Factores Clave de la Longevidad Humana
Factores Clave de la Longevidad Humana
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Determinantes
de la longevidad humana
Dr. José H. Arcos Correa
Dr. J. Francisco González Martínez
Introducción
Un antiguo y preciado anhelo del ser humano ha sido conocer y enten-
der los determinantes de la longevidad. La duración de la vida ha sido
una preocupación constante desde hace miles de años, como se puede
observar en diversos mitos de la antigüedad. Sin embargo, el conoci-
miento de los factores que propician la prolongación de la existencia es
escaso y lo poco que se conoce en la actualidad lo hemos aprendido en
años recientes. En este capítulo se exponen los factores ambientales, ge-
néticos y médicos que de alguna forma explican el fenómeno innegable
del periodo vital, cada vez más largo, de los seres humanos (cuadro 1-1).
El concepto de longevidad
La forma más común de abordar el concepto de longevidad surge cuan-
do se formula la pregunta ¿cuánto tiempo puede vivir un humano? Esta
interrogante puede dar lugar a diversas respuestas, pero si deseamos
1
2 Geriatría
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Cuadro 1-1 Comparación de la esperanza de vida en diversas épocas
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años, no hay documentación convincente que pueda demostrarlo, pues
el registro de nacimiento es un concepto relativamente nuevo, que se
lleva de manera oficial y sistematizada desde hace poco más de un siglo
en la mayoría de los países del mundo, con el certificado o acta de naci-
miento. Hasta el momento, la poseedora del récord mundial de longe-
vidad es la francesa Jeanne Calment, quien vivió 122 años con 164 días.
El registro de los poseedores de estas marcas por sí mismo nos permite
verificar que con frecuencia aquéllas se superan, y nos dan elementos
para predecir que en el futuro habrá seres humanos que vivirán más allá
de esta edad. Actualmente están en proceso muchos estudios acerca de
las características epidemiológicas y sociales de los centenarios.
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to número de mitosis y que la involución fisiológica que ocurre con el
paso del tiempo se debe a la limitada capacidad de proliferación celular.
Teoría de los telómeros y telomerasa. Los telómeros son secuencias
repetidas de ADN y proteínas asociadas presentes en los extremos de
los cromosomas y que se acortan cada vez que una célula se divide, de
manera que este acortamiento cuenta el número de mitosis que ha ex-
perimentado una población celular. Los telómeros protegen a los cro-
mosomas y apoyan la transcripción exacta del ADN nuclear, y cuando
son demasiado cortos para que tenga lugar una nueva división celular
se observa el fin de la capacidad mitótica. Por el contrario, las células
inmortales (que se pueden mantener in vitro) se protegen contra el acor-
tamiento de los telómeros gracias a la actividad de la telomerasa que
sustituye la actividad de las secuencias teloméricas perdidas.
Teoría de la programación genética del envejecimiento. Por el papel cla-
ve del genoma nuclear es lógico suponer que las alteraciones que ocu-
rren en las células que envejecen podrían derivar de una inestabilidad
de la información genética que reside en el ADN, pues una mutación
de este ADN debe alterar la fidelidad de la síntesis de proteínas con la
consiguiente pérdida funcional.
Teoría del error-catástrofe. El envejecimiento podría ser resultado de
errores en los mecanismos de transcripción del ARN que llevaría a la sín-
tesis de proteínas anormales que finalmente terminarían con la vida del
individuo.
Teoría de la membrana. Es muy probable que al envejecer se desor-
ganicen las membranas plasmática y de los organelos subcelulares. Las
membranas son esenciales para controlar el medio intracelular gracias
a su permeabilidad específica y a la presencia de mecanismos de trans-
porte selectivo, y estas propiedades pueden alterarse debido a la peroxi-
dación de sus ácidos grasos no saturados por los radicales libres de oxí-
geno. Se ha observado que las membranas de neuronas viejas muestran
importantes cambios, como un descenso de su excitabilidad eléctrica y
un aumento de la duración de su potencial de acción, lo que sugiere un
predominio de los canales del calcio sobre los del sodio.
Teoría de los radicales libres y el estrés oxidativo. Los radicales libres son
fragmentos moleculares muy reactivos que pueden dar lugar a reaccio-
nes desorganizadoras no programadas y no sólo podrían causar el enve-
jecimiento, sino también otros procesos degenerativos como el cáncer,
la ateroesclerosis, la amiloidosis y la inmunodeficiencia. Estas reacciones
nocivas de los radicales libres que tienen lugar continuamente en las cé-
lulas y en los tejidos podrían causar procesos funcionales mortales. Por
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otro lado, la acción del oxígeno que asocia los efectos nocivos de este gas
con un aumento en la concentración intracelular de radicales libres, igual
que sucede en las células irradiadas, propone al oxígeno como causa del
envejecimiento debido a que las defensas antioxidantes del organismo
no contrarrestan bien este ataque oxidativo, y las oxidaciones incontrola-
das que derivan de una pequeña insuficiencia del sistema de defensa an-
tioxidante podrían ser un factor crucial en el proceso de envejecimiento
y en la duración de la vida.
Teoría de la muerte celular apoptósica. La apoptosis o muerte celular
programada ha sido relacionada con la senescencia in vitro de células
y cultivos que incluyen fibroblastos, linfocitos T, células epiteliales y en-
doteliales, neuronas y músculo. La apoptosis es un mecanismo esencial
para evitar la acumulación de un exceso de células en las poblaciones
celulares que proliferan a menudo. Este mecanismo se puede alterar con
el envejecimiento. Por otra parte, si en los organismos viejos se observa
un aumento del número de células apoptóticas en los tejidos que pre-
servan la mitosis, esto puede ser benéfico, pues al envejecer se acumula
un mayor número de células con lesiones genéticas que conviene eli-
minar para prevenir las neoplasias. Es decir, si la producción de nuevas
células a través de la mitosis normal equilibra la pérdida de células por
apoptosis, ésta tendrá un efecto positivo pues se eliminarán células le-
sionadas que pueden dar origen a tumores, y el tejido continuará fun-
cionando normalmente; en cambio, si la apoptosis se desequilibra con
la edad, un aumento de la actividad apoptótica no compensado por la
mitosis, con el consiguiente descenso de la población celular, tendrá un
efecto negativo sobre el rendimiento funcional.
Teoría mitocondrial del envejecimiento celular. El envejecimiento está
ligado a un proceso de desorganización progresiva de las mitocondrias
con formación del pigmento lipofuscina que se deriva en gran parte de
membranas mitocondriales oxidadas que sólo alcanzan niveles impor-
tantes en las células terminalmente diferenciadas, y puesto que las mito-
condrias contienen un sistema genético casi independiente, el genoma
mitocondrial puede tener un papel fundamental en el envejecimiento
celular. Este genoma regula la síntesis de varias proteínas hidrofóbicas
de la membrana interna que son componentes esenciales de los cito-
cromos, citocromo oxidasa y ATPasa, y por tanto, si este genoma mito-
condrial sufre con el tiempo mutaciones u otro tipo de cambios ligados
al estrés oxidativo, se perderá progresivamente la capacidad de regene-
rar la población mitocondrial, con la subsecuente pérdida de rendimien-
to y de resistencia al estrés que tiene lugar al envejecer.
6 Geriatría
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Es importante destacar que ninguna de estas teorías da una explica-
ción satisfactoria de las causas celulares y moleculares del envejecimien-
to en todos los órganos y sistemas del cuerpo humano. Es probable que
varias teorías expliquen de forma integradora el deterioro celular y que
otros mecanismos aún no identificados podrían tener más importancia
en la explicación de los procesos de envejecimiento que los hasta ahora
conocidos.
