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I.- Funciones, Características Generales y Fases de la Percepción1
1.- La Relación Organismo-Ambiente
Una de las características básicas del organismo humano es el hecho de mantener una relación
dinámica con el medio ambiente, comprendiendo este último tanto los estímulos físicos y sociales
externos como los estímulos internos generados por el organismo. En ese proceso interactivo
tanto el organismo como el medio se modifica y es esa modificación recíproca el mecanismo que
facilita la adaptación o ajuste del organismo a las complejas circunstancias ambientales. Las
grandes realizaciones humanas, manifestadas a través de productos científicos, culturales,
artísticos y tecnológicos, no son otra cosa que una muestra de la forma en que el hombre cambia
su ambiente mediante sus procesos conductuales.
Un análisis superficial de la relación organismo-ambiente hace pensar que el punto de
partida para la acción sobre el medio subyace en fuerzas motivacionales de carácter fisiológico
que crean ciertas exigencias corporales prioritarias cuya satisfacción es indispensable para la
supervivencia del individuo. En este primer nivel interactivo el comportamiento se reduce, casi
exclusivamente, a una gama de respuestas reflejas las cuales, no obstante su simplicidad, son lo
suficientemente efectivas como para garantizar la supervivencia. A medida que progresa el
desarrollo ontogenético la interacción se hace cada vez más compleja, el comportamiento del
individuo se va independizando de los actos reflejos simples y predominan las conductas
resultantes del aprendizaje. Conjuntamente con la adquisición de conductas, el sujeto va
adquiriendo la capacidad de atribuir significados tanto a los objetos y eventos ambientales como
a su comportamiento. Se puede decir que el organismo afina su capacidad para percibir el medio
ambiente, siendo los procesos perceptuales la base para conductas cognoscitivas superiores como
el pensamiento, la imaginación, la formación de conceptos y la solución de problemas.
En consecuencia, aunque fundamentada en una serie de mecanismos innatos, la
percepción es un proceso conductual aprendido resultante de la interacción entre el organismo y
su ambiente. Ello permite inferir que punto de partida para la percepción subyace en mecanismos
innatos de respuestas los cuales al actuar en conjunción con las necesidades biológicas
determinan a los procesos de aprendizaje. Pero, evidentemente, la percepción es un proceso algo
más complejo dadas las relaciones estrechas que se establecen entre percepción, cognición y
adaptación.
2.- Algunas Funciones de la Percepción
La percepción es un proceso básico para comprender la relación entre el organismo y su
ambiente. Los diversos enfoques de la psicología establecen relaciones entre estímulos y
percepción y entre ésta y el conocimiento y representación del mundo. En un intento de
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Este texto forma parte de un trabajo sobre el proceso de percepción: Navarro, A. (1991). Percepción. Material
mimeografiado. Caracas, Venezuela: Cátedra de Psicología General, Escuela de Psicología, UCV.
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integración se puede considerar que percibir significa captar información ambiental, identificarla,
atribuirle significado y representársela en la estructura cognitiva.
Como proceso, la percepción cumple una serie de funciones entre las cuales destacan:
a. Extracción de información. Mediante la percepción el organismo extrae información de su
ambiente, logra conocimiento del mismo y se lo representa internamente. Esas
representaciones adquiridas a través de la percepción son importantes en la interacción
individuo-medio y en la manera como se responderá en el futuro ante situaciones estimulativas
equivalentes. La extracción de información hace que los procesos cognitivos comiencen con
los fenómenos perceptuales.
b. Orientación. Los conocimientos que una persona adquiere acerca del mundo le permiten
orientar su conducta respecto a objetos y eventos. Por otra parte, la capacitan para detectar
cambios ambientales y actuar de acuerdo a ello. Las personas se orientan respecto a la
ubicación de los objetos en el espacio, su posición, forma, color, tamaño, dirección etc.
c. Activación. Los procesos perceptuales permiten mantener una activación continua del cerebro.
Esta activación cortical es indispensable para el funcionamiento de los organismos ya que es
indispensable estar atento a los cambios que ocurren en el contexto. Se ha demostrado
experimentalmente que la falta de estimulación altera el funcionamiento cognitivo en áreas
como la atención, la solución de problemas y los procesos de pensamiento en general. Lo
dicho anteriormente ha sido demostrado en los experimentos de privación sensorial realizados
por Bexton, Heron y Scott (1954). En esos experimentos se limitaba la cantidad y calidad de la
información sensorial que afectaba a los sujetos, en particular aquella estimulación de tipo
auditiva. Los resultados demostraron que los sujetos sometidos a privación sensorial revelaban
ciertas reacciones inesperadas, entre ellas disminución en la ejecución en tareas sencillas que
requerían concentración y pensamiento organizado. También, en algunos casos, se observaron
alucinaciones y un decremento en la frecuencia de la actividad eléctrica del cerebro.
d. Estructuración y organización. Los procesos perceptuales permiten al organismo estructurar y
organizar la información proveniente del medio. Como se describirá al presentar los principios
gestálticos, no se perciben atributos aislados sino totalidades o formas significativas.
e. Reconocimiento e identificación. Este proceso se cumple de diversas maneras siendo una de
ellas la de comparar la información presente en el almacén sensorial con los modelos que se
activan en el sistema de memoria a largo plazo. El reconocimiento y la identificación indican
al sujeto cuál es el estímulo que está afectando su sistema sensorial. Por ejemplo, una letra,
una palabra, un color o un objeto específico.
f. Clasificación. A través de la percepción se seleccionan aquellos rasgos que son distintivos de
cierto tipo de estímulos y con base en dichas características los eventos ambientales se dividen
en categorías. Esas categorías son abstracciones conceptuales que permiten establecer
equivalencia entre estímulos. Es decir, se considera que algunos estímulos son equivalentes
porque presentan rasgos comunes y ello es así aunque existan algunas diferencias entre ellos.
La clasificación significa agrupar en una misma categoría conceptual estímulos parecidos y
responder ante ellos con conductas también similares.
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g. Diferenciación. Es un proceso opuesto a la clasificación. A través de la diferenciación se
aprende a discriminar captando diferencias mínimas entre estímulos pertenecientes a una
misma categoría.
h. Extracción de significado. Además de los procesos de reconocimiento, clasificación y
discriminación, una consecuencia de la percepción es atribuir significado a los estímulos. Esto
consiste en saber qué es lo que se está percibiendo. La extracción de significado se vincula
estrechamente con los mecanismos de representación del conocimiento.
i. Representación. Los productos de la percepción quedan almacenados en la memoria a largo
plazo a manera de representaciones mentales. Estas representaciones, independientemente de
su naturaleza, constituirán los marcos de referencia a partir de los cuales se evaluarán las
percepciones posteriores. Así, la representación indica que otro papel de la percepción reside
en su capacidad para generar aprendizaje.
3.- Algunas Características de la Percepción
Cualquier intento por definir la percepción resulta incompleto. Sin embargo, existen
características del proceso que pueden usarse como criterios para una delimitación del mismo. Al
respecto, Osgood (1969) hace las siguientes consideraciones:
a. La percepción comprende la organización de acontecimientos sensoriales periféricos. A
nuestro derredor vemos objetos que poseen formas, que están ubicados en el espacio y no
simples conglomerados de puntos de color.
b. La percepción manifiesta poseer propiedades holísticas, de todo o nada; es decir, una
estructura de puntos o de líneas puede dar origen a una percepción completa de un cuadrado o
de un cubo.
c. La percepción demuestra que los objetos exhiben constancia en grado elevado; una cosa
blanca sigue pareciendo blanca a pesar de las grandes variaciones de luminosidad que
observamos desde la mañana a la tarde.
d. Los objetos también son transponibles; un estímulo triangular puede dirigirse a muchas
partes de la retina sin provocar una respuesta turbadora.
e. Los objetos operan selectivamente; para el organismo hambriento los objetos relacionados
con el alimento adquieren cualidades de figura.
f. Los procesos percpetuales son muy flexibles. La forma regular de cuadros blancos y negros
de un piso de cemento adquiere una asombrosa variedad de organizaciones transitorias al
contemplarla.
