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La Era del Comercio Genético

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EL FIN DEL TRABAJO


"Sabemos que se viene el tiempo libre, mucho tiempo libre. La pregunta
que nos planteamos es si va a ser para disfrutarlo o para hacer filas de desempleados”
Jeremy Rifkin

Conferencia pronunciada por Jeremy Rifkin en el Edificio Mercosur, el 2 de octubre de


1998

Nos encontramos en medio de transformaciones fundamentales en lo que se


refiere al comercio mundial y la civilización. Este cambio es tan fundamental como la
transformación que ocurrió con el paso de la agricultura medieval a la revolución
industrial. Primero, quisiera expresar una queja. Desde hace 20 años, algunos
futuróIogos (por ejemplo AIvin Tofler, George Gilder, Nicholas Negroponte) nos han
estado preparando a todos los que nos encontramos en esta sala para la Era de la
Información. Hemos tenido una larga discusión global sobre la revolución de la Era de
la Información. Lamentablemente, creo que estos futurólogos no han entendido bien
los cambios más profundos que se suceden en la economía global.

Llamar al Siglo XXI la Era de la Información es como llamar a la Era Industrial la


Era de la Imprenta. La computadora no es una materia prima, es una herramienta del
lenguaje, es el vehículo de la comunicación, es un mecanismo de administración. Se
puede establecer una analogía con la prensa. En 1450, Gutenberg reinventó la
imprenta en Alemania (antes había habido una invención china).
Al principio, la imprenta era como un injerto de la economía mercantilista y tuvo un
papel muy importante en la Reforma Protestante. Pero sumisión económica primordial
sólo se vio claramente dos siglos más tarde cuando la imprenta se convirtió en el
lenguaje para organizar el carbón y la máquina de vapor, la Revolución Industrial.
Igualmente, la computadora es un preludio de un cambio más grande que está
ocurriendo en nuestra base de recursos en la actualidad.
En los últimos cuarenta años, han surgido dos tecnologías por carriles paralelos:
la tecnología de la informática y la tecnología genética: las ciencias de la información,
las ciencias de la vida.
En los últimos tres años estas tecnologías emergentes del Siglo XX comenzaron a
fusionarse para crear una base más poderosa para una nueva era económica. Lo que
cada vez está más claro en los nuevos campos de la bio informática y los genes es la
misión económica principal de las computadoras en el Siglo XXI.

La computadora es el lenguaje para organizar los genes, decidirlos, bajarlos,


manipularlos. Los genes son la materia prima del próximo siglo al igual que los
combustibles fósiles, los metales y los minerales fueron la materia prima del siglo
industrial.
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Genes para alimentos y productos farmacéuticos, genes para materiales de la


construcción, fibras y nuevas formas de energía. De modo que la computadora es un
preludio y entra en los grandes cambios de nuestra base de recursos. Hoy no vamos a
tener tiempo para discutir el tema ambiental, social y ético que plantean las nuevas
ciencias genéticas pero me gustaría que supieran que pienso que esta gran revolución
plantea cuestiones ambientales, sociales y éticas escalofriantes. Ahora podemos
comenzar a manipular el código genético de la evolución. Vamos a jugar a ser Dios y
crear tecnologías de avanzada o vamos a usar estas nuevas ciencias en aplicaciones
blandas para crear asociaciones con la naturaleza. Pero no vamos a discutir esto hoy.

Hay que entender la dimensión de este cambio. Examinemos cuatro empresas:


Dupont, Monsanto, Novartis y Hoescht de Alemania. Son gigantes de la era
petroquímica en la Era Industrial. En los últimos doce meses, estas cuatro empresas
tomaron la decisión de vender y cerrar parte de todas sus divisiones de productos
químicos. Se van a dedicar exclusivamente a la investigación genética, a los productos
genéticos y a la tecnología genética. La metamorfosis de estas empresas de productos
químicos a empresas de ciencias de la vida marca el pasaje de la Era industrial al
comienzo de la Era del Comercio Genético. Estamos ingresando a la Era de la Biología,
el Siglo de la Biotecnología, la revolución de la Era de la Información y de las Ciencias
de la Vida. Este es un gran cambio que nos va a forzar a todos a repensar el contrato
social, la naturaleza del comercio, nuestra percepción del valor de la vida y, por
supuesto, la naturaleza del trabajo. Esta mañana vamos a concentrarnos en este
último tema. Este cambio, esta fusión de la Revolución de la Información y de las
Ciencias de la Vida va a cambiar nuestra forma de pensar sobre el trabajo en el siglo
XXI.

Este cambio ya comenzó. Sí Ustedes son empleados administrativos,


secretarias, gerentes en mandos medios, obreros de una fábrica, telefonistas,
bibliotecarias, cajeros de banco, mayoristas, intermediario, es probable que sus
trabajos no existan en cinco años; pueden haber desaparecido al haber sido
reemplazados por las nuevas tecnologías inteligentes y las organizaciones sofisticadas
de estas nuevas revoluciones del siglo XXI. Quisiera darles un ejemplo proveniente del
campo de la tecnología genética sobre la naturaleza del trabajo. Dos ejemplos, en
realidad. Existe un nuevo campo llamado PHARMING. Todos han leído sobre el
experimento de la oveja clonada. Nos perdimos la verdadera historia. Estábamos tan
interesados en saber si se iban a clonar seres humanos que no nos dimos cuenta del
tema económico. Lo que el Dr. Wilmut logró hacer y, después los experimentos con la
clonación de ratones, es crear el prototipo para el trabajo bio industrial en líneas de
montaje en masa. Ahora es posible, con la clonación, dejar de lado la reproducción
mediante la fertilización del esperma y del huevo y clonar copias exactas de un
organismo vivo con los mismos niveles de control y normas de ingeniería que
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aplicábamos en la línea de montaje de Henry Ford a fines del siglo pasado. Pero ahora
estamos hablando de la producción de vida masiva ya medida. Eso es lo importante del
experimento de clonación. Existe un nuevo campo llamado PHARMING que convierte a
los animales en fábricas químicas clonadas, introduciendo genes en el código genético
de estos animales para que produzcan productos farmacéuticos y sustancias químicas
en la leche. Un rebaño de 12 cabras clonadas y a medida puede producir en su leche
productos farmacéuticos y sustancias químicas muy superiores a los que puede
producir una fábrica de miles de millones de dólares con miles de obreros. Se puede
obtener la misma producción con 12 cabras y un cuidador. Puedo darles otro ejemplo
sobre el trabajo relacionado con la biotecnología: Ahora se discute si se deben
introducir alimentos de cosechas con ingeniería genética en el mundo. Los primeros
alimentos ya se introdujeron en Estados Unidos y entiendo que, lamentablemente,
aquí en Uruguay. Ustedes aceptaron que se introdujera la primera cosecha de soja de
Monsanto. Esto, creo, es una mala elección porque hay temas ambientales muy serios
relacionados con los alimentos genéticos y no hay ninguna seguridad contra pérdidas
catastróficas a largo plazo si la cosecha de alimentos de Monsanto resulta ser un
problema en sus ecosistemas locales. Pero, el siguiente paso en los alimentos
genéticos es el cultivo de tejidos en el laboratorio. Todos cocinamos con la vainilla que
compramos en botellitas marrones. Esa vainilla se cultiva en tres pequeños países que
se encuentran al este en el Océano Indico: Madagascar, Isla de la Reunión y Comores.
La cultivan 100.000 agricultores.

Hace unos pocos años, dos compañías de biotecnología aislaron el gen en la


chaucha de la vainilla que contiene la proteína de la vainilla. Lo colocaron en un baño
de bacterias y las bacterias clonan toda la vainilla natural que se quiera en el
laboratorio. Sin ninguna chaucha, sin ningún agricultor, sin ninguna tierra, sin ninguna
cosecha. Y ahora, están trabajando en el cultivo de tejidos, buscando el código de las
proteínas para los tomates, limones, algodón y tabaco en el laboratorio.

La buena noticia es que podemos producir alimentos naturales en un laboratorio con


una fracción del costo que si la produjéramos afuera. La mala noticia es que
2.500 millones de personas en este planeta se encuentran todavía en la primera
revolución industrial: la agricultura, la revolución neolítica. ¿Qué sucede si hay
2.500 millones de obreros despedidos y no pueden competir en los mercados
mundiales de la agricultura en menos de 25 años? Esta va a ser la mayor conmoción
social en la historia. La mejor manera para entender la enormidad de este cambio que
está ocurriendo es usar la revolución agrícola de fines de siglo como nuestra mejor
analogía. En Estados Unidos nos olvidamos que somos un país de agricultores desde
hace 150 años cuando la mayor parte de la población trabajaba en la agricultura. Hoy,
menos del 2.5% de los americanos trabajan en el campo, en la agricultura. Tenemos
tecnologías muy sofisticadas que reemplazan el trabajo humano. De hecho, la
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revolución capitalista en la agricultura moderna tuvo demasiado éxito. ¿Por qué digo
esto? Tenemos la capacidad de producir alimentos para todo el mundo con una
pequeñísima fuerza laboral.

