Poder Pfa 2022
Poder Pfa 2022
Resolución
Número: RESOL-2022-241-APN-MSG
Referencia: Se atribuye el carácter de “Representantes en Juicio del ESTADO NACIONAL”, en aquellas causas
en que la POLICÍA FEDERAL ARGENTINA sea parte, como actora, demandada u otra participación EX-2020-
67958269- -APN-DGAJDGA#PFA.
CONSIDERANDO:
Que el Jefe de la mencionada Institución solicitó la emisión de un nuevo Acto Administrativo para atribuir la representación del
ESTADO NACIONAL a los letrados de la Dirección General de ASUNTOS JURÍDICOS en aquellas causas en que la POLICÍA
FEDERAL ARGENTINA sea parte, como actora, demandada o en otro carácter.
Que se fundamenta lo peticionado al resultar indispensable para ejercer, esencialmente en sede judicial, dicha representación;
como también para el correcto y ágil desempeño de cada abogado en los juicios asignados.
Que también se resalta lo dinámico de la política Institucional de asignación de Recursos Humanos, reflejado tanto en los
cambios de destino como en el ingreso de Abogados a la Fuerza durante estos años.
Que oportunamente, la entonces SUBSECRETARÍA DE ASUNTOS JURÍDICOS del MINISTERIO DE SEGURIDAD, otorgó la
última atribución a los Letrados de esta Institución, mediante la Disposición N° DI-2016-5-E-APN-SSAJ#MSG del 15 de
septiembre de 2016.
Que desde el dictado de dicha Disposición a la fecha, se han producido cambios de destino del plantel autorizado, significando
tanto egresos como ingresos de Abogados a esa Dirección, provenientes de otras Áreas de la Institución o bien nuevos
nombramientos, lo cual amerita la modificación propuesta.
Que por un error material involuntario se omitió consignar en la Resolución RESOL-2021-521-APN-MSG parte de la fórmula
dispositiva del acto que por la presente se propicia, resultando oportuno dejarla sin efecto en los términos del artículo 18 de la
Ley Nº 19.549.
Que han tomado la intervención de su competencia la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la POLICÍA FEDERAL
ARGENTINA y la DIRECCIÓN GENERAL DE ASUNTOS JURÍDICOS de este Ministerio.
Que la presente se dicta en uso de las atribuciones conferidas por el Artículo 4° del Decreto N° 411/80 (T.O. 1987), y el Artículo
4°, inciso b), apartado 9, de la Ley 22.520 y sus modificatorias, y del artículo 18 de la Ley Nº 19.549.
Por ello,
EL MINISTRO DE SEGURIDAD
R E S U E L V E:
ARTÍCULO 1°.- ATRIBUIR el carácter de “Representantes en Juicio del ESTADO NACIONAL”, en aquellas causas en que la
POLICÍA FEDERAL ARGENTINA sea parte, como actora, demandada u otra participación que pudiera corresponder, para la
correcta defensa de los intereses institucionales; a los Abogados de la Dirección General de ASUNTOS JURÍDICOS de la
POLICÍA FEDERAL ARGENTINA, cuya nómina se detalla en el ANEXO que obra como IF-2022-35777469-APN-SSYPC#MSG ,
formando parte de la presente.
ARTÍCULO 2°.- Déjase sin efecto la Resolución del MINISTERIO DE SEGURIDAD Nº 521 de fecha 18 de Noviembre de 2021.
Anexo
Número: IF-2022-35777469-APN-SSYPC#MSG
ANEXO
RODRIGUEZ
ALBUERNE
Juan Manuel D.N.I. Nº 26.950.209
Mercedes LA GIOIOSA
Secretaria
Secretaría de Seguridad y Política Criminal
Ministerio de Seguridad
24357/2004
Y VISTOS:
Para dictar Sentencia en los autos indicados de los
que
RESULTA:
1.- A fs. 23/35 se presenta Marcelo Mariano
Dorado por su propio derecho, con patrocinio letrado e inicia formal
demanda contra el Estado Nacional, Ministerio del Interior, Policía
Federal Argentina por los daños y perjuicios que dice haber sufrido
como consecuencia del accionar de miembros de las fuerzas de
seguridad dependientes de la demandada el día 20 de diciembre de
2001. Reclama ser indemnizado en la suma de pesos quinientos mil ($
500.000) o lo que en más o en menos surja de las probanzas que se
produzcan en la causa.
