Tesis: El Proceso Silencio-Revelación en Mujeres Sobrevivientes de Abuso Sexual Infantil Intrafamiliar (Asii)
Tesis: El Proceso Silencio-Revelación en Mujeres Sobrevivientes de Abuso Sexual Infantil Intrafamiliar (Asii)
TESIS
QUE PARA OPTAR POR EL GRADO DE
MAESTRA EN SALUD MENTAL PÚBLICA
PRESENTA:
INGRID NATALLY CABALLERO PEÑA
TUTORA
DRA. LUCIANA E. RAMOS LIRA
Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”
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del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México).
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4.2 Instrumento..........................................................................................................................48
Pilotaje de la guía de entrevista ...................................................................................................50
4.3 Plan de análisis .....................................................................................................................52
4.4 Consideraciones éticas .........................................................................................................53
5 RESULTADOS ............................................................................................................................54
Descripción general de las entrevistadas .................................................................................54
Descripción Proceso silencio-revelación...................................................................................55
6 DISCUSIÓN................................................................................................................................84
7 CONCLUSIONES ........................................................................................................................93
REFERENCIAS....................................................................................................................................98
ANEXOS ..........................................................................................................................................106
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INTRODUCCIÓN
El Abuso Sexual Infantil (ASI) es un tema de gran interés para diversos investigadores debido
a sus graves repercusiones en la salud mental de la víctima. Se ha observado que este tipo
de violencia parece afectar en mayor medida a las mujeres, aunque es posible que existan
más estudios con dicha población y a que el abuso sea más silenciado por los hombres, en
especial si éste lo cometió otro hombre.
Esta situación, rompe el esquema que representa a la familia como el lugar de seguridad de
la infancia; asimismo, por ser un espacio al que no acceden con facilidad personas externas
a ella, es difícil que se conozca lo que está viviendo el niño o la niña. Ahora bien, si un tercero
tiene conocimiento de la situación, puede ser poco probable que lo denuncie debido a que
socialmente el tema de la sexualidad es un tema “prohibido” permeado falsas creencias y
sentimientos de vergüenza (Brazelton, 2015).
De hecho, la mayor parte de niños y niñas que experimentan abuso sexual no lo revelan por
diversos motivos generalmente relacionados con evitar malestares en la familia o por no
comprender que se trata de un abuso; quienes lo revelan, pueden hacerlo de inmediato
(días o semanas posteriores) o bien, puede ser tardío, es decir años después del abuso;
estos periodos tan amplios de la revelación, dependen también del tipo de revelación por
ejemplo, cuando un tercero lo descubre y lo revela, se habla de revelación inmediata y
cuando es la propia víctima quien decide revelarlo se habla de una revelación tardía pues
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suele suceder hasta la adolescencia o incluso hasta la adultez (Schonbucher et al, 2012;
Días, Xavier, Habigzang, Dalbosco & Colino, 2015).
La revelación del abuso sexual a alguna persona de confianza, parece ser un factor
fundamental que permite darle significado a la experiencia y en el mejor de los escenarios,
procesarla. De lo contrario el impacto psicoemocional puede ser mayor; claro está que la
revelación puede ser altamente sanadora siempre y cuando la reacción de quien o quienes
la reciban sea de credibilidad y apoyo, lo que es mucho más difícil cuando el abusador es un
familiar (Taylor & Norma, 2013; Xiao & Simth-Paterson, 2015).
Sin embargo, la revelación no es únicamente un acto personal, ya para que la víctima llegue
a este punto, deben de intervenir múltiples factores tanto del contexto inmediato la familia,
las redes de apoyo y la comunidad donde se desenvuelve- como de contextos macrosociales
tales como el sistema de creencias prevaleciente o las políticas públicas existentes respecto
a la problemática, entre otros.
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Es evidente por todo lo anterior que, el silencio o la revelación del ASII es un tema complejo
de investigar dadas sus connotaciones psicológicas, éticas y legales. La presente tesis utiliza
como vía de abordaje el acercamiento con mujeres adultas que lo experimentaron en su
infancia, también llamadas sobrevivientes, para comprender el suceso y el significado que
le otorgan, y conocer las circunstancias que les permitieron o impidieron la revelación de
este en ciertos momentos de sus vidas, especialmente cuando existió un factor particular:
que los abusadores fueran integrantes de su familia.
Es también de interés conocer sus malestares subjetivos, las estrategias que desarrollaron
para mantener el equilibrio emocional, y las respuestas de quienes fueron interpelados.
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sexual infantil, así como un gráfico con la “línea de sobrevivencia” donde se plasman
eventos significativos de las víctimas (incluyendo abusos sexuales) y las reacciones y
sentimientos generados en esos momentos; seguido del análisis y conclusiones de la tesis.
El ASI es un fenómeno que empezó a reconocerse desde décadas atrás como una de las
manifestaciones más frecuentes de violencia hacia los niños, niñas y adolescentes, sin
embargo su abordaje y conceptualización como una problemática social y de salud pública
ha sido reciente observándose que además de transgredir las normas sociales y los
derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes, puede generar impactos
inimaginables en la salud mental de la víctima y de las personas que los rodean (Quirós,
2006).
Asimismo, el ASI debe ser visto como un grave problema de salud pública y de derechos
humanos debido a que ocasiona impactos graves en los menores que son víctimas, tales
como sentimientos de culpa, depresión, ansiedad, alteraciones en el desarrollo psicosexual,
alteraciones de alimentación, etc., y se ha visto que la frecuencia es más alta en las mujeres
que en los hombres (Girón, 2015). Al respecto, Losada (2012) en una revisión de
investigaciones sobre el tema desde el año 1946 hasta 2011, muestra que la prevalencia de
ASI reportada en todas ellas no presenta mucha variación, siendo en promedio de 18,9% en
mujeres y 9,7 % en hombres. Esto obliga a profundizar en la violencia de género como una
de las amenazas más persistentes en América Latina al constituir un obstáculo para el
desarrollo humano, la salud pública y los derechos humanos (Bott et al. 2012).
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se insertan en el ámbito educativo, estos roles se van afianzando en cada una de las
instituciones sociales en las cuales se tiene contacto a lo largo de la vida, incluyendo las
instituciones religiosas (González Serratos, 1997).
De esta forma, muchas sociedades se construyen desde una mirada patriarcal donde la
percepción que se tiene sobre el hombre es de mayor poder y valor en comparación con las
mujeres; esto se evidencia en mujeres menores de edad, ya que además se encuentran en
una posición aún más vulnerable al depender de los adultos tales como la madre o el padre,
corriendo el riesgo de ser víctimas de distintos tipos de violencias, como la sexual (ONU,
2006).
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1.1 Conceptualización
Con base en las complejidades que se muestran en párrafos anteriores, el Abuso Sexual
Infantil sea el tipo de violencia que menos se denuncia, provocando que se tenga
información parcial, sectorial o local, pues regularmente los datos disponibles derivan de
registros policiacos, de instituciones de salud, de organizaciones no gubernamentales y de
encuestas. Esto puede observarse con los hallazgos de la Comisión Ejecutiva de Atención a
Víctimas en México (CEAV, 2016) en su diagnóstico nacional donde se encontró que las
instancias que están a cargo de la procuración de justicia no tienen desagregación por sexo,
no hay registros de presuntos agresores, en algunos casos solo se cuenta con datos de la
persona que denuncia pero no de la víctima y, en el caso específico de la Fiscalía Especial
para los Delitos de Violencia Contra las Mueres y Trata de Personas (FEVIMTRA), no se
identifica la edad de la víctima, sólo se menciona si es menor y mayor de edad.
Estos vacíos también derivan de la ausencia de una definición homogénea, pues desde el
inicio del estudio del ASI sus definiciones han ido variando al agregarse o eliminarse
elementos, incluso hay variaciones desde el ámbito penal según la región o ciudad, (Baita
& Moreno, 2015). En este sentido, de acuerdo a la CEAV (2016), esta ausencia de definición
homogénea entre las leyes estatales de México, provoca que cada dependencia y cada
estado registre variables que consideran relevantes de acuerdo a su conceptualización y
como consecuencia, que algunas conductas no se consideren como un delito sexual;
dejando fuera la atención de agresores y víctimas de delitos sexuales.
La definición de ASI utilizada en esta tesis está basada en la definición de la OMS (2017)
agregando algunos elementos de las definiciones de Echeburúa y Corral (2006), Redondo y
Ortiz (2005) y González Serratos, (2001):
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encuentra en una posición de poder o responsabilidad más alta que la víctima y que
utiliza esta posición para hacerle percibir (implícita o explícitamente) que si relata
lo ocurrido provocará algo "malo" a sí misma, al perpetrador y/o a la familia.”
Esta definición considera al ASI como una manifestación de violencia contra población
infantil y adolescente pero también de violencia de género, al afectar en mayor medida a
niñas y considerando que los agresores son principalmente hombres (Martínez, 2016).
1.2 Magnitud
Contar con registros del abuso sexual infantil es sumamente necesario ya que esto permite
conocer el volumen de la problemática y así estar en condiciones de generar políticas
públicas adecuadas para su atención (SEGOB, INMUJERES & ONU Mujeres, 2016); aunque
existen limitantes como las mencionadas en el apartado anterior que pueden generar
problemas metodológicos para su medición algunos investigadores han buscado homologar
algunos criterios de medición para que las estadísticas puedan ser comparables a nivel
mundial (Losada, 2012). A continuación, se presentan algunas cifras y estudios que nos
permiten dar cuenta de la frecuencia del ASI a nivel internacional y nacional, buscando
hacer énfasis en las niñas y adolescentes.
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mujeres y 8% de los hombres refirieron abuso sexual. De estos porcentajes, 58% fue
intrafamiliar, 38% extrafamiliar y el resto del porcentaje dijo que ambos (Losada, 2012).
Por otro lado, un estudio realizado por la UNICEF en países asiáticos (2018) sobre violencia
en niños, se encontró que más de la mitad de los niños y niñas han sido víctimas de algún
tipo de violencia; de los que 10% ha sido violencia sexual y la mitad de este porcentaje han
sido niñas quienes respondieron que la primera experiencia de violencia sexual fue antes
de los 13 años. Sobre el espacio donde sucedió el evento violento, se menciona que la
mayoría fue en su casa o en la casa del agresor.
Por otro lado, de acuerdo a la Consulta infantil y juvenil 2015 (IFE, 2015) en el grupo de
niños y niñas de entre 10 y 13 años, se identificó que 2.6% habían sufrido violencia sexual
en sus casas (2.2% mujeres y 3.1% hombres), 2.7% la han sufrido en la calle (2.2% mujeres
y 3.3% hombres) y 2.9% en la escuela (2.3% mujeres y 3.6% hombres). Dentro de esta misma
encuesta, en el grupo de 14 a 17 años, 19.5% dijo que ha sufrido algún tipo de violencia y
de ese porcentaje 11.6% ha sido de tipo sexual.1 Para esta misma encuesta realizada en
2018, específicamente sobre violencia de tipo sexual se preguntó solo para el grupo de 14
a 17 años y 9.9% mencionó haberla sufrido; de este porcentaje, 27% no se identifica con el
genero masculino ni femenino, seguido del 10% del género femenino.
1
Es importante destacar que el reactivo con el que se midió violencia sexual en el grupo de 10 a 13 años fue: “He sufrido
violencia sexual en mi casa/la escuela/la calle”; mientras que para el grupo de 14 a 17 años fue: “Sufro o he sufrido
violencia” “¿De qué tipo? Física/Verbal/Psicológica/Sexual”.
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Asimismo, en datos más recientes, de acuerdo a la Comisión Ejecutiva de Atención a
Víctimas, de 2010 a 2015 en México hubo 67,548 averiguaciones previas por delitos
sexuales contra mujeres; de ellas 28 mil 672 eran menores de 15 años. En tanto que, 12,576
víctimas de delitos sexuales fueron hombres, de los cuales 7,300 eran menores de 15 años
(CEAV, 2016).
Desde el ámbito legal, la diferencia entre ASI intrafamiliar y ASI extrafamiliar es la relación
de consanguineidad entre la víctima y el agresor, sin embargo en términos psicológicos,
sociales y culturales la diferencia no radica únicamente en este elemento y se amplía a un
vínculo emocional y de confianza (Santamaría e Icaza, 1993), pues de acuerdo al modelo
traumatogénico, en el ASII se rompe el lazo de confianza entre la víctima y el agresor más
que el consanguíneo, haciéndose presente el sentido de traición; el niño descubre que una
persona en la que confía y con la que tiene una fuerte relación de dependencia le ha
causado un daño y la desilusión y la pérdida de una figura en la que se confiaba podrían
provocar sentimientos depresivos, cólera y de desconfianza dentro de su propio entorno
(Cantón-Cortés & Cortés, 2015).
El Abuso Sexual Intrafamiliar (ASII) de igual forma que con la definición de ASI, tiene diversas
conceptualizaciones, sobre todo respecto a los agresores, algunas definiciones son
restrictivas al considerarlo sólo cuando el agresor es un familiar consanguíneo mientras que
en otras definiciones, sobre todo en áreas sociales, se considera el abuso “familiar” cuando
el agresor tiene un vínculo emocional y de confianza con las víctimas. Desde la parte legal,
esta definición no existe, pudiendo ser la definición de abuso sexual (tocamientos,
manoseos, sin el propósito de llegar a la cópula), violación (cópula por medio de violencia
física o moral) o violación equiparada (misma definición de violación, pero sin violencia
física o moral, puede existir consentimiento de la víctima, pero por condición de menor de
edad no comprende el hecho) con el elemento de parentesco como agravante del delito
(CEAV, 2016).
En este sentido, la definición de ASII que se toma para esta investigación se basa en la
propuesta por Santamaría e Icaza (1993):
“…abuso o agresión sexual contra menores por parte de personas (adultos o no adultos)
que se encuentren en posición de autoridad y confianza frente a las víctimas y con quienes
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éstas han establecido lazos emocionales, como en el caso de padrastros, tíos, abuelos,
cuidadores, primos, amigos de la familia, etc. “
Estas mismas autoras mencionan que en estos casos aparecen ciertos mecanismos de
negación y disociación en el grupo familiar a través de los que mantienen una especie de
encubrimiento y complicidad inconsciente, permitiendo que la situación se prolongue a
través de un ajuste patológico. En los casos donde se llega a la denuncia, generalmente será
por un tercero o debido a que aparece algún factor perturbador que rompe el equilibrio en
la víctima o la familia, de lo contrario este tipo de violencia es aún menor denunciada
(Santamaría e Icaza, 1993).
Lo que hace más complicado esta violencia donde existe un lazo afectivo y de confianza
entre el agresor y la víctima es sobre todo por la manipulación que desarrolla el agresor
dentro del vínculo familiar a través del uso del poder que se le ha otorgado por la
organización familiar, es probable que el agresor después del evento pueda tener
sentimientos de culpa, vergüenza o remordimiento, pero esto no impedirá que vuelva a
cometerlo imponiendo una dinámica de secreto con la víctima, siendo tardía su revelación
o incluso puede que no exista (Barudy, 1998).
Como se menciona al inicio de este capítulo, las evidencias demuestran que las principales
víctimas de abuso sexual infantil son mujeres y, los agresores en su mayoría son hombres
cercanos a la víctima; estos datos pueden ser un primer acercamiento que permite
caracterizar este tipo de violencia, sin embargo, para poder guiar políticas públicas sobre
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todo de prevención se requieren más elementos que nos muestren cómo es que una niña
o adolescente se convirtió en víctima.
En este sentido, el presente apartado toma elementos del modelo ecológico propuesto por
Bronfenbrenner (1987 en Morales 2012), donde se considera al ambiente ecológico como
un conjunto de estructuras seriadas en diferentes niveles donde cada uno de esos niveles
contiene al otro; Morales (2012) menciona que el desarrollo humano puede describirse
como una progresiva acomodación entre un ser humano activo y sus entornos inmediatos
tales como la familia, la escuela y el grupo de iguales y que éstos a su vez tienen relaciones
con ambientes más alejados de las personas como la comunidad, las instituciones sociales,
los medios de comunicación, la cultura, etc. En estas relaciones sujeto/ambiente es donde
se generan factores de riesgo y protección generados por esta interacción entre el individuo
y su entornos inmediatos y lejanos.
Desde este enfoque se puede comprender que tanto la víctima como el agresor son
influenciados por los ambientes que los rodean y que son parte de su vida cotidiana
(amigos, familiares, el barrio, el trabajo, entre otros) y a su vez estos ambientes son
influenciados por otros más amplios y lejanos a los individuos tales como sus ideologías, su
cultura, las políticas, entre otras (Cifuentes & Arias, 2009 en Morales, 2012). A continuación,
se describirán algunos factores de riesgo que se citan en la literatura.
