ARTRITIS
1. DEFINICION:
La artritis es la inflamación de una o varias articulaciones del cuerpo. Los dos tipos más comunes son la
osteoartritis (también conocida como enfermedad degenerativa de las articulaciones) y la artritis
reumatoidea (AR) es una enfermedad que provoca la inflamación de la membrana que cubre las
articulaciones (capsula articular).
Existen más de 100 tipos diferentes de artritis, pero las más comunes son:
Osteoartritis: es el tipo más común de artritis. Suele empezar con la edad y afecta a los dedos,
rodillas y cadera. En algunos casos se desarrolla en zonas donde hubo un golpe o lesión previamente.
Artritis reumatoide: se produce cuando las defensas del cuerpo no funcionan correctamente. Afecta
tanto a articulaciones como a huesos, a menudo en las manos y en los pies.
2. FISIOPATOLOGIA:
Las anormalidades inmunitarias más importantes incluyen inmunocomplejos producidos por células del
revestimiento sinovial y en los vasos sanguíneos inflamados. Las células plasmáticas producen anticuerpos
(factor reumatoideo [FR], anticuerpo anti-péptido citrulinado cíclico [anti-CCP]) que contribuyen a estos
complejos, aunque puede presentarse una artritis destructiva en ausencia de estos.
Los macrófagos también migran hacia la membrana sinovial afectada en las primeras etapas de la
enfermedad; en los vasos inflamados, se observan células derivadas de macrófagos.
Los linfocitos que infiltran el tejido sinovial son sobre todo células T CD4+.
Los macrófagos y los linfocitos producen citocinas y quimiocinas proinflamatorias (p. ej., factor de necrosis
tumoral alfa [TNF]-alfa, factor estimulante de colonias de granulocitos-macrófagos [GM-CSF], diversas
interleucinas, interferón-gamma) en la sinovial.
Los mediadores inflamatorios y varios enzimas liberados contribuyen a las manifestaciones sistémicas y
articulares de artritis reumatoide, incluso a la destrucción cartilaginosa y ósea.
En la artritis reumatoide seropositiva, la acumulación de evidencia sugiere que los anticuerpos anti-CCP
aparecen mucho antes de cualquier signo de inflamación.
Además, los anticuerpos contra la proteína carbamilada (anti-CarP) predicen una mayor progresión
radiológica en pacientes con anti-CCP negativos.
La progresión a artritis reumatoide en la fase preclínica depende de la diseminación del epítopo del
autoanticuerpo, en la cual se producen respuestas inmunitarias frente a la liberación de autoantígenos con
aumento subsiguiente de la inflamación.
En articulaciones con afección crónica, la membrana sinovial, que normalmente es delgada, prolifera, se
engrosa, y desarrolla pliegues vellosos.
Las células del revestimiento sinovial producen diversas sustancias, entre ellas colagenasa y estromelisina,
que contribuye a la destrucción del cartílago e interleucina-1 (IL-1) y TNF-alfa, que estimulan la destrucción
del cartílago, la absorción ósea mediada por osteoclastos, la inflamación sinovial y prostaglandinas (que
potencian la inflamación) También se observa depósito de fibrina, fibrosis y necrosis.
El tejido sinovial hiperplásico (pannus) libera estos mediadores inflamatorios, que erosionan el cartílago, al
hueso sobcondral, la cápsula articular y los ligamentos. Los leucocitos polimorfonucleares constituyen en
promedio cerca del 60% de los glóbulos blancos en el líquido sinovial.
En un 30% de los pacientes con artritis reumatoide aparecen nódulos reumatoides. Son granulomas
formados por un área necrótica central rodeada por macrófagos histiocíticos en empalizada y rodeados por
linfocitos, células plasmáticas y fibroblastos. En órganos internos, también pueden aparecer nódulos.
3. ETIOLOGIA:
La artritis reumatoide participa reacciones autoinmunitarias, la causa precisa se desconoce; existen muchos
factores que contribuyen a la enfermedad.
Se ha identificado una predisposición genética y en poblaciones de raza blanca, localizada en un epítopo
compartido en el locus HLA-DRB1 de antígenos de histocompatibilidad clase II.
