Métodos Alternativos para Medir Inflación
Métodos Alternativos para Medir Inflación
cmateos@[Link] y agaytan@[Link]
Julio de 1998
BANCO DE MÉXICO
*
Los autores son Subgerente de Programación Macrofinanciera y Economista, respectivamente en la Dirección de Estudios
Económicos. Se agradece la excelente ayuda de investigación de Mercedes Sánchez Reyes Retana así como los comentarios
de Stephen Cecchetti, Agustín Carstens, Abraham Vela, Alejandro Werner y Moisés Schwartz. Las opiniones contenidas
en el documento corresponden exclusivamente a los autores y no representan necesariamente el punto de vista del Banco
de México.
MEDIDAS ALTERNATIVAS DE INFLACIÓN
Julio de 1998
RESUMEN
El crecimiento del índice de precios al consumidor es el indicador más utilizado para medir la
inflación. Sin embargo, dicho indicador puede reflejar variaciones en precios relativos o algunas otras
perturbaciones cuyo origen radique en consideraciones ajenas a la política monetaria. En este
documento se reseñan y se aplican al caso de México las metodologías para calcular una serie de
medidas que han sido desarrolladas con el objetivo de depurar al índice de precios al consumidor de las
variaciones temporales o de precios relativos de manera que el indicador así obtenido sea una medida
de inflación que capture únicamente el crecimiento sostenido en el nivel general de precios. Cada una
de estas medidas provee información sobre algún aspecto del proceso inflacionario, por lo que resulta
importante que el seguimiento de estas medidas se incorpore dentro del análisis de la inflación en
México.
ii
Contenido
*
I. INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................................1
II. DESCRIPCIÓN DE DIVERSOS INDICADORES DE INFLACIÓN........................................... 2
III. INFLACIÓN SUBYACENTE................................................................................................................... 4
IV. NÚCLEO INFLACIONARIO .................................................................................................................. 7
V. MEDIDAS DE INFLACIÓN CON ESTIMADORES DE INFLUENCIA LIMITADA .......... 12
VI. INFLACIÓN LATENTE.......................................................................................................................... 16
VII. INFLACIÓN PERMANENTE ............................................................................................................... 21
VIII. EVALUACIÓN COMPARATIVA .........................................................................................................23
IX. CONSIDERACIONES FINALES..........................................................................................................26
APÉNDICE 1 ........................................................................................................................................................28
APÉNDICE 2 ........................................................................................................................................................29
APÉNDICE 3 ........................................................................................................................................................ 31
BIBLIOGRAFIA...................................................................................................................................................35
iii
MEDIDAS ALTERNATIVAS DE INFLACIÓN
I. INTRODUCCIÓN
Uno de los fenómenos que tradicionalmente ha recibido la mayor atención por parte de los
economistas es la inflación. La inflación posiblemente no estaría entre los principales tópicos
económicos si fuera únicamente un fenómeno de crecimiento de las magnitudes nominales, sin un
efecto sobre el sector real. Sin embargo, existe una extensa literatura que documenta tanto teórica
como empíricamente los múltiples y variados efectos adversos de la inflación sobre la asignación de
recursos, la distribución del ingreso, el desarrollo económico y, por ende, sobre el bienestar de la
población.1
La inflación se define teóricamente como el crecimiento sostenido en el nivel general de los precios.
Asimismo, es generalmente aceptado que en el largo plazo la inflación es un fenómeno puramente
monetario. Por este motivo, el estudio de la inflación es de particular relevancia para los bancos
centrales, especialmente para aquéllos cuyo mandato principal es la estabilidad del poder adquisitivo de
la moneda.
En consecuencia, modificaciones del índice de precios al consumidor que se originen únicamente por
variaciones en precios relativos pueden conducir a una interpretación errónea del proceso inflacionario.
Más aún, si las autoridades monetarias reaccionaran ante estas variaciones en precios relativos, ello
podría imponer costos muy severos sobre el sector real de la economía. De ahí que, desde la
perspectiva de la autoridad monetaria, sea importante contar con un indicador que refleje el
crecimiento sostenido de los precios y no las fluctuaciones debidas a cambios en precios relativos. Por
supuesto, este indicador será de gran relevancia para aquellos bancos centrales que instrumentan su
política monetaria vía un esquema de metas de inflación.3
No obstante lo anterior, el IPC es en la actualidad la medida más conocida y oportuna que recaba
información sobre un número importante de precios en la economía, de manera que si se le depurara
1
Véase, por ejemplo: De Gregorio (1992) y (1993), Fischer (1993), Pindyck y Solimano (1993), Sbordone y Kuttner (1994),
Smyth (1994), y Bruno y Easterly (1995).
2
De acuerdo con la teoría clásica, los precios relativos están determinados por factores reales mientras que la oferta
monetaria determina el nivel general de los precios. De manera que, para un nivel de dinero en la economía, cambios en
precios relativos implicarían el aumento de algunos precios y la disminución de otros y, por tanto, el índice de precios no
se alteraría necesariamente. No obstante lo anterior, Ball y Mankiw (1995) demuestran que en el corto plazo los costos de
ajustar los precios, “costos de menú”, producen rigideces en el mecanismo de ajuste de precios, lo que genera cambios en
los precios relativos que son capturados por el índice de precios al consumidor.
3
Una descripción del esquema de metas de inflación se encuentra en Mateos y Schwartz (1997).
1
de las variaciones en precios relativos o de las perturbaciones exógenas, se podría tener un indicador de
inflación que corresponda más cabalmente con su definición teórica. En este espíritu y como resultado
de diversas metodologías han surgido medidas alternativas que buscan, mediante el uso de la
información del IPC, medir el crecimiento de los precios que refleje más cercanamente al aumento
sostenido en el nivel general de precios.4
En este documento se reseña la discusión que en los últimos años ha surgido a este respecto y se
presentan las metodologías para el cálculo de diversas medidas que son utilizadas para determinar a la
inflación. Aunque en la literatura a cada una de estas medidas se le ha llamado indistintamente
inflación subyacente, núcleo inflacionario o inflación núcleo, en este trabajo se seguirá la nomenclatura
propuesta por Alvarez y Matea (1997). En particular, se consideran los conceptos de inflación
subyacente, núcleo inflacionario, medidas de inflación con estimadores de influencia limitada, inflación
latente e inflación permanente.
El documento se organiza de la siguiente manera, en la segunda sección se hace una breve reseña de
las consideraciones que han motivado este tipo de medidas. En las secciones subsecuentes se describe
cada una de ellas y se presenta su estimación para México. En la octava sección se realiza una
evaluación comparativa y en la última sección se presentan algunas consideraciones finales.
Una solución propuesta a este problema ha sido obtener directamente la tendencia de la serie formada
por el crecimiento porcentual del IPC. La tendencia de una serie de tiempo se puede obtener mediante
la utilización de medias móviles, modelos econométricos ARIMA5 y filtros estadísticos, entre otros.
Sin embargo, cada una de estas técnicas presenta algún inconveniente. Por ejemplo, el uso de medias
móviles tiene la ventaja de que la tendencia que se obtiene es invariante a nueva información, pero
presentan la desventaja de que sólo es posible conocer dicha tendencia con un rezago considerable.
Por otra parte, las técnicas de modelos ARIMA o filtros estadísticos permiten obtener una medida
tendencial contemporánea, pero tienen el inconveniente de que dependen del tamaño de muestra y que
el resultado tendencial obtenido para el periodo corriente puede cambiar con la incorporación de
nuevas observaciones. Alvarez y Matea (1997) clasifican a la medida de inflación tendencial como
“inflación subyacente”.
Otra solución propuesta para depurar al IPC de los cambios transitorios en precios relativos ha sido el
construir una medida de inflación que explícitamente excluye los precios de los bienes y servicios
considerados más volátiles; tales como los precios de los alimentos, la energía, los impuestos indirectos,
y los pagos de intereses entre otros; a dicha medida se le ha llamado indistintamente núcleo
4
Es obvio que existen diversas consideraciones metodológicas sobre la construcción del IPC que podrían ser incorporadas
para que éste se convirtiera en un mejor indicador de la inflación o del costo de la vida (Armknecht (1996) presenta estas
consideraciones para el caso de los Estados Unidos). Este trabajo no sigue esta línea de investigación.
5
ARIMA son las siglas en inglés para un modelo integrado autorregresivo de medias móviles.
2
inflacionario (core inflation) o inflación subyacente (underlying inflation). Siguiendo a Alvarez y Matea
(1997) en este trabajo se designará a esta medida como “núcleo inflacionario”. Este tipo de medidas
tienen el inconveniente de que al computar un nuevo índice que elimina a priori los precios de algunos
bienes y servicios se corre el riesgo de desechar información importante del proceso inflacionario.
Adicionalmente, no existe una metodología específica para la determinación de los elementos a excluir.
Recientemente se han realizado algunos esfuerzos para construir una medida de inflación más cercana
a su definición teórica. En particular, Bryan y Cecchetti (1993) buscan extraer del IPC una medida de
la tendencia inflacionaria que sea oportuna y que no se modifique con la incorporación de nuevas
observaciones. Para ello utilizan “estimadores de influencia limitada” sobre la distribución de los cambios
en los precios que componen al IPC. El procedimiento también contempla la construcción de un
nuevo índice que excluye algunos bienes y servicios, sin embargo, permite eliminar los precios de
distintos bienes y servicios en cada periodo y propone un criterio para determinar cuáles elementos
eliminar. Bryan y Cecchetti demuestran que, para el caso de EUA, estos nuevos índices de precios
presentan una relación más estrecha con los agregados monetarios que aquéllos que a priori excluyen
algunos elementos.
En otra línea de investigación Quah y Vahey (1995) argumentan que si bien el uso de estimadores de
influencia limitada puede producir una medida de inflación menos distorsionada que el cambio
porcentual del IPC, en algunos casos puede no ser así y que además dicha técnica, al excluir los precios
de algunos bienes y servicios, continúa desechando información importante sobre el proceso
inflacionario.
