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Romance

Libto de poesia
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hizo que la rama ardiera,

1/3/22 de repente, un humo espeso.


“La Muy Santa Trinosofía”, Cde. Saint Germain ¡No puedo ver!, ¡Me rodea!
Creí descender abismos
4/14 La Muy Santa hundido en las tinieblas.
Trinosofía ¿Cuánto tiempo? yo lo ignoro
Mi ojo busca con vehemencia
altar, Vesubio y campiña
entre objetos que rodean
idos lejos de mis ojos.
Hondo espacio bajo tierra
solo, alejado del mundo
junto a nívea vestimenta,
tejida sin mucha trama
larga y blanca en apariencia
compuesta de hilo de lino;
de granito había una mesa
una lámpara de cobre
sobre su negra cubierta
folio en caracteres griegos
camino a seguir me orienta
I portando lámpara y manto.

En noche de luna oculta Vi de mármol pared negra,


que nubes su brillo velan Avancé por las angostas
me vi en cráter apagado tres millas de estrecha senda,
que lava en bloques rodea. mis pasos repercutían
Un ramo de oro en mis manos, de aterradora manera.
cubre un velo mi cabeza, Bajo arcos silenciosos
sin temor, hacia el lugar finalmente hallé una puerta;
donde pernoctar me ordenan a unas gradas conducían.
ando la arena quemante, Mucho tiempo marché a tientas
percibí una luz errante
bajo el pie blanda se aprecia.
oculté mi candileja.
Mis ojos en los objetos
Las nubes se amontonaban
entreveo se dispersan,
el rayo al surcar la niebla del futuro los temores,
da en llamas matiz sangrante y del pasado las penas.
donde férreo altar se encuentra,
en él coloco la rama Mi ruta aún más difícil
digo el conjuro aunque tema bloqueada por piedras negras
bajo mi pie el trueno estalla y a dar fin no me atrevía
tiembla al instante la tierra a mi subterránea empresa.
el rugido del Vesubio Después de una larga marcha
responde, el golpe refuerza; al final llego a la meta.
y al fuego del rayo se une. Veo una plaza cuadrada;
en cada lado una puerta
Coro de genios se eleva de colores diferentes.
a Dios alabando el eco Sus cuatro lados se encuentran
en los puntos cardinales
la septentrional es negra.
del lado opuesto la roja
la azul al oriente enfrenta
blanco brillante al oeste.
En el centro de la pieza
había una maza cuadrada
y acrisolaba una estrella
luce el norte la pintura
de una desnuda doncella
doble banda en plata luce,
colgando una bruna tela
encima de sus rodilla.
Una vara en manos lleva
toca la frente de un hombre
que se coloca ante ella.
Copa y moharra encima
de pie central una mesa
desde la tierra hacia el hombre
súbita llama se eleva.
En inscripción se me indica
de allí salir, la manera,
otra reza los motivos
y el simbolismo que encierra
la enigmática pintura.

Estudié el cuadro y la estrella.


y después traté de irme
quise entrar la roja puerta
y con espantoso ruido
sobre sus goznes voltea
se cerró delante mío
traté de suerte pareja
sobre la de color cielo,
no hubo cerrado ella
pero un ruido repentino
me hizo voltear la cabeza
Vi que la estrella se agita
se desprende y veloz rueda
Se introduce en la abertura
que deja la blanca puerta
la seguí inmediatamente
el viento arreciaba afuera.
más mi ser de miedo tiembla
por morir no iluminado
lloro y mis ojos se elevan
grito: “¡Señala tu juicio,
redime, aviva! ¿Me aceptas? ”

