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Acompanamiento Espiritual Durante YDespues de Un Proceso

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REVISTA DE FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA

Nueva Serie 2021   Año VIII / Nº 15


ÍNDICE
Mª Milagros Cárcel Ortí
La Archidiócesis de Valencia en 1922.
Relación del Cardenal Reig en su visita ad limina.................................... 1
Mateo Blanco Cotano – Jesús Plano García
Juan de Ribera, Obispo de Badajoz,
en el Concilio Provincial Compostelano de 1565....................................... 61
Alfonso Esponera Cerdán
Significativas presencias de Savonarola
en la Valencia del XVIII y XX..................................................................... 117
Jesús Girón Izquierdo
La Iglesia se reúne convocada por la Palabra de Dios.
El recorrido del Santo Cáliz hasta su llegada a Valencia......................... 143
Vicente Botella Cubells
Inscritos en el régimen de la mediación: presencia, palabra y
sacramentalidad. Reflexión a propósito de Lc 7,1-10............................... 159
Fernando Chica Arellano
La pandemia y la lucha contra el hambre.
Rediseñar la acción de apoyo a los más pobres......................................... 177
Pascal Nizeyimana – Justo Aznar Lucea
Magisterio de la Iglesia Católica en Ruanda
sobre la regulación de la fertilidad humana.............................................. 203
Enrique Orquín Fayos
Acompañamiento espiritual durante y después
de un proceso de nulidad matrimonial canónica....................................... 215
Pedro Ruz Delgado
Monumento urbano al Arzobispo Olaechea (Valencia, 1978).
El agradecimiento hecho arte en bronce.................................................... 237
Recensiones ....................................................................................................... 253
Publicaciones recibidas .................................................................................... 273
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y
DESPUÉS DE UN PROCESO DE NULIDAD
MATRIMONIAL CANÓNICA

Enrique Orquín Fayos*

RESUMEN ABSTRACT
Es un hecho que quienes abren un It is a fact that those who open a judi-
proceso judicial de nulidad canónica mues- cial process of canonical nullity show
tran dudas y, a veces, problemas de con- doubts and, sometimes, problems of cons-
ciencia. Para ello, en la Diócesis de cience. To this end, the Diocese of Valen-
Valencia se ha creado el servicio de acom- cia has created the accompaniment and
pañamiento y mediación a las familias en mediation service for families in the Judi-
Sede Judicial, SAMIC. Este servicio tiene cial Headquarters, SAMIC. This service
entre sus fines un acompañamiento, a has among its purposes an accompani-
quienes lo deseen, psicológico, jurídico y ment, to those who wish it, psychological,
espiritual. Este artículo trata de definir, con- legal and spiritual. This article tries to de-
textualizar y proponer un método para el fine, contextualize and propose a method
acompañamiento espiritual: su necesidad y for spiritual accompaniment: its need and a
una propuesta de actuación. Para ello, se re- proposal for action. To do this, some pro-
curre a algunos pronunciamientos del Ma- nouncements of the recent Magisterium
gisterio reciente, a una conceptualización are used, a conceptualization of this ser-
de este servicio y a la experiencia ya acu- vice and the experience already accumu-
mulada. Se quiere ofrecer un marco de ac- lated. The aim is to offer a framework for
tuación para dar respuesta a una necesidad action to respond to a need felt by families
sentida en las familias y la Iglesia. and the Church.
PALABRAS CLAVE KEYWORDS
Matrimonio, Acompañamiento espiritual, Marriage, Spiritual accompaniment,
Crisis matrimonial, Vínculo matrimonial Marriage crisis, Marriage bond

1. REFERENCIAS DEL MAGISTERIO

Breves notas sobre el sacramento del matrimonio

Ante todo, tomamos como referencia a la Sagrada Escritura. Dios


dijo: “no es bueno que el hombre esté solo”. 1 Y tras hacer pasar por
__________
*
Doctor en Teología. Facultad de Teología San Vicente Ferrer-UCV. Valencia (España).
1
Gén 2,18.

ANALES VALENTINOS. Nueva Serie VIII/15 (2021) 215-235


216 E. ORQUÍN

delante de Adán a todos los animales para ponerles nombre, constató que
para él no había una ayuda adecuada. Entonces Dios, del hombre, de su
misma sustancia, formó a la mujer.2 Y añadió algo sorprendente: “serán
los dos una sola carne”. 3 Por tanto, hombre y mujer, consustanciales, es-
tán “llamados” a unirse en el plan de Dios. Al decir llamados, se indica
que el matrimonio es una vocación; es Dios quien llama a dos hijos
suyos a unirse de una forma que Él mismo ha establecido.
El reciente Magisterio de la Iglesia manifiesta que la realidad
creada por Dios a su imagen y semejanza es la unión del hombre y de la
mujer. Esto lo refieren los documentos Gaudium et Spes 52 y Familiaris
Consortio 28. Por su parte, el papa Francisco lo expresa como sigue:
La imagen de Dios es la pareja matrimonial: el hombre y la mujer; no sólo
el hombre, no sólo la mujer, sino los dos. Esta es la imagen de Dios: el
amor, la alianza de Dios con nosotros está representada en esa alianza
entre el hombre y la mujer.4

Esta unión es bendecida por Dios y se establece entre el hombre y


la mujer un ligamen incomparable a otros. La unión de un hombre y una
mujer está llamada a ser como un espejo que refleje el amor y las rela-
ciones entre las tres personas de la Trinidad. El papa Benedicto XVI lo
refiere como sigue:
Deseo además exhortar a los jóvenes delegados a descubrir la grandeza y
la belleza del matrimonio: la relación entre el hombre y la mujer refleja
el amor divino de manera muy especial; por ello el vínculo conyugal
asume una dignidad inmensa.5

Pero siguiendo con el relato del Génesis, el soplo que Dios insufló
sobre el hombre llevaba consigo un germen de eternidad irreducible a la
sola materia.6 Dado que el ser humano no es mera materia, el matrimonio
tampoco queda al arbitrio del deseo de los hombres; no son los hombres
quienes determinan cómo vivir el matrimonio; no se apropian del regalo
de Dios, que es el matrimonio, y lo reproponen según sus antojos. No, el
matrimonio, desde el acto creador de Dios, tiene un fin y participa del

