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1.1 EL PROCESO COMUNICATIVO.

- Emisor: codifica la información y la envía.


- Receptor: que percibe la información y la descodifica.
- Mensaje: contenido que se transite.
- Código conjunto de señales y signos que forman el mensaje.
- Canal por donde discurre el mensaje.
Es preciso que la parte emisora y la receptora: tengan suficiente capacidad para
codificar y descodificar información, conozcan y utilicen el mismo código,
generen retroalimentación.

1.2 EL LENGUAJE VERBAL EN LA INFANCIA.


La lengua es un complejo y organizado código de signos y normas, que permite a las
personas intercambiar información o comunicarse con los demás individuos.
Se pone en práctica a través del habla y de la escritura.
Su adquisición estará condicionada por dos tipos de factores:
- Internos: depende del desarrollo del propio niño o niña.
- Contextuales: se incorporan a través de la relación con otras personas.

1.2.1 FACTORES QUE DEPENDEN DEL DESARROLLO.


- El grado de percepción sensorial: necesario para captar los estímulos del exterior.
- El desarrollo de la inteligencia: o funciones cognitivas como la capacidad de
comprensión, asociación, discriminación, memorización, imaginación, et.
- La maduración del sistema nervioso: es el soporte biológico necesario para el
funcionamiento de los demás sistemas y hace posible la elaboración del lenguaje.
- La capacidad del sistema fonoarticulatorio: necesario para verbalizar las órdenes a
través de gestos, sonidos o palabras.

1.2.2 FACTORES QUE DEPENDEN DEL CONTEXTO SOCIAL.


- Una estimulación adecuada, que propicie la comunicación.
- Una comunicación motivadora, que facilite la interacción.
- Una interacción cualitativa, mediante la que se sepa escuchar y contestar
adecuadamente.
- La animación e imitación e imitación como elemento de aprendizaje.

1.3 ETAPAS EN LA ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE.


- Etapa prelingüística: hasta los 12 – 15 meses.
- Etapa de lenguaje precombinatorio: de los 12 – 15 meses hasta los 24 meses.
- Etapa de lenguaje combinatorio: de los 24 meses hasta los 72 meses.

1.3.1 ETAPA PRELINGÜISTICA


La etapa prelingüistica se caracteriza por la emisión de diferentes manifestaciones,
sonidos u otras producciones fonéticas no verbales, que constituyen los primeros
intentos comunicativos.
Esta etapa se puede analizar desde la percepción, es decir, lo que es capaz de percibir o
no y desde la creación expresiva, es decir, de lo que es capaz de producir, crear o
expresar.
LA PERCEPCIÓN EN LA ETAPA PRELINGÜISTICA
LA PERCEPCIÓN AUDITIVA:
El niño o niña capta los sonidos de su entorno y reacciona ante ellos:
- Desde el primer momento no hay indicios que permiten afirmar que
distinguen entre sonidos verbales y no verbales.
- Ya en torno al mes pueden identificar la voz de su madre y localizar su
procedencia.
- Lentamente va distinguiendo el timbre de voz de su madre o de su padre, lo
diferencia claramente del timbre de voz del resto de las personas y tiende a
atender diferencialmente ambos tipos de voces.
Además, capta perfectamente el enfado o la irritación por el tono severo y
brusco con el que la persona adulta se dirige a él o ella.
LA PERCEPCIÓN VISUAL:
Aunque con un poco más de lentitud el bebé no perfila ñas formas y los colores hasta el
mes y le cuesta diferenciar los rostros.
No empieza a distinguir visualmente hasta los 6 meses.
Mirar al bebé con atención, seguridad y aprecio es mejor forma de sosegarle. Un rostro
relajado, risueño y atento al aspecto sonoro para conseguir bienestar.

LA COMUNICACIÓN TACTIL:
Está demostrado acariciar, abrazar o llevar al bebé en brazos porque es la manera en
que se siente querido, aceptado y protegido.
Los recién nacidos perciben la inseguridad de quienes lo llevan en brazos, por lo que
sienten incómodos no paran de moverse y al final lloran para que sea otra persona la
que lo sujete.
Es importante aprovechar el baño y los momentos que siguen para hacerles masajes
por todo el cuerpo. De este modo no solo se consigue relajarlos, si no que también se les
demuestra afecto.