Con mis miembros fatigados


podía moverme apenas
más, me hundía cada vez
cuando vi una barca cerca,
el hombre que conducía
luce rica vestimenta,
corona de oro en su frente
II la proa como de vuelta
“Ven conmigo” dice él
El vendaval espantoso “Tengo el principio en la Tierra
dificultaba que ardiera a la graduación te instruyo”
de mi lámpara la lumbre. Al instante mi respuesta:
En mármol mi vista aprecia “Bueno es, esperar confiando
una blanca plataforma lo que en principio creyera”
y una extensión de agua inmensa; Barca y monarca en las aguas
que se alcanzaba subiendo hundido al momento fueran
nueve gradas de escalera
impetuosos se escuchaban Al poder lograr mi objeto
torrentes a mi derecha; nueva fuerza hubo en mis venas.
masa fría de granizos Ante mí un muro de plata
lluvia, chasqueaba a mi izquierda, en playa de verde arena
incrustadas sobre el muro
Maravillado observaba finas laminas impresas
cuando despacio la estrella compuestas por mármol rojo
aquella que me guiaba grabada, una de ellas,
sobre mí se balancea con caracteres sagrados
se zambulle en remolino y la otra en letras griegas.
creo que Lo Alto me ordena
precipitarme en las olas. Férreo círculo en el centro
Mi candil en la cabeza corona de oro se muestra
me puso mano invisible. cuidada por dos leones
Alcanzando orilla opuesta colocada de ellos cerca
yo rompí la ola espumante uno rojo el otro negro
al final, luminiscencia que sobre nubes se asientan
débil, vi en el horizonte junto al círculo se veía
que ahora percibía apenas. un arco con sus dos flechas.
Sobre el leonino flanco
Vanos eran mis esfuerzos descifraba unos emblemas
por alcanzar la ribera y apenas lo conseguía
parecía ante mi alejarse cuando se esfuma la escena…
a medida que se acerca
el sudor cubría mi rostro
me abandonaron las fuerzas
yo no temía a la muerte
y golpea a la serpiente".

Saqué el hierro de su vaina


y me aproximé al altar.
Tomé en la mano la taza
con la otra asesté el golpe
terrible, en reptil garganta
que cual úvula, rebota
como en bronce de campana.

Una vez que obedecí


desaparecieron ara
y columnas en lo inmenso
III
y aun el eco redoblaba
Vi al fuego formar un lago como de miles a un tiempo.
olas girar que incendiaban Cuando en mis cabellos grapa
sales de azufre y betún una mano me elevó
enloquecidas se inflaman. la bóveda abre y me pasa.
Una voz seguir me ordena Se presentan ante mí
obedecí y las flamas Hidras, Lamias, cual fantasmas
perdieron actividad. me rodearon las serpientes.
En medio de llamaradas
mucho tiempo caminé A la visión de mi espada
se aleja la turba inmunda.
Su centro mi vista alcanza Del día, la luz primaria
y aquella bondad del cielo sueño infante de la noche
yo solemne contemplaba: disipa, débil lo aplaca
Vi unas cuarenta columnas y en la línea que ha ascendido
ígneas decorar la sala a través de varias capas
brillante un lado de ellas cruza dominios del globo,
ardientes, níveas y blancas vuelca el Dia en mi mirada.
el otro quedado en sombras;
fuego negro que no apaga.

En el centro un altar
serpiente semeja el ara
oro verdusco embellece
el matiz de sus escamas
sobre las que refulgía
el fuego que la rodeaba,
sus ojos como rubíes
lo signa inscripción de plata.
sobre su testa una copa.
Clavada una rica daga
en tierra, junto a la sierpe

Celestial coro entonaba:


“Se acerca el fin de tu obra”
“Toma la hoja de espada
vuelvo a sentírmelo encima
pues me sostiene de nuevo,
con esa acción finaliza.

Me remonta en la distancia,
tierras a mis pies gravitan,
globos ruedan en mi entorno.
Se presenta enseguida
el genio que me llevaba
toque en mis ojos propina.
Perdí el sentido, ignorante
del tiempo que transcurría.
IV
Entre las flores despierto
Sobre espacios de la Tierra
sobre de almohadas muy ricas
Allá, mi invisible guía
respirando aire aromado.
velozmente por los aires
Visto túnica distinta,
raudo, incrementa la prisa;
de azul y estrellas doradas
velocidad comparable
remplaza la manta mía.
solamente a ella misma.
Frente un altar amarillo,
Viéndome fuera del seno
flama de pureza ígnea
terrenal, me sorprendía
que el mismo altar alimenta;
sobrevolando en instantes
grabado en negra grafía,
planicies de la campiña
pude observar en la base,
de Nápoles y desiertos
al lado un cirio que brilla
masa triangular ambigua
como sol incandescente.
fueron únicos objetos
Un ave de plata encima,
apreciados por mi vista.
negros pies, cabeza roja,
Pronto, a pesar de las pruebas
cuello de oro, erguida,
que antes pasado, yo había,
sin usar las negras alas
un nuevo terror me asalta;
ella sin cesar se agita.
vi la Tierra evanescida
Solamente entre las llamas
como una nube confusa.
era que volar podía.
En su pico rama verde,
A inmensa altura, mi guía
“El Sabio”, se denomina,
invisible me abandona.
la vela se nombra “Fuego”
Ante mi turbada mira
y altar “Cardador” se firma.
la Tierra rueda el espacio
Cuatro inscripciones rodean
mi descenso intensifica
con diferentes consignas
contra rocas a estrellarme.
pájaro, cirio y altar
Cuando hasta contar podía
y en las tres cosas unidas
los minutos que faltaban,
todo lo bueno y lo grande
cual pensamiento, deprisa
que en lo completo radica.
mi conductor detrás mío
para asirme precipita;
me retoma, me levanta,
me sujeta en la caída
para soltarme otra vez;
cubre su blanca cabeza.

