Antropología
La antropología es una ciencia social que se dedica al estudio de todos los aspectos de la naturaleza
humana. Es un término de origen griego, compuesto por las palabras anthropos, que quiere decir
'hombre' o 'humano', y logos, que quiere decir 'conocimiento' o 'ciencia'.
La antropología estudia todos los fenómenos humanos, por lo que su campo de estudio son las
sociedades, tanto las antiguas como las presentes. Esta ciencia toma en cuenta los cambios que han
afectado a la especie humana a lo largo del tiempo. Analiza la diversidad étnica, la diversidad cultural, las
costumbres sociales, las creencias, los procesos de transformación, etc.
Los estudios antropológicos muestran la diversidad cultural que existe y ha existido a lo largo de la
historia. Lo que ha contribuido a fomentar el respeto y la tolerancia hacia creencias y culturas.
Antecedentes
La reflexión sobre la sociedad, el hombre y su comportamiento tiene sus antecedentes en la Antigüedad
Clásica. Sus fundamentos están en el pensamiento de los grandes filósofos, especialmente el griego
Heródoto, considerado el padre de la historia y la antropología.
También pueden señalarse como antecedentes los relatos de viajeros, misioneros y comerciantes sobre
los hábitos de los nativos de las tierras descubiertas tras los viajes de Colón y otros navegantes alrededor
del globo.
A partir del siglo XVIII, se impulsa el estudio tanto de las ciencias como de las humanidades. Esto se
debe, en buena medida, a las inquietudes del movimiento de la Ilustración. En ellas, las investigaciones
en el ámbito social y cultural comienzan a ganar espacio. En ese contexto, los debates sobre la condición
humana fueron muy importantes para el desarrollo de los estudios antropológicos.
Origen de la antropología
La antropología como campo específico de estudio tiene su origen en la segunda mitad del siglo XIX, al
igual que la sociología. Se diferenciaba de esta (y otras áreas de estudio humanístico) en el hecho de que
la antropología se abocaba a la investigación de sociedades remotas. Por lo general, sociedades ajenas
culturalmente a la sociedad occidental, que eran consideradas "simples" o "primitivas".
A lo largo de su primera etapa, la antropología estuvo fuertemente influenciada por el evolucionismo
social. De esta manera se relacionó con las teorías de Darwin acerca de la evolución de la especie
humana.
Esta idea intentó aplicarse también como ley general para estudiar los fenómenos socioculturales.
Además, el siglo XIX estuvo marcado por el desarrollo del colonialismo y el imperialismo. No es de
extrañar, por tanto, que en sus primeros años la antropología tuviera una mirada "etnocéntrica".
La antropología en el siglo XX
A partir de la segunda mitad del siglo XX, la antropología comienza a estudiar todo tipo de culturas,
incluidas las modernas. Esto se produce cuando los procesos de modernización alcanzan también a
sociedades lejanas.
En efecto, a partir del siglo XX la antropología inicia un proceso de cambio en el cual se van
transformando sus enfoques, métodos y propósitos hasta consolidar una antropología "moderna".
En este sentido, se considera que Claude Lévi-Strauss fue, por excelencia, uno de los principales
impulsores de ese cambio. Fue el padre del estructuralismo en las ciencias sociales. Además, ejerció una
notable influencia gracias al desarrollo de su teoría de la alianza, el estudio de los procesos mentales del
conocimiento del ser humano y el análisis estructural de los mitos.
Corrientes actuales de la antropología social y cultural
Muchas de las corrientes actuales de la antropología social y cultural buscan evitar posibles sesgos
históricos. También abarcar campos de estudio que no habían sido tratados en los siglos anteriores.
En este sentido, encontramos estudios sobre género, postcolinanismo, interculturales, dialógicos y
postimperialistas, entre otros.
La antropología es una ciencia muy cercana a otros campos del saber científico-social, como
la sociología o la psicología, a los que acude a menudo en busca de herramientas. También se vincula
con otras ciencias naturales, como la biología, ya que su abordaje de la humanidad es mucho más
complejo y requiere de una mirada tanto social, como biologicista.
Obviamente, no es sencillo abarcar un tema tan amplio, y esa aspiración ha conducido a la antropología
a convertirse, en tiempos recientes, en una compleja colección de saberes de distinta naturaleza,
reunidos en cuatro grandes campos de estudio: la antropología física y la antropología social, y sus
dos disciplinas asociadas: la arqueología y la lingüística.
Objeto de estudio de la antropología
El objeto de estudio de la antropología es la humanidad como un todo. Dicho así, puede resultar un poco
vago, ya que el fenómeno humano es infinitamente complejo, y depende siempre del modo en que lo
encaremos. La antropología estudia al humano como producto de su historia, cultura y sociedad.
Sin embargo, la antropología aspira a lograr una perspectiva integradora de todo ello, que
permita estudiar al ser humano en el marco de su cultura y sociedad, reconociéndolo al mismo tiempo
como un producto de ellas, es decir, de la historia misma de su civilización y su especie.