Cuenta que los hechos por los cuales se interpone
la presente acción judicial tienen su causa en los daños y perjuicios
sufridos el día 20/12/2001 en ocasión de la brutal represión realizada
por las fuerzas de seguridad el día que se produjo la caída del
entonces Presidente de la Nación, Dr. Fernando de la Rúa.
Menciona que el día señalado supra se encontraba
haciendo la mudanza de los bienes que estaban en una oficina ubicada
en la calle Alsina 1237 4° “B” de esta Ciudad de Buenos Aires.
Agrega que comenzó a trabajar muy temprano junto a Cristian Jorge
Barreiro para el arquitecto Horacio Sierra quien les había encargado el
mencionado trabajo.
#10560456#331686607#20221130104318261
Continúa su relato y dice que alrededor de las
12.00/12.30 hs. decidieron salir a almorzar, dirigiéndose a un
restaurante ubicado en la calle Salta donde había un televisor
encendido que estaba mostrando lo que sucedía alrededor de la Plaza
de Mayo. Luego del almuerzo, la continuidad de la mudanza se hizo
imposible porque las calles se encontraban intransitables. Por tal
motivo, suspendieron las tareas y salieron en busca de un teléfono
para comunicarle al arquitecto Sierra que no iban a poder continuar
con la mudanza que les fuera encomendada.
Señala que se encontraba en Alsina y 9 de Julio
cuando notó que se estaba produciendo una represión policial en
adyacencias de donde se encontraba junto a su compañero Barreiro.
Dice que todo ello provocó un desbande de la gente del lugar que salía
de sus distintos puestos de trabajo.
Refiere que en dicho lugar, ante la agresión de la
Policía, la gente que no estaba manifestando se sumó a la reacción y
atacó al personal policial con piedras u otros objetos contundentes.
Destaca que él no participó de esos hechos, sino que sólo se
encontraba ahí.
Añade que mientras intentaba escapar de la
represión policial, cruzó las plazoletas que se encuentran en la
Avenida 9 de Julio y que, en ese momento, sintió una quemazón en la
pierna izquierda que lo tumbó, intentó reincorporarse pero no pudo y
pidió ayuda a los gritos.
Cuenta que lo auxiliaron y fue trasladado en un
taxi, junto con otro herido y su amigo Barreiro, hasta el Hospital
Ramos Mejía, ingresando por la guardia. Allí fue atendido,
inmediatamente, por los médicos del Hospital quienes decidieron
someterlo a una intervención quirúrgica. Destaca que tenía grandes
dificultades respiratorias y calambres en sus extremidades pero que no
perdió el conocimiento.
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
considera aplicable al presente reclamo. Asimismo, indica que por sus
tareas laborales como albañil, colocador de cerramientos de aluminio
y realización de mudanzas su ingreso era de ochocientos pesos ($ 800)
en promedio. Luego de ello se abocó a terminar sus estudios
secundarios, con “…un ingreso mensual que no supera los doscientos
cuarenta pesos ($ 240) por arreglar encordados de raquetas de tenis.”
A raíz de lo expuesto, solicita ser indemnizado en
concepto de incapacidad sobreviniente por la suma de pesos
doscientos mil ($ 200.000); daño moral por la suma de pesos
doscientos cincuenta mil ($ 250.000); daño psíquico o psicológico por
la suma de pesos diez mil ($ 10.000) rubro en el cual incluye pedido
de tratamiento por dos años con una frecuencia de dos (2) veces por
semana y lucro cesante por la suma de pesos diez mil ($ 10.000).
Ofrece prueba y plantea caso federal.
II.- A fs. 58 se reciben las presentes actuaciones
del fuero Civil y Comercial, se declara la competencia del juzgado y
se hace saber el juez que va a conocer.
III.- A fs. 69 la parte actora adjunta copia
certificada de prueba documental.
IV.- A fs. 87/99 el Estado Nacional, Ministerio del
Interior, Policía Federal Argentina acredita personería, contesta
demanda, acompaña prueba documental, plantea cuestión prejudicial,
plantea oposiciones y plantea caso federal.
Señala que el relato de la parte actora es parcial e
interesado de los hechos acaecidos por cuanto – señala - coloca el
acento indebidamente en la conducta policial y omite comentar sobre
los gravísimos disturbios que tuvieron lugar en esas circunstancias.
