Los cables USB se organizan por el tipo de conector USB
Cable USB A: Es cable más común. Casi todos los cables USB suelen tener, al
menos, un conector tipo A en uno de sus extremos, para poder conectarlo a nuestro
PC. De la misma manera, nuestro PC suele tener varios puertos USB con este tipo
de conector, a los que conectar sus correspondientes cables. Con la llegada del
estándar USB 3.X, los cables que pueden emplear a fondo este tipo de conexión se
pueden identificar por tener la lengüeta de posición en color azul ( como puedes
observar en la imagen).
Cable USB mini A: Se trata del mismo tipo que el cable anterior, pero con un
conector mini USB A. Hace años se empleaba bastante para conectar aparatos
electrónicos, como las cámaras de fotos al ordenador.
Cable USB micro A: Exactamente igual a los anteriores modelos, pero con un
conector micro USB A.
Cable USB B: Este cable se suele emplear para conectar impresoras u otros
periféricos. A este respecto, los cables USB B que emplean el estándar USB 3.X
suelen ser algo diferentes, dado que suelen llevar, aparte del color azul
característico de las lengüetas de posición, un conector extra en su parte superior.
Cable USB mini B: Mismas características que el cable USB B, pero con un
conector más pequeño.
Cable USB micro B: También conocido como micro USB, este es el cable más
común para conectar ciertos dispositivos a nuestro ordenador, como teléfonos
móviles o tablets. De hecho, aparte de la versión que todos conocemos de este tipo
de cable, el cable que emplea el estándar USB 3.X suele llevar en uno de los
costados un conector auxiliar que se encarga de proporcionar alimentación extra a
aquello que estemos conectando (super speed). Este tipo de conector es común
emplearlo en ciertos periféricos que requieren una mayor cantidad de alimentación,
como las carcasas USB para discos duros externos.
Cable USB C: Este nuevo tipo de cable presenta la novedad de poder ser insertado
en el conector hembra en cualquier posición, dado que es completamente simétrico
en su diseño. Sin embargo, también es el cable más problemático. Y decimos esto
porque, al ser capaz de mover una mayor cantidad de corriente eléctrica, los cables
USB C muy baratos suelen ser propensos a generar cortocircuitos cuando los
conductores internos del cable fallan.