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Factores Clave de la Longevidad Humana

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CAPÍTULO

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ

1
Determinantes
de la longevidad humana
Dr. José H. Arcos Correa
Dr. J. Francisco González Martínez

“Prolongar la vida sólo es deseable si lo que se prolonga es la juventud,


prolongar la vejez sería una calamidad”
Alexis Carrell

Introducción
Un antiguo y preciado anhelo del ser humano ha sido conocer y enten-
der los determinantes de la longevidad. La duración de la vida ha sido
una preocupación constante desde hace miles de años, como se puede
observar en diversos mitos de la antigüedad. Sin embargo, el conoci-
miento de los factores que propician la prolongación de la existencia es
escaso y lo poco que se conoce en la actualidad lo hemos aprendido en
años recientes. En este capítulo se exponen los factores ambientales, ge-
néticos y médicos que de alguna forma explican el fenómeno innegable
del periodo vital, cada vez más largo, de los seres humanos (cuadro 1-1).

El concepto de longevidad
La forma más común de abordar el concepto de longevidad surge cuan-
do se formula la pregunta ¿cuánto tiempo puede vivir un humano? Esta
interrogante puede dar lugar a diversas respuestas, pero si deseamos
1
2 Geriatría

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Cuadro 1-1 Comparación de la esperanza de vida en diversas épocas

Año Esperanza de vida en años


2000 a. C 18
500 d. C. 22
1400 33
1790 36
1850 41
1900 50
1946 67
1991 76
2000 83.5

esgrimir argumentos con validez científica antes debemos definir los


conceptos relacionados con la longevidad:
• Se llama esperanza de vida al nacimiento a la probabilidad en años
que un sujeto puede vivir acorde con las condiciones prevalecientes
en la comunidad en la que ha nacido. Es el promedio, en años de vida,
esperado para un grupo específico de población según edad y gé-
nero, o la extrapolación de la tasa de mortalidad actual al tiempo de
vida que alcanzará el 50% de los individuos de la misma edad, género,
situación geográfica y social.
• El lapso máximo de vida se refiere a la vida absoluta o duración total
que está genéticamente determinada en un individuo de acuerdo
con la especie a la que pertenece y que se puede alcanzar en condi-
ciones ambientales óptimas. Hasta ahora se han documentado per-
sonas que han llegado a vivir 122 años.
• Se denomina envejecimiento al proceso en el que un ser humano au-
menta de años, y no al deterioro progresivo de los órganos y sus funcio-
nes, lo que sucede a medida que transcurre la vida de los individuos.

Hoy en día es muy frecuente encontrar sujetos de 80 a 90 años, esto ha


dado lugar al nuevo concepto de longevidad extrema, que se refiere a
individuos de 100 o más años de edad.
Se tienen pruebas fehacientes de sujetos con longevidad extrema,
quienes han vivido 110 años en Georgia, Cachemira, Okinawa y en los
países escandinavos. Si bien hay individuos que dicen tener más de 145
Determinantes de la longevidad humana 3

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años, no hay documentación convincente que pueda demostrarlo, pues
el registro de nacimiento es un concepto relativamente nuevo, que se
lleva de manera oficial y sistematizada desde hace poco más de un siglo
en la mayoría de los países del mundo, con el certificado o acta de naci-
miento. Hasta el momento, la poseedora del récord mundial de longe-
vidad es la francesa Jeanne Calment, quien vivió 122 años con 164 días.
El registro de los poseedores de estas marcas por sí mismo nos permite
verificar que con frecuencia aquéllas se superan, y nos dan elementos
para predecir que en el futuro habrá seres humanos que vivirán más allá
de esta edad. Actualmente están en proceso muchos estudios acerca de
las características epidemiológicas y sociales de los centenarios.

Teorías del envejecimiento


Se ha publicado gran cantidad de teorías que tratan de explicar las cau-
sas del envejecimiento y los mecanismos que fijan el límite de la dura-
ción de la vida de los animales y de los humanos; especialmente a partir
del siglo XIX estas teorías se han ido modificando y aumentando confor-
me el avance de los conocimientos.
Este progreso permite la enunciación de hipótesis con explicaciones
parciales de las causas del proceso de envejecimiento. Se han propuesto
más de 300 teorías del envejecimiento, algunas sólo con valor históri-
co, en tanto que otras están basadas en el envejecimiento fisiológico,
y estos conceptos derivan de estudios que muestran que con la edad
disminuyen el rendimiento funcional y la homeostasis, y aparecen cam-
bios histológicos en los órganos. La mayoría de los investigadores piensa
que el deterioro asociado con la edad avanzada es causado por fallas en
múltiples sistemas fisiológicos resultantes de variadas agresiones físicas;
sin embargo, no ha sido posible hasta el momento dar una explicación
única a todos los cambios que ocurren en el envejecimiento, por lo que
muchas de dichas teorías siguen vigentes porque no se han podido des-
cartar. A continuación se mencionan algunas de las más destacadas.
Teoría inmunológica. Se refiere a la incapacidad del sistema inmuno-
lógico de reaccionar con los mecanismos de defensa habituales a las
infecciones y a las alteraciones de la síntesis de proteínas que protegen a
los organismos de la producción de algunas células neoplásicas, dando
como resultado infecciones o tumores mortales.
Teoría del límite mitótico. Al ser las células los componentes funda-
mentales de los organismos, se piensa que los fibroblastos humanos son
incapaces de dividirse de nuevo después de haber experimentado cier-
4 Geriatría

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to número de mitosis y que la involución fisiológica que ocurre con el
paso del tiempo se debe a la limitada capacidad de proliferación celular.
Teoría de los telómeros y telomerasa. Los telómeros son secuencias
repetidas de ADN y proteínas asociadas presentes en los extremos de
los cromosomas y que se acortan cada vez que una célula se divide, de
manera que este acortamiento cuenta el número de mitosis que ha ex-
perimentado una población celular. Los telómeros protegen a los cro-
mosomas y apoyan la transcripción exacta del ADN nuclear, y cuando
son demasiado cortos para que tenga lugar una nueva división celular
se observa el fin de la capacidad mitótica. Por el contrario, las células
inmortales (que se pueden mantener in vitro) se protegen contra el acor-
tamiento de los telómeros gracias a la actividad de la telomerasa que
sustituye la actividad de las secuencias teloméricas perdidas.
Teoría de la programación genética del envejecimiento. Por el papel cla-
ve del genoma nuclear es lógico suponer que las alteraciones que ocu-
rren en las células que envejecen podrían derivar de una inestabilidad
de la información genética que reside en el ADN, pues una mutación
de este ADN debe alterar la fidelidad de la síntesis de proteínas con la
consiguiente pérdida funcional.
Teoría del error-catástrofe. El envejecimiento podría ser resultado de
errores en los mecanismos de transcripción del ARN que llevaría a la sín-
tesis de proteínas anormales que finalmente terminarían con la vida del
individuo.
Teoría de la membrana. Es muy probable que al envejecer se desor-
ganicen las membranas plasmática y de los organelos subcelulares. Las
membranas son esenciales para controlar el medio intracelular gracias
a su permeabilidad específica y a la presencia de mecanismos de trans-
porte selectivo, y estas propiedades pueden alterarse debido a la peroxi-
dación de sus ácidos grasos no saturados por los radicales libres de oxí-
geno. Se ha observado que las membranas de neuronas viejas muestran
importantes cambios, como un descenso de su excitabilidad eléctrica y
un aumento de la duración de su potencial de acción, lo que sugiere un
predominio de los canales del calcio sobre los del sodio.
Teoría de los radicales libres y el estrés oxidativo. Los radicales libres son
fragmentos moleculares muy reactivos que pueden dar lugar a reaccio-
nes desorganizadoras no programadas y no sólo podrían causar el enve-
jecimiento, sino también otros procesos degenerativos como el cáncer,
la ateroesclerosis, la amiloidosis y la inmunodeficiencia. Estas reacciones
nocivas de los radicales libres que tienen lugar continuamente en las cé-
lulas y en los tejidos podrían causar procesos funcionales mortales. Por
Determinantes de la longevidad humana 5

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otro lado, la acción del oxígeno que asocia los efectos nocivos de este gas
con un aumento en la concentración intracelular de radicales libres, igual
que sucede en las células irradiadas, propone al oxígeno como causa del
envejecimiento debido a que las defensas antioxidantes del organismo
no contrarrestan bien este ataque oxidativo, y las oxidaciones incontrola-
das que derivan de una pequeña insuficiencia del sistema de defensa an-
tioxidante podrían ser un factor crucial en el proceso de envejecimiento
y en la duración de la vida.
Teoría de la muerte celular apoptósica. La apoptosis o muerte celular
programada ha sido relacionada con la senescencia in vitro de células
y cultivos que incluyen fibroblastos, linfocitos T, células epiteliales y en-
doteliales, neuronas y músculo. La apoptosis es un mecanismo esencial
para evitar la acumulación de un exceso de células en las poblaciones
celulares que proliferan a menudo. Este mecanismo se puede alterar con
el envejecimiento. Por otra parte, si en los organismos viejos se observa
un aumento del número de células apoptóticas en los tejidos que pre-
servan la mitosis, esto puede ser benéfico, pues al envejecer se acumula
un mayor número de células con lesiones genéticas que conviene eli-
minar para prevenir las neoplasias. Es decir, si la producción de nuevas
células a través de la mitosis normal equilibra la pérdida de células por
apoptosis, ésta tendrá un efecto positivo pues se eliminarán células le-
sionadas que pueden dar origen a tumores, y el tejido continuará fun-
cionando normalmente; en cambio, si la apoptosis se desequilibra con
la edad, un aumento de la actividad apoptótica no compensado por la
mitosis, con el consiguiente descenso de la población celular, tendrá un
efecto negativo sobre el rendimiento funcional.
Teoría mitocondrial del envejecimiento celular. El envejecimiento está
ligado a un proceso de desorganización progresiva de las mitocondrias
con formación del pigmento lipofuscina que se deriva en gran parte de
membranas mitocondriales oxidadas que sólo alcanzan niveles impor-
tantes en las células terminalmente diferenciadas, y puesto que las mito-
condrias contienen un sistema genético casi independiente, el genoma
mitocondrial puede tener un papel fundamental en el envejecimiento
celular. Este genoma regula la síntesis de varias proteínas hidrofóbicas
de la membrana interna que son componentes esenciales de los cito-
cromos, citocromo oxidasa y ATPasa, y por tanto, si este genoma mito-
condrial sufre con el tiempo mutaciones u otro tipo de cambios ligados
al estrés oxidativo, se perderá progresivamente la capacidad de regene-
rar la población mitocondrial, con la subsecuente pérdida de rendimien-
to y de resistencia al estrés que tiene lugar al envejecer.
6 Geriatría

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Es importante destacar que ninguna de estas teorías da una explica-
ción satisfactoria de las causas celulares y moleculares del envejecimien-
to en todos los órganos y sistemas del cuerpo humano. Es probable que
varias teorías expliquen de forma integradora el deterioro celular y que
otros mecanismos aún no identificados podrían tener más importancia
en la explicación de los procesos de envejecimiento que los hasta ahora
conocidos.

Factores relacionados con la longevidad


Diversas investigaciones realizadas sobre amplios grupos de población
y en torno a gemelos univitelinos han llegado a la conclusión de que
alrededor del 25 al 30% de los factores condicionantes de la duración
de la vida está determinado genéticamente, mientras que el restante 70
al 75% está más relacionado con el estilo de vida y el medio: buen esta-
do de ánimo, relaciones humanas enriquecedoras, hábitos alimentarios
adecuados y, primordialmente, práctica de actividad física.
Aunque la evidencia es clara, aún no ha sido posible establecer una
relación exacta entre los aspectos genéticos y la longevidad, estudios
en animales han demostrado que mutaciones que reducen la actividad
del gen llamado daf-2, que entre otros efectos parece retrasar el meta-
bolismo, podrían aumentar al doble el lapso de vida de C. elegans (un
nematodo ampliamente utilizado en los estudios de longevidad). Pocos
factores genéticos se han asociado con la longevidad extrema. Algunos
autores han encontrado en los centenarios japoneses una frecuencia
significativamente menor de HLA DRw9 que entre los adultos del grupo
control, lo que sugiere que dichos centenarios tienen menor tendencia
a las enfermedades autoinmunes. Los individuos con longevidad excep-
cional por lo general están libres de enfermedades que se relacionan
con la edad y que son causantes de la mayoría de las muertes en los
ancianos, tales como la enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus,
enfermedad de Alzheimer y el cáncer. Varios estudios sugieren que las
determinantes genéticas de la longevidad excepcional son altamente
heredables. Los hermanos de los centenarios tienen de 8 a 17 veces más
probabilidad de vivir más allá de los 100 años. En la actualidad se acepta
que existe aproximadamente un centenario de cada 10 000 individuos
de la población general. Los hijos de padres longevos tienen aproxima-
damente 50% menos prevalencia de hipertensión, diabetes mellitus,
infarto del miocardio y enfermedad vascular cerebral, comparados con
la población en general. Por lo menos un estudio ha vinculado al locus
Determinantes de la longevidad humana 7

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del cromosoma 4 con la longevidad excepcional. La identificación de
los marcadores biológicos y los genes que conducen a la longevidad
excepcional pueden proveer indicios hacia los mecanismos que prote-
gen al huésped contra enfermedades comunes, procesos biológicos de
envejecimiento o ambos. Los genes de la longevidad han sido demos-
trados en otras especies, pero su relevancia en los seres humanos es al-
tamente controvertida; hasta el momento no se puede decir que exista
un gen de la longevidad, sin embargo, el fenotipo relacionado con la
longevidad excepcional seguramente debe involucrar diversos proce-
sos biológicos y proteger de un número de enfermedades relacionadas
con la edad, y estos procesos probablemente difieran de aquellos que se
sugieren en otras especies. Se han encontrado en el ser humano familias
con longevidad excepcional en las que se han identificado partículas
de tamaño mucho más grande de HDL y LDL que son en gran medi-
da independientes de los niveles absolutos de lipoproteínas y apolipo-
proteínas. Estos fenotipos en particular están asociados con una menor
prevalencia de hipertensión y enfermedad cardiovascular, así como el
síndrome metabólico en sus hijos, comparados con el grupo control. En-
tre los factores ambientales, como el no tabaquismo, no se ha podido
asociar con la longevidad extrema, esto no debe ser una evidencia de
que el tabaquismo es inofensivo, pues en realidad el aspecto sobre el
que más influye es la esperanza de vida y no el lapso máximo de vida.
Los demógrafos y los epidemiólogos están de acuerdo en que la espe-
ranza de vida ha aumentado significativamente (al menos en los países
industrializados), por lo que debemos preguntarnos si esta esperanza de
vida seguirá aumentando de manera indefinida. Con base en las obser-
vaciones de las sociedades actuales y del cada vez más aceptado térmi-
no de longevidad extrema (más allá de los 100 años), podemos contes-
tar afirmativamente.
A pesar de que no se conoce con exactitud el papel de los genes
sobre la longevidad, hipotéticamente pueden clasificarse según su in-
tervención, señalada en el cuadro 1-2.
Sabemos que anormalidades genéticas como las trisomías y enfer-
medades como la progeria disminuyen de manera muy importante el
lapso de vida, y por otra parte, se han encontrado familias con indivi-
duos de longevidad excepcional que parecen tener diferencias gené-
ticas, más que ambientales, que les permiten tener lapsos de vida más
prolongados.
La esperanza de vida está claramente afectada por los factores am-
bientales y de salud pública. Hasta 1950 la mayor parte del incremento
8 Geriatría

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Cuadro 1-2 Clasificación hipotética de los genes de la longevidad
1. Genes que causan envejecimiento
2. Genes que aumentan el riesgo de una enfermedad específica en la juventud pero que
no parecen estar relacionados con el envejecimiento (p. ej., la fibrosis quística)
3. Genes que alteran la longevidad porque aumentan el riesgo de enfermedades especí-
ficas en la juventud, cuyas características son parecidas a algunas de las consecuencias
de la edad (p. ej., gen de la enfermedad de Werner, Cockayne, ataxia, telangiectasia)
4. Genes que influyen o causan enfermedades relacionadas con la edad (p. ej., enferme-
dad de Alzheimer y apolipoproteína E, ε-4)
5. Genes de prevención del envejecimiento:
a) Genes de baja aptitud que prolongan el tiempo de vida máximo, probablemente al
enlentecer el envejecimiento (p. ej., mutaciones en los genes daf de los invertebrados)
b) Polimorfismos que influyen en la velocidad del envejecimiento
c) Genes que influyen en las diferencias del tiempo de vida entre las especies (p. ej.,
genes facilitadores de la longevidad)

