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Capitulo 3

Capítulo 4 Clase historia de la lengua

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Chapter Title: ALGUNOS DETALLES

Book Title: Introducción a la historia de la lengua española


Book Subtitle: segunda edición
Book Author(s): Melvyn C. Resnick and Robert M. Hammond
Published by: Georgetown University Press

Stable URL: https://www.jstor.org/stable/j.ctvp2n3tp.7

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Capítulo Tres

R
ALGUNOS DETALLES

3.0 INTRODUCCIÓN
En los primeros dos capítulos trazamos brevemente algunos de los acontecimientos
migratorios, bélicos y políticos que tomaron parte en la creación de un incipiente dialecto
romance de abolengo itálico indoeuropeo. Este dialecto —nacido en el siglo VIII como
refugiado de guerra en el norte de la Península Ibérica— adquirió hegemonía como la
lengua de unificación de su país natal, trascendió las fronteras nacionales de España en
Europa, y antes de que se acabara el siglo XV fue llevado como lengua de exploración,
imperialismo y exilio a los demás continentes conocidos: África, Asia y las Américas. Es
ahora la cuarta lengua más hablada del mundo y la segunda en hablantes maternos; y su
globalización sigue en marcha.
Para lograr una perspectiva integral de la historia de la lengua española es esencial enten-
der que durante todas las épocas y etapas de su existencia, el español ha sido expuesto a
fuerzas de cambio externas que han dejado huellas imborrables en la evolución de esta lengua
neolatina. Este tema, y el de la influencia del español sobre otras lenguas, se introdujeron en
los Capítulos Uno y Dos, y se tratan con profundidad sobre todo en el Capítulo Siete.
Tornamos ahora al cambio interno —un lento proceso sistemático que hace que todas
las lenguas sigan evolucionando continuamente—. Cabe notar de entrada que la evolución
del latín a las lenguas romances no comenzó en alguna época en particular —y no ha termi-
nado—. El amanecer del latín más temprano es un paso en la evolución de la familia de len-
guas indoeuropeas itálicas, evolución que no cesará hasta la desaparición del último hablante
de la última lengua que sea reconocible como descendiente directo de la familia itálica.
Es más bien por conveniencia que por precisión lingüística que hablamos del latín como
que ya no se habla y que el español ‘nació’ en un monte de Asturias. La evolución lingüística

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48 Algunos detalles

representa un continuo; los cristianos que se refugiaron en Asturias para escaparse de los
invasores moros no abandonaron el latín para adoptar al otro día un nuevo romance español.
Las lenguas son sistemas flexibles que evolucionan por su propia naturaleza y a su propio
paso. Es un principio fundamental de la lingüística: lo único que no cambia es el hecho de que
las lenguas nunca dejan de cambiar.
El cambio interno lingüístico no se produce al azar. Por eso podemos estudiar sistemá-
ticamente los principales cambios léxicos, fonológicos, morfológicos y sintácticos que ocu-
rrieron a lo largo de dos milenios y nos dejaron incapaces de entender a los retatarabuelos
latinos. Pero la verdad es que todos tenemos conocimientos del latín que son extensos pero
incompletos, como será evidente en este capítulo y en los que siguen.1

3.1 DERIVADOS Y CULTISMOS


En este y el siguiente capítulo nos proponemos trazar paso a paso el desarrollo de la fonología
española a partir de sus orígenes latinos. Examinaremos unas mil palabras latinas para des-
cubrir sus derivados en el español moderno. Por derivados o palabras derivadas entendemos
las palabras que evolucionaron normalmente del latín al español. Estas se distinguen de los
cultismos, o palabras cultas, que pertenecían al lenguaje litúrgico, científico o jurídico y que no
participaron en el proceso evolutivo normal hasta que entraron por fin en la lengua popular.
Las voces cultas retienen, pues, o parcial o completamente, su forma temprana o clásica.
Examine los ejemplos que siguen en el Cuadro 3.1 con el fin de descubrir los patrones de
cambio exhibidos en estas palabras. Siga el orden del cuadro y trate de llenar los espacios en
blanco por analogía con los patrones vistos en los ejemplos anteriores. Los paréntesis indican
que la palabra española tiene la misma raíz que la latina, pero con otro sufijo.

 Cuadro 3.1 Cultismos y derivados españoles y su fuente latina


Latín Cultismo español Derivado español
strĭctu estricto estrecho
lacte lact(ar) le_____________
factu facto(r) h_____________
ŭmbĭlīcu umbilic(al) ______bl_______
collŏcāre colocar ______lg_______
labŏrāre laborar ______br_______
opĕra ópera ______br_______
causa causa __o____________
aurĭcŭla aurícula oreja
ovĭcŭla ovi(no) ______j_______
spĕcŭlu especul(ar) ______j_______
(sigue)

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3.1 Derivados y cultismos 49

 Cuadro 3.1 Cultismos y derivados españoles y su fuente latina (cont.)


Latín Cultismo español Derivado español
ōcŭlu ocul(ista) _____________
coagŭlāre coagular ______j_______
nōmĭne nomin(ar) bre
nōmĭnāre nominar _____________
hŏmĭne homin(al) _____________
fēmĭna femen(ina) h____________
cathĕdra cátedra cadera
ĭntĕgru íntegro ero
matĕrĭa materia ______d_______
frīgĭdu frígido ______í_______
radĭu radio ______y_______

Las palabras cultas no siguen siendo ‘cultas’ en el español moderno. Muchas, aunque no
todas, ya forman parte del lenguaje popular desde hace siglos; se consideran cultas por el
hecho de que no participaron en los cambios fonéticos que ocurrieron antes de su entrada
en la lengua popular. Pero sí participaron en los cambios que tuvieron lugar después de su
popularización y siguen evolucionando en la actualidad al igual que el resto de la lengua.2
Muchos vocablos, por la influencia conservadora de la iglesia y de la erudición, sólo apa-
recen en el español moderno como cultismos sin contrapartida derivada. Algunos ejemplos
se ofrecen en el Cuadro 3.2.
Las ‘palabras’ con asterisco en la última columna del Cuadro 3.2 no existen. Representan los
derivados que se han de esperar de una evolución normal de la correspondiente palabra latina.
El asterisco se usa en la lingüística para designar una forma inexistente o hipotética falsa (como
las de la tercera columna o las producidas por error); su otro uso principal es designar una
forma hipotética prehistórica como las raíces y palabras reconstruidas del protoindoeuropeo.

Cuadro 3.2 Derivados ausentes en español


Latín Cultismo español Derivado hipotético
vĭrgĭne virgen *verzen
angĕlu ángel *año (*anlo)
saecŭlu siglo *sejo
mīrācŭlu milagro *mirajo
perīcŭlu peligro *perijo

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50 Algunos detalles

El lector interesado encontrará en el Apartado 3.6.1 de Temas y datos adicionales una


breve comparación preliminar del desarrollo histórico de algunos de los derivados y cultis-
mos en el Cuadro 3.1 y en el Cuadro 3.2.