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4.- Fases de la Percepción
Si usted va caminando, tranquilamente, por una calle de la ciudad y, de pronto, escucha el sonido
de un disparo, posiblemente reaccione de diversas maneras. Puede dirigir su rostro hacia el lugar
donde escuchó el disparo; puede acelerar la marcha o correr; puede tratar de protegerse entrando
a un almacén que esté abierto; o también puede quedarse estático sin saber qué hacer. Esas son
algunas posibles conductas observables que usted manifiesta como consecuencia de haber oído
un disparo. Usted también puede desencadenar una serie de respuestas inobservables, internas,
sólo perceptibles por usted mismo.
Sin embargo, lo importante en esta situación es que usted percibió un disparo y que esa
percepción ocurrió simultáneamente a la ocurrencia de un hecho físico. No obstante, entre el
acontecimiento físico (el disparo) y su percepción (conciencia de que se trata de un disparo)
ocurrió una cadena de eventos fisiológicos y psicológicos en su organismo, pero los
acontecimientos fueron tan rápidos que usted no tuvo tiempo para percatarse de ellos. Esa cadena
de eventos definen las fases del proceso perceptual; es decir, caracterizan a los sucesos que
ocurren desde que los órganos receptores detectan un estímulo hasta que nos damos cuenta (nos
hacemos conscientes) del mismo. Empero el proceso perceptual es complejo y en su esencia no
puede fraccionarse. Pero para su mejor estudio y comprensión es necesario escindirlo en etapas o
fases indicadoras de lo que sucede entre el inicio del proceso y la respuesta perceptual. Ahora
bien, para que ocurra el proceso perceptual es necesario que existan una serie de condiciones o
determinantes, algunas de las cuales dependen de las características del medio ambiente que nos
rodea mientras que otras son propias del organismo que percibe. Así la percepción de un disparo
requiere que el organismo esté en capacidad de detectarlo.
Desde un punto de vista descriptivo podemos dividir el proceso perceptual en seis fases o
etapas básicas: Captación sensorial, transducción y codificación, conducción de la información,
recepción cortical de la información, actividad intercurrente del cerebro y respuesta perceptual.
1) Captación Sensorial
En el medio ambiente hay objetos y eventos y los cambios que se producen en la energía
constituyen los estímulos para la percepción. En el organismo, por otra parte, existen órganos
sensoriales especializados (receptores) con capacidad para captar las variaciones energéticas que
ocurren en el medio.
Estas dos variables –estímulos y receptores– interactúan para ocasionar la primera fase del
proceso: la captación sensorial. Entendida en sentido limitado, la captación sensorial se da
cuando un estímulo próximo incide sobre un determinado grupo de células sensoriales.
Es evidente que esta fase inicial requiere de una discriminación elemental de naturaleza
física, puesto que normalmente cada órgano receptor detecta un solo tipo de estimulación hecho
este que, a su vez, es representativo del contacto más primitivo y rudimentario con la información
ambiental. Este proceso constituye la entrada de la información al sistema viviente y el primer
paso para que dicha entrada ocurra.
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2) Transducción y Codificación
Una vez cumplida la fase de captación, el fenómeno perceptual se prolonga a través de
una secuencia de procesos inmediatos que se generan en el organismo. Es interesante destacar
que si bien los estímulos físicos constituyen el punto de partida de la percepción, lo que llega al
cerebro y éste interpreta es una energía de otra naturaleza.
El cerebro trabaja con impulsos nerviosos de carácter electroquímico. Por ende, la energía
estimulativa requiere transformarse en energía nerviosa, función que es realizada por los
receptores especializados. La transformación de la energía física en mensajes informativos
utilizables por el sistema nervioso es la transduccion sensorial (Forgus, 1972). La preservación
de la información estímulo en los patrones de impulso es la codificación (Day, 1973).
Aún no se sabe con exactitud cómo se produce el proceso de transducción. En algunos
casos –como en la visión– los procesos son de naturaleza fotoquímica. En otros, las acciones son
de carácter mecánico –como ocurre con el oído, los sistemas táctiles, musculares y cinestésicos.
En cuanto a los sentidos del gusto y del olfato la información que se tiene es muy escasa. En
relación con el olfato se ha sugerido que el tamaño, forma y carga eléctrica de las moléculas
gaseosas son factores determinantes para que ocurra la transducción sensorial.
3) Conducción de la Información
Los impulsos nerviosos codificados y preservados requieren ser conducidos hasta las
correspondientes áreas sensoriales del cerebro para que pueda ocurrir la respuesta perceptual. En
este sentido, el organismo, y en particular el sistema nervioso central, actúa como un canal
transmisor que conduce mensajes desde los receptores hasta las diferentes zonas corticales
estableciéndose circuitos intermediarios en los centros nerviosos situados en la médula y en la
subcorteza. Esta función conductora es ejecutada por las neuronas sensoriales o aferentes.
Además de estas neuronas, en los centros intermedios existen las neuronas de asociación cuya
función es la de permitir el paso de la información desde las neuronas sensoriales aferentes hasta
las neuronas motoras o eferentes las cuales, a su vez, transmiten hacia los mecanismos de
respuesta. De acuerdo a lo anterior, la percepción, desde el punto de vista anatomofisiológico,
funciona en forma parecida a cualquier arco reflejo de los comúnmente descritos. No obstante, la
complejidad de la respuesta perceptual está determinada por los procesos psicológicos de
mediación, por las experiencias previas, las disposiciones, los intereses y motivos, etc.
4) Recepción Cortical
La cuarta fase de la percepción está representada por la llegada de los impulsos nerviosos
o mensajes informativos a la corteza cerebral, particularmente a las denominadas zonas
sensoriales.
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La consideración de esta etapa en el análisis es importante porque conduce al viejo
problema de la diferencia existente entre sensación y percepción. La psicología tradicional
consideró que sensación y percepción eran dos procesos separados, siendo el criterio
predominante en el enfoque conductista clásico. Para estos teóricos la percepción se cumplía en
dos etapas: una representada por la sensación y la otra constituida por la percepción en la que se
atribuía significado a la información proveniente del ambiente. Por otra parte, los psicólogos
estructuralistas, interesados en el análisis de la conciencia, enfatizaron en la sensación como el
átomo psíquico irreductible siendo la percepción una combinación de sensaciones mediante las
leyes de asociación.
Algunos autores han establecido la diferencia basándose en los aspectos fisiológicos y
psicológicos del proceso. Se ha considerado a la sensación como la primera fase del proceso
perceptual, abarcando desde la recepción de los insumos hasta la llegada del impulso al centro
cortical correspondiente. La percepción sería de carácter psicológico siendo su función la de
interpretar los mensajes entrantes. En la actualidad se considera que sensación y percepción
constituyen un continuum físico-psicológico, incluyendo a ambos bajo la denominación de
procesos sensorperceptivos.
5) Actividad Intercurrente del Cerebro
Una vez que los mensajes han alcanzado la corteza, el cerebro puede actuar en dos
formas. Es factible que actúe como una estación receptora de relevo, la cual recibe la
información y la envía directamente al sistema de respuesta. La otra alternativa es que se
comporte como un sistema de procesamiento. En este último caso, antes de dirigir la información
hacia los sistemas de respuestas el cerebro selecciona, discrimina, identifica, clasifica y atribuye
significados.