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En este sentido, por ejemplo, la existencia de información errónea que permea la sociedad,
puede permitir que el agresor tenga estrategias “fáciles” para cometer la agresión pues son
acciones que son “bien vistas” ante los demás como regalos, premios, adulaciones y
seducción; y son estas acciones que aunque otras personas pueden notarlo, como se
mezclan con lo cotidiano y se normaliza, sin generar indicios de alarma; además este
proceso que generan los agresores para vincularse y acercarse a sus víctimas, también
confunde a las víctimas y hace aún más difícil para ellas comprender lo que está sucediendo
(Pereda, 2006; Intebi, 2008, Biata & Moreno, 2015).
Por otro lado, de acuerdo con revisiones bibliográficas, se observan los siguientes factores
de riesgo a nivel social y comunitario para la presencia de ASII (Teten et al 2012; Baita
&Moreno 2015):
Es importante recalcar que no hay evidencia de que las características enunciadas, tengan
una relación directa con la aparición de la violencia sexual, es el conjunto de varias de estas
lo que aumenta las posibilidades en los niños y niñas que viven en esos contextos (Teten et
al, 2012).
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Por otro lado, respecto a los agresores, algunos autores mencionan que los familiares que
agreden sexualmente son con mayor frecuencia son el padre, el hermano, el tío, el primo,
el abuelo, etc. (Caballero, 2006; Echeburúa & Guerricaechevarría, 2005; Claramunt, 2000).
Datos que corroboran lo anterior, son los derivados de la Encuesta Nacional de Violencia
contra las Mujeres en México (ENVIM, 2006), donde 13.3% de las mujeres encuestadas
reportaron experiencias de abuso sexual antes de los 15 años, y de este porcentaje, 45.9%
reportó como agresor a un hombre de la familia diferente del padre o padrastro. Datos más
recientes los presenta la Encuesta Nacional de Dinámicas en los Hogares (2016) donde
entrevistaron a mujeres mayores de 15 años y 1.1% reportó haber sido víctima de violencia
sexual en los últimos 12 meses; respecto a los principales agresores se mencionó a los tíos
y los primos; 6% de estos eventos violentos ocurrieron en la casa de la víctima.
Resulta difícil entender cómo un adulto, sobre todo si se trata del progenitor o cuidador,
puede maltratar a un niño o niña y más difícil aún, abusar sexualmente de él o ella.
Desafortunadamente hasta el momento tampoco existe un perfil de los agresores. Pocas
investigaciones han intentado acercarse a ellos y explicar su conducta, persistiendo falsas
creencias al respecto, como pensar que el agresor sexual es un “degenerado”, un “enfermo
mental”, un “drogadicto” o un “alcohólico” (Redondo & Ortiz, 2005; Pereda, 2006).
Con el fin de no reproducir este tipo de creencias, Redondo (2012), menciona que la
conducta sexual al igual que cualquier otro comportamiento, es aprendido socialmente,
siendo en la adolescencia donde comienzan a explorar la sexualidad, muchas veces sin una
adecuada información y en algunos casos este proceso es ve alterado dando inicio a que
existan individuos con conductas de abuso sexual o agresiones sexuales las cuales
principalmente tendrán como base distorsiones cognitivas respecto a la consideración de
mujeres, niños y uso de violencia en interacciones sociales. Además, este mismo autor
menciona que pueden sumarse características del individuo como pocas habilidades para
interactuar o mantener relaciones afectivas y sexuales sanas.
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Respecto a las estrategias de los agresores para cometer el abuso sexual, autores como
Barudy (1998), mencionan específicamente de los abusadores sexuales intrafamiliares, que
generalmente hacen uso de manipulación hacia la víctima a través de su poder y rol
otorgado por la organización familiar, pervirtiendo de esta manera las relaciones, sin
embargo, una vez que comete el abuso sexual pueden aparecer sentimientos de culpa,
vergüenza y remordimiento, aunque esto no impide que vuelva a cometer al abuso.
Por otra parte, de acuerdo a una investigación con 20 internos varones que cumplían
condena por delitos contra la libertad sexual donde se hizo una comparación entre dos
grupos: agresores de mujeres adultas (11) y agresores de menores (9); se muestra que los
delincuentes sexuales de menores contaban con más estudios que los agresores de mujeres
adultas , en cuanto al nivel socioeconómico, los abusadores de menores gozaban de un nivel
mayor que los agresores de mujeres adultas, asimismo desempeñaban profesiones más
cualificadas, trabajaban de tiempo completo y mantenían trabajos más duraderos; respecto
a la víctima, en todos los casos era un niño o niña menor de 12 años, familiar o conocido;
en su mayoría reportan ser solteros o divorciados; finalmente al evaluar síntomas
psicopatológicos, los abusadores de menores manifiestan más síntomas de ansiedad fóbica,
con un nivel de gravedad significativo (Castro, López-Castedo & Sueiro, 2009).
El entorno familiar, como uno de niveles inmediatos a las niñas, son fundamentales para la
prevención del ASII; aunque las dinámicas y composición de éstas van cambiando conforme
cambia la sociedad, es posible considerar algunas características que pueden ser tomadas
como factores de riesgo y que no necesariamente.
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• Estructura patriarcal rígida
• Madre sometida
• Bajos ingresos familiares.
• Abuso de alcohol o drogas en alguno de los integrantes de la familia
• Violencia en la pareja
• Padres poco afectivos físicamente
• Antecedentes de maltrato físico, abuso sexual o negligencia afectiva en la infancia
de los padres.
Por su parte, Vaiciulyte y González (2013), en un estudio con familias de menores abusados
sexualmente, identificó que la mayoría se trataba de familias reconstruidas, extensas y
monoparentales; de escasos recursos económicos, en situación de hacinamiento. Esto
generaba espacios donde existía una escasa atención de los padres hacia los hijos
convirtiéndose en acciones de descuido o negligencia y de falta de comunicación entre los
miembros. Además, que las familias naturalizan actos de violencia como el abuso sexual.
Finalmente, en un estudio realizado por East y Hokoda (2016), muestra que mujeres de
entre 13 y 18 años con madres con poco control sobre ellas, y con ideas conservadoras
sobre el sexo, son factores de riesgo para la victimización sexual en general y en sus
noviazgos.
Ahora bien, respecto a las características en las víctimas como se ha dicho durante todo el
documento, el sexo femenino es uno de los principales factores de riesgo para ser víctima
de abuso sexual en la infancia (East & Hokoda, 2015; Meléndez, 2013; Baita & Moreno,
2015), sin embargo, existen otros elementos en las características individuales que pueden
hacer aún más vulnerables a unas niñas que a otras, a continuación, se muestran algunas
de estas.
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En un estudio con niños víctimas de abuso sexual infantil, se encontró que en su mayoría
eran niños y niñas con baja autoestima y presentaban actitudes permisivas ante acciones
en contra de su voluntad y presentaban algún tipo de dificultad educativa (Vaiciulyte y
González, 2013).
Todos los factores de riesgo que se mencionan en este apartado deben considerarse como
características que si se van sumando generan situaciones de mayor vulnerabilidad para
que un niño o una niña sea víctima de abuso sexual, sin embargo es importante tomar en
cuenta que las principales se encuentran en el propio agresor, quien aprovecha las
debilidades familiares o algún rasgo de la víctima para atacarla, y en la cultura patriarcal
que promueve y normaliza el abuso.
En cuanto a la gravedad del impacto en la víctima de ASII, algunos estudios han señalado
que la ingenuidad y la falta de entendimiento (resultado de su corta edad) protegía a las
niñas más pequeñas y favorecía que el impacto sea menor (Echeburúa & Corral, 2006;
Echeburúa & Guerricaechevarría, 2005); sin embargo, otros estudios más recientes,
muestran que entre más pequeña es la niña, más vulnerable resulta frente a la experiencia
de abusos y mayor es su probabilidad de desarrollar síntomas postraumáticos graves como
los disociativos. Asimismo, se ha constatado que los abusos dentro de la familia son más
traumáticos, ya que generan en los niños y niñas, sentimientos contradictorios en cuanto a
la confianza, la protección y el apego que le tienen hacia las personas cercanas y que
después se convierten en sus agresores (Meléndez, 2013; Suárez, 2017).
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Según Baita y Moreno (2015), con gran frecuencia los niños y niñas víctimas de abuso sexual
también son víctimas de otro tipo de violencia, por lo que las consecuencias inmediatas que
presenten posiblemente sean el conjunto de estas otras violencias a las que se han sido
expuestos; y en este sentido, las autoras enuncian las siguientes consecuencias:
• Juegos sexuales inadecuados con niños, con juguetes o con sus propios cuerpos, o
conductas sexuales agresivas hacia terceros.
• Comprensión detallada de conductas sexuales no acordes a la edad.
• Temor exacerbado a los hombres (cuando la víctima es niña y el ofensor hombre).
Como se puede observar, los datos anteriores refuerzan la complejidad e impacto del ASII
y el desconocimiento social del mismo, en particular sobre sus efectos en las víctimas no
solamente a corto plazo, sino también a largo plazo, como se revisa a continuación.
Las experiencias en los primeros años de vida tienen gran relevancia para el desarrollo de
las personas ya que son la base para generar las herramientas para adaptaciones
posteriores, moderando y exacerbando el impacto de los acontecimientos vitales (Sfoufe,
Carlson, Levy y Egeland, 1999, en Prieto, 2015).
Específicamente para el tema de abuso sexual infantil, se ha visto que el impacto psicológico
en las víctimas puede perdurar más allá de la infancia y la adolescencia, existiendo casos
donde algunas víctimas pasan su vida con este evento silenciado y “conviviendo” con las
consecuencias que les ha generado. Dichas consecuencias pueden ser diversas e incluso ir
cambiando o modificándose durante el tiempo, lo cual genera que también cambien las
estrategias que emplean las víctimas para lograr convivir con ellas y tener “equilibrio” en
sus vidas.
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En la presente tesis, se abordan las consecuencias del ASII a largo plazo, desde el enfoque
de trauma, mismo que se ha utilizado para explicar sucesos violentos que generan un gran
impacto en las personas; al respecto, Kaufman (1996), considera que:
En este sentido, algunas investigaciones muestran que existe una fuerte relación entre
experiencias de maltrato en la infancia (negligencia, violencia física, emocional, abuso
sexual, etc.) y el desarrollo de trastornos psicológicos en niños, niñas y adolescentes como
por ejemplo el trastorno por estrés postraumático, trastornos del vínculo, trastornos de
conducta y trastornos del humor (Prieto, 2015).
Las víctimas de cualquier tipo de violencia son vistas y atendidas como seres pasivos, es
decir, se les ve como personas que se quedan con las consecuencias del evento violento
hasta que un tercero (profesional o no) llega para su atención, y es en este sentido que al
hablar de “sobreviviente”, se puede hacer referencia a la víctima como una persona activa,
pues ha desarrollado una serie de procesos y mecanismos después del evento traumático
con el fin de recuperar su equilibrio (Claramunt, 2000), sin la existencia de un especialista;
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esto no implica que estos procesos y mecanismos son necesariamente saludables, sin
embargo, les ayuda a recobrar su equilibrio.
En este mismo sentido, el que las sobrevivientes de ASII hayan recuperado su equilibrio,
tampoco garantiza que el trauma esté resuelto, pues aún con el paso del tiempo presentan
problemas de salud mental, lo que puede responder a que –a diferencia de otras
manifestaciones como la violencia física, psicológica, verbal o económica- este abuso
estigmatiza a la víctima y en consecuencia le dificulta hablar sobre el mismo, así como pedir
y recibir ayuda especializada, siendo entonces el momento en el que las víctimas de ASII
generan sus propios mecanismos para sobrellevar la situación a lo largo de su vida y se
define como “sobreviviente” (González, 1998, en Uribe & Billings, 2003).
Ahora bien, al hablar de una mujer sobreviviente implica entonces abordar el concepto de
resiliencia, como un fenómeno subjetivo que deriva en la capacidad de éstas, para atravesar
adversidades que se presenten en sus vidas, es decir, permite que una persona consiga una
adaptación positiva dentro de un contexto adverso (Domhardt, Münzer, Fergert &
Goldbeck, 2015); sin embargo, como lo mencionan algunos autores, esta
habilidad/capacidad no la poseen las personas de manera previa, son las circunstancias
adversas las que producen en el sujeto condiciones subjetivas creadoras, enriqueciendo sus
posibilidades prácticas de actuar sobre la realidad en la que vive y así transformarla o
transformarse (Galende, 2004 en Sivak, R y cols., 2007).
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Nivel individual
• Actitud optimista y de esperanza
• Sensación de empoderamiento y locus de control interno
• Estudios y buen desempeño académico.
• Habilidades para manejo y gestión de emociones
• Confianza en sí mismo
• Autoestima
• Apegos saludables con familiares
• Religiosidad o espiritualidad
Factores familiares
• Apoyo de los integrantes de la familia y/o cuidadores
• Dinámicas familiares estables
• Uso de métodos de crianza positiva
• Madres con alto nivel de educación
Factores comunitarios
• Percepción protección o cuidado por parte de maestros, trabajadores sociales,
enfermeras o autoridades escolares, etc.
• Escuelas seguras; ambientes escolares con bajos niveles de estrés.
Por lo anterior, si una niña víctima de ASII puede ser detectada a tiempo y llevar un proceso
de atención profesional, permitirá de alguna manera, mitigar el impacto que puede causar
este suceso en las víctimas a través de la promoción del desarrollo de factores de protección
con los cuales genera la habilidad de la resiliencia.
23
2.2 Trauma y dinámica traumatogénica del ASII
El trauma se ha descrito por algunos autores como una situación que conlleva pensamientos
aterradores y sentimientos como la impotencia o el miedo intenso y que puede producir en
las personas que lo experimentan, comportamientos como retraimiento o distanciamiento,
falta de concentración, irritabilidad, alteración del sueño, agresión, hipervigilancia (intensa
búsqueda de más eventos angustiantes) o escenas retrospectivas, es decir, una sensación
de que el evento vuelve a ocurrir (Baita & Moreno, 2015).
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En este sentido, la eficacia traumática de un evento además de depender de la magnitud y
del contexto, se ve influida por la forma en que la víctima lo vive y el significado que le da
(Benyakar, 2016). De acuerdo con Meléndez (2013), estas consecuencias en las
sobrevivientes de ASII, pueden presentar similitudes, sobre todo en aspectos psicosociales
como relaciones interpersonales, percepción de su entorno, miedos, conductas de riesgo,
somatización, etc., pero, variarán de intensidad y forma según las habilidades y
herramientas (resiliencia) que cada víctima haya desarrollado a lo largo de su vida y con lo
cual buscó afrontar el abuso sexual y el trauma generado.
Respecto a la sintomatología que pueden presentar las personas que han vivido un evento
traumático, está estrechamente ligada a sensaciones que los llevan a revivir el hecho
traumático como si estuviera pasando de nuevo (Reexperimentación). Las personas que
presentan este cuadro son presa de irrupciones de pantallazos con recuerdos muy vívidos
que invaden el campo visual con tal intensidad que escapan del control voluntario
(flashbacks), en los niños esto puede presentarse a través de sueños terroríficos de
contenido irreconocible. Las víctimas afectadas por este trastorno pueden evitar de manera
persistente los estímulos relacionados con el trauma, eluden los pensamientos y
sentimientos asociados, esquivan las conversaciones sobre el tema y rehúyen las
actividades, situaciones o personas que puedan hacer aflorar los recuerdos (Evitación);
también presentan alteraciones negativas en el estado de ánimo y en cogniciones, como la
incapacidad para recordar un aspecto importante del suceso violento, creencias negativas
y exageradas sobre sí mismo, los demás o el mundo, miedo, terror, culpa o enojo
persistentes, entre otras; además, las víctimas pueden mostrar dificultad para
concentrarse, para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad, hipervigilancia y/o
respuestas exageradas de sobresalto (Criterios del DSM-V, American Psychiatric
Association, 2014).
25
En este sentido, como se desarrolló en capítulos anteriores, el abuso sexual en la infancia
se ha visto relacionado con muchas de las características del trauma, por esto es que se
propone abordarlo desde este enfoque; al respecto, Finkelhor y Browne (1985 en Pool,
2006), proponen un modelo para explicar el abuso sexual desde el trauma, denominado
“Modelo traumatogénico de las agresiones sexuales infantiles” el cual propone la existencia
de cuatro factores como base de la dinámica traumatogénica, que están presentes en el
abuso sexual infantil; mencionando que, si bien no son exclusivos de las agresiones
sexuales, al estar presentes en él, se puede utilizar para describirlo. A continuación, se
describen los cuatro factores:
Tomando como base el Modelo propuesto, cuando un niño/a que es víctima de violencia
sexual, pasa por las fases descritas arriba, es muy probable que algunas de las
consecuencias queden instaladas como parte de su desarrollo, afectando principalmente
las estructuras psicosociales, la auto- percepción y la personalidad del menor; y es en este
26
sentido que el impacto de un trauma en la infancia (trauma crónico) será más grave, pues
de acuerdo las características del desarrollo cognitivo y afectivo en las primeras fases
evolutiva del ser humano, existen claros límites que hacen fundamental la guía y protección
de adultos responsables del menor (López-Soler, 2008).
