Análisis del contexto y estado del cumplimiento de los ODS: MARIO Y SARA
Situación sociodemográfica
La Región de Antofagasta se encuentra ubicada en el extremo norte de Chile, siendo una
de las 16 regiones en que se divide el país. Con una extensión de 126.049 km2 (IGM,
2022), es el segundo territorio más grande de Chile y cuenta con una población
aproximada de 714 mil habitantes (BCN, 2023). Limita al norte con la Región de
Tarapacá, al sur con el desierto de Atacama, al este con dos fronteras, el Estado de
Bolivia y la República Argentina y al oeste con el Océano Pacifico. Su principal
actividad económica se ha sustentado históricamente en la producción platera, salitrera
y cuprífera, razón por la cual su crecimiento se ha desarrollado en función de un modelo
extractivista de recursos mineros. Supone cerca del 65% de su producto y representa
aproximadamente el 45% de la producción minera nacional (Cuentas públicas, 2023).
Su capital es la ciudad homónima de Antofagasta, y destaca por ser uno de los
principales centros urbanos del norte del país (BCN, 2022). En 2019 contribuyó al 28 %
de la producción mundial de cobre, convirtiéndose en una pieza crucial para el
crecimiento económico de Chile y posicionándose como la capital mundial de la
Población 2017 (censo): 607.534 habitantes
Proyección proyectada a 2023 (INE): 714.142
5
habitantes
9
2 Superficie: 126.049 km2
3 Densidad poblacional: 3,9 hab/km2
4
Capital Regional: Antofagasta
7
6 División Administrativa:
Provincias N.º Comunas
1
Antofagasta: 1. Antofagasta, 4. Mejillones, 7. Sierra
Gorda, y 8. Taltal
8 El Loa: 2. Calama, 5. Ollagüe, y 6. San Pedro de
Atacama
Tocopilla: 3. Maria Elena y 9. Tocopilla
minería. En este sentido, se consagra como una ciudad-puerto de importancia global
(Arriagada y Contreras, 2023).
Para generar una panorámica más concreta del contexto regional, se presentan
indicadores básicos de interés, generados a partir de las Estimaciones y Proyecciones de
Población 2022-2035 del Instituto Nacional de Estadística:
De la
población
regional
total,
353.070 mil
habitantes
son mujeres
(49,7%) y
Fuente: Elaboración propia en base al Censo de Población 2017 y Proyecciones 2023 359.072 mil
hombres (50,3%) (BCN, 2023). Como consecuencia, la región presenta una clara
desigualdad de oportunidades entre hombre y mujeres en todos los ámbitos de la
sociedad, incluyendo el acceso a la educación, la participación política y el mercado
laboral. A pesar de ello, destacan como micro emprendedoras, artesanas, en trabajos
manuales y dedicadas en el pequeño comercio.
Además, el 96,7% reside en áreas urbanas, concentrándose principalmente en las
comunas de Antofagasta (441.211 hab), Calama (194.423 hab) y Tocopilla (28.333 hab),
mientras que solo el 3,3% habita en zonas rurales (BCN, 2023). Esta notoria densidad
poblacional en las dos primeras ciudades refleja la actividad económica y oportunidades
de desarrollo ligadas a la industria minera, pero también evidencia un estancamiento
social y económico del resto de comunas, así como una disminución del capital humano
disponible para el desarrollo de dichas áreas, como es el caso de Mejillones con 15.659
habitantes (BCN, 2023).
En lo que respecta a la distribución demográfica por grupos de edad, la tabla revela un
bajo índice de envejecimiento, con una tasa del 8,6% de personas de 65 años o más, y
un 71,1% de personas en edad de trabajar (15 a 64 años), un porcentaje ligeramente más
alto en comparación con el promedio nacional chileno (BCN, 2023). Estos datos dan
cuenta de lo mencionado anteriormente sobre el importante peso que ejerce la actividad
minera en la región. Lo mismo sucede con la proporción de menores de edad, donde
Antofagasta presenta un porcentaje superior al del conjunto del país.