El problema es que no hemos creado un contrato social lo suficientemente


caro como para que haya suficientes ingresos y poder adquisitivo para que millones de
personas en todo el mundo puedan comprar la capacidad potencial que podemos
producir. Entonces, ¿qué hacemos? Les hemos pagado a los agricultores para que no
produzcan. Esto es una vergüenza. Hay que recordar esto. La capacidad productiva de
la revolución tecnológica es tan grande que no podernos encontrar una demanda
efectiva para ella. Eso es exactamente lo que está sucediendo en la crisis económica
mundial en este momento. Miren cómo se caen los mercados una y otra vez. Estamos
ingresando en la tercera gran revolución tecnológica de los tiempos modernos.

La primera fue la máquina de vapor y luego La producción en masa a fines de


1870, 1880 y 1890. Después fue la electricidad en la década del 20. La tercera es la
revolución de la información y de las ciencias de la vida en el siglo XXI. En las dos
revoluciónes tecnológicas previas, la tecnología aumentó considerablemente la
capacidad productiva, el flujo, el ritmo, el volumen de la actividad. El problema es que
le lleva más tiempo al consumo social alcanzar a la capacidad productiva porque para
poder llegar a la capacidad productiva, la gente tiene que organizarse y demandar su
cuota parte de los frutos. Si examinamos lo que sucedió a fines de 1880 y 1890, la
depresión en Europa y en Estados Unidos y luego, otra depresión en 1930 en Europa y
Estados Unidos, esto se debe a que tenemos una gran capacidad para producir en
contraposición a una demanda ineficiente porque no creamos un contrato para
compartir los frutos y no hay suficiente poder adquisitivo para satisfacer este
potencial. Esto está sucediendo en todas partes del mundo en este momento.

Hay demasiados proveedores y muy poca demanda. Tenemos una


sobrecapacidad; en todos los campos: acero, autos, productos electrónicos,
farmacéuticos, químicos. A medida que avanzamos en esta tercera revolución
tecnológica nos enfrentamos a lo mismo que nos enfrentamos en la agricultura.
¿Vamos a tener que terminar pagándole a los fabricantes para que no produzcan?
¿Vamos a tener que pagarle a las empresas para que no produzcan como hicimos con
la agricultura?¿Cómo puedo haber escrito un libro llamado "El Fin del Trabajo" cuando
el Presidente Clinton (y me encontré por casualidad con la Primera Dama anoche y
hablamos unos instantes) expresó que Estados Unidos tiene el 4,7% de desempleo, un
índice históricamente bajo? Creamos 12 millones de buenos empleos. ¿Cómo puede el
Sr. Rifkin escribir un libro llamado "El Fin del Trabajo?
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Para empezar, tenemos mil millones de personas en el mundo en este


momento que están desempleados o subempleados. Mil millones. En todas partes del
mundo hay desempleo. Pero, examinemos el caso de Estados Unidos en particular. El
Presidente no está contando toda la historia. Ese 4,7% de desempleo no registra a
todos los trabajadores americanos que dejaron de buscar trabajo. En mi país, si
Ustedes no buscan más empleo, lo llamamos un “trabajador desalentado” y no lo
contamos en las estadísticas del gobierno. Esto es un poco kafkiano. Si Ustedes han ido
a Estados Unidos, pueden ver a hombres y mujeres en cualquier calle de una ciudad
que no están trabajando.
No se les cuenta como desempleados, porque dejaron de buscar empleo. En segundo
término, las cifras de desempleo no incluyen a todos aquellos que están
subempleados. Tenemos millones de trabajadores que reingresaron al empleo después
de la recesión pero fueron reingresados en lo que se llama un empleo a destajo, son
empleados en caso de necesidad, a tiempo parcial, por contrato, consultores y
freelancers.

Cuando hablo del fin del trabajo, me refiero a la lenta disminución del trabajo,
de trabajos de tiempo completo conto dos sus beneficios a trabajos de medio tiempo y
a trabajos a destajo. Si examinamos el número de horas de trabajo, en Estados Unidos
tenemos subempleo. Trabajamos menos con una fuerza laboral contingente a destajo.
Y finalmente, el secreto mejor guardado que mis colegas economistas no quieren
discutir. La razón por la cual hemos podido reducir el desempleo en Estados Unidos
está relacionada con las tarjetas de crédito y la deuda por las tarjetas de crédito. Los
bancos, en los últimos cuatro años, han extendido la deuda de los consumidores
debido a sus tarjetas de crédito a la gente trabajadora y pobre en todo Estados Unidos.
De modo que hay millones de americanos que compran bienes y servicios. Esto
significa que hay otras personas que pueden volver a trabajar para hacer esos bienes y
servicios que se están comprando. De hecho, el consumidor americano es el último
consumidor para todo el mundo. Todos esperan que los consumidores americanos
continúen comprando los productos que se producen en otros países. Quiero decirles,
amigos, que el 19% de los ingresos disponibles de una familia promedio americana se
usa para pagar el servicio de la deuda de sus tarjetas de crédito. Este trimestre, se va a
ahorrar menos del 6/10 del 1% del promedio de ingresos de una familia americana.
Tenemos una deuda récord. Unos 4.1 millones de personas entraron en quiebra este
año.

Lo que estoy sugiriendo es que debajo de la pantalla de una economía


saludable se esconde una economía muy débil que está manteniendo al mundo y tiene
un olor más parecido al de 1928-29 que al de un puente hacia el siglo venidero. En la
década del 20, la electricidad reemplazó a la máquina de vapor. La segunda revolución
industrial reemplazó a la primera. Fue un gran salto hacía adelante. Hubo enormes
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ganancias en productividad. Los empleadores empezaron a despedir a sus empleados


innecesarios porque la tecnología era más barata y más eficiente que los empleados.
Pero, Henry Ford observó todos sus salones de exposiciones en el país y se dio cuenta
que se le estaban acumulando autos en el depósito. Tenía demasiada capacidad y no
había una demanda efectiva, había muchos obreros que habían sido despedidos. Y
aquí radica la ironía. Las mismas tecnologías que aumentaron la capacidad productiva
para producir más bienes son las mismas tecnologías que expulsan a los obreros de su
trabajo, lo cual significa que hay menos poder adquisitivo para comprar los propios
productos que puede producir la tecnología. En la década del 20 los bancos crearon los
créditos a plazo. La idea era convencer a aquellos que todavía trabajaban de que
compran más para compensar a aquellos que habían sido despedidos debido a las
nuevas tecnologías.

Para 1929 aquellos que todavía seguían trabajando tenían tantas deudas por
razones de consumo que los bancos finalmente empezaron a retirarles el crédito. El
mercado cayó, tuvimos una depresión, tuvimos una guerra mundial y murieron
millones de personas. Quiero recordarles que antes de que cayera el mercado de
valores, el Presidente Hoover dijo que no había ningún fin a la vista para este mercado.
¿Les suena conocido? Miren como caen los mercados todos los días, todos los meses.
No se trata de un ajuste estructural a corto plazo. Estamos en el umbral de un enorme
cambio en la historia. Finalmente, sí nos va tan bien en Estados Unidos, ¿cómo puede
ser que la oficina nacional de censos diga que somos el país con la mayor disparidad de
ingresos desde 1945? Es una estadística del gobierno. El 24% de nuestros jóvenes
están por debajo de la línea de pobreza. Es el peor índice de todos los países
industrializados del mundo. Estados Unidos está en el lugar 35 entre 36 países
industrializados en materia de disparidad de ingresos. Solamente Rusia está peor.
¿Esta es la economía robusta que se encamina hacia el siglo XXI que todos Ustedes
creen que es Estados Unidos? Estamos negando la realidad en Estados Unidos y
estamos exportando esa negación a otros países. Estamos creando una idea que sirve
de máscara para la realidad. Estamos todos juntos en esto, estemos en Uruguay, Brasil,
Francia, Japón o Estados Unidos.

