Cuidado y Género en Iberoamérica
Cuidado y Género en Iberoamérica
Figuereo Benítez
‒ 1 ‒
SOCIEDADES DEL CUIDADO EN TRANSICIÓN:
UNA PERSPECTIVA IBEROAMERICANA
_______________
Coords.
2024
Esta obra de distribuye bajo licencia
Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0)
INTRODUCCIÓN ............................................................................................... 8
SOFÍA PÉREZ DE GUZMÁN
MARCELA IGLESIAS ONOFRIO
SECCIÓN I.
CUIDADO, GÉNERO Y VIDA COTIDIANA
SECCIÓN II.
EL CUIDADO COMO TRABAJO REMUNERADO
SECCIÓN III.
POLÍTICAS PÚBLICAS DE CUIDADO
‒ 8 ‒
igualdad de género2, y del conversatorio sobre Desafíos para las socie-
dades del cuidado en Iberoamérica, dan fe del interés y la relevancia del
estudio del cuidado para las investigadoras e investigadores de la Red.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
viene alertando desde hace unos años de la necesidad de cambiar el
actual modelo de desarrollo que, según sostienen, reproduce desigual-
dades socioeconómicas, étnicas, territoriales y, sobre todo, de género.
Para ello, propone “transitar hacia una sociedad del cuidado que prio-
rice la sostenibilidad de la vida y el cuidado del planeta y garantice los
derechos de las personas que proveen dichos cuidados; que considere el
autocuidado, contrarreste la precarización de los empleos relacionados
con el sector de los cuidados y visibilice los efectos multiplicadores de
la economía del cuidado en términos del bienestar y como un sector di-
namizador para una recuperación transformadora con igualdad y soste-
nibilidad”3. En la Red Iberoamericana de Investigación en Trabajo, Gé-
nero y Vida Cotidiana compartimos esta consideración de la centralidad
del cuidado para avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible
e igualitario, de ahí el título elegido para esta obra. Su propósito es pre-
sentar y discutir la cuestión del cuidado desde una perspectiva pluridi-
mensional a través de catorce capítulos que abordan la cuestión del cui-
dado desde distintas perspectivas, en muchos casos determinadas por la
variada procedencia geográfica y académica de sus autoras y autores.
El libro está estructurado en cuatro secciones temáticas que se corres-
ponden a grandes rasgos con los cuatro polos del denominado diamante
del cuidado: familia, mercado, Estado y organizaciones comunitarias.
Bajo el título Cuidado, género y vida cotidiana, la primera de estas sec-
ciones aborda cómo se distribuyen y llevan a cabo las actividades no
remuneradas de atención y asistencia a las personas que las necesitan
debido a su edad, enfermedad o discapacidad, que tienen lugar de forma
cotidiana en el espacio del hogar y la familia. Esta sección la componen
‒ 9 ‒
los dos primeros capítulos del libro, centrados en el contexto español.
El capítulo 1, titulado Cuando lo doméstico se difumina en los cuida-
dos: entre lo material y lo simbólico, analiza los discursos e imaginarios
sobre la relación entre el trabajo doméstico y el trabajo de cuidados
dentro del hogar. Sus resultados muestran que, si bien a nivel material
la responsabilidad cotidiana de los cuidados difumina sus fronteras con
el trabajo doméstico, a nivel simbólico se mantiene cierta separación
entre ambos trabajos, condicionada por la estructura sexuada de la vida
cotidiana. En el capítulo 2, cuyo título es Tecnologías en los cuidados:
ensamblajes y arreglos que hacen posible la vida, sus autoras indagan
sobre el modo en que las tecnologías están siendo y pueden (o no) ser
un soporte en la atención a las personas con necesidades de cuidado en
la vida cotidiana. Sus resultados señalan que, aunque las tecnologías
están ya presentes en el día a día del cuidado, existe una importante y
creciente brecha tanto en el acceso, como en el uso y mantenimiento de
dichas tecnologías. Pocos hogares tienen acceso real a este tipo de re-
cursos por falta de espacio, falta de capitales, o falta de iniciativas pú-
blicas en esta dirección. Asimismo, en relación con las implicaciones
de las mediaciones tecnológicas en el trabajo cotidiano de las personas
cuidadoras, destacan el requerimiento de nuevas competencias y sabe-
res, pero escaso reconocimiento.