6) Experiencia Perceptual o Respuesta
Es la última etapa del proceso y está constituida por la respuesta o salida. En teoría, una
respuesta explícita es lo único que puede demostrar que un sujeto ha percibido un estímulo. La
respuesta puede ser motora, glandular o verbal. En la vida real la percepción no siempre se
expresa a través de conductas observables, porque la percepción también puede darse sólo a nivel
de la experiencia subjetiva. Si ello ocurre, la introspección y los reportes verbales de los sujetos
son herramientas valiosas para obtener información acerca de cómo ocurren los procesos
perceptuales.
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II. Enfoques Teóricos Acerca de la Percepción
Así como existen múltiples definiciones de percepción hay también una diversidad de enfoques
teóricos, cada uno de los cuales difiere en cuanto a la forma de interpretar el proceso, en lo
relativo al papel concedido a la experiencia o a los determinantes innatos, en las perspectivas
objetiva o subjetiva desde las cuales se considere al fenómeno, en el énfasis en uno u otro tipo de
fenómeno perceptivo y en las características de los constructos que utilicen.
Presentar un estudio exhaustivo y profundo de todos los enfoques existentes acerca de la
percepción es una tarea que sobrepasa los propósitos de este trabajo. En consecuencia, se
delimitarán los rasgos fundamentales de aquellas tendencias que se consideran más significativas
y de mayor importancia para el estudio de la percepción. Se hará una síntesis de los postulados
básicos de la escuela estructuralista, de diversas derivaciones funcionalistas, de los principios
fundamentales de la psicología gestáltica y algunas consideraciones acerca de la teoría del
procesamiento de la información.
A. ESTRUCTURALISMO Y PERCEPCIÓN
Para la escuela estructuralista, cuyos supuestos más importantes fueron establecidos por
Wundt y desarrollados posteriormente por Titchener, “la percepción es el resultado del
aprendizaje sumado a las sensaciones puras. Las percepciones deben analizarse para encontrar los
elementos psicológicos más básicos de las sensaciones” (Wolman, 1968, p. 273).
Dentro del marco de referencia de la psicología estructuralista, hablar de percepción
significaba, necesariamente, referirse a la conciencia y las sensaciones. Recuérdese que en esta
conceptualización de la psicología un principio fundamental consistía en considerar que la
experiencia inmediata o conciencia estaba constituida por tres elementos: sensaciones, imágenes
y sentimientos. Cada uno de esos constituyentes primarios se combinaba para dar origen a
procesos de mayor complejidad. Así las imágenes se unían para constituir el pensamiento y los
sentimientos se mezclaban dando origen a las emociones. Por su parte, las sensaciones se
sumaban y el resultado de esa sumatoria constituía parte destacada de la percepción.
Es evidente que las sensaciones al combinarse constituían parte esencial de la percepción
porque ellas, en sí mismas, no representaban la totalidad del proceso. Para que hubiese
percepción era necesaria la experiencia previa, resultante de los procesos de aprendizaje. Para
Wundt y Titchener existían los estímulos ambientales con características tales como forma, color,
tamaño, peso, intensidad de tono y textura. Estas características se conceptualizan como atributos
sensoriales, los cuales eran captados por los receptores y la energía era conducida hacia la
corteza cerebral a través de las neuronas aferentes. Cada atributo era llevado a la corteza sensorial
como una unidad independiente.
El reflejo de los atributos sensoriales en la corteza cerebral constituía la sensación. Es de
hacer notar que las sensaciones reflejadas en la corteza cerebral guardaban una relación de
identidad con las características o atributos del objeto a partir del cual se originaban; es decir,
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existía un isomorfismo entre la sensación reflejada en la corteza y las características del objeto
fuente de dicha sensación.
Pero además de la sensación se requería de otro evento para que se cumpliese el proceso
perceptual: el aprendizaje, incorporado en la mente de las personas a manera de experiencia
previa. Para que ocurriese la percepción era imprescindible que la experiencia inmediata o
sensación se integrase a la experiencia mediata. Esa integración entre las experiencias inmediata
y mediata permitía asignar significado a las sensaciones inicialmente puras.
En el lenguaje de la psicología estructuralista, y sintetizando lo expresado antes, puede
decirse que una percepción está constituida por tres aspectos básicos: a) las sensaciones, las
cuales se agrupan según las leyes que rigen los procesos atencionales; b) la experiencia previa,
representada en forma de imágenes mentales; y c) el significado. Las sensaciones e imágenes
forman el núcleo o foco de la percepción. A su vez, las sensaciones e imágenes se complementan
unas a otras para asignarse un significado y ese significado constituye el contexto para la
percepción. El uso de esa terminología ha hecho que se denomine al enfoque estructuralista
acerca de la percepción teoría contextual del significado o teoría del núcleo-contexto.
De lo anterior se deduce que para el estructuralismo lo perceptual pertenece al plano
subjetivo. En principio, el estudio del proceso se realiza en forma interactiva con otros de índole
psicológica. En primera instancia destaca el concepto de conciencia inmediata, definida como la
aptitud del individuo para “darse cuenta” de lo que en un momento determinado está ocurriendo a
su alrededor. Luego está la conciencia mediata o “mente” que es el reservorio de toda la
experiencia previa de un sujeto y por ende es resultante del proceso de aprendizaje. De tal manera
que sin aprendizaje es imposible que ocurra percepción. En ese sentido el estructuralismo
anticipa muchos conceptos incorporados a la psicología cognoscitiva de mayor recencia. Por una
parte está la manera como la experiencia anterior determina en gran parte lo que se percibe en el
presente. Además destaca la presencia de los procesos atencionales ya que la integración de las
sensaciones en la conciencia se rige por las leyes que gobiernan a la atención. También en la
psicología estructuralista está implícita la idea del procesamiento ascendente, concepto básico en
los modelos recientes fundamentados en el procesamiento de la información.
El procesamiento ascendente significa que la percepción, y en consecuencia la atribución
de significado a los estímulos, se cumple desde niveles inferiores hacia niveles superiores, o sea,
de abajo hacia arriba. Esto quiere decir que la percepción se sucede por etapas que van desde
abajo hacia arriba, partiendo de los estímulos de entrada y concluyendo con la atribución de
significados y la respuesta perceptual.
B. FUNCIONALISMO Y PERCEPCIÓN
William James es considerado como uno de los autores que influyó en el desarrollo de la
psicología funcionalista. Su enfoque se centra en la conciencia, pero a diferencia del
estructuralismo la conciencia es vista como un proceso dinámico, cambiante que se encuentra en
un flujo perpetuo. Por otra parte, las experiencias que suceden en la conciencia son siempre
cualitativamente distintas aunque se trate de situaciones estímulos parecidas. Ninguna
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experiencia es idéntica a otra. Para James, la percepción “es la conciencia de cosas materiales
particulares presentes a los sentidos” (James, 1961, p. 172). Obsérvese que en la definición de
este autor, al igual que en la óptica estructuralista, la percepción consiste en un darse cuenta y se
rige por los principios del procesamiento ascendente ya que lo que se revela en la conciencia son
eventos materiales actuando sobre los órganos sensoriales.
Como escuela psicológica el funcionalismo es de raigambre netamente norteamericana.
No constituyó un movimiento coherente pero, aún así, autores como Harvey, Carr, Ames y
Gibson, entre otros, comparten algunas ideas que les asignan cierta unidad. En primera instancia,
los funcionalistas desarrollan una psicología cuyo objeto de estudio y fuente de datos provienen
tanto de lo externo observable como de lo interno inferido. Así se plantean que tanto la conducta
como la conciencia son materias de interés para el psicólogo. La aceptación de lo objetivo y de lo
indirectamente observable determina la metodología empleada por los funcionalistas, la cual se
basa tanto en la observación externa (extrospección) como en la información reportada por los
sujetos (introspección).
