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Muy buenos días tengan todos los presentes, personal docente, administrativo,

obrero, invitados especiales del centro de desarrollo de la calidad educativa,


Padres y representantes y en especial a todos mis queridos estudiantes. “MIS
AHIJADOS”.

Quisiera transmitirle la inmensa emoción que siento en estos momentos, al


encontrarme reunida hoy con ustedes. Agradecida porque fueron ustedes mis
hijos quienes me eligieron como madrina de la IX promoción de esta majestuosa
casa de estudio; nuestro Liceo Hugo Chávez.

No encuentro las palabras para expresar estos sentimientos, de alegría y emoción.


Pero de algo si estoy segura, que siento una gran satisfacción de formarlos
académicamente a cada uno de ustedes. Y que además en algunas oportunidades
me toco ser más que solo una profesora; sino una confidente, amiga. Gracias por
el cariño y la confianza. Ha sido para mí, muy gratificante tenerlos como alumnos,
esto hace que el trabajo de profesora sea más placentero y agradezco a ustedes
mis hijos; el que en estos momentos me sienta orgullosa y satisfecha de mi
profesión.

Al ser su madrina me ha otorgado un alto honor y también el compromiso de


seguir acompañándolos y orientándolos en su naciente desarrollo personal.

A ustedes mis estudiantes quiero felicitarlos porque han logrado un escalón más
de su vida, una nueva etapa de experiencias se aproximan; tienen una gran
responsabilidad consigo mismos y con sus padres de superarse todos los días,
cada vez más, que su gran apoyo incondicional sea motivo para seguir adelante.
Felicito a cada padre y representante que estuvo en esta lucha constante y firme.
Su amor y cariño hace que estos jóvenes el día de hoy logren este peldaño de la
vida. Uno de muchos.

Ha llegado el momento de decir adiós, de despedirnos, y al irse se llevan un


poquito de mi corazón. Ha llegado el momento de dejar atrás, todo aquello que era
nuestro mundo hasta ahora. Se abre ante ustedes un nuevo horizonte a
conquistar, pues vayan con firmeza y decisión; con la eterna bendición de dios;
expresen ahora su compromiso de lucha por alcanzar sus sueños, de trabajar día
a día, por ser mejores personas para orgullo de sus padres y maestros. Y
recuerden que el olvido no existe ni existirá entre nosotros. Hemos esperado tanto
por este día y ahora que ha llegado nos es difícil despedirnos, pues bien, no
digamos adiós, digamos hasta pronto y roguemos a Dios para que en un futuro
volvamos a reunirnos y compartir nuevamente nuestros sueños e ilusiones.

Y en esta oportunidad quiero culminar con un pensamiento.

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