0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas10 páginas

ARISTOTELES

Cargado por

Shaiel Blatt
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • Cuatro causas,
  • Accidentes,
  • Causa formal,
  • Cogito,
  • Teleología,
  • Relación entre fe y razón,
  • Ética,
  • Felicidad,
  • Escala de la naturaleza,
  • Virtudes éticas
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas10 páginas

ARISTOTELES

Cargado por

Shaiel Blatt
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • Cuatro causas,
  • Accidentes,
  • Causa formal,
  • Cogito,
  • Teleología,
  • Relación entre fe y razón,
  • Ética,
  • Felicidad,
  • Escala de la naturaleza,
  • Virtudes éticas

ARISTOTELES (CARPIO)

1. Personalidad de Aristóteles: Aristóteles, discípulo de Platón, creó su propio


sistema filosófico y no se limitó a repetir a su maestro. Nació en 384 a.C. y
falleció en 322 a.C., y su vasta obra abarcó campos como la filosofía, la física,
la biología, la política, entre otros. Su influencia fue notable, sobre todo en la
Edad Media, donde su obra fue comparada con la Biblia en términos de
importancia para el pensamiento científico y filosófico. Aunque adaptado, su
pensamiento fue incorporado a la teología cristiana, principalmente por Tomás
de Aquino, lo que contribuyó a su relevancia en el pensamiento occidental. En
términos generales, se lo contrasta con Platón en la filosofía: mientras Platón
representaba el idealismo, con su enfoque en un mundo de ideas perfectas,
Aristóteles encarnaba el realismo, enfocándose en el mundo sensible y
concreto.
2. Críticas a la teoría de las ideas de Platón: Aristóteles rechazó la separación de
las ideas del mundo sensible que postulaba Platón. Sus principales críticas
son:
 Duplicación innecesaria: Platón plantea dos mundos, pero esto complica el
problema de explicar la realidad, en lugar de simplificarlo. Aristóteles cree que
la explicación más sencilla es preferible, siempre que sea suficiente.
 Relación poco clara: Según Aristóteles, Platón no explica de manera
satisfactoria la relación entre las ideas y las cosas sensibles, usando metáforas
como "participación" y "copia", que no aclaran el problema.
 Inmutabilidad de las ideas: Aristóteles sostiene que las ideas, siendo
inmutables, no pueden ser la causa de cosas cambiantes como las que
observamos en el mundo sensible.
 El argumento del "tercer hombre": La idea de Platón sobre la semejanza entre
individuos y las ideas lleva a una regresión infinita al tener que postular una
nueva idea para cada semejanza, lo que no resuelve el problema.
3. Las categorías: Aristóteles desarrolla la teoría de las categorías para clasificar
los diferentes modos en que se puede predicar o atribuir el ser a algo. Estas
categorías son las maneras fundamentales de ser, y se organizan en dos
grupos principales: la substancia y los accidentes.
 Substancia: Es el ser en sí mismo, aquello que existe por sí solo. Se refiere a
los individuos concretos y particulares, como un hombre o un árbol. Para
Aristóteles, la substancia es el ser fundamental, porque es el sujeto último al
cual se refieren los otros modos de ser.
 Accidentes: Son los modos de ser que dependen de la substancia. Los
accidentes no pueden existir por sí mismos, sino que siempre dependen de
una substancia. Aristóteles distingue nueve tipos de accidentes:
o Cantidad: Hace referencia a la extensión o magnitud de algo. Ejemplos:
tres metros, cinco kilos.
o Cualidad: Describe cómo es algo, las características o cualidades que
tiene. Ejemplos: blanco, suave, duro.
o Relación: Indica cómo algo se relaciona con otra cosa. Ejemplos: doble,
mayor, hermano.
o Lugar: El sitio donde algo se encuentra. Ejemplos: en la plaza, en la
casa.
o Tiempo: El momento en que algo ocurre. Ejemplos: ayer, hoy, el año
pasado.
o Posición: La disposición o actitud de algo. Ejemplos: sentado, acostado.
o Posesión: Lo que algo tiene o lleva. Ejemplos: calzado, armado.
o Acción: Lo que algo hace. Ejemplos: corta, quema.
o Pasión: Lo que algo padece o sufre. Ejemplos: ser cortado, ser
quemado.
4. Estructura de la sustancia: Forma y materia, acto y potencia: La sustancia está
constituida por dos principios: materia (hyle) y forma (morphé). La materia es
aquello "de qué" algo está hecho, mientras que la forma es lo que determina
qué es ese algo. La forma no se refiere a la figura de un objeto, sino a su