3.2 PRONUNCIACIÓN DEL LATÍN


3.2.1 Consonantes
La pronunciación de los vocablos latinos que trataremos en estas páginas presenta pocos
problemas para el hispanohablante. Después de varios siglos de variación e inestabilidad, las
consonantes del alfabeto latino han vuelto a representar en español aproximadamente los
mismos sonidos que en el latín, con algunas excepciones notables.
El Cuadro 3.3 resume la pronunciación de las consonantes del latín temprano y clásico,
según se escribían en el latín clásico. Se ofrecen también unas muestras de la evolución de
varias consonantes en el latín vulgar. Las explicaciones necesarias siguen al cuadro. (Nótese
que la vocal a del latín y del español se transcribe con el símbolo fonético [a_ ], en cumpli-
miento con las normas del Alfabeto Fonético Internacional, o IPA.)

Cuadro 3.3 Pronunciación de las consonantes del latín


Consonante Representación
latina fonética Ejemplos latinos
b [b] bĭbō ['bi.bo]
c [k] (latín clásico) cantāre [ka_ n.'ta_ .e], cēna ['ke.na_ ],
cĭrcŭlāre [ki.ku.'la_ .e], factu ['fa_ k.tu]
[t] (latín vulgar) cantāre [ka_ n.'ta_ .e], factu ['fa_ k.tu]
cēna ['te.na_ ], cĭrcŭlāre [ti.ku.'la_ .e]
ch [k] charactēres [ka_ .a_ k.'te.es], chirurgia [ki.'u.gi.a_ ],
chŏlera ['ko.le.a_ ]
d [d] decĕmbre [de.'kem.be], fīde ['fi.de]
g [g] (latín clásico) gustāre [gus.'ta_ .e], grādu ['ga_ .du];
gĕnte ['gen.te], frīgĭdu ['fi.gi.du]
[j] (latín vulgar) gustāre [gus.'ta_ .e], grādu ['ga_ .du];
gĕnte ['jen.te], frīgĭdu ['fi.ji.du]
h [h] (latín clásico) habēre [ha_ .'be.e], honōre [ho.'no.e]
[Ø] (latín vulgar) habēre [a_ .'be.e], honōre [o.'no.e]

(sigue)

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3.2 Pronunciación del latín 51

Cuadro 3.3 Pronunciación de las consonantes del latín (cont.)


Consonante Representación
latina fonética Ejemplos latinos
j [j] julĭu ['ju.li.u], jūrāre [ju'a_ .e], jūstu [jus.tu]
ll [l] bĕlla ['bel.la_ ], cabāllu [ka.'ba_ l.lu]
ph [f] phantasma [fa_ n.'ta_ s.ma_ ], elĕphante [e.le.'fa_ n.te]
rh [] rhythmu ['it.mu], Rhēnus ['e.nus]
qu [kw] quantu ['kwa_ n.tu], quinto ['kwin.to], que ['kwe],
quota ['kwo.ta_ ]
th [t] thēsauru [te.'sa_ w.u], thema ['te.ma_ ],
cathĕdra ['ka_ .te.da_ ]
v [w] (latín clásico) vacante [wa_ .'ka_ n.te], vĕnīre [we.'ni.e]
[v] (latín vulgar) vacante [va_ .'ka_ n.te], vĕnīre [ve.'ni.e]

En el Cuadro 3.3 observamos que la b latina es siempre oclusiva, como la primera pero no
la segunda b del español bebo ['be.βo]. Es decir, las dos bes del latín bĭbō ['bi.bo] tienen el
mismo sonido.
La c del latín clásico representa siempre el sonido [k]: cantāre [ka_ n.'ta_ .e], cēna ['ke.na_ ],
cĭrculāre [ki.ku.'la_ .e], factu ['fa_ k.tu]. En el latín vulgar, la letra c delante de e o i ya no repre-
senta el sonido [k] sino el producto de su evolución delante de estas dos vocales. Se dieron
las pronunciaciones [te] y [ti], como en cēna ['te.na_ ] y cĭrcŭlāre [ti.ku.'la_ .e]. El sonido
[t] es común en español —es la che de chicharrón [ti.ta_ .'ron]—. (La che española no tiene
ninguna conexión histórica con ce o ci latinas.)
En latín la combinación de letras ch siempre representa el sonido [k] en todas las varie-
dades y épocas de la lengua. Muchas palabras latinas con ch son de origen griego: charactēres
[ka_ .a_ k.'te.es], chirurgĭa [ki.'u.gi.a_ ], chŏlera ['ko.le.a_ ].
La d latina es siempre oclusiva, como la primera pero no la segunda d del español dedo
['de.ðo]. Decěmbre [de.'kem.be] y fīde ['fi.de] se pronuncian con el mismo sonido [d]. La
evolución de la d latina es paralela a la de la b.
La g del latín clásico representa siempre el sonido [g], como la primera pero no la
segunda g del español gago ['ga_ .~o]. En el latín clásico las dos ges de gĭgantes [gi.'ga_ n.
tes] suenan igual. Otros ejemplos de [g] en el latín clásico son gustāre [gu.'sta_ .e], grādu
['ga_ .du], gĕnte ['gen.te], frīgĭdu ['fi.gi.du] —siempre con [g]. En el latín vulgar, las com-
binaciones ge y gi evolucionaron marcadamente y dieron las pronunciaciones [je] y [ji],
como en gĕnte ['jen.te] y frīgĭdu ['fi.ji.du]. El sonido [j] es común en español en palabras
como soy y siento.