Afirma que en el día y la hora indicados se vivía
una situación de gran convulsión público, con un desorden
generalizado: en particular en la zona céntrica de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, por la presencia activa de grupos violentos
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
Dice que atento a que el hecho generador del
presente proceso es un hecho de lesiones que según la actora habría
sido, presuntamente, cometido por personal policial, solicita se
suspenda el dictado de la sentencia a dictarse en autos hasta que en la
causa penal que investiga la represión policial recaiga sentencia firme
conforme lo previsto en el art. 1101 del Código Civil.
Contesta sobre los rubros reclamados, se opone a la
prueba ofrecida por al parte actora, funda su derecho y plantea caso
federal.
V.- A fs. 102 se ordena la apertura a prueba, a fs.
107 se manda a formar cuaderno de prueba y a fs. 117 se provee la
prueba ofrecida por la parte actora.
VI.- A fs. 298 se declara clausurado el período de
prueba y se colocan autos para alegar.
VII.- A fs. 301/311 alega parte actora.
VIII.- A fs. 314 se llaman autos para Sentencia y,
CONSIDERANDO:
I.- Que previo a toda consideración, cabe señalar
que los jueces no están obligados a seguir a las partes en todas sus
argumentaciones sino tan solo pronunciarse acerca de aquellas que
estimen conducentes para sustentar sus conclusiones (conf. C.S.J.N.,
in re, “Sopes, Raúl Eduardo c/A.N.A.” del 12/02/87; “Stamei S.R.L.
c/ U.B.A.A” del 17/11/87; Cam. Nac. Apel. Cont. Adm. Fed., Sala V,
in re “Werner Tomás c/ B.C.R.A.” del 27/04/98, entre muchos otros).
Por otra parte, el art. 386 del CPCCN – aplicable
en la especie – determina que salvo disposición en contrario: “…los
jueces formarán su convicción respecto de la prueba de conformidad
con las reglas de la sana crítica. No tendrán el deber de expresar en la
sentencia la valoración de todas las pruebas producidas sino
únicamente las que fueren esenciales y decisivas”.
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
porque el armamento fue secuestrado dos meses después del hecho y,
si en ese periodo se efectuó una limpieza sobre el mismo, “es muy
factible que se elimine todo rastro de deflagración de pólvora”.
Y al respecto ponderó que tampoco se encuentra
probado que las armas peritadas hayan sido las mismas con las que
se hubieran realizado los disparos que terminaron impactando contra
la humanidad de Galli, Simonetti y Márquez.
No obstante ello, los sentenciantes indicaron que el
hecho de que López y Firpo Castro hayan reconocido que efectuaron
disparos durante su paso por la Avenida 9 de Julio “(…) permite
concluir que por haber sido en las mismas circunstancias de tiempo y
lugar, tuvieron que haber sido efectuados con dos armas distintas”.
A continuación, el tribunal de juicio descartó que los
disparos que hirieron a las víctimas hayan sido efectuados por armas
caseras portadas por transeúntes, pues “(…) la totalidad de los
testigos, incluido personal policial, fueron coincidentes en cuanto a
que no vieron armas de fabricación casera en poder de los
manifestantes, circunstancia que tampoco se pudo advertir en las
imágenes captadas por los distintos medios”.
En tal sentido, el a quo también estimó “(…) llamativa la
posibilidad de disparos realizados con armas ‘tumberas’ casualmente
en forma simultánea con los disparos efectuados desde los grupos
policiales que se encuentran imputados en estos actuados”. Por otra
parte, en relación al tipo de munición utilizada por los incusos en la
Avenida 9 de Julio, los condenados coincidieron en referir que se
trató de la denominada “anti tumulto”.
Sin embargo, el tribunal de juicio desechó esas versiones
al sostener que en las imágenes de video se puede ver a Firpo Castro
dirigir sus disparos en forma paralela al piso, en un ángulo de 90
grados, mientras que en relación a López destacó que fue el
encargado de repartir las municiones ese día, por loque a su respecto
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
“no caben dudas que conocía que entre las municiones que repartió
había munición de posta de plomo”. Y en lo concerniente a Juárez,
quien negó haber efectuado disparos en el lugar, señaló que
“Figueroa, el superior jerárquico que se encontraba en el mismo
rodado, manifestó al momento de prestar declaración indagatoria,
que el nombrado realizó un disparo, aunque aclaró que lo hizo
apuntando hacia arriba”.
