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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL SANTA

FACULTAD DE CIENCIAS

ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

ASIGNATURA:

Enfermería en Cuidados Críticos

TEMA:

Cuidado de enfermería al adulto con problemas renales: Diálisis - Hemodiálisis

DOCENTE:

Dra. Margarita Huañap Guzmán

Ms. Pamela Borja Reyna

Esp. Angelita Rojas Gamboa

Ms. Madalita Rocío Mejía Alva

Dr. José Chero Custodio

ESTUDIANTES:

Mendoza Jáuregui Ariana Guadalupe – 0202121014

Paiva Campos Jenny Jazmín – 0202121033

Ponte Dulce Judith Graciela - 0202121009

CICLO:

VIII

Nuevo Chimbote – 2024


ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN
II. DESARROLLO
2.1 DEFINICIÓN 4
2.2 FISIOPATOLOGÍA 4
2.3 FACTORES DE RIESGO 5
2.4 EPIDEMIOLOGÍA 6
2.5 MANIFESTACIONES CLÍNICAS 6
2.6 DIAGNÓSTICOS 7
2.7 TRATAMIENTO 8
2.7.1 HEMODIÁLISIS 8
2.7.2 DIÁLISIS PERITONEAL 11
2.8 EFECTOS ADVERSOS O COLATERALES CON EL TRATAMIENTO 14
2.9 SIGNOS DE ALARMA 14
2.10 MEDIDAS GENERALES Y PREVENTIVAS 15
III. CONCLUSIONES
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
V. ANEXO
I. INTRODUCCIÓN

La insuficiencia renal es una afección en la que los riñones no pueden filtrar

correctamente los desechos metabólicos de la sangre. Este mal funcionamiento

puede tener múltiples causas, algunas de las cuales llevan a una pérdida

repentina de la función renal (insuficiencia renal aguda), mientras que otras

provocan un deterioro gradual y progresivo (enfermedad renal crónica). La

enfermedad renal crónica se ha convertido en un desafío importante de salud

pública a nivel mundial debido a su creciente prevalencia e impacto en la calidad

de vida de los pacientes, sus familias y los sistemas de atención sanitaria

(MINSA, 2021).

Esta condición requiere un enfoque integral que no solo se centre en el

tratamiento médico, sino también en el bienestar general del paciente. Las

buenas prácticas clínicas y un seguimiento cercano son esenciales para mejorar

la calidad de vida y garantizar una recuperación adecuada o la estabilización del

paciente. Los profesionales de enfermería desempeñan un papel crucial en la

gestión de pacientes con insuficiencia renal, proporcionando educación sobre la

enfermedad, la importancia de adherirse a los tratamientos prescritos, y

fomentando una dieta apropiada que ayude a minimizar el avance de la

enfermedad (EsSalud, 2020).

Adicionalmente, es importante destacar que la enfermedad renal crónica puede

estar relacionada con otras patologías como la hipertensión y la diabetes, lo que

hace imprescindible un manejo multidisciplinario. La prevención de

complicaciones y el manejo del estrés emocional del paciente también son

componentes clave en el tratamiento. Por lo tanto, los cuidados deben ser


personalizados, ajustándose a las necesidades físicas, emocionales y educativas

de cada individuo, buscando siempre mejorar su calidad de vida y disminuir los

efectos adversos a largo plazo.

OBJETIVOS

● Identificar los cuidados de enfermería en pacientes críticos con problemas

renales.

● Brindar cuidados de enfermería personalizados a paciente críticos con problemas

renales.

● Contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con problemas renales

recibiendo hemodiálisis.
II. DESARROLLO

2.1. DEFINICIÓN

La enfermedad renal crónica (ERC) o insuficiencia renal consiste en la pérdida

progresiva de la función renal a través de cinco estadios. La carga de

enfermedad de la ERC se ve incrementada por las comorbilidades asociadas a

esta enfermedad, de tal manera que la diabetes mellitus e hipertensión arterial

son condiciones frecuentemente asociadas (EsSalud, 2020).

Los riñones se encargan de eliminar los desechos y el exceso de líquidos de la

sangre, los cuales son expulsados a través de la orina. En etapas avanzadas de la

enfermedad renal crónica, pueden acumularse cantidades peligrosas de líquidos,

electrolitos y residuos en el organismo (OPS,2021).

Se caracteriza por una pérdida progresiva e irreversible de nefronas, capacidad

regenerativa renal reducida, daño microvascular, cambios metabólicos, estrés

oxidativo e inflamación, resultando finalmente en fibrosis (EsSalud, 2020).

2.2. 2.3. EPIDEMIOLOGÍA

En el mundo, se estima que existen 850 millones de personas que tienen

enfermedades renales y 1 de cada 10 personas padece enfermedad renal crónica

(ERC). Las ERC se pueden prevenir y la progresión en una etapa avanzada

puede retrasarse con el diagnóstico apropiado y tratamiento temprano. La carga

global viene en aumento y se prevé que para el 2040 se convierta en la quinta

causa más común de años de vida perdidos en todo el mundo (Gobierno del

Perú, 2024).
En el Perú existen más de 2.5 millones personas que sufren de enfermedad renal

crónica. Debido a la alarmante cantidad de casos, se trata de un problema de

salud pública que ha traído como consecuencia que el riñón sea uno de los

órganos más requeridos por pacientes que esperan trasplantes en nuestro país. El

grado III es el más frecuente. (MINSA, 2023).

En sus etapas tempranas la enfermedad renal crónica presenta pocos síntomas,

pero cuando se encuentra en fase terminal la vida del paciente depende de las

diálisis o del trasplante de riñón.

2.3. ETIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO

2.3.1. Etiología:

Según American Kidney Fund (2024) señala que:

Las dos causas más frecuentes de ERC son la diabetes y la presión arterial alta.

La diabetes significa que la persona tiene niveles altos de glucosa en sangre, y

esto puede dañar los riñones. La presión arterial alta significa que la fuerza que

ejerce la sangre en los vasos sanguíneos es demasiado alta, lo que puede dañar

los vasos sanguíneos y provocar ERC. Sin embargo, existen otra enfermedades

que pueden causar ERC siendo estas:

- La glomerulonefritis
- La poliquistosis renal
- La nefritis lúpica
- El cáncer de riñón

2.3.2. Factores de riesgo

A) No modificables

- Edad avanzada: > 60 años


- Sexo masculino

- Raza negra o afroamericanos

- Antecedentes familiares de Enfermedad Renal.

- Bajo peso al nacer, asociado a un reducido número de nefronas y

al desarrollo posterior de ERC.

- Nivel socioeconómico bajo

B) Modificables

- Hipertensión

- Diabetes

- Obesidad

- Tabaquismo
2.4. FISIOPATOLOGÍA

El riñón es un órgano clave para mantener el balance (“homeostasis”) del medio

interno (agua, electrolitos, equilibrio ácido básico y el equilibrio osmótico),

depura la sangre de productos de desechos metabólicos endógenos y exógenos,

regula el volumen circulante efectivo y la presión arterial, y sintetiza la

eritropoyetina y la vitamina D. Todas estas funciones se ejecutan en el nefrón

que constituye la unidad funcional renal. Cuando la estructura funcional del

riñón se daña en forma crónica (Enfermedad Renal Crónica (ERC)) o en forma

aguda (Injuria Renal Aguda (IRA)) y se pierden todas estas funciones

regulatorias; se llama Insuficiencia Renal y la consecuencias final es una

enfermedad sistémica que afecta a casi todos los órganos vitales y trae como

consecuencia una alta morbilidad y un alto riesgo de complicaciones fatales que

conllevan a la muerte.

