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Antología Poética: Reflexiones y Emociones

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ESCUELA SECUNDARIA ANEXA A LA BYCENED T.V.

PROYECTO FINAL ARTES III

TEMA: ANTOLOGÍA POLÍTICA


PROFESOR: HUMBERTO VARELA
ALUMNO: SANTIAGO SALCIDO
DEDICATORIA

Para aquellos que buscan alivio en las palabras y encuentran refugio en la poesía.
Que cada poesía se convierta en un canto de esperanza, un abrazo de
comprensión y una luz de inspiración en sus vidas. Amigo lector, este libro es para
ti un compañero en el viaje del alma.
AGRADECIMIENTO

Me gusta mucho la inspiración que proviene de cada rincón de la vida, de la


naturaleza y de los momentos de reflexión. Este trabajo es una representación de
sentimientos y pensamientos genuinos que se han creado con dedicación y amor.
Espero que cada lector encuentre un lugar especial en su corazón con estos
poemas.
INTRODUCCIÓN

La poesía es el arte de plasmar las emociones y experiencias humanas en versos


que resonan con el alma. Este libro es un recorrido por los rincones más
profundos de nuestra mente y corazón, un viaje que nos hace parar y contemplar
la belleza y la complejidad de nuestra existencia.
LA AUSENTE

Sólo tú, sólo tú, yo me decía después de que te fuiste. Solamente tú, con tus ojos,
con tu bella frente, con tu suave sonrisa, y sólo mía.

Torné a mirar la estancia, ya vacía, la luz que tú dejaste, indiferente, y una como
orfandad en el ambiente que a todos tus recuerdos trascendía.

Más, pasadas las horas, cuando vino la sombra, entre las cosas inconcretas, y el
pálido horizonte ultramarino,

volviste a aparecer, mucho más viva, en un suave perfume de violetas y en la luz


de la tarde pensativa.

Autor: Desconocido.
VOLVER A VERTE

Volver a verte no era solo un ligero y constante empeño, sino anudar, dentro del
alma, un hilo roto del ensueño.

Volver a verte era un oscuro presentimiento que tenía de hallarte ajena y sin
embargo seguir creyendo que eras mía.

Volver a verte era el milagro de una dulce convalecencia cuando todo, al alma
desnuda, vuelve más bello de la ausencia.

Volver a verte, tras la noche impenetrable del abismo, era hallar en tus ojos una
imagen vieja de mí mismo.

Y encontrar, en el hondo pasado, días más bellos y mejores, como esa carta en
cuyos pliegues se conservan algunas flores.

Volver a verte era mostrarme la pena que está congelada, como bruma de tarde
hermosa, en el azul de tu mirada.

Y, ya lo ves, del largo viaje regreso más puro y más fuerte, porque dormí toda una
noche en las rodillas de la muerte.
Porque yo miraba en tus ojos un cielo de cosas pasadas, como en el agua de las
grutas se ven ciudades encantadas.

Y porque vi tu clara imagen, entre un nimbo de luz serena, como jamás, a ojos
mortales. se apareció visión terrena.

Volver a verte era un oscuro presentimiento que tenía de hallarte ajena, y sin
embargo seguir creyendo que eras mía.

Autor: Desconocido.
SEREMOS TRISTES

Oye, seremos tristes, dulce señora mía. Nadie sabrá el secreto de esta suave
tristeza. Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza, tristes como el
crepúsculo de una estación tardía.

Tendrá nuestra tristeza un poco de ufanía no más, como ese leve carmín de tu
belleza, y juntos lloraremos, sin lágrimas, la alteza de sueños que matamos
estérilmente un día.

Oye, seremos tristes, con la tristeza vaga de los parques lejanos, de las muertas
ciudades, de los puertos nocturnos cuyo faro se apaga.

Y así, bajo el otoño, tranquilamente unidos, tú vivirás de nuevo tus viejas


vanidades y yo la gloria póstuma de mis triunfos perdidos.

Autor: Desconocido.
TODO PASÓ

Todo pasó como la breve sombra de un ave que atraviesa el firmamento. Pasó la
eternidad en un momento, y el recuerdo traidor ya no te nombra.

Tan sólo el corazón gime y se asombra ante la realidad de su tormento: ¡noche


oscura, relámpagos y viento, y un manto de hojas que el sendero alfombra!

Pero hasta ayer, no más, fuiste la vida, luz del pasado, apoyo del futuro, timón del
alma y venda de la herida.

Hoy pienso en ti, mi bello amor lejano, cual se recuerda, sobre el lecho duro, el
sueño de una noche de verano.

Autor: Desconocido.
LA VOZ DEL AGUA

Yo soy el agua azul de la montaña, nací en un hueco del breñal salvaje y no llevo ni
espumas de coraje ni al caminante mi cristal engaña.

No me desbordo con rugiente saña ni a vastos mares enderezo el viaje; sólo copio
los tonos del paisaje y sólo huertos mi corriente baña.

Y humilde y en silencio, mi destino es ser buena y cordial; ser agua pura a través
de la hierba del camino.

Correr sin nombre, padecer quebrantos, y morir una noche en la espesura como
murieron tus mejores cantos.

Autor: Desconocido.
SANTA TRISTEZA

Santa tristeza de sentirme humano en medio a la maldad. Noble locura de ir


brindando mi fuente de ternura como se brinda el agua entre la mano.

Tú, que aquilatas el rencor insano, ¿intentarías tu agresión oscura si supieses que,
a fuerza de amargura, ya sólo entiendo esta palabra: ¿hermano?

Llevo adentro mil fuentes luminosas cuyo cristal purísimo no altera el divino
contorno de las cosas.

Puedes venir a mí, grande o pequeño, yo te daré la imagen verdadera de tu faz, de


tu alma y de tu sueño.

Autor: Desconocido.
OJOS LEJANOS

Ojos lejanos que en mi afán espero, ojos que un soplo de tristeza empaña, sois a
mí como el último lucero sobre el tranquilo azul de una montaña.

No me mirasteis y en silencio os quiero: dulce desdén que a la ilusión no daña. He


aprendido a vivir por lo que muero, como a esperar por lo que más me engaña.

¡Hora confidencial de mi tristeza! Ya, bajo el beso de la helada tarde, el monte de


oro a encanecer empieza.

Y os llamo a la distancia, ojos de llanto pues cerca de ella me sentí cobarde para
deciros que os amaba tanto.

Autor: Desconocido.
FATUM

A la orilla del mar, sentado a solas, sumido en interior recogimiento, trajo a mi


oído el apagado viento ecos de moribundas barcarolas.