Se aproximó sonriendo
la bienvenida me expresa
“Adora a Dios”, en palabras
que pronunció en lengua persa
“Es él quien te ha sostenido.
En las más aciagas pruebas
fue su espíritu contigo”;
y reafirmó mi certeza.
“Hijo mío tú has dejado
escapar la ocasión esa”
“Podías en un instante
V alcanzar los tres”, alega
“Pájaro antorcha y altar;
Palacio inmenso de mármol y al instante tú lo fueras;
observé al darme vuelta; un altar, pájaro y llama.”
sobre nubes reposaba “Precisas de otra manera”;
triangular su forma era. “Buscarás en el Palacio
Cuatro pisos de columnas, que es de Las Sublimes Ciencias.
unas sobre otras se elevan, Hasta el lugar más secreto,
culmina en bola dorada. recorre todas las vueltas”
Principia con blanca hilera
una negra, la otra verde “Te presento a mis a hermanos”
la segunda y la tercera, dijo “Ven…” a amplia saleta
la última rojo brillante, de su mano me introdujo.
de eterno artista obra esta. Ojos vulgares no aciertan
Luego de haberlo admirado concebir tan ricas formas
quise retornar de vuelta de excelso adorno y belleza.
al lugar en donde estaban Columnas rodeaban todo,
ALTAR, PAJARO y VELA conté trecientas sesenta;
y una vez más admirarlos. y encima, en el cielo raso,
roja, blanca, azul, y negra
Ya no están, y eso me apena, sujeta una cruz, pendía
aun buscan mis ojos, cuando de argolla que de oro era.
del palacio se abren puertas.
Sale venerable anciano, En el centro de la sala
un manto similar lleva un altar triangular mezcla,
como la túnica mía, en sí, los cuatro elementos.
donde un sol le centellea, Sobre sus tres puntas, sienta
dorado sobre su pecho. pájaro con nuevo nombre;
Sostiene en su mano diestra renombrado “Diligencia”
verde rama, y con la otra “Hierofante” es el altar
un incensario sujeta. “Lo por conocer” la vela
Llevaba el cuello adornado “Cámara nupcial” la sala
por cadena de madera; que el triángulo tu “Horno” sea.
una tiara puntiaguda Nueve veces nueve tronos
en torno a él lo rodean “Lluvia y Cuerpo” dijo que era.
nueve gradas diferentes El sexto me dio un racimo
conforman las escaleras de uvas, que eran “Cabeza”
una para cada trono, y el sabio nombra: “Amargura”
cubiertas por roja estera. El Séptimo un ave muestra
“Espíritu Universal”
Los tronos examinaba, pronunció en la lengua hebrea
cuando sonó una trompeta “Aunque luzca como el mismo
se abrieron en ese instante las virtudes que el posea
con mucho ruido las puertas dependerán desde ahora
setenta y nueve personas de la forma en que lo empleas”
van acercándose lentas, No tenía el color brillante,
vestidas como mi guía. el cuerpo de plata cierta.
Sobre los tronos se sientan, El octavo altar pequeño
yo distingo a un anciano que al Altar Mayor semeja.
túnica púrpura y prendas y finalmente mi guía
bordadas con caracteres. briznas brillando en sus hebras
puso una antorcha en mis manos
Se pone de pie y se eleva. como “Amargura” compuesta,
Mi guía que está a mi lado permanecía apagada.
alza la voz y se expresa: Como los otros dijeran
“Aquí uno de nuestros hijos” que “otorgar mismas virtudes
Dijo en la sagrada lengua a mis acciones le resta”
“Tan grande como sus padres
quiere Dios hacer que sea; “Reflexiona en estos dones”
que su voluntad se cumpla” Dijo el jefe de sapiencia
Hacia mí el anciano agrega: “Todos ellos igualmente
“Hijo mío, se ha cumplido a la perfección te llevan.
todo tu tiempo de pruebas Ninguno la es por sí mismo
te resta hacer grandes viajes” la Obra Divina es su mezcla.
y a su discurso él agrega: de valor carecen todos
“Desde ahora en lo adelante si en su orden no los empleas.
te nombras: “Lo que Alimenta” Segundo sirve al primero
Recibirás de Ocho hermanos, tal como dados te fueran,
antes de salir afuera, sin auxilio del siguiente
de cada uno un presente” serían bruta materia,
sin calor ni utilidad.
Con Beso de Paz me besa Cuida con delicadeza
y me ofrece su regalo: los presentes recibidos.
“Ceniza de Lava” era. Ahora el viaje comienza,
El segundo tres cilindros: en La Copa de la Vida,
“Tu Nido” de bruna piedra. deberás beber en ella”
El tercero un cristal
redondeado, transparenta. Me dio en copa de cristal
Del cuarto recibí plumas, un azafranado néctar
juntas en una cimera. exquisito su perfume
El quinto: cáliz de plata al gusto delicia era
quise devolver la copa
luego de probado haberla
humedeciendo mis labios.
Pero el anciano me apremia
a terminar la bebida
“Este licor te sustenta
no tendrás otro alimento
durante el viaje que enfrentas”