CREACIÓN EXPRESIVA EN LA ETAPA PREÑINGÜISTICA.


EL LLANTO:
El bebé nace llorando, por lo tanto, el llanto es su primera manifestación sonora y el
primer paso hacia la interacción social del pequeño con las personas de su entorno
cercano.
El llanto de cada niño o niña tiene una duración y unos intervalos característicos; de
hecho, la madre, a partir del segundo día de vida del bebé identifica el lloro de su hijo
entre el de otros recién nacidos.
Los llantos poseen un alto poder informativo, se pueden distinguir de tres tipos:
hambre, dolor, rabia.
El llanto es instintivo y solo responde a la manifestación de dichas necesidades, pero
poco a poco después se va convirtiendo en signo cuando el niño o la niña asocia la
reacción o respuesta de la persona adulta con la emisión sonora y, por lo tanto, lo
empieza a emitir intencionadamente para provocar respuestas.
LAS PRIMERAS VOCALIZACIONES:
En torno al mes, el bebé produce la primera sonrisa como respuesta de satisfacción y,
por lo tanto, como forma expresiva con intención comunicativa.
A partir del segundo o tercer mes, los bebés empiezan a emitir otras vocalizaciones
distintas del llanto. Se trata de articulaciones realizadas en la zona verbal o gutural, que
se alternan con aperturas bucales, es lo que se denomina gorjeo.

EL BALBUCEO:
Hacia los cuatro meses se considera que empieza el período denominado balbuceo.
Se conoce como balbuceo la emisión de una combinación de sonidos vocálicos y
consonánticos, que suelen ir acompañados de cierta entonación.
En este proceso pueden diferenciarse tres fases:
- Juegos vocálicos: corresponde al inicio del balbuceo y suele darse entre los 3
y los 6 meses.
- Balbuceo reduplicativo: suele darse entre los 6 y 9 meses.
- Balbuceo no reduplicativo: desde los 9 meses hasta los 2 meses.
EL PASO A UNA NUEVA ETAPA.
La evolución del balbuceo y la interacción con las personas adultas supondrá la
aparición de una jerga expresiva o manera de hablar. Desde los 12 a los 15 meses.

1.3.2 ETAPA DE LENGUAJE NO COMBINATORIO.


La etapa de lenguaje no combinatorio se caracteriza por la emisión de palabras con
intención comunicativa.
Esta etapa abarca de los 12 a los 15 meses.
LA ARTICULACIÓN DE LAS PALABRAS:
No suelen mostrar dificultades en su pronunciación. La dificultad que tienen las
niñas y los niños para pronunciar correctamente muchas palabras da lugar a una
simplificación de los fonemas que realiza por varios medios:
- Por sustitución: sustituyen los fonemas más difíciles por otros más fáciles,
por ejemplo/puta/ en lugar de fruta.
- Por asimilación: se asimilan fonemas, como cuando dicen /men/ en vez de
ven.
- Por omisión: se omiten algunos sonidos, por ejemplo, /awa/ o /aba/ en vez
de agua.
- Por reduplicación: se repiten sílabas que se pronuncian como mayor
facilidad, por ejemplo, se dice /cheche/ en lugar de leche.
- Por acortamiento: la simplificación se realiza acortando la palabra, por
ejemplo, /tete/ en lugar de chupete.
En general, las palabras que los niños y niñas emiten en esta etapa no suelen
tener más de dos sílabas.
EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS.
Los niños y niñas no son capaces de delimitar la generalización del significado
de una palabra y la acomodan a su forma de ver el mundo. Suelen darse dos
fenómenos en este sentido:
- La sobregeneralización: el niño o niña aplica una etiqueta verbal a un
conjunto referentes más amplio del que corresponde.
- La subgeneralización: se produce cuando el niño o niña emplea un término
para designar a unos elementos específicos en un contexto determinado.
LA INTENCIONALIDAD DE LAS PALABRAS.
Dos funciones: una referencial que sirve para designar objetos y otra expresiva
que sirve para manifestar deseos.
El lenguaje holográfico se basa en el uso de palabras simples que conllevan
diferentes significados.
1.3.3 ETAPA DE LENGUAJE COMBINATORIO.
La etapa de lenguaje combinatorio comprende que empiezan a adquirir las primeras
estructuras lingüísticas hasta que se inicia el dominio de la sintaxis, propia del lenguaje
adulto.
La etapa se sitúa entre los 2 y los 6 años. Al ser un período tan extenso, se divide en tres
fases:
1º empiezan a unir palabras sueltas.
2º se consigue crear primeras frases.
3º inicia su andadura hacia el lenguaje adulto.