… Al respecto, resulta contundente el análisis efectuado
por los jueces de la anterior instancia que valoraron las
manifestaciones de los testigos presentes en el lugar, quienes fueron
contestes en indicar la dirección a la que apuntaron y posteriormente
dispararon los encausados con sus armas, es decir directamente
hacia el lugar en el que se encontraban apostados los damnificados.
Se suma a ello la prueba fílmica ponderada, en la que se señaló que
se ve a Firpo Castro dirigir sus disparos en forma paralela al piso,
en un ángulo de 90 grados. Por ello, no puede afirmarse entonces,
como pretende la defensa, que las heridas que presentaron los
damnificados hayan sido producidas de manera casual a partir de un
desafortunado rebote de un disparo que simplemente tenía la
intención de disuadir. El rebote, en todo caso, se trató de una
incidencia en la trayectoria del disparo voluntariamente dirigido
hacia el grupo de personas que allí se encontraba apostado y entre
los que se encontraban Márquez, Galli y Simonetti (…) Previo a
emprender esa tarea, corresponde recordar que, a fin de graduar la
pena de los nombrados, en primer lugar el a quo valoró las calidades
de funcionarios públicos de los imputados, las cuales señaló que
determinaron los deberes decuidado incumplidos.
En ese sentido, indicó que “(…) Mathov poseía
una mayor responsabilidad que los funcionarios policiales que
debieron acatar su orden habida cuenta su posición dentro de la
estructura estatal de seguridad que ocupaba pues, salvo el ministro,
#10560456#331686607#20221130104318261
no había otro funcionario que lo equiparara en aquella y estaba en
sus manos la posibilidad de hacer cesar la represión policial, de
haberlo requerido”.
Respecto de Santos, afirmó que “debe responder
más gravemente que Gaudiero y Andreozzi ya que tenía los deberes
propios del jefe de la PFA”. Y agregó que “(…) si bien Andreozzi
debería tener una mayor responsabilidad que Gaudiero al tener a su
cargo la Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la que
dependía la DGO, se consideran algunas directivas dadas que,
aunque en forma insuficiente y esporádica, tendieron a disminuir
algunos riesgos. Ello nos lleva a sopesar esa cuestión en favor del
primero de los nombrados”.
Asimismo, de la sentencia de la Cámara Federal de
Casación Penal en autos “MATHOV, Enrique José y otros s/abuso de
autoridad y otros”, al confirmar la sentencia de los funcionarios
policiales, cita a TO1: “RESULTA: I. Que el Tribunal Oral en lo
Criminal Federal nro. 6 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en
fecha 18 de mayo del corriente año, falló: “I.- IMPONIENDO a
ENRIQUE JOSÉ MATHOV, de las demás condiciones personales
obrantes en autos, las PENAS DE CUATRO (4) AÑOS y TRES (3)
MESES DE PRISIÓN, INHABILITACIÓN ESPECIAL PARA
EJERCER CARGOS PÚBLICOS POR EL TÉRMINO DE OCHO (8)
AÑOS Y SEIS (6) MESES, ACCESORIAS LEGALES y al pago de las
costas del presente proceso, por considerarlo autor penalmente
responsable de los delitos de homicidio culposo en perjuicio de
Gastón Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón, y lesiones culposas
del que resultaran víctimas Luis Marcelo Gómez, Marcelo Mariano
Dorado, Paulo Diego Córdoba, Gustavo Ernesto Tito, Guillermo
José Dittler, Ricardo Francisco Stern, Carlos Rubén Salinas Díaz,
José Andrés Goteli, Ricardo Daniel González, Claudia Aguilera
Farías, Víctor Eduardo Navarrete, Gerardo Martín Zurita Sánchez,
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
Código Penal y 398, 399, 403, 530 y 531 del Código Procesal Penal
de la Nación).