Hay grandes cambios en la naturaleza del comercio y el trabajo. Cuando era un


joven estudiante de economía en la Universidad hace unos 35 años, éramos un país de
obreros de fábricas. Un tercio de los americanos trabajaban en fábricas hace 30 años.
Hoy en día, solo el 17% de los americanos están en las fábricas. Seguimos siendo el Nº
1 en materia de fabricación. Lo hacemos con menos seres humanos y más máquinas
inteligentes. Quiero darles un ejemplo de la US Steel Corporation, la quintaesencia del
empleador americano. En 1980, esta empresa tenía 120.000 obreros americanos que
producían acero. Hoy solamente tiene 20.000. Esos 20.000 de hoy producen más acero
que 120.000 hace 18 años en esa misma empresa. Si trasladamos esto a todas las
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categorías de fabricación podemos hacer una lectura transparente del próximo siglo.
Peter Drucker, que muchos de Ustedes conocen, estima que en 10 años solo el 12% de
los americanos trabajarán en fábricas. Seguiremos siendo el Nº 1 en fabricación. Para
el 2025 vamos a ver la eliminación virtual del obrero de las fábricas. Menos del 2,5% de
la fuerza laboral global es probable que tenga un trabajo tradicional en una fábrica. Ya
tenemos fábricas que casi no tienen obreros. Esto no debería sorprendemos.

En mi país pasamos de tener la mayoría de las personas trabajando en la


agricultura al 2,5 % en menos de 100 años. La revolución en la fabricación comenzó
con la tecnología del control numérico en la década deI 60 y va a terminar alrededor
del 2020-2025.He mantenido reuniones con varios presidentes de América Latina y me
han dicho: “Un momento, ¿no es diferente en Brasil, Panamá, Argentina, Uruguay? La
curva tradicional era que en el norte había alta tecnología y en el sur mano de obra
barata. El problema radica en que ya no se pueda competir en los mercados globales
con fábricas de trabajo intensivo al viejo estilo. Esa curva ya no funciona. Se necesita
la última tecnología, control de calidad, producción ajustada al tiempo, stocks
adecuados. El trabajador más barato en el mundo no será tan barato como la
tecnología en línea que lo reemplaza. En el programa Ejecutivo de Wharton School
trabajamos con líderes empresariales de todo el mundo que me dicen que la
tecnología que están produciendo es tan barata que la regalan. Esto se llama La
Plataforma. La usan como una introducción a sus clientes y lo que hacen es co-
administrar los negocios de sus clientes. Puedo darles mejores ejemplos sobre esto.

Los textiles y la electrónica son los últimos dos mercados de trabajo baratos
responsables del crecimiento en el mundo en desarrollo. Pero los ingenieros alemanes
han automatizado la costura. Hay que detenerse a reflexionar sobre esto un momento.
Rápidamente nos dirigimos a la producción automatizada de componentes
electrónicos. Estos son los mercados de trabajo baratos. ¿Cuáles son las implicancias
para India, Pakistán, Malasia, Camboya, Tailandia, Vietnam, Singapur, México y China
cuando automaticemos los últimos mercados de trabajo barato que son responsables
del crecimiento en el mundo en desarrollo? Eso forma parte de esta crisis económica.
Una población creciente frente a una disminución de las oportunidades de empleo. En
el pasado, cuando alguien perdía su empleo en la fábrica podía capacitarse para
ingresar en las industrias de servicios. Pero ahora, fíjense lo que está sucediendo en
este país y en todos los países en el área bancaria y financiera, en el sector mayorista y
minorista. Todas las empresas, sean pequeñas, medianas o grandes están eliminando
las viejas pirámides corporativas. Los líderes empresariales aquí presentes saben a lo
que me refiero. Están eliminando capa tras capa de gerencia e infraestructura. El
objetivo en las industrias de administración es crear lo que se llama organizaciones de
base horizontal, empresas virtuales, la competencia central de empresas. Hay que
deshacerse de todo el capital, los activos físicos y concentrarse solamente en la
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competencia central en capital eléctrico. ¿Les suena conocido? En todos los negocios
con los que he trabajado alguna vez, ahora quieren ser como redes realmente. Es
como el modelo de un estudio de cine de Hollywood donde las empresas
independientes se juntan para un trabajo y luego se separan. La idea es tener una
empresa con una elite gerencial en la cima, un personal central técnico y profesional
en el centro y abajo un personal empleado a destajo. Los que trabajan en la industria
conocen bien lo que acabo de decir.

De modo que nos dirigimos hacia nuevas fábricas sin obreros, hacia una
industria de servicios virtual. Algunos deben estar pensando, “Sí, es cierto, pero la
teoría económica clásica nos hizo creer que este es parte del proceso de destrucción
creativa. Siempre perdemos empleos en el camino hacia la creación de nuevos
empleos porque la imaginación humana no está limitada solamente al momento. No
estamos teniendo en cuenta los nuevos productos, las nuevas tecnologías, los nuevos
bienes y los nuevos servicios. Este siglo de biotecnología va a requerir nuevas
habilidades y nuevos empleos". Sí, estás urgiendo un nuevo sector con nuevas
oportunidades laborales a medida que pasamos de la era industrial al siglo de la
biotecnología y la revolución de la información y las ciencias de vida. El nuevo sector es
el sector del conocimiento. Los científicos, los ingenieros, los técnicos altamente
capacitados, los educadores, etc. Lo que los líderes políticos y los economistas nos
dicen siempre es que tenemos que hacer es mejorar el nivel de las habilidades de la
fuerza laboral y preparar a las generaciones en las escuelas para que tengan las
habilidades y el conocimiento y sean competitivos en esta nueva economía global del
ciberespacio basada en el conocimiento. Esa es la área por adelante. Todos los líderes
empresariales que conozco abren los ojos y levantan las cejas cada vez que escuchan
decir esto a los políticos porque saben algo que los economistas no entienden y los
políticos no quieren discutir.

Aún si volviéramos a capacitar a todos los obreros en Uruguay y preparáramos


a toda la próxima generación para estos trabajos de conocimiento (sería imposible
hacerlo porque algunos de estos empleos exigen años de educación superior), pero
dado que Uruguay tiene el nivel de alfabetización más alto del hemisferio occidental
(algo para felicitarlos), supongamos que Ustedes pueden mejorar a su fuerza laboral
para estos trabajos de conocimiento, lo probable es que no haya suficientes empleos
en el sector del conocimiento en ningún país para absorber a los millones y millones de
obreros jóvenes que fueron despedidos de los sectores industriales. La razón de ello es
la siguiente: Lo que separa a la revolución industrial del siglo de la biotecnología es que
la revolución industrial está basada en el trabajo de masas para producir bienes y
servicios. Esa es su firma. El siglo de la biotecnología, la unión de las computadoras y
los genes y la revolución de la información y las ciencias de la vida descansa sobre una
fuerza laboral pequeña, profesional, de elite acompañada de una tecnología y
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organización cada vez más sofisticadas e inteligentes. Vamos a crear todo tipo de
bienes y servicios nuevos en esta revolución del siglo XXI. Vamos a crear nuevas
oportunidades de empleo de todo tipo. Pero nunca habrá una fuerza laboral masiva.
Nunca más vamos a ver a miles de obreros saliendo de una fábrica en Microsoft o en
Genotech. Vamos a ver a una fuerza laboral de elite. En el siglo XXI vamos a pasar de
máquinas físicas para reemplazar al cuerpo humano a máquinas inteligentes para
reemplazar a las habilidades conceptuales. Todavía estamos en la etapa de la
computación secuencial linear. La próxima etapa es la computación paralela que va a
poder reemplazar a aún más trabajos conceptuales. Y la próxima etapa tal vez sea la
computación del ADN. El ADN es un procesador con mayor poder que todas las
computadoras del mundo juntas hoy. Y el ADN puede trabajar a 100 millones de veces
más rápido que la supercomputadora más rápida. Ni siquiera puedo imaginarme lo que
puede significar esto. Pero significa que muchas de las habilidades conceptuales, el
trabajo mental va a ser reemplazado. De hecho, vamos a necesitar a los mejores
trabajadores con conocimiento pero no vamos a necesitar al promedio de los
trabajadores. Tenemos software hoy que hace lo que hacia un contador y abogado
promedio hace ocho años y es más barato. Tenemos software hoy que hace lo que
hacia un ingeniero promedio hace cinco años, el CAD, que es mucho más barato.
Tenemos software hoy que hacía lo que hacía el médico diagnosticador hace dos años
y más barato. Acabamos de empezar esta revolución.