Siguiendo la tradición evolucionista desarrollada por Ch. Darwin, el funcionalismo
destaca el carácter adaptativo de la conducta y de todos los procesos que participan en ella y la
determinan. En consecuencia, como cualquier otra dimensión psicológica, la percepción
desempeña un papel primordial en la adaptación de los organismos a su medio ambiente. Una
evidencia de lo antes dicho es la afirmación de Carr quien al referirse a la percepción la concibe
como un conocimiento de los objetos presentes en relación con ciertos actos de ajuste. Un
análisis de esta definición revela algunas de las características del funcionalismo llevadas al
estudio de la percepción. Cuando se habla de conocimiento, sin duda alguna se está aludiendo a
una dimensión interna constituida por la conciencia. Ese conocimiento es de los objetos
presentes, es decir, de aquellos que en un momento determinado están afectando a los órganos de
los sentidos, y al referirse a actos de ajuste se está explicitando la naturaleza adaptativa del
proceso.
La versión de Carr acerca de la percepción representa al llamado funcionalismo clásico.
En su enfoque, además de las características especificadas antes, se atribuyen otros rasgos
distintivos a la percepción. Entre esos rasgos están:
a. Selectividad. En ningún momento una persona percibe todo lo que está a su alrededor.
Existen muchos factores que determinan qué es lo que un sujeto percibirá de una
situación. Entre tales factores algunos pertenecen al organismo y otros al medio ambiente
donde dicho organismo se encuentre inmerso. Pero en el marco de referencia de la
psicología funcionalista clásica, el carácter selectivo de la percepción está determinado
por los procesos atencionales y en particular por la naturaleza selectiva de estos. Por lo
tanto, los factores determinantes de la atención son los mismos que rigen a los procesos
perceptivos.
Hay que señalar que en principio la atención es un proceso que permite a la conciencia
focalizarse en algunos aspectos del amiente y descentrarse de otros. En el lenguaje de
William James, atender significa desatender. La selectividad de la atención parte de un
proceso inhibitorio que permite al organismo expulsar del campo perceptivo aquellos
estímulos distractores no pertinentes. Los teóricos actuales del “procesamiento de la
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información” consideran que tales estímulos no pertinentes constituyen un factor de
“ruido” que entorpece el procesamiento adecuado de los inputs estimulativos. Además del
proceso inhibitorio, la percepción se cumple a través de un mecanismo de síntesis. En este
proceso de síntesis interviene el organismo como una totalidad logrando de esa manera
que la percepción sea efectiva en cuanto al logro del ajuste al ambiente.
Obsérvese que en este planteamiento los mecanismos atencionales son requisitos
indispensables para que se dé la percepción, siendo la atención la fase inicial del proceso
perceptual. En la actualidad este supuesto es discutible ya que en muchos modelos se
supone que primero ocurren los procesos de percepción y reconocimiento que propician la
representación y reconocimiento de los ingresos estimulativos. Una vez reconocido el
estímulo intervienen los procesos atencionales para seleccionar cuál información pasará al
sistema de memoria a corto plazo y cuál será expulsada del sistema cognitivo de
procesamiento.
b. Organización. La escuela funcionalista enfatizó en los procesos de aprendizaje llevados a
cabo por el organismo para ajustarse al ambiente. Los resultados del aprendizaje se
mantienen en el llamado almacén de memoria a largo plazo, el cual es el reservorio de las
experiencias pasadas de un individuo. Dichas experiencias previas se añaden a la
información que ingresa al sistema sensorial y por esa vía asignan organización a dichas
entradas dándoles un carácter de totalidad. Se deduce entonces que toda percepción es una
totalidad organizada.
c. Significatividad. La información contenida en el almacén de memoria a largo plazo
cumple otra tarea básica en el proceso perceptivo. Ellas facilitan el reconocimiento e
interpretación de los estímulos y a partir de estas funciones se les asigna significado. Para
atribuir significado a los estímulos de entrada, las experiencias previas pueden activarse
de manera completa o sólo en forma parcial. Que ocurra una u otra alternativa dependerá
de la potencia de los aprendizajes previos, entendida esa potencia como la fuerza de las
asociaciones que se hayan establecido entre ciertos eventos estímulos y ciertas respuestas
del organismo ante dichos estímulos.
El funcionalismo más reciente interpreta la percepción desde una perspectiva más amplia,
destacándose las conceptualizaciones de Ames y de Gibson. Ames propone una teoría que se
conoce con la denominación de funcionalismo transaccional, mientras que E. Gibson fundamenta
su enfoque en el papel de los sentidos como sistemas perceptuales.
FUNCIONALISMO TRANSACCIONAL
El funcionalismo transaccional de Ames parte de un supuesto fundamental: la interacción entre el
individuo y su medio ambiente. En términos funcionalistas esa interacción es denominada
transacción. A través de las transacciones que se efectúan entre el sujeto perceptor y el ambiente,
el primero desarrolla un conjunto de percepciones. Estas percepciones son de carácter psicológico
y permiten al perceptor manejar efectivamente la variedad infinita de imágenes que se forman en
la retina, imágenes estas que constituyen la representación sensorial de los inputs provenientes
del ambiente externo. Sin embargo, las imágenes retinianas por sí solas no permiten la ocurrencia
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de la percepción. Para que esta última ocurra se necesita un proceso activo mediante el cual el
organismo vaya más allá de las imágenes sensoriales proyectadas en la retina y construya una
representación adecuada del mundo real.
El término “construya” es importante porque significa que el mundo percibido no es
idéntico al mundo que afecta a los sistemas sensoriales. Percibir significa construir activamente el
mundo real con base en la información disponible. Para Ames, este proceso de construcción
activa es una inferencia. ¿Cómo es que la mente realiza inferencias para producir una
construcción del mundo objetivo?
El punto de partida son las imágenes de los objetos proyectadas en la retina; después el
sujeto se plantea hipótesis inconscientes acerca de cuál es el objeto que está proyectado, hipótesis
que están fundamentadas en las experiencias previas. Las conjeturas establecidas por el sujeto
perceptor lo llevan a crearse una representación del mundo real o un esquema en términos de la
psicología cognitiva. Este esquema combinado con cualquier dato sensorial o clave estructura un
contexto psicológico o marco de referencia dentro del cual se efectúa la inferencia acerca de qué
es lo que se percibirá.
Gran parte de los trabajos de Ames se han propuesto demostrar cómo los humanos
desarrollan constancias perceptuales y se ajustan al ambiente con base en las mismas. Entre sus
experimentos imprescindibles están los realizados con “el cuarto distorsionado” para constatar las
constancias de forma y tamaño. De dichos experimentos concluye que la constancia de forma no
depende sólo del conocimiento que las personas tienen acerca de los objetos, sino también de
efectos multiplicativos ejercidos por la distancia y ciertos mecanismos retinales.
Se objeta a Ames su énfasis en el hecho de que patrones retinales distintos pueden
percibirse como representaciones de un mismo estímulo, basado en el argumento según el cual la
información disponible en la retina es una base inadecuada para establecer la equivalencia.
También se le objeta haber ignorado la participación de las configuraciones estimulativas para
generar perceptos estructurados así como el no haber propuesto explicaciones para aprendizajes
perceptuales específicos.
LOS SENTIDOS COMO SISTEMAS PERCEPTUALES
Gibson, en contraste con Ames, sostuvo que la información contenida en la proyección
retinal era lo suficientemente detallada y compleja como para desempeñar un papel relevante en
el proceso perceptivo. Según su criterio cuando se toma en cuenta toda la información
proveniente de los datos sensoriales se resuelven muchos de los problemas relacionados con la
equivalencia de estímulos y no se necesita del planteamiento de hipótesis inconscientes ni de
procesos inferenciales para proporcionar una explicación a dichos problemas.
