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impacto de la COVID-19 y
recomendaciones de política
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X Índice
X Resumen ejecutivo 11
X 1. Introducción 13
X 4. Recomendaciones de política 38
X 6. Anexos 50
X Resumen ejecutivo
X 1. Introducción
En el contexto de la crisis generada por la COVID-19, el Perú está siendo uno de los países más
golpeados económicamente. Durante el segundo trimestre de 2020, el producto bruto interno (PBI)
del país se redujo 30,2% y abril fue el mes de mayor impacto, con una caída de 40,5%, de acuerdo con
las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Dada la magnitud de estos resultados negativos, las proyecciones de crecimiento económico para
2020 se contrajeron sustancialmente. Por su parte, las expectativas de crecimiento pasaron de cifras
modestas pero positivas ―de entre 2% y 3% a inicios del año―, a una contracción de niveles cercanos
al 14%, según señalan la mayoría de analistas económicos del país1.
Como ya se indicó, el impacto en el empleo ha sido notorio, principalmente en abril, cuando la mayoría
de las actividades económicas se restringieron. En consecuencia, se perdieron seis millones de empleos
en el país durante el segundo trimestre de 2020. Si bien la reanudación progresiva de actividades ha
permitido que la actividad productiva y el empleo se incrementen ligeramente, se espera que las
restricciones no se levanten en su totalidad en la medida que los contagios por COVID-19 continúen
aumentando en el país. Por ejemplo, a mediados de agosto, se retomaron algunas medidas restrictivas
que ya habían sido canceladas; entre ellas, la disposición de la inmovilización social obligatoria los
domingos.
Entretanto, la recuperación gradual del empleo, evidenciada a partir de mayo, no supone una mejora
en su calidad. Por el contrario, desde el inicio de la emergencia sanitaria, la tasa de subempleo se ha
incrementado sostenidamente. De hecho, el empleo que se está recuperando no provee los ingresos
ni las horas de trabajo suficientes para cubrir las necesidades de los trabajadores.
Con el propósito de lograr un mejor diseño y focalización de las políticas laborales, es necesario
comprender a cabalidad las consecuencias generadas por la crisis originada por la COVID-19 en
el mercado laboral del país. Para ello, se debe considerar que el efecto podría estar diferenciado
según el perfil de los trabajadores. En particular, los trabajadores independientes y los que laboran
en microempresas ―ambos asociados a un mayor nivel de informalidad laboral y a una menor
productividad― habrían sido los más afectados.
De esta forma, resultan necesarias aquellas medidas que permitan preservar y recuperar el empleo
de calidad dentro del sector formal. Más aún, dada la considerable pérdida de puestos de trabajo, las
políticas laborales orientadas a la creación del empleo formal, de mayor productividad, cobran más
relevancia ya que cuentan con el potencial de mejorar sustancialmente la estructura del mercado
laboral. Con ello, no solo se lograría recuperar los puestos de trabajo perdidos, sino también optimizar
la calidad del empleo en el país.
En este sentido, el presente trabajo se enfoca en analizar el impacto de la emergencia generada por la
COVID-19 en el mercado laboral, mediante la identificación de las diferencias del efecto según el tipo
de trabajador y segmento empresarial. Asimismo, se estima la productividad según sector económico
y condición de formalidad, con el fin de identificar las fuentes de empleo que generan un mayor valor
agregado para la economía. Con base en el diagnóstico realizado, se incluyen propuestas de política
que permitan dinamizar el mercado laboral y recuperar eficientemente el empleo perdido durante los
primeros meses del estado de emergencia.
Las medidas de aislamiento obligatorio iniciadas el 16 de marzo para contener la propagación de la COVID-19
generaron la paralización de gran parte de las actividades económicas del país. En consecuencia, el producto
bruto interno (PBI) nacional se redujo 30,2% durante el segundo trimestre del año y alcanzó una contracción de
40% en abril, el mes de mayor impacto. Dicha paralización se tradujo en una fuerte caída del empleo nacional,
principalmente en el ámbito urbano.
Figura 1.
Evolución mensual del PBI, enero 2019-junio 2020
(var. % respecto del mismo periodo del año anterior)
15,0
0,0
-15,0
-18,1
-30,0
-32,7
-45,0 -39,9
Ene
Feb
Mar
Abr
May
Jun
Jul
Ago
Set
Oct
Nov
Dic
Ene
Feb
Mar
Abr
May
Jun
2019 2020
Figura 2.
Evolución del empleo, enero 2019-junio 2020
(var % respecto del mismo trimestre del año anterior)
10
0
2,0
-2,1
-10
-20 -20,2
-30
-35,3
-40
-39,5
-50
ene-mar 19
feb-abr
mar-may
abr-jun
may-jul
jun-ago
jul-set
ago-cot
set-nov
oct-dic
nov-ene
dic-feb
ene-mar 20
feb-abr
mar-may
abr-jun
La población ocupada en el país se redujo en 39,6% durante el segundo trimestre del año, según los
datos publicados por el INEI a partir de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). Esto equivale a una
pérdida de 6.7 millones de puestos de trabajo. Las medidas de paralización afectaron principalmente
al ámbito urbano, en el que el empleo durante el segundo trimestre disminuyó en 49,0%, mientras
que en el ámbito rural fue de 6,5% en el mismo periodo.
Sin embargo, detrás de la baja caída del empleo rural se encuentra el cambio demográfico producto
de las medidas de restricción. Durante las primeras semanas del estado de emergencia se registraron
grandes caravanas de personas que trataban de retornar a sus lugares de origen desde las grandes
ciudades del país. Esto significó un quiebre en la tendencia de la población en edad de trabajar (PET)
en las zonas rurales, que había venido cayendo sostenidamente desde 2002 y que, en el segundo
trimestre de 2020, registró un incremento de 1,0% respecto al mismo periodo del año anterior.
Asimismo, resalta que la mayoría de las personas que se trasladaron al ámbito rural debido a la
emergencia se haya empleado en la categoría de trabajadores familiares no remunerados. Es decir,
formalmente no pasaron a formar parte de la población desocupada, pero tampoco percibían una
remuneración por su actividad. En contraste, en el trimestre abril-junio, los trabajadores rurales de la
categoría asalariado se redujeron en 44%, mientras que los trabajadores familiares no remunerados
se incrementaron casi en la misma proporción (42%).
Figura 3.
Evolución de la Población en Edad de Trabajar (PET) rural, 2004-2T 2020
(en miles de personas y var. %)
5 300 1,2%
Millares
5 000 0,4%
0,2%
4 900
0,0%
4 800 -0,2%
4 700 -0,4%
-0,6%
4 600
-0,8%
4 500 -1,0%
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
1T 2020
2T 2020
XTabla 1. Trabajadores rurales según categoría de empleo, abril-mayo-junio 2019 vs. 2020
(en número de trabajadores y variación en %)
abril-mayo-junio
Figura 4.
Reducción del empleo según ámbito, abril-junio 2020 vs. 2019
(var. % respecto del mismo trimestre del año anterior)
Urbano Rural
-6,5
Perú
-39,6
-49,0
Nota: Tomado de INEI-ENAHO.