El siglo de la biotecnología, la fusión de la revolución de la información y las


ciencias de la vida va a terminar con el trabajo de masas. Ese, creo, es el momento
antropológico en el que nos encontramos. Pero, todavía no llegué a las malas noticias.
¿Cuántos de Ustedes escucharon que todo lo que acabo de decir son malas noticias?
Terrible, esperemos que se equivoque. ¿Cuántos de Ustedes escucharon que lo que
acabo de decir tiene el mayor potencial de éxito en la historia de la humanidad?
¿Alguien? Ven, por eso estamos en problemas. Tenemos en este momento una
revolución tecnológica que puede crear un renacimiento o una gran conmoción social.
Podemos dar un salto hacia adelante para la generación de sus hijos o podemos tener
años, décadas y generaciones de inestabilidad y disturbios. Estamos en el umbral de lo
que va a ser el mayor triunfo en la historia del capitalismo moderno. Ni siquiera mis
amigos los capitalistas entienden estas posibilidades. Vamos a poder producir bienes y
servicios en el próximo siglo para todas nuestras familias con una fracción de la fuerza
laboral que tenemos ahora. Igual que pudimos hacerlo con la agricultura. Esto debería
ser uno de los mayores éxitos de la historia. Puede liberar a las generaciones futuras
del mercado. No los necesitamos a Ustedes y a sus hijos para que produzcan bienes y
servicios y trabajen largas horas en las fábricas e industrias de servicios. La razón por la
cual no hemos considerado esto como un renacimiento es que no tenemos una visión
política y social lo suficientemente poderosa como para equipararse al poder de la
nueva revolución tecnológica. Si leen el libro de Bill Gates, ¿qué les promete? Con toda
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esta nueva tecnología, lo que les promete son teléfonos celulares más pequeños y
televisión de alta definición. Les promete aparatos, no un cambio en la calidad de vida.
Cuándo se van a dormir de noche y escuchan toda la tecnología que ingresa en sus
vidas rápidamente, ¿sienten que la calidad de vida de Ustedes y la de sus hijos está
aumentando en proporción a la nueva tecnología que se introduce? Si no es así,
entonces tenemos un problema. Parece que hay una brecha creciente entre el
potencial de esta tecnología y nuestra inhabilidad para crear una visión política de que
esta tecnología puede cambiar nuestra calidad de vida. Trajimos toda esta tecnología
que ahorra trabajo a la sociedad e, irónicamente, sentimos que tenemos menos
tiempo a nuestra disposición que cualquier otra cultura en la historia. Hay algo que
está muy mal. Quisiera compartir con Ustedes una estadística. Está extraída del
Financial Times. Las personas más ricas del mundo son 356.
La riqueza combinada de estas familias es igual al 40% de todos los seres humanos más
pobres, 2,5 mil millones de personas. La fortuna personal de Bill Gates supera el activo
financiero del 40% de todas las familias que viven en Estados Unidos. Hay algo que
está muy mal y se está empeorando. Para que haya un renacimiento, un salto hacia
adelante, tenemos que plantearnos dos preguntas muy fuertes en el campo de la
política pública y que nos da miedo preguntar. En Europa están empezando a
plantearse estas preguntas pero todavía no en el hemisferio occidental. La primera es
que hacemos con todos los millones de jóvenes que no necesitamos en este nuevo
mercado global de alta tecnología. ¿Qué hacemos con ellos? Esa es una pregunta para
las políticas públicas. La segunda pregunta es cómo comenzamos un debate público
fuerte sobre cómo compartir mejor los frutos de esta nueva revolución tecnológica
para beneficiar a todos los seres humanos del mundo y no solamente a una pequeña
elite. Cuando formulo estas preguntas tan duras, lo que vemos no es un renacimiento
sino una mayor polarización entre los que tienen y los que no tienen en todos los
países. Yo vivo en Washington D.C. yse puede ver, se puede oler, es muy visible. Está
claro aquí en Montevideo, en Buenos Aires, en París, en Tokio. Al 20% superior de la
población le va muy bien en todas partes, somos la mayoría de nosotros. Somos los
trabajadores del conocimiento, somos parte de esta nueva economía global del
ciberespacio. Tengo colegas que ahora tienen más en común con su dirección virtual
que con su dirección geográfica.
Tienen más intercambio académico y social en el ciberespacio que con sus vecinos de
la misma calle. Ese es el 20%, superior. El 80% inferior en todos los países no está muy
bien. Son los gerentes medios, los obreros de las fábricas, los agricultores. Lentamente
se ven marginalizados de esta nueva economía global. Hablemos claro. Nos referimos a
este nuevo software de telecomunicaciones, de la economía global, de las ciencias de
la vida. Amigos, más de la mitad de las personas de este planeta nunca hicieron una
llamada telefónica, nunca. De modo que estamos viviendo en dos mundos diferentes.
Lo que estamos viendo es una mayor disparidad, una polarización, una
desestabilización y más delitos y más drogas en nuestros jóvenes. Y la situación no se
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está mejorando. Si los mercados bursátiles se caen en los próximos meses o años, y la
economía comienza a cerrarse debido a la deflación y demasiada producción en
contraposición a una demanda inefectiva, vamos a ver más violencia, más extremismo
político en los próximos dos o tres años, no en diez o en quince. ¿Cómo podemos
revertir esto? ¿Cómo podemos hacer que esto se convierta en un legado de promesas
para la próxima generación? Parte de mi esperanza se encuentra en la administración,
en la comunidad empresarial, pero no por las razones que Ustedes pueden pensar. Me
gustaría compartir con Ustedes lo que ciertos líderes empresariales me dijeron en
privado en todo el mundo porque es muy instructivo. Todos los líderes empresariales
con los que he trabajado quieren reducir los costos laborales. Si Ustedes pueden
reducir sus costos laborales, mejorar sus márgenes de ganancias, aumentar sus
estados trimestrales, esa es su responsabilidad hacia los accionistas. Esa es la
responsabilidad de la gerencia. En todas las empresas en el mundo se trata de
introducir las nuevas tecnologías y la nueva organización. Y aquí radica el problema.
Los líderes empresariales están empezando a darse cuenta que estas micro decisiones
tienen sentido en sus propias empresas. Pero, todas estas decisiones colectivas juntas
para hacer esto están creando problemas globales demasiado grandes. Primero,
porque sucede que los trabajadores no son solamente obreros. Son los consumidores.
Compran los bienes y servicios. Son los clientes, no son los accionistas. Ahí se equivoca
Tony Blair. Son los clientes.

Si marginalizamos a los trabajadores en las empresas porque tiene sentido a


nivel micro, no tiene sentido a nivel macro colectivamente, porque tenemos un poder
adquisitivo disminuido y no tenemos la capacidad de comprar toda la nueva
producción que las nuevas tecnologías pueden crear. Y eso es lo que está sucediendo
ahora. Tenemos una sobreproducción en contraposición a una demanda inefectiva
Todos los líderes empresariales que se encuentran en esta sala entienden a lo que me
refiero. Tienen demasiado stock, no pueden moverlo. En segundo lugar, los
trabajadores no son solamente los clientes. También son los principales inversores en
los mercados de acciones y bonos. Son los dueños de estas empresas. Cuando
estudiaba economía, creíamos que eran los empresarios muy ricos quienes
arriesgaban su dinero en el mercado de acciones y bonos. Bueno, el dinero de Bill
Gates es mucho, pero no es nada en comparación. La gente que trabaja en la banca
aquí sabe que el verdadero dinero en el mercado son los ahorros diferidos de millones
de trabajadores a través de sus fondos de pensión. Los trabajadores son los dueños de
estas empresas, a través de sus fondos de pensión, que colectivamente valen 8
trillones de dólares. En mi país, el 72% de los ahorros lo constituyen los ahorros
diferidos de los trabajadores en los fondos de pensión porque, como consumidores, no
están ahorrando nada. Funcionan con tarjetas de crédito. Los únicos ahorros que
tienen son estos dineros a los que no pueden acceder y que se invierten en el
mercado. Estos fondos de pensión, el dinero de los trabajadores, valen más que todo
12

el activo en el sistema bancario americano. Son los trabajadores los dueños del 30%
del mercado accionario y el 40% del mercado de bonos.

¿Quiénes son estos trabajadores? Son sus clientes. Son los clientes que
compran los productos y servicios y son los accionistas en las empresas. A nivel micro,
cuando marginalizamos a nuestros trabajadores, lentamente perdemos poder
adquisitivo por un lado, e inversiones y ahorros a largo plazo en acciones y bonos de
estas empresas.
Mi esperanza radica en que los líderes empresariales iluminados comiencen a
darse cuenta de que estamos todos inmersos en estos cambios estructurales. Así que
le digo a los líderes empresariales: “Antes de irse a dormir hoy de noche, rueguen por
un movimiento laboral nuevo". ¿Por qué digo esto? Permítanme explicarles qué hace
bien el capitalismo y qué no hace bien. Toda mi familia es capitalista. Son todos
empresarios en mi familia. El capitalismo es el sistema más ingenioso y brillante que se
haya diseñado jamás para crear nuevas oportunidades. No tiene rival. Pero, lo que el
capitalismo no hace bien es distribuir los frutos de su éxito. Porque la lógica que prima
siempre en la Sala de Directorio es reducir los costos laborales. La mano de obra
organizada ha sido tradicionalmente el antídoto que fuerza a la gerencia a compartir
las ganancias para que haya suficiente poder adquisitivo y ahorros para mover la
economía. ¿Cómo obtuvimos prosperidad después de la Segunda Guerra Mundial? Sus
padres, ¿cómo disfrutaron de la mayor prosperidad de la historia? No fue la mano
invisible del mercado, eso es una tontería. Mis colegas todavía siguen predicando lo de
la mano invisible. No es un mecanismo de distribución. Lo que sucedió después de la
Segunda Guerra Mundial fue que sus padres y sus abuelos regresaron a sus casas
después de la guerra y ¿cómo recuperaron el tiempo perdido? Querían disfrutar del
sabor de la electricidad, la segunda revolución industrial. Habían estado esperando
desde 1928-29. Sus padres y abuelos se inscribieron en los sindicatos. Hubo huelgas
masivas entre 1948 y 1952 en todo el mundo. Esto forzó a la administración de la
posguerra a que compartiera las ganancias de la segunda revolución industrial.