Porcentaje de población por grupos etarios (Proyección 2023)
Grupo de edad Región País
0 a 14 20,3 18,7
15 a 29 23,4 20,7
30 a 44 25,5 23,2
45 a 64 22,2 24,1
65 o más 8,6 13,3
Total 100 100
En cuanto a la población migrante, la región de Antofagasta ha experimentado un
notable incremento en los últimos años, consolidándose como la segunda región con
mayor cantidad de personas extranjeras del país (DPR, 2021). Este fenómeno migratorio
se ve potenciado por el hecho de que limita con dos fronteras, Argentina y Bolivia, y se
encuentra a 770 kilómetros aproximadamente de la frontera peruana. Aunque ya existían
conexiones históricas de movilidad humana entre estos países, en la actualidad, el norte
de Chile ha emergido como un centro de atracción de nuevos flujos migratorios tanto
por su
Fuente: Elaboración propia en base a las Proyecciones de población de 2023, INE
proximidad
geográfica a tres fronteras, como por las oportunidades laborales y las condiciones
climáticas más favorables que ofrece la región (Paéz, et al.,2023). También, la presencia
de las redes de apoyo familiares ha jugado un rol importante en la decisión de migrar y
en el deseo de radicarse definitivamente en Antofagasta.
La comunidad boliviana es la de mayor representación, con un 40% del total, seguido
por la colombiana con un 31%. La población venezolana equivale a un 9% de la
población migrante, aunque se espera que aumente el flujo migratorio si persisten los
problemas políticos y sociales en el país (Paéz, et al.,2023).
¿Al ser una región minera, qué principales problemas de desarrollo presenta?
La región de Antofagasta presenta diversos desafíos que merecen ser advertidos. Situada
en una zona de intensa actividad minea e industrial genera una gran presión sobre el
medio ambiente. Esta situación, inevitablemente, tiene un impacto negativo en la vida
regional de la población, por ejemplo, en la accesibilidad del agua potable, el
ecosistema acuático y la contaminación del suelo. Así mismo, la emisión de gases
contaminantes parte de la industria minera y otros sectores productivos provoca la
contaminación del aire y el agua genera un impacto negativo en la salud humana y en
los recursos naturales.
Otros desafíos que surgen entorno a las dinámicas territoriales son en relación con los
modos de organización de la vida y el bienestar de las ciudades. El gobierno de
Antofagasta se enfrenta a una serie de desafíos importantes, relacionados con la
urbanización y ruralidad de las comunas, las repercusiones del centralismo a nivel
territorial y burocrático, tales como la elevada concentración de población en las
capitales regionales, la marginalidad territorial y desigualdades sociales, en términos de
clase, género, nacionalidad o etnia. Estos problemas tienen a su vez implicaciones en la
seguridad urbana, el acceso a los servicios básicos, instituciones y justicia.
En Antofagasta, los desequilibrios de género son pronunciados. La población es
predominantemente masculina, una realidad enraizada en el sector minero
históricamente dominado por hombres. Como consecuencia, la región presenta una
clara desigualdad de oportunidades entre hombre y mujeres en todos los ámbitos de la
sociedad, incluyendo el acceso a la educación, la participación política y el mercado
laboral. Las mujeres se encuentran en mayor medida fuera del mercado de trabajo.
Por otro lado, la región también enfrenta a desafíos económicos, como la alta
dependencia a la minería y la necesidad de diversificar su base productiva. En el futuro
deberán encontrar nuevas formas de crecimiento económico e invertir en otros sectores
que puedan impulsar su economía.
En razón con lo anterior es necesario indagar en las brechas de desarrollo que presenta
la región de Antofagasta en relación con los ODS que aluden a temas de sostenibilidad
económica, social y medioambiental. De esta manera, las iniciativas en la región se
distribuyen de la siguiente manera: un 38,6% se centra en el ODS 11 de Ciudades y
comunidades sostenibles; un 16,5 en el ODS 10 de Reducción de las desigualdades;
un 9,9% en el ODS 12 de Producción y consumo responsable. Le siguen un 7,0%,
ODS 4 Educación de calidad, un 5,2% ODS 8 Trabajo decente, un 4,8% ODS 6
Agua limpia y saneamiento y un 4,1% ODS 16 Paz, justicia e instituciones sólidas.
En cambio, las iniciativas que tienen que ver con el ODS 3 Salud y bienestar, ODS 7
Energía asequible y ODS 5 Igualdad de género son las más rezagadas.