FASE I: LA UNIÓN DE PALABRAS SUELTAS.


El lenguaje telegráfico consiste en la utilización de estructuras lingüísticas compuestas
casi exclusivamente por sustantivos, verbos y adjetivos, que son las palabras con un
mayor valor léxico.
El lenguaje telegráfico incrementa su valor expresivo respecto al lenguaje holográfico,
básicamente porque:
- Los mensajes verbales que contienen varias palabras refuerzan de forma
considerable el valor informativo de los enunciados.
- Un enunciado de varias palabras permite precisar relaciones de sentido
inexpresables con una sola palabra.

FASE II: LA CONSTRUCIÓN DE LAS PRIMERAS FRASES.


EL USO DE MORFEMAS Y FLEXIONES.
Las flexiones que se introducen en esta fase son:
- Las terminaciones del plural y de otras formas.
- Algunas preposiciones.
- Artículos.
- Verbos auxiliares.
EL AUMENTO DEL LÉXICO.
La niña o el niño irá aumentando su léxico con una fuerte influencia de sus
intereses y motivaciones. Por tanto cuanto más rico sea el ambiente le envuelve,
más necesidad tendrá de utilizar diversas palabras para hacerse entender.

EL USO DE LA NEGACIÓN.
La negación es un concepto que aparece primero como absoluto.

LA FORMULACIÓN DE PREGUNTAS.
La formulación de preguntas sigue también un orden de menor a mayor
complejidad:
- Al principio se marca por su tono ascendente, sin usar ningún elemento
interrogativo.
- Hacia los 32 meses empiezan a aparecer las preguntas más precoces: ¿Qué?
¿Dónde?
- A partir de los 36 meses empieza a utilizar ¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué?
¿Cuándo? ¿Cuánto?

EL APRENDIZAJE DE REGLAS SISTÁCTICAS.


El aprendizaje de reglas sintácticas está en estrecha relación con la percepción
que el niño o la niña tiene de la realidad.
Domina pronto la construcción atributiva: ana es guapa o construcciones con
estructura de sujeto-verbo-objeto: el nene come pan.

EL DOMINIO DE LOS CONCEPTOS RELATIVOS.


Desde el punto de vista semántico, hay conceptos relativos, relacionados con el
lenguaje lógico como son el tamaño, la cantidad, el tiempo que el niño o la niña
va perfilando a medida que va madurando.
FASE III. HACIA EL LENGUAJE ADULTO.
- La fonética: en estos años se adquieren prácticamente todos los fonemas y la
pronunciación mejora notablemente.
- La ampliación de sus puntos de vista: empezará a referirse a acontecimientos
que no están físicamente presentes y a personas que no sean él y las de su
familia.
- La distribución del tiempo: será capaz de recordar o evocar lo que ha hecho,
empleando los tiempos verbales de forma bastante adecuada.
- La capacidad de distinguir el tiempo real del irreal: el problema es que aún
no domina el uso del subjuntivo; por ello emplea el pretérito imperfecto de
indicativo como modo de irrealidad.
- El diálogo: después de la etapa egocéntrica, observable por su conducta, sus
juegos y su lenguaje, el niño o niña aprende a tomar parte en los
acontecimientos y a ser consciente de los puntos de vista de los demás y a
través de estas relaciones, aprenden a dialogar con ellos.
- La subordinación: cuando se producen situaciones en las que la
subordinación de los hechos, los niños y niñas de cuatro años suelen
manifestarlas primero mediante construcciones sin los enlaces
correspondientes: mamá dicen ven.

1.5 TRANSTORNOS EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE.


Hay dos tipos de trastornos:
- Las regresiones consisten en la reaparición, en el seno de las conductas del lenguaje,
de comportamientos pertenecientes a estadios anteriores del desarrollo.
- Los retrasos se refieren a la adquisición retardada de determinados aspectos del
lenguaje.