Por su parte, los datos de la Encuesta Permanente de Empleo (EPE) muestran que en Lima Metropolitana
se registró una reducción interanual del empleo de 47,6% en el trimestre móvil marzo-mayo, y de 55,0%
en abril-junio; ello implica una pérdida de 2,7 millones de puestos de trabajo. Más recientemente, en el
trimestre mayo-junio, el porcentaje de puestos de trabajo perdidos respecto al mismo periodo del año
anterior se redujo ligeramente y fue de -40,2%. Esto indica una recuperación parcial de los empleos
perdidos en los trimestres previos, en línea con el reinicio gradual de las actividades económicas a
partir de mayo. No obstante, la tasa de subempleo ha continuado incrementándose.
XTabla 2. Cambio en la población en edad de trabajar según condición de actividad respecto del
mismo trimestre del año anterior
Figura 5.
Lima Metropolitana: evolución de la PEA ocupada según trimestre móvil,
enero 2016 – junio 2020
(miles de personas y var. % anual)
En miles de personas
5 500 En var. % anual (eje derecho) 10
5 000
0
4 500
-10
4 000
3 500 -20
3 000 -30
2 500
-40
2 000
-50
1 500
1 000 -60
ene-mar 16
mar-may
may-jul
jul-set
set-nov
nov-ene
ene-mar 17
mar-may
may-jul
jul-set
set-nov
nov-ene
ene-mar18
mar-may
may-jul
jul-set
set-nov
nov-ene
ene-mar 19
mar-may
may-jul
jul-set
set-nov
nov-ene
ene-mar 20
mar-may
may-jul
Nota: Tomado de INEI-EPE.
Tanto en el ámbito nacional como en Lima Metropolitana, la tasa de subempleo2 ha presentado una
tendencia creciente desde el inicio de la emergencia sanitaria y no se ha reducido con el reinicio de
las actividades productivas. De este modo, a pesar de la recuperación de puestos de trabajo en el
trimestre mayo-julio, la calidad del empleo continúa deteriorándose.
Por su parte, el subempleo en Lima Metropolitana se incrementó monótonamente a 43,7% en el
trimestre marzo-mayo, 49,9% en abril-junio y 52,7% en mayo-julio. Ello frente a niveles de alrededor
del 36% durante los mismos trimestres de 2019. En tanto, la tasa de subempleo nacional ha presentado
una tendencia creciente desde el inicio de la emergencia sanitaria: ha pasado de niveles cercanos al
37% en el año móvil marzo 2019-febrero 2020 al 46% en el año móvil julio 2019-junio 2020.
Figura 6.
Lima Metropolitana: tasa de subempleo según trimestre móvil, marzo-julio 2019 y 2020
(en % de la PEA ocupada)
52,7%
49,9%
43,7%
2019 2020
2 L a tasa de subempleo se define como el porcentaje de la población ocupada que trabaja 35 o menos horas a la semana,
aun si quiere trabajar más y cuenta con la disponibilidad de tiempo para hacerlo (subempleo invisible); también incluye a
las personas que trabajan más de 35 horas y perciben ingresos por debajo del ingreso mínimo referencial fijado por el INEI
(subempleo visible).
18 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Figura 7.
Perú urbano: tasa de subempleo según años móviles, diciembre 2018-junio 2020
(en % de la PEA ocupada)
50 46
44
41
40 37 37 37 37 38
30
20
10
0
Dic18 - Nov 19
Ene19 - Dic19
Feb19 - Ene20
Mar19 - Feb20
Abr 19 - Mar20
May19 - Abr20
Jun19 - May20
Jul19 - Jun20
Nota: Tomado de INEI-ENAHO.
Figura 8.
Lima Metropolitana: impacto según tipo de trabajador
Reducción del empleo, 2020 vs. 2019 Tasa de subempleo, diciembre 19-julio 20
(var. % respecto al mismo trimestre del (en % de la PEA ocupada)
año anterior)
72 70
marzo-mayo abril-junio mayo-julio 60
50
44 46
39 40
32 33 34
29
dic 19 -feb 20
ene-mar 20
feb-abr 20
mar-may 20
abr-jun 20
may-jul 20
-40% -38%
-41%
-48%
-59%
-63%
Como se observa, los trabajadores independientes han sido los más afectados, tanto por la pérdida de
puestos de trabajo durante los trimestres de mayor paralización, como por el sustancial incremento del
subempleo. El mayor impacto de los independientes se explicaría por su limitado acceso al mercado
laboral formal. Ello debido a que el empleo informal está asociado a un alto nivel de vulnerabilidad, ya
que los trabajadores no cuentan con las protecciones establecidas por la legislación laboral. Así pues,
estos trabajadores no cuentan con beneficios como la CTS ni tienen acceso a un seguro de salud y a
un sistema de pensiones; además, pueden perder su empleo en cualquier momento, puesto que no
están respaldados por la ley.
Los datos de la ENAHO indican que, en 2019, el 80,8% de los independientes se empleaban en la
informalidad en Lima Metropolitanita, porcentaje que ascendía a 98,2% en el ámbito nacional. En
contraste, la informalidad entre los dependientes era menor tanto en Lima Metropolitana como a
escala nacional: 44,6% y 56,4%, respectivamente.
Asimismo, los trabajadores independientes se caracterizan por contar con un menor nivel educativo.
En el país, el 21,0% de los independientes había alcanzado educación superior (universitaria y no
universitaria) en 2019, en contraste con el 47,8% de los trabajadores asalariados. Además, su nivel
de ingresos (S/ 895) era casi la mitad que el de los dependientes (S/ 1 804). Este comportamiento se
mantiene si solo se considera a los trabajadores de Lima Metropolitana.
Para incrementar la productividad de este grupo de trabajadores cobran relevancia las políticas que
les permitan emplearse dentro del mercado laboral formal, que ostenta una mayor productividad.
Las restricciones para la generación del empleo formal están ligadas al costo de la regulación y las
dificultades para terminar contratos laborales formales a plazo indefinido (Jaramillo y Ñopo, 2020).
En la actual coyuntura, en la que se ha perdido casi la mitad del empleo, las medidas que provean
la flexibilidad necesaria para incrementar el empleo dentro del sector formal son muy relevantes.
Ellas no solo permitirían la recuperación de puestos de trabajo, sino que también harían posible
incrementar su calidad, lo que podría traducirse en una mejora en las condiciones laborales en las
que se ocupan los trabajadores del país.
Asimismo, la recuperación del empleo debe considerar a las empresas que son su fuente de generación.
Sobre esta base, a continuación, se analiza su impacto laboral según el tamaño de la empresa.
20 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Figura 9.
Lima Metropolitana: impacto según tamaño de empresa
Reducción del empleo, 2020 vs. 2019 Tasa de subempleo, diciembre 19-julio 20
(var. % respecto al mismo trimestre del (en % de la PEA ocupada)
año anterior)
70 69
1-10 trab. 1-50 trab. +50 trab. 59
48 49 51 48
40 42
33 29 30
29 25 26
23
1111
-31 -29
Dic 19 -Feb 20
Ene-Mar 20
Feb-Abr 20
Mar-May 20
Abr-Jun 20
May-Jul 20
-39 -37
-46 -44
-51
-57
-66
Figura 10.
Proporción de empresas y trabajadores formales por tamaño de empresa, 2019
(en % del total de empresas y trabajadores)
1,4%
9,7%
57,8%
88,9%
21,8%
20,4%
Empresas Trabajadores
Figura 11.
