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Apártate de Mí Señor - Por Alex López

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#94 – Apártate de mi Señor


www.elbosquejopastoral.com
Un bosquejo bíblico y gratuito, todos los viernes.
Ore, lea, estudie, quite, agregue, ilustre, viva, predique.

Idea central:
Al estar frente a Jesús, podemos sentirnos justos por nuestras obras o indignos por nuestros pecados.

Objetivo:
Que los miembros reconozcan que sólo aquel que reconoce que es un pecador y alguien indigno de
estar en la presencia de Dios dirá como Pedro: “Apártate de mí, Señor; soy un pecador” y Jesús le
responderá: “—No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.

Introducción:
Eso de pescar
¿Cuál ha sido su experiencia al pescar? Qué frustrante es cuando pasan horas de horas y se regresa sin
nada. Varios discípulos de Jesús eran pescadores. Y precisamente en una de esas noches de desilusión
ocurrió algo milagroso.

Lucas 5:1 “Un día estaba Jesús a orillas del lago de Genesaret, y la gente lo apretujaba para escuchar el
mensaje de Dios. 2 Entonces vio dos barcas que los pescadores habían dejado en la playa mientras
lavaban las redes. 3 Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco
de la orilla. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca. 4 Cuando acabó de hablar, le dijo a
Simón: —Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar. 5 —Maestro,
hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó Simón—. Pero
como tú me lo mandas, echaré las redes. 6 Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de
peces que las redes se les rompían. 7 Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca
para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse. 8
Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: — ¡Apártate de mí, Señor; soy un
pecador! 9 Es que él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho, 10

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como también lo estaban Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. —No temas;
desde ahora serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón. 11 Así que llevaron las barcas a tierra y,
dejándolo todo, siguieron a Jesús.”

1. Una barca se convirtió en un púlpito flotante


Ha visto la aglomeración de personas alrededor de alguien en un parque. Cada vez se unen más y
más personas y le hacen rueda. Mientras enseñaba, Jesús tenía al agua como límite detrás de él y
cada vez más y más personas se acercaban. Se le ocurre subirse a una barca y establece un púlpito
flotante. Desde ahí enseñó a todos los presentes y lo podían ver mejor desde la playa.

2. Un carpintero dio consejos sobre pesca


Terminada la enseñanza, vemos que Jesús le dice a Simón que es Pedro: “—Lleva la barca hacia
aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.” ¿Cuál fue la respuesta de Pedro?: Lucas 5:5
“—Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó
Simón—. Pero como tú me lo mandas, echaré las redes.”

Esta orden la vemos como algo normal. Si Jesús me dice que haga algo yo lo hago. Pero Jesús para
Pedro, no era más que un maestro más. ¿Qué sabía de pesca? Además, toda la noche habían estado
pescando y nada. En Guatemala decimos zapatero a tus zapatos. ¿Qué hacía un carpintero
aconsejando sobre pesca? ¿Qué hubiera hecho usted si Jesús le aconsejara algo sobre su profesión
donde ya hizo lo que debía hacer y no obtuvo los resultados esperados? Y, ahora le pide que haga
algo más simple de lo que ha hecho. Sin embargo por compromiso o por respeto va y obedece a la
¡instrucción de un carpintero!

3. La pesca milagrosa produjo un efecto en Pedro


Dicho y hecho. Recogieron una gran cantidad de peces que hasta las redes se comenzaban a
romper. Tuvieron que llamar a otra barca y cuando habían subido los peces, estas por poco y se
hundían del peso. Para todo esto ¿En dónde estaba Jesús? Jesús estaba en la barca de Pedro
presenciando este milagro. Pero ¿Qué efecto tuvo este milagro en Pedro?

Lucas 5:7 “Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran.
Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse. 8 Al ver esto, Simón
Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: — ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador! 9 Es que
él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho, 10a como también
lo estaban Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón —No temas; desde ahora
serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón.”

4. Aun sintiéndose indigno de su presencia y su amor, Pedro fue llamado a ser parte de su equipo
A pesar que Pedro había declarado: “Apártate de mí, Señor; soy un pecador”. Jesús le dice: “No
temas… ahora serás pescador de hombres”. Un milagro había producido un milagro aún mayor.
Tanto así que ahora Pedro sería un discípulo de Jesús pues al final leemos en Lucas 5:11 “Así que

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llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.” Ante las palabras de Jesús, lo
dejaron todo y le siguieron.