En principio, a medida que el tejido renal pierde funcionalidad, hay pocas

anomalías evidentes porque el tejido remanente aumenta su función (adaptación

funcional renal).

Procesos fisiopatológicos:

1. Pérdida de nefronas funcionales: A medida que las nefronas se dañan,

las nefronas restantes aumentan su filtración para compensar

(hiperfiltración). Este esfuerzo adicional lleva al desgaste y daño de las

nefronas sanas, lo que agrava la progresión de la enfermedad.

2. Hiperfiltración glomerular: Inicialmente, el daño renal induce

hiperfiltración para mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos. Sin

embargo, con el tiempo, este mecanismo resulta perjudicial, ya que la


presión en los glomérulos aumenta, lo que provoca esclerosis glomerular

y mayor pérdida de nefronas.

3. Inflamación y fibrosis: La activación crónica del sistema inmunológico

en respuesta al daño renal provoca inflamación y fibrosis (formación de

cicatrices) en el tejido renal, lo que acelera la pérdida de función renal.

4. Desequilibrio de electrolitos y acumulación de toxinas: A medida que

la capacidad de filtración renal disminuye, los riñones no pueden

excretar adecuadamente los productos de desecho, como la urea y la

creatinina. También se produce una acumulación de potasio

(hiperpotasemia) y otros electrolitos, lo que desestabiliza el equilibrio

ácido-base y aumenta el riesgo de arritmias.

5. Disminución en la producción de eritropoyetina: Los riñones

producen eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de

glóbulos rojos. Con el deterioro renal, se reduce su producción, lo que

provoca anemia en los pacientes con ERC.

6. Alteración del metabolismo del calcio y fósforo: Los riñones juegan un

papel crucial en la regulación del calcio y el fósforo. En la ERC, hay una

incapacidad para excretar fósforo, lo que puede provocar hipocalcemia

(bajos niveles de calcio), hiperparatiroidismo secundario y problemas

óseos como osteodistrofia renal.

7. Desarrollo de hipertensión: La hipertensión es tanto una causa como

una consecuencia de la ERC. La disfunción renal contribuye a la

retención de sodio y agua, lo que aumenta el volumen sanguíneo y eleva

la presión arterial, agravando aún más el daño renal.


2.5. MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Según Briceño (2021) señala que la clínica de la ERC comprende:

- Acidosis metabólica: No cuentan con TCP (sintetiza bicarbonato) por ende entra

en acidosis.

- Brain: encefalopatía urémica que se manifiesta como una alteración cognitiva

que va desde una dificultad para concentrarse hasta el coma profundo. También

puede aparecer una polineuropatía que al principio es sensitiva pero que, si

avanza, se hace también motora.

- Cardiovascular: Al retener agua aumenta la HTA dependiente de volumen, lo

que afecta al corazón ocasionando hipertrofia ventricular por ello los pacientes

con esta enfermedad tienden a morir por infartos.

- Digestivo: El paciente tiene anorexia y esta mejora cuando se dializa. Un signo

característico es el fetor urémico (olor amoniacal producido por los metabolitos

nitrogenados en la saliva).

- Endocrino: Aldosterona y Eritropoyetina están bajos por ello este tipo de

paciente hacen anemia (ferropénica o enfermedad crónico) para ello se debe

hacer el examen de ferritina (proteína dentro de las células que almacena hierro).

Le permite al cuerpo usar hierro cuando lo necesita. Un examen de ferritina

mide indirectamente la cantidad de hierro en la sangre. No hay vitamina D por

ende puede generar distrofia renal. Disminuye la insulina.

- Fosfato, calcio y huesos: Disminución del calcio, se manifiesta por dolores

óseos, deformidades, fracturas y retraso del crecimiento en niños.

- Agua y sodio: Retención de líquidos, HTA.


- Hematologicamente: Anemia normocítica o normocrómica, trastorno de

coagulación dependiente de uremia.

- Hiperkalemia: potasio se eleva en estadios finales (IV o V).

- Urea y creatinina elevadas

2.6. DIAGNÓSTICO:

Los criterios de diagnóstico a considerar realizar el tamizaje a personas con otros

factores de riesgo para ERC según criterio clínico. Entre los factores a considerar se

encuentran:

● Antecedente de injuria renal aguda (IRA)

● Enfermedades cardiovasculares

● Enfermedades que alteren la estructura renal o el tracto urinario

● Enfermedades multisistémicas con potencial daño renal

● Historia familiar de falla renal

● Presencia de hematuria

● Escenarios laborales con potencial daño renal (por ejemplo, exposición a

pesticidas, deshidratación)

Se considera un ERC cuando es superior a 3 meses, sin embargo, existen otros métodos

más específicos para determinarlo siendo estos:


A) Estructural: biopsias y exámenes de histología o de imagen donde se encuentra

un riñón fibroso y nodular pero disminuido de tamaño (menor de 10 cm).

(Imágenes de un riñón con ERC)

B) Funcional: se realiza analizando la tasa de filtración glomerular, se aprecian los

rangos en la siguiente tabla.

A partir del III estadio se considera ERC y el V estadio indica diálisis o

trasplante de riñón.

La detección temprana de ERC se realiza midiendo la excreción urinaria de

albúmina (EUA), ya que la albúmina es una proteína que puede pasar a la orina

cuando los riñones están dañados. Además de ello, se debe estimar la tasa de
filtración glomerular (TFG). Basándose en este último parámetro la NKF

(Nacional Kidney Foundation) clasifica la ERC en 5 estadios. (Mendoza &

Maradey, 2006)

Tabla de monitoreo de TFG y EUA.


Tabla de clasificación de la ERC según KDIGO (Kidney disease: improving global

outcomes)

Exámenes auxiliares:

- Análisis de sangre: albuminuria, proteinuria, hematuria, cilindros,

leucocituria, baja densidad relativa de la orina.

- Análisis de orina: anemia. Concentración elevada de creatinina, urea,

ácido úrico, potasio, fosfato

2.7. TRATAMIENTO

- Dieta pobre en fósforo e hipoproteica

- Para acidosis metabólica: bicarbonato

- Vitamina D + Calcio
Tabla de alteraciones y tratamiento médico según TFG.
2.7.1. HEMODIÁLISIS

Es una técnica de depuración extracorpórea de la sangre que suple parcialmente

las funciones renales de excretar agua y solutos, y regular el equilibrio ácido-

base y electrolitos (Ministerio de Salud, 2021).

Es el procedimiento médico que consiste en eliminar artificialmente las

sustancias nocivas o tóxicas de la sangre, especialmente las que quedan retenidas

a causa de una insuficiencia renal, mediante un dializador también llamado

filtro.

Es un procedimiento terapéutico que se basa en la difusión de soluto y en la

ultrafiltración de agua corporal, indicado en pacientes con Insuficiencia Renal

(Ministerio de Salud, 2021).

