Historia Ib La Gran Depresión en America
Historia Ib La Gran Depresión en America
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Yolanda Carpio F.
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La Gran Depresión en América (mediados de la década de 1920 a 1939)
Antecedentes:
Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial
La Primera Guerra Mundial tuvo consecuencias económicas profundas y duraderas al poner fin al
orden económico internacional existente desde la segunda mitad del siglo XIX. Supuso un descenso
demográfico directo e indirecto de alrededor del 10% de la población europea y de un 3.5% del
capital existente. Desde el punto de vista financiero, el conflicto bélico conllevó un gasto público
descomunal en Europa financiado por deuda pública tanto interna como externa que supuso la
multiplicación por seis de la deuda ya existente; también generó la creación de dinero, lo que supuso
una fuerte presión inflacionista.
En el transcurso de la guerra, diversas naciones no participantes en el conflicto como Estados
Unidos y Japón se apoderaron de algunos mercados internacionales, tradicionalmente dominados
por los europeos, que en ese momento centraban sus esfuerzos industriales en la producción
militar. En el sector agrícola, la demanda exterior de productos alimenticios de los países
participantes creció durante la guerra, lo que estimuló la producción agrícola de los países neutrales,
que al acabar la guerra y volver a la situación anterior vieron cómo contaban con una oferta excesiva
de productos agrícolas, lo que forzó una reducción de los precios en este sector, que sufrió grandes
pérdidas.
La guerra también estableció un nuevo mapa político de Europa con nuevas fronteras que trastocó
la estructura económica y comercial del continente, al romper mercados y perder eficiencia
económica, con lo que fueron necesarias nuevas inversiones.
Las reparaciones económicas impuestas por los vencedores de la guerra a los derrotados fueron
astronómicas. La cantidad fijada para Alemania por el Comité de Reparaciones, en 1921, fue de
132 000 millones de marcos de oro, lo que significaba, en su momento inicial, el pago anual del 6%
del producto interno bruto (PIB) de ese país. Los acreedores cobraron solo una pequeña parte de
las deudas, a costa de que la economía internacional perdiese oportunidades de fortalecimiento y
crecimiento.
Crecimiento de Estados Unidos
Tras el final de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos experimentó un fuerte crecimiento
económico, y desplazó a Gran Bretaña del liderazgo económico mundial. Durante los años previos
a la Gran Depresión se incrementó en aquel país la producción y la demanda de sus productos, con
una profunda transformación productiva dominada por la innovación tecnológica. Del optimismo y
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de la bonanza económica también participó la Bolsa, que vivió un prolongado incremento de las
cotizaciones, lo que permitió la formación de una burbuja especulativa, financiada por el crédito.
Desde antes del verano de 1929, varios indicadores macroeconómicos habían empezado a sufrir un
suave descenso, sin que los economistas de la época lo detectaran y se tomaran las medidas
preventivas adecuadas.
Causas:
En 1925, la economía mundial se hallaba bastante equilibrada: la producción había vuelto al nivel
de antes de la Primera Guerra Mundial, la cotización de las materias primas parecía estabilizada y
los países que atravesaban un periodo de alta coyuntura eran numerosos. Sin embargo, no era un
retorno a la belle époque. Una serie de equilibrios tradicionales quedaban alterados: la producción
y el bienestar progresaban de manera espectacular en unas partes (Estados Unidos, Japón),
mientras que en otras (en particular, en el Reino Unido) perdida la prosperidad anterior a la guerra,
la población vivía abrumada por el desempleo y las crisis endémicas.
Al mismo tiempo, los estadounidenses complicaban de singular manera la posición de los
europeos. La deuda internacional no podía pagarse sino con oro o mercancías, y los
estadounidenses frenaban sus importaciones de Europa con los nuevos derechos de aduana, cada
vez más elevados, al tiempo que utilizaban su superioridad para imponer sus exportaciones a
Europa.
PLAN DAWES Y PLAN YOUNG:
Por otra parte, los Estados Unidos disponían de las mayores reservas de oro del mundo y, para
mantener el patrón oro, hubo de conceder cuantiosos préstamos a Europa. Tal fue el origen de los
planes Dawes y Young.
El patrón oro es un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una
determinada cantidad de oro. El emisor de la divisa garantiza que pueda dar al poseedor de sus
billetes la cantidad de oro consignada en ellos.
En 1924, la economía estadounidense vivía en plena era de prosperidad, y la guerra europea la
acrecentó: durante tres años sucesivos, los Estados Unidos fueron los proveedores de un mercado
casi ilimitado, mientras las potencias europeas se aniquilaban entre sí. La capacidad industrial de los
Estados Unidos también había aumentado considerablemente, y su agricultura progresaba a
idéntico ritmo.
Se denomina Plan Dawes al programa establecido el 9 de abril de 1924, bajo el auspicio de
los Estados Unidos para conseguir que los aliados vencedores de la Primera Guerra Mundial (sobre
todo Reino Unido, Francia, y EE. UU.) consiguieran sus reparaciones de guerra establecidas en
el Tratado de Versalles, mientras a la vez se buscaba estabilizar la economía de Alemania y evitarle
mayores perjuicios como resultado de dichos pagos.
Antecedentes:
En 1919, el tratado de Versalles estableció el principio de que las naciones derrotadas en la guerra
deberían indemnizar a los vencedores por sus pérdidas de guerra y había creado una Comisión de
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reparaciones (REPKO), como encargada de fijar la suma a pagar por este concepto. La comisión cifró
en 1921 la cantidad a pagar por Alemania en 132 000 millones de marcos oro y estableció también
el calendario de pago del importe fijado. El problema de las reparaciones alemanas se encontraba
ligado con el pago de las deudas existentes en algunos países aliados, principalmente Italia, Francia
y Bélgica con Inglaterra y Estados Unidos, originados también por la guerra. Muchos países aliados
esperaban el cobro de las reparaciones alemanas para completar sus pagos hacia Estados Unidos.
Muy pronto resultó claro que Alemania, en puertas de la hiperinflación, no se encontraba en
condiciones de hacer frente a sus obligaciones. En 1923 la situación económica de Alemania se había
hecho más difícil porque Francia y Bélgica exigieron un rápido pago de la compensación de guerra
establecida y para tal fin se procedió a la Ocupación del Ruhr, (mayor región industrial del Europa)
a lo que respondieron los alemanes con un sabotaje económico y con la emisión inorgánica de
moneda para pagar la deuda de guerra, lo cual generó una hiperinflación que desvalorizó los montos
pagados como indemnización a franceses y belgas, pero que a la vez dificultó más la vida cotidiana
de la población alemana.
Elaboración del plan:
En diciembre de 1923, británicos, franceses y alemanes llegaron al acuerdo de nombrar una
comisión que sería presidida por Charles G. Dawes, el primer director de la Oficina del Presupuesto
de Estados Unidos, la comisión debía considerar las formas de equilibrar el presupuesto alemán,
estabilizando la moneda y fijando un nivel nuevo y viable de reparaciones anuales. Los expertos
comenzaron su trabajo en enero de 1924 y el plan Dawes se sometió a la Comisión de Reparaciones
en abril de ese mismo año.
El plan estipulaba que entre 1924 y 1929 la deuda sería abonada de una forma asumible para la
economía alemana, fijándose de esta forma un pago inicial de mil millones de marcos-oro anuales,
de los cuales ochocientos vendrían a ser cubiertos por un préstamo exterior y los pagos se elevarían
hasta dos mil quinientos millones de marcos en en 1929, los pagos se complementarían
posteriormente con una cifra que se fijaría de acuerdo con la situación de la economía alemana.
Asimismo, se estableció que franceses y belgas se retirarían del Ruhr y que sólo podrían adoptarse
medidas como la ocupación del Ruhr, en caso de flagrante incumplimiento por parte de Alemania y
únicamente con el acuerdo unánime de todos sus acreedores. Para sustentar las reparaciones de
guerra se abandonó la iniciativa de requisar materias primas y bienes muebles fijadas en el Tratado
de Versalles (pues ello impediría a la larga el sostenimiento de la economía alemana) y por el
contrario las reparaciones se financiarían con impuestos al consumo, tributos aduaneros y derivados
de la explotación de los ferrocarriles. Una importante fuente de financiación para la economía
alemana serían los préstamos de dinero realizados directamente por EE. UU.
Las consecuencias del plan:
El nuevo plan alivió en parte la carga que implicaban las reparaciones de guerra para la economía
alemana, estimuló las inversiones extranjeras en este país y ayudó a que los industriales germanos
contasen con financiamiento para volver a participar en los mercados mundiales con productos
manufacturados.
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No obstante, el Plan Dawes fijaba un movimiento de dinero que se sostenía casi exclusivamente
en la marcha de la economía de EE. UU.: bancos estadounidenses otorgaban fondos para que su
Gobierno los prestase a Alemania, el Gobierno alemán usaba gran parte de esos fondos para pagar
las indemnizaciones de guerra a otros países europeos (como Gran Bretaña, Francia y Bélgica) y
estos a su vez usaban las reparaciones abonadas por Alemania para pagar a EE. UU. su propia deuda
de guerra (generada porque desde 1917 Estados Unidos se había convertido en prestamista de los
Gobiernos de la Triple Entente, además de venderles gran cantidad de productos manufacturados
durante la guerra y después de ella).
Antes de 1929, los años de prosperidad de EE. UU. influyeron en el desarrollo del plan, pues los
estadounidenses no presionaban al Reino Unido ni a Francia (ni a Alemania) para devolver las
deudas de guerra, y esto repercutía en las reparaciones que Alemania debía pagar a Francia (las
cuales empezaban a reducirse sustancialmente). Esto hace que se elabore una reforma del Plan
Dawes en la que Alemania había de pagar durante 59 años 2 000 000 de marcos/oro (fijando una
paridad con el oro por si seguía devaluándose la moneda).
Sin embargo, la imposibilidad de que Alemania hiciese frente a estas deudas hizo que el Plan Dawes
no se pudiese aplicar satisfactoriamente. El Crack del 29 motivó que los bancos estadounidenses no
pudiesen seguir prestando dinero a Alemania lo que influyó también en las reparaciones abonadas
por los alemanes a Gran Bretaña y Francia; el colapso del comercio mundial hizo que EE. UU.
tampoco pudiera recibir pago alguno por parte de sus antiguos aliados europeos. Ante esta situación
adversa, el Plan Dawes quedó pronto sustituido por el Plan Young.