esencia, lo que hace que una cosa sea lo que es. Estos dos principios no
existen por separado, sino que siempre constituyen un compuesto en los seres
sensibles. La materia es pasiva y sin determinación, mientras que la forma es
lo que activa y determina la naturaleza de la cosa.
Aristóteles distingue en la substancia dos aspectos fundamentales: acto y
potencia. Estos conceptos explican el movimiento y el cambio en el mundo
sensible.
o Acto (enérgeia o entelecheia): Es la realización o actualidad de algo. Es
el estado en el que un ser ya ha alcanzado su plena forma o su
finalidad. Por ejemplo, una estatua de mármol que ya ha sido esculpida
está en acto, porque ya ha alcanzado su forma final.
o Potencia (dynamis): Es la capacidad o posibilidad que una cosa tiene
de llegar a ser otra. Es lo que una cosa puede llegar a ser, pero que
aún no es. Por ejemplo, un bloque de mármol tiene la potencia de
convertirse en una estatua, pero todavía no lo es.
5. El cambio y las cuatro causas: según Aristóteles abordan uno de los problemas
filosóficos clásicos: el movimiento y el cambio, que ya habían sido tratados por
los filósofos griegos como Parménides, quien consideraba el movimiento como
algo impensable porque involucraba un paso del no-ser al ser. Aristóteles
resolvió esta paradoja introduciendo los conceptos de potencia y acto,
entendiendo el cambio como el paso de un ser en potencia a un ser en acto.
 Tipos de cambios
o Cambio sustancial: Generación y corrupción, por ejemplo, el nacimiento
y la muerte.
o Cambio cuantitativo: Aumento o disminución, como el crecimiento.
o Cambio cualitativo: Alteración de cualidades, como el cambio de color.
o Cambio local: Movimiento de un lugar a otro.
 La teoría de las cuatro causas: Se refiere a los cuatro tipos de explicaciones o
principios que permiten entender por qué algo es lo que es o por qué ocurre un
cambio. Cada "causa" responde a una pregunta diferente sobre la realidad de
un objeto o un fenómeno, abarcando desde su composición hasta su propósito.
Cada fenómeno o cosa tiene cuatro causas fundamentales:
o Causa formal: Es la esencia o estructura que determina qué es algo.
Ejemplo: La forma "mesa" que hace que un objeto específico sea una
mesa y no otra cosa.
o Causa material: La materia o el substrato sobre el cual se aplica la
forma. Ejemplo: La madera en la que se fabrica una mesa.
o Causa eficiente: Es lo que desencadena el cambio, el "motor" del
proceso. Ejemplo: El carpintero que construye la mesa.
o Causa final: Es el propósito o fin hacia el cual algo se orienta. Ejemplo:
La finalidad de la mesa es ser un objeto para apoyar cosas.
6. Escala de la naturaleza: Aristóteles concibe el universo como una jerarquía de
entes, organizados desde aquellos que son menos (donde predomina la
materia o la potencia) hasta los que son plenamente (donde predomina la
forma o el acto). Esta escala de la naturaleza, similar a la organización
platónica de los entes, se dispone entre los extremos de la pura materia
(potencia sin forma) y el acto puro (forma sin potencia). En la base de esta
jerarquía se encuentra la materia prima, que es pura potencia sin forma ni
realidad propia. Aunque hipotética, Aristóteles afirma que la materia sin forma
no puede existir realmente, ya que carece de acto, y por tanto de ser.
 El primer grado real de la escala lo constituyen los cuatro elementos
sublunares: tierra, agua, aire y fuego, en los que la materia predomina sobre la
forma. Estos elementos están formados por combinaciones de cualidades
contrarias (calor, frío, sequedad y humedad), y cada uno tiene su propio grado
de forma.
 El segundo grado lo ocupan las substancias homeoméricas, como los
minerales o tejidos, cuyas partes son homogéneas. Estas sustancias están
constituidas por los cuatro elementos y se caracterizan porque al dividirse, sus
partes conservan la misma naturaleza.
 El tercer grado lo constituyen las substancias anomeoméricas, como los
órganos del cuerpo, que al dividirse no mantienen su función original. Son más
complejas y están formadas por los tejidos, mientras que su forma es la función
que cumplen.
 En el cuarto grado se encuentran las plantas, cuyo principio formal es el alma
vegetativa, responsable de las funciones de nutrición, crecimiento y
reproducción.
 El quinto grado lo ocupa el reino animal, cuyo principio formal es el alma