La segunda sección lleva por título El cuidado como trabajo remune-
rado. Está formada por cuatro capítulos que analizan el cuidado como
actividad laboral en el ámbito doméstico. Estos trabajos coinciden en
presentar la actividad remunerada de cuidados en el hogar como atra-
vesada por múltiples desigualdades -sociales, de género, étnicas y de
origen- y sometida a una precariedad estructural. En el capítulo 3, sobre
Las plataformas digitales de cuidados a domicilio en España: una
aproximación a su extensión, tipología y modelos de gestión del tra-
bajo, se desarrolla una cartografía del sector de las plataformas digitales
de cuidados en España, con objeto de identificar la diversidad (tipolo-
gía) en cuanto a modelos de negocio y establecer la relación entre éstos
y sus modalidades de gestión de la mano de obra. Sus resultados con-
firman, por una parte, la feminización, la precarización y la segmenta-
ción étnica generales del sector. Por otra parte, observan que las
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plataformas que, por sus modelos de negocio, requieren perfiles más
profesionalizados, ofrecen mejores condiciones de trabajo y empleo a
sus trabajadoras. El capítulo 4, que lleva por título Mujeres migrantes
en el laberinto del empleo doméstico y de cuidados, profundiza en la
cuestión de la dimensión transnacional de la organización social del
cuidado. Concretamente, las autoras estudian las herramientas jurídicas
con que cuentan empleadas domésticas y de cuidados de origen mi-
grante para defender sus derechos sociolaborales. Concluyen que, a pe-
sar de que se han hecho avances en la protección de sus derechos, la
situación de vulnerabilidad resultante de la irregularidad administrativa
que afecta a muchas de estas trabajadoras constituye una barrera que
les dificulta -y prácticamente impide- ejercer estos derechos. Esto se
traduce en situaciones frecuentes de abuso, violencia y precariedad ex-
trema. La precariedad de este sector también aparece en el capítulo 5,
en el que se analizan Las Trayectorias y condiciones laborales de tra-
bajadoras del cuidado en Mar del Plata, Argentina. Según sus autores,
los rasgos más frecuentes en estas trayectorias son los bajos salarios, el
pluriempleo, la intensidad del trabajo físico y una fuerte carga afectiva
y emocional. La sección se cierra con el capítulo 6, centrado en la Efec-
tividad de los derechos sociales en las familias monomarentales a
cargo de trabajadoras de los cuidados. Cuestiones metodológicas. Se
trata de un análisis de corte jurídico en el que se plantea su acceso al
ingreso mínimo vital y a su coordinación con otras prestaciones de ga-
rantía del derecho de asistencia social.
En la tercera sección se abordan las Políticas públicas de cuidado. Está
compuesta por cinco capítulos cuyo eje argumental común es la nece-
sidad de desarrollar sistemas de protección social que ayuden a equili-
brar el reparto de las responsabilidades de cuidado tanto entre géneros
como entre los ámbitos público y privado. El capítulo 7 se titula La
organización social de los cuidados en transición: el caso de la Estra-
tegia CuidAs. A partir del análisis del caso concreto de la Estrategia
CuidAs para la transformación del modelo de cuidados de larga dura-
ción a personas adultas en el Principado de Asturias (España), se pro-
pone explorar cuáles son las principales tendencias que se están perfi-
lando en el proceso de institucionalización de los cuidados. Sus
‒ 11 ‒
conclusiones apuntan a una disociación entre el hincapié que se hace
desde las políticas públicas en la necesidad de promover un cambio en
la forma de asistencia hacia su desinstitucionalización, y la escasa refe-
rencia que se hace a los cambios que serían necesarios. El capítulo 8
también se centra en el análisis del modelo español de cuidado. Con el
título Análisis desde el Trabajo Social del modelo de cuidado español.