Reducción del empleo según actividad económica
Perú, abril-junio 2020 vs. 2019 Lima Metropolitana, marzo-julio 2020 vs. 2019
(var. % respecto al mismo periodo del año (var. % respecto del mismo periodo del año
anterior) anterior)
22,6
Construcción
Manufactura
Comercio
Servicios
Pesca
Minería
Manufactura
Construcción
Comercio
Servicios
-45 -40
-48 -46
-48
-56 -53
-57 -57
-64
Act. Primarias Act. No primarias -74
mar-may abr-jun may-jul
Entre las actividades no primarias, el impacto ha sido mayor y más persistente. En el país, durante
el segundo trimestre, la mayor reducción del empleo en términos porcentuales se registró en
el sector construcción (-67,9%), seguido de los sectores manufactura (-58,2%), servicios (-56,6%) y
comercio (-54,5%).
3 Adicionalmente, los sectores telecomunicaciones, intermediación financiera y administración pública también registraron
cifras de crecimiento positivas durante el segundo trimestre de 2020.
X Mercado laboral peruano: 23
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
En Lima Metropolitana, los datos de la EPE disponibles para los sectores no primarios muestran un
panorama similar. En el trimestre abril-junio, el de mayor impacto, la pérdida de puestos de trabajo
en el sector construcción alcanzó el 73,9%, seguido de los sectores manufactura (-64,2%), servicios
(-53,3%) y comercio (-47,7%).
En estos sectores se registra una relación entre la paralización de las actividades productivas y la
reducción de los puestos de trabajo. El sector construcción estuvo entre los más afectados por la
cuarentena, ya que redujo su actividad en 89,7% en abril. En tanto, el sector comercio registró un
menor impacto debido a que se mantuvieron las actividades comerciales relacionadas con la venta de
productos considerados de primera necesidad, como medicinas y alimentos. Su actividad en todo el
ámbito nacional se redujo en 65,4% en abril, respecto al mismo mes del año anterior.
Más recientemente, en el trimestre mayo-julio, la reducción del empleo fue menor en las cuatro
actividades no primarias consideradas en la EPE, aunque se mantuvo la jerarquía entre ellas. La mayor
reducción interanual se dio en el sector construcción (57,4%), seguido de los sectores manufactura
(-48,4%), servicios (-40,3%) y comercio (-27,8%). Así pues, el empleo en todos los sectores muestra
señales de recuperación, aunque la tasa de subempleo continúa incrementándose.
En efecto, desde el inicio de la emergencia sanitaria, el subempleo se ha incrementado de manera
monótona en los cuatro sectores considerados por la EPE. Ello evidencia que, pese a la recuperación
de empleos, producto del reinicio de las actividades económicas en múltiples sectores, los puestos de
trabajo generados no son de calidad.
En particular, el subempleo en el sector construcción se incrementó a 53,4% en el trimestre abril-
junio y a 54,4% en mayo-julio, en contraste con el 17% y 18% registrados en los mismos periodos
del año anterior; ello supone un incremento de más de 36 pp. Por su parte, el incremento interanual
del subempleo en el trimestre mayo-julio en los sectores manufactura y construcción fue de 17 pp. y
alcanzó el 49,2% y 70,1%, respectivamente. En tanto, en el sector servicios, la tasa de subempleo pasó
de 33,1% en mayo-julio de 2019 a 45,2% en el mismo periodo de 2020.
XTabla 3. Lima Metropolitana: tasa de subempleo según actividad económica, marzo-julio 2019 y 2020
(en % del total de trabajadores)
Mar-may Abr-jun May-jul
Construcción 17,6 29,7 12,1 17,1 53,4 36,3 18,0 54,4 36,4
Comercio 53,3 61,6 8,4 53,0 70,1 17,1 53,0 70,6 17,5
Servicios 33,2 39,8 6,6 33,4 41,7 8,3 33,1 45,2 12,1
Nota: Tomado de INEI-EPE.
en 2020 dicho porcentaje alcazaba el 79%. La prevalencia de desempleo o subempleo entre los jóvenes
es especialmente preocupante porque está relacionada con menores indicadores de productividad en
edad adulta. Más aún, en periodos anteriores, ante contracciones del mercado laboral para jóvenes,
una alternativa era continuar o profundizar los estudios hasta que las condiciones económicas
mejoraran; en las circunstancias actuales ello resulta muy complicado.
Además, los sectores productivos más expuestos a riesgos de pérdida de empleo ante la emergencia
sanitaria ―comercio, manufactura, mantenimiento y reparación de vehículos, y alojamiento y
restaurantes― se caracterizan por tener una fuerte concentración de empleo juvenil (Gamero & Pérez,
2020). El porcentaje de jóvenes de 15 a 29 años en estos sectores era de 30,4% en 2019, mientras que,
en el total de la economía, el empleo juvenil representaba el 26,9%.
X Mercado laboral peruano: 25
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
El mercado laboral peruano se caracteriza por una alta tasa de informalidad y una baja calidad del
empleo, lo cual está asociado a la baja productividad del trabajo. En la última década, la productividad
laboral, entendida como el producto medio del trabajo, se ha incrementado en promedio 3% cada
año. Así, el valor generado por cada trabajador (en soles constantes 2007) pasó de S/ 25,3 miles en
2010 a S/ 31,9 miles en 2019. No obstante, existe una alta heterogeneidad entre los diversos sectores
de la economía y los distintos tamaños de empresa.
En particular, los sectores y las empresas más productivos presentan una mayor tasa de formalidad
laboral (Jaramillo y Ñopo, 2020). Así, sus trabajadores gozan de más protecciones laborales que
disminuyen su vulnerabilidad ante los choques externos de la economía, como la pandemia por
COVID-19. En este sentido, es relevante identificar los sectores y los segmentos empresariales de
mayor productividad que generan empleos de mayor calidad.
Además, es importante implementar políticas que permitan el flujo de trabajadores de los sectores
menos productivos hacia los de mayor productividad. Más aún, dada la fuerte pérdida de empleo
generada por las restricciones impuestas para contener la emergencia sanitaria, estas disposiciones
no solo permitirán recuperar empleo, sino que incrementarán la calidad de los nuevos puestos de
trabajo generados.
En ese sentido, esta sección analiza el nivel de productividad en los diferentes sectores de la economía,
según la condición de formalidad de las empresas. Entre las unidades productivas formales, además,
se distingue la productividad entre las pequeñas, medianas y grandes empresas. Por su parte, en la
sección 4 se proveen medidas de política que permitan la reinserción laboral de los trabajadores en
sectores más productivos, de la manera más rápida posible.
En cuanto a la población activa ocupada, el COU distingue las categorías de empleo de asalariados,
empresarios individuales ―tanto los patronos, como por cuenta propia― y los ayudantes familiares.
En el caso particular de los servicios financieros, la información de personal ocupado proviene de los
estados de ganancias y pérdidas de las empresas del sistema financiero y las compañías de seguro.
Los estados financieros son reportados hasta diciembre de 2017 ante la SBS.
En suma, el personal ocupado en la economía fue de 16 878 millones de trabajadores en 2017. De ellos,
dos tercios se concentraban en cuatro sectores económicos: agropecuario (24,0%), comercio (18,0%),
manufactura (11,0%) y otros servicios (10,9%). En contraste, los sectores menos intensivos en trabajo eran
hidrocarburos y electricidad, gas y agua, que en conjunto explicaban apenas el 0,5% del empleo total.