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del cromosoma 4 con la longevidad excepcional. La identificación de
los marcadores biológicos y los genes que conducen a la longevidad
excepcional pueden proveer indicios hacia los mecanismos que prote-
gen al huésped contra enfermedades comunes, procesos biológicos de
envejecimiento o ambos. Los genes de la longevidad han sido demos-
trados en otras especies, pero su relevancia en los seres humanos es al-
tamente controvertida; hasta el momento no se puede decir que exista
un gen de la longevidad, sin embargo, el fenotipo relacionado con la
longevidad excepcional seguramente debe involucrar diversos proce-
sos biológicos y proteger de un número de enfermedades relacionadas
con la edad, y estos procesos probablemente difieran de aquellos que se
sugieren en otras especies. Se han encontrado en el ser humano familias
con longevidad excepcional en las que se han identificado partículas
de tamaño mucho más grande de HDL y LDL que son en gran medi-
da independientes de los niveles absolutos de lipoproteínas y apolipo-
proteínas. Estos fenotipos en particular están asociados con una menor
prevalencia de hipertensión y enfermedad cardiovascular, así como el
síndrome metabólico en sus hijos, comparados con el grupo control. En-
tre los factores ambientales, como el no tabaquismo, no se ha podido
asociar con la longevidad extrema, esto no debe ser una evidencia de
que el tabaquismo es inofensivo, pues en realidad el aspecto sobre el
que más influye es la esperanza de vida y no el lapso máximo de vida.
Los demógrafos y los epidemiólogos están de acuerdo en que la espe-
ranza de vida ha aumentado significativamente (al menos en los países
industrializados), por lo que debemos preguntarnos si esta esperanza de
vida seguirá aumentando de manera indefinida. Con base en las obser-
vaciones de las sociedades actuales y del cada vez más aceptado térmi-
no de longevidad extrema (más allá de los 100 años), podemos contes-
tar afirmativamente.
A pesar de que no se conoce con exactitud el papel de los genes
sobre la longevidad, hipotéticamente pueden clasificarse según su in-
tervención, señalada en el cuadro 1-2.
Sabemos que anormalidades genéticas como las trisomías y enfer-
medades como la progeria disminuyen de manera muy importante el
lapso de vida, y por otra parte, se han encontrado familias con indivi-
duos de longevidad excepcional que parecen tener diferencias gené-
ticas, más que ambientales, que les permiten tener lapsos de vida más
prolongados.
La esperanza de vida está claramente afectada por los factores am-
bientales y de salud pública. Hasta 1950 la mayor parte del incremento
8 Geriatría
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Cuadro 1-2 Clasificación hipotética de los genes de la longevidad
1. Genes que causan envejecimiento
2. Genes que aumentan el riesgo de una enfermedad específica en la juventud pero que
no parecen estar relacionados con el envejecimiento (p. ej., la fibrosis quística)
3. Genes que alteran la longevidad porque aumentan el riesgo de enfermedades especí-
ficas en la juventud, cuyas características son parecidas a algunas de las consecuencias
de la edad (p. ej., gen de la enfermedad de Werner, Cockayne, ataxia, telangiectasia)
4. Genes que influyen o causan enfermedades relacionadas con la edad (p. ej., enferme-
dad de Alzheimer y apolipoproteína E, ε-4)
5. Genes de prevención del envejecimiento:
a) Genes de baja aptitud que prolongan el tiempo de vida máximo, probablemente al
enlentecer el envejecimiento (p. ej., mutaciones en los genes daf de los invertebrados)
b) Polimorfismos que influyen en la velocidad del envejecimiento
c) Genes que influyen en las diferencias del tiempo de vida entre las especies (p. ej.,
genes facilitadores de la longevidad)
Modificado de Millar RE. A position paper on longevity genes. Documento url: [Link]
[Link]/cgi/content/full/sagake, 2001.
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a si las exposiciones intrauterinas y perinatales influyen en la mortalidad
tardía y, por lo tanto, en el lapso de vida. En particular la nutrición y las
infecciones que parecen ser determinantes en la mortalidad posterior.
Algunos estudios indican que las tasas de bajo peso in utero y durante la
infancia están asociadas con resultados adversos de salud en las etapas
de la vida adulta, y se ha reportado una fuerte relación entre el bajo peso
en la infancia con un aumento de la mortalidad por enfermedad cardio-
vascular en el adulto.
Una significativa proporción del aumento de la esperanza de vida
puede ser atribuida al progreso médico, como es el caso del tratamiento
de la tuberculosis, cuando se introdujeron los antibióticos después de la
Segunda Guerra Mundial. Parece ser que los tratamientos médicos, por
lo menos en los años recientes, han reducido las tasas de mortalidad en
los ancianos, y que tal efecto continuará. Un ejemplo es la demostra-
ción de que el tratamiento fibrinolítico reduce de manera importante
la mortalidad en pacientes con infarto agudo del miocardio. Más aún,
el desarrollo de la medicina geriátrica, pero sobre todo en la prevención
y el tratamiento de enfermedades en los individuos de edad avanzada
probablemente reducirá la muerte prematura en estos individuos y, por
lo tanto, entre más intensivo sea el tratamiento médico, muy probable-
mente dé como resultado un aumento del lapso de vida.
El concepto de sobrevida selectiva fue aplicado por demógrafos en la
década de los años 1970, especialmente en la población de raza negra, que
llega a vivir más de 75 años y se especulaba que sus integrantes tendían
a morir antes porque la mayoría de ellos tenía desventajas económicas y
bajo acceso a los servicios de salud, por lo que aquellos que sobrevivieron
representaron un grupo vigoroso poco común de sujetos capaces de so-
brepasar los obstáculos que vencieron a otros. Posteriormente este vigor
les dio ventajas de sobrevivencia. Esta hipótesis de sobrevivencia también
puede clarificar otros hallazgos que demuestran una inusual buena salud
cognitiva y física en los sujetos más viejos. Parece que los hombres que
sobreviven más allá de los 90 años tienen menos probabilidad de desa-
rrollar enfermedad de Alzheimer con cada año más de vida. Aquellos que
desarrollan este tipo de demencia generalmente mueren cerca de los 80
años, lo que de alguna manera selecciona a los que superan los 90.
Los estudios en gemelos y de adopción han demostrado fuertes com-
ponentes genéticos en la muerte prematura, sobre todo en relación con
muertes por infección y por enfermedad cardiovascular. En contraste, la
muerte por cáncer parece estar más influida por factores ambientales
que por factores genéticos.
10 Geriatría
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Diferencias en la longevidad
en relación con el género
Es indiscutible el hecho de que las mujeres viven más que los varones. La
impresionante diferencia que existe entre la sobrevida de estos últimos y
aquéllas explica las características demográficas de los ancianos. Más de
la mitad de las mujeres de 65 años son viudas, hay tres veces más viudas
que viudos, y a los 85 años hay de 35 a 38 hombres por cada 100 mujeres.
Esta brecha de género se hace cada vez más marcada entre más avan-
zada es la edad, por eso las centenarias superan 9 a 1 a sus contrapartes
masculinas. Estos números se reportan en todo el mundo, donde las es-
tadísticas de salud son confiables. Aún no existe una explicación a esta
enorme diferencia, incluso buscándola desde el momento de la concep-
ción. Por razones que no son del todo conocidas, los espermatozoides
con cromosoma Y son más rápidos y eficientes en fecundar óvulos que
los espermatozoides con cromosoma X, lo que da como resultado 115
productos masculinos concebidos por cada 100 femeninos, pero por al-
guna razón no del todo entendida los productos masculinos son más
frecuentemente abortados de manera espontánea que los femeninos,
y al nacimiento hay 104 mujeres por cada 100 hombres. El exceso de
muertes masculinas continúa de manera muy clara en la infancia, pero
esta diferencia se detiene en la adolescencia, cuando la mortalidad em-
pieza a aumentar como resultado de los accidentes, homicidios y otras
causas violentas que triplican el índice de decesos en los varones entre
los 15 y 24 años. Esta brecha de género sigue aumentando con cada
década de la vida. Durante los años reproductivos las mujeres tienen
mucho menos probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares.
En la actualidad se sabe que estas diferencias no pueden ser explicadas
por los efectos de los estrógenos sobre el perfil de lípidos sanguíneos, y
tampoco se ha podido demostrar que los niveles de testosterona influ-
yan sobre los niveles de colesterol.
Antes de 1960 el tabaquismo y el alcoholismo eran mucho más pre-
valentes en los hombres que en las mujeres; sin embargo, esta diferencia
ha ido cambiando de manera radical hasta casi igualarse en la actuali-
dad, lo que quizá disminuya un poco la diferencia de la mortalidad entre
ambos sexos.
