Antología Poética: Reflexiones y Emociones
Antología Poética: Reflexiones y Emociones
Para aquellos que buscan alivio en las palabras y encuentran refugio en la poesía.
Que cada poesía se convierta en un canto de esperanza, un abrazo de
comprensión y una luz de inspiración en sus vidas. Amigo lector, este libro es para
ti un compañero en el viaje del alma.
AGRADECIMIENTO
Sólo tú, sólo tú, yo me decía después de que te fuiste. Solamente tú, con tus ojos,
con tu bella frente, con tu suave sonrisa, y sólo mía.
Torné a mirar la estancia, ya vacía, la luz que tú dejaste, indiferente, y una como
orfandad en el ambiente que a todos tus recuerdos trascendía.
Más, pasadas las horas, cuando vino la sombra, entre las cosas inconcretas, y el
pálido horizonte ultramarino,
Autor: Desconocido.
VOLVER A VERTE
Volver a verte no era solo un ligero y constante empeño, sino anudar, dentro del
alma, un hilo roto del ensueño.
Volver a verte era un oscuro presentimiento que tenía de hallarte ajena y sin
embargo seguir creyendo que eras mía.
Volver a verte era el milagro de una dulce convalecencia cuando todo, al alma
desnuda, vuelve más bello de la ausencia.
Volver a verte, tras la noche impenetrable del abismo, era hallar en tus ojos una
imagen vieja de mí mismo.
Y encontrar, en el hondo pasado, días más bellos y mejores, como esa carta en
cuyos pliegues se conservan algunas flores.
Volver a verte era mostrarme la pena que está congelada, como bruma de tarde
hermosa, en el azul de tu mirada.
Y, ya lo ves, del largo viaje regreso más puro y más fuerte, porque dormí toda una
noche en las rodillas de la muerte.
Porque yo miraba en tus ojos un cielo de cosas pasadas, como en el agua de las
grutas se ven ciudades encantadas.
Y porque vi tu clara imagen, entre un nimbo de luz serena, como jamás, a ojos
mortales. se apareció visión terrena.
Volver a verte era un oscuro presentimiento que tenía de hallarte ajena, y sin
embargo seguir creyendo que eras mía.
Autor: Desconocido.
SEREMOS TRISTES
Oye, seremos tristes, dulce señora mía. Nadie sabrá el secreto de esta suave
tristeza. Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza, tristes como el
crepúsculo de una estación tardía.
Tendrá nuestra tristeza un poco de ufanía no más, como ese leve carmín de tu
belleza, y juntos lloraremos, sin lágrimas, la alteza de sueños que matamos
estérilmente un día.
Oye, seremos tristes, con la tristeza vaga de los parques lejanos, de las muertas
ciudades, de los puertos nocturnos cuyo faro se apaga.
Autor: Desconocido.
TODO PASÓ
Todo pasó como la breve sombra de un ave que atraviesa el firmamento. Pasó la
eternidad en un momento, y el recuerdo traidor ya no te nombra.
Pero hasta ayer, no más, fuiste la vida, luz del pasado, apoyo del futuro, timón del
alma y venda de la herida.
Hoy pienso en ti, mi bello amor lejano, cual se recuerda, sobre el lecho duro, el
sueño de una noche de verano.
Autor: Desconocido.
LA VOZ DEL AGUA
Yo soy el agua azul de la montaña, nací en un hueco del breñal salvaje y no llevo ni
espumas de coraje ni al caminante mi cristal engaña.
No me desbordo con rugiente saña ni a vastos mares enderezo el viaje; sólo copio
los tonos del paisaje y sólo huertos mi corriente baña.
Y humilde y en silencio, mi destino es ser buena y cordial; ser agua pura a través
de la hierba del camino.
Correr sin nombre, padecer quebrantos, y morir una noche en la espesura como
murieron tus mejores cantos.
Autor: Desconocido.
SANTA TRISTEZA
Tú, que aquilatas el rencor insano, ¿intentarías tu agresión oscura si supieses que,
a fuerza de amargura, ya sólo entiendo esta palabra: ¿hermano?
Llevo adentro mil fuentes luminosas cuyo cristal purísimo no altera el divino
contorno de las cosas.
Autor: Desconocido.
