República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Defensa
Viceministerio de Educación para la Defensa
Universidad Militar Bolivariana de Venezuela
Centro de Estudios Tácticos, Técnicos y Logísticos
Escuela de Estudios del Poder Aéreo
Coordinación Académica
Análisis de la Convención sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
Autores:
1tte. Luis Carrero Labrador
1tte. José Quintero Bericote
1tte. Jhovany González Salazar
1tte. Jesús Cárdenas Peñaloza
1tte. Joira González Torres
Sección: “B”
Caracas, octubre de 2014
Las Organizaciones Internacionales de ayuda a la problemática sobre la
violencia contra la mujer han logrado incidir positivamente en la conciencia de los
pueblos, a través de convenciones programadas por la Asamblea General de las
Naciones Unidas, en Venezuela el 16 de enero de 1995, se reafirmó que la
violencia contra la mujer constituye una violación a los Derechos Humanos.
El 19 de marzo de 2007, entra en vigencia la Ley sobre el Derecho de las
Mujeres a una vida libre de Violencia, la cual dispone una serie de procedimientos,
estrategias, medidas y programas, destinados a la protección de la víctima y al
resarcimiento del daño causado. El legislador ha considerado sólo la protección de
la mujer, hecho que al pasar el tiempo pudiese repercutir en la formación de los
ciudadanos y ciudadanas de esta sociedad, pero el instinto por lograr estos
cambios socioculturales mediante la implementación jurídico-penal, pudieran estar
violando los Derechos humanos de los hombres, en cuanto a recibir del Estado un
trato igual.
Cabe destacar, que el 18 de agosto de 1998, se derogó la Ley Sobre la
Violencia contra la Mujer y la Familia (primera Ley sancionada para resolver los
conflictos familiares), donde a diferencia de la nueva Ley, el hombre también era
objeto de protección en el caso de ser él la víctima.
Es por ello, que dentro de los deberes del Estado se encuentra la
promulgación de una legislación interna que incluya sanción penal y económica a
toda mujer sujeto de violencia o vulnerable, y fundamenta la obligación de
medidas apropiadas para modificar los patrones socioculturales de conductas de
hombres y mujeres, incluyendo programas educativos.
Desde los tiempos remotos las sociedades han marcado una gran
diferencia entre la pareja (hombre y mujer), llegando al punto de atribuirle a los
hombres la labor de la manutención del grupo familiar y a la mujer el cuidado del
hogar y la administración de los gastos.
En la actualidad, esta situación contribuye a las desavenencias que se
presentan en el entorno familiar, siendo el caso que por cubrir las necesidades del
hogar, la mujer sale a trabajar al igual que lo hace el hombre, debiendo ella en
muchos casos, regresar a la casa para continuar con las labores dentro de la
misma, así como también, cumplir con las exigencias de su marido,
proporcionándose de esta forma conflictos y violencia debido a la discriminación
que ha existido por la crianza y costumbres implantadas desde hace muchos
años.
En tal sentido, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ratificada por Venezuela, establece en
su artículo 1 que:
A los efectos de la presente convención, la expresión discriminación
contra la mujer, denotará toda distinción, exclusión o restricción
basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar
o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,
independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad
del hombre y la mujer, de los Derechos humanos y las libertades
fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y
civil o en cualquier otra esfera.
La CEDAW, crea la concepción nueva de la igualdad entre los sexos,
fundamenta que si bien es cierto que el hombre y la mujer son diferentes, también
señala que es discriminatorio todo trato que tenga por resultado la desigualdad,
es decir, que si la mujer se le da un trato que la deja en posición inferior al
hombre, ese trato es discriminatorio.
En los últimos años la mujer ha alcanzado niveles de superación muy altos,
las instituciones de ayuda a las mujeres han logrado erigir sus derechos para
erradicar todo tipo de discriminación que pueda existir en su contra, logrando que
los Estados parte de las Organizaciones Internacionales sancionen leyes internas
a favor de sus Derechos Humanos, sociales y políticos, y al respeto a su dignidad.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su Título III
De los Derechos humanos y Garantías, y de los Deberes, Capítulo I Disposiciones
Generales, en el artículo 20, señala: “toda persona tiene libre desenvolvimiento de
su personalidad, sin más limitaciones que el que deriva del derecho de los demás
y del orden público”.
En el artículo 21, ejusdem, se confiere la igualdad de todas las personas
ante las leyes venezolanas, el cual textualmente dice:
Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley; en
consecuencia:
1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el
credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por
objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce
o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades
de toda persona.
