VALORES MORALES
Responsabilidad. Es el valor de cumplir con los deberes, obligaciones y compromisos, y hacerse cargo
de las consecuencias. Por ejemplo, asumir la responsabilidad de la propia salud física, mental y emocional
implica realizar hábitos saludables, como: hacer ejercicio de forma periódica, comer alimentos nutritivos y
respetar las ocho horas de sueño.
Solidaridad. Es el valor de ayudar a los demás por voluntad propia, sin esperar una recompensa. Por
ejemplo, para apoyar a un compañero de clase que pueda tener alguna dificultad con una asignatura o un
problema personal, podemos ofrecerle colaboración para estudiar y preparar una materia o simplemente
preguntarle cómo está y si precisa algo.
Empatía. Es el valor de reconocer las emociones y sentimientos del otro e identificarse con esa
persona, aunque no estemos experimentando su misma situación. Por ejemplo, escuchar de forma activa
a una amiga que está angustiada, sin interrumpirla ni juzgarla, permite brindarle un espacio de apoyo para
que se desahogue y se sienta contenida.
Gratitud. Es el valor de apreciar y agradecer —de forma consciente y voluntaria a través de gestos,
actos o palabras— los aspectos positivos que existen en nuestra vida. Por ejemplo, es recomendable
detenerse un momento en el día para reflexionar sobre la buena salud, las valiosas amistades o el hogar
confortable de los que gozamos.
Respeto. Es el valor de aceptar y apreciar a los demás sin juzgarlos por su apariencia, creencia o
cultura. Por ejemplo, participar en un debate en el que hay diferentes opiniones permite aprender que la
diversidad es valiosa y necesaria para comprender una situación desde diferentes puntos de vista.
Amor. Es el valor supremo y universal que se manifiesta hacia uno, hacia los
demás y hacia el entorno. Tiene que ver con aceptar, respetar y cuidar de forma
sincera. Por ejemplo, el amor propio implica practicar palabras de autocompasión y de
valoración personal, en especial, cuando nos equivocamos, que es cuando solemos
tener pensamientos negativos hacia nosotros.
Paciencia. Es el valor de tolerar y soportar con calma una situación, sin
lamentarse por la espera. Por ejemplo, aprender a tocar un instrumento musical es un
proceso gradual en el que incluso los errores son parte importante para la evolución.
Perdón. Es el valor de liberarse de forma voluntaria y consciente de sentimientos
negativos causados por una ofensa recibida. Por ejemplo, iniciar una conversación con
un familiar con el que discutimos días atrás, practicar la empatía y manifestar
nuestros sentimientos puede servir para lograr la reconciliación.
Compromiso. Es el valor de cumplir con una promesa u obligación, a partir de la
propia voluntad. Por ejemplo, destinar tiempo cada día para estudiar, realizar tareas o
buscar ayuda de un tutor puede servir para asimilar y practicar los conocimientos
estudiados en la escuela.