TEMA 3: El español en América en la actualidad
El español en América en la actualidad y su relación con el español europeo
El español es la lengua oficial en 18 países hispanoamericanos, entre ellos Chile,
Argentina o Puerto Rico. Las variedades lingüísticas relativamente bien definidas no
comparten las fronteras políticas y son aglomerado de otras lenguas con las que el
español entró en contacto: dialectos regionales de la península, lenguas indígenas y de
inmigración. Para la mayoría de hispanohablantes el bilingüismo es la norma.
Desde el siglo XX, las capitales ejercen una influencia cultural y lingüística que
tiende a la homogeneización dialectal y a difundir por todas sus áreas sus rasgos. A
través de los nuevos medios (radio, televisión…) llevan hasta lugares más recónditos la
norma lingüística culta, que suele presentar un contraste con los demás dialectos, como
ocurre en Venezuela.
A pesar de la integración y convergencia entre las distintas variedades del
español, la homogeneidad existente es la lengua culta, que ofrece unidad total en la
ortografía. La diferencia más significativa se encuentra en el léxico, el más expuesto al
cambio lingüístico. Los neologismos, los americanismos que se introducen en mayor o
menor medida según el país o el ascenso del vocabulario popular acrecientan este
hecho.
Las lenguas indígenas mayoritarias (náhuatl, maya, quechua etc.) atraviesan una
situación precaria, al borde de la extinción, que requiere aceptarlas como parte de
América para preservarlas. Como también deben conservarse las variedades indígenas
del español, surgidas del contacto entre el español y las lenguas amerindias, presentes a
lo largo de quinientos años.
Las características de la evolución de la lengua en América son: que se trata de
una lengua trasplantada con su consecuente complejidad sociolingüística por sus
variados usos dialectales; la distinta evolución lingüística, histórica y social de cada una
de las variedades, las diferentes situaciones de lenguas en contacto y los deseos de
reivindicación de los patrones propios en detrimento de los generales o una tradición
cultural distinta contrapuesta a la común.
Propuestas y criterios para establecer zonas lingüísticas en el español de
América: el papel de los sustratos indígenas
Las primeras clasificaciones dialectales se encuentran en los estudios pioneros
de Henríquez Ureña. Para este autor el factor más importante era el sustrato indígena y
su esquema de clasificación refleja la distribución geográfica de las principales familias
de lenguas americanas indígenas en el periodo de formación del español americano:
1. México: Nuevo México y la mayoría de América Central (náhuatl).
2. El Caribe (Antillas y regiones costeras de Colombia y Venezuela).
3. Colombia y el norte de Chile.
4. Centro y sur de Chile.
5. Río de la Plata: Argentina, Uruguay y Paraguay.
El criterio principal fue el del léxico, porque a nivel fonético ninguna zona es
uniforme. Este sistema tiene los siguientes defectos: la diversidad que existe entre las
zonas que forman unidad. Sin embargo, con una descripción más precisa parece más
coherente. Por ejemplo, el nahua ejerció su máxima influencia en la zona central de
México y se extendió a lo largo de la costa del Pacífico de América Central hasta Costa
Rica, con una influencia más reducida y aumentando la competencia léxica de otras
lenguas indígenas.
La división tierras altas-costa y el influjo del clima
Resulta una clasificación lingüística más acertada la división en tierras altas y
tierras bajas o costas en cuanto a variedades dialectales, pues las zonas
costeras presentan una similitud fonética notable. Así, las Antillas, las costas de México
o prácticamente toda Venezuela. Los dialectos costeros presentan homogeneidad,
mientras que en las tierras altas hay más variación dialectal. También se muestra una
gran similitud fonética entre el español de Andalucía y el español de la costa americana,
sobre todo en la pérdida de consonantes finales, por ello se ha intentado relacionar la
diferencia entre tierras altas y costeras por la presencia de colonos españoles y se ha
llegado a barajar una teoría climática que afirmaría que los colonos buscaban climas
parecidos a los de su origen para establecerse en las tierras conquistadas que se ha
descartado por su simplismo. En la América colonial los asentamientos costeros estaban
ligados a puertos, que el rígido control gubernamental limitada a uno por colonia, por lo
que debemos suponer un desarrollo lingüístico influenciado por fuerzas centralizadoras.