El Plan Young fue un programa establecido entre 1929 y 1930, para resolver el problema de
las reparaciones de guerra impuestas a Alemania al finalizar la Primera Guerra Mundial, mediante
el Tratado de Versalles de 1919. El Plan Young sustituyó al Plan Dawes de 1924, que fijaba montos
elevados de pago anual en calidad de reparaciones de guerra. En cuanto se hizo evidente
que Alemania nunca podría cumplir tales compromisos por un plazo indefinido, los países
vencedores de la Gran Guerra decidieron buscar otras alternativas.
Elaboración y ejecución del plan:
Un comité, establecido por el "Comité Aliado de Reparaciones", se reunió en la primera mitad
de 1929 y emitió su primer informe el 7 de junio de ese año. El comité tenía como representantes
de Estados Unidos a los banqueros Owen D. Young, J. P. Morgan Jr. y Thomas W. Lamont; el informe
que éstos emitieron fue recibido con grandes objeciones de Gran Bretaña y tras arduas
negociaciones, se terminó de elaborar el plan el 31 de agosto de 1929. Una conferencia de los países
vencedores en La Haya terminó por adoptar el plan en enero de 1930.
El Plan Young postulaba que el total de reparaciones de guerra sumaba 26.350 millones
de dólares estadounidenses a ser pagados por Alemania en un plazo de 58 años y medio,
descartando los alcances del Plan Dawes que no contenía una aproximación del plazo por el cual
subsistiría la deuda. Una finalidad del Plan Young era establecer cuánto dinero pagaría Alemania
como reparaciones de guerra, y por cuánto tiempo. Para ello el Plan Young dividió el pago anual
alemán en fracciones de 473 millones de dólares estadounidenses. Un tercio de esta suma se
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pagaría incondicionalmente y el resto del pago podría postergarse hasta el año 1988. Para este
financiamiento se contaba con que el gobierno de Alemania utilizara su presupuesto nacional y un
impuesto sobre los transportes.
Entre otras medidas, el Plan Young fijaba que debía establecerse un "banco internacional de
depósitos", con la finalidad de manejar las transferencias internacionales de dinero surgidas de
estas reparaciones, lo cual se hizo en enero de 1930.
Durante las negociaciones y la adopción del Plan Young, ocurrió el Crack del 29 en Wall Street el
24 octubre de 1929, que trajo graves consecuencias. Primeramente, este acontecimiento causó que
los bancos de Estados Unidos retirasen sus fondos de Europa y luego que anularan los créditos que
hacían viable el Plan Young (Este plan, al igual que el Plan Dawes, se basaba en préstamos bancarios
estadounidenses hacia Alemania). La caída en el nivel de las importaciones y exportaciones hizo que
el comercio mundial disminuyera en dos tercios hacia 1933, afectando a todos los países del mundo
de un modo u otro.
Debido a la Gran Depresión, Estados Unidos aprobó el 17 de junio de 1930 la Ley Hawley-
Smoot aumentando los aranceles a los productos importados, impulsando un proteccionismo que
dificultaba más aún el comercio internacional. Esto perjudicó gravemente a países europeos que
comerciaban con Estados Unidos; en Alemania, país industrializado pero muy dependiente del
comercio mundial, el desempleo alcanzaba el 33,7% en 1931 y el 40% en 1932.
Herbert Hoover
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Herbert Clark Hoover fue el trigésimo primer presidente de los Estados Unidos (1929-1933) cuyo
mandato estuvo marcado por la grave crisis del 29.
La crisis de la Gran Depresión:
Desde 1925, la actividad de la Bolsa de Nueva York había evolucionado tan vertiginosamente como
la producción industrial del país. La cotización de las acciones subía regularmente de año en año, y
fueron numerosos los estadounidenses que hallaron en la especulación de la bolsa la fuente de
una rápida fortuna: la fiebre de operar a la bolsa tentaba a todos los estratos de la población de
modo irresistible, tanto rentistas y jubilados como aprendices, que ignoraban todo lo relativo a la
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industria, a la economía y a la misma bolsa. Todo el mundo consideraba que la economía del país se
encaminaba hacia niveles insospechados, y todos estaban persuadidos con que las "mejores
acciones" podían conseguirse con muy poco dinero, pensando que debía aprovecharse de aquella
buena suerte antes de que pudiera terminarse.
La Gran Depresión causó el hundimiento de gran parte de la economía estadounidense, con el
consiguiente empobrecimiento de la población; no obstante, la reacción general del presidente
Hoover fue tratar de evitar el pánico financiero y considerar a la Gran Depresión como una crisis
pasajera. Intentó combatir la Gran Depresión impulsando el trabajo voluntario, desarrollando
grandes obras públicas como la presa Hoover, promoviendo medidas proteccionistas como la ley
arancelaria Smoot-Hawley, aumentando el máximo del impuesto a la renta del 25% al 63% o
incrementando el impuesto sobre la renta corporativa.
Su pérdida de prestigio y popularidad se evidenció en las siguientes elecciones presidenciales de
noviembre de 1932, a las cuales Hoover se presentó para la reelección, aunque intuyendo que sus
probabilidades eran muy reducidas frente a su rival del Partido Demócrata, Franklin Delano
Roosevelt.
Comienza la crisis:
La continua demanda hizo subir las acciones a alturas increíbles, y pronto la cotización en la bolsa
fue pura especulación, que nada tenía de común con la auténtica solvencia de la sociedad y los
estadounidenses empezaron a operar en la bolsa con dinero prestado.
Una acción de cien dólares nominales podía obtenerse solo por diez, mientras el resto, llamado
"excedente" -o sea, noventa dólares-, se pagaba a crédito. Si la acción seguía subiendo, todo iba
perfectamente: un alza del 10 por ciento, esto es, que pasara de 100 a 110 dólares proporcionaba
al accionista un beneficio neto del 100 por ciento sobre los 10 dólares que en realidad había
desembolsado. En cambio, si la acción bajaba en un 5 o en un 10 por ciento, el corredor
bursátil exigía nuevo pago al contado, y si el cliente no podía hacer frente al mismo, se veía obligado
a vender con pérdidas, con el fin de cubrirse él y cubrir a otros posibles acreedores Entre los
pequeños especuladores -decenas de millares de ciudadanos-, eran muy pocos los que poseían
reservas de liquidez apreciable.
Desarrollo de la Crisis:
El crac bursátil
Multitud reunida en la intersección de Wall Street con Broad Street al enterarse de la quiebra de la bolsa en 1929
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La crisis se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa de Wall Street de 1929
(conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el
Jueves Negro), y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo.
Las cotizaciones perdieron todo cuanto habían ganado durante años, pequeños especuladores
quedaron arruinados y tuvieron que vender con enormes pérdidas, y al cundir el pánico los
grandes capitalistas se encontraron también con dificultades.
En tan crítico momento, los primeros bancos del país y los corredores de bolsa más destacados
intentaron salvar los negocios y reunieron 240 millones de dólares para sostener las cotizaciones
mediante compras masivas, y en aquella sola jornada cambiaron de mano trece millones de
acciones.
Tan desesperada tentativa produjo solo resultados de carácter momentáneo; el lunes 28 de
octubre, se produjo un nuevo descenso de 30 a 50 puntos, y al día siguiente -que pasó a la historia
con el nombre de "Martes Negro" fue la jornada más sombría de Wall Street. El pánico fue absoluto:
en pocas horas, dieciséis millones y medio de acciones se vendieron con pérdidas a un promedio del
40 por ciento.
La quiebra de la Bolsa de Nueva York fue el momento más dramático de una crisis sin precedentes;
de todos modos, el derrumbamiento de Wall Street no fue el prólogo ni la causa de la crisis
económica mundial, fue solo su más espectacular síntoma.
Los primeros indicios de recesión se dejaban sentir ya en los países productores de materias
primas, mientras Wall Street vivía aún en plena euforia, primer síntoma de la falta de vigilancia y
prevención de las situaciones cambiantes, por exceso de confianza. La depresión tenía causas
múltiples: tras un periodo de fuerte expansión, sobrevino una crisis de coyuntura y adaptación, que
podría decirse "normal", pero que estalló con violencia inaudita. De todas formas, aquella crisis
"normal" hasta cierto punto, era asimismo estructural, resultado de la guerra y sus funestas
consecuencias, tales como la presión fiscal, las deudas de guerra y las reparaciones alemanas
La quiebra estadounidense no fue en sus comienzos sino una quiebra de índole bolsística, el brusco
estallido y desmoronamiento de un mito creado por los especuladores; no obstante, sus
consecuencias fueron hondas y duraderas. Las personas arruinadas a causa del derrumbamiento de
la bolsa de valores limitaron sus gastos, los afortunados que todavía disponían de algún capital
quedaron atemorizados y se negaban a invertirlo de nuevo, y las fuentes de crédito se agotaron. Las
consecuencias de todo ello fueron fatales en general para Europa y en particular para la economía
alemana, que dependía casi por entero de los préstamos de los Estados Unidos a corto plazo.
La quiebra del sistema bancario
La inexistencia en los Estados Unidos de un sector bancario fuerte de ámbito nacional y la quiebra
inicial de algunos bancos hizo que la crisis bancaria se extendiera por todo el país, lo que multiplicó
los efectos de la crisis. La Reserva Federal era la única que podía haber evitado una caída en cadena
de los bancos mediante concesión de liquidez de forma masiva a los bancos, pero los gestores de la
Reserva Federal, muy al contrario, redujeron la oferta monetaria y subieron los tipos de interés, y
provocaron una oleada masiva de quiebras bancarias. Esta reducción de la oferta monetaria
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también provocó el inicio de un proceso deflacionista (reducción fiduciaria destinada a la bajada
generalizada de los precios y aumento del valor del dinero) y la reducción drástica del consumo y el
comienzo de una intensa depresión.
Efectos de la crisis:
La depresión subsiguiente fue la peor de la historia estadounidense. Durante al menos tres años y
medio todos los indicadores sociales y económicos reflejaron un progresivo deterioro de la
situación. En 1932 el producto interno bruto (PIB) había disminuido un 27 por ciento, y la producción
industrial, un 50 por ciento. La inversión ni siquiera alcanzaba para el mantenimiento de las
instalaciones existentes. Bajo estas presiones, el sistema bancario acabó por derrumbarse. En 1933,
el desempleo llegó al 25 por ciento. Solo en 1940 se recobró el nivel de producción previo a 1929, y
esto se debió al estallido de la II Guerra Mundial. Durante los primeros años de la depresión, entre
1929 y 1932, el índice general de precios en los Estados Unidos disminuyó el 35.6 por ciento.