El resultado: treinta años de prosperidad sin paralelo en este planeta. Esa


prosperidad se rompió simbólicamente cuando el Presidente Reagan dejó cesantes a
los controladores aéreos en Estados Unidos. Eso envió una señal de que el contrato
social se había terminado. Lo que digo es lo siguiente: La administración y la fuerza
laboral no se deben considerar adversarios sino socios. La administración debe crear
un vehículo y sin la administración no tenemos oportunidades. Perola fuerza laboral es
la fuerza que asegura que los frutos se compartan para que haya poder adquisitivo y
ahorros. En los negocios creíamos en la situación de “ganancia” y “pérdida”. Creíamos
en un enfoque predatorio darwiniano: sí yo gano, Usted pierde. Ahora tenemos una
nueva generación que está más inmersa en la red global de la economía digital. Están
comenzando a aceptar un nuevo principio de administración. La situación de “ganancia
13

- ganancia”. Estamos empezando a entender en los negocios que, cuanto más éxito
tengan nuestros clientes, cuando los que nos rodean tienen éxito, más éxito
tendremos en nuestras relaciones con ellos y más éxito tendremos nosotros. Este es
un enfoque totalmente nuevo que se está difundiendo en todos los círculos
empresariales en todo el mundo a medida que nos movemos hacía la nueva fase
digital, una base de relaciones, una economía basada enredes. Necesitamos extender
ese principio a las relaciones entre la administración y la fuerza laboral: “ganancia-
ganancia” en lugar de “ganancia-pérdida”. Nuestros trabajadores son los clientes y los
inversores. Esto es economía básica, es la antropología de la economía. Pero, ¿cómo lo
logramos? Primero, ¿qué queremos de estas nuevas tecnologías? ¿Alguna vez se
detuvieron a pensar qué quieren? Nunca nos preguntamos qué queremos. Nuestros
padres se plantearon esta pregunta y también nuestros abuelos. Cuando se
enfrentaron a la máquina a vapor y a la electricidad, se preguntaron: “¿Qué
queremos?”. Nuestros padres y abuelos creían que uno trabaja para vivir. Si se trabaja,
para vivir, las tecnologías que ahorran trabajo, hacen eso, ahorrar trabajo. Salvación,
podemos trabajar menos. Si Ustedes viven para trabajar, que es lo que creen muchos
profesionales demi generación, estas tecnologías son un Alcatraz, si uno vive para
trabajar. Significa que algunos de nosotros vamos a estar atrapados cada vez más en el
ritmo y flujo de estas actividades y nunca nos vamos a liberar. Otros van a estar
subempleados.
Bill Green, Presidente de La Federación Americana de Trabajo en la década del 20, se
expresó claramente al respecto. Dijo que las tecnologías que ahorran trabajo, ahorran
trabajo humano. Así que sabemos que se viene el tiempo libre, mucho tiempo libre. La
pregunta que no planteamos es si ese tiempo libre va a ser para hacer filas de
desempleados o para disfrutarlo. Es una pregunta de equidad. Sus padres, abuelos y
bisabuelos eligieron hacer que esta tecnología fuera parte de su forma de vida para
que pudieran aumentar su calidad de vida. Y ¿qué hicieron? Se organizaron, formaron
sindicatos, se politizaron y rebajaron la semana laboral. Desde principios de la
revolución industrial la semana laboral tenía 80 horas. La redujeron a 70 horas, a 60,
50, 40; aumentaron los salarios y beneficios encada etapa y las condiciones laborales
de millones de personas, desde la gerencia hasta los obreros en las fábricas. Lo
hicieron en todos los países del mundo y en su mayor parte en menos de 30 años. De
modo que mi pregunta para la generación de baby boomers (yo soy un poco más viejo,
me la perdí, así que no soy responsable) en esta sala es: ¿Qué les pasa? ¿Por qué
quieren mantener en el próximo siglo el mismo estándar que tenían sus padres y
abuelos en la primera y segunda revolución industrial? Si Ustedes creen que la
revolución de la información y las ciencias de la vida va a ser, por lo menos, tan
productiva como la máquina de vapor y la electricidad, ¿por qué no piden una semana
laboral 30 horas y 6 horas diarias de trabajo, con mejores salarios y beneficios para
todos los trabajadores del mundo? Esta no es una propuesta radical. Esto está de
acuerdo con lo que hemos estado haciendo en estos últimos150 años. De hecho, ¿se
14

imaginan si todavía tuviéramos una semana laboral de 50 horas, cuántos


desempleados habría?

No necesitaríamos a tantas personas. Tenemos a muchos padres trabajadores


en esta sala. Ambos padres trabajan para tener el nivel de vida que lograba uno solo
hace 30 años. Y los políticos les dicen que Ustedes no están educando a sus familias,
no se están ocupando de sus hijos, estamos perdiendo la próxima generación. Y
Ustedes se molestan cuando los políticos dicen eso porque Ustedes saben que ambos
padres tienen que trabajar para tener el nivel de vida que tenían antes trabajando uno
solo. Saben que la única forma de mejorar su vida familiar es pasar más tiempo con sus
hijos. La fórmula debería ser 6 y 6 para el año 2006. Ustedes trabajan 6 horas por día,
cuando sus hijos están en la escuela y tienen la opción de volver a sus casas, cuando
sus hijos vuelven a casa. Estas grandes tecnologías de la era de la información y las
ciencias de la vida pueden liberar a los padres para recomponer la vida familiar en el
mundo. Eso es mucho más impresionante que los teléfonos celulares diminutos o la
televisión a color de alta resolución. Esta revolución ofrece nuevas oportunidades.
Simplemente no nos hemos dado cuenta de las posibilidades. Estamos aceptando muy
poco, cuando deberíamos aceptar mucho más. Nos rehusamos a que este sistema
capitalista tenga su triunfo final. Y el triunfo final para el capitalismo sería la capacidad
del mercado capitalista en el siglo próximo de ser esencial pero ya no suficiente como
árbitro final de nuestras vidas.

Dejemos que el sistema capitalista libere a las siguientes generaciones de


jóvenes para que hagan algo más allá del mercado. Bueno, ahora se estarán diciendo:
“¡Ah! Un minuto, ¿cómo convencemos a los empleadores en esta sala para que
reduzcan la semana laboral y aumenten los salarios?” ¿Creen que podemos hacer eso,
creen que podemos convencer a todos los empresarios en esta sala? ¿Habría valido la
pena venir aquí esta mañana si pudiéramos ver en menos de cinco minutos como se
puede hacer esto? Nunca un gerente general de una empresa me dijo que esto no se
podía hacer después que se lo expliqué. Voy a hacerles dos sugerencias a los
empresarios. El Vicepresidente de Hewlett Packard en Grenoble, Francia, se despertó
una noche con una idea y se la comunicó al sindicato. Les dijo: “Miren, tenemos toda
esta tecnología en Hewlett Packard y no estamos funcionando 24 horas por día. La
tecnología escara, tenemos muchos costos extra, pero la tecnología está ociosa, no
está funcionando a capacidad total.” Les dijo a los sindicatos que si estaban de acuerdo
en trabajar por turnos durante 24 horas, se duplicaría o triplicaría la productividad que
se compartiría con los accionistas y los trabajadores. Los trabajadores tendrían 4 días
de trabajo por turno con una paga por 5 días. Los sindicatos se mostraron escépticos
pero luego estuvieron de acuerdo. ¿Quieren saber qué sucedió? Hace unos ocho
meses, 11había llegado a este punto en mi Seminario Avanzado en Wharton School y
un señor sentado a dos metros de mí, con acento francés me dijo: “Sr. Rifkin, escuche.
15