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52 Algunos detalles

La h del latín clásico representa siempre el sonido [h], el mismo sonido de la h inglesa
en happy y hope. En el latín clásico habēre y honōre se pronuncian [ha_ .'be.e] y [ho.'no.e].
En el latín vulgar la h es ‘muda’—no representa ningún sonido—: habēre [a_ .'be.e], honōre
[o.'no.e].
La letra j del latín no debe confundirse con la misma letra española. En su pronuncia-
ción es más bien el equivalente de la y del inglés yes y del español soy. El correspondiente
símbolo fonético es [j]. Así es que el sonido inicial del latín julĭu ['ju.li.u] es muy diferente
del sonido inicial de su descendiente español julio. Se parece a la i del español siento ['sjen.
to], al descartar la s inicial. El sonido [j] del latín vulgar transformó fundamentalmente la
fonología de las lenguas romances, tema que estudiaremos en gran detalle en el Capítulo
Cuatro.
La ele doble del latín (dos eles) no representa ninguna de las pronunciaciones que tiene la
elle en el español moderno. La ele doble latina se pronuncia como una l prolongada: bĕlla ['be.
la_ ] y cabāllu [ka_ .'ba_ .lu] no suenan como en español.
La combinación ph del latín se pronuncia [f], igual que la letra f. La ph se encuentra
en latín principalmente en palabras de origen griego: phantasma [fa_ n.'ta_ s.ma_ ], elĕphante
[e.le.'fan.te].
La combinación rh del latín se pronuncia [], al igual que la r latina y la r sencilla española.
La rh se encuentra en latín principalmente en palabras de origen griego: rhythmu ['it.mu];
Rhēnus ['e.nus] ‘el río Rin’.
La q en palabras latinas siempre se da en el grupo qu. El grupo qu siempre representa el
sonido [kw]: quantu ['kwa_ n.tu], quinto ['kwin.to], que ['kwe], quota ['kwo.ta_ ].
La combinación th del latín se pronuncia [t], al igual que la letra t. La th se encuentra
en latín principalmente en palabras de origen griego: thēsauru [te.'sa_ w.u], thema ['te.ma_ ],
cathĕdra ['ka_ .te.da_ ].
La letra v del latín clásico representa el sonido [w]: vacante [wa_ .'ka_ n.te], vĕnīre [we.'ni.e].
En el latín vulgar se pronuncia [v]: vacante [va_ .'ka_ n.te], vĕnīre [ve.'ni.e].

3.2.2 Vocales
La pronunciación de las vocales latinas tampoco ofrece problemas para el hispanohablante.
Las cinco letras a, e, i, o, u siguen representando aproximadamente su cualidad latina. La letra
y, que llegó a representar el mismo sonido que la i [i], se encuentra en latín principalmente
en palabras de origen griego. Hay tres diptongos en el latín temprano y latín clásico: au [a_ w],
ae [a_ j], oe [oj].
Es preciso notar que cada vocal del latín temprano y clásico se pronuncia larga o breve, lo
que arroja un total de diez vocales distintas al lado de los tres diptongos. (Las breves también
se llaman cortas.) Las vocales largas se representan con el signo de duración larga (ˉ) encima
de la letra y las vocales breves con el signo de duración breve (˘), como se ponen de mani-
fiesto en el Cuadro 3.4.

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3.2 Pronunciación del latín 53

Cuadro 3.4 Las diez vocales y los tres diptongos de


latín clásico
Vocales largas āēīōū
Vocales breves ăĕĭŏŭ
Diptongos au [a_ w], ae [a_ j], oe [oj]

Indicamos en este libro, como es la costumbre, la distinción antigua y clásica entre las voca-
les largas y breves por su importantísima relación con las siete vocales del latín vulgar y las cinco
del español. Donde falta la marca de cantidad (o duración), la vocal normalmente es breve;
otros elementos de la palabra señalan la cantidad y, de suma importancia, la cantidad no tiene
repercusiones en el desarrollo de la palabra.
La diferencia de cantidad en las vocales latinas tiene la misma importancia que la diferen-
cia de cualidad. Las cinco letras vocálicas representan así diez vocales distintas. En términos
lingüísticos, la cantidad de la vocal latina tiene valor distintivo o valor fonémico. El Cuadro 3.5
presenta varios pares de palabras latinas que se distinguen en su significado solamente por la
duración de la vocal. Para una discusión preliminar del desarrollo del alfabeto latino, véase el
Apartado completo 3.6.2 en Temas y datos adicionales.

Cuadro 3.5 Valor fonémico de duración vocálica en


el latín clásico
Vocal larga Vocal breve
mālum ‘manzana’ malum ‘malo’
ōs ‘boca’ os ‘hueso’
līber ‘libre’ liber ‘libro’
lēvis ‘liso’ levis ‘ligero’
fūris ‘de ladrón’ furis ‘estás furioso’

3.2.3 Acentuación latina


La acentuación de las palabras latinas es virtualmente idéntica a la de sus derivados espa-
ñoles. Sin embargo, las reglas de acentuación son muy distintas y tienen una importancia
imprescindible para entender el desarrollo fonológico del latín al español. Hay tres reglas de
acentuación. Se aplican contando las sílabas desde el final de la palabra para atrás: la última,
la penúltima, la antepenúltima. La sílaba o vocal acentuada se llama también la tónica.
(1) En palabras de dos sílabas la penúltima siempre es la tónica: caput ['ka_ .put]; causa
['ka_ w.sa_ ]; amant ['a_ .ma_ nt].
(2) En palabras de tres o más sílabas, la penúltima es la tónica si su vocal es larga: ŭmbĭlīcu
[um.bi.'li.ku]. Los diptongos tienen valor largo: jūdaeu [ju.'da_ j.u]. Si la penúltima vocal es

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54 Algunos detalles

breve, la antepenúltima normalmente es la tónica: spĕcŭlu ['spe.ku.lu]. Examinemos el infini-


tivo de cinco verbos. La vocal tónica se indica con letra mayúscula.
Penúltima vocal larga: cantĀre, habĒre, venĪre
Penúltima vocal breve: scrĬbĕre, fAcĕre
(3) En el latín vulgar hubo vacilación y un cambio de la posición del acento en palabras
cuya penúltima vocal breve era seguida por dos consonantes o por consonante doble.
El cambio se ve en los ejemplos del Cuadro 3.6. La vocal tónica de cada palabra se indica
con letra mayúscula.

Cuadro 3.6 Acentuación en latín vulgar de palabras de tres sílabas o más


Latín clásico Latín vulgar Español moderno
quadrAgĭnta quadragĬnta cuarEnta
cApĭllu capĬllu cabEllo
ĭntĕgru intĔgru Íntegro, entEro

El cambio de la antepenúltima tónica a la penúltima tónica se ve claramente en los des-


cendientes modernos del último ejemplo: el cultismo español íntegro se tomó del latín clásico
ĭntĕgru; el derivado español entEro se desarrolló normalmente del latín vulgar intĔgru, con la
penúltima ya tónica. El mismo proceso se ve en los resultados modernos de cathĕdra: el cul-
tismo es cátedra mientras que el derivado es cadera.3

3.2.3.1 Para contar las sílabas


El en Capítulo Cuatro veremos que para entender el desarrollo fonológico del latín al español,
lo primero que hay que hacer es identificar la sílaba tónica de cada palabra examinada. Para
encontrar la sílaba tónica, es preciso dividir las sílabas según su estructura en el latín temprano,
por lo cual dependemos de la ortografía del latín clásico. En general se cuentan las sílabas como
en español, pero hay diferencias significativas cuando dos letras vocales se encuentran juntas.
Consideremos primero los únicos diptongos del latín clásico, au, ae, oe; solamente el primero
se reconoce como diptongo por la ortografía, pues las normas ortográficas españolas estipulan
que cada diptongo incluya la letra i o la letra u. Estudie la división silábica de las palabras en el
Cuadro 3.7 y el párrafo que le sigue. La división silábica se marca con un punto entre las sílabas.
Como se puede apreciar de los ejemplos en este cuadro, las palabras causa, graecu y poena
tienen dos sílabas; jūdaeu tiene tres.
Los ejemplos latinos con qu- son diferentes: qu- más vocal en latín representa una con-
sonante [kw] labializada. Se pronuncia esta [k] con redondeamiento adicional de los labios,
lo que da un sonido parecido pero no idéntico al de cu- en palabras españolas como cuanto,
cuidado, cuota. Es decir, la u del latín qu- tampoco representa un sonido vocálico y no sirve
de núcleo de sílaba. Aqua y quīntu tienen dos silabas; quotīdĭānu y quadragēsĭma tienen cinco.

