Capítulo 1 – URBANO-LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO CONCEPTUALIZACIÓN DE LA PSICOLOGÍA
DEL DESARROLLO EN EL MARCO DE LA PSICOLOGÍA
La psicología del desarrollo es de reciente aparición en el campo de los estudios psicológicos. Su
surgimiento es concomitante al cuestionamiento y crisis de la psicología evolutiva de la que
representa, no obstante, su continuació[Link] objeto de esta disciplina es la interpretación,
descripción y explicación de las transformaciones psicológicas vinculadas al proceso de desarrollo
humano, y los avances más significativos se han producido en los dos últimos siglos a partir de la
consolidación de la psicología como disciplina científica.
La psicología del desarrollo se presenta como un campo de conocimiento en el que convergen los
aportes de diferentes enfoques y subdisciplinas de la psicología (psicoanálisis, psicología cognitiva,
neuropsicología, psicología cultural, etc.) y se articulan con otros saberes como la sociología, la
antropología, la lingüística, la biología y la neurobiología, entre otras. El carácter necesariamente
integrador e interdisciplinario de la psicología del desarrollo se basa en la naturaleza compleja del
psiquismo humano.
Breve recorrido histórico de la psicología evolutiva:
*A comienzos del siglo XVIII Quetelet -considerado el precursor de la Psicología del Desarrollo-
planteó la necesidad de estudiar el proceso de desarrollo en su totalidad, sugiriendo la relación
entre las influencias biológicas y las sociales; y llamando la atención respecto a las modificaciones de
las facultades a lo largo de la vida y las interacciones recíprocas entre ellas. En la misma época
Galton se interesó por el estudio de cómo se relacionaban los cambios orgánicos y constitucionales
que se producían en la adultez y la vejez con cambios comprobables en la esfera de la
psicomotricidad, de los procesos perceptivos y de otros procesos mentales superiores.
*Pese a la amplitud de perspectivas de estos pioneros de la psicología evolutiva, la producción
teórica entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX se caracterizó por un notable sesgo
hacia las edades más tempranas, un predominio en las investigaciones sobre el desarrollo infantil y
la psicología del niño y el adolescente.
Las primeras teorías de la psicología evolutiva suponían que todos aquellos sujetos cuyo desarrollo
entraba dentro de los parámetros de normalidad, debían presentar ciertas características
psicológicas acordes con su edad cronológica. Además, las características propias de cada etapa se
tendrían que presentar en todos los sujetos, independientemente del contexto socio-cultural.
*Luego de la posguerra se produjo un cambio importante en la forma de plantear el estudio
científico del desarrollo humano. En las últimas décadas se abandonaron progresivamente las
explicaciones de cada estadio evolutivo como una unidad aislada de las demás y se planteó su
estudio atendiendo a la totalidad del Ciclo Vital. La psicología evolutiva de posguerra estableció que
a medida que los sujetos avanzan en edad (no sólo en las fases tempranas del desarrollo) completan
procesos madurativos vinculados al crecimiento orgánico y logran mayor autonomía en la
satisfacción de sus necesidades biológicas primarias. Además, se reconoció la influencia decisiva de
la cultura y del medio social en el desarrollo de las características psicológicas y sus procesos de
cambio. Por otra parte, los procesos históricos y los valores sociales fueron reconocidos como
moduladores de los procesos. Pero quizás el cambio más importante en la concepción del
desarrollo psicológico ha sido el de adoptar una perspectiva diferente acerca del sujeto, como un
ser de naturaleza compleja, activo, proactivo y con capacidad para regular, representarse e
interpretar sus procesos de cambio.
La pretensión de la psicología evolutiva de describir los fenómenos y los procesos de cambio
psicológico en diferentes etapas de la vida, requirió la búsqueda de nuevos métodos de
investigación. Así, los investigadores de la posguerra concluyeron que la mejor manera de conocer
estos procesos era observando, evaluando y testeando al mismo grupo de sujetos durante
períodos extensos (varias décadas) de tiempo. Se planteó así la necesidad de utilizar métodos
longitudinales para poder dar cuenta de un modo más preciso del proceso de desarrollo humano,
consolidándose la idea de que ese proceso debía estudiarse considerando no sólo los fenómenos
psicológicos internos y/o el desarrollo de capacidades y funciones, sino también los factores
ambientales, sociales y culturales que inciden e interactúan con ellos.