Aunque algunos niños y niñas sean más vulnerables que otros por otras características en
su entorno, la existencia de un trauma, como se mencionó anteriormente, altera el
desarrollo infantil y el riesgo de que existan formas persistentes de desregulación
emocional y comportamental, que pueden desencadenar trastornos psiquiátricos en la
adolescencia y/o en la edad adulta (sobrevivientes de ASII). Estos trastornos como bien se
mencionó anteriormente pueden incluir el TEPT, los de personalidad límite y antisocial,
abuso de sustancias, trastornos disociativos, afectivos, somatomorfos, de alimentación,
metabólicos, inmunológicos y sexuales (Baita & Moreno, 2015; MacIntosh, Godbout &
Dubash, 2015)
De acuerdo con algunos autores, (Suárez, 2017; Cantón-Cortés & Cortés, 2015; Quintero,
2011; Echeburúa & Guerricaechevarría, 2005; Van der Kolk et al, 2005), el impacto del
trauma en niños y niñas víctimas de ASII puede verse agravado por distintas circunstancias
externas o internas, entre las cuales destacan las siguientes:
2. La caracterización del ASII, es decir, las estrategias que el agresor utilizó ante la víctima,
el lugar, la presencia de otro tipo de violencia, etc. Cuando el abuso es cometido bajo
ciertas agresiones hacia la víctima tales como amenazas, violencia física, las
27
consecuencias son más graves y probablemente los síntomas se hagan más evidentes,
en cambio cuando el agresor actúa mediante engaños, regalos, buenos tratos, seducción,
etc., estos síntomas y consecuencias pueden disminuir considerablemente en la víctima.
3. La edad del agresor: cuando el agresor es un par, sobre todo en víctimas adolescentes,
se complica más la percepción de la víctima por sentir o hacerle sentir que era parte de
un juego, generando consecuencias menos severas que si el agresor es mucho mayor
donde puede observarse con mayor facilidad la jerarquía y por tanto el poder que tiene
el agresor sobre la víctima.
4. La frecuencia del evento: Cuanto más crónico es el evento abusivo más probabilidad
tiene la víctima de generar sentimientos de vulnerabilidad e indefensión y si, por el
contrario, el evento ocurriera en una sola ocasión quedaría la sensación en la víctima de
poder generar mecanismos de defensa ante otro posible abuso.
5. La edad de la víctima.
A lo anterior se puede añadir el componente del ambiente familiar, ya que si éste ha sido
responsable de la victimización o su respuesta frente al evento traumático no fue el más
adecuado, generará malestares más complejos y de mayor gravedad (Van Der Kolk et al,
2005).
Asimismo, Baita y Moreno (2015) mencionan que la gravedad del evento cuando es
intrafamiliar, está vinculado a que por un lado, el agresor es una figura de apego y por otro,
se genera una situación de mantener el abuso en secreto; esto activa la sensación de alarma
en la niña y al no poder hablar, la única persona que queda como posibilidad para calmar
la tensión, es la misma que está generando la situación violenta. Activándose una situación
de apego inseguro, caótico y desorganizado y consiguiendo que la lucha por la sobrevivencia
se convierta en algo cotidiano.
28
Hay muchos factores que influyen en el impacto traumático del abuso sexual infantil y
resulta complicado hablar de consecuencias específicas directas en las víctimas, y más aún
cuando han pasado varios años después de estos sucesos y donde posiblemente se han
tenido que enfrentar a otros eventos estresantes.
Como menciona Suárez (2017), las mujeres sobrevivientes de abuso sexual infantil, cuando
buscan ayuda es por sintomatología que no tiene una aparente justificación y/o por crisis
de su vida adulta que pudieron desencadenar recuerdos y emociones vinculadas al abuso
en la infancia.
En este sentido, algunos autores han mostrado que las víctimas de ASII, pueden presentar
los siguientes problemas durante la adolescencia o la adultez (Suárez, 2017; MacIntosh,
2015; Brazelton, 2015; Cantón-Cortés & Cortés, 2015; Quintero, 2011):
1) Alienación del cuerpo, es decir, sensación de que el cuerpo no es propio. Así como
incapacidad para prestar atención a señales del cuerpo o a cuidar de su aseo personal,
o bien una limpieza compulsiva.
2) Problemas gastrointestinales,
3) Trastornos alimenticios; abuso de drogas o alcohol, o conductas compulsivas
4) Conductas autodestructivas
5) Pensamientos e intentos de suicidio.
6) Depresión
7) Ansiedad
8) Problemas sexuales
9) Disociación o separación; despersonalización.
10) Incapacidad para confiar; confianza absoluta que se convierte en ira si alguien
decepciona.
11) Problemas de control, poder y territorialidad; temor a perder el control.
29
12) Culpa, vergüenza.
13) Revictimización
14) Baja autoestima
Asimismo, un estudio realizado en España con 121 mujeres de entre 18 y 54 años que
habían sufrido abuso sexual en la infancia y acudieron a tratamiento psicológico al Centro
de Asistencia Psicológica para Víctimas de Violencia de Género de la Diputación Foral de
Álava (País Vasco), se encontró que 44.6% presentaba trastornos de estrés postraumático,
con altos niveles de ansiedad y miedos asociados al abuso sexual (coito anal, sensación de
no poder respirar, escenas violentas en la TV o Cine, acto sexual y a los gritos); asimismo se
encontró que la mitad de la muestra (56.2%) tenía sentimientos de culpa, baja autoestima
y dificultades globales de adaptación a la vida cotidiana; y finalmente, se reporta que el
66.9% presentaban grados de malestar clínicamente significativo cuando se valoraba
conjuntamente el nivel de ansiedad, depresión e inadaptación (Sarasua, Zubizarreta, Corral
& Echeburúa, 2013).
Por otro lado, dentro de una revisión realizada por Chen, Murad y Paras et al (2011), se
encontró que en 37 estudios hay evidencia de la asociación entre el abuso sexual diversos
trastornos psiquiátricos como trastorno de ansiedad (OR, 3.09; 95% CI, 2.43-3.94),
depresión (OR, 2.66; 95% CI, 2.14-3.30), trastornos de alimentación (OR, 2.72; 95% CI, 2.04-
3.63), estrés postraumático (OR, 2.34; 95% CI, 1.59-3.43), trastornos del sueño (OR, 16.17;
95% CI, 2.06-126.76), e intentos suicidas (OR, 4.14; 95% CI, 2.98-5.76).
De igual modo, otros estudios abordan al Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) como
parte de las consecuencias que pueden presentar las sobrevivientes; Suárez (2017) en su
estudio de corte cualitativo, encontró que las 6 participantes tenían diagnosticado TEPT y
Trastorno Depresivo mayor, encontrándose particularmente síntomas como recuerdos
intrusivos, temor intenso, hipervigilancia, explosiones de ira, sentimientos de culpa y
vergüenza. Además, las víctimas reportaron la siguiente sintomatología: problemas
30
digestivos, problemas de alimentación, insomnio, “nervios”, mucha sensibilidad en los
oídos y problemas con el consumo de alcohol.
De acuerdo a Baita &Moreno (2015), las víctimas de ASII pueden presentar algunos
síntomas somáticos vinculados al trastorno de disociación, el cual es desarrollado como
mecanismo de supervivencia, por ejemplo: enuresis, irrupción de sensaciones corporales,
percepciones sensoriales alteradas, insensibilidad general al dolor o sensación aumentada
de dolor (especialmente en zonas involucradas en conductas sexuales (zona genital o anal).
Como puede observarse, existe una gama muy amplia de problemas de salud física y mental
en las sobrevivientes de ASII, sin embargo, no se sabe a ciencia cierta cuáles se asocian al
hecho en sí, a su silenciamiento, a su revelación o incluso a la acumulación de diversos
problemas a lo largo de la vida.
Finalmente, se puede observar que el trauma por sí mismo es un tema complejo, siendo
aún más para la víctima por lo que le resulta difícil ponerlo en palabras y, quienes intentan
hablar del evento traumático pueden arriesgar su credibilidad y ser estigmatizados pero por
el contrario, cuando se reconoce lo ocurrido es decir, cuando se le da credibilidad entonces
puede iniciar el proceso de la recuperación; y, si se mantiene en secreto, la historia
traumática tal vez no saldrá verbalmente pero sí con síntomas a través del cuerpo (Lewis,
1997).
31
3. El proceso silencio-revelación en las mujeres víctimas de ASII y su
relación con el malestar y el trauma.
Revelar o mantener en secreto un abuso sexual no implica solo esos momentos pues como
se mostrará más adelante, esto lleva un proceso complejo en las víctimas, siendo más
frecuente el silencio; se habla que entre 30% y 60% de las víctimas de abuso sexual infantil,
no lo revelan, sin embargo, se ha visto que reconocer y reportar el abuso sexual es de gran
ayuda para las víctimas pues, les ayuda a disminuir los efectos negativos que puedan
generarse del evento violento (Xiao & Smith-Prince, 2015).
Desafortunadamente, que una víctima revele el abuso sexual, tampoco es fácil pues no
implica una “simple” decisión de hacerlo, existen otros factores que intervienen para que
esto suceda principalmente el conocimiento de que lo que sucedió no es normal y el apoyo
social pues cuando la víctima percibe que si existe esta condición, pueden enfrentar de una
mejor forma el abuso sexual infantil; pero, debido a los estigmas que se tienen alrededor
de esta problemática, el apoyo social no siempre existe y por el contrario, las personas
cercanas a la víctima que saben del suceso violento, pueden generar síntomas de ansiedad
o de impotencia, optando por evitar abordar el tema y no ofrecer apoyo a las víctimas
(Pereda & Sicilia, 2017).
Existen pocos estudios sobre el tema de la revelación del ASII, uno de ellos es el realizado
por Sarasua et al (2013), donde entrevistaron a 131 mujeres sobrevivientes de abuso sexual
infantil que se encontraban en tratamiento psicológico, y se menciona que el 80% reveló el
abuso a un familiar, pero la mitad de ellas no se sintieron creídas, ni recibieron apoyo
familiar ni realizaron denuncia.
32
ya sea revelación inmediata o tardía, las víctimas lo contaron principalmente a algún par
(96.2%), seguido de sus padres (61.5%) (Schönbucher, 2012).
Por su parte, en México, Chávez et al (2009) realizó un estudio con estudiantes del estado
de Morelos, México, en el cual se encontró que de los estudiantes que reportaron abuso
sexual en la infancia, sólo 15.4% solicitó ayuda, siendo en su gran mayoría mujeres; en
cuanto a la denuncia legal, solo una de las víctimas la realizó tratándose de un hombre de
14 años, edad a la que ocurrió el abuso.
Respecto al tiempo que transcurre entre el ASII y la primera revelación, es muy variable,
con rangos de entre 2 semanas a 44 años (Sarasua et al, 2013), y otros autores muestran
rangos de entre 3 y 18 años (Alaggia, 2005).
33
categoría, donde el victimario impone inicialmente el control hacia la niña, operando desde
diferentes niveles de cohesión y chantaje; uno de los mecanismos puede ser a través de la
seducción (“muestras afectivas” que generan expectativas amorosas en la víctima
incluyendo intercambio sexual), o bien, discursos intimidantes (nadie más te creerá, no se
lo cuentes a tu mamá, etc.) que pueden ocasionar en la niña, sentimientos negativos,
culpabilizantes y atemorizantes (esto destruirá a tu familia, ella te va a odiar, si tú lo cuentas
a alguien, yo nunca más te querré, etc.).
Sin embargo, existen algunas investigaciones donde se muestra que existen diversas
motivaciones personales, interpersonales, culturales y sociales que llevan a una víctima a
guardar silencio ; dentro de los factores sociales, por ejemplo, en sociedades con actitudes
negativas hacia la sexualidad, puede ser complicado revelar un abuso sexual, sobre todo
cuando se trata de mujeres ya que, de acuerdo con los roles sociales, éstas deben tener
actitudes recatadas, decentes y silenciosas ante los temas relacionados con la sexualidad.
Por otro lado, debido a que la sociedad no está familiarizada con el tema, considerándose
un problema poco frecuente o incluso inexistente, resulta difícil creer en el relato de la
víctima (Velázquez, 2003).
Al respecto, también menciona que la víctima de ASII no revela el suceso debido a la escasa
educación sexual que existe y a la escasa confianza y apertura que tienen los padres o
adultos cercanos a las niñas, en los temas de sexualidad. En este sentido, un estudio
realizado por Schönbucher et al (2012) con 26 adolescentes de entre 15 y 18 años, que
fueron víctimas de abuso sexual en la infancia, encontró que 23% no reveló el ASI por falta
de confianza y 19% porque no comprendían lo que estaba pasando.
Por otro lado, respecto a los factores que se han encontrado sobre la relación con el agresor,
Meléndez (2013) menciona que según el “modelo de acomodación de abuso sexual” de
Summit, dentro del ASII se invierten los roles y el agresor de manera implícita, le da a la
víctima el poder de destruir a la familia o bien, la responsabilidad de mantenerla junta; lo
34
cual puede responder hasta cierto punto cuando se habla de que cuando el agresor es
alguien externo a la familia, resulta menos difícil revelarlo en comparación con aquellos
donde el agresor es parte de la familia o cercano a ella, e incluso la familia puede creer con
menos complicaciones el relato de la víctima, cuando el agresor es alguien externo o ajeno
a la familia (Alaggia et al, 2017).
De esta manera, se puede observar que los agresores son quienes principalmente generan
la condición de silencio en la víctima, a través de convencerla del peligro en el que se
encontrará ella, su familia o él si revela lo sucedido, por lo que la niña acepta esta situación
“adaptándose” para sobrevivir. Así, como se menciona al inicio de este apartado, entra en
la dinámica del chantaje, obteniendo privilegios y regalos, lo cual puede provocar que la
víctima cierre aún más sus posibilidades al ir desculpabilizando al agresor y a su vez,
aumentando la culpa y vergüenza sobre ella misma; además, en otros casos, la víctima
también puede ser amenazada con golpes, con matarla o hacerle daño a alguien más de su
familia (Quintero, 2011; Echeburúa & Corral, 2006).
Además, del vínculo con el agresor, la familia también juega un papel importante, pues en
caso de que la víctima lo revele, puede desencadenar una ruptura de la unidad familiar que
implica un riesgo para la seguridad misma de la víctima al perder el apoyo emocional
familiar, lo cual muchas veces se confirma cuando las víctimas denuncian y se enfrentan al
rechazo de su propia familia por la no credibilidad (Sumalla et al 2015; Taylor & Norma,
2013; Chávez et. al, 2009).
35
Sobre este punto, Taylor y Norma (2013) realizaron un estudio con 36 mujeres que fueron
víctimas de abuso sexual en la infancia e indagaron de manera retrospectiva, sobre las
principales barreras o problemáticas familiares que enfrentaron y que posiblemente
promovieron su silencio, la revelación tardía o bien, el hecho de retractarse después de una
revelación, y los principales hallazgos fueron:
Por su parte, dentro de los factores que se catalogan como individuales, se encuentra todo
un proceso que puede iniciar con el hecho de que la víctima no comprende lo que está
sucediendo ligado a la edad, pues entre más pequeños menos preparados emocionalmente
para decirlo y puede ser que no se da cuenta de que es un evento violento, de acuerdo a
los hallazgos de Brazelton (2015), las víctimas mencionan que aunque es algo doloroso
(abuso sexual), no logran procesar el evento y por lo tanto, no saben cómo ponerlo en
palabras o cómo describirlo y decirlo a alguien; por otro lado, al no revelarlo y conforme
avanza el tiempo, de acuerdo al enfoque de trauma lo naturalizan y como mecanismo de
defensa, reprimen el recuerdo, “olvidándose” de lo sucedido, y cuando llegan a la
36
adolescencia o la vida adulta y el recuerdo regresa, ya no ven mucho sentido revelarlo
(Sumalla et al 2015; Taylor & Norma, 2013).
También se ha detectado que las víctimas pueden sentir la necesidad de proteger a otros,
donde la víctima piensa en todo momento en los demás y considera que la revelación les
afectará y generará sentimientos negativos.; de acuerdo a Schönbucher et al (2012), esta
fue la segunda razón por la que los adolescentes de su estudio (23 mujeres y 3 hombres) no
revelaron o tuvieron una revelación tardía, con argumentos de no querer dar esa carga a
los otros (principalmente familia) o bien, porque consideraron que la persona a quien
tendrían que revelar era emocionalmente inestable.
Finalmente, Echeburúa y Corral (2006) mencionan otro factor que puede estar relacionado
con el silencio: la confusión que se puede generar en la víctima adolescente, cuando el
agresor usa técnicas de seducción o engaño y provoca placer en la víctima, sugiriendo que
esta situación tiene un impacto aún mayor que los mencionados en párrafos anteriores ya
que al sentir placer, provocaría que la víctima no se perciba como tal y al mismo tiempo se
encuentre confundida, generando consecuencias “catastróficas” en la vida adulta de la
víctima.