Muchos economistas piensan que este proceso de deflación fue responsable de la profundidad y
duración de la depresión, y también parece probable que esta prolongada deflación solo fue posible
por la política del Sistema de Reserva Federal de disminuir la oferta monetaria.
Los sectores más gravemente afectados por la depresión fueron la agricultura, la producción de
bienes de consumo y la industria pesada. Esto provocó que ciudades como Detroit y Chicago, que
dependían de la industria pesada, sufrieran la crisis con más intensidad. A su vez, hubo ciudades
dependientes de una sola industria que terminaron totalmente arruinadas, el sector de la
vivienda estaba también saturado de casas vacías cuyos propietarios no habían podido hacer frente
a las hipotecas. La agricultura fue el sector más deprimido de la economía, y los productores habían
disminuido sus ingresos en un 70 por ciento. Gran parte de las cosechas no se vendían, y
comenzaron a disminuir la producción demasiado tarde. A su vez, como la gran mayoría de los
pequeños agricultores estaban endeudados, se veían forzados a vender sus productos o a perder
sus propiedades.
La difusión de la crisis:
La depresión estadounidense de la actividad económica fue acompañada por una reducción
adicional del préstamo hacia el extranjero y una fuerte contracción de la demanda de
importaciones. Esto produjo una gran reducción del flujo de dólares hacia Europa y el resto del
mundo. Dada la importancia de Estados Unidos en la economía mundial, el impacto de su crisis
sobre el resto del mundo fue fuerte; por eso se dice que Estados Unidos exportó su crisis.
Prácticamente todos los países padecieron declives tanto en la producción industrial como en el PIB,
y la URSS fue la principal excepción al estar aislada del capitalismo moderno.
A principios de 1931, si bien persistía la deflación y la desocupación era alta, los países más
afectados eran los exportadores de materias primas, y varios de ellos debieron abandonar el patrón
oro. Sin embargo, con la quiebra del Credit Anstalt, el principal banco de Austria, se produjo una
fuga de capitales en Alemania, Gran Bretaña y en los Estados Unidos, quien decidió terminar con el
patrón oro. Hacia finales de 1932, casi todos los países del mundo lo habían hecho.
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Alemania, logró una moratoria en el pago de las reparaciones de la deuda, pero igual decidió
aumentar las tasas de interés. Esto provocó una profundización en la caída de la actividad
económica y un incremento de la desocupación. La devaluación del marco fue descartada por temor
a la inflación. La alta desocupación creó un clima de conflictividad social y política que allanó el
camino a la llegada de Hitler al poder. Gran Bretaña, por su parte, abandonó el sistema monetario
tradicional dejando flotar la libra, esto produjo su depreciación. Esto fue la demostración del
liderazgo británico y permitió que la economía británica se recuperara.
Los países buscaron una salida individual a la crisis al desaparecer la cooperación financiera. Esto
produjo un deterioro de los términos de intercambio y significó el descenso de los precios de las
materias primas respecto a los productos manufacturados. En un contexto de escasez de crédito, el
resultado para los países periféricos fue la pérdida de reservas y la depreciación del tipo de cambio.
Los países periféricos adoptaron dos tipos de políticas: las pasivas y las activas. La pasividad fue el
mantenimiento de la ortodoxia monetaria y cambiaría con respecto a los países centrales, y fue
realizado por países pequeños con alta dependencia del mercado como Haití, Honduras y Panamá.
Las políticas activas fueron modificar el tipo de cambio, controlar las importaciones,
intervencionismo estatal e industrialización por sustitución de importación. Estos fueron el caso
de Argentina, Brasil y Uruguay.
El hundimiento del comercio internacional
Uno de los factores de propagación de la crisis fue el hundimiento brutal del comercio internacional;
que llegó a perder dos terceras partes del valor alcanzado en 1929. Este descalabro del comercio
trasladó los efectos de la crisis hasta aquellos países que tenían sus economías abiertas al exterior.
Las políticas comerciales proteccionistas encabezadas por Estados Unidos y Gran Bretaña que
desencadenaron una guerra comercial que junto con la bajada de la demanda por la propia
depresión redujo el comercio mundial. Durante la década se tomaron diversas medidas:
Acuerdos bilaterales: buscaban el equilibrio entre las cuentas mutuas de dos países que
querían mantener alto el nivel de comercio sin movilizar oro ni divisas. Un ejemplo son los
acuerdos de compensación que consistía en una forma moderna de trueque en los cuales no
era necesario ningún tipo de movimiento monetario. Otro tipo de acuerdo bilateral era el
clearing, que consistía en abrir una cuenta en cada país a través de los cuales se efectuaban los
pagos por exportación e importación. Alemania fue uno de los que utilizó estos dos tipos de
acuerdos. Finalmente, los acuerdos de pagos, que se establecían entre países con tipo de
cambio fijo y países con controles de cambio, buscaban resolver los problemas de deudas
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congeladas e intereses impagos de los últimos países. Fueron utilizados preferentemente por
Gran Bretaña.
Aranceles al comercio: las tarifas fueron el mayor obstáculo para el intercambio internacional
de bienes. Incluso Gran Bretaña, país con fuerte tradición liberal, aprobó una ley de derechos
de importación que imponía una tasa del 10% sobre todas las importaciones fuera de
la Commonwealth.
La recuperación de los Estados Unidos:
El primer New Deal:
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New Deal (literalmente en español «Nuevo trato») es la política intervencionista puesta en marcha
por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt para luchar contra los efectos de la Gran
Depresión en Estados Unidos. Este programa se desarrolló entre 1933 y 1938 con el objetivo de
sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y redinamizar
una economía estadounidense herida desde el crac de 1929 por el desempleo y las quiebras en
cadena.
Al asumir Franklin D. Roosevelt la presidencia en 1933 se aprobaron rápidamente varias leyes en
el Congreso como fondos asistenciales para desocupados, precios de apoyo para los agricultores,
servicio de trabajo voluntario para desempleados menores de 25 años, proyectos de obras públicas
en gran escala, reorganización de la industria privada, , financiación de hipotecas, seguros para los
depósitos bancarios y reglamentación de las transacciones, el New Deal, había sido elaborado
durante la carrera presidencial por un grupo de intelectuales, que Roosevelt reunió en torno suyo,
conocidos como el "Brains Trust".
En un discurso radial Roosevelt informó la población sobre la reapertura de los bancos incitando
a depositar ya que no se corrían más riesgos, por lo que varios individuos volvieron a depositar. La
recuperación de los bancos no fue más que el preludio de una revisión a fondo del sistema
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financiero, gravemente distorsionado desde 1929 por la contracción del crédito, el incremento de
las deudas y el impago de las hipotecas.
Otro problema era el desempleo. La primera medida adoptada en este terreno fue la creación de
campamentos de trabajo donde los desempleados realizaban tareas de conservación de parques
naturales y otros espacios verdes. Si bien el Gobierno federal encaró la realización de obras públicas,
estas no llegaron a compensar la enorme reducción experimentada por el gasto a nivel estatal y
municipal. El New Deal nunca dispuso de un programa concreto para bajar la desocupación
mediante obras públicas ya que se carecían de proyectos de antemano y la planificación requería
tiempo. Los proyectos debían autofinanciarse lo que hacía difícil su elaboración. Además, para lograr
el máximo beneficio social había que emplear a la mayor cantidad de mano de obra posible, ya sea
calificada como no calificada por lo que estos empleos eran tachados de constituir en la práctica
una auténtica limosna. No solo el New Deal no pudo disminuir considerablemente el desempleo,
sino que los trabajos otorgados eran precarios al tratarse de obras públicas que por su propia
naturaleza no duraban mucho tiempo.
Gran parte de las inversiones del New Deal procedían de los impuestos, ya que, de otro modo, el
gobierno federal tendría que haber aceptado un déficit presupuestario. Esto significaba que una
parte del dinero destinado a pagar el sueldo de los nuevos empleados se deducía del salario del que
disfrutaba de un empleo. Esto comprueba que Roosevelt desconocía de fondo las medidas
recomendadas por Keynes ya que este indicaba que el aumento de gasto, y, en consecuencia, del
déficit era algo positivo en épocas de crisis.
Otro problema gravísimo, era el bajo y permanente nivel de las rentas agrícolas. Era necesario
aumentar los precios y ello se conseguía disminuyendo la producción agraria.
El segundo New Deal
Se implementó en el segundo mandato de Franklin D. Roosevelt y consistió en la promulgación
de una ley sobre la vivienda, la puesta en marcha de la seguridad social, la creación de organismos
de planificación regional, el respaldo a los sindicatos y un sistema fiscal más progresivo con
impuestos más elevados a los ingresos y a la riqueza.
En estas circunstancias, el gobierno cometió un grave error económico que retrasaría en dos años
la recuperación. En 1936, el ritmo de expansión era acelerado y los precios subieron rápidamente.
Temiendo un auge especulativo, Roosevelt puso fin al déficit presupuestario y al año siguiente la
economía se sumió en una depresión que no sufría ningún otro país y aumentó el desempleo. Tan
pronto como el gobierno redujo los gastos, los empresarios perdieron la confianza y dejaron de
invertir. Roosevelt seguía sin entender la política fiscal, pensaba que era la obra pública y no el
déficit presupuestario lo que promovía el empleo. Los gastos federales aumentaron en 1938 pero l
a medida que el desempleo se prolongaba, crecía la impopularidad de Roosevelt.
Detractores del” New Deal" Impacto de este en el Sistema político y económico de Estados
Unidos.
La mayor parte de la legislación del Nuevo Trato fue rechazada como inconstitucional por la
Suprema Corte de Justicia, y esto hizo que invalidara tanto la ley de ajuste agrícola como la de la
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recuperación industrial; y por tanto se obligó al congreso a aprobar nuevas leyes que permitan
alcanzar por lo menos una parte de la legislación.
En su época encontró importantes rechazos y oposiciones, principalmente por su carácter
intervencionista en la económica, por crear déficits con los que pagar los programas (la media anual}
desde 1931 hasta el final de la década fue de un tres por ciento) y también porque no hay
unanimidad a la hora de valorar la efectividad de algunos programas.
A pesar de estas oposiciones y estas dificultades, el New Deal permitió a los Estados Unidos volver
a encontrar una economía casi saneada. Por eso cuando Roosevelt se postuló en 1936 para un
segundo periodo., pudo proclamar que su política económica había tenido éxito; lo que le valió para
que fuese relegido, considerando que tenía una nueva oportunidad para proseguir su programa.