2. La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para
que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas
positivas a favor de personas o grupos que puedan ser
discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a
aquellas personas que por alguna de las condiciones antes
especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad
manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se
cometan.
Asimismo, se prevé que una vez suscritos y ratificados los tratados
internacionales en materia de los Derechos Humanos, los mismos tendrán rango
constitucional siendo en consecuencia de aplicación preferente. Es por ello, que
nuestra carta magna, vislumbra en su articulado que:
Artículo 23. Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos
humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía
constitucional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que
contengan normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las
establecidas por esta Constitución y la ley de la República, y son de
aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del
Poder Público.
Venezuela ha ratificado los tratados internacionales en procura de los
derechos de la mujer, con el fin de prevenir, sancionar y erradicar la violencia
contra la mujer, así como también, cualquier acto de discriminación que la
coloque en desventaja ante el hombre.
También, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
menciona:
Artículo 88. El Estado garantizará la igualdad y equidad de hombres
y mujeres en el ejercicio del derecho al trabajo. El Estado
reconocerá el trabajo del hogar como actividad económica que crea
valor agregado y produce riqueza y bienestar social. Las amas de
casa tienen derecho a la seguridad social de conformidad con la ley.
Las mujeres en Venezuela, cuentan desde el punto institucional y jurídico
con mecanismos para la protección contra la discriminación en las distintas
esferas de su vida. En este orden, las principales instituciones en la materia son:
el Instituto Nacional de la Mujer, que cuenta con sedes a nivel nacional, los
Institutos Regionales y Municipales, la Fundación Misión Madres del Barrio “Josefa
Joaquina Sánchez, las Casas de la Mujer, las Casas de Abrigo, la Defensoría
Nacional de la Mujer, el Banco para el Desarrollo de la Mujer, los Tribunales y
Fiscalías Especiales de Violencia contra las Mujeres, la Comisión Permanente de
Familia, Mujer y Juventud de la Asamblea Nacional y la Defensoría Delegada
Especial con Competencia Nacional sobre los Derechos de la Mujer de la
Defensoría del Pueblo.
Por su parte, la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida
Libre de Violencia (2007), constituye el más reciente y más completo instrumento
legal del que se dispone en el país para enfrentar la violencia contra la mujer. Esta
ley define todos los tipos de violencia de género (19 en total), incluyendo: violencia
psicológica, acoso u hostigamiento, amenaza, violencia física, violencia doméstica,
violencia sexual, acceso carnal violento, prostitución forzada, esclavitud sexual,
acoso sexual, violencia laboral, violencia patrimonial y económica, violencia
obstétrica, esterilización forzada, violencia mediática, violencia institucional,
violencia simbólica, tráfico de mujeres, niñas y adolescentes y; trata de mujeres,
niñas y adolescentes.
En año 2010, la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia crea la
Comisión Nacional de Justicia de Género, para velar por el derecho de acceso a la
justicia de las mujeres para garantizar la igualdad y la no discriminación de la
mujer. Entre sus atribuciones destacan el desarrollo y diseño de políticas judiciales
tendientes a optimizar el sistema de justicia de género y el fortalecimiento del
enlace entre los Tribunales de Violencia contra la Mujer y los Consejos
Comunales. Se le atribuye la responsabilidad de establecer contacto con
Magistrados, Jueces, Fiscales y Defensores Públicos de Venezuela y otros países,
para comparar y compartir criterios y avances en esta materia, además de
colaborar con el Ejecutivo Nacional en la planificación y ejecución de las políticas
públicas orientadas a la atención de las mujeres víctimas, y coordinar los
Tribunales de Violencia contra la Mujer.
De igual forma, la Ley para la protección de las familias, la maternidad y la
paternidad (2007), contiene normas y medidas para prevenir conflictos y violencia
contra la mujer y la familia, repitiendo innecesariamente disposiciones que ya se
encuentran previstas en el ordenamiento jurídico vigente como la Ley Orgánica
sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley Orgánica
para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
También existe la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer (1999),
la cual regula el ejercicio de los derechos y garantías necesarias para lograr la
igualdad de oportunidades para la mujer; tiene como fundamento la Ley
Aprobatoria de la Lela Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer y garantiza sus derechos frente a agresiones que
lesionen su dignidad y su integridad física, sexual, emocional o psicológica, sin
prejuicio de lo dispuesto en el ordenamiento jurídico referido a la materia. Este
instrumento jurídico dispuso la creación del Instituto Nacional de la Mujer y la
Defensoría de los Derechos de la Mujer, ahora dependientes del Ministerio del
Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género.