Quah y Vahey proponen un enfoque diferente para estimar la inflación. En lugar de calcular un nuevo
índice que elimina algunos bienes y servicios, definen a la inflación como aquella parte del crecimiento
del IPC que no tiene un impacto del mediano al largo plazo sobre la actividad económica real. Así,
esta medida de inflación en el largo plazo no tendrá relación con las variables reales, por lo que será
congruente con la dicotomía clásica, y por ende, con una interpretación de los movimientos de los
precios y de la producción congruente con una curva de Phillips vertical en el largo plazo.6
Para estimar esta medida, es necesario incorporar, además de toda la información contenida en el IPC,
la información sobre el nivel de actividad económica y utilizar la metodología de VAR estructural
propuesta por Blanchard y Quah (1989). El inconveniente de esta metodología es que es
esencialmente paramétrica y que los resultados de toda la muestra pueden variar si los parámetros
estimados cambian al incorporar nuevas observaciones. A esta medida se le denomina “inflación
latente”.
Alvarez y Sebastián (1995) mediante un cambio en la metodología de Quah y Vahey obtienen otra
medida de inflación a la que se denomina “inflación permanente”. La inflación permanente captura los
cambios del crecimiento del IPC que perduran en el tiempo. Por este motivo, la inflación permanente
es un buen indicador del cambio sostenido en el nivel general de precios, mostrando el movimiento
tendencial de la inflación sin eliminar información de los precios que componen al IPC.
Cada una de las metodologías mencionadas permite obtener una medida representativa que supera en
parte las desventajas del cambio porcentual del IPC como indicador inflacionario. A pesar de que
ninguna de estas medidas queda libre de algún inconveniente, cada una provee información de algún
aspecto del proceso inflacionario, por lo que resulta importante que el seguimiento de estas medidas se
incorpore dentro del análisis de este fenómeno económico. En las siguientes secciones se describe con
6
Las observaciones originales de Phillips (1958) se refirieron a la relación entre la tasa de cambio de los salarios y la tasa de
desempleo.
3
detalle y se realiza un cálculo para México de cinco medidas que corresponden a las cinco
metodologías reseñadas.
Existen diversas metodologías para extraer la tendencia de una serie de tiempo, entre estas
metodologías se encuentran: el cálculo de medias móviles centradas y la utilización de técnicas
estadísticas de extracción de señales con el fin de descomponer las variables en la suma de
componentes no observables, a saber, el componente estacional, el componente irregular, el
componente cíclico y, por supuesto, el componente tendencial. Entre estas técnicas se pueden citar al
uso de modelos ARIMA o al uso de filtros estadísticos (Beveridge-Nelson, Kalman, entre otros).
Cada una de estas metodologías presenta algunas ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, el uso de
medias móviles centradas tiene la gran ventaja de su sencillez y de que la tendencia que se obtiene es
invariante a nueva información, pero tiene el inconveniente de que sólo es posible conocer dicha
tendencia con un rezago considerable. Por otra parte, las técnicas de modelos ARIMA o filtros
estadísticos permiten obtener una medida tendencial contemporánea; sin embargo, tienen el
inconveniente de que dependen del tamaño de muestra y que, por ser en general procesos
paramétricos, la tendencia obtenida durante el periodo puede cambiar con la incorporación de nuevas
observaciones.
Tanto el cálculo de medias móviles centradas, como los modelos ARIMA o los filtros estadísticos
requieren de que se realicen ciertos supuestos. En el caso de la media móvil es necesario definir la
dimensión temporal y la posición de la “ventana”; es decir, del número de observaciones previas y
posteriores que se incluirán en el promedio. En los modelos ARIMA es necesario seleccionar el orden
de rezagos de los procesos. Los filtros estadísticos requieren diferentes supuestos, por ejemplo, un
filtro de Kalman requiere de una hipótesis sobre la forma funcional del proceso estocástico subyacente.
Desafortunadamente, la teoría económica no ofrece ninguna predicción sobre estos supuestos, de
manera que éstos quedan a criterio de cada investigador.
En esta sección se presentan para México dos cálculos de la inflación subyacente, uno basado en el
cómputo de la media móvil centrada y el otro que resulta del componente tendencial de un modelo
ARIMA, ambos sobre el crecimiento mensual del índice nacional de precios al consumidor (INPC).
7
Cabe mencionar que el “centrado” no requiere necesariamente simetría en el número de observaciones anteriores y
posteriores.
4
Para determinar el tamaño y la posición de la “ventana” necesarios para calcular la inflación subyacente
con la media móvil centrada para México, se siguió el criterio de que los máximos y mínimos de la
medida subyacente coincidieran con los del crecimiento mensual del INPC. Así, después de probar
distintas especificaciones, se concluyó que, para un mes en particular, la media móvil de 12 meses que
incluye 2 observaciones anteriores y 9 posteriores a dicho mes representa adecuadamente la tendencia
del crecimiento de los precios, es decir, la media móvil centrada en marzo de un año es el promedio de
enero a diciembre de ese año. De manera que, este procedimiento de centrado requiere, para obtener
el nivel corriente de la tendencia, del pronóstico de nueve observaciones futuras del INPC.
Los modelos ARIMA son el método univariado más flexible para modelar series de tiempo no
estacionarias.8 Estos modelos permiten incorporar patrones de dependencia de la variable con respecto
a sus rezagos –el elemento autorregresivo (AR)-- y con respecto a los valores presentes y pasados del
término de error –el elemento promedio móvil (MA). Si la serie no es estacionaria, es necesario
determinar su orden de integración (I) para que los procesos estadísticos autorregresivos y de
promedios móviles sean válidos.9 El componente tendencial de un modelo ARIMA representa la
evolución de largo plazo de la serie. Dicha tendencia tiene la ventaja de que incorpora los cambios en
la media y la varianza de la serie original.
Para el caso de México, se obtuvo la tendencia del crecimiento mensual del INPC utilizando los
programas TRAMO y SEATS desarrollados y utilizados por el Banco de España para el análisis de
series de tiempo.10 La selección del modelo ARIMA se basó en la condición estándar de que los
residuales del modelo se comportaran como ruido blanco. El modelo ajustado se describe como
ARIMA (p,d,q)(bp,bd,bq), donde p representa el número de rezagos del componente autorregresivo
regular, d indica el orden de integración requerido para que la serie regular sea estacionaria, y q es el
orden de promedios móviles regulares. De igual manera, bp es el número de rezagos del componente
autorregresivo estacional, bd es el orden de integración de la serie estacional y bq son los promedios
móviles estacionales. El modelo ajustado correspondiente al crecimiento mensual del INPC en México
fue un ARIMA (0,1,1)(0,1,1).11
En la gráfica 1 se presentan estas dos medidas así como al crecimiento mensual del INPC. Como ahí
se observa, las dos metodologías dan como resultado series de tendencia que, en general, reflejan la
misma dirección de los cambios en el nivel de precios.
8
Una variable (yt) es estacionaria cuando su media es constante y su varianza no crece en el tiempo. Formalmente, se dice
que (yt) es estacionaria si satisface las siguientes condiciones para todo s y j: E(yt)=E(yt-s)=µ, Var(yt)=Var(yt-s)=σ2y y Cov(yt,yt-
s)=Cov(yt-j,yt-j-s)=γs. Donde, µ, σ2y, y γs son constantes.
9
Se dice que una serie (yt) está integrada en orden cero I(0) cuando es estacionaria. En general, se dice que una serie está
integrada con orden I(q) cuando su q-ésima diferencia es estacionaria.
10
TRAMO y SEATS son los acrónimos de “Time Series Regression with ARIMA Noise, Missing Observations and
Outliers” y “Signal Extraction in ARIMA Time Series”, respectivamente.
11
Para una descripción de la metodología del modelo ARIMA véase Maravall (1989), Espasa y Cancelo (1993), y Matea y
Regil (1994). Para una descripción del uso de TRAMO y SEATS para estimar la tendencia del crecimiento del INPC en
México véase Sánchez (1998).
5
Gráfica 1
INFLACIÓN SUBYACENTE
6
POR CIENTO
0
ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR
* A partir de septiembre de 1997 la media móvil centrada se calculó utilizando pronósticos del INPC.
Es importante señalar que, por construcción de la media móvil, los cambios bruscos y repentinos del
crecimiento del INPC perduran más y se anticipan al periodo en el que suceden, como por ejemplo, los
observados durante el primer semestre de 1995. En este sentido, en los periodos previos a los cambios
extremos la media móvil sobrestima el movimiento tendencial y en los periodos posteriores, lo
subestima. La tendencia extraída con un modelo ARIMA es más flexible para captar la dimensión
temporal de los cambios en la inflación. No obstante, en periodos de relativa estabilidad ambas
medidas convergen (por ejemplo, durante 1992 y 1993). Si, como lo muestra la experiencia de otros
países, el proceso inflacionario en México siguiera un patrón sin cambios bruscos, las dos medidas
mostrarían una tendencia similar.12
Dado el patrón de cambios de la inflación en México, puede concluirse que para este caso, un modelo
ARIMA es más conveniente para extraer la tendencia del crecimiento mensual del INPC, por lo que en
este documento se considerará como inflación subyacente a la tendencia obtenida con este
procedimiento. No obstante, cabe destacar que a partir de enero de 1997 las dos medidas vuelven a
converger, por lo que en ausencia de nuevos cambios abruptos en el crecimiento mensual del INPC, la
media móvil centrada puede ser un procedimiento más práctico para calcular la inflación subyacente.
En general, la experiencia internacional indica que de perdurar la citada similitud entre las tendencias
que resultan de estas dos técnicas se opta por la media móvil centrada ya que es la más simple de
calcular y la que es más fácil de explicar al público en general.
12
Espasa et al (1987) encuentran que para la economía española las dos tendencia son muy similares.
6
Con la inflación subyacente es posible determinar si el ritmo de crecimiento de los precios está
acelerándose, desacelerándose o si se ha estabilizado en un cierto nivel. La inflación subyacente puede
ser utilizada para valorar los procesos de aceleración o desaceleración de los precios al comparar la
tendencia que se genera al incorporar nuevas observaciones con la que se obtuvo sin ellas. De manera
que si se detectan desviaciones sistemáticas positivas se puede concluir que el proceso inflacionario
está acelerándose.