La ayuda a domicilio versus la prestación económica por cuidados en
el entorno familiar, su objetivo es estudiar las causas que, de acuerdo
con sus autoras, perpetúan el modelo de cuidado tradicional y fami-
liarista. Sus resultados indican una falta de compromiso para la profe-
sionalización y la emancipación de la mujer de la labor de cuidado, por
parte de los poderes públicos a todos los niveles del sistema de depen-
dencia. A continuación, se presentan tres capítulos cuyo objeto de es-
tudio es la implantación y el desarrollo de sistemas nacionales de cui-
dados en varios países latinoamericanos. El capítulo 9, titulado Cuida-
dos de larga duración en el Caribe: Dependencia funcional y fragilidad
en personas mayores de República Dominicana, parte del reconoci-
miento de la vulnerabilidad y la fragilidad humanas como base para el
desarrollo de políticas públicas de cuidados. A partir de la aplicación
de la escala FRAIL en la República Dominicana, concluye que existen
determinantes socio-económicos que son predictores significativos del
desarrollo de la fragilidad, lo que puede servir para establecer priorida-
des en la planificación de la atención a las necesidades de cuidado. Fi-
nalmente, los capítulos 10 y 11 tratan sobre el desarrollo de los sistemas
nacionales de cuidados en Cuba y Chile. Ambos capítulos, titulados,
respectivamente Dinámica demográfica y política de población: desa-
fíos frente a los cuidados con perspectiva de género en Cuba y La deuda
de los cuidados en el modelo capitalista latinoamericano: el caso de
Chile, ponen en evidencia cómo en América Latina los regímenes de
bienestar constituyen modelos endógenos resultantes de las trayectorias
socio-históricas diferenciadas que ha experimentado la región.
Finalmente, la cuarta sección se refiere a los Cuidados en el ámbito
comunitario. Como reflejo del protagonismo de la esfera comunitaria
en la provisión de bienestar en América Latina, los tres capítulos que la
conforman están basados en estudios de casos desarrollados en Chile y
‒ 12 ‒
Argentina. El capítulo 12, titulado Mujeres cuidadoras de personas ma-
yores en Santiago de Chile: análisis desde una perspectiva feminista y
decolonial, estudia las trayectorias laborales y las vivencias de estas
mujeres, para destacar la importancia de la comunidad y terminar cues-
tionando que la división entre lo público y lo privado, que predomina
en la literatura sobre el cuidado, pueda aplicarse sin matices en América
Latina. Los capítulos 13 y 14 se centran en casos concretos de expe-
riencias comunitarias en Argentina. El capítulo 13, cuyo título es Entre
la feminización y los arreglos comunitarios: la organización popular
de los cuidados en la ciudad capital de Santiago del Estero, durante el
año 2023, analiza la denominada “organización popular de cuidado”,
que tiene como eje a la economía popular y a la organización territorial-
barrial de los cuidados en donde puede pensarse un proyecto común,
económico, político y cultural de los sectores populares. También el
capítulo 14 pone el foco en la economía popular. En este estudio, titu-
lado Trabajadoras de la Economía Popular en Argentina: una mirada
sobre la remuneración del trabajo de cuidados del ámbito sociocomu-
nitario en el conurbano bonaerense, se destaca que, en áreas vulnera-
bles, la reproducción social e intergeneracional se garantiza, en gran
medida, a través de la “comunitarización de los cuidados”. Los tres es-
tudios defienden el potencial de estas experiencias comunitarias para
redistribuir la responsabilidad entre los distintos actores sociales impli-
cados en la organización social del cuidado y, sobre todo, para reducir
el protagonismo de las familias. Sin embargo, son menos optimistas en
relación con la capacidad de estas experiencias para reducir las de-
sigualdades de género existentes en la distribución del cuidado. Como
muestran estas investigaciones y la mayoría de las que componen este
volumen, la feminización del cuidado está presente no solo en el ámbito
de los hogares; también lo está en las iniciativas comunitarias de provi-
sión de bienestar y en el trabajo remunerado de cuidados.