Las estrellas abrían sus corolas en el profundo azul del firmamento. Calló el mar, y
en mi propio pensamiento se despertaron las dormidas olas.

¡Y fue la tempestad! Túrbido oleaje fue sacando a la playa los despojos de tanta
nave que encalló en el viaje.

Vi un cielo funeral, un agua inerte y una sirena de tranquilos ojos en la negra


escollera de la muerte.

Autor: Desconocido.
A LA MAÑANA

Gracias te doy por esta paz que ha venido a mi existencia, luego de que salí de la
nocturna fiesta donde quedé, por tu venganza, ciego.

Gracias por la tranquila visión que has dado a mi conciencia en calma, por la niñez
que asoma a mi pupila y el alto gozo que me exalta el alma.

Gracias por la ligera piedad con que me muevo entre las cosas, cual se mueve una
mano de hilandera en medio de las hebras luminosas.

Gracias por el sereno valle de luz que en mi amor se pierde, como la hoja párvula
del heno en la clara extensión de un campo verde.

¡Oh angustia! que a mi pecho viniste en días de cruel trabajo, mientras la sombra
en torno de mi lecho iba enredando su pesado andrajo.

Descendía una hora como la gota de agua a la cisterna, y abrasaba mi frente


pecadora un rojo lampo de la fiebre interna.

La lámpara, que en torno difundía su tenue escalofrío, era la fauce cárdena de un


horno nutrido con sarmientos en estío.
Y la mirada familiar y atenta, bajo la luz de trémulos sonrojos, pesaba como nube
de tormenta sobre el cansancio de mis pobres ojos.

Prisión amurallada fuiste ¡Oh noche! Al dejarte yo quería ver la luna otoñal,
grande y dorada, sentir de nuevo la amplitud del día.

Hoy, al salir al mundo, después del doloroso cautiverio, vivo con un ensueño más
profundo y un sentido más grave del misterio.

Presiento relaciones ocultas, oigo músicas no oídas y recibo secretas vibraciones


de otra tierra, otro cielo y otras vidas.

Mi corazón aloja todo el contento del vivir humano, tal como lleva la pequeña
hoja, en su verde color, todo el verano.

¡Oh amor! tu mano pura también llamó tras la pasión funesta, y está abierta a la
luz mi vida oscura como una alcoba azul para una fiesta.

Nada, nada ambiciono sino este don benéfico, alcanzado a cambio de la gloria,
que perdono, y de mi propio nombre, que he olvidado.

Seráfica mañana, vaso de gracia en que la luz se encierra, recibe mi oración que es
hoy hermana del júbilo infinito de la tierra.
Autor: Desconocido.
LA CASA PATERNA

Viejo ciprés en el solar aún medra dando asilo a los pájaros cantores. Junto al alto
brocal nacen las flores y hay una cruz que a la tormenta arredra.

Una vara juncal guía la hiedra a través de los anchos corredores, y enlazando los
arcos vencedores muestra sus armas el blasón de piedra.

Entre paños ilustres y sillares prolongan el pasado, sobre el muro, los antiguos
espejos familiares.

Y en un rincón, desde la tela incierta, ceñido el manto de crespón oscuro, asoma


el rostro de la madre muerta.

Autor: Desconocido.
YO TE LLEVARE A MI VALLE

Yo te llevaré a mi valle Musa del hielo y del pinar, pequeña hermana de los osos y
de la aurora boreal. Yo te llevaré a mi valle desde la gruta de cristal donde arrulló
tu largo invierno el viejo lobo paternal.

Yo te llevaré a mi valle que ya se empieza a despertar como un infante entre las


gasas de la neblina matinal. Verás la clara primavera sobre los campos retocar con
oro suave y nácar diáfano su leve manto floreal.

Verás la luz que se detiene, como un pastor a descansar cuando la flauta va


dejando la colina crepuscular.

Yo te llevaré a mi valle para que escuches, en la paz de los collados, la plegaria de


la campana angelical. ¡Está mi valle tan distante! Ya han empezado a recortar para
el establo alegres mozas, el heno tibio y maternal.

Regresará la fiel carreta con el lucero y un cantar en que haya aroma de las
breñas y hondo susurro del trigal. Será la vida alegre y clara y junto al pozo
familiar, cual hace un año las parejas habrán llegado a platicar.

El humo azul de los cortijos irá trazando su espiral, mientras la tarde se despide
como una nave sobre el mar. Yo te llevaré a mi valle Musa del hielo y del pinar,
pequeña hermana de los osos y de la aurora boreal.
Autor: Desconocido.
CALLAR

Hemos hablado tanto en esta tarde loca, bajo el cielo de fiesta y entre el manso
ruido de las hojas, que tengo el alma seca como un ánfora rota, vacío el
pensamiento y afiebrada la boca.

Dejadme, pues, que calle. Dejad que, gota a gota, me llene nuevamente de
misterio como de un agua honda. Dejad que me penetre la claridad remota del
cielo en donde está, para mis ojos, la estrella silenciosa del recuerdo.

Dejadme. Ya se acerca la hora de callar. Vuela el ángel de la noche en torno de las


cosas, y el cielo es como una caverna milagrosa donde acabara de morir un santo.

Mañana, en el instante en que se dora la campiña naciente, cual la faz de una


virgen ruborosa, os diré la palabra de la noche, la obra maravillosa del silencio en
mi alma. Y volveréis a la edad creadora y al milagro del mundo. Pero dejad que
calle porque es hora de entrar, desnudo, entre la noche santa.

Autor: Desconocido.
OLVIDO

Al fin me has olvidado. ¡Qué suave y hondo olvido! Tras el incierto límite de
nuestro oscuro ayer la estrella que miramos los dos ha descendido como una
dulce lágrima que se rompe al caer.

Y así de tu regazo me alejo entristecido, cual uno que abandona su campo sin
querer, mirando que tus ojos, como el cristal herido, prolongan la agonía de un
vago atardecer.

¡Al fin me has olvidado! Recónditas congojas: en medio del crepúsculo qua anubla
un vuelo de hojas callad, para que pueda pasar esta mujer.

Y escucharé más tarde, bajo la noche ciega, posarse el pie enlutado de la que
siempre llega sobre los rastros de esa que nunca ha volver.