En las últimas décadas, la psicología del desarrollo se ha interesado por todo el ciclo vital,
otorgándole mayor importancia al cambio social e histórico en el desarrollo individual. De ese modo,
el sujeto es estudiado a lo largo de todo el curso de su existencia, interpretando el cambio como una
evolución constante íntimamente ligada a los contextos, con los que mantiene una relación de
recíproca interdependencia e interrelación.
MODELOS TEÓRICOS EN EL ESTUDIO DEL DESARROLLO PSICOLÓGICO Es usual reconocer tres
modelos generales para el estudio del desarrollo Psicología del desarrollo. Enfoques y perspectivas
del Curso Vital 20 evolutivo. Son ellos el modelo mecanicista, el organicista (Reese y Overton, 1970)
y el modelo contextual-dialéctico (Riegel, 1976). En la actualidad, hay un claro predominio de este
último.
a) En el modelo mecanicista, el individuo es concebido como una máquina y su conducta puede ser
explicada en términos de causalidad eficiente. Lo importante no es el organismo, sino los aspectos
externos a él, de los cuales proceden las fuentes causales inmediatas que modelan el
comportamiento a través de procesos de condicionamiento (Fernández Lópiz, 1994). En este modelo
la clave explicativa del desarrollo estaría en las condiciones ambientales, mientras que el mecanismo
que posibilitaría los cambios comportamentales serían el aprendizaje y los procesos de
condicionamiento en general, con su carácter reversible. Por el peso que atribuye a los factores
ambientales, este modelo ha dado lugar a las teorías ambientalistas del desarrollo para las cuales es
el medio o el entorno el responsable de proveer los estímulos necesarios para generar los procesos
de cambio en los comportamientos y las capacidades. De algún modo, el individuo tiene un rol
pasivo y receptivo de la influencia ambiental, explicándose las diferencias a partir de las variaciones
en el tipo e intensidad de los estímulos provistos por el medio ambiente. Por ejemplo, muchas
diferencias individuales a nivel de inteligencia, de actitudes, de características emocionales, etc. son
explicadas a partir del efecto de diferentes tipos de presión ambiental. Los factores ambientales
tienen una incidencia que fluctúa entre la carencia y la sobreestimulación y de la cual va a depender
el efecto que ejerce sobre la capacidad, rendimiento o función psicológica que se estudie. El
conductismo clásico sería la teoría psicológica paradigmática de este modelo.
b) Para el modelo organicista, vinculado a la metáfora del crecimiento biológico, el individuo es
representado fundamentalmente como un sistema orgánico vivo. El desarrollo estaría fuertemente
condicionado por un plan madurativo interno; orientado a una meta finalista y sustentado en la
capacidad de autorregulación, automantenimiento y autorreproducción. Este modelo ha tenido
bastante influencia en un enfoque general sobre el desarrollo evolutivo particularmente en los
aspectos cognitivos y emocionales. El modelo dio lugar a las teorías innato-maduracionistas
centradas en el sujeto y que explican su desarrollo en función de un plan madurativo intrínseco y
consustancial a un plan genético de base biológica que contiene y pre-determina las posibilidades
evolutivas. Un ejemplo de este tipo de pensamiento podemos encontrarlo en las teorías que
pretenden explicar todas las conductas humanas y las características de personalidad (tanto una
habilidad creativa, la violencia, o las sensaciones de placer) a partir de la complejización y desarrollo
neuronal, o al potencial genético del sujeto.