Por otro lado, las mujeres están más habituadas a visitar al médico
y participar en programas preventivos de salud que sus contrapartes
masculinas. Los varones, aunque también acudan a consulta, tienden a
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minimizar sus síntomas, menospreciar los consejos médicos y adherirse
menos a los tratamientos. Es difícil saber por qué los hombres son tan
malos pacientes, aunque podría explicarse por los horarios de trabajo
más restringidos, mayores responsabilidades y diferentes intereses, pero
la mentalidad machista parece ser la causa principal.
La esperanza de vida de las mujeres suele superar a la de los varones
en un porcentaje del 5 al 10%; esta diferencia expresada en forma de
años tiende a incrementarse a lo largo del tiempo.
El efecto abuela. La longevidad humana tiene también una enorme
importancia en términos evolutivos. Avances recientes en las teorías
evolutivas de la longevidad humana sugieren que en lugar de ayuda
para los miembros viejos de la población, es la ayuda brindada por las
abuelas posmenopáusicas lo que ha permitido la reestructura etaria de
las sociedades humanas.
Una de las respuestas al aumento de esperanza de vida se sustenta en
la contribución de las abuelas al cuidado infantil, lo que ha reducido la
mortalidad. Al igual que otros primates, los humanos son incapaces de
alimentarse por sí mismos hasta edades considerables; esto les da a las
mujeres cuya fertilidad ya terminó (de tal manera que ya no tienen re-
cién nacidos propios), la oportunidad de influir en el éxito reproductivo
de sus hijas y en la sobrevivencia de su nietos mediante la asistencia en
la provisión de alimentos. Esta selección probablemente guarde relación
con la longevidad femenina.
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En décadas recientes, casi todos los países desarrollados han tenido
progreso en cuanto a la reducción de la mortalidad, sobre todo entre los
sujetos viejos, lo que ha permitido en parte el importante aumento en la
cantidad de individuos de edad avanzada, convirtiéndose cada vez más
en un grupo de gran influencia en las sociedades modernas, que tienen
que encontrar los modelos necesarios para proveer a estos individuos
de satisfactores como vivienda, alimentación y salud. Muy al contrario
de las percepciones erróneas, la atención social de los sujetos viejos re-
sulta ser más económica cuando se promueven acciones para preservar
la salud. El concepto es que la vida de los individuos resulte más larga
pero también más sana, con mayor calidad de vida.
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médicas para realizarlo, pues el riesgo que conlleva no hacer ejercicio
es mayor que el riesgo de no hacerlo. Hoy se sabe que el ejercicio
físico regular no sólo mejora lo síntomas clínicos en pacientes enfer-
mos, sino que también frena el avance la ateroesclerosis. Al menos en
parte, esto explica la mejoría que ejerce sobre la función endotelial.
b) Dieta. Hasta el momento la única evidencia experimental en mode-
los animales para prolongar significativamente la vida es la restricción
calórica que se refiere a una dieta con 30 o 40% menos calorías de lo
aceptado como normal, pero que contiene todos los micronutrientes
necesarios para cubrir las necesidades vitales y mantener la salud. En
todos los estudios realizados que incluyen ratones, peces, gusanos o
moscas, entre otros, se ha conseguido aumentar la longevidad entre
un 40 y 50% del promedio proporcionando a los animales dietas en-
riquecidas con vitaminas y minerales, con una restricción calórica de
un tercio de los controles. Se piensa que este tipo de dietas retrasa
el proceso de envejecimiento en los animales de laboratorio al au-
mentar consecuentemente el tiempo de vida, pero además reduce
la incidencia de las enfermedades relacionadas con la edad. Los efec-
tos de la restricción calórica fueron descritos hace más de 70 años,
desde entonces se han realizado muchas investigaciones sobre esta
intervención experimental. Ha sido difícil relacionar los hallazgos de
estos estudios con los posibles efectos que tienen en los humanos,
sin embargo, hay estudios en proceso que incluyen primates y hu-
manos voluntarios sanos, si bien tienen el inconveniente de la larga
duración planeada. Richard H. Weindruch realiza estudios en monos
Rhesus que, comparados con el grupo control, tienen niveles más ba-
jos de insulina con un mejor control de la glucosa, así como niveles
más bajos de triglicéridos que los hace poco susceptibles a desarro-
llar ateroesclerosis, lo que probablemente les permite vivir más.
La llamada dieta mediterránea se asocia con una disminución
del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Se piensa que
esto se debe a su alto contenido de alimentos antioxidantes, grasas
poliinsaturadas (primordialmente aceite de oliva), pastas y pan de
granos enteros, abundantes vegetales y carne de pescado, así como
cantidades moderadas de alcohol, en especial vino, en el que se han
detectado sustancias llamadas polifenoles (como el resveratrol), a los
que se les han atribuido efectos enzimáticos y metabólicos benéficos
para promover la longevidad.
c) Suspensión de los hábitos de riesgo y control de factores de riesgo cardio-
vascular. Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera
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causa de mortalidad en casi todo el mundo. De acuerdo con la Orga-
nización Mundial de la Salud (OMS), la patología cardiovascular segui-
rá siendo la primera causa de muerte en los países industrializados,
con una incidencia creciente en los países en vías de desarrollo, por lo
que el control de los factores de riesgo cardiovascular tendrá que ser
una de las pautas más importantes para evitar la muerte y prolongar
la vida en los sujetos de edad avanzada. Algunos de los factores de
riesgo no son modificables, por ejemplo la edad, el sexo y la predis-
posición genética, pero muchos de ellos sí pueden ser modificados y
tienen una alta prevalencia en la población, como son la hipertensión
arterial, la dislipidemia y la diabetes. Otros están relacionados con el
estilo de vida, como son el sedentarismo, el tabaquismo y una dieta
inapropiada.
Los pacientes con enfermedad cardiovascular presente (enfer-
medad coronaria, insuficiencia arterial periférica, isquemia cerebral
transitoria o secuelas de enfermedad vascular cerebral) deben tener
una detección y control más estricto de estos factores de riesgo; este
control se denomina prevención secundaria.
d) Tabaquismo. En los últimos 50 años, múltiples estudios han demostra-
do en forma inequívoca e irrefutable los efectos nocivos del tabaquis-
mo relacionados proporcionalmente con la cantidad de cigarrillos
consumidos. Además de aumentar el riesgo de enfermedad corona-
ria, el uso de cigarrillos se relaciona con la muerte súbita, aneurismas
aórticos, insuficiencia arterial periférica e isquemia cerebral transito-
ria. Es importante destacar también que en los últimos años se ha
descartado que el tabaquismo pasivo sea capaz por sí solo de au-
mentar el riesgo de enfermedad coronaria y de otras enfermedades
relacionadas con el tabaco.
El tabaco tiene un efecto tóxico sobre las células endoteliales, por
lo que estimula la ateroesclerosis, aumenta la formación y el desarro-
llo de trombos al incrementar la adhesividad plaquetaria, favorece la
vasoconstricción, y aumenta en forma aguda la actividad simpática,
que puede desencadenar el desarrollo de arritmias. Se ha relaciona-
do con el desarrollo de múltiples neoplasias, destacando primordial-
mente las que aparecen en el aparato respiratorio y la vejiga. Es indis-
pensable abandonar el hábito de fumar, pues esto constituye por sí
solo la medida más importante de prevención en las enfermedades
cardiovasculares.
e) Sobrepeso y obesidad. La dieta guarda estrecha relación con el proce-
so de ateroesclerosis a través de su influencia sobre otros factores de
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riesgo como son la obesidad, la diabetes y la hipertensión arterial. El
aumento del consumo de colesterol en la dieta se asocia con una ele-
vación de sus concentraciones en plasma. La influencia mayor del co-
lesterol dietético se observa con un consumo entre 0 y 300 mg diarios,
cifra máxima recomendada en la actualidad. Los ácidos grasos satura-
dos, abundantes en la grasa animal (excepto la del pescado), son los
principales causantes del aumento del colesterol total y LDL.