sensitiva. Los animales, además de la vida vegetativa, poseen la capacidad de
percibir, sentir placer y dolor, y desear. También pueden formar imágenes a
partir de las percepciones sensoriales, lo que los distingue de las plantas.
 En el sexto grado se encuentra el hombre, cuya materia próxima es la vida
sensitiva y cuya forma es el alma racional. El intelecto humano tiene la
capacidad de abstraer las formas de las cosas, lo que implica separar en el
pensamiento la esencia de los objetos individuales. Esta capacidad de conocer
es lo que distingue al ser humano en la escala de la naturaleza.
7. Finalmente, en el vértice de la jerarquía está Dios, concebido como acto puro,
sin mezcla de potencia. Este ente perfecto e inmutable es necesario para
explicar el movimiento en el universo, ya que es el primer motor inmóvil que
mueve sin ser movido. Al ser acto puro, Dios es plenamente real, inmaterial, y
su actividad consiste en el pensamiento de sí mismo.
8. Ética medios y fines: Aristóteles plantea una visión teleológica (finalista) de la
naturaleza, en la que todo ser tiene un fin hacia el cual se dirige. Esta misma
lógica aplica a las acciones humanas: todo lo que el hombre realiza lo hace
porque lo considera un "bien". Sin embargo, existen bienes que son medios
para lograr otros fines, como trabajar para ganar dinero, y bienes que son fines
en sí mismos, como la felicidad.
El bien supremo, que da sentido a todos los actos humanos, debe tener dos
características: ser final (lo deseamos por sí mismo) y autárquico
(autosuficiente). Para Aristóteles, ese bien es la felicidad, que todos buscan,
aunque hay discrepancia sobre dónde encontrarla. Algunos la sitúan en el
placer, otros en los honores o las riquezas. Aristóteles critica estas posiciones,
argumentando que el placer y los honores dependen de algo externo, mientras
que la felicidad verdadera debe ser autosuficiente.
9. Virtudes éticas y dianoeticas: Aristóteles sostiene que la felicidad se encuentra
en la virtud (arete), que significa "excelencia" en la función propia de algo. En el
caso del ser humano, esta función es la razón. Existen dos tipos de virtudes:
las éticas o morales (relacionadas con el carácter) y las dianoéticas
(intelectuales).
o Virtudes Éticas: Son aquellas que implican la razón aplicada al deseo. La
virtud moral es un hábito de elección que se sitúa en un término medio
entre dos vicios: el exceso y el defecto. Por ejemplo, la valentía es el
término medio entre la temeridad (exceso) y la cobardía (defecto). La virtud
más alta en este grupo es la justicia, que se refiere a la debida proporción
en las acciones humanas.
o Virtudes Dianoéticas: Estas se dividen en virtudes de la razón práctica,
como el arte (capacidad de crear) y la prudencia (saber qué es bueno para
el hombre), y las virtudes de la razón teórica, como la ciencia (conocimiento
de las causas) y la sabiduría (el conocimiento de los principios más
elevados). La virtud más alta es la sabiduría, ya que la vida contemplativa
es la más autosuficiente y, por tanto, la más feliz.
SANTO TOMAS DE AQUINO (CARPIO)
El tomismo, la filosofía de Santo Tomás de Aquino, sigue siendo relevante hoy en día
no solo como un vestigio del pasado, sino como una filosofía viviente. La encíclica
Aeterni Patris del Papa León XIII en 1879 impulsó su estudio, haciendo del tomismo
una corriente oficial en la Iglesia católica. Entre los principales exponentes
contemporáneos destacan Jacques Maritain y É. Gilson. La filosofía tomista es
esencialmente aristotélica, pero no autónoma, ya que se subordina a la teología,
sirviendo como herramienta para estructurar y justificar doctrinas religiosas.
Una de las preocupaciones fundamentales en el pensamiento de Santo Tomás es la
relación entre fe y razón, un tema que sigue siendo de relevancia para la sociedad
occidental y abarca cuestiones sobre ciencia, educación, religión y política.
En cuanto a la religión griega, esta se diferencia radicalmente del cristianismo. La
religión griega no tenía un texto sagrado y su visión de lo divino se manifestaba a
través de los poetas y artistas como Homero y Hesíodo, sin dogmas fijos. Los dioses
griegos no eran trascendentes, sino manifestaciones inmediatas de la vida cotidiana y
sus diversos aspectos. Por el contrario, el cristianismo es una religión revelada con la