Se necesita un acceso vascular que permita la circulación de un gran flujo de

sangre hacia al dializador, este acceso puede ser una fístula arteriovenosa, o

FAVI, o un catéter vascular, ya que las venas no se pueden utilizar por sí solas,

debido a su estrechez, no permiten obtener un flujo lo suficientemente alto.

El paciente debe realizar hemodiálisis 3 días a la semana en días alternos durante

sesiones de entre 4 - 5 horas; sin embargo, la frecuencia o duración puede

aumentar. (EsSalud, 2017).


La hemodiálisis requiere un acceso venoso que puede obtenerse mediante un

catéter de doble luz, un shunt arteriovenoso (AV) externo o una anastomosis AV

creada mediante cirugía (p. ej., fístula o injerto). Los sitios más frecuentes para

la colocación del catéter de doble luz comprenden la yugular interna, la

subclavia o la vena femoral. Los sitios más frecuentes para la colocación del

shunt externo comprende el antebrazo (arteria radial-vena cefálica) o la pierna

(arteria tibial posterior-vena safena larga). La fístula o el injerto AV se utiliza

para el manejo de la diálisis en el largo plazo.

Las hemodiálisis se basan en el uso de un riñón artificial (hemofiltro, dializador)

con una membrana semipermeable destinada a crear dos compartimentos

separados: el sanguíneo y el que presenta la solución de diálisis. La membrana

semipermeable permite el pasaje de moléculas pequeñas (ejem. electrólitos)

desde la sangre del paciente hacia la solución de diálisis, pero no permite el

pasaje de moléculas de mayor tamaño (eritrocitos, proteínas plasmáticas)

(Giuliano, s.f.).

Cada dializador cuenta con cuatro puertos: dos terminales para la sangre (con

ingreso por un extremo y egreso por el otro) y dos laterales para la solución de

diálisis (con ingreso por un orificio y egreso por el otro). En la mayoría de los

casos, la sangre y la solución de diálisis corren por el dializador en direcciones

opuestas o a contracorriente.
El circuito sanguíneo está compuesto por tabuladoras, una bomba sanguínea y

dispositivos de monitoreo. Las tubuladuras sanguíneas conducen la sangre hacia

y desde el paciente. La bomba sanguínea controla la velocidad de la sangre a

través del circuito. Los dispositivos de monitoreo comprenden los monitores de

presión arterial y venosa, y un monitor de detección de aire para impedir que el

que ingrese en el circuito llegue al paciente.

La solución para diálisis está compuesta por agua, un buffer (ejem. acetato o

bicarbonato) y diversos electrolitos. La mayoría de las soluciones también

contienen glucosa. El buffer contribuye a neutralizar los ácidos generados como

consecuencia del metabolismo celular normal y que por lo general son

excretados por los riñones. La concentración de electrolitos suele ser la

concentración plasmática normal, lo que ayuda a crear un gradiente de

concentración para la eliminación de un exceso de electrólitos. La glucosa

promueve la eliminación de agua plasmática y se encuentra disponible en

diversas concentraciones.

Durante la diálisis a menudo se administran heparina o citrato para prevenir la

coagulación del circuito durante el tratamiento, además, dado que durante la

terapéutica se utilizan volúmenes importantes de agua, ésta debe purificarse

antes del uso, lo que evita la exposición del paciente a sustancias nocivas

presentes en la fuente (ejem. carbonato de calcio, cloruro de sodio y hierro)

(Giuliano, s.f.).

A) INDICACIONES

Según el Ministerio de Salud (2021):


● La Hemodiálisis está indicada en los pacientes con diagnóstico de

IRA o ERC con criterios de diálisis de emergencia (hiperpotasemia,

sobrecarga hídrica, acidosis metabólica, síntomas urémicos, etc.)

quienes se encuentren hospitalizados en una Unidad Crítica, y cuyo

estado hemodinámico y/o dependencia de ventilación asistida no

permite el trasladado al ambiente de la unidad de HD.

● Cirugía abdominal previa que impida la continuidad del

procedimiento de Diálisis Peritoneal (DP) en un paciente en

Programa Crónico de Diálisis Peritoneal Ambulatorio.

● Manejo de alteración del estado ácido base y/o hidroelectrolítico y/o

manejo de sobrecarga hídrica, de acuerdo con la indicación del

médico nefrólogo.

B) CONTRAINDICACIONES

Según el Ministerio de Salud (2021):

● Inestabilidad cardiovascular severa

● Sangrado de difícil corrección.

● Sangrado cerebral activo.

● Negativa de Paciente/ familiar

● Pacientes sin posibilidad de acceso vascular


● Neoplasia terminal

● Shock refractario.

● Muerte cerebral con excepción de donante para trasplante de órganos

Materiales

Según MINSA (2021):

Equipos Biomédicos

1. Máquina de hemodiálisis 01

2. Osmosis portátil 01

3. Tanque de almacenamiento de agua con electrobomba 01

Material Médico no Fungible

1. Camilla /cama 01

2. Monitor de funciones vitales multiparámetro 01

3. Estetoscopio 01

4. Tensiómetro 01

5. Coche de materiales para hemodiálisis 01

6. Riñonera estéril 01

7. Equipamiento de Unidad Crítica.

Material Médico Fungible

● Filtro para hemodiálisis (área mayor o igual a 1.8 m2)

● Línea arterial para hemodiálisis

● Línea venosa para hemodiálisis.

● Aguja para fístula arteriovenosa n° 16 gx 1 1/4"


● Aguja hipodérmica descartable n° 18 gx 1 1/2", n° 21 gx 1 1/2", n° 25 g

x 5/8"

● Equipo de venoclisis

● Jeringa descartable 20 ml con aguja 21 gx 1 1/2", 10 ml con aguja 21 gx

1 1/2", 5 ml con aguja 21 gx 1 1/2"

● Jeringa descartable de tuberculina 1 ml con aguja 25 g x 3/8"

● Solución para hemodiálisis ácida

● Solución para hemodiálisis con bicarbonato

● Transductor descartable para hemodiálisis

● Alcohol etílico (etanol) 96°

● Algodón hidrófilo 500 g

● Apósito transparente adhesivo 10 cm x 12 cm

● Esparadrapo antialérgico de papel 4.0 cm x 9.1 m

● Gasa estéril 10 cm x 10 cm x 8 pliegues

● Guantes para examen descartables n° 7 ½

● Guantes quirúrgicos estériles descartables n° 7 1/2

● Mandilón descartable

● Respirador N95 o similar

● Mascarilla descartable para uso quirúrgico

● Gorro descartable de cirujano

● Gorro descartable de enfermera

● Yodo povidona 10 g/100 ml sol. 1L

● Triclosan 1 g/100 g jabón 110 g

● Clorhexidina gluconato 4 g/100 ml (4 %) sol. 1 L

● Hipoclorito de sodio solución 0.5 % (lejía) 120 ml


● Toalla de papel 11 cm x 21 cm x 200 hojas

● Bencina 1 L

● Peróxido de hidrógeno 25% + ácido peracético 5% x 5 kg.