__________
2
Cf. Gén 2,22.
3
Gén 2,24.
4
FRANCISCO, Audiencia general, (2-IV-2014).
5
BENEDICTO XVI, Carta del Santo Padre al cardenal Stanisław Ryłko con ocasión del X
Forum Internacional de los Jóvenes, (20-III-2010).
6
GS 18.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 217

orden que Dios ha establecido en todas las cosas creadas. Para ello, se
nos dan unas indicaciones inherentes a lo que es el matrimonio: unión de
un hombre y una mujer por amor; para siempre; fidelidad; abiertos a la
vida; y una realidad santa y bendecida por Dios.
Aquí la cuestión antropológica es central. El hombre está hecho
para la verdad y anhela dicha verdad; una verdad que se refiere también
a lo que es el matrimonio. Pero como la verdad se encuentra sólo en
Dios, no se entiende al matrimonio sin su Autor.
En el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC en adelante) se indica:
El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre
ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre
hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no
cesa de buscar.7

Pero esta comunión de saber con el Creador ha sido sepultada en


el curso de la historia con el pecado, aunque no extinguida. Dios quiere a
su criatura más excelsa, desea una comunión con ella; ha diseñado un
plan de plenitud para el hombre, un plan que necesita que el hombre lo
respete y lo cumpla. Al respecto, el CIC refiere: “La conciencia es el nú-
cleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios,
cuya voz resuena en lo más íntimo de ella”.8
Si la conciencia es el lugar de encuentro y escucha a Dios, pero
puede quedar empañada por el pecado, recuperar al máximo la capacidad
de la conciencia es clave en todo proceso de dudas o nulidad matrimo-
nial, contexto del SAMIC. El acompañamiento espiritual referido trata
de iluminar problemas de conciencia y corregir errores respecto a:
- Dios
- La Iglesia – doctrina del matrimonio
- Uno mismo y su familia
Un término muy importante es el de “misterio” referido al matri-
monio. 9 El matrimonio, que desde el principio fue querido por Dios y
otorgado a los hombres con sus fines, Cristo lo eleva a sacramento; es
decir, signo eficaz de la gracia. Por tanto, aquellos que se casan en la
__________
7
CIC 27. Pero esta “unión íntima y vital con Dios” puede ser olvidada, desconocida e
incluso rechazada explícitamente por el hombre (CIC 29). Si el hombre puede olvidar o rechazar a
Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha (CIC 30).
8
CIC 1795.
9
Cf. Ef 5.
218 E. ORQUÍN

Iglesia hacen del matrimonio un sacramento, con las gracias necesarias


para todo lo que conlleva la vida matrimonial y familiar. Esta defini-
ción del matrimonio como sacramento es el soporte para la teología y
el derecho que se ocupa del matrimonio en la Iglesia.
El papa Francisco lo centra todo en las palabras de san Pablo:
Inspirado por el Espíritu Santo, Pablo afirma que el amor entre los cónyu-
ges es imagen del amor entre Cristo y la Iglesia. ¡Una dignidad impensable!
¡Pero, en realidad, está inscrita en el designio creador de Dios, y con la
gracia de Cristo innumerables parejas cristianas, aún con sus límites, sus
pecados, la han realizado!10

Teniendo en cuenta estas breves notas sobre el significado del


matrimonio, el acompañamiento espiritual durante el proceso de nulidad
abre a la posibilidad de hacer toda una pedagogía, complementaria a la
formación prematrimonial, sobre cómo enseñar hoy la verdad sobre el
sacramento del matrimonio y la voluntad de Dios en los contrayentes,
como cauce que conduce a la paz. El acompañamiento espiritual en Sede
Judicial no es un recurso, sino una búsqueda de esta verdad.

La espiritualidad que emana del vínculo matrimonial

Unas de las notas definitorias del matrimonio es la de tener una


espiritualidad propia en vistas a la santidad de los esposos y la familia. No
hablaríamos de esto si no fuese, como nos recuerda el papa Francisco, que
del vínculo matrimonial emerge una espiritualidad específica para este es-
tado de vida: “la espiritualidad matrimonial es una espiritualidad del vínculo
habitado por el amor divino”.11 Por tanto, hay una espiritualidad propia pa-
ra el matrimonio en virtud del vínculo conyugal. De lo que se sigue la im-
portancia del vínculo para que el matrimonio alcance lo que está llamado a
ser en el plan de Dios o, en su defecto, las consecuencias si no lo hubo.
El papa Francisco refiere que “la Trinidad está presente en el
templo de la comunión matrimonial [...] vive íntimamente en el amor
conyugal que le da gloria”.12 Esta forma propia de que los casados vivan

__________
10
FRANCISCO, Audiencia, (6-V-2015).
11
AL 315.
12
AL 314.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 219

la espiritualidad de su estado y que se fundamenta en el mismo vínculo


matrimonial, difiere de otros tipos de espiritualidad.
Pero es importante recordar que la santidad, a la que todos estamos
llamados, –“Sed santos, porque yo soy santo”13–, o también, –“Por tanto,
sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”14–, no
responde sólo a una cuestión moral, sino ontológica.
Si el solo santo es Dios, Tu solus sanctus, la santidad no es cosa
nuestra, no es esfuerzo personal, sino permanecer unidos a Dios en Cris-
to. Por ser creados a imagen y semejanza de Dios, único Santo, y en con-
secuencia también el matrimonio, la única forma de llegar a ser lo que
estamos llamados a ser es a través de la santidad. Por ser una cuestión
ontológica y no sólo moral, debemos ser santos para ser nosotros mis-
mos: las criaturas que Dios ha pensado. La santidad así entendida es par-
ticipada por todos, independientemente de que se haya desplazado a Dios
de la propia vida, se le niegue o no se le conozca.
Si el fin es unirnos a Dios, hay que recordar que es Dios quien se
ha hecho hombre en la persona del Hijo: la santidad de Dios se ha hecho
hombre. La santidad de Dios ha tomado forma humana; como bebé, ni-
ño, adolescente..., de uno que trabaja, que sufre..., Dios ya no está en lo
alto de la montaña, sino que se ha hecho hombre.
Si debemos unirnos a Dios para ser las criaturas que Él ha pensado, y
esa unión con Él no es una cuestión moral, sino ontológica, el matrimo-
nio participa también de está santidad. El matrimonio y la familia es una
nueva forma de unirse, no el sujeto, sino la comunidad nueva de vida y
amor, con Dios.
Así pues, desde el momento de la celebración del sacramento del matri-
monio, los contrayentes quedan unidos en una sola carne, e imbuidos del
espíritu de Cristo [...], llegan cada vez más a su propia perfección y a su
mutua santificación, y , por tanto, conjuntamente, a la glorificación de
Dios.15

