Informe de lectura N 5
“Revolución Francesa”
Espacio curricular: Historia Moderna y
Contemporánea
Profesorado en Geografía
2020
El autor trabajado para este informe de lectura, se encarga de analizar los acontecimientos
que tuvieron lugar en Francia, antes, durante y después de la revolución francesa de 1789,
examinado como la misma impactó en el antiguo modelo de gobierno regido por principios
religiosos y hereditarios que dieron forma a los diferentes países europeos a medida que se
acercaba el declive de la Edad Media. Con el estudio de este material, se intentará destacar
y reflexionar acerca de los hechos sucedidos en dicha época.
El siglo XIX atravesado por la revolución francesa repercutió tanto en lo político e
ideológico a tal punto de que Francia se convirtió en un gran ejemplo del concepto de
nacionalismo, brindando así los códigos legales al modelo de organización científica y
técnica además del sistema métrico decimal a una gran cantidad de países.
Durante esta época Francia se posicionaba como uno de los Estados más populares y
poderosos de Europa, esto condujo a que la revolución francesa fuese una acción
movilizada por las amplias masas sociales. Esta sublevación tuvo un impacto universal con
un gran ejército armado que cambió al mundo y sus ideas, las cuales trascendieron al punto
de promover los levantamientos en Latinoamérica permitiendo su liberación a partir de
1808. Asimismo, de manera indirecta ofreció el patrón para todos los movimientos
revolucionarios que le siguieron, y sus enseñanzas fueron integradas en el moderno
socialismo y comunismo.
En el siglo XVIII la poderosa Francia determinada por las viejas monarquías absolutistas y
aristocráticas europeas, poseía un comercio exterior activo con su sistema colonial, por lo
que llegó a ser el más grande rival económico internacional para Gran Bretaña. Mientras
que el ascenso de nuevas fuerzas sociales causo más intensidad en Francia que en cualquier
otro lugar.
Dentro del contexto político, la monarquía de Luis VXI se encontraba en dificultades por
arduos problemas financieros producidos por los costos militares ocasionados por los
enfrentamientos con Inglaterra.
Varios ministros fallaron intentando renovar el sistema fiscal tratando de que las clases
privilegiadas colaboraran económicamente; los representantes de este estrato se opusieron a
pagar impuestos porque esto implicaría el fin de uno de sus más importantes privilegios.
Este rechazo presionó a que el Estado francés subiera los impuestos o estableciera nuevos
para el comercio, desfavoreciendo así a la burguesía comercial e industrial, pero aun más a
los trabajadores de las ciudades y campesinos.
De esta manera la suba de precios en productos básicos a los alimentos comenzó a
impacientar a la población urbana, generando así una crisis de subsistencia. Por su parte si
la burguesía exigía mayor relevancia política y social, las clases populares reclamarías
precios fijos y más accesibles, mientras el tercer estado demandaba menor presión fiscal. A
partir de este asunto, con la negación de estas prerrogativas se ocasiona el primer choque
revolucionario, iniciando la apertura de la institución representativa del Antiguo régimen
francés, los Estados Generales que estaban conformados por los tres estamentos y de
carácter consultivo cuyo cargo era aprobar nuevos impuestos.
Tanto el rey como el ministro Brienne se oponían ya que pensaban que los Estados
Generales consumían el poder real y podían ser una herramienta de enfrentamiento con la
nobleza a la cabeza de las reformas. Sin embargo la realidad económica y política era tan
mala que se resolvió su convocatoria en 1789, creando así una Asamblea Nacional para
modificar la Constitución. Finalmente se reunieron en Versalles, la primera problemática
que se trató fue el del voto; los representantes de la clase pobre urbana, sugirieron que se
dispusiera el voto individual al observar que simbolizaban la vasta mayoría de Francia,
siendo tantos como los de la nobleza y clero juntos. Por otro lado estas clases privilegiadas
apoyaban la norma tradicional, de que por cada clase social un voto, ya que esto los
beneficiaba. Todo esto no llego a ningún convenio ya que los delegados del tercer estado
impidieron el desarrollo del mismo y decidieron por establecerse en Asamblea Nacional,
conducidos por varios miembros de las clases privilegiadas que se responsabilizarían sin
retirarse hasta no haber confeccionado una Constitución.
A la par que estos acontecimientos ocurrían, se detonó una movilización inquietante de
campesinos que decidieron desvalijar las viviendas de los nobles, quemando sus archivos,
alterados por el rumor de que estos tenían pensado restaurar el orden, deshaciéndose así de
las rentas y obligaciones feudales. Este ambiente provoco que el 14 de julio de 1789 se
tomara la Bastilla, fortificación donde se detenía a los presos políticos y era considerado un
signo de opresión del absolutismo.
Con esta realidad generalizada el rey resolvió ceder y solicitó a los representantes de las
clases privilegiadas su integración a la Asamblea, la cual se destinaría a importantes tareas,
primero la producción de la Constitución que contemplaba una serie de derechos
individuales e inviables de relevancia universal: igualdad, libertad de derecho a la
propiedad privada, soberanía nacional y libertad de opinión. Además se abordo un
programa extenso de reformas, comenzando por la abolición de los privilegios feudales, la
elaboración de un programa de modificaciones económicas de carácter liberal que
transformaría los impuestos, eliminando el diezmo, así como también gran cantidad de
impuestos innecesarios sobre el comercio interior. Esta nueva constitución incluso
instalaría una monarquía constitucional como estructura de gobierno, contemplando la
división de dos poderes: legislativo y ejecutivo.