Modificado de Millar RE. A position paper on longevity genes. Documento url: [Link]
[Link]/cgi/content/full/sagake, 2001.

de la esperanza de vida se debió a la reducción de la mortalidad tanto


infantil como de los adultos jóvenes, aumento en el estándar de vida, in-
tervenciones de salud pública y desarrollos tecnológicos que redujeron
la mortalidad por infecciones. Se sabe que los factores socioeconómicos
como la educación y la ocupación influyen en los patrones de morta-
lidad; sin embargo, sólo se especula acerca de los mecanismos de su
influencia sobre la mortalidad.
Las diferencias económicas entre los individuos con longevidad ex-
trema en la que la mayoría de ellos pertenece a clases medias y aco-
modadas, con mayores estándares de educación, hacen pensar que la
salud durante la juventud asegurará la salud en la edad avanzada, y que
también estará influida por la ocupación y la educación.
Algunos investigadores han confirmado el aumento de los riesgos
asociados con el consumo excesivo de alcohol, pero por otro lado el
alcohol también ha demostrado reducir la mortalidad en aquellos indi-
viduos que toman bebidas alcohólicas en forma moderada, en especial
vino, comparados con los abstemios. Estudios epidemiológicos de talla y
peso han demostrado que los índices de masa corporal altos están aso-
ciados con un aumento de la mortalidad. Hay un gran debate en torno
Determinantes de la longevidad humana 9

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a si las exposiciones intrauterinas y perinatales influyen en la mortalidad
tardía y, por lo tanto, en el lapso de vida. En particular la nutrición y las
infecciones que parecen ser determinantes en la mortalidad posterior.
Algunos estudios indican que las tasas de bajo peso in utero y durante la
infancia están asociadas con resultados adversos de salud en las etapas
de la vida adulta, y se ha reportado una fuerte relación entre el bajo peso
en la infancia con un aumento de la mortalidad por enfermedad cardio-
vascular en el adulto.
Una significativa proporción del aumento de la esperanza de vida
puede ser atribuida al progreso médico, como es el caso del tratamiento
de la tuberculosis, cuando se introdujeron los antibióticos después de la
Segunda Guerra Mundial. Parece ser que los tratamientos médicos, por
lo menos en los años recientes, han reducido las tasas de mortalidad en
los ancianos, y que tal efecto continuará. Un ejemplo es la demostra-
ción de que el tratamiento fibrinolítico reduce de manera importante
la mortalidad en pacientes con infarto agudo del miocardio. Más aún,
el desarrollo de la medicina geriátrica, pero sobre todo en la prevención
y el tratamiento de enfermedades en los individuos de edad avanzada
probablemente reducirá la muerte prematura en estos individuos y, por
lo tanto, entre más intensivo sea el tratamiento médico, muy probable-
mente dé como resultado un aumento del lapso de vida.
El concepto de sobrevida selectiva fue aplicado por demógrafos en la
década de los años 1970, especialmente en la población de raza negra, que
llega a vivir más de 75 años y se especulaba que sus integrantes tendían
a morir antes porque la mayoría de ellos tenía desventajas económicas y
bajo acceso a los servicios de salud, por lo que aquellos que sobrevivieron
representaron un grupo vigoroso poco común de sujetos capaces de so-
brepasar los obstáculos que vencieron a otros. Posteriormente este vigor
les dio ventajas de sobrevivencia. Esta hipótesis de sobrevivencia también
puede clarificar otros hallazgos que demuestran una inusual buena salud
cognitiva y física en los sujetos más viejos. Parece que los hombres que
sobreviven más allá de los 90 años tienen menos probabilidad de desa-
rrollar enfermedad de Alzheimer con cada año más de vida. Aquellos que
desarrollan este tipo de demencia generalmente mueren cerca de los 80
años, lo que de alguna manera selecciona a los que superan los 90.
Los estudios en gemelos y de adopción han demostrado fuertes com-
ponentes genéticos en la muerte prematura, sobre todo en relación con
muertes por infección y por enfermedad cardiovascular. En contraste, la
muerte por cáncer parece estar más influida por factores ambientales
que por factores genéticos.
10 Geriatría

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Diferencias en la longevidad
en relación con el género
Es indiscutible el hecho de que las mujeres viven más que los varones. La
impresionante diferencia que existe entre la sobrevida de estos últimos y
aquéllas explica las características demográficas de los ancianos. Más de
la mitad de las mujeres de 65 años son viudas, hay tres veces más viudas
que viudos, y a los 85 años hay de 35 a 38 hombres por cada 100 mujeres.
Esta brecha de género se hace cada vez más marcada entre más avan-
zada es la edad, por eso las centenarias superan 9 a 1 a sus contrapartes
masculinas. Estos números se reportan en todo el mundo, donde las es-
tadísticas de salud son confiables. Aún no existe una explicación a esta
enorme diferencia, incluso buscándola desde el momento de la concep-
ción. Por razones que no son del todo conocidas, los espermatozoides
con cromosoma Y son más rápidos y eficientes en fecundar óvulos que
los espermatozoides con cromosoma X, lo que da como resultado 115
productos masculinos concebidos por cada 100 femeninos, pero por al-
guna razón no del todo entendida los productos masculinos son más
frecuentemente abortados de manera espontánea que los femeninos,
y al nacimiento hay 104 mujeres por cada 100 hombres. El exceso de
muertes masculinas continúa de manera muy clara en la infancia, pero
esta diferencia se detiene en la adolescencia, cuando la mortalidad em-
pieza a aumentar como resultado de los accidentes, homicidios y otras
causas violentas que triplican el índice de decesos en los varones entre
los 15 y 24 años. Esta brecha de género sigue aumentando con cada
década de la vida. Durante los años reproductivos las mujeres tienen
mucho menos probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares.
En la actualidad se sabe que estas diferencias no pueden ser explicadas
por los efectos de los estrógenos sobre el perfil de lípidos sanguíneos, y
tampoco se ha podido demostrar que los niveles de testosterona influ-
yan sobre los niveles de colesterol.
Antes de 1960 el tabaquismo y el alcoholismo eran mucho más pre-
valentes en los hombres que en las mujeres; sin embargo, esta diferencia
ha ido cambiando de manera radical hasta casi igualarse en la actuali-
dad, lo que quizá disminuya un poco la diferencia de la mortalidad entre
ambos sexos.
Por otro lado, las mujeres están más habituadas a visitar al médico
y participar en programas preventivos de salud que sus contrapartes
masculinas. Los varones, aunque también acudan a consulta, tienden a
Determinantes de la longevidad humana 11

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minimizar sus síntomas, menospreciar los consejos médicos y adherirse
menos a los tratamientos. Es difícil saber por qué los hombres son tan
malos pacientes, aunque podría explicarse por los horarios de trabajo
más restringidos, mayores responsabilidades y diferentes intereses, pero
la mentalidad machista parece ser la causa principal.
La esperanza de vida de las mujeres suele superar a la de los varones
en un porcentaje del 5 al 10%; esta diferencia expresada en forma de
años tiende a incrementarse a lo largo del tiempo.
El efecto abuela. La longevidad humana tiene también una enorme
importancia en términos evolutivos. Avances recientes en las teorías
evolutivas de la longevidad humana sugieren que en lugar de ayuda
para los miembros viejos de la población, es la ayuda brindada por las
abuelas posmenopáusicas lo que ha permitido la reestructura etaria de
las sociedades humanas.
Una de las respuestas al aumento de esperanza de vida se sustenta en
la contribución de las abuelas al cuidado infantil, lo que ha reducido la
mortalidad. Al igual que otros primates, los humanos son incapaces de
alimentarse por sí mismos hasta edades considerables; esto les da a las
mujeres cuya fertilidad ya terminó (de tal manera que ya no tienen re-
cién nacidos propios), la oportunidad de influir en el éxito reproductivo
de sus hijas y en la sobrevivencia de su nietos mediante la asistencia en
la provisión de alimentos. Esta selección probablemente guarde relación
con la longevidad femenina.

Aspectos sociales de la longevidad


Un hecho innegable de nuestro tiempo es el significativo aumento de
la esperanza de vida y del lapso de vida de una proporción importante
de las sociedades desarrolladas, y que claramente está influido por as-
pectos ambientales y de salud pública. Es bien sabido que el estado so-
cioeconómico, la educación y la ocupación influyen en los patrones de
mortalidad a través de la vida. El estado socioeconómico y la salud en las
edades más avanzadas está relacionado con el estado socioeconómico
y la salud de los jóvenes.
Existe evidencia de que los viejos que están en contacto con su fami-
lia, amigos, iglesia y, en general, la sociedad, están en mejor forma física
y mental. Más aún, los datos muestran que una vida social activa bene-
ficia la función cerebral casi tanto como la capacidad física. Permanecer
socialmente activo también permite mantener una actitud positiva, y
mejora los sentimientos de autoestima.
12 Geriatría

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En décadas recientes, casi todos los países desarrollados han tenido
progreso en cuanto a la reducción de la mortalidad, sobre todo entre los
sujetos viejos, lo que ha permitido en parte el importante aumento en la
cantidad de individuos de edad avanzada, convirtiéndose cada vez más
en un grupo de gran influencia en las sociedades modernas, que tienen
que encontrar los modelos necesarios para proveer a estos individuos
de satisfactores como vivienda, alimentación y salud. Muy al contrario
de las percepciones erróneas, la atención social de los sujetos viejos re-
sulta ser más económica cuando se promueven acciones para preservar
la salud. El concepto es que la vida de los individuos resulte más larga
pero también más sana, con mayor calidad de vida.

Métodos eficaces para promover


la longevidad
Sin lugar a dudas los hábitos de vida saludables constituyen la mejor
forma de prevención posible a cualquier edad. Éste es un objetivo que
debe seguirse desde la infancia, pero nunca es tarde para llevarlo a la
práctica. Los tres aspectos más importantes son los relativos a la activi-
dad física, la alimentación y la suspensión de hábitos de riesgo.
a) Ejercicio. La gente tiende a asociar a la edad avanzada con decrepi-
tud y senilidad, pero no hay razón para asumir que la debilidad es
inevitable en la vejez; el ejercicio es la clave para evitarla. El aumen-
to del nivel de la actividad física se acompaña de una reducción de
las tasas de morbimortalidad, tanto en la prevención primaria como
en la secundaria; en los pacientes obesos contribuye a la pérdida de
peso, modifica el perfil para la obtención de energía, reduciendo la
formación de LDL y VLDL, así como una disminución del colesterol
total y aumento de las HDL, es decir, modifica de manera benéfica
todo el perfil de lípidos. El ejercicio debe ser promovido no solamen-
te por sus efectos benéficos sobre la presión arterial, condición car-
diovascular, la homeostasis de la glucosa, la densidad mineral ósea
y el insomnio, sino porque es el principal factor de promoción de la
longevidad, mejora el estado de ánimo y la interacción social, reduce
la constipación y previene las caídas. Aunque no existe consenso en-
tre la intensidad y cantidad de ejercicio que una persona debe realizar
para preservar la salud y aumentar el lapso de vida, es evidente que
poco ejercicio es mejor que ninguno y, por lo general, los pacientes
de edad avanzada no requieren sofisticados estudios o valoraciones
Determinantes de la longevidad humana 13

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médicas para realizarlo, pues el riesgo que conlleva no hacer ejercicio
es mayor que el riesgo de no hacerlo. Hoy se sabe que el ejercicio
físico regular no sólo mejora lo síntomas clínicos en pacientes enfer-
mos, sino que también frena el avance la ateroesclerosis. Al menos en
parte, esto explica la mejoría que ejerce sobre la función endotelial.
b) Dieta. Hasta el momento la única evidencia experimental en mode-
los animales para prolongar significativamente la vida es la restricción
calórica que se refiere a una dieta con 30 o 40% menos calorías de lo
aceptado como normal, pero que contiene todos los micronutrientes
necesarios para cubrir las necesidades vitales y mantener la salud. En
todos los estudios realizados que incluyen ratones, peces, gusanos o
moscas, entre otros, se ha conseguido aumentar la longevidad entre
un 40 y 50% del promedio proporcionando a los animales dietas en-
riquecidas con vitaminas y minerales, con una restricción calórica de
un tercio de los controles. Se piensa que este tipo de dietas retrasa
el proceso de envejecimiento en los animales de laboratorio al au-
mentar consecuentemente el tiempo de vida, pero además reduce
la incidencia de las enfermedades relacionadas con la edad. Los efec-
tos de la restricción calórica fueron descritos hace más de 70 años,
desde entonces se han realizado muchas investigaciones sobre esta
intervención experimental. Ha sido difícil relacionar los hallazgos de
estos estudios con los posibles efectos que tienen en los humanos,
sin embargo, hay estudios en proceso que incluyen primates y hu-
manos voluntarios sanos, si bien tienen el inconveniente de la larga
duración planeada. Richard H. Weindruch realiza estudios en monos
Rhesus que, comparados con el grupo control, tienen niveles más ba-
jos de insulina con un mejor control de la glucosa, así como niveles
más bajos de triglicéridos que los hace poco susceptibles a desarro-
llar ateroesclerosis, lo que probablemente les permite vivir más.
La llamada dieta mediterránea se asocia con una disminución
del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Se piensa que
esto se debe a su alto contenido de alimentos antioxidantes, grasas
poliinsaturadas (primordialmente aceite de oliva), pastas y pan de
granos enteros, abundantes vegetales y carne de pescado, así como
cantidades moderadas de alcohol, en especial vino, en el que se han
detectado sustancias llamadas polifenoles (como el resveratrol), a los
que se les han atribuido efectos enzimáticos y metabólicos benéficos
para promover la longevidad.
c) Suspensión de los hábitos de riesgo y control de factores de riesgo cardio-
vascular. Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera
14 Geriatría

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causa de mortalidad en casi todo el mundo. De acuerdo con la Orga-
nización Mundial de la Salud (OMS), la patología cardiovascular segui-
rá siendo la primera causa de muerte en los países industrializados,
con una incidencia creciente en los países en vías de desarrollo, por lo
que el control de los factores de riesgo cardiovascular tendrá que ser
una de las pautas más importantes para evitar la muerte y prolongar
la vida en los sujetos de edad avanzada. Algunos de los factores de
riesgo no son modificables, por ejemplo la edad, el sexo y la predis-
posición genética, pero muchos de ellos sí pueden ser modificados y
tienen una alta prevalencia en la población, como son la hipertensión
arterial, la dislipidemia y la diabetes. Otros están relacionados con el
estilo de vida, como son el sedentarismo, el tabaquismo y una dieta
inapropiada.
Los pacientes con enfermedad cardiovascular presente (enfer-
medad coronaria, insuficiencia arterial periférica, isquemia cerebral
transitoria o secuelas de enfermedad vascular cerebral) deben tener
una detección y control más estricto de estos factores de riesgo; este
control se denomina prevención secundaria.
d) Tabaquismo. En los últimos 50 años, múltiples estudios han demostra-
do en forma inequívoca e irrefutable los efectos nocivos del tabaquis-
mo relacionados proporcionalmente con la cantidad de cigarrillos
consumidos. Además de aumentar el riesgo de enfermedad corona-
ria, el uso de cigarrillos se relaciona con la muerte súbita, aneurismas
aórticos, insuficiencia arterial periférica e isquemia cerebral transito-
ria. Es importante destacar también que en los últimos años se ha
descartado que el tabaquismo pasivo sea capaz por sí solo de au-
mentar el riesgo de enfermedad coronaria y de otras enfermedades
relacionadas con el tabaco.
El tabaco tiene un efecto tóxico sobre las células endoteliales, por
lo que estimula la ateroesclerosis, aumenta la formación y el desarro-
llo de trombos al incrementar la adhesividad plaquetaria, favorece la
vasoconstricción, y aumenta en forma aguda la actividad simpática,
que puede desencadenar el desarrollo de arritmias. Se ha relaciona-
do con el desarrollo de múltiples neoplasias, destacando primordial-
mente las que aparecen en el aparato respiratorio y la vejiga. Es indis-
pensable abandonar el hábito de fumar, pues esto constituye por sí
solo la medida más importante de prevención en las enfermedades
cardiovasculares.
e) Sobrepeso y obesidad. La dieta guarda estrecha relación con el proce-
so de ateroesclerosis a través de su influencia sobre otros factores de
Determinantes de la longevidad humana 15