El papa Francisco remarca cómo ve la santidad con las siguientes


palabras:
Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que
crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan
__________
13
Lev 11,44; 1Pe 1,16.
14
Mt 5,48.
15
GS 48.
220 E. ORQUÍN

para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas


que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día,
veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad
“de la puerta de al lado”, de aquellos que viven cerca de nosotros y son
un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, “la clase
media de la santidad”.16

La santidad es una nota definitoria del sacramento del matrimonio


que puede servir de guía ante aquellos casos en los que se solicita la nu-
lidad matrimonial sin haber agotado todas las vías de reconciliación.
Porque si hubo vínculo matrimonial, de éste se derivan toda una serie de
gracias y consecuencias para la realización del matrimonio y la familia.
Por el contrario, sin no hubo vínculo esta fuente de espiritualidad, no la
podemos esperar.

La crisis familiar en Amoris Laetitia

El Papa refiere que la crisis es un elemento más de la belleza del


sacramento del matrimonio. En las crisis matrimoniales también está
presente una belleza que hay que saber descubrir. “La historia de una
familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su
dramática belleza”. 17
No obstante, el posicionamiento de los contrayentes ante las crisis
puede ser de desencanto y ocultamiento o como una oportunidad para
rehacer nuevas todas las cosas. Suele darse un trasfondo que hay que
ayudar a superar: la percepción de que el otro me ha hecho daño; y el
miedo a que ya nada vaya a ser como antes.
En una crisis no asumida, lo que más se perjudica es la comunicación. De
ese modo, poco a poco, alguien que era “la persona que amo” pasa a ser
“quien me acompaña siempre en la vida”, luego sólo “el padre o la madre
de mis hijos”, y, al final, “un extraño”.18

El desencanto, ¡no es lo que yo me esperaba!, unido a la inmadurez,


suelen ser dos de las respuestas que se dan ante la ruptura matrimonial.
Pero aquí la inmadurez se refleja en el hecho de que uno de los dos es-

__________
16
FRANCISCO, Gaudete et exultate, nº 7.
17
AL 232.
18
AL 233.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 221

peraba que el otro debía hacerle feliz o tenía que satisfacer todas sus
necesidades; también, en el hecho de hacerse una proyección ideal de
lo que es el matrimonio. Si nos situamos en el plano de necesidades y
sentimientos, es muy fácil buscar argumentos para la ruptura: –no me
siento valorado, tenido en cuenta, apreciado ni querido–. En todo esto,
está implicada una mentalidad centrada en el “yo”. La medida es lo
que se recibe, pero el error está justo ahí: en el olvido de Dios. El cón-
yuge no es un regalo de parte de Dios para que éste haga las veces de
Dios, sino para que los dos juntos busquen y caminen hacia la unión
con Dios. El Papa lo refiere en los siguientes términos: “Se ha vuelto
frecuente que, cuando uno siente que no recibe lo que desea, o que no
se cumple lo que soñaba, eso parece ser suficiente para dar fin a un
matrimonio”.19
También encontramos el polo opuesto; es decir, que lo que priva
no es la desilusión, sino el miedo a la soledad. Ello lleva a aceptar situa-
ciones de dominio o alejadas de la verdad sobre el matrimonio, con la
consiguiente pérdida de dignidad.
No obstante, no se pretende aquí abordar en su complejidad la
cuestión relativa a las crisis matrimoniales, sino poner en relieve que
forma parte de la vida del matrimonio y que puede ser considerado como
parte integrante de su belleza. Por tanto, una crisis no debe ser conside-
rada sin más como el final de un proyecto. Se debe presuponer que cada
matrimonio ha ido adquiriendo recursos a lo largo de su caminar juntos
para hacer frente a las crisis; no obstante, cuando el matrimonio no sea
capaz de ello se deberá recurrir a una orientación externa.
Por ello, antes de solicitar la apertura de una causa de nulidad se
deben agotar todos los cauces para intentar orientar a los cónyuges en un
posible proceso de reconciliación. El Papa también lo expresa así: “Hay
que ayudar a descubrir las causas más ocultas en los corazones de los
cónyuges, y a enfrentarlas como un parto que pasará y dejará un nuevo
tesoro”. 20
Ello, no descarta, incluso, la separación o interrupción temporal de
la convivencia. En la anterior ley del divorcio en España,21 antes del di-

__________
19
AL 237.
20
AL 234.
21
Ley 30/1981, 7 de julio, por la que se modifica la regulación del matrimonio en el Código
Civil y se determina el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio.
222 E. ORQUÍN

vorcio, debía haber un tiempo de separación, con la circunstancia de que


muchos matrimonios, durante ese tiempo, decidían recomenzar.
Se trata de aceptar que algunas cosas no suceden como uno desea,
sino que Dios puede sacar bienes de los males. En muchos casos, es
posible esperar un sorpresivo brote de belleza.

2. ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL EN SEDE JUDICIAL CANÓNICA

Necesidad y justificación

Ya desde la exhortación Familiaris Consortio, el Magisterio recla-


ma como urgente un acompañamiento a los matrimonios en crisis.22 De
todas las posibles formas de acompañamiento aquí nos referimos al espi-
ritual. Una cuestión transita este acompañamiento: ¿Cómo hacer la vo-
luntad de Dios? Estamos ante un discernimiento espiritual que deber
llevar a aceptar la voluntad de Dios. Esto cobra un especial relieve en
aquellos que solicitan la apertura de un proceso de nulidad.
Como indica el papa Francisco, no es realista, sin más, esperar a
que el otro pida el acompañamiento, “ya que no lo siente comprensivo,
cercano, realista, encarnado”. 23 Por tanto, la Iglesia tendrá que tomar la
iniciativa siempre que el matrimonio en crisis, o la persona, nos abra una
mínima oportunidad para ofrecerles una mirada que comprenda su dolor
y angustia.
El papa Francisco refiere la “urgencia” de proteger, cuidar y
acompañar las situaciones que se derivan de una nulidad matrimonial,
por parte de los colaboradores del Obispo: vicario judicial, agentes de
pastoral y párrocos.24
Pero aportemos a este punto dos aspectos pastorales: Cristo, por
analogía con la Iglesia, Esposo de cada iglesia doméstica y la acción del
Espíritu Santo en los cónyuges.