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3.2 Pronunciación del latín 55

Cuadro 3.7 División silábica de palabras latinas con letras


vocales contiguas
Voz del latín clásico Transcripción fonética con silabeo
causa ['ka_ w.sa_ ]
graecu ['ga_ j.ku]
poena ['poj.na_ ]
jūdaeu [ju.'da_ j.u]
aqua ['a_ .kwa_ ]
quīntu ['kwin.tu]
quotīdĭānu [kwo.ti.di.'a_ .nu]
quadragēsĭma [kwa_ .da.'ge.si.ma_ ]

Con la excepción de la u de qu y los tres diptongos au, ae, oe, y la u de qu-, cada letra
vocal del latín clásico representa un sonido vocálico y es por tanto el núcleo de una sílaba:
si una palabra tiene cinco letras vocálicas, tiene cinco sílabas. El Cuadro 3.8 ofrece ejem-
plos de palabras con letras vocales contiguas que en el latín clásico no forman diptongos.
A modo de comparación, ¿cuántas sílabas tienen las palabras españolas julio, serie, área,
nación, primario? ¿Cuántas sílabas tienen piano, piojo y el nombre María Eugenia? (Si su len-
gua materna no es el español, y aun si lo es, estas preguntas pueden dar sorpresas).
Para determinar cuál es la sílaba tónica en latín, siempre hay que contar las sílabas
según las normas ortográficas del latín clásico. Podríamos ofrecer reglas alternativas

Cuadro 3.8 Palabras del latín clásico que no tienen diptongos


Voz del latín clásico Transcripción con silabeo clásico Cantidad de sílabas
jūlĭu ['ju.li.u] 3
sĕrĭe ['se.i.e] 3
ārĕa ['a_ .e.a_ ] 3
capĭant ['ka_ .pi.a_ nt] 3
tĕnĕo ['te.ne.o] 3
natĭōne [na_ .ti.'o.ne] 4
prīmārĭu [pri'ma_ .i.u] 4

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basadas en el latín vulgar, pero serían mucho más difíciles de manejar. Aunque las reglas
de acentuación del latín clásico, del latín vulgar y del español son muy distintas, la posi-
ción de la sílaba tónica normalmente no cambia desde el latín antiguo al español moderno,
exceptuándose los casos cubiertos por la tercera regla de acentuación (Cuadro 3.6) y dos
más que quedan por estudiar.4 Llene los espacios en blanco en el Cuadro 3.9. Si sus cono-
cimientos de la fonética permiten aprovechar un sistema de transcripción como el IPA,
ponga un punto entre las sílabas y una marca vertical antes de la sílaba tónica, tal como
se ve en la primera línea del cuadro. Si prefiere usar la ortografía normal, ponga un guión
para indicar la división silábica y marque la tónica con una o más letras mayúsculas (por
ej., JAE-cu-lu).

 Cuadro 3.9 División silábica del latín clásico


Voz latina Transcripción y silabeo Sílabas
ĕrĕmu ['e.e.mu] 3
profectu
dētŏrquēre
trĭfŏlĭu
balnĕu
crĕpāre
gĭngĭva
dĕxtĕru
postĕā
genĕris
potestās
hordeŏlu
cantāvī
tĕnĕo
vĕnīre
lĭgŭla
capitĕllu
ĭntĕndĕre
intĕgru
commūnis
sorōris
gravis
haerĕō

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3.4 Cognados o palabras afines 57

3.3 INFINITIVOS
Las cuatro conjugaciones de verbos latinos se redujeron a tres conjugaciones en español. Los
infinitivos en -āre, -ēre, -īre normalmente pasan a -ar, -er, -ir en español. La tercera conjuga-
ción en -ĕre vacila: da verbos españoles en -er (facĕre → hacer) y otros en -ir (dīcĕre → decir).5
La reducción de las conjugaciones se ve en el Cuadro 3.10.

Cuadro 3.10 Las cuatro conjugaciones de los verbos latinos


Conjugación latina Trueque Conjugación española
I cantāre -āre → -ar I cantar
II habēre -ēre → -er II haber, hacer
-ĕre → -er (hacer)
III facĕre, scribĕre
-ĕre → -ir (escribir)
IV vĕnīre -īre → ir III venir, escribir

3.4 COGNADOS O PALABRAS AFINES


En las Reglas del próximo capítulo, se le pide al lector que dé para cada palabra latina una o
más palabras genéticamente relacionadas en alguna otra lengua.6
Las palabras genéticamente relacionadas nacen de la misma palabra o raíz de una lengua
antigua.7 Se llaman cognados o palabras afines o palabras hermanas.
El vocablo español cantar es un derivado del latín cantāre; el Cuadro 3.11 presenta una
lista de cognados de cantar en varias lenguas romances.

Cuadro 3.11 Derivados del verbo latino cantāre en varias


lenguas romances
Lengua romance Derivado
catalán cantar
francés chanter
gallego cantar (o cantigar)
italiano cantare
occitano canta
portugués cantar
provenzal canta
rumano cînta

Vimos en el Capítulo Uno que el inglés no es lengua latina sino germánica. Sin embargo,
más de la mitad del vocabulario del inglés es de origen latino. Son palabras que llegaron al
inglés directamente del latín o a través de una lengua romance, sobre todo del francés.8

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58 Algunos detalles

El equivalente de cantar en inglés es el verbo sing, de origen germánico. Pero al lado de sing,
el inglés tiene el vocablo chant ‘cantar canciones religiosas o espirituales’, tomado del francés
chanter. También del francés y procedentes de la misma raíz latina encontramos enchant
‘encantar, hechizar’ y sus derivaciones enchanter, enchanting, enchantress, enchantment, etc.9
No sólo a través del francés recibió el inglés su transfusión de sangre latina. Directamente
del latín, o tal vez a través del italiano, llegaron al inglés canto ‘canto’, cantor ‘cantor religioso’,
incantation ‘encantación o encantamiento, conjuro’, y otros más.
La palabra padre nos ofrece una perspectiva un poco más amplia de los cognados. Padre
viene del latín patre, forma de pater ‘padre’. Algunos cognados de patre en romance se pre-
sentan en el Cuadro 3.12.