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
riesgo como son la obesidad, la diabetes y la hipertensión arterial. El
aumento del consumo de colesterol en la dieta se asocia con una ele-
vación de sus concentraciones en plasma. La influencia mayor del co-
lesterol dietético se observa con un consumo entre 0 y 300 mg diarios,
cifra máxima recomendada en la actualidad. Los ácidos grasos satura-
dos, abundantes en la grasa animal (excepto la del pescado), son los
principales causantes del aumento del colesterol total y LDL.
El exceso de peso se ha convertido en un problema de salud en
prácticamente todo el mundo. Un índice de masa corporal mayor de
30 se considera como obesidad aunque el riesgo coronario empieza
a aumentar cuando este índice supera 25. El perímetro abdominal
(menos de 94 cm para hombres y menos de 88 cm para mujeres)
también se ha relacionado con diferentes niveles de riesgo, pero no
todos los tipos de obesidad son igualmente perjudiciales, pues se
sabe que la obesidad central típica de los varones, donde la grasa se
deposita fundamentalmente en el abdomen y el tórax, se asocia con
un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular, pero además se ha
relacionado con la resistencia a la insulina, la intolerancia a la glucosa
y la diabetes mellitus tipo 2, la dislipidemia y la hipertensión arterial.
f ) Sedentarismo. Estudios epidemiológicos han demostrado que la inac-
tividad física promueve un aumento de riesgo de muerte por todas
las causas, especialmente por enfermedad cardiovascular, diabetes
y cáncer. El sedentarismo también guarda estrecha relación con una
gran cantidad de discapacidades físicas que finalmente propician
enfermedades.
g) Dislipidemias. Las alteraciones en el metabolismo de los lípidos están
claramente relacionadas con el desarrollo de ateroesclerosis, riesgo
de enfermedad cardiovascular y muerte prematura. Es bien conocido
el proceso por el que el colesterol LDL participa en la formación de
placas de ateroma, lo mismo ocurre con los triglicéridos que han
demostrado ser un factor de riesgo independiente y que parecen
contribuir más al riesgo cardiovascular de las mujeres. Ahora se sabe
que la reducción de los niveles de colesterol en la sangre con el tra-
tamiento farmacológico se asocia a un menor desarrollo de enferme-
dades cardiovasculares. Existen múltiples sustancias hipolipemiantes
que se utilizan en la práctica clínica diaria solas o en combinación, y
en pacientes con cifras normales este efecto puede asociarse a un
retraso en la progresión de la ateroesclerosis, con una consecuente
reducción de las enfermedades cardiovasculares e incluso la muerte.
El efecto de algunos de estos medicamentos parece no sólo estar en
16 Geriatría

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Cuadro 1-3 Pruebas de tamiz recomendadas para el paciente adulto
Estudio de tamiz Enfermedad que detecta
Colposcopia con Papanicolaou Cáncer cervicouterino
Mastografía y autoexamen mamario Cáncer mamario
Densitometría mineral ósea Osteoporosis
Medición de perfil de lípidos Enfermedad cardiovascular
Proteína C reactiva
Glucosa sérica Diabetes mellitus
Sangre oculta en heces y colonoscopia Cáncer de colon
Pruebas de función tiroidea Disfunción tiroidea
Estudio de fondo de ojo y presión intraocular Degeneración macular y glaucoma
Valoración odontológica Salud bucal
Medición de la presión arterial Hipertensión arterial esencial
Antígeno prostático específico Cáncer de próstata
y valoración urológica
Peso y talla (índice de masa corporal) Obesidad
Radiografía de tórax y citología del esputo Cáncer pulmonar

relación con la disminución de los niveles del colesterol, sino en la


mejoría de la disfunción endotelial, estabilizando la placa ateroescle-
rosa y con un probable efecto antiinflamatorio.
h) Examen médico periódico. La detección oportuna de enfermedades en
el paciente adulto asintomático ha demostrado grandes beneficios
en el tratamiento temprano de padecimientos como algunos tipos
de cáncer, osteoporosis, disfunción tiroidea, enfermedad cardiovas-
cular y depresión, entre otros. La realización de estudios de tamiz de
manera periódica se ha relacionado con un aumento de la calidad y
cantidad de vida, por lo que es recomendable promover esta práctica
de manera sistemática (cuadro 1-3).

Conclusiones
El conocimiento de los determinantes de la longevidad humana es aún
escaso y hay un número de factores asociados con la mortalidad que
pueden ser identificados entre la población. A nivel particular estas aso-
Determinantes de la longevidad humana 17

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
ciaciones son muy débiles como para poder predecir el tiempo de vida
de una persona. Por otro lado, las intervenciones médicas en la actua-
lidad pueden modificar en forma individual la probabilidad de vida de
una persona. Las perspectivas para entender más los determinantes de
la longevidad humana pueden ser muy buenas. El progreso rápido de la
genética puede añadir un considerable entendimiento a nuestra sobre-
vida y los procesos de envejecimiento en especies como las levaduras,
gusanos, insectos y ratas pueden ser similares a los que ocurren en los
humanos. Los avances en la gerontología experimental van a ser deci-
sivos. Los estudios demográficos y epidemiológicos en las poblaciones
humanas también van a desempeñar un papel importante mientras se
acumulan datos más confiables y extensos para ser analizados. Los es-
tudios de los centenarios cada vez son más amplios y acumulan más
individuos, ofreciendo información de las características de los sujetos
en el extremo más avanzado de la vida.
El descubrimiento de que muchas personas mayores de 95 años go-
zan de muy buena salud y están en muy buena forma, puede reformular
la planeación de los sistemas de salud para mejorar la satisfacción de las
necesidades de los viejos.
Finalmente, podemos concluir que:
1. Cabe esperar que la esperanza de vida no supere los 90 años en el
siglo XXI, salvo que se produzcan inesperados avances científicos.
2. No existe ningún método clínico que permita conocer la verdadera
edad biológica de un individuo.
3. No hay ninguna sustancia que haya demostrado reducir, interrumpir
o revertir el envejecimiento.
4. El efecto de las dietas hipocalóricas aún no está bien establecido, y su
eficacia para aumentar la longevidad humana es debatible.
5. La medicina geriátrica actualmente no combate en forma activa el
envejecimiento sino sólo sus efectos.
6. Los estilos de vida saludables ayudan a conseguir mayores expectati-
vas de vida al posponer o evitar las enfermedades relacionadas con la
edad.
7. Jóvenes sanos generarán viejos sanos.
8. La posibilidad de una hipotética inmortalidad todavía está fuera de
contexto científico.
18 Geriatría

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
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CAPÍTULO
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ

2
Demografía
del envejecimiento
Dr. Lorenzo García
Dr. J. Francisco González Martínez

Desde el siglo pasado, el número y características de los adultos mayores


han cambiado radicalmente en todo el mundo. Sin embargo, el aumen-
to en lo que a cantidad se refiere se asocia a dos fenómenos principales:
disminución en la mortalidad general y reducción en las tasas de natali-
dad, por lo que la población de 65 años se está incrementando dramá-
ticamente y lo seguirá haciendo en los próximos 50 años. Por desgracia,
estos cambios en el perfil demográfico de las diversas sociedades traen
aparejados cambios en las estructuras de atención y cuidados para la
salud del paciente anciano.1
Como hoy se sabe, cada vez más personas alcanzan edades más avan-
zadas, lo que requiere mayor conocimiento de las necesidades no sólo en
salud, sino sociales, que el grupo poblacional que envejece necesita.1
El conocimiento de la demografía del envejecimiento, más que ser
números que cuantifiquen un solo aspecto de la vida del viejo, nos brin-
da un amplio panorama de la problemática que enfrenta este grupo de
personas: enfermedades crónico-degenerativas, discapacidades, pro-
blemática social, laboral y emocional, y nos permite planear para darle
adecuada atención y calidad de vida a un grupo poblacional la mayoría
de las veces desprotegido.2, 3
Temas como la problemática de salud del anciano, el viejo como fuer-
za laboral y su perfil de discapacidad son preguntas que, además de ser
19
20 Geriatría

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
interesantes, tienen un sentido práctico que ha permanecido inexplora-
do por muchos años.3

Demografía
“La población mexicana aumentó de 13.6 millones de habitantes en
1900 a 91.2 millones en 1995, y es de casi 100 millones en el año 2000
(105 millones en el año 2005). Este incremento significa que el monto
poblacional se multiplicó por siete en el siglo XX, lo que en combinación
con las transformaciones socioeconómicas ocurridas en el mismo pe-
riodo, definió dos contextos nacionales muy distintos entre principios y
finales del siglo pasado”.2, 3
El crecimiento demográfico ha resultado principalmente de los
comportamientos de la mortalidad y la natalidad. La mortalidad ge-
neral ha registrado una disminución continua desde 1930, al pa-
sar de cerca de 27 defunciones por cada mil habitantes a menos
de 5 en 1995. Por otro lado, la natalidad se mantuvo alta hasta 1970,
cuando empezó a descender con rapidez, debido en parte a la apari-
ción y difusión de nuevos métodos anticonceptivos, cuya demanda
actual, aún considerada como insatisfecha, se pretende disminui-
rá del 12.1 al 6.4% en 2006. Por otro lado, el desarrollo de las ciencias
de la salud y mejor calidad de vida de los seres humanos han abatido
las tasas de mortalidad, por lo que cada vez nos acercamos más a una
sociedad de viejos (figura 2-1).2, 3
Este texto del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informá-
tica (INEGI) explica sucintamente cómo han evolucionado las curvas
demográficas en nuestro país. Las causas son muchas, variadas y, en su
mayoría, corresponden a la realidad de un país que en su camino al de-
sarrollo mejora su calidad de vida: mayor control natal, mejores servicios
médicos, más higiene, etcétera. Todo ello ha elevado la esperanza de
vida de los mexicanos de manera sustancial.2
En 1980, los mexicanos podíamos aspirar a vivir, en promedio, 56.2
años; tan sólo 15 años más tarde, en 1995, la esperanza de vida aumentó
a 73, en el 2000 a 74 y, según proyecciones demográficas del Consejo
Nacional de Población (Conapo), en el próximo medio siglo aumentará
en siete años aproximadamente. Así, con cada vez menos nacimientos
y población más longeva, tenemos una dinámica de población que va
cambiando. Si siempre nos jactamos de ser un país de jóvenes, poco a
poco tenemos que prepararnos para ser un país con cada vez más viejos,
tal como lo han hecho en otras naciones.2
Demografía del envejecimiento 21

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Figura 2-1 Tasas de natalidad y de mortalidad en México para el periodo 1950-2050.


Fuente: Estimaciones del Consejo Nacional de Población.

En la figura 2-2 se observa cómo a principios del siglo pasado la es-


peranza de vida al nacer, tanto para hombres como para mujeres, era de
menos de 40 años, y se considera que ésta sea superior a los 80 años al
llegar al año 2050, según las proyecciones de Conapo.3
Las razones de una esperanza de vida menor al inicio del siglo pasado
son muy variadas: desnutrición, infecciones de toda índole (tuberculo-
sis, neumonía, gastroenteritis, etcétera), enfermedades crónico-dege-
nerativas, condiciones insalubres de trabajo, inaccesibilidad a servicios
médicos y otras que se han ido mejorando predominantemente en la
segunda mitad del siglo XX. Disciplinas como la geriatría, el trabajo social,
la gerontología, la nutriología y otras han contribuido a permitir que vi-
vamos más años; sin embargo, la nueva tarea es ofrecer salud y calidad
de vida para el viejo y sus cuidadores.4, 5
De acuerdo con las cifras del INEGI, para 1995 el 6.5% de la población
estaba constituida por adultos mayores, es decir, de 60 años o más. Las
curvas demográficas señalan que dentro de pocos años, este segmento
de la población podría representar 20% del total de los mexicanos. En
específico, para el año 2050 se proyecta que de un total de 129 592 522
mexicanos, aproximadamente 36 222 237 sean mayores de 60 años de
22 Geriatría

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Figura 2-2 Esperanza de vida al nacimiento por sexo en el periodo 1930-2050.


Fuente: Estimaciones del Consejo Nacional de Población.

edad. Un fenómeno que es importante mencionar es el aumento en la


población de adultos mayores, incluyendo la presencia de centenarios,
grupo que antes era casi inexistente.2
Estas cifras son suficientes para afirmar que, ahora más que nunca,
es vital para este país desarrollar y solidificar un sistema de ahorro para
el retiro eficiente y robusto, capaz de soportar la pesada carga de seg-
mentos de la población cada vez más amplios que no son productivos y
dependen de sus pensiones.4
Tal es el impacto del crecimiento de la población vieja que se consi-
dera uno de los aspectos principales a estudiar en este siglo XXI. Además,
problemas como las precarias condiciones de vida de muchos viejos en
nuestro país nos llevan a preguntar cómo se manejan y qué alcances
tienen los sistemas de pensión, jubilación y ahorro para el retiro. Las limi-
taciones que implica el proceso de envejecimiento, incluso de pacientes
con una adecuada independencia física, provocan que el adulto mayor
tenga menor aportación de ingresos económicos, requiriendo que se le
ofrezcan “sustitutos” que en algo alivien el desgaste monetario tan severo
que en ocasiones sufren algunos viejos. Por lo anterior, parte importante
de la concepción y diseño de la seguridad social deben constituirse de la
planeación en cuidados gerontogeriátricos a todos los niveles.4, 5
Demografía del envejecimiento 23

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
El auge de la seguridad social en México tuvo su mayor impulso en
los años 40; sin embargo, hasta la fecha su cobertura aún es escasa, sobre
todo con una protección selectiva al medio urbano con probablemente
poco interés en el medio rural y los no asalariados. A lo anterior podemos
agregar que muchos recursos de protección social se destinan a grupos
de personas sindicalizadas, quienes pueden ejercer suficiente presión
política, lo que marca otra desigualdad para aquellos no sindicalizados.5
Tal vez entre los grupos social y económicamente más desprotegidos
se encuentran los adultos mayores, que por lo general se encuentran al
margen de una sociedad en continuo cambio al que muchas veces no
se adaptan o no dejamos que se adapten, pierden movilidad, entusias-
mo y oportunidades ante un entorno que no los valora adecuadamente
y en el que aún podrían tener éxitos laborales si se les ubicara de manera
adecuada.5

Importancia del envejecimiento en México


La transformación socioeconómica que sufre nuestro país obliga tanto
a que reflexionemos sobre los errores del pasado en cuanto a la protec-
ción a los adultos mayores, como a hacer una proyección hacia el futuro.
Esta búsqueda de perspectivas adecuadas de vida para los adultos ma-
yores incluye no sólo cómo procurarlas sino también la mejor manera
para hacerlo, y en ellas se señalan tres transformaciones socioeconómi-
cas que destacan por su importancia:5
Una se refiere a los cambios en el modelo económico, que desecha
la industrialización con base en el mercado interno y se apoya social-
mente en el Estado benefactor, para procurar ahora ser parte de la glo-
balización económica perfilada por las leyes del mercado y las finanzas
internacionales.
Otra es el cambio político realizado justo al iniciar el nuevo siglo y que
ahora intenta rescatar el sentido federal de la administración pública,
equilibrar los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, al mismo tiempo de
construir una democracia.
También está la transición demográfica, cuya repercusión principal y
a largo plazo es la acumulación en números porcentuales y absolutos de
la población vieja.
En cuanto a los procesos económicos y políticos, éstos se encuen-
tran llenos de incertidumbres, debates y disputas acerca de los modos,
los caminos y las metas de estas transformaciones. Como parte de los
nuevos problemas, las relaciones de dependencia que definen la globa-
24 Geriatría