● Alcohol etílico 70 mg gel 895 g

Medicamentos

● Heparina sódica 25000 UI/5 ml INY

● Cloruro de Sodio 900 mg/100 ml INY

Proceso del tratamiento

Este acceso vascular puede ser:

– Externo (Catéter):

● Temporal: Catéter en una vena central yugular, subclavia o femoral.

● Permanente: Catéter tipo Hickman.

– Interno:

● Fístula arteriovenosa interna (FAVI).

● Prótesis vascular.

Catéter

Procedimiento de inicio de sesión de hemodiálisis con abordaje de catéter

venoso central (CVC)

1. Lavado de manos clínico y cambio de guantes.


2. Ubicar al paciente en una posición adecuada y, si es necesario, ponerle gorro

o mascarilla.

3. Configurar la máquina de hemodiálisis según la prescripción médica.

4. Medir y controlar signos vitales y registrarlos.

5. Cambio de guantes y preparar el material para la hemodiálisis.

6. Retirar el esparadrapo y preparar los lúmenes del catéter sin retirar la gasa.

7. Con guantes estériles:

● Sujetar los lúmenes con gasa estéril y colocar campo estéril.

● Aspirar heparina del lumen venoso y arterial, verificando permeabilidad

y presencia de coágulos.

● Colocar lo aspirado en jeringa en un contenedor de desecho.

● Con apoyo de la téc. de enfermería, recibir las líneas del sistema

extracorpóreo, primero la línea arterial y luego la venosa.

● Conectar las líneas al sistema extracorpóreo.

● Abrir los lúmenes.

8. Abrir los clamps de las líneas arterial y venosa y dar marcha a la bomba de

sangre, monitorizando parámetros de resistencia arterial y venosa.

9. Aumentar progresivamente el flujo de sangre (Qb) y verificar los puntos de

conexión del filtro de hemodiálisis y líneas de monitoreo, y que no haya

presencia de aire en el circuito.

10. Verificar que el filtro de hemodiálisis esté bien colocado (polo arterial hacia

arriba), y el nivel de sangre en las buretas, realizar lavado de manos clínico.


11. Fijar las líneas arteriales y venosas y dejar al paciente en posición cómoda.

12. Registrar los detalles de la sesión y procedimiento en la historia clínica.

Procedimiento de curación de orificio de inserción del catéter venoso central

para hemodiálisis

1. Realizar lavado de manos clínico.

2. Informar al paciente sobre el procedimiento.

3. Preguntar si ha tenido dolor, fiebre o molestias relacionadas con el

catéter.

4. Observar y revisar las gasas o apósitos anteriores: estado de higiene,

fijación y exudados.

5. Con guantes limpios, retirar las gasas anteriores y observar signos de

infección, sangrado o secreción en orificio de inserción.

6. Si hay signos de infección, contactar al médico y coordinar la toma de

muestras de laboratorio.

7. Ordenar análisis de laboratorio y, si es necesario, la indicación de

antibióticos.

8. Con guantes limpios, preparar el material para la curación: guantes

estériles, gasas, campo estéril, apósito, etc.

9. Tomar una gasa impregnada en solución salina y limpiar el área, luego

con una gasa impregnada en antiséptico, limpiar la piel adyacente al área

del orificio de salida, y descartar.

10. Con guantes estériles: tomar una gasa impregnada con solución

antiséptica y aplicar sobre el orificio de inserción y dejar en reposo el

tiempo requerido de la solución utilizada, luego, descartar la gasa.


11. Con otra gasa húmeda con solución salina friccionar suavemente la zona

de inserción hacia la zona adyacente con movimientos circulares desde

adentro hacia afuera sin retornar, descartar la gasa y repetir hasta retirar

la solución antiséptica.

12. Utilizar una gasa estéril para presionar suavemente desde el orificio de

inserción hacia afuera, asegurando que la piel quede seca.

13. Colocar una gasa debajo del catéter y otra sobre el orificio de inserción, y

fijar con esparadrapo antialérgico o apósito transparente semipermeable,

según la evaluación de enfermería.

14. Dejar los lúmenes expuestos, retirar los guantes usados y proceder a

realizar lavado de manos (se permite el uso de alcohol en gel).

15. Limpiar los lúmenes con guantes quirúrgicos, usando gasa humedecida

en solución antiséptica, friccionando de arriba hacia abajo, primero el

lumen venoso y descartar, y luego el lumen arterial y descartar.

16. Reemplazar el campo quirúrgico, cubrir ambos lúmenes y cerrar el

campo con gasa humedecida en solución antiséptica.

17. Documentar en el formato correspondiente a enfermería, las

características del orificio de inserción del catéter y comunicar a

enfermería y al médico responsable.

Procedimiento de finalización de sesión de hemodiálisis con abordaje de

catéter venoso central

1. Realizar lavado de manos clínico.


2. Verificación de la finalización: Confirmar que la sesión de hemodiálisis

ha terminado correctamente y que se ha cumplido el objetivo de

ultrafiltración.

3. Proceder a retornar por gravedad la sangre del segmento pre bomba de la

línea arterial, clampar la misma y dar marcha a la bomba de sangre a un

flujo no mayor de 250 ml/min y lograr el aclaramiento del circuito

extracorpóreo.

4. Detener la bomba de sangre concluido el retorno sanguíneo y cerrar el

clamp de la línea venosa y en T.

5. Con guantes limpios preparar material estéril para permeabilizar y

heparinizar el CVC.

6. Con guantes estériles, y asistencia, cargar dos jeringas de 3cc con

heparina de acuerdo al volumen de los lúmenes, y colocar el conector

estéril al equipo de venoclisis: cerrar el clamp del lumen arterial y

venoso, y desconectar la línea, administrar un mín. de 3 bolos de

solución salina con jeringa de 20cc, heparinizar y obturar el lumen.

7. Proteger lúmenes con gasa estéril, téc. en enfermería retira el campo y

proceder a fijar con esparadrapo los lúmenes del catéter a la piel del

paciente.

8. Lavado de manos: Repetir el lavado de manos clínico una vez

finalizado el procedimiento.

9. Registrar en la hoja de historia clínica el procedimiento.

10. Comunicación de resultados: Informar al médico tratante y al equipo

de enfermería sobre el estado del paciente al finalizar el tratamiento, y

documentar los resultados e interacciones importantes.


Los cuidados del catéter son:

● El catéter sólo será utilizado para la sesión de hemodiálisis y no debe

manipularse para ninguna otra técnica.

● Inspeccionar la zona de inserción del catéter, evaluando si presenta

enrojecimiento, exudado, maceración, o por el contrario está limpia.

● Se debe informar sobre la aparición de dolor, calor en la zona de

inserción o fiebre.

● En caso de rotura o salida del catéter, presionar la zona de inserción para

facilitar la hemostasia y acudir a urgencias del hospital.

● El orificio de salida del catéter debe limpiarse durante cada tratamiento

de diálisis.

● Monitorización periódica de todos los accesos registrando presiones

arteriales y venosas

● Realizar estudios de recirculación en casos de sospecha.

● Llevar a cabo un registro de todas las incidencias que presente el catéter

para identificar posibles complicaciones.

● Realizar una correcta educación sanitaria al paciente sobre el cuidado y

manejo de su acceso.