OJOS LEJANOS
Ojos lejanos que en mi afán espero, ojos que un soplo de tristeza empaña, sois a
mí como el último lucero sobre el tranquilo azul de una montaña.
Y os llamo a la distancia, ojos de llanto pues cerca de ella me sentí cobarde para
deciros que os amaba tanto.
Autor: Desconocido.
FATUM
Las estrellas abrían sus corolas en el profundo azul del firmamento. Calló el mar, y
en mi propio pensamiento se despertaron las dormidas olas.
¡Y fue la tempestad! Túrbido oleaje fue sacando a la playa los despojos de tanta
nave que encalló en el viaje.
Autor: Desconocido.
A LA MAÑANA
Gracias te doy por esta paz que ha venido a mi existencia, luego de que salí de la
nocturna fiesta donde quedé, por tu venganza, ciego.
Gracias por la tranquila visión que has dado a mi conciencia en calma, por la niñez
que asoma a mi pupila y el alto gozo que me exalta el alma.
Gracias por la ligera piedad con que me muevo entre las cosas, cual se mueve una
mano de hilandera en medio de las hebras luminosas.
Gracias por el sereno valle de luz que en mi amor se pierde, como la hoja párvula
del heno en la clara extensión de un campo verde.
¡Oh angustia! que a mi pecho viniste en días de cruel trabajo, mientras la sombra
en torno de mi lecho iba enredando su pesado andrajo.
Prisión amurallada fuiste ¡Oh noche! Al dejarte yo quería ver la luna otoñal,
grande y dorada, sentir de nuevo la amplitud del día.
Hoy, al salir al mundo, después del doloroso cautiverio, vivo con un ensueño más
profundo y un sentido más grave del misterio.
Mi corazón aloja todo el contento del vivir humano, tal como lleva la pequeña
hoja, en su verde color, todo el verano.
¡Oh amor! tu mano pura también llamó tras la pasión funesta, y está abierta a la
luz mi vida oscura como una alcoba azul para una fiesta.
Nada, nada ambiciono sino este don benéfico, alcanzado a cambio de la gloria,
que perdono, y de mi propio nombre, que he olvidado.
Seráfica mañana, vaso de gracia en que la luz se encierra, recibe mi oración que es
hoy hermana del júbilo infinito de la tierra.
Autor: Desconocido.
LA CASA PATERNA
Viejo ciprés en el solar aún medra dando asilo a los pájaros cantores. Junto al alto
brocal nacen las flores y hay una cruz que a la tormenta arredra.
Una vara juncal guía la hiedra a través de los anchos corredores, y enlazando los
arcos vencedores muestra sus armas el blasón de piedra.
Entre paños ilustres y sillares prolongan el pasado, sobre el muro, los antiguos
espejos familiares.
Autor: Desconocido.
YO TE LLEVARE A MI VALLE
Yo te llevaré a mi valle Musa del hielo y del pinar, pequeña hermana de los osos y
de la aurora boreal. Yo te llevaré a mi valle desde la gruta de cristal donde arrulló
tu largo invierno el viejo lobo paternal.
Regresará la fiel carreta con el lucero y un cantar en que haya aroma de las
breñas y hondo susurro del trigal. Será la vida alegre y clara y junto al pozo
familiar, cual hace un año las parejas habrán llegado a platicar.
El humo azul de los cortijos irá trazando su espiral, mientras la tarde se despide
como una nave sobre el mar. Yo te llevaré a mi valle Musa del hielo y del pinar,
pequeña hermana de los osos y de la aurora boreal.
Autor: Desconocido.
CALLAR
Hemos hablado tanto en esta tarde loca, bajo el cielo de fiesta y entre el manso
ruido de las hojas, que tengo el alma seca como un ánfora rota, vacío el
pensamiento y afiebrada la boca.
Dejadme, pues, que calle. Dejad que, gota a gota, me llene nuevamente de
misterio como de un agua honda. Dejad que me penetre la claridad remota del
cielo en donde está, para mis ojos, la estrella silenciosa del recuerdo.
Autor: Desconocido.
OLVIDO
Al fin me has olvidado. ¡Qué suave y hondo olvido! Tras el incierto límite de
nuestro oscuro ayer la estrella que miramos los dos ha descendido como una
dulce lágrima que se rompe al caer.