Autor: Desconocido.
UN DIA VENDRA LA MUERTE

Un día vendrá la muerte no sé de donde. Yo estaré dormido y ella dirá: no quiero


que despierte. Y, pisando sin ruido, como una madre que se acerca al lecho del
hijo enfermo, cerrará mis ojos y cruzará mis manos sobre el pecho.

Y vendrán a llamarme. ¡Levántate que es hora de que comience tu labor! Apresta


ya el corazón a recibir la aurora, pues cada día nuevo es una fiesta. ¿No escuchas
en la casa, en medio del doméstico alborozo, el trajín mañanero que sube el agua
del oscuro pozo y busca el pan para la mesa escasa?

¡Cuánta gente sencilla que se afana por ti, que pone toda su alma en que luzca la
feliz vajilla como si fuera el día de tu boda! ¡Y tú duermes! ¡Levanta!No enturbies
más los ojos en la noche que engendra las visiones del pecado.

Levántate y de hinojos musita las antiguas oraciones que aprendiste a la luz de la


pantalla familiar. Sal al mundo que te espera con la gracia evangélica del campo y
la luz infantil de una colina por cuyas rutas, apagando estrellas, desciende la
mañana campesina.

Déja la estrecha estancia donde sufres la sorda calentura del deseo. Tu infancia no
ha muerto, y todavía puedes hallar la original fragancia que tuvo toda cosa el
primer día.
¿A qué, bajo la lámpara, inquiere tu protervo pensamiento –negro licor en ánfora
de arcilla– si afuera todo nos lo explica el viento como en una parábola sencilla?
Es fuerza que ya calle tu voz, y que la paz baje a tu alma como el toque del
ángelus a un valle Y no contestaré.

Ya por la tarde, cuando tornan los bueyes con la incierta luz, y cunden los humos
solariegos, me llevarán al cementerio aldeano donde duermen los rústicos
labriegos bajo la sombra fiel de un pino anciano.

Autor: Desconocido.
TU

Eres una canción. Aire ligero cernido entre las flores y los nidos. Duermen, bajo
tus pies, campos floridos, y es tu melena un río verdadero.

Comienza en ti mi vida. Eres mi enero que asoma en horizontes presentidos; mi


comarca de ríos conocidos, mi alta constelación de marinero.

Por mis manos te vas como una brisa; envuelves un jardín en un suspiro, y se
abren mariposas en tu risa.

Eres la sombra toda, eres la lumbre, y yo, elevando el corazón, te aspiro como al
viento que viene de una cumbre.

Autor: Desconocido.
LOS SUEÑOS

Claros sueños nacidos de la bruma terrestre que subís, en las horas del silencio
nocturno, hasta el rostro velado de los hombres, ya quietos tras la cálida angustia
de un lejano crepúsculo.

¡Oh! venid a mis sienes, rodead mi almohada agitando las alas en el ámbito
oscuro, y proteged mi lecho, esa fúnebre urna donde late mi triste corazón
insepulto.

¡Oh sueños! yo os conozco, y entre ricas guirnaldas vuestros rostros de niños


pensativos descubro, y percibo en el hálito de vuestros frescos labios como un
perfume libre de jardines ocultos.

Llevadme con vosotros a la mansión aérea que erige su áurea cúpula en el éter
desnudo, más allá de la tierra que amortaja su sueño en la caduca pompa de un
otoño difunto.

Llevadme adonde se abre, como un follaje de oro, el húmedo relente del claro
plenilunio, en cuya luz discurren las vírgenes celestes con un lirio de plata en los
dedos ebúrneos.

Llevadme adonde vive la luz, esa doncella de sien florida, torso fértil, senos
desnudos, que vierte de sus manos, bajo la flor del alba, el rocío que alivia las
entrañas del mundo.

Claros sueños nacidos de la bruma terrestre que subís, en las horas del silencio
nocturno, hasta el rostro velado de los hombres, ya quietos tras la cálida angustia
de un lejano crepúsculo.

Refrescadme las sienes, aligerad la noche que trastorna mi oído con su lenguaje
absurdo, en tanto que en la sombra, como en una cisterna, caer la negra gota de
las horas escucho.

Y haced que me levante ágil, contento, libre, agitando en la luz, con el brazo
robusto, la bandera del día, como el Dios resurrexo después de haber hendido la
losa del sepulcro.

Autor: Desconocido.
CAPITAN DE VEINTE AÑOS

Capitán de veinte años, recién salido del gimnasio donde la línea de las barras y de
las cuerdas impone sobre el alboroto de los árboles su limpia geometría al aire
libre.

Capitán de veinte años, virgen como el acero, y ágil como el viento que mide el
campo pisando sobre los tallos donde se columpia la luz. Llévame en tu nave
ligera, en la menuda armazón de lienzo y de mimbres que posa sobre la tierra
dando saltos como las garzas cuando huyen a lo largo del río.

Llévame en tu nave ligera, ¡oh, Capitán!

Vástago de una raza nacida de las cenizas del mundo, y del cadáver de todos los
dioses sacrificados por el hombre. Tu alma florece en la pulpa de tus labios roja y
carnal como el sexo de la nueva alegría.

Tu conciencia es un tejido orgánico labrado con tu sangre como el pétalo de las


flores. Tienes la fe en el músculo, y transportas las montañas con un solo grito
salvaje.

Capitán de veinte años llévame en tu nave ligera.


Imberbe Noé de la edad de hierro, fabricaste tu barca no con maderas
incorruptibles, sino con un poco de aire y de fuego, y la echaste al espacio,
confiado en el equilibrio de todas las fuerzas sagradas. Y he aquí que tu nave se
mece del mismo hilo que sostiene los astros.

Desnudo estás de tus vestiduras mortales, ¡oh, Capitán!

Cubre tu cuerpo de ártico ropaje que destila aceite como la piel de las bestias
marinas y –símbolo de tu fidelidad a las alturas– del sordo casquete que te oprime
la cabeza se desprenden dos orejas de galgo.

Capitán de veinte años, llévame en tu nave ligera.

Como se remontan los pájaros con el solo equipaje de sus plumas, y llevando una
hoja con la última rama en que se posaron, así vas a las rutas aéreas con tu cuerpo
alargado en el ímpetu del arranque, y un último reflejo del verdor terrestre en tus
ojos estrangulados ya por la furia del viento que te arrebata en su torbellino como
a los dioses ¡Oh, Capitán!