37
3.2 ¿Porque la revelación?
Hablar o verbalizar un suceso traumático como el ASII, se percibe como una parte
importante del inicio de sanación de la víctima; cuando la revelación se da inmediatamente
después del abuso, se ha visto que se pueden disminuir las consecuencias de salud mental
a largo plazo; además, una revelación rápida o temprana, puede evitar que el agresor siga
victimizando a otros niños (Xiao & Smith-Prince, 2015; Schönbucher et al, 2012).
De acuerdo con Velázquez (2003), romper el silencio, hablar y/o denunciar significará
romper un orden, la ilusión de equilibrio que se supone deben guardar los vínculos humanos
y de esta manera el recuerdo traumático se irá resignificando, es decir, el recuerdo penoso
se irá desprendiendo para transformarse en un recuerdo susceptible de ser pensado y
puesto en palabras.
Por esta razón, es importante mencionar que cuando la víctima logra revelarlo, es necesario
verlo como un paso muy importante que merece reconocimiento inmediato, no se tendrá
que dudar o burlar de la víctima ya que podría motivarla para retractarse, ocasionando una
segunda victimización y mayor daño en su salud mental, ya que no fue creído su relato y se
dudó de ella. Al respecto, de acuerdo a Gagnier and Collin (2016), las reacciones que los
38
hombres víctimas identifican como positivas son aquellas donde sienten que son
escuchados, los hacen sentir a salvo, se les cree, y no se sienten juzgados por los demás.
Como bien se ha mencionado, en las víctimas de ASII suele ser más común que se mantenga
en secreto y, cuando se da la revelación se dice que frecuentemente es a consecuencia de
un conflicto familiar donde la víctima “explota” y lo dice, o por el descubrimiento de un
tercero o, revelado por la propia víctima pero después de un tiempo de que transcurrió la
violencia, por ejemplo, una vez que la víctima ha llegado a la adolescencia o juventud y
sucede algo en ese momento de su vida que las hace “romperse” (Xiao & Smith-Prince,
2015; Meléndez, 2013).
En este sentido, de manera general, es preciso hablar de dos tipos de revelación (Alaggia,
2017; Melendez, 2013; Schönbucher et al, 2012):
1) Revelación directa: cuando la víctima es quien le dice a alguien más lo que sucedió,
ya sea de manera espontánea (incidental) o intencional; esta también puede
subdividirse de acuerdo con la temporalidad, puede ser temprana (en el momento
del suceso) o, tardía (después de algún tiempo del suceso).
Respecto a las revelaciones indirectas, se ha visto que algunas víctimas intentan revelarlo
en el momento de la victimización a través de lenguaje no verbal como conductas sexuales
inapropiadas, conductas destructivas o de riesgo, conductas de perfeccionismo que se
39
puede traducir en conseguir excelencia académica, o con mensajes ocultos como: “vas a
llegar tarde esta noche? o ¿Tienes que ir a trabajar? (Brazelton, 2015; Alaggia, 2005).
En los casos de las revelaciones directas espontáneas (o incidentales), algunos estudios han
destacado que son más frecuentes en víctimas de entre 2 y 6 años, mientras que las víctimas
de entre 7 y 17 años, lo harán de manera intencional (Augusto, 2015). Asimismo, otros
autores mencionan que las revelaciones indirectas por descubrimiento de un tercero, ha
sido más común en víctimas menores de 18 años (Alaggia, 2017).
Ahora bien, sobre los motivos y factores que promueven las revelaciones intencionales, se
ha visto que mucho depende del momento en el que se encuentra la víctima; es decir, en
el caso de una víctima adolescente la revelación generalmente se da hacia un par (amiga,
novio, hermano/a) y el motivo es “compartir” malas experiencias (McElvanet, 2014;
Schonbucher, 2012), o bien, porque está iniciando una relación de noviazgo y se siente
limitada debido al abuso sexual que ha sufrido o sigue sufriendo. Al respecto Barudy (1998)
hace referencia al conflicto de autonomía de la adolescente, que es resultado de una crisis
de pertenencia entre su familia y los miembros de su entorno. La adolescencia por si misma
plantea nuevos desafíos y necesidades, los cuales se agravan con esta experiencia violenta
y en los mejores de los casos, desencadena en la revelación del suceso.
Siguiendo con los motivos de revelación o los factores que promueven que exista esta
condición, en un estudio con 26 adolescentes de entre 15 y 18 años, se encontró que
cuando existió una revelación inmediata (30%) estaba más ligado a (Schonbucher et al,
2012):
40
• El agresor no era parte de la familia
• El agresor era menor de edad
• El ASI ocurrió una sola vez
• Cuando inició el ASI, la víctima tenía más de 12 años
• La víctima no tenía sentimientos de culpa o vergüenza
• Los padres vivían juntos
• Edad de la víctima, entre más grandes es más probable que lo revelen (en la
adolescencia y adultez).
• El género de la víctima, siendo más probable en las mujeres
• La relación con el agresor: si el agresor no vive con la víctima, aumenta la
probabilidad de la revelación.
• Contexto que promueve el dialogo: cuando la víctima percibe espacios seguros o
donde tiene contacto con el tema como sesiones terapéuticas, sesiones
informativas de sexualidad y programas de prevención de abuso sexual, etc.
• Relaciones familiares de apoyo.
• Cuando un tercero está cerca y puede darse cuenta
• Contextos culturales y sociales donde se promueve la discusión sobre sexualidad.
41
Como se puede observar, la revelación parece no tener un momento específico puede
aparecer poco después del abuso sexual o mucho tiempo después de éste (revelación
tardía) y, de acuerdo con Barudy (1998), uno de los elementos clave que permiten a la
víctima de abuso sexual intrafamiliar hablar, es que la situación se vuelva insoportable para
ella; a estos elementos clave se puede añadir lo que Alaggia (2005) encontró en su estudio,
las mujeres mencionan crisis o eventos abruptos (como el estar gravemente enfermo u
hospitalizado) como motivo para la revelación.
Si bien las secuelas del abuso sexual en las sobrevivientes son múltiples, conforme pasa el
tiempo, identificar estas consecuencias se vuelve más complicado, sobre todo cuando se
trata de malestares subjetivos ya que, aunque pueda incluir manifestaciones clínicas,
rebasa el discurso médico que solamente observa problemas psicopatológicos, y retoma la
experiencia de sufrimiento (Ramos, Saltijeral & Caballero en Lara & Salgado, 2002).
A pesar de que el ASII es considerado un grave problema que puede afectar severamente
la vida de las víctimas y que se han realizado estudios sobre al impacto de este suceso a
42
largo plazo en la salud física y mental, apenas se han empezado a generar algunos estudios
que abordan los temas del silencio y la revelación. Estos son parte de un proceso
relacionado con la experiencia de ASII que puede tener implicaciones subjetivas
importantes. Por esto, es necesario considerar que la revelación no necesariamente tiene
que haber ocurrido en el contexto familiar, ni de forma inmediata, ni completa y, que muy
probablemente las características del abuso sexual que vivieron en la infancia influyen en
este proceso, pues como se ha mencionado anteriormente, cuando la víctima tiene un lazo
emocional y de confianza fuerte con el agresor, parece más difícil la revelación.
Así mismo, si existe la revelación, ésta puede tener diversas consecuencias en la víctima,
generadas por las reacciones de las personas a quienes se les reveló y por la forma en que
fue manejada.
Por ello, abordar el ASII desde la subjetividad es importante, pues permite entender cómo
la víctima lo vive, cómo le afecta, qué explicación le da y cómo genera estrategias para
“sobrevivir” ante este hecho violento, lo cual nos llevará a entender el problema “real” sin
generar estigmas ni falsas creencias.
43
Objetivos Generales
o Identificar las características situacionales del ASII, así como el impacto que generó
en las sobrevivientes desde su percepción.
o Describir e identificar las circunstancias que rodean al “proceso” silencio-revelación,
por el cual atravesaron las sobrevivientes de ASII, así como el impacto que dicho
proceso generó en las mismas.
Objetivos particulares
Supuestos teóricos
o El vínculo emocional y de confianza con el agresor, la cronicidad del abuso sexual, el
empleo de fuerza física, la comunicación entre los miembros de la familia y la edad
de la víctima, son elementos fundamentales para el silencio o la revelación.
o El apoyo familiar interviene en el proceso “silencio-revelación”
44
4.1 Método
Diseño de investigación
Las investigaciones que se han realizado en torno al tema de ASII en México, son escasas y
la mayoría son cuantitativas, siendo todavía más escasas las investigaciones que buscan
profundizar en la subjetividad de las sobrevivientes. Por tal motivo, el presente trabajo fue
de corte cualitativo, por la naturaleza de sus objetivos, pues se buscaba describir y analizar
desde la parte subjetiva de las sobrevivientes la experiencia del ASII.
De tal forma, puede observase que la indagación cualitativa produce una descripción
detallada de los procesos, otorgando el papel principal a la voz de los informantes (Mayan,
2001).
Muestra
Se consideró abordar a mujeres adultas sobrevivientes de ASII, esto es, mayores de 18 años
de acuerdo con la normativa en México. Para ser seleccionadas, tuvieron que haber
experimentado ASII durante su infancia, es decir antes de los 12 años.
El número de mujeres sobrevivientes para realizar este estudio fue considerado por
saturación de datos, que de acuerdo con Martín-Crespo y Salamanca (2007):
45
principios que guía el muestreo es la saturación de datos, esto es, hasta
el punto en que ya no se obtiene nueva información y ésta comienza a
ser redundante.” (p. 3)
Selección de la muestra
Dado que el tema del estudio es delicado y se necesita de la mayor confianza posible entre
la entrevistada y la entrevistadora y, puesto que es una población difícil de encontrar, la
técnica de recolección de datos fue mediante la llamada “bola de nieve”. De tal forma que
se hizo uso de los contactos personales de la tesista, identificando a aquellas mujeres que
habían sido víctimas de ASII y lo revelaron con anterioridad a cualquier otra persona; estas
mujeres sobrevivientes identificadas y con las que se tenía contacto, a su vez nos
contactaban con otra mujer para realizar una siguiente entrevista.
46
Criterios para la selección de la muestra
Criterios de inclusión
1. Haber experimentado el primer o único abuso sexual intrafamiliar antes de los 12
años.
2. Que hayan hablado con anterioridad sobre el suceso.
Criterios de exclusión
1. Tener alguna discapacidad física o intelectual que impida o limite la entrevista
2. Estar bajo la influencia de alcohol o cualquier otra droga al momento de la
entrevista.
Taylor & Bodgan (1992) mencionan que se recurre a las entrevistas en profundidad cuando
se desean estudiar acontecimientos del pasado o no se puede tener acceso a un particular
tipo de escenario o de personas, entendiéndose por entrevistas en profundidad:
47
5.6 Categorías a estudiar
o ASII:
"cualquier actividad de índole sexual donde se ve involucrada una niña o adolescente, que
no comprender completamente o ante la cual no dio su consentimiento; el agresor puede
ser un adulto u otro niño o adolescente que se encuentra en una posición de poder o
responsabilidad más alta que la víctima y que utiliza esta posición para hacerle percibir
(implícita o explícitamente) que si relata lo ocurrido provocará algo "malo" a sí misma, al
perpetrador y/o a la familia.”
o Revelación:
“Contar la experiencia violenta (ASII) a cualquier persona, sea o no completo, contarlo como
tercera persona o incluso puede llegar a retractarse después de haberlo contado”
4.2 Instrumento
Para realizar la entrevista a profundidad, se realizó una guía temática basada en el marco
teórico de esta tesis y, de acuerdo con los objetivos, se tomaron los indicadores que
diversos autores consideran fundamentales para el silencio o la revelación, así como para
48
el impacto ocasionado (Finkelhor, 1980; Barudy, 1998; Velázquez, 2003; Goodman et al,
2003; Alaggia, 2005 & 2017; Echeburúa & Corral, 2006):
• Características sociodemográficas
• Características familiares y de la víctima
• Caracterización del abuso sexual
o Características del agresor
• Proceso silencio-revelación
• Impacto del proceso silencio-revelación
Posteriormente se formularon los objetivos para cada uno de los indicadores y con base en
esto, se formularon las preguntas para responder a los objetivos generales de la
investigación. A continuación, se muestra la guía general y objetivos de cada indicador:
Indicadores Objetivo
Hacer una caracterización general de las
1. Datos sociodemográficos
entrevistadas
Describir posibles similitudes y diferencias entre las
2. Características individuales y familiares características familiares de las entrevistadas, e
en la época de la infancia identificar posibles situaciones de riesgo o
vulnerabilidad.
Indagar sobre las características situacionales que
rodearon el o los abusos, así como elementos que
3. Caracterización del abuso sexual permitan describir el contexto, estrategias del
agresor, edades de las víctimas, número de eventos
de ASII.
Describir características del agresor que permitiría
3.1 Características del agresor
indagar posibles similitudes entre los agresores
Describir los elementos que llevan a que la víctima
hablara o no sobre su experiencia de abuso y cómo
se da este proceso silencio-revelación.
4. Proceso silencio-revelación Indagar sobre los sentimientos, pensamientos y
emociones que experimentó la entrevistada frente a
esa situación incluyendo la reacción de las personas
a las cuales les reveló el abuso.
Analizar los malestares que reportan las
5. Malestar o bienestar subjetivos entrevistadas y cuáles de ellos los atribuyen al abuso
sexual, así como la posible evolución, transformación
49
o recorrido de los malestares desde la infancia hasta
la adultez.
Regresar a la entrevistada a tiempo presente y
6. Cierre disminuir alguna molestia generada por la
entrevista.
Con el objetivo de verificar que la guía de entrevista permitiera recolectar los datos de
interés para este proyecto, se realizó una primera entrevista, misma que se fue utilizada
para la muestra.
Este mismo ejercicio de pilotaje, también fue parte del proceso de familiarización que tuvo
la entrevistadora con los temas, así como un pequeño entrenamiento para la realización de
las entrevistas posteriores. De tal manera que, para llegar al instrumento anteriormente
presentado, hubo un proceso de piloteo el cual se presenta a continuación:
La primera entrevistada para este pilotaje, fue una mujer sobreviviente de ASII que se tenía
dentro de los contactos personales. Se le explicó el objetivo del proyecto, se realizó la
invitación a participar con una entrevista audio-grabada y se acordó el lugar y la hora.
50
Datos sociodemográficos
¿Cómo es su relación de pareja? (Se quita la pregunta)
Sin embargo, la narración de esta entrevista piloto fue en general, es decir, no fue posible
dividirla, de tal manera que se decidió por una narración del abuso por lo que la guía quedó
con los indicadores: agresor y características del evento o circunstancialidad; las
características de la víctima pasan al tema de la familia y sólo en caso de no obtener los
datos requeridos, se recurre a ellos específicamente2:
Cierre
Desde este momento ¿Cuáles consideras que han sido las estrategias que te
han permitido manejar estos malestares en tu vida?
¿Estás en tratamiento o con algún tipo de ayuda emocional actualmente?
¿Qué es lo que más valoras de tu vida?
¿Cómo te sientes en este momento?
2
Se puede ver el instrumento en su versión final, en el apartado de ANEXOS
51
¿La entrevista te generó alguna inquietud, malestar o sensación
desagradable?
La línea comienza en la edad del primer abuso sexual o el más significativo y termina
en la edad actual de la misma. El diagrama muestra eventos importantes para la
entrevistada como la revelación y el silencio, las sensaciones, emociones o creencias
que le generaban dichos eventos, y las edades en las que lo recuerdan. A
continuación, se muestra el diagrama.
Línea de sobrevivencia
Eventos importantes
53
5 RESULTADOS
Una vez iniciado con el análisis de la información, se pudieron observar algunas similitudes
en la vida de las 4 entrevistadas durante la infancia, sin embargo, es después de esta etapa
donde ya no hay tales, o por lo menos no tan visibles.
Las edades de las mujeres a la fecha de la entrevista eran: 24, 39, 45 y 48 años, las 4
comentaron haber crecido en una familia nuclear, por lo menos durante los primeros 5 años
(figura paterna, figura materna y hermano y/o hermana); una de ellas refiere a sus abuelos
maternos como sus padres, de los cuales se separa a la edad de 5 años para vivir sólo con
su madre y su hermano.
En cuanto a la relación con la madre es interesante que las 4 refieren algún tipo de problema
o una relación complicada debido a situaciones como obsesión de la madre por la limpieza
y buenas calificaciones en la escuela, una madre “fría” y con constantes regaños; sólo en
uno de los casos se hace referencia a una madre “violenta” ya que la entrevistada logra
recordar golpes y gritos; por otro lado, tres de ellas refieren haber sentido límites y
sobreprotección al no permitirles jugar fuera de casa o en casa de algún/a amiga.