En consecuencia con lo anterior, Gibson afirma que los sentidos son sistemas perceptuales
autónomos, dado que no requieren de asociaciones ni de otras variables intervinientes para
elaborar perceptos a partir de los datos. Destaca el énfasis hecho en los estímulos y el ambiente
en general, afirmando que la percepción depende de los estímulos y estos, a su vez, del ambiente.
En consecuencia, percibir es el resultado de la interacción individuo-ambiente.
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Por otra parte, Gibson diferencia entre percepciones originadas debido a la estimulación
pasiva de los receptores y las que ocurren cuando los órganos de los sentidos se orientan hacia el
ambiente y buscan información en forma activa. Cuando el organismo es pasivo se dice que las
percepciones resultantes son impuestas, mientras que cuando el organismo busca la información
las percepciones resultantes son obtenidas.
Después Gibson introdujo el concepto de invarianza para referirse al flujo de información
ambiental que es estable y continuo. Con el fin de garantizar la máxima invarianza de la
información estimulativa el organismo mantiene un tipo de ajuste o atención automático sobre
aquellas propiedades del ambiente que son significativas para la adaptación. El aprendizaje es un
factor importante en la capacidad del organismo para discriminar la información ambiental.
Gibson se interesó por la percepción literal, es decir, la percepción de objetos como tales.
Supone que la percepción de objetos dados en el mundo visual tridimensional ocurre
instantáneamente porque existe una especie de isomorfismo entre las propiedades espaciales de
los estímulos y los eventos retinales a los cuales dichos estímulos dan lugar.
El enfoque perceptual de Gibson se acerca a lo cuantitativo cuando se refiere a elementos
de superficie y borde antes que a puntos cromáticos. Considera que la estimulación es ordinal y
definida, debido a las relaciones de gradientes que se dan en los procesos retinales. El énfasis en
el supuesto de que la percepción está determinada por las propiedades de los correlatos retinales
le asigna a la teoría un carácter innatista. El aprendizaje perceptual consiste en adquirir
discriminaciones y dar significado a las percepciones. Pero antes de adquirirse el significado las
percepciones deben estructurarse. El significado consiste en un enriquecimiento de la percepción.
EL NEW LOOK
Los llamados nuevos enfoques funcionalistas en percepción comienzan a desarrollarse a partir de
los años cincuenta. Una de sus propuestas más importantes está en considerar la importancia que
para la percepción tienen los estados internos tales como la motivación y otras variables de la
personalidad tales como las disposiciones. El papel de este conjunto de variables no es
necesariamente adaptativo y en algunos casos pueden actuar como actores que distorsionan la
representación adecuada del mundo.
Otra variable relevante está representada por las expectativas como demuestra un
experimento realizado por Siipola (1935). En el experimento se dijo a los sujetos que se les
mostrarían palabras durante intervalos muy cortos, de tal manera que dichas palabras apenas
podían ser percibidas. Las palabras utilizadas fueron: Horse, monkey, bagaje, pastort, chack,
berth, sacl, dack, share, pengion. A uno de los grupos de sujetos se les informó que las palabras
presentadas podían referirse a animales o a pájaros; al otro grupo se le informó que las palabras
podían pertenecer a la categoría viajes o transportes. Seis de las palabras eran secuencias de letras
sin sentido, pero cambiando una o dos letras cada una de las palabras podía convertirse en un
término cuyo significado encajaba en alguna de las dos categorías establecidas.
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En este experimento los sujetos esperaban ver palabras en lugar de secuencias no
significativas y las duraciones de presentación eran tan breves que la información disponible
resultaba incompleta para cualquier observador. En estas condiciones las palabras se constituyen
en estímulos ambiguos.
El propósito de las instrucciones consistía en proporcionar a cada uno de los sujetos un
“set” o expectativa en cuanto a lo que sería percibido. Se supone que los datos sensoriales son
interpretados de acuerdo con dicho set, de tal manera que es posible que los sujetos respondan
más a sus expectativas que a lo que en realidad percibe. La importancia del estudio radica en que
las expectativas o suposiciones del perceptor acerca del mundo están en cierta forma delimitadas
por la información contextual y, en consecuencia, afectan la percepción.
En resumen, se observa que el funcionalismo enriquece el estudio de los procesos
perceptuales al considerar la finalidad adaptativa de la percepción. Se establecen vínculos entre
los mecanismos de atención y la percepción, así como de variables cognitivas tales como los
esquemas de conocimiento, las hipótesis que las personas hacen respecto alo que percibirá y las
expectativas o set. También resalta la importancia asignada a los factores de personalidad y a
aquellos de índole motivacional. Sin embargo, tanto el funcionalismo transaccional de Ames
como el enfoque de Gibson basado en los sentidos como sistemas perceptuales explican el
proceso desde la óptica del procesamiento ascendente; es decir, la percepción va desde los datos
proporcionados por la estimulación ambiental concluyendo con eventos cognitivos de orden
superior como son la identificación y atribución de significado a los inputs. En cambio el New
Look interpreta el proceso perceptual aproximándose más al procesamiento descendente, el cual
consiste en iniciar el procesamiento a partir de instancias cognitivas superiores como las
categorías conceptuales y las representaciones que integran la base de conocimiento previa y, a
partir de esas instancias, procesar la energía entrante. El experimento de Siipola se acomoda a
este tipo de procesamiento puesto que lo que se percibe depende del “set mental” o expectativas
resultantes de las instrucciones dadas a los sujetos.
C. PSICOLOGÍA DE LA GESTALT Y PERCEPCIÓN
Psicoanálisis, Conductismo y Gestalt como escuelas psicológicas alcanzan su máximo grado de
desarrollo durante las tres primeras décadas del siglo XX, aunque sus antecedentes ya estuviesen
implícitos en todo el proceso del desarrollo histórico de la psicología como ciencia. Cada una de
estas tendencias, de alguna manera, surge como contraste a la psicología Wundtiana y al
estructuralismo de Titchener. El psicoanálisis ortodoxo, representado por S. Freíd y sus primeros
seguidores, rechaza el énfasis en la conciencia como instancia psíquica primaria proponiendo que
la conducta está determinada, en esencia, por factores de índole motivacional provenientes del
inconsciente. Por su parte, el conductismo Watsoniano se revela contra el objeto y método de la
psicología estructural, ciñéndose a lo objetivo a través del estudio de la conducta mediante el uso
de métodos experimentales rigurosos.
La psicología de la Gestalt, cuyos máximos exponentes fueron Max Wertheimer, Kurt
Koffka y Wolfgang Kohler, mantiene algunos puntos en común con el enfoque estructuralista
entre los que destacan el énfasis en la percepción como proceso básico en función del cual
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estructuran la mayoría de sus investigaciones y el hecho de considerar la conciencia como la
dimensión psicológica en la cual se estructura la conducta observable.
No obstante, los gestaltistas mostraron marcadas diferencias con los planteamientos de
Wundt y Titchener y esas discrepancias son sustantivas al considerar la percepción como proceso
psicológico. En este trabajo primero se señalarán algunas diferencias de índole general para luego
centralizar en el problema específico de la percepción. Entre las diferencias generales destacan
las siguientes.
a. Objeto de la psicología. Mientras los estructuralistas consideraban que el objeto de la
psicología era el estudio de la conciencia inmediata, los psicólogos de la Gestalt se
plantearon que la psicología como ciencia debía estudiar la conducta. Pero en el contexto
de los gestaltistas la conducta de interés para el psicólogo no eran aquellas
manifestaciones observables que se expresaban mediante las reacciones de los músculos y
las glándulas y que dependían de los ambientes existentes en un ambiente físico o social,
también observable y susceptible de mediciones objetivas. Para la Gestalt, la conducta
que interesaba era aquella que ocurría en un campo psicológico interno que ellos
denominaron campo de la conciencia. Es decir, la conducta ocurre primero en la
conciencia del sujeto y después es cuando se transforma en conducta observable.
b. Concepción de la conciencia. Para los psicólogos estructuralistas la conciencia era una
instancia que permitía a un perceptor darse cuenta de lo que estaba ocurriendo a su
alrededor en un momento determinado. A su vez, la conciencia inmediata reflejaba las
cualidades de los estímulos en forma pura, no contaminada por las experiencias previas.