Ni el flanco de las naves pintadas con los colores de la esperanza o de la ira por los
alegres obreros del agua; ni las caderas de una mujer ejercitada en el salto mejor
que en las lides del amor antiguo; ni los ijares de los felinos en celo; ni la curva de
los horizontes celestes, nada iguala a tu divina máquina provista de su múltiple
corazón resonante, ávido de la gloria del cielo y conquistador impetuoso de las
zonas azules.
Capitán de veinte años, llévame en tu nave ligera.

Volaremos por la mañana como las primeras voces de los hombres. Mi corazón,
prisionero de la tierra igual que las raíces de los árboles, batirá sobre mi vida con
más fragor que tu hélice,

atirá sobre mi vida con más fragor que tu hélice, ¡oh, Capitán! recibiendo las
convulsiones metálicas de tu nave flotante como recibió las primeras palabras de
amor, en la noche extinta, bajo la vibración de los luceros románticos o en la
bermeja alegría de los soles que maduran la hierba

Sí, volaremos por la mañana purificados en la luz que renueva la conciencia del
mundo,

y sólo una nubecilla del mísero polvo originario dará testimonio de nuestro rapto
celeste, ante los caminos de la tierra y ante las montañas distantes. Y habremos
entrado en la vorágine azul, en el éter que nos traspasará como la luz a las nubes.

Y ya no habrá ni tiempo ni límite para nuestra alegría, y todas las cosas serán
conocidas en su unidad desde el reino del sol.

Y tal vez… (Oh Capitán, sólo mi madre, sólo ella, pudo entrever esta esperanza
bajo la fidelidad de la lumbre que aclaraba conjuntamente sus manos y mi sueño)
tal vez caigamos en el mar como la luz de todas las tardes,
roto el último cielo que alcanzó la hélice divina, conocido el último espacio a
donde penetró la audacia de fuego, violado con el ruido de las alas mecánicas el
cósmico silencio en que se mueven los formas que son puras, bienaventuradas y
eternas.

Capitán de veinte años llévame en tu nave ligera.

Autor: Desconocido.
TIEMPO DE LUZ

Tiempo de luz, pero de luz soñada, distinta de esta claridad terrena que los
abismos del espacio llena y enciende, en cada espiga, su alborada.

Tiempo de luz, pero de luz velada al mortal que, en la bóveda serena, descifra el
signo de su larga pena, al nacer de los siglos decretada.

Tiempo de luz, pero de luz divina, cuajada en horizontes interiores y que otros
bellos mundos ilumina.

¡Oh luz de eternidad! bien diferente de esta luz que es hermana de las flores,
porque sabe morir tan dulcemente.

Autor: Desconocido.
LA ALMOHADA

Ceniza por el suelo amontonada donde tiembla el rescoldo de mi vida; nube que,
a la tiniebla sometida, se hace trono de luz en la alborada.

Pedestal de la escala inacabada por donde baja el sueño hasta la vida; ala sobre el
torrente suspendida, témpano de la noche constelada.

Eso eres, almohada confidente, que me preparas para el otro sueño cuajando
nieve en torno de mi frente.

Que al final, contra el cielo iluminado, veré del mundo el último diseño en tu albo
encaje a mi mudez pegado.

Autor: Desconocido.
EL GRILLO

Volvéis, estrellas del fragante estío, a alumbrar estos viejos corredores, donde
sombras de antiguos moradores discurren con cansado señorío.

Este es el patio de esplendor sombrío de donde huyó la corte de las flores, y estos
los ya callados surtidores que poblaban de arpas el vacío.

Un grillo, nuevo huésped de la hiedra, canta las ruinas del hogar desierto tomando
posesión de cada piedra.

Y ante la luz del firmamento, escasa, voy por los corredores como un muerto a
disputarle a ese cantor mi casa.

Autor: Desconocido.
¡OH TIEMPO!

¡Oh tiempo! ¡oh tiempo!, el corazón te siente pero no te percibe mi sentido.


debajo de mis pies corres sin ruido, pero golpeas con furor mi frente.

¿Avanza o retrocede tu corriente? ¿Vas al recuerdo? ¿Corres al olvido? Te quiero


retener, mas ya te has ido, quiero olvidarle, pero estás presente.

Hundir eternidades es tu gloria. Tu soplo mata. Tu virtud inventa. Fábula eres a la


par que historia.

Tu paso entre los astros se desliza, y del cielo y la tierra nos das cuenta
escribiendo con polvo y con ceniza.

Autor: Desconocido.
TAMBIÉN

Yo también, alma mía, como si fueras un sutil diamante, te doy, con el martillo de
las horas, y saltas en fragmentos.

Cada leve partícula refleja la luz de mi pasado, el leve parpadeo de un recuerdo, la


sombra de mis noches.

Oh! fatiga sin término, la de reconstruirme, no en la vasta unidad del gran espejo,
sino en millones de cristales rotos.

Autor: Desconocido.
VUELO DE AVES

Aves que vuelan libres,


en el cielo sin fin,
cada ala es un suspiro,
cada vuelo un rin.

En tu vuelo se encuentra,
la magia del aire,
y en tu danza hallamos,
el eterno laire.

Autor: Desconocido.
LUZ DE LUNA

Luz de luna serena,


que iluminas la noche,
cada rayo es un suspiro,
cada sombra un broche.

En tu brillo se esconde,
la paz del sueño,
y en tu luz hallamos,
el amor pequeño.

Autor: Desconocido.
AQUÍ

Ciudad glacial, engendradora de fantasmas, que sacudes con torpe mano


soñolienta, las flojas, lentas sabanas de tus neblinas. Circo de perennes nubes que
combaten, como bestias pesadas, en un solemne simulacro de fiestas mitológicas.

Nido de tempestades vagas que parecen rumor de mundos abortados en


cosmogónicos intentos de creación. Frustrada sinfonía de truenos acompaña tus
tardes caliginosas y tus mañanas grises, en que parece que retornas al caos.

Altos cerros, escarpadas murallas, te cercan. Un sol miedoso, como soldado sin
escudo, luchando contra el cielo cansadamente las escala, y comienza a lanzar,
sobre tus muros de tierra, su inútil profusión de flechas congeladas.

Vieja ciudad, donde solamente las torres emergen, ceñidas de su humedad


cuaternaria, para convocar a los fantasmas del hielo al són ahogado de los
plañideras campanas.

Eres el lugar preferido para las desolaciones de mi alma, la fría explanada para
conversar con mis muertos, el yermo para comunicarme con mis estrellas
apagadas.
AZUL

Este azul de las noches de verano tan hondamente azul, llanto provoca. Sombras
eternas la memoria invoca y el alma lucha con la muerte en vano.