Las 4 entrevistadas mencionan que la relación con su padre era buena y lo recuerdan como
el proveedor; en el caso de la entrevistada que menciona haber vivido con su madre y
hermano, sobre la relación con su padre mencionó que durante su infancia no hubo tal, y
54
es hasta la adolescencia cuando se reencuentran, sin embargo, ella decide cortar la relación
con él y vuelven a distanciarse.
55
Informante 1: Gloria
Gloria es una mujer de 48 años sin hijos, actualmente está separada y sin una relación fija.
Es académica y trabaja temas relacionados a violencia sexual, ha estado en terapia desde
los 20 años, sin embargo, es hasta la edad de 40 años que ingresa a terapia dirigida a ASI.
Su infancia la vivió en una familia “común” como ella la llama, con sus padres y dos
hermanos menores que ella. Su papá era el proveedor y su mamá era ama de casa y quien
cuidaba de ellos. Comenta que su papá era cariñoso, mientras que su mamá era la de
carácter “duro”; sin embargo, con ambos mantenía buena relación. Menciona lo difícil que
era para ella cubrir el papel de buena hija, tener un buen comportamiento y ser una buena
estudiante, exigencias que su mamá imponía. Tenía buena relación con su hermana, a la
que describe: era más rebelde que yo.
En cuanto a la relación con la familia extensa, vecinos y/o amigos, Gloria recuerda que era
común frecuentar a su familia extensa: tíos, tías, primos y primas, sobre todo en fiestas o
celebraciones.
Ella se describe como una niña tranquila, estudiosa, en ocasiones tímida y solitaria, pues no
le gustaba mucho jugar con más niños; recuerda sentirse presionada por sacar buenas
calificaciones y portarse “bien” en la escuela y en su casa. Le gustaba dibujar, bailar y cantar.
No tiene muchos recuerdos de su infancia, sin embargo, lo poco que recuerda es una
infancia tranquila sin situaciones de violencia.
56
noviazgo y sus primeros contactos con el alcohol. En la universidad recuerda más
comportamientos compulsivos y se pone en situaciones de riesgo; en esta etapa tuvo a su
primer novio y su inicio en relaciones sexuales.
Menciona que siempre ha tenido dificultad para relacionarse con los hombres, por lo que
frecuentemente su forma de relacionarse es a través del alcohol y de una forma muy
sexualizada. Ubica que el consumo de alcohol y otros fármacos han sido la forma de aliviar
su ansiedad ante el estrés; también habla de desconfianza hacia los hombres y una
sensación de vulnerabilidad ante situaciones que le parecen similares a los eventos abusivos
que experimentó (del cual se habla en párrafos posteriores) durante su vida.
57
LÍNEA DE SOBREVIVENCIA
GLORIA
Consumo de alcohol, primeras borracheras, Consumo de alcohol
relaciones sexualizadas con hombres. problemático
Sobrevaloración de su cuerpo.
3ª
-Inicio de revelación a 4ª Revelación
1er abuso 2º abuso relaciones de su amiga. importante a su
Primo 13 Novio de su noviazgo. esposo.
años prima 17 1ª 2ª
aprox años aprox. revelación al revelación a Matrimonio Separación Ingreso
terapeuta, su hermana. de su esposo a AA
11-12 15 16 20 25 30 35 40 48
5 años
años años años años años años años años
años
58
El primer ASII que experimenta es a los 5 años aproximadamente por un primo que le lleva
8 años, del cual recuerda una escena, pero, aunque no entiende qué es, lo puede visualizar
como problema “siempre lo tuve [recuerdo del ASII] pero… es nada más eso, y con mucha
carga emocional, mucha… respuesta así de asco y de… sobre todo de asco y de sorpresa y
como que muy impactante para mí”. Sin embargo, hay momentos entre su niñez y
adolescencia donde no lo recuerda mucho –“… quizás un tiempo como que no lo pensé
mucho…”. Este recuerdo, cuando lo tiene, le genera algunos malestares –“… al grado de
que no podía ni hablarlo porque me daba… como que me daba mucha vergüenza”. A pesar
de esto, guardo el secreto –“… lo que yo sentía es que yo no tenía que hablarlo, ni quería
hablarlo con nadie”.
A los 20 años inicia un proceso terapéutico, el cual no está relacionado con el ASII, sin
embargo, es gracias a eso y un posible acercamiento a información del tema de ASI que se
genera la primera revelación – “no me acuerdo si leí algo… si fue en terapia…pero algo ahí
empezó… creo que empezó a venirme a la mente esta situación y empecé a ver esto que me
había ocurrido como una causa de los problemas que de repente empecé a tener…”
De tal forma que la primera revelación, es decir, la primera vez que verbalizó el recuerdo
fue en terapia, y esto debido también a que el recuerdo se había hecho más frecuente y ella
considera empezaba a serle problemático y traumático –“quizás fue en terapia porque me
59
acuerdo de que yo trataba de evadir… trataba de no pensar…se me venía a la mente… como
que yo lo quería sacar”.
Las siguientes revelaciones fueron a su amiga y su hermana, sin recordar a quien de ellas
fue primero ni el tiempo que pasó entre las tres revelaciones (terapeuta, hermana y amiga).
El dolor también fue parte fundamental para estas primeras revelaciones – “si me dolía…
yo creo que me lastimaba de repente yo creo que ya no aguante…”
De acuerdo a lo que Gloria comenta, las tres revelaciones fueron motivadas por el dolor
que sentía, así que el haber elegido a su hermana y su mejor amiga para hablarlo fue debido
a que no buscaba confrontación con el agresor –“mi intención era como contarlo, para
quitarme ese peso, y como para que me apapacharan o contar el dolor”.
Finalmente, las revelaciones posteriores no han sido significativas pues ya es sólo por
“compartir” – “con personas muy cercanas he tenido cuidado en decírselo a… a quien se lo
digo… se lo he dicho a gente muy cercana a mí”.
Las personas a las que les reveló el abuso reaccionaron como ella esperaba, comprensivas
y con apoyo, por lo que Gloria cree que si la reacción hubiera sido distinta le habría hecho
sentir mal.
60
En este momento, ella ve el consumo de alcohol y algunos fármacos como su “estrategia de
sobrevivencia “a mí el alcohol… me permitió relacionarme… para mí era un aliviane que
existiera el alcohol”
Informante 2: Luisa
Cuando Luisa cumple 5 años, se fueron a vivir con su mamá; para ella fue difícil adaptarse a
su nueva vida y nueva dinámica, sobre todo menciona que fue difícil la separación de sus
“papas” (abuelos). En la época de la primaria, ella y su hermano se trasladaban solos a la
escuela y pasaban las tardes en casa haciendo tarea, jugando o haciendo limpieza, también
solos, hasta que su mamá llegara de trabajar
61
Sobre la relación con su hermano, recuerda que de niños, existía una buena relación, incluso
hacían alianzas contra su mamá; sin embargo, cuando su hermano pasó a la secundaria,
hubo una separación entre ellos y la relación de ella y su mamá hacia su hermano se tornó
difícil.
En cuanto a la relación con su papá, menciona que casi no se frecuentaban y las pocas veces
que se llegaban a ver, para Luisa era muy difícil pues nunca obtuvo ningún tipo de apoyo
por parte de él, además había algunas conductas de él hacia ella que no le gustaban como
mentiras, chantajes y peleas, esto hacía que no tuviera confianza en él: "actuaba como
chamaquito… actuaba como con coraje… así de -no te gusta pues entonces te lo hago más-
entonces fue muy difícil… hasta después de los 15 años ya me dieron ganas de convivir con
él, pero…no resulto mucho…”
En cuanto a ella, se describe como una niña obediente hasta la adolescencia, sobre todo
por miedo a las consecuencias con su mamá; recuerda que usaba los berrinches como
estrategia para estar en contra de su mamá. Fue muy buena estudiante y se describe como
amiguera, defensora de las demás y de ella misma - “andaba defendiendo causas ajenas”-.
Casi no frecuentaba a la familia extensa - “entre los 8 y 11 años más o menos ya no íbamos
tan seguido a la casa de mi abuela… cuando eran vacaciones de semana santa, de navidad
nos íbamos con un tío y mis primas y a veces mi mamá pues no podía estar”-.
El tema de abuso sale en 4 ocasiones con agresores distintos, y fue hasta después de
muchos años que se dio cuenta que habían sido abusos. En la secundaria, empezó a sentir
repulsión por su cuerpo y tenía la sensación desagradable de que alguien la veía. Estas
sensaciones en su cuerpo se detonaron cuando empieza a explorar su sexualidad.
El primer abuso fue cuando ella tenía 5 años, el agresor fue un novio de su mamá a quien
recuerda que frecuentemente consumía alcohol y en ocasiones se quedaba a dormir en su
62
casa. El recuerdo que tiene es durante una navidad, Luisa se quedó dormida y mientras su
mamá se metía a bañar, el novio de su mamá entró a la habitación donde ella dormía y
comenzó a tocarla; Luisa no supo qué hacer- “me quede igual que lo que pasaba cuando mi
mamá venia… así como no te muevas, si no te mueves no pasa nada”- su mamá salió y le
pregunto ¿qué haces?, él dijo que la estaba tapando, y se salió del cuarto”-.
El segundo abuso que ella recuerda fue a los 7 años, el agresor fue un amigo carpintero de
su mamá que cuando lo saludaba, recuerda que la cargaba pidiéndole que abriera las
piernas y lo abrazara con ellas en la cintura No sentía nada malo, pero después de varias
veces esto le incomodaba -“empecé a sentir como una sensación desagradable y sí lo
abrazaba pero, trataba de subirme hasta acá (arriba de la cintura) y entonces… ay fuchi,
ahora me acuerdo que… yo creo que él sí se excitaba…”. Luisa menciona que su hermano
posiblemente se dio cuenta pues intentaba alejarlo de ella.
Una tercera vez, fue a la edad de 8 años; en este caso ella habla de juegos “sexuales” con
los hijos del amigo carpintero de su mamá, quienes tenían edades similares a Luisa, una
niña de 11 años y un niño de 5 años aproximadamente. Los juegos eran dirigidos por la niña
de 11 años; esta situación, a pesar de que la niña de 11 años lo manejaba como “juegos”,
Luisa la vive como abuso una vez que lo hace consciente. La niña de 11 años les pedía a su
hermanito de 5 años y a Luisa, que besaran -“ay si juguemos a que tú eres la reina y él es el
rey, entonces dense besos”-. Los juegos duraron aproximadamente un mes –“se fue como
deformando todo, hasta el punto en que esa morra y yo nos metíamos en la cama… pero
después ya empezaba como más el toqueteo”-. No sabe quién se dio cuenta, pero cuando
su mamá lo supo los corrió de la casa. Recuerda que hubo momentos en que empezaba a
gustarle, en ocasiones hubo placer.
Finalmente, el último abuso que recuerda fue cuando tenía entre 11 y 12 años; en casa de
su mamá; Luisa recuerda que estaba dormida, mientras su mamá y el novio de ésta estaban
tomando; él le pidió a su mamá que fueran al cuarto de Luisa a verla. Luisa estaba en ropa
63
interior y la observaron unos minutos. Además, recuerda que a esta edad él solía abrazarla
mucho e intentaba bajar su mano a sus senos. Ella procuraba alejarse y no permitir que la
abrazara.
Luisa consume alcohol y un tiempo consumió mariguana, sin embargo, no ubica estas
conductas como estrategia para sobrevivir ante los abusos, pero las reconoce como
consecuencias de las experiencias de abuso sexual que experimento.
64
LÍNEA DE SOBREVIVIENCIA
LUISA
5 7 8 11 12 18 19 20 21 24
años años años años años años años años años años
Negación
Miedo Repulsión Confusión Confusión Sensaciones
desagradables en de ASI
Congelamiento Confusión Placer Asco
su cuerpo. Búsqueda Intentos
corporal Asco Asco de Fuga suicidas
Asco
Repulsión por su
cuerpo.
65
Luisa menciona que durante la adolescencia sentía repulsión por su cuerpo -“me pasaba
algo así como… raro cuando salía de bañarme, sentía repulsión por mi cuerpo… así pero de
esas de ganas de vomitar pero yo no sabía porque”-. En este mismo tiempo el novio de su
mamá comenzó a hostigarla sexualmente y fue este evento lo que detonó los recuerdos de
los abusos que había vivido durante la infancia por él, pero no sabía qué era y tampoco si
eran reales los recuerdos, razón por la cual no dijo nada. Estos recuerdos salieron poco a
poco –“eso hizo que yo recordara todo lo demás, además ni si quiera todo o sea… fue como
por etapas ¿no? yo me acorde de lo que él había hecho la primera vez y entonces, pero fue
un así de “¿si pasó o yo soñé eso o…?”.
En esta misma etapa, Luisa inicia el consumo de alcohol y mariguana diariamente, su mamá
se dio cuenta y habló con ella; fue en este momento cuando Luisa comienza los intentos
por hablar con ella sobre lo que recordaba, pero no sabía cómo hacerlo así que decide seguir
guardando los recuerdos.
Durante la facultad recuerda que comenzó a rebelarse con su mamá, sobre todo porque no
le permitía ir a fiestas; esta situación la considera como el mayor problema para ella en esa
época –“hubo como 2-3 eventillos que sí estuvieron muy severos… de irme a embriagarme,
perderme… esa ansiedad de que quiero, quiero y, no saber de mí y entonces seguir en el que
no me importe llegar a mi casa, hablarle a mi mamá y seguir en el desmadre”. Le gustaba
“perderse”, la sensación de no importarle nada. Tuvo varias situaciones riesgosas por esta
situación, donde afortunadamente nunca le paso nada grave.
Debido a esta situación de consumo problemático, su mamá la mandó con una terapeuta,
quien la orientó para acudir al departamento de psiquiatría y salud mental de la UNAM; ahí
le sugieren que vaya a otro lugar: Centro Acasulco; comenta que en este último sitio, una
joven del grupo terapéutico tenía problemas sexuales con su pareja, otra comentó que fue
violada por su tío y, estas situaciones provocaron que saliera el tema de abuso sexual en el
grupo; la persona a cargo de este grupo, mencionó dentro de su discurso, que la mayoría
66
de los integrantes habían tenido esta misma experiencia. Luisa comenzó a recordar lo que
le pasó y al mismo tiempo lo negaba. Al escuchar esa aseveración del terapeuta la hizo sentir
mal y, además, los recuerdos se hicieron más frecuentes y evidentes -” Sali de ahí con la
imagen o recordando todo eso que pensaba que era un sueño y diciendo que no era, que…no
me había pasado a mi…”-.
Los otros dos eventos, que también había olvidado, comenzó a recordarlos en ese
momento; sin embargo, menciona que las sensaciones en el cuerpo, las tiene desde la
preparatoria, pero no comprendía qué eran esas sensaciones.
Con esta situación, su consumo de alcohol y mariguana se incrementó como una forma de
olvidarlo, pero también aumentaron las situaciones riesgosas –“hice todo lo posible por
escapar de mí y entonces empecé a ponerme más peda, empecé a hacer desmadre y medio…
tanta necesidad de fugarme de mi misma…”.
Con estas situaciones también comenta que hubo un par de intentos suicidas que fueron
parte de chantajes hacia su madre y su novio. Con su mamá, fue en una ocasión donde Luisa
llegó alcoholizada y también había consumido mariguana; dice que además llegó a su casa
con un diente roto, así que, para evitar un regaño por parte de su mamá, decidió subirse a
la azotea y sentarse en la orilla con los pies colgando –“yo no me quería matar… quería estar
sola… como asustar a mi mamá, pero para que se alejara…”
La primera revelación fue hacia su amiga, y comenta que el motivo era comprender qué le
estaba pasando; es decir, tuvo la necesidad de contárselo a alguien como parte de su
entendimiento; después de esta primera revelación, no volvió a decir nada –“en el momento
que lo hablas ya no es como que finges que no paso o que no lo dijiste… pero como no puedes
hacer cómo que no paso, entonces tratas de escaparte de eso”-
67
La segunda revelación fue con su terapeuta en el centro de adicciones, pues trabajaban el
tema del coraje hacia su mamá, el cual Luisa empezaba a asociar con el abuso por parte del
novio, sin embargo, la terapeuta no lo tomo como un evento relevante - “se me hace muy
fatal que en un centro de adicciones no tenga atención, o especialización en cosas de abuso
sexual… el caso es que ella pues… yo creo que no supo manejarlo, pero no le dio el mínimo
de relevancia” …- tiempo después decidió dejar la terapia en el centro.
Después de estas situaciones problemáticas, aceptó que había sido víctima de ASII, sin
embargo, no quería trabajarlo. Por esta misma etapa, obtuvo un trabajo relacionado con el
tema de violencia sexual donde recuerda que algunas personas le hacía cometarios sobre
“su problema” (ASII) sin ser tan directas –“me decía cosas que… ¡ay! me sonaban muy
fuertes en ese momento”- En el trabajo inició cursos y talleres sobre el tema.