A partir de la información del COU, se estima que la productividad laboral en 2017 era de S/ 38 000 por
cada trabajador en el país. No obstante, se registran grandes diferencias según actividad económica.
Por un lado, destaca el sector hidrocarburos como el más productivo al generar S/ 857 000 por cada
trabajador, es decir, más de veinte veces la productividad promedio de la economía. Asimismo,
otros sectores que también se caracterizan por un alto nivel de productividad laboral son servicios
financieros (S/ 288 000), minería (S/ 283 000) y electricidad, gas y agua (S/ 273 000).
En contraste a estos resultados, el sector agropecuario presenta la menor productividad laboral:
apenas S/ 11 000; es decir, menos de un tercio de la productividad promedio. De manera similar, el
valor generado por cada trabajador de las actividades de alojamiento y restaurantes (S/ 23 000), y
comercio (S/ 24 000) se ubica por debajo de la productividad laboral promedio de la economía.
Pesca 3 676 98 38
Por su parte, en el caso del sector servicios financieros, la segmentación según tamaño de empresa
se realizó en función de los ingresos totales. El cálculo de dichos ingresos comprende las categorías
ingresos financieros, ingresos por servicios financieros y otros ingresos. Para ello, se utiliza la
información de los estados de resultados que las entidades del sistema financiero y compañías de
seguros reportan ante la SBS. Además, dado que el sector financiero es altamente regulado y requiere
un gran capital, se considera que todas las empresas del sector son formales.
Asimismo, para los sectores salud pública y enseñanza pública, se utiliza la estructura de la producción del
sector público y privado para ambos servicios de las Cuentas Nacionales. De forma similar, a partir de la
ENAHO 2017, se considera la composición de la población ocupada en instituciones públicas y privadas.
Por último, en el caso del sector agropecuario no se cuenta con una fuente certera para estimar la
productividad formal. Por ello, y dado que la informalidad laboral en esta actividad asciende a 97%,
se asume que el total del VAB y personal ocupado del sector agropecuario corresponde al sector
informal.
Las empresas grandes concentran el 70% del VAB generado por el sector formal de la economía.
Así, su contribución al VAB formal de cada sector económico resulta notable. En manufactura, por
ejemplo, el sector con mayor VAB (S/ 62 448 millones), el 90% corresponde a las empresas de mayor
tamaño. Asimismo, resalta el VAB de los sectores minería (S/ 57 821); transportes y comunicaciones
(S/ 44 559) y comercio (S/ 44 308). Como se mencionó, en el sector minero se ha asumido que la
totalidad de las empresas son grandes, ya que representan la gran mayoría de la producción y porque
no se cuenta con fuentes más exactas. Por su parte, dentro de los sectores comercio, y transporte y
comunicaciones las empresas grandes concentran alrededor del 70% del VAB.
XTabla 5. S
ector formal: valor agregado bruto según tamaño de empresa, 2017
(millones de soles corrientes)
Tamaño de empresa
Actividad económica Total
Pequeña Mediana Grande
Agropecuario - - - -
Respecto a la concentración de la población ocupada, como se observa en la tabla 6, dos de cada cinco
trabajadores formales se emplea en empresas grandes, lo cual es resaltante dado que estas unidades
productivas solo representan una pequeña proporción del total de empresas. Es decir, las empresas
grandes muestran la mayor capacidad de generación de empleo formal. En cuanto a los sectores
económicos, las actividades que emplean más trabajadores formales son comercio, otros servicios,
manufactura, y transporte y comunicaciones, que, en conjunto, representan el 55% del total de la PEA
ocupada formal. Entre estos sectores destaca que las empresas grandes emplean a la mitad de la
fuerza laboral formal.
Agropecuario - - - -
Pesca 11 1 7 19
Hidrocarburos 1 0 5 6
Salud privada 42 2 50 94
Los resultados indican una alta heterogeneidad en el nivel de productividad laboral según actividad
económica. Como se aprecia en la tabla 7, las empresas formales de los sectores hidrocarburos
(S/ 857 000); electricidad, gas y agua (S/ 431 000); minería (S/ 392 000); y servicios financieros
(S/ 288 000) son las más productivas. En contraste, los sectores alojamiento y restaurantes, y educación
pública son los de menor productividad.
Además, las empresas de mayor tamaño resultan cuatro veces más productivas que las pequeñas
y dos veces más que las medianas. Esta regularidad se observa en todos los sectores económicos.
En particular, en el sector hidrocarburos, las empresas grandes son treinta veces más productivas
que las pequeñas y medianas. Asimismo, en los sectores electricidad, gas y agua; transporte y
comunicaciones; y servicios financieros, la productividad en las empresas grandes es cinco veces
mayor que en las pequeñas.
30 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Agropecuario - - - -
Pesca 46 59 60 52
Manufactura 38 46 96 83
Construcción 41 33 85 65
Comercio 24 71 72 48
Alojamiento y restaurantes 28 33 44 35
Enseñanza privada 29 32 53 46
Enseñanza pública - - - 30
Salud privada 27 31 59 44
Salud pública - - - 65
Administración pública - - - 45
Otros servicios 44 45 52 48
Total 31 51 116 70
Nota: Estimaciones realizadas por el IPE.
XTabla 8. S
ector informal: productividad laboral, 2017
(miles de soles por trabajador)
Personal ocupado
VAB Productividad
Actividad económica (miles de
(millones de soles) (miles de soles)
trabajadores)
Pesca 2 663 78 34
Minería 2 050 64 32
Hidrocarburos - - -
Salud 3 369 55 61
Servicios financieros - - -
Administración pública - - -
Pesca 19 78 98
Hidrocarburos 6 - 6
Sector informal o
Actividad económica Sector formal Total
microempresas
Respecto a la condición de formalidad, el 65,2%4 del personal ocupado en 2017 era informal. Es decir,
solo uno de cada tres trabajadores contaba con beneficios laborales, como seguro de salud, pensión,
entre otros. Más aún, en algunos sectores, la proporción de empleados que accede a estos beneficios
es bastante menor o incluso nula. Por ejemplo, el sector agropecuario, que concentra a un quinto del
empleo en el país, se caracteriza por ser altamente informal. En particular, este análisis supone que
dicho sector no emplea trabajadores en el sector formal.
En contraste, aquellos sectores que emplean a una menor proporción de trabajadores, como
administración pública y defensa (4,8%), servicios financieros (0,7%) e hidrocarburos, (0,03%) se
caracterizan por ser altamente formales.
La productividad del trabajo en 2017 era de S/ 38 000; no obstante, esta difiere según condición de
formalidad. Así pues, en el sector formal, la productividad laboral ascendía a S/ 71 000; es decir, casi
el doble del promedio de la economía. Por el contrario, la productividad en el sector informal era de
apenas S/ 20 000.
Entretanto, la productividad del trabajo es mayor en aquellos sectores con menor nivel de informalidad.
Por ejemplo, el sector hidrocarburos cuenta con la mayor productividad laboral (S/ 857 000) y se
caracteriza por ser altamente formal. Por su parte, la productividad de los trabajadores en el sector
agropecuario, el de mayor informalidad, solo asciende a S/ 11 000.
Figura 12.