__________
22
AL 238: “De todos modos, reconociendo que la reconciliación es posible, hoy descubrimos
que un ministerio dedicado a aquellos cuya relación matrimonial se ha roto parece particularmente
urgente”.
23
AL 234.
24
FRANCISCO, Discurso del Santo Padre con ocasión de la inauguración del Año Judicial
del Tribunal de la Rota Romana, (29-I-2021).
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 223

Respeto al primero, recordando a S. Pablo en la carta a los Efesios,


el matrimonio es un misterio que se refiere a Cristo y a la Iglesia.25 A su
vez, cada familia es una iglesia doméstica y, por analogía, también esposa
de Cristo. La presencia y acompañamiento que tiene Cristo con su Iglesia,
también la tiene con cada una de las pequeñas iglesias domésticas. Él se
desposa con cada una de sus pequeñas iglesias domésticas haciéndose
presente y actuando a favor de cada una de sus esposas. Pero la pregun-
ta es: ¿saben los esposos que ante cualquier problema el Esposo está
presente y deseoso de que se le invite a intervenir?
Pero insiste el Papa en que ese acompañamiento sea eclesial. Por
tanto, se debe contar con la guía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo
debe guiar todo el proceso. 26
Cabe señalar dos aspectos más. El primero, es actuar eclesialmente.
En palabras de Papa esto significa que el Espíritu Santo debe guiar todo
el proceso. Los esposos cristianos están llamados a caminar en la Igle-
sia y con la Iglesia, a caminar juntos por el camino de la santidad. El
segundo de los aspectos, es el hecho de que el ser humano es un ser
teologal, es decir, que hace referencia a Dios. Por tanto, no es posible
acompañar en un momento de herida sin la referencia a Dios. En este
contexto son numerosas las referencias del papa Francisco sobre el
acompañamiento espiritual a los matrimonios y las familias, sobre todo
en Amoris Laetitia.
Respecto al segundo, el Espíritu Santo suscita sentimientos de
piedad filial que atraen a Cristo, vivifican, encienden en la caridad y
mueven a obrar como criaturas nuevas. La atracción, el impulso y el mo-
vimiento del divino Espíritu llevan a configurar a las almas plenamente a
Cristo. Por tanto, el acompañamiento espiritual debe estar atento a esta
actuación del Espíritu Santo.
Estos dos aspectos pastorales requieren de acciones concretas. En
este sentido, el papa Francisco en la carta apostólica Mitis Iudex Dominus
Iesus, indica que
será necesario poner a disposición de las personas separadas o de las
parejas en crisis un servicio de información, consejo y mediación, vincu-

__________
25
Ef 5.
26
FRANCISCO, Audiencia a los participantes en el curso organizado por el Tribunal de la
Rota Romana, (30-XI-2019).
224 E. ORQUÍN

lado a la pastoral familiar, que también podrá acoger a las personas en


vista de la investigación preliminar del proceso matrimonial.27

Todo esto no se refiere sólo a unas técnicas profesionales de escucha,


orientación y mediación, sino que el carácter pastoral y espiritual deriva
de la acción de la gracia; es decir, de la actuación del Espíritu Santo
sobre los cónyuges.
No obstante, la casuística de situaciones es muy diversa, sin olvi-
dar el posible daño a los hijos. Están aquellos que no han interrumpido la
convivencia, a pesar de la crisis; los que ya no viven juntos; los que han
iniciado una nueva relación sólo como convivientes; los que se han vuel-
to a casar civilmente; los que han sido abandonados por el cónyuge; etc.
A pesar de ello, el papa Francisco recuerda que:
A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacer-
les sentir que son parte de la Iglesia, que “no están excomulgadas” y no
son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial.28

Al respecto, el papa Francisco también habla de una pastoral de la


reconciliación: “De aquí la necesidad de una pastoral de la reconciliación
y de la mediación, a través de centros de escucha especializados que
habría que establecer en las diócesis”. 29
Es justo en este marco –servicio de información, consejo y media-
ción– dónde la Iglesia debe salir al encuentro de sus hijos que sufren por
una crisis o ruptura matrimonial para arrojar luz, desde el amor de Dios,
con el aceite y vinagre de la acogida y las vendas de la caridad. En este
sentido, el SAMIC es también ese nuevo buen samaritano.
Dentro de las crisis del matrimonio y la familia son muchas y
diversas las situaciones que se pueden vivir. Unos matrimonios van a en-
contrar un cauce para la solución de su crisis en la apertura de una causa
de nulidad, sin menoscabo de un proceso de acompañamiento durante
dicho proceso, que es uno de los fines del SAMIC; pero, para otros, se
puede dar una doble situación: la primera, es que soliciten un proceso de
nulidad sin haber agotado y analizado todas las posibles vías de solución
del conflicto matrimonial; la segunda, es que haya una resistencia al pro-
ceso de nulidad por parte de un cónyuge afectado; es decir, cuando, por