Los trastornos en el desarrollo del lenguaje hacen referencia a la adquisición o retraso


excesivo en algunas o varias áreas del lenguaje, esperables a una edad cronológica dada,
o la presencia de comportamientos lingüísticos anómalos.
Del trastorno y su afectación a otras áreas, es necesario distinguir dos grandes grupos,
que abordaremos por separado:
- Trastornos específicos del lenguaje y que no suelen afectar a otras áreas.
- Trastornos generales del desarrollo u otras patologías que afectan al
lenguaje.

1.5.1 LA DETECCIÓN TEMPRANA.


La detección temprana engloba el conjunto de actuaciones que tienen como
consecuencia el descubrimiento de un trastorno del desarrollo o del lenguaje en sus
primeros estadios.

1.5.2 LA INTERVENCIÓN TEMPRANA.


La intervención temprana integra el conjunto de actualizaciones dirigidas a dar
respuesta a las necesidades especificas de niños y niñas hasta los seis años, con
trastornos en su desarrollo o con riesgo de sufrirlos.
La intervención temprana va hacer posible la iniciación del plan reeducativo antes de
que se desarrolle una larga historia de fracasos escolares, va a favorecer la estimulación
de la plasticidad de las estructuras cerebrales, plantea vacilaciones si se trata de
trastornos orgánicos o físicos evidentes, que impiden o atrasan el desarrollo del
lenguaje.
Desde la escuela infantil se trabajará en coordinación con el centro de educación
temprana con el centro de educación temprana para llevar a cabo el tratamiento de
reeducación.
1.6 TRASTORNOS DEL LENGUAJE.
Los trastornos del lenguaje son aquellos que afectan específicamente a una o varias
áreas del lenguaje: la adquisición, la recepción, la comprensión, la expresión o el uso del
lenguaje.
Los más frecuentes son:
- Las dislalias.
- Las disfemias.
- La disfasias.

1.6.1 DISLALIAS.
La dislalia es un trastorno de articulación de los fonemas, ya que sea por ausencia o
alteración de algunos sonidos concretos, o por la sustitución de unos por otros.

ALTERACIONES MÁS FRECUENTES


- La sustitución de un fonema por otro. Es la alteración más frecuente y la más
difícil de corregir.
- La omisión del fonema que no se puede articular.
- La distorsión del sonido emitido, que resulta incorrecto.
- La inserción de un sonido que no corresponde a la palabra junto al sonido
que no se puede articular.

EXPLORACIÓN Y REEDUCACIÓN.
- La dislexia evolutiva no requiere un tratamiento especial, aunque es
necesario mantener con la niña o el niño un comportamiento adecuado que
ayude a su maduración, para evitar una fijación defectuosa de su esquema
articulatorio.
- Si la dislexia es patológica deberá realizarse un diagnóstico diferencial y
proponer un tratamiento de reeducación, pero esto es competencia de
profesionales especializados. La edad más favorable para iniciar la
reeducación es alrededor de los cinco años.
1.6.2 DISFEMIAS.
La disfemias o tartamudez es un trastorno en la fluidez del habla que se caracteriza por
una expresión verbal interrumpida en su ritmo de un modo más o menos brusco.
Se pueden distinguir de varias categorías:
- Los niños y niñas cuya expresión contiene características de la disfemias
fisiológica típicas de la edad entre los tres y los cinco años.
- Los niños y niñas que puedan tener riesgo de desarrollar un trastorno
disfémico a causa.

LA RELACIÓN CON UN NIÑO O NIÑA CON DISFEMIA.