Historia de la antropología
La antropología en tanto ciencia formal es relativamente reciente. Sin embargo, el interés por las
diferentes manifestaciones culturales y sociales existe desde tiempos antiguos y ancestrales. Incluso
las civilizaciones expansivas e imperiales de la Antigüedad Clásica se interesaron por comprender qué es
lo que nos hace humanos y cómo se alcanzó la diversidad cultural y social.
Pensadores griegos como Hipócrates (460-377 a. C.) o Aristóteles (384-322 a. C.) dejaron importantes
anotaciones respecto a la diversidad humana y propusieron modos de abordar esta temática, que podían
tomar en cuenta ciertos rasgos físicos como el tamaño y la forma del cráneo, por ejemplo.
Recién el explorador François Auguste Péron (1775-1810) empleó por primera vez la palabra
“antropología”, con su sentido moderno. Lo hizo durante su paso por Australia, y como parte de su
obra Voyage de découvertes aux Terres Australes (“Viaje de descubrimientos por las tierras australes”),
en la que registró muchos datos sobre los aborígenes de Tasmania, que poco después fueron
exterminados por los colonos europeos.
En esa época, Europa había iniciado su expansión colonial por el globo entero, encontrándose con
numerosas culturas diferentes a las que estudió con ojo crítico y espíritu naturalista, como si de animales
se tratara. De allí nació la etnografía y se sentaron las bases para el posterior surgimiento de la
antropología, durante el siglo XIX.
La aparición de la Teoría evolucionista y del método científico, además, contribuyó a la idea de que una
ciencia de las sociedades del ser humano era posible, en esos mismos términos. Así, la antropología
pudo iniciar su independencia del conjunto de la Historia natural (hoy biología).
Esa primera mirada antropológica y etnológica estaba fuertemente influenciada por el positivismo y por
la idea de identidad nacional, es conocida como el Modelo antropológico clásico. A mediados del siglo
XX (alrededor de 1960) fue abandonada en favor de un nuevo modelo que abría el campo de la
antropología a nuevas experiencias y consideraciones sociales.
Importancia de la antropología
La antropología estudia tanto aspectos biológicos como culturales. Es la disciplina mejor preparada para
comprender en su complejidad el fenómeno humano. No sólo por su perspectiva interdisciplinaria y
holística, sino porque ha acompañado a las más recientes transformaciones en el modo de
comprenderse a sí mismo y a sus semejantes de la humanidad contemporánea.
Esto significa que sólo la antropología podemos abarca el inmenso cruce de saberes y disciplinas que
exige una aproximación al ser humano, sin pecar de una mirada cientificista que nos considere
simplemente animales, ni de una enteramente humanista, que nos considere como algo enteramente
distinto y alejado de la naturaleza.
Campos de estudio
Antropología biológica o física. Resultado del cruzamiento entre antropología y biología, centra
su perspectiva sobre el ser humano en los asuntos evolutivos y en la variabilidad biológica, tanto
presente como pasada. Su abordaje del fenómeno humano está fuertemente anclado, como es
evidente, en lo natural y lo físico, al punto de estudiar también otros primates no humanos para
componer una mirada biocultural.
Antropología sociocultural. Cuya perspectiva en torno al fenómeno humano parte de sus
aspectos culturales, es decir: sus costumbres, mitos, valores, normas, creencias y relatos.
También considera sus aspectos sociales, esto es: sus formas de acción y organización, conflictos,
contradicciones y demás aspectos de la vida compartida.
Comprende al ser humano como un animal social, que habita en comunidades más o menos
organizadas en cuyo seno se desarrolla una forma de pensamiento y comportamiento común,
que es la cultura. Este campo puede dividirse a su vez en dos vertientes:
La antropología cultural. Surgida en los Estados Unidos, como resultado del cisma que se
produjo entre antropólogos sociales y culturales en el siglo XX, cuyo interés se centra más en
lo cultural que en lo social.
La antropología social. Típicamente británica, que prefiere hacer hincapié en la perspectiva
social.
Arqueología. Considerada en Estados Unidos como un subcampo antropológico y en Europa
como una disciplina autónoma, se centra en el estudio de los cambios ocurridos a lo largo de
la prehistoria y la historia humana, a través de la interpretación de los restos encontrados y
conservados a lo largo de los años. Utiliza diversas técnicas de excavación, preservación
y análisis de las muestras.
Antropología lingüística. O lingüística antropológica, es el punto de encuentro de ambas
disciplinas, cuyo interés en el ser humano se centra en los aspectos vinculados al lenguaje.
Aspira a comprender las dinámicas de cambio que el lenguaje ha sufrido a lo largo del tiempo,
como sistema de representación y comunicación, y también como un conjunto de prácticas
culturales.
Ramas de la antropología
La antropología genética estudia la evolución de los homínidos y especies vecinas.