Y así de tu regazo me alejo entristecido, cual uno que abandona su campo sin
querer, mirando que tus ojos, como el cristal herido, prolongan la agonía de un
vago atardecer.
¡Al fin me has olvidado! Recónditas congojas: en medio del crepúsculo qua anubla
un vuelo de hojas callad, para que pueda pasar esta mujer.
Y escucharé más tarde, bajo la noche ciega, posarse el pie enlutado de la que
siempre llega sobre los rastros de esa que nunca ha volver.
Autor: Desconocido.
UN DIA VENDRA LA MUERTE
¡Cuánta gente sencilla que se afana por ti, que pone toda su alma en que luzca la
feliz vajilla como si fuera el día de tu boda! ¡Y tú duermes! ¡Levanta!No enturbies
más los ojos en la noche que engendra las visiones del pecado.
Déja la estrecha estancia donde sufres la sorda calentura del deseo. Tu infancia no
ha muerto, y todavía puedes hallar la original fragancia que tuvo toda cosa el
primer día.
¿A qué, bajo la lámpara, inquiere tu protervo pensamiento –negro licor en ánfora
de arcilla– si afuera todo nos lo explica el viento como en una parábola sencilla?
Es fuerza que ya calle tu voz, y que la paz baje a tu alma como el toque del
ángelus a un valle Y no contestaré.
Ya por la tarde, cuando tornan los bueyes con la incierta luz, y cunden los humos
solariegos, me llevarán al cementerio aldeano donde duermen los rústicos
labriegos bajo la sombra fiel de un pino anciano.
Autor: Desconocido.
TU
Eres una canción. Aire ligero cernido entre las flores y los nidos. Duermen, bajo
tus pies, campos floridos, y es tu melena un río verdadero.
Por mis manos te vas como una brisa; envuelves un jardín en un suspiro, y se
abren mariposas en tu risa.
Eres la sombra toda, eres la lumbre, y yo, elevando el corazón, te aspiro como al
viento que viene de una cumbre.
Autor: Desconocido.
LOS SUEÑOS
Claros sueños nacidos de la bruma terrestre que subís, en las horas del silencio
nocturno, hasta el rostro velado de los hombres, ya quietos tras la cálida angustia
de un lejano crepúsculo.
¡Oh! venid a mis sienes, rodead mi almohada agitando las alas en el ámbito
oscuro, y proteged mi lecho, esa fúnebre urna donde late mi triste corazón
insepulto.
Llevadme con vosotros a la mansión aérea que erige su áurea cúpula en el éter
desnudo, más allá de la tierra que amortaja su sueño en la caduca pompa de un
otoño difunto.
Llevadme adonde se abre, como un follaje de oro, el húmedo relente del claro
plenilunio, en cuya luz discurren las vírgenes celestes con un lirio de plata en los
dedos ebúrneos.
Llevadme adonde vive la luz, esa doncella de sien florida, torso fértil, senos
desnudos, que vierte de sus manos, bajo la flor del alba, el rocío que alivia las
entrañas del mundo.
Claros sueños nacidos de la bruma terrestre que subís, en las horas del silencio
nocturno, hasta el rostro velado de los hombres, ya quietos tras la cálida angustia
de un lejano crepúsculo.
Refrescadme las sienes, aligerad la noche que trastorna mi oído con su lenguaje
absurdo, en tanto que en la sombra, como en una cisterna, caer la negra gota de
las horas escucho.
Y haced que me levante ágil, contento, libre, agitando en la luz, con el brazo
robusto, la bandera del día, como el Dios resurrexo después de haber hendido la
losa del sepulcro.
Autor: Desconocido.
CAPITAN DE VEINTE AÑOS
Capitán de veinte años, recién salido del gimnasio donde la línea de las barras y de
las cuerdas impone sobre el alboroto de los árboles su limpia geometría al aire
libre.
Capitán de veinte años, virgen como el acero, y ágil como el viento que mide el
campo pisando sobre los tallos donde se columpia la luz. Llévame en tu nave
ligera, en la menuda armazón de lienzo y de mimbres que posa sobre la tierra
dando saltos como las garzas cuando huyen a lo largo del río.