Cuadro 3.12 Derivados del latín patre en varias


lenguas romances
Lengua romance Derivado de patre
catalán paire
español padre
francés père
gallego padre, pai
italiano padre
portugués pai, padre

La relación genética indoeuropea entre las lenguas itálicas y germánicas es la fuente de


muchísimos cognados adicionales entre el español y el inglés. Son cognados germánicos
father, del mismo significado, y sus derivaciones fatherly ‘paternal’, fatherhood ‘paternidad’,
etc.10 Y al lado de la palabra nativa father y sus derivaciones, se encuentra una serie de palabras
de origen latino, entre ellas paternity ‘paternidad’, paternal ‘paternal’, paternalistic ‘paternalís-
tico’, patriotic ‘patriótico’ y aun la misma palabra pater, usada jocosamente. El nombre Patri-
cia se toma del plural latino patres en su sentido de ‘senadores’ o ‘fundadores’; significa ‘bien
nacida’ o ‘de linaje noble’. Patron y pattern vienen del francés patron, originalmente ‘cliente,
sobre todo de modista’; en el siglo XIV la palabra francesa adquirió el sentido de ‘modelo’,
y de ahí ‘patrón’ o ‘dibujo usado por la modista’. Aun la palabra española padre se conoce
en inglés con el significado de ‘padre cura’. La lista de cognados ingleses de padre es larga y
compleja; véase Partridge 1959 ‘father’ (u otras ediciones).
Finalmente, consideremos el caso del español fuego, del latín fŏcu(s). Con la adición del
sufijo -ón, tenemos también fogón. La misma raíz latina da enfocar, enfoque, etc. Es decir, el
fuego era el punto focal de la casa, el sitio donde la familia se reunía. Y el hogar, con h inicial
en lugar de f, es el sitio donde se enciende el fuego, y, por extensión semántica, la casa entera.
Hay muchísimas palabras afines en las lenguas romances. Bastará hablar de una, la pala-
bra francesa que significa ‘toque de queda’. Se dice en francés couvre-feu, que se traduce
literalmente ‘cubre-fuego’, la hora de la noche en que los fuegos eran apagados y la gente se

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3.5 Criterios para establecer la relación genética entre las palabras 59

acostaba. Del francés de los conquistadores normandos, esta expresión pasó al inglés en la
palabra curfew; hoy en día este cognado inglés de fuego es la hora de la noche después de la
cual no se permite que la gente esté fuera de su casa.

3.5 CRITERIOS PARA ESTABLECER LA RELACIÓN


GENÉTICA ENTRE LAS PALABRAS
Son indispensables dos criterios para establecer la relación genética entre las palabras, sea
dentro de una lengua o entre dos o más lenguas. El primero es semántico: las palabras deben
tener alguna conexión demostrable en su significado, como es el caso de fuego y hogar.
El segundo criterio es fonológico: las palabras deben provenir fonológicamente de la
misma raíz antigua. La raíz se puede aislar de la siguiente manera:
fuego = fueg + o
raíz + sufijo
hogar = hog + ar
raíz + sufijo
Del latín fŏcu o de su forma adjetiva fŏcāre separamos la raíz fŏc-. Sabemos que la f- inicial
latina frecuentemente da h- en los derivados españoles:
fŏc- → hoc-
La c latina intervocálica seguida de a, o, u se sonoriza en los derivados españoles, dando g [g]:
fŏc- → hoc- → hog-
El sufijo -āre → -ar, y resulta la forma moderna hogar.
En sílaba tónica, fŏ- tiene un desarrollo alternativo. Se convierte en fue- en los derivados
españoles. La c [k] se sonoriza dando g, y la -u final latina se convierte en -o:
latín: fŏ c u
español: fue g o
Así vemos establecida la relación genética entre fuego, hogar y la raíz latina fŏc.
Los mismos criterios de semántica y fonología sirven para establecer los cognados de fuego
y hogar en otros idiomas neolatinos, como se puede apreciar en el Cuadro 3.13.

Cuadro 3.13 Cognados de fuego y hogar en otros idiomas neolatinos


Lengua romance Cognados de fuego y hogar
aranés (del valle Arán, provincia huec
de Lérida, España)
catalán foc
francés feu
gallego fogo
italiano fuoco
portugués fogo
rumano foc

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60 Algunos detalles

En lenguas indoeuropeas no románicas también observamos cognados de la raíz latina


fŏc- como se señalan en el Cuadro 3.14.

Cuadro 3.14 Cognados de la raíz latina fŏc- en lenguas


indoeuropeas no romances
Lengua indoeuropea no Cognados de la raíz
romance latina fŏc-
alemán Feuer
armenio hur
griego pyr
holandés vuur
inglés fire

La raíz griega pyr nos proporciona varios cognados adicionales, como pirotecnia, piroma-
níaco. La relación semántica es clara: todos estos vocablos se refieren a lo mismo.
Para comprobar la relación fonológica, habría que estudiar la historia de cada una de
las lenguas y sus orígenes indoeuropeos. No obstante la necesidad de estudiar a fondo las
relaciones genéticas, fonológicas y semánticas, los cognados pueden saltar a la vista. Para
comprobar estos y descubrir los cognados menos transparentes, es necesario consultar los
diccionarios etimológicos. Se citan varios en la Bibliografía; en el texto nos referiremos
principalmente a uno de los más útiles, Origins, 2a edición, de Eric Partridge (1959 y en
múltiples ediciones).

3.6 TEMAS Y DATOS ADICIONALES


3.6.1 Palabras cultas, semicultas y derivadas
El Cuadro 3.15 proporciona ejemplos de palabras derivadas normales al lado de sus contra-
partidas cultas o semicultas que no evolucionaron normalmente al pasar del latín al español.

Cuadro 3.15 Ejemplos de derivados, cultismos y semicultismos de


la misma voz o raíz latina
Palabra culta o
Latín semiculta Palabra derivada
causa causa cosa
capitāle, capu capital cabo
opĕra ópera obra
cathědra cátedra cadera
ĭntĕgru íntegro entero

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3.6 Temas y datos adicionales 61