El exceso de peso se ha convertido en un problema de salud en
prácticamente todo el mundo. Un índice de masa corporal mayor de
30 se considera como obesidad aunque el riesgo coronario empieza
a aumentar cuando este índice supera 25. El perímetro abdominal
(menos de 94 cm para hombres y menos de 88 cm para mujeres)
también se ha relacionado con diferentes niveles de riesgo, pero no
todos los tipos de obesidad son igualmente perjudiciales, pues se
sabe que la obesidad central típica de los varones, donde la grasa se
deposita fundamentalmente en el abdomen y el tórax, se asocia con
un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular, pero además se ha
relacionado con la resistencia a la insulina, la intolerancia a la glucosa
y la diabetes mellitus tipo 2, la dislipidemia y la hipertensión arterial.
f ) Sedentarismo. Estudios epidemiológicos han demostrado que la inac-
tividad física promueve un aumento de riesgo de muerte por todas
las causas, especialmente por enfermedad cardiovascular, diabetes
y cáncer. El sedentarismo también guarda estrecha relación con una
gran cantidad de discapacidades físicas que finalmente propician
enfermedades.
g) Dislipidemias. Las alteraciones en el metabolismo de los lípidos están
claramente relacionadas con el desarrollo de ateroesclerosis, riesgo
de enfermedad cardiovascular y muerte prematura. Es bien conocido
el proceso por el que el colesterol LDL participa en la formación de
placas de ateroma, lo mismo ocurre con los triglicéridos que han
demostrado ser un factor de riesgo independiente y que parecen
contribuir más al riesgo cardiovascular de las mujeres. Ahora se sabe
que la reducción de los niveles de colesterol en la sangre con el tra-
tamiento farmacológico se asocia a un menor desarrollo de enferme-
dades cardiovasculares. Existen múltiples sustancias hipolipemiantes
que se utilizan en la práctica clínica diaria solas o en combinación, y
en pacientes con cifras normales este efecto puede asociarse a un
retraso en la progresión de la ateroesclerosis, con una consecuente
reducción de las enfermedades cardiovasculares e incluso la muerte.
El efecto de algunos de estos medicamentos parece no sólo estar en
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Cuadro 1-3 Pruebas de tamiz recomendadas para el paciente adulto
Estudio de tamiz Enfermedad que detecta
Colposcopia con Papanicolaou Cáncer cervicouterino
Mastografía y autoexamen mamario Cáncer mamario
Densitometría mineral ósea Osteoporosis
Medición de perfil de lípidos Enfermedad cardiovascular
Proteína C reactiva
Glucosa sérica Diabetes mellitus
Sangre oculta en heces y colonoscopia Cáncer de colon
Pruebas de función tiroidea Disfunción tiroidea
Estudio de fondo de ojo y presión intraocular Degeneración macular y glaucoma
Valoración odontológica Salud bucal
Medición de la presión arterial Hipertensión arterial esencial
Antígeno prostático específico Cáncer de próstata
y valoración urológica
Peso y talla (índice de masa corporal) Obesidad
Radiografía de tórax y citología del esputo Cáncer pulmonar
Conclusiones
El conocimiento de los determinantes de la longevidad humana es aún
escaso y hay un número de factores asociados con la mortalidad que
pueden ser identificados entre la población. A nivel particular estas aso-
Determinantes de la longevidad humana 17
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ciaciones son muy débiles como para poder predecir el tiempo de vida
de una persona. Por otro lado, las intervenciones médicas en la actua-
lidad pueden modificar en forma individual la probabilidad de vida de
una persona. Las perspectivas para entender más los determinantes de
la longevidad humana pueden ser muy buenas. El progreso rápido de la
genética puede añadir un considerable entendimiento a nuestra sobre-
vida y los procesos de envejecimiento en especies como las levaduras,
gusanos, insectos y ratas pueden ser similares a los que ocurren en los
humanos. Los avances en la gerontología experimental van a ser deci-
sivos. Los estudios demográficos y epidemiológicos en las poblaciones
humanas también van a desempeñar un papel importante mientras se
acumulan datos más confiables y extensos para ser analizados. Los es-
tudios de los centenarios cada vez son más amplios y acumulan más
individuos, ofreciendo información de las características de los sujetos
en el extremo más avanzado de la vida.
El descubrimiento de que muchas personas mayores de 95 años go-
zan de muy buena salud y están en muy buena forma, puede reformular
la planeación de los sistemas de salud para mejorar la satisfacción de las
necesidades de los viejos.
Finalmente, podemos concluir que:
1. Cabe esperar que la esperanza de vida no supere los 90 años en el
siglo XXI, salvo que se produzcan inesperados avances científicos.
2. No existe ningún método clínico que permita conocer la verdadera
edad biológica de un individuo.
3. No hay ninguna sustancia que haya demostrado reducir, interrumpir
o revertir el envejecimiento.
4. El efecto de las dietas hipocalóricas aún no está bien establecido, y su
eficacia para aumentar la longevidad humana es debatible.
5. La medicina geriátrica actualmente no combate en forma activa el
envejecimiento sino sólo sus efectos.
6. Los estilos de vida saludables ayudan a conseguir mayores expectati-
vas de vida al posponer o evitar las enfermedades relacionadas con la
edad.
7. Jóvenes sanos generarán viejos sanos.
8. La posibilidad de una hipotética inmortalidad todavía está fuera de
contexto científico.
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10. Schächter F. Causes, effects, and constraints in the genetics of human longe-
vity. Am J H Genet, 1998;62:1008-1014.
11. Trichopoulou A, Costacou T, Bamia C et al. Adherence to a mediterranean diet
and survival in a greek population. N Engl J Med, 2003;348(26):2599-608.
12. Walther C, Gielen S, Hambrecht R. The effect of exercise training on endo-
thelial function in cardiovascular disease in humans. Exerc Sport Sci Rev,
2004;32(4):129-134.
CAPÍTULO
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
2
Demografía
del envejecimiento
Dr. Lorenzo García
Dr. J. Francisco González Martínez
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
interesantes, tienen un sentido práctico que ha permanecido inexplora-
do por muchos años.3
Demografía
“La población mexicana aumentó de 13.6 millones de habitantes en
1900 a 91.2 millones en 1995, y es de casi 100 millones en el año 2000
(105 millones en el año 2005). Este incremento significa que el monto
poblacional se multiplicó por siete en el siglo XX, lo que en combinación
con las transformaciones socioeconómicas ocurridas en el mismo pe-
riodo, definió dos contextos nacionales muy distintos entre principios y
finales del siglo pasado”.2, 3
El crecimiento demográfico ha resultado principalmente de los
comportamientos de la mortalidad y la natalidad. La mortalidad ge-
neral ha registrado una disminución continua desde 1930, al pa-
sar de cerca de 27 defunciones por cada mil habitantes a menos
de 5 en 1995. Por otro lado, la natalidad se mantuvo alta hasta 1970,
cuando empezó a descender con rapidez, debido en parte a la apari-
ción y difusión de nuevos métodos anticonceptivos, cuya demanda
actual, aún considerada como insatisfecha, se pretende disminui-
rá del 12.1 al 6.4% en 2006. Por otro lado, el desarrollo de las ciencias
de la salud y mejor calidad de vida de los seres humanos han abatido
las tasas de mortalidad, por lo que cada vez nos acercamos más a una
sociedad de viejos (figura 2-1).2, 3
Este texto del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informá-
tica (INEGI) explica sucintamente cómo han evolucionado las curvas
demográficas en nuestro país. Las causas son muchas, variadas y, en su
mayoría, corresponden a la realidad de un país que en su camino al de-
sarrollo mejora su calidad de vida: mayor control natal, mejores servicios
médicos, más higiene, etcétera. Todo ello ha elevado la esperanza de
vida de los mexicanos de manera sustancial.2
En 1980, los mexicanos podíamos aspirar a vivir, en promedio, 56.2
años; tan sólo 15 años más tarde, en 1995, la esperanza de vida aumentó
a 73, en el 2000 a 74 y, según proyecciones demográficas del Consejo
Nacional de Población (Conapo), en el próximo medio siglo aumentará
en siete años aproximadamente. Así, con cada vez menos nacimientos
y población más longeva, tenemos una dinámica de población que va
cambiando. Si siempre nos jactamos de ser un país de jóvenes, poco a
poco tenemos que prepararnos para ser un país con cada vez más viejos,
tal como lo han hecho en otras naciones.2
Demografía del envejecimiento 21
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
El auge de la seguridad social en México tuvo su mayor impulso en
los años 40; sin embargo, hasta la fecha su cobertura aún es escasa, sobre
todo con una protección selectiva al medio urbano con probablemente