En líneas generales, para Wundt y Titchener lo que se reflejaba en la experiencia
inmediata era de naturaleza fenoménica. Por otra parte, Wundt y Titchener destacaron que
la conciencia era analizable en elementos tales como las sensaciones, las imágenes y los
sentimientos. Evidentemente, estos rasgos de la psicología estructuralista están
determinados por dos factores básicos: su raigambre en la filosofía asociacionista,
empirista y positivista, y su esfuerzo por hacer de la psicología una ciencia con el mismo
estatus de otras disciplinas como la química, la física, la biología y la fisiología.
Para clarificar la noción de conciencia incluida en la psicología de la Gestalt es
indispensable referirse a la manera como concebían el ambiente. De acuerdo a los
gestaltistas existen dos tipos de ambientes. Uno de ellos es el físico social, el otro es el
psicológico. El ámbito físico-social está constituido por los estímulos concretos que
inciden sobre un individuo en un momento determinado. En el contexto de la psicología
de la Gestalt, éste no constituye el ambiente determinante de la conducta como pensaban
los partidarios de la psicología conductista. Sin embargo, el ambiente físico se estructura
como un campo donde cada vector posee valencias positivas o negativas. Además de ese
ambiente físico-social, existe el ámbito psicológico o campo de conciencia. Este ámbito
psicológico también se estructura como un campo con fuerzas que poseen sus valores
respectivos. Los objetos provenientes del mundo externo se reflejan en el campo
psicológico, pero esa proyección tiene dos características importantes: a) el mismo objeto
puede reflejarse de manera distinta entre los diferentes individuos; y b) la representación
que se da en el ámbito de la conciencia no es equivalente ni reproduce en forma textual al
evento físico que lo origina. Ello se debe a que la representación consciente es
15
fenomenológica y no fenoménica como en el caso de la psicología estructuralista. A
diferencia del conductismo, la conducta se organiza en ese ámbito de conciencia, de allí
que un mismo objeto físico pueda ser representado de manera distinta por cada uno de los
observadores. Cabe destacar que para los psicólogos de la Gestalt los fenómenos de
conciencia son eventos moleculares, “todos estructurados”, no susceptibles de un análisis
en elementos ínfimos como sustentaba el estructuralismo.
c. Método de la psicología. Al igual que los estructuralistas, los psicólogos de la Gestalt
recurren a métodos introspectivos para estudiar los fenómenos de conciencia. Pero hay
una diferencia importante: en el estructuralismo, como se recordará, los sujetos eran
entrenados rigurosamente para que sus informes introspectivos se refiriesen sólo a las
características sensoriales de los estímulos, evitando así el denominado error del
estímulo. Se trataba de una introspección controlada. En cambio, las investigaciones
gestálticas se fundamentaban en una introspección libre, donde los reportes hechos por
los sujetos sólo se refieren a lo que está ocurriendo en su campo de conciencia y a la
forma como está percibiendo la información proveniente del medio. Evidentemente, esta
actitud se basa en la influencia de la filosofía fenomenológica sobre la psicología de la
Gestalt. Sin embargo, particularmente en el estudio del aprendizaje utilizando sujetos
subhumanos, los psicólogos de la Gestalt también utilizaron métodos de naturaleza
experimental.
En lo referente al estudio de la percepción, las investigaciones de los gestaltistas tienen su
punto de partida en los estudios realizados por Wertheimer acerca del llamado fenómeno
phi. Este fenómeno es una ilusión perceptual que ocurre en una situación como la
siguiente: si en un cuarto oscuro se enciende una luz en un punto determinado y luego se
apaga dicha luz, encendiéndose una segunda luz durante fracciones de segundo en un
punto cercano a la primera, la mayoría de las personas tienden a percibir un solo punto
luminoso que se desplaza de un lugar a otro. Para que se produzca el fenómeno se
requiere controlar variables como la distancia entre ambos puntos de luces, la intensidad
de las mismas y el intervalo de tiempo entre una y otra.
El fenómeno phi es una variedad de movimiento aparente, revelándose en situaciones
cotidianas como los movimientos que ocurren en las letras de los anuncios de neón, en las
pantallas de cine y teatros y en la pintura cinética, como por ejemplo en las
construcciones de Jesús Soto o en algunas confecciones de Alejandro Otero.
La demostración del movimiento aparente planteó un problema de mucha importancia en
el área de la percepción, el cual puede explicitarse diciendo que el mundo percibido no es
idéntico al mundo objetivo. En realidad, en las situaciones de movimiento aparente los
desplazamientos no ocurren en los objetos sino en la conciencia de la persona quien está
percibiendo.
En líneas generales, el enfoque gestáltico acerca de la percepción puede apreciarse en los
principios que se plantearán de inmediato:
a. Carácter innato. De acuerdo a los psicólogos de la Gestalt existen procesos cerebrales
innatos que son los responsables de la forma como vemos el mundo. Este supuesto
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innatista hace que la Gestalt enfatice poco en las experiencias previas, destacando, en
cambio, la relevancia del principio de contemporaneidad. Para que la experiencia pasada
pueda ejercer algún efecto debe modificar la condición presente del organismo, de tal
manera que el conocimiento completo del presente no deja nada sin explicación causal,
mientras que el estudio del pasado tiene la desventaja de que los sucesos posteriores
distorsionan a los anteriores y, además, la participación del efecto histórico en el campo
presente aumenta la complejidad. Evidentemente el carácter innatista de la psicología de
la Gestalt proviene, en gran parte, de sus raíces racionalistas.
b. Organización y estructura. La percepción constituye una estructura organizada. Se
perciben totalidades y no elementos aislados. El cerebro organiza espontáneamente las
formas, las cuales no son susceptibles de análisis. Este principio se resume en la
expresión “el todo es algo más que la suma de sus partes”. Los procesos cerebrales
permiten percibir estructuras holísticas dado que ellos representan la organización
intrínseca de los estímulos. Como esos procesos cerebrales son los responsables directos
de la experiencia perceptual, la estructura ocurrirá de manera automática en la conciencia.
c. Relatividad. La percepción de cualquier objeto es relativa al contexto donde se encuentre
ubicado dicho objeto. Esto significa que nada se percibe en forma aislada; cualquier
percepción es dependiente de factores de índole contextual. Así, las personas de baja
estatura se perciben como más bajas si están acompañadas por personas más altas y las
personas muy altas se perciben como si tuviesen una estatura mayor cuando se encuentran
en un grupo de personas de baja estatura. De igual manera, los colores de las cosas varían
con los gradientes de luz existentes en los contextos donde estén.
d. Isomorfismo. Según este principio no existe una correspondencia de uno a uno entre el
estímulo físico y la representación de dicho estímulo a través de la percepción. La
igualdad se establece entre los puntos que se activan en la corteza cerebral y el precepto.