Vástago de una raza nacida de las cenizas del mundo, y del cadáver de todos los
dioses sacrificados por el hombre. Tu alma florece en la pulpa de tus labios roja y
carnal como el sexo de la nueva alegría.
Cubre tu cuerpo de ártico ropaje que destila aceite como la piel de las bestias
marinas y –símbolo de tu fidelidad a las alturas– del sordo casquete que te oprime
la cabeza se desprenden dos orejas de galgo.
Como se remontan los pájaros con el solo equipaje de sus plumas, y llevando una
hoja con la última rama en que se posaron, así vas a las rutas aéreas con tu cuerpo
alargado en el ímpetu del arranque, y un último reflejo del verdor terrestre en tus
ojos estrangulados ya por la furia del viento que te arrebata en su torbellino como
a los dioses ¡Oh, Capitán!
Ni el flanco de las naves pintadas con los colores de la esperanza o de la ira por los
alegres obreros del agua; ni las caderas de una mujer ejercitada en el salto mejor
que en las lides del amor antiguo; ni los ijares de los felinos en celo; ni la curva de
los horizontes celestes, nada iguala a tu divina máquina provista de su múltiple
corazón resonante, ávido de la gloria del cielo y conquistador impetuoso de las
zonas azules.
Capitán de veinte años, llévame en tu nave ligera.
Volaremos por la mañana como las primeras voces de los hombres. Mi corazón,
prisionero de la tierra igual que las raíces de los árboles, batirá sobre mi vida con
más fragor que tu hélice,
atirá sobre mi vida con más fragor que tu hélice, ¡oh, Capitán! recibiendo las
convulsiones metálicas de tu nave flotante como recibió las primeras palabras de
amor, en la noche extinta, bajo la vibración de los luceros románticos o en la
bermeja alegría de los soles que maduran la hierba
Sí, volaremos por la mañana purificados en la luz que renueva la conciencia del
mundo,
y sólo una nubecilla del mísero polvo originario dará testimonio de nuestro rapto
celeste, ante los caminos de la tierra y ante las montañas distantes. Y habremos
entrado en la vorágine azul, en el éter que nos traspasará como la luz a las nubes.
Y ya no habrá ni tiempo ni límite para nuestra alegría, y todas las cosas serán
conocidas en su unidad desde el reino del sol.
Y tal vez… (Oh Capitán, sólo mi madre, sólo ella, pudo entrever esta esperanza
bajo la fidelidad de la lumbre que aclaraba conjuntamente sus manos y mi sueño)
tal vez caigamos en el mar como la luz de todas las tardes,
roto el último cielo que alcanzó la hélice divina, conocido el último espacio a
donde penetró la audacia de fuego, violado con el ruido de las alas mecánicas el
cósmico silencio en que se mueven los formas que son puras, bienaventuradas y
eternas.
Autor: Desconocido.
TIEMPO DE LUZ
Tiempo de luz, pero de luz soñada, distinta de esta claridad terrena que los
abismos del espacio llena y enciende, en cada espiga, su alborada.
Tiempo de luz, pero de luz velada al mortal que, en la bóveda serena, descifra el
signo de su larga pena, al nacer de los siglos decretada.
Tiempo de luz, pero de luz divina, cuajada en horizontes interiores y que otros
bellos mundos ilumina.
¡Oh luz de eternidad! bien diferente de esta luz que es hermana de las flores,
porque sabe morir tan dulcemente.
Autor: Desconocido.
LA ALMOHADA
Ceniza por el suelo amontonada donde tiembla el rescoldo de mi vida; nube que,
a la tiniebla sometida, se hace trono de luz en la alborada.
Pedestal de la escala inacabada por donde baja el sueño hasta la vida; ala sobre el
torrente suspendida, témpano de la noche constelada.
Eso eres, almohada confidente, que me preparas para el otro sueño cuajando
nieve en torno de mi frente.
Que al final, contra el cielo iluminado, veré del mundo el último diseño en tu albo
encaje a mi mudez pegado.
Autor: Desconocido.
EL GRILLO
Volvéis, estrellas del fragante estío, a alumbrar estos viejos corredores, donde
sombras de antiguos moradores discurren con cansado señorío.