__________
27
FRANCISCO, Mitis Iudex Dominus Iesus, art. 2-3.
28
AL 243.
29
AL 242.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 225

el testimonio aportado, todo indicaría una alta probabilidad de un matri-


monio nulo, pero el implicado no está preparado para dar el paso.
Por tanto, la experiencia hace urgente el servicio del SAMIC
según las siguientes situaciones matrimoniales:
A) Acompañamiento espiritual durante el proceso de nulidad
canónica.
B) Ayudar a discernir si se han agotado los cauces de solución
antes de seguir con el proceso de nulidad.
C) Orientar a aquellos que intuyen que su matrimonio es nulo,
pero se resisten a dar el paso para iniciar el proceso.
D) Fomentar la cohesión familiar y atender especialmente las
necesidades de los hijos.
Nos centramos en el acompañamiento espiritual que, como ya se
ha indicado, “resituar todas estas situaciones desde la fe no es recurso,
sino una verdad que hay que ofrecer”. El acompañamiento espiritual sue-
le ser transversal a todo el proceso, porque, en la mayoría de los casos, al
menos uno de los dos esposos tiene una vivencia de fe y de Iglesia. Por
ello, en las cuatro situaciones A), B), C) y D) surgen una serie de dudas
que reclaman una orientación espiritual. Veamos algunos ejemplos:
En la situación A) una mujer vivía la incertidumbre de si estaba
haciendo lo correcto; cómo quedaba ante Dios; si en conciencia estaba
siendo objetiva en su declaración; cómo superar desde la fe un senti-
miento negativo hacia su cónyuge; si podía acercarse a recibir los sacra-
mentos; y una sensación muy extraña de “fracaso” ante los suyos y ante
Dios. En este caso se trabajó la conciencia y una reconstrucción de la
imagen de Dios.
En la situación B) un marido, “harto” de sentirse rechazado por su
mujer, no veía otra solución que la nulidad. Pero el problema de fondo
era de “perdón”. Su mujer se había sentido incomprendida y decidió ce-
rrase en sí misma; él se había sentido rechazado y decidió pedir la nuli-
dad. Trabajando el perdón por parte de ambos se pudo pasar del “culpar”
a “disculpar” al otro. El perdón es en sí una gracia de Dios que tiene su
dinamismo; primero pasa por sentirse perdonados por Dios y luego en
abrirse a pedir perdón y perdonar al otro. Esta continua referencia a Dios
abre al acompañamiento espiritual.
En la situación C) una mujer, con hijos y una “resignación” que
deshumaniza, había cerrado los ojos a la realidad y no contemplaba la
posibilidad de que, a partir de un cierto punto, su vida tomó un camino
226 E. ORQUÍN

equivocado. Por tanto, la pregunta se hacía evidente: ¿era posible volver al


punto donde todo se torció y recomenzar? Son esos casos en los que la
familia, amigos, párrocos..., ven que su matrimonio es nulo, pero esa per-
sona no quiere ni oír hablar del tema, aunque lo intuye. En estos casos, el
acompañamiento espiritual consiste en poner su vida ante Dios, para
descubrir, como reflejándose en un espejo, el proyecto de Dios para ella.
En la situación D) mientras se estaban agotando los cauces de
reconciliación, los hijos, 14, 11 y 7 años, hicieron todo lo posible para
estorbar la reconciliación entre sus padres. El trasfondo es que, tras la
separación, y un proceso en el que los hijos se culpabilizaron, los tres se
acomodaron a aprovecharse del padre y de la madre; se habían acos-
tumbrado a chantajearles y a obtener de ellos todos sus caprichos. En es-
te caso se trabajó el redescubrimiento de la necesidad de la cohesión
familiar.
Se nos abre el reto de un acompañamiento que pueda reequilibrar
a tantos matrimonios, para que no vean la nulidad como una mera huida,
sino como lo que es en el marco eclesial y de la fe.
No sería objetivo de los tribunales eclesiásticos ofrecer este acom-
pañamiento si no fuese porque la realidad lo demanda. Y esto no es sólo
una apreciación más o menos subjetiva de quienes trabajan en tribunales
eclesiásticos, sino que ya desde la exhortación Familiaris Consortio se
invita a que se actúe.
Se pretende que los bautizados, tras un matrimonio que ofrece
dudas, puedan vivir de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y en rec-
ta conciencia. El papa Francisco dice: “Se trata de un itinerario de acom-
pañamiento y de discernimiento que "orienta a estos fieles a la toma de
conciencia de su situación ante Dios"”.30
Y Benedicto XVI afirma:
Donde existan dudas legítimas sobre la validez del Matrimonio sacramental
contraído, se debe hacer todo lo necesario para averiguar su fundamento.
Es preciso también asegurar, con pleno respeto del derecho canónico,
que haya tribunales eclesiásticos en el territorio, su carácter pastoral, así
como su correcta y pronta actuación.31

No cabe duda de que las personas que se plantean la nulidad de su


matrimonio, de alguna manera, presentan heridas. Mostrar el rostro ma-
__________
30
AL 300.
31
SCa 29.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 227

ternal de la Iglesia, puede solicitar un modo de proceder, al menos como


invitación, que acompañe, independiente del proceso jurídico, a toda la di-
fícil realidad de enfrentarse a una nulidad matrimonial. Dirá el papa Fran-
cisco que desde los tribunales eclesiásticos se dé un acercamiento a entrar
en la vida de las personas que sufren, más allá de lo meramente jurídico.

Definición

Vamos a utilizar dos vías para definir este acompañamiento espi-


ritual: el de la intención con el que ha sido creado y que trata de dar
respuestas a situaciones concretas; y el del testimonio de los acompañados
que, desde lo que ha supuesto para ellos, también definen este servicio.
Respecto a la definición según la intención con la que ha sido
creado, en el artículo 2 del reglamento del SAMIC se indica que una fun-
ción de este servicio es: “Ayudar espiritualmente a los fieles que, con oca-
sión de esos procesos, se encuentren en la necesidad moral de conciliar
su fe con su situación personal y familiar”.
Dado que el SAMIC se ofrece en Sede Judicial, nos estamos refi-
riendo a matrimonios y familias que sufren heridas y buscan, o bien
información y ayuda, o bien iniciar un proceso de nulidad canónica. Por
tanto, ya tenemos identificado al sujeto de nuestra acción.
Esta función se explicita más cuando se observa la realidad desde
distintas experiencias de casos reales. Por tanto, lo que se ofrece es una
ayuda para comprender o conocer el plan que Dios ha tenido para el
cónyuge o el matrimonio. Se trata, por tanto, de un camino de búsqueda
de la verdad y de la voluntad de Dios de aquellas personas que sufren y
padecen cuando están inmersas en un proceso de nulidad. Muchas se
sienten solas, desamparadas e incomprendidas ante la difícil situación
que están atravesando tras su fracaso matrimonial, y que, con la ayuda
del acompañante espiritual, pueden experimentar sensación de apoyo, no
solo para comprender y entender la nueva situación que atraviesan, sino
también poder hablar de sus preocupaciones a nivel espiritual.
Desde la experiencia se constata que, con frecuencia, al principio
están presentes sentimientos de culpabilidad, miedo, rencor, odio e
incluso ignorancia. Por tanto, la figura del acompañante espiritual duran-
te todo el proceso es primordial, para que las personas que se sienten
“perdidas” vuelvan a encontrarse con Dios.
228 E. ORQUÍN