POLITICA MONETARIA
Roosevelt devaluó fuertemente el dólar con el objetivo de que aumentasen los precios de los
productos por efecto de la devaluación, a la vez que se trataba de conseguir un aumento de las
exportaciones al tener el dólar un menor valor frente a otras monedas, lo que convertía a los
productos americanos en más asequibles en el extranjero. Esta decisión, sin embargo, provocó el
fracaso de los esfuerzos internacionales por lograr un equilibrio financiero mundial.
Para afrontar este problema se crearon instituciones de nuevo cuño, destinadas a la creación de
empleo y a la financiación de los subsidios de paro que se establecieron como medio de asegurar
unos mínimos recursos económicos a la población en paro, que además sirviesen de acicate para el
estímulo de las compras y de la producción. Destacan, en este sentido, los organismos creados para
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tareas de conservación de la naturaleza y para la realización de obras públicas, que fueron los
grandes creadores de trabajo, llegando hasta los 4 millones de empleos
El estímulo empresarial:
Póster del NRA con el águila azul. Este emblema era exhibido en escaparates, envases y avisos publicitarios.
La NRA determinaba que las industrias crearan "normas de sana competencia" para evitar así la
"competencia destructiva", y ayudar a los trabajadores a fijar salarios mínimos y topes máximos
para las horas de trabajo. También permitía que los líderes de las industrias fijaran precios mínimos
de manera colectiva. Todas estas medidas buscaban asegurar ingresos mínimos a los trabajadores
para así sostener el poder adquisitivo de éstos (de acuerdo a los postulados típicos del
keynesianismo) y al mismo tiempo impedir pérdidas financieras de las grandes industrias, evitando
que muchas industrias quebraran y que el desempleo aumentara como consecuencia.
15
La idea fundamental detrás de la NRA fue la urgencia de dictar normas básicas de regulación de
las industrias de EUA o Estados Unidos para evitar que la Gran Depresión las perjudicase. Para
evitar estas dificultades, se permitió que el gobierno practicase un fuerte intervencionismo en
cuanto a la fijación de precios, permitiendo que las grandes firmas manufactureras establecieran
precios y costos mínimos con el fin de evitar los riesgos de la inflación o la deflación.
Pese a estas intenciones, hubo desde sus inicios una fuerte animadversión hacia la NRA, acusada
de ser la herramienta de un intento de economía planificada que resultaba inaceptable dentro del
típico capitalismo estadounidense, impidiendo la libre competencia en el mercado. Otras críticas
apuntaban a que la fijación de precios mínimos significaba apoyar la ineficiencia de ciertas
industrias que de otra manera no habrían sobrevivido.
Existía un fuerte consenso entre la administración de Roosevelt respecto al fracaso de la NRA al ser
acusada de crear monopolios y oligopolios en la práctica, por cuanto los "códigos" impuestos a las
grandes empresas establecían una fuerte intervención del gobierno federal pero a la vez imponían
a las pequeñas empresas una serie de reglas difíciles de cumplir para participar en el
mercado (como las reglas de producción o fijar precios mínimos), perjudicando la libre
competencia y favoreciendo la arbitraria concertación de montos de producción y precios de venta
entre diversas industrias.
Tras este traspié, la NRA suspendió sus operaciones, mientras el presidente Franklin D.
Roosevelt sufría así su primera gran pugna con la Corte Suprema de EE. UU. No obstante, las
normas establecidas por la NRA en favor de los trabajadores (sobre salarios y horas de trabajo)
continuaron mayormente vigentes.
Naturaleza y eficacia de las soluciones aplicadas en Canadá: Mackenzie King y R.B Bennett
La Gran Depresión mundial de principios de la década de 1930 fue un impacto social y económico
que dejó a millones de canadienses desempleados, hambrientos y, a menudo, sin hogar. Pocos
países se vieron tan afectados como Canadá durante lo que se conoció como los "años treinta",
debido a la fuerte dependencia de Canadá de las exportaciones de materias primas y agrícolas,
combinada con una devastadora sequía en el campo conocida como Dust Bowl. Las pérdidas
generalizadas de empleos y ahorros finalmente transformaron el país al desencadenar el nacimiento
del bienestar social, una variedad de movimientos políticos populistas y un papel más activista del
gobierno en la economía.
RESULTADOS ECONOMICOS
Para 1930, el 30% de la fuerza laboral estaba sin trabajo y una quinta parte de la población pasó a
depender de la asistencia del gobierno. Los salarios cayeron, al igual que los precios. El Gasto
Nacional Bruto había disminuido 42% desde los niveles de 1929. En algunas áreas, el descenso fue
mucho peor. En las zonas rurales, dos tercios de la población se encontraban en situación de
socorro.
Otro daño fue la reducción de la inversión: tanto las grandes empresas como los particulares no
querían ni podían invertir en nuevas empresas.
16
En 1932, la producción industrial estaba solo al 58% del nivel de 1929, el segundo nivel más bajo
del mundo después de Estados Unidos, y muy por detrás de naciones como Gran Bretaña, que solo
lo vio caer al 83% del nivel de 1929. El ingreso nacional total cayó al 55% del nivel de 1929,
nuevamente peor que cualquier otro país que no sea Estados Unidos.
Impacto:
El viaje a Ottawa
17
depresión al mismo tiempo que una parte significativa de la clase trabajadora, incluidos los
desempleados, clamaba por la acción colectiva.
Los comunistas encabezaron numerosas huelgas y protestas, muchas de las cuales culminaron en
violentos enfrentamientos con la policía. Algunos de los notables incluyen una huelga de mineros
del carbón que resultó en el motín de Estevan en Estevan. Aunque el número real de militantes del
Partido Comunista siguió siendo pequeño, su impacto fue muy desproporcionado con respecto a su
número, en gran parte debido a la reacción anticomunista del gobierno, especialmente las políticas
del primer ministro RB Bennett, quien prometió aplastar al comunismo en Canadá con un " talón
de hierro de la crueldad ".
Estos conflictos disminuyeron después de 1935, cuando el Partido Comunista cambió de estrategia
y los conservadores de Bennett fueron derrotados. No obstante, la agitación y el malestar
persistieron durante toda la depresión, marcados por enfrentamientos periódicos, como una huelga
de brazos caídos en Vancouver que terminó con el "Domingo Sangriento ". Estos acontecimientos
tuvieron consecuencias de gran alcance en la configuración del entorno de la posguerra.
Educación:
Los presupuestos escolares se recortaron mucho en todo el país. En Ontario, no se contrataron
nuevos maestros. Sin embargo, sus salarios cayeron y los hombres que de otro modo habrían
aceptado trabajos comerciales de mayor categoría compitieron cada vez más contra las mujeres.
No se contrató a mujeres casadas porque era injusto que una familia tuviera dos trabajos escasos
que necesitaban el sostén de la familia. Las maestras, que habían logrado grandes avances en la era
1910-20, se vieron discriminadas. Los sindicatos de docentes estaban prácticamente indefensos
durante la crisis, incluso en Ontario, donde eran más fuertes.
Politica laboral
Las grandes corporaciones respondieron invirtiendo en maquinaria y automatización más caras,
contratando trabajadores menos calificados para atender el equipo automatizado y ajustando sus
líneas de productos a los gustos cambiantes de los consumidores. Sin embargo, las empresas más
pequeñas utilizaron una gestión científica "taylorizada" probada por el tiempo o realizaron cambios
poco sistemáticos. Las huelgas eran demasiado riesgosas a principios de la década de 1930 y la
oportunidad de encontrar un trabajo mejor se había reducido drásticamente. En 1935, sin embargo,
la influencia de los sindicatos estadounidenses militantes se extendió por la frontera y los sindicatos
canadienses se volvieron más contundentes y armoniosos.
La caída de la Bolsa de Valores de Nueva York y dados los estrechos vínculos económicos entre los
dos países, el colapso afectó rápidamente a Canadá. A los males del campo se sumaron los de
Ontario y Quebec, cuyas industrias manufactureras eran ahora víctimas de la sobreproducción. Se
produjeron despidos masivos y otras empresas se hundieron en la quiebra. Este colapso no fue tan
agudo como el de Estados Unidos, pero fue el segundo colapso más agudo del mundo.
Canadá sí tuvo algunas ventajas sobre otros países, especialmente su sistema bancario
extremadamente estable que no tuvo fallas durante toda la depresión, en comparación con más de
9,000 pequeños bancos que colapsaron en los Estados Unidos.
18
Canadá resultó gravemente perjudicado por su dependencia de los productos básicos, cuyos
precios cayeron más del 50%, y por la importancia del comercio internacional. En la década de 1920,
aproximadamente el 25% del Producto Nacional Bruto canadiense se derivaba de las exportaciones.
La primera reacción de Estados Unidos fue aumentar los aranceles a través de la Ley de tarifas
Smoot-Hawley, promulgada el 17 de junio de 1930. Esto afectó a la economía canadiense más que
a la mayoría de los demás países del mundo, y Canadá tomó represalias aumentando sus propias
exportaciones y cambiando negocios al Imperio.
En una airada respuesta a Smoot-Hawley, Canadá acogió con satisfacción la introducción británica
del proteccionismo comercial y un sistema de preferencias del Commonwealth durante el invierno
de 1931-32 ayudó a Canadá a evitar el incumplimiento externo de su deuda pública durante la Gran
Depresión. Canadá tenía un alto grado de exposición a la economía internacional, lo que dejó a
Canadá susceptible a cualquier recesión económica internacional. El inicio de la depresión creó
déficits críticos en la balanza de pagos, y fue en gran parte la extensión de la protección imperial
por parte de Gran Bretaña lo que le dio a Canadá la oportunidad de aumentar sus exportaciones al
mercado británico. En 1938, Gran Bretaña importaba más del doble del volumen de productos de
1929 de Australia, mientras que el valor de los productos enviados desde Canadá se duplicó con
creces, a pesar de la dramática caída de los precios. Por lo tanto, el mercado británico jugó un papel
vital para ayudar a Canadá y Australia a estabilizar su balanza de pagos en las condiciones
económicas inmensamente difíciles de la década de 1930.
Reacción del Gobierno:
Cuando comenzó la Depresión, Mackenzie King era Primer Ministro. Creía que la crisis pasaría, se
negó a proporcionar ayuda federal a las provincias y solo introdujo esfuerzos moderados de ayuda.
Nuevo acuerdo
El gobierno de Bennett, que derrotó a Mackenzie King en las elecciones de 1930, inicialmente se
negó a ofrecer ayuda o alivio a gran escala a las provincias, para gran enojo de los primeros ministros
provinciales, pero finalmente cedió y comenzó un tipo de "New Deal" canadiense de alivio en 1935.