Este es el patio de esplendor sombrío de donde huyó la corte de las flores, y estos
los ya callados surtidores que poblaban de arpas el vacío.
Un grillo, nuevo huésped de la hiedra, canta las ruinas del hogar desierto tomando
posesión de cada piedra.
Y ante la luz del firmamento, escasa, voy por los corredores como un muerto a
disputarle a ese cantor mi casa.
Autor: Desconocido.
¡OH TIEMPO!
Tu paso entre los astros se desliza, y del cielo y la tierra nos das cuenta
escribiendo con polvo y con ceniza.
Autor: Desconocido.
TAMBIÉN
Yo también, alma mía, como si fueras un sutil diamante, te doy, con el martillo de
las horas, y saltas en fragmentos.
Oh! fatiga sin término, la de reconstruirme, no en la vasta unidad del gran espejo,
sino en millones de cristales rotos.
Autor: Desconocido.
VUELO DE AVES
En tu vuelo se encuentra,
la magia del aire,
y en tu danza hallamos,
el eterno laire.
Autor: Desconocido.
LUZ DE LUNA
En tu brillo se esconde,
la paz del sueño,
y en tu luz hallamos,
el amor pequeño.
Autor: Desconocido.
AQUÍ
Altos cerros, escarpadas murallas, te cercan. Un sol miedoso, como soldado sin
escudo, luchando contra el cielo cansadamente las escala, y comienza a lanzar,
sobre tus muros de tierra, su inútil profusión de flechas congeladas.
Eres el lugar preferido para las desolaciones de mi alma, la fría explanada para
conversar con mis muertos, el yermo para comunicarme con mis estrellas
apagadas.
AZUL
Este azul de las noches de verano tan hondamente azul, llanto provoca. Sombras
eternas la memoria invoca y el alma lucha con la muerte en vano.
Tiene este azul tanto dolor humano que al alma en trance de orfandad coloca. Ese
esplendor, que en la locura toca, se afirma con hastío soberano.
Y es que, exaltado en su silencio mismo, junta a la clara cercanía del cielo una
tremenda soledad de abismo.
Autor: Desconocido.
PRISIÓN
Autor: Desconocido.
JARDINES EN FLOR
En tu belleza se encuentra,
la magia del renacer,
y en tu frescura hallamos,
el eterno placer.
Autor: Desconocido.
MURMULLO DEL BOSQUE
En tu sombra se esconde,
la paz del mundo,
y en tu abrazo hallamos,
el amor profundo.
Autor: Desconocido.
SUEÑOS
¡Ay! ni yo mismo he creído en mis sueños, pero los sueños han sido la ocupación
de mi vida.
Sólo que los he tenido durante el día, despierto, no cuando estaba dormido. Y
ahora advierto que el sueño fue ¡quién creyera! mi realidad. Mundo cierto.
Autor: Desconocido.
JUNTO A LAS AGUAS
Aquí, junto a las aguas, pienso en mi vida inmóvil, y en la actitud del alma
sedentaria, frente a las mismas cosas.
Cruzan el cielo puro nubes vagas que, en el espejo líquido, huyen, también, como
inflamadas barcas. Mi cabeza vacila.
Autor: Desconocido.
LA ESPINA
De todo cuanto he sido: del rey ilusionado –corona de papel, cetro de caña– que
he fingido encarnar, entre las gentes, sin otro reino que la dura piedra donde he
puesto los pies, ni otro ejercicio que el callado y constante de las lágrimas; del
mendigo azaroso que otras veces he sido, recatando entre guiñapos, la perfecta
gloria de haber robado mi caudal de estrellas en alta noche y en cualquier arroyo;
De todo cuanto he sido: del viajero que lleva los caminos y ríos de la tierra,
paralelos al curso de sus venas, y del manso observador de los tizones rojos que
calientan la cara del invierno, y descongelan, en el libro amigo, la perezosa flor de
la metáfora.
De todo cuanto he sido: del ambiguo flautista que amenizó los inmortales
diálogos de otro tiempo, y del músico ruidoso que restalla sus cobres en la plaza
para que se encabriten los corceles;
del cantor gemebundo que hace pasar la luna por las cuerdas de su instrumento,
en el perdido barrio, y del loco que grita su razón contra el cielo, y se golpea
imaginariamente con los astros;
Autor: Desconocido.
