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Teorías Conductistas en la Educación

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BENEMÉRITA Y CENTENARIA ESCUELA NORMAL DEL ESTADO

LICENCIATURA EN EDUCACION PREESCOLAR

TEORÍAS EN EL DESARROLLO Y APRENDIZAJE EN LA PRIMERA INFANCIA


MTRA. ELBA EDITH DÁVALOS AVILA

CASTILLO MIRELES MARTHA DEL ROSARIO


CASTILLO MORAN DIANA PAOLA
CASTILLO RAMÍREZ NIDIA YARETZY
ESPARZA ANGUIANO MARÍA JOSÉ
CHOW VILLANUEVA GRACIELA JANET
GARCÍA SÁNCHEZ SUSANA MARIANELA
GARCÍA VAZQUEZ DAFNE ZOE
ALTAMIRANO MENDOZA ALBA YUNUETH
GONZÁLEZ MARÍN LAURA ESTEFANÍA
Teoría Conductista

La teoría conductista es una filosofía de la ciencia del comportamiento que se centra en


el estudio de la conducta y su relación con el entorno. En este ensayo explicaremos
más a fondo las teorías conductistas de diferentes autores que fueron pensadores
clave del conductismo, como Iván Pávlov, con su teoría del condicionamiento clásico;
John B. Watson, considerado un conductista radical; B.F. Skinner, con la teoría del
condicionamiento operante; y Edward Thorndike, con su teoría del conexionismo.

Cada teoría presenta diferencias: algunos autores realizaron estudios con animales,
mientras que otros los llevaron a cabo en personas. Sin embargo, todos coinciden en
que la conducta depende del entorno en el que se desarrolla.

En definitiva, el conductismo establece que el comportamiento humano es la única


base válida para el estudio científico y que los cambios en la conducta sólo pueden
lograrse mediante la modificación del contexto.

Como todas las teorías, el conductismo tiene sus propios principios. El primero de ellos
plantea que cualquier información o evento que provoque una reacción en una persona
se denomina estímulo. El segundo principio se refiere al comportamiento que surge
como respuesta a dicho estímulo, es decir, toda respuesta es consecuencia de un
estímulo específico.

Por otro lado, el condicionamiento es el proceso de aprendizaje mediante el cual los


estímulos se asocian con determinadas respuestas. Para cerrar con los principios
básicos, encontramos el refuerzo y el castigo. El refuerzo se refiere a las respuestas
que incrementan la probabilidad de repetición de una conducta, mientras que el castigo
tiene el efecto opuesto, ya que reduce la probabilidad de que una conducta se repita.
Iván Pávlov y el Origen del Condicionamiento Clásico

Iván Pávlov fue un fisiólogo ruso, nació el 14 de septiembre de 1849 y falleció el 27 de


febrero de 1936, conocido principalmente por sus estudios sobre el comportamiento,
específicamente en el campo del condicionamiento clásico. Aunque su formación fue
en fisiología, su trabajo tuvo un impacto profundo en la psicología conductista.
Pavlov es célebre por sus experimentos con perros, donde descubrió un fenómeno que
llamó reflejos condicionados. Esta teoría se basa en cómo los estímulos externos
pueden provocar respuestas automáticas o involuntarias.

El concepto central de Pávlov es el condicionamiento clásico, que se refiere al proceso


por el cual un estímulo originalmente neutro llega a provocar una respuesta debido a su
asociación repetida con un estímulo que naturalmente provoca esa respuesta. El
experimento clásico de Pávlov involucró la presentación de comida, un estímulo no
condicionado, que genera una respuesta natural de salivación en los perros, junto con
el sonido de una campana, un estímulo condicionado, que originalmente no generaba
esa respuesta. Con el tiempo, los perros aprendieron a asociar el sonido de la
campana con la llegada de la comida, y eventualmente comenzaron a salivar al oír solo
la campana, sin necesidad de ver la comida. Esto muestra cómo los seres vivos
pueden aprender a asociar estímulos de manera que uno provoque la misma respuesta
que el otro, aunque no lo hiciera de manera natural inicialmente.