Tiene este azul tanto dolor humano que al alma en trance de orfandad coloca. Ese
esplendor, que en la locura toca, se afirma con hastío soberano.

Es un acto divino de belleza todo ese azul, fundido en desconsuelo como un


hondo tormento de belleza.

Y es que, exaltado en su silencio mismo, junta a la clara cercanía del cielo una
tremenda soledad de abismo.

Autor: Desconocido.
PRISIÓN

Yo grito contra este muro y el muro calla al momento.


Yo grito contra la bóveda, pero respuesta no encuentro.
Y hallo vacío insondable cuando grito contra el suelo.

Más que la prisión continua esta mudez me da miedo.


Ni los hierros son más duros ay! que este callar eterno.
Y la oscuridad es leve frente a la muerte del eco.
¡Mi prisión es verdadera sólo por este silencio!

Autor: Desconocido.
JARDINES EN FLOR

Jardines llenos de vida,


con tus flores en pleno,
cada pétalo es un suspiro,
cada aroma un pleno.

En tu belleza se encuentra,
la magia del renacer,
y en tu frescura hallamos,
el eterno placer.

Autor: Desconocido.
MURMULLO DEL BOSQUE

Bosque que murmuras suave,


con tu canto de hojas,
cada susurro es un suspiro,
cada árbol una roja.

En tu sombra se esconde,
la paz del mundo,
y en tu abrazo hallamos,
el amor profundo.

Autor: Desconocido.
SUEÑOS

¡Ay! ni yo mismo he creído en mis sueños, pero los sueños han sido la ocupación
de mi vida.

Sólo que los he tenido durante el día, despierto, no cuando estaba dormido. Y
ahora advierto que el sueño fue ¡quién creyera! mi realidad. Mundo cierto.

Autor: Desconocido.
JUNTO A LAS AGUAS

Aquí, junto a las aguas, pienso en mi vida inmóvil, y en la actitud del alma
sedentaria, frente a las mismas cosas.

Cruzan el cielo puro nubes vagas que, en el espejo líquido, huyen, también, como
inflamadas barcas. Mi cabeza vacila.

Comienza a entrar en movimiento el alma. A poco rato el universo entero es una


fuga rauda, y este mi viejo corazón impulsa con fuerza loca la gigante máquina.

Autor: Desconocido.
LA ESPINA

De todo cuanto he sido: del hombre universal que he ambicionado realizar,


vanamente, prolongando hacia los cuatro lados de la vida todas las ramas de mi
ser, y, a veces, dando, en sólo una flor, toda la fuerza, y toda la virtud en un
perfume.

De todo cuanto he sido: del rey ilusionado –corona de papel, cetro de caña– que
he fingido encarnar, entre las gentes, sin otro reino que la dura piedra donde he
puesto los pies, ni otro ejercicio que el callado y constante de las lágrimas; del
mendigo azaroso que otras veces he sido, recatando entre guiñapos, la perfecta
gloria de haber robado mi caudal de estrellas en alta noche y en cualquier arroyo;

De todo cuanto he sido: del constructor de nubes,del fabricante de palacios de


humo que en el desierto alzó torres y cúpulas, y ha llenado la selva de balcones;
del que sacó las bestias mitológicas de la dorada cárcel de la fábula para hacerlas
danzar en el tablado; del bufón y del príncipe que he sabido llevar, bajo mi capa,
para sorpresa del pesado vulgo;

De todo cuanto he sido: del viajero que lleva los caminos y ríos de la tierra,
paralelos al curso de sus venas, y del manso observador de los tizones rojos que
calientan la cara del invierno, y descongelan, en el libro amigo, la perezosa flor de
la metáfora.
De todo cuanto he sido: del ambiguo flautista que amenizó los inmortales
diálogos de otro tiempo, y del músico ruidoso que restalla sus cobres en la plaza
para que se encabriten los corceles;

del cantor gemebundo que hace pasar la luna por las cuerdas de su instrumento,
en el perdido barrio, y del loco que grita su razón contra el cielo, y se golpea
imaginariamente con los astros;

De todo cuanto he sido no conservo ni el hábito, ni el cetro, ni el anillo, ni el látigo,


ni la canción siquiera, ni ese ligero rastro de ceniza que deja todo ser, si arde o si
muere, ni una letra, perdida en una página, ni una palabra en el espacio errante,
ni un grito entre la noche. ¡Nada! ¡nada!

De todo cuanto he sido me queda únicamente, larga, inflexible y empapada en


sangre, esta bárbara espina, única realidad que sustentaba la apariencia de todos
mis disfraces.

Autor: Desconocido.
ANTE EL MURO

Cuan ancho, luminoso, extraordinario, mucho más que marina perspectiva, o que
vago horizonte del desierto, hace años, te abrías a mis ojos muro de la existencia,
limitado por cuatro grandes soles, en el día, y por cuatro luceros, en la noche.

Yo iba a pintar allí, con mano libre, un arco iris que abarcaba el mundo y una vía
láctea que partiera el cielo, una gran nube para mi esperanza y un barco inmenso
para mis conquistas.

Pero a medida que llegaba al muro se iba estrechando el ambicioso espacio, y del
iris, del barco y de la nube solo cabían un extremo roto, un largo fleco retorcido al
viento, y un remo inútil en la seca arena. Hoy, a muy pocos pasos de aquél muro. –
Deshecha en breve la ilusión del aire– sólo encuentro lugar para unos símbolos y
una fecha, entre un círculo de sombra.

La nube era ilusión de la distancia, y el arco era fantasma del abismo, y la nave era
sueño de la espuma, y la vía-láctea proyección de estrellas que sólo tenían vida en
mis pupilas. La verdad, la verdad era aquel círculo, y esa cruz, y esas palmas y esa
fecha.

Autor: Desconocido.
LÁPICES

Estos lápices tienen una rara virtud. con ellos siempre he escrito esta palabra:
“Tú”.

En los momentos de mi cólera y, más celoso de la luz que te besaba, usé del rojo
para escribir temblando: “Tú”

En los días de tu ternura, siempre tuve a mano el azul para escribir, tal como un
niño, aún en las paredes: “Tú”.

Para el hastío estaba listo el lápiz gris. Junto a una cruz, gráfica imagen de tu
ausencia, estampaba un doliente: “Tú”.

Pero fue siempre el negro, el lápiz negro el arma de mi juventud frente a tu amor.
Con él ¿recuerdas? escribí casi siempre: “Tú”.

