edes que Celeste sabía que Camerún, 14 de octubre David
ño era Jesús? [Permita que
]. Yo creo que es porque
po hablando con Jesús en
or se ha convertido en su
David comparte su pan
mo no va a reconocer a su
A
las seis de la mañana, el pequeño Una vez, cuando Elías, el profeta de Dios,
eña a ser como Celeste, David ya estaba vestido y listo para tuvo hambre, fue a visitar a una madre muy
on Jesús todo el tiempo. salir de casa hacia la escuela, donde pobre para pedirle que le diera de comer.
s 5:17 dice: “Oren en todo cursaba el jardín de infantes. Su mamá le “¿Podrías compartir tu pan conmigo?”, le
es hablan con Jesús todo entregó la mochila con sus libros escolares, preguntó a la mujer. Pero en aquel entonces
qué cosas podrían orar a papel, lápices, y lo más importante: su desa- había una gran hambruna en la tierra y aque-
? yuno. El desayuno de David era un delicioso lla madre solo tenía harina y aceite para
as del decimotercer sábado y esponjoso pedazo de pan. hornear una última hogaza de pan. Ella había
udará a abrir una escuela Las clases comenzaban a las siete de la pensado comer ese pan con su hijo, pero lo
ún, el país de Celeste, donde mañana y, tras unas cuantas actividades, compartió con Elías, y Dios la recompensó
ender mucho más sobre el llegó la hora de desayunar. David enérgica- con un milagro: proveyendo harina y aceite
sús en oración. Gracias por mente sacó su pan de la mochila… ¡Qué hasta que terminó la hambruna. Esa madre
das. hambre tenía! Justo cuando estaba listo para pudo preparar pan todo el tiempo, y ni ella
empezar a comer, el niño que estaba sentado ni su hijo pasaron hambre.
a su lado le dijo: David había oído esta historia bíblica en
–¿Podrías compartir tu pan conmigo? la Escuela Sabática. Su maestra se la había
David vio que el pequeño no tenía pan para contado a los niños y les había dicho al final:
comer, porque su mamá no le había puesto “Hay que compartir con quienes tienen ham-
desayuno en la mochila. Así que, arrancó un bre”. Así, David partió su último trozo de pan
trozo de su pan y le dijo: a la mitad.
–Toma, aquí tienes. –Toma, aquí tienes –le dijo al niño que tenía
Mientras el niño tomaba el pan, llegó otro hambre.
compañero. David y los tres niños mordisquearon
–¿Podrías compartir también conmigo? cada uno su delicioso y esponjoso pedazo
–le preguntó a David. de pan. ¡Qué bueno estaba aquel desayuno!
David también vio que el niño no tenía David se sintió muy bien por haber ayudado
pan; su mamá tampoco le había dado desa- a sus compañeros, y aunque su desayuno
yuno. Entonces arrancó otro pedacito de su no era muy abundante, no pasó hambre el
pan y le dijo: resto de la mañana. Después se fue a casa
–Toma, aquí tienes. a almorzar.
ento espiritual Nº 7: “Ayudar a Entonces, un tercer niño se acercó y David Al día siguiente, sucedió lo mismo: cuando
dultos jóvenes a poner a Dios
supo inmediatamente lo que quería, porque David sacó de la mochila su pan para desa-
a poner en práctica una cos-
vio que tampoco traía desayuno. Era evidente yunar, otros niños le pidieron que lo com-
que tenía hambre. partiera. Y él, una vez más, lo compartió,
ación sobre este plan estratégico –¿Podrías compartir tu pan conmigo? –pre- y se sintió muy bien. Después de eso, los niños
n inglés] o iwillgo2020.org/es/ guntó el niño. comenzaron a pedirle todos los días que
A David no le quedaba mucho pan, así que, compartiera con ellos su desayuno.
no sabía qué hacer. Pero entonces recordó Muchas cosas cambiaron cuando David
la historia bíblica de Elías. terminó el jardín de infantes y comenzó el
MISIÓN ADVENTISTA: NIÑOS • DIVISIÓN AFRICANA CENTRO-OCCIDENTAL 7