CONSTELAR LA ENFERMEDAD
Material elaborado por Laura Deraco
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Consideraciones generales:
Cuando el niño nace sano, está supuestamente en estado de equilibrio. Luego, a medida que la
vida comienza a avanzar, van apareciendo las implicancias, las lealtades invisibles, el amor
ciego…y de a poco, ese estado de aparente equilibrio se comienza a perder.
Con el pasar del tiempo, el cuerpo empieza a contar de qué se trataron esas implicancias y
lealtades que no se pudieron ordenar, que tuvieron su inicio en el plano del alma, y se
materializaron en el plano del cuerpo físico. Esto es: las lealtades e implicancias que construimos
en el plano del alma se denuncian en el cuerpo. Y éste es el origen sistémico de las enfermedades.
La enfermedad empieza en el alma, y la sanación también
Desde la mirada sistémica, se ha descubierto que frecuentemente detrás de un síntoma o una
enfermedad, hay por lo menos algún excluido que está pidiendo reconocimiento.
En este sentido, la enfermedad siempre trae la posibilidad de que alguien sea honrado e incluido
para el mayor bien de todo el sistema familiar. Cuando aquellos excluidos que dar origen a la
enfermedad empiezan a ser mirados e incluidos, hay que observar si la enfermedad se retira.
A esto se llama recuperar el orden: reconocer e incluir a quien sea necesario.
Según el planteo de Bert Hellinger, “la enfermedad previene una desorganización mayor”, es
decir, es el menor costo; está al servicio de que no se genere algo más grande. Por ej.; “mejor
enfermarme que morirme”
La enfermedad no ordena el amor. ES la implicancia, el amor ciego.
Si la lealtad es más fuerte que el deseo de sanar, la persona se enferma.
A la enfermedad hay que mirarla con amor, y hay que hacerle un lugar en el sistema para ver
quiénes están detrás buscando reconocimiento.
Las implicancias que se juegan en la enfermedad son básicamente dos:
• “Lo hago en tu lugar”
• “Te sigo”
Cuando se constela un síntoma o una enfermedad, hay que estar preparado para lo que el
campo muestre, y con conciencia, tomar la responsabilidad sobre la salud; en palabras de
Hellinger “hay que perder la inocencia”.
Se trata de reconocer lo que es.
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De manera simple diremos que:
Lo que enferma y lo que mata, es la EXCLUSIÓN.
Lo que cura y lo que sana, es la INCLUSIÓN.
Pero esto tiene un costo: la salud desde lo sistémico es la inclusión de todos los miembros del
sistema.
Siguiendo con las generalidades, diremos que la salud física suele venir por línea materna, la da
la Madre junto con la Vida.
La salud mental la da la presencia del padre. En las enfermedades físicas graves, veremos un
mínimo de tres generaciones sin tomar a la madre. Por lo que en general hay que trabajar
incluyendo también a los abuelos. Y llegar a que la persona tome a su madre tal como es, aunque
no ocupe su lugar de madre.
En las enfermedades mentales hay ausencia de padre en un mínimo de tres generaciones
también. En las enfermedades como esquizofrenia y otras psicosis, el enfermo tiene un mínimo
de dos implicancias con un crimen ocultado en la familia, y él representa a los dos a la vez.
Veamos algunas enfermedades y síntomas, a modo de ejemplo:
Aclaración: Todos los ejemplos aquí citados, se presentan como generalidades, a modo de
guía. Cada caso debe mirarse en singular, en función a las estructuras, dinámicas e
implicancias de cada sistema
• ENFERMEDADES PSIQUIÁTRICAS: esconden cuadros de víctima y perpetrador. En estos
casos se sugiere que el consultante esté acompañado de su psiquiatra o psicólogo, e
intentar sólo pequeños movimientos. Si hay psicosis, no es conveniente constelar, dado
que su estructura psíquica suele ser muy frágil.
• PROBLEMAS CARDÍACOS: son historias del corazón, historias de amor, penas de amor.
• CÁNCER: hay que mirar el órgano en el que está alojado. El tumor intenta reconectar y
reconciliar lo que se interrumpió.
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• DEPRESIÓN: aparece cuando el hijo no tomó -por lo menos- el amor de uno de sus padres.
La sanación de la depresión es darle un lugar en el corazón al progenitor que está excluido.
• ADICCIONES: en general, la sustancia tiene la función de reconciliar, reconectar, el amor
interrumpido. El alcohol es la reconexión con el padre excluido. Los trastornos de
alimentación, con la madre. En cuanto a drogas, la marihuana reconecta con la madre;
otras drogas con el padre.
• DOLORES DE CABEZA: es amor contenido, emociones no expresadas, contenidas, que no
se pueden aún soltar.
• SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA: encubre depresiones crónicas del sistema.
• ENFERMEDADES HEREDITARIAS: tienen que ver con haber tomado lo difícil del clan, lo
desordenado, las implicancias. La enfermedad es en este caso, el costo por estar vivo.
• SÍNDROME DE DOWN: es la lección de amor que esa alma le da al sistema, para que
expandan la capacidad de amar. En general, viene varias generaciones después de un
suicidio.
• ENFERMEDADES AUTOINMUNES: muestran la falta de reconocimiento.
• VITILIGO: tiene que ver con implicancias con algún ancestro asesino o asesinado. Las
manchas de sangre se ven como en negativo.
• TIROIDES: relacionado con la falta de reconocimiento filogenética (ambiente natural en el
que crecimos o nos desarrollamos). Aparece en general después de una pérdida
importante (una muerte de padre/madre, un divorcio). Lo único que se necesita es el
reconocimiento de los que están excluidos.
• AUTISMO: el niño autista se “hace cargo” de una culpa, de un secreto, de un evento
ocurrido en otra generación por amor ciego. En el campo, se debe observar a quién mira
para encontrar al excluido. Constelar el autismo no generará una cura milagrosa, pero se
ha observado que frecuentemente tras una constelación, estos niños se muestran más
sociables, hablan con fluidez y muestran cambios muy notables.
• EPILEPSIA: aquí también hay una dinámica de víctima y perpetrador. El epiléptico se hace
cargo de la agresividad de la familia (“quiero matar a alguien”). La enfermedad previene el
instinto asesino del sistema.
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• ESQUIZOFRENIA: es una forma de psicosis que habitualmente muestra asesinatos
familiares. A nivel somático se manifiesta con la TARTAMUDEZ.
• ENFERMEDADES MORTALES: hablan de lealtades o implicancias muy grandes en relación
al desorden “TE SIGO”.
Cuando alguien constela la enfermedad de un hijo, se sugiere poner en el campo, a los padres y al
hijo, y hay que mirar A QUIÉN MIRA EL HIJO. Generalmente el hijo está enfermo en lugar de sus
padres.
Hasta el próximo encuentro Bendiciones...Laura