Autor: Desconocido.
CANTO DEL VIENTO

Viento que cantas libre,


con tu voz poderosa,
cada nota es un suspiro,
cada eco una rosa.

En tu canto se esconde,
la paz del cielo,
y en tu fuerza hallamos,
el eterno duelo

Autor: Desconocido.
LLUVIA DE PRIMAVERA

Lluvia fresca de primavera,


con tu canto de vida,
cada gota es un suspiro,
cada charco una herida.

En tu frescura se encuentra,
la paz del renacer,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno querer.

Autor: Desconocido.
SUSURROS DEL TIEMPO

Tiempo que pasa lento,


con tu andar constante,
cada segundo es un suspiro,
cada minuto un amante.

En tu curso se encuentra,
la paz del devenir,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno vivir.

Autor: Desconocido.
AMANECER DE ENSUEÑO

En el horizonte dorado,
donde el sol despierta al mar,
se dibuja un nuevo día,
un suspiro, un renacer.

Las aves cantan alegres,


sus trinos llenos de paz,
mientras la brisa suave
acaricia el rosal.

El cielo pinta colores


de esperanza y de bondad,
y el mundo se llena de vida,
en un hermoso despertar

Autor: Desconocido.
SUSURRO DEL VIENTO

El viento susurra secretos,


historias del más allá,
roza las hojas, murmura,
canta en la soledad.

Viaja libre por los campos,


sin rumbo, sin final,
lleva consigo aromas,
de tierra, sal y mar.

Autor: Desconocido.
LUNA PLATEADA

Luna de plata en la noche,


brilla con su luz serena,
guía a los soñadores,
en su danza eterna.

Misterio y magia en sus cráteres,


historia de amor y guerra,
testigo de mil promesas,
bajo el manto de la tierra.

Autor: Desconocido.
RÍO SERENO

Río sereno que fluye,


entre piedras y sueños,
llevas consigo las vidas,
de peces y anhelos.

En tu cauce se refleja,
el cielo en su esplendor,
y las orillas te abrazan,
con eterna devoción.

Autor: Desconocido.
JARDÍN DE LOS SUEÑOS

En un jardín de sueños,
flores de mil colores,
danzan con la brisa,
como dulces suspiros.

Mariposas juguetonas,
vuelan sin cesar,
entre pétalos y hojas,
en un mágico lugar.

Autor: Desconocido.
NOCHE DE ESTRELLAS

Bajo un cielo estrellado,


el silencio es un canto,
las estrellas parpadean,
como luces en un manto.

Historias de constelaciones,
se cuentan en la oscuridad,
y el universo se despliega,
en su infinita inmensidad.

Autor: Desconocido.
OTOÑO DORADO

Otoño de hojas doradas,


que caen en suave ballet,
alfombra de sueños rotos,
que el viento arrastra con fe.

La naturaleza susurra,
canciones de despedida,
mientras el frío se instala,
en la noche de vida.

Autor: Desconocido.
MAR EN CALMA

Mar en calma, espejo azul,


donde el cielo se refleja,
tu serenidad es paz,
un suspiro que se deja.

Olas suaves acarician,


la orilla con dulzura,
y en tu inmensidad se esconde,
el misterio de la hermosura.

Autor: Desconocido.
PRIMAVERA EN FLOR

Primavera en flor,
despiertas con tu canto,
aromas y colores,
en un eterno encanto.

Las abejas laboriosas,


bailan entre los pétalos,
y el sol, con su calidez,
abraza a los sueños.

Autor: Desconocido.
INVIERNO BLANCO

Invierno de nieve y calma,


paisaje de blanco puro,
cada copo es un susurro,
de frío y de futuro.

El mundo se envuelve en silencio,


bajo un manto helado,
y el tiempo parece detenerse,
en un abrazo encantado.

Autor: Desconocido.
CANTO DEL RUISEÑOR

En el bosque silencioso,
canta el ruiseñor su amor,
melodía de esperanza,
en la noche sin color.

Su canto es un suspiro,
un poema hecho canción,
y en la oscuridad se eleva,
como un rayo de pasión.

Autor: Desconocido.
RELOJ DE ARENA

Reloj de arena eterna,


que marca el paso del tiempo,
granos que caen sin prisa,
en un ciclo sin remiendo.

Cada instante es un suspiro,


un recuerdo en el viento,
y el reloj sigue su curso,
sin detener su aliento.

Autor: Desconocido.
MIRADA DE NIÑOS

Mirada de niños curiosos,


que descubren el mundo a su paso,
con ojos llenos de preguntas,
y corazones sin atraso.

Sus risas son campanas,


que alegran el día gris,
y en su inocencia nos muestran,
el verdadero matiz.

Autor: Desconocido.
CAMINO SOLITARIO

Camino solitario,
que serpentea entre montañas,
lleva consigo secretos,
de viejas campañas.

Cada piedra es una historia,


cada curva un nuevo tramo,
y en su soledad se encuentra,
el consuelo del que amamos.

Autor: Desconocido.
BRISA DEL MAR

Brisa del mar salada,


que acaricia el rostro suave,
traes contigo los susurros,
de un océano incansable.

Tu frescura es un alivio,
en el calor abrasador,
y en tus manos encontramos,
el refugio del amor.

Autor: Desconocido.
ÁRBOL DE LA VIDA

Árbol de la vida eterna,


con raíces en el pasado,
cada rama es un futuro,
cada hoja un legado.

En tu sombra se resguardan,
los sueños y esperanzas,
y en tu tronco se escriben,
las historias de alianzas.

Autor: Desconocido.
DANZA DEL FUEGO

Fuego que danza en la noche,


con su luz brillante y viva,
calor que envuelve y consume,
en una pasión cautiva.

Las llamas bailan sin descanso,


en un vaivén de colores,
y en su ardor encontramos,
los más profundos amores.

Autor: Desconocido.
SUSURRO DE LAS HOJAS

Hojas que susurran cuentos,


al compás del viento lento,
cada crujido es un verso,
cada caída un lamento.

En el bosque se escucha,
su melodía sin fin,
y en su danza descubrimos,
la poesía del confín.

Autor: Desconocido.
HORIZONTE INFINITO

Horizonte que se pierde,


en la lejanía azul,
promesa de nuevos mundos,
bajo el cielo de tul.

Cada día es una ruta,


cada noche un despertar,
y en tu línea se encuentran,
el pasado y el azar.

Autor: Desconocido.
REFLEJOS DEL AGUA

En el agua se reflejan,
los sueños y las quimeras,
como un espejo brillante,
de historias verdaderas.