Pávlov también descubrió que, si se dejaba de presentar el estímulo no condicionado,


en este caso la comida, junto con el estímulo condicionado, es decir la campana, los
perros eventualmente dejaban de salivar al oír la campana. Esto se conoce como
extinción. Sin embargo, si después de un tiempo se volvía a presentar el estímulo
condicionado, la respuesta podía aparecer espontáneamente, lo que se llamó
recuperación espontánea.
Además de la extinción y la recuperación espontánea, Pávlov exploró otros dos
procesos importantes, la generalización y discriminación. La generalización ocurre
cuando un sujeto responde de manera similar a estímulos parecidos al estímulo
condicionado original. Por ejemplo, un perro podría salivar no solo al oír la campana
específica del experimento, sino también al escuchar otros sonidos similares. Por el
contrario, la discriminación implica que el sujeto aprende a diferenciar entre el estímulo
condicionado original y otros estímulos parecidos, respondiendo únicamente al primero.

Con estas teorías, nos damos cuenta que el trabajo de Pávlov fue crucial para el
desarrollo de la psicología conductista, el cual enfatiza la importancia del ambiente en
la formación del comportamiento. Su investigación ayudó a establecer las bases para el
estudio del aprendizaje y el condicionamiento, y ha influido en teorías psicológicas
posteriores, como las de B.F. Skinner con el condicionamiento operante.

Aunque Pávlov no era psicólogo y no se consideraba parte del movimiento conductista,


sus descubrimientos han sido fundamentales para esta corriente, que busca entender
el comportamiento observable a través de la relación entre estímulos y respuestas.

John B. Watson: El padre del Conductismo

John B. Watson (1878-1958) fue un psicólogo estadounidense conocido como el padre


del conductismo, una corriente que revolucionó la psicología al centrarse en el estudio
del comportamiento observable en lugar de los procesos mentales internos. Watson
creía que la conducta humana se adquiere a través de la interacción con el entorno,
enfatizando que los individuos nacen como una "tabla rasa" y que su desarrollo
depende de las experiencias vividas.

El conductismo, desarrollado por John B. Watson a principios del siglo XX, revolucionó
la psicología al plantear que la conducta, y no la conciencia, debía ser el objeto central
de estudio. Watson argumentó que los comportamientos podían ser aprendidos a
través del condicionamiento clásico, basado en la asociación entre estímulos. Su
trabajo, influenciado por las ideas de Ivan Pavlov, marcó un cambio en la forma de
entender el desarrollo humano, el aprendizaje y la educación, y tuvo un impacto
profundo en diversas áreas sociales.

John Watson, considerado el fundador del conductismo, sostiene que la psicología


debía centrarse en el estudio de la conducta observable, dejando de lado la
introspección. Según esta teoría, todo comportamiento es aprendido a través de la
interacción con el entorno mediante procesos de condicionamiento. Watson afirmaba
que la crianza y el entorno moldean a los individuos, minimizando la importancia de los
factores innatos en el desarrollo humano.

Watson se inspiró en los experimentos de Pavlov, quien demostró cómo un estímulo


neutro, como el sonido de una campana, podía provocar una respuesta condicionada
tras ser asociado repetidamente con un estímulo significativo, como la comida. Watson
llevó esta idea más lejos en su famoso experimento con el "Pequeño Albert", donde
logró que un niño desarrollara miedo hacia una rata tras asociarla con un fuerte ruido.
Esto demostró que el comportamiento humano puede moldearse mediante la
manipulación de estímulos externos, reafirmando su premisa de que las conductas no
son innatas sino aprendidas.

La teoría de Watson cambió radicalmente el enfoque de la psicología, convirtiéndola en


una disciplina más objetiva y experimental. Aunque su influencia en la psicología del
desarrollo fue limitada debido al enfoque de los conductistas en el estudio de los
animales, su impacto fue considerable en áreas como la educación, la modificación de
conducta y la psicología clínica. Watson proponía que, salvo en casos extremos de
amor u odio, las conductas humanas eran el resultado de condicionamientos
ambientales. Esto fomenta la idea de que la educación no solo transmitía conocimiento,
sino que también se usaba para controlar y moldear comportamientos.
El enfoque conductista se ha utilizado para analizar las actitudes humanas en términos
de estímulos y respuestas, permitiendo entender cómo las conductas se mantienen o
cambian. La terapia cognitivo-conductual se ha convertido en uno de los tratamientos
más efectivos para abordar problemas específicos, como fobias, ansiedad, trastornos
alimentarios y depresión. Esta terapia, al enfocarse en modificar patrones de
pensamiento y comportamiento, ofrece una solución concreta y de corto plazo.

