LECCIÓN 8
EL SERMÓN TEMÁTICO
Sermón temático es la exposición de un asunto o tema bíblico, sin seguir las
líneas de un texto determinado, sino el conjunto de enseñanza o doctrina que
se encuentra en la Biblia sobre dicho tema.
En este sermón lo que viene primero es el tema; casi siempre le es asignado al
predicador. Es el tema el que guía a seleccionar su o sus textos, base de su
predicación.
Este tipo de sermón, requiere que el predicador tenga a la mano herramientas
como un buen diccionario bíblico, así como uno del idioma. También una
concordancia de la Biblia, una concordancia greco-española, léxicos, etc.
Una vez determinado el asunto sobre el cual el predicador desea hablar,
escogerá una porción bíblica adecuada al mensaje, y es preferible si tiene
también su texto, desde el cual procederá al desarrollo del sermón; pero dicho
texto formará la base, no el esqueleto del sermón, como en los ejemplos de
sermones anteriores
El trato del texto siempre debe ser elaborando una buena exégesis.
Al desarrollar un tema, no debemos olvidar que el desarrollo de una temática
tiene un orden lógico. Por ejemplo, si vamos a desarrollar un tema sobre la
familia, como: La importancia de la comunicación familiar.
Si predicamos de un tema teológico dependerá,
1. La teología bíblica desarrolla un tema teológico, desde:
a. El punto de vista de un libro de la Biblia como: Isaías, Números, Mateo,
Hebreos, Etc.
b. el punto de vista de un escritor como: Lucas, Juan, Pablo, Pedro, etc.
2. La teología sistemática abarca todo lo que la Biblia dice sobre el tema,
desde Génesis hasta el Apocalipsis.
- Si predicamos sobre el pecado, desde una perspectiva de la teología bíblica,
seleccionaremos elaborar el sermón basado en lo que Juan dice del pecado o lo
que dice Pablo o Isaías.
- Si en cambio lo hacemos desde el punto de vista de la teología sistemática, nos
vemos obligados a comenzar desde su origen en el libro de los principios,
Génesis.
Supongamos que el predicador desea hablar de la necesidad de
evangelizar y formula el sugestivo tema de:
«Por qué predicamos el Evangelio».
Podrá tomar como texto Marcos 16:16, o Romanos 1:16, pero no
se ceñirá a dichos versículos, aunque usará uno de ellos como texto y lo citará
más de una vez en apoyo de su tesis; pero podrá formular el bosquejo de este
tema en esta forma:
¿POR QUÉ PREDICAMOS EL EVANGELIO?
I. Porque Cristo lo mandó. Es, pues, un deber de todo cristiano
agradecido.
II. Es el beneficio mayor que se puede hacer a individuos y naciones.
(Pueden citarse aquí muchos ejemplos como prueba e ilustración.)
III. Es el único medio para lograr la salvación eterna de las almas.
Al explicar el punto segundo el predicador no versado en Homilética corre mucho
peligro de adelantarse al desarrollo de su tema diciendo que el mayor beneficio
que recibe toda persona por la predicación es la salvación eterna de su alma.
Pero debe evitar cuidadosamente entrar en este terreno en el segundo punto, en
el cual debe explicar tan sólo los beneficios materiales que las personas reciben al
aceptar a Cristo; de otro modo, no sabría qué decir al llegar al tercer punto o
tendría que incurrir en repeticiones fastidiosas.
El asunto de la salvación del alma es el más importante y el más adecuado para
el llamamiento final: déjese, pues, para el fin del sermón.
El sermón temático presenta dos tipos de sermones:
TEMATICO
TEMATICO DOCTRINAL TEXTUAL TEMÁTICO
EL SERMÓN TEMÁTICO DOCTRINAL.
Es el que toma una idea o doctrina bíblica y la sintetiza o resume, aportando
en su apoyo diversos textos bíblicos, pero no todos los textos que hablan sobre tal
asunto, ni un número excesivo de ellos forma una estructura del tema.
En ocasiones hay sermones que apenas son otra cosa que una serie de
textos bíblicos engarzados es decir Unidos un texto con otro texto formando una
cadena de textos, lo único que dicen son textos y más textos sin explicar nada de
cada uno de ellos.