En la gráfica 1 se observa que a partir de 1990 y hasta finales de 1994 la inflación tiene una tendencia
decreciente. Posteriormente, a mediados de 1994 esta tendencia se revierte ligeramente y crece
abruptamente durante el primer trimestre de 1995. Finalmente, a partir de abril de 1995 la inflación
vuelve a mostrar una clara tendencia decreciente. Sin embargo, también se observa que a partir de abril
de 1997 dicha tendencia decreciente se debilita.
Como se mencionó en la sección II, el núcleo inflacionario fue una de las primeras medidas ideada por
algunos bancos centrales para depurar al IPC de cambios en precios relativos. En la literatura
económica no se registra ningún criterio teórico o estadístico para seleccionar los bienes y servicios que
se excluyen. Al parecer esta selección ha dependido de la percepción particular sobre los precios más
variables o del tipo de choques de precios relativos que cada país ha podido identificar. Así, por
ejemplo, en los Estados Unidos de América se definió a la inflación núcleo como el índice de precios
que excluye la energía y los alimentos; en Japón, el índice que excluye los precios de los alimentos
frescos; en Canadá se excluye la energía, los alimentos y los impuestos indirectos; en Nueva Zelandia
se utiliza al índice que excluye pagos de intereses; y en el Reino Unido se utiliza el índice de precios al
menudeo que excluye pagos de intereses sobre préstamos hipotecarios.
México no ha sido la excepción en cuanto a la construcción de índices que omiten algunos bienes y
servicios, pero ello, en general, no ha obedecido a una intención por conocer el crecimiento tendencial
del nivel general de precios, sino que han sido elaborados para estudiar otros fenómenos económicos
particulares. En México, a los índices que contemplan subgrupos específicos del INPC se les conoce
como Indices Especiales, a saber: el índice de la canasta básica; el índice de precios no incluidos en la
canasta básica; el índice de precios comerciables; el índice de precios no comerciables; y, el índice
general sin rentas y colegiaturas.13
El índice de la canasta básica tuvo relevancia a partir de 1987 con el fin de analizar el comportamiento de
los precios de aquellos bienes y servicios que estaban controlados bajo el Pacto de Solidaridad.14 El
complemento de este índice, el índice de bienes no incluidos en la canasta básica incluye los bienes y servicios
cuyos precios se determinaban libremente en el mercado. Por otra parte, el índice de precios comerciables se
diseñó como un indicador para reflejar el comportamiento de las expectativas del tipo de cambio y sólo
13
Estos índices son elaborados y publicados mensualmente por el Banco de México, en los “Indicadores Económicos” y en
el “Cuaderno Mensual de Índices de Precios”
14
El pacto de solidaridad económica fue el arreglo institucional entre los diversos sectores económicos del país que
constituyó uno de los componentes principales del plan de estabilización establecido a finales de 1987 y que con ciertas
modificaciones perduró hasta 1997. Mediante estos pactos se determinaban lineamientos para la política económica y se
comprometía a los participantes en cuanto a los niveles máximos de incrementos en los precios, salarios y el tipo de
cambio.
7
incluye el precio de bienes comerciables en el exterior, mientras que el índice de precios no comerciables
incluye el resto de los bienes y servicios.
Finalmente, el índice general sin rentas y colegiaturas, es el único índice especial que fue elaborado con el
objetivo de eliminar distorsiones transitorias en los precios debidas a la estacionalidad o cambios
bruscos de las rentas y las colegiaturas. Sin embargo, este índice no se ha utilizado como el indicador
de inflación, muy probablemente, por lo específico de los precios que se eliminan.
La inflación núcleo tiene la ventaja de ser un concepto muy intuitivo, de fácil comprensión y
aceptación para el público en general. Como se mencionó anteriormente, en la literatura no se ha
propuesto un criterio para seleccionar cuántos y cuáles de los bienes y servicios que componen el IPC
se deben excluir para estimar la inflación núcleo. En este trabajo se presenta una propuesta
metodológica para realizar esta selección.
El objetivo es determinar con base a un criterio estadístico, aquellos bienes y servicios cuya inflación
presenta una mayor volatilidad. Sin embargo, como las inflaciones de estos productos no son
estacionarias, ciertos conceptos de volatilidad como la varianza no son válidos. Existen diferentes
posibilidades para determinar un criterio de volatilidad de una serie no estacionaria, desde modelos
ARCH y GARCH hasta procedimientos más simples con base en las desviaciones de la serie respecto a
su tendencia o a otra serie con la que comparta el proceso tendencial. 15
En el presente estudio se optó por medir la variabilidad de los crecimientos porcentuales mensuales de
cada uno de los bienes y servicios que componen al IPC con base en su desviación respecto a una
medida tendencial común. Para ello se consideró el estimador estadístico conocido como error
cuadrático medio con respecto a la inflación subyacente.16 Una vez conocidos estos indicadores de
variabilidad, las series se ordenan para determinar los bienes y servicios cuyos cambios de precios son
más volátiles.
El siguiente paso es determinar un criterio para definir cuántas de las series más volátiles se deben
eliminar para el cálculo del nuevo índice. Una opción sería eliminar los elementos de mayor
variabilidad hasta que se agote cierta proporción del ingreso gastado en esos bienes y servicios. Sin
embargo, esta proporción continuaría siendo arbitraria.17
1. Se eliminan las series de los bienes y servicios más volátiles hasta que la proporción del ingreso
gastado en los bienes eliminados sea 1%, 5%, 10%, etc.
2. Se estiman índices de precios “núcleo” con los elementos no eliminados a cada proporción del
gasto, en cada caso se ajustan los ponderadores para que su suma sea uno.
3. Se calcula el error cuadrático medio respecto a la inflación subyacente de cada una de las
inflaciones reportadas por estos índices “núcleo”. Se determina que el núcleo inflacionario es la
estimación que minimiza este indicador de dispersión. 19
15
ARCH es un modelo de heterocedasticidad condicional autorregresiva y GARCH es el modelo de ARCH generalizada.
Los modelos ARCH y GARCH son utilizados para modelar series que presentan cambios de su varianza en el tiempo.
Para un tratamiento formal de estas metodologías ver, Engle (1982) y Bollerslev (1986).
16
En principio es posible medir las desviaciones de cada serie respecto de su propia tendencia, sin embargo, este
procedimiento no provee de información adicional significativa que justifique el esfuerzo de seleccionar un modelo para
determinar la tendencia de cada bien. Adicionalmente el obtener los errores cuadráticos medios de cada serie con respecto
a una tendencia común permite que éstos sean directamente comparables.
17
La proporción del ingreso gastado en cada bien o servicio queda determinada por su ponderador en el IPC.
18
Otra opción sería eliminar un cierto número de las series más volátiles, pero de igual manera el citado número sería
arbitrario. En todo caso es posible utilizar el criterio propuesto para determinar dicho número.
8
Este procedimiento para seleccionar los elementos que históricamente han impregnado de una mayor
volatilidad al índice de precios, al incorporar un criterio estadístico, elimina la arbitrariedad en la
determinación de los bienes y servicios a excluir en el cálculo de núcleo inflacionario. Esta
metodología permite estimar una medida de inflación que elimina los cambios en precios relativos más
comunes y que sirve como un indicador no paramétrico y de cálculo sencillo de la tendencia
inflacionaria. Desafortunadamente, como el error cuadrático medio es un indicador que depende del
periodo muestral considerado, es importante continuar evaluando los elementos más volátiles cada
cierto intervalo de tiempo.
En particular, para calcular este índice para México la tendencia considerada fue la inflación subyacente
del modelo ARIMA.20 De acuerdo al procedimiento descrito se calculó la volatilidad del cambio
porcentual con respecto al mes inmediato anterior de los precios de cada uno de los 313 bienes y
servicios que conforman el INPC 21, y se ordenaron de mayor a menor. Se fueron eliminando los
bienes y servicios más volátiles hasta que se agotaba un punto porcentual del ingreso gastado en ellos,
a lo cual se recalculaba un nuevo índice con los elementos que no se eliminaban. Al comparar el error
cuadrático medio del crecimiento porcentual mensual de cada uno de los índices obtenidos, se
determinó que este indicador se minimiza para el índice que elimina bienes y servicios cuya
participación en el gasto asciende a 44 por ciento.22 De manera que, en adelante, el crecimiento
porcentual mensual correspondiente a dicho índice se considerará como el núcleo inflacionario.
En la gráfica 2 se presenta la relación entre el error cuadrático medio y el porcentaje del ingreso que
representan los bienes eliminados. Como ahí se observa, al eliminar los bienes que equivalen a una
pequeña porción del ingreso se logra disminuir el error cuadrático medio, pero esto es sólo un mínimo
local que se revierte rápidamente. El mínimo global de dicha relación se encuentra hasta el nivel de 44
por ciento mencionado previamente.
19
Este criterio para determinar el porcentaje óptimo es similar al utilizado para determinar el nivel de truncamiento óptimo
de los estimadores de influencia limitada. Véase Bryan, Cecchetti y Wiggins (1997) para mayor referencia.
20
También se realizaron pruebas utilizando la tendencia obtenida con la media móvil. Los resultados obtenidos con estas
pruebas no fueron cualitativamente diferentes.
21
A este respecto conviene aclarar que el INPC se compone de 313 bienes y servicios a partir de la nueva metodología de
1994. Anteriormente, el INPC se conformaba por un número menor de bienes y servicios. En este trabajo las series no
existentes en la metodología previa a 1994 se generaron asignándoles el índice de precios del producto genérico más
cercano en su definición. Se optó por esta reconstrucción de las series para utilizar los ponderadores más recientes para
toda la muestra.
22
Los errores cuadrático medios con los cuales se determinaron los bienes que se eliminaron se obtuvieron sólo para el
periodo que abarca la nueva metodología del INPC.