La teoría de Watson promovió la idea de que el entorno es clave en el desarrollo


humano. Según esta perspectiva, cualquier individuo puede ser moldeado para
desempeñar un rol específico en la sociedad si se le expone a los estímulos adecuados
desde una edad temprana. Esta creencia influyó en la forma en que se concibió la
educación como una herramienta no solo para transmitir conocimientos, sino también
para moldear el comportamiento de los individuos y prepararlos para los desafíos de la
vida

De la misma manera el conductismo de John B. Watson cambió la forma en que se


entendía el comportamiento humano, al proponer que las conductas son aprendidas y
pueden ser moldeadas mediante estímulos externos. Si bien en el conductismo ha sido
criticado por su enfoque reduccionista, su legado perdura en la psicología moderna
principalmente en la terapia cognitivo-conductual y en enfoques educativos. Watson
dejó una huella imborrable en la historia de la psicología al demostrar que el
comportamiento humano no solo puede ser comprendido, si no también transformado.

Edward Thorndike y el Conexionismo

La teoría del conexionismo de Edward L. Thorndike, un destacado psicólogo


estadounidense, representa un hito fundamental en la historia de la psicología
educativa. Thorndike formuló sus principios a partir de experimentos con animales en
1911 y fue pionero en la aplicación de métodos experimentales al estudio del
aprendizaje. A través de sus leyes y conceptos, sentó las bases para enfoques
posteriores como el conductismo y, hasta la fecha, su influencia sigue siendo notable
en la educación moderna.
Uno de los aportes principales de Thorndike fue su desarrollo de tres leyes
fundamentales: la ley del ejercicio, la ley del efecto y la ley de la disposición. La ley del
ejercicio sostiene que la repetición fortalece las conexiones entre un estímulo y una
respuesta, mientras que la falta de práctica las debilita. Esta ley subraya el papel
central de la práctica constante en el aprendizaje, ya que la repetición es vista como
clave para consolidar habilidades. Sin embargo, Thorndike revisó posteriormente esta
ley, admitiendo que la repetición por sí sola, sin una retroalimentación adecuada, no
garantiza la mejora en el rendimiento, lo que marca una evolución en su pensamiento.

Por otro lado, la ley del efecto establece que las respuestas que generan
consecuencias satisfactorias tienden a reforzarse, mientras que aquellas que producen
insatisfacción o incomodidad tienden a debilitarse. Esta idea fue revolucionaria al
destacar el papel de las recompensas en el aprendizaje, sentando las bases para las
teorías de refuerzo que serían desarrolladas más tarde por B.F. Skinner. Finalmente, la
ley de la disposición sugiere que la preparación mental y emocional del individuo para
realizar una tarea determina el grado de satisfacción que sentirá al llevarla a cabo. Esto
anticipa conceptos modernos de motivación y disposición para el aprendizaje.

Thorndike también formuló principios adicionales como el de los elementos idénticos, el


cual sostiene que el aprendizaje se transfiere mejor entre situaciones que comparten
características similares. Este principio ha tenido un impacto duradero en el desarrollo
de currículos educativos, ya que subraya la importancia de diseñar actividades de
aprendizaje que reflejen contextos reales o prácticos. Además, el principio de cambio
asociativo sugiere que las respuestas pueden modificarse a medida que los estímulos
cambian gradualmente, proporcionando una visión dinámica del proceso de
aprendizaje.

En términos de aplicaciones, la teoría del conexionismo ha sido utilizada


extensivamente en el ámbito educativo y en programas de entrenamiento. Los
principios de ensayo y error, junto con el refuerzo positivo, han influido en la enseñanza
de habilidades motoras y conceptuales. El diseño de programas de enseñanza que
involucran la repetición y la práctica guiada sigue siendo una estrategia central en la
educación. Ejemplos de esto incluyen la enseñanza de las matemáticas y las ciencias,
donde la práctica repetitiva y el refuerzo positivo son herramientas clave para la
adquisición de conceptos complejos.

Sin embargo, la teoría también ha enfrentado críticas y revisiones. Por ejemplo,


Thorndike descubrió que el castigo no es tan eficaz como el refuerzo positivo para
modificar comportamientos, una idea que sigue siendo válida en la psicología educativa
actual. Además, observó que la transferencia de habilidades entre diferentes contextos
es limitada, lo que desafió la visión de que las habilidades adquiridas en un área podían
aplicarse universalmente a otras. Este hallazgo ha tenido un impacto significativo en la
forma en que los educadores diseñan los currículos, centrándose en la necesidad de
un aprendizaje contextualizado.