De lo anterior se infiere que las formas percibidas no son copias del mundo si no
verdaderas representaciones de él.
e. Leyes gestálticas. La psicología de la Gestalt se propuso describir las leyes que establecen
las relaciones entre las percepciones y las formas u objetos del mundo real. Tales leyes
están determinadas por características del sistema nervioso y son conocidas como leyes
gestálticas de organización perceptual. Entre esas leyes están
e.1. Figura y fondo. De acuerdo a esta ley, toda percepción se organiza como una figura
que destaca dentro de un fondo. La figura que sobresale del fondo tiene
características bien definidas y presenta profundidad y solidez. El fondo es menos
definido y se presenta como si estuviese detrás de la figura. Hebb (194) sostuvo que
la figura se ve como una unidad cohesiva y autosuficiente. La capacidad para ver la
figura de esa manera fue denominada unidad primitiva y la capacidad para percibir la
figura como una forma con propiedades asociativas fue denominada identidad
figural.
El principio de figura y fondo no se cumple en situaciones estimulativas
homogéneas, como por ejemplo en salas completamente oscuras o en la arena de las
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playas. Estos campos homogéneos se llaman campos Ganzfeld. Para que ocurra la
discriminación entre la figura y el fondo se requiere de un proceso de segregación
perceptual, donde sea posible separar una parte de otra. Cuando la figura y el fondo
no están bien delimitados las percepciones son ambiguas y lo que es figura en un
momento en otro puede verse como fondo.
A través de la figura y el fondo se vinculan los procesos perceptuales con la
atención. Para una persona, la figura constituye aquello que en la psicología clásica
se llamaba foco de la atención y representa aquello a lo cual el sujeto está
atendiendo. El fondo equivale al margen de la atención e incluye aquellos estímulos
que aún cuando estén siendo percibidos no son atendidos por el sujeto. En el caso de
las figuras ambiguas la atención es rotativa: la figura y el fondo se intercambian
continuamente.
e.2. Principio de agrupación. Los objetos se perciben como grupos y no como entidades
separadas. La tendencia a la agrupación está influida por dos subprincipios: Similitud
y proximidad.
o Similitud: Los estímulos que poseen características comunes tienden a ser
percibidos como todos unitarios.
o Proximidad: Los estímulos que se encuentran próximos tienden a percibirse
como una unidad; de igual manera esta tendencia se cumple con aquellos
estímulos que ocurren próximos en el tiempo. Por lo tanto, existe una
proximidad espacial y otra de naturaleza temporal.
o Principio de cierre: En líneas generales, de acuerdo al principio de cierre los
estímulos o formas incompletas tienden a percibirse como si estuvieran
completas. El cierre tiende a favorecer la percepción de una figura más
completa y, conjuntamente con el principio de continuidad, facilita la
percepción de un ambiente estable.
o Pregnancia: Este principio se ha considerado como una tendencia
organizativa general según la cual existe una predisposición a percibir la
figura más simple y estable dentro de todas las alternativas posibles. Hay una
serie de características figurales que sirven de base a la pregnancia entre las
que destacan el cierre, la dirección común, la continuidad y la transposición.
o Dirección común: Los objetos cuyos movimientos se orientan en la misma
dirección tienden a ser agrupados y a percibirse como una totalidad. Si
diversas unidades estimulativas son vistas como moviéndose en direcciones y
proyecciones paralelas, la tendencia es a agruparlas como si fuesen una
unidad.
o Continuidad: Los estímulos orientados en la misma dirección, tales como una
línea recta a la cual se le superpone una línea curva, se percibe como si
formasen un grupo.
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o Superposición: es un factor de distancia que se revela cuando un objeto, al
bloquear en parte a otro, se percibe como si estuviese más cercano. Es decir,
se ve más cercano al primer objeto y más lejano al segundo.
El cierre, la continuidad, la dirección común y la superposición (transposición)
son factores de organización que tienden a producir buenas formas o figuras.
Ellos crean la tendencia a la pregnancia.
El enfoque gestáltico acerca de la percepción ha sido objeto de diversas críticas entre las
que resaltan las dificultades para definir operacionalmente las variables organizacionales de tal
forma que puedan ser cuantificadas. También se critica la imposibilidad de explicar los procesos
corticales y específicamente el principio de isomorfismo. Por otra parte, aunque los psicólogos de
la Gestalt creyeron que de alguna manera el aprendizaje participaba en la percepción, su marco
de referencia innatista da poca cabida para la incorporación de fenómenos perceptuales a través
de los cuales se refleje la influencia de los procesos de aprendizaje. Por último, en la psicología
de la Gestalt se subestima el papel de las diferencias individuales en la percepción, de las
variables motivacionales y de personalidad.
D. PSICOLOGÍA COGNITIVA Y PERCEPCIÓN
La psicología de Gestalt constituye uno de los antecedentes más remotos de la psicología
cognitiva, tendencia ésta cuyo auge comienza a sentirse en toda su intensidad a partir de la
década de los sesenta. Parte de la eclosión de este enfoque se debe al surgimiento de los
computadores digitales, al desarrollo de la teoría matemática de la información y a una manera de
ver al hombre como un sistema discreto que recibe, procesa y almacena la información
proveniente de fuentes externas y de sus propias estructuras cognitivas.
Uno de los aspectos interesantes de la psicología cognitiva subyace en el símil que se
establece entre la manera como funcionan los computadores y como lo hacen los sistemas
cognitivos humanos. A partir de esta relación se han desarrollado dos modalidades de trabajo
para investigar los procesos psicológicos en el hombre: la simulación por computadoras y la
inteligencia artificial.
La simulación consiste en utilizar un computador para modelar una teoría psicológica con
el propósito de hacer predicciones acerca de la conducta y el funcionamiento de los procesos
cognitivos humanos. Una vez creado el modelo teórico, la conducta predicha puede compararse
con la ejecución real obtenida en un experimento determinado. Al utilizar la simulación se
enfatiza en los procesos, concediéndosele menos relevancia al planteamiento de vínculo entre las
condiciones experimentales y los resultados. De igual manera se requiere construir teorías que
abarquen un rango amplio de tareas cognitivas y contextos experimentales y que permitan
establecer nexos entre diversos mecanismos cognitivos.
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Los trabajos en inteligencia artificial se fundamentan en la aplicación de la teoría y
explicaciones psicológicas para mejorar la capacidad de las máquinas. El propósito básico
consiste en desarrollar programas de computación que ejecuten en la misma forma inteligente que
los organismos humanos. No obstante, ocurre una especie de reversión: a partir del trabajo en
inteligencia artificial es posible aprender mucho acerca de la conducta y procesos cognitivos del
hombre. Gran parte del trabajo en inteligencia artificial proviene del área de la percepción,
entendida ésta como reconocimiento de patrones.
Cuando se investiga el reconocimiento de patrones utilizando el computador, se busca que
este artefacto iguale y, quizás, supere la capacidad de los seres humanos para categorizar y
reconocer estímulos. Por lo general se utilizan letras o fonemas que son convertidos en trozos de
información susceptibles de ser manejados por las computadoras. La tarea del computador
consiste en igualar los estímulos de entrada con alternativas establecidas de acuerdos a reglas
específicas previas.
Se han escrito programas que han resultado muy efectivos en el reconocimiento del
código Morse, pero que resultan ineficientes en la identificación de letras impresas a mano. Una
de las dificultades está en el establecimiento de las reglas que el computador debe manejar para
ser exitoso en la tarea de reconocimiento. Esto se debe, en parte, a que aún no se ha comprendido
con exactitud cuáles son las reglas empleadas por las personas al ejecutar tareas de esa
naturaleza. Si se llegase a la comprensión de esas reglas sería posible esperar que las
computadoras ejecutaran mejor que los humanos debido a su gran velocidad en el uso preciso de
reglas lógicas. También el reconocimiento de patrones se ha explorado mediante programas
construidos para traducción de lenguajes naturales.
