Alumna: Claudia Miranda
Profesora: Sandra Giménez
Materia: Salud Pública II
Tema: Candida Albicans
Año 2017
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Candida Albicans
Es un hongo microscópico que suele presentarse como una célula oval con un
tamaño medio de 2 a 4 micras; sin embargo, en tejidos infectados también se
han identificado formas filamentosas cuyos extremos presentan diámetros de 3
a 5 micras.
El hombre es el principal reservorio de este tipo de hongo. Podemos
encontrarlo de forma habitual en piel, estómago, colon, recto, boca y garganta
de individuos sanos. En principio no es patógena, ya que la flora bacteriana
beneficiosa y el sistema inmunitario limitan su crecimiento y frenan su excesiva
proliferación, manteniendo así un equilibrio. Pero si el equilibrio existente se
rompe, Candida albicans empieza a proliferar y puede dar lugar a un conjunto
de enfermedades denominadas Candidiasis o micosis candidiásica, que
pueden consistir en leves infecciones de mucosas y piel o desencadenar
diseminaciones sistémicas graves, pudiendo afectar órganos vitales.
¿Qué necesita para crecer?
Como la mayoría de los hongos, su temperatura óptima de crecimiento es 37º
C (temperatura corporal). Además, para su supervivencia necesita humedad,
así que sus zonas preferidas para habitar son las mucosas, la piel y las uñas.
Por esta razón, es habitual, también, encontrarla en cepillos dentales,
cosméticos, cremas de manos o ropa.
Para multiplicarse utiliza, sobre todo carbohidratos simples. Así, las personas
que sufren alguna candidiasis suelen sentir la necesidad de comer muchos
dulces.
¿Cómo se transmite?
La Candidiasis suele ser una enfermedad de fácil contagio, ya que es
transmisible por contacto sexual, a través de las manos u objetos diversos.
También se ha observado transmisión vertical, es decir, que pasa de madres a
hijos, si durante el parto la madre sufre Candidiasis genital. Además, lesiona
rápidamente las células y los tejidos que invade.
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Tipos de Candidiasis
Candidiasis genital: una de las más habituales, afecta a la mucosa vaginal
y/o al endocérvix, provocando la aparición de flujo espeso y blanquecino y la
aparición de enrojecimiento, quemazón e hipersensibilidad.
Es frecuente durante el embarazo debido a los cambios hormonales y a la
diabetes gestacional. También el uso de anticonceptivos orales favorece su
aparición. Además, esta infección puede transmitirse al bebé durante el
parto.
Como datos cabe destacar que el 75% de las mujeres tienen un episodio de
candidiasis vulvovaginal en su vida. De éstas el 5% padecen de forma
recurrente más de 4 candidiasis vulvovaginales al año.
Este tipo de candidiasis también se da en los genitales masculinos.
Candidiasis oral: se manifiesta en forma de manchas de color blanco
rosado sobre la lengua, encías, mucosa oral o comisuras de los labios.
Puede ser asintomática o producir dolor, ardor o mal sabor de boca. Algunas
veces, puede causar grietas, úlceras y hendiduras.
Candidiasis esofágica: aparece en la profundidad de la garganta. Se
manifiesta con dolor pectoral y dificultad para deglutir.
Onicomicosis: infección en uñas que produce una lesión donde se observa
un aumento en el grosor y opacidad de la uña. Provoca dolor y supuración.
Candidiasis urinaria: afecta normalmente a la vejiga y a la uretra, aunque
también puede afectar al riñón. El origen principal suele ser los catéteres (en
pacientes en diálisis), los tratamientos con esteroides (porque
inmunodeprimen) o la diabetes (los problemas con el metabolismo de la
glucosa puede favorecer el crecimiento de este hongo).
Candidiasis intestinal: cuando existe una proliferación masiva de las
Candidas que habitan el intestino. Sus principales síntomas son el
estreñimiento o diarrea, indigestión, hinchazón e intolerancias a distintos
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alimentos. A nivel sistémico se puede observar fatiga, pérdida de peso,
depresión e irritabilidad.
Factores de riesgo
Inmunodeficiencias, como por ejemplo el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA), pacientes oncológiocos, tratamientos de quimioterapia,
con esteroides o con inmunosupresores, entre otros.
Toma de fármacos, especialmente antibióticos, ya que si son de amplio
espectro destruyen también a la flora beneficiosa que impide la
colonización de los patógenos oportunistas.
Estrés, tabaco y alcohol, generan tóxicos en el organismo que alteran el
sistema inmunológico, haciéndolo más susceptible a la invasión de
microorganismos patógenos.
Dieta deficiente, en especial la carencia de alimentos que ayudan a
mantener la flora intestinal sana, como por ejemplo el yogurt.
Higiene oral deficiente, que puede proporcionar el medio óptimo para el
desarrollo de patógenos.
Afecciones mucocutáneas, como las causadas por el humo, la diabetes
o las quemaduras.
Alteración hormonal: embarazo, anticonceptivos orales o menopausia.
Tratamiento
Una vez instaurada la candidiasis, el tratamiento a seguir podría ser el
siguiente:
1. Reducir o eliminar la toma de hidratos de carbono simples, como por
ejemplo los alimentos con gran contenido en azúcares y harinas refinadas;
ya que el azúcar es su principal fuente de energía.
La dieta se ha de basar sobre todo en vegetales, frutas, alimentos ricos en
hidratos de carbono complejos, como legumbres, arroz o cereales libres de
gluten, pescado azul, carne blanca preferentemente, carne roja sin grasa
visible.
2. Toma de probióticos y prebióticos, ya que la eliminación de la flora intestinal
normal del organismo es una causa directa de la aparición de Candidiasis, y
estos ayudan a restaurar la flora intestinal.
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3. Suplementación de la dieta mediante la toma de vitaminas y minerales, en
especial antioxidantes que protegerán la mucosa del intestino frente a las
agresiones, y el consumo de productos ricos en Omega 3, importante por su
acción antiinflamatoria.
4. En casos severos, se recomienda la toma de medicamentos antifúngicos,
para inhibir la excesiva proliferación de Candida u otros hongos oportunistas.
Para tratar candidiasis superficiales se utiliza la nistatina o los azoles
tópicos, y para las sistémicas se utiliza la anfotericina B o el fluconazol. Pero
no se puede pasar por alto algunos efectos adversos como su toxicidad
elevada y la aparición de resistencias, que acaban disminuyendo su eficacia.