Dentro del contexto religioso, la iglesia católica se modificaría con la llamada Constitución
Civil del Clero, con la que esta institución religiosa quedaba despojada de gran parte de sus
ingresos y tierras, que pasarían a ser bienes nacionales para subastar. Una gran cantidad de
nobles y eclesiásticos se marcharon con la llegada de las reformas.
En 1791 es aprobada esta primera Constitución en la historia de Francia, y de inmediato se
deshizo la Asamblea Constituyente, dando paso ahora a la Asamblea Legislativa, en la que
se formaron los primeros grupos políticos, como fueron los monárquicos
constitucionalistas, los girondinos y los jacobinos. En este mismo año el país atraviesa una
difícil situación económica por malas cosechas.
A estos acontecimientos se le suma la intervención militar por parte de las potencias
absolutistas sobresaltadas por las agitaciones ocurridas en este territorio; al rey le venía
bien este enfrentamiento ya que podía ser su oportunidad para recuperar el poder. Por su
parte los girondinos querían expandir el modelo revolucionario, mientras que los jacobinos
se encontraban preocupados por las consecuencias que podía dejar este conflicto.
El próximo paso de la Asamblea fue seguir las ideas de los girondinos y declarar la guerra
a Austria que se encontraba apoyado por Prusia con su ejército dando inicio a una revuelta
popular representada por los sans-culottes (las clases populares parisinas). Esta rebelión de
1792 generó el despido y captura de Luis XVI.
Francia opto por utilizar una forma de guerra total que consistía en el reclutamiento en
masa, utilizando el racionamiento y una economía de guerra inflexible, el desenlace de este
suceso insólito tuvo resultados aterradores por consecuencia del modo de guerra aplicado.
El año siguiente el país continuaba en guerra con varios países de Europa y los girondinos
a la cabeza que comenzaban a añadir territorios extranjeros excusándose con el recién
implantado sistema de derecho francés que consistía en la incorporación de “fronteras
naturales”. Estos agresivos movimientos sumaron a las rebeliones provinciales contra Paris,
mientras tanto los sans- culottes organizaron un golpe rápido para detenerlos, estableciendo
la Republica jacobina.
En junio de este mismo año se habían alzado en rebelión contra Paris alrededor de sesenta
departamentos franceses, mientras el ejército alemán irrumpía en Francia hacia el norte y
este, entretanto por el sur los ingleses invadían. En un lapso de catorce meses toda Francia
se encontraba sometida, los usurpadores habían sido negados y en complemento el ejército
francés se instalo en Bélgica comenzando un periodo de veinte años de inagotables
victorias militares y se logró frenar el caos económico brindando al pueblo el justo derecho
de trabajo y alimento, además de la declaración oficial de que la finalidad del gobierno era
el bien común y que los derechos de la población serian escuchados.
En el país comienzan a instalarse la ciudadela de los pequeños y medianos propietarios
campesinos, artesanos y tenderos, atrasado en su patrón económico pero apegado a la
revolución y la Republica, predominantes del momento.
Las modificaciones capitalistas que sucedieron en la agricultura y pequeñas empresas fue
fundamental para el desarrollo económico que se había estancado, y ahora se observaría
una urbanización, la expansión del mercado interno, el incremento de la clase trabajadora y
el posterior avance de la revolución proletaria.
El núcleo del actual gobierno, todavía sucedido por los jacobinos y los sans-culottes se
apoyaba en la izquierda, lo que más tarde constato un efectivo “gabinete de guerra”.
Se retrocede a los principios de 1789 con una versión tenue del liberalismo, acreditándose
en 1795 una nueva Constitución que decretaba una firma división de poderes y establecería
un legislativo bicameral, compuesto por dos asambleas: una que formulaba las layes y otra
que las aprobaba, igualmente un poder ejecutivo compuesto por cinco miembros, llamado
Directorio y seleccionado por las dos cámara legislativas. Se regresó al voto restringido,
aun más que en 1791.
Esta etapa se caracterizó también por un persistente estado de guerra con las potencias
europeas y por la trascendencia de la izquierda con los jacobinos, san-culottes y los
primeros comunistas.
El Directorio se amparo cada vez más en los militares del nuevo ejército revolucionario,
entro ellos se distinguió Napoleón Bonaparte, quien decreto un golpe de estado y se hizo
del poder sin utilizar muchas armas. Su ejército fue decisivo a la hora de conquistar Europa
en poco tiempo, resaltando su talento que llevo a convertir al ejército en una de las
columnas del gobierno.
Como conclusión podemos decir que este militar fue un gran gobernador que planifico con
eficacia , energía y una ejecución intelectual distinguida, gracias a su ambición que trajo
estabilidad al país, así como también sus triunfos tanto en el interior como en el exterior
repusieron el conjunto de instituciones francesas tal y como existen hoy en día. Incluso los
grandes monumentos legales franceses, los códigos que sirvieron de modelo para todo el
mundo burgués, la jerarquía establecida en los funcionarios públicos, de los tribunales,
universidades y escuelas fueron ideas napoleónicas.
Todo ello no podría haberse logrado sin la abolición de las estructuras sociales y políticas
del antiguo régimen, la instalación de sistemas monárquicos constitucionales, la
consolidación de los principios de soberanía nacional y popular, el alcance del poder
político de la burguesía, el desarrollo de movimientos liberales y nacionalistas en toda
Europa y no menos importante el impulso a la independencia de las colonias americanas de
España.
BIBLOGRAFIA:
- Hobsbawn, E. (2009) “La era de la Revolución, 1789 – 1848”. Capítulo 3: “La
Revolución Francesa”. Grupo Editorial Planeta. Buenos Aires.