes tormentas propias del verano. A la vez, las lloviznas quedaron plasmadas con
rápidas y tenues notas interpretadas por los segundos o terceros violines.
En El verano, la contraposición entre matices se da en un mayor grado que en la primera
estación. Incluso, es posible apreciar la transición de un dolcissimo a un forte en tan sólo
unos cuantos segundos, situación que ayuda a ejemplificar las súbitas tormentas que se
forman durante esta etapa del año y que, en ocasiones, llegan a transformarse en
huracanes y en ciclones que ponen en riesgo la vida de las personas.
Esta estación del músico veneciano es, probablemente, la que mejor ejemplifica una de las
grandes características de la naturaleza: su impredictibilidad y su poder de transformar un
día soleado y caluroso en una amenazante tempestad.

● Concerto n.º 2 en sol menor, Op. 8, RV 315, «L'estate» (El verano)


● I. Allegro non molto (en sol menor)
● II. Adagio e piano - Presto e forte (en sol menor)
● III. Presto (en sol menor)
Texto

Bajo dura estación por el Sol encendida


Languidece el hombre, languidece el rebaño, y arde el pino;
Suelta el cuco la voz, y cuando la entienden
Cantan la torcaz y el jilguero.
El Céfiro dulce sopla, pero en disputa
Se mueve Bóreas de improviso a su lado;
Y llora el zagal, porque suspendida
Teme a la fiera borrasca, y su destino.
Adagio e piano - Presto e forte
Roba a sus miembros laxos el reposo
El miedo al relámpago, y los fieros truenos
¡y de las moscas, y moscones, el tropel furioso!
Presto
¡Ah, que son sus temores verdaderos!
Truena y fulmina el cielo y granizoso
Trunca las cabezas de las espigas y los granos altera.

Lo más asombroso de esta pieza es escuchar la música junto al texto que se asocia a esta,
podríamos decirse que se complementa, empieza con una melodía descendente dando la
sensación de sufrimiento por el calor. Otra cosa de mérito es la imitación de los sonidos de
los pájaros en esta obra, a pesar de tener las limitaciones de que la música que estudiamos
está divida de una manera específica y que muchos sonidos de la naturaleza no encajan
directamente en esta, diría que logra conseguir imitar perfectamente el sonido del cuco del
jilguero. En la siguiente parte hay una comparación entre el viento suave y el vendaval que
viento del norte, esto se deja ver en el cambio de dinámica, empieza en piano
representando el viento suave pasa a forte por los vendavales del norte y luego vuelve a la
dulce calma cuando pasa la tormenta.
En la siguiente parte representa las lágrimas del campesino que sabe que la tormenta
arruinara gran parte de sus cosechas. Recreándose en la desgracia del campesino la otra
parte de la obra muestra el insomnio que tiene este, no pudiendo echar la siesta por el
miedo a una tormenta y por la cantidad de moscas que hay en verano, moscas que
representa con un sonido de cuerdas intermitentes con figuras rápidas, mientras que el
insomnio del campesino es representado con figuras largas. Podríamos decir que fácilmente
es la primera banda sonora de la historia de la música. Cuando descubres los textos a los
que está asociada esta música es imposible verla como solo música y ya.

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