9
Gráfica 2
RELACIÓN ENTRE EL ERROR CUADRÁTICO MEDIO Y EL PORCENTAJE
DEL INGRESO QUE REPRESENTAN LOS ELEMENTOS ELIMINADOS
0.90
0.85
0.80
ERROR CUADRÁTICO MEDIO
0.75
0.70
0.65
0.60
0.55
0.50
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60
PORCENTAJE DEL INGRESO QUE REPRESENTAN LOS ELEMENTOS ELIMINADOS
Cabe destacar que dicho porcentaje corresponde a eliminar los precios de 123 bienes y servicios,
principalmente, a los alimentos no procesados (chile poblano, tomate verde, limón, entre otros), la
energía (gasolina, electricidad y gas doméstico), las colegiaturas, el transporte (taxi, autobús, metro, y
gastos de automóvil particular) y el servicio telefónico (local y larga distancia).23 Los bienes y servicios
eliminados son aquéllos que sus precios, en general, se ven influidos por factores estacionales (bienes
agrícolas), han estado sujetos a controles administrativos (leche, huevo, tortilla, metro, colectivo,
gasolina, gas, teléfono, entre otros) o que se ajustan sólo esporádicamente (colegiaturas, refrescos).
Llama la atención que este procedimiento resulta en la eliminación de algunos de los bienes que
tradicionalmente se han excluido en otros países. Asimismo cabe destacar que no se elimina ningún
componente de rentas o de vivienda de manera que, bajo este criterio, el índice general sin rentas ni
colegiaturas no sería un buen indicador del núcleo inflacionario. Por último, es importante mencionar
que de haberse utilizado el criterio de eliminación basado en un porcentaje arbitrario del gasto se
podría haber obtenido una medida del proceso tendencial menos acertada que el mismo crecimiento
del INPC.
Es posible obtener información sobre algunos aspectos del proceso inflacionario de corto plazo al
comparar el núcleo inflacionario con la variación porcentual del INPC. Para ello, es necesario
considerar tanto la dirección como la magnitud de los cambios en ambas medidas de inflación. Si el
cambio en el núcleo inflacionario es menor (mayor) que el del INPC, se presume que el INPC está
reflejando un cambio en precios relativos. Es decir, que el crecimiento de los precios de algunos de los
elementos que fueron excluidos del INPC para la construcción del núcleo inflacionario aumentó
(disminuyó) en relación con el crecimiento del nivel general de precios. En la gráfica 3 se compara al
núcleo inflacionario con el cambio porcentual del INPC.
23
En el Apéndice 1 se presenta una lista completa de los bienes y servicios excluidos.
10
Antes de 1995, la variación mensual del INPC oscila con mayor frecuencia alrededor del núcleo
inflacionario, lo que se atribuye a cambios frecuentes en los precios relativos de los bienes cuyos
precios han sido los más volátiles. Por otra parte, a partir de 1995 las dos medidas de inflación siguen
un patrón de movimientos similar con poca divergencia, lo que indica una menor variabilidad en
precios relativos (esto puede atribuirse en buena medida a la modificación en la estrategia de
determinación de precios administrados). 24
Se puede comprobar que el mayor crecimiento del INPC que se observa típicamente en el mes de
septiembre a partir de 1992, corresponde a un cambio estacional en precios relativos (en particular, al
aumento de las colegiaturas), ya que la inflación medida a través del núcleo inflacionario no presenta
este incremento típico.
Gráfica 3
NUCLEO INFLACIONARIO
6
POR CIENTO
0
ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR
De lo anterior se concluye que el núcleo inflacionario logra capturar el cambio en el nivel de precios
que no es atribuible a las principales variaciones en precios relativos debidas a factores estacionales o a
asincronía en la fijación de algunos precios. Por otro lado, la crítica principal que puede hacerse a esta
medida de inflación es que no existe una razón por la cual excluir del IPC para todo el periodo
muestral a los mismos bienes y servicios, ya que se corre el riesgo de que en ciertos periodos estos
bienes eliminados contengan información importante sobre el fenómeno inflacionario. También es
posible que durante ciertos lapsos del periodo muestral algunos bienes y servicios no excluidos en la
inflación núcleo hayan presentado (o presenten en el futuro) variaciones atípicas respecto a la
tendencia o cambios en precios relativos importantes. Para estos periodos de la muestra la inflación
24
Gamboa (1997) reseña las modificaciones a la política de precios administrados en el periodo de 1985 a 1997.
11
núcleo no sería representativa de los cambios en el nivel general de precios. En este sentido, se puede
concluir que el núcleo inflacionario es una medida poco flexible para incorporar cambios en la
formación de precios de la economía.
A este respecto, resulta útil concebir los cambios en los precios de cada uno de los bienes y servicios
que forman al IPC en un momento dado como la suma de: (i) el cambio en el nivel general de precios,
y (ii) una perturbación específica al bien o servicio en cuestión, que origina un cambio en su precio
relativo respecto al nivel general de precios. De manera que:
πi = π + εi
donde πi es la inflación de cada bien o servicio “i”, π es el cambio en el nivel general de los precios y εi
es una perturbación específica sobre el precio del bien o servicio “i”. De esta forma, los cambios en
los precios de todos los bienes y servicios que componen al IPC en un mes en particular se distribuirán
conforme a las perturbaciones específicas a cada bien.
Por extensión, es de esperarse que los bienes y servicios cuyos precios no estuvieron sujetos a
perturbaciones específicas sólo aumenten conforme al nivel general y que sus cambios se concentren
en la parte central de la distribución. En consecuencia, si se dispone de una medida que represente la
parte central de esta distribución, se conocerá el crecimiento de los precios que hubiera prevalecido en
ausencia de cambios en precios relativos.
Es importante señalar que la distribución de los cambios en los precios de los bienes y servicios que
componen el IPC en cada periodo se construye con base a la fracción del ingreso destinada al gasto en
ese bien. En otras palabras se supone que en dicha distribución de probabilidad, la probabilidad del
cambio en el precio de cada elemento del índice es igual a su ponderador. De esta forma, eliminar un
cierto porcentaje de las colas de la distribución, equivale a excluir una determinada proporción del
gasto en los bienes cuyos crecimientos porcentuales se ubican en los extremos inferior y superior. Por
ejemplo, la media truncada al 10% implica excluir del índice los bienes y servicios con mayor y menor
cambio porcentual que representan el 5% del gasto en cada caso. Una vez eliminados los elementos
cuyos cambios en precios son extremos, se reponderan las fracciones del ingreso destinado al gasto de
los elementos restantes.
25
Bryan y Cecchetti (1993).
12
En particular, para el caso de México, se calculó para cada mes de la muestra el cambio porcentual con
respecto al mes inmediato anterior de los precios de cada uno de los 313 bienes y servicios que
conforman el INPC.26 De la distribución estadística de estos cambios, se eliminaron simétricamente de
cada cola los cambios en los precios de los bienes y servicios que correspondían a 2.5, 5, 7.5, etc., y
hasta 50 por ciento por cola del ingreso gastado en ellos. Posteriormente, se recalculó un nuevo índice
con los precios de los bienes y servicios no eliminados a cada porcentaje de truncamiento.
El nivel de truncamiento óptimo se obtuvo siguiendo un criterio similar al empleado con la inflación
núcleo. Para cada serie de crecimientos porcentuales mensuales a cada nivel de truncamiento27 se
obtuvo el error cuadrático medio con respecto a la tendencia del crecimiento mensual del INPC y se
seleccionó el nivel de truncamiento que minimizaba dicho error.28
En la gráfica 4 se dibuja la relación entre el error cuadrático medio y los distintos niveles de
truncamiento. Como ahí se observa, la relación es altamente no lineal pero siempre da un error
cuadrático medio inferior al del INPC (que corresponde a valor cuando el nivel de truncamiento es
cero), y posee un mínimo global en el nivel de truncamiento 5.5 por ciento del área de la distribución
por cola. Esta forma es congruente con la reportada para los Estados Unidos de América en Bryan,
Cecchetti y Wiggins (1997). Es importante destacar que la mediana –que en la gráfica corresponde a
truncar el 50 por ciento de la distribución- no resulta en el menor error cuadrático medio.
26
Ver nota 21.
27
No es posible calcular directamente el crecimiento porcentual mensual del nuevo índice de precios ya que en cada periodo
se eliminan distintos bienes y servicios. Por lo que es necesario construir una serie de los crecimientos mensuales de
índices comparables. Para ello, en cada periodo, a la vez que se calcula el nuevo índice para el mes corriente, se calcula un
índice que incluye a los mismos elementos para el mes anterior y se obtiene, entonces, el crecimiento porcentual relevante
para dicho mes.
28
Ver Bryan, Cecchetti y Wiggins (1997).
13
Gráfica 4
RELACIÓN ENTRE EL ERROR CUADRÁTICO MEDIO Y EL
PORCENTAJE DE LA DISTRIBUCIÓN TRUNCADA EN CADA COLA
0.75
0.74
0.73
ERROR CUADRÁTICO MEDIO
0.72
0.71
0.7
0.69
0.68
0.67
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50
PORCENTAJE DE LA DISTRIBUCIÓN ELIMINADO EN CADA COLA
Como el objetivo de la medida es eliminar los mayores cambios en precios relativos, su interpretación
es similar a la realizada con el núcleo inflacionario, aunque en este caso hay mayor certidumbre de que
se eliminan los principales cambios en precios relativos en cada periodo.
En la gráfica 5 se compara al cambio mensual del INPC con la inflación medida por la media truncada
al 11 por ciento y por la mediana, respectivamente.29
Con respecto a la inflación calculada con la media truncada al 11%, en el panel superior de la gráfica 5
se pueden distinguir, al igual que con la inflación núcleo, dos patrones de comportamiento diferentes,
uno para el periodo previo a 1995 y otro para periodo posterior a esa fecha. Antes de 1995 el patrón
de movimientos de esta medida difiere en múltiples ocasiones del patrón de movimientos del
crecimiento mensual del INPC, lo cual puede ser indicativo de variaciones frecuentes de precios
relativos. En contraste, a partir de 1995, el patrón de movimientos de ambas medidas coincide en la
mayoría de los casos, lo que evidenciaría una menor variabilidad de precios relativos. Este cambio en
la variabilidad de precios relativos podría deberse a modificaciones en la política de fijación de precios
administrados.
Al igual que con la inflación núcleo, en el citado panel de la gráfica 5 se observa que, el aumento
estacional del crecimiento del INPC durante el mes de septiembre se debe a cambios de precios
relativos ya que en la inflación medida con la media truncada dicho aumento prácticamente no se
29
En el apéndice 2 se presenta una relación de la frecuencia con la que cada componente del INPC es excluido de la media
truncada al 11%.