En 1937, lo peor de la Depresión había pasado, pero dejó su huella en el panorama económico del
país. El Atlántico canadiense vio especialmente afectado. Terranova (un dominio independiente en
ese momento) estaba en quiebra económica y política y renunció al gobierno responsable al volver
al control británico directo.
Los veteranos de la Primera Guerra Mundial se basaron en una historia de activismo político de
posguerra para desempeñar un papel importante en la expansión del bienestar social patrocinado
por el estado en Canadá. Argumentando que sus sacrificios durante la guerra no habían sido
recompensados adecuadamente, los veteranos afirmaron que tenían derecho a la protección
estatal contra la pobreza y el desempleo en el frente interno, los veteranos lucharon por una
compensación y reconocimiento por su servicio de guerra, e hicieron de sus demandas de empleo y
seguridad social una parte central de la política social emergente.
19
Culpar a Bennett: una caricatura política de 1931 sugiere que los liberales no se habían responsabilizado de sus propios errores.
Bennett, un exitoso hombre de negocios occidental, hizo campaña sobre aranceles elevados y
gastos a gran escala. Se iniciaron más programas de trabajo y otros de asistencia se convirtieron en
mucho más grandes. Sin embargo, esto condujo a un gran déficit federal. Bennett se volvió
cauteloso ante los déficits presupuestarios en 1932 y recortó drásticamente el gasto federal. Esto
solo profundizó la depresión ya que los empleados del gobierno se quedaron sin trabajo y se
cancelaron los proyectos de obras públicas.
Una de las mayores cargas para el gobierno fue el Canadian National Railway (CNR). El gobierno
federal se había apoderado de varios ferrocarriles desaparecidos y en quiebra durante la Primera
Guerra Mundial y la década de 1920. La deuda que asumió el gobierno fue de más de $ 2 mil
millones, Debido a la disminución en el comercio, la CNR también comenzó a perder cantidades
sustanciales de dinero durante la Depresión y tuvo que ser rescatada por el gobierno.
Con la caída del apoyo y la depresión solo empeorando, Bennett intentó introducir políticas
basadas en el New Deal de Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos. Algunos de los esfuerzos
federales tuvieron éxito: la Ley de Acuerdo de Acreedores de Compañías y la Ley de Acuerdo de
Acreedores de Agricultores, que ofrecían alternativas a la quiebra para empresas en dificultades,
se consideraron constitucionales por la Ley de Acuerdo de Acreedores de Agricultores de
Referencia.
El fracaso en ayudar a la economía llevó a la derrota de los conservadores federales en las
elecciones de 1935 cuando los liberales, todavía dirigidos por Mackenzie King, regresaron al poder.
El público en general perdió la fe tanto en el Partido Liberal de Canadá como en el Partido
Conservador de Canadá. . Esto provocó el surgimiento de un tercero: la Cooperative Commonwealth
Federation (un partido socialista que logró cierto éxito antes de unirse al Congreso Laboral
Canadiense en 1961, convirtiéndose en el Nuevo Partido Democrático)-.
Pasado lo peor de la Depresión, el gobierno implementó algunos programas de ayuda como la Ley
Nacional de Vivienda y la Comisión Nacional de Empleo y estableció Trans-Canada Airlines (1937,
el predecesor de Air Canadá). Sin embargo, fue necesario hasta 1939 y el estallido de la guerra para
que la economía canadiense volviera a los niveles de 1929.
Recuperación:
La recuperación canadiense de la Gran Depresión avanzó lentamente. la recuperación canadiense
tiene importantes diferencias con la de Estados Unidos. En Estados Unidos, la productividad se
recuperó rápidamente, mientras que la población activa permaneció deprimida durante la década.
20
En Canadá, el empleo se recuperó rápidamente, pero la productividad se mantuvo muy por debajo
de la tendencia. Esta disminución se debe a la reducción sostenida del comercio internacional
durante la década de 1930.
Fue necesario el estallido de la Segunda Guerra Mundial para sacar a Canadá de la depresión. A
partir de 1939, una mayor demanda de materiales en Europa y el aumento del gasto del gobierno
canadiense crearon un fuerte impulso para la economía. Esto coincidió con la recuperación de la
economía estadounidense, que creó un mejor mercado para las exportaciones y una nueva afluencia
de capital muy necesario.
Rol de la mujer:
El papel principal de las mujeres era el de amas de casa; sin un flujo constante de ingresos
familiares, su trabajo se volvió mucho más difícil en lo que respecta a la alimentación, la ropa y la
atención médica. En Canadá, la mitad de las mujeres católicas romanas desafiaron las enseñanzas
de la Iglesia y utilizaron anticonceptivos para posponer los nacimientos. Entre las pocas mujeres en
la fuerza laboral, los despidos eran menos comunes en los trabajos administrativos y generalmente
se encontraban en trabajos de manufactura liviana. Sin embargo, existía una demanda generalizada
de limitar a las familias a un solo trabajo remunerado, de modo que las esposas pudieran perder el
empleo si su esposo estaba empleado. Las mujeres ocupaban entre el 25% y el 30% de los puestos
de trabajo en las ciudades. Las mujeres educadas tenían una gama limitada de trabajos, como el
trabajo de oficina y la enseñanza. Se esperaba que una mujer dejara un buen trabajo cuando se
casara. El 18 de octubre de 1929 las mujeres canadienses celebraron por fin haber adquirido el
estatus de “personas”.
Emily Murphy no sólo fue una incansable luchadora por los derechos de las mujeres: en 1916
consiguió ser la primera mujer juez no ya de Canadá, sino de todo el Imperio británico. Pero esa
victoria fue rápidamente contestada después de su primer caso. Emily había declarado culpable a
su primer enjuiciado, y este había apelado a la sentencia diciendo que la juez, como mujer, no era
legalmente una persona.
De hecho, la ley era incluso algo peor, porque a las mujeres las declaraba susceptibles de recibir
penas y castigos, pero sin tener como contrapartida ni derechos ni privilegios.
Junto con otras cuatro mujeres, Emily luchó para cambiar su condición legal, y el 18 de octubre de
1929 finalmente lo consiguieron. Desde entonces fueron conocidas como “Las Cinco Famosas” y
fueron consideradas líderes en educación para las reformas sociales y los derechos de las mujeres.
Consecuencias para Latinoamérica: En Latinoamérica al igual que en el resto del mundo, la
consecuencia de la Crisis bursátil de Nueva York se hizo sentir con una particular fuerza que sin
sospecharlo se traduciría (si se quiere) en el punto de partida en el camino de la industrialización de
los países latinoamericanos.
Durante muchos años en Latinoamérica la importación (en todos sus renglones) fue esencial para
lograr la satisfacción de los mercados internos, pero para 1930 luego del colapso de muchas de las
empresas extranjeras establecidas en suelo latinoamericano dada la crisis, se genera una nueva
visión con respecto a la expansión del mercado interno y se comienza a analizar la posibilidad de
21
adquirir la capacidad de producir internamente lo que se importaba (mayormente de los EEUU) a
fin de poder prescindir de los productos extranjeros que tenían sus mayores mercados en América
Latina.
Los países que más rápido se fueron adhiriendo a este nuevo proceso fueron aquellos que antes de
la crisis ya habían conseguido un crecimiento económico aceptable y que algún modo habían
logrado diversificar un poco más sus economías.
Sin embargo, aún y cuando la producción nacional se incentivó significativamente durante la
década de 1930 y 1940 y se llegó a la fabricación de bienes de consumo final, los niveles de
importaciones no sufrieron ningún cambio ya que si bien se habían dejado de importar mayormente
productos acabados ahora se necesitaba maquinaria, insumos y en fin todo aquello que se
necesitaba para producir lo que ahora se producía internamente.
INDUSTRIALIZACION POR SUSTITUCION DE IMPORTACION
La industrialización por sustitución de importación (llamada también ISI) es un modelo económico,
adoptado en América Latina y en otros países en desarrollo con posterioridad a la Primera Guerra
Mundial y el período de posguerra de la Segunda Guerra Mundial. La falta de productos elaborados
provenientes de las naciones europeas industrializadas durante las guerras mundiales, e incluso
durante la Gran Depresión, fue un estímulo para esta política, que también se puede definir como
el dejar de importar productos extranjeros y comenzar a consumir los producidos en el país de
origen.
La teoría estructuralista de la ISI que se preocupa del crecimiento, la inversión, el empleo y la
distribución en el largo plazo, más que de la eficiencia estática como tal, tiene también bases
históricas claras. Su raíz explícita está en una interpretación del desarrollo de la economía de
América Latina durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial que vivió la experiencia de
sustitución de importaciones en las dos décadas previas como un proceso espontáneo de los
gobiernos y las empresas para responder al desplome externo (Rodríguez, 1980). Más que una
estrategia consciente dirigida a la industrialización y al manejo macroeconómico de la demanda, se
entendió que este proceso era resultado de la utilización de la capacidad manufacturera instalada
cuando las importaciones disminuyeron.
La política de sustitución de importaciones contribuyó a diversificar la capacidad industrial de la
región y a atender con producción interna sus necesidades de bienes de consumo y una parte de los
bienes intermedios y de capital. Estuvo acompañada de un proceso de inversión y de transformación
productiva y tecnológica. En algunos países la ISI fue más acentuada que en otros. La agricultura, en
especial en Argentina, Brasil, y Chile se benefició de la aplicación de modernas tecnologías y formas
de producción en el cultivo de la tierra. Mientras que los países de América Central y el Caribe y los
andinos se mantuvieron rezagados al no modernizar su agricultura y seguir con el modelo primario-
exportador, lo que diferenció por un lado a los países del Cono sur donde alcanzaron notable
desarrollo las actividades vinculadas a la energía, las comunicaciones, el transporte y otros servicios,
que lograron desarrollar una vigorosa y temprana clase media, con un mercado interno amplio
resultado de la ISI, y por otro lado los países andinos y de Centro América que continuaron con el
22
modelo primario exportador, sin desarrollar una clase media, caracterizándose por la profunda
división de clases entre una pequeña élite y amplios sectores campesinos e indígenas pobres y la
concentración de la renta y la riqueza en viejas élites rentistas opuestas a cualquier tipo de
innovación tecnológica, política o social. El resultado de estos esfuerzos fue el acelerado crecimiento
de América Latina que, en conjunto, alcanzó durante este período y al amparo de la industrialización
sustitutiva una tasa media de expansión superior al 5,4% anual, que superó no solamente su ritmo
histórico de crecimiento sino también el de otras regiones del mundo, con inclusión de la mayoría
de los países industrializados. Solamente el Japón y los exportadores de petróleo registraron índices
mayores de crecimiento.