Informalidad laboral según actividad económica, 2017
(en porcentaje)
100%
80%
60%
40%
20%
0%
Agropecuario
Alojamiento y rest.
Pesca
Comercio
Construcción
Total
Manufactura
Otros servicios
Electricidad,…
Transporte y com.
Minería
Salud
Enseñanza
Hidrocarburos
Servicios financieros
4 El dato de informalidad se estimó sobre la base del número de trabajadores de la EEA, COU, Cuenta Satélite y SBS para el
año 2017. Por ello difiere del dato de informalidad correspondiente a la ENAHO del mismo año.
X Mercado laboral peruano: 33
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Como se observa en la tabla 10, en todos los sectores, las empresas formales son más productivas que
las informales. En particular, la productividad del trabajo formal en el sector minería es doce veces
mayor que la productividad del trabajo en el sector informal. Por su parte, en el sector electricidad,
agua y gas, la productividad de los trabajadores formales es cinco veces mayor que la de los que
laboran en el sector informal.
XTabla 10. Productividad laboral de las empresas por segmento empresarial, según actividad
económica, 2017
(en miles de soles)
Sector formal
Sector informal o Total de la
Actividad económica
Pequeña Mediana Grande Total microempresas economía
Agropecuario - - - - 11 11
Pesca 46 59 60 52 34 38
Manufactura 38 46 96 83 24 48
Construcción 41 33 85 65 33 44
Comercio 24 71 72 48 13 24
Alojamiento y restaurantes 28 33 44 35 22 23
Enseñanza 1/
29 32 53 46 69 39
Enseñanza pública - - - 30 - -
Salud2/ 27 31 59 44 61 59
Salud pública - - - 65 - -
Administración pública y
- - - 51 - 45
defensa
Otros servicios 44 45 52 48 41 44
Total 31 51 116 71 20 38
Nota: En el caso del sector formal, la estimación de la productividad corresponde a los servicios privados de enseñanza y salud. Estimaciones
1/
Cabe señalar que, en los casos específicos de enseñanza y salud, se registra menor productividad
laboral en el sector formal respecto al informal. Sin embargo, estos datos no reflejarían las
características de las empresas, sino que corresponderían a diferencias en las bases de datos
utilizadas. La cantidad de trabajadores reportados en la EEA considera a todo el personal empleado
en las empresas educativas o de salud, independientemente de su función. Así pues, se incluye, por
ejemplo, al personal administrativo, de mantenimiento, entre otros.
En cambio, en el caso del total de la economía ―y, por ende, en el de las empresas informales―,
se utiliza el dato de personal ocupado registrado en la COU, que considera a las personas que
específicamente realizan labores pedagógicas o que proveen servicios de salud. Dichas diferencias
generan que el número de trabajadores en el segmento formal de estos sectores se encuentre
sobreestimado, lo que disminuye el valor de la productividad laboral en salud y educación.
34 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Por otro lado, los resultados muestran que, dentro del sector formal, los trabajadores de las empresas
grandes son los más productivos. Así, su productividad laboral es seis veces mayor que la de los
trabajadores de las microempresas y del sector informal. Esta ratio es la mayor en el caso del sector
minería, en el cual los trabajadores son doce veces más productivos que en las microempresas y en
las unidades productivas informales. Así también, resalta la productividad de las empresas del sector
electricidad, agua y gas, que equivale a 6.4 veces la productividad laboral de las empresas informales.
XTabla 11. Sector formal: ratio de productividad respecto a las microempresas o sector
informal, según tamaño de empresa, 2017
Tamaño de empresa
Actividad económica Sector formal
Pequeña Mediana Grande
Agropecuario - - - -
Hidrocarburos - - - -
Servicios financieros - - - -
Como se observa, la productividad laboral es mayor en las empresas del sector formal; no obstante,
solo una pequeña proporción de la fuerza laboral es formal. Por ello, la mayoría de los trabajadores
se encuentran desprotegidos frente a eventos adversos de la economía. En consecuencia, han sido los
más afectados durante el periodo de cuarentena.
Asimismo, los datos de la ENAHO 2019 muestran que los ingresos de los trabajadores formales
urbanos representan 2,5 veces lo percibido por los informales. Más aún, esta diferencia es mayor
entre los trabajadores de menores ingresos. De este modo, si se considera al 20% que menos gana en
cada sector, el ingreso de los formales equivale a cinco veces el de los informales.
X Mercado laboral peruano: 35
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Figura 13.
Ingreso promedio de los trabajadores
* urbanos según quintiles de ingreso** y condición de formalidad, 2019
(en soles)
6 000
5 562
5 000
4 000
3 000 2 754
2 234
1 993
2 000
1 455
1 222
1 000 902 875
528
184
0
1 2 3 4 5
Informal Formal
Debido a los evidentes beneficios de la formalidad, es importante facilitar el acceso de los trabajadores
a puestos de trabajo más productivos. Para ello, se requiere una mayor flexibilidad del mercado
laboral, que disminuya los costos de acceso a la formalidad. En particular, las trabas burocráticas y
las barreras laborales desincentivan la contratación de trabajadores formales, quienes se refugian en
empleos de baja calidad que los vuelven más vulnerables.
Además, cabe tomar en cuenta que, incluso dentro del sector formal, un gran grupo de trabajadores
tienen una menor protección relativa debido a que laboran bajo contratos a plazo fijo. De este último
grupo, al menos el 27% cuenta con contratos de tres meses o menos (Jaramillo y Campos, 2019).
Asimismo, Jaramillo y Ñopo (2020) encuentran que, de acuerdo con los datos de Planilla Electrónica,
cada mes se termina el 7% de las relaciones laborales y se crea un 8% de nuevos empleos. Es decir,
existe una alta tasa de rotación laboral.
De acuerdo con Jaramillo y Campos (2019), la alta prevalencia de contratos temporales en el país
es consecuencia de las restricciones impuestas por el fallo del Tribunal Constitucional en 2001 para
terminar contratos a plazo indefinido. Además, los autores encuentran que los contratos a plazo fijo no
representan un logro hacia la consecución de contratos indeterminados. De este modo, se evidencia
cómo una legislación puede conseguir el efecto contrario al deseado, al exponer a los trabajadores a
una mayor vulnerabilidad.
doce años, los trabajadores agropecuarios formales se han incrementado a un ritmo anual de 9,5%,
al pasar de 55 000 en 2007 a más de 162 000 en 2019. Con ello, su participación como porcentaje del
total de trabajadores agropecuarios se incrementó de 1,4% en 2007 a 4,0% en 2019. Si bien la gran
mayoría de los trabajadores agropecuarios son informales, el incremento del empleo formal en el
sector es importante y estaría vinculado al desarrollo de la agroindustria en el país.
Una diferencia sustancial entre los trabajadores formales e informales del sector se aprecia en el
tamaño de las unidades productivas en las que se emplean. El 89% de los trabajadores del agro
informal se ocupan en pequeñas unidades productivas de menos de cinco trabajadores. Por el
contrario, el grueso de los trabajadores del agro formal (84%) laboran en empresas grandes de más
de cincuenta empleados, las cuales son de mayor productividad que las de menor tamaño.
Esto se refleja en los mayores ingresos que perciben los trabajadores del agro formal en comparación
con sus pares informales. Por ejemplo, los trabajadores que se desempeñan como obreros en el
sector formal percibían un ingreso promedio mensual de S/ 1 589 en 2019, más del doble de lo que
ganaban sus pares informales (S/ 683).