Las ciudades portuarias estaban en contacto con nuevo material lingüística procedente
de las gentes del mar, artesanos y mercaderes, cuyo origen solía ser Andalucía. En
cambio, los centros administrativos coloniales se situaban por normal general en el
interior: México, Bogotá etc. Debido a que el centro político de España estaba
concentrado en Castilla, la mayoría de los oficiales y altos cargos de la iglesia procedían
del norte.
Clasificaciones basadas en rasgos fonéticos: según propuestas de Henríquez
Ureña.
El seseo es un rasgo general de toda Hispanoamérica y para el hispanoamericano
de a pie lo que diferencia un dialecto de otro es el acento, seguido del léxico. Henríquez
Ureña centró su atención en las variables fonéticas, de las que destacó las siguientes:
Las dos primeras no sirven para establecer divisiones regionales y la sexta está
limitado al habla rústica. La única que Henríquez correlacionó con una distribución
geográfica fue la /s/ final que lo llevó a la división de tierras altas y bajas.
Clasificaciones basadas en datos léxicos
Junto con el acento, el léxico es el elemento más diferenciador de los dialectos
del español. Las variables léxicas no suelen aparecer en la clasificación dialectal
panamericana, debido a que la variación léxica se ha considerado regionalizada y no
daría resultados útiles en la investigación. Por otro lado los algunas unidades léxicas
pueden tener una frecuencia textual baja, por lo que el uso de cuestionarios puede
fracasar para sacar a la luz palabras en vías de desaparición. Además, los estudios
regionales tienden a generalizar palabras como regionales, cuando en realidad tienen un
uso más amplio. El grueso principal de los estudios léxicos regionales está formado por
unidades extrahispánicas, tales como indigenismos, africanismos o anglicismos,
palabras locales o jergales. Una excepción a la reticencia de los dialectólogos a adoptar
criterios léxicos es Cahuzac. Los estudios suelen fijarse en primer lugar en los estratos
sociológicos más bajos, pero Cahuzac da un paso más pues no extrae las variables
léxicas directamente del habla de los habitantes rurales, sino de los términos empleados
para designarlos. Así distinguió tres categorías de palabras para designar a los
habitantes rurales: la primera formada por términos neutros que se extienden por
amplias zonas geográficas, la segunda las designaciones peyorativas y la tercera la que
hace referencia a actividades específicas, como la agricultura.
Esto da lugar a cuatro grupos:
1. Desde Nuevo México hasta la regiones costeras de Ecuador y Perú.
2. Los Andes: Venezuela, Colombia, norte de Chile y noroeste de Argentina.
3. Argentina, Uruguay y Paraguay.
Sin embargo, las únicas piezas léxicas de la vida rural que servirían para una
distribución regional son los indigenismos.
Clasificación de corte sociolingüístico
En la época en que Hispanoamérica era mayoritariamente rural y los niveles
educativos eran bajos, las escuelas privadas estaban dirigidas por personal religioso
español que promulgaban los usos lingüísticos de Castilla, por lo que había una clara
distinción entre el habla rural y urbana. Hoy este perfil sociolingüístico ha evolucionado
bastante. Aunque el analfabetismo sigue afectando a la población, los programas de
educación pública han avanzado mucho, con el proyecto de la norma culta. Gracias a los
nuevos medios que llega a zonas aisladas y al envío de maestros provenientes de la
ciudad a las zonas rurales, el habla profesional urbana se ha expandido. Sin embargo,
los rasgos regionales no desaparecerán del todo, permanecerán aquellas a las que se dote
de un estatus positivo o neutral por parte de las comunidades.
Una herramienta valiosa clasificatoria es la gama de registros sociolingüísticos
que domina un determinado grupo de hablantes. Los hablantes de la norma culta,
pueden usar estilos de habla de las capas más bajas en contextos informales o relajados.
En cambio, los individuos que utilizan registros inferiores no controlan los superiores;
pero todos dominan más de un único punto del continuo sociolingüístico y se puede
emplear el repertorio de niveles característico de un grupo determinado como rasgo
clasificatorio.