1. Antropología Aplicada: Utiliza los conocimientos y métodos antropológicos para abordar
problemas prácticos en el mundo contemporáneo, como el desarrollo económico, la salud
pública, la planificación urbana y la resolución de conflictos. Los antropólogos aplicados trabajan
en gobiernos, ONG, empresas y organismos internacionales.
2. Antropología Médica: Estudia cómo las culturas comprenden la salud, la enfermedad y los
sistemas de curación. También analiza el impacto de las políticas de salud y la biomedicina en
diferentes contextos culturales. Aborda temas como la desigualdad en el acceso a la salud, las
enfermedades globales y los sistemas tradicionales de curación.
3. Antropología Forense: Es una subdisciplina de la antropología física, que aplica el conocimiento
de la anatomía humana y la biología para ayudar en investigaciones criminales. Los antropólogos
forenses analizan restos óseos para identificar víctimas y determinar causas de muerte.
4. Antropología del Desarrollo: Analiza los procesos de desarrollo económico y social desde una
perspectiva crítica, evaluando cómo las políticas y proyectos de desarrollo afectan a las
comunidades locales y las culturas. Se enfoca en la sostenibilidad, la pobreza, la globalización y
los derechos humanos.
5. Antropología Visual: Explora cómo las imágenes (fotografías, películas, arte, etc.) y los medios
audiovisuales y transmiten aspectos de la cultura. Estudia tanto la producción como la
interpretación de imágenes en diferentes contextos culturales.
6. Antropología Ambiental: Examina la interacción entre los humanos y su entorno natural,
incluyendo cómo las culturas se adaptan a su medio ambiente, el impacto de las actividades
humanas en los ecosistemas y la relación entre el cambio climático y las sociedades.
7. Etnografía Digital: Con el auge de las tecnologías de la información, este subcampo se enfoca en
cómo las personas interactúan en espacios y cómo las culturas se forman y evolucionan en
entornos digitales en línea, como redes sociales, juegos y comunidades virtuales.
Antropología y sociología
Por mucho tiempo la sociología y la antropología fueron esencialmente un mismo campo de estudio,
dado que ambas estudian al ser humano, su cultura y sus modelos de sociedades.
Sin embargo, actualmente se las distingue porque poseen enfoques realmente distintos: por ejemplo, la
antropología y la sociología echan mano a otras ciencias sociales para complementar sus estudios, pero
la primera también lo hace con a algunas ciencias puras, como la biología, para fundamentar sus
perspectivas.
Ello se debe a que los antropólogos prefieren el enfoque cualitativo antes que cuantitativo, que les
permite obtener conclusiones científicas respecto al modo en que el ser humano construye sus culturas.
En cambio, la sociología enmarca sus conclusiones dentro de una sociedad determinada, de un modo
menos amplio y abarcativo que la antropología.
Además de estas cuatro ramas, existen especializaciones o subcampos dentro de la antropología, como
la antropología aplicada, que utilizan conocimientos antropológicos para resolver problemas prácticos en
áreas como la salud, la educación o el desarrollo comunitario.
El ser humano ha demostrado una notable capacidad de adaptación a lo largo de la historia, tanto a nivel
individual como colectivo. Esta capacidad ha sido clave para su supervivencia y éxito en diversos
entornos. A través de su inteligencia, creatividad y cooperación, el hombre ha logrado modificar su
entorno para satisfacer sus necesidades, desarrollar tecnología, agricultura y sistemas sociales.
1. Capacidad de adaptación física y biológica: Aunque los seres humanos no son los más fuertes ni
los más rápidos, su capacidad para desarrollar herramientas, ropa, refugios y modos de
transporte les ha permitido vivir en una amplia gama de climas y regiones. Esta habilidad de
modificar su entorno es fundamental para su supervivencia.
2. Adaptación cultural y social: Las sociedades humanas también se adaptan a través de cambios
en sus estructuras sociales, creencias y normas. A lo largo del tiempo, las culturas han
desarrollado sistemas de gobernanza, religiones, ciencia y tecnologías que les permiten
gestionar los cambios y desafíos del entorno.
3. Capacidad tecnológica: La tecnología es uno de los principales motores de adaptación del ser
humano. Desde herramientas simples en la prehistoria hasta la inteligencia artificial y la
biotecnología hoy en día, el ser humano ha utilizado la tecnología para superar barreras físicas y
expandir sus capacidades.
4. Desafíos actuales: Aunque el ser humano ha logrado una gran adaptación, también enfrenta
desafíos globales como el cambio climático, la sobrepoblación y la degradación ambiental. Estos
problemas requieren nuevas formas de adaptación, que podrían incluir cambios en el
comportamiento colectivo, avances tecnológicos más sostenibles y políticas más efectivas.
En resumen, el hombre ha demostrado una capacidad extraordinaria para adaptarse tanto física como
culturalmente, pero los retos actuales exigen una adaptación más rápida y consciente si se quiere
asegurar la sostenibilidad a largo plazo.