La productividad laboral de esta última actividad se estima a partir de las diferencias de las
características del empleo del sector agro tradicional y la agroindustria. Un componente importante
de las agroexportaciones es el envío de frutas y hortalizas, que representa poco más del 50% del total
de estos envíos al exterior. Por ello, se recoge información de las empresas más importantes dedicadas
a la exportación de espárragos, arándanos, palta, uva, entre otros productos, y que se ubican en la
zona norte y sur del país. De este modo, se calculan el valor de la producción, los costos operativos y el
número de trabajadores promedio al año asociados al cultivo de productos agropecuarios destinados
al exterior.
A partir de la información disponible al 2019 de la muestra de empresas agroexportadoras, se hace
la diferencia entre la producción vinculada al cultivo y aquella relacionada con el mantenimiento,
empaquetamiento u otras actividades relacionadas con el sector. Así pues, se estima que el valor de la
producción relacionada con el cultivo de este grupo de empresas asciende a S/ 760 millones; es decir,
alrededor del 35% del valor de sus exportaciones. Asimismo, se considera que los costos preoperativos
dirigidos al mantenimiento de la tierra conforman el consumo intermedio de dichas empresas. Estos
costos ascendieron a S/ 283 millones y representan el 37,3% del total de su producción.
De esta forma, el valor agregado se obtiene como la diferencia del valor de producción y los costos
intermedios de este grupo de empresas agroindustriales. En 2019, el valor agregado ascendería a S/
477 millones. Asimismo, en dicho año estas empresas emplearon, en promedio, a 28 000 trabajadores
al año. Con ello, la productividad laboral para este grupo de empresas importantes y representativas
del sector agroindustrial ascendería a S/ 17 270. Ello significa que la productividad laboral de la
agroindustria sería 60% mayor que la productividad de la actividad agro tradicional.
XTabla 12. Productividad laboral de empresas representativas del sector agropecuario, 2019
Valor agregado
Actividad Número de trabajadores Productividad laboral
(en millones de soles
económica (en miles de personas) (en miles de soles)
corrientes)
Potencial de la agroindustria
Como se observa, el desarrollo de la agroindustria ha permito incrementar el empleo formal dentro
de un sector que se caracteriza por su alta tasa de informalidad y bajos ingresos. Esto ha sido posible
por las condiciones naturales del Perú, por el proceso de integración comercial con otros países,
por el esquema la Ley de Promoción Agraria (LPA) y por los grandes proyectos de infraestructura de
X Mercado laboral peruano: 37
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
riesgo. En particular, la LPA, que entró en vigencia en 2001, generó la flexibilidad laboral necesaria en
el sector para propiciar su desarrollo, tomando en cuenta la estacionalidad en la producción propia
de la industria.
A fines de 2019 se aprobó la extensión de la vigencia de esta norma hasta el año 2031 y se introdujeron
más beneficios para los trabajadores. En la norma original ―la Ley 27360― se especificaba una
remuneración diaria no menor de S/ 16, la cual debía ajustarse en el mismo porcentaje que los
incrementos de la remuneración mínima vital, con lo que el jornal diario en 2019 alcanzaba los S/
36,29. Con la nueva norma, el pago diario se incrementó en 8% y pasó a ser S/ 39,19. Asimismo,
el periodo de vacaciones de los trabajadores se duplicó a treinta días por año. Además, el aporte
del empleador a EsSalud pasó de 4% a 6% y se incluyeron beneficios como la CTS ―equivalente al
9,72% de la remuneración básica― y las gratificaciones por Fiestas Patrias y Navidad ―equivalentes
al 16,66% de la remuneración básica―.
Por su parte, los grandes proyectos de irrigación en el país también han contribuido al desarrollo del
sector agropecuario y, con ello, a la creación de empleo formal, ya que han permitido aprovechar
el potencial hídrico y ampliar la frontera agrícola en algunas regiones. Entre los proyectos de
infraestructura de riego más importantes destacan el Proyecto Especial Chavimochic (La Libertad), el
Proyecto Majes-Siguas (Arequipa) y el Proyecto Especial Olmos-Tinajones (Lambayeque).
Por ejemplo, el Proyecto Especial Chavimochic permitirá abastecer con agua de riego a 144 385 ha de
los valles de Chao, Virú, Moche y Chicama. La ejecución de las obras del proyecto se inició en 1988 y,
hasta la fecha, se han concluido las dos primeras etapas; la tercera está paralizada desde 2016 debido
a discrepancias entre el Gobierno Regional de La Libertad (GRLL) y el concesionario. Debido a ello,
a fines de julio, el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) firmó un convenio con el GRLL para
asumir la puesta en marcha del proyecto, cuya culminación permitiría la creación de 150 000 nuevos
puestos formales de trabajo en la región.
Por su parte, el proyecto de irrigación Majes-Siguas comprende dos etapas y prevé ampliar la frontera
agrícola de Arequipa en aproximadamente 60 000 ha. La primera etapa se ejecutó entre 1971 y 1982,
mientras que la segunda, que se realiza bajo la modalidad de asociaciones público-privadas (APP),
está paralizada desde 2017 debido a controversias entre el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) y el
concesionario. Al respecto, el MINAGRI ha presentado una propuesta al GRA para asumir la puesta
en marcha del proyecto, tal como lo hizo con Chavimochic. Se estima la creación de 65 000 empleos
adicionales a partir de esta segunda etapa.
Por último, el Proyecto Especial Olmos-Tinajones consiste en el aprovechamiento de recursos hídricos
para la irrigación de 100 000 ha de Lambayeque. Con la primera etapa, ya concluida, se incorporaron
45 500 ha, de las cuales 38 000 fueron subastadas y 5 500 pertenecen a los agricultores del Valle Viejo
de Olmos. Hace cinco años, el Gobierno Regional de Lambayeque anunció el desarrollo de la segunda
etapa; sin embargo, hasta el momento no se ha iniciado su ejecución.
Dado el potencial de estos proyectos para contribuir con el impulso de la agroindustria en el país, su
paralización implica un desaprovechamiento de oportunidades para el desarrollo de este sector y la
creación de empleo formal. En este sentido, es necesaria la resolución de controversias para agilizar
su puesta en marcha.
38 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
X 4. Recomendaciones de política
El contexto de pandemia y crisis económica hace que sea urgente incentivar la creación de empleo
formal. Según lo observado en el primer capítulo, ante la pérdida de aproximadamente de la mitad de
los empleos en la capital durante la cuarentena, se necesitaría duplicar el número de puestos de trabajo
para regresar a los niveles anteriores a la crisis. Si bien el gobierno ha implementado iniciativas para
generar empleos temporales ―a través de obras de inversión pública―, estos programas tendrían un
impacto limitado en la generación de puestos de trabajo, ya que la principal fuente de empleo en el
país corresponde al sector privado. Según los datos de la Planilla Electrónica, en 2019 el sector privado
generó siete de cada diez empleos formales en el país.