Ondas que distorsionan,


la realidad y el mito,
y en tu calma encontramos,
el secreto del rito

Autor: Desconocido.
DESIERTO DE SUEÑOS

Desierto de arenas doradas,


inmenso y silencioso,
guardas los secretos antiguos,
de un pasado majestuoso.

Cada duna es un suspiro,


cada grano una historia,
y en tu vastedad se encuentra,
la esencia de la memoria.

Autor: Desconocido.
CIELOS PINTADOS

Cielos pintados de colores,


al amanecer y al anochecer,
cada tonalidad es un verso,
cada nube un renacer.

En tu lienzo se dibujan,
los anhelos y los miedos,
y en tu inmensidad se pierden,
los suspiros y los credos.

Autor: Desconocido.
MELODIA DEL RIO

Río que fluye sin cesar,


con tu canto melodioso,
llevas en tu cauce sueños,
en un viaje prodigioso.

Tus aguas cantan historias,


de montañas y de mar,
y en tu murmullo encontramos,
el secreto de amar.

Autor: Desconocido.
COLORES DEL OCASO

Ocaso de mil colores,


que pintas el cielo entero,
despedida de un día,
en un abrazo sincero.

Cada tono es un suspiro,


cada sombra una canción,
y en tu luz encontramos,
la magia de la emoción.

Autor: Desconocido.
SUSURRO DEL BOSQUE

Bosque que guarda en silencio,


los susurros del pasado,
cada árbol es un guardián,
de un secreto bien guardado.

En tu sombra se esconde,
la magia de la vida,
y en tus senderos hallamos,
la paz siempre querida.

Autor: Desconocido.
PÉTALOS AL VIENTO

Pétalos que el viento lleva,


en un vuelo sin destino,
cada uno es un suspiro,
cada caída un camino.

Flores que danzan libres,


en un ballet de colores,
y en su vuelo encontramos,
la esencia de los amores.

Autor: Desconocido.
NIEVE SILENCIOSA

Nieve que cae en silencio,


cubriendo el mundo de blanco,
cada copo es un susurro,
cada manto un encanto.

En tu quietud se encuentra,
la paz del invierno frío,
y en tu pureza descubrimos,
el más tierno abrigo.

Autor: Desconocido.
ECOS DEL PASADO

Ecos que resuenan lejos,


de un pasado olvidado,
cada voz es un lamento,
cada recuerdo un legado.

En el viento se escuchan,
las historias de antaño,
y en su murmullo hallamos,
la raíz de nuestro año.

Autor: Desconocido.
LUCES DE ALBA

Alba de luces doradas,


que despiertas con tu brillo,
cada rayo es una promesa,
cada día un estribillo.

En tu luz se dibujan,
los sueños del nuevo día,
y en tu calor encontramos,
la eterna melodía.

Autor: Desconocido.
LAGRIMAS DEL CIELO

Lluvia que cae del cielo,


lágrimas de la tormenta,
cada gota es un suspiro,
cada charco una cuenta.

En tu llanto se renueva,
la tierra y su verdor,
y en tu caudal hallamos,
el alivio del dolor.

Autor: Desconocido.
BRILLO DE ESTRELLAS

Estrellas que brillan altas,


en el manto oscuro y vasto,
cada luz es un deseo,
cada parpadeo un pacto.

En tu fulgor se esconden,
los sueños del universo,
y en tu brillo encontramos,
la magia del verso.

Autor: Desconocido.
AROMA DE LA TIERRA

Tierra mojada y fecunda,


con tu aroma de vida,
cada rincón es un suspiro,
cada flor una herida.

En tu esencia se encuentra,
la raíz de nuestro ser,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno renacer.

Autor: Desconocido.
DANZA DE SOMBRAS

Sombras que danzan al sol,


en un juego de luces y vida,
cada movimiento es un verso,
cada giro una herida.

En tu baile se reflejan,
los misterios de la luz,
y en tu oscura presencia,
hallamos nuestra cruz

Autor: Desconocido.
VIENTO DEL NORTE

Viento frío del norte,


que soplas con fuerza y rigor,
traes contigo el aliento,
de un invierno sin color.

Tu brisa es un susurro,
tu golpe un despertar,
y en tu frío hallamos,
la fuerza para avanzar.

Autor: Desconocido.
ABRAZOS DEL ALMA

Abrazos que dan calor,


en los días de tormenta,
cada uno es un suspiro,
cada caricia una cuenta.

En tu abrazo se encuentra,
el refugio del amor,
y en tu calor hallamos,
el eterno valor.

Autor: Desconocido.
CANTO DE SIRENAS

Sirenas que cantan al mar,


con su melodía encantada,
cada nota es un suspiro,
cada acorde una mirada.

En tu canto se esconde,
el misterio del océano,
y en tu voz hallamos,
un destino lejano.

Autor: Desconocido.
LLANTO DE LA LUNA

Luna que lloras en silencio,


con tu luz suave y serena,
cada lágrima es un suspiro,
cada rayo una pena.

En tu fulgor se reflejan,
los sueños de la noche,
y en tu llanto hallamos,
el consuelo de un broche.

Autor: Desconocido.
DESPERTAR DEL DIA

Día que despiertas con fuerza,


con tu luz brillante y viva,
cada rayo es una promesa,
cada amanecer una guía.

En tu brillo se dibujan,
los sueños de la jornada,
y en tu luz hallamos,
la esperanza renovada.

Autor: Desconocido.
CIELOS DE INVIERNO

Cielos grises de invierno,


con tu manto de niebla,
cada nube es un suspiro,
cada sombra una ciega.

En tu frialdad se esconde,
la paz del sueño eterno,
y en tu abrazo hallamos,
el refugio tierno.

Autor: Desconocido.
MURMULLO DEL RIO

Río que murmuras al pasar,


con tu canto de agua clara,
cada ola es un suspiro,
cada remolino una cara.

En tu cauce se reflejan,
los sueños de la corriente,
y en tu murmullo hallamos,
la paz presente.

Autor: Desconocido.
ATARDECER ROSADO

Atardecer de colores,
que pintas el cielo entero,
cada tono es un suspiro,
cada sombra un sendero.

En tu luz se encuentran,
los sueños del ocaso,
y en tu brillo hallamos,
el eterno lazo.

Autor: Desconocido.
LLUVIA DE VERANO

Lluvia fresca de verano,


que cae con suavidad,
cada gota es un suspiro,
cada charco una verdad.

En tu frescura se encuentra,
el alivio del calor,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno amor.