En la crítica que Baltes (1983) realiza al modelo mecanicista y organicista destaca que en ambos el
desarrollo humano se caracterizaría por los siguientes rasgos específicos: a) su carácter secuencial,
b) su unidireccionalidad, c) la irreversibilidad de los cambios, d) la transformación cualitativo-
estructural que éstos suponen y e) la universalidad (García Madruga, 1989:250). A partir de estas
críticas se fue configurando un modelo que, sustentado en diferentes teorías, produciría un giro en
las formas de concebir el desarrollo humano y explicaría el cambio psicológico desde una
perspectiva más abarcativa.
c) El modelo contextual dialéctico (Riegel, 1975; 1976) propone un análisis contextualizado del
cambio en el que el desarrollo es producto del entrecruzamiento de un sistema de normas que lo
regulan, con las mediaciones que el propio sujeto introduce como parte de un grupo social y con las
herramientas que su cultura le provee.
Se denomina modelo contextual porque postula la interdependencia entre el sujeto y la naturaleza,
no como dos instancias separadas sino como dos entidades íntimamente relacionadas en una espiral
dialéctica en la que mutuamente se forman y transforman. Este modelo propone una concepción
diferente del cambio y la transformación, que considera como elementos consustanciales a la
realidad socio-cultural y a los sistemas vivos. De esa manera, lo distintivo del desarrollo humano en
todos los estadios del ciclo vital sería su tendencia o, mejor dicho, su naturaleza de cambio antes
que su orientación a la estabilidad. Lo que experimenta modificaciones a lo largo del curso vital es el
tipo de condicionante de los procesos de cambio los que, sin embargo, están en una constante
interacción recíproca.
El modelo contextual-dialéctico ha sido el marco desde el que se han formulado las teorías del
desarrollo de las últimas décadas. En ese modelo confluyen los aportes y supuestos de diferentes
disciplinas que a lo largo del siglo XX dieron un espectacular vuelco en los modos de interpretar la
naturaleza, la biología, el lenguaje, la información, la física, etc. Cabe mencionar, entre los más
relevantes, los enfoques innovadores que en el campo de la física introdujo Prigogine (1984) con su
teoría del caos; en la biología los aportes de Maturana y Varela (1988) con su concepto de
autopoiésis; Bateson y Von Bertalanffy (1968) con la Teoría General de Sistemas; supuestos que
dieron otro marco comprensivo y explicativo a las teorías de la psicología evolutiva.
Esos aportes pusieron en cuestión la concepción homeostática del sujeto (tratando de mantener el
equilibrio interno en sus procesos de interacción social) y de la sociedad y las instituciones (cuyo
estado natural sería el equilibrio y toda alteración o crisis era considerada una disfunción). Además,
demostraron que el desarrollo de las funciones biológicas y psicológicas lejos de expresar un plan
inscripto en lo genético o en el potencial biológico, era el producto de la interacción e
interdependencia con el medio (que siempre sigue unos patrones específicos propios de cada
sistema de mediación socio-cultural); interacción en la que se configura una estructura particular
que luego va a condicionar el propio desarrollo de las funciones, así como sus modos de uso.
Las hipótesis explicativas del cambio desde esta perspectiva son resumidos por Sinnott (1994:98) en
un conjunto de proposiciones, de las que tomamos las más relevantes:
1) El cambio puede ocurrir solamente si existe potencial y éste se basa en la presencia de cierto
grado de desorden o desestructuración en el sistema. El potencial no es interpretado como lo que
queda por desarrollar o desplegar de una capacidad o función psicológica que conserva cierta
latencia, sino como un elemento nuevo (no por ello de naturaleza positiva o incremental) que
básicamente tiende a modificar la estructura del sistema. De allí que, por ejemplo el mismo
concepto de crisis no pueda ser pensado solamente como una alteración del equilibrio alcanzado,
sino como una situación estructural de inestabilidad que puede dar lugar a una nueva configuración,
no siempre logrando un nuevo equilibrio.
2) El sujeto en tanto sistema se construye a sí mismo y construye su realidad en la interacción con el
mundo circundante. El sujeto es un sistema abierto, que interactúa con otros sistemas de mayor o
menor alcance o de diferente naturaleza. Así el sistema humano aparece integrando diferentes
subsistemas tales como el biológico, el físico, el psico-social y el cultural. El desarrollo del sistema
humano en tanto sistema abierto se basa en la relación de interdependencia e intercambio con el
medio y entre los subsistemas que lo conforman siendo la información (genética, lingüística, códigos
convencionales, etc.) el contenido básico del intercambio.
