San Juan, la gran fiesta de las familias en la
Amazonía peruana
La Fiesta de San Juan es una festividad religiosa que se celebra de manera especial en la Amazonía
peruana, el día central es el 24 de junio. Esta celebración tiene sus orígenes hace mucho tiempo
atrás, cuando un grupo de misioneros llegó a la selva y designó a san Juan Bautista como patrono de
la Amazonía peruana.
Según la historia. Esta celebración religiosa llegó con los conquistadores españoles. Ellos
decidieron implantar esta actividad con el fin de transmitir su religión católica a los habitantes de la
zona. Sin embargo, los pobladores de la selva agregaron elementos populares propios de su cultura
para convertirla en un nuevo evento con música, baile y desfiles.
San Juan Bautista es el patrón de la Amazonía. Mientras los pobladores cuentan esta leyenda:
Hace muchísimos años, en un pueblo de Iquitos, un miembro de una antigua tribu se internó en el
bosque a cazar.
Al alejarse de su pueblo, escucho el agudo silbido de un paujil. Miro hacia todos lados, el ave
seguía silbando… y el silbido continuó hasta que se convirtió en una palabra. El cazador no lo podía
creer. ¡Alguien pronunciaba su nombre! Temeroso, logró ver entre las ramas de un árbol la figura de
un santo. Subió la recogió y regresó a su pueblo. En la noche, la imagen se reveló ante el cazador
como San Juan. El santo lo dijo que Dios lo había designado para ser el patrón de la región y que
debían erigirle una iglesia. El pueblo lo hizo. Como recompensa, San Juan, en sus apariciones,
indicaba cuáles eran los mejores lugares para la siembra y cuál era la mejor época para las cosechas.
Muchas familias de esta parte de nuestro país esperan con alegría esta festividad, pues, por varios
días del mes de junio hasta el día central, se realizan diversas actividades como concursos de danzas,
presentaciones musicales, preparación y exposición de comidas típicas, elección de reinas de belleza,
y paseos a las orillas de los ríos para divertirse y degustar los sabrosos juanes.
Las actividades centrales de la fiesta empiezan en la víspera, la noche del 23 de junio, cuando
hombres y mujeres acuden a los ríos a purificarse. A este acto se le
conoce como el “baño bendito”, pues se cree que en esa fecha san Juan
Bautista bendice los cursos de agua, por lo que quien se bañe en ellos
tendrá felicidad y salud durante todo el año. El 24 de junio, la fiesta
alcanza su pico más alto de intensidad. Muchas familias participan de las
actividades religiosas, asisten a las misas que se conmemoran en honor
al patrón de la festividad y también acompañan las procesiones junto a
bandas típicas que deleitan con música regional al son del bombo y el clarinete.
También, se realiza el baile de la pandilla, en el cual la gente baila
alrededor de una palmera cargada de regalos y llena de color que será luego
derribada a machetazos, conocida como “humisha”. Tras caer, los asistentes
se lanzan por los regalos mientras la música de fondo no para de sonar,
brindando algarabía al ambiente. Una experiencia única.
Cuando el sol empieza a calentar la mañana, las orillas de los ríos son ocupadas por las familias y
visitantes, quienes se reúnen para refrescarse en sus aguas, divertirse, pasar momentos agradables y
degustar los sabrosos juanes. Esta deliciosa comida se prepara con arroz,
yuca, huevos, gallina, aceitunas y otros insumos, condimentos y
acompañamientos propios de la selva peruana, los cuales le dan ese sabor
especial al que ningún paladar puede resistirse. El toque final lo da la hoja de
bijao, con la que se envuelve el platillo para su cocción y simboliza
tradicionalmente la cabeza de San Juan Bautista.
En conclusión, esta fiesta tradicional es muy importante. No solo porque expresa el
agradecimiento del pueblo a su santo patrón, sino también porque busca establecer lazos de unión y
hermandad entre todos los que habitan esta región.
¿Cuál es la comida tradicional en la fiesta de San Juan? ¿Qué ingredientes tiene y cuál es su
significado?
¿Qué es la umsha?
Los profetas
Eran hombres llamados por Dios para hablar en su nombre y ser su representante en la tierra.
Cuando un profeta habla en nombre de Dios, es como si Dios mismo estuviera hablando.
Dios enviaba a los profetas a su pueblo para recordarles la Alianza que tenían con él y para
hacerles saber cuál era su plan. “muchas veces y de muchas maneras habló Dios antiguamente a
nuestros antepasados por medio de los profetas” (hebreos 1, 1).
Por los profetas Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una alianza
nueva y eterna destinada a todos los hombres y que será grabada en los corazones.
Los profetas tenían mucha conciencia de ser mensajeros de Dios. Ablaban siempre en nombre de
Dios “Yave dice. Por tanto, su mensaje no era de ellos mismos, sino que rea un mensaje de Dios, una
revelancia de Dios.
El profeta es el mensaje de Dios; es su voz viva en medio del pueblo, para recordar las promesas
entre Dios y su pueblo, para enderezar y corregir. Por tanto, doble finalidad; ANUNCIAR y
DENUNCIAR.
ANUNCIAR la venida del Mesías el Salvador, la fidelidad y perdón de Dios.
DENUNCIAR todo tipo de pecados: injusticia, infidelidad, hipocrecía, etc.
La Biblia divide los libros proféticos en mayores y menores, por el tamaño de su obra y no por la
importancia de su mensaje.
Los profetas mayores son cuatro: Isaías, Jeremias, Ezequiel y Daniel.
Los profetas menores son trece: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías,
Ageo, Zacarías, Malaquías y Baruc.