El ejemplo del apóstol Pablo, en sus escritos cita una vez y otra las Escrituras del
Antiguo Testamento, pero también las explica; por ejemplo, en apoyo de la tesis
sobre la salvación por la fe, que desarrolla en las cartas a los Romanos y a los
Gálatas,
Alguien ha dicho que antes que escuchar sermones que son meros
esqueletos de textos preferirán los oyentes comprarse un diccionario bíblico,
evitando a un predicador que no se toma la molestia de pensar y hacer un estudio
para explicar y entregar la interpretación correcta de ese pasaje bíblico.
De lo contrario el sermón solo sería un discurso de textos bíblicos memorizados,
De allí que bosquejar el sermón tiene ciertos métodos o formas para realizarlo.
SIETE MODELOS HOMILÉTICOS
PARA SERMONES
TEMÁTICO DOCTRINALES
Modelos prácticos:
¿Cómo redactar los “puntos” o las ideas principales de nuestro bosquejo
sermonario?
Para responder a este reclamo, le presento siete alternativas que bien pueden
ayudarle a diseñar sermones efectivos sobre los temas y las doctrinas que usted
desee exponer. Estos son:
1. El sermón “interrogativo”
2. El sermón “hegeliano”
3. El sermón “joya”
4. El sermón “escalera”
5. El sermón basado en el “Cuadrilátero de Wesley”
6. El sermón “Ver-Pensar-Actuar”
7. Y el sermón basado en el modelo de Paul Ricouer
1. El sermón “interrogativo”
La forma más sencilla de organizar nuestras ideas es por medio de preguntas y
respuestas. Usted puede plantear varias preguntas sobre el tema, tales como
“qué”, “cómo”, “cuándo”, “cuáles”, “dónde” o “por qué”, y contestarlas en su
sermón. Esta es la forma sermonaria más simple.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre el tema de la
depresión de la siguiente manera:
1. ¿Qué es la depresión?
2. ¿Puede una persona cristiana padecer de depresión?
3. ¿Qué herramientas nos da la fe para enfrentar y vencer la
depresión?
El sermón que se incluye al final de este ensayo, a manera de apéndice, sigue
esta forma sermonaria.
2. El sermón “hegeliano”
Recibe su nombre de un pensador filósofo alemán G.W.F. Hegel, quien
diseño su método dialectico como el movimiento a tesis + b antítesis + c
síntesis
Este método en la elaboración del sermón consiste
A una situación real + b análisis de la situación real + c destacar la
solución de Dios a través del evangelio con el objetivo de movernos de la
situación real a la ideal, sin ser irrealistas
Este modelo de sermón emplea una estructura basada en el pensamiento de
Hegel, el filósofo alemán, dividiendo el cuerpo del sermón en tres instancias: tesis,
antítesis y síntesis. La tesis es una idea principal; la antítesis es una idea que
contradice la tesis, al menos en apariencia; y la síntesis armoniza ambas ideas,
presentando una perspectiva más profunda del tema.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre el tema de la
paternidad divina de la siguiente manera:
1. Tesis: Dios es padre
2. Antítesis: Dios no es padre
3. Síntesis: Porque Dios es mucho más que un padre.
4.
3. El sermón “joya”
Este estilo sermonario analiza diversos aspectos de un tema. Como escribiera
Clarence S. Roddy: “Aquí el proceso consiste en rotar una idea como si fuese una
gema y considerar todas las facetas o aspectos de la misma.” Esta es una forma
muy útil para considerar temas muy complejos, que tienen diversas facetas que
debemos analizar.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre los distintos
aspectos del amor, inspirado en 1 Corintios 13, de la siguiente manera:
1. El amor y el sufrimiento.
2. El amor y la bondad.
3. El amor y la esperanza.
4. El amor y la fe.
5. El amor y la perseverancia.
4. El sermón “escalera”
En ocasiones, encontramos conceptos que se entrelazan con otras ideas
importantes. En cierto modo, una idea lleva a la otra, como un peldaño de una
escalera le lleva al otro.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre la dinámica del
pecado, inspirado en Santiago 1.12-15, de la siguiente manera:
1. Los malos deseos conducen a la tentación.
2. La tentación conduce al pecado.
3. El pecado conduce a la muerte.
5. El sermón basado en el “Cuadrilátero de Wesley”
El “cuadrilátero de Wesley” es un método de análisis teológico relacionado a la
tradición wesleyana.