Soy el Vicepresidente de Hewlett Packarden Grenoble, Francia”. Yo no me había


fijado quiénes eran los presentes ese día y pensé: “iAh, Dios mío! Ahora me va a contar
que fracasó.” Le dije: “¿cómo les va?” Y me respondió: “Estamos haciendo dinero."Me
dijo que su mayor frustración era que no podía convencer al resto de los
vicepresidentes de la Hewlett Packard en otros países de que hicieran el mismo
experimento con la mano de obra organizada en sus países. Quiero darles otro
ejemplo. En Estados Unidos hay muchas empresas pequeñas, unas doce mil, que ahora
pasaron a una semana laboral de 30 horas con una paga de 40 horas. ¿Cómo pueden
hacerlo y seguir siendo competitivas? Hacen que sus trabajadores trabajen seis horas
seguidas sin almuerzo. Y la razón por la cual pueden hacer esto es que ahora estamos
aprendiendo, gracias a la cronobiología la nueva genética, que cada ser humano tiene
ritmos diferentes y relojes biológicos diferentes. Todo nuestro cuerpo corre al ritmo de
los ciclos circadianos, lunares y estacionales. Cada organismo en este planeta fue
hecho para la tierra. En términos evolucionarios, nuestros ritmos siguen la rotación del
planeta. También sabemos que los seres humanos tenemos diferentes horas pico de
desempeño máximo cada día. Ustedes pueden ser personas diurnas o nocturnas. Sus
ritmos biológicos y secreciones pueden estar en su pico a las dos de la tarde o a las 10
de la mañana. También sabemos ahora que la persona promedio en esta sala tiene un
máximo desempeño productivo de 3 a 5 horas por día. El resto del tiempo, el
desempeño disminuye. De modo que tenemos empleadores, en su sano juicio, que les
pagan a los trabajadores el mismo monto por hora y, después de 3 a 5 horas de
desempeño máximo, les pagan por una producción decreciente. Sin embargo, tenemos
la idea de que hay que trabajar muchas horas a pesar de que estamos perdiendo
dinero después de pasada cada horade nuestro desempeño pico. En unos pocos años,
con los cambios de ADN, cuando Ustedes soliciten empleo, vamos a poder
monitorearlos para saber cuáles son las horas pico de desempeño en el día para poder
ajustarlos al empleo. Y, para la mayoría de las personas, no va a ser más de 4 horas por
día. Necesitamos pensar de forma más sofisticada. Podríamos construir el empleo
basado en los diferentes tiempos de la vida. ¿Por qué todos los trabajadores trabajan 8
horas por día y, de repente, se jubilan? Debemos trabajar de acuerdo con los tiempos
de la vida. Cuando uno es joven, soltero y sin hijos, puede trabajar más horas. Cuando
uno se casa y tiene hijos, trabaja menos horas para estar con la familia. Cuando los
hijos crecen, uno puede estabilizar sus horas. Y cuando se acerca a la jubilación, reduce
sushoras. Todas las horas estarán de acuerdo con el desempeño máximo en el lugar de
trabajo. No tenemos ya que trabajar tantas horas con estas nuevas tecnologías.
Tenemos que pensar en formas más creativas.

Permítanme explicarles cómo los gobiernos pueden ayudar a las empresas. El


gobierno puede desempeñar un papel. Y esto se lo mencioné a su Presidente el año
pasado cuando me reuní con él aquí. El gobierno puede decirle a las empresas que
reduzcan la semana laboral y aumenten el salario ylos beneficios para que haya más
16

jóvenes uruguayos que trabajen. Ahora bien, sabemos que Ustedes tienen que ser
competitivos en el mercado mundial así que lo que vamos a hacer por Ustedes es que
el gobierno va a tomar cierta porción de sus ingresos por concepto de impuestos y el
gobierno los absolverá de sus impuestos en la proporción que Ustedes reduzcan la
semana laboral y aumenten los sueldos para que haya más gente trabajando. Bueno
pero, ¿por qué les haría el gobierno reducir la semana laboral y aumentar los sueldos?
Para que haya más gente trabajando. Pero, ¿por qué haría eso el gobierno y perdería
todos esos ingresos? ¿Cómo los compensa? Lo compensa porque al tener una semana
laboral más corta, hay más gente trabajando, no están en el seguro por desempleo,
tienen empleos, tienen un sueldo, compran bienes y servicios, pagan más impuestos.
Esta idea surgió con Arthur Anderson. Uno de los consultores de Arthur Anderson creó
esta idea en París y luego yo la desarrollé y trabajé en ella en Europa, especialmente
en Francia e Italia. Quiero informarles que, como resultado de esta discusión, los
gobiernos de Francia e Italia el año pasado hicieron una legislación para tener una
semana laboral de 35 horas, con una paga por 39. Además, le dieron beneficios
impositivos a todas las empresas para efectuar la transición, para que no perdieran. Se
trata del quinto y el sexto de los países más industrializados del mundo. Si ellos
pueden hacerlo, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros en el hemisferio occidental,
en las Américas? Lo radical es no hacerlo. Vamos a pasar a una semana laboral más
corta y durante la vida de ustedes, los jóvenes de 20 a 30años, Ustedes van a ver una
semana laboral de 35 horas, esperemos que pronto, como resultado de una
administración iluminada, de una fuerza laboral organizada y del gobierno trabajando
todos juntos para que esto suceda. Y los hijos de Ustedes verán una semana laboral de
30 horas.
Pero, como parte final de esta discusión hoy, permítanme decirles que aún así,
no necesitamos a todos los jóvenes. Nuestra población mundial se va a duplicar de 6 a
más de 11 mil millones en los próximos veinte o veinticinco años. No vamos a necesitar
a todos estos jóvenes a medida que pasamos de fuerzas laborales masivas a fuerzas de
elite, aun si redujéramos radicalmente la semana laboral. ¿Qué hacemos con los
jóvenes y sus familias? El problema está en que estamos mirando la cara equivocada
de la solución. Si su inclinación política es de centro derecha, pueden creer y esperar
que el mercado vaya a crear más empleos de los que destruye. Pero no existe ningún
líder político que no vea que cada vez más trabajadores quedan desempleados en las
empresas en el futuro a medida que se desarrollan mejores reemplazos tecnológicos.
Sí Ustedes son de la centro izquierda, tal vez tengan esperanzas de que un gobierno
socialista sea el proveedor de los trabajos de jornales y el proveedor de empleo. Pero
es poco probable. Todos los gobiernos en el mundo se están reduciendo. Si mañana de
mañana hubiera una depresión global, lo cambiaría. El gobierno de Ustedes se
convertiría en empleador final. Pero entendamos la importancia que ha tenido esto.
Siempre estamos quejándonos contra el gobierno pero quiero recordarles que, en mi
país, después de la depresión, contratamos al 17% de la fuerza laboral americana que
17

hoy trabaja para el gobierno. ¿Ustedes creen que el mercado habría podido absorber a
tantos trabajadores? Lo hizo el gobierno y estoy seguro que aquí, en este país, Ustedes
tienen cifras similares. Si el mercado no puede proporcionar todos los empleos y el
gobierno tampoco, ¿dónde buscamos nuevas fuentes de trabajo? ¿Hay trabajo en la
sociedad mis allá del gobierno y el mercado? ¿Hay algo que puedan hacer los jóvenes
en el próximo siglo además de ser accesorios en el mercado o ser empleados públicos?
¿Podemos imaginarnos algo más para los jóvenes?

Tenemos que romper el paradigma político. Cuando salgan de esta sala hoy,
váyanse con la idea de que todos los viejos paradigmas políticos ya no funcionan, el
mercado a la derecha, el gobierno a la izquierda. Este es un falso paradigma .En
realidad, existen tres sectores en Uruguay. Existen tres sectores en todos los países no
comunistas. Una vez que entendemos que nuestra sociedad no es "mercado-gobierno"
sino que tiene tres sectores, se abre una ventana para un debate totalmente nuevo
sobre la naturaleza del trabajo y el contrato social para el próximo siglo. El sector del
mercado crea el capital del mercado y trabajo para el mercado. El gobierno crea capital
público y empleos públicos. Luego tenemos este gran sector en Uruguay que crea
capital social y va a pagar y dar empleos libremente. ¿Cuál es este tercer sector al que
me refiero? Es el sector más grande en su país. Pero no tiene conciencia de sí mismo
como sector. Es mucho más grande que el sector empresarial y público. ¿Cuál es este
tercer sector? Es toda organización, institución o sociedad a la que pertenecen sus
familias que no es una empresa en el mercado ni una agencia del gobierno. Son todo el
resto de las instituciones que conforman la vida cultural de Uruguay. No se trata
solamente de las organizaciones no gubernamentales. No son solamente las ONGs.
Son las iglesias, son los grupos seculares, organizaciones de servicio, organizaciones
fraternas, organizaciones para el arte, el deporte, la cultura. Todo lo que va desde la
justicia social hasta los grupos ambientalistas. Son todas las instituciones que
conforman la cultura en las que participan sus familias en este país. Es lo que hace que
este país sea singular, único.
Si Ustedes se despertaran mañana de mañana y todas las organizaciones del tercer
sector de este país hubieran desaparecido, ¿cuánto tiempo creen que duraría el
Uruguay como país? ¿Un día? Se destruiría. Como ven, hemos malentendido la
naturaleza de cómo está organizada la sociedad porque ya no enseñamos antropología
cultural en las escuelas. En la antropología cultural aprendemos que las comunidades
perciben a los mercados y los gobiernos. Pero los mercados y los gobiernos no
perciben ala comunidad. Esto es muy importante. Conozco a líderes políticos que
creen que un mercado fuerte crea una comunidad fuerte. Falso. Es exactamente lo
opuesto. Las comunidades fuertes crean mercados fuertes. Primero, los seres
humanos realizaron intercambios sociales. Crearon infraestructuras sociales, crearon el
capital social. Y solamente cuando existe ese rico capital social, una sociedad puede
comenzar a establecer mercados, a comerciar y crear el gobierno. Hay algunas pocas
18