La ansiedad y el conflicto aumentan la tartamudez y esta, a su vez, genera
ansiedad. Por esta razón es importante que tanto familias como educadores
aprendan a relacionarse adecuadamente con un niño o niña que tartamudea.
Algunas pautas en este sentido son las siguientes:
- Procurar no manifestar ningún signo de impaciencia o ansiedad y evitar, en
la medida que se pueda, situaciones de tensión en los momentos de
interacción.
- Evitar que nadie haga observaciones sobre su manera de hablar, le censure
o ridiculice. Incluso se evitará el contacto con personas que pudieran
perjudicarle en este sentido.
- No hacerle repetir palabras o frases, ni decirle que hable tranquilo o
despacio. Al contrario, se le debe dar el tiempo que necesita para que termine
las frases, sin interrumpirle ni anticipándonos adivinando lo que quiere
decir.
- Solo se interrumpirá cuando manifieste evidentes signos de esfuerzo brusco
al hablar.
- Darle conversación y animarle a hablar en situaciones de no tensión, así
como leer cuentos junto a él y hablarle de cosas que le interesen, haciéndolo
despacio, con pronunciación clara y sencilla.
ACTUACIONES EN EL AULA.
El papel de la educadora o educador en el aula debe ser el de preparar
psicológica y fisiológicamente al niño o la niña para que pueda realizar el
tratamiento en óptimas condiciones.

ACTITUD DEL GRUPO HACIA EL TARTAMUDO.


A estas edades es muy difícil hacer entender a unos niños y niñas que las bromas
y burlas producen sufrimiento en las personas afectadas, por lo que es útil
abordar el tema haciendo vivir a los integrantes del grupo situaciones en las que
puedan sentirse dolidos.
Es importante conseguir que el grupo se cumplan las reglas del diálogo,
respetando rigurosamente el turno de habla para evitar que se interrumpa a
quien tiene la palabra, sea o no tartamudo.
Para evitar la huida psicológica del niño o la niña de su grupo, un camino
utilizando es responsabilizarle de distintos quehaceres de la clase; pero, a la vez,
se debe evitar que esta sea una práctica abusiva para que no se dé cuenta de que
se utiliza está técnica para ocultar su problema.

EDUCACIÓN RESPIRATORIA.
El tartamudeo no tiene por qué comportar problemas respiratorios, pero su
origen reside, en muchos casos, en la falta de coordinación entre los
movimientos respiratorios y laríngeos responsables de la fonación.
También se pueden realizar ejercicios respiratorios específicos, como
entrenamientos diversos en inspiración y aspiración nasa y bucal, a diferente
velocidad, sincopados, emitiendo sonidos o palabras.
EDUCACIÓN EMOCIONAL.
Se suele considerar que la edad mínima para trabajar una relajación en el
sentido real de la palabra oscila entre los ocho y los doce años. Aún así podemos
potenciar, en niños y niñas menores de esta edad la adquisición de su imagen
corporal, introduciendo la relajación con pocos minutos e ir aumentándolos
progresivamente.

EDUCACIÓN RÍTMICA.
Una de las características de las personas con disfemia es que esta disfusión no
se produce en actividades como el canto o la lectura coral y esto, entre otras
cosas, tiene que ver con el ritmo.
Por eso es recomendable trabajar a partir del ritmo del lenguaje, tratando de
combinar palabras, frases, pequeñas rimas y poemas sencillos y alternar las
sílabas átonas con las tónicas.

1.6.3 DISFASIAS.
Es un trastorno generalizado de la lengua debido a una inadecuada adquisición
de sus mecanismos.
Se puede considerar un retraso del lenguaje que puede recuperarse con una
reeducación adecuada, aunque también puede suponer un trastorno profundo
de los mecanismos de adquisición y, en estos casos, jamás supera un
determinado nivel.
Se puede catalogar diferentes grados de disfasias según la gravedad según la
gravedad del retraso que se presente entre leve y grabe.
SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTIOS DE LA DISFASIA.
Los signos más evidentes de la disfasia se manifiestan con el retraso de la
aparición de las primeras palabras. A título indicativo, se pueden considerar los
siguientes referentes:
- Aparición de las primeras palabras después de los 3 años.
- Aparición de las primeras combinaciones después de los cuatro años.
- Persistencia de un lenguaje esquemático más allá de los seis años.
En niñas y niños con disfasias el vocabulario permanece reducido y el lenguaje
es telegráfico y completamente agramatical.
También suele compensar este retraso con una superproducción gestual y una
mímica exagerada.
Estas dificultades se van a manifestar a nivel de escritura y lectura, si es que se
logran aprender adecuadamente.
Entre las secuelas más generales de la disfasia, cabe citar la aparición, en muchos
casos, de la dislexia y, manera inevitable, del retraso escolar.