Con todos estos elementos que ya tenía Luisa, viene una tercera revelación que es hacia su
mamá, la cual fue detonada por una pelea –“ ella siempre recordaba a ese novio con mucho
cariño… cuando lo decía a mí me daba coraje… no me acuerdo como se lo empecé a decir
pero le dije -¿sabes que ese wey abuso de mí?- entonces pues ella lloro un poco… le conté
más o menos como había estado el show, no le conté de las otras ocasiones porque no les
había dado tanta importancia… no me pregunto más… nunca más volvimos a hablar de
eso”-
Finalmente, Luisa acepta ir a un grupo de sobrevivencia de abuso sexual, pues la jefa que
tenía en ese momento fue quien le dijo que si quería seguir trabajando ahí y con ese tema,
tenía que trabajar el problema que tenía del abuso sexual, el cual de acuerdo a su jefa, era
más que evidente –“pues ya no había de otra, ya no tenía para donde hacerme wey y,
entonces fue donde empecé a hacer mi trabajo terapéutico”-. Al momento de la entrevista,
está por terminar este proceso.
68
Informante 3: Carmen
Carmen es una mujer de 43 años, Socióloga de profesión, casada por segunda vez desde
hace 15 años, tiene un hijo de 9 años y una hija de 13 años. Siempre ha trabajado en
instituciones relacionadas con los derechos y la violencia contra las mujeres, y menciona
que es un tema que le interesa mucho.
Ella se describe como una niña obediente, tímida, reservada; en la escuela se describe como
buena alumna, pero no muy destacada- “como que, escondida entre mis compañeros, me
daba pena…”; sin embargo, en la relación con sus papás y comparándose con sus hermanos,
se consideraba rebelde.
69
Fue la única hija que estudio en escuelas públicas porque ella así lo quiso- “yo quería entrar
a la UNAM… me decía mi papá que si no me quedaba en la escuela ya no había estudios, -
te quedas en la casa con tu mamá-… ya no me pagaría la escuela”; mientras que la mayoría
de sus hermanos asistieron a escuelas particulares.
Se recuerda “desafiante” ante lo que su papá le decía- “¿cómo vas a ir ahí?, no vas a
terminar (sus estudios en el CCH) … te van a seducir y no vas a terminar… -pues terminé mis
estudios y me fui a estudiar sociología…”-.
Recuerda que, a sus hermanas y a ella no les permitían tener amigos hombres y no les
permitían salir a jugar; Además de esta situación, Carmen siempre fue muy apartada de sus
hermanos, comenta que le gustaba jugar sola por las tardes.
En el CCH (bachillerato) es cuando comienza a interactuar con hombres, dice que siempre
le costó mucho trabajo relacionarse con ellos- “…yo no tuve contacto con hombres hasta el
CCH, y me costaba mucho trabajo, me ponía muy nerviosa…”. En esta misma etapa, también
inicia sus inicia con relaciones de noviazgo. Recuerda que la veían como una persona rara
debido a la forma en cómo se vestía y además era “la matadita” –“Me decían así “monja”
porque así me vestía”- recuerda que siempre fue gordita y le desagradaba su aspecto, se
sentía fea.
Ubica una característica que prevaleció en ella desde la infancia hasta hace unos años, se
paraliza ante la sensación de miedo; se ha encontrado en situaciones con personas que le
representan autoridad y trata de defenderse pero no lo logra con facilidad –“Si hay algo que
siento que me está incomodando, trato de defenderme pero no puedo… ahora ya como que
trato de hacerlo más, he aprendido a responder y a expresar con mucha dificultad lo que
quiero hacer, pero antes me quedaba callada… sobre todo si tiene que ver con autoridad”.
Respecto al abuso sexual, ella narra el primer recuerdo del abuso sexual a los 6 años,
situación que duró por años, sin recordar exactamente cuántos. El agresor fue el hijo de una
70
empleada doméstica, quienes vivían con ellos (ella se refirió al agresor como “A” o “el tipo”).
El hijo tenía alrededor de 18 años y siempre fue tratado y aceptado como un hermano más,
incluso dormía en la recamara de sus hermanos - “fue como un medio hermano… era uno
más de la familia”-.
Le platicó a su hermana de 7 años que “A” le daba miedo porque le hacía cosas, y fue cuando
se dieron cuenta que a las dos les hacía lo mismo- “él nos llamaba a su recamara por
cualquier cosa y no podíamos decir que no… nos toqueteaba, nos metía la mano… recuerdo
perfectamente la vez que me monto sobre él”- Carmen está segura que en esa ocasión, su
mamá entro a la recámara, pero se dio la vuelta y no dijo nada. El “tipo” la aventó y se salió.
Menciona que tiene muy presente la sensación de la respiración del agresor; a partir de ese
momento, su hermana y ella protegían a la hermana más pequeña, tenían miedo de que le
hiciera lo mismo. Por las noches se iban a dormir con sus papás, inventaban cosas para
poderse quedar con ellos, pero cuando ya no se los permitieron, se dormían las tres juntas
en una sola cama y ponían a la hermana pequeña en medio.
Reconoce que una estrategia que le ayudó a sobrellevar su vida después de este evento
violento fue su sobrepeso el cual relaciona como el temor de relacionarse con los hombres.
Habla de una segunda situación que, aunque ella no la ve como violencia sexual, logra
identificarla como una situación desagradable; a los 16 años un compañero la metió a su
coche e intento besarla y tocarla, ella salió por la otra puerta espantada y los amigos de su
compañero que estaban viendo, sólo se reían de ella.
71
LÍNEA DE SOBREVIVENCIA
CARMEN
Recuerdo del abuso poco a poco se atenúa el recuerdo como recuerdos parciales
Senpersonal
Inseguridad, timidez, sumisión, cambio en aspecto Problemas para titularse por tema de tesis (Abuso Sexual)
y baja de peso
1er abuso
Premios
hijo de Separación 2º Titulación
por buena
empleada Inicio de vida matrimonio
estudiante Noviazgos
doméstica: Incidente independiente
“hermano ” hostigamiento
sexual con
Sobre compañero 3ª
Terapias 4ª revelación,
peso y dentro de un auto revelación
dirigida y de como
burlas a familia. celebración
1ª revelación 2ª pareja
hermana. Burlas de
sus revelación 1er
Terminó Terapias
compañeros a papá. matrimonio Muerte
Mamá Licenciatura focalizadas
con violencia Nacimiento de papá.
descubre el ASI hijos
72
Carmen siempre tuvo el recuerdo de los abusos que tuvo con “A”, menciona que no quería
decir nada por miedo a que no le creyeran sus papás, así que su primera revelación fue a su
hermana de 7 años –es que “A” me da miedo- y ella me dijo –es que a mí me pasa lo
mismo…” Después de esta primera revelación sintió preocupación por su hermana menor,
así que junto con su hermana crearon estrategias para protegerla, como irse a dormir con
sus papás o dormir a su hermana en medio de las dos y poner almohadas en las orillas de la
cama.
En el recuerdo que Carmen tiene, dice que su mamá entró en una de las ocasiones en las
que estaban abusando de ella, pero sólo se dio la vuelta y salió. Esto le provocó coraje de
Carmen hacia su mamá, pues no hizo nada - “yo recuerdo que después andaba con la cabeza
envuelta con una toalla porque le dolía… pero nunca dijo nada…-“
A pesar de que tuvo el recuerdo siempre, menciona que después ya no dijo nada porque no
quería darles problemas a sus papás, pues su papá le decía constantemente que no quería
problemas “siempre tuve muy presente que decía -yo trabajo todo el día… a mi sólo tráeme
buenas calificaciones y no me traigas problemas…”-.
Recuerda que cuando ya estaba en la facultad seguían sin permitirle salir a fiestas y se
enojaba su papá cuando Carmen llegaba un poco tarde de la escuela, razón por la cual una
vez tuvieron una discusión muy fuerte y con esto vino una segunda revelación -“él estaba
furioso conmigo, me enoje mucho y le dije –te enojas porque piensas que tengo novio y
puedo tener relaciones con alguien y ni cuenta te das de lo que pasa que pasa en tu casa…
aquí en tú casa, me han metido mano… y por alguien a quien tú quieres-…”, de acuerdo al
relato de Carmen, su papá palideció, lloró y ya no le dijo nada más. A partir de esta
revelación, la relación con su papá fue mucho más estrecha.
Cuando terminó la carrera, ya tenía la tesis casi lista y era sobre abuso sexual, hizo varios
intentos, pero no podía avanzar, su tutor le dijo que tenía que ir a terapia para trabajar “una
73
bronca” que tenía –“él me decía – ¿sabes qué? Primero ve a terapia, arregla lo que tengas
que arreglar… tienes una bronca atorada que me imagino que es, pero no sé… y después
vienes y terminamos la tesis-”
Fue a terapia, y con esto también se motivó para casarse de nuevo, pues Carmen no quería
hacerlo hasta que se titulara - “yo me había prometido no casarme y no tener hijos hasta
que me titulara”-. Comenta que el día de la boda, se emborrachó y le reclamó a su papá no
haberla cuidado durante su infancia, y fue cuando vino una tercera revelación, ante su
padre, sus hermanos y su mamá –“ese que dices que es tu hijo… que dicen que es su
hermano… me violó a mí y mis hermanas… mis hermanos se quedaron sorprendidísimos”-
Su esposo le pedía que ya no hablara y se tranquilizara, sin embargo ella sentía mucho
coraje hacia todos, pues los responsabilizaba de la situación.
Esta revelación la hizo sentir culpable pues el festejo terminó triste; sin embargo, su familia
se alió con ella, pues les pidió que no lo invitaran a reuniones familiares y la familia ya nunca
lo volvió a ver. Cabe mencionar que el agresor se casó, razón por la cual se fue de la casa de
Carmen.
A partir de esto, intentó terminar la tesis, una muchacha que trabajaba con ella en el tema
de abuso sexual se puso mal, y le contó a Carmen que había sido víctima de abuso sexual,
lo cual la hizo aún más fuerte y terminó la tesis - “la chica se puso muy mal y me conto su
historia de abuso… para mí fue una gran lección que me motivó a terminar mi tesis”-.
Finalmente terminó la tesis y hace un año se tituló. Esto lo ve y siente como un gran logro
por lo cual hizo una fiesta - “después ya sentía que mi papá no tenía la culpa de lo que había
pasado y que su ilusión era verme titulada… lo logré y me titulé”-.
Se siente mal por haber dejado tanto tiempo sin lograr sus objetivos - “me castigue 20 años,
deje ir oportunidades de trabajo… de estudio… porque me daba mucho miedo”-.
74
La invitación para la fiesta por su titulación la hizo por correo electrónico, parte de esta
invitación consistía en una justificación del porqué tardó 20 años en titularse y con esto se
convierte en una cuarta revelación hacia su familia y amigos cercanos:
“…les anticipo una disculpa por la rudeza del relato, pero no hay otra
forma de nombrar lo sucedido. Cuando era niña viví un acto que
marcó mi vida, un tipo cercano a mi familia abusaba de mí
sexualmente. La vergüenza, el miedo y la culpa por lo sucedido
estuvieron presentes en mí durante mucho tiempo. Guardé ese
suceso como mi más grande secreto.”
(Fragmento del correo enviado por Carmen)
Menciona que esta última revelación la hizo sentir muy bien pues ha cerrado un ciclo y se
dio cuenta que tiene a mucha gente a su alrededor que la estima- “ahora me siento más
tranquila y mucho más segura”.
“Me siento conmovida porque pude abrir este secreto. Esos fantasmas
se han alejado de mi vida…” (Fragmento del correo enviado por Carmen)
75
Informante 4: Laura
Laura es una mujer de 45 años, estudió comunicación y se formó como terapeuta en temas
de género y violencia, actualmente se ha dedicado a las terapias. Tiene un año que se separó
de su pareja, no tiene hijos y vive sola.
Su infancia la vivió dentro de una familia nuclear: papá, mamá y dos hermanos hombres,
ella es la menor. Recuerda que había buena relación entre sus papás y ella. Respecto a sus
hermanos, menciona que tuvo una mejor relación con el hermano que es 2 años mayor que
ella, mientras que con el otro hermano (mayor de todos), siente que fue distante por lo
menos hasta la edad adulta, después, ubica que empezó a existir más cercanía.
Aunque sus dos papás trabajaban, menciona que los roles eran los tradicionales, donde su
mamá era quien “apapachaba” más mientras que su papá era quien revisaba calificaciones
y daba los permisos; describe a su familia como una familia “de secreto” pues todo lo que
pasaba en la familia se quedaba ahí mismo.
El único recuerdo que tiene de la época del kínder es cuando su familia y ella vivieron año y
medio en Toluca y comenta que le gustaba vivir ahí, se sentía feliz y segura- “…me recuerdo
muy feliz, la escuela era chica… de kínder sólo recuerdo eso”.
Ella se describe como una hija muy tranquila, obediente aislada, muy miedosa e insegura,
que lo disfrazaba “aventándose a hacer las cosas - “yo me acuerdo que en la escolta… me
temblaban las piernas pero trataba de fingir… así como eso muchas cosas”. Le gustaba leer
y ver películas. En la escuela era muy buena estudiante porque además de que le gustaba
mucho estudiar, dice que la escuela siempre le ha dado estructura.
76
Le costaba trabajo hacer amistadas, tenía pocos amigos y estos pocos que tenía eran bajo
una relación de protección, donde ella protegía a los más pequeños- “yo creo que eso me
hacía sentir segura… proteger a otros, sabía escuchar sus problemas, pero no sabía hablar
de los míos”. Durante muchos años se sentía diferente a los demás. Recuerda que de chica
tenía muchas sensaciones fragmentadas en su cuerpo - “era como estar fragmentada… a
veces me sentía muy enojada, con mucha rabia, luego podía sentirme tristísima…”-. Se
recuerda con sentimientos intensos y negativos, pero sin sentido.
También recuerda que frecuentemente estaba paralizada sin saber por qué - “era como no
estar en mí, podía estar en mi cama por horas sin pensar en nada, ni viendo nada…”, lo
único que la ayudaba para salir de esta “parálisis” eran películas o la literatura -“algo que
me transportara a otra historia que no fuera la mía”-.
Así pasó la adolescencia y juventud, todo el tiempo se sentía infeliz y diferente a los demás,
su refugio era la escuela, pues se daba cuenta que era muy buena –“yo decía ¿por qué me
siento así, si lo tengo todo?... y no entendía, pensaba que estaba loca…”.
Su familia extensa paterna se reunía cada tercer día, donde los “grandes” tomaban y los
niños jugaban solos -“era una familia muy descuidada…Había muchos abusos de los
adolescentes hacia los chiquitos…”- situación que a su mamá no le agradaba por lo cual
decidieron no asistir tan frecuentemente a las reuniones.
En esta familia hay situaciones de abuso sexual por parte de uno de sus tíos hacia algunos
sobrinos, los cuales todos sabían y por esto, la mamá de Laura les pedía que se cuidaran de
él, sin decirles exactamente por qué. También como consecuencia de esto, recuerda que
los cuidaban mucho y no dejaban solos ni a Laura ni a sus hermanos - “nunca nos decía por
qué pero me decía –si viene tu tío por ti (en la escuela) no permitas que te lleve…-“.
77
Laura menciona que la familia de su mamá era muy patriarcal, donde también hay historias
de abuso sexual de su abuelo hacía muchos de sus hijos, dentro de ellos la mamá de Laura.
Al término de la facultad decidió asistir a terapia pues se dio cuenta que le gustaban las
mujeres, fue hasta entonces donde confirmó su orientación sexual y comenzó a sentirse
bien consigo misma y a sentirse atractiva. Su orientación sexual la mantuvo en secreto con
su familia hasta los 40 años aproximadamente. A su papá le costó trabajo aceptarlo, sin
embargo, su mamá ya lo imaginaba. Laura comenta que también se dio cuenta que su
orientación sexual no tenía nada que ver con sus sensaciones y malestares que la había
acompañado desde su infancia.
El abuso sexual que relata fue cuando ella tenía 4 años y el agresor, que fue su primo,
tenía14 años; este primo vivió con ellos por un tiempo porque la mamá de Laura era
profesora y lo estaba regularizando. El recuerdo que tiene más presente es que llevaron a
Laura al cuarto de sus hermanos y su primo les comenzó a enseñar a sus hermanos “lo que
a las mujeres les gustaba que les hicieran”. Fueron varios abusos como éste, con
penetraciones vaginales, anales y tocamientos. Sin embargo, esta situación la olvidó y
cambió su recuerdo a nivel corporal, por una situación que vivió a los 6 años; Laura se
enfermó y su mamá tuvo que ponerle un supositorio, lo cual hizo que la sensación del abuso
“real”, se hiciera presente: “me conectó inmediatamente con la sensación del abuso”.
