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Seguridad Privada

Resumen de la ley 5/2014 de Seguridad privada, además de las funciones de los Jefes y Directores de Seguridad

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Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada

Es una regulación sobre las obligaciones que tienen tanto las empresas de defensa privada
como las personas que trabajan en ellas. Se compone de 72 artículos y 6 títulos:

• Título 1. Esta primera parte de la ley aborda el tema de la coordinación entre los
servicios privados de seguridad y los públicos. Ambos pueden aportar mucho a la
sociedad, y trabajar de manera conjunta es un plus. La particularidad es que, si una
empresa privada presta asistencia a una institución pública como una cárcel, siempre
deberá estar bajo supervisión del Estado.

• Título 2. Regula los requisitos para la apertura de empresas y despachos de seguridad


privada.

• Título 3. Detalla las condiciones necesarias para la formación del personal de seguridad
privada.

• Título IV. Establece la forma en la que se prestan los servicios.

• Título V. Reglamenta el control administrativo.

• Título VI. Su título, «Régimen sancionador», ya nos adelanta el tema que va a tratar.
Constituye las sanciones aplicables en los distintos casos de infracción.

Obligaciones que dispone la ley 5/2014

Entre las disposiciones generales de esta ley, podemos encontrar varios puntos especialmente
destacados:

1. Los detectives privados tienen la obligación de dejar por escrito, mediante un contrato,
los encargos de los que se van a ocupar. Un documento que, por supuesto, debe
situarse bajo el amparo legal.

2. Los detectives privados no pueden compartir información de sus clientes, excepto con
estos mismos o con los órganos judiciales y policiales. En caso de ser necesarios los
datos de algún caso de investigación para un juicio, una vez cedidos a los cuerpos y
fuerzas de seguridad del Estado, deberán destruirse en el plazo máximo de
conservación fijado.

3. Los informes tienen que conservarse durante 5 años, mientras que las imágenes se han
de eliminar en el plazo de un año.

4. Está prohibido usar técnicas o materiales que atenten contra el derecho a la


intimidad de las personas.

5. Las empresas de seguridad privada pueden trabajar en centros públicos, pero siempre
bajo la supervisión de la seguridad estatal.

Artículo 69 de la Ley de Seguridad Privada

Con la aprobación de la nueva Ley de Protección de Datos (Ley Orgánica 7/2021, de 26 de


mayo, de protección de datos personales tratados para fines de prevención, detección,
investigación y enjuiciamiento de infracciones penales y de ejecución de sanciones penales), el
nombre del artículo 69 de la normativa de seguridad privada ha pasado a ser «Régimen
Jurídico» y cuenta con dos modificaciones.
Por un lado, se plantea el tema de la potestad sancionadora en caso de incumplirse alguna de
las obligaciones fijadas por la normativa. En concreto, las personas con acceso a datos
personales tendrán una mayor responsabilidad que la que poseían con anterioridad.

Por otra parte, se incide en los límites en el uso de las imágenes de videovigilancia. Este
material se deberá destruir en un máximo de 30 días, con una ampliación del tiempo si se va a
usar en un proceso judicial.

En definitiva, la Ley de Seguridad Privada introduce novedades, pero, sobre todo, recrudece las
sanciones y eleva las responsabilidades de quienes desempeñan una labor dentro del sector de
defensa privada

Analizábamos superficialmente en mi artículo anterior la necesidad que tienen nuestras


empresas de contratar a un Director de seguridad habilitado por el Ministerio del Interior para
que se haga cargo de la protección efectiva e integral de la misma.

Hacía referencia al desconocimiento social de esta figura laboral, hecho que impide una mayor
concienciación y sensibilización empresarial sobre la conveniencia de contar con un profesional
responsable que asuma la importante función de protección, de forma que los trabajadores se
sientan seguros en su función, los clientes accedan al establecimiento o instalación con la
certeza de sentirse seguros y que el empresario sea consciente de que ha dotado a su empresa
(bienes e instalaciones) de la seguridad idónea y adaptada a sus necesidades.

Baste señalar que, según los últimos estudios publicados por el Ministerio del Interior, nuestro
País cuenta con más de 25.000 personas habilitadas como directores de seguridad privada y,
sin embargo, solo desempeñan esa función un número que no llega a superar el millar.

Y es que, siendo una figura creada legalmente para fomentar e incrementar la protección, el
desconocimiento de su existencia provoca que pocas veces se recurra a la contratación de este
personal, que no nos olvidemos, puede alternar las funciones propias de seguridad, a
diferencia de lo que pasa con otras profesiones de seguridad privada, con otras que le pueda
asignar la empresa para rentabilizar u optimizar su contratación.