Según se ve aquí y en el Cuadro 3.7, la palabra latina causa ['ka_ w.sa_ ] da el cultismo causa
['ka_ w.sa_ ] en español. Causa es cultismo porque el diptongo [a_ w] no se convirtió en la vocal
[o] como lo hizo en cosa.
Vemos dos desarrollos en palabras españolas con la raíz latina cap- /kap/: cabo y capital.
(1) Capu ['ka_ .pu] dio el derivado cabo ['ka_ .βo], con cambios normales. La [p] se sonorizó
entre vocales en latín, dando [b]; en español la [b] se hizo fricativa [β], como suele hacer
entre vocales. El otro cambio normal fue que la [u] dio [o]: ['ka_ .βo].
(2) Por otra parte, capitāle [ka.pi.'ta.le] dio el cultismo capital [ka_ .pi.'ta_ l], sin los cambios
normales. Se conservó la [p] entre vocales (y también la [t]); la sonorización entre vocales
es un cambio normal temprano que no se produjo en esta palabra. La caída de la [e] final en
español es un cambio normal tardío.
Finalmente, ópera ['o.pe.a_ ] es cultismo en español porque en latín la vocal breve postó-
nica ĕ del latín opĕra no cayó y la [p] intervocálica no se sonorizó. (Algunos lingüistas agre-
gan otro criterio a la distinción entre palabras derivadas y cultas: que toda palabra esdrújula
en español es palabra culta. Esdrújula significa que el acento recae sobre la antepenúltima
sílaba.) El derivado del latín opĕra es obra ['o.βa_ ], con los dos cambios normales: la p inter-
vocálica se sonorizó en b; y la ĕ breve átona cayó.
Es importante tener en cuenta que los términos culto, semiculto y derivado se refieren úni-
camente al desarrollo fonológico de las palabras del latín al español y no tienen nada que ver
con su uso semántico o estilístico.
Aprovechando la información en esta sección 3.6.1, trate de explicar por qué se consideran
cultismos las formas españolas cátedra e íntegro en el Cuadro 3.15.

3.6.2 El alfabeto, las deslizadas y el cambio fonológico


Las confusiones y semejanzas entre las letras i y j se relacionan con el invento y la disemi-
nación del alfabeto y los cambios fonológicos ocurridos posteriormente en el latín vulgar.
Los fenicios del siglo XII AEC (antecesores de los que fundaron Cádiz y Cartago) dieron al
mundo el primer alfabeto —el primer sistema de escritura en que los signos representaban
exclusivamente los sonidos del habla, sin referencia alguna a los significados—. Los alfabetos
del árabe, arameo, hebreo, latín, griego, ruso, las lenguas de la India, y otros alfabetos más,
son todos descendientes del alfabeto de los fenicios.

3.6.2.1 Adaptaciones tempranas para el uso en otras lenguas


Las letras del alfabeto fenicio no fueron adecuadas para representar los sonidos distintivos de
lenguas tan variadas. Por una parte, el alfabeto fenicio no incluyó letras para representar las
vocales: estas no hacen falta para escribir y leer las lenguas semíticas como el fenicio, el árabe
y el hebreo en su forma clásica. La falta de vocales fue un problema para los griegos; agregaron
más letras, pero primero cambiaron el valor de las letras consonánticas no usadas en griego a
letras vocálicas. Así fue que la letra consonántica yod fue convertida por los griegos a la letra

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62 Algunos detalles

vocálica iota. Los romanos a su vez adoptaron la iota sin cambio para la inclusión en el alfa-
beto latino con valor de la vocal i.
Los alfabetos no nacen completos. Pueden ir adaptándose por cientos de años antes de
llegar a una forma relativamente fija, y luego recibirán cambios adicionales ocasionados por
novedades lingüísticas de origen interno o externo.

3.6.2.2 Acomodaciones posteriores a los cambios lingüísticos


En la época del latín temprano y clásico no existía la letra j. Esta nueva letra se formó a base
de la i. El mismo nombre de la j relaciona las dos letras: la jota es la iota con la adición de una
cola escrita debajo de la i. Las palabras con j inicial en el Cuadro 3.3 no siempre se escribían
con jota: más tempranamente eran iuliu, iurare, iustu (los diacríticos que marcan la duración
de las vocales son de uso reciente). Hasta en algunos diccionarios modernos del latín se
mantiene la i latina original.
La jota fue agregada al alfabeto latino en la Edad Media para acomodar uno de los aspec-
tos fundamentales de la evolución fonológica del latín vulgar. La letra vocálica i ya no servía
para representar sin ambigüedad la vocal [i], pues de la [i] se había desarrollado una variante
semivocálica [j] que permitía la formación de diptongos que antes no existían.
En la fonética moderna se prefiere evitar las palabras semivocal y semiconsonante a favor del
término articulatorio deslizada (o, sin distinción, deslizante), por el movimiento constante de
la lengua durante su articulación. Hablaremos, pues, de la deslizada [j] y otras.

3.6.2.3 Sonidos no representados por su propia letra


Ofrecer suficientes ejemplos adecuados de la deslizada [j] sólo serviría para confundir. El
tema de la deslizada [j] y sus efectos en el latín vulgar y las lenguas romances —tema que se
llama yod— ocupa decenas de páginas en el Capítulo Cuatro.
Haremos mejor en mencionar simplemente que el latín temprano iustu tenía tres sílabas
(i.'us.tu] en su pronunciación más temprana conocida. Con el pasar del tiempo se redujo
iustu a las dos sílabas del latín vulgar justu. Es decir, la [i] se hacía cada vez menos silábica y se
convirtió en la deslizada [j] del latín vulgar. En combinación con la [u] de justu, se formó el
diptongo [ju] y la resultante pronunciación ['jus.tu]. El derivado moderno español es justo,
con el sonido de la jota española. Pero el desarrollo de la deslizada [j] a la jota moderna se
limitó a pocas palabras. Otros desarrollos son más comunes.
Dado que los efectos de la yod son complicadísimos, bastará por ahora presentar un par
de ejemplos en que la yod latina no dio jota española. El latín iam o jam [ja_ m] dio ya [ja_ ] en
español; y iugu o jugu ['ju.gu] dio yugo ['ju.~o] en español. Pensando en las múltiples pro-
nunciaciones de ya y yugo —y otras palabras como ‘el mes de mayo’, del latín maiu o maju—
veremos que la deslizada [j] del latín vulgar dio [j] en algunas palabras españolas, pero con
mucha variación articulatoria que empezó en el mismo latín vulgar tardío.
En algunas regiones del mundo hispanohablante, el mes de mayo se pronuncia ['ma_ .i3 o], con
una [i3 ] débil sin sílaba propia y parecida a la [i3 ] de la primera etapa temprana del desarrollo

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3.6 Temas y datos adicionales 63

de la deslizada [j] (Lloyd 1987: 131). Otra pronunciación de mayo es ['ma_ .jo]; la [j] es audi-
ble pero no tiene ninguna fricación (como la y del inglés yes). En muchas regiones la deslizada
se fortalece en fricativa y se dice ['ma_ .o], con una fricación leve pero audible. Al fortalecerse
aun más, ya se pronuncia ['ma_ .o], con fricativa alveopalatal sonora, como en el francés o
inglés rouge o en el ruso Dr. Zhivago. Otro paso en la evolución de la [i] original latina se oye
en el mes de ['ma_ .d  o] con la africada alveopalatal sonora, sonido parecido al de la letra j
[d ] en el inglés majority.
Puesto que todas estas pronunciaciones son posibles sin cambiar el significado de la pala-
bra, no hay necesidad de que el alfabeto español tenga letra distinta que corresponda a cada
pronunciación. Pero en otras lenguas la diferencia entre estos sonidos puede ser significativa;
y el alfabeto ideal debe responder a las distinciones. En inglés no es lo mismo decir [j] y [d ]:
‘My friend went to Yale’ no es lo mismo que ‘My friend went to jail’. ¿Suenan igual en inglés
mayor ‘alcalde’, major ‘oficial militar’ y measure ‘medida’? En absoluto, pero el hispanoha-
blante que no tenga mucha experiencia con el inglés no responderá a la distinción entre la [j]
de mayor, la [d ] de major y la [] de measure. Como bien sabemos, el alfabeto inglés es muy
lejos de ser ideal. No hay letra que corresponda al sonido distintivo [].