Años más tarde, cuando se hacen presentes los recuerdos del ASII, la imagen que se
presentaba es cuando su mamá le puso el supositorio, sin embargo, ella no tiene claro el
recuerdo y cree que su mamá era quien había abusado sexualmente de ella.
Las estrategias que puede distinguir (las tiene claras) son su sobrepeso, conductas de
evitación de dolores fuertes (sabe que le ocasionan miedo) y, uno de sus mayores “refugios”
fue la escuela.
78
Dentro de los problemas que relaciona con el abuso sexual son: los miedos intensos a “nada
en específico”, la inseguridad y poca capacidad para relacionarse con los demás, comer
compulsivamente, intentos suicidas y desconexión con su cuerpo.
Ha recibido terapia en varias ocasiones, sin embargo, menciona que actualmente está
buscando terapia enfocada a sobrevivencia de abuso sexual y terapia corporal pues cree
que es el último paso para poder cerrar el ciclo y sentirse bien.
79
LÍNEA DE SOBREVIVENCIA
LAURA
Espera de resultados
para la preparatoria.
Discusión con
Construcción de amiga-Terapia
amistades y de emergencia
Vio una Sugerencia de por ideación
película que le primer terapeuta sobre 5ª revelación sus
ASI por su enamoramiento suicida. 3ª
causa miedo posibilidad de un papás por
primo de de una mujer revelación a
abuso sexual; necesidad de
14 años amigas;
ella habla con su En terapia llega saber la verdad.
recuerdo más lúcido busca darle
Recuerdo de ASI. hermano para Su mamá lo sabía
y viene la 1ª significado
Por enfermedad su Inicio de aclarar y guardó el
Olvido de Terapia por confusión; no revelación a su secreto.
mamá le pone Rompimiento
ASII orientación tiene respuesta hermano por
supositorio. 4ª revelación relación
sexual. clara. recuerdos con su
(viene el 1er a asesor. significativa
mamá (confunde con
recuerdo corporal).
el supositorio).
4 5 6–7 14-16 23 25 28 29 40 41 45
años años años años años años años años años años años
En la facultad, cuando Laura tenía 23 años, se siente confundida por su orientación sexual
así que decide buscar apoyo terapéutico; esto le ayudó a reafirmar su orientación
homosexual. Asimismo, dentro de las terapias y debido a las sensaciones corporales que
Laura comenta, su terapeuta le sugiere un posible abuso sexual por parte de su hermano,
pues había recuerdos en Laura de su hermano tocándole la pierna. Por esta situación, Laura
decide aclararlo con su hermano que es 2 años mayor que ella –“me acuerdo que hablé con
él y me dijo –no! Yo no recuerdo nada así…- y pues ya…”-.
A la edad de 28 años Laura tuvo un pleito muy fuerte con una de sus amigas, lo que la
perturbó, sentía que se quería matar así que decide llamarle a su terapeuta- “le hablé y le
dije –oye no sé qué me pasa… pero quiero matarme…”-. Durante esta sesión terapéutica,
vino un recuerdo de ASII, donde su mamá le ponía el supositorio, lo cual la hizo creer que
ella había sido quién abuso de ella - “comencé a recordar la sensación de las penetraciones
vaginales y anales y después llegó el recuerdo de mi mamá… yo me espanté mucho y me dio
asco… fui a vomitar”-. Aunque le hizo sentir asco y confusión, menciona que también le
permitió dar sentido a todas sus sensaciones, tranquilizándola pues le hacía sentir que no
estaba loca.
Dado que estaba muy confundida, sintió la necesidad de contarlo a una amiga como una
tercera revelación, sin embargo, no dijo que había sido su mamá. Su amiga le ayudaba a
procesar el abuso; en la siguiente revelación que tiene como parte de su proceso para
comprender lo que le pasó, dijo que había sido su mamá, y la reacción fue de rechazo por
lo que decidió no volver a contarlo. Laura comenta que no sabía si era real o no - “yo todavía
decía –es que no sé si fue o no… no es real…- “.
81
Una cuarta revelación significativa la hizo con su asesor de tesis, quien era una persona muy
significativa para ella, la razón de esta revelación es la negación del ASII y necesitaba
contarlo para seguir resignificando y buscar una respuesta certera.
Laura a pesar de sentir la necesidad de contar lo sucedido a sus papás como la mejor forma
de saber qué había pasado, decidió guardar el secreto durante los siguientes 11 años, tenía
miedo de que no le hicieran caso o se pusieran mal -“mis papás ya estaban grandes y me
daba miedo… también me daba miedo que si les decía que me violaron me dijeran – ¿oye y
entonces que vamos a hacer mañana?…- eso me daba más miedo”-.
La situación que detonó la revelación a sus padres fue cuando ella tenía 41 años y rompió
con una relación amorosa muy significativa; comenta que esta situación la puso tan triste
que no podía disimularlo, así que decide abrir su orientación sexual con sus papás- “primero
abrí esto de que soy lesbiana y eso me quitó mucho peso…entonces eso facilitó que abriera
el abuso…”-. Cuando hizo la revelación del ASII, su mamá inmediatamente lo afirmó - “mi
mamá dijo –sí, si pasó…pero no fui yo”-. Entonces fue cuando Laura supo que había sido su
primo y que habían sido varias veces y con esto comenzaron a llegarle más recuerdos del
ASII.
Laura comenta que saber esto la hizo sentir más tranquila –“cuando mi mamá me dijo eso,
yo sentí como que algo adentro de mí tronó… y todo se juntó…”-. El hermano que es 2 años
más grande que ella lo recordó cuando ya estaba casado, sin embargo el otro hermano 3
años mayor que Laura no lo recuerda - “creo que él lo recordó antes que yo y se puso muy
mal, pero su esposa es terapeuta y le ayudó… no me dijo nada porque quería protegerme…
pero ¿cómo protegerme así?, es una mentira que si no te lo dicen te protegen… ¡al
contrario!-“
Después de esta revelación, debido a que tanto su primo como su tío (papá de su primo) ya
habían muerto, decide escribirles una carta para reclamarles y después las lleva al panteón.
82
Hay dos documentos que compartió la entrevistada, en uno de ellos describe cómo se siente
después de que cree que su madre abusó sexualmente de ella.
“Lo más vívido es el olor, ácido, saturante, extraño, desconocido para mí, inunda mi nariz y la
satura, siento que no puedo respirar, mi corazón late aprisa, estoy tan asustada y a la vez me
siento abandonar por el cuerpo, como si me fuera de él… Ya no oigo mis latidos, y me siento
fuera de mi misma, ¿he muerto?... Nunca acaba, esta sensación de estar y no estar, de que es
real o irreal todo, de que está sucediendo y es un sueño, de que nada existe y yo atestiguo
todo… A veces me pegó con la pared, a veces en cojines, otras veces deseo herirme con algo
filoso, un cuchillo o unas tijeras, pero no a mí, sino a este cuerpo ardiente que no se apaga,
pero sí a mí también por no saber apagarlo y detener este silencio ensordecedor de mi vida
Mamá me dolió mucho que me violaras, me sentí romperme por dentro y quedar mutilada, y
me sentí muy avergonzada porque creí que yo te lo había pedido, que yo provoqué ese destrozo
en mi cuerpo...” (Fragmento del correo compartido por Laura)
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Laura sigue en su proceso de sanación, siente la necesidad de hacer trabajo corporal,
aunque reconoce que ha podido procesar bien el ASII, pues su inseguridad ha disminuido,
sin embargo las sensaciones corporales siguen apareciendo en ocasiones con olores o algún
tocamiento en su cuerpo, menciona que también los dolores fuertes la conectan con el
abuso sexual, pero estas situaciones ya sabe manejarlas - “creo que esto nunca se quita,
pero por lo menos ya sé que es y puedo manejarlo…”-. No obstante, ha decidido entrar a
sesiones terapéuticas dirigidas a sobrevivientes de abuso sexual.
6 DISCUSIÓN
El presente trabajo ha apostado principalmente por la profundidad de las experiencias de
las mujeres que aceptaron participar, más que por la cantidad de entrevistas. Debido a que
es un tema delicado y complicado de compartir, se optó por la técnica de bola de nieve, ya
que la invitación a participar en la entrevista se realiza en primera instancia por alguien
conocido generando confianza y mayor probabilidad de participar. Sin embargo, dado que
las cuatro participantes de alguna forma ya han hecho un análisis de lo sucedido (con algún
profesional o no), en el relato abundan experiencias ya trabajadas, más que pensamientos
o sentimientos espontáneos. Sin embargo, la información que proporcionan las 4
participantes es vasta, profunda e interesante para lo que se planteó en este proyecto,
además que la información obtenida puede considerarse una buena aportación a los datos
escasos sobre el tema en México.
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estudiantes, niñas que disfrutaban más estar solas y jugar solas (cantar, bailar, dibujar o
hacer manualidades) que jugar con más niños además de la revictimización, es decir, las 4
entrevistadas mostraron más de una agresión sexual desde su infancia hasta el momento
de la entrevista, esta característica lo menciona Baita y Moreno (2015); destaca que las
agresiones posteriores no necesariamente fueron por un familiar, pero si por personas
cercanas.
Por otro lado, sobre la sintomatología asociada al ASII, las entrevistadas mencionan algunas
situaciones o conductas que pueden relacionarse con el evento; por ejemplo, a corto plazo
ellas hablan de sentimientos de confusión, miedo, episodios con terrores nocturnos, miedo
a la oscuridad, sensación de ser diferente a los demás (de estar loca), lo cual se ha señalado
en las investigaciones realizadas por Suárez, (2017); cabe destacar que una de las
sobrevivientes relata un suceso de abuso sexual que implica juegos sexuales con otros
niños, sin embargo, Baita y Moreno (2015) señala que esta situación es uno de los
indicadores de abuso sexual en la infancia y que también se vincula con el Modelo
Traumatogénico de Finkelhor y Browne (1985 en Pool 2006) dentro del factor nombrado
“Sexualización traumática” la cual describe que después de una agresión sexual, la víctima
se queda con repertorios inadecuados de conductas sexuales.
85
Acercándonos al tema de sobrevivencia, las 4 mujeres entrevistadas cuando llegan a la
etapa adolescente o joven, presentan sintomatología que en ese momento no relacionan
con el abuso sexual en su infancia; por ejemplo, comienzan con problemas para relacionarse
con los hombres, conductas compulsivas como comer, consumo problemático de alcohol y
otras drogas e intentos suicidas (Cantón-Cortés & Cortés, 2015; Quintero, 2011),; además
presentan necesidad de no destacar y conductas con las que buscan “ser perfectas”; más
vinculado a la sintomatología de trauma, es en la etapa de la adolescencia donde comienzan
a hacerse presentes los recuerdos intrusivos (flaskbacks), miedos a sentir dolores fuertes,
sensaciones corporales aparentemente “sin sentido” como adormecimiento en algunas
partes de su cuerpo que se vincula con lo que autores como Baita y Moreno, (2015) y,
MacIntosh, Godbout y Dubash (2015) mencionan sobre el trastorno disociativo como una
de las consecuencias del trauma que vivieron; las entrevistadas también mencionan sentir
que su cuerpo tiene mal olor todo el tiempo y tienen sensaciones de desprecio o de
sobrevaloración de su cuerpo, lo cual estaría ligado a la fase de evitación y de alteraciones
negativas en las cogniciones sobre sí mismas, según el DSM-V (2014).
Finalmente, un síntoma relacionado con el enfoque de trauma tiene que ver con el bloqueo
de recuerdos, pues las entrevistadas mencionan que no tienen muchos recuerdos de su
infancia y específicamente del o los abusos sexuales mencionan que hay periodos en los
que no lo recuerdan y otros momentos en los que, como ya se mencionó anteriormente,
tienen vagos recuerdos del momento de la agresión pero no le toman mucha importancia
pues no entienden que es ese recuerdo (nuevamente evitación del recuerdo).
Por otro lado, respecto al tema central de la presente investigación, si bien cada
entrevistada tiene su propio proceso, se realizó una comparación de “Líneas de
supervivencia” lográndose identificar algunas generalidades en los procesos de silencio-
revelación, mismas que se muestran a continuación:
86
Gráfico 4. Diagrama “Línea de sobrevivencia general”
87
De acuerdo con la información recabada se observa que el proceso silencio-revelación es
complicado y está rodeado de diversas circunstancias tanto situacionales como
emocionales, destacando que el tiempo transcurrido entre el ASII y la primera revelación
fue de 17 años aproximadamente, dato que concuerda con algunas investigaciones donde
se menciona que el tiempo que transcurre entre el abuso y la revelación va de 3 a 18 años
(Alaggia, 2017; Sarasua et al, 2013; Mejía, 2005).
De manera general, de acuerdo a la línea de sobrevivencia (Gráfico 4), después del primer
abuso sexual, viene un periodo de “olvido” en las víctimas, que al llegar a la adolescencia y
el inicio de exploración de su sexualidad se convierte en recuerdos parciales y recurrentes
del evento, donde ellas no comprenden exactamente que son esos recuerdos y en los casos
donde se hacen muy recurrentes tratan de evitar pensar en “eso” y pasan a un periodo de
conductas de riesgo como consumo excesivo de alcohol, consumo de drogas, intentos
suicidas, y problemas sexuales con sus parejas; esta situación las lleva a buscar algún tipo
de ayuda (terapia individual o grupos terapéuticos); una vez que inician con estos procesos,
regresa nuevamente los recuerdos ahora con mayor fuerza pero ya con información o con
apoyo de terapeutas, finalmente comprenden y dan significado a sus recuerdos. Es
entonces como da inicio a una “cadena” de revelaciones que, dependiendo del momento,
es el motivo que tienen.
Profundizando en el tema del Proceso Silencio-Revelación, sobre los principales motivos por
lo que las entrevistadas no lo revelaron en el momento o en un periodo menor a 17 años
después de transcurrido el abuso, se encuentran:
a) En el momento del ASII, sólo una de ellas menciona que lo reveló hacia su hermana
menor, y fue por miedo de que también estuviera siendo abusada sexualmente por
el agresor; sin embargo, de alguna manera las cuatro entrevistadas mencionan que
revelarlo en ese momento hacia un adulto no lo veían como una opción, pues, a
pesar de ser algo que las lastima, que les causa sensaciones de asco, miedo y coraje,
88
no comprenden lo qué estaba pasando; esto es similar a los hallazgos de
Schönbucher et al (2012) quienes mencionan en su estudio, 19% no revelaron el
abuso porque no comprendían lo que estaba pasando y al respecto Brazelot (2015)
menciona que en estos casos, aunque el evento es doloroso, las víctimas no logran
procesarlo y por lo tanto no pueden ponerlo en palabras.
b) Otra razón es el olvido del evento; las entrevistadas mencionan que después del
último abuso, “olvidaron” lo sucedido y conforme iban llegando a la adolescencia
comenzaron a tener fragmentos de “un recuerdo” o incluso, como lo menciona una
de las entrevistadas, presentaba recuerdos a nivel corporal y olfativo; cuando llegan
estos recuerdos y logran comprenderlo, ya no le ven sentido confrontar al agresor;
esta sensación de no tener sentido revelarlo después de tanto tiempo también es
uno de los hallazgos en los estudios de Sumalla et al (2015) y Taylor y Norma (2013).
89
problema dentro su familia como peleas entre ellos y el agresor. Esto concuerda con
Meléndez (2013) y Alaggia et al (2017), quienes mencionan que un abuso sexual
intrafamiliar es complicado de revelar pues de manera implícita se invierten los
roles, y el agresor le da a la víctima el poder de destruir a su familia e incluso el relato
para la familia es más difícil de creer en comparación cuando el agresor es ajeno a
la familia.
Vale la pena mencionar uno de los casos donde la entrevistada comenta que recuerda que
su mamá entró en el momento del abuso y salió de inmediato de la habitación fingiendo
que no pasaba nada; esto motivó a que la entrevistada no dijera nada más pues al ver que
no hubo respuesta de protección en ese momento, pensó que no la tendría si lo hablaba;
esto se relaciona con uno de los hallazgos de Taylor y Norma (2013), donde se ubica la
negación o falta de apoyo de las madres como una de las barreras para la revelación del
abuso sexual.
También llama la atención que para que las entrevistadas pudieran comprender o darle
significado al recuerdo visual, corporal u olfativo, que presentan sobre el abuso sexual,
tuvieron que acercarse de alguna forma con el tema, ya sea a través de la terapia psicológica
o grupos terapéuticos a los que tuvieron acceso que, aunque por otras razones, al final se
liga con el evento de abuso sexual o bien, tuvieron contacto o conocimiento a través de
alguna lectura en la materia; en las 4 participantes, esto sucedió cuando inician a explorar
su sexualidad; y con esto, se puede decir que es la primera revelación tardía (después de
varios años del abuso sexual) donde además, según unas clasificaciones de Alaggia (2017),
Meléndez (2013) y Schönbucher et al (2012), sería una revelación indirecta, pues es un
tercero (en estos casos un terapeuta o una lectura) quien les indica la posibilidad de un
abuso sexual.