Ese desconocimiento de esta función laboral impide/dificulta un efectivo reconocimiento social


de nuestra profesión, lo que debería obligar al Ministerio del Interior a implantar medidas y
políticas que “descubran” esta figura laboral y aumenten la sensibilización empresarial para
dotar a sus actividades de un director de seguridad habilitado por el Ministerio del Interior.

La Administración se debe involucrar en esa tarea pero también en la de fomentar en nuestra


clase política la necesidad de adaptar la legislación reguladora de materias de seguridad
privada a las demandas actuales de nuestra sociedad.

El primer paso sería la publicación, por fin, de un reglamento desarrollador de la Ley que le
otorgue la consistencia necesaria, pero quizás no deberíamos olvidar que el devenir social ha
venido deparando numerosos avances tecnológicos y nuevas áreas de actuación que no se
encuentran debidamente reguladas en la Ley de Seguridad Privada del año 2014 por lo que, a
lo mejor, sería importante redactar una nueva Ley (o una reforma de la actual) a la que se le
dote de cierto dinamismo para poder ir asumiendo la regulación de todo lo nuevo e innovador
que se va presentado día a día.
En este terreno también se hace necesario ahondar en la formación exigible al personal de
seguridad privada y, más concretamente, al director de seguridad, el cual, al asumir una
función labora imprescindible, debe tener una capacitación que sea coherente con aquella
responsabilidad.

La formación generalista se constata hoy en día que es insuficiente y que se hace necesaria una
especialización en las diferentes materias porque aunque la seguridad es un argumento único,
la aplicación de la respuesta ante los riesgos puede diferir en su formulación.

Y es que no será lo mismo desempeñar esta función en un centro comercial como en una
infraestructura crítica.

Para cada labor, se precisará una especialización profunda y exhaustiva que capacitará al
director de seguridad para cumplir con esa función de forma óptima y efectiva.

Es por ello que esa formación deberá estar directamente relacionada con las demandas
objetivas de seguridad de cada empresa concreta, de forma que, como ejemplos de esa
afirmación:

1. En las infraestructuras críticas, el riesgo extremo vendrá condicionado en atentados y


en la aparición de riesgos concretos que dificulten o interrumpan la actividad de esa
infraestructura, por lo que será necesaria una especialización sobre esas materias al
objeto de abordar con garantías cualquier incidente que se pueda presentar.

2. En el sector bancario, la seguridad priorizará la ciberseguridad, como medio para


garantizar la protección de datos y la seguridad informática de los datos y cuentas de
los clientes, aunque sin olvidar en ningún momento la protección física que proteja a
sus instalaciones contra actos delictivos o vandálicos.

3. En el sector de innovación tecnológica la seguridad de los datos de usuarios y


proveedores adquiere gran importancia, al mismo tiempo que la ciberseguridad se
convierte en el factor más determinante de una correcta protección.

4. En el sector farmacéutico, al igual que en otras muchas facetas empresariales, además


de esa protección física, se precisará formación en materias de protección de la
propiedad intelectual junto con la protección contra ataques informáticos, siendo
también imprescindible la implantación de protocolos de actuación que garanticen la
homologación de los productos utilizados y el almacenamiento y distribución de los
mismos, garantizándose de esta forma la efectiva y correcta cadena de custodia.

5. En el sector de la distribución, la protección de la actividad requiere una


especialización adecuada para dotar a esas empresas de la seguridad que les
demandan clientes y empleados. La lucha contra actos vandalicos tiene gran empaque
en este sector aunque también influyen los temas ya reseñados de protección contra
ataques de ciberdelincuencia, de la protección de datos y de la custodia en la cadena
de suministro y de distribución, lo que también conlleva una protección dirigida al
almacenamiento de productos.

6. En el sector de movilidad de la ciudadanía y de mercancías, adquiere gran importancia


la protección contra accidentes, por lo que la aplicación de la prevención será,
nuevamente fundamental. Tampoco hay que descartar el riesgo de atentados.
Qué duda cabe que hay facetas en la protección que podrán ser, inicialmente argumentadas
como generalistas, pero que, en una segunda fase, precisarán de una concreción mucho más
detallada de esa protección en cuanto la apliquemos a una determinada actividad.

Como ejemplos, podríamos citar la protección contra el riesgo de incendio, que es común a
cualquier actividad social que se desarrolle pero que precisa, según cada caso, de una
adaptación óptima de medios y sistemas a las demandas que presenta la actividad concreta
que se quiere proteger.