Ante este panorama, se requieren medidas inmediatas para promover la contratación de empleo
de calidad por parte de las empresas. Estas políticas tendrían que apuntar hacia la reducción de los
costos de contratación y a la flexibilización de los empleos con protección social a las personas, lo que
resultaría en un mercado laboral con menos costos y fricciones que incentive la contratación. Además,
estas medidas tendrían un efecto de mediano plazo sobre la generación de empleo. En este sentido,
un adecuado conjunto de políticas laborales y tributarias para superar el contexto actual de pandemia
contribuiría también al aumento de la competitividad del país en el futuro.
Por otra parte, según lo estimado en este estudio, se puede inferir que, a mayor tamaño de la
empresa, la productividad laboral de los trabajadores aumenta. Estos resultados se deberían al
mayor acceso a capital, redes de proveedores y clientes, así como al nivel de desarrollo tecnológico
y la capacidad de innovación en empresas medianas y grandes, lo que permite generar economías
de escala que incrementan la productividad del empleo. En esa línea, las políticas también deben
fomentar el crecimiento de las empresas, lo cual redundaría en la generación de más empleo formal
―y con productividad más alta―. El contexto es propicio para emprender reformas que reduzcan las
opciones de arbitraje regulatorio por parte de las empresas o los desincentivos al crecimiento, lo cual
perjudica la productividad, la creación de empleo formal y la recaudación.
El presente capítulo incluye dos secciones. Primero se revisarán algunos determinantes tributarios
y laborales que dificultan la creación de empleos e inhiben el crecimiento de las empresas. Luego,
sobre la base de las limitaciones identificadas, se realizan recomendaciones de política para promover
la generación de puestos de trabajo en este contexto de urgencia. En suma, ante una crisis de esta
magnitud, es necesario promover políticas laborales que incentiven la creación de empleo.
Figura 14.
Evolución del número de contratos por tipo, 1998-2015
(en miles de contratos)
2 000
Permanente Temporales
Fallo del TC
1 500
1 000
500
0
1998
1999
2000
2001
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Nota: Tomado de Los efectos desprotectores de la protección del empleo: el impacto de la reforma del contrato laboral del 2001, por Jaramillo, Almonacid y
De la Flor, 2017.
Más aún, Jaramillo y Campos (2019) señalan que los contratos a plazo fijo no funcionan como un
peldaño hacia un contrato de tiempo indeterminado, por lo que la racionalidad detrás de la
contratación temporal podría guiarse por evitar los altos costos de despido que existen durante un
proceso judicial por despido sin causa. En ese sentido, la sentencia del Tribunal Constitucional ha
generado un desincentivo a la contratación de empleo de mayor calidad y no cumple el objetivo de
«proteger» a los trabajadores, ya que estos son contratados a través de empleos temporales que solo
pueden ser renovados hasta por un máximo de cinco años.
40 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Asimismo, la relación de estos costos adicionales con el salario mínimo evidencia los desincentivos a
la contratación formal que pueden generarse debido a un incremento de esta remuneración mínima.
Los costos asociados a la formalización de un trabajador son aún mayores ante un aumento del
salario mínimo; por ello, una empresa podría estar incentivada a contratar de manera informal, en
empleos sin beneficios sociales.
Más aún, este análisis muestra cómo las condiciones de acceso a la seguridad social, sujetas a la
tenencia de un empleo asalariado formal, afectan tanto la protección social de los ciudadanos como
las posibilidades de su contratación en este tipo de empleo. Una reforma integral de la protección
social –salud y pensiones― en el país requiere desligar progresivamente el acceso a estos servicios
del estado laboral formal dependiente. En efecto, el uso de canales alternativos ―posiblemente
voluntarios― para financiar esquemas básicos de protección social es fundamental en países con alta
informalidad.
RUS Hasta S/ 96 000 de ventas anuales Monto fijo Mínimo de S/ 240 y máximo de S/ 600
Las menores tasas de contribución de las empresas según su tamaño de ventas pueden propiciar
prácticas de arbitraje regulatorio. Así, las empresas pueden escindirse en dos o más si es que sus
ventas o utilidades crecen lo suficiente como para tener que pasar a una nueva escala de pago. Esta
práctica, conocida como «enanismo», multiplica el número de empresas que pagan menos impuesto
a la renta y constituye una forma de elusión tributaria. De igual manera, existe una discontinuidad en
el incentivo a que estas realicen subreportes de sus ventas o utilidades, con el objetivo de mantenerse
en un régimen en el cual sus beneficios netos sean mayores.
La evidencia es clara respecto a estas prácticas. Por ejemplo, según Azuara et al. (2019), sobre la base
de datos administrativos de la SUNAT, la distribución de empresas según sus ventas anuales muestra
una concentración cercana a los S/525 000 de ventas, el límite máximo para que una empresa se acoja
al RER. A mayores niveles de ventas, el porcentaje de empresas disminuye significativamente. Esta
información sugiere que las empresas realizan esfuerzos para no crecer, posiblemente a través de los
mecanismos señalados, como el subreporte de ventas o el «enanismo».
X Mercado laboral peruano: 43
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Figura 15.
Distribución de firmas forales según ventas anuales: 100 a 200 UIT, 2016*
800
Número de empresas
600
400
200
0
100 120 140 160 180 200
Ventas (en UIT)
Límite RER
Nota: En 2016, la UIT equivalía a S/ 3 950. El umbral para el RER era de 133 UIT. Tomado de Azuara et al., 2019.
Como consecuencia, estas prácticas de arbitraje repercuten en la recaudación total del fisco. Según
información de la SUNAT, hasta diciembre de 2019, las empresas inscritas en el RUS o en el RER
representaron el 66% de las empresas contribuyentes, pero pagaron solo el 2,5% de la recaudación
del impuesto a la renta empresarial en dicho año5. Por el contrario, las empresas en el régimen general
representaron el 7% de los contribuyentes, pero el 89% de los impuestos a las rentas empresariales.
5 Este porcentaje corresponde al 1,8% del RER y al 0,7% del RUS. Debido a que el RUS unifica el pago de IR e IGV en un solo
monto fijo mensual, el porcentaje recaudado del RUS solo por el concepto de renta de tercera categoría sería aún menor.
44 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Figura 16.
Distribución de empresas formales por cohortes*
según número de trabajadores por empresa, 2015
Ley de distribución de utilidades
4 000
2 000
1 000
0
10 15 20 25 30
# de trabajadores
Nota: *Cada punto del gráfico representa el número de empresas existentes según el número de trabajadores por empresa, de acuerdo con
información de la Encuesta Nacional de Empresas (INEI). Tomado de Reforma para la reducción de la informalidad laboral y el aumento de la
productividad, por Cooper y Cuba, 2019.
4.2.1. C
reación de regímenes laborales para la
promoción de sectores clave
De acuerdo con lo reseñado en la sección 4.1.1., la interpretación del Tribunal Constitucional respecto
a la adecuada protección al trabajador ante un despido sin causa justa ―de la indemnización a la
reposición en el puesto de trabajo― tiene como consecuencia un desincentivo a la contratación
formal a plazo indefinido. Ante las dificultades que implica el despido de un trabajador, la contratación
con contrato indeterminado deviene en una decisión con altos costos potenciales para el empleador.
Como consecuencia, prolifera el uso de contratos temporales para empleos de menor calidad, con la
limitación de la renovación de estos contratos (hasta cinco años).