14
presenta. En particular, en cada septiembre a partir de 1992 la inflación de la media truncada siempre
es menor que el crecimiento del INPC. El referido cambio de precios relativos muy probablemente sea
causado por el efecto sobre las colegiaturas del inicio del ciclo escolar.
Un aspecto a destacar de la comparación entre estas dos medidas es que en los periodos con
incrementos bruscos en la inflación, el crecimiento del INPC se sitúa, por lo general, por encima de la
inflación calculada con la media truncada. Este resultado podría indicar que en periodos de aumento
repentino en los precios, se presentan normalmente cambios en precios relativos que sesgan el
incremento del INPC.
Llama la atención que la inflación medida con la media truncada se ubica, en general, durante la
mayoría del periodo considerado, pero particularmente después de 1995, por debajo del crecimiento
mensual del INPC. Muy probablemente esto sea resultado de que la distribución de los cambios de los
precios de los bienes y servicios que componen al INPC es asimétrica y se encuentra sesgada hacia
arriba.
Gráfica 5
MEDIDAS DE INFLACIÓN CON ESTIMADORES DE INFLUENCIA LIMITADA
6
POR CIENTO
0
ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR
15
9
6
POR CIENTO
0
ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR
La inflación es en el largo plazo un fenómeno puramente monetario y como tal no debería tener efecto
sobre el nivel de actividad económica de largo plazo. Si bien en el corto plazo pueden existir ciertas
rigideces en precios y salarios que tengan un efecto sobre la producción, es generalmente aceptado que
una vez que transcurre el tiempo necesario para que los contratos sean renegociados, los movimientos
en los precios significan únicamente incrementos en magnitudes nominales sin un efecto sobre la
economía real.
El nivel general de precios puede verse afectado por presiones de demanda o presiones transitorias de
oferta, durante el ciclo económico, y también por perturbaciones que afectan al nivel de producción de
largo plazo. En este último caso por ejemplo, un choque de oferta de largo plazo generará un
incremento en los precios independientemente de la postura de la política monetaria y de las otras
presiones de demanda. Sería útil contar con una medida de inflación que identificara el aumento en el
nivel general de precios que no tiene un impacto en el mediano y largo plazo sobre la economía real,
generando únicamente movimientos nominales en el largo plazo. Este indicador permitiría analizar las
presiones inflacionarias susceptibles de ser afectadas por las políticas de demanda agregada.
16
Quah y Vahey (1993) señalan que el problema de utilizar el crecimiento porcentual del IPC como
medida de inflación va más allá de un error de medición y se relaciona con una deficiencia de la
medida tradicional de inflación para representar a su contraparte teórica.30 Estos autores proponen una
metodología para estimar una medida de inflación que incorpora en su construcción una de las
propiedades de largo plazo del concepto teórico de inflación, la clásica dicotomía entre variables
nominales y reales.
Su metodología (ver apéndice 3) supone que existen dos tipos de perturbaciones que afectan al
crecimiento del nivel general de precios y al producto, el primer tipo de perturbaciones no tiene un
efecto de largo plazo sobre la producción, mientras que el segundo tipo recoge a las perturbaciones que
afectan el nivel potencial o de largo plazo de la actividad económica.31 De esta forma, descomponen la
inflación32 en su componente latente, que es aquel asociado con las perturbaciones que no tienen un
efecto de largo plazo sobre la producción y que se denominará inflación latente y en su componente
no-latente, resultado del segundo tipo de perturbaciones.
Los choques con un efecto de largo plazo sobre la producción generan cambios en la tasa natural de
desempleo. Como la inflación latente elimina la parte del crecimiento de los precios asociada con estos
choques, en el largo plazo no existirá sustitución entre esta inflación y el desempleo. En este sentido,
la inflación latente es compatible con una curva de Phillips vertical en el largo plazo. Por otro lado, las
perturbaciones cuyo efecto sobre el producto tiende a desaparecer son las que generan las desviaciones
cíclicas del producto alrededor de su nivel potencial, por lo que la inflación latente se asocia, en el
corto plazo, con la posición del ciclo económico.
Conviene subrayar que al definir así las perturbaciones, no es posible distinguir si se generan en el lado
de la oferta, de la demanda o de choques puramente nominales. El nivel de producción de largo plazo
puede verse afectado tanto por choques de oferta (por ejemplo, una caída sostenida en el precio
internacional del crudo) como de demanda (por ejemplo, una reducción en la inversión pública).
Asimismo, los cambios transitorios del nivel de producción pueden tener su origen en la oferta (por
ejemplo, cambios transitorios en la productividad) o en la demanda (por ejemplo, modificaciones en la
postura de la política monetaria). Sin embargo, la mayoría de los choques de oferta tienen un efecto
permanente sobre el producto y la mayoría de los choques de demanda sólo generan una desviación de
corto plazo de la producción respecto a su nivel potencial.
Cuando existen perturbaciones negativas (positivas) que afectan al nivel de producción de largo plazo,
la inflación será superior (inferior) a la inflación latente. Conforme se disipe el efecto sobre la inflación de
estas perturbaciones, ésta tenderá a converger hacia la inflación latente.
Si bien la inflación latente puede cambiar por muchos factores distintos a la política monetaria,
cambios en la política monetaria tendrán efectos sobre este componente latente. Un incremento en la
inflación latente no necesariamente implica que la postura de la política monetaria se relaje, sino que
existen choques de demanda agregada, de oferta agregada transitorios o choques nominales, como sería
una devaluación que no afecta el tipo de cambio real de largo plazo, que incrementan los precios. Sin
embargo, en este caso la política monetaria podría jugar un papel en contrarrestar el efecto sobre la
inflación generada por dichos choques. La postura de la política monetaria debe evaluarse, entonces,
con respecto al contexto de las presiones inflacionarias que enfrenta la economía, la inflación latente,
30
El núcleo inflacionario y las medidas de inflación con estimadores de influencia limitada presentadas en las secciones
anteriores, pretenden corregir únicamente el "error de medida" contenido en el crecimiento porcentual del IPC, por lo que
también estarían sujetas a la misma crítica.
31
Para identificar estos componentes se requiere, además de la información de precios, información sobre el nivel de
actividad económica.
32
En adelante, inflación sin calificativos se referirá al crecimiento del indicador del nivel general de precios.
17
en principio, puede mostrar las presiones sobre las que las políticas del banco central pueden tener
cierta influencia.
Es importante mencionar que la inflación latente, en contraste con las medidas expuestas en las
secciones anteriores, no elimina los cambios en los precios relativos. Si el indicador de inflación33
utilizado para estimar la inflación latente esta contaminado por cambios en precios relativos, la
inflación latente los incluirá en su mayoría. Esto es así porque los cambios transitorios en precios
relativos no tiene un efecto de largo plazo sobre el producto. Por otra parte, la inflación latente no
tiene como objetivo ser una medida de la tasa de inflación de largo plazo. Muchas de las
perturbaciones que son neutrales respecto al producto de largo plazo generan cambios en la tasa de
inflación que son sólo transitorios, por ejemplo, un cambio temporal en la tasa de crecimiento
monetario no incide sobre la producción de largo plazo, pero tampoco genera un cambio permanente
en la inflación. Es posible, como se describe en la siguiente sección, utilizar la metodología VAR
estructural para determinar una inflación de largo plazo o “permanente”.
La inflación latente y su comparación con el indicador de la inflación del que provenga, puede dar
información muy relevante sobre el tipo de presiones inflacionarias a que está sujeta la economía. Si
los cambios en la inflación son muy semejantes a los cambios en la inflación latente, ello indicaría una
ausencia de choques de largo plazo sobre el producto y por lo tanto que el cambio en la inflación se
debe a factores sobre los cuales puede influir la política monetaria.
Cuando la inflación se sitúa por encima de la inflación latente,34 se están presentando perturbaciones
negativas sobre el producto de largo plazo (por ejemplo, un choque negativo de oferta). Bajo estas
condiciones, pueden presentarse tres casos. i) La inflación latente se mantiene constante, en este caso
la política monetaria, en el contexto de las condiciones de demanda y oferta de corto plazo, no es
inflacionaria. Al disiparse el efecto de los choques de largo plazo sobre la producción, la inflación
regresará hacia la inflación latente. ii) Si la inflación latente está disminuyendo, las presiones de
demanda y de oferta de corto plazo son compatibles con el abatimiento de la inflación. No obstante, en
estas condiciones una política monetaria restrictiva puede imponer mayores costos sobre el nivel de
actividad de corto plazo, haciendo más lenta la recuperación económica. iii) Por último, si la inflación
latente está creciendo, también se están presentando presiones de demanda o de oferta de corto plazo
que generan una presión inflacionaria adicional, la cual podría ser contrarrestada usando políticas que
afecten el comportamiento de la demanda agregada.
Cuando se presentan choques positivos sobre el producto de largo plazo, se obtiene que la inflación se
incrementa menos que la inflación latente. Analizando los casos posibles del comportamiento de la
inflación latente se tiene: i) Si la inflación latente permanece constante, la reducción en la inflación es
temporal, cuando se disipen los efectos positivos la inflación regresará al nivel de la inflación latente. En
este caso, el banco central está perdiendo una oportunidad de disminuir la inflación con un bajo costo
sobre la producción. ii) Cuando la inflación latente también disminuye, es posible que el banco central
esté aprovechando esta oportunidad o que existan otras condiciones que permitan este resultado. iii)
Finalmente, cuando la inflación latente está aumentando y la inflación disminuyendo, se presenta una
situación en la que las presiones inflacionarias de demanda o transitorias de oferta están siendo
revertidas por los choques positivos sobre el producto de largo plazo. Si las presiones son de
demanda, se podría hablar de una situación de euforia con un incremento tanto del producto potencial
33
En este trabajo se utiliza el crecimiento porcentual del IPC como un indicador de la inflación. Sin embargo, en principio es
posible extraer el componente latente de cualquier indicador de inflación, como los expuestos en las secciones anteriores.