III.- IMPONIENDO a NORBERTO EDGARDO
GAUDIERO, de las demás condiciones personales obrantes en
autos, las PENAS DE TRES (3) AÑOS DE PRISIÓN EN SUSPENSO,
INHABILITACIÓN ESPECIAL PARA EJERCER CARGOS
PÚBLICOS POR EL TÉRMINO DE SEIS (6) AÑOS y al pago de las
costas del presente proceso, por considerarlo autor penalmente
responsable de los delitos de homicidio culposo en perjuicio de
Gastón Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón, y lesiones culposas
del que resultaran víctimas Luis Marcelo Gómez, Marcelo Mariano
Dorado, Paulo Diego Córdoba, Gustavo Ernesto Tito, Guillermo
José Dittler, Ricardo Francisco Stern, Carlos Rubén Salinas Díaz,
José Andrés Goteli, Ricardo Daniel González, Claudia Aguilera
Farías, Víctor Eduardo Navarrete, Gerardo Martín Zurita Sánchez,
Oscar Roque Coronel, Gustavo, Javier Arce, Diego Rodrigo
Rivadaneira, Martín Gabriel Foronda, Eugenio Julián, Juan Martín
Raspeño, Julio Marcelo Talavera, Fernando Javier Rico, Juan Pedro
Montenegro, Eduardo Enrique De Pedro, Oscar Sergio Martínez,
Gustavo Alexis Escobar y Claudia Rivero, los que concurren entre sí
en forma ideal, que fuera determinado por este Tribunal al momento
de dictar sentencia en estas actuaciones y por la Sala I de la Cámara
Federal de Casación Penal (Cfr. arts. 12, 19, 26, 29 inc. 3°, 45, 54,
84 y 94 del Código Penal y 398, 399, 403, 530 y 531 del Código
Procesal Penal de la Nación). IV.- IMPONIENDO a CARLOS JOSÉ
LOPEZ de las demás condiciones personales obrantes en autos, las
PENAS DE CINCO (5) AÑOS Y NUEVE (9) MESES DE PRISIÓN,
INHABILITACIÓN ESPECIAL PARA EJERCER CARGOS
PÚBLICOS POR EL TÉRMINO DE DIEZ (10) AÑOS, ACCESORIAS
LEGALES, y al pago de las costas del presente proceso, por
considerarlo coautor penalmente responsable de los delitos de
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
de la parte querellante, quien postuló que se imponía la fijación de
una pena mayor, pues desde la óptica que lo argumentó desatiende el
adecuado balance, como ya hemos señalado, que debe coexistir entre
las atenuantes y agravantes (arts. 40 y 41, CP). Son estas
consideraciones las que nos llevan a sostener que la decisión del
tribunal sentenciador atendió a la totalidad de las circunstancias que
rodearon a los episodios y las condiciones personales de Enrique
José Mathov, Rubén Jorge Santos, Norberto Edgardo Gaudiero,
Carlos José López y Víctor Manuel Belloni, así como al disvalor de
acción -y resultado-, todo lo cual justifica calificar a la decisión
como acto jurisdiccional válido. En función de lo precedentemente
expuesto, somos de la opinión de que, al igual que lo propone el
colega Petrone, deben rechazarse los recursos de casación
interpuestos por las defensas y la parte querellante, con costas…”
III. Conviene precisar que el Sr. Marcelo Mariano
Dorado pretende ser indemnizado en concepto de incapacidad
sobreviniente por la suma de pesos doscientos mil ($ 200.000); daño
moral por la suma de pesos doscientos cincuenta mil ($ 250.000);
daño psíquico o psicológico por la suma de pesos diez mil ($ 10.000)
rubro en el cual incluye pedido de tratamiento por dos años con una
frecuencia de dos (2) veces por semana y lucro cesante por la suma de
pesos diez mil ($ 10.000) o lo que en más o en menos resulte de la
prueba a producirse en autos con más su desvalorización monetaria,
intereses y costas hasta el momento de su efectivo pago por parte del
o los responsables por la represión policial de la cual fue víctima,
ocurrida el día 20 de diciembre de 2001 en las inmediaciones de la
Avda. 9 de Julio y Alsina, en ocasión de la caída del gobierno del
entonces Presidente de la Nación, Dr. Fernando de la Rúa.
Dirige su pretensión contra el Estado Nacional,
Ministerio del Interior, Policía Federal Argentina.
IV. En razón de la fecha del hecho dañoso – 20/12/2001
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
N° 5336/13/CA1 “Badaracco, Alfonso Raúl c/Banco de la Nación
Argentina s/daños y perjuicios del 1/12/2016 y sus citas).
Asimismo, amerita destacar que “…cuando la
víctima resulta disminuida en sus aptitudes físicas o psíquicas de
manera permanente, esta incapacidad debe ser objeto de reparación
atendiendo a su incidencia en el campo laboral y sus proyecciones en
el ámbito doméstico, social, cultural y deportivo, con las
consiguientes frustración del desarrollo pleno de la vida (Cfr. Fallos
322:2658 y 2022, 329:2688, entre otros)”
VII.- En razón de lo dicho y las
circunstancias descriptas, la cuestión se circunscribe a determinar si
existe relación de causalidad adecuada entre el daño invocado por el
actor y el accionar de la demanda durante los hechos ocurridos los
días 20 y 21 de diciembre de 2001.