REEDUCACIÓN Y ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN.


El diagnóstico de la disfasia realizado por especialistas dará paso a un
tratamiento de reeducación cuyo objetivo último será el logro máximo del
lenguaje que, en cada caso particular, sea posible adquirir. Para el tratamiento
de un niño o niña con disfasia, es muy positivo iniciar cuanto antes el aprendizaje
de la lectura y de la escritura, puesto que ambas actividades van a colaborar para
lograr una correcta ordenación de sílabas en las palabras y de palabras en la
frase.
1.7 TRASTORNOS DEL LENGUAJE ASOCIADOS A OTRAS PATOLOGÍAS.

1.7.1 DISCAPACIDAD AUDITIVA Y LENGUAJE.


La discapacidad auditiva o hipoacusia se define como la pérdida o anormalidad
de la función anatómica y / o fisiológica del sistema auditivo.
La consecuencia inmediata es una discapacidad para oír, lo cual implica también
un déficit en el acceso al lenguaje oral.
Cualquier trastorno en la percepción auditiva en edades tempranas tendrá
repercusiones en el desarrollo lingüístico del niño o la niña, pero también en sus
procesos cognitivos y, probablemente, en su integración escolar.

VARIABLES QUE CARACTERIZAN LA HIPOACUSIA.


Las perdidas auditivas pueden ser:
Según el momento de adquisición la sordera puede ser:
- Prelocutiva, si la pérdida auditiva está presente antes de que se haya
desarrollado el lenguaje.
- Postlocutiva, si la pérdida aparece cuando ya existe lenguaje.
Según la localización de la lesión, esta podrá ser. De conducción o de
transmisión, si el problema se presenta en oído externo y medio.
- De percepción o neurosensorial si se localiza en los órganos del oído interno
o en la vía nerviosa auditiva.
Seqún el grado de pérdida auditiva, la hipoacusia será:
- Leve, si el umbral de audición está situado entre 20 y 40 dB.
- Media, si la pérdida auditiva se encuentra entre 41 y 70 dB.
- Severa, si la pérdida se sitúa entre los 71 y 90 dB.
- Profunda. En este caso la pérdida supera los 90 dB y se sitúa entre 91 y 100
dB.
DETECCIÓN SEVERA.
La detección de la sordera y su diagnóstico no siempre es fácil. El diagnóstico es
responsabilidad médica, y el tratamiento irá encaminado a la rehabilitación
auditiva o a la educación de otras vías.
En ambos casos el objetivo consiste en crear un sistema comunicativo que
facilite la organización del pensamiento, la construcción del lenguaje y la
implantación de un sistema de comunicación.
La detección y educación temprana serán claves para la eficacia del proceso
rehabilitador o reeducador, pues será básico el aprovechamiento del período
crítico durante el cual la implantación del lenguaje es más fácil.

1.7.2 PARÁLISIS CEREBRAL INFANTIL. DISARTRIA.


La parálisis cerebral integra un grupo de trastornos del desarrollo del
movimiento y la postura, causantes de la limitación de la actividad, que son
atribuidos a una agresión no progresiva sobre un cerebro en desarrollo, en la
época fetal o primeros años.
La disartria es el trastorno de la expresión verbal causado por una alteración en
el control muscular de los mecanismos del habla a causa de una lesión en el
sistema nervioso.
Los trastornos característicos de la disartria son:
- Problemas de voz debido a los trastornos respiratorios y fonatorios.
- Trastornos de ritmo y de acentuación.
- Alteraciones en la articulación:
El tratamiento de la disartria se debe enfocar como un trastorno de movimiento.
Para conseguir que un niño o niña con parálisis cerebral tenga un habla
mínimamente inteligible, se debe trabajar siguiendo la trayectoria propuesta
por K. Bobath en dos niveles:
- Primer nivel. Se debe conseguir mover las partes del cuerpo asociadas a la
fonación, es decir, cabeza, cuello y hombros.
- Segundo nivel. Valoración y dominio de las actividades vegetativas.