34
El análisis que se presenta en esta parte del documento supone que es posible obtener el nivel de la inflación latente. Sin
embargo, como se menciona más adelante, el procedimiento estadístico propuesto por Quah y Vahey para la inflación
latente sólo permite estimar el cambio en la inflación latente y no su nivel. Para determinar su nivel es necesario hacer un
supuesto adicional sobre la condición inicial de la inflación latente.
18
como de la brecha del producto. Sin embargo, al disiparse este efecto positivo es posible que la
inflación crezca al nivel de la latente. En este caso, si las autoridades monetarias sólo observaran la
inflación (el crecimiento del IPC) podrían tomar medidas de política económica erróneas, como sería
relajar la postura de la política monetaria.
El análisis anterior muestra el tipo de información sobre el proceso inflacionario que es posible extraer
de la inflación latente. En particular, la inflación latente permite conocer más sobre el origen de las
presiones inflacionarias y sobre algunos costos u oportunidades que puede tener la política anti-
inflacionaria. Sin embargo, la inflación latente que se ha descrito hasta este momento corresponde a un
prototipo ideal, por lo que los resultados que se obtienen con el estimador estadístico de esta inflación
deben ser tomados con precaución.
El principal problema de estimación de la inflación latente es que los dos tipos de perturbaciones que
afectan a la inflación y al producto no son directamente observables. Para identificar estas
perturbaciones se requiere realizar una descomposición de las series observables. Quah y Vahey (1993)
utilizan la metodología de vectores autorregresivos estructurales (VARE) de Blanchard y Quah (1989)
para identificar las perturbaciones estructurales y descomponer la serie de inflación en sus componentes
latente y no-latente. Las principales características de esta metodología son:35
35
En el apéndice 3 se presenta una descripción detallada del uso de la metodología VARE para el cálculo de la inflación
latente.
36
Se optó por el IVPI en lugar del PIB para contar con datos mensuales.
37
No se anticipaba que las series estuvieran cointegradas ya que se trata de una variable nominal y otra real.
19
probabilidad simétrica con media cero, esto es, que la esperanza de la inflación no-latente es igual a
cero y por lo tanto la inflación latente fluctúa alrededor del crecimiento porcentual del INPC.
En la gráfica 6 se compara a la inflación latente con el crecimiento mensual del INPC. Como ahí se
observa, de 1990 a principios de 1993 ambas medidas muestran una clara tendencia a la baja. El hecho
de que la inflación latente sigue una tendencia a la baja permite concluir que la política monetaria, bajo
la situación de demanda agregada y de oferta agregada de corto plazo que prevaleció, fue compatible
con el abatimiento de la inflación. Por otra parte, el hecho de que en dicho periodo el crecimiento del
INPC es menor a la inflación latente es indicativo de choques positivos al producto de largo plazo, los
cuales son debidos probablemente a las reformas estructurales o a la entrada de capitales que tuvieron
lugar en esos años.
Gráfica 6
INFLACIÓN LATENTE
6
POR CIENTO
0
ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR
Durante 1993 y el primer trimestre de 1994 se observa que el efecto de los choques positivos al
producto de largo plazo se diluye y la inflación latente fluctúa alrededor del crecimiento porcentual del
INPC.
En el periodo que comprende del segundo trimestre de 1994 a finales de ese mismo año la inflación
latente muestra una tendencia creciente mientras que el crecimiento del INPC permanece estable, este
comportamiento es congruente con la existencia de perturbaciones positivas al producto de largo plazo
y de presiones inflacionarias por el lado de la demanda agregada.
De enero a mayo de 1995 el crecimiento del INPC aumenta. La mayor parte de este crecimiento se
puede atribuir al efecto que tuvo la crisis de diciembre de 1994 sobre el producto de largo plazo
20
(debido posiblemente a salida de capitales, a la caída pronunciada de la inversión que tuvo que darse
para cerrar el déficit en cuenta corriente, a la quiebra de empresas y al efecto del mecanismo de
transmisión de la depreciación del tipo de cambio real, entre otros). La inflación latente también
aumenta, probablemente por el efecto de la devaluación del tipo de cambio nominal y no por un
relajamiento en la política monetaria.
A partir de junio de 1995 se observa una caída muy pronunciada de la inflación latente, este fenómeno
pudo ser resultado de una política monetaria restrictiva o de una contracción de la demanda agregada
por efecto de la crisis, por ejemplo, debido al menor consumo agregado como resultado de menores
niveles de empleo. Cabe destacar que el hecho de que la brecha entre el crecimiento del INPC y la
inflación latente se mantiene indica la existencia de nuevos choques negativos sobre el producto de
largo plazo. Una posible fuente de estos choques es la restricción del crédito del sistema bancario
posterior al inicio de la crisis que necesariamente afecta negativamente al producto de largo plazo.
De noviembre de 1995 a octubre de 1996 la inflación latente presenta una tendencia creciente lo cual
se puede interpretar como resultado de la recuperación de la demanda agregada en un contexto de una
política monetaria que satisface la demanda de medios de pago que dicha recuperación va requiriendo.
Poco a poco la brecha entre el crecimiento del INPC y la inflación latente fue cerrándose, lo que
indicaría que el efecto de los choques negativos al producto de largo plazo se fue diluyendo.
Desde el inicio de la crisis y hasta octubre de 1996, la mayor parte del crecimiento del INPC se debió
a factores distintos de los cambios en la demanda agregada. A partir de diciembre de 1996 y hasta abril
de 1998, la inflación latente sigue una tendencia creciente (con un incremento temporal significativo
entre noviembre de 1996 y febrero de 1997) mientras que la tendencia del cambio porcentual del INPC
(véase inflación subyacente) se ha estacionado en un mismo nivel. Este comportamiento de la
inflación latente señala las dificultades que en este periodo enfrentó la política económica para abatir la
inflación, dadas las condiciones de la demanda agregada y de la oferta agregada de corto plazo que
prevalecieron. En particular, se observa que de mayo a diciembre de 1997 la inflación latente se situó
encima del crecimiento del INPC lo que indicaría choques positivos al producto de largo plazo. Estos
choques fueron resultado probablemente de las cuantiosas entradas de capitales y de la recuperación de
la inversión, entre otros factores. De manera que la estabilidad del crecimiento del INPC observada en
este periodo probablemente se vio favorecida por la presencia de choques positivos sobre el producto
de largo plazo.
Finalmente, cabe destacar que durante el primer trimestre de 1998 la trayectoria de la inflación latente
converge hacia el crecimiento del INPC, lo que hace suponer que en ausencia de nuevos choques
positivos al producto de largo plazo, el abatimiento de la inflación requerirá de políticas económicas
que reduzcan las presiones de demanda existentes, como serían la instrumentación de una política
monetaria restrictiva o la contracción del gasto público.
21
mencionan que, bajo un supuesto de racionalidad, los cambios permanentes en la inflación son los que
se incorporan en la formación de expectativas.38
En este trabajo se ha argumentado que el crecimiento porcentual del IPC se encuentra contaminado
por cambios en los precios relativos; la inflación permanente depura al IPC de estos cambios y de los
movimientos temporales en el nivel general de precios. Por este motivo, la inflación permanente es un
buen indicador del cambio sostenido en el nivel general de precios, ya que muestra el movimiento
tendencial de la inflación sin eliminar información de los precios que componen al IPC.
La metodología para obtener la inflación permanente tampoco permite distinguir si los choques que la
definen se originan en el lado de la oferta o de la demanda. Los cambios en la tasa de crecimiento
monetario y los desplazamientos perdurables de la demanda de dinero son algunos cambios de
demanda que generarían un efecto permanente sobre la tasa de inflación. Pero también choques de
oferta de largo plazo o los cambios en la tasa de crecimiento de los salarios nominales generarían
cambios en el componente permanente de la inflación. Por otro lado choques de oferta de corto plazo o
cambios temporales de la política monetaria o fiscal generarían únicamente cambios transitorios en la
inflación.
Es posible obtener información sobre la permanencia de los choques que afectan el crecimiento de los
precios al comparar a la inflación permanente con el crecimiento del IPC; cuando el cambio en el
crecimiento del IPC corresponde en dirección y magnitud a un cambio en la inflación permanente se
interpreta que el proceso inflacionario está influenciado por cambios permanentes. Esta información es
valiosa ya que cualquier estrategia anti-inflacionaria debe enfocarse a contrarrestar el componente
permanente del crecimiento de los precios. Cabe destacar que la información proporcionada por la
inflación permanente es complementaria a la obtenida con la inflación latente y permite identificar el
tipo de presiones inflacionarias presentes en un momento dado.
La inflación permanente se estimó para México con la misma muestra usada para la inflación latente.
Cabe destacar que para recuperar su nivel, también es necesario hacer un supuesto adicional sobre la
condición inicial de la inflación permanente. Sin embargo, en este caso, el supuesto de que la inflación
permanente fluctúa alrededor del cambio porcentual del IPC tiene mucho más sustento ya que como se
trata de una medida tendencial es lógico suponer que la esperanza de los cambios transitorios es cero y
por lo tanto el promedio de las desviaciones de esta medida alrededor del IPC debe ser cero.
En la gráfica 7 se compara a la inflación permanente con el crecimiento mensual del INPC. Es posible
separar el análisis en cuatro periodos de acuerdo al comportamiento de la inflación permanente con
relación a los cambios en el crecimiento mensual del INPC. El primer periodo comprende los años
1990 y 1991, el segundo periodo comprende los años de 1992, 1993 y 1994, el tercer periodo va de
enero de 1995 a mayo de 1996 y, finalmente, el cuarto periodo va de junio de 1996 a la fecha.
38
En el apéndice 3 se describen con detalle las modificaciones a la metodología de Quah y Vahey que permiten la obtención
de la inflación permanente.
22
Gráfica 7
INFLACIÓN PERMANENTE
5
POR CIENTO
-1
ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR JUL OCT ENE ABR
Durante el primer periodo los cambios del crecimiento mensual del INPC y los cambios de la inflación
permanente son muy similares, ambos siguen una tendencia decreciente, por lo que se concluye que en
esa época la reducción lograda de la inflación correspondió a una reducción de la inflación de largo
plazo. En el segundo periodo, los movimientos de las dos medidas se disocian; el crecimiento del
INPC se mantiene en un nivel estable mientras que la inflación permanente fluctúa alrededor de dicho
nivel. Este comportamiento es indicativo de la presencia de choques permanentes sobre la inflación
contrarrestados posiblemente por política económica de corto plazo.