3) La persona, en tanto entidad, no es definida por un límite sino por un conjunto consistente de
relaciones con los demás. Ello implica dejar de lado el modo tradicional de representar al sujeto
como un círculo concéntrico que se nutre de otros círculos más amplios (la familia, las instituciones,
la sociedad) para lograr su desarrollo. Por el contrario, el sujeto se define por el límite de su
mismidad, límite abierto y permeable que marca su diferenciación respecto del afuera/los otros y
que preserva su unidad biográfica y existencial. El establecimiento de ese límite identitario es posible
por el doble trabajo permanente (a lo largo de todo el ciclo vital) de diferenciación/construcción de
su Yo.
4) Los sistemas constitutivos del sujeto son sinérgicos. Es decir que el sujeto al actuar en
interrelación con los otros y su entorno y al utilizar en forma interactiva y compleja sus subsistemas
aumenta sus posibilidades de generar un mayor desarrollo. De este modo, el desarrollo no se puede
explicar por un solo subsistema, sino que requiere captar las interacciones y la intercurrencia entre
ellos.
5) El sujeto en tanto ser vivo es autopoiético, es decir que tiende a su propia autoorganización. Esta
capacidad de autopoiésis se sustenta en el intercambio, razón por la que la permeabilidad y la
flexibilidad son condiciones para asegurar los procesos de interacción. El sujeto que posee límites
porosos puede admitir nueva información, reestructurar la que posee y desechar la que no tiene
más significado. Por su parte, la flexibilidad es una condición para el desarrollo ya que es desde allí
que puede instalarse el cambio. Entre las perspectivas teóricas derivadas del modelo
contextualdialéctico encontramos como una de las más relevantes el Enfoque del Curso Vital, que
desarrollamos a continuación.
Según el texto, existen tres modelos teóricos generales para el estudio del
desarrollo psicológico: el modelo mecanicista, el modelo organicista y el modelo
contextual-dialéctico.
*El modelo mecanicista concibe al individuo como una máquina y su conducta
puede ser explicada en términos de causalidad eficiente. En este modelo, la clave
explicativa del desarrollo estaría en las condiciones ambientales, mientras que el
mecanismo que posibilitaría los cambios comportamentales serían el aprendizaje y
los procesos de condicionamiento en general.
*El modelo organicista, por otro lado, se enfoca en el organismo y en cómo éste
se desarrolla a través de procesos internos y naturales. En este modelo, el desarrollo
se entiende como un proceso de crecimiento y maduración que sigue un patrón
preestablecido.
*Finalmente, el modelo contextual-dialéctico ha sido el marco desde el que se
han formulado las teorías del desarrollo de las últimas décadas. En este modelo, se
considera que el desarrollo humano es el resultado de la interacción entre el
organismo y su entorno, y que ambos se influyen mutuamente. En este sentido, el
desarrollo se entiende como un proceso dinámico y complejo que se produce en un
contexto social y cultural específico.
Según Sinnott (1994) resume las hipótesis explicativas del cambio desde la
perspectiva del modelo contextual-dialéctico en un conjunto de proposiciones, de las
que se toman las más relevantes: 1) El cambio puede ocurrir solamente si existe
potencial y éste se basa en la presencia de cierto grado de desorden o
desestructuración en el sistema. El potencial no es interpretado como lo que queda
por desarrollar o desplegar de una capacidad o función psicológica que conserva
cierta latencia, sino como un elemento nuevo que básicamente tiende a modificar la
estructura del sistema. 2) El cambio no es un proceso lineal, sino que se produce a
través de una serie de transformaciones cualitativas que implican la emergencia de
nuevas formas de organización y funcionamiento. 3) El cambio es el resultado de la
interacción entre el organismo y su entorno, y ambos se influyen mutuamente. En
este sentido, el desarrollo se entiende como un proceso dinámico y complejo que se
produce en un contexto social y cultural específico. 4) El cambio no es uniforme en
todas las áreas del desarrollo, sino que se produce de manera desigual y en
diferentes momentos en las distintas áreas del desarrollo. En resumen, las hipótesis
explicativas del modelo contextual-dialéctico sostienen que el cambio se produce a
través de una serie de transformaciones cualitativas que implican la emergencia de
nuevas formas de organización y funcionamiento, y que el cambio es el resultado de
la interacción entre el organismo y su entorno en un contexto social y cultural
específico. Además, el cambio no es uniforme en todas las áreas del desarrollo y solo
puede ocurrir si existe potencial y cierto grado de desorden o desestructuración en
el sistema.