5. Al encontrarnos con Jesús, dos cosas pueden pasar en el corazón del ser humano
En algún momento de la vida, todo mortal tiene un encuentro con Jesús y sólo puede tener dos
reacciones. Cada vez que alguien abre alguno de los evangelios y lee una porción y la explica, todos
los oyentes están teniendo un encuentro con Jesús. Cuando alguien le da testimonio a otra persona
de lo que Dios ha hecho, esta persona está viendo un milagro en carne propia de lo que Jesús ha
hecho. Dos cosas pueden pasar en el corazón del ser humano, cada vez que nos encontramos cara a
cara con Jesús:

a. Se siente justo por sus obras


Lucas 18:9 “A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los
demás, Jesús les contó esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al templo a orar; uno era
fariseo, y el otro, recaudador de impuestos. 11 El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh
Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores,
adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos. 12 Ayuno dos veces a la
semana y doy la décima parte de todo lo que recibo.”

Pedro no se sentía justo como el fariseo que oraba. Pedro sabía que era un pecador indigno
de estar ante el hijo de Dios. Pero existen muchas personas que aún no se dan cuenta que
tienen necesidad de ver cara a cara al Salvador, reconocer su pecado y recibir la salvación.
No existe obra humana que pueda obtener el perdón de pecados. Un pecado cometido nos
hace culpables de haber quebrantado toda su ley.

La primera reacción que alguien puede manifestar de estar cara a cara con Jesús es sentirse
justo por sus obras y merecedor de platicar con el maestro como que si fuera uno más. Pero
la segunda reacción, fue la que tuvo Pedro, se sintió indigno de su presencia por sus
pecados.

b. ¿Se siente indigno por sus pecados?


¿Recuerda cómo oraba el fariseo y daba gracias porque no era un pecador? Vea como oraba
el recaudador de impuestos, que es la segunda parte de la parábola que contó Jesús.

Lucas 18:13 “En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta
distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía:
“¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” 14 »Les digo que éste, y no aquél, volvió
a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el
que se humilla será enaltecido.»”

3
Pedro tuvo la misma actitud que el recaudador de impuestos en la parábola cuando leemos
en Lucas 5:8 “Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: —
¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!”

i. Si usted está en el bando de los que se creen justos


Alístese porque le espera una gran sorpresa en el cielo. No son sus obras las que lo
salvan, es la obra de Jesús en la cruz, quien fue tentado en todo pero sin pecado y
que murió para que a través de su sacrificio él y no usted fuera condenado por sus
pecados. Y por fe en su sacrificio, recibiera la justicia e Dios.

ii. Si usted es de los que se sienten indignos de la presencia y del amor de Jesús
¡Bienvenido! Usted tiene la misma actitud de Pedro. Quiere que Dios se aleje
porque no merece estar cerca de él. Pero su gracia es suficiente para perdonarlo,
restaurarlo y darle una nueva oportunidad y una nueva vida.

6. Deje todo y sígale


Lucas 5:11 “Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.” Ante las
palabras de Jesús, lo dejaron todo y le siguieron.

¿Cuál es el todo que debe dejar para seguir a Jesús? ¿Qué es lo que lo mantienen lejos de él? ¿Qué
hábitos, relaciones o pensamientos debe abandonar? Deje su pasado en el pasado, corra al Padre
Dios y abrace la gracia en Jesús. Porque él o hará un pescador de hombres, de aquellos que también
dicen: “Apártate de mí, Señor; soy un pecador”.

Conclusión:
Jesús continúa diciendo a todo pecador que reconoce su pecaminosidad y cree en Jesús como su
Salvador, las mismas palabras que le dijo a Pedro “—No temas; desde ahora serás pescador de
hombres”. ¿Es un pecador? No tema. Jesús es su salvación. Corra y abrace la gracia de Dios en el
sacrificio de Jesús en la cruz. Romanos 5:1 “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la
fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2 También por medio de él, y mediante
la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la
esperanza de alcanzar la gloria de Dios.” Venga en arrepentimiento de pecados a Cristo, crea y confíe en
él y conozca la verdad que lo hará libre…

Escrito por: Lic. Alex López Puede escribirme a: [email protected]


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