Como se puede observar en la gráfica 7, en el tercer periodo los efectos de la crisis de diciembre de
1994 significaron cambios permanentes en la inflación, ya que en esa época los movimientos del
crecimiento mensual del INPC correspondieron casi en su totalidad a cambios en la inflación
permanente. Este resultado es congruente con el obtenido para la inflación latente, debido a que
cambios en el producto de largo plazo no tienen un efecto sobre la inflación latente pero si generan
cambios permanentes en la inflación. Finalmente, en el último periodo, los cambios en el crecimiento
del INPC otra vez comienzan a disociarse de la inflación permanente lo que sería indicativo de que
algunas reducciones del crecimiento del INPC a mediados de 1996 y 1997 se deben a factores con un
efecto transitorio sobre la inflación.
23
precios. Los cambios estacionales de precios y las variaciones de precios relativos no tienen un origen
monetario y sólo constituyen un sesgo del IPC como estimador de la inflación. Por otro lado, como se
discutió en la sección dedicada a la inflación latente, pueden existir presiones inflacionarias que sean
ajenas al control de los agregados monetarios, como aquéllas debidas a cambios en el producto de
largo plazo.
En esta sección se evalúa empíricamente para el caso de México la relación entre los diferentes
indicadores de inflación y los agregados monetarios. Se esperaría que las medidas presentadas tuvieran
una mejor relación con los agregados monetarios, especialmente los más estrechos (billetes y monedas
en circulación y M1), que el crecimiento porcentual del INPC. Para evaluar esta relación entre dinero y
precios se realizan dos pruebas. En primer lugar, como teóricamente se esperaría que el crecimiento de
la cantidad de dinero determinara a la inflación, se realiza una prueba de causalidad estadística.39 En
segundo lugar, se evalúa el poder explicativo del crecimiento en la cantidad de dinero para el
pronóstico de la inflación.
La causalidad entre dinero y precios se evaluó mediante pruebas de causalidad estadística de Granger.
Es decir, se determina si los cambios en el crecimiento de los agregados monetarios preceden a los
cambios en la tasa de inflación, una vez que se ha considerado la capacidad histórica de la inflación
para predecirse a si misma. Las pruebas se realizaron para el crecimiento porcentual del INPC y cada
una de las medidas incluidas en este documento con los agregados monetarios billetes y monedas en
circulación (ByM), M1, M2 y M4, respectivamente. La muestra utilizada fue de enero de 1990 a abril
de 1998. Las pruebas se realizaron utilizando doce rezagos, es decir, los cambios en la inflación
pueden verse influidos por su propia trayectoria y por el crecimiento monetario en el último año. En el
cuadro 1, se presentan los resultados de estas pruebas al 5 y 10 por ciento de significancia.
CUADRO 1
PRUEBAS DE CAUSALIDAD DE GRANGER
ByM M1 M2 M4
ES ES ES ES
INFLACION CAUSA CAUSADO CAUSA CAUSADO CAUSA CAUSADO CAUSA CAUSADO
INPC NO NO NO NO NO NO SI** NO
SUBYACENTE (ARIMA) NO SI* NO NO NO NO SI** NO
NUCLEO SI** NO NO NO NO NO SI** NO
MEDIANA SI* NO NO NO NO NO SI* NO
MEDIA TRUNCADA SI* NO NO NO NO NO SI** NO
LATENTE SI** NO NO NO SI** NO SI** NO
PERMANENTE SI** NO NO NO NO NO SI** NO
* al 10% de significancia
** al 5% de significancia
Como se aprecia en el cuadro 1, para la muestra considerada, cuando se utiliza el INPC la relación
causal sólo es significativa para el agregado monetario M4. Todas las demás medidas de inflación, a
excepción de la inflación subyacente, presentan la causalidad esperada de billetes y monedas a precios.
Estos resultados avalan la hipótesis de que los cambios temporales, de precios relativos o los debidos a
modificaciones del producto de largo plazo, que son capturados por el INPC obscurecen la relación
entre los agregados monetarios y la inflación, y que una vez que dicho indicador es depurado de ellos
la relación vuelve a ser significativa. Las relaciones de causalidad no son significativas en ningún
39
Algunas autores han encontrado resultados contraintuitivos en la relación de causalidad entre agregados monetarios e
inflación, véase Hoover (1991) para el caso de E.U. y Pérez López (1998) para el caso de México. Los resultados
obtenidos por estos autores pueden ser reflejo de los problemas que tiene el IPC como indicador de inflación.
24
sentido y para ninguna de las medidas cuando se utiliza el agregado monetario M1. Cuando se utiliza
el agregado monetario M2, sólo la inflación latente presenta causalidad de dinero a precios. El
agregado monetario amplio M4 es el único para el cual la causalidad de dinero a precios se comprueba
para cualquier definición de inflación.
Es importante destacar que la inflación latente es la única medida para la cual la causalidad de dinero a
precios se cumple para casi todos los agregados monetarios, mientras que la inflación permanente
presenta la relación causal más significativa para billetes y monedas y M4.
Para evaluar el poder explicativo de los cambios en los agregados monetarios en el pronóstico de la
diferentes medidas de inflación se realiza una prueba que consiste en comparar los estadísticos R2 de
una serie de regresiones que relacionan al crecimiento pasado del dinero, medido a través de distintos
agregados monetarios, con cada medida de inflación en un cierto periodo posterior. De manera que
una mayor R2 representa una mayor relación entre la medida y el agregado monetario respectivo. Para
que dicha comparación sea válida es necesario establecer una especificación común para todas las
medidas. Asimismo, deben considerarse diferentes horizontes de pronóstico para tomar en cuenta que
los cambios en la cantidad de dinero pueden afectar con rezagos a la inflación. Para evitar problemas
de multicolinealidad del crecimiento monetario se utilizó una especificación con rezagos distribuidos
del tipo de Almon. La forma funcional de las regresiones es la siguiente:40
1 12
K
(ln p t + K − ln p t ) = α + β
∑ w ∆ ln M
i t −i + ε t
i =0
Donde, K es el horizonte de pronóstico futuro de la inflación, para el cual se consideraron los periodos
de uno, tres, seis, nueve, doce y veinticuatro meses; p es el índice de precios de la medida respectiva y
M es el agregado monetario. Al igual que para la prueba anterior, se consideraron los agregados ByM,
M1, M2 y M4. Asimismo, el orden del polinomio considerado fue de doce rezagos. Los estadísticos
R2 se presentan en el cuadro 2.
En el cuadro 2 se puede apreciar que las ecuaciones que usan el incremento porcentual del INPC
presentan un ajuste mucho menor que la mayoría de las medidas alternativas de inflación. Como se
menciono en las secciones anteriores, con excepción de la inflación latente, todas las medidas buscan
obtener el proceso tendencial o permanente de la inflación. Por este motivo, en general, para estas
medidas tendenciales la capacidad de pronóstico de las ecuaciones aumenta cuando se considera un
horizonte más largo. En particular, cuando se considera el horizonte de pronóstico de dos años
destacan los resultados de la inflación permanente.
40
Los rezagos de Almon pueden no ser la mejor representación de la relación entre dinero y precios, sin embargo, esta
especificación permite considerar de forma sencilla la dinámica de dicha relación para fines comparativos.
25
CUADRO 2
2
R DE LAS ECUACIONES DE PRONOSTICO DE LA INFLACION
La inflación latente resalta como la medida cuya ecuación presenta, en general, el mejor ajuste,
especialmente para el pronóstico de la inflación de corto y mediano plazo. Este resultado permite
concluir que en México el crecimiento de los precios que se origina por perturbaciones con un efecto
de largo plazo sobre el producto contamina la relación entre dinero y precios. Asimismo, cabe destacar
que el mejor ajuste de la inflación latente se presenta con ByM.
Finalmente, de estas dos pruebas se puede concluir que en general todas las medidas alternativas
presentan un mejoría respecto al INPC. La inflación latente y permanente son las que presentan las
mejores relaciones de causalidad. Por su relación con los agregados monetarios destacan en el corto y
mediano plazo la inflación latente y en el largo plazo como medida tendencia la inflación permanente.
El concepto teórico de inflación se refiere al crecimiento sostenido del nivel general de precios. En la
práctica, se ha utilizado al crecimiento porcentual del IPC como el indicador más importante de la
inflación. Sin embargo, existen diversas consideraciones, tanto teóricas como empíricas, que
cuestionan la efectividad del crecimiento porcentual del IPC como indicador del crecimiento sostenido
de los precios. Por un lado, el IPC es un índice cuya motivación principal es medir el nivel de los
26
precios relevantes para un consumidor típico y no el nivel general de los precios. Por otro lado, al
limitarse a una muestra específica de precios, los movimientos del IPC reflejan cambios estacionales o
de precios relativos y modificaciones en los precios debidas a cambios en la oferta agregada. De
manera que existe una desconexión entre la medida que se utiliza comúnmente como indicador de
inflación y su contraparte teórica.
En este documento se presentan una serie de medidas alternativas de inflación cuya finalidad es
subsanar las deficiencias del cambio porcentual del IPC. Los estimadores considerados fueron: la
inflación subyacente, el núcleo inflacionario, las medidas de inflación con estimadores de influencia
limitada (mediana y media truncada), la inflación permanente y la inflación latente. Los primeros
cuatro tienen como finalidad obtener la tendencia del crecimiento del IPC, ya sea como resultado de
metodologías estadísticas (inflación subyacente), como de la construcción de un nuevo índice de
precios que excluye algunos de los bienes y servicios que forman la canasta del IPC (núcleo, mediana o
media truncada), o como los cambios en la inflación que perduran en el largo plazo (inflación
permanente). En estos casos se interpreta que la inflación es el movimiento sostenido en el nivel
general de precios y es de esperarse que los precios de los bienes que conforman la canasta del IPC,
una vez depurados de las fluctuaciones de corto plazo mediante la obtención de la tendencia, varíen
simultáneamente con el nivel general de los precios.