A tal fin, corresponde analizar la prueba
producida y las constancias obrantes en autos:
1.- Testimonial.
A fs. 138 el testigo Horacio Omar Sierra
quien manifestó que: “… esa mañana estuve con Marcelo Dorado y
con Cristian Barreiro que era los encargados, estuve con ellos hasta
cerca del mediodía y ya terminado el desarmado de los tabiques, las
instrucciones eran de hacer la mudanza después del almuerzo (…)
alrededor de las cuatro de la tarde me llama, no sé si Marcelo o
Cristian a mi celular avisándome que no iban a efectuar el traslado y
que se iban de la zona porque había mucho lío, corridas de gente,
policías (…) yo me entero de lo que le sucedió a Marcelo por una
llamada telefónica de Cristian Barreiro (…) me comenta que había
sido baleado cerca de Avenida de Mayo y que estaba internado en el
Hospital Ramos Mejía (…) yo lo fui a visitar (…) observé
directamente las lesiones: tres balazos que tenía y sé que después de
diversas operaciones sucesivas que tuvo por problemas de líquido en
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
Julio (…) estaba consciente (…) ya estaba sangrando mucho la pierna
y el pecho (…) como vi que no venía ninguna ambulancia, decido
levantarlo (…) caminamos unos metros (…) venía un auto particular
(…) le pedimos nos lleve (…) nos costó mucho llegar al hospital
porque había muchas calles cortadas y el tránsito estaba complicado
(…) llegamos al hospital (Ramos Mejía) (…) lo subimos a una
camilla y lo pasan a una especie de guardia (…). Se veían policías -los
policías de la barricada-, los vi disparar inmediatamente antes de que
Marcelo recibiera los disparos e inmediatamente después. No en el
exacto momento porque yo estaba a dos metros pero de espaldas (…)
vimos algunas personas heridas de bala antes de que le dispararan a
Marcelo y cuando subimos al auto había un muchacho con una herida
de bala en una pierna (…) el conductor del auto fue el que eligió ese
hospital para llevarlo, yo no conocía otro hospital por la zona y él
creyó que era el más cercano y de más fácil acceso(…) en el Hospital
Ramos Mejía se atendieron a otros heridos de bala (…) la mayoría
eran heridos de bala. Yo estuve sentado un ratito en el pabellón de
entrada y todo el tiempo se veía gente que provenía del mismo lugar
donde habíamos estado nosotros. La mayoría eran heridos de bala o
con golpe en la cabeza. Toda gente herida por balas o por golpes de
bastones de la policía, supongo (…) le hicieron practica de
neumotórax, creo que ese mismo día ahí en el hospital y después le
volvieron a practicar esa misma intervención después del 25 o 30 de
diciembre. Lo sabe y le consta porque estaba ahí (…) le dan el alta 25
de diciembre pero él no estaba muy bien (…) le faltaba el aire (…)
vuelve al hospital después de las fiestas y deciden realizarle la misma
practica porque después de unos estudios médicos vieron que tenía
líquido y sangre en el pulmón y queda internado (…) todo es muy
traumático para Marcelo. Toda la etapa de internación en el hospital
fue terrible para él, para su familia. Le costó muchísimo el pos
operatorio, tardó mucho en drenar el líquido del pulmón, estuvo
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
A fs.165 y vta. la Sra. Magdalena Beatriz Torres de
Fey, en su declaración testimonial, manifiesta que: “… era
vicepresidente de la empresa Fey Textiles en el año 2001 (…) ese día
se tuvo que ir antes porque había una situación anormal. En la avenida
9 de Julio se sabía que había enfrentamientos entre piqueteros y la
policía, no era muy claro, nosotros estábamos a una cuadra y media y
las personas que estaban trabajando se retiraban (…) se retiró con
autorización nuestra porque viendo que había disturbios le
sugerimos que se retirara (…) a los varios días nos enteramos que
había sido herido de gravedad pero no supe nada más (…) no vi al Sr.
Dorado nunca más (…) fueron comentarios que me llegaron que había
sido la policía. Me llegó por el encargado del departamento porque
estábamos a una cuadra y media de la 9 de Julio y Alsina…”.