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
lización imponen restricciones al crecimiento económico y la creación
de empleos.5
Este ambiente de contraposiciones e incógnitas no existe sobre la
transición demográfica, en la cual se puede decir que todos los que par-
ticipan en el análisis bioestadístico concluyen que las cifras poblaciona-
les no son sujetos de controversia. Esta uniformidad se da simplemente
porque desde el gobierno, los planes de desarrollo y las actitudes fa-
miliares y personales, se procura que los niveles de fecundidad y mor-
talidad continúen en descenso, con el deseo no sólo de alargar la vida,
mejorar la salud y ampliar las oportunidades de bienestar material, sino
también y por demás importante, evitar presiones demográficas mayo-
res sobre los sistemas socioeconómicos y ecológicos en busca de lo que
ahora se describe como desarrollo sostenible. Así, debe aceptarse que,
al igual que el resto del mundo, el panorama poblacional de México será
el de un envejecimiento inevitable. Por tanto, es también ineludible que
se tenga en cuenta este proceso como un reto social del siglo XXI, con la
ventaja para la planeación, que en este caso podemos anticipar, con un
enorme grado de confianza, sus tiempos y magnitudes.5
En términos meramente de una descripción demográfica, la perspec-
tiva de menor participación de la población de niños y adolescentes da la
oportunidad de dedicar recursos y atención para lograr mayor calidad en
la preparación, escolaridad y salud de las generaciones futuras. A su vez,
el crecimiento de las poblaciones jóvenes y adultas brinda el potencial de
la fuerza laboral capaz de dar sostén y apoyo, aunque al mismo tiempo
trae el reto de crear ocupación productiva y significativa para este gru-
po poblacional. Finalmente, la parte envejecida de la población es una
consecuencia realmente no buscada de la transición demográfica y que
implica costos no previstos ante las necesidades y atención que requiere
esta población, debido a su dependencia relacionada con la edad.
Algunos de los problemas más relevantes que impone el envejeci-
miento en México se refieren a:
a) La insuficiencia financiera de la seguridad social, de las pensiones y
los sistemas de retiro.
b) El desplazamiento hacia edades mayores en la composición de la
fuerza de trabajo y su repercusión en los mercados laborales ante
la globalización económica, la transformación y tecnificación de los
métodos de trabajo y los cambios en los modelos de desarrollo.
c) La fragilidad en las condiciones de salud de la población en edades
avanzadas, así como la mayor incidencia y prevalencia de enfermeda-
Demografía del envejecimiento 25

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
des crónicas e incapacidades, imponen la necesidad de modificar los
sistemas de salud.
d) El cambio en las relaciones familiares y las condiciones de domicilio,
producto de la transformación de las estructuras familiares y de los
hogares conformados cada vez más por adultos mayores y cada vez
menos por jóvenes.
e) La feminización del envejecimiento no sólo debida a la mayor sobre-
vivencia de las mujeres sino también a las condiciones físicas, econó-
micas y sociales más adversas con las que llegan y pasan por la vejez,
en comparación con los varones.
f ) La vulnerabilidad ante la vejez y sus aspectos físicos, sociales, éticos,
legales y de derechos humanos.5
g) De esta manera, el entendimiento del envejecimiento, sus caracte-
rísticas socioeconómicas y de salud, la prevención y la búsqueda de
soluciones ante los problemas que impone, se tornan todos en una
necesidad moral, social y política.5

Economía y envejecimiento
En principio, el envejecimiento demográfico de un país es un indicador
de un buen estándar de vida de la población general, ya que de forma
indirecta nos habla de una mejora en los sistemas de salud, mayor control
de la natalidad, un mejor sistema de vivienda y oportunidades laborales
que, a su vez, prolongan la existencia del individuo promedio; sin embar-
go, el aumento en el número de viejos es de esperarse que produzca un
consumo de bienes y servicios con las necesidades propias de este grupo
de personas. Por desgracia, estas necesidades en la mayoría de los casos
tienen que ser subsanadas por individuos más jóvenes, teniendo que de-
rivar recursos hacia los ancianos, que originalmente podían utilizarse en
sí mismos o en individuos más jóvenes. Además del dinero, el cuidado
del viejo exige, el tiempo suficiente para brindarle adecuada asistencia
material.1, 2, 5
Por otro lado, el trabajador viejo en muchas ocasiones se ve obligado
a una segunda actividad ante la insuficiencia de las pensiones de retiro,
o bien, trata de retrasar la jubilación, agregando a su jornada laboral una
actividad remunerada informal.5
Conforme se envejece, se van acumulando procesos crónico-dege-
nerativos y discapacidades diversas, lo que repercute en su capacidad
para realizar múltiples actividades laborales, aumentando así los riesgos
de las enfermedades de trabajo.
26 Geriatría

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Cuadro 2-1 Los ancianos del Distrito Federal

Cómo viven (condición) %


Habitan en el D.F. 700 000
No tienen pensión ni sueldo 70
Realizan una actividad lucrativa 30
Están postrados 2
Son indigentes 0.02
Viven en zonas marginadas 30
Son analfabetas 11.4

Tomado y modificado del Programa de Atención de Adultos Mayores, GDF, 1999.

Una de las limitantes del trabajador viejo es que debido a sus enfer-
medades, puede requerir periodos regulares de descanso, que tal vez se
presenten con más frecuencia que en un trabajador joven, lo que pu-
diera contribuir a que estos “descansos” limiten la adaptación del adulto
mayor a las nuevas tecnologías que se generan en materia laboral. En el
cuadro 2-1 se proporcionan los porcentajes de adultos mayores que no
tienen pensión ni sueldo (en México), así como aquellos que realizan una
actividad lucrativa donde se aprecia un franco deterioro económico de
la mayoría de los adultos mayores que habitan el Distrito Federal, donde
supuestamente se concentra la mayor parte de los recursos financieros
de nuestro país.5, 6, 7

Los retos de la salud (morbilidad y discapacidad)


El aspecto del envejecimiento que traerá el mayor impacto social y
económico se refiere al estado de salud de este grupo poblacional. La
concomitancia entre la transición demográfica y epidemiológica resulta
justamente en el envejecimiento demográfico, bajo un desplazamiento
de las causas en la morbilidad y mortalidad de las enfermedades trans-
misibles hacia las enfermedades crónicas, degenerativas e incapacitan-
tes, que afectarán principalmente a los adultos mayores. Más que la mor-
talidad, la morbilidad y las consecuencias no letales de la enfermedad
deberán tenerse en cuenta como tópicos centrales de la atención al
envejecimiento.5
Demografía del envejecimiento 27

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
Se reconoce la importancia que acarrea la acumulación de los pro-
blemas de salud en la edad avanzada y las necesidades que se crean en
cuanto a prevención, atención a largo plazo y adaptación de los siste-
mas y servicios de salud. No se trata sólo de gastos monetarios o de la
atención médica profesional, sino también de las cargas emocionales
que repercuten en la calidad de vida de los pacientes y familiares. Es de
esperarse que el patrón de daños a la salud de la población geriátrica
puede ser similar al de otros países, pero no igual, definiéndose por las
características políticas, económicas y culturales de México.1, 5, 6
Entre los indicadores de calidad de vida de los pueblos se consideran
factores como la esperanza de vida, la mortalidad y la morbilidad espe-
cífica. Estos últimos puntos son de suma importancia cuando hablamos
de retos en salud y la causa principal por la que debemos modificar los
riesgos en pro de una mejora en la calidad de vida del viejo. Para dar un
ejemplo, en el cuadro 2-2 se muestran las 10 causas principales de mor-
talidad en el Distrito Federal.5, 6
En el cuadro mencionado apreciamos que debido a la expansión de
programas preventivos de salud maternoinfantil se han abatido afeccio-
nes del periodo perinatal, así como las de tipo infeccioso, dando paso a
enfermedades crónico-degenerativas como padecimientos cardiovascu-

Cuadro 2-2 Causas más comunes de mortalidad en adultos mayores


en el Distrito Federal
1. Enfermedades del corazón
2. Diabetes mellitus
3. Tumores malignos
4. Enfermedad cerebrovascular
5. Enfermedades del hígado
6. Accidentes
7. Afecciones del periodo perinatal
8. Influenza y neumonía
9. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
10. Malformaciones congénitas

Fuente: INEGI, Dirección General de Estadística, 2000.


Tomado y modificado de González F y García L, Longevidad y calidad de vida, Archivo Geriátrico,
vol. 5, año 5, no. 2, 1999.
28 Geriatría

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
lares, diabetes mellitus y neoplasias, las cuales pueden observarse sobre
todo entre los pacientes adultos mayores. De manera global, los proble-
mas de salud, el aumento en la longevidad de la población y los factores
sociológicos nos llevan al fenómeno de la transición epidemiológica (que
involucra la evolución a las enfermedades crónicas no transmisibles y la
disminución de las infecciosas, como causas principales de morbilidad y
mortalidad).6
Además, debemos considerar que en el adulto mayor de nuestro país,
independientemente de su perfil de enfermedades crónico-degenerati-
vas, influye en forma notable su perfil de discapacidad; esto se manifies-
ta en la información proporcionada por el INEGI.2
De los 755 843 mayores de 60 años, 5.5% tiene alguna discapacidad
física y cinco de cada 10 ancianos padecen alguna enfermedad crónico-
degenerativa.
En el cuadro 2-3 se pueden observar las condiciones crónico-dege-
nerativas más comunes en los adultos mayores condicionantes de poli-
patología.8
Al revisar los cuadros 2-3 y 2-4, respectivamente, parece haber cier-
ta discrepancia entre las causas de mortalidad en pacientes viejos y las

Cuadro 2-3 Condiciones crónico-degenerativas más comúnmente


reportadas por cada 1 000 adultos mayores de 65 años
Condición Varones Mujeres
Artritis 411.2 534.5
Hipertensión arterial sistémica 298.0 410.8
Enfermedades cardiovasculares 311.3 238.0
Hipoacusia de etiología múltiple 386.8 243.2
Cataratas 140.1 194.3
Deterioro del aparato musculoesquelético 156.5 158.4
Sinusitis crónica 109.6 122.5
Diabetes mellitus 121.8 84.3
Tinnitus 117.4 66.1
Deterioro visual 103.8 70.0

Tomado de Adams PF, Currents estimates from The Nacional Health Interview Survey 1996. National Cen-
ter of Health Statistics, Vital Health Stat, 1999;10(200).
Demografía del envejecimiento 29

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
enfermedades más frecuentes. La explicación aparece cuando nos da-
mos cuenta de que los padecimientos más comunes en los ancianos
no necesariamente son aquellos que los matan, pero sí aquellos que los
discapacitan con más frecuencia. Una situación que aumenta la proble-
mática de la salud del viejo es que presenta un alto grado de comorbili-
dad, esto es, que en un mismo paciente pueden confluir varios estados
patológicos al mismo tiempo, lo que ocasiona que su ruta diagnóstica y
tratamiento sean más difíciles y se gasten más recursos humanos y eco-
nómicos que en pacientes jóvenes. De hecho, se dice que el fenómeno
de comorbilidad es tan común en los pacientes viejos que, según la serie
que se estudie, hasta 50% de los pacientes que la portan tiene arriba de
60 años de edad, y entre los adultos mayores de 80 años este fenómeno
se presenta en una proporción de 70% en las mujeres y 30% en los varo-
nes. Es importante mencionar que entre éstos, sin importar la edad y la
comorbilidad, cuando menos estadísticamente, el pertenecer al género
masculino influye para tener, en promedio, menor sobrevivencia que los
individuos del género femenino.1, 8, 9
Como parte fundamental de la calidad de vida de la población an-
ciana se han descrito los siguientes criterios específicos: la aptitud del
individuo para asumir los roles y las actividades en forma adecuada; el
mantenimiento de la capacidad intelectual normal en cada periodo de
la vida, y el bienestar individual y colectivo. Asimismo, para integrar los
razonamientos analizados y obtener una evaluación objetiva, no de-
bemos excluir la áreas básicas del individuo: sus funciones sociales, las
intelectuales, el estado emocional, su situación económica y la capaci-
dad funcional. En los últimos años se ha dicho que en muchos pacien-
tes viejos más que la enfermedad cuenta la funcionalidad del individuo,
tanto en sus actividades cotidianas como en la sociedad en que se des-
envuelve,1, 6 por lo que la planeación en recursos para la salud destinada
a este grupo etario requiere una gran inversión económica y de recursos
humanos a corto, mediano y largo plazos, tanto encaminados a resolver
los problemas presentes como futuros en la medicina preventiva y re-
habilitatoria con un enfoque eminentemente gerontogeriátrico. Lo que
nos ha llevado, según el enfoque rehabilitatorio actual a considerar cual-
quier tipo de discapacidad como un padecimiento crónico más, con la
misma importancia para darle un adecuado tratamiento.5, 6
Debido a que la rehabilitación del adulto mayor en términos genera-
les puede ser más tardada y costosa que la de un joven, con frecuencia
se ve aplazada por polipatología, polifarmacia, o bien por situaciones
de tipo social; un objetivo estratégico actual en la atención integral del
30 Geriatría

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
viejo es la prevención de la discapacidad. En este rubro, la valoración
gerontogeriátrica especializada junto con un extenso equipo de salud
(rehabilitador, algólogo, psicólogo, gericultista, etcétera) y utilizado con
reservas para optimizar recursos humanos y financieros, nos da la pau-
ta para prevenir la discapacidad en los ancianos, o bien tratar de dis-
minuirla lo más posible en los pacientes que ya son portadores de la
misma. Entre los factores de riesgo más comunes que se presentan en
los adultos mayores para desarrollar declinación del estado funcional o
una franca discapacidad están: factores de tipo social, como mala red de
apoyo social o institucional, poca actividad física, sobrepeso o un índice
de masa corporal bajo (cuadro 2-4).1, 10

Cuadro 2-4 Factores de riesgo para declinación en el estado funcional


del paciente viejo
Factores de tipo social
Mala red de apoyo social
Mala red de apoyo institucional
Pobreza extrema.
Marginación social y discriminación
Maltrato
Factores biológicos
Edad muy avanzada
Alcoholismo y tabaquismo
Poca actividad física
Sobrepeso o índice de masa corporal bajo
Pobre concepto propio de la salud
Polifarmacia
Enfermedades cardiovasculares (hipertensión, cardiopatía isquémica, EVC, etc.)
Fractura de cadera, osteoartrosis
Depresión, demencia, delirium
Cáncer.
Alteración de los órganos de los sentidos

Tomado de Hazzard W. Principles of Geriatric Medicine & Gerontology, 5a. ed. Mc Graw Hill, 2003.
Demografía del envejecimiento 31

ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
La familia y las redes de apoyo
Ante la carencia de apoyos institucionales, las deficiencias de la seguri-
dad social y demás problemática de nuestro país, vemos que aún hay
buen número de personas que se dedican a cuidar y proteger a sus fa-
miliares ancianos. Al igual que en otros conflictos en los que el Estado se
ve limitado o no puede resolver, se espera que la familia se encargue de
proporcionar atención si no altamente tecnificada, sí con la calidez que
ofrece el entorno que se antoja más seguro y acogedor, o sea, la familia.
Aunque el paciente anciano es visto como un símbolo de respeto por
su sapiencia y experiencia, las modificaciones culturales actuales han
hecho que al sujeto envejecido se le trate con algunas deficiencias en el
contexto de una sociedad con múltiples carencias económicas.1, 5

Bibliografía
1. Adams PF. Currents estimates from The National Health Interview Survey
1996. National Center of Health Statistics, Vital Health Stat 10(200), 1999.
2. Conapo. Proyecciones de la población de México 2000-2050, 1a. ed. México,
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and risk. J Am Geriatr Soc, 1997;45:92.
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6. González F y García L. Longevidad y calidad de vida. Archivo Geriátrico,
1999; vol. 5, año 5, no. 2.
7. Ham R. El envejecimiento en México, el siguiente reto de transición demo-
gráfica. México, Grupo Editorial Porrúa., 2003; pp. 19-58.
8. Hazzard W. Principles of geriatric medicine & gerontology, 5ª. ed. McGraw
Hill, 2003; pp. 53-75.
9. INEGI. México en el siglo XX (Panorama estadístico). México, INEGI, 2000.2
10. Prepararse para la vejez. En: Management today en español, la revista geren-
cial de México. Editorial: Internet, enero 2003.
1. Envejecimiento satisfactorio
Francisca Molina Peco, María Antonia Delgado Ojeda,
Luis Castilla Guerra,M* del Carmen Fernindez Moreno y
Encarnación Martín Pérez