Muchas personas se sienten vulnerables después de un fracaso


matrimonial, y necesitan sentirse valoradas, escuchadas y comprendidas,
por lo que la figura del acompañante espiritual es muy importante, ya
que con su labor intenta aliviar su malestar las dudas y problemas de
conciencia que puedan tener.
Desde el testimonio que aquellos que han sido acompañados,
aportamos algún ejemplo que incide en la definición de este servicio.
Sin la ayuda de este Servicio, durante el proceso de nulidad, no hubiera
experimentado un enriquecimiento espiritual, que sirve para redescubrirse
a uno mismo y entender el plan que tiene Dios para uno.32

Otro aspecto que aporta este servicio es la posibilidad de poder


comprender el verdadero significado del matrimonio, de reforzar el
vínculo con Dios y con la Iglesia:
Pues si hubiera pasado el proceso de nulidad sola, la cicatriz nunca hubiera
sanado. Ahora creo en el matrimonio, ya no me siente sola, estoy tranqui-
la y, gracias a la fe y a la misericordia de Dios, me siente de nuevo parte
de la Iglesia y participo plenamente de los sacramentos.33

Algunas conclusiones que se pueden extraer, tras el testimonio de


diversos acompañados y que definen este servicio, son:
- Que el acompañamiento espiritual sirve para reforzar el vínculo
con Dios y con la Iglesia, es decir, que tomen conciencia de que
el Espíritu Santo está actuando, aunque en ese momento no lo
vean, porque Dios nunca les ha abandonado.
- Además, este servicio del SAMIC, da respuesta a muchos de los
interrogantes y dudas de las personas que se sientan vulnera-
bles o hayan perdido la esperanza en Dios tras la ruptura de su
matrimonio.

Agentes y relación con la pastoral familiar

Este servicio no pretender ser una dirección espiritual continuada


en el tiempo, con un plan de vida espiritual y propuesta de vida sacra-
mental. Aquí lo que se ofrece es un acompañamiento temporal, unido a
__________
32
Testimonio real de un usuario del servicio de acompañamiento del SAMIC.
33
Testimonio real de un usuario del servicio de acompañamiento del SAMIC.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 229

una circunstancia muy concreta y en sede judicial. Por tanto, el agente de


este acompañamiento, sabiendo que puede derivar a un sacerdote, según
los casos, no debe ser necesariamente un ministro ordenado.
Al igual que en toda pastoral hay unos agentes no ordenados, para
este servicio se debe proponer un perfil de agente, que determinará cada
Obispo en su diócesis. Pasamos a describir algunas indicaciones de este
perfil que se derivan de los casos reales atendidos.
El papa Francisco indica que:
Esto implica la preparación de un número suficiente de personal, integrado
por clérigos y laicos, que se dedique de modo prioritario a este servicio
eclesial. Por lo tanto, será, necesario poner a disposición de las personas
separadas o de las parejas en crisis un servicio de información, consejo y
mediación.34

- Disponibilidad y flexibilidad de horarios. Recordemos lo que ya


hemos indicado del papa Francisco que no es realista, sin más,
esperar a que el otro pida el acompañamiento. 35 Aunque será
desde los mismos tribunales, o los abogados que lleven causas
de nulidad, desde donde se proponga al interesado la conve-
niencia de este servicio. El acompañamiento espiritual debe estar
fácilmente asequible.
- Formación bíblico-teológica sobre el sacramento del matrimonio.
A distintos niveles, Instituto de Ciencias Religiosas, Curso de
formación SAMIC, Grado en Teología u otros cursos equivalentes
determinados por el Obispo diocesano.
- Formación moral y espiritual, adquirida al igual que en el punto
anterior.
- Vida espiritual y ser dirigido espiritualmente. Ello incluye
frecuentar los sacramentos, la oración y demás prácticas de
piedad.
- Algunos conocimientos de orientación familiar. Se adquiere a
través de cursos específicos o en el mismo curso de formación
del SAMIC.
- Sentirse llamado para este servicio y discernir un posible carisma
para ello.

__________
34
AL 244.
35
AL 234.
230 E. ORQUÍN

Pero este servicio no puede estar al margen de la pastoral familiar


diocesana. En cada diócesis hay una pastoral familiar organizada en se-
cretariados o comisiones. Esta pastoral tiene como cometido evangelizar
a las familias, a la vez que prepararlas para ser agentes evangelizadores.
Son múltiples las formas de organizar una pastoral familiar diocesana.
Aquí nos limitamos a establecer una forma de relación con el SAMIC y,
por tanto, con un acompañamiento espiritual en sede judicial.
Dicha pastoral está también organizada en parroquias, movimientos
o grupos de apostolado. Ello lleva a que sea desde estas estructuras desde
donde se detecta, dentro de una crisis matrimonial, si la ayuda requeri-
da sería propia de un Centro de Orientación Familiar (COF) o si se
aconseja contactar con la vicaria judicial para recibir información sobre
una posible situación de nulidad.
Pero el contacto con la vicaría judicial también puede darse por
propia iniciativa del interesado, dado que éste podría no estar vinculado
a ninguna parroquia, movimiento o grupo. En el primer caso, cuando el
matrimonio es derivado desde la pastoral familiar, ya está abierto el cau-
ce de colaboración. En el segundo caso, cuando se acude a tribunales por
propia iniciativa, se debe evaluar el caso concreto para determinar hasta
dónde puede intervenir el SAMIC, teniendo en cuenta que normalmente
estas personas no suelen conocer la pastoral familiar diocesana.