Después de esto y a pesar de entender que el recuerdo es parte de un abuso sexual, sigue
un periodo donde las entrevistadas aún tienen duda de si el recuerdo es real o lo han
imaginado, pero al seguir trabajando o teniendo cercanía al tema, el recuerdo toma sentido
90
y veracidad, y a su vez se hace más fuerte. Y, ante esta situación, vienen otras revelaciones,
ahora de manera directa e intencionales.
Sobre los motivos y las personas a quienes comienzan a hacer estas segundas revelaciones
directas e intencionales, las participantes indican de alguna manera que lo hacen para
relatar “ese recuerdo” y “comprender” de que se trata o bien, “confirmarlo”; las personas
que eligen para estas revelaciones son cercanas y de edades similares, tales como como
amigas o hermana/hermano; como lo menciona Xiao & Smith-Prince (2015), esto podría
responder a una situación de empatía, donde las víctimas buscan sentirse seguras y con
apoyo.
Siguiendo este mismo orden, mencionan que las razones de las siguientes revelaciones, son
motivadas por sentimientos de “dolor emocional” en algunos casos acompañados por
sentimientos de ira o confusión ocasionados por algún evento estresante que “las rompe”;
esto coincide con varios autores (Barudy, 1998; Sorenson & Snow, 1991) quienes
mencionan que dichos sentimientos toman fuerza derivado de situaciones externas que
finalmente las impulsa a la revelación siguiendo en la búsqueda de comprensión por lo
sucedido; y las situaciones o eventos estresantes, es lo que autores como Velazquez (2003)
y Alaggia (2005) llaman “situaciones de crisis”.
Es importante enfatizar sobre el papel que parece tener la información sobre el tema de
abuso sexual para iniciar el proceso de revelación, y como menciona Finkelhor (1980), uno
de los factores por los que se produce el silencio es debido a la escasa información y
educación sobre sexualidad.
Es de especial mención que ninguna de las entrevistadas sugiere como uno de los motivos
principales de las revelaciones, la necesidad de confrontar al agresor o denunciarlo,
percibiendo que el abuso sexual en esos momentos es una situación que deben resignificar
ellas mismas, es decir, un suceso que les pertenece y que deben resolverlo para estar “bien”
91
con ellas mismas algunas mencionaron el “perdonarse” a sí mismas por haberse hecho daño
por tantos años, además de que no quieren ocasionar malestares o problemas en la familia,
una de ellas menciona haber escrito una carta hacia su agresor pero como parte de su
proceso de sanación. Lo anterior puede responder a lo que se menciona en la teoría del
trauma; el ASII se vive como un suceso traumático que no se verbaliza por muchos años,
generándoles consecuencias negativas que dañan su salud mental y física pero una vez que
se logran identificarlo, en este caso, las entrevistadas deciden como prioridad sanarse a sí
mismas y como lo menciona Lewis (1997), sólo hasta que se le dé credibilidad al suceso y a
la víctima entonces puede iniciar el proceso de la recuperación.
Por lo anterior, y también relacionado con la teoría del trauma, las entrevistadas generaron
mecanismos adaptativos que les permiten sobrellevar su situación (González, 1998, en
Uribe & Billings, 2003; Claramunt, 2000) de manera que “sobreviven” emocionalmente,
pero con el paso del tiempo algunos mecanismos pueden volverse desadaptativos.
Respecto a las estrategias que posibilitaron su sobrevivencia, se identifican actividades
como el estudio y la lectura como aspectos que sobresalen más en la infancia y parte de la
adolescencia; el desarrollo de la resiliencia y la capacidad que tienen en la vida adulta de
construir redes de apoyo sólidas (capacidad más marcada después de que empiezan a
trabajar el ASII), está última capacidad como lo menciona Galende (2004 en Sivak, R y cols.,
2007), enriquecen sus posibilidades prácticas de actuar sobre la realidad en la cual vive y
así transformarla o transformarse.
92
Una situación recurrente en las cuatro mujeres como consecuencia y asociado a las
características del trauma, es el conflicto con la temporalidad, ya que se observa que no
logran identificar con exactitud el momento en que aparece su primer recuerdo del abuso,
una de ellas tampoco tiene mucha claridad sobre la persona a quien lo reveló por primera
vez. Como lo menciona Kaufman (1996), en situaciones traumáticas, la violencia de un
acontecimiento, por su carácter de experiencia masiva o inesperada y por la intensidad de
estímulos que implica, puede quedar fuera del registro de lo simbólico, de lo expresable del
recuerdo e incluso no es posible su reconstrucción histórica.
Finalmente, las cuatro mujeres entrevistadas coinciden en que no hay un punto donde
finalice el proceso silencio-revelación y tal como lo mencionan algunos autores (Alaggia,
2005; Barudy, 1998), a lo largo de su vida han vivido revelaciones con personas distintas, en
momentos distintos y motivados por situaciones diversas. Sin embargo, se puede ver que
la característica principal para una revelación es la confianza hacia la persona a quien se
hace la revelación, malestares subjetivos, los cuales tampoco son resueltos incluso aunque
hayan pasado por procesos terapéuticos, y un momento de crisis; cabe destacar que sólo
una de ellas mencionó estar en un proceso específicamente para abuso sexual.
7 CONCLUSIONES
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Con los datos generados en esta investigación se puede comprender que ser víctima de
abuso sexual en la infancia puede ser un acto traumático incluso cuando no cumple con las
“falsas creencias” como que en estos eventos violentos siempre van acompañados de
violencia física, sometimiento, amenazas explicitas, etc. Por el contrario, los resultados
demuestran que basta con vivir un solo evento abusivo, para que en la niña se desarrolle
un trauma crónico, pues con esto se desencadenan otras situaciones que generan
revictimizaciones a lo largo de su vida. Además, parece que esto se agrava con sentimientos
de confusión y de coraje, cuando la víctima sabe que existe un tercero de la familia que se
ha dado cuenta de lo sucedido, y no toma un papel activo para defenderla, o incluso
fingiendo que no sucedió nada.
Respecto al primer supuesto de la presente tesis que dice que el vínculo emocional y de
confianza con el agresor, la cronicidad del abuso sexual, el empleo de fuerza física, la
comunicación entre los miembros de la familia y la edad de la víctima, son elementos
fundamentales para el silencio o la revelación., se puede concluir que no todos estos
elementos son clave para el proceso; por ejemplo, el uso de fuerza física por parte del
agresor y la cronicidad, fueron dos aspectos que no salieron en los relatos de las
participantes; por el contrario, relatan la conducta o estrategia del agresor, como si fuera
algo “natural”, es decir, no hubo sometimiento, amenaza, convencimiento hacia la víctima,
etc. y, sobre la cronicidad, tampoco se observa como un indicador del silencio ni de
generación de trauma, pues bastó con un solo episodio para que las consecuencias y el daño
en la salud mental de la víctima aparecieran y perduraran a lo largo de su vida.
Respecto al vínculo con el agresor y su relación con el silencio, éste sí fue un elemento
importante para no hablar el abuso (los principales agresores fueron primos, hermanos o
94
parejas de sus mamás), pues, aunque la niña sabía que era algo malo, no querían decirlo
para no hacer “sentir mal” al resto de la familia; si el agresor hubiera sido un externo,
posiblemente estos sentimientos de protección hacia la familia no se generarían.
En este sentido, de manera general, se puede observar que las limitaciones para revelar el
abuso sexual, que se lograron identificar en esta investigación son:
- Relación cercana con el agresor.
- Sentimientos de protección hacia la familia y no hacer sentir mal a los demás con el
relato.
- Presencia de una tercera persona de confianza como testigo del abuso sin respuesta
de apoyo o protección.
- Escasa o deficiente comunicación entre los miembros de la familia.
- Y, finalmente, un factor que no fue contemplado en esta investigación, pero fue
fundamental, es la ausencia de información tanto en la víctima como con el resto de
la familia respecto al tema de abuso sexual; esto puede estar ligado de alguna
manera a la edad, pues entre más pequeños, menor capacidad de comprensión de
lo sucedió o menor información sobre prácticas sexuales sanas.
Con relación al segundo supuesto planteado, donde se plasmó que el apoyo familiar
interviene en el proceso silencio-revelación, se observa que éste tiene un gran peso; una
razón para no hablar del ASII es el temor a que no les creyeran o, temor de generar
sentimientos negativos en la familia; otro elemento que impide la revelación es la
percepción que tiene la familia del agresor, al cual se le considera como “una buena
persona” y las víctimas prefieren no decir nada porque saben que difícilmente les creerán.
Respecto a este mismo supuesto, se puede decir que, para revelaciones tardías, aunque
tiene gran peso la percepción de apoyo familiar, no necesariamente sería el apoyo familiar,
también ha funcionado para las víctimas, tener alguna persona que les inspire confianza y
seguridad, como amigos, terapeutas o parejas. Por lo tanto, más que la familia, se hablaría
95
de la necesidad de que niños y niñas tengan una red de apoyo o personas cercanas que les
generen confianza y seguridad.
Por otro lado, sobre las consecuencias en las víctimas, de acuerdo con los criterios de
trauma que menciona la Asociación Americana de Psiquiatría en el DSM-V (2014), se
desarrolla conductas evitativas hacia aquellos estímulos que las reconectan con el abuso
sexual, tanto que pueden llegar a bloquearlo, pero en la adolescencia, donde la sexualidad
es parte fundamental del desarrollo, ya no pueden evitarlo más, generando una cadena de
recuerdos. Esto podría describirse como un “rompecabezas” en donde el conocimiento
sobre el tema articula los recuerdos o los fragmentos.
Además de brindar información y hablar abiertamente sobre sexualidad con los niños,
también es importante brindarles herramientas a los adultos encargados del desarrollo de
los niños y adolescentes, para que tengan la capacidad de identificar posibles casos de ASII;
respecto a los profesionales de la salud, sobre todo de la salud mental, será necesario que
no pasen por alto los síntomas, pues a pesar de que no exista algo específicos para éste
evento violento, pueden ser indicadores de sintomatología relacionada a un posible ASII.
96
Esto es particularmente importante considerando que muchas sobrevivientes de ASII
pueden llegar con cualquier profesional de la salud con esta sintomatología y al no tener
alguna relación médica lo dejarán pasar.
Esta investigación permite abrir muchas otras interrogantes como posibles líneas de
investigación, por ejemplo, cómo asegurar el desbloqueo del recuerdo en las víctimas, la
desorganización en los recuerdos de la infancia de las víctimas (agradables y
desagradables); y finalmente, profundizar en el tema del testigo, porque no actúa como se
espera y como esto se relaciona con la no revelación del ASII.
97
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105
ANEXOS
Entrevista
Presentación con la entrevistada
A pesar de que la posible entrevistada fue contactada por un contacto previo, se debe
realizar una presentación, explicándole de que se trata y quien es la entrevistadora.
Ejemplo de presentación:
Hola Buen día (buenas tardes), muchas gracias por aceptar esta invitación. Soy Ingrid Caballero y
NOMBRE DEL CONTACTO me dijo que posiblemente podría tener una plática con usted, para
explicarle mi interés de contactarla. Estoy estudiando una maestría de la facultad de Medicina en la
UNAM y mi tesis la estoy realizando sobre el silencio y la revelación del ASI, pues se ha visto que es
un problema más frecuente de lo que se cree en niñas y niños, pero que difícilmente se habla en ese momento
o incluso a lo largo de los años. Como se sabe tan poco sobre el tema, también es complicado que algún
médico, psicólogo, profesor, etc., pueda detectarlo. Así que me interesa explorar posibles circunstancias en
las víctimas o en su entorno, que permiten o facilitan la revelación del abuso. Para lograr este objetivo,
necesito entrevistar a mujeres adultas, que hayan vivido algún tipo de abuso sexual, de preferencia antes de
los 12 años, por algún familiar u otra persona cercana con la que existiera una relación de confianza.
Como le mencioné, NOMBRE DEL CONTACTO me hizo el favor de contactarme con usted, quien de igual forma
ya le había explicado un poco sobre lo que estoy haciendo. Por estas razones es que solicito su apoyo, con una
o más entrevistas (depende de su tiempo y de lo que usted desee contarme) donde pueda contarme sobre su
historia ; esta entrevista será en el lugar y horario que usted decida y también será audio grabada pues la
información que me brinde es muy valiosa, será totalmente confidencial, es decir, se utilizarán seudónimos o
nombres falsos para las entrevistas y esos datos serán analizados por mí y un par de expertas más en el tema,
para poder generar conclusiones sobre el tema que me interesa. Si decide participar, también puede cambiar
de opinión si así lo desea o incluso detener la entrevista cuando quiera .
106
Consentimiento informado
Para lograr el objetivo de la investigación realizaré entrevistas audio-grabadas a mujeres que hayan
experimentado Abuso Sexual en la infancia por alguien cercano/a a ella, y además que cumplan con
los siguientes requisitos:
Que tengan 18 años o más.
Que acepten participar voluntariamente.
Beneficios esperados
Este proyecto de investigación me permitirá hacer un análisis acerca de las posibles circunstancias
que llevan a una víctima de ASI intrafamiliar, revelar o no este suceso, y las posibles consecuencias
psicológicas que puedan generarse de dicho proceso, de tal forma que su participación no le traerá
un beneficio directo, pues estos datos podrán ser evidenciados como posibles puntos clave para
detectar casos de abuso en niños y niñas, así como apoyo en las mejores de tratamientos. Sin
embargo, se le brindará un folleto con un poco de información acerca del tema e información de
algunas instituciones que puedan ser de su interés.
Procedimiento de la entrevista
La información será recolectada mediante una entrevista, la cual, será audio grabada, con el único
fin de no perder datos de la información que me brindará, pues son muy valiosos para este trabajo.
Así mismo la entrevista puede durar una o varias sesiones, depende de la información que me
brinde, así como de la disposición que tenga. Se realizará en el lugar y horario que usted prefiera.
Confidencialidad
La información que me proporcioné será totalmente confidencial, para lo cual se utilizarán
seudónimos o un nombre falso que usted elija para las entrevistas. La información proporcionada,
será analizada por mí y algunos expertos en el tema para poder generar conclusiones sobre todas
las entrevistas.
107
Preguntas sobre la entrevista
Si usted tiene alguna pregunta sobre el proyecto o la entrevista, puede realizarlas en el momento
de la entrevista o a los teléfonos: 044 55 3674 4522 o 5120 2892 con la Psic. Ingrid Caballero Peña.
108
Guía de entrevista
Datos sociodemográficos
a. Edad
b. Estado civil
c. Tiene o no pareja
d. Nivel de estudios
e. Ocupación
f. Lugar de nacimiento
g. Hijos
Carácter
o ¿Cómo te describirías en la infancia?
Narración sobre su personalidad y relaciones en su infancia
• Relaciones con padres y hermanos/as
• Relaciones con niños y niñas (en escuela, en barrio, etc.)
• Relaciones con adultos o adultas
• Cómo se describiría cuando era niña
• Tenía libertad de jugar con sus amigos
• En general, cómo considera su infancia
• En la escuela cómo era
• Qué era lo que más le gustaba hacer
• ¿En algún momento pensaba en cómo sería su futuro? ¿Cómo se veía en una vida futura?
109
• ¿Nota algunas diferencias entre estas etapas en tu forma de ser, y en tus relaciones con los
otros?
Proceso silencio-revelación
• ¿A qué edad lo revelo por primera vez?
• ¿A quién lo revelo?
• ¿Qué la motivo para revelarlo?
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• ¿Dijo exactamente lo que le había pasado? ¿Cómo fue su revelación?
• ¿Cómo se sintió después de la revelación?
• Cuando lo mantenía en secreto, ¿cómo se sentía?
• ¿Qué la motivaba a guardar el secreto?
• ¿Cómo reaccionó la persona ante la revelación?
• Esta reacción ¿cómo la hizo sentir?
• En algún momento ¿pensó en acudir a denunciar, o en acudir a pedir ayuda de tipo
profesional o lo hizo?
• ¿Sabía a dónde podía acudir?
• ¿Qué la detuvo?
• ¿Cuántas veces más lo ha contado a alguien diferente?
• ¿Las reacciones han sido similares, diferentes? ¿Por qué?
Cierre
o Orientar la conversación en tiempo presente
• Desde este momento ¿Cuáles consideras que han sido las estrategias que te han permitido
manejar estos malestares en tu vida?
• ¿Estás en tratamiento o con algún tipo de ayuda emocional actualmente?
• ¿Qué es lo que más valoras de tu vida?
• ¿Cómo te sientes en este momento?
• ¿La entrevista te generó alguna inquietud, malestar o sensación desagradable?
En caso necesario, se realiza algún ejercicio para relajar y generar bienestar, para que la entrevistada
no se quede con ansiedad o angustia.
Una vez terminada la entrevista se le agradece, entregando un folleto con información sobre el tema
y algunas instituciones médicas y psicológicas.
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