Biblia como su texto sagrado, donde Dios se muestra como trascendente y distinto del
mundo que ha creado de la nada. Sin embargo, a pesar de esta trascendencia, el
cristianismo introduce un puente mediador entre Dios y los hombres a través de
Jesucristo, quien, por amor, redime a la humanidad.
El cristianismo también introdujo contenidos aparentemente irracionales para el
pensamiento griego, como la Trinidad, la Encarnación, la Eucaristía y la resurrección
de los cuerpos. La fe es fundamental para la salvación del cristiano, y se considera un
don de Dios, no un conocimiento racional o empírico. Además, los seguidores de
Jesús fueron personas sencillas, no eruditos, lo que refuerza el valor de la fe sobre el
saber. El cristianismo no es una filosofía, pero contiene una concepción del mundo y
del hombre que puede estructurarse filosóficamente. En su desarrollo histórico, el
cristianismo tuvo que enfrentarse tanto a las críticas del paganismo, que lo
consideraba irracional, como a las herejías dentro de la propia Iglesia. Esto impulsó la
necesidad de defenderse y formular sus doctrinas de manera clara, lo que llevó al
nacimiento de la "filosofía cristiana".
Los cristianos recurrieron a la filosofía griega para desarrollar su pensamiento, a pesar
de las diferencias fundamentales. Mientras que la filosofía griega busca la
contemplación teórica y considera al hombre como una cosa más en el universo, el
cristianismo es profundamente personalista, enfocándose en la salvación del individuo
y otorgando al saber valor solo en función de esta salvación. Para el cristianismo, el
mal es una realidad producto del libre albedrío, mientras que en la filosofía griega es
considerado una apariencia o falta de conocimiento. El Dios cristiano es un Dios de
amor y misericordia, que ha creado el mundo de la nada y lo gobierna mediante su
providencia divina, en contraste con el Dios aristotélico, que es puro pensamiento
contemplativo.
 Cinco soluciones posibles entre fe y razón:
o Eliminación de la razón: Esta postura, sostenida por Tertuliano y retomada
por Lutero y Kierkegaard, entre otros, considera que la fe es incompatible
con la razón, ya que esta última no puede captar los misterios de la
revelación. Para Tertuliano, la razón era incluso vista como algo peligroso y
demoníaco, incompatible con la humildad de la fe. Su famosa frase "creo
porque es absurdo" refleja esta posición, que valora la fe precisamente por
ser incomprensible para la razón.
o Eliminación de la fe: En este caso, se rechaza la fe y se da primacía a la
razón. Filósofos como Filón el Judío y Orígenes sostuvieron que la religión
debía interpretarse alegóricamente, mientras que los deístas de la
Ilustración (como Voltaire) defendían la posibilidad de una religión natural
basada únicamente en la razón. También se menciona a Hegel, quien veía
la religión como una fase superada en el desarrollo del espíritu, superada
finalmente por la filosofía.
o Separación radical de la fe y la razón: Esta postura, que tuvo gran difusión
en la Edad Media a través del averroísmo, sostiene que la fe y la razón son
dos ámbitos completamente diferentes e incomunicables. Algo puede ser
verdadero en el ámbito religioso y falso en el filosófico, o viceversa.
o La fe como supuesto de la razón: San Agustín y San Anselmo
representaron esta postura, que sostiene que la fe es el fundamento
necesario para llegar a la comprensión racional de las verdades últimas.
San Agustín resume esta idea con su famosa frase "creo para
comprender". La fe es vista como una condición previa para el
conocimiento racional, y no al revés.
o Tomás de Aquino, quien propone una armonización de la razón y la fe.
Santo Tomás considera que ambas proceden de Dios y, por lo tanto, no
pueden contradecirse. Si bien la razón tiene límites y no puede comprender
todos los misterios divinos, esta no está en oposición a la fe, sino que
puede ayudar a demostrar la coherencia de las verdades reveladas. Las
verdades que pueden ser alcanzadas tanto por la razón como por la fe son
llamadas "preámbulos de la fe", como la existencia de Dios, mientras que
otras verdades superiores, como la Trinidad, son solo accesibles a través
de la revelación.
 Cinco vías: Santo Tomás de Aquino, en su obra, propone cinco vías para
demostrar la existencia de Dios. Estas cinco vías siguen una estructura similar:
parten de un hecho de experiencia sensible y concluyen en la necesidad de una
causa primera, que es Dios.
o Primera vía: Prueba del movimiento: Se basa en la observación de que en el
mundo algunas cosas se mueven. El movimiento, entendido como el paso de
potencia a acto, requiere de un motor que lo cause. Algo no puede moverse a
sí mismo, pues sería contradictorio que estuviera en acto y en potencia al
mismo tiempo respecto de lo mismo. Por lo tanto, debe existir un primer motor
inmóvil que sea la causa de todo movimiento, y ese motor es Dios.
o Segunda vía: Prueba por la causa eficiente: En el mundo se observa una serie
de causas eficientes. Todo efecto necesita de una causa anterior que lo
produzca, pero esta cadena de causas no puede ser infinita, ya que implicaría
la existencia de un efecto sin causa. Es necesario admitir una causa eficiente
primera que no dependa de otra, y esta es Dios.
o Tercera vía: Prueba por la contingencia: Se basa en la distinción entre seres
contingentes (que pueden existir o no) y seres necesarios. Si todo en el
universo fuese contingente, en algún momento nada habría existido. Sin
embargo, si en algún momento nada existió, nada podría haber comenzado a
existir, ya que de la nada, nada surge. Por lo tanto, debe haber al menos un ser
necesario que no dependa de otro, y ese ser es Dios.
o Cuarta vía: Prueba por los grados de perfección: Observamos que las cosas en
el mundo varían en grados de perfección. Este concepto de grados implica la
existencia de un término máximo que es el arquetipo de perfección. Así como
lo más caliente se mide en relación a lo máximamente caliente, lo más bueno
se mide respecto a lo máximamente bueno. Este ente absolutamente perfecto,
causa de toda perfección, es Dios.
o Quinta vía: Prueba por el orden del mundo: Se basa en la finalidad y el orden
observable en la naturaleza. Las cosas sin inteligencia, como los cuerpos
naturales, actúan con un fin determinado de manera constante, lo que indica
que son dirigidas por una inteligencia superior. Así como una flecha no alcanza
su objetivo sin un arquero que la guíe, las cosas naturales son guiadas hacia
su fin por una inteligencia suprema, que es Dios.
La naturaleza de Dios, según Santo Tomás, se comprende a partir de la
demostración de su existencia, derivada de las cinco vías que revelan los atributos
principales de Dios: primer motor inmóvil, causa primera, ente necesario, perfecto
e inteligencia suprema ordenadora del mundo. Se analizan dos formas de conocer
a Dios: la vía de negación (via negationis) y la vía de eminencia (via eminentiae).
La vía de negación consiste en descartar todo lo que implique imperfección en
Dios, diferenciándolo así de las criaturas. De esta forma, se concluye que Dios es
simple, perfecto, supremo bien, infinito, omnipresente, inmutable y eterno. La
simplicidad de Dios implica que no tiene composición alguna (ni de materia, ni de
forma, ni de potencia y acto, ni de sustancia y accidentes, ni de esencia y
existencia). Dios es acto puro, sin potencialidad, por lo que es incorpóreo y no
tiene accidentes ni división entre esencia y existencia. En Él, ser y esencia son lo
mismo, a diferencia de las criaturas cuya esencia y existencia están separadas.
Como Dios es acto puro, se deduce que es absolutamente perfecto, puesto que la
perfección se identifica con el acto. Además, dado que la bondad se fundamenta
en la perfección, Dios es sumamente bueno. La perfección de Dios también implica
su infinitud, ya que lo perfecto no tiene límites. Su omnipresencia se deduce del
hecho de que su ser es causa del ser de todas las cosas. Al ser la causa del ser,
Dios está presente en todas las cosas y es íntimo a ellas. Asimismo, la
inmutabilidad de Dios, derivada de su carácter de acto puro, implica que no puede
cambiar, y por lo tanto, es eterno, sin principio ni fin, ajeno al tiempo y a la
sucesión.
La vía de eminencia sostiene que todas las perfecciones observadas en las
criaturas están presentes en Dios de manera eminente e infinita. Así, Dios es
infinitamente sabio, justo y bueno, pero estas perfecciones no son cualidades
añadidas, sino que Dios es su sabiduría, bondad y justicia de manera simple.
Aunque no podemos concebir cómo todas estas perfecciones pueden coexistir en
un ser simple, estas afirmaciones nos orientan hacia un conocimiento limitado de
Dios.

