LA AUTOESTOPISTA FANTASMA
Esta leyenda urbana lleva circulando siglos, adaptándose a los distintos medios de
transporte. Consiste básicamente en que una mujer hace autostop al borde de una
carretera: Un coche se detiene y se sube a la parte de atrás. Al llegar a una peligrosa
curva, la autoestopista advierte del peligro. Cuando el vehículo ha rebasado la curva, la
mujer ha desaparecido misteriosamente. Luego, el conductor, o conductor y copiloto, se
entera de que en ese punto murió trágicamente una mujer. En algunas versiones, la
pasajera no avisa del peligro y el coche sufre un accidente y mueren conductor o
pasajeros, aunque siempre queda algún superviviente, claro, para poder contar
la historia. En nuestro país la fatídica curva se ubica en el puerto de la Cruz Verde, un
paso de montaña de la sierra de Guadarrama, y se dice que hay otra curva con su
fantasma en el puerto de Galapagar.
También hay variaciones en las que el autoestopista es un padre angustiado que tiene
que llegar como sea al lecho de su hijo moribundo. O ancianas siniestras que anuncian el
fin del mundo. A veces es una novia vestida de blanco que murió el día de su boda.
Vamos, que hay versiones para todos los gustos.
Hace unos años, se hizo viral un vídeo de apariencia casero que espantó a medio
Portugal. Estaba rodado desde dentro de un coche en el que viajaban tres amigos. El
vehículo recogía en mitad de la noche a una joven, Teresa Fidalgo, y sufre un accidente.
Según los créditos murieron dos de los tres amigos. En realidad, era un fragmento del
vídeo A Curva que su director, David Rebordão, quiso promocionar por internet. Causó
furor en redes sociales, muchos creyeron que era real. Fue tal la conmoción que el
director tuvo que aclarar la situación.
Westend61
Ya sea por venganza, o por advertir de un peligro, en la ciudad o en entornos rurales, la
dama de blanco siempre visita de noche.
EL HOMBRE DE LOS SUEÑOS
Todo sucedió en Nueva York en 2006. En aquella ciudad, un psiquiatra recibió en su
consulta a una paciente. Pues bien, la joven le contó que había soñado en varias
ocasiones con desconocido que tenía una incipiente calva, las cejas muy gruesas y los
labios extremadamente finos, en especial el superior.
El psiquiatra, mientras escuchaba a la joven, dibujó el retrato del sujeto, pero sin darle
mayor importancia dejó el dibujo sobre la mesa. La cosa se complicó cuando otros dos
pacientes le confesaron haber soñado con un personaje muy parecido al descrito
previamente por la chica. El psiquiatra decidió hacer copias del dibujo y se lo mandó a
varios compañeros de profesión, y el resultado le dejó helado, ya que el número de
personas que habían soñado con él no paraban de aumentar. Para tomar cartas en el
asunto, crearon una página web para registrar todas las apariciones. Te vas a quedar tú
también helado: descubrieron que el misterioso hombre se había metido en los
sueños de cerca de dos mil personas... en plan Freddy Krueger.
Ten mucho cuidado con lo que sueñas...
- ELIAS ORTIZ
- IRWIN MOSQUERA
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