El ODS N.º 1 de Fin de la Pobreza busca “poner fin a la pobreza en todas sus formas
en todo el mundo”. En los últimos años, la región de Antofagasta ha ido perdiendo su
habilidad para combatir la pobreza. En el año 2013, la tasa de pobreza por ingresos
representaba un 3,9%, pero aumentó significativamente en 2020 a un 8,80%. No
obstante, fue en el año 2022 cuando se redujo al 7,60%, siendo esta la primera vez que
los porcentajes regionales estaban por encima de los nacionales (6,5%), mostrando una
recuperación más lenta que la tendencia del país (IPPUCN, 2023). Las ciudades dentro
de la región de Antofagasta también experimentaron notables variaciones,
principalmente las zonas con mayor población rural (Ollagüe y Taltal) y migrante
(Antofagasta) que aumentaron notablemente sus niveles de pobreza, producto del
contexto de pandemia (Paéz, et al.,2023).
En el caso de la pobreza multidimensional, la región ha experimentado una tendencia en
aumento. En 2015, la región de Antofagasta era la segunda con menor pobreza
multidimensional en el país, con una tasa del 13,92%, pero se incrementó
progresivamente hasta llegar al 17,1% en el año 2022, superando la medio nacional. A
su vez, fue la única región que vio aumentada sus niveles de pobreza respecto al 2020
(Páez et, al., 2023). Un aspecto que puede estar contribuyendo al empeoramiento de la
pobreza son los problemas asociados a la habitalidad, al estado de la vivienda y al
entorno de estas, especialmente entre población extranjera. Los migrantes van ocupando
áreas devaluadas y deterioradas del entorno urbano, como campamentos (asentamientos
informales autoconstruidos) ubicados en las periferias de las ciudades, donde el acceso a
servicios basicos, como la atención médica, alimentos o agua potable se ve
considerablemente limitado (Arriagada- Sickinger y Contreras-Gatica, 2023).
El ODS N.º 8 de Trabajo Decente y Crecimiento Económico, está directamente
relacionado con la “promoción del crecimiento económico y sostenible, el pleno empleo
y productivo y el trabajo decente para todos”. La recesión económica provocada por la
pandemia del COVID-19 generó un gran impacto en el país, siendo el desempleo una de
las mayores preocupaciones para la población. La región decreció un 2% respecto de
2019 y el país, un 6,1%. En el año 2022 las tasas se ajustaron a su promedio histórico
llegando a un 1,4%, mostrando un crecimiento por debajo de la comparativa nacional
del 2,4% (BCCh, 2023).
Siguiendo en línea con lo anterior, si bien los altos niveles de PIB per cápita son
mayores al contexto nacional – expansión de la producción minera–, la tendencia en los
últimos años muestra un crecimiento negativo. Sin embargo, la informalidad laboral y
los ingresos reales de las personas empleadas muestran mejores resultados que en el
contexto nacional. En el año 2021, la tasa de informalidad fue de 22,3% en la región,
mientras que en el país fue de 27,2%, y el promedio de los ingresos reales fue de
$768.000 en la región, mientras que en el país fue de $739.000 (IPPUCN, 2023).
El ODS N.º 10 de Reducción de las desigualdades promueve “reducir las
desigualdades en los países y entre ellos”. Aunque sea una región muy rica en recursos
naturales y productiva económicamente, persisten marcadas desigualdades respecto a la
distribución y concentración de dicha riqueza.
Los ingresos per cápita de los hogares del 40% más vulnerables de la población, son de
$159.930, frente al promedio nacional de $135.142. En todo el periodo, se observa que
la Región de Antofagasta ha superado notoriamente a los ingresos del país, sin embargo,
no se ha recuperado respecto a los niveles prepandemia, mientras que en el contexto
nacional sobrepasan levemente los niveles de 2017
En el mismo sentido, el coeficiente de Gini es levemente inferior en Antofagasta (0,46)
en comparación a la media nacional (0,49). No obstante, siguen siendo valores
significativamente altos según los estándares internacionales, donde 0 índica la máxima
igualdad de ingresos, y la variable 1 representa la máxima desigualdad (Páez et, al.,
2023).