Al beber, fuego divino


recorrió todas mis venas.
La fuerza y la valentía
redoblarse parecieran
y todas mis facultades
igualmente se acrecientan.
Me apresuro a ofrecer
a la augusta asamblea
el Saludo de los Sabios.

Cuando mi guía lo ordena


abandoné la gran sala
me dirigí con presteza
a una larga galería
que estaba hacia mi derecha.
perdió, la arena era parda
mugre con color de herrumbre
en el fluido se agitaba.
Con el velo fui a secarme
pero otras gotas remplazan
a las que el lienzo embebía
renuncié a enjugarlas
y me quedé a la sombra
hasta que se evaporaran.

Pasé seis días inmóvil


VI hasta que su fuente acaba.
Me encontré seco y liviano
En la entrada cerca mío con las fuerzas aumentadas
vi de acero palangana deambulé por algún tiempo
al estar yo junto a ella y volví a la palangana
la vi llenarse de agua el agua se había secado,
pura como el cristal ahora, su lugar remplaza
sobre de arena muy blanca licor rojizo y la arena
se afina y se purifica. gris, semeja ser metálica
por solo breves instantes
La jofaina era ovalada nuevamente se me baña
sobre de tres pies de bronce. luego de ser sumergido
incrustada una lámina el corrosivo me empapa
negra con signos tallados al lienzo destruiría
que hacia la puerta señala si en secarme lo empleara.
hay cerca un velo de lino
de mármol dos columnatas Me dirijo al otro extremo
verdes ambas y soportan de la gruta subterránea
marmórea y redonda estampa me tendí sobre de un lecho
figura el Sello Sagrado: de arena recalentada
“Travesaño de oro engarza donde pasé siete días.
la cruz de cuatro colores
y a dos círculos aguanta” Regresé a la jofaina;
Dos inscripciones rodean, como la primera vez
otros dos discos que abarcan encontré muy limpia el agua
concéntricos; el más grande en ella me sumergí
negro y el otro escarlata. con pulcritud me lavaba,
A una columna sujeto esta vez pude secarme
mango azul, de plata el hacha después que me depurara.
que se nombra “Calicanto”.
Durante dieciséis días
según instrucciones dadas
Una vez que leí las placas
había estado en la caverna.
me lavé en el recipiente Me dispuse a abandonarla.
comenzando por las palmas
me sumergí por completo
tres días dentro del agua
al salir su transparencia
VII

A mi llegada vi en cuadro
jeroglífico el secreto.
Yo me acerqué al altar
tomé sal blanca del suelo
brillante, que el sabio llama
“valor”, y froté mi cuerpo.

Dejar la sala dispuse


al ver el vapor saliendo
por lo ardiente que salía
preferí el camino opuesto.
Con la sola condición,
de no abandonar sendero
una vez que haya elegido;
cruzar el lago resuelvo.

Sus aguas eran sombrías


percibí en el trayecto
un puente de alias coraje;
lo dejé y me fui por dentro.
No por el largo camino
que al puente lleva derecho,
seguí las sinuosidades
de la orilla el recoveco.