No podemos terminar esta introducción sin agradecer el trabajo reali-
zado por los investigadores e investigadoras miembros de la Red TRA-
GEVIC que han llevado a cabo la evaluación de los capítulos que inte-
gran el libro: Eugenio Actis, Iliana Benítez, Francisca Bernal, Juliana
‒ 13 ‒
Camilo, Lucía del Moral, Julia Espinosa, Ana María Fernández, Juana
Moreno, Raquel Partida, Raquel Pastor, Este Ulloa y Valentina Viego.
Esta publicación ha sido posible gracias a la financiación concedida por
el Instituto de las Mujeres del Ministerio de Igualdad del Gobierno de
España, el Plan Propio de Investigación 2022-2023 del Vicerrectorado
de Política Científica y Tecnológica de la Universidad de Cádiz (UCA),
el Consejo Social de la UCA, la Delegación del Rector para las Políticas
de Igualdad e Inclusión de la UCA, el Departamento de Economía Ge-
neral (UCA) y el Grupo de Investigación Trabajo, Política y Género
(SEJ-545) de la UCA.
‒ 14 ‒
SECCIÓN I
SARA MORENO-COLOM
Centre d'Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana
Institut d'Estudis del Treball
Universitat Autònoma de Barcelona
VICENT BORRÀS CATALÀ
Centre d'Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana
Institut d'Estudis del Treball
Universitat Autònoma de Barcelona
JOAN RODRÍGUEZ-SOLER
Centre d'Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana
Institut d'Estudis del Treball
Universitat Autònoma de Barcelona
1. INTRODUCCIÓN
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tendido a equipararlos desplazando la atención hacia la perspectiva de
los cuidados (García Guzmán, 2019). Una tendencia que, como expli-
can Carrasco et al. (2011):
…ha provocado que el trabajo doméstico continúe siendo un objeto de
estudio apenas legitimado. La emergencia del concepto de cuidado o
trabajo de cuidados, a pesar de la falta de acuerdos sobre su definición
parece estar teniendo una mayor receptividad (p. 29-30).
‒ 17 ‒
reconocimiento contrasta con su carácter imprescindible para garanti-
zar la fuerza de trabajo (Moreno, 2016).
Tomando como punto de partida el debate sobre la reproducción social,
se introducen nuevos conceptos para captar la complejidad de esta reali-
dad que condiciona la vida de las mujeres. En primer lugar, estas apor-
taciones llegan de la mano de las autoras italianas: tiempo de cuidados,
doble presencia (Balbo, 1978) o estructura sexuada de la vida cotidiana
Saraceno (1986). Otras propuestas relevantes son: doble trabajo o doble
rol de Bianchi (1978); doble jornada o jornada interminable de Durán
(1986); la noción de ambivalencia femenina defendida por Prokop
(1978); el término carga mental de la francesa Haicault (1985); o la
gestión mental de Devreux (1984). Este proceso de ruptura conceptual
se acompaña de la necesidad de disponer de nuevas herramientas ana-
líticas que permitan cuantificar el trabajo doméstico y medir su valor
socioeconómico. De esta manera, surgen las primeras estadísticas sobre
los usos del tiempo, así como las cuentas satélites orientadas a captar la
aportación del trabajo no remunerado al PIB (Durán, 2002; Beneria,
1999). Estos cálculos conllevan el detalle de las actividades que forman
parte de las tareas realizadas dentro del hogar. En este sentido, existe
cierto consenso al diferenciar tres grandes dimensiones o conjuntos de
tareas: tareas de mantenimiento del hogar; tareas de cuidados de perso-
nas dependientes, criaturas o adultas; y, tareas de organización y ges-
tión (Carrasquer et al., 1998). Pero también se pone de manifiesto la
necesidad de captar la dimensión subjetiva de dichas tareas, en especial,
vinculada a los tiempos, significados y contenidos (Moreno, 2017).