FAVI (Fístula Arteria Venosa Interna)


Es el acceso vascular de elección, tarda más tiempo en estar preparado para

poder usarse (madurar); sin embargo, es más duradero y con menos

complicaciones

Procedimiento de sesión de hemodiálisis con abordaje de fístula

arteriovenosa:

1. Lavado de manos clínico y cambio de guantes.

2. Ubicar al paciente correctamente y colocar mascarilla de ser necesario.

3. Realizar higiene de la fístula, retirando residuos si es necesario.

4. Configurar la máquina de hemodiálisis según la prescripción médica.

5. Medir la presión arterial en el brazo contrario a la fístula.

6. Evaluar las venas antes de seleccionar la zona para la punción.

7. Desinfectar la zona de punción con alcohol al 70% con técnica de barrido y

proceder a la canulación.

8. Preparar las líneas (arterial, venosa, en T) y cerrar el clamp para la conexión

del circuito.

9. Conectar al paciente al sistema extracorpóreo y proteger los puntos de

conexión.

10. Ajustar el flujo de sangre (Qb) y monitorizar los signos vitales, verificar

puntos de conexión y que no haya presencia de aire dentro del circuito

extracorpóreo.
11. Asegurar que el filtro de hemodiálisis esté bien posicionado (polo arterial

hacia arriba) y verificar el nivel de sangre en las buretas.

12. Monitorizar el proceso, ajustando si es necesario, las líneas arterio-venosas y

dejar al paciente en una posición cómoda.

13. Realizar lavado de manos clínico.

14. Registrar procedimiento de enfermería en hoja de prescripción e historia

clínica.

Procedimiento de monitoreo, control y evolución de la sesión de hemodiálisis

1. Confort del paciente: Asegurar y mantener la comodidad del paciente

durante todo el tratamiento de hemodiálisis.

2. Curación del catéter: Realizar el cuidado adecuado del catéter venoso

central siguiendo las guías correspondientes.

3. Prevención de coagulación: Verificar los parámetros del sistema

extracorpóreo para prevenir la coagulación.

4. Monitoreo del acceso vascular: Supervisar la zona del acceso vascular

o catéter venoso central (CVC) para detectar sangrados, desplazamiento

de agujas o complicaciones relacionadas.

5. Abastecimiento de soluciones: Vigilar que haya suficiente suministro

de soluciones de diálisis durante el tratamiento.

6. Preparación para retirar tablillas: Preparar las tablillas con cintas de

esparadrapo aproximadamente 30 minutos antes de finalizar el

tratamiento.
7. Educación al paciente: Detectar y atender cualquier necesidad del

paciente, promoviendo su autocuidado si es posible.

8. Comunicación de complicaciones: Informar al nefrólogo sobre

cualquier complicación clínica o técnica durante la sesión.

9. Supervisión de la prescripción: Asegurar el cumplimiento de la

prescripción médica de la hemodiálisis y monitorear el proceso.

10. Atención a complicaciones: Brindar atención inmediata en caso de

complicaciones y modificar la prescripción si es necesario tras

evaluación médica.

Procedimiento de finalización de sesión de hemodiálisis con abordaje de

fístula arteriovenosa

1. Lavado de manos clínico: Realizar un lavado de manos adecuado antes

de iniciar el procedimiento.

2. Verificación de la finalización: Confirmar que la sesión de hemodiálisis

ha terminado correctamente y que se ha cumplido el objetivo de

ultrafiltración.

3. Desconexión del equipo: Con guantes limpios, desconectar el equipo de

infusión, asegurando la correcta colocación de las tapas y conectores.

4. Retorno sanguíneo: Permitir el retorno de la sangre al paciente desde el

circuito extracorpóreo con un flujo de al menos 250 ml/min para

asegurar que el sistema se aclare.

5. Retiro de agujas fístulas: Retirar las agujas de la fístula y realizar la

hemostasia adecuada, desechando las agujas en un contenedor rígido.


6. Valoración de condiciones hemodinámicas: Evaluar las condiciones

hemodinámicas y la hemostasia del paciente, y notificar cualquier

alteración al médico nefrólogo.

7. Lavado de manos: Repetir el lavado de manos clínico una vez

finalizado el procedimiento.

8. Registro del alta: Registrar en la hoja de prescripción las condiciones de

alta del paciente, incluyendo la firma del mismo.

9. Comunicación de resultados: Informar al médico tratante y al equipo

de enfermería sobre el estado del paciente al finalizar el tratamiento, y

documentar los resultados e interacciones importantes.

Precauciones para el mantenimiento de la fístula:

● No se debe utilizar pulseras, relojes ni prendas que puedan comprimir el

brazo donde está colocado la fístula.

● Se debe decir al paciente que evite dormir sobre el brazo.

● No debe realizar grandes esfuerzos ni coger pesos con el brazo de la

fístula.

● No deben tomarle la tensión arterial, sacarle sangre, ni administrarle

medicamentos en el brazo de la fístula.

Cuidados:

● Antes de entrar en la sala de hemodiálisis se debe lavar el brazo y aplicar

un antiséptico.
● Vigilar la aparición de calor, enrojecimiento o hinchazón del brazo.

● Ante una bajada de tensión brusca se debe controlar el buen

funcionamiento de la fístula.

● Verificar el buen funcionamiento de la FAVI una vez por turno,

comprobando mediante la palpación y/o auscultación la vibración y el

soplo.

● Vigilar el apósito para detectar posibles pérdidas hemáticas.

● Tras retirar la aguja, ejercer una ligera presión continua en el punto de

punción durante 10-15 minutos para evitar posibles sangrados.

C) COMPLICACIONES

Según el Ministerio de Salud (2021):

AGUDAS:

● Hipotensión

● Pérdidas hemáticas

● Hemólisis

● Coagulación total o parcial del circuito


● Calambres

● Náuseas y vómitos

● Dolor de cabeza

● Dolor en el pecho

● Dolor de espalda, precordial

● Prurito

● Fiebre y escalofríos

● Convulsiones

CRÓNICAS:

● Anormalidades electrolíticas

● Síndrome de desequilibrio dialítico

● Infecciones

● Hemorragia

● Ruptura de CVC
● Obstrucción o trombosis del acceso

DIÁLISIS PERITONEAL

La diálisis peritoneal es una técnica de depuración extrarrenal en la que

mediante la introducción y posterior recambio a través de un catéter de una

solución dializante en la cavidad peritoneal, se consigue un intercambio de agua

y solutos entre la sangre y dicho líquido. (Andres y Fortuny, 1994)

Es el tratamiento de elección en los pacientes con insuficiencia renal que no se

sienten capaces o no están dispuestos a someterse a hemodiálisis o trasplante

renal. (Brunner y Suddarth, 2019)

a. Objetivos:

- Eliminar sustancias tóxicas y desperdicios metabólicos

- Reestablecer el equilibrio normal de líquidos y electrólitos

b. Tipos:

- Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria (DPCA) o manual:

No necesita ningún tipo de máquina, se introduce el líquido de la

bolsa de diálisis peritoneal en la cavidad abdominal. Se cierra el

catéter y a las 4-6 horas se vacía la solución "sucia". Por el

mismo catéter, se vuelve a poner una bolsa nueva de líquido y

así, sucesivamente, habitualmente de 3 a 4 veces al día.