En resumen, los distintos modelos teóricos ofrecen diferentes perspectivas sobre
cómo se produce el desarrollo humano, enfatizando diferentes aspectos como el
papel de los factores ambientales, los procesos internos del organismo o la
interacción entre el organismo y su entorno.
Texto Lenzi:
Hitos en el desarrollo del concepto de desarrollo
en psicología
1. Superación de la fragmentación teórica: El texto busca superar la
fragmentación existente en las teorías del desarrollo psicológico,
destacando la importancia de considerar la interacción entre los niveles
biológicos, psicológicos y sociales.
2. La emergencia como clave: El concepto de emergencia es fundamental
para entender el desarrollo, ya que implica la aparición de nuevas formas
y autoorganización psíquica. En la versión piagetiana, la equilibración es
un mecanismo que permite explicar la emergencia de nuevas formas y la
existencia de autoorganización psíquica.
3. Perspectiva sistemática compleja: El estudio del desarrollo cognitivo
requiere una perspectiva sistemática compleja, que involucre una serie de
dominios o subsistemas que se definen en parte por las condiciones de
borde o contorno que imponen los demás dominios del sistema cognitivo.
Los procesos que determinan el funcionamiento de estos sistemas son el
resultado de la confluencia de múltiples factores que interactúan de
manera que no pueden aislarlos.
4. Irreversibilidad temporal: El estudio del desarrollo implica analizar los
cambios que persisten en el transcurso del tiempo irreversible, así como
los aspectos o mecanismos que permanecen continuos a lo largo de la
vida y permiten las transformaciones de un nivel o estadio a otro
superador.
5. Posiciones sistémicas relacionales: Estas posiciones logran superar
escisiones como la estructura-función, naturaleza-cultura, etc., donde uno
predomina sobre otro, y así dar cuenta de la disciplina que estudia las
ideas que los niños elaboran frente a ciertos problemas y cómo sostienen
las ideas que han construido sobre estos temas.
6. La persona como protagonista: El desarrollo se enfoca en la persona
como protagonista en las interacciones con su entorno, y el organismo es
activo en su ambiente. La emergencia de las novedades psíquicas se debe
a las interacciones entre la persona y su entorno contextual.
7. La relación entre la psicología y la epistemología: La relación entre
la psicología y la epistemología ha sido considerada de manera diversa en
la historia de la filosofía. Piaget, como epistemólogo, se centró en los
mecanismos de producción del conocimiento y en la relación entre la
psicología y la epistemología.
8. La importancia de la temporalidad: La temporalidad es crucial en el
estudio del desarrollo, ya que los cambios que se estudian siempre
suponen un proceso temporal complejo y dinámico. La irreversibilidad
temporal conduce a establecer los sucesivos cambios psíquicos que
ocurren en el desarrollo.
9. La crítica a la psicología del desarrollo: El texto critica la psicología
del desarrollo por no considerar adecuadamente la temporalidad y la
complejidad de los procesos psicológicos. Se enfoca en la emergencia de
las novedades psíquicas a partir de las interacciones entre la persona y su
entorno contextual.
En resumen, el texto "El concepto de desarrollo en psicología: entre la
evolución y la emergencia" de Lenzi, Borzi y Tau explora la comprensión
del desarrollo psicológico, destacando la importancia de considerar la
interacción entre los niveles biológicos, psicológicos y sociales, la
emergencia como clave, la perspectiva sistemática compleja, la
irreversibilidad temporal y la relación entre la psicología y la
epistemología.