Entré en el agua, que era,


espesa como el cemento.
Tratar de nadar, inútil,
con el pie el fondo tanteo.
Trece días y he alcanzado
la otra orilla del estero.
En otro vi un esqueleto,
un cadáver corrompido,
se le agitan sobre el rostro
de podredumbre los bichos
devorando la sustancia
de la que fueren nativos.
Un brazo ya descarnado
dejaba sus huesos vistos.

Parado junto al cadáver


un hombre en rojo atavío
se esforzaba en levantarlo
VIII Sobre de su frente el brillo
de una estrella y en sus piernas
Por tierras y aguas negras borceguíes de negro tintos.
atravesaba el camino.
Leve declive conduce Sobre tres láminas negras
al pie de un edificio, lucen de plata unos signos.
su forma es cuadrada y larga Una encima, otra debajo
desde lejos lo había visto. la tercera al centro mismo.
Sobre el frontis veo grabados Deambulo toda la sala
que asemejaban los signos después de que los descifro.
empleados por los persas,
sus sacerdotes antiguos. Debo estar por nueve días.
Sin pulir, negro basalto En rincón ensombrecido
el palacio construido. un montón de tierra negra
Abre puerta de madera rica en animal detrito
del cuerpo de Cipariso. quise algún poco tomar.
Fuerte una voz de barítono
Cálido y húmedo viento imperiosa me detuvo
me empuja aire repentino me dijo “Te lo prohíbo”
al centro del aposento, “Solo ochenta y siete años
cerró puertas detrás mío. lleva esta tierra en su sitio
Me encontré en la oscuridad, colocada en esta sala”
en las tinieblas distingo Sigue vibrando el sonido
cuando mi vista se adapta “Faltan otros trece años,
a escasa luz del recinto; después tú y los otros hijos
todo como ébano negro de Dios, la podrán usar”
bóveda pared y el piso.
Era un templo el edificio
De un cuadro que vi pintado del “Silencio y de la Muerte”
aprecié el detalle nimio; El tiempo que fue prescrito
como el caballo que en Troya de mi permanencia allí
fuere artefacto ofensivo ya había transcurrido.
provocándole la ruina. Salí por la puerta opuesta
Lleva en el flanco un equino luces vi de poco brillo,
por caer, un hombre muerto en torno a la sala negra,
que se desliza sombrío. no era lo bastante vivo.
Debía cruzar otro lago
para alcanzar edificios,
dieciocho días por aguas
cada vez con menos limo
que al avanzar se aclaraban.
Hermoso verde cobrizo
tiñó mi agrisado manto.
Cuando alcancé el bordillo
por gradas de mármol blanco,
subí en pos de mi destino.
plancha de piedra amarilla
con símbolos en el margen
que interpreté con ayuda
de inscripciones primordiales
que antes vi sobre el sepulcro
y en el pecho del penante.

Permanecí en esta sala


que “Bálsamo” se llamase
a contemplar sus contornos
y me dirigí al valle.
La silueta de una torre
divisaba entre el celaje.
IX

Vi un suntuoso palacio,
cerca de la orilla el ábside.
Las columnas de alabastro
elevadas en los aires;
pórticos color de fuego
juntaban todas sus partes.
Su arquitectura liviana
y aérea, luce al paisaje.
Parecida a mariposa,
sobre el frontis una imagen.

Se abrieron todas las puertas


del palacio al mismo instante.
Entré a su única sala;
en su derredor pilares
alineados en tres fila
de veintisiete, en jaspe.