En la actualidad se vive más años que en tiempos pasados,


como resultado de las mejoras experimentadas en los campos de
la higiene, alimentación y asistencia médica. Este hecho plantea
un doble reto:
1. La oportunidad de aprovechar al máximo unos años más.
2. Una mayor necesidad de hacer frente a las incapacidades
que surgen en los últimos años de la vida.
El envejecimiento, es un proceso continuo que abarca desde el
nacimiento a la muerte. El término envejecimiento satisfactorio,
significa prepararse constructivamente para los últimos años de
la vida, con objeto de asegurar la felicidad, la propia satisfacción
y la utilidad para con los demás. Esto se puede alcanzar de dis-
tintas formas:
1. Prevención de enfermedades.
2. Manteniéndose fisica y mentalmente activo.
3. Afrontando las incapacidades.
4. Viviendo una vida tan plena como sea posible, a pesar de
las incapacidades.
5. Preparándose para disfrutar de los bienes tanto económicos
como sociales.
Envejecer es un hecho, también es una cuestión de imágenes
y actitudes.
Pero la mayoría de nosotros, juventud y edad adulta, re-
presentan un continuo desarrollo, de meras oportunidades, ca-
pacidades, intereses y satisfacciones. Una actitud positiva ante
a vida es probablemente la mayor ventaja que podemos tener a
cualquier edad, pero quizás lo es más en una edad avanzada que
en los años más jóvenes. )
Aquellos que tienen esa actitud no sólo obtienen el mayor
provecho de sus capacidades e intereses, sino también crean
REVABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATRIA

constantemente nuevas oportunidades y satisfacciones para sí


mismos, incluso en las circunstancias más restrictivas. Para
quienes se enfrentan a la vida con ese espiritu, los últimos años,
constituyen una época de continuo desarrollo, para el cual dispo-
nen de toda una vida de experiencias, sabidurías, intereses, cono-
cimientos y tolerancia.
Uno de los ingredientes fundamentales para un envejecimien-
to satisfactorio, es aceptar que las distintas edades conllevan di-
ferentes calidades, roles y satisfacciones.
La sociedad occidental debe asumir gran parte de la culpa por
esos problemas. Sin embargo, el principal obstáculo no radica en
unos prejuicios contra el anciano o ancianismo, sino en la adop-
ción de una imagen propia negativa conforme se avanza en edad,
que en su extremo contrario se convierte en la creencia irracional
de que la ancianidad es una pesadilla de decadencia, soledad,
pobreza, inutilidad y desamparo. La decadencia de muchas per-
sonas mayores no viene determinada por haber agotado su poten-
cial, sino por las demandas impuestas sobre ellos por sí mismos
y por otros. Es importante saber aceptar la ayuda apropiada, pero
Si otra es excesiva puede hacer disminuir la independencia y au-
toestima, y dar lugar a un incremento de la pasividad y confianza
en los demás para que asuman el ol que le corresponde a uno.
Hay un dicho popular que dice que eres tan viejo como 1e
sientes o lo que es igual, no actúe de acuerdo a su edad, sino al
modo como se siente. Muchas personas ancianas, nunca se sien-
ten ancianas. Por lo tanto, es especialmente negativo que se haga
especial interés en la edad cronológica, dividiendo nuestra vida
en grupos de edad arbitrarios. La idea de que existe un grupo re-
lativamente homogéneo denominado vejez es absurda. Ese grupo
comprende una enorme variedad de personas entre los sesenta y
los cien años de edad. La edad del retiro obligatorio refuerza esa
imagen de qué edad es hasta cierto punto un factor determinante.
Una edad obligatoria para la jubilación, puede ser administrativa,
conveniente, pero carece en absoluto de significado biológico.
Estamos condicionados a vivir la vida en tres fases: crecimiento
y aprendizaje, edad adulta y trabajo, y vejez y retiro. La edad de
la jubilación no debe interpretarse como demasiado viejo para
trabajar; es una pauta de lo más imprecisa ante la capacidad que
tiene una persona anciana para trabajar, aprender, emprender
muevas aetividades e interesarse por nuevos tema
La edad cronológica por sí misma es una pauta de lo más
imprecisa para determinar la salud y capacidad funcional de una
persona anciana. Nuestra salud viene determinada
16
ENVEJCIMIENTO SANSEACTORIO

por la herencia genética recibida de nuestros padres y por una


forma de vida. No hay mucho que podamos hacer en relación
con lo primero, pero tenemos amplio campo de acción, para mo-
dificar lo segundo. Cuanto más nos preocupemos por la salud en
nuestros años jóvenes, más probabilidad tenemos de ser sanos
conforme envejezcamos.
Si es cierto que con el aumento de edad nos hacemos más
propensos a las enfermedades crónicas e incapacidades, es un
error tomarlas por supuesto, asumir que son normales a partir de
una cierta edad.
Hoy en día ninguna de las disciplinas que se centran en el
estudio del hombre, y dentro de ellas la medicina, presenta una
definición clara y universal de qué es el envejecimiento. Y así
aparecen múltiples acepciones de envejeci
blacional, social..
Si existe coincidencia al definir sus características: Universal
(afectaa todos los organismos vivos), intrínseco (es propio de
todas las especies), progresivo (aparece y progresa con el paso
del tiempo) y eventualmente deletéreo (determina la muerte de
los individuos).
Fuera de toda disquisición metafísica, nos interesa más dis-
tinguir entre lo que se considera envejecimiento normal del en-
vejecimiento patológico, para así conseguir el mantenimiento de
la normalidad el mayor tiempo posible y, por otro lado, tratar de
forma precoz lo que pueda considerarse patológico.
Tradicionalmente se ha considerado el concepto de enveje-
cimiento como sinónimo de enfermedad, del aforismo latino
enectud insanabilis morbus est.
REMABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATIÍA

Incluso hoy esa correlación permanece en nuestro subcons-


ciente. Asi se cuenta la anécdota de un hombre de 102 años que
se quejaba con su médico acerca de un dolor en la rodilla dere-
cha. El médico no dio importancia al asunto ¿Qué puede esperar
a los 102 años? Sin embargo el paciente replicó, mi rodilla iz-
quierda también tiene 102 años, pero no me duele.
No obstante, numerosos estudios longitudfinales han de-
mostrado que los efectos del envejecimiento son mucho me-
nores de los esperados, poniendo de manifiesto que las princi-
pales funciones biológicas y las principales constantes biológicas
de los individuos de edad que gozan de buena salud se man-
tienen idénticas a las observadas en el adulto.
Asi, durante mucho tiempo se consideró normal la aparición
de una anemia o de una pérdida de peso con el avance de la edad,
era la teoría de la pérdida gradual (la mayoria de los sistemas
orgánicos parecian perder su función progresivamente a partir
de los 30 años), cuando eso no es así, sino que es el reflejo de la
enfermedad no del envejecimiento.
Por tanto, dado que a medida que avanza la edad, si no hay pa-
tologías o factores ambientales nocivos, las personas conservan
bien las funciones fisiológicas, es básicamente la falta de uso de
sus capacidades fisiológicas lo que, poco a poco, va afectando el
estado de salud física o psíquica de las personas ancianas.
Tomemos el ejemplo de deambular. Un individuo anciano
que tiene la costumbre de andar, si suspende esta actividad fisi-
ca, sufrirá una reducción de la masa muscular y una pérdida de
apetito. Poco a poco se instaurará una sarcopenia que puede ser
causante de alteraciones en la marcha o caídas, lo cual limitará
su autonomía y cada vez caminará menos. Posteriormente apa-
recerá la fragilidad y, la enfermedad (fractura de fémur, depre-
sión, etc.).
De esta forma podemos ya decir que el envejecimiento es nor-
mal o fisiológico cuando se cumplen los parámetros biológicos
aceptados para cada grupo de edad, y se mantiene intacta la ca-
pacidad de relación, funcional, mental y social.
Por tanto, para conseguir un envejecimiento satisfactorio ha-
brá que intentar aproximarse lo más posible al envejecimiento
normal, esto es, alcanzar edades avanzadas cumpliendo paráme-
tros biológicos aceptados para cada tiempo de vida y conser-
vando intacta una eratificante relación funcional, mental y social
con el medio.
Podemos definir emvejecimiento satisfactorio, como la condi-
ción de salud que permite a las personas mayores satisfacer sus
ENVEJCIMIENTO SATISFICTORIO:

perspectivas personales y superar las exigencias diarias que les


impone el medio en el que viven.
Para ello hay que actuar sobre las distintas áreas especificas
de bienestar: Clínica, funcional, mental y social. procurando un
envejecimiento saludable, un estilo de vida satisfactorio y el
mantenimiento de la capacidad funcional.
A continuación nos centraremos en los puntos más sobresa-
lientes necesarios para conseguir un envejecimiento salisfacto-
río: Promoción de la salud, prevención de los principales sindro-
mes geriátricos y, por último, prevención del aislamiento social.
Tabla 1
De cualquier forma, aunque el envejecimiento satisfuciorio es un
término en el fondo subjetivo como relejan las encuestas, a pesar de
que el §1,3% de los hombres y el 87,3% de las mujeres mayores de
65 años tiene alguna enfermedad crónica y en el 36% más de tres,
el anciano tiende a referirse a su salud general como buena (el 40%
como buena o excelente y otro 32% como buena), el personal sani-
tario está obligado a controlar los modos patológicos de envejecer.
Para cllo habrá que profundizar en los pilares básicos de la Geriatria:
prevención de la incapacidad, recuperación funcional y la reinser-
ción en el medio social habitual.

A. PROMOCIÓN DE SALUD EN EL ANCIANO


Hasta hace unos años los programas de promoción de salud
en el anciano y prevención de enfermedad eran solo una ente-
lequia, basado fundamentalmente en una actitud nihilista de la
terapéutica médica sobre el anciano, dado que muchas de las en-
fermedades del paciente geriátrico se caracterizaban por su irre-
versibilidad y empeoramiento progresivo. No obstante estamos
aconteciendo a un cambio de actitud que se desarrolla paralela-
mente al progresivo incremento de población senil. De manera
que la medicina se ha visto abocada a dar una respuesta a esos
colectivos, siendo el cuidado de los ancianos sanos una actividad
creciente en la práctica médica diaria, convirtiéndose éstos en
objetivo preferente de los programas de prevenci
Así, frente a los programas de promoción de salud clásicos
centrados en los colectivos de población más joven, donde el ob-
jetivo fundamental era conseguir el mayor número de años de
ida que potencialmente podrían ser ganados, el objetivo prin-
cipal de los programas de prevención en el anciano deben ser
mantener y mejorar su calidad de vida, más que el incremento de
D
REMABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATAÍA

la esperanza de vida. Se debe intentar preservar la función man-


teniendo un nivel aceptable de calidad de vida y así aumentar la
proporción de años de independencia.
Las recomendaciones sobre la promoción de la salud en el
anciano se deben adaptar a las necesidades de cada caso. Así, una
persona sana de 65 años tiene una esperanza de vida de 15 0 20
años y debe ser manejado de la misma forma que un adulto más
joven. Caso bien distinto al de un anciano de 85 años que
tiene una esperanza de vida de 5-7 años, de los cuales 2 6 4 serán
con un grado de dependencia funcional considerable.
El valor de los programas de detección precoz de enferme-
dades a esa edad es cuestionable, debiéndose hacer hincapié en
la prevención de sindromes geriátricos y el mantenimiento de la
independencia funcional.
Por tanto, aplicaremos medidas preventivas principalmente
en las fases precoces de la vejez, mientras que en los más an-
cianos e inválidos emplearemos fundamentalmente medidas de
sostén dirigidas a mantener la función.
Debe hacerse también hincapié en que la prevención en la
vejez no debe concentrarse sólo en el paciente y la enfermedad,
sino que al igual que en pediatria, se debe incluir la salud y bien-
estar de la familia y otros acompañantes para que puedan conti-
nuar su función de apoyo el máximo tiempo posible y colaboren
en la detección y prevención de incapacidades.
Por último, hay que destacar que los programas de prevención
de enfermedades y promoción de la salud en el anciano van a
convertirse en una pieza clave de la sanidad del siglo XXI debido
al progresivo envejecimiento poblacional. Según el Fondo de Po-
blación de Naciones en su informe “Estado de la Población Mun-
dial 2014”, España apareció (junto a Japón y Eslovenia) como el
país con la población más envejecida del mundo.
Cada año, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) elabora un “Perfil de las personas mayores en España”.
En su edición de 2014 dice que, según el Instituto Nacional de
Estadística (INE), en España hay más de ocho millones de per-
sonas mayores de 65 años (casi el 18% del total de la población)
y se estima que, en 2051, el 15% de los españoles será mayor de
65 años.
Por lo tanto, estos datos no sólo suponen un reto demográ-
fico, sino también social. Los programas de prevención son el
único medio a nuestro aleance de frenar la progresiva demanda
de morbilidad a atender y de consumo de recursos por parte de
este grupo etario.
»
ENVEJECIIENTO SATISFACTORIO.
B. DETECCIÓN PRECOZ DE ENFERMEDADES
Comentaremos ahora las téenicas de cribado recomendadas
para la detección de los problemas y/o enfermedades más pre-
valentes en la edad geriátrica y las medidas aconsejadas para su
prevención.
1. Anamnesis
Nutrición
mRiesgo: Definimos la desnutrición como: El trastorno
corporal producido por un desequilibrio entre el aporte de nu-
rrientes y las necesidades del individuo motivado por una dieta
inapropiada o porque el organismo wiiliza defectuosaniente los
mutrientes. Esto provoca en el grupo de población anciana un de-
terioro rápido e importante de la función inmunitaria y favorece
la aparición de enfermedades
Entre el 12-85% de los ancianos, especialmente los institu-
cionalizados, presentan malnutrición. Este dato se agrava con la
demencia senil, donde el índice de desnutrición aumenta con el
estadio de la enfermedad. Este riesgo de desnutrición es un factor
predisponente a la aparición de úlceras por presión, sedentari
mo, anemia o enfermedades crónicas que aumentan la morbi
mortalidad entre otras.
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: Una adecuada valoración nutricional en geriatría es
imprescindible para evaluar posibles problemas clínicos, deter-
minar situaciones de riesgo, diagnosticar el estado de malnut
ción, identificar la etiología de una posible enfermedad, diseñar
un plan nutricional adecuado y evaluar la efectividad del soporte
nutr jonal.
Para una correcta valoración global es necesario:
+ Conocer la historia clínica del paciente.
+ Realizar una correcta exploración fisica y valoración fun-
cional y mental.
+ Detectar posibles signos de alarma como el cambio de cos-
tumbres, falta de suelo, desinterés y una posible desorien-
tación.
+ Analizar los hábitos dietéticos
Existen una serie de indicadores que nos pueden alertar so-
bre un posible caso de desnutrición: Datos extraidos de la guia:
Importancia de la nurición en la persona de edad avañzada-
Novartis”.