Se cree que factores ambientales desconocidos o no confirmados (infecciones virales, tabaco) desencadenan
y mantienen la inflamación articular.
Los factores de riesgo para la artritis reumatoide incluyen los siguientes:
Tabaquismo
Obesidad
Hormonas sexuales
Fármacos
Cambios en el microbioma del intestino, la boca y el pulmón
Enfermedad periodontal (periodontitis)
4. CUADRO CLINICO:
El comienzo de la artritis reumatoide suele ser insidioso, con síntomas sistémicos y articulares.
Los primeros incluyen cansancio y malestar generalizado por la tarde, anorexia, debilidad generalizada y, en
ocasiones, fiebre baja.
Los síntomas articulares incluyen dolor, hinchazón y rigidez. Ocasionalmente, la enfermedad comienza
abruptamente, imitando un síndrome viral agudo.
La enfermedad progresa más rápidamente durante los primeros 6 años, sobre todo el primero; el 80% de los
pacientes desarrolla algún tipo de anormalidad articular permanente dentro de los 10 años.
La evolución es impredecible en pacientes individuales.
Los síntomas articulares son simétricos. La rigidez se prolonga durante > 60 min después de levantarse por la
mañana, aunque puede aparecer luego de un período prolongado de inactividad (llamado gelling). Las
articulaciones afectadas presentan dolor, eritema, calor, hinchazón y limitación del movimiento.
Puede afectar sobre todo las siguientes articulaciones:
Muñecas y articulaciones metacarpofalángicas del dedo índice (2do) y mayor (3ro) (con mayor
frecuencia)
Articulaciones interfalángicas proximales
Articulación metatarsofalángica
Hombros
Codos
Cadera
Rodilla
Tobillo
Sin embargo, puede afectar cualquier articulación, a excepción de las interfalángicas distales, que son
afectadas.
Las manifestaciones iniciales incluyen:
Monoartritis de rodilla, muñeca, hombro o tobillo
Presentación semejante a la de la polimialgia reumática, en la que predomina el compromiso de la
cintura escapular, especialmente en pacientes mayores
Reumatismo palindrómico, caracterizado por crisis recurrentes de dolor articular y de la vaina
tendinosa con edema
Edema articular sin daño articular crónico
Artritis reumatoide grave con sinovitis proliferativa pero dolor mínimo
El compromiso de la columna vertebral lumbar y sacra no es característico de la artritis reumatoide, pero la
inflamación de la columna cervical puede provocar inestabilidad, que puede convertirse en una emergencia.
El engrosamiento sinovial y el edema a menudo son detectables.
Con frecuencia, el paciente mantiene las articulaciones en flexión para minimizar el dolor, debido a la
distensión de la cápsula articular.
Manifestaciones extraarticulares
Los nódulos subcutáneos reumatoideos no suelen ser un signo temprano, pero en hasta un 30% de los
pacientes aparecen finalmente, por lo general en sitios de presión e irritación crónica.
la superficie de extensión del antebrazo, las articulaciones metacarpofalángicas, las plantas de los pies.
5. METODOS DE DIAGNOSTICO:
Durante el diagnóstico de la artritis, es probable que su médico le realice un examen físico completo de todo
el cuerpo, incluyendo su columna vertebral, las articulaciones, la piel y los ojos.
Se le podrían hacer exámenes de sangre para detectar marcadores de inflamación. En los casos en que se
sospecha la presencia de una infección o de la gota, podría ser útil extraer líquido de la articulación con una
aguja con el fin de analizar el contenido del material.
Además, es posible que el médico ordene uno o más de los siguientes exámenes por imagen:
Rayos X de los huesos (radiografía):
la radiografía (rayos X) utiliza una dosis baja de radiación para crear imágenes de las estructuras internas.
Las radiografías muestran los huesos y la manera en que interactúan entre sí en las articulaciones. Son útiles
para evaluar la cantidad de cartílago en los extremos de los huesos, deformidades y condiciones subyacentes
en los huesos que pueden causar artritis, y cambios en los huesos que pueden estar dañados debido a la
artritis.