ALGUNOS SUPUESTOS
Una manera de estudiar la percepción en el marco de la psicología cognitiva se fundamenta en el
Modelo de estadios de procesamiento de la información. Este tipo de modelo, predominante en la
psicología cognitiva contemporánea se sustenta en algunos principios tales como los que se
presentarán de inmediato:
a. Carácter activo del organismo. El organismo no responde directamente a los estímulos de
entrada. Entre estos y las respuestas ocurre una serie de procesos que actúan sobre la
información, la transforman, analizan, seleccionan y la mantienen en la estructura
cognitiva de la persona.
b. Fase de procesamiento. El procesamiento de la información ocurre a través de una serie
de fases. Se considera al organismo como una serie de “cajas negras” a través de las
cuales fluye la información. Algunas de estas cajas negras constituyen inputs para el
sistema de procesamiento; otras son almacenes de memoria y otras más se ocupan de
elaborar las respuestas o salidas. La percepción se representa mediante una o más cajas de
entrada.
c. Tiempo. La percepción no es instantánea. Para que suceda es necesario que se invierta
cierta cantidad de tiempo en el procesamiento de los estímulos. La percepción es una
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secuencia más o menos ordenada de estadios, donde cada estadio requiere de una parte del
tiempo total de procesamiento. Metodológicamente esto indica que la percepción puede
estudiarse midiendo el tiempo transcurrido entre la presentación de la información al
sujeto y la respuesta dada por éste. Por eso el tiempo de reacción se utiliza como una
medida de la variable dependiente.
d. Transformación de los ingresos. La información se va transformando en forma progresiva
a media que fluye desde un estadio a otro. En cada estadio perceptual la información se
representa o codifica de manera distinta; es decir, en cada caja se genera un tipo de
representación característico.
e. Almacenes. Las cajas negras representan almacenes para los distintos códigos o
representaciones. Por ejemplo, en algunos modelos se postula la existencia de un almacén
sensorial, uno de memoria a corto plazo y otro de memoria a largo plazo. Las
características de estos almacenes se describirán en otro tema de la asignatura.
f. Capacidad limitada. Existen límites en la cantidad de información que puede ser
procesada en cada uno de los estadios de procesamiento. Cada estadio sólo puede operar
con una cierta cantidad de información en un momento determinado. En consecuencia, la
capacidad total del sistema debe ser limitada. Dada esta limitación, las personas
seleccionan los inputs sensoriales que procesan para evitar sobrecarga del sistema. Otra
consecuencia de las limitaciones en capacidad es que ellas deben reflejarse en la ejecución
de tareas perceptuales. Por ejemplo, si la información que ingresa al sistema supera su
capacidad total, esto afectará la habilidad de los sujetos para procesar información: es
probable que sus respuestas sean más lentas y cometan mayor cantidad de errores. Por eso
el estudio de los errores y de los tiempos de reacción pueden proporcionar conocimientos
acerca de cuán limitada es la capacidad del sistema.
FASES DE LA PERCEPCIÓN
En los epígrafes anteriores se ha destacado que la percepción consiste en: 1) Una manera de
procesar información; y 2) Realizar el procesamiento a través de una secuencia lineal de fases.
Forgus (1975) define la percepción como “el proceso de extracción de información” (p. 13).
También señala que ese proceso ocurre en cuatro fases: 1) Energía física o entrada. 2)
Transducción sensorial. 3) Actividad intercurrente del cerebro. 4) Experiencia perceptual o
respuesta. Para ampliar la propuesta de Forgus, puede dirigirse directamente a la fuente.
UN MODELO ALTERNATIVO
Brevemente se presentará un modelo de la percepción fundamentado en la psicología cognitiva.
La base es la conceptualización de la memoria humana propuesta por Atkinson y Shiffrin (1968).
Para estos autores el sistema de memoria está constituido por tres almacenes: sensorial, a corto
plazo y a largo plazo. Estos almacenes difieren según diversas características como el tipo de
información que reciben, el origen de dicha información, la forma como se codifica, la duración y
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los procesos que intervienen en el análisis de la información recibida. Estos almacenes de
inmediato se describirán brevemente.
Almacén sensorial. Es la parte del sistema cognitivo donde llega la información
proveniente del ambiente. En dicho almacén se inicia el procesamiento de los estímulos
recibidos. El almacén sensorial corresponde a los órganos de los sentidos y lo que ingresa en él
son los impulsos nerviosos generados por la transducción sensorial. De tal manera que el código
durante el almacenamiento sensorial es de tipo fisiológico. Por ejemplo, en el caso de la visión el
almacén sensorial está representado por la imagen del estímulo proyectada en forma invertida en
la retina. La duración de la información en este almacén es muy breve porque los sistemas
sensoriales requieren liberarse de la información que ha llegado para poder recibir el gran flujo
estimulativo que proporciona el ambiente interno o interno. Por otra parte, el almacén sensorial
posee una gran capacidad en cuanto a la cantidad de información que puede ingresar al mismo.
Almacén a corto plazo. Constituye lo que se conoce con el nombre de memoria inmediata
a corto plazo. Recibe aquella información que es atendida cuando está presente en el almacén
sensorial, así como aquella proveniente de la memoria a largo plazo durante los procesos de
pensamiento y recuerdo. Este almacén posee una capacidad limitada de almacenamiento que
oscila entre 5 y 9 unidades de información, siendo 7 el promedio de ítems que se conservan en la
memoria a corto plazo en un momento determinado. La durabilidad de la información en ese
almacén también es limitada, considerándose que en general se mantiene durante un lapso de
tiempo que oscila entre 15 y 30 segundos. No obstante, el tiempo de permanencia de la
información en la memoria a corto plazo puede prolongarse si el sujeto repite internamente la
información correspondiente. Si no hay repetición se produce el fenómeno del olvido.
Almacén a largo plazo. Si la información que llega a la memoria a corto plazo es objeto
de la repetición, los contenidos se transfieren a un almacén de memoria permanente: el de
memoria a largo plazo. En este almacén los contenidos se codifican en forma abstracta o
imaginal, su capacidad es ilimitada y se supone que lo que ingresa a la memoria mediata es
resistente al olvido. En ese almacén la información puede ser interferida o distorsionada o puede
no recuperarse de ella debido al uso de técnicas inadecuadas. La memoria a largo plazo
representa la experiencia previa o base de conocimientos de una persona.
ALMACENES DE MEMORIA Y PERCEPCIÓN
De acuerdo a algunos psicólogos cognitivos el proceso perceptual ocurriría en la siguiente forma.
La información proveniente del ambiente ingresa al almacén sensorial donde, como es el caso de
la percepción visual, se forma una imagen de naturaleza fisiológica: por ejemplo, la imagen de un
objeto proyectada en la retina. Al mismo tiempo que se forma la imagen en el sistema sensorial
se activan los modelos existentes en la memoria a largo plazo, los cuales son productos de la
experiencia pasada. El sistema cognitivo compara la información presente en el almacén sensorial
con los modelos activados desde la memoria a largo plazo. A través de este proceso de
comparación ocurren los fenómenos de identificación, reconocimiento y representación del
estímulo. Ese hecho constituido por la comparación y el reconocimiento sería equivalente a la
percepción. Una vez identificado y percibido el estímulo comienzan a actuar los procesos
atencionales para seleccionar qué será transferido al almacén a corto plazo a fin de continuar su
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procesamiento. Los materiales no atendidos se expulsan del almacén sensorial y, en
consecuencia, no son procesados.
En este enfoque se identifica la percepción con el reconocimiento de pautas o patrones.
Existen diversas teorías que explican cómo se produce la comparación y el reconocimiento. Entre
ellas están las de igualación de patrones, comparación de rasgos, Pandemonium y síntesis
activa.