poco interés en el medio rural y los no asalariados. A lo anterior podemos
agregar que muchos recursos de protección social se destinan a grupos
de personas sindicalizadas, quienes pueden ejercer suficiente presión
política, lo que marca otra desigualdad para aquellos no sindicalizados.5
Tal vez entre los grupos social y económicamente más desprotegidos
se encuentran los adultos mayores, que por lo general se encuentran al
margen de una sociedad en continuo cambio al que muchas veces no
se adaptan o no dejamos que se adapten, pierden movilidad, entusias-
mo y oportunidades ante un entorno que no los valora adecuadamente
y en el que aún podrían tener éxitos laborales si se les ubicara de manera
adecuada.5
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
lización imponen restricciones al crecimiento económico y la creación
de empleos.5
Este ambiente de contraposiciones e incógnitas no existe sobre la
transición demográfica, en la cual se puede decir que todos los que par-
ticipan en el análisis bioestadístico concluyen que las cifras poblaciona-
les no son sujetos de controversia. Esta uniformidad se da simplemente
porque desde el gobierno, los planes de desarrollo y las actitudes fa-
miliares y personales, se procura que los niveles de fecundidad y mor-
talidad continúen en descenso, con el deseo no sólo de alargar la vida,
mejorar la salud y ampliar las oportunidades de bienestar material, sino
también y por demás importante, evitar presiones demográficas mayo-
res sobre los sistemas socioeconómicos y ecológicos en busca de lo que
ahora se describe como desarrollo sostenible. Así, debe aceptarse que,
al igual que el resto del mundo, el panorama poblacional de México será
el de un envejecimiento inevitable. Por tanto, es también ineludible que
se tenga en cuenta este proceso como un reto social del siglo XXI, con la
ventaja para la planeación, que en este caso podemos anticipar, con un
enorme grado de confianza, sus tiempos y magnitudes.5
En términos meramente de una descripción demográfica, la perspec-
tiva de menor participación de la población de niños y adolescentes da la
oportunidad de dedicar recursos y atención para lograr mayor calidad en
la preparación, escolaridad y salud de las generaciones futuras. A su vez,
el crecimiento de las poblaciones jóvenes y adultas brinda el potencial de
la fuerza laboral capaz de dar sostén y apoyo, aunque al mismo tiempo
trae el reto de crear ocupación productiva y significativa para este gru-
po poblacional. Finalmente, la parte envejecida de la población es una
consecuencia realmente no buscada de la transición demográfica y que
implica costos no previstos ante las necesidades y atención que requiere
esta población, debido a su dependencia relacionada con la edad.
Algunos de los problemas más relevantes que impone el envejeci-
miento en México se refieren a:
a) La insuficiencia financiera de la seguridad social, de las pensiones y
los sistemas de retiro.
b) El desplazamiento hacia edades mayores en la composición de la
fuerza de trabajo y su repercusión en los mercados laborales ante
la globalización económica, la transformación y tecnificación de los
métodos de trabajo y los cambios en los modelos de desarrollo.
c) La fragilidad en las condiciones de salud de la población en edades
avanzadas, así como la mayor incidencia y prevalencia de enfermeda-
Demografía del envejecimiento 25
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
des crónicas e incapacidades, imponen la necesidad de modificar los
sistemas de salud.
d) El cambio en las relaciones familiares y las condiciones de domicilio,
producto de la transformación de las estructuras familiares y de los
hogares conformados cada vez más por adultos mayores y cada vez
menos por jóvenes.
e) La feminización del envejecimiento no sólo debida a la mayor sobre-
vivencia de las mujeres sino también a las condiciones físicas, econó-
micas y sociales más adversas con las que llegan y pasan por la vejez,
en comparación con los varones.
f ) La vulnerabilidad ante la vejez y sus aspectos físicos, sociales, éticos,
legales y de derechos humanos.5
g) De esta manera, el entendimiento del envejecimiento, sus caracte-
rísticas socioeconómicas y de salud, la prevención y la búsqueda de
soluciones ante los problemas que impone, se tornan todos en una
necesidad moral, social y política.5
Economía y envejecimiento
En principio, el envejecimiento demográfico de un país es un indicador
de un buen estándar de vida de la población general, ya que de forma
indirecta nos habla de una mejora en los sistemas de salud, mayor control
de la natalidad, un mejor sistema de vivienda y oportunidades laborales
que, a su vez, prolongan la existencia del individuo promedio; sin embar-
go, el aumento en el número de viejos es de esperarse que produzca un
consumo de bienes y servicios con las necesidades propias de este grupo
de personas. Por desgracia, estas necesidades en la mayoría de los casos
tienen que ser subsanadas por individuos más jóvenes, teniendo que de-
rivar recursos hacia los ancianos, que originalmente podían utilizarse en
sí mismos o en individuos más jóvenes. Además del dinero, el cuidado
del viejo exige, el tiempo suficiente para brindarle adecuada asistencia
material.1, 2, 5
Por otro lado, el trabajador viejo en muchas ocasiones se ve obligado
a una segunda actividad ante la insuficiencia de las pensiones de retiro,
o bien, trata de retrasar la jubilación, agregando a su jornada laboral una
actividad remunerada informal.5
Conforme se envejece, se van acumulando procesos crónico-dege-
nerativos y discapacidades diversas, lo que repercute en su capacidad
para realizar múltiples actividades laborales, aumentando así los riesgos
de las enfermedades de trabajo.
26 Geriatría
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
Cuadro 2-1 Los ancianos del Distrito Federal
Una de las limitantes del trabajador viejo es que debido a sus enfer-
medades, puede requerir periodos regulares de descanso, que tal vez se
presenten con más frecuencia que en un trabajador joven, lo que pu-
diera contribuir a que estos “descansos” limiten la adaptación del adulto
mayor a las nuevas tecnologías que se generan en materia laboral. En el
cuadro 2-1 se proporcionan los porcentajes de adultos mayores que no
tienen pensión ni sueldo (en México), así como aquellos que realizan una
actividad lucrativa donde se aprecia un franco deterioro económico de
la mayoría de los adultos mayores que habitan el Distrito Federal, donde
supuestamente se concentra la mayor parte de los recursos financieros
de nuestro país.5, 6, 7
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
Se reconoce la importancia que acarrea la acumulación de los pro-
blemas de salud en la edad avanzada y las necesidades que se crean en
cuanto a prevención, atención a largo plazo y adaptación de los siste-
mas y servicios de salud. No se trata sólo de gastos monetarios o de la
atención médica profesional, sino también de las cargas emocionales
que repercuten en la calidad de vida de los pacientes y familiares. Es de
esperarse que el patrón de daños a la salud de la población geriátrica
puede ser similar al de otros países, pero no igual, definiéndose por las
características políticas, económicas y culturales de México.1, 5, 6
Entre los indicadores de calidad de vida de los pueblos se consideran
factores como la esperanza de vida, la mortalidad y la morbilidad espe-
cífica. Estos últimos puntos son de suma importancia cuando hablamos
de retos en salud y la causa principal por la que debemos modificar los
riesgos en pro de una mejora en la calidad de vida del viejo. Para dar un
ejemplo, en el cuadro 2-2 se muestran las 10 causas principales de mor-
talidad en el Distrito Federal.5, 6
En el cuadro mencionado apreciamos que debido a la expansión de
programas preventivos de salud maternoinfantil se han abatido afeccio-
nes del periodo perinatal, así como las de tipo infeccioso, dando paso a
enfermedades crónico-degenerativas como padecimientos cardiovascu-
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
lares, diabetes mellitus y neoplasias, las cuales pueden observarse sobre
todo entre los pacientes adultos mayores. De manera global, los proble-
mas de salud, el aumento en la longevidad de la población y los factores
sociológicos nos llevan al fenómeno de la transición epidemiológica (que
involucra la evolución a las enfermedades crónicas no transmisibles y la
disminución de las infecciosas, como causas principales de morbilidad y
mortalidad).6
Además, debemos considerar que en el adulto mayor de nuestro país,
independientemente de su perfil de enfermedades crónico-degenerati-
vas, influye en forma notable su perfil de discapacidad; esto se manifies-
ta en la información proporcionada por el INEGI.2
De los 755 843 mayores de 60 años, 5.5% tiene alguna discapacidad
física y cinco de cada 10 ancianos padecen alguna enfermedad crónico-
degenerativa.