Por lo tanto, queda en evidencia que las necesidades de protección pueden variar según el
sector o actividad empresarial que queramos analizar, de ahí que la formación del director de
seguridad deba estar formulada en consonancia con la protección concreta que se quiere
afrontar.

Es importante destacar que, actualmente, la Ley nuestro Reglamento reseñan un mínimo de


situaciones en las que es necesaria la constitución de un departamento de seguridad y, por
tanto, la contratación de un director de seguridad habilitada, ya que el requisito fundamental
para que existe aquel, es que haya un director de seguridad a su cargo.

Obviando la posibilidad legal de la creación del departamento de seguridad de forma


voluntaria por parte del empresario o responsable de la actividad, acción que se ve
entorpecida por el desconocimiento social de esta figura laboral, quiero centrar mi exposición
en los escasos (a mi manera de ver el tema) supuestos en los que la ley y el Reglamento obligan
a la creación de un departamento de seguridad.

Estos son:

• con carácter obligatorio por disposición expresa:

1. Centros, establecimientos e inmuebles que cuenten con un servicio de


seguridad integrado por veinticuatro o más vigilantes, y cuya duración prevista
supere un año; y

2. Bancos, Cajas de Ahorro y demás Entidades de Crédito.

• con carácter obligatorio por decisión gubernativa:

1. Cuando la naturaleza o importancia de la actividad económica que


desarrollan las empresas y entidades privadas, la localización de sus
instalaciones, la concentración de sus clientes, el volumen de los fondos o
valores que manejen, el valor de los bienes muebles u objetos valiosos que
posean, o cualquier otra causa lo hiciesen necesario, el Secretario de Estado de
Seguridad para supuestos supraprovinciales, o los Delegados y Subdelegados
del Gobierno, podrán exigir a la empresa o entidad que adopte, conjunta o
separadamente, una serie de servicios o sistemas de seguridad, entre los que
se encuentra la creación del Departamento de Seguridad.

2. Cuando lo disponga la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil para


supuestos supranacionales, o el Subdelegado de Gobierno para la provincia,
atendiendo al volumen de medios personales y materiales, al sistema de
seguridad de la entidad o establecimiento, así como a la complejidad de su
funcionamiento y el grado de concentración de riesgo.
Analizadas esas expresiones legales, a lo mejor, podríamos darnos por satisfechos en cuanto a
las exigencias legales pero nada más lejos que la realidad.

Ni las Subdelegaciones ni la DGP, versus DGGC, se atreven, en la inmensa mayoría de los casos
y extrayendo de esta afirmación exclusivamente situaciones muy concretas y específicas, a
exigir a las empresas la adopción de medidas de seguridad privada entre las que destaca la
constitución de un departamento de seguridad y ello, a pesar de que los mandos policiales son
perfectos conocedores de la existencia de figuras laborales y de medios y sistemas de
protección que podrían contribuir decisivamente en la protección de esas empresas,
reduciendo su exposición al riesgo y, por tanto, su vulnerabilidad.

Una veces por falta de medios de inspección, otras por dejadez o desidia y en otras ocasiones
por supuestos vacíos legales que permiten su incumplimiento, esta posibilidad legal de obligar
a una empresa a adoptar medidas de seguridad cae en saco roto.

Es por ello que se deberían incrementar normativamente los supuestos en los que la existencia
de un departamento de seguridad fuese obligatoria por Ley, como medio para aumentar los
niveles de protección de cada una de las empresas, instituciones o actividades que se
pretendan proteger.

No es lógico que, si la seguridad es uno de los pilares básicos de la convivencia humana (así lo
consagra nuestro Ordenamiento), se deje al arbitrio del empresario la adopción de medidas de
protección en el ámbito privado.