El ODS N.º 9 de Industria, innovación e infraestructura, busca “construir
infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y
fomentar la innovación”. En una región minera como Antofagasta, las inversiones en
infraestructura y gastos en investigación son un elemento clave para mejorar la
diversificación productiva y la económica regional sostenible.
El gasto en I+D+I en la región de Antofagasta representa solo el 0,1% del PIB, mientras
que a nivel nacional alcanza aproximadamente un 0,3%, lo que muestra un atrasa de la
región. También se observan brechas en la disponibilidad de capital humano avanzado,
como el número de personas con doctorado, el porcentaje de investigadores y la
proporción de empresas dedicadas a la investigación científica (IPPUCN, 2023).
El ODS N.º 3 de Salud y Bienestar tiene como objetivo “garantizar la vida saludable y
promover el bienestar para todos a cualquier edad”. Chile ha logrado alcanzar las metas
establecidas en cuanto a Mortalidad Materna e Infantil, situándose actualmente con
indicadores similares a los de países desarrollados.
En 2019, la tasa de mortalidad materna a nivel nacional fue de 10,9 mujeres por cada
100.000 nacidos vivos y de 12,8 para la región de Antofagasta. Asi mismo, la tasa de
mortalidad infantil a nivel nacional fue de 5,57 menores de 1 año por cada 1000 nacidos
vivos y de 4,56 para la región, valores muy inferiores si se evalúan con las cifras de
América Latina y el Caribe, 68 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos (OPS,
2023).
Por otro lado, una de las enfermedades transmisibles que genera mayor preocupación en
la región de Antofagasta es el VIH, el cual afecta con mayor incidencia a las regiones
del norte que al resto del país. En el año 2022, la región registró una tasa de 38,8 nuevos
casos de VIH por cada 100.000 habitantes, convirtiéndose en la tercer cifra regional más
elevada nacional, superando significativamente a la media del país, de 25 casos por cada
100.000 habitantes.
En el caso de las enfermedades no transmisibles (cáncer, diabetes, enfermedades
respiratorios o cardiovasculares, etc.) la región de Antofagasta muestra mejores
parámetros que el resto del país, marcando en el año 2022 una tasa de 203, 93 casos por
cada 100.000 habitantes (IPPUCN, 2023)
El ODS N.º 11 de Ciudades y Comunidades Sostenibles busca “lograr que las
ciudades y los asentamientos urbanos sean inclusivos, seguros, resilientes y
sostenibles”. La región de Antofagasta se caracteriza por su elevada concentración
poblacional en las capitales regionales y centros urbanos, asi como problemas de
cobertura de servicios básicos.
Desde el año 2021 hasta principios de 2023, las hectáreas ocupadas por campamentos
subieron un 213%, pasando de 89 a 135 en la región (Ponce-Philimon y Hernández,
2023). Cabe destacar que un rasgo característico de los campamentos es que el 72,9%
están constituidos principalmente por familias de inmigrantes.
En cuanto al acceso al transporte público y la seguridad vial en la región de Antofagasta,
el 92,3% tiene fácil acceso al transporte público, cifra similar a la media nacional, que
es del 93%. Por otro lado, el 94,4% de los residuos sólidos urbanos son descargados en
instalaciones controladas, como centros de reciclaje o rellenos sanitarios (IPPUCN,
2023).
El ODS N.º 16 de Paz, Justicia y Ciudadanía, busca “promover sociedades pacíficas e
inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justifica para todos y
crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”.
Las tasas de homicidio en el norte de Chile sobrepasan la media nacional. En concreto,
la región de Antofagasta tiene la tercera tasa de homicidios más elevada del país,
alcanzado 9,4 muertes por cada 100.000 habitantes. Por otro lado, en el año 2022 la tasa
de violencia física (delitos de lesiones leves y graves) fue mayor en la región de
Antofagasta, 506 por cada 100.000 habitantes, que en el país, 378, y la violencia sexual
fue menor en la región 82,9, que a nivel nacional, 93,4 (IPPUCN, 2023).
Asi mismo, un factor crucial en el análisis de la delincuencia es la percepción de
inseguridad. El 35,1% de la población manifiesta sentirse segura caminando sola por la
calle, y esta inseguridad afecta más a mujeres, un 23,5% que a hombres (48,3%)
(IPPUCN, 2023).