En el cuadro 2-3 se pueden observar las condiciones crónico-dege-
nerativas más comunes en los adultos mayores condicionantes de poli-
patología.8
Al revisar los cuadros 2-3 y 2-4, respectivamente, parece haber cier-
ta discrepancia entre las causas de mortalidad en pacientes viejos y las
Tomado de Adams PF, Currents estimates from The Nacional Health Interview Survey 1996. National Cen-
ter of Health Statistics, Vital Health Stat, 1999;10(200).
Demografía del envejecimiento 29
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
enfermedades más frecuentes. La explicación aparece cuando nos da-
mos cuenta de que los padecimientos más comunes en los ancianos
no necesariamente son aquellos que los matan, pero sí aquellos que los
discapacitan con más frecuencia. Una situación que aumenta la proble-
mática de la salud del viejo es que presenta un alto grado de comorbili-
dad, esto es, que en un mismo paciente pueden confluir varios estados
patológicos al mismo tiempo, lo que ocasiona que su ruta diagnóstica y
tratamiento sean más difíciles y se gasten más recursos humanos y eco-
nómicos que en pacientes jóvenes. De hecho, se dice que el fenómeno
de comorbilidad es tan común en los pacientes viejos que, según la serie
que se estudie, hasta 50% de los pacientes que la portan tiene arriba de
60 años de edad, y entre los adultos mayores de 80 años este fenómeno
se presenta en una proporción de 70% en las mujeres y 30% en los varo-
nes. Es importante mencionar que entre éstos, sin importar la edad y la
comorbilidad, cuando menos estadísticamente, el pertenecer al género
masculino influye para tener, en promedio, menor sobrevivencia que los
individuos del género femenino.1, 8, 9
Como parte fundamental de la calidad de vida de la población an-
ciana se han descrito los siguientes criterios específicos: la aptitud del
individuo para asumir los roles y las actividades en forma adecuada; el
mantenimiento de la capacidad intelectual normal en cada periodo de
la vida, y el bienestar individual y colectivo. Asimismo, para integrar los
razonamientos analizados y obtener una evaluación objetiva, no de-
bemos excluir la áreas básicas del individuo: sus funciones sociales, las
intelectuales, el estado emocional, su situación económica y la capaci-
dad funcional. En los últimos años se ha dicho que en muchos pacien-
tes viejos más que la enfermedad cuenta la funcionalidad del individuo,
tanto en sus actividades cotidianas como en la sociedad en que se des-
envuelve,1, 6 por lo que la planeación en recursos para la salud destinada
a este grupo etario requiere una gran inversión económica y de recursos
humanos a corto, mediano y largo plazos, tanto encaminados a resolver
los problemas presentes como futuros en la medicina preventiva y re-
habilitatoria con un enfoque eminentemente gerontogeriátrico. Lo que
nos ha llevado, según el enfoque rehabilitatorio actual a considerar cual-
quier tipo de discapacidad como un padecimiento crónico más, con la
misma importancia para darle un adecuado tratamiento.5, 6
Debido a que la rehabilitación del adulto mayor en términos genera-
les puede ser más tardada y costosa que la de un joven, con frecuencia
se ve aplazada por polipatología, polifarmacia, o bien por situaciones
de tipo social; un objetivo estratégico actual en la atención integral del
30 Geriatría
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
viejo es la prevención de la discapacidad. En este rubro, la valoración
gerontogeriátrica especializada junto con un extenso equipo de salud
(rehabilitador, algólogo, psicólogo, gericultista, etcétera) y utilizado con
reservas para optimizar recursos humanos y financieros, nos da la pau-
ta para prevenir la discapacidad en los ancianos, o bien tratar de dis-
minuirla lo más posible en los pacientes que ya son portadores de la
misma. Entre los factores de riesgo más comunes que se presentan en
los adultos mayores para desarrollar declinación del estado funcional o
una franca discapacidad están: factores de tipo social, como mala red de
apoyo social o institucional, poca actividad física, sobrepeso o un índice
de masa corporal bajo (cuadro 2-4).1, 10
Tomado de Hazzard W. Principles of Geriatric Medicine & Gerontology, 5a. ed. Mc Graw Hill, 2003.
Demografía del envejecimiento 31
ZZZULQFRQPHGLFRRUJ
La familia y las redes de apoyo
Ante la carencia de apoyos institucionales, las deficiencias de la seguri-
dad social y demás problemática de nuestro país, vemos que aún hay
buen número de personas que se dedican a cuidar y proteger a sus fa-
miliares ancianos. Al igual que en otros conflictos en los que el Estado se
ve limitado o no puede resolver, se espera que la familia se encargue de
proporcionar atención si no altamente tecnificada, sí con la calidez que
ofrece el entorno que se antoja más seguro y acogedor, o sea, la familia.
Aunque el paciente anciano es visto como un símbolo de respeto por
su sapiencia y experiencia, las modificaciones culturales actuales han
hecho que al sujeto envejecido se le trate con algunas deficiencias en el
contexto de una sociedad con múltiples carencias económicas.1, 5
Bibliografía
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1. Envejecimiento satisfactorio
Francisca Molina Peco, María Antonia Delgado Ojeda,
Luis Castilla Guerra,M* del Carmen Fernindez Moreno y
Encarnación Martín Pérez
21
REHABILITACION ¥ FISIOTERAPL EN GERIATRIA
del 95 percentil.
Muchas personas ancianas se alimentan de una dieta bastante
limitada, es el llamado síndrome del 1é con tostadas. Es impor-
tante tener en cuenta que aporte nutricional inferior a 1.500 Kcal/
dia, no nos puede asegurar una correcta ingesta de vitami
minerales que nos permita cubrir nuestras necesidades bit
diarias. Por esto es necesario aconsejar una selección j
de los alimentos y recomendar un aporte calérico diario de en
tre 2.000-2.400 Kcal/día para varones de entre 60 y 85 años de
edad y de, 1.700-2.000 Keal/dia para mujeres del mismo rango
de edad. A nivel práctico, suele recomendarse unos 8 vasos de
agua al día,
Los problemas que con más probabilidad encontraremos son
la insuficiencia de fibra, calcio, vitaminas y sales minerales. Por
todo ello, pese periódicamente a sus pacientes, compare con su
indice de masa corporal (IMC) ideal y valore las posibles varia-
ciones.
Las recomendaciones generales para una correcta nutrición e
hidratación las podríamos resumir en:
+ Reducir de la ingesta de grasas, fundamentalmente las sa-
turadas (mantequillas, bollerías, etc.), a menos del 10% del
total de calorías diarias, y la de calorías en pacientes con
sobrepeso (alimentos fritos, pastas, pasteles, galletas, bebi-
das gascosas, licores, etc.).
Consumir fibra (cereales integrales, pan integral, vege-
tales de hoja verde, frutas, legumbres, guisantes, lentejas,
frutos secos) en cantidades abundantes, aproximadamente
30 gr. al día;
Beber lo suficiente, aproximadamente 1,5-2 litros al día,
mayor cantidad si tiene fiebre o si ha estado muy activo. Un
estado de hidratación adecuado ayuda a regular el tránsito
ENVEJECIMIENTO SATISEXCTONIO:
intestinal, facilita la eliminación de secrecio-
nes bronquiales y disminuye la incidencia de
infecciones urinarias.
+ Beberal menos medio litro de leche al día (6 2
yogures 6 2 raciones de queso blanco o una de
queso tipo gruyere, para mantener un sumínis-
tro de calcio de 1.200 a 1,500 mg/dia.
Consumiral menos, una vez al día, came, pes-
cado, huevos, aves, queso, judías o lentejas
para asegurar un correcto aporte de proteinas y una o dos
verduras distintas, o una ensalada, en al menos una comida
al día.
