Gestación subrogada
Subrogación significa sustitución, de manera que un embarazo por
sustitución es el que se produce cuando una mujer accede a quedar
gestante y a dar a luz un hijo, en sustitución de otra que no puede o no
quiere hacerlo, mediante la transferencia de embriones procedentes de
gametos propios o de la madre subrogada. Se utilizan diversos términos
para denominar esta realidad, siendo los más usuales: maternidad
subrogada, gestación por sustitución, alquiler de útero, madres
suplentes, madres portadoras, alquiler de vientre, donación temporaria
de útero, gestación por cuenta ajena o por de otro, gestación subrogada,
maternidad sustituta, maternidad de alquiler, maternidad de encargo,
madres de alquiler y madres gestantes. En opinión de Eleonora Lamm la
denominación “gestación por sustitución” es la más correcta, en virtud
de que la mujer que actúa como gestante, precisamente gesta un hijo
para otro. Hablar de maternidad es incorrecto ya que engloba una
realidad mucho más extensa que la gestación. Y la palabra “sustitución”
especifica que se gesta para otro, y por otro que no puede hacerlo. La
palabra “subrogada”, por su significado, se asocia con aquellos
supuestos en los que la gestante aporta ambas cosas: gestación y
material genético. El resto de los términos como el de útero de alquiler,
etc., son utilizados de forma peyorativa dando por hecho una
transacción comercial. Aunque es un procedimiento utilizado desde la
antigüedad, la gestación por sustitución se hizo visible públicamente a
mediados de 1980, cuando tuvo lugar el primer caso a nivel mundial que
atendió la problemática de la gestación por sustitución, el caso Baby M.
No obstante, el primer caso de gestación por sustitución reportado en el
mundo ocurrió en 1984 cuando los óvulos de una mujer sin útero, fueron
transferidos al útero de una amiga que dio a luz al niño con que no tenía
ninguna relación genética. Desde entonces se ha convertido en un
método cada vez más extendido, aunque no exento de polémica en
cuanto a su utilización en todo el mundo. Pero, más allá de las
consideraciones sensacionalistas y de los aspectos legales de la misma,
la gestación por sustitución es un hecho que requiere un profundo
análisis moral. El presente trabajo tiene como finalidad abordar los
problemas éticos que suscita la gestación subrogada y como sería
posible acercarse a una solución de los mismos.
“La gestación por sustitución ha de considerarse un recurso excepcional
y solo
justificado cuando exista en la pareja subrogada o mujer sola subrogada
una indicación
médica para dicha técnica debidamente documentada o una situación
de esterilidad
estructural (pareja homosexual masculina u hombre sin pareja),
habiéndose agotado, en
su caso, otros tratamientos de fertilidad”
ÉTICA BASADA EN LOS PRINCIPIOS
Desde el punto de vista de los profesionales que se dedican a la
medicina de la
reproducción pueden encontrarse opiniones favorables a la subrogación
de forma genérica
o en situaciones específicas, y también criterios en contra. Los
partidarios de autorizar la
subrogación entienden que la aplicación de esta técnica en condiciones
clínica y
éticamente adecuadas es una consecuencia natural del ejercicio de la
autonomía del
paciente que la precisa y de la mujer que subroga su útero. Por el
contrario, quienes
consideran que esta técnica no debería aplicarse sostienen que la
utilización de recursos
técnicamente disponibles requiere un análisis bioético y social favorable,
que no se da en el
caso del útero subrogado. Para estos profesionales, la subrogación
uterina podría suscitar
problemas como la muerte de una gestante como consecuencia de una
complicación del
embarazo, o un litigio sobre la filiación del hijo entre la gestante y los
padres genéticos,
para los que no se dispone de respuestas ético-jurídicas satisfactorias en
la actualidad. Por
ello, se invoca el principio de no maleficencia para calificar como no
aceptable la
subrogación como técnica sustitutiva de la gestación natural.
Finalmente, otros
profesionales asumen posiciones intermedias, aceptando la subrogación
sólo en casos de
mujeres sin útero, porque se considera que están afectadas de una
limitación patológica de
su fertilidad a la que la medicina reproductiva debe dar respuesta.
Sin embargo, los cuatro principios básicos no deben de considerarse
como absolutos y
sin excepciones. Hay que tener en cuenta otra serie de valores que
entran en juego y que
forman parte de cada situación en concreto. Tampoco se deben de
asumir posturas
teleológicas estrictas, para las que la corrección de un acto se mide sólo
por la
maximización de sus consecuencias. La valoración ética debe de
realizarse a través de un
proceso deliberativo que se comentará más adelante.
ARGUMENTOS A FAVOR
DE LA GESTACIÓN
SUBROGADA
Los argumentos basados en la libertad reproductiva afirman la
autonomía y libertad de
las decisiones, es decir que los derechos a la autodeterminación
personal permitirían afirmar el derecho a la elección reproductiva que
garantizaría la libre decisión del sujeto a procrear o no, elegir cuándo,
con quién y cómo hacerlo. En tanto la libertad del sujeto es una regla,
cualquier limitación a ella debería ser considerada una excepción. Los
distintos modos de procrear suponen la generación de hijos, y negar el
acceso a las técnicas de reproducción asistida sería establecer una clase
de discriminación que no estaría amparada por los textos
internacionales.