Con todo, se observa cómo la necesidad de medir las desigualdades de
género conlleva la separación del trabajo doméstico y de cuidados que,
inicialmente, aparecían como una misma realidad en el debate sobre la
reproducción social. Como apuntan algunas voces, esta evolución con-
ceptual ha tendido a que el término cuidados eclipsase el trabajo do-
méstico al considerar que era una mayor carga para las mujeres (Bene-
ria, 2023) e indispensable para la reproducción social (García Guzmán,
2019). De manera que “el debate sobre el trabajo doméstico a pesar de
su capacidad heurística no ha sido capaz de hacer mella en la comuni-
dad de especialistas.” (Carrasco et al., 2011, p.29-30). Además, cabe
‒ 18 ‒
considerar otros factores contextuales que contribuyen a explicar el
éxito del concepto cuidados en comparación con el trabajo doméstico:
los cambios sociodemográficos que conllevan, entre otros fenómenos,
nuevas maternidades intensivas, así como el aumento del volumen y la
intensidad de las necesidades de cuidados de larga duración; la reper-
cusión política de dichos cambios con la emergencia de nuevas temáti-
cas en la agenda política como la conciliación, la corresponsabilidad o
la dependencia; o el aumento del desprestigio social del trabajo domés-
tico con connotaciones de servitud dentro de los hogares. En cualquier
caso, más allá de dicho éxito, cabe recordar que los cuidados como con-
cepto tienen un origen epistemológico desvinculado del debate sobre el
trabajo doméstico.
‒ 19 ‒
conlleva el reparto de responsabilidades entre los actores sociales desde
una perspectiva más micro. En este punto, destaca la propuesta de Tho-
mas (1993) quien parte de la necesidad de superar las aproximaciones
dicotómicas y la falta de consenso en torno a la definición del concepto
para identificar los aspectos de consenso. Este ejercicio le permite ela-
borar una propuesta unificada de lo que ella considera la categoría em-
pírica del cuidado, frente a las propuestas parciales que suelen conside-
rar el concepto como una categoría teórica. De manera que incluye to-
das las situaciones: desde los cuidados de criaturas a personas adultas
dependientes hasta los cuidados dentro de la familia, remunerados pero
informales, profesionales en el hogar o en instituciones. Más allá de
esta propuesta integral, existe un amplio abanico de líneas de investi-
gación definidas según su foco de interés que abrazan desde la mater-
nidad intensiva hasta la precariedad laboral en el sector de los cuidados.
En cualquier caso, estas definiciones teóricas y propuestas empíricas se
articulan al margen del concepto de trabajo doméstico.
‒ 20 ‒
sobre esta cuestión, se formula la siguiente pregunta de investigación:
¿Cómo se articulan el trabajo doméstico y el trabajo de cuidados en la
vida cotidiana?
2. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA
Mujeres Hombres
Cuidado criaturas 1 2
Cuidado personas adultas dependientes 3 4
Fuente: Elaboración propia
‒ 21 ‒
participantes como las que moderaron los grupos de discusión firmaron
un consentimiento informado y un acuerdo de confidencialidad. Las
grabaciones de los grupos de discusión fueron transcritas y analizadas
con el programa Atlas.ti. Se realizó un análisis del discurso de carácter
deductivo, triangulando entre las personas investigadoras del equipo,
de tal forma que cada grupo de discusión tuviera tres codificaciones de
personas diferentes. Ello permitió la complementación en el análisis,
así como su posterior discusión en sucesivas reuniones del equipo.
4. RESULTADOS
‒ 22 ‒
Al igual que las madres, los padres también hacen hincapié en cómo los
cuidados suponen una mayor carga de trabajo doméstico que se mani-
fiesta de manera permanente haciendo difusa la frontera entre ambos.
H7: El domingo, por ejemplo, te lo pasas recogiendo. Recoger, recoger,
recoger. Recoger sobre lo recogido. Que yo pienso: Bueno, espera al
final de todo y ya acabamos antes.
H1: Es que es un trabajo inútil. Te lo curras, ya está. Y al momento está
peor. Y dices: ¿Y para qué coño lo he recogido?