ANTE EL MURO
Cuan ancho, luminoso, extraordinario, mucho más que marina perspectiva, o que
vago horizonte del desierto, hace años, te abrías a mis ojos muro de la existencia,
limitado por cuatro grandes soles, en el día, y por cuatro luceros, en la noche.
Yo iba a pintar allí, con mano libre, un arco iris que abarcaba el mundo y una vía
láctea que partiera el cielo, una gran nube para mi esperanza y un barco inmenso
para mis conquistas.
Pero a medida que llegaba al muro se iba estrechando el ambicioso espacio, y del
iris, del barco y de la nube solo cabían un extremo roto, un largo fleco retorcido al
viento, y un remo inútil en la seca arena. Hoy, a muy pocos pasos de aquél muro. –
Deshecha en breve la ilusión del aire– sólo encuentro lugar para unos símbolos y
una fecha, entre un círculo de sombra.
La nube era ilusión de la distancia, y el arco era fantasma del abismo, y la nave era
sueño de la espuma, y la vía-láctea proyección de estrellas que sólo tenían vida en
mis pupilas. La verdad, la verdad era aquel círculo, y esa cruz, y esas palmas y esa
fecha.
Autor: Desconocido.
LÁPICES
Estos lápices tienen una rara virtud. con ellos siempre he escrito esta palabra:
“Tú”.
En los momentos de mi cólera y, más celoso de la luz que te besaba, usé del rojo
para escribir temblando: “Tú”
En los días de tu ternura, siempre tuve a mano el azul para escribir, tal como un
niño, aún en las paredes: “Tú”.
Para el hastío estaba listo el lápiz gris. Junto a una cruz, gráfica imagen de tu
ausencia, estampaba un doliente: “Tú”.
Pero fue siempre el negro, el lápiz negro el arma de mi juventud frente a tu amor.
Con él ¿recuerdas? escribí casi siempre: “Tú”.
Autor: Desconocido.
CANTO DEL VIENTO
En tu canto se esconde,
la paz del cielo,
y en tu fuerza hallamos,
el eterno duelo
Autor: Desconocido.
LLUVIA DE PRIMAVERA
En tu frescura se encuentra,
la paz del renacer,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno querer.
Autor: Desconocido.
SUSURROS DEL TIEMPO
En tu curso se encuentra,
la paz del devenir,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno vivir.
Autor: Desconocido.
AMANECER DE ENSUEÑO
En el horizonte dorado,
donde el sol despierta al mar,
se dibuja un nuevo día,
un suspiro, un renacer.
Autor: Desconocido.
SUSURRO DEL VIENTO
Autor: Desconocido.
LUNA PLATEADA
Autor: Desconocido.
RÍO SERENO
En tu cauce se refleja,
el cielo en su esplendor,
y las orillas te abrazan,
con eterna devoción.
Autor: Desconocido.
JARDÍN DE LOS SUEÑOS
En un jardín de sueños,
flores de mil colores,
danzan con la brisa,
como dulces suspiros.
Mariposas juguetonas,
vuelan sin cesar,
entre pétalos y hojas,
en un mágico lugar.
Autor: Desconocido.
NOCHE DE ESTRELLAS
Historias de constelaciones,
se cuentan en la oscuridad,
y el universo se despliega,
en su infinita inmensidad.
Autor: Desconocido.
OTOÑO DORADO
La naturaleza susurra,
canciones de despedida,
mientras el frío se instala,
en la noche de vida.
Autor: Desconocido.
MAR EN CALMA
Autor: Desconocido.
PRIMAVERA EN FLOR
Primavera en flor,
despiertas con tu canto,
aromas y colores,
en un eterno encanto.
Autor: Desconocido.
INVIERNO BLANCO
Autor: Desconocido.
CANTO DEL RUISEÑOR
En el bosque silencioso,
canta el ruiseñor su amor,
melodía de esperanza,
en la noche sin color.
Su canto es un suspiro,
un poema hecho canción,
y en la oscuridad se eleva,
como un rayo de pasión.
Autor: Desconocido.
RELOJ DE ARENA
Autor: Desconocido.
MIRADA DE NIÑOS
Autor: Desconocido.