Propuesta de un método de actuación

Cuando nos referimos a método, proponemos un modo de proceder


orientativo, pues cada situación tendrá sus particularidades y además hay
que discernir la acción del Espíritu Santo en cada caso. Es más, en reali-
dad, acompañar espiritualmente es ser capaces de colaborar con la acción
del Espíritu Santo.
No obstante, lo dicho no exime de la búsqueda de un modo de
proceder que, con sus adaptaciones, pueda servir de margen de referen-
cia. Fruto de la experiencia y de algunos maestros clásicos de espirituali-
dad se pueden individualizar seis momentos para este acompañamiento.
Cada momento requerirá de sus respectivas sesiones, una o varias, según
los casos.
Antes de entrar en cada uno de estos momentos, es importante
tener presente tres actitudes por parte de quien acompaña: tratar de que
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 231

el otro se sienta comprendido; no juzgar; y buscar luz desde Dios. Estas


tres actitudes, si no se dan, conducen todo el proceso al fracaso. Es lógi-
co, pues si el acompañado no se siente comprendido y tiene la sensación
de que se le juzga, la respuesta lógica es la de encerrarse y no aceptar el
acompañamiento. Es más, si en algún momento del proceso fallase algu-
na de estas actitudes habría que suspender todo el proceso. Respecto a la
tercera actitud, buscar la luz de Dios, es fácil caer en el error que exponer
el propio parecer o aquello que se sabe que va a ser aceptado, por fácil,
cómodo y que evita complicaciones. Justo ahí estaría el error; el que
acompaña no es cómplice, sino guía hacia la verdad: hacia Dios.
Primer momento: un diálogo inicial sereno y tranquilo en el que se
cree un clima de acogida y escucha. El acompañante suele ser alguien
ajeno a la realidad del acompañado, quien además está en una situación
difícil. Pero, a su vez, está necesitado de ser escuchado, de exponer sus
dudas, miedos rabias y tristezas. Al mismo tiempo, el acompañado debe
ir poco a poco relatando lo que le cree problemas de conciencia respecto
a Dios, a la Iglesia y a su familia, así como a él mismo. Es un momento
delicado, de progresiva apertura. Es preferible que el acompañante no
tome notas para resaltar más el diálogo y que no es terapia. Tampoco hay
que interrumpir mucho el relato del acompañado, a no ser que necesite
preguntas que le ayuden a seguir y a profundizar con su exposición. Es
un momento para relatar y plantear dudas por parte del acompañado, aún
no de resolverlas. Es necesario que el acompañante lea entre líneas para
hacerse una idea más precisa de los sentimientos y dudas del acompaña-
do. El acompañante puede ir mentalmente invocando al Espíritu Santo,
auténtico acompañante.
Segundo momento: señalar aquellos puntos que necesiten ser
iluminados desde la verdad de lo que es el matrimonio, las enseñanzas de
la Iglesia o una posible idea errónea de Dios. Lo que es el matrimonio en
el plan de Dios nunca se conoce lo suficiente. Habrá que hacer las perti-
nentes aclaraciones mostrando la bondad de Dios y el bien que es el ma-
trimonio. Lo mismo respecto a las enseñanzas de la Iglesia. La idea
errónea de Dios se da, sobre todo, cuando se culpabiliza a Dios de lo ocu-
rrido o del sufrimiento. Es muy frecuente y responde a preguntas como:
¿por qué Dios ha permitido?; ¿por qué Dios me ha castigado?; ¿dónde es-
taba Dios? El insuficiente conocimiento de Dios lleva a proyectare sobre
Él la causa del fracaso o sufrimiento. Se hace necesaria una reconstruc-
ción del auténtico rostro de Dios para corregir falsas proyecciones.
232 E. ORQUÍN

Tercer momento: reconstruir cada duda o problema de conciencia


buscando la verdad y la voluntad de Dios. Es un momento clave, pues se
trata de discernir si lo que el acompañado quería, desde antes de la boda,
se correspondía con la voluntad de Dios. Para ello, es necesario trabajar
la conciencia, lugar íntimo donde Dios se revela a sus hijos. Para ello
puede ayudar el criterio de encontrar la paz interior. Todo aquello que
conduce a dicha paz podría ser una forma de ir descubriendo la voluntad
de Dios. Podrían ayudar preguntas como: ¿te dejó en paz?; ¿si hubieses
hecho esto o aquello habrás encontrado más paz? Hay que recordar que
en Dios no caben contradicciones; es decir, que en un momento haya
querido algo y tras un tiempo lo contrario. También hay que recordar
que el matrimonio es una vocación; es decir, que Dios tiene una voluntad
sobre nosotros, respetando siempre nuestra libertad.
Cuarto momento: invitar a acercarse, según los casos, a la Iglesia y
los sacramentos. La eucaristía y la reconciliación con Dios son dos sa-
cramentos necesarios si se puede acceder a ellos. El primero es alimento
que configura con Cristo y el segundo es sanador. Es frecuente encontrar
cierta resistencia a acercarse a estos sacramentos mientras está abierto un
proceso de nulidad. No siempre el acompañado estará en plena comunión
con la Iglesia, pero en aquellos en los que sí que esté, se les debe invitar a
ellos, como un signo más de su proceso de comunión con Dios, a pesar de
la situación difícil que se está viviendo. Cuando haya rencor contra el otro
cónyuge, se debe también trabajar el perdón interior al otro, lo cual sana de
una anhelada paz. Cómo el acompañante no tiene que ser necesariamente
un ministro ordenado, se tendrá que preparar bien por ambas partes,
acompañante y confesor, el sacramento de la reconciliación.
Quinto momento: ir haciendo un historial de todos los problemas
que han sido iluminados desde Dios y ver si hay aspectos sobre los que
el acompañado muestra resistencia. Estamos ante un proceso de com-
prensión y aceptación. Pero puede ocurrir que las dudas anteriores vuel-
van y que no se hayan ido aceptando todos los espetos tratados. Por otra
parte, es normal, pues el punto de partida ha sido una situación personal
difícil y sembrada de dudas. Es bueno, según los casos, ver si lo trabaja-
do se ha ido asimilando o restan dudas o resistencia a aceptar algunos
aspectos, sobre todo referidos al concepto que se tenía de Dios, pues se
le había proyectado cierta culpabilidad. Para ello, es bueno hablar de si
en el acompañado hay más alegría, acude de buen grado a las sesiones y
si el futuro se afronta con paz y optimismo.
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 233

Sexto momento: una mirada esperanzada hacia el futuro. Nuestro


Dios es el Dios de las segundas, terceras, cuartas..., oportunidades.
Nadie es esclavo de su pasado: Cristo es sanador. Se debe hablar del
futuro con esperanza, también de los hijos si los hay, y de la aceptación
de la sentencia. Se abre un horizonte en el que tras trabajar una nueva
relación con Dios, con la Iglesia, con uno mismo y con la verdad sobre
el matrimonio se está en grado de reencauzar la vida desde la experiencia
adquirida y la fe renovada. Habrá problemas que seguirán estando ahí,
sobre todo si hay hijos, pero la persona habrá pasado por un proceso de
renovación espiritual que le capacitará para ser más dueña de sí misma y
contar con Dios. Es tiempo de seguir formando parte de una comunidad
eclesial donde alimentar, compartir y celebrar la fe. Nadie sabemos qué
puede deparar el futuro, y se desea esperarlo contando con Dios: con el
verdadero rostro de Dios.