Por último y para cerrar estas reflexiones, creo sinceramente que la concienciación empresarial
de la importancia de la labor de los directores de seguridad, debe venir como consecuencia
directa de:

• La implantación de políticas activas administrativas de difusión de esta concreta


actividad laboral;

• El incremento de la labor inspectora por parte de las Autoridades con competencia


sobre la materia;

• La publicación, clara y consecuente con las demandas sociales y empresariales, de una


nueva regulación sobre los servicios de seguridad privada, su obligatoriedad y su
desarrollo;

• El incremento de los supuestos en los que debe ser creado un departamento de


seguridad en las empresas, instalaciones y actividades que se regulen;

• El incremento formativo del personal de seguridad privada, específicamente de los


directores de seguridad, lo que implica necesariamente especialización y
profesionalización de esta actividad laboral;

• El aporte económico de las empresas de seguridad, a modo siempre de inversión


nunca como gasto, de las inversiones necesarias en tecnología e innovación.
Sobre habilitación de Jefe y Director de Seguridad, acorde a la nueva Ley 5/2014

Por considerar de interés para el personal de Seguridad Privada y ante las numerosas y
diferentes consultas efectuadas relativas a la obtención de la habilitación de Jefe de Seguridad
mediante Diploma de Director de Seguridad, se participa que:

Tras la entrada en vigor de la nueva Ley 5/2014 de Seguridad Privada, acorde a su Art. 29.1.b.,
que establece para la habilitación:

”Para los jefes y directores de seguridad, en la obtención bien de un título universitario oficial
de grado en el ámbito de la seguridad que acredite la adquisición de las competencias que se
determinen, o bien del título del curso de dirección de seguridad reconocido por el Ministerio
del Interior.”

Por lo tanto, aquellas personas que estén en posesión del Diploma de Director de Seguridad,
obtenido tras la realización de cualquiera de los “Cursos de Dirección de Seguridad”
autorizados por el Ministerio del Interior, podrá solicitar tanto la habilitación de Director de
Seguridad como la habilitación de Jefe de Seguridad, siempre que cumplan los requisitos
generales establecidos en el artículo 28 de la citada Ley de Seguridad Privada, puesto que para
que se les expida la tarjeta de identidad profesional que incluya todas las habilitaciones de que
disponga el titular, habrá de comprobarse que reúne los requisitos necesarios (Artículo 27.9).

Por ello, será necesario aportar la siguiente documentación:

− Instancia de solicitud de la/s nueva/s habilitación/s, cumplimentada y firmada, (además de


firmar en la misma el apartado de autorización para la consulta de antecedentes penales).

− Declaración Jurada.

− Título o Certificado del Curso universitario homologado por el Ministerio Interior para
la habilitación como Director de Seguridad, en caso de solicitar por primera vez las o la
habilitación como Director o como Jefe. (No será exigible la entrega del Diploma de Director
cuando ya haya sido entregado para la habilitación anterior como Director de Seguridad)

− Certificado médico. (Exentos los que están ejerciendo en activo actualmente en Seg. Privada
–Director de un Departamento dado de alta en el Ministerio del Interior, Vigilante, escolta, etc.,
o sean miembros en activo de las FF.CC.S).

− Certificado de estudios de Bachiller o superior para la primera habilitación. (Se pude sustituir
por fotocopia de la Tip de Director, si ya se aportó para la habilitación anterior como Director
de Seguridad)

− Un curriculum actualizado.

− Tres fotografías.

− Pago de tasas. (De habilitación: tarifa sexta; más compulsas).

Se adjuntan los Formularios de Habilitación, ya adaptados a este respecto.

Dichos trámites y presentación de documentación podrán realizarse ante la Unidad Central de


Seguridad Privada del Cuerpo Nacional de Policía en Madrid, o ante cualquiera de las Unidades
Territoriales de Seguridad Privada. (Una por provincia más las de Gijón, Vigo y Algeciras).
Competencias de la Guardia Civil en Seguridad Privada

En relación a la Seguridad Privada, la Guardia Civil, en virtud de lo dispuesto en la Ley 5/2014,


de 4 de abril, de Seguridad Privada (B.O.E. núm. 83, de 5 de abril de 2014), y normativa de
desarrollo, tiene encomendadas las siguientes competencias:

• Armas de las empresas de seguridad y su personal:

o Control de las armas.

o Concesión de las licencias tipo C.

o Armeros para la custodia de las armas.

o Ejercicios de tiro.

o Instructores de Tiro.

• Guardas Rurales y sus especialidades:

o Control administrativo.

o Centros de Formación.

o Profesores de los Centros de Formación de los Guardas Rurales y sus


especialidades.

• La comunicación operativa con las empresas de seguridad privada y su personal, en el


ámbito de responsabilidad de la Guardia Civil, de acuerdo con la distribución de
competencias establecida en la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Las competencias atribuidas a la Guardia Civil se llevan a cabo por:

• La Intervención Central de Armas y Explosivos (ICAE), en todo lo concerniente a armas


y explosivos.

• El Servicio de Protección y Seguridad (SEPROSE), en las cuestiones que la Ley de


Seguridad Privada asigna a la Guardia Civil.

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