23
una enorme resistencia de la banca privada, que se transformó en un conflicto inter-regional
escalando hasta causar la renuncia de la Junta el 9 de enero de 1926.
Segunda Junta de Gobierno Provisional
la Segunda Junta de Gobierno Provisional no llegaría a cumplir tres meses y se disolvería el 31 de
marzo de 1926.
Humberto Albornoz, ministro de Hacienda de la Segunda Junta Provisional, convocó a los
banqueros durante febrero y marzo de 1926 para que analizaran la situación económica del Ecuador
e hicieran recomendaciones. Los banqueros diagnosticaron como causa principal de la crisis el
excesivo gasto del gobierno y la merma de la producción. Recomendaron suprimir estas causas,
apoyar a los bancos y a su moneda y llamar a una misión extranjera para asesorar en asuntos
financieros. El gobierno, mientras tanto, prestó atención a las recomendaciones de Kemmerer, el 1
de abril, el Ejército dispuso el cese de la Junta y nombró presidente provisional a Isidro Ayora, quien
aceptó bajo la condición de que los militares no interviniesen en su gobierno.
Isidro Ayora Cueva (03 de abril de 1926-24 de agosto de 1931)
[Link]
Sin apoyo de los partidos y con el respaldo de las Fuerzas Armadas, Ayora gobernó con mano dura:
restringió la libertad de prensa, clausuró definitivamente "El Guante" de Guayaquil y
temporalmente "El Día" de Quito.
La Misión Kemmerer presentó al Gobierno las leyes del Banco Central, monetaria, general bancario,
de regulación de los contratos de préstamos sobre tierras, de presupuesto, de reestructuración de
la contabilidad del Estado y de creación de la Contraloría General, de revisión del impuesto a la
renta, de revisión de la administración de aduanas, y de revisión de los derechos sobre exportación
de tagua. Presentó reformas al Código Penal en puntos de falsificación y circulación de cheques
fraudulentos, reformas a los artículos de la Constitución.
Entre 1914 y 1926 el país había gastado alrededor de 20 millones de dólares con escasos
resultados. Kemmerer sostenía que esto perjudicó al Ecuador porque había empleado en obras
públicas los fondos dedicados al pago de la deuda externa. La Misión recomendaba que en el futuro
los proyectos de obras públicas se financiaran con préstamos extranjeros o inversiones extranjeras
directas o con capital privado de los ecuatorianos. Ecuador tenía que consolidar sus obligaciones,
renovar el servicio de la deuda y pagar regularmente. Los ecuatorianos debían aceptar el hecho de
24
que los inversionistas extranjeros esperaban obtener beneficios y debían considerar este costo
como una inversión necesaria para el desarrollo.
El Banco Central
Ayora promulgó la ley que establecía un nuevo valor para el sucre, y la que fundaba el Banco
Central del Ecuador. El valor de la moneda se fijó en cinco sucres por dólar, lo que significaba una
reducción del 41 por ciento respecto a lo que hasta entonces había válido legalmente el dólar. La
devaluación no produjo divisiones severas, pero golpeó al pueblo. También decretó el retorno al
patrón oro y derogó la Ley Moratoria vigente desde 1914 (emisión de billetes sin respaldo metálico).
El pueblo llamó al nuevo sucre "Ayora", y "Laurita" a la moneda de 50 centavos por el nombre de la
esposa del presidente. El 16 de junio de 1926, el presidente provisional congeló las reservas
metálicas de los bancos emisores y el 23 de ese mes estableció en Quito una Caja Central de Emisión
y Amortización, la Caja se limitó a emitir papel moneda "validado" de los antiguos bancos emisores.
La Caja era una institución privada con representación del Gobierno en la Junta Directiva. El
Gobierno preparaba así la creación del Banco Central y ponía un hecho consumado para que el
banco funcionara en Quito y no en Guayaquil, la capital financiera del Ecuador. Kemmerer logró que
al menos funcionara allí una Sucursal Mayor dotada de virtual autonomía. Neptalí Bonifaz fue
elegido presidente del Banco Central y Alberto Bustamante, gerente.
[Link]
25
La Constitución
El 9 de diciembre de 1928 se instaló una Asamblea Constituyente que nombró presidente interino
a Ayora, expidió el 26 de marzo de 1929 la decimotercera Constitución Política del Ecuador y eligió
al propio Ayora presidente constitucional de la República. La nueva Constitución daba más poder al
Congreso. Incorporó la enseñanza primaria y normal, la educación secundaria y superior. En materia
de garantías y derechos sociales fue la más avanzada de las constituciones hasta entonces expedidas
en Ecuador: hábeas corpus, voto de la mujer, limitación a la gran propiedad agrícola, igualdad de
los mal llamados "hijos ilegítimos", función social de la propiedad y representación de las minorías
políticas. Era patente el influjo del joven Partido Socialista recién fundado (1926). Y era también
patente el sentido de irrealismo: el nuevo Estado centralizador y repartidor del beneficio social
necesitaba de un Ejecutivo fuerte que impusiera el orden y exigiera el cumplimiento de las
obligaciones solidarias. La nueva Constitución debilitaba al Ejecutivo, ocasionaba la demagogia en
el Congreso y propiciaba la manipulación política de las entidades creadas para modernizar la
administración del Estado.
El sufragio femenino en Ecuador fue garantizado en la Constitución de 1929, convirtiendo
a Ecuador en el primer país de América Latina en dar a las mujeres el derecho al voto. El cambio
constitucional se dio luego de que la doctora Matilde Hidalgo solicitara votar en las elecciones
legislativas de 1924. La solicitud fue aceptada por el Consejo de Estado, convirtiéndola a su vez en
la primera mujer de América Latina en votar en una elección nacional.
En la década de los 20, los principales productos exportables del Ecuador eran el café, cacao y
tagua; el cacao representó más del 60% de las exportaciones totales. Los ingresos provenientes de
las aduanas ecuatorianas representaban alrededor del 40% de los ingresos públicos totales. La
inversión extranjera creció en el Ecuador de 8 a 12 millones. Antes de la Gran Depresión ya hubo la
crisis del cacao puesto que empezó a haber competencia de los países africanos y la plaga de la
“monilla” y” escoba de bruja “que dañó la fruta y afectó a nuestras exportaciones.
La Gran Depresión de los mercados en 1929 repercutió en la economía ecuatoriana: el déficit de
la balanza comercial llegó a cuatro millones de dólares, el Gobierno y el país se asfixiaban, y en la
década de 1930 las reformas de Kemmerer fueron modificadas y acomodadas a las prácticas
tradicionales del Ecuador. Ya en 1929 hubo malestar en las clases populares y en el campo, donde
penetraba el influjo del Partido Socialista que estructuraba y ampliaba el sentido de la tradicional
lucha de los indios. Los hacendados serranos y los arrendatarios de las haciendas de la Asistencia
Pública trasladaban los efectos de la depresión a los campesinos. Hubo levantamientos indígenas
duramente reprimidos en Colta y Columbe (Chimborazo), preludio de la multiplicada agitación
campesina del decenio de 1930
En 1929, el mundo entero entró en su peor depresión económica. El pánico que desató esa crisis
hizo que los inversionistas buscaran la seguridad de las monedas fuertes, lo que para el Ecuador
significó que muchos dólares salieran del país. Como en esa época teníamos un sistema de
convertibilidad, el Banco Central estaba obligado a entregar un dólar a cualquier persona que le
entregara cinco sucres. El problema con ese sistema era que mientras más sucres se convertían en
dólares, menos sucres existían en el sistema económico ecuatoriano. Si a eso de suma que los
26
precios de los bienes exportados cayeron todavía más que los precios de los bienes importados,
resulta que teníamos una balanza comercial negativa, de manera que por ahí también salían divisas
del país, pues -tanto en 1930 como en 1931- las importaciones superaron en al menos 25% a las
exportaciones. La salida de dólares produjo esta reducción de los sucres que circulaban en el
sistema. Entre junio de 1929 y diciembre de 1931 el circulante cayó en 32%. Esa fuerte contracción
fue, obviamente, la causa principal para la caída de los precios en ese período. Las deflaciones son
fenómenos complejos, que pueden producir daños a una economía. Cuando los precios caen, la
pregunta que se puede hacer cualquier productor es ¿para qué producir, si cuando esté terminado
el producto, valdrá menos que al iniciar el proceso? Otro problema con las deflaciones es que, tarde
o temprano, los ingresos también caen y eso vuelve más complejo el pago de préstamos o de
cualquier tipo de obligaciones no indexadas con los precios. Por todo esto, los primeros años de la
década de los 30 fueron especialmente difíciles. En palabras de la época, el Informe Anual del Banco
Central de 1930 decía que “por la ‘crisis’ que aflige a la mayoría de los países del mundo, han
determinado un nuevo decaimiento en las actividades generales de la nación y son, otra vez, causa
de inquietud y desconcierto para el provechoso desenvolvimiento de los negocios”. La inestabilidad
económica también se vio reflejada en inestabilidad política, cuando a mediados de 1931 Isidro
Ayora renunció a la Presidencia, la era juliana había llegado a su término. Fue sucedido por Luis
Larrea Alba, quien tres meses más tarde sería reemplazado por Alfredo Baquerizo Moreno.
(Comercio, 2015).
El sentimiento generalizado de la “caída de los negocios”, como puede advertirse a través de los
Boletines Mensuales del BCE que daban cuenta del fenómeno, se tradujo en demandas a los
gobiernos por créditos y estabilidad. Esta presión fue un elemento decisivo para la intervención de
Alfredo Baquerizo Moreno en el BCE, el abandono del “patrón oro” (8 febrero 1932), considerado
como un modelo rígido y, casi de inmediato, la incautación de giros (30 abril 1932) seguida de la
prohibición de importaciones, medida con la que se pretendía la “protección” de la producción
interna.
La historia de nuestro país está plagada de revoluciones y guerras fratricidas, producto en su
mayoría de las ambiciones y bajas pasiones de algunos políticos que no han tenido compasión por
la patria con tal de poder satisfacer sus pretensiones políticas y sus ansias de poder. Una de ellas
fue la que se inició en los últimos meses de 1931, cuando el conservador Neptalí Bonifaz triunfó en
las elecciones presidenciales de ese año.