Al centro del edificio


figura un hombre que sale
de su tumba, él se apoya
con la mano sobre un sable,
está golpeando la piedra
que lo encerraba antes.
Su cintura está ceñida
por esmeralda ropaje,
el borde inferior del manto
era de oro brillante.
Un cuadrado lleva al pecho
con letras indescifrables.
Corona de oro encima;
él aparenta alzarse
para poderla alcanzar.
Sobre la corona, grande
Clavé juntas sus dos alas
para impedirle moverlas
con una escarpia de acero,
al piso de la torre torreta,
con la ayuda de un martillo.
Habiendo acabado, apenas
el ave no se movía
pero cobró nuevas fuerzas.
y sus ojos se volvieron
brillantes como dos gemas.
La estaba examinando,
cuando diviso una escena
X
en el centro de la sala
que mi atención atrajera.
Cuando salí del palacio
cerca de las escaleras
Hombre juvenil y hermoso
revoloteaba un pájaro
la figura representa
parecido a “Diligencia”
que sostiene en las manos
tiene alas de mariposa
una vara que rodean
un segundo par le huelga.
dos sierpes entrelazadas.
Por escapar él se esfuerza
Una voz desde las nubes
de manos de otro fornido.
que lo atrapara, me ordena.
Había una espada cerca,
Yo me lancé tras de él,
se apoyaba en una adarga
no voló, en la carrera,
por varios signos cubierta.
fue ayudado por sus alas.
Lo agarra el hombre armado,
Me hizo correr varias vueltas;
un cinturón le arrea,
lo seguí sin detenerme
sobre su casco de hierro
hasta que con gran presteza
ondula roja cimera.
lo obligué al noveno día,
Los pies del adolescente,
y a una torre penetra.
ata con fuerte cadena
La que desde la jofaina
amarrada sobre el cuerpo.
después de mi baño viera.
En vano escapar intenta
de su terrible adversario.
Unos treinta y seis puntales
Cerca dos rojas tabletas
a sus muros los sustentan.
con caracteres grabados.
Encajes de acero hacen
brillar las paredes férreas
Al salir por una puerta
que doblaban en altura
que estaba entre dos columnas
la parte que bajo tierra
me encontré en vasta saleta.
constituye los cimientos.

Apenas el ave entra


en ese recinto, cuando
frio glacial se apodera,
alas gélidas agita
en una inútil pelea.
La debilidad del ave
me hizo posible cogerla.
Entré a un vasto espacio,
áureas columnas rodean,
al centro, en un pedestal
un grupo que representa
la imagen de un hombre fuerte.

Su majestuosa cabeza
lleva un casco coronado
de plumas rojas cimera.
Mallas de oro su armadura,
debajo, azul vestimenta.
En una mano sostiene
XI blanca una vara, cubierta
por caracteres. La otra
tendida a su compañera.
La sala en la que entré
No la cubría ropaje
es de redondez perfecta
en su seno centellea
como el interior de un globo;
áureo sol resplandeciente
compuesta de una materia
y en su mano derecha
diáfana como el cristal,
porta un anillo de oro
colmada de luz, completa.
que a tres globos sujeta.
La parte inferior descansa
Una corona de flores
sobre, arenosa cisterna,
rojas, ciñe su melena.
tibia y de color rojizo,
dulce y suave calor reina.
Parece alzar al guerrero
Esta sala circular
que por los aires se eleva
se nombra “Fuego de Arena”.
ambas figuras flotando
llevadas por nubes eran.
A este globo de cristal
miraba con extrañeza,
Cuatro columnas de mármol
cuando un fenómeno nuevo
blanco, en torno rodean
me excitó. Mi vista observa
al grupo representado.
salir del piso un vapor
Sobre capiteles, sendas
naranja que me rodea.
estatuas de bronce, se alzan
Me levantó suavemente,
aladas y con trompetas.
a gran altura me eleva,
poco a poco, se atenúa
Atravesé el lugar
y permite que descienda.
subí por gradas de piedra;
en la sala de los tronos
Estuve treinta y seis días
me encontré con gran sorpresa
en lo alto de la esfera.
pues la sala en donde estaba
Vi cambiados los colores:
era la misma aquella
mi túnica, verde prenda,
en la que al principio estuve
se volvió rojo brillante.
que de “La Sapiencia” fuera
Con la arena fue a la inversa
perdió su color rojizo
Donde mismo estaba antes
y fue volviéndose negra.
altar triangular se encuentran
Permanecí por tres días
pájaro, altar y antorcha
después de que descendiera.
en un cuerpo se concentran
Junto a ellos un sol de oro.

La espada que yo trajera


(la de la sala de fuego)
de uno de los tronos cerca
yacía sobre almohadones
que a unos pasos, se asientan.

Tomé la espada, y un golpe


asesté con fortaleza
al sol, lo reduje a polvo,
lo toqué y cada molécula
se transformó en sol de oro
que al sol roto se asemeja.
Al instante voz potente
dijo: “¡La obra es perfecta!”,

A ese grito, enseguida


Hijos de la Luz se aprestan
a reunirse conmigo.
De inmortalidad las puertas
vi abrirse para mí.
“YO VI”, al quedar dispersa
la nube sobre mis ojos.
Para que su maestro fuera,
espíritus que presiden
los elementos, me aceptan.

14/3/2022

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