En este sentido, la recomendación de política óptima sería promover el cambio de la interpretación
del Tribunal Constitucional respecto a la adecuada protección a los trabajadores. Sin embargo, tanto
por consideraciones políticas como por el prolongado tiempo de deliberación de la vía judicial, una
reforma de este tipo tendría mayores dificultades de implementarse en el corto plazo, durante un
contexto de emergencia que requiere incentivos inmediatos a la contratación.
El diseño de incentivos a la contratación parte de analizar la naturaleza de una relación laboral. En
términos generales, la demanda laboral muestra un carácter temporal debido a las fluctuaciones de
la producción de cualquier unidad, las cuales llevan a requerir un número de empleados diferente
para cada periodo. Esta naturaleza temporal es más evidente en ciertas actividades económicas con
estacionalidad clara, tales como la agricultura y la pesca, pero es un principio presente en cualquiera
otra que esté sujeta a las fluctuaciones del ciclo económico.
A pesar del carácter temporal del empleo, los costos de transacción de la contratación ―tiempo
del proceso de selección y procedimientos administrativos― dificultan una continua renovación de
X Mercado laboral peruano: 45
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
personal y crean incentivos para la contratación por tiempo indeterminado. Sin embargo, bajo el
marco regulatorio actual, la contratación indeterminada también acarrea mayores costos laborales ―
reseñados previamente―, en los cuales el empleador tendría que incurrir permanentemente a pesar
de la naturaleza cíclica de la producción y los ingresos de esta empresa.
En un contexto de crisis se puede considerar la creación de regímenes laborales especiales que
otorguen flexibilidad de contratación a los empleadores en ciertos sectores urgidos de reactivación
y cuya naturaleza tenga una estacionalidad clara. Entre ellos, destacan, por ejemplo, el turismo y
la industria textil. En el caso del turismo, se observa una estacionalidad según temporadas de más
arribos internacionales; mientras que, en la actividad textil, ello se determina según las campañas de
prendas de vestir.
Estos regímenes se modelarían sobre la base del correspondiente al sector agrario, el cual considera
la naturaleza estacional de esta actividad y ofrece un marco laboral con mayor flexibilización.
Tomando como ejemplo la experiencia positiva de la Ley de Promoción Agraria, estos regímenes
laborales especiales contribuirían a flexibilizar el mercado laboral en sectores con mayor urgencia de
generación de empleo.
Al respecto, en línea con lo recomendado por Cooper y Cuba (2019), se propone contar con un
solo régimen general que aplique tasas progresivas de impuestos a la renta sobre la utilidad de las
empresas, de manera similar al pago de IR de cuarta categoría. No obstante, para facilitar la transición
del esquema actual, es recomendable adoptar medidas graduales. En este sentido, se recomienda
que, en principio, solo las nuevas mypes pasen a formar parte del régimen general con tasas
progresivas. Por su parte, las empresas que actualmente se encuentran bajo los regímenes RUS, RER y
RMT podrían mantenerse en dichas categorías por un tiempo prudencial, necesario para que puedan
adaptarse a los requerimientos del régimen general progresivo.
de la economía. Al respecto, sobre una muestra de 35 países, el Banco Mundial identifica al Perú como
el segundo país donde los trabajadores presentan las mayores dificultades para trabajar en casa. De
esta manera, la modificación de la normativa laboral también debe acompañarse de inversión que
expanda el acceso a las tecnologías de la información en el hogar.
6 Destacan Jóvenes en Acción de Colombia, PROJOVEN de Perú, y Juventud y Empleo de República Dominicana, así como
programas privados como Entra21 en Argentina.
48 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
X 5. Conclusiones
Las medidas de restricción adoptadas para contener la propagación de la COVID-19 han ocasionado un
fuerte impacto en el mercado laboral, ya que han generado la pérdida de aproximadamente la mitad
de los empleos en las zonas urbanas del país durante el segundo trimestre de 2020. No obstante, el
efecto ha sido diferenciado según el tipo de trabajador y el tamaño de la empresa.
Los trabajadores independientes, que se caracterizan por presentar una alta tasa de informalidad
(81%), fueron los más afectados por la pérdida de puestos de trabajo y por el incremento del subempleo
en relación con los trabajadores asalariados. Entretanto, según el tamaño de la empresa, el impacto
ha sido mayor en los trabajadores de las empresas más pequeñas (de uno a diez trabajadores), en
contraste con los de las empresas de más de cincuenta empleados. Al respecto, resalta que el 80% de
los empleados de las empresas con menos de diez trabajadores sean informales, en comparación con
el 16% de los de las empresas de mayor tamaño.
De este modo, se observa que la informalidad del trabajo, característica presente sobre todo en
los trabajadores independientes y en los de las empresas más pequeñas, se asocia a una mayor
vulnerabilidad laboral. Ello se debe a que los trabajadores informales no cuentan con las protecciones
previstas por la ley y, además, son de menor productividad, ya que no cuentan con acceso a capital
físico y tienen un menor nivel de capital humano acumulado (ver la figura 15).
Por su parte, la estimación de la productividad realizada en este estudio denota las grandes diferencias
según condición de formalidad y tamaño de empresa. De este modo, se concluye que las empresas
formales son cuatro veces más productivas que las informales. En particular, dentro del sector formal,
resalta la mayor productividad de los trabajadores de las empresas grandes, que es seis veces mayor
que la de los trabajadores de las microempresas y del sector informal.
En este contexto de crisis, las políticas laborales cuentan con el potencial de mejorar sustancialmente
la estructura del mercado laboral. En el corto plazo, se requiere duplicar el empleo actual a través
de reformas orientadas a flexibilizar el mercado laboral, con la finalidad de reducir los costos y las
fricciones de contratación. En suma, se recomienda la modificación de regímenes tributarios según el
tamaño de la empresa para reducir los desincentivos al crecimiento y a la creación de empleo. De este
modo, no solo se lograría recuperar los puestos de trabajo perdidos, sino también mejorar la calidad
del empleo en el país.
Figura 17.
Esquema de productividad laboral Protección social y
mejores condiciones
MÁS laborales
TRABAJADORES
MAYORES FORMALES
INGRESOS
MAYOR STOCK genera las
DE CAPITAL condiciones para
EMPRESAS FORMALES FÍSICO
(MAYORES VENTAS) MAYOR
PRODUCTIVIDAD
MAYOR
PRODUCCIÓN
50 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
X 6. Anexos
X Alentar la recuperación de empresas vinculadas a actividades como turismo e industria textil en este
contexto de crisis.
Plan de acción:
Indicadores de seguimiento:
Plan de acción:
Indicadores de seguimiento:
Plan de acción:
Eliminar los regímenes RUS, RER y RMT Congreso / SUNAT / MEF 5 años
Indicadores de seguimiento:
Plan de acción:
Indicadores de seguimiento:
Nombre del indicador Número de trabajadores que realizan trabajo remoto al año.
Justificación Permite conocer a los trabajadores que laboran bajo esta nueva modalidad.
Nombre del indicador Número de empresas bajo la legislación de trabajo remoto al año.
Justificación Permite cuantificar a las empresas que se acogen a esta nueva modalidad.
52 X Mercado laboral peruano:
impacto de la COVID-19 y recomendaciones de política
Indicadores de seguimiento:
Plan de acción
X Referencias bibliográficas
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dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_492374.pdf
OIT Oficina de Actividades para los Trabajadores
4, route des Morillons
Geneva 22, Switzerland, CH-1211
[Link]/actemp
actemp@[Link]