DESCARTES (CARPIO)
1. La crítica al pensamiento medieval y el Renacimiento: El Renacimiento marca
una ruptura con la Edad Media, donde predominaba una visión teocéntrica del
mundo, centrada en Dios y la salvación del alma. Durante el Renacimiento, el
hombre comienza a enfocarse en el mundo terrenal y la naturaleza, lo que se
refleja en el arte, la ciencia y otros aspectos de la vida cotidiana. Sin embargo,
aunque el Renacimiento trajo avances en algunos campos, como la anatomía y
la astronomía, filosóficamente fue una época de crisis y transición. La filosofía
renacentista no logró consolidar nuevas bases firmes y claras, y a menudo
intentaba revivir el pensamiento antiguo (neoplatonismo) o caía en el
escepticismo, como en los casos de Sánchez y Montaigne. El Renacimiento
preparó el camino para lo que vendría en el siglo XVII, con figuras como
Descartes, Bacon y Spinoza.
2. El problema del método: La principal crítica del Renacimiento al pensamiento
medieval se centró en su método de conocimiento. La escolástica medieval,
basada en el criterio de autoridad, el verbalismo y el silogismo, era vista como
ineficaz para el progreso científico. Se rechazaba la creencia de que lo dicho
por autoridades como Aristóteles o la Iglesia debía aceptarse sin
cuestionamientos. Además, se criticaba el verbalismo por su tendencia a
enredarse en discusiones de palabras sin aportar un conocimiento real. El
silogismo, aunque útil como método de exposición, no permitía descubrir
nuevos conocimientos, ya que su conclusión estaba implícita en las premisas.
El siglo XVII busca un método que permita a cada individuo llegar al
conocimiento por sí mismo, sin depender de autoridades externas.
3. La filosofía de la desconfianza de Descartes: Descartes fue un filósofo y
científico destacado, conocido por su radicalismo filosófico. Descartes estaba
profundamente insatisfecho con la pluralidad y diversidad de los sistemas
filosóficos que, después de siglos de esfuerzo, no habían solucionado ninguno
de los problemas fundamentales. Su filosofía se basa en la desconfianza hacia
todo lo que no sea absolutamente seguro y propone un enfoque que busque
los fundamentos últimos del conocimiento. Ante el fracaso de la filosofía
anterior, Descartes decidió comenzar de nuevo, como si antes nadie hubiera
filosofado, lo que lo convierte en el primer hombre verdaderamente moderno en
el ámbito filosófico.
4. Duda metódica: Descartes no pretende desechar el conocimiento del pasado ni
simplemente filosofar desde cero, sino que su preocupación principal es evitar
el error. Para esto, desarrolla la duda metódica, que no es una duda escéptica
y paralizante, sino un método para llegar a certezas absolutas. Su objetivo es
construir un conocimiento tan firme que esté libre de toda posible duda. Para
lograrlo, decide dudar de todo, explorando hasta los límites más extremos de la
duda.
La duda metódica tiene tres características principales: es un medio para llegar
a la verdad, es universal (afecta a todo sin excepción) y es hiperbólica, llevada
hasta el extremo más radical. Esto implica incluso dudar de aquellas cosas que
son meramente sospechosas, considerándolas falsas hasta que se demuestre
lo contrario. No se trata de revisar cada opinión individualmente, sino de atacar
los principios fundamentales en los que se basan todas las creencias.
5. Critica al conocimiento sensible: Descartes comienza criticando el
conocimiento sensible, que es dudoso porque los sentidos a veces engañan.
Además, no hay un criterio claro para distinguir el sueño de la vigilia, lo que
lleva a la conclusión de que lo que percibimos sensorialmente no es confiable.
6. Critica al conocimiento racional: Luego, pasa a cuestionar el conocimiento
racional. Si bien los razonamientos pueden estar equivocados, incluso en
asuntos simples como las matemáticas, también es posible que los principios
básicos de la razón estén sujetos al error. Para explorar esto, introduce la
hipótesis del "genio maligno", un ser poderoso que podría engañarnos
constantemente, haciendo que todo lo que creemos verdadero sea falso. Este
escenario es el punto más extremo de la duda.
7. El cogito: En su método radical de la duda, Descartes llega a una certeza
absoluta cuando duda de todo: la certeza de que él mismo existe mientras
duda. Este es el famoso "cogito, ergo sum" (pienso, luego existo). Al dudar,
Descartes llega a la conclusión de que no puede dudar de que él es una cosa
pensante. Si piensa, entonces necesariamente existe como ser pensante. No
importa si el genio maligno lo engaña, puesto que, para ser engañado, debe
existir.
Descartes enfatiza que el cogito no es un silogismo ni un razonamiento
deductivo como "todos los seres que piensan existen; yo pienso; por lo tanto,
existo". Si fuera un silogismo, requeriría premisas externas, como que existen
otros seres que piensan, algo de lo que no puede estar seguro. En cambio, el
cogito es un conocimiento inmediato, intuitivo, que no depende de premisas
externas. Por ello, Descartes prefiere expresar la certeza como "pienso, soy" o
simplemente "soy", destacando su carácter de verdad autoevidente, inmediata,
y la identidad entre el pensar y el ser.
El cogito es el primer principio indudable del sistema cartesiano, el punto de
partida desde el cual se construirá todo el edificio del conocimiento. Es tanto el
primer principio desde un punto de vista gnoseológico (conocimiento seguro)
como ontológico (la primera certeza sobre la existencia).
8. El criterio de verdad: A partir del cogito, Descartes busca un criterio de verdad
universal. Observa que la verdad del cogito radica en que es clara y distinta: lo
percibe de manera tan clara y distinta que no puede dudar de él. De esto
extrae una regla general: cualquier cosa que se perciba clara y distintamente
es verdadera. Una proposición es verdadera si lo que afirma corresponde a la
realidad y podemos estar seguros de esto cuando la percibimos clara y
distintamente. Descartes considera que esta claridad y distinción son las
características clave para distinguir entre conocimiento verdadero y falso.
9. Las reglas del método: El método de Descartes, formulado en el Discurso del
método y en las Reglas para la dirección del espíritu, tiene como objetivo
asegurar que nunca tomemos lo falso por verdadero. En el Discurso, Descartes
establece cuatro reglas fundamentales:
o Regla de la evidencia: No aceptar como verdadero nada que no sea evidente,
es decir, claro y distinto. Esto implica evitar la precipitación y el prejuicio.
o Regla del análisis: Dividir cada problema en tantas partes como sea necesario
para resolverlo mejor.
o Regla de la síntesis: Reconstruir el conocimiento desde lo más simple a lo más
complejo, siguiendo un orden sistemático.
o Regla de la enumeración: Hacer recuentos completos y revisiones generales
para asegurarse de no omitir nada.