(Hombres, criaturas)
‒ 23 ‒
H5: Yo tengo la técnica. Yo, por ejemplo, hasta que no se van al cole,
porque entre semana, ahora que estoy de baja, recojo. Cuando vienen a
mediodía que lo dejen todo hecho una “m” y cuando se vayan al cole,
ya recogeré, porque si no, es lo que dices tú, estás continuamente reco-
giendo.
(Hombres, criaturas)
‒ 24 ‒
En cambio, el contínuum femenino viene marcado por la lógica sincró-
nica, la sobrecarga de trabajo, la carga mental y la doble presencia que
atrapa a las mujeres en lo doméstico sin margen de maniobra para ges-
tionar con control la responsabilidad de los cuidados.
M1: No puedo, no descanso, es como que estoy pensando, tengo que
hacer esto... Y el otro es como en plan, a ver, a veces, ¿eh? Se pone en
el sofá... Y digo, joder, todo lo que tengo que hacer y yo...
M7: Y yo le digo: "Tú trabajas. Tú cuando estás en la casa haces lo
mismo que yo y todo. Pero todo el tema de bancos, de cosas de bancos,
de cosas de la niña... "
M1:...Todo eso lo llevo yo, el cole, lo que tienen que hacer, los trabajos,
todo yo.
(Mujeres, criaturas)
‒ 25 ‒
H7: Seguro, eso seguro, y nunca estaría todo perfecto. Pero yo, por
ejemplo, a mí sí que me llenaría y me motivaría por ella, por el hecho
de que ella tuviera ese descanso mental.
H7: Bueno, yo soy más dejao y yo lo cuelgo. Yo qué sé. La camisa,
pues lo pongo así de aquí cogido. Claro, así no, porque tienen que ir las
mangas, porque si no luego se arruga y tal. Claro, es una técnica que
cuando te lo explica, lo haces al siguiente día, pero a los dos o tres días
ya a mí se me olvida.
(Hombres, criaturas)
‒ 26 ‒
M5: Yo no, yo, aunque me sobre el dinero, yo me pongo a limpiar. No,
no, no...
M6: Pues yo sí, yo si me sobra el dinero y me lo hiciera bien...
M1: Claro. Y fuera de confianza y lo que sea... ¿Por qué no?
M4: Yo sí, yo un día a la semana fondos, estaría genial.
M2: Ya pero ahí entra ¿qué fondos? Porque para ti fondo y para ella
¿qué fondo?
(Mujeres, criaturas)
‒ 27 ‒
4.2.1. En lo material
‒ 28 ‒
H7: Hubo un momento en que con mi suegro lo tuvimos que poner en
una residencia. Mi suegro estaba... era imposible.
(Hombres, personas adultas)
4.2.2. En lo simbólico
‒ 29 ‒
M4: Sí, yo sí. Yo... Tengo una persona que viene... Me ayuda a limpiar
y... Luego después con mi madre pues sí que... Sobre todo, está casi
todo el tiempo, menos los fines de semana que esta chica pues ya se
marcha.
(Mujeres, personas adultas)
H3: Está en su casa, por ahora. Y viene a limpiar y tal, porque antes iba
yo y yo hacía el cuarto de baño, hacía la cocina y lo hacía todo. Y llega
un momento en el que debes vivir.
(Hombres, personas adultas)
‒ 30 ‒
Más allá del contínuum y de las excepciones a este, el consenso emerge
con la responsabilidad femenina frente los cuidados que se define entre
el “deseo” y la obligación moral. Un aspecto que no aparece en el grupo
de los hombres.
M3: Pero yo no quiero una persona que la cuide, porque pienso que ella
se ha involucrado mucho con nosotros, conmigo, con mis hijos, con mi
hermana... Y a mí me hace ilusión cuidarla, porque ahora está en una
fase que la puedo... Si quiero un centro de día, para, de nueve a cinco,
poder descansar un poco la cabeza, más que otra cosa, porque yo no
tengo la...la desgracia de...de que esté en la cama todavía. Pero, bueno,
la cabeza sí necesita descansar. Yo pienso que, en mi situación de ahora,
de nueve a cinco, que a ella le hacen las cosas de memoria y tal, le iría
bien. Pero yo quiero cuidarla, yo no quiero meter a una persona, porque
tengo la posibilidad.