La inflación latente, en cambio, sigue un enfoque distinto: utiliza algunas de las características teóricas
distintivas de la inflación (en particular, que la inflación es el cambio en magnitudes nominales que en
el largo plazo no tienen efectos reales) para identificarla a partir de información empírica. Este
enfoque tiene la ventaja que la medida obtenida tiene una interpretación directamente relacionada con
la teoría económica. La inflación latente se define como el crecimiento de los precios que existiría en
ausencia de choques al producto de largo plazo. En particular, se interpreta como la medida que
responde a modificaciones de la demanda agregada y de la oferta agregada de corto plazo, sobre la cual
se esperaría que la política monetaria tuviera cierta influencia.
Estas medidas son utilizadas por diversos países, ya sea individualmente o alguna combinación de ellas
para el seguimiento del fenómeno inflacionario. En este trabajo se estiman para México y, en términos
generales, se puede decir que cada una ofrece información sobre el proceso inflacionario. Sin embargo,
algunas de estas medidas proveen información similar y difieren en cuanto a su complejidad técnica.
La evaluación empírica de estas medidas señala que la inflación latente es un buen indicador de
inflación de corto y mediano plazo, ya que presenta una causalidad estadística de dinero a precios y
una relación significativa con la mayoría de los agregados monetarios, además de que permite un
análisis exhaustivo de las presiones inflacionarias. Por otro lado, de los resultados de las pruebas
estadísticas se puede concluir que la inflación permanente es un buen indicador tendencial de la
inflación. Si bien estas dos medidas parecen ser candidatos adecuados como indicadores del proceso
inflacionario en México, sería recomendable continuar el análisis de estas medidas alternativas de
inflación. De esta forma se podrá identificar cuál o cuáles medidas son las de mayor utilidad, de
manera que tanto autoridades como analistas cuenten con mejores indicadores sobre este fenómeno
económico.
27
APÉNDICE 1
28
APÉNDICE 2
Frecuencia con que cada Componente del INPC queda excluido de la MediaTruncada
(Ordenados de Mayor a Menor)
ELEMENTO FRECUENCIA* ELEMENTO FRECUENCIA* ELEMENTO FRECUENCIA*
29
Frecuencia con que cada Componente del INPC queda excluido de la MediaTruncada
(Ordenados de Mayor a Menor)
ELEMENTO FRECUENCIA* ELEMENTO FRECUENCIA* ELEMENTO FRECUENCIA*
30
APÉNDICE 3
DESCRIPCIÓN DE LA METODOLOGÍA PARA EL CALCULO DE LAS INFLACIONES
LATENTE Y PERMANENTE
INFLACIÓN LATENTE
La estimación de la inflación latente está basada en el uso de un vector autorregresivo estructural
(VARE) con la metodología propuesta por Blanchard y Quah (1989). El uso de esta metodología para
el cálculo de la inflación latente fue propuesto por Quah y Vahey (1993).
Esta medida descompone al crecimiento porcentual del IPC identificando dos tipos de perturbaciones
estructurales (ε 1 y ε 2 ), que afectan al producto y a la inflación. El primer tipo de perturbaciones ε 1
agrupa a aquellos choques cuyo efecto sobre el producto desaparece del mediano al largo plazo, los
cuales definen a la inflación latente. El segundo tipo de perturbaciones incluye a aquellos choques que
tienen un efecto de largo plazo sobre la producción.
X t = C ( 0 ) ε t + C ( 1) ε t −1 + C ( 2 ) ε t − 2 +. . . .
= C ( L) ε t (1)
donde:
(
X t = ∆ Yt , ∆Π t )´
(
εt = ε1t ,ε 2 t )´
L es el operador de rezagos,
∆ el operador de diferencias ( ∆ = (1 − L) ),
C(L) es una matriz 2x2 de polinomios de rezagos cuyos coeficientes determinan los
mecanismos de transmisión de las perturbaciones estructurales.
La ecuación (1) supone que el cambio en la inflación y el producto puede ser representado como una
distribución de rezagos de las perturbaciones estructurales. De esta forma, el efecto sobre X t de las
perturbaciones contemporáneas esta dado por la submatriz C(0) y el efecto de los choques pasados por
C(k), k ≥ 1.
En términos de los mecanismos de transmisión, para que la perturbación ε 1 sea neutral sobre el
producto de largo plazo, es necesario que se satisfaga la siguiente condición.
∞
∑C 11 ( k) = 0 (2)
k =0
31
Es decir, los efectos del primer tipo de perturbación sobre el producto se anularán en el largo plazo. Si
se conocen las perturbaciones (ε 1 ) y los mecanismos de transmisión estructurales de la inflación
( C 21 ( k ), C 22 ( k ) ∀k ) es posible descomponer la serie de inflación en dos componentes.
∞ ∞
∆Π = ∑C 21 ( k ) ε 1 t −k + ∑C 22 ( k )ε 2 t −k (3)
k =0 k =0
donde,
∞
Sin embargo, como no se conocen los choques estructurales, no es posible estimar directamente los
parámetros de la matriz C(L). La metodología Blanchard y Quah permite recobrar la representación
estructural, para lo cual se procede de la siguiente manera:
Se estima la forma reducida de un vector autorregresivo (VAR) para estas variables, de manera que
cada variable se explica por su propios rezagos y los de la otra variable.
Xt = A( L) Xt −1 + e t (4)
Los residuales de esta estimación ( e t ) contienen la información sobre las perturbaciones (ε 1 ) que
afectan contemporáneamente al producto y a la inflación en cada periodo. Si esto es cierto para un
periodo, también lo es para todos los periodos anteriores, por lo que en principio, el vector X t puede
representarse como una distribución de rezagos de orden infinito de los residuales. Esta
transformación es conocida como transformación de Wold.41 La representación en promedios móviles
de los residuales sería:
X t = D ( L) e t (5)
con e e ′= Va r ( e ) = Ω
e t = C ( 0) ε t (6)
41
Según el teorema de representación de Wold, bajo condiciones débiles de regularidad cualquier proceso autorregresivo
estacionario puede ser representado como un proceso de promedios móviles (MA) invertible de orden infinito. Para la
transformación, partiendo de la ecuación (4), se tiene que:
X t − LA( L) X t = e t
X t = [ I − LA( L) ] e t
−1
Sea D ( L) = [ I − LA( L) ] −1
Entonces
X t = D ( L) e t
Para estimar estos coeficientes
D(0) = I
k
D(k) = ∑ A( j ) D ( k − j )
j =1
32
Esta combinación lineal debe mantenerse para todos los periodos, por lo que se cumple que
D ( k ) e t = C ( k ) ε t , y de esta combinación es posible recuperar los parámetros estructurales de los
42
C ( k ) = D ( k ) C ( 0) (7)
Dado que la estimación del VAR y la transformación de Wold permiten conocer los residuales e t y las
matrices D(k), para recuperar las perturbaciones estructurales ε t y las matrices C(k) mediante las
ecuaciones (6) y (7), únicamente se requiere conocer los parámetros de la matriz C(0). Blanchard y
Quah proponen un criterio para determinar estos parámetros. Como se requiere estimar cuatro
parámetros, se requieren de cuatro restricciones, tres restricciones provienen de supuestos estadísticos y
la cuarta de la definición misma de la inflación latente.
e e ′ = Ω = C ( 0 ) εε ′ C ( 0 ) ′ (8)
Si se supone que las dos perturbaciones estructurales son ortogonales (no correlacionadas) y se
normalizan para que su varianza sea unitaria, la matriz de varianza covarianza de las perturbaciones
será la identidad y por lo tanto, la ecuación (8) se reduce a:
e e ′ = Ω = C ( 0) C ( 0)′ (9)
es decir
Esta ecuación determina las tres restricciones estadísticas. Se requiere de una cuarta restricción, la cual
proviene del supuesto teórico de que el primer tipo de perturbaciones no tiene un efecto de largo plazo
sobre el producto, de manera que utilizando la ecuación (7), la condición de largo plazo de la ecuación
(2) puede ser reescrita como:
∞ ∞
∑ D 11 ( k ) C 11 ( 0 ) + ∑ D 12 ( k ) C 21 ( 0 ) = 0 (10)
k =0 k =0
Una vez impuestas estas cuatro restricciones es posible determinar las perturbaciones y los parámetros
estructurales para descomponer en base a la ecuación (3) a los cambios en el crecimiento del IPC en
sus componentes latente y no-latente.
INFLACIÓN PERMANENTE
Alvarez y Sebastián (1995) proponen una modificación a la metodología de Quah y Vahey en cuanto a
la clasificación de las perturbaciones estructurales. Su propuesta es clasificar las perturbaciones
respecto a su efecto sobre el crecimiento de los precios, de manera que en este caso las perturbaciones
que afectan al producto y a la inflación serán ξ1 y ξ2 . Donde ξ2 agrupa a las perturbaciones cuyo
efecto sobre el crecimiento de los precios desaparece en el mediano al largo plazo, es decir, los choques
con un efecto transitorio sobre la inflación. En consecuencia, el primer tipo de perturbaciones ξ1 tiene
un efecto permanente sobre la inflación.
42
Es importante recordar que D(0)=I
33
Para estimar la inflación permanente el procedimiento es muy similar al expuesto para la inflación
latente y prácticamente consiste en modificar la restricción que en la latente proviene de la teoría
económica. La ecuación del VAR estructural para la inflación permanente sería:
Xt = B ( L) ξt (1´)
∑B 22 ( k) = 0 (2´)
k =0
donde la inflación permanente está definida por el primer término del lado derecho de la ecuación (3´).
Para identificar estos componentes se utiliza el mismo VAR en forma reducida y las ecuaciones (6), (7)
y (9) son las mismas que las utilizadas para la inflación latente (sustituyendo C(•) por B(•)). El único
cambio adicional para identificar los componentes de B(0) es la cuarta restricción la cual estaría dada
por:
∞ ∞
∑ D21 ( k ) B12 ( 0 ) + ∑ D22 ( k ) B 22 ( 0 ) = 0 (10´)
k =0 k =0
34
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