Autor: Desconocido.
VUELO DE PÁJAROS

Pájaros que vuelan libres,


en un cielo sin final,
cada ala es un suspiro,
cada vuelo un portal.

En tu vuelo se encuentran,
los sueños de la altura,
y en tu canto hallamos,
la pura hermosura.

Autor: Desconocido.
ECOS DE MONTAÑAS

Montañas que resuenan,


con el eco de la historia,
cada cima es un suspiro,
cada valle una gloria.

En tu inmensidad se esconde,
el secreto del pasado,
y en tu altura hallamos,
el sendero amado.

Autor: Desconocido.
MARIPOSAS DE COLORES

Mariposas que vuelan libres,


con sus alas de arcoíris,
cada vuelo es un suspiro,
cada color un iris.

En tu danza se encuentra,
la magia del verano,
y en tu vuelo hallamos,
el sueño temprano.

Autor: Desconocido.
SUSURROS DEL MAR

Mar que susurras al viento,


con tu canto de olas,
cada susurro es un lamento,
cada ola una sola.

En tu murmullo se encuentra,
el secreto del océano,
y en tu abrazo hallamos,
el refugio lejano.

Autor: Desconocido.
JARDINES SECRETOS

Jardines ocultos y mágicos,


con tus flores encantadas,
cada pétalo es un suspiro,
cada aroma una jornada.

En tu belleza se esconde,
la paz del alma,
y en tu frescura hallamos,
la eterna calma.

Autor: Desconocido.
AMANECER DORADO

Amanecer brillante,
que despiertas al mundo,
cada rayo es un suspiro,
cada luz un segundo.

En tu brillo se encuentran,
los sueños de la mañana,
y en tu luz hallamos,
la esperanza temprana.

Autor: Desconocido.
CANTO DEL GRILLO

Grillo que cantas en la noche,


con tu melodía constante,
cada nota es un suspiro,
cada canto un amante.

En tu música se esconde,
la paz de la oscuridad,
y en tu canto hallamos,
la serenidad.

Autor: Desconocido.
REFUGIO EN LA TORMENTA

Tormenta que ruges fuerte,


con tu furia desatada,
cada trueno es un suspiro,
cada rayo una jornada.

En tu furia se encuentra,
la fuerza del cielo,
y en tu abrazo hallamos,
el refugio en duelo.

Autor: Desconocido.
SENDERO DE LUZ

Sendero que brillas en la oscuridad,


con tu luz tenue y clara,
cada paso es un suspiro,
cada tramo una vara.

En tu luz se encuentran,
los sueños del camino,
y en tu brillo hallamos,
el destino divino.

Autor: Desconocido.
BRISA DE OTOÑO

Brisa suave de otoño,


que acaricias el rostro,
cada soplo es un suspiro,
cada caricia un costo.

En tu frescura se encuentra,
la paz del cambio,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo del tango.

Autor: Desconocido.
SONRISA DE NIÑOS

Sonrisa inocente y pura,


que iluminas el día,
cada risa es un suspiro,
cada gesto una guía.

En tu alegría se encuentra,
la magia del presente,
y en tu risa hallamos,
el futuro clemente.

Autor: Desconocido.
MURMULLO DE LA LLUVIA

Lluvia que caes suave,


con tu canto de agua,
cada gota es un suspiro,
cada charco una fragua.

En tu murmullo se esconde,
la paz del mundo,
y en tu caudal hallamos,
el amor profundo.

Autor: Desconocido.
MONTAÑAS DE NIEVE

Montañas cubiertas de blanco,


con tu manto puro y frío,
cada cima es un suspiro,
cada valle un río.

En tu nieve se esconde,
la paz del invierno,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo eterno.

Autor: Desconocido.
NOCHE DE LUNA LLENA

Noche de luna llena,


con tu luz plateada,
cada rayo es un suspiro,
cada sombra una jornada.

En tu brillo se encuentra,
la magia de la noche,
y en tu luz hallamos,
el consuelo de un broche

Autor: Desconocido.
FLORES DE PRIMAVERA

Flores que brotan en primavera,


con tus colores vivos,
cada pétalo es un suspiro,
cada aroma un olivo.

En tu belleza se esconde,
la magia del renacer,
y en tu frescura hallamos,
el eterno placer.

Autor: Desconocido.
SUSURROS DE AMOR

Amor que susurras al oído,


con tu voz suave y tierna,
cada palabra es un suspiro,
cada caricia una quimera.

En tu susurro se encuentra,
la paz del corazón,
y en tu abrazo hallamos,
la pura emoción.

Autor: Desconocido.
TARDES DE VERANO

Tardes cálidas de verano,


con tu sol brillante y claro,
cada rayo es un suspiro,
cada sombra un raro.

En tu luz se encuentran,
los sueños de la estación,
y en tu calor hallamos,
la eterna pasión.

Autor: Desconocido.
RIO DE PLATA

Río que brillas de plata,


con tu corriente viva,
cada onda es un suspiro,
cada reflejo una diva.

En tu cauce se esconde,
la paz del viaje,
y en tu brillo hallamos,
el eterno lenguaje.

Autor: Desconocido.
BRILLO DE ALBA

Alba que despiertas el día,


con tu luz dorada,
cada rayo es un suspiro,
cada amanecer una jornada.

En tu brillo se encuentran,
los sueños del comienzo,
y en tu luz hallamos,
el eterno consenso.

Autor: Desconocido.
AROMA DE CAFE

Café que despiertas los sentidos,


con tu aroma cálido y fuerte,
cada sorbo es un suspiro,
cada taza una suerte.

En tu esencia se esconde,
la paz de la mañana,
y en tu sabor hallamos,
la magia temprana.

Autor: Desconocido.
NOCHE DE INVIERNO

Noche fría de invierno,


con tu manto de estrellas,
cada luz es un suspiro,
cada sombra una huella.

En tu oscuridad se encuentra,
la paz del descanso,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo del manso.

Autor: Desconocido.
VUELO DE COMETAS

Cometas que vuelan libres,


en el cielo azul y claro,
cada vuelo es un suspiro,
cada color un raro.

En tu vuelo se encuentra,
la magia del aire,
y en tu danza hallamos,
el eterno laire.

Autor: Desconocido.
SUSURRO DE LAS OLAS

Olas que susurran al mar,


con tu canto eterno,
cada ola es un suspiro,
cada susurro un cuaderno.

En tu canto se esconde,
la paz del océano,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo humano.

Autor: Desconocido.

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