Tomografía computarizada (TAC) del cuerpo:
la exploración por tomografía computarizada (TAC) combina un equipo especial de rayos X con computadoras
sofisticadas para producir múltiples imágenes del interior del cuerpo.
En el caso de las personas con artritis, la TAC se usa generalmente para examinar las articulaciones que están
en lugares profundos dentro del cuerpo y que son difíciles de evaluar con rayos X convencionales,
especialmente en la columna y la pelvis.
Resonancia magnética nuclear musculoesquelética (RMN):
la RMN utiliza un potente campo magnético, pulsos de radiofrecuencia y una computadora para producir
imágenes detalladas del cuerpo.
La ventaja de la RMN es que muestra ambos, los huesos y los tejidos circundantes (incluyendo cartílago), los
ligamentos y el revestimiento interior de las articulaciones.
La RMN se utiliza frecuentemente para descubrir anormalidades en el tejido blando de las articulaciones
(que son invisibles a los rayos X) para determinar si el tratamiento es efectivo y para detectar complicaciones
de la enfermedad.
Ultrasonido musculoesquelético:
el ultrasonido utiliza un pequeño transductor (sonda) y un gel para crear imágenes del cuerpo a partir de
ondas sonoras de alta frecuencia.
Puede proporcionar imágenes detalladas de las articulaciones y tejidos blandos circundantes, principalmente
de aquellos que se encuentran cerca de la superficie de la piel.
6. TRATAMIENTO MEDICO:
Los medicamentos que se utilizan para tratar la artritis varían según el tipo de artritis. Los medicamentos más
frecuentes para tratar la artritis comprenden los siguientes:
Antiinflamatorios no esteroides.
Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides pueden aliviar el dolor y reducir la inflamación. Entre los
ejemplos, se incluyen el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y el naproxeno sódico (Aleve). Los
antiinflamatorios no esteroides más fuertes pueden provocar irritación estomacal y aumentar el riesgo de
sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Algunos antiinflamatorios no esteroides también
están disponibles en forma de cremas o geles, que pueden frotarse sobre las articulaciones.
Contrairritantes.
Algunas variedades de cremas y ungüentos contienen mentol o capsaicina, el componente de los pimientos
picantes. Frotar estas preparaciones en la piel sobre la articulación que duele podría interferir en la
trasmisión de las señales de dolor de la articulación.
Esteroides.
Los medicamentos corticoides, como la prednisona, reducen la inflamación y el dolor, y retrasan el daño
articular. Los corticoides pueden administrarse en forma de píldora o de inyección en la articulación dolorida.
Los efectos secundarios pueden incluir afinamiento de los huesos, aumento de peso y diabetes.
Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad.
Estos medicamentos pueden retrasar el avance de la artritis reumatoide y evitar que las articulaciones y
otros tejidos sufran daños permanentes. Además de los medicamentos antirreumáticos modificadores de la
enfermedad convencionales, existen también agentes biológicos y medicamentos antirreumáticos
modificadores de la enfermedad sintéticos dirigidos. Los efectos secundarios varían, pero la mayoría de los
medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad aumentan el riesgo de infecciones.
Cirugía
Si los métodos tradicionales no sirven, los médicos pueden sugerir una cirugía, como:
Reparación de la articulación.
En algunos casos, las superficies articulares pueden repararse o realinearse para reducir el dolor y mejorar la
función.
Estos tipos de procedimientos suelen realizarse de manera artroscópica, a través de pequeñas incisiones en
la articulación.
Reemplazo de la articulación.
Este procedimiento consiste en extraer la articulación dañada y sustituirla por una artificial. Las
articulaciones que se reemplazan con mayor frecuencia son las de caderas y las de rodillas.
Fusión de la articulación.
Este procedimiento se utiliza más a menudo para las articulaciones más pequeñas, como las de la muñeca, el
tobillo y los dedos.
Se quitan los extremos de los dos huesos en la articulación y luego se fijan los extremos entre sí hasta que se
curan y forman una unidad rígida.