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Reflexiones sobre la Resurrección de Jesús

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VIA LUCIS

ORACIÒN PREPARATORIA

Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre
comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.

Tú que fortaleciste la fe de los apóstoles,


de las mujeres y de tus discípulos enseñándolos a amar con obras, fortalece también
nuestro espíritu vacilante,para que nos entreguemos de lleno a Ti.

Queremos compartir contigo y con tu Madre Santísima la alegría de tu


Resurrección gloriosa.

Tú que nos has abierto el camino hacia el Padre, haz que, iluminados por el Espíritu
Santo, gocemos un día de la gloria eterna.
Al inicio de cada estaciòn

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Porque por tu Santa Resurrección triunfaste de la muerte y diste la luz al
mundo
PRIMERA ESTACIÓN
JESÙS RESUCITA DE LA MUERTE

Del Evangelio según Mateo (Mt 28, 1-7)

En la madrugada del sábado, al alborear del Primer día de la semana, fueron María
Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la
tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se
sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los
centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las
mujeres: "Vosotras, no temáis. Ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí.
Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id a prisa a decir
a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a
Galilea; allí lo veréis". Mirad, os lo he anunciado.
SEGUNDA ESTACIÓN
LOS DISCÌPULOS ENCONTRARON EL SEPULCRO VACÍO

Del Evangelio según San Juan (Jn 20, 1-9)

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún
estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue a donde estaba
Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado
del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto") Salieron Pedro y el otro
discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos; pero el otro discípulo corría más
que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el
suelo y el sudario con el que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las
vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro, el que había
llegado primero al sepulcro; vio y creyó. (Pues hasta entonces no habían entendido la
Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos).
TERCERA ESTACIÓN
EL RESUCITADO SE MANIFIESTA A LA MAGDALENA

Del Evangelio según San Juan (Jn 20,11-18)

Fuera, junto al sepulcro, estaba María Magdalena, llorando. Mientras lloraba, se asomó el
sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde
había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta:
"Porque se han llevado a mis Señor y no sé dónde lo han puesto". Dicho esto, da media vuelta y
ve a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién
buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: Señor, si tú te los has llevado, dime dónde
los has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que
significa "¡Maestro!". Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, Ve a mis
hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro". María
Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto".
CUARTA ESTACIÓN

EL RESUCITADO EN EL CAMINO DE EMAÚS

Del Evangelio según San Lucas (Lc 24, 13-19. 25-27)

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea
llamada Emaús, distante una dos leguas de Jerusalén. Iban comentando todo lo que había
sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con
ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: ¿qué conversación es esa que traéis
mientras vais de camino? Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, le replicó: "¿Eres tu el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí
estos días?" Él les preguntó: "¿Qué"? Ellos contestaron: "lo de Jesús, el Nazareno, que fue un
Profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo" (...) Entonces Jesús les
dijo: "¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que
el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?" Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los
profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
QUINTA ESTACIÓN

EL RESUCITADO SE MANIFIESTA AL PARTIR EL PAN

Del Evangelio según San Lucas (Lc 24, 28-35)

Ya cerca de la aldea donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le
apremiaron diciendo: "Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída" Y
entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero Él
desapareció. Ellos comentaron:"¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el
camino y nos explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al momento, se volvieron a
Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban
diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón" Y ellos contaron
lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
SEXTA ESTACIÓN

EL RESUCITADO SE PRESENTA VIVO ANTE LOS DISCIPULOS

Del Evangelio según San Lucas (Lc 24, 36-43)

Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
"Paz a vosotros". Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo:
"¿Por qué os alarmáis?, ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos
y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene
carne y huesos, como veis que yo tengo". Dicho esto, les mostró las manos y los pies.
Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿tenéis ahí
algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió
delante de ellos.
SEPTIMA ESTACIÓN

EL RESUCITADO DA EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS

Del Evangelio según San Juan (Jn 20, 19-23)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa,
con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo: "Paz a vosotros". Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado.
Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros.
Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo". Y, dicho esto, exhaló su
aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los
pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".
OCTAVA ESTACIÓN
EL RESUCITADO CONFIRMA LA FE DE TOMÁS

Del Evangelio de San Juan (Jn 20, 24-29).

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no
veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los
clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo". A los ocho días, estaban otra
vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las
puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros". Luego dijo a Tomás: "Trae tu
dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente". Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios Mío!". Jesús le dijo:
"¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto".
NOVENA ESTACIÓN
EL RESUCITADO ENCUENTRA A LOS SUYOS EN EL LAGO TIBERÍADES

Del Evangelio según San Juan (Jn 21, 1-9.13)

Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los
Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: "Me voy a pescar". Ellos contestan:
"Vamos también nosotros contigo". Salieron y se embarcaron; aquella noche no pescaron nada.
Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era
Jesús. Jesús les dice: "¿Muchachos, tenéis pescado?". Ellos contestaron: "No". Él les dice: "Echad la
red a la derecha de la barca y encontraréis". La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la
multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: "Es el Señor". Al oír que
era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás
discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros,
remolcando la red llena de peces. Al saltar a tierra ve unas brasas con un pescado puesto encima y
pan (...). Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
DÉCIMA ESTACIÓN
EL RESUCITADO CONFIERE EL PRIMADO A PEDRO

Del Evangelio según San Juan (Jn 21, 15-17)

Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que
éstos?". Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dice: "Apacienta mis
corderos". Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". Él le contesta:
"Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Él le dice: "Pastorea mis ovejas". Por tercera vez le
pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Se entristeció Pedro de que le preguntara
por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero".
Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas".
ÚNDECIMA ESTACIÓN
EL RESUCITADO LE CONFÍA A LOS DISCÍPULOS LA MISIÓN UNIVERSAL

Del Evangelio según San Mateo (Mt 28,16-20)

"Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo,
ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha
dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a
guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta
el fin del mundo".
DUODÉCIMA ESTACIÓN

EL RESUCITADO SUBE AL CIELO

De los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1, 6-11)

Ellos lo rodearon preguntándole: Señor, "¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de
Israel?". Jesús contestó: "No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el
Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre
vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria y hasta los confines del mundo". Dicho esto lo vieron levantarse, hasta que
una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se le
presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿Qué hacéis
ahí plantados mirando al cielo?. El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo
volverá como lo habéis visto marcharse".
DECIMOTERCERA ESTACIÓN

CON MARÍA, A LA ESPERA DEL ESPÍRITU SANTO

De los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1, 12-14)

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte
que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado.
Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés,
Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el
de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas
mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
EL RESUCITADO ENVIA A LOS DISCÍPULOS EL ESPÍRITU SANTO PROMETIDO

De los Hechos de los Apóstoles (Hechos 2, 1-6)

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente,


un ruido del cielo, como de viento recio, resonó en toda la casa donde se
encontraban. Vieron aparecer lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose
encima de cada uno. Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en
lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban
entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido,
acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su
propio idioma.
ORACIÒN FINAL
Señor y Dios nuestro,
fuente de alegría y de esperanza,
hemos vivido con tu Hijo los acontecimientos de su Resurrección y Ascensión hasta la venida
del Espíritu Santo;
haz que la contemplación de estos misterios nos llene de tu gracia y nos capacite
para dar testimonio de Jesucristo
en medio del mundo.

Te pedimos por tu Santa Iglesia:


que sea fiel reflejo
de las huellas de Cristo en la historia y que, llena del Espíritu Santo,
manifieste al mundo los tesoros de tu amor,
santifique a tus fieles con los sacramentos y haga partícipes a todos los hombres
de la resurrección eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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