A fs. 200/220 se encuentra copia certificada de la
Historia Clínica del actor, enviada por el Hospital Ramos Mejía.
A fs. 234/238 la licenciada en Psicología designada
en autos, Florencia Devoto, acompaña informe pericial cuyas
conclusiones reflejan que: “… de acuerdo al material psicológico
obtenido se arriba a la conclusión que el Sr. Dorado, como
consecuencia del hecho de autos, posee una actitud de mayor
agresividad y desconfianza hacia el otro desconocido (…) para
estimar la incapacidad del Sr. Dorado se tuvo en consideración, al
momento de las entrevistas, las dificultades y obstáculos que hacen a
su subjetividad (…) repercutiendo en lo laboral, social, personal y
salud con su repercusión respiratoria para poder ejercer su mayor
gusto personal: tocar la batería (…) de acuerdo al baremo aplicado, se
deduce que el Sr. Dorado presentó, al momento de las entrevistas, una
depresión Código 3.9, en estado leve 1 a 10%, estimándose una
incapacidad del 10%. Para estimar la incapacidad del Sr. Dorado se
tuvo en consideración, al momento de las entrevistas, las dificultades
y obstáculos que se le presentan en lo laboral, social, personal y salud
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
permanente de 10% referida a la total vida a consecuencia de las
secuelas de las lesiones padecidas en el accidente por el cual litiga
(…) el actor se moviliza por sus propios medios, no requiriendo de un
acompañante terapéutica”
A fs. 263/285 obra informe y fotocopias de la
Historia Clínica del actor, remitida por la Dirección del Hospital
General de Agudos “José María Ramos Mejía” donde constan las
circunstancias que llevaron al ingreso del Sr. Dorado a ese
establecimiento con fecha 20.12.200, las lesiones que tenía y el
tratamiento que dieron a las mismas.
A fs. 202 la perito médica aclara, en base a la
impugnación de la parte demandada, que: “… no se afirman en
ningún lado que el proyectil de arma de fuego haya provenido de
personal policial o de alguna otra persona. Lo que sí se afirma y se
haya documentado en las Historias Clínicas agregadas en autos, es
que la víctima sufre heridas por proyectil de arma de fuego que son
las productoras directas de las lesiones de las cuales derivan las hoy
secuelas permanentes (…) por lo que reafirmo que la víctima padeció,
el día del hecho, heridas por arma de fuego que le produjeron lesiones
descritas en el dictamen de las cuales derivan las secuelas actualmente
constatadas…”.
VIII.- Sentado lo que antecede, resta dilucidar la
responsabilidad que el actor atribuye al Estado Nacional.
De la aclaración formulada por la perito médica a
fs. 202 surge, como fue expuesto, que: “…no se afirman en ningún
lado que el proyectil de arma de fuego haya provenido de personal
policial o de alguna otra persona…”.
Debe recordarse que “…la responsabilidad del
Estado es ineludible, aún en el caso de que en el desempeño de sus
funciones de prevención y represión de los delitos hubiere obrado
legítimamente, pues en estos supuestos -insisto- el daño causado a un
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
Los peritos designados en autos, dieron cuenta no
solo de las lesiones sino también de las secuelas que quedaron en el
cuerpo del actor como consecuencia de los hechos que fueron
analizados en autos producto del accionar de las fuerzas de seguridad
durante los acontecimientos que tuvieron lugar en la Ciudad
Autónoma de Buenos aires, los días 20 y 21 de diciembre de 2001.
Al momento de referirse a la incapacidad, el perito
médico señaló que se valora en el Sr. Dorado: “… una incapacidad
física parcial y permanente de 10% referida a la total vida a
consecuencia de las secuelas de las lesiones padecidas en el accidente
por el cual litiga…el actor se moviliza por sus propios medios, no
requiriendo de un acompañante terapéutica”.
Es menester tener presente que “Establecida la
responsabilidad de la demandada, corresponde justipreciar la
indemnización debida. Resulta pertinente recordar el derecho que
tiene toda persona a una reparación integral de los daños sufridos.
Este principio basal del sistema de reparación civil encuentra su
fundamento en la Constitución Nacional y está expresamente
reconocido por el plexo convencional incorporado al art. 75, inc.