Estas reglas garantizan un método ordenado y riguroso para obtener conocimiento


verdadero, partiendo siempre de lo evidente (como el cogito) y avanzando
gradualmente hacia conocimientos más complejos.
10. La "cosa" pensante y las ideas innatas: Después de establecer que es una
"cosa pensante" (res cogitans), Descartes reflexiona sobre qué es esta cosa
pensante. Se da cuenta de que puede dudar de la existencia de su cuerpo y
del mundo exterior, pero no de su propio pensamiento. El "yo", entonces, es
una sustancia cuya esencia es el pensamiento, independiente del cuerpo. El
cuerpo es conocido indirectamente, a través de la experiencia sensorial,
mientras que el alma es conocida directamente por el cogito.
Además, Descartes distingue entre varios tipos de pensamientos, entre los que
se encuentran las ideas. Las ideas son representaciones mentales, y
Descartes las divide en tres categorías:
o Ideas adventicias: Son las que parecen provenir de la experiencia sensorial
(como la idea de color o sonido).
o Ideas facticias: Son creadas por la imaginación (como la idea de un centauro).
o Ideas innatas: Son las que el alma posee desde su origen (como las ideas de
Dios, el alma y ciertas verdades matemáticas). Las ideas innatas juegan un
papel crucial en el sistema cartesiano, ya que proporcionan verdades
universales y necesarias, como los principios matemáticos y las verdades
metafísicas fundamentales.
11. Existencia y veracidad de Dios:
o Primera prueba: Partiendo de la idea de Dios (como ser perfecto), Descartes
argumenta que dicha idea no puede provenir de un ser imperfecto como el ser
humano, ya que lo imperfecto no puede ser la causa de lo perfecto. Por lo
tanto, esa idea debe haber sido causada por un ser perfecto, es decir, Dios. En
resumen: como tengo la idea de Dios, y yo no puedo ser su causa, Dios existe.
o Segunda prueba (argumento ontológico): Aquí, Descartes argumenta que la
perfección incluye la existencia. Si pensamos en Dios como un ser perfecto, no
puede faltarle la existencia, ya que la inexistencia sería una imperfección. Así,
la idea de un Dios perfecto implica necesariamente su existencia, del mismo
modo que en la idea de un triángulo está implícito que la suma de sus ángulos
es igual a dos rectos.
Descartes sostiene que Dios, siendo perfecto y no un engañador, nos ha dotado
de una razón confiable y de ideas innatas que son verdaderos instrumentos para el
conocimiento. De este modo, la veracidad divina garantiza que el conocimiento
basado en ideas claras y distintas es verdadero. Si cometemos errores, es porque
juzgamos sin suficiente claridad o por influencia de prejuicios. Sin la existencia de
Dios, solo podríamos estar seguros del "cogito" (yo pienso), pero no podríamos
avanzar más allá en el conocimiento, pues todo sería susceptible de duda, como
en la hipótesis del genio maligno. Dios es, por tanto, el garante del conocimiento y
la verdad.
12. La sustancia extensa: Descartes reconoce, además de la res cogitans (la
mente o el "yo pensante"), la existencia de la res extensa o sustancia corpórea.
Esta es el fundamento de la extensión y de los cuerpos materiales. El hecho de
que experimentamos sensaciones (como el movimiento) implica que existe
algo fuera de nosotros que las causa. Aunque la percepción de las cualidades
sensibles (colores, sabores) no es necesariamente fiel, las cualidades
primarias (como la extensión y el movimiento) pueden conocerse con certeza
mediante la geometría. Por lo tanto, Descartes concluye que los cuerpos
existen y son esencialmente res extensa.
13. El racionalismo cartesiano: Descartes defiende un racionalismo que privilegia el
conocimiento que proviene exclusivamente de la razón, como el que se obtiene
en las matemáticas. Las ideas claras y distintas, como las definiciones
geométricas, son la base de todo conocimiento verdadero, y las sensaciones
deben descartarse por su potencial confusión.
Este enfoque racionalista supone que la realidad misma tiene una estructura
racional que puede conocerse mediante la razón. Así, los conceptos de
substancia y causalidad son verdades necesarias, y su comprensión permite
deducir la estructura misma del universo. Supuestos del racionalismo:
o La estructura racional de la realidad: El racionalismo descansa en la suposición de
que la realidad tiene una estructura inteligible y racional que corresponde con la
estructura de la mente humana.
o Ideas innatas: Descartes cree que ciertas ideas (como las de Dios, el alma, o la
sustancia) están presentes en la mente de forma innata, es decir, no provienen de
la experiencia, sino que son parte de nuestra razón misma.
o Garantía divina: El conocimiento racional es fiable porque Dios, siendo veraz y
perfecto, no nos ha creado para ser engañados por nuestras facultades
intelectuales.
Aunque Descartes intenta un método completamente crítico, basado en la duda, su
sistema depende de ciertos supuestos (como los conceptos de substancia y
causalidad) que posteriormente serán criticados, especialmente por el empirismo.
El empirismo rechaza la idea de que el conocimiento pueda obtenerse solo a
través de la razón, argumentando que todo conocimiento genuino debe basarse en
la experiencia, lo cual dará lugar a una fuerte oposición entre racionalistas y
empiristas.