excepciones. Por ejemplo, una ciudad que surge de repente a consecuencia de un


boom. Si se descubre oro, surge una ciudad inmediatamente, pero es artificial y se
destruye cuando se acaba el oro. Pero, a través de la historia, el intercambio social
precede al intercambio del mercado y al gobierno. Los mercados y los gobiernos son
instituciones derivadas, no son primarias. Es muy importante que entendamos esto.
Los mercados y los gobiernos existen porque tenemos un rico capital social que crea
confianza y que nos permite establecer el comercio y crear gobiernos. Los mercados
rompen la confianza, los gobiernos rompen la confianza.

Todas las comunidades en todo el mundo están permanentemente


construyendo el capital social y la confianza para poder tener negocios capitalistas y
formas democráticas de gobierno. Los empresarios entendimos esto cuando cayó la
Unión Soviética y Europa Oriental. Corrimos para establecer negocios capitalistas en
esos lugares y la mayor parte de los negocios fracasaron. La razones que los
comunistas habían eliminado el tercer sector. No existía el capital social, no había
ninguna infraestructura en la cual fundar relaciones de mercado y funciones del
gobierno que fueran confiables. Quiero darles una regla práctica. Cuanto más fuerte es
el tercer sector, más fuerte es el mercado capitalista y más democrático es el gobierno
en todos los países. Cuanto más débil sea el tercer sector en un país, más débil va a ser
el mercado y menos democrático el gobierno. Esa es una regla incontrovertible. Lo que
hizo que Estados Unidos fuera poderoso fue el tercer sector. Nos permitió construir
tanto capital social como para tener un mercado capitalista poderoso y confiable y una
forma democrática de gobierno.¿Por qué digo esto? Durante la mayor parte de este
siglo, este tercer sector ha estado en un estado prácticamente neo-colonial esperando
del gobierno, de la filantropía privada. No es un jugador sentado ala mesa junto con el
gobierno y el mercado aunque es la institución principal por la cual existen los otros
dos. Está por ser liberado de este estado neo-colonial. La razón es que los gobiernos se
están reduciendo. Los gobiernos participan menos en sus barrios y comunidades de
modo que existe un vacío institucional que está surgiendo en todas las comunidades
del mundo donde el gobierno participa menos. Las empresas son menos locales y más
globales y el mercado primario se está desplazando al ciberespacio que ni siquiera es
geográfico. Hay menos participación en sus comunidades. Se abre el vacío.¿Quién va a
llenar ese vacío institucional dejado por menos servicios del gobierno y menos
participación corporativa? La verdadera carrera de cada comunidad de este país es
entre el tercer y el cuarto sector para llenar ese vacío institucional en sus
comunidades. ¿Cuál es el cuarto sector? Es la sociedad ilegal. Es el empleador que
crece más rápido en el mundo. Es la economía informal con sus propias leyes. Lo que
estamos empezando a ver en todos los países es una lucha corre el tercer y el cuarto
sector.¿Vamos a hacer resurgir el capital social? ¿El tercer sector se va a convertir en
una voz política, coherente, poderosa, un centro de política en cada comunidad
19

institucionalmente o vamos a dejar ese vacío a la sociedad ilegal para la próxima


generación? Esto se está empezando a ver en cada país.

Creo que vamos a comenzar a ver un taburete político de tres patas, como lo
llamaría Bill Bradley. De hecho, nuestra Primera Dama habla bastante del tercer sector.
La idea es tres sectores, un taburete de tres patas y cada una tiene que ser poderosa
en proporción a las otras. Si una de las patas de ese taburete es demasiado grande o
demasiado pequeña, el taburete se cae.
El tercer sector va a surgir como una nueva voz política. Ustedes van a ver
reposicionarse a los partidos políticos en los próximos años. En lugar de decir: “Yo
represento al gobierno, vote por mi partido” o decir “Yo represento al mercado, vote
por mi partido”, vamos a empezar a entender que la verdadera política proviene de la
cultura, proviene del capital social, de las instituciones que conforman nuestra vida.
Vamos a empezar a ver a la gente que se postula como candidatos al gobierno que
representan a esta voz poderosa y coherente del tercer sector en la vida de nuestros
países. Y, finalmente, esto tiene que ver con los empleos. Es ahí donde se encuentran
los empleos en el próximo siglo. Es ahí donde va a existir una defensa intelectualmente
estimulante, sofisticada, adelantada para sus hijos en la próxima generación. Tenemos
la capacidad de liberar del mercado amillones de jóvenes porque no los necesitamos.
Podemos liberarlos para un empleo competitivo y remunerado en algunas de las
millones de organizaciones del tercer sector del mundo que crean el capital social y la
ecología de la cultura de cada país. Necesitamos tener un debate en Uruguay sobre
cómo tomar una pequeña porción de las vastas ganancias de estas nuevas tecnologías,
la revolución de la información y las ciencias de la vida, y proporcionar un fondo de
ingresos para la educación, capacitación y nuevas oportunidades de empleo para más
jóvenes en todas esas organizaciones del tercer sector que conforman la cultura.
Algunos dirán: “Un momento, no quiero pagar impuestos para esto”. Yo digo que
Ustedes van a pagar impuestos por un lado o por otro. Van a pagar impuestos para las
cárceles o para las comunidades. Van a pagar impuestos para tratar de controlar al
cuarto sector ovan a pagar impuestos para tratar de construir el tercer sector. Es
mucho mejor tener una asociación entre las empresas, el gobierno y el tercer sector
para crear oportunidades para esta próxima generación de modo de seguir
civilizándonos. Y aquí está la ironía que es de humor negro. Cuando yo era joven, me
educaron haciéndome pensar que los empleos de estatus alto eran los trabajos
profesionales. Ser empresario, doctor, arquitecto, ingeniero, abogado o contador,
empleos de mercado. Y aquí está la ironía. Muchos de los empleos que creíamos que
tenían un estatus alto en el mercado van a ser reemplazados en el próximo siglo por
ceros y unos, por el código binario. Eso ya está sucediendo. La mayor parte de los
trabajos conceptuales en el mercado los pueden hacer las máquinas. No todos pero sí
muchos. La ironía es que los empleos y habilidades que se encontraban en el fondo de
la sociedad enel siglo XX, marginalizados al tercer sector, primariamente realizados por
20

mujeres, sucede que esas habilidades, esas tareas son demasiado complicadas
sofisticadas para la nueva tecnología del siglo XXI. Porque requieren que los seres
humanos trabajen con otros seres humanos para crear el capital social. Las tecnologías
no pueden hacer esto.

Es demasiado difícil. Les daré un ejemplo. Muchos de Ustedes son padres y


tienen a sus hijos en centros educativos en este preciso momento. Pueden tener niños
de 2-3 meses a 4 años que, cuando Ustedes se van a trabajar, quedan al cuidado una
maestra de preescolares en un centro sin fines de lucro que pertenece al tercer sector.
Ustedes se pasan mayor parte del tiempo preocupándose de qué les sucede a sus
hijos. A cada momento piensan si sus hijos están aprendiendo, si están participando,
qué les sucede. Imagínense la responsabilidad intelectual de una maestra de
preescolares que es responsable de 25 seres humanos de entre 3 meses a 4 años. Cuan
difícil es esta tarea intelectualmente, no solo emocionalmente. Estamos aprendiendo
en la psicología cognitiva que el cerebro de los bebés no está formado. Cada vez que
un bebe interactúa con el mundo de los adultos y el resto del ambiente, se
desencadena una neuro conexióny surge un camino en el cerebro. A la edad de 4 años,
el cerebro, para usar una metáfora, está totalmente cableado y se ha formado un ser
humano. Imagínense La complejidad intelectual de ser maestra de preescolares
responsable de la formación de 25 cerebros humanos en este planeta. De modo que
les digo a los Gerentes Generales de las empresas ¿Ustedes piensan que sus trabajos
son intelectualmente complicados y difíciles? Pasen una semana como maestros
responsables de la formación de 25 cerebros humanos y después me dicen cual de los
dos trabajos es más complicado. Ylo digo con total seriedad. Tenemos que pagarte a
nuestras maestras de preescolares, al principio de la fila lo que le pagamos a los
ejecutivos al final de la fila. Y no es solamente en eso. En tantas áreas del tercer sector,
en tantas cosas en las que participamos, en las artes, los deportes, la cultura, la justicia
social, el medio ambiente la protección de la fauna, la tercera edad, actividades
religiosas y seculares, esto requiere la imaginación total de la mente humana. Estas
cosas no pueden ser hechas por las máquinas. Estas cosas no se pueden relegar al
código binario, son demasiado difíciles. Lo que sugiero es que debemos cambiar
nuestro concepto sobre la importancia del trabajo.