3.6.2.4 Letras agregadas al alfabeto para acomodar cambios posteriores


Hasta ahora no hemos hablado de la letra y. En español la y tiene dos nombres: se le dice ye,
pero al deletrear una palabra lo más común es distinguir entre las dos íes: i latina o i griega.
La vocal ípsilon del alfabeto griego no tenía uso en el alfabeto del latín porque representaba
una vocal que no existía en latín. (Es el sonido de la u [y] del francés, en palabras como tu, y
de la ü del alemán, en palabras como München.) En la Edad Media se sintió la necesidad de
escribir las palabras griegas en latín con mayor precisión. Se introdujo la y del alfabeto griego
con este propósito, pero con la misma pronunciación de la i latina [i]. Pero la conexión his-
tórica con la ípsilon no se olvidó: en el Alfabeto Fonético Internacional (IPA), el símbolo [y]
representa la pronunciación de la antigua ípsilon griega, tal como aparece en francés, alemán
y otras lenguas modernas.
Queda una letra cuya historia refleja algo más del desarrollo de las deslizadas en el latín
vulgar. La v en las etapas más tempranas del alfabeto latino representa el sonido [u], tal como
se lee en las inscripciones ancianas. Usar la letra v para la vocal [u] no causó ninguna confu-
sión porque no había consonante [v] en el latín temprano y clásico. Con el tiempo la vocal
[u] se fue distinguiendo de la deslizada [w], y con este motivo se creó la letra u redondeada
para representar la vocal. En el Cuadro 3.3 vimos que la v representa la deslizada [w], como
en vĕnīre [we.'ni.e]; esto es después de la introducción de la letra u.
En el latín vulgar de la Edad Media se desarrolló aun más este conjunto de sonidos, y
apareció en la fonología del latín vulgar una verdadera consonante [v], representada en el
alfabeto por la v. La letra w se formó mucho más tarde y no se usó en latín. Se compuso de
dos letras v; sus cuatro nombres españoles recapitulan su historia: doble u, doble v, u doble,
uve doble.

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64 Algunos detalles

Para más información sobre el desarrollo de las vocales y deslizadas del latín, véase Lloyd
1987, especialmente páginas 121–122 y 131–133. Unas buenas fuentes de información sobre
los sistemas de escribir alrededor del mundo y la historia del alfabeto son Hooker 1998 y
Crystal 1991.

3.6.3 El latín clásico y el latín vulgar


Reiteramos el hecho esencial de que no fue el latín clásico sino el latín vulgar el modo de
hablar cuya evolución fue la base de las lenguas romances. Las contribuciones principales
del latín clásico se encuentran en los cultismos, que son, en realidad, un tipo de préstamos
léxicos.
Citamos ejemplos y reglas de cambio fonológico en la ortografía del latín clásico porque
esta conserva con bastante fidelidad la pronunciación del latín temprano, antecesor común
tanto del latín clásico como del latín vulgar. La mayor parte de las reglas de cambio lingüístico
que se estudian en este libro tiene como punto de partida el latín temprano del segundo siglo
AEC, no obstante su representación en la ortografía del latín clásico. La ortografía del latín
vulgar raramente sirve para establecer las reglas de cambio lingüístico que produjeron el latín
vulgar y el español. A continuación vemos algunas de las fuentes directas más útiles de datos
lingüísticos sobre el latín vulgar.
Se dificulta la descripción del latín vulgar porque casi nunca se escribió deliberadamente.
¿Cómo podemos saber con certeza cómo era? Más que nada, las evidencias escritas del latín
vulgar salen del intento de los canteros que, al trazar una inscripción, letrero o piedra sepul-
cral se esforzaban por producir la lengua clásica. En otros casos menos frecuentes parece que
se escribían en la lengua vulgar documentos dedicados al público de la clase humilde.
Aunque existen pocas evidencias escritas, sí hay amplias evidencias importantes de la exis-
tencia del latín vulgar como lengua vernácula. Se encuentran en la literatura del latín clásico
pasajes que imitan el habla popular y otros pasajes que representan esfuerzos por comuni-
carse con el vulgo en su vernácula. Véanse, por ejemplo, las obras de Plautus (254–184 AEC)
del período preclásico y las de Cicerón de la época clásica (Elcock 1960: 21–22). También
hay escritos técnicos de aquel período que son dedicados a la gente proletaria, como manua-
les de agricultura, mecánica, etc. Las inscripciones dejadas por los romanos de la clase obrera
también nos proporcionan datos sobre el latín vulgar. Una comparación de las formas lingüís-
ticas utilizadas en diferentes idiomas neolatinos cede asimismo informaciones sobre su evo-
lución y pronunciación. Abundan palabras y frases en latín vulgar (más de 5000 ejemplos)
en los muros de la ciudad osca de Pompeya, que fue destruida por una erupción volcánica
del Monte Vesubio en el año 79 EC. Otra fuente muy importante donde se hallan muchas
evidencias de la pronunciación del latín vulgar es el Appendix Probi (el ‘Apéndice al libro de
Probus’), una recopilación de 227 comentarios anexa a un previo trabajo de Valerius Probus,
gramático del primer siglo EC. El apéndice al libro de Probus fue escrito anónimamente, y
hasta hoy en día no se sabe quién fue el autor de esta fuente tan importante de datos sobre la
historia del latín vulgar y las lenguas romances.