Este modelo explora las fuentes que usamos para hacer teología y llega a la
conclusión de que son cuatro: las Sagradas Escrituras, la tradición, la razón y la
experiencia.
Un sermón basado en este modelo teológico exploraría cómo, a través del análisis
de un tema, la congregación llega al conocer más sobre Dios.
Claro está, es importante que la persona que predica este tipo de sermón sea
disciplinada, porque de otro modo podría extenderse demasiado en una o más de
las partes de su presentación.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre el tema del
pecado que siga la siguiente estructura:
1. Qué nos enseña la Biblia sobre el pecado.
2. Qué nos enseña la tradición histórica y teológica de la Iglesia sobre
el pecado.
3. Qué nos enseña la razón sobre el pecado.
4. Qué nos enseña la experiencia sobre el pecado.
«Wesley creía que el núcleo vivo de la Fe cristiana se revelaba en la Escritura,
iluminada por la tradición, vivificada en la experiencia personal y confirmada por la
Escritura, sin embargo, primaria, revelando la Palabra de Dios en la medida en la
que es necesaria para nuestra salvación»
6. El sermón “Ver-Pensar-Actuar”
Hablando del método teológico, pasemos a considerar un modelo que proviene de
la Teología Latinoamericana.
Modelo que identifica tres momentos en el proceso de reflexión teológica:
1. Ver: La mediación socio-analítica que contempla el mundo desde el
sufrimiento de las personas oprimidas.
2. Pensar: La mediación hermenéutica que contempla el mundo desde
el punto de vista divino, según se ha revelado a través de la Biblia y
se ha manifestado en el pensamiento teológico de la Iglesia.
3. Actuar: La mediación práctica que contempla el mundo desde la
acción, tratando de identificar pautas pastorales que guíen los pasos
del pueblo de Dios en nuestro mundo.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre el tema del
racismo de la siguiente manera:
1. Ver: Identifique las manifestaciones del racismo en nuestra sociedad.
2. Pensar: Explore el testimonio bíblico, confirmando que Dios desea
alcanzar “a todas las naciones” con el mensaje evangélico y que
Dios “no hace acepción de personas”.
3. Actuar: Sugiera pautas pastorales que la Iglesia puede seguir para
luchar contra el racismo que divide a la humanidad.
7. El sermón basado en el modelo de Paul Ricouer
Paul Ricoeur fue uno de los más grandes pensadores del Siglo XX, haciendo
enormes aportes a la teoría de la interpretación.
Sus escritos exploran cómo uno interpreta toda clase de escritos, tanto en el
campo de la literatura, en el campo de las leyes y en el campo de la religión.
Ricoeur desarrolló un modelo muy útil que se utiliza para desarrollar el método de
interpretación bíblica para la predicación, llamado “Los Tres Pasos”.
Lo que este insigne autor francés propone es lo siguiente:
1. El primer encuentro que uno tiene con un texto es una “lectura
inocente”, una lectura “pre-crítica” del texto. Es decir, es una lectura
que no cuestiona el texto, sino que lee su contenido a la luz de la
experiencia del intérprete.
2. La segunda lectura toma distancia del texto para hacer una “reflexión
crítica”, es decir, para cuestionar y examinar a profundidad el
contenido del texto.
3. El tercer momento, llamado por Ricouer “la segunda lectura
inocente” se acerca al texto otra vez. Es una lectura informada por el
análisis crítico hecho en el segundo paso. Sin embargo, la persona
que interpreta el texto trata de comprender las implicaciones del
texto para hoy.
Por ejemplo, usted puede diseñar un bosquejo sermonario sobre el tema de la
pobreza de la siguiente manera:
1. Primera lectura Inocente: Podemos encontrar distintas
manifestaciones de la pobreza en nuestros medios. Muchas
personas piensan que la pobreza es resultado de la indolencia, la
vagancia y la inacción de las personas pobres.
2. Lectura crítica: Sin embargo, un análisis más profundo demuestra
que la pobreza tiene varias causas, todas relacionadas a nuestro
sistema político y social. También nos lleva a considerar que, de
acuerdo a las Sagradas Escrituras, Dios se interesa por el bienestar
de las personas más pobres y vulnerables de la sociedad.
3. Segunda lectura inocente: Dios llama a la Iglesia a bendecir “al
pobre, al huérfano y a la viuda”. ¿Qué acciones concretas podemos
tomar para bendecir a las personas empobrecidas por nuestro
sistema social?