Testimonio de un acompañamiento

A raíz de una entrevista hecha a Leonor (nombre ficticio de una


persona que durante el proceso de nulidad matrimonial fue acompañada
espiritualmente por el SAMIC), extraemos algunas indicaciones más
significativas de lo qué ha supuesto para ella este acompañamiento. Leo-
nor es una madre de familia, con dos hijos, y que ha vivido la experien-
cia desagradable de que su marido ha decidido iniciar una nueva vida
con otra persona. Su primera reacción fue la de ofrecerle el perdón y es-
perar a que él volviese. Pero ello, no ocurrió. Ella se había casado para
toda la vida; no se había planteado que su matrimonio pudiese ser nulo.
Pero, poco a poco, fue comprendiendo que, si uno de los dos cónyuges
pudo incurrir en causa de nulidad, tal vez, habría que someter todo lo
que ocurrió al juicio de la Iglesia. Tras el proceso, su matrimonio fue
declarado nulo.
Recogemos algunas de sus declaraciones registradas en un audio y
en posesión del SAMIC, donde destacamos tres momentos: en el prime-
ro, ella se culpabiliza y culpabiliza a Dios; en el segundo, va redescu-
briendo un sentimiento de paz tras reconciliarse con Dios; en el tercero,
se reencuentra con la Iglesia y su fe. Dice Leonor:
- Al principio me culpabilizaba por no haber hecho más en mi
matrimonio. Poco a poco llegué a dudar de Dios. Si me he porta-
234 E. ORQUÍN

do bien con Dios, ¿por qué me había pasado esto? Si yo lo había


hecho bien, ¿por qué me había ocurrido esto?
- El Acompañamiento espiritual me ha reforzado la relación con
Dios y la Iglesia. Y con esa ayuda he encontrado la paz, compren-
diendo la situación y teniendo menos miedo.
- No me he encontrado sola al sentir que la Iglesia puede ser una
comunidad que no nos juzga. Y podemos seguir participando de
la confesión, la comunión, la vida parroquial..., orgullosa de mis
creencias, de ser católica.
- He vuelto a creer en el Matrimonio gracias a esta ayuda: he
sanado. Y me casare de nuevo o no, pero vuelvo a creer en el
Matrimonio.
En el conjunto de la entrevista se expresan dudas de conciencia
entremezcladas con sentimientos y necesidades que podemos resumir
como sigue:
Dudas sobre el proceso de nulidad
- Dudas sobre sí misma
- Sentimiento de culpa por el abandono: ¿no fui lo suficientemente
buena para él?
- ¿Qué pasará con mis hijos?
- ¿Estoy haciendo lo correcto?
- ¿Qué sentido tuvo mi matrimonio?
- ¿Cuento con la bendición de la Iglesia en lo que estoy haciendo?
Dudas sobre Dios. ¿Dios me ha abandonado?
- Dudas de fe
- ¿Por qué Dios permitió que me ocurriera esto?
- No es justo; no me lo merecía
- No entiendo a Dios
Lo que le aportó el acompañamiento espiritual
- Escucha y confianza
- Consejos para ayudar a sus hijos
- Una visión real de su historia desde la mirada misericordiosa de
Dios
- La bendición de la Iglesia en sus decisiones
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL DURANTE Y DESPUÉS... 235

- Reencontrarse con la gracia de los sacramentos para superar el


odio y el rencor
- Esperanza en el futuro
- Apertura a la posibilidad de un nuevo vínculo
- Paz
Este es sólo uno de los muchos testimonios de las personas que
han sido acompañadas espiritualmente. Conforme este servicio va siendo
más conocido, se observa el incremento de peticiones del acompaña-
miento, y, lo que es más importante, un nivel de satisfacción alto. Al
igual que Leonor, muchos reportan que han experimentado un proceso
de sanación frente a tantas heridas, dudas y miedos.
Es de agradecer que el Magisterio reciente haya exhortado a esta
labor de acompañamiento. En palabras del papa Francisco, estamos ante
la urgencia por una diaconía de protección, cuidado y acompañamiento
de los cónyuges e hijos que sufren.36
El SAMIC, que en febrero de 2017 inició su andadura, es un
contributo a las familias que lo necesiten, a la Iglesia y a la sociedad
actual.

BIBLIOGRAFÍA

BENEDICTO XVI, Carta del Santo Padre al carde- FRANCISCO, Discurso del Santo Padre con ocasión
nal Stanisław Ryłko con ocasión del X Forum de la inauguración del Año Judicial del
Internacional de los Jóvenes, (20-III-2010). Tribunal de la Rota Romana, (29-I-2021).
BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica Sacra- FRANCISCO, Exhortación apostólica Amoris
mentum Caritatis [= SCa], (22-II-2007). Laetitia [= AL], (19-III-2016).
CONCICLIO VATICANO II, Constitución pastoral FRANCISCO, Exhortación apostólica Gaudete et
Gaudium et Spes [= GS], (7-XII-1965). exultate, (19-III-2018).
FRANCISCO, Audiencia a los participantes en el JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Fami-
curso organizado por el Tribunal de la Rota liaris Consortio, (22-XI-1981).
Romana, (30-XI-2019). Codex Iuris Canonici [= CIC].
FRANCISCO, Carta apostólica Mitis Iudex Domi-
nus Iesus, (15-VIII-2015).

__________
36
FRANCISCO, Discurso del Santo Padre con ocasión de la inauguración del Año Judicial
del Tribunal de la Rota Romana, (29-I-2021).

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