21
REHABILITACION ¥ FISIOTERAPL EN GERIATRIA

Pérdida de peso involuntaria de un 5% en 1 mes, de un


7,5% en 3 meses o de un 10% en 6 meses
2. Bajo peso para la talla, inferior a más de un 20% del peso
corporal ideal
indice de masa corporal menor a 22
Albúmina sérica por debajo de 3,5 mg/d!
eusw
Niveles de colesterol sérico menores a 160 mg/dl
Cambio en el estado funcional: Cambio de situación inde-
pendiente a dependiente
Ingesta alimentaria inadecuada
Circunferencia muscular del brazo inferior al 10 percentil
N

Pliegue cutáneo tricipital menor del 10 percentil o mayor


del 95 percentil.
Muchas personas ancianas se alimentan de una dieta bastante
limitada, es el llamado síndrome del 1é con tostadas. Es impor-
tante tener en cuenta que aporte nutricional inferior a 1.500 Kcal/
dia, no nos puede asegurar una correcta ingesta de vitami
minerales que nos permita cubrir nuestras necesidades bit
diarias. Por esto es necesario aconsejar una selección j
de los alimentos y recomendar un aporte calérico diario de en
tre 2.000-2.400 Kcal/día para varones de entre 60 y 85 años de
edad y de, 1.700-2.000 Keal/dia para mujeres del mismo rango
de edad. A nivel práctico, suele recomendarse unos 8 vasos de
agua al día,
Los problemas que con más probabilidad encontraremos son
la insuficiencia de fibra, calcio, vitaminas y sales minerales. Por
todo ello, pese periódicamente a sus pacientes, compare con su
indice de masa corporal (IMC) ideal y valore las posibles varia-
ciones.
Las recomendaciones generales para una correcta nutrición e
hidratación las podríamos resumir en:
+ Reducir de la ingesta de grasas, fundamentalmente las sa-
turadas (mantequillas, bollerías, etc.), a menos del 10% del
total de calorías diarias, y la de calorías en pacientes con
sobrepeso (alimentos fritos, pastas, pasteles, galletas, bebi-
das gascosas, licores, etc.).
Consumir fibra (cereales integrales, pan integral, vege-
tales de hoja verde, frutas, legumbres, guisantes, lentejas,
frutos secos) en cantidades abundantes, aproximadamente
30 gr. al día;
Beber lo suficiente, aproximadamente 1,5-2 litros al día,
mayor cantidad si tiene fiebre o si ha estado muy activo. Un
estado de hidratación adecuado ayuda a regular el tránsito
ENVEJECIMIENTO SATISEXCTONIO:
intestinal, facilita la eliminación de secrecio-
nes bronquiales y disminuye la incidencia de
infecciones urinarias.
+ Beberal menos medio litro de leche al día (6 2
yogures 6 2 raciones de queso blanco o una de
queso tipo gruyere, para mantener un sumínis-
tro de calcio de 1.200 a 1,500 mg/dia.
Consumiral menos, una vez al día, came, pes-
cado, huevos, aves, queso, judías o lentejas
para asegurar un correcto aporte de proteinas y una o dos
verduras distintas, o una ensalada, en al menos una comida
al día.
Consumir 2 piezas de fruta a diario ya que poscen grandes
cantidades de vitamina C, betacarotenos y fibra.
Al menos una vez al día comer pan, cereales o arroz inte-
grales (el salvado se encuentra en la cáscara del grano, no
incluido en las harinas reinadas). No existe ninguna eviden-
cia que confirme la necesidad de suplementar indiserimina-
damente a los ancianos con vitaminas y minerales. También
se debe recomendar una adecuada exposicion solar para un
adecuado manejo del calcio y aprovechamiento de la vita-
mina D
Inmovilidad y actividad fisica
mRiesgo: Debido a causas naturales, como el deterioro fisico,
barreras arquitectónicas y sociales o, por la aparición de algu-
na enfermedad relacionada con el aparato musculo-esquelético,
cardiorrespiratorio o neurológico, la inmovilidad suele aumentar
con la edad. A partir de los 75 años, aproximadamente el 50% de
los ancianos presentan problemas para salir de su hogar. La in-
movilidad se agrava drásticamente cuando sucede de forma bru:
ca. Cerca de la mitad de los ancianos que pasan súbitamente de
un estado dinámico a inmóvil fallecen en un plazo de 4-6 meses.
La vida sedentaria favorece el envejecimiento precoz y el
riesgo de aparición de numerosas enfermedades como la atrofia
muscular, hipertensión arterial, estreñimiento o incontinencia u
naria, úlceras por presión, sobrepeso, osteoporosis y trombosis,
entre otras. A nivel social, este inmovilismo prolongado, podría
dar lugar a la aparicion de un trastomo depresivo o aislamiento.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: El ejercicio fisico es la herramienta más eficaz para
evitar la discapacidad y el sedentarismo. Se ha demostrado que
B
REMABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATIÍA

el entrenamiento “multicomponente” aumenta la capacidad fun-


cional en la ABVD del anciano. Este tipo de actividad combina
el entrenamiento de fuerza, resistencia, equilibrio y marcha. Los
cjercicios deben centrarse en el equilibrio y la marcha, así como
en la disminución del riesgo y número de caídas.
Los programas de entrenamiento en el anciano deben seguir
los mismos principios básicos de entrenamiento que los diseña-
dos para deportistas:
1. Principio de sobrecarga,
2. Principio de progresión,
3. Principio de especificidad,
4. Principio de individualidad del entrenamiento,
5. Principio del desentrenamiento o reversibilidad,
Así, este tipo de programa de entrenamiento deberá producir
un estímulo lo suficientemente intenso, por encima del que supo-
nen las actividades regulares de la vida diaria, para producir la
respuesta de adaptación deseada (principio de sobrecarga), pero
sin llegar a producir agotamiento o un sobreesfuerzo indebido.
Una vez que el organismo se adapte a este estimulo será necesa-
rio que se modifique y/o incremente, para que se continúe pro-
gresando (principio de la progresión).
Es necesario que las cargas se aumenten progresivamente,
para generar nuevos estimulos y evitar así que los músculos se
adapten a dicha carga.
Este entrenamiento de la fuerza es necesario compaginarlo
con un adecuado entrenamiento cardiovascular ya que, con el en-
vejecimiento, existen cambios en la función cardiaca que resul-
an evidentes a la hora de realizar actividad fisica. Mientras que
la función sistólica está relativamente bien preservada, la función
diastólica disminuye de manera significativa (hasta un 50% con
respecto a los adultos jóvenes).
Un ejemplo de cómo realizar esta actividad cardiovascular
sería caminar en distintas direcciones, cinta rodante, subir esca-
leras, bicicleta estática o natación. Se puede comenzar por dura-
ciones de 10-20 minutos en las primeras semanas y progresar a
30 minutos a 1 hora las semanas restantes del programa, contro-
lando siempre la intensidad, Se recomienda que la actividad se
realice a una intensidad tal que nos permita mantener una con-
versación con un compañero. Si mientras realizamos un ejercicio
cardiovascular, somos incapaces de mantener una conversación,
deberemos disminuir la intensidad. Además, puede ser necesario
realizar ejercicios de fuerza antes de iniciar este tipo de entrena-
miento para conseguir las adaptaciones cardiovasculares.
ENVEJECINIENTO SINISFACTORIO

Recomendaciones para la prescripción de ejercicio físico: £x-


rraído de: M. Izquierdo, E.L Cadore y A. Casas Herrero (2014),
Ejercicio Físico en el Anciano Frágil: Una Manera Eficaz de
Prevenir la Dependencia. Kronos. 13(1):
1. El entrenamiento de fuerza debería realizarse 2-3 veces por
semana, utilizando 3 series de 8 a 12 repeticiones con in-
tensidades que empiecen en el 20%-30% de 1RM y que
pueden progresar hasta el 70% de una IRM.
El entrenamiento de fuerza puede empezar en máquinas
para ejercicios que utilicen grande grupos musculares,
como la prensa de piemas, extensión de rodillas y prensa
de banca. Sin embargo, ejercicios mono-articulares resul-
tan en menor respuesta cardiovascular (aumento de la fre-
cuencia cardiaca y tensión arterial) y pueden ser útiles para
personas con enfermedades cardiovasculares en el inicio
del entrenamiento.
Para optimizar la mejora de la capacidad funcional, el pro-
grama de entrenamiento de fuerza debería incluir ejercicios
que simulen actividades de la vida diaria (por ejemplo, ejer-
cicios de sentadilla, levantarse y sentarse, subir escaleras).
El entrenamiento de la potencia muscular (altas velocida-
=

des) podría ser más beneficioso en térninos de mejorias


funcionales que los programas de resistencia (bajas ve-
locidades). Este tipo de entrenamiento, por ejemplo con
pesos ligeros que se mueven de manera explosiva, se debe-
rían de empezar a incluir en un programa de ejercicio para
el anciano frágil , ya que cada vez más parecen asociarse
con mejoras de la capacidad funcional
Un 20-30% de mejora en la fuerza máxima puede ser con-
siderado clinicamente relevante en ancianos. Un 25% de la
potencia máxima puede significar un rejuvenecimiento de
20 años en la curva de caida de la potencia máxima durante
el envejecimiento.
En el entrenamiento de resistencia cardiovascular debería
incluir bloques de caminar en diferentes direcciones y rit-
E

mos, caminar en cinta rodante, subir escalones, subir esca-


leras o bicicleta estática.
El entrenamiento de resistencia aeróbica podria comenzar
con 5-10 minutos durante las primeras semanas y progresar
hasta 15-30 minutos.
La intensidad del entrenamiento de resistencia aeróbica
puede empezar en 40-50% y progresar hasta un 70-80% de
la capacidad aeróbica máxima. Sin embargo, el importante
REMABILITACIÓN Y FISIOTERAPLA EN GERLATRIA

para un anciano frágil es empezar en una intensidad que se


lo permita mantener el ejercicio por algún tiempo, así que
intensidades inferiores a 40% pueden ser más indicadas
para ancianos frágiles.
El control de la intensidad del ejercicio puede ser hecho por

»
la frecuencia cardiaca. Sin embargo, la escala de percep-
ción del esfuerzo de BORG es un buen método alterativo
para prescribir la intensidad. Utilizando esta escala se reco-
mienda un nivel de intensidad de 12-14.
. El test de la mayor distancia en 6 minutos de marcha es una
herramienta de fácil aplicación para control de la resisten-
cia aeróbica. Monitorizar a cada 8 0 12 semanas en el inicio
del entrenamiento.
- El entrenamiento de equilibrio debería incluir ejercicios
en la posición de tándem, semitandem, desplazamientos
multidireccionales con pesos extra (24 kg), caminar con
apoyo talón-punta, subir escaleras con ayuda, transferencia
de peso corporal (desde una pierna a la otra) y ejercicios de
Tai Chi modificados
Los programas multicomponentes deberían de incluir au-
mentos graduales de volumen, intensidad y complejidad en
los ejercicios de resistencia cardiovascular, fuerza muscu-
lar y equilibrio.
La mejora en la habilidad de marcha es directamente rela-
cionada con la disminución de la incidencia de caidas. El
test de velocidad habitual de marcha de 5 metros puede ser
una herramienta útil para el control de esa habilidad. Asi-
mismo, el test de marcha con doble tarea, como caminar
mientras si habla, cuenta, etc. puede ser otra herramienta
con mayor grado de complexidad.
Entrenar | día a la semana la fuerza muscular y 1 día a la
semana resistencia cardiovascular es un excelente estímulo
para mejorar la fuerza, potencia y resistencia cardiovascu-
lar en ancianos frágiles que se inician en un programa de
ejercicio.
. En programas que combinen la fuerza y resistencia car-
ovascular, el entrenamiento de fuerza se debe de realizar
antes que el entrenamiento de resistencia cardiovascular,
pues mayores ganancias neuromusculares y cardiovascula-
res son observadas en ese orden entrenamiento.
- Programas de ejercicio fisico, sobretodo el dirigido al de-
sarrollo de la fuerza muscular y que utilice pesas, deben ser
supervisados por profesionales con conocimiento y forma-
ENVEIECIMIENTO SATISFACTORIO

ción especifica. Otros programas como por ejemplo cami-


nar, que aumentan la cantidad de actividad fisica semanal,
son muy beneficiosos y contribuyen en gran medida a la
mejora de salud.
Tabaco
= Riesgo: El 12% de los ancianos de nuestro pais son fuma-
dores, Es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular
modificables. En España se estima que 40.000 muertes anual-
mente son atribuibles al consumo de tabaco.
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones. El consejo médico, especialmente si se acompaña de
terapias de apoyo, como los chicles de nicotina, o la derivación
a unidades de tabaquismo especializadas, han demostrado ser
ctivas
Se ha visto que incluso en personas de edad muy avanzada, la
supresión del consumo de tabuco reduce la mortalidad a niveles
de los no fumadores en un tiempo lo bastante corto como para
fomentar en forma activa su suspensión,
Hay que explicar al paciente los riesgos del consumo acor
sejando sobre las posibles terapias de deshabituación. Si le es
imposible dejar de fumar aconséjele que disminuya la cantidad
'a menos de cinco cigarrillos/día, que use cigarrillos con filtro y
con bajo contenido en alquitrán, que no inhale el humo, no apure
las colillas hasta el final, o que cambie los cigarrillos por la pipa.
Consumo de alcohol, medicamentos y
otras drogas
mRiesgo: El 46% de la población an-
ciana de nuestro país consume alcohol. Por
otro lado. cerca del 80% de los ancianos se
automedica de manera habitual, y entre el
20 al 60% de las prescripciones de fármacos
no son necesarias. Todo ello implica inte-
racciones no desead: s y yatrogenia, res-
ponsable de sangrados digestivos, cuadros
confusionales, fracaso renal agudo, etc
meEficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: El consejo sobre cambio de hábitos, la valoración de
problemas con la bebida, y el control sobre la medicación. dis-
minuyendo al mínimo el número de medicamentos necesarios,
REMABILITACION Y FISIOTERAPIA EN GERIATRIA

ajustando las dosis, y revisando regularmente la necesidad de


tratamiento son medidas eficaces.
2. Examen físico
Tensión arterial
mRiesgo: La presión arterial (PA) es la presión que ejerce la
sangre contra la pared de las arterias. Esta presión es imprescin-
dible para que circule la sangre por los vasos sanguíneos y aporte
el oxigeno y los nutrientes a todos los órganos del cuerpo para
que puedan funcionar.
La PA no debe confundirse con tensión arterial (TA) que es
la presión que los vasos sanguíneos ejercen sobre la sangre cir-
culante. Aunque ambos términos suelen emplearse como sinóni-
mos, es preferible emplear el de presión arterial.
Se ha comprobado en numerosos estudios que la presión
arterial, en particular la sistólica o máxima, tiende a aumen-
tar progresivamente con la edad, así como que la diastólica o
mínima disminuye después de los 60 años. De esta forma, la
hipertensión arterial (elevación mantenida de la presión arte-
rial) se ha convertido en un problema muy común en el anciano
mayor de 65 años, alcanzando una prevalencia o frecuencia del
65% al 75% en ese grupo de población. Se da especialmente un
tipo de elevación de la presión que por afectar exclusivamente
y de forma aislada a la presión máxima llamamos hipertensión
sistólica aislada.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: El diagnóstico de la HTA en el anciano debe realizarse
tras la toma de milltiples mediciones fiables siguiendo las re-
comendaciones y procedimientos estandarizados internacional-
mente. Es importante destacar que los fenómenos llamados pozo
auscultatorio, pseudohipertensión e hipertensión de bata blanca
deben ser tenidos en cuenta, ya que pueden confundir el diagnós-
tico de hipertensión en el anciano.
Existen una serie de recomendaciones no farmacológicas
destinadas a reducir la HTA:
+ Reducción del peso corporal si éste excede del 10% del de-
seable.
+ Reducir el consumo de sal a menos de 5 g/dia.
+ Evitar la ingesta de alcohol.
+ Practicar ejereicio fisico de forma regular y controlada.
ENVEJECIMIENTO SATSFICTORIO

i estas medidas fracasaran, deberíamos optar por aconsejar


a nuestro paciente la utilización de medicamentos de forma pro-
longada y con la menos dosis posible.
Vista
m Riesgo: El 75% de los ancianos presenta alguna disfuncion
visual o auditiva notable. La prevalencia de problemas visuales y
ceguera aumentan con la edad. siendo la catarata senil (con una
prevalencia del 46% a la edad de 75 a 85 años, según el Estudio
Framinghan), glaucoma, degeneracion macular senil y retinopa-
tia diabéticalas principales causas de ceguera. La disminucion de
agudeza visual se asocia a un mayor riesgo de caídas y fracturas
de rodilla y cadera.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: No se ha demostrado que el cribado de los pacientes an-
cianos en busca de una disminución de la agudeza visual dismi-
nuya la morbilidad o mejore la capacidad pare realizar las ABVD
0 AIVD. Si se recomienda, no obstante, el examen de la visión
en ancianos mediante la prucba de la agudeza visual de Snellen,
por ser relativamente sencilla y poco costosa. Como mínimo hay
que interrogar a los pacientes sobre sus problemas de vision re-
gulanmente. Hay que evaluar la agudeza visual de los pacientes
sintomáticos.
Audición
mRiesgo: La pérdida auditiva aumenta con la edad. Aproxi-
madamente el 50% de los uos de 85 años tiene déficits
significativos. Conlleva con frecuencia problemas de depresió
aislamiento social y discapacidad funcional.
Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: Se recomienda el screening anual de la agudeza auditiva
mediante anamnesis y examen otológico. La audiomerría puede
ser útil, aunque generalmente se recomiendan en las personas
que presenten problemas con sus audifonos.
Función cognitiva
m Riesgo: En téminos generales, la prevalencia de demencia
se sitúa por debajo del 2% en el grupo de ancianos de edades
comprendidas entre 65 y 69 años: este valor se duplica cada 5
años y alcanza un 10-17% en el grupo de 80 a 84 años, llegando
a valores del 30% por encima de los 90 años.
2
REMABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATRÍA

En España, las tasas de prevalencia para mayores de 65 años


se sitúan entre el 5.2 y el 16.3%, llegando al 22% en varones ma-
yores de 85 años y al 30% en mujeres del mismo grupo de edad
Si tenemos en cuenta las diferentes etiologías de la demencia, la
enfermedad de Alzheimer es, con diferencia, la causa más fre-
cuente entre el 60 y el 80%.
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: El uso de un cuestionario breve de cribado del esta-
do mental como el Folstein Mini-Mental State Examination
(MMSE), realizable en 5 a 10 minutos, y con una sensibilidad
del 89% y una especificidad del 66% para la detección de de-
‘mencias, es una manera eficaz de detectar problemas cognitivos.
De hecho el MMSE ha sido recomendado por la American Ge-
riarric Sociery como instrumento de elección para la evaluación
mental sistemática en el proceso de evaluación geriátrica. Sin
embargo, debido a la falta de medidas de tratamiento eficaces
la US. Preventive Service Task Force (USPSTF) no recomienda
la evaluación rutinaria en personas asintomáticas. Sin embargo,
otros autores recomiendan su uso periódico en población de alto
riesgo (por ejemplo en los mayores de 75 años).
Examen buco-dental
mRiesgo: Con la edad existen más posibilidades de falta de
piezas, caries, periodontitis y cáncer de la cavidad oral.
m*Eficacia de las medidas de deteccion precoz y recomenda-
ciones: El examen de la cavidad bucal está recomendado para
las personas mayores con factores de riesgo como el consumo
de alcohol y tabaco. Debe recomendarse, a su vez, medidas de
higiene bucal, visita al dentista, preferiblemente una vez al
y, en su caso, el uso de dentadura postiza, ya que esta ayuda a
comer con facilidad, a hablar más claramente y a tener un aspec-
10 más atractivo, lo cual también repercutirá en sus relaciones
con los demás.