A pesar de las críticas, la influencia de Thorndike en la psicología y la educación


moderna es innegable. Sus investigaciones abrieron camino para el desarrollo del
conductismo y para enfoques más científicos en el estudio del aprendizaje humano y
animal. Su enfoque en la medición precisa, la importancia del refuerzo positivo y la
necesidad de retroalimentación adecuada siguen siendo principios fundamentales en la
enseñanza y el diseño de programas educativos.

Condicionamiento operante de B.F. Skinner

Burrhus Frederic Skinner, un influyente psicólogo estadounidense, es ampliamente


reconocido por su desarrollo del condicionamiento operante, una teoría que se incluye
dentro del conductismo. A lo largo de su vida, Skinner contribuyó al entendimiento del
comportamiento humano y animal a través de sus investigaciones, las cuales
permitieron conceptualizar el aprendizaje como un proceso influenciado por las
consecuencias de las acciones.
El condicionamiento operante postula que el comportamiento de los seres vivos puede
ser modificado mediante el uso de refuerzos y castigos. El refuerzo positivo ocurre
cuando un estímulo agradable sigue una conducta, incrementando así la probabilidad
de que esta se repita. Por ejemplo, un estudiante que recibe elogios por su buen
desempeño académico es más probable que continúe esforzándose en el futuro. Por
otro lado, el refuerzo negativo consiste en la eliminación de un estímulo incómodo para
promover un comportamiento deseado. Un ejemplo sería cuando un niño deja de recibir
regaños al completar sus tareas a tiempo, lo que refuerza su hábito de ser puntual.

El castigo, por su parte, es una herramienta que busca reducir o eliminar


comportamientos indeseados mediante la imposición de una consecuencia negativa o
la eliminación de algo positivo. La extinción es otra técnica clave dentro del
condicionamiento operante, y se refiere a la eliminación de los refuerzos que
mantenían una conducta, con la esperanza de que esta desaparezca gradualmente.

La teoría fue desarrollada por Skinner en las décadas de 1930 y 1950, en un contexto
dominado por la psicología conductista. Su enfoque se basó en experimentos con
animales, como ratas y palomas, dentro de las famosas "cajas de Skinner", dispositivos
que permitían controlar las consecuencias de las acciones de los sujetos
experimentales. Mediante estos estudios, Skinner demostró que el comportamiento
podía ser moldeado y mantenido a lo largo del tiempo a través de las consecuencias
que se le asociaran, ya fueran positivas o negativas.

El impacto del condicionamiento operante ha sido profundo, especialmente en áreas


como la educación y la modificación de comportamientos. En la educación, muchos
programas de aprendizaje utilizan principios de refuerzo positivo para incentivar el
progreso académico de los estudiantes.

En conclusión, los aportes de Pavlov, Watson, Thorndike y Skinner fueron


fundamentales para el desarrollo del conductismo, una rama de la psicología que se
centra en cómo el comportamiento humano y animal se forma a través de la interacción
con el entorno. Pavlov demostró que los estímulos pueden asociarse para generar
respuestas aprendidas, mientras que Watson estableció el conductismo como un
enfoque que se limita a estudiar la conducta observable, dejando de lado los procesos
mentales internos. Thorndike enfatizó la importancia de la práctica y el refuerzo en el
aprendizaje, y Skinner desarrolló el condicionamiento operante, que muestra cómo las
consecuencias de nuestras acciones, ya sean recompensas o castigos, afectan nuestro
comportamiento.

Es importante reconocer la importancia del enfoque práctico y su amplia aplicación en


educación y modificación de conductas. A pesar de las críticas, las teorías conductistas
nos permiten comprender mejor el aprendizaje y transformar comportamientos
mediante el uso de estímulos adecuados, lo que resulta en cambios positivos en la vida
de las personas.
Bibliografía

- Schunk, D. H. Teorías del aprendizaje (2ª ed.). Pearson Prentice Hall.


- Psicología animada. Condicionamiento operante de Skinner: Refuerzo, Castigo,
Extinción con ejemplos. (Resumen Animado). https://youtu.be/YgeAFhq-vno
- Hergenhahn, B. R. (2008). Introducción a la historia de la psicología.

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