- Diálisis Peritoneal Automatizada (DPA) o automática: Se

utiliza una máquina que de manera automática llena y vacía el

líquido del abdomen. Normalmente, se hace mientras el paciente

duerme durante 8-10 horas.


c. Indicaciones

- Dificultad para obtener y/o mantener un acceso vascular

(ancianos o diabéticos con venas no adecuadas para creación de

fístula arteriovenosa).

- Insuficiencia autonómica severa.

- Inestabilidad cardiovascular y/o hemodinámica: Hipertrofia

ventricular grave, disfunción sistólica significativa (Fracción de

eyección <40%), angina, historia de infarto agudo de miocardio,

shock séptico o enfermedad cerebrovascular.

- Pacientes en quienes la anticoagulación no es aconsejable.

Pacientes con antecedentes de sangrado recurrente sobre todo

intracraneal.

- Decisión del paciente, laboralmente activos con deseos de

independencia, ancianos con adecuado soporte familiar, pacientes

que tienen dificultad para trasladarse a un centro de diálisis en

forma permanente.

(MINSA, 2018)

- Personas con hipertensión, insuficiencia cardíaca y edema

pulmonar, que no responden a los tratamientos tradicionales, han

sido exitosamente tratados con DP. (Brunner y Suddarth, 2019)

d. Contraindicaciones

Absolutas

- Preferencia del paciente (paciente que no desea ser tratado con

diálisis peritoneal)
- Enfermedad psiquiátrica grave.

- Falta de apoyo familiar

- Cirugía abdominal reciente, que haya requerido drenaje

abdominal.

- Peritonitis activa.

- Fístula pleuro-peritoneal.

- Antecedentes de enfermedad inflamatoria abdominal: TBC

enteroperitoneal, colitis ulcerativa.

- Resección intestinal extensa.

- Hernias complicadas (diafragmáticas, grandes eventraciones,

ostomías).

- Infecciones crónicas de la pared abdominal.

- Enfermedades graves de pared abdominal (extrofia vesical).

- Gastroparesia diabética grave.

- Peritoneo con baja capacidad de depuración y/o ultrafiltración.

- Obesidad mórbida.

- Plaquetopenia severa: Recuento de < 50.000 mm'

Relativas

- Trastorno de coagulación o riesgo alto de sangrado.

- Celulitis de pared abdominal.

- Alteraciones estructurales de la pared abdominal (diástasis de

rectos,

- hernias umbilical, inguinales)

- Ileo adinámico.
- Plaquetopenia moderada: Recuento de 50.000 mm" a 1500,000

mrn"

- Cuerpos extraños intraperitoneales (prótesis valvular).

- Adherencias peritoneales.

- Insuficiencia respiratoria severa.

- Gestación.

- Riñón poliquístico gigante o tumores intraabdominales.

- Enfermedad intestinal isquémica y/o inflamatoria: Diverticulitis.

- Patologías asociadas a columna vertebral, enfermedades

pulmonares restrictivas.

- Riesgo de inadecuación en diálisis peritoneal: Paciente no

disciplinado en la dieta.

(MINSA, 2018)

e. Ventajas

- No precisa acceso vascular

- No precisa descoagulación

- Mínimo riesgo de hemorragia

- No produce cambios hemodinámicos importantes

f. Recursos materiales a utilizar

Debe existir un espacio físico adecuado con los recursos materiales

necesarios para la atención y educación de los pacientes.


- Equipos biomédicos: Lámpara cialítica, estetoscopio,

saturómetro de oxígeno, camilla y aspirador de secreciones,

electrobisturí.

- Material médico no fungible: Equipo de cirugía menor (pinzas

de disección, porta agujas, tijeras, pinzas Kelly, porta bisturí,

riñonera, entre otros), ropa de sala de operaciones, campos

estériles.

- Material médico fungible: Equipo de venoclisis, volutrol,

abocath, jeringas, gasas grandes y pequeñas, hilos y suturas

varios, catéter de diálisis peritoneal (Catéter Tenckhoff), línea

prolongadora para diálisis peritoneal, conector de titanio,

obturadores, mascarillas, gorros y guantes quirúrgicos.

- Medicamentos: Alcohol puro, clorhexidina al 4%, cloruro de

sodio, cefazolina 1 gr, xilocaina al 2% sin epinefrina, heparina de

bajo peso molecular, hipnóticos como el midazolam y soluciones

de diálisis peritoneal al 1,5%, 2,5% y 4,25%.

g. Soluciones para diálisis peritoneal

Las soluciones de DP son estériles y contienen agua, electrolitos, un

tampón y un agente osmótico. Las soluciones de DP se presentan en

bolsas monocamerales y bicamerales.


h. Procedimiento

Educación del paciente y familiares:

- Explicar el objetivo, procedimiento, importancia, las fases y

posibles sensaciones de plenitud y aire durante la fase de

pertenencia.

Evaluación y preparación del paciente:


- Signos vitales, peso corporal, estado respiratorio, evaluación del

abdomen, glucemia, estudios de laboratorio indicados (potasio,

sodio, calcio, fósforo, magnesio, pruebas funcionales renales)

- Hay que examinar la pared abdominal del paciente para valorar

antiguas

- cicatrices, infecciones de la piel, hernias, entre otros.

- Seleccionar el punto de salida del catéter, para detectar signos o

síntomas de infección, escape o drenaje, o signos y síntomas de

peritonitis

- Idealmente la terapia de Diálisis Peritoneal se iniciará en estos

pacientes por lo menos después de 1 mes de la colocación del

catéter, aunque existe la posibilidad de iniciarse antes de las 2

semanas si la situación lo requiere denominándose en este caso

"Urgent Start"

Inserción del catéter:

- Existen diferentes métodos de implantación del catéter:

quirúrgica (mini laparotomía o laparoscópica) o percutánea (“a

ciegas”, Seldinger, por fluoroscopia, por peritoneoscopia,

preesternal).

- Preparar psicológicamente al paciente, tranquilizarlo y explicarle

la técnica, administrar sedantes.

- Vaciar la vejiga para evitar traumatismos o perforación, si la

micción no es espontánea sondar al paciente.


- Cuando ya se ubica la zona, rasurar y desinfectar de forma

rigurosa para evitar posteriores infecciones

- Aplicar anestesia en la zona y pedir al paciente que tense la

musculatura abdominal.

- Debe insertarse en la localización paramediana a través del

músculo recto.

- Se practica una pequeña incisión con la punta del bisturí y se

introduce el trócar de forma vertical hasta perforar la cavidad

peritoneal y llegar al peritoneo. Dirigir la punta del catéter hacia

abajo, hacia el cuadrante inferior izquierdo, donde el

peristaltismo del colon descendente ayuda a evitar la migración

del catéter.

- Se crea un túnel curvo subcutáneo, con cuidado de no acodar el

catéter. El punto de salida se orienta lo más lejos posible en

dirección caudal y situarse lateralmente, sobre todo en pacientes

sexualmente activos.

- Inmediatamente después, lavar con solución salina, cada 8 horas

infundir 100 ml de solución de DP y dejar en la cavidad. Repetir

durante 72 horas. Durante 5 a 7 días, se utilizan pequeños

volúmenes, que irán aumentando paulatinamente hasta conseguir

los 2L de infusión.