El argumento ético más empleado en contra de la gestación subrogada
es el que
postula que utilizar el cuerpo de la mujer como medio para obtener un
hijo es inmoral, es
una forma más de apropiación, control, sojuzgamiento y explotación de
la mujer. Frente a
esta postura extrema resulta fácil contra argumentar, apelando a la
libertad de las mujeres
que deciden ser madres sustitutas de usar su cuerpo para lo que ellas
consideren adecuado, pudiendo elegir y asumiendo la responsabilidad
de sus actos libremente
Los detractores también arguyen que en casos de extrema
vulnerabilidad y pobreza
algunas mujeres pueden ser reclutadas y explotadas aprovechándose de
sus difíciles
situaciones, simplemente para usarlas como medios para gestar y parir
hijos. Sin embargo,
este problema no es ajeno a otros problemas similares, en donde
algunas personas, sobre
todas las mujeres, en situaciones de dificultad económica deben de
trabajar en tareas no tan gratas o alquilando su cuerpo para sobrevivir.
Otro argumento a rebatir es que el valor de intercambio dado por el
dinero en la
maternidad subrogada mercantiliza a los seres humanos y un hijo o hija
no puede ser un
medio para obtener otra cosa.
Desde la ética kantiana podría pensarse que si un humano fuera creado
y utilizado como medio para otra cosa, como es el caso de obtener
dinero, eso sería objetable y considerado inmoral, pero este no es el
caso. El problema está en la conceptualización y en lo que se entiende
por maternidad subrogada, ya que ese hijo no es creado para obtener
dinero y por lo tanto no es un medio para otra cosa. Si bien es cierto que
hay un intercambio de dinero en la mayoría de los casos de maternidad
subrogada, ver ese aspecto solamente sin mencionar y ponderar todas
las circunstancias es simplificar excesivamente el proceso y la práctica.
También se cuestiona esta práctica ya que son procedimientos para
personas con alto poder adquisitivo que excluyen a la población con
recursos medio o bajos. Esto es un hecho real, actualmente, ya que las
personas que necesitan acudir a la gestación por sustitución tienen que
hacerlo fuera de nuestras fronteras, con gastos elevados la mayoría de
las veces. Luego es un problema legal, y no ético. Por otra parte, este
hecho también acompaña a otras técnicas de reproducción asistida no
cubiertas por el sistema nacional de salud.
El vínculo materno-filial entre la madre gestante y el bebé ha sido
ampliamente
estudiado e investigado y se ha comprobado que existe una fuerte
conexión entre ambos,
aunque los estudios demuestran que no existen dificultades o
complicaciones psicológicas
ni en los niños ni en las madres portadoras. Se podría también
suponer que las
gestantes pueden establecer un vínculo con el hijo que gestan, pero
estos casos son
similares a los que se encuentran en la adopción, donde una mujer gesta
un hijo para
entregarlo a una familia.
Como punto de partida, creo que la maternidad subrogada no está
desprovista de
valores éticos que deben ser reconocidos y promovidos, si somos
capaces de eliminar o
reducir al mismo tiempo otros que, al menos por algunos sectores, son
rechazados y que
podrían postergar aquellos valores. En efecto, no podemos negar que
puede promover -
cierto, no siempre- la solidaridad entre las personas; también el
altruismo. Se sostiene con
frecuencia que estos valores sólo son imaginables entre personas
allegadas previamente
entre si, en particular si son familiares, pues solo entre ellas podemos
presumir que se
actúe por solidaridad y con altruismo.
CONCLUSIONES
Tanto las posturas que condenan la gestación subrogada como las que
la defienden,
coindicen en que la máxima prioridad es proteger los intereses del
futuro niño y la
gestante. Por ello, y porque es una realidad social que implica
numerosos interrogantes de
índole ética, es necesario un proceso deliberativo serio y sosegado.
Lo más responsable sería abordar un procedimiento para resolver todos
los problemas
en torno a la gestación subrogada, fundamentado en el profundo
conocimiento del asunto y en la máxima protección de la mujer gestante
y del recién nacido, no únicamente en base a posicionamientos
teleológicos o deontológicos, sino basados en la responsabilidad,
siguiendo procedimientos deliberativos, es decir, prudentes.
Se han publicado
numerosos trabajos que
argumentan las razones
que, desde el punto
Las mujeres pueden ser
obligadas a aceptar la
subrogación, por
ejemplo, a través de la
Las mujeres pueden ser
obligadas a aceptar la
subrogación, por
ejemplo, a través de la
Las mujeres pueden ser
obligadas a aceptar la
subrogación, por
ejemplo, a través de la
• Las mujeres pueden
ser obligadas a aceptar
la subrogación, por
ejemplo, a través de la
Las mujeres pueden ser
obligadas a aceptar la
subrogación, por
ejemplo, a través de la