(Mujeres, personas adultas)
5. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
‒ 31 ‒
menos contínuum material en el cuidado de personas adultas (definido
según grado de dependencia y espacio social de los cuidados) y más fu-
sión simbólica cuando se da una mayor externalización de las tareas do-
mésticas que tienen que ver con el cuidado de la persona. Las razones de
estas diferencias están relacionadas con los ideales de crianza intensiva
y con el sustrato sociocultural de la obligación moral de los cuidados.
Por un lado, respecto al cuidado de las criaturas, aparecen diferencias
significativas con relación a la vivencia del contínuum desde la pers-
pectiva de género que contraponen la lógica sincrónica de las madres
con la diacrónica de los padres. En consecuencia, ellas aluden a la so-
brecarga de trabajo, la carga mental y la doble presencia (Balbo, 1978;
Durán, 1986); mientras que la realidad de ellos difiere entre los que se
sienten sobrepasados por las exigencias de la paternidad y los que ma-
nifiestan cierto control cotidiano ante los cuidados. En cambio, a nivel
simbólico, emergen las fronteras entre las tareas domésticas y los cui-
dados según el conjunto de valores e ideales atribuidos a ambos trabajos
que, entre otras cuestiones, condicionan las posibilidades de externali-
zarlos. En términos generales, el trabajo doméstico se tiende a subesti-
mar e invisibilizar, mientras que el de cuidados se sobrevalora acorde a
un imaginario social que reconoce la familia como la principal y mejor
responsable del mismo.
Por el otro lado, en el caso de las personas adultas se observa una mayor
fusión material y simbólica de lo doméstico con los cuidados cuando
estos se dan en el hogar de la persona dependiente con una situación de
dependencia leve. Esta fusión se diluye a medida que el grado de de-
pendencia aumenta, configurándose como un factor explicativo del
contínuum y de la ausencia de éste. Además, los discursos también evi-
dencian una mayor predisposición a la externalización de los cuidados
de personas adultas en comparación con el cuidado de criaturas. Puesto
que estos presuponen la realización de un conjunto de tareas polivalen-
tes que a nivel simbólico avalan la idea del contínuum.
Con todo, las evidencias empíricas presentadas apuntan a la importan-
cia de seguir analizando por separado el trabajo doméstico y el trabajo
de cuidados (Esquivel, 2015; Moreno, 2016; Torns, 2008), para poder
profundizar en el conocimiento de una realidad compleja que se
‒ 32 ‒
muestra como un contínuum difuso en la vida cotidiana. Por esta razón,
es importante que la separación analítica no minusvalore la vivencia
que relatan los discursos e invisibilice su potencial heurístico.
Finalmente, los resultados presentados apuntan algunos aspectos que
pueden ser de especial relevancia para el diseño de políticas públicas
orientadas a fomentar una mayor corresponsabilidad, así como la revi-
sión de la actual organización social de los cuidados. El estudio dife-
renciado del trabajo doméstico y de cuidados permite hacer emerger un
trabajo, el doméstico, más invisibilizado en detrimento del trabajo de
cuidados. Ello puede contribuir a poner el foco en este tipo de trabajo
cuando se plantean actuaciones a favor de la igualdad y la corresponsa-
bilidad más allá del ámbito del empleo remunerado. Esta visibilidad de
las fronteras del trabajo doméstico y de cuidados, tanto de criaturas
como de personas adultas dependientes, podría ayudar, por un lado, a
un mayor impulso de la red pública de servicios de atención a los cui-
dados profesionalizados (desde educación universal y gratuita 0-3 hasta
centros de día y SAD para los cuidados de larga duración). Por otro
lado, identificar cada una de estas realidades es fundamental para avan-
zar en la profesionalización de los cuidados y el reconocimiento de su
importancia, condición previa para poder articular servicios públicos en
esta dirección.
6. AGRADECIMIENTOS/APOYOS
7. REFERENCIAS
‒ 33 ‒
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