Sus oponentes y los miembros de la extrema izquierda no pudieron resignarse a la pérdida y peor
aún aceptar su elección, por lo que se valieron de un ardid patriotero para influenciar en la decisión
popular, poniendo en duda su nacionalidad y acusándolo de haber declarado «en su despreocupada
juventud», ser ciudadano peruano.
Fue así que, el 22 de agosto de 1932, pese a su triunfo electoral legítimamente obtenido, el Congreso
Nacional lo declaró «No apto para ejercer la Presidencia de la República».
El 28 de agosto, al grito de «Viva la Constitución» el pueblo quiteño y la «Compactación Obrera» -
que lo había llevado al poder- se lanzaron a las calles para apoyar a los batallones que lo
respaldaban, y con heroica bravura enfrentaron a las fuerzas del Ejército Nacional que, desde
27
diferentes partes del país, y en cumplimiento a lo dispuesto por el Congreso, avanzaban para sofocar
la rebelión y tomarse la ciudad. A este suceso se le conoce como la “Guerra de los cuatro días”
Finalmente, gracias a la intervención del Cuerpo Diplomático la lucha cesó, y ambas partes firmaron
un armisticio en el cual declaraban que no había «ni vencedor ni vencido», aunque eso poco podía
importar ya a las dos mil víctimas que adornaban tétricamente las calles de Quito.
Así terminó esa triste jornada. Al día siguiente el país tiene un nuevo Encargado del Poder, el
Presidente del Senado Dr. Alberto Guerrero Martínez, quien asume esa función por cuarta vez en
su vida» (H. Oña Villarreal. - Fechas Históricas y Hombres Notables del Ecuador, p. 280).
De 1932 a 1937, el 'período de inestabilidad e inconvertibilidad se caracterizó por el rechazo al
patrón oro, el aumento de la oferta monetaria y el agresivo endeudamiento público. En este
contexto, el poder adquisitivo de los salarios pasó por tres etapas: antes de la crisis internacional
presentan una tendencia de aumento con ciertas fluctuaciones; al inicio de la Gran Depresión, de
1929 a 1932, aumentan de forma importante; en la tercera etapa, de 1932 a 1937, los salarios reales
disminuyen hasta ubicarse por debajo de los registrados en 1927. Se concluye que la evolución de
los salarios reales de Ecuador se asemeja a la registrada en América Latina.
Juan de Dios Martinez Mera (5 de diciembre de 1932-19 de octubre de 1933)
[Link]
28
oriental. Seis años más tarde, Colombia las canjeó con el Perú a cambio de un corredor que le daba
salida al Amazonas. El corredor fue denominado el trapecio de Leticia. Diez años más tarde, en 1932,
tropas peruanas ocuparon ese puerto fluvial de Leticia; estalló, en consecuencia, una guerra entre
Colombia y Perú. El populismo que irrumpía en la política ecuatoriana creía llegado el momento de
una alianza con Colombia. Ecuador y Colombia podían derrotar al Perú. Estos fuegos artificiales eran
estimulados por la propia Colombia, aunque nunca oficialmente. Martínez Mera obró con
prudencia, consultó a los organismos competentes, siguió el parecer del brillante canciller Quevedo
y se negó a hacer el juego a ninguna de las partes. El tiempo le dio la razón, pues a poco Colombia y
Perú hicieron las paces, y Perú devolvía el puerto usurpado. El gobierno de Martínez Mera evitó así
una guerra en territorio ecuatoriano y una alianza militar nunca propuesta oficialmente por
Colombia, vecino que a lo largo de la historia republicana se había manifestado, de ordinario,
indiferente a la causa ecuatoriana en su conflicto con el Perú.
La crisis internacional afectó a la evolución del comercio exterior y la actividad fisca, sin embargo,
al contrario de la región latinoamericana, el PIB real de Ecuador no registró decrecimiento de 1929
a 1934. Este dato nos lleva a proponer que la composición poblacional de Ecuador sirvió como
colchón de soporte durante los años de crisis. Por otro lado, cuando la región latinoamericana se
recuperaba del embate de la crisis internacional, a partir de 1933, Ecuador crecía por debajo de la
media. La causa más probable: la misma composición poblacional, la cual se convirtió en un peso
muerto que contuvo la recuperación económica de la nación.
El 9 de octubre, el directorio liberal abandonó a Martínez Mera. El Congreso lo acusó de haber
querido erigirse dictador, lo que era falso. El 17, destituyó al presidente. Se encargó el poder a
Abelardo Montalvo.
José María Velasco Ibarra (1 de septiembre de 1934-21 de agosto de 1935)
[Link]
Primera presidencia
Velasco triunfó en las Elecciones presidenciales de Ecuador 1934 por un gran margen, asumiendo
el cargo el 1 de septiembre de 1934. Nombró un gabinete liberal con un conservador en Relaciones
Exteriores. En su primer mensaje al Congreso presentó el plan de Gobierno: garantía a las libertades
públicas, respeto a la voluntad popular, laicismo en el sistema educativo oficial, pero benevolencia
con la libertad de enseñanza, esto es, con la educación particular predominantemente católica.
Pidió al Congreso que aprobara el plan económico elaborado por su ministro de Hacienda Victor
Emilio Estrada. Pidió también que estudiara a fondo un plan de obras públicas y la reforma de los
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códigos Civil y Penal más la reforma judicial, plan de Gobierno entorpecido por la pugna de poderes
entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La Cámara de Diputados rechazó el Plan integral de Estrada, quien presentó la renuncia. El
Congreso criticó la política internacional con Colombia, cuya amistad buscaba el Gobierno. Esta
doble pugna generó una lucha entre Velasco Ibarra y la prensa liberal y socialista. El Debate, diario
quiteño que defendía los principios conservadores y pretendía que Velasco coartara la enseñanza
laica, se convirtió en encarnizado opositor.
El primer mandato se caracterizó por la puesta en marcha de una serie de decisiones, una de estas
fue el intentó de realizar una reforma agraria con la división de las grandes haciendas: Impulsó la
agricultura con canales de riego y caminos vecinales, contrató la aduana y el muelle de Guayaquil;
reabrió la Escuela Politécnica Nacional, pero desde el 18 de diciembre de 1934 hasta el 18 de febrero
de 1935 clausuró la Universidad Central por no responder a la misión de ética y cultura a la que se
debía.
En su corta presidencia el Ecuador ingresó a la Sociedad de Naciones, se construyó la carretera
Cuenca-Loja, y se creó el salón para exposiciones en Quito.
El último tercio del año 1934 se caracterizó por el alza extraordinaria y rápida de las divisas
extranjeras. De acuerdo con el Decreto Legislativo del 9 de diciembre de 1933, el BCE juzgó
conveniente intervenir en la revalorización del sucre, para lo cual remitió a los EEUU la cantidad de
un millón de dólares en oro físico, ofreciendo al mercado giros sobre el exterior a un tipo
descendente, hasta fijar el dólar en S/. 10,50. Pero al promediar marzo de 1935, se inició con fuerza
la demanda de giros sobre el exterior, que redujo las reservas del BCE, provocando la atención del
gobierno. A fin de remediar la situación, que además causaba alarma pues el exceso en la demanda
de giros hizo pensar que el BCE restringía sus créditos, el gobierno conformó una Junta Mixta de
funcionarios, banqueros y ciudadanos, que coincidieron en la necesidad de conservar el tipo de
cambio fijado por el BCE, lo que condujo a la expedición del Decreto Ejecutivo No. 188 del 8 de abril
de 1935, que introdujo un nuevo mecanismo institucional a fin de controlar el exceso de
importaciones frente a las exportaciones: se crearon los Comités Bancarios, como organismos
encargados de regular el crédito y conciliar la colaboración entre el BCE y los bancos comerciales; y
se estatuyó la obligación de consignar una suma no menor al 25%, en los bancos comerciales, como
garantía de las importaciones. Es decir, se estableció el sistema de “depósitos previos” para las
importaciones.
Arroyo del Río, presidente del Congreso, que sabía que el pueblo y también algunos diputados
respaldaban al presidente, decidió dar la batalla en el Senado para destituirlo, pidiendo la
intervención del Ejército 'para controlar el orden y proteger la vida de los legisladores'. Ante la
negativa del ministro de Defensa, Arroyo suspendió las sesiones del Senado. Velasco Ibarra decretó
la disolución del Congreso el 20 de agosto de 1935 y convocó a una Constituyente para el 12 de
octubre. La guarnición militar de Quito, antivelasquista, no aceptó el decreto por inconstitucional,
apresó al presidente, le obligó a que presentara su renuncia ante el Congreso y entregó el Poder al
ministro de Gobierno, Antonio Pons, quien gobernó apenas un mes y se le encargó el mando a
Federico Páez.
30
Federico Páez Chiriboga (26 de septiembre de 1935-23 de octubre de 1937)
[Link]
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considerar que el país debía volver al régimen legal y constitucional, la cual tuvo muy poca afluencia
en el día de las elecciones, sin la participación del partido conservador y socialista, como rechazo a
las pretensiones de Páez de mantenerse en el poder.
En la primera sesión la Asamblea, compuesta principalmente por liberales partidarios de Páez y
funcionarios públicos, lo eligió Presidente Constitucional Interino, teniendo intenciones de ser
electo Presidente Constitucional, por lo que como primer acto amnistió a todos los presos y exiliados
políticos, pero al no lograr pacificar el país, la Asamblea Constituyente le otorgó poderes
extraordinarios, conformando un gabinete compuesto en su mayoría por militares, lo cual causó
malestar en un sector de las Fuerzas Armadas por sus pretensiones dictatoriales, por lo que fue
derrocado por su Ministro de Defensa Alberto Enríquez Gallo, el cual asumió como Jefe Supremo y
disolvió la Asamblea Constituyente
Alberto Enriquez Gallo (3 de octubre de 1937-10 de agosto de 1938)
[Link]
Enríquez, se mostró amplio y generoso, dando garantías a todos los perseguidos políticos. Entre
agosto y diciembre dictó la Ley de Organización y Régimen de las comunas. Ese último mes se atrajo
a las izquierdas aprobando el Estatuto Jurídico de las comunidades campesinas que había sido
redactado por el Dr. Néstor Mogollón. Apoyó el reclamo de los trabajadores ecuatorianos en
Portovelo contra la South Americam Development Co. (empresa minera) que los discriminaba y
aumentó los impuestos a dicha empresa, rechazando coimas y otros beneficios que le propusieron
a título personal, pues siempre fue honestísimo.
En enero del 38 convocó a la Asamblea Nacional Constituyente. En abril la Ley de Asistencia social.