Common questions

Con tecnología de IA

Aristóteles concibe la realidad como un continuo de cambio donde la materia y la forma interactúan para constituir la sustancia, explicando el movimiento en función de acto y potencia . Descartes, en cambio, presenta una visión dualista donde distingue entre la res cogitans (mente) y la res extensa (cuerpos), priorizando el conocimiento racional sobre el sensible y desarrollando una visión mecanicista de la realidad .

Aristóteles considera el conocimiento sensible como el punto de partida para el conocimiento, que debe ser abstraído por el intelecto para alcanzar verdades universales . En contraste, Descartes critica el conocimiento sensible, afirmando que es menos fiable debido a que los sentidos pueden engañar y carecen de la misma certeza que el conocimiento racional, promoviendo la razón y las ideas claras y distintas como más confiables .

En la filosofía de Descartes, Dios juega un papel crucial como garantía de la veracidad del conocimiento. Descartes justifica la existencia de Dios usando el argumento de que, dado que poseemos la idea de un ser perfecto (Dios), y los seres imperfectos como los humanos no pueden ser la causa de esta idea, debe existir un ser perfecto que la cause, es decir, Dios . Además, argumenta que un Dios perfecto no sería engañador, garantizando así que el conocimiento claro y distinto sea verdadero .

Descartes justifica la existencia de ideas innatas al señalar que estas son parte del equipamiento racional del alma, no siendo derivadas de la experiencia sino presentes desde el inicio . Distingue las ideas innatas de las adventicias, que provienen de la experiencia sensorial, y de las facticias, que son creadas por la imaginación . Las ideas innatas, como las de Dios y ciertos principios matemáticos, son fundamentales ya que proporcionan un conocimiento universal y necesario .

Descartes define el criterio de verdad a partir de la claridad y distinción de las percepciones, proponiendo que todo lo que se percibe de manera clara y distinta es verdadero . Esto tiene profundas implicaciones para el conocimiento, ya que establece un estándar para distinguir entre lo verdadero y lo falso, confiando en la razón y descartando los engaños de los sentidos como meras ilusiones .

La jerarquía de los seres en la filosofía de Aristóteles organiza la existencia desde la materia pura hasta el acto puro, con Dios en el vértice como un ser inmutable y perfecto . El propósito de esta jerarquía es explicar la naturaleza del cosmos como una serie de grados de perfección donde cada nivel alcanza mayor formalidad y actividad, reflejando un cosmos ordenado y racional hacia el cual cada ser se orienta según su naturaleza .

Aristóteles aborda el concepto de cambio mediante la distinción entre acto y potencia, donde el cambio se entiende como el paso de un estado de potencia a un estado de acto. Un ser en potencia tiene la capacidad de llegar a ser algo que aún no es, mientras que un ser en acto ha alcanzado ya su forma plena o finalidad . Esta distinción permite a Aristóteles resolver la paradoja del movimiento propuesta por filósofos como Parménides, afirmando que el cambio es simplemente la realización de potenciales inherentes a los seres .

El "cogito, ergo sum" es fundamental para Descartes porque representa la primera certeza indudable alcanzada mediante el método de la duda metódica . Esta certeza es el punto de partida para reconstruir el conocimiento sobre bases seguras, estableciendo que el hecho de pensar implica necesariamente la existencia del pensador como ser pensante . A partir de esta verdad, Descartes desarrolla todo su sistema filosófico .

Las virtudes éticas, según Aristóteles, son hábitos de elección que se sitúan en un término medio entre los vicios del exceso y el defecto, permitiendo el desarrollo del carácter moral, como la valentía . Por su parte, las virtudes dianoéticas se dividen en prácticas, como la prudencia, y teóricas, como la sabiduría, las cuales perfeccionan la razón . Ambas contribuyen a la felicidad humana al facilitar una vida conforme a la excelencia racional propia del ser humano .

Las cuatro causas aristotélicas son la causa formal, material, eficiente y final. La causa formal es la esencia de la mesa que la define como tal; la causa material es la madera con la que está hecha; la causa eficiente es la acción del carpintero que la construye; y la causa final es su propósito, que es servir de superficie para colocar cosas . Cada una de estas causas aborda un aspecto diferente que contribuye a la existencia y función de la mesa .

También podría gustarte