CAMINO SOLITARIO
Camino solitario,
que serpentea entre montañas,
lleva consigo secretos,
de viejas campañas.
Autor: Desconocido.
BRISA DEL MAR
Tu frescura es un alivio,
en el calor abrasador,
y en tus manos encontramos,
el refugio del amor.
Autor: Desconocido.
ÁRBOL DE LA VIDA
En tu sombra se resguardan,
los sueños y esperanzas,
y en tu tronco se escriben,
las historias de alianzas.
Autor: Desconocido.
DANZA DEL FUEGO
Autor: Desconocido.
SUSURRO DE LAS HOJAS
En el bosque se escucha,
su melodía sin fin,
y en su danza descubrimos,
la poesía del confín.
Autor: Desconocido.
HORIZONTE INFINITO
Autor: Desconocido.
REFLEJOS DEL AGUA
En el agua se reflejan,
los sueños y las quimeras,
como un espejo brillante,
de historias verdaderas.
Autor: Desconocido.
DESIERTO DE SUEÑOS
Autor: Desconocido.
CIELOS PINTADOS
En tu lienzo se dibujan,
los anhelos y los miedos,
y en tu inmensidad se pierden,
los suspiros y los credos.
Autor: Desconocido.
MELODIA DEL RIO
Autor: Desconocido.
COLORES DEL OCASO
Autor: Desconocido.
SUSURRO DEL BOSQUE
En tu sombra se esconde,
la magia de la vida,
y en tus senderos hallamos,
la paz siempre querida.
Autor: Desconocido.
PÉTALOS AL VIENTO
Autor: Desconocido.
NIEVE SILENCIOSA
En tu quietud se encuentra,
la paz del invierno frío,
y en tu pureza descubrimos,
el más tierno abrigo.
Autor: Desconocido.
ECOS DEL PASADO
En el viento se escuchan,
las historias de antaño,
y en su murmullo hallamos,
la raíz de nuestro año.
Autor: Desconocido.
LUCES DE ALBA
En tu luz se dibujan,
los sueños del nuevo día,
y en tu calor encontramos,
la eterna melodía.
Autor: Desconocido.
LAGRIMAS DEL CIELO
En tu llanto se renueva,
la tierra y su verdor,
y en tu caudal hallamos,
el alivio del dolor.
Autor: Desconocido.
BRILLO DE ESTRELLAS
En tu fulgor se esconden,
los sueños del universo,
y en tu brillo encontramos,
la magia del verso.
Autor: Desconocido.
AROMA DE LA TIERRA
En tu esencia se encuentra,
la raíz de nuestro ser,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno renacer.
Autor: Desconocido.
DANZA DE SOMBRAS
En tu baile se reflejan,
los misterios de la luz,
y en tu oscura presencia,
hallamos nuestra cruz
Autor: Desconocido.
VIENTO DEL NORTE
Tu brisa es un susurro,
tu golpe un despertar,
y en tu frío hallamos,
la fuerza para avanzar.
Autor: Desconocido.
ABRAZOS DEL ALMA
En tu abrazo se encuentra,
el refugio del amor,
y en tu calor hallamos,
el eterno valor.
Autor: Desconocido.
CANTO DE SIRENAS
En tu canto se esconde,
el misterio del océano,
y en tu voz hallamos,
un destino lejano.
Autor: Desconocido.
LLANTO DE LA LUNA
En tu fulgor se reflejan,
los sueños de la noche,
y en tu llanto hallamos,
el consuelo de un broche.
Autor: Desconocido.
DESPERTAR DEL DIA
En tu brillo se dibujan,
los sueños de la jornada,
y en tu luz hallamos,
la esperanza renovada.
Autor: Desconocido.
CIELOS DE INVIERNO
En tu frialdad se esconde,
la paz del sueño eterno,
y en tu abrazo hallamos,
el refugio tierno.
Autor: Desconocido.
MURMULLO DEL RIO
En tu cauce se reflejan,
los sueños de la corriente,
y en tu murmullo hallamos,
la paz presente.
Autor: Desconocido.
ATARDECER ROSADO
Atardecer de colores,
que pintas el cielo entero,
cada tono es un suspiro,
cada sombra un sendero.