22, de la Ley Fundamental (confr. arts. I de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; 3° de la
Declaración Universal de Derechos Humanos; 4°, 5° y 21 del
Pacto de San José de Costa Rica y 6° del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos). Es la violación del deber de no dañar
a otro lo que genera la obligación de reparar el menoscabo causado,
noción que comprende todo perjuicio susceptible de apreciación
pecuniaria que afecte en forma cierta a otro en su persona, en
su patrimonio y/o en sus derechos o facultades (Fallos 344:2256 y
sus citas). Do Pico - Facio. 1.165/2016 "CABRERA, LUCAS
EZEQUIEL c/EN -PNA s/DAÑOS Y PERJUICIOS" 12/07/22 CAM.
NAC. CONT. ADM. FED. SALA I.”
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
Corte Suprema ha dicho que implica un detrimento de índole
espiritual, una lesión a los sentimientos, que involucra angustias,
inquietudes, miedos, padecimientos y tristeza propios de la situación
vivida de la víctima (Fallos: 334:1821). En esa misma línea de
razonamiento, esta sala ha sostenido que debe tratarse de una
lesión espiritual seria y que debe presentar cierta entidad para
resultar susceptible de resarcimiento, toda vez que no
cualquier inquietud o perturbación del ánimo -como la simple
invocación de molestias, aflicciones, fatigas, etc.- justifica por sí la
reparación del daño moral, máxime si se tiene como norte que ella
"no puede ser fuente de un beneficio inesperado ni de
enriquecimiento injusto" (causas "Duniec, Silvio c/EN- s/daños
y perjuicios", pronunciamiento del 24 de junio de 2014, y "Ponessa",
citada). Ciertamente, vale poner de resalto que a raíz de la verificada
actuación irregular de la PFA el señor M. fue sometido a un
proceso penal. Esa circunstancia ocasionó en él "una lesión a sus
intereses morales que justifica el reclamo" (Fallos: 318:845),
cuyo monto cabe estimar, en los términos del artículo 165 del Código
Procesal, (...) Do Pico - Grecco – Facio 16.118/2011 "Moscoso
Nelson David y otro c/ EN-PJN y otro s/ daños y perjuicios"
15/10/15 CAM. NAC. CONT. ADM. FED”
C.- Daño psíquico o psicológico y tratamiento
(actor reclama $ 10.000)
Debe recordarse que “…el daño psicológico
importa una alteración de la personalidad, una perturbación del
equilibrio emocional que afecta el área de comportamiento. Por ello,
solo debe resarcirse en la medida que se verifique un perjuicio para la
psiquis que se traduzca en una disminución de las aptitudes para el
trabajo y para la vida de relación, o aun cuando
, quedando incólumes las posibilidades laborales y el resto de los
aspectos vitales del ser humano consideración en su proyección hacia
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 11
#10560456#331686607#20221130104318261
Por todo lo expuesto,
FALLO:
1.- Rechazando el planteo de prejudicialidad
conforme considerando II.
MARTIN CORMICK
JUEZ FEDERAL
#10560456#331686607#20221130104318261
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
#10560456#368067687#20230509091033543
el día de acaecimiento del siniestro; (b) la copia certificada de la historia clínica del actor,
enviada por el Hospital Ramos Mejía (fs. 200/220); y (c) los informes periciales —tanto el
psicológico, como el médico (obrantes a fs. 234/238 y 253/259vta., respectivamente)—, en
los que se pormenorizaron los daños, físicos y psíquicos, derivados de las lesiones
padecidas.
Sobre esa base y, teniendo en cuenta los presupuestos de
admisibilidad de la responsabilidad del Estado por su actividad ilegítima, se tornaba
procedente la acción intentada; máxime cuando, de acuerdo con la jurisprudencia del
Máximo Tribunal relativa al desempeño de las fuerzas policiales en funciones de
prevención y represión de delitos, resulta indiferente la procedencia de los disparos, en
tanto tengan su origen en un operativo de represión policial.
En cuanto a los rubros indemnizatorios, correspondía otorgar las
siguientes sumas: (a) $400.000 en concepto de incapacidad sobreviniente, en función de
las lesiones físicas padecidas por el actor y el porcentaje de incapacidad parcial y
permanente establecido por el perito; (b) $200.000 por daño moral, en razón de la
naturaleza de los padecimientos espirituales sufridos y el principio de reparación integral
del daño que rige esa disciplina; (c) $300.000 por tratamiento psicológico, teniendo en
cuenta la recomendación dada por la profesional; y (d) $1.000.