Consumir 2 piezas de fruta a diario ya que poscen grandes
cantidades de vitamina C, betacarotenos y fibra.
Al menos una vez al día comer pan, cereales o arroz inte-
grales (el salvado se encuentra en la cáscara del grano, no
incluido en las harinas reinadas). No existe ninguna eviden-
cia que confirme la necesidad de suplementar indiserimina-
damente a los ancianos con vitaminas y minerales. También
se debe recomendar una adecuada exposicion solar para un
adecuado manejo del calcio y aprovechamiento de la vita-
mina D
Inmovilidad y actividad fisica
mRiesgo: Debido a causas naturales, como el deterioro fisico,
barreras arquitectónicas y sociales o, por la aparición de algu-
na enfermedad relacionada con el aparato musculo-esquelético,
cardiorrespiratorio o neurológico, la inmovilidad suele aumentar
con la edad. A partir de los 75 años, aproximadamente el 50% de
los ancianos presentan problemas para salir de su hogar. La in-
movilidad se agrava drásticamente cuando sucede de forma bru:
ca. Cerca de la mitad de los ancianos que pasan súbitamente de
un estado dinámico a inmóvil fallecen en un plazo de 4-6 meses.
La vida sedentaria favorece el envejecimiento precoz y el
riesgo de aparición de numerosas enfermedades como la atrofia
muscular, hipertensión arterial, estreñimiento o incontinencia u
naria, úlceras por presión, sobrepeso, osteoporosis y trombosis,
entre otras. A nivel social, este inmovilismo prolongado, podría
dar lugar a la aparicion de un trastomo depresivo o aislamiento.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomen-
daciones: El ejercicio fisico es la herramienta más eficaz para
evitar la discapacidad y el sedentarismo. Se ha demostrado que
B
REMABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATIÍA
»
la frecuencia cardiaca. Sin embargo, la escala de percep-
ción del esfuerzo de BORG es un buen método alterativo
para prescribir la intensidad. Utilizando esta escala se reco-
mienda un nivel de intensidad de 12-14.
. El test de la mayor distancia en 6 minutos de marcha es una
herramienta de fácil aplicación para control de la resisten-
cia aeróbica. Monitorizar a cada 8 0 12 semanas en el inicio
del entrenamiento.
- El entrenamiento de equilibrio debería incluir ejercicios
en la posición de tándem, semitandem, desplazamientos
multidireccionales con pesos extra (24 kg), caminar con
apoyo talón-punta, subir escaleras con ayuda, transferencia
de peso corporal (desde una pierna a la otra) y ejercicios de
Tai Chi modificados
Los programas multicomponentes deberían de incluir au-
mentos graduales de volumen, intensidad y complejidad en
los ejercicios de resistencia cardiovascular, fuerza muscu-
lar y equilibrio.
La mejora en la habilidad de marcha es directamente rela-
cionada con la disminución de la incidencia de caidas. El
test de velocidad habitual de marcha de 5 metros puede ser
una herramienta útil para el control de esa habilidad. Asi-
mismo, el test de marcha con doble tarea, como caminar
mientras si habla, cuenta, etc. puede ser otra herramienta
con mayor grado de complexidad.
Entrenar | día a la semana la fuerza muscular y 1 día a la
semana resistencia cardiovascular es un excelente estímulo
para mejorar la fuerza, potencia y resistencia cardiovascu-
lar en ancianos frágiles que se inician en un programa de
ejercicio.
. En programas que combinen la fuerza y resistencia car-
ovascular, el entrenamiento de fuerza se debe de realizar
antes que el entrenamiento de resistencia cardiovascular,
pues mayores ganancias neuromusculares y cardiovascula-
res son observadas en ese orden entrenamiento.
- Programas de ejercicio fisico, sobretodo el dirigido al de-
sarrollo de la fuerza muscular y que utilice pesas, deben ser
supervisados por profesionales con conocimiento y forma-
ENVEIECIMIENTO SATISFACTORIO
a
REHABILITACION Y FISIOTERAPIA EN GERLATRÍA
3
'NEJECIMIENTO SATISFACTORIO
3. Pruebas diagnósticas
Cáncer de pulmón
mRiesgo: Es la principal causa de muerte por cáncer,
siendo uno de los tumores con peor pronóstico, con una su-
pervivencia de menos del 10% de los casos a los cinco años, Su
incidencia aumenta con la edad, presentando un pico de mortali-
dad entre los 75 a 84 años. En el momento del diagnóstico sólo
un 20% de los pacientes presenta una enfermedad localizada.
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: El cribado de cáncer de pulmón, mediante radiografías
de tórax o examen de esputo, es ineficaz y no está recomenda-
do, incluso para fumadores ancianos y otras personas con riesgo.
Unicamente se debe aconsejar contra el consumo de tabaco.
Cáncer de mama
mRiesgo: Es el tumor maligno más frecuente en la mujer, con
una incidencia y mortalidad que se incrementa progresivamente
desde los 65 años hasta los 85
El cáncer de mama representa el tipo de cáncer más frecuente
en la mujer, con una incidencia anual de más de 22.000 casos
en España, el 28,5% de todos los tumores femeninos. Además,
supone la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres con
6.314 fallecimientos en 2011.
Cada año disponemos de mayor información para diagnosti-
car precozmente y tratar el cáncer de mama, lo que ha permitido
que la supervivencia global a los 5 años del diagnóstico de este
tumor sea del 82,8%
m Eficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: Se ha demostrado que la detección precoz mediante una
exploración clínica y una mamografia cada 1-2 años es benefi-
ciosa en la reducción de la morbilidad y mortalidad de las mu
jeres hasta los 70 años. Los beneficios para mujeres entre 70-75
años no están claros, y no hay indicios de beneficios para las
mujeres mayores de 75 años,
La USPSTF sugiere que el cribado puede ser apropiado en
mujeres mayores de 70 años con una esperanza de vida razona-
ble.
E
REHADILITACIÓN Y FISIOTERADIA EN GEALATAÍA
Cáncer colorrectal
m Riesgo: Es la segunda causa de muerte por cáncer, con una
incidencia de 28.000 nuevos casos cada año en nuestro país. La
supervivencia de los enfermos con carcinoma colorrectal es baja,
menos del 10% a los cinco años, siendo por el contrario excelente
(> 90%) la de los pacientes asintomáticos con lesiones precoces.
El índice de mortalidad aumenta significativamente cada in-
tervalo de 5 años que transcurren a partir de los 60. Característi-
camente el cáncer colorrectal satisfuce la mayoria de los requisi-
{os exigidos en cualquier programa de detección precoz.
mEficacia de las medidas de detección precoz y recomenda-
ciones: La USPSTF recomienda el cribado en los adultos mayo-
res de 50 años mediante una prueba anual de sangre fecal oculta
(reduce la mortalidad en un 36%) o una sigmodoscopia periódica
(reduce la morialidad en un 45%, dado que 2/3 de los carcino-
mas se encuentran en rectosigma). Sin embargo la USPSTF no
especifica con qué periodicidad, aunque es recomendable cada
$ años. A los adultos mayores de 50 años se les considera con
riesgo moderado. No obstante, aquellos pacientes de alto riesgo
(p. ej. con antecedentes familiares), en general, aunque también
va a depender del tipo de antecedente entre otros, deberian co-
menzar el estudio a los 35-40 años, mediante fecatest seriados
(tres muestras obtenidas tres días consecutivos) y rectosigmoi:
doscopia cada 5 años. La relación coste/beneficio en estos últ
mos está aún por establecer. Otras agencias recomiendan realizar
una sigmodoscopia cada 5 años en mayores de 65 años. No hay
suficiente información para recomendar el cese del cribado a una
determinada edad
Cáncer de útero
mRiesgo: El carcinoma de cérvix es la ncoplasia ginecológi-
ca más frecuente, y parece en un alto porcentaje relacionada con
el virus papiloma humano tipo 16. Su incidencia ha disminuido
en los últimos años debido a las campañas de screening. Ocurre
fundamentalmente en la quinta y sexta década, aunque más del
40% de las fallecidas por esta causa son mayores de 65 años. El
carcinoma endometrial es el cáncer ginecológico más frecuente
en las ancianas, con una media de edad de 62 años, siendo la
mortalidad máxima en mayores de 84 años.