1.7.3 AUTISMO Y LENGUAJE.


Bajo el término trastorno del espectro del autismo (TEA), se engloban un
conjunto amplio de trastornos, de origen neurobiológico, caracterizados por
presentar dificultades en la comunicación e interacción social, así como
en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.
Las manifestaciones de los niños y niñas con TEA pueden ser muy diferentes
según el tipo de trastorno, pues existen una gran diversidad de ellos, con una
sintomatología muy dispar. Sin embargo, todos ellos comparten una serie de
características:
- Escasas habilidades de interacción, con dificultades para relacionarse y
tendencia al aislamiento.
- Habilidades de comunicación alteradas, que pueden variar desde las
personas que no disponen de lenguaje funcional.
- Repertorio limitado de intereses y de conductas. Pueden presentar los
mismos comportamientos de forma repetitiva, conductas estereotipadas y
poca flexibilidad para afrontar cambios en sus actividades y en su entorno.
- Ausencia de capacidad imaginativa y limitaciones para entender las
emociones y las intenciones de los demás, lo cual obstaculiza su desarrollo
autónomo en el entorno social.
El niño o niña con TEA muestra dificultades en el lenguaje. Muchos de ellos
carecen de las habilidades lingüísticas necesarias que les permitan generar un
lenguaje con significado. En estos casos el esfuerzo se dirigirá a procurar la
máxima funcionalidad posible del lenguaje e intentar que llegue
a tener una cierta cognición.

1.7.4 DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y LENGUAJE.


Las niñas y niños con discapacidad intelectual se caracterizan por presentar
limitaciones significativas en su rendimiento intelectual y en el dominio de las
habilidades de la vida diaria.
Debido a estas limitaciones, a las personas con discapacidad intelectual les
cuesta más que a las demás aprender, comprender y comunicarse.
La discapacidad intelectual puede tener diferentes causas (genéticas,
perinatales, enfermedad o accidente) y diferentes niveles de afectación. Algunos
niños y niñas adquirirán cierto nivel de autonomía que les permita llevar una
vida independiente, pero en casos de afectación severa necesitarán apoyo
permanente para realizar sus actividades básicas: comer, asearse, etc.

MANIFESTACIONESEVOLUTIVAS EN EL LENGUAJE.
En cuanto al desarrollo del lenguaje, se pueden observar las pautas siguientes:
- Aparición de las primeras palabras. No esbozan sus primeras palabras con
sentido hasta pasados los dos años, aunque este límite varía en función del
grado de discapacidad. Además, este retraso actúa como inhibidor del habla
espontánea.
- Adquisición gramatical. Estos niños y niñas difícilmente podrán adquirir un
conocimiento gramatical por no poseer un mínimo de nivel operacional en
las edades en que se produce este desarrollo.
- Adquisición de léxico y semántica. El vocabulario es muy reducido, no solo
por el número de palabras que reconocen y pueden conocer, sino por las que
tienen sentido para ellos y por los significados tan limitados que les
atribuyen.
- Comprensión. Mejoran la comprensión de mensajes usando recursos como
el apoyo mediante una entonación melódica o la asociación a una imagen
visual.
- Capacidad expresiva. La expresión verbal la suelen apoyar en el gesto para
elaborar cualquier mensaje. Suelen emplear un habla infantil o jerga, que es
difícilmente inteligible para alguien que no esté familiarizado.

ASPECTOS METODOLÓGICOS EN EL TRATAMIENTO DEL LENGUAJE.


La educación sistemática de las niñas y niños con discapacidad intelectual debe
obedecer a dos objetivos:
- Delimitar adecuadamente los propósitos y objetivos del tratamiento educativo
para evitar fracasos.
- Secuenciar adecuadamente las actividades para que el niño o la niña no se salte
ninguna etapa evolutiva y pase por todas ellas.
Se necesitan unos requisitos previos para hacer posible el aprendizaje del
lenguaje en estos niños y niñas:
- La atención. Cada tipo de actividad requiere un tipo distinto de atención, por
lo que será importante conseguir que la niña o el niño atienda en todo su
repertorio.
- La imitación. Un niño o una niña imita cuando reproduce una conducta que
previamente ha oído o visto.
- Seguir las instrucciones verbales. Es necesario que la niña o el niño ejecute
órdenes verbales de forma generalizada antes de realizar la enseñanza del
lenguaje propiamente dicha.

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