Examen de los pies


m Riesgo: Más del 70% de los ancianos tienen problemas de
movilidad atribuibles a durezas o dificultades para el arreglo de
sus uñas. Con frecuencia son debidos a llevar calzado inadecua-
do 0 incómodo en años anteriores de la vida.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: Deben hacerse recomendaciones generales al respecto,
ENVEJECIMIENTO SATISEACTORIO

especialmente en pacientes diabéticos o con insuficiencia circu-


latoria. Recomendar el uso de zapatos ligeros y cómodos, uso de
medias o calcetines cómodos que no le compriman el pie, mante-
ner las uñas limpias y bien cortas, con corte recto, lavado de los
pies con regularidad, secándolos con cuidado, vigilancia de la
aparición de grietas o heridas en los pies.
Y, por último, es aconsejable la supervisión por el médico o
podólogo.
Accidentes y caidas
m Riesgo: La causa más frecuente de traumatismo en los an-
cianos son los accidentes de tráfico, que llegan a representar el
61% de las visitas a urgencias hospitalarias.
Las caidas son la principal causa de muerte por accidente en
pacientes mayores de 70 años de edad. La frecuente limitación
en su movilidad, la pérdida de agudeza visual y auditiva, el dete-
rioro cognitivo, y la polifarmacia, son las principales causas de
sus frecuentes caídas, con el consecuente alto índice de fracturas
de caderas:
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: Hay que interrogar y aconsejar a los pacientes sobre
estos riesgos potenciales. Hay que evaluar el equilibrio y la
marcha. Se deben dar unas recomendaciones generales como
el uso del cinturón de seguridad o el casco en caso de motos
o bicicleta, y en individuos de alto riego, se señalarán medidas
más específicas como la necesidad de una adecuada iluminación
de pasillos y escaleras, asegurarse de que las alfombras están en
buen estado y firmemente adheridas al suelo, colocar en el baño
una alfombrilla de caucho antideslizante y otra en el interior de
la bañera, etc.
Cáncer de piel
mRiesgo: La incidencia de cáncer de piel de todo tipo au-
menta con la edad, fundamentalmente a partir de los 40 años. El
indice de mortalidad del melenoma maligno también aumenta
con la edad aunque este permanece relativamente bajo.
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: La exploración cutánea completa de manera sistemática
0 está universalmente justificada, pero sí está recomendada en
personas de riesgo, especialmente aquellas con antecedenté per-

a
REHABILITACION Y FISIOTERAPIA EN GERLATRÍA

sonal o familiar de cáncer de piel, compflexion pálida o aumento


de la exposición al sol. Hay que buscar lesiones pigmentadas,
de bordes irregulares, asimétricas y mayores de 6 mm. Es con-
veniente advertir a los pacientes sobre la necesidad de informar
sobre cualquier cambio sospechoso en la piel.
Ciincer de próstata
mRiesgo: Es el cáncer más frecuente en hombres mayores de
80 años. La incidencia de este tumor tiene una relación directa
con la edad, es excepcional antes de los 40 años, siendo más fre-
cuente a partir de la sexta década, presentándose el 70% de los
casos en los mayores de 80 años. Por otro lado, al ir aumentando
Jas expectativas de vida, también se prevé una mayor frecuencia
en un futuro inmediato.
Sin embargo, presenta una baja letalidad, con una probabili-
dad de supervivencia del 75% a los 10 años.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: No hay datos concluyentes que demuestren que la de-
tección precoz y el tratamiento reduzcan la morbilidad y morta-
idad. El escaso valor predictivo de las pruebas de screening y la
baja letalidad desaconsejan para algunos su búsqueda rutinaria.
La American Urologic Association y American Cancer Socie-
1y recomiendan el cribado anual mediante el tacto rectal (sensibi
dad entre el 50-75%) y el amtígeno prostático específico, PSA,
(sensibilidad del 75%, cuando es mayor de 10 ng/ml), mientras
que la USPSTF y otros grupos de expertos no recomiendan el cr
bado sistemático, especialmente en hombres con una esperanza
de vida inferior a los 10 años.
Cáncer de ovario
mRiesgo: La incidencia y mortalidad del cáncer de ovario
aumenta a partirde los 55 años, aunque la probabilidad de super-
vivencia es mayor de cinco años en el 75% de los casos.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: No se ha demostrado que ninguna herramienta de cribado
pueda reducir la morbilidad o mortalidad por este cáncer, por lo
que no se puede recomendar ni desaconsejar su cribado actual-
mente. Las pruebas a usar serían: exploración pélvica bimanual,
el marcador tumoral CA-125 y ecografía pélvica.

3
'NEJECIMIENTO SATISFACTORIO

3. Pruebas diagnósticas
Cáncer de pulmón
mRiesgo: Es la principal causa de muerte por cáncer,
siendo uno de los tumores con peor pronóstico, con una su-
pervivencia de menos del 10% de los casos a los cinco años, Su
incidencia aumenta con la edad, presentando un pico de mortali-
dad entre los 75 a 84 años. En el momento del diagnóstico sólo
un 20% de los pacientes presenta una enfermedad localizada.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: El cribado de cáncer de pulmón, mediante radiografías
de tórax o examen de esputo, es ineficaz y no está recomenda-
do, incluso para fumadores ancianos y otras personas con riesgo.
Unicamente se debe aconsejar contra el consumo de tabaco.
Cáncer de mama
mRiesgo: Es el tumor maligno más frecuente en la mujer, con
una incidencia y mortalidad que se incrementa progresivamente
desde los 65 años hasta los 85
El cáncer de mama representa el tipo de cáncer más frecuente
en la mujer, con una incidencia anual de más de 22.000 casos
en España, el 28,5% de todos los tumores femeninos. Además,
supone la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres con
6.314 fallecimientos en 2011.
Cada año disponemos de mayor información para diagnosti-
car precozmente y tratar el cáncer de mama, lo que ha permitido
que la supervivencia global a los 5 años del diagnóstico de este
tumor sea del 82,8%
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: Se ha demostrado que la detección precoz mediante una
exploración clínica y una mamografia cada 1-2 años es benefi-
ciosa en la reducción de la morbilidad y mortalidad de las mu
jeres hasta los 70 años. Los beneficios para mujeres entre 70-75
años no están claros, y no hay indicios de beneficios para las
mujeres mayores de 75 años,
La USPSTF sugiere que el cribado puede ser apropiado en
mujeres mayores de 70 años con una esperanza de vida razona-
ble.

E
REHADILITACIÓN Y FISIOTERADIA EN GEALATAÍA
Cáncer colorrectal
m Riesgo: Es la segunda causa de muerte por cáncer, con una
incidencia de 28.000 nuevos casos cada año en nuestro país. La
supervivencia de los enfermos con carcinoma colorrectal es baja,
menos del 10% a los cinco años, siendo por el contrario excelente
(> 90%) la de los pacientes asintomáticos con lesiones precoces.
El índice de mortalidad aumenta significativamente cada in-
tervalo de 5 años que transcurren a partir de los 60. Característi-
camente el cáncer colorrectal satisfuce la mayoria de los requisi-
{os exigidos en cualquier programa de detección precoz.
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: La USPSTF recomienda el cribado en los adultos mayo-
res de 50 años mediante una prueba anual de sangre fecal oculta
(reduce la mortalidad en un 36%) o una sigmodoscopia periódica
(reduce la morialidad en un 45%, dado que 2/3 de los carcino-
mas se encuentran en rectosigma). Sin embargo la USPSTF no
especifica con qué periodicidad, aunque es recomendable cada
$ años. A los adultos mayores de 50 años se les considera con
riesgo moderado. No obstante, aquellos pacientes de alto riesgo
(p. ej. con antecedentes familiares), en general, aunque también
va a depender del tipo de antecedente entre otros, deberian co-
menzar el estudio a los 35-40 años, mediante fecatest seriados
(tres muestras obtenidas tres días consecutivos) y rectosigmoi:
doscopia cada 5 años. La relación coste/beneficio en estos últ
mos está aún por establecer. Otras agencias recomiendan realizar
una sigmodoscopia cada 5 años en mayores de 65 años. No hay
suficiente información para recomendar el cese del cribado a una
determinada edad
Cáncer de útero
mRiesgo: El carcinoma de cérvix es la ncoplasia ginecológi-
ca más frecuente, y parece en un alto porcentaje relacionada con
el virus papiloma humano tipo 16. Su incidencia ha disminuido
en los últimos años debido a las campañas de screening. Ocurre
fundamentalmente en la quinta y sexta década, aunque más del
40% de las fallecidas por esta causa son mayores de 65 años. El
carcinoma endometrial es el cáncer ginecológico más frecuente
en las ancianas, con una media de edad de 62 años, siendo la
mortalidad máxima en mayores de 84 años.

EZ
ENVEJECIMIENTO SATISFACTORIO:

m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-


ciones: No hay evidencias a favor o en contra de realizar el test
de Papanicolau en mujeres mayores de 65 años. Tampoco existen
datos que demuestren que el cribado del cáncer endometrial en
mujeres asintomáticas reduzca la morbilidad y mortalidad.
Enfermedad coronaria asintomática
m Riesgo: La cardiopatia isquémica (CI) es la primera causa
de muerte. La mortalidad por Cl se incrementa de forma progre-
siva en ambos sexos desde los 50 años. El 75% de las muertes
atribuidas a C son personas mayores de 65 años
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: No hay evidencia suficiente para recomendar o no el
electrocardiograma como medida para la detección precoz de
esta enfermedad. Si se recomienda el control de los factores de
riesgo: colesterol, diabetes, sedentarismo, etc.
Colesterol elevado
mRiesgo: Un reciente estudio de nutrición y riesgo cardio-
vascular (estudio ENRICA 2012) publicado en la Revista Espa-
ñola de Cardiologia, ha revelado que aproximadamente, la mitad
de la población adulta española tiene el colesterol elevado. El
colesterol elevado o la hipercolesterolemia (colesterol sanguíneo
por encima de 200 mg/dL) se asocia fuertemente con el riesgo de
enfermedad isquémica del corazón, incluso en los jóvenes y en
poblaciones con bajo riesgo coronar
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: Las cifras que se consideran como normales en un anál
sis de sangre son:
+ Colesterol total: Por debajo de 200-220 mg/dl.
* C-LDL: Inferior a 100-120 mg/dl.
* C-HDL: Superior a 45 mg/dl en mujeres y mayor de 40 mg/
dl en varones.
Estas son las cifras normales en personas sanas. En caso de
enfermedad cardiovascular, cerebrovascular o diabetes, el coles-
terol total debería estar por debajo de 180 mg/dl, el C-LDL por
debajo de 80 mg/dl y el C-HDL por encima de 45 mg/dl en todos
los casos.
Mediante un examen de colesterol podemos diagnosticar un
trastorno lipidico. Algunas pautas recomiendan hacerse el primer
REHABILITACIÓN Y FISIOTERAPLA EN CENIATRÍA

examen de colesterol a la edad de 20 años. Toda persona debe


realizarse su primer examen de detección hacia los 35 años en
los hombres y a los 45 años en las mujeres. Los exámenes deben
ser periódicos para evitar que su valor aumente de forma descon-
trolada.
En general, las recomendaciones para disminuir el colesterol
se resumen en:
+ El colesterol se encuentra en alimentos de origen animal,
mariscos, crustáceos, erizos y visceras. También se encuen-
tra en la yema del huevo.
Es importante disminuir el consumo de grasas saturadas y
trans.
Reducir lo más posible el consumo de azúcar y derivados
Reemplazar las grasas saturadas por aceites y grasas vege-
tales, y también por pescados grasos.
Aumentar el consumo de fibra, verduras, frutas, avena y
legumbres.
Mantener su peso dentro de los límites ideales.
+ Consumir alimentos de una dieta variada, flexible.
Diabetes
= Riesgo: Entre el 10 al 15% de la población española mayor
de 65 años es diabética. En España, un estudio de 2012 encontró
que la prevalencia de diabetes por encima de los 75 años fue del
30,7% en varones y del 33,4% en mujeres, no conociéndose el
diagnóstico en el 10% de los casos. Es factor de riesgo impor-
tante para la enfermedad cardiovascular y cerebrovascular. Es la
causa principal de insuficiencia renal terminal. También es res
ponsable del 50% de las amputaciones no traumáticas, es causa
de ceguera, polineuropatía, etc.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: No existen evidencias para recomendar o no el cribado de
la diabetes mellitus en ancianos asintomáticos, dado que tampoco
existen datos que indiquen que la detección y el tratamiento de la
diabetes asintomática provoque un descenso de la morbilidad o
mortalidad, La SAMFYC sí recomienda un cribado oportunístico
y selectivo a sujetos de alto riesgo (obesos, hipertensos, historia
familiar, etc.), midiendo la glucemia basal en el plasma venoso,
Enfermedad tiroidea
mRiesgo: El hipotiroidismo es más frecuente en el anciano,
presentándose predominantemente entre los 50 y 70 años, y la
ENVEIECIMENTO SANSEACTORIO:

mayoría de pacientes con coma mixedematoso tienen más de 60


años. Alrededor de un 20% de los pacientes hipertiroideos son
ancianos.
- ficacia de las medidas de detección precoz y reco-
mendaciones: Hay pocos datos que indiquen que la identifica-
ción y tratamiento del hipotiroidismo en pacientes asintomáticos
comporte un descenso de morbilidad o mortalidad. Por tanto, el
cribado sistemático del hipotiroidismo no está justificado. Sí hay
autores que recomiendan el cribaje en pacientes ingresados en
medio hospitalario, donde el porcentaje de hipotiroidismo es ma-
yor, mediante la determinación rutinaria de la TSH.
4. Inmunizaciones y quimioproilaxis
Gripe
= Riesgo: La mayoría del exceso de muertes atribuibles a la
gripe se produce entre los ancianos. Es causa a su vez de una gran
morbilidad, que requiere a menudo hospitalización
M Eficacia de las medidas y recomendaciones: La eficacia
vacunal varía entre un 50-95% y ésta disminuye con la edad.
Aunque en los ancianos la prevención es menor, la vacunación es
muy eficaz disminuyendo la mortalidad, complicaciones e ingre-
sos hospitalarios. La USPSTF recomienda la vacunación anual
(meses de septiembre-octubre) contra la gripe en todos los adul-
tos mayores de 64 años. La amantadina es un agente anti
con actividad demostrada sólo frente al virus influenzaA, es efi-
caz como proilaxis en pacientes que no pueden tolerar la vacuna
0 no responden a ella. Puede ser administrada en situaciones de
epidemias durante las dos semanas siguientes a la vacunación en
aquellos no vacunados y que pertenecen a grupos de riesgo. Si
se administra en las primeras 48 horas de inicio de los sintomas
puede disminuir la duración de estos.
REHIBILITICION Y FISIOTERAPIA EN GERIATRÍA

puimioprefila
Agente | Acúvidad Recomenda- | Uso no
antiviral | - conra dopara | rec
| menda-
do en
Influenza A Tratamiento — Cualquier — N/D — Reacciones advers
yB edad' náuscas, vómitos. In-
formes posteriores a su
fuí) Quimioprofi- — Mayores de N/D comercialización
sobre
i 3 meses! reacciones gravesen la
piel y eventos neuropsi-
quiátricos transitorios y
esporádicos (autoflage-
lación o delirio; infor-
mados principalmente
entre adolescentes y
adultos japoneses)-
Zanami- - Influenza A Tratamiento — Personas Reacciones alérgi
vir (Re- yB con — enfer- edema facial u orofi-
Tenzato) medad respi- ríngeo.
ratoria - sub- Reacciones adversas:
yacente (por diarrea, náuseos,
ej, — asma, sitis,signosy síntomas
EPOCY masales, bronquits, 0s,
dolor de cabeza, mareos
Personas e infecciones de vido,
Quimioprofi- — con — enfer- nariz
y garganta
si medad respi-
ratoria - sub-
yacente (por
ej — asma,
EPOCY
Perami- — Infuenza A Tratamiento — 18+años — N/D Reacciones adversas:
vir (Ra- y B* diarrea. Informes poste-
pivabie) riores a su comerciali-
Quimioprofi- — ND N zación sobre reacciones
laxis graves en la piel y even-
tos neuropsiquiátricos
transitorios y esporá-
dicos (autoflagelación
o delirio; informados
principalmente entre
adolescentes y adultos
japoneses)

