Viernes 17.04.
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22 CULTURAS Y SOCIEDAD DOCE MESES SIN ALCÁNTARA SUR
De lo ridículo
a lo sublime
Boxeo. El 17 de
mayo de 1977,
un jovencísimo
Alfredo
Evangelista
puso contra las
cuerdas al mítico
Muhammad Ali
en el combate
por el título de los
pesos pesados
que Alcántara
narró desde
Maryland
para ‘Marca’.
Esta fue la crónica
I
ncreíble pero cierto. Esta- la falta de respeto que supone a una contra. Tiene el rostro bemos que ha nacido una estre- hasta la presencia, entre round
mos en el asalto número que un desconocido de veinti- abultado y no se comprende, a lla de fulgor imprevisto y des- y round, de unas morenas y unas
quince y Evangelista, que es dós años desborde, después de pesar de la anchura de su tórax, lumbrante. Alfredo Evangelista rubias, todas hijas del pueblo de
como un enardecido guerrero tres cuartos de hora de pelea, al que el corazón le quepa en el pe- acaba de entrar en la historia del Washington, que mostraban cim-
apache, ataca y ataca al dueño y jefe de la lona y la resina. No se cho. Cuando suena el último boxeo. breándose el cartelito que indi-
señor del territorio del boxeo. Su puede tratar así a las estatuas. gong, todos sabemos que caba el número del asalto, todo
izquierda entra arriba y abajo Se oyen gritos de «¡Uruguay, Uru- Muhammad Ali seguirá siendo De las burlas, a las veras es circense. El boxeo es cada vez
en crochet y en ganchos. Ali se guay, Uruguay!». Evangelista el campeón mundial de los pe- El match ha ido de lo ridículo a más un espectáculo, y el nego-
tapa como puede, se refugia en el bufa, arremete, se juega la vida sos pesados; pero también sa- lo sublime, de lo grotesco a lo cio se traga el deporte. Cuando
pentagrama de las cuerdas, pero dramático. Cuando subió al ring subió Ali llevaba Evangelista mu-
su música ya es otra. Está ex- el aspirante, con su bata verde, cho rato haciendo sombra entre
hausto y mira en los clinchs, an- con sus calzonazos verdes, na- el guirigay. Forma parte de la
gustiadamente, el segundero die daba nada por él. Ahora vale guerra psicológica esta espera.
electrónico del Capital Centre. mucho. ¿Habrá que entonar el Ali llega, lo mira con una mez-
‘El loco de Louisville’ está loco réquiem por la seriedad del bo- cla de desdén y de sorpresa,
por que se acabe la pelea. xeo? Desde el desfile de perso- como diciéndole: «¿Qué haces
El público, que ha coreado el najes hasta la música selvática, tú aquí, muchacho?»; se va a su
nombre de Ali, no como se acla- desde el smoking celeste y la ca- rincón, no saluda al público
ma, sino como se reza, asiste a misa con chorreras del locutor cuando se canta su nombre y ora
C
onocí a Alcántara en el cilla y muy maja. Me acuerdo
Un buen año 1975, en mis pri- de que era un tipo melancólico,
meros comienzos aquí, un hombre que lo vivía.
periodista en Madrid, boxeando. Él traba- Él siempre te hacía pregun-
jaba en ‘Marca’ y era muy ami- tas muy buenas y se notaba
ALFREDO EVANGELISTA go de José Luis Herrero, el que le encantaba el boxeo. La
Exboxeador ‘matchmaker’ de Martín Berro- vida del boxeo le encantaba y
cal. Alcántara siempre me a mí, la verdad, siempre me
atendió muy bien y siempre hizo buenos reportajes y estoy
me escribió cosas muy bonitas contentísimo de ese trato. La
que las tengo todos guardadas, verdad es que escribía muy
recortes de periódico que con- bien, tenía una buena ense-
servo. Siempre estuve muy ñanza de ser un buen perio-
Colaboración realizada
través del ‘speaker’ y redactor
contento por la forma en que dista y conocía el que valía y el
de Aebox Nacho Gutiérrez
Alfredo Evangelista, sobre el cuadrilátero. SUR me trató. Era una persona sen- que no valía.