Miraremos al siglo XX y diremos: "Bueno, es interesante ver cómo lo que


pensábamos que era un trabajo importante, ahora lo están haciendo las máquinas".
Cuando miremos hacía atrás, veremos que el trabajo importante está más allá del
mercado, más allá del gobierno, creando capital social y llenando las siguientes etapas
de nuestra cultura como especie humana. Mucho de lo que hagamos al salir de esta
sala hoy va a depender de cómo eduquemos a los jóvenes en las escuelas. ¿Para qué
estamos preparando a nuestros jóvenes? En mi país, cada escuela está instalando
computadoras y telecomunicaciones para preparar a los jóvenes para las habilidades
21

del mercado en el lenguaje del nuevo siglo del ciberespacio y la biotecnología. Estoy
seguro que Usted es también lo están haciendo en sus escuelas. Pero ahora, nuestros
educadores en Estados Unidos están empezando a preocuparse de que estamos
poniendo demasiados huevos en la misma canasta. ¿Para qué estamos preparando a
toda una generación para el ciberespacio y la economía de la información y las ciencias
de la vida si no vamos a necesitar a toda esta gente? Podemos estar formando a toda
una generación para el cinismo y la desesperación porque no van a tener empleo. Eso
puede crear las condiciones para una reacción política extrema. En mi país tenemos
graduados universitarios que tienen todas las habilidades del conocimiento y que
están trabajando pero ya están subempleados. En otras palabras, los empleos en los
que trabajan requieren menos habilidades de las que tienen basadas en su educación.
Imagínense qué va a suceder en diez, quince o veinte años.

Sin embargo, existe otra revolución que está ocurriendo en el sistema


educativo americano de la cual me gustaría hablar. Se encuentra en el origen, en cada
escuela, no ha sido orquestada por el gobierno pero podría ser la revolución más
grande en la educación desde que pasamos del sistema de aprendices al sistema
escolar en aulas en los albores de la revolución industrial. Se llama la educación civil. A
veces la llamarnos el aprendizaje de servicios, la educación de los ciudadanos, la
reforma educativa democrática pero el nuevo término es educación civil. ¿Qué es?
Estamos empezando a entender que los alumnos de cualquier edad aprenden mejor si
su educación es experimental y está basada directamente en la resolución de
problemas en el tercer sector, en la Ja comunidad. Estamos borrando las fronteras
entre la clase y el barrio. Estamos invitando a los educadores informales y a las
organizaciones con base en la sociedad pare que junto con los maestros los alumnos y
los padres creen una pedagogía y un currículo basado en la educación directa en la
comunidad. ¿Qué significa eso? Si su hijo de 12 años está aprendiendo los principios de
la zoología, tal vez los aprenda participando en un programa de rehabilitación de la
fauna o en una protectora de animales. Los alumnos aprenden al resolver problemas,
creando un capital social e insertándose en las relaciones con la comunidad en la que
viven, incluido la comunidad biótica. Esto se aplica también a los idiomas, las ciencias
naturales, las ciencias sociales, la humanística. Es curioso, cuando uno se detiene a
pensarlo, que eduquemos a nuestros alumnos en clases estériles y abstractas que no
tienen absolutamente ninguna relación can las comunidades y culturas en las que
viven. La comunidad es la verdadera clase. Es ahí donde viven y respiran los seres
humanos. Es ahí donde coexisten con nosotros las otras criaturas. De modo que
estamos empezando a decir en Estados Unidos: "Derribemos las paredes de las clases y
compartamos las responsabilidades de la educación entre el tercer sector y el sector
educativo”; A partir del año próximo, y esto no es solamente académico, voy a co-
presidir la Iniciativa de la Asociación Nacional sobre Educación y la Sociedad Civil en
Estados Unidos. Está formada por los Directores Generales de las 71 asociaciones
22

educativas principales en mi país desde las Juntas Directivas Nacionales hasta las
Asociaciones de Directores y los Sindicatos de Maestros y Profesores. Está formada por
los principales grupos de la comunidad, desde la Cruz Roja Nacional basta “Big
Brothers Big Sisters".

Hemos negociado un programa de siete puntos para que la educación civil sea
el centro de la currícula en miles de distritos escolares empezando en el año 2000.
Vamos a transformar y revolucionar la educación en Estados Unidos. Ahora bien, ¿por
qué es importante esto? Si alguna vez han tenido algún miembro de sus familias que
haya sido despedido, especialmente si es hombre, Ustedes saben que la peor tragedia
es que el colapso emocional siempre precede al colapso financiero. A los hombres, a
las mujeres también pero es peor con los hombres, en las escuelas nos enseñaron
habilidades para el mercado. Nos han enseñado que nuestra identidad depende de
vender nuestro trabajo en el mercado. Si el mercado toma nuestro trabajo, tenemos
una identidad, significado y propósito. Esta es la idea de John Wax sobre el valor de los
seres humanos. Pero ahora tenemos un mercado que le está diciendo a muchos seres
humanos: .“No necesitamos su trabajo”. "Pero yo me preparé toda la vida para vender
estas habilidades para el mercado y ahora me dicen que no me necesitan. ¿Significa
eso que no tengo identidad, que no tengo importancia, que no tengo ninguna
contribución para hacer?”; ¿Saben Ustedes cuantos millones de personas,
seguramente alguien de sus familias, se han enfrentado a algo así?

Esto se debe a que estamos enseñando las cosas equivocadas en las escuelas.
Estamos enseñando habilidades para el mercado primero y deberíamos entender que
debemos enseñar habilidades sociales primero. Enseñar primero las habilidades para
el mercado es como poner la carreta delante de los bueyes. Primero el niño debe tener
una identidad central, tiene que entender sus relaciones con el capital social, la
comunidad, los vecindarios bióticos que conforman la vida. Si el niño tiene una
identidad central al ser educado en una clase llamada la comunidad, entonces ese niño
puede crecer entendiéndolas responsabilidades, su conexión, su lugar en el esquema
de las cosas. Entonces las habilidades del mercado se aprenden fácilmente. Pero si
todo lo que enseñamos a los alumnos son habilidades para el mercado, las
necesidades del mercado van a cambiar muy rápido. Vamos a tener una generación sin
las reservas emocionales que les permitan ajustarse a los cambios. Tal vez podamos
tener la visión de un nuevo mundo para sus hijos en los próximos veinte años. Con este
nuevo enfoque de la educación, esta nueva visión del trabajo. Tal vez una de sus hijas
cuando crezca se pase entre 25 y 30 horas de la semana en la economía global del
ciberespacio y el resto encasa con su familia y dándole su tiempo gratuitamente a
alguna organización del tercer sector como voluntaria. Su otro hijo cuando crezca tal
vez se pase 25 horas de la semana trabajando para el gobierno, el gobierno recto que
es esencial para esta nueva economía. El resto de su tiempo, puede pasarlo en su casa,
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dando su tiempo libre a la comunidad. Su tercer hijo cuando crezca puede pasarse25
horas de la semana en un trabajo remunerado en alguna de las miles de
organizaciones del tercer sector que conforman el capital social y cultural de este gran
país. Necesitamos ampliar las oportunidades para los jóvenes en esta audiencia y para
sus hijos para que entiendan que la próxima era en la historia puede ser más
expansiva, puede presentar más desafíos, puede ser más estimulante y más
interesante que la que dejamos atrás. No podemos abandonar el sueño de tener una
vida mejor yeso es lo que está sucediendo ahora. Estamos abandonando el sueño y la
esperanza de tener una vida mejor y solo esperamos poder mantenernos y no perder.
Tenemos que deponer esa psicología. De modo que podemos comenzar un debate
aquí en este país y en todo el mundo sobre cómo acortar la semana laboral, aumentar
los salarios y los beneficios y proporcionarle esperanzas a la nueva generación en el
próximo siglo. Muchas gracias.

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