Realización del intercambio:


La DP involucra una serie de intercambios o ciclos. Un intercambio

representa un ciclo entero, que incluye infusión (llenado), permanencia y

drenaje del dializado.

- Durante la fase de infusión: la solución de diálisis se infunde

por declive en la cavidad abdominal del paciente a través de un

catéter abdominal.

- Durante la fase de permanencia: la solución de diálisis

permanece en la cavidad abdominal y ello posibilita que tengan

lugar los procesos de ósmosis y difusión. El tiempo de

permanencia varía según la necesidad clínica. La utilización de

una solución de diálisis con una concentración elevada de glucosa

incrementa la eliminación de líquido.

- Durante la fase de drenaje: la solución de diálisis y el líquido

extracelular sobrante, los desechos y los electrólitos drenan por

declive desde la cavidad abdominal a través del catéter

abdominal. El líquido drenado en general es incoloro o color

paja; no debe ser turbio. Se puede observar un drenaje

sanguinolento en los primeros intercambios después de la

inserción de un nuevo catéter, pero no debe ocurrir

posteriormente.
Registro:

- Información brindada al paciente y a sus familiares

- Fecha y hora de instauración del tratamiento

- Información sobre el catéter abdominal y el sitio de salida en el

momento del tratamiento

- Fecha y hora de la aplicación del apósito

- Peso corporal del paciente antes y después de la diálisis

- Ingreso y egreso de líquido

- Duración y parámetros del tratamiento

- Signos vitales durante el tratamiento

- Resultados no esperados

- Intervenciones de enfermería

- Evaluación de los resultados de laboratorio

i. Cuidados de enfermería:

Antes de la colocación del catéter


- Pesar al paciente y anotar el peso en la gráfica

- Tomar las constantes vitales

- Preparación psicológica. Hablaremos con el paciente para

disminuir miedos y ansiedad que puede suponer una intervención,

para conseguir una mayor colaboración del paciente.

- Analíticas y pruebas complementarias necesarias para la

intervención según protocolo del hospital.

- Preparación intestinal. Como unas 12 horas anteriores a

intervención se procurará un vaciamiento del intestino mediante

la colocación de un enema de limpieza.

- Valoración de la pared abdominal.

- Rasurado de la zona.

- Ducha del paciente.

- Desinfección de la zona con yodo y cubrir con un campo estéril.

- Canalización de vía periférica.

- Profilaxis antibiótica según protocolo del hospital.

- Vaciamiento de la vejiga urinaria, inmediatamente antes de la

intervención.

Durante de la colocación del catéter

- Vigilar la respiración del paciente, ya que la presión del líquido

en la cavidad abdominal desplaza el diafragma pudiéndose

producir una respiración muy superficial.

- Vigilar posible aparición de dolor abdominal que puede ser

debido a la incisión quirúrgica, a la presencia de aire en la


cavidad peritoneal, a la elevada temperatura de la solución de

diálisis, el drenaje insuficiente o a peritonitis.

- Vigilar posible drenado hepático

- Vigilar posible dificultad en la entrada o salida de la solución,

debido a la presencia de agua o fibrina, a la posición del paciente

o a la presencia de aire en las conexiones del sistema.

- Vigilar las constantes vitales del paciente y el balance de

líquidos.

Después de la colocación del catéter

- Reposo Absoluto durante 48 horas.

- No levantar el apósito hasta al menos pasada una semana, solo se

levantara si presenta signos de infección, sangrado o fuga de

líquido

- Orientar al paciente que no puede tomar un baño o ducha hasta

dos semanas después de colocarse su catéter.

- Cambiar los vendajes según indicación médica

- Comprobar que el apósito de la herida quirúrgica y orificio no

presenta ni humedad ni sangrado.

- Hacer cura aséptica con campo estéril, guantes estériles,

material estéril, mascarilla, etc. Es recomendable hacer la cura de

la herida quirúrgica y del orificio de salida del catéter por

separado

- Cubrir la herida quirúrgica y luego el orificio de salida del catéter

por separado con apósitos estériles


- Mantener al paciente en ayunas, si la intervención ha sido bajo

anestesia general, hasta la recuperación de los movimientos

peristálticos abdominales.

- Recomendar al paciente el lavado higiénico por partes, no ducha,

para mantener el apósito seco, hasta que finalice el proceso de

cicatrización (aproximadamente durante un mes).

- Al alta hospitalaria, se recomienda al paciente no hacer esfuerzos

que impliquen la contracción de los músculos abdominales y

evitar el estreñimiento.

j. Cuidados del orificio en casa

- Debe bañarse diariamente.

- Lavar el orificio con agua y jabón.

- Dejar que la costra se caiga por sí sola.

- Secar alrededor del catéter con gasa limpia.

- Fijar su catéter con cinta adhesiva 2 cm por debajo del orificio.

- Vigilar todos los días el orificio y el túnel antes de iniciar la

diálisis.

NUNCA

- Rascar la piel alrededor del orificio.

- Presionar el orificio con el cinturón.

- Bañarse en el mar, ríos o piscinas.

- Jalar el catéter.

- No utilice talcos.

- Evita cargar objetos pesados


k. Complicaciones

Mecánicas: Propias de la técnica o del catéter

- Dolor abdominal

- Salida insuficiente de líquido

- Sangrado

- Perforación o laceración de órganos internos

- Irritación peritoneal

Inflamatorias o infecciosas

- Ulcus en el punto de inserción o costra

- Infecciones del tunel subcutaneo

- Peritonitis

Metabólicas

- Aumento de peso del 5 al 10%

- Obesidad

- Hiperlipidemia (50%)

- Hipokalemia

- Hipernatremia

- Hipoalbuminemia

- Desnutrición crónica por pérdida de proteínas por el tamaño del

poro de la cavidad peritoneal

Complicaciones agudas:

- Peritonitis
- Filtraciones

- Hemorragias

Complicaciones a largo plazo:

- Hipertrigliceridemia

- Hernias abdominales

- Agrava los síntomas de hernia hiatal y hemorroides.

- Hipotensión arterial

- Lumbalgia y anorexia por la presencia de líquido en el abdomen

- Constante sabor dulce en la boca por la absorción de glucosa.

EFECTOS ADVERSOS O COLATERALES CON EL

TRATAMIENTO

● Náuseas y vómitos

● Hipotensión intradiálisis

● Desnutrición

● Infección

● Sangrado gastrointestinal

SIGNOS DE ALARMA

● Grandes ganancias de peso


● Altas tasas de ultrafiltración

● Presión arterial mal controlada

● Dificultad para alcanzar el peso seco

● Control metabólico deficiente

MEDIDAS GENERALES Y PREVENTIVAS

Educación:

● Los pacientes con ERC con estadio 4 o 5, familiares o cuidadores, deben

recibir educación sobre su enfermedad y las opciones de terapia de

reemplazo renal y tratamiento conservador. (ESSALUD, 2017)

● Educar al paciente con ERC en hemodiálisis crónica sobre la reducción

de la ingesta dietética de sodio y agua.