Luego salieron la Ley de Matrimonio Civil que cambió el estatus socioeconómico de los hijos y el
Código de Menores. El 5 de agosto dictó el Código de Trabajo. Tanto él como sus Ministros eran de
tendencia izquierdista. Mientras tanto, para concluir el período de dictaduras inaugurado
por Velasco Ibarra en 1935, trabajó para una Asamblea Nacional Constituyente donde estuvieren
equitativamente representados los tres Partidos Políticos Jurídicamente constituidos (Liberal,
Conservador y Socialista). Dichos bloques estarían formados por igual número de Diputados y
llegado el momento, fue elegido Presidente de la Asamblea el Liberal independiente Francisco
Arízaga Luque.
En gesto muy honroso y cumpliendo su promesa de retirarse del poder y del Ejército, se acogió a
una simple jubilación tras 25 años de servicios y se fue a su casa.
Jefatura Suprema
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La reforma enriquista respetó las garantías ciudadanas, impulsó la legislación social, llevó a cabo la
reforma de la educación, propició una nueva reforma del Banco Central, diseñó un parlamento
equilibrado y restauró la democracia. Para lograr estos objetivos, a Enríquez le bastaron nueve
meses. Luego de declarar vigente la Constitución de 1906, abolió la represora Ley de Defensa Social,
permitió las reuniones políticas y respetó la libertad de prensa. El 12 de enero de 1938, Enríquez fijó
el 10 de agosto siguiente como fecha de reunión de la Asamblea Constituyente que dictará la nueva
Carta Política del Estado ... y que elegirá y posesionará al nuevo Presidente de la República (Decreto
Supremo del 12 de enero de 1938).
El general Alberto Enríquez Gallo junto a la escritora y activista feminista Hipatia Cárdenas, 1938.
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Correspondió al General Alberto Enríquez Gallo enfrentar nuevas situaciones económicas en
función de las necesidades del BCE. Mediante Decreto 437 del 23 de junio de 1938 este Jefe
Supremo dispuso que el BCE tenga la obligación directa y amplia para comprar oro; y por el Decreto
No. 531 del 2 de agosto de 1938 creó el “Departamento comercial de fomento de explotación y
compra de oro”, como sección adscrita al BCE. Fue el propósito de todo ello fomentar la explotación
de las riquezas naturales y contribuir al resurgimiento económico de la nación, basándose en la idea
de que una mayor cantidad de oro fortalecería a la institución eje del sistema monetario nacional
Terminó su gobierno en medio del aplauso general. Se encargó el poder al Dr. Manuel Marcia
Borrero.
Aurelio Mosquera Narváez (2 de diciembre de 1938-17 de noviembre de 1939)
[Link]
Mosquera formó un Gabinete de liberales. Los socialistas se sintieron burlados. La oposición hablaba
de destituir al presidente; los gobiernistas, de disolver la Asamblea. Cuando ésta decidió ascender a
general al coronel Luis Larrea Alba, de gustos socialistas, algunos de los altos oficiales del Ejército se
opusieron. El presidente llegó a un acuerdo con ellos a través de su joven ministro de Defensa, Galo
Plaza Lasso
Las exportaciones habían subido de 5 millones 700 mil dólares en 1936 a cerca de 11 millones en
1937. Se basaba en el temor de liberales y conservadores al bolchevismo socialista y cosechaba el
hábil trabajo de los liberales para purgar del Ejército a los líderes más progresistas. Respondía a la
circunstancia externa de miedo al socialismo estatal cuyo ejemplo más preclaro era el nazismo que
en 1939 habría de pactar con el fascismo italiano y con la Unión Soviética.
La breve presidencia de Mosquera fue de mano dura para reprimir la agitación popular organizada
y concentrar el Poder en el Ejecutivo. En diciembre apresó a algunos diputados socialistas y anarco-
sindicalistas.
El presidente Aurelio Mosquera Narváez murió repentinamente "de un ataque de uremia" el 17 de
noviembre de 1939.
Impacto de la Gran Depresión en la sociedad: concretamente su impacto en la situación de las
mujeres y las minorías; impacto en las artes y la cultura.
Matilde Hidalgo de Procel, fue una médica, poeta y activista feminista ecuatoriana Matilde Hidalgo
fue la primera mujer en Latinoamérica en votar en una elección nacional3, así como la primera
ecuatoriana en doctorarse en medicina. Hidalgo luchó por el reconocimiento de los derechos de las
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mujeres y ahora es consagrada como uno de los personajes más importantes en la historia
ecuatoriana.
Hipatia Cárdenas, fue una escritora, poetisa, política, sufragista y feminista ecuatoriana
Fue una de las defensoras pioneras del sufragio femenino en Ecuador. En 1929, se transformó en la
primera mujer consejera de Estado, mientras que, en 1932, sería la primera mujer en presentarse
como candidata a la presidencia.
Luchó por el respeto al derecho al voto femenino en su país tras su aprobación en 1929 y la aparición
de grupos que estaban en contra.
Nela Martínez Espinoza fue una escritora ecuatoriana, activista y política de tendencia marxista.
Fue la primera mujer diputada ecuatoriana, dedicada a estimular la creación de uniones sociales
y sindicatos, entre ellos destaca la creación de la Confederación de Trabajadores de Ecuador y de
la Alianza Femenina Ecuatoriana.
Fue en el año de su llegada a la ciudad de Ambato donde Nela Martínez comienza su carrera de
activista y militante, liderando la huelga de trabajadores ambateños en la cual abraza al pequeño
núcleo comunista existente. Fue la única mujer militante del Partido Comunista Ecuatoriano (1931)
en Ambato, a través del cual se consiguieron reformas en el Código de Trabajo, la seguridad social
y los sindicatos.
En 1935, se asignó a Martínez como la representante de Cañar en la primera organización de unidad
de izquierda que se llevó a cabo en la ciudad de Quito. En este mismo tiempo, creó junto a Dolores
Cacuango, mujer indígena, la Federación Ecuatoriana de indios, así como también las primeras
escuelas indígenas donde se impartió el quechua.
El 17 de agosto de 1938, la Alianza Femenina Ecuatoriana (AFE) publicó su estatuto. Este acto dio
inicio a una organización que fue fundada el 30 abril del mismo año por mujeres de distintas
improntas sociales y políticas. En la Educación, en la década de 1930 la mujer tiene un papel
principal como educadora primaria, la mayor parte de docentes en ese nivel son mujeres. Se crean
los colegios femeninos fiscales, para quienes querían graduarse de bachilleres, descartándose así,
los colegios mixtos.
En los años treinta comienza a extenderse la educación preescolar que era restringida, había un
mayor número de niñas.
En la educación secundaria el acceso de la mujer es menor. Sin embargo, hay en el sexo femenino
interés por ilustrarse y prepararse mejor para la vida. En la Enseñanza Superior la participación de
la mujer es aún más restringida. La proporción de alumnas con relación al total es del 9,23%.
Las áreas fundamentales en las que participaba la mujer en este momento eran la de educación y
la de salud. En 1930 del total de graduados en las Universidades del país (95) únicamente figuran 6
mujeres: 4 enfermeras en la Universidad Central de Quito y una obstetriz y una odontóloga en la
Universidad de Guayaquil. En 1929 se habían establecido las nuevas secciones de Mecanografía y
de Corte y Confección y se habían ampliado e intensificado las enseñanzas de Trabajos Manuales,
Costura y Labores, Dibujo y Pintura, Economía Doméstica e Idiomas. Funcionaba también un Curso
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de Coreografía Académica. Sin embargo, la participación de las mujeres en la vida pública era
restringida. Había en la sociedad una serie de mecanismos sutiles que impedían que la mayor parte
de las mujeres de sectores medios y altos salieran del ámbito doméstico. Aún en los casos en que
accedieron a puestos de trabajo, no pudieron alcanzar niveles altos de capacitación. Y esto era aún
más difícil en el caso de profesiones que no fueran de “servicio”.
Pero no por eso el papel del Estado disminuyó con respecto a la protección de la maternidad y la
infancia. El intento de crear un Estado de Bienestar en el Ecuador en los años treinta le puso mucho
énfasis a este aspecto. Según esta visión, la primera de las obligaciones era el cuidado de la vida y,
como factor primordial, el cuidado de la madre y el niño. La protección a la infancia se hacía por
medio de instituciones que se crearon. A estas actividades desarrolladas por el Estado a través de
su aparato escolar e institucional debe sumarse la acción de la Iglesia, no sólo mediante sus colegios
y escuelas tradicionales, sino de la Acción Social Católica. Ésta se inició en 1936, en el Ecuador, con
la creación de la Juventud Estudiante Católica Femenina
El divorcio por mutuo acuerdo existe en el Ecuador desde 1910.
Los pintores ecuatorianos han llevado a la representación plástica la temática del indio, que, por
otra parte, ha interesado a sociólogos y literatos. Basta recordar algunos libros publicados en los
tres últimos decenios para comprobar que el indio ha sido objeto de estudio como realidad social
ecuatoriana.
Escritores: En 1933 Moisés Sáenz escribió Sobre el indio ecuatoriano; en 1937 José de la Cuadra
publicó El Montubio ecuatoriano; De mayor trascendencia al público han sido las novelas sobre tema
indigenista. Plata y Bronce de Fernando Chávez apareció en 1927. Luego, en 1934 se
publicó Huasipungo de Jorge Icaza, que ha tenido un éxito inusitado de publicidad y ha puesto de
moda en el ambiente el tema del indio. El Grupo de Guayaquil fue un colectivo de
escritores guayaquileños que desarrollaban literatura profundamente social y trataban temas del
folclor, la mitología y la historia de la costa ecuatoriana. Eran seguidores del denominado realismo
social. Este grupo se fundó en la década de 1930 cuando Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos
Lara y Enrique Gil Gilbert publicaron: Los que se van. Sus obras describían las condiciones de vida
de los montubios, los indígenas y los obreros.
Destacan de cuentos como La tigra que fue llevada al cine; Las cruces sobre el agua, que se adentra
en los hechos de la masacre de Guayaquil; y el libro de cuentos Los que se van, que fue el pie de
inicio de la nueva narrativa ecuatoriana. Su lema fue "Cinco como un puño" y sus integrantes
fueron: José de la Cuadra, Enrique Gil Gilbert, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera
Malta, Alfredo Pareja Diezcanseco.
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BIBLIOGRAFIA:
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Parker, R.A.C. Historia universal siglo XXI, siglo XX, Europa 1918-1945. Siglo XXI de España editores S.A
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Simón Espinoza (2000) Presidentes de Ecuador. Editorial Vistazo
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america/
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