EZ
ENVEJECIMIENTO SATISFACTORIO:
puimioprefila
Agente | Acúvidad Recomenda- | Uso no
antiviral | - conra dopara | rec
| menda-
do en
Influenza A Tratamiento — Cualquier — N/D — Reacciones advers
yB edad' náuscas, vómitos. In-
formes posteriores a su
fuí) Quimioprofi- — Mayores de N/D comercialización
sobre
i 3 meses! reacciones gravesen la
piel y eventos neuropsi-
quiátricos transitorios y
esporádicos (autoflage-
lación o delirio; infor-
mados principalmente
entre adolescentes y
adultos japoneses)-
Zanami- - Influenza A Tratamiento — Personas Reacciones alérgi
vir (Re- yB con — enfer- edema facial u orofi-
Tenzato) medad respi- ríngeo.
ratoria - sub- Reacciones adversas:
yacente (por diarrea, náuseos,
ej, — asma, sitis,signosy síntomas
EPOCY masales, bronquits, 0s,
dolor de cabeza, mareos
Personas e infecciones de vido,
Quimioprofi- — con — enfer- nariz
y garganta
si medad respi-
ratoria - sub-
yacente (por
ej — asma,
EPOCY
Perami- — Infuenza A Tratamiento — 18+años — N/D Reacciones adversas:
vir (Ra- y B* diarrea. Informes poste-
pivabie) riores a su comerciali-
Quimioprofi- — ND N zación sobre reacciones
laxis graves en la piel y even-
tos neuropsiquiátricos
transitorios y esporá-
dicos (autoflagelación
o delirio; informados
principalmente entre
adolescentes y adultos
japoneses)
E
ENVEJECIMIENTO SATISEACTORIO
Infección neumocó,
mRiesgo: La enfermedad neumocócica es una causa importan-
1e de morbilidad y mortalidad en el anciano. Es una de las diez
primeras causas de muerte en los [Link]. Presenta una tasa de
Ietalidad alta, sobre un 20-30% en la población general, siendo
mayor en los ancianos, entre un 30 al 43%.
Existen dos vacunas que pueden prevenir la enfermedad neu-
mocócica:
MPCVI3 (vacuna antineumocócica conjugada)
~PPSV23 (vacuna antineumocócica polisacárida)
La vacuna PCVI3 protege contra 13 cepas de las bacterias
neumococos y la PPSV23 protege contra 23. Las dos vacunas
proporcionan protección contra enfermedades como la menin-
gitis y bacteriemia. La vacuna PCV13 también protege contra la
neumonía.
Los CDC recomiendan 2 vacunas antineumocóó
dos los adultos mayores de 65 años.
mSe debe recibir primero una dosis de la PCV13, seg
dosis de la PPSV23, idealmente entre 6 y 12 meses después.
mSi ya recibió alguna dosis de la PPSV23, la dosis de la PCV13
debe administrarse al menos un año después de la dosis más re-
ciente de la PPSV23.
mSi ya recibió una dosis de la PCV13 a una edad más temprana,
1o se recomienda que reciba otra dosis de esta misma vacuna.
3
REHABILITACION Y FISIOTERAPIA EN GERIATRÍA
las mujeres ancianas con una vida más activa tenían una tasa de
mortalidad un 68% más baja que las más inactivas a los 10 años
de seguimiento; también ocurría en varones con una reducción
del 32% de mortalidad, lo que hace muy recomendable la reali-
zación de ejercicio en esas edades. La prevención secundaria se
basa en el diagnóstico precoz del síndrome de inmovilidad, que
se identifica mediante unos ejercicios/tareas de ficil exploración:
mantenimiento del equilibrio en semitándem o tándem, deam-
bulación de 2,5 metros y valorando la capacidad de levantarse
de una silla sin agarrarse. Hay que evitar el reposo en cama en
cuanto sea posible, sino puede evitarse hay que emplearse me-
didas para evitar sus consecuencias, prevención terciaria, como
cambios posturales, realización de ejercicios isométricos e iso-
tónicos, y en el momento que pueda moverse comenzar con una
deambulación gradual. Va a ser en esta fase muy útil el apoyo de
los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.
Delirium o síndrome confusional agudo (SCA)
mRiesgo: Es el problema psiquiátrico más frecuente y serio
entre los ancianos. Un tercio de los mayores de 65 años presen-
tan un cuadro de SCA en algún momento de su ingreso hospita-
lario. La incidencia aumenta con la edad y en aquellos pacientes
con alteración cognitiva previa y/o enfermedad somática grave.
de estos cuadros se recuperan, aunque un 20-40%
fallecen como consecuenci de la enfermedad subyacente.
mEficacia de las medidas y recomendaciones: Es necesario
primero identificar a aquellos pacientes de alto riesgo, esto es,
ancianos en postoperatorios, con historia previa de deterioro cog-
nitivo, con deprivaciones cognitivas y que estén tomando múlti-
ples medicamentos, sobre todo anticolinérgicos.
Se suprimirá toda medicación no imprescindible y si no se
disminuirá al máximo. No se cambiará nunca de manera brusca
y total la medicación psicotropa que esté tomando. Se mantendrá
un balance de líquidos y electrolitos y una nutrición adecua-
dos. La habitación del enfermo se mantendrá bien iluminada
incluso de noche, con un ambiente tranquilo, recomendindose
el contacto familiar de apoyo, el uso de objetos familiares cerca-
nos al paciente y la ayuda en la reorientación (p. ej. darles fre-
cuentes puntos de referencia: día, lugar, etc.). Y en caso de apari-
ción del SCA es necesario un diagnóstico precoz que reducirá la
morbi-mortalidad del cuadro.
“
ENE MRC
Osteoporosis
mRiesgo: Se ha denominado la epidemia silente del si-
elo XXI. Su importancia reside por conducir a la fractura ósea
y dentro de esta destaca, por su elevada morbilidad y mortali-
dad, la fractura de cadera. La fractura de cadera experimenta un
aumento progresivo de incidencia a partir de la quinta década,
siendo la edad el factor decisivo para su aparición (dado que la
edad es el principal determinante de la masa ósea del individuo,
con una pérdida fisiológica anual de un 0,6-0,7% de la masa ósea
total), inerementándose el riesgo de fractura un 13% de promedio
cada 5 años. Provoca una gran mortalidad: un 8-10% durante la
hospitalización y hasta el 20% al año de la fractura y una gran
morbilidad, con la aparición de dependencia y limitación funcio-
nal, suponiendo anualmente un gasto de más de 100 millones de
euros al año en España.
m Eficacia de las medidas y recomendaciones: El objetivo fi-
nal es prevenir la pérdida de masa ósca para reducir el riesgo de
fractura.
En los ancianos actuaremos fundamentalmente con medidas
de prevención secundaria dada la consecución precoz de la
masa ósea definitiva (antes de los 35 años). Pretenderemos en
esencia el diagnóstico y tratamiento precoces con el fin de dete-
ner la evolución de la enfermedad. Aplicaremos técnicas diag
nosticas de screening con la realización de medición de densi
dad mineral ósea (DMO) en poblaciones de riesgo (mujeres con
déficit estrogénico, osteopéniz radiológica o anormalidades ver-
tebrales, terapia corticoidea prolongada, o hiperparatiroidismo
primario asintomático).
Se intentará estabilizar la masa ósea existente mediante la in-
gesta adecuada, o con el uso de suplementos, calcio (1.500 mg/
día) y vitamina D (800 Udia de colecalciferol). Emplearemos
fármacos antireabsortivos, como bifosfonatos o calcitonina, es-
pecialmente en aquellos casos con osteoporosis senil de alto re-
modelado. Se realizará ejercicio de forma regular (p. ej. una hora
al día durante al menos tres días por semana es eficaz en el man-
tenimiento y moderada ganancia de masa ósez).
Y por último, se insistirá con el mayor y su familia en la im-
portancia de intentar disminuir el riesgo de caídas.
D. PREVENCIÓN DEL AISLAMIENTO SOCIAL
m Riesgo: Casi un tercio de los ancianos no institucionaliza-
dos viven solos.
“
REHABILITACIÓN Y FISIOTERAPIA EN GERIATRÍA
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