● La educación ofrece a los pacientes con ERC las bases de un

conocimiento que facilita su participación en las decisiones sobre su

propio cuidado para lograr los resultados deseados. Los objetivos

educativos deben ser orientados a las necesidades del paciente, con un

plan educativo que dé cuenta del estilo de aprendizaje del paciente y los

posibles obstáculos de su proceso educativo. Al educar continuamente a

los pacientes sobre los temas que son importantes para ellos, las

enfermeras pueden ayudarlos a mejorar los resultados, crear actitudes

positivas en cuanto a su tratamiento, y ser más independientes.


Prevención:

● Prevención En pacientes con ERC en hemodiálisis crónica, sugerimos

evitar la ganancia excesiva de peso interdialítico, así como las altas tasas

de ultrafiltración.

● Prescribir una tasa de ultrafiltración que permita un equilibrio de

volumen óptimo, para cada sesión de hemodiálisis.

Terapéutico

● Observar cualquier factor que pueda producir lentitud en el flujo ya que

esto podría favorecer a la coagulación. Algunos de estos factores son:

hipotensión sistémica, infección o compresión del corto circuito o de la

fistula, tromboflebitis o distensión del corto circuito por aumento de

presión.

● Evitar las infecciones en la zona que rodea a la fistula, colocando un

apósito estéril.

● Valoración del paciente al inicio del tratamiento de diálisis: Aspectos de

acceso Vascular, presencia de edemas, aspecto de la piel.

● Monitorización de los signos vitales (temperatura, pulso, respiración,

presión arterial) antes de comenzar el tratamiento y durante la sesión.

● Ajustar correctamente todas las presiones que permita la filtración para

poder obtener una cantidad apropiada de líquido.

2.12. NIVELES DE PREVENCIÓN DE ENFERMERÍA


A) PREVENCIÓN PRIMARIA

● Promoción de hábitos saludables: ejercicio, alimentación,

antitabaquismo, control sobrepeso/obesidad, control de salud

cada seis meses o anual.

● Trabajo en equipo, interdisciplinario e intersectorial.

● Realizar actividades educativas (talleres) y recreativas, intra y

extramuros para la captación de individuos de la comunidad con

factores de riesgo.

● Entre las acciones de prevención primaria, orientadas a controlar

los factores de riesgo de la enfermedad, podrían mencionarse: la

necesidad de controlar el consumo excesivo de grasas saturadas,

la alimentación hipercalórica, el hábito de fumar, el consumo

perjudicial de alcohol, el alto consumo de sal común, el

sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y el uso de medicamentos

nefrotóxicos, así como lograr un adecuado control de la

hipertensión arterial, la diabetes mellitus y las hiperlipidemias,

principales factores de progresión de este problema de salud.

(Nuñez, Triana & Licea, 2018)

A) PREVENCIÓN SECUNDARIA

● Control de los factores riesgo vascular y renal: Proteinuria,

Tensión Arterial, Dislipemia, Anemia, Metabolismo glucídico,

Metabolismo Ca/P.
● Como acciones de prevención secundarias, destinadas a

diagnosticar precozmente la ERC y evitar su progresión y sus

complicaciones, se precisa realizar estudios anuales de

proteinuria, microalbuminuria y creatinina sérica a todo paciente

con historia familiar de la enfermedad, con antecedentes

patológicos personales de hipertensión arterial, diabetes mellitus,

lupus eritematoso sistémico y de enfermedades renales

recurrentes; realizar proteinuria y urocultivo anual a todo niño

con antecedentes de bajo peso al nacer, así como indicar

tratamiento individualizado y de elección a cada paciente

diagnosticado. (Nuñez, Triana & Licea, 2018)

● Acceso vascular: Evaluar y cuidar el acceso vascular utilizado

para la hemodiálisis (fístula arteriovenosa, catéter venoso central,

etc.).

● Control de líquidos y dieta: Supervisar la ingesta de líquidos y la

restricción de sodio y potasio.

● Preparación para la hemodiálisis: Verificar la correcta

programación de la sesión, preparar el equipo y asegurarse de que

esté estéril.

● Monitorización durante la hemodiálisis: Observar al paciente

durante la sesión, controlar los signos vitales y detectar cualquier

complicación (hipotensión, calambres, etc.).


● Manejo de complicaciones: Actuar ante situaciones como

hipotensión, sangrado o infección.

B) PREVENCIÓN TERCIARIA

● En el nivel de prevención terciaria, dirigido a los pacientes que

han evolucionado al estadio terminal de la enfermedad, se

impone, atender las complicaciones y secuelas para brindar una

atención especializada para diálisis o trasplante, (Nuñez, Triana

& Licea, 2018)

● Prevención de infecciones: Mantener una higiene rigurosa y

seguir protocolos de limpieza para evitar infecciones.

● Educación continua: Proporcionar información sobre la

enfermedad renal, la adherencia al tratamiento y el autocuidado.

● Manejo de Uremia y líquidos, Identificar y tratar la afectación

cardiovascular.

● Terapia nutricional y farmacoterapia.

[Link]

● La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública

significativo en todo el mundo, debido a su alta tasa de morbilidad y mortalidad.

Por ello, es fundamental enfocarse en la prevención para reducir la prevalencia

de esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.


● Como futuros profesionales de enfermería, nuestro objetivo es ofrecer atención

de calidad a pacientes críticos con afecciones renales, garantizando que reciban

cuidados personalizados y apropiados.

● La hemodiálisis y la diálisis peritoneal son tratamientos cruciales para los

pacientes con insuficiencia renal crónica. La decisión de optar por uno u otro

depende de varios aspectos, como la condición de salud del paciente, su estilo de

vida y sus preferencias personales. Ambos tratamientos son vitales para la

supervivencia y el bienestar de los pacientes renales, ya que permiten controlar

los síntomas y prevenir complicaciones relacionadas con la insuficiencia renal.

IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Diogo de Faria (2020) Enfermedad Renal Crónica

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Organización Panamericana de la Salud (2021)

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ESSALUD (2017). GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA PARA LA ADECUACIÓN DE

HEMODIÁLISIS. [Link]

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(Marin Ccoyllo, M. A. (2017) Cuidados de enfermería en el paciente adulto mayor con

enfermedad renal crónica en el servicio San Pedro del Hospital Nacional Dos de

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García Fernández, N. (2022). Insuficiencia Renal Crónica. Clínica Universidad de

Navarra.
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Mendoza, L., & Maradey, C. (2006). Relación entre índice isquémico y tasa de

filtración glomerular estimada a través de la creatinina sérica en pacientes

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DIAGNÓSTICO Y MANEJO DE LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA EN

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Gobierno del Perú. (2024). Día Mundial del Riñón: uno de cada diez adultos sufre de

una enfermedad renal crónica.

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uno-de-cada-diez-adultos-sufre-de-una-enfermedad-renal-cronica

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cronica-erc#:~:text=m%C3%A9dicos%20la%20ERC%3F-,%C2%BFCu

%C3%A1l%20es%20la%20causa%20de%20la%20ERC%3F,esto%20puede

%20da%C3%B1ar%20los%20ri%C3%B1ones.

Briceño, M. (2021). NEFRO | Insuficiencia renal crónica - ENAM 2021.

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V. ANEXO

FLUJOGRAMA

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