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Para contestar 65

PARA CONTESTAR
1. ¿Qué son cultismos y derivados? ¿Qué relación tienen las palabras en pares como ópera–
obra y solitario–soltero?
2. Escoja la palabra que no cabe con respecto a la pronunciación de sus consonantes en el
latín vulgar. Explique su contestación.
capĕre chŏrda actu cēpŭlla cŭrrēbas
3. Escoja la palabra que no cabe en el latín vulgar y explíquela.
gĕlār glattīre gĭngīva germānu gypsu
4. ¿Cuál de las siguientes combinaciones de letras no representa en el latín vulgar el mismo
sonido que su correspondiente letra sencilla?
ch- ph- rh- th-
5. ¿Cuál de estas palabras latinas ha cambiado menos en su pronunciación al pasar al
español?
quandō quĕ quīntu
6. ¿Cuáles son las tres reglas de acentuación del latín? ¿Qué evidencia nos dan los resul-
tados españoles de palabras como ĭntĕgru y cathĕdra con respecto a la acentuación del
latín?
7. Indique la vocal tónica que resultó en latín vulgar en las siguientes ‘palabras’. (C = con-
sonante, V = vocal).
CVCVC CVCVCV CVCVCV
CVCVCCV CVCVCCV VCV V
8. Transcripción fonética. Llene los espacios en blanco en el siguiente cuadro. Encierre
cada transcripción entre corchetes [ ] e incluya la marca de sílaba tónica ['], la marca
de división silábica [.] y, donde sea necesario, la marca de vocal o consonante larga [].
Tenga en cuenta también que qu se transcribe [kw] y que la ere sencilla se transcribe [],
no [r].

Latín clásico Transcripción fonética IPA


cantāre
cēna
dētŏrquēre
frīgĭdu
haerĕō
poena

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66 Algunos detalles

Latín clasico Transcripción fonética IPA


prīmārĭu
rhythmu
scrībĕre
thēsauru
9. ¿Cuáles son las cuatro conjugaciones verbales del latín? Indique el destino de cada una
en español. ¿Qué condiciones fonológicas en los infinitivos latinos repercutieron en la
morfología verbal del español?
10. ¿Qué son cognados? ¿Cuáles son los dos criterios para el reconocimiento de los cog-
nados? En términos de estos dos criterios, explique la relación entre el francés chanter
y el español cantar.

NOTAS
1. Cabe mencionar que hay muchos aspectos del sistema fonológico del latín que ignoramos.
No tenemos informes de índole objetiva sobre la prosodia o entonación latina a nivel de la
frase. Lo que sí sabemos es que los patrones prosódicos del latín vulgar no eran iguales en
todo el Imperio. Se diferenciaba un hispano de un romano por el tonillo, como distinguimos
hoy a un andaluz de un gallego. Ya notó Cicerón “que los poetas nacidos en Córdoba pronun-
ciaban el latín ‘con un no sé qué tonillo grueso y peregrino’ ” (Alonso 1962: 23).
2. Para más discusión sobre estos y otros ejemplos, véase Lapesa (1968: 76). De mucha utili-
dad para el estudio del latín vulgar y su desarrollo al romance son las obras citadas en la nota
1 del Capítulo 2, y también Grandgent (1970) y Väänänen (1981). Todas las épocas del latín
se estudian en Palmer (1988); esta obra muy valiosa se dirige al no especialista.
3. Las reglas de acentuación se pueden describir también en términos fonéticos: la acentuación
de las sílabas en el latín clásico se basa en el peso de la penúltima silaba. Se distingue entre síla-
bas pesadas y sílabas leves. Una sílaba pesada puede tener una vocal larga, un diptongo, o una
vocal corta más la consonante que “cierra” la sílaba. Una sílaba leve tiene una vocal corta. Así es
que en el latín clásico cathĕdra ['ka_ .te.da_ ] tiene la antepenúltima sílaba tónica porque la penúl-
tima es leve. Por otro parte, la penúltima sílaba de vĕnīre [ve.'ni.e] es tónica porque es pesada.
4. Estudiaremos dos grupos adicionales de excepciones a esta observación. Son (1) las
excepciones producidas por la desaparición de la tercera conjugación verbal latina y (2) las
excepciones producidas por la fuerza regularizadora que hace que la vocal radical sea la tónica
en formas verbales como amabāmŭs → amábamos y amabātĭs → amabais por analogía con
la acentuación de las demás formas conjugadas. El desarrollo fonológico de los verbos no
siempre coincide con el desarrollo fonológico de otros aspectos de la lengua.
5. La vacilación de la tercera conjugación latina produce resultados inconsistentes en las len-
guas romances. El portugués, por ejemplo, también incorpora tres conjugaciones verbales en

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Notas 67

-ar, -er, -ir, pero el destino de la tercera conjugación latina no necesariamente coincide entre
el español y el portugués: vivĕre → viver; dīcĕre → dizer; scrĭbere → escrever; facĕre → fazer.
El francés tiene tres conjugaciones verbales: -er, -ir, -re; los verbos latinos de la tercera con-
jugación van todos a la tercera conjugación francesa: vivĕre → vivre; dīcĕre → dire; scrĭbere
→ écrire; facĕre → faire. Véase Lloyd (1987: 283–294) para un análisis pormenorizado del
desarrollo de las conjugaciones latinas en las lenguas romances.
6. Esto, desde luego, si el lector tiene conocimientos de otro idioma adecuado para el propó-
sito. De no ser este el caso, el lector encontrará de sumo interés la búsqueda de cognados y
compuestos españoles como entero, íntegro, integridad, del latín ĭntĕgru. La raíz rŏt- es la base
del derivado rueda y también de las voces rotular, rotación, rodar, rodeo, rodilla, rollo, enrollar,
desarrollar; rol, enrolar, ruleta (estas tres con influencia francesa) y otras más. A lo largo del
Capítulo Cuatro haremos referencias a los cognados de mayor interés en inglés.
7. Cognado: cultismo tomado del latín cognātu ‘pariente consanguíneo’, compuesto de cŭm
‘juntamente, con’ + natu ‘nacido’. El correspondiente derivado español es cuñado. El con-
cepto del cognado aquí presentado es más amplio que el de las palabras hermanas. Véase
Corominas (1974: xiv–xv).
8. Los franceses normandos conquistaron a Inglaterra en 1066 y dieron miles de palabras
latinas al inglés durante el período de su dominación.
9. El castellano también ha tomado muchas palabras del francés. Chantaje viene del francés
chantage, de la misma raíz latina cant-, esta vez con la amenaza de que uno va a ‘cantar’ a las
autoridades con el propósito de crear un escándalo, a no ser que le paguen dinero suficiente.
Cantar, encantado, canción, chantaje, más todas las demás palabras formadas de la misma raíz
que se encuentran en otras lenguas, son, pues, cognados o palabras afines.
10. Father, de raíz germánica, y padre, de raíz latina, también son cognados, aunque mucho
más distantes. Father viene del inglés antiguo faeder, de una raíz protogermánica procedente
del protoindoeuropeo *patēr. Es decir, el PIE *patēr es la fuente tanto del español padre como
del inglés father. Notamos el cambio de la [p] inicial de *patēr a [f] inicial en las lenguas ger-
mánicas.
Protoindoeuropeo
*Pater

↓ ↓
Germánico Itálico
↓ ↓
Inglés antiguo faeder Latín pater–patre
↓ ↓
Inglés moderno father Español padre

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