En tu luz se encuentran,
los sueños del ocaso,
y en tu brillo hallamos,
el eterno lazo.
Autor: Desconocido.
LLUVIA DE VERANO
En tu frescura se encuentra,
el alivio del calor,
y en tu abrazo hallamos,
el eterno amor.
Autor: Desconocido.
VUELO DE PÁJAROS
En tu vuelo se encuentran,
los sueños de la altura,
y en tu canto hallamos,
la pura hermosura.
Autor: Desconocido.
ECOS DE MONTAÑAS
En tu inmensidad se esconde,
el secreto del pasado,
y en tu altura hallamos,
el sendero amado.
Autor: Desconocido.
MARIPOSAS DE COLORES
En tu danza se encuentra,
la magia del verano,
y en tu vuelo hallamos,
el sueño temprano.
Autor: Desconocido.
SUSURROS DEL MAR
En tu murmullo se encuentra,
el secreto del océano,
y en tu abrazo hallamos,
el refugio lejano.
Autor: Desconocido.
JARDINES SECRETOS
En tu belleza se esconde,
la paz del alma,
y en tu frescura hallamos,
la eterna calma.
Autor: Desconocido.
AMANECER DORADO
Amanecer brillante,
que despiertas al mundo,
cada rayo es un suspiro,
cada luz un segundo.
En tu brillo se encuentran,
los sueños de la mañana,
y en tu luz hallamos,
la esperanza temprana.
Autor: Desconocido.
CANTO DEL GRILLO
En tu música se esconde,
la paz de la oscuridad,
y en tu canto hallamos,
la serenidad.
Autor: Desconocido.
REFUGIO EN LA TORMENTA
En tu furia se encuentra,
la fuerza del cielo,
y en tu abrazo hallamos,
el refugio en duelo.
Autor: Desconocido.
SENDERO DE LUZ
En tu luz se encuentran,
los sueños del camino,
y en tu brillo hallamos,
el destino divino.
Autor: Desconocido.
BRISA DE OTOÑO
En tu frescura se encuentra,
la paz del cambio,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo del tango.
Autor: Desconocido.
SONRISA DE NIÑOS
En tu alegría se encuentra,
la magia del presente,
y en tu risa hallamos,
el futuro clemente.
Autor: Desconocido.
MURMULLO DE LA LLUVIA
En tu murmullo se esconde,
la paz del mundo,
y en tu caudal hallamos,
el amor profundo.
Autor: Desconocido.
MONTAÑAS DE NIEVE
En tu nieve se esconde,
la paz del invierno,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo eterno.
Autor: Desconocido.
NOCHE DE LUNA LLENA
En tu brillo se encuentra,
la magia de la noche,
y en tu luz hallamos,
el consuelo de un broche
Autor: Desconocido.
FLORES DE PRIMAVERA
En tu belleza se esconde,
la magia del renacer,
y en tu frescura hallamos,
el eterno placer.
Autor: Desconocido.
SUSURROS DE AMOR
En tu susurro se encuentra,
la paz del corazón,
y en tu abrazo hallamos,
la pura emoción.
Autor: Desconocido.
TARDES DE VERANO
En tu luz se encuentran,
los sueños de la estación,
y en tu calor hallamos,
la eterna pasión.
Autor: Desconocido.
RIO DE PLATA
En tu cauce se esconde,
la paz del viaje,
y en tu brillo hallamos,
el eterno lenguaje.
Autor: Desconocido.
BRILLO DE ALBA
En tu brillo se encuentran,
los sueños del comienzo,
y en tu luz hallamos,
el eterno consenso.
Autor: Desconocido.
AROMA DE CAFE
En tu esencia se esconde,
la paz de la mañana,
y en tu sabor hallamos,
la magia temprana.
Autor: Desconocido.
NOCHE DE INVIERNO
En tu oscuridad se encuentra,
la paz del descanso,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo del manso.
Autor: Desconocido.
VUELO DE COMETAS
En tu vuelo se encuentra,
la magia del aire,
y en tu danza hallamos,
el eterno laire.
Autor: Desconocido.
SUSURRO DE LAS OLAS
En tu canto se esconde,
la paz del océano,
y en tu abrazo hallamos,
el consuelo humano.
Autor: Desconocido.