E
ENVEJECIMIENTO SATISEACTORIO

Abreviaturas: N/A = no aplicable, EPOC = enfermedad pulmonar obstruc-


tiva crónica.
* El oseltamivir oral está aprobado por la FDA para el tratamiento de la
influenza grave pero sin complicaciones en personas de más de 14 días, y
para la quimioprefilaxis en personas mayores de 1 año. Si blen el uso de
oseltamivir oral para el tratamiento de la influenza en niños con menos de
14 días de vida y para la quimioprofilaxis en bebés de 3 meses a 1 año no
forma parte de las indicaciones aprobadas por la FDA, es recomendado por
los CDC y la Academia Estadounidense de Pediarría. Si el niño tiene menos
de 3 meses, no se recomienda el uso de oseltamivir para la quimioproflaxis
.a menos que se considere que la situacién es critica debido a los daos i
tados que existen para este erupo elario.
+ No se recomienda el uso de Relenza en paciemtes que tienen antecedentes
de alergia a las proteinas de la leche.
* La efectividad del peramivir se basa en ensayos clinicos en los que el tipo
de virus era de la influenza A; se inseribió un nimero limitado de personas
infectadas con el virus de la influenzaB.

Infección neumocó,
mRiesgo: La enfermedad neumocócica es una causa importan-
1e de morbilidad y mortalidad en el anciano. Es una de las diez
primeras causas de muerte en los [Link]. Presenta una tasa de
Ietalidad alta, sobre un 20-30% en la población general, siendo
mayor en los ancianos, entre un 30 al 43%.
Existen dos vacunas que pueden prevenir la enfermedad neu-
mocócica:
MPCVI3 (vacuna antineumocócica conjugada)
~PPSV23 (vacuna antineumocócica polisacárida)
La vacuna PCVI3 protege contra 13 cepas de las bacterias
neumococos y la PPSV23 protege contra 23. Las dos vacunas
proporcionan protección contra enfermedades como la menin-
gitis y bacteriemia. La vacuna PCV13 también protege contra la
neumonía.
Los CDC recomiendan 2 vacunas antineumocóó
dos los adultos mayores de 65 años.
mSe debe recibir primero una dosis de la PCV13, seg
dosis de la PPSV23, idealmente entre 6 y 12 meses después.
mSi ya recibió alguna dosis de la PPSV23, la dosis de la PCV13
debe administrarse al menos un año después de la dosis más re-
ciente de la PPSV23.
mSi ya recibió una dosis de la PCV13 a una edad más temprana,
1o se recomienda que reciba otra dosis de esta misma vacuna.

3
REHABILITACION Y FISIOTERAPIA EN GERIATRÍA

La USPSTF recomienda la vacunación antineumocócica


en todos los mayores de 65 años inmunocompetentes. Está
especialmente recomendada en aquellos casos con factores de
riesgo, como vivir en residencias o instituciones cerradas, enfer-
medades crónicas cardivasculares o respiratorias, alcoholismo,
diabetes, etc.
No existen evidencias de eficacia de esta vacuna en pacien-
tes inmunodeprimidos, aunque se recomienda habitualmente en
esplenectomizados e infectados por el VIH. Se desconoce la
duración del efecto de la vacunación, aconsejándose su repe-
ion cada 5-6 años.

mOtras vacunaciones: Las vacunas del tétanos, difteria, va-


ricela y hepatitis siguen las mismas pautas de vacunación que la
población general adulta.

C. PREVENCIÓN DE SÍNDROMES GERIATRICOS


Continuando con el axioma de la geriatría preventiva, mante-
ner una expectativa de vida máxima manteniendo un alto nivel
funcional, y dentro de las posibilidades de intervención sobre
las principales causas de morbilidad y mortalidad en el anciano,
abordaremos ahora algunas de las situaciones o enfermedades
más frecuentes del paciente geriátrico, conocidos como síndro-
mes geriátricos.
Caidas
mRiesgo: Constituyen un fenómeno muy fre-
cuente en personas de edad avanzada y son una
de las principales causas de lesiones, incapacidad,
e incluso mortalidad. Aproximadamente un 30% de
las personas mayores de 65 años y un 50% de las
mayores de 80 años que viven en la comunidad se
caen al menos una vez al año.
Las caídas en personas mayores tienen graves
consecuencias; más de un 70% tienen consecuen-
cias clínicas como fracturas, heridas, esguinces,
etc. y más de la mitad presentan secuelas posterior-
mente; el 50% de las personas que sufren una frac-
tura por una caída no recuperan el nivel funcional
previo.
De ellas el 10-25% producen lesiones y el A%
suponen fractura.

ENVEJECIMIENTO SATISEACTORIO:

mEficacia de las medidas y recomendaciones: La educación


y las medidas dirigidas a modificar los factores de riesgo han
demostrado disminuir el riesgo de caídas en pacientes ambula-
torios entre un 7-12%. Entre las medidas de prevención primaria
se encuentran: campañas de educación para la salud y promoción
de hábitos saludables, medidas de seguridad del ambiente, sobre
todo en el domicilio donde se producen la mayorías de las caidas
(más del 50%), como evitar alfombras y suelos resbaladizos, ilu-
minación suficiente, etc. Y medidas para la detección temprana
de ciertas patologías. En la prevención secundaria nos centrare-
mos fundamentalmente en identificar los fuctores de riesgo de
las caidas como son:
+ Factores intrinsecos dependientes de la edad (ri
dez articular, insuficiencia de musculatura abduc-
tora, etc.), yatrógenos (psicotropos, hipotensores,
diuréticos, eic.), ambientales (escaleras, falta de
apoyos...).
+ Enfermedades — imercurrentes, - demencias, —entre
otros.
Y en un segundo lugar, hacer una evaluación del riesgo de
caídas (sobre todo del equilibrio y marcha). En la prevención
terciaria, con el in de disminuir las incapacidades fisicasy psico-
lógicas derivadas de las caidas, habría que enseñar al anciano a
levantarse, rehabilitar la estabilidad, recducar la marcha y tratar
el sindrome postcaida (miedo a padecer una nueva caida, entre
el 43 y el 73% de los casos, pérdida en la autoconfianza para
realizar las actividades de la vida diaria, y una disminución de
movilidad y capacidad funcional).
Inmovilidad
mRiesgo: Es una de las entidades geriátricas más frecuentes,
siendo origen de gran cantidad de complicaciones e incapaci-
dades. El 15.5% de la población mayor de 65 años experimenta
problemas al caminar, aumentando con la edad la prevalencia e
incidencia (el 32,7% en mayores de 85 años). La inmovilidad es
causa de tromboflebitis y embolia pulmonar, impactación fecal,
delirium, úlceras por presión, etc. Un 50% de los ancianos que
se inmovilizan de forma aguda fallecen en el plazo de 6 meses.
mEficacia de las medidas y recomendaciones: Como se co-
mentó anteriormente el ejercicio fisico posee beneficios eviden-
tes, así, por ejemplo, el Estudio Framingham demostró cómo

REHABILITACION Y FISIDTERAPIA EN GERIATRÍA

las mujeres ancianas con una vida más activa tenían una tasa de
mortalidad un 68% más baja que las más inactivas a los 10 años
de seguimiento; también ocurría en varones con una reducción
del 32% de mortalidad, lo que hace muy recomendable la reali-
zación de ejercicio en esas edades. La prevención secundaria se
basa en el diagnóstico precoz del síndrome de inmovilidad, que
se identifica mediante unos ejercicios/tareas de ficil exploración:
mantenimiento del equilibrio en semitándem o tándem, deam-
bulación de 2,5 metros y valorando la capacidad de levantarse
de una silla sin agarrarse. Hay que evitar el reposo en cama en
cuanto sea posible, sino puede evitarse hay que emplearse me-
didas para evitar sus consecuencias, prevención terciaria, como
cambios posturales, realización de ejercicios isométricos e iso-
tónicos, y en el momento que pueda moverse comenzar con una
deambulación gradual. Va a ser en esta fase muy útil el apoyo de
los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.
Delirium o síndrome confusional agudo (SCA)
mRiesgo: Es el problema psiquiátrico más frecuente y serio
entre los ancianos. Un tercio de los mayores de 65 años presen-
tan un cuadro de SCA en algún momento de su ingreso hospita-
lario. La incidencia aumenta con la edad y en aquellos pacientes
con alteración cognitiva previa y/o enfermedad somática grave.
de estos cuadros se recuperan, aunque un 20-40%
fallecen como consecuenci de la enfermedad subyacente.
mEficacia de las medidas y recomendaciones: Es necesario
primero identificar a aquellos pacientes de alto riesgo, esto es,
ancianos en postoperatorios, con historia previa de deterioro cog-
nitivo, con deprivaciones cognitivas y que estén tomando múlti-
ples medicamentos, sobre todo anticolinérgicos.
Se suprimirá toda medicación no imprescindible y si no se
disminuirá al máximo. No se cambiará nunca de manera brusca
y total la medicación psicotropa que esté tomando. Se mantendrá
un balance de líquidos y electrolitos y una nutrición adecua-
dos. La habitación del enfermo se mantendrá bien iluminada
incluso de noche, con un ambiente tranquilo, recomendindose
el contacto familiar de apoyo, el uso de objetos familiares cerca-
nos al paciente y la ayuda en la reorientación (p. ej. darles fre-
cuentes puntos de referencia: día, lugar, etc.). Y en caso de apari-
ción del SCA es necesario un diagnóstico precoz que reducirá la
morbi-mortalidad del cuadro.


ENE MRC

Osteoporosis
mRiesgo: Se ha denominado la epidemia silente del si-
elo XXI. Su importancia reside por conducir a la fractura ósea
y dentro de esta destaca, por su elevada morbilidad y mortali-
dad, la fractura de cadera. La fractura de cadera experimenta un
aumento progresivo de incidencia a partir de la quinta década,
siendo la edad el factor decisivo para su aparición (dado que la
edad es el principal determinante de la masa ósea del individuo,
con una pérdida fisiológica anual de un 0,6-0,7% de la masa ósea
total), inerementándose el riesgo de fractura un 13% de promedio
cada 5 años. Provoca una gran mortalidad: un 8-10% durante la
hospitalización y hasta el 20% al año de la fractura y una gran
morbilidad, con la aparición de dependencia y limitación funcio-
nal, suponiendo anualmente un gasto de más de 100 millones de
euros al año en España.
m Eficacia de las medidas y recomendaciones: El objetivo fi-
nal es prevenir la pérdida de masa ósca para reducir el riesgo de
fractura.
En los ancianos actuaremos fundamentalmente con medidas
de prevención secundaria dada la consecución precoz de la
masa ósea definitiva (antes de los 35 años). Pretenderemos en
esencia el diagnóstico y tratamiento precoces con el fin de dete-
ner la evolución de la enfermedad. Aplicaremos técnicas diag
nosticas de screening con la realización de medición de densi
dad mineral ósea (DMO) en poblaciones de riesgo (mujeres con
déficit estrogénico, osteopéniz radiológica o anormalidades ver-
tebrales, terapia corticoidea prolongada, o hiperparatiroidismo
primario asintomático).
Se intentará estabilizar la masa ósea existente mediante la in-
gesta adecuada, o con el uso de suplementos, calcio (1.500 mg/
día) y vitamina D (800 Udia de colecalciferol). Emplearemos
fármacos antireabsortivos, como bifosfonatos o calcitonina, es-
pecialmente en aquellos casos con osteoporosis senil de alto re-
modelado. Se realizará ejercicio de forma regular (p. ej. una hora
al día durante al menos tres días por semana es eficaz en el man-
tenimiento y moderada ganancia de masa ósez).
Y por último, se insistirá con el mayor y su familia en la im-
portancia de intentar disminuir el riesgo de caídas.
D. PREVENCIÓN DEL AISLAMIENTO SOCIAL
m Riesgo: Casi un tercio de los ancianos no institucionaliza-
dos viven solos.

REHABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATRÍA

De cllos un 30% carece de cónyuge y entre un 15-20% no


tienen hijos vivos. Aunque la mayoría de los ancianos que tienen
hijos los ven por lo menos una vez por semana, casi el 20% lo
hacen sólo una vez al año o menos. La soledad es un problema
para el 60% de las personas mayores de 74 años de edad. Los an-
cianos que viven solos son más vulnerables a la pérdida de salud
y bienestar, y esta pérdida es con frecuencia bastante rápida. Ade-
más sufren con mayor frecuencia problemas sanitarios crónicos
graves y presentan más episodios de depresión.
mEficacia de las medidas y recomendaciones: dentificar
los grupos de alto riesgo, fundamentalmente sujetos de hábitat
urbano, solteros y divorciados.
Usar indicadores objetivos de soledad (valorar número de
contactos, frecuencia, etc.), así como de su dimensión subjetiva
(nivel de autopercepción de la soledad).
También deberemos tener en cuenta una serie de factores de
riesgo negativos para el anciano:

+ Analfabetismo y falta de educación.


+ Exposición a situaciones de conflicto.
+ Falta de personas significativas de soporte.
+ Alteración del bienestar.
+ Cambio de su entorno y vida habitual
Incidentes traumiticos o acontecimientos desencadenantes
de dolor fisico o emocional
Un anciano con alguno de estos factores de riesgo negativos
podría llegar a caer en una depresión. Esta depresión no debe ser
considerada como algo natural de su edad. Un diagnóstico erró-
neo podría terminaren suicidio. En todos los paises el suicidio es
cada vez más frecuente en la edad avanzada. Entre el 30-65% de
la población mayor de 65 años presenta sintomatología depresi-
va, y de ellos, uno de cada siete enfermos se suicida, Es decir, el
15% de los ancianos con un cuadro depresivo consuma el suici-
dio. La soledad, el aislamiento social y el entorno ambiental del
anciano dificultan notablemente la peticion de ayuda o el aeceso
a tratamiento psiquiátrico
El apoyo familiar y social son dos factores muy importantes
de prevencion. Las medidas preventivas deben influir directa-
mente en la familia para que le brinden un mayor afecto a sus
ancianos y por ende mantengan una buena salud mental y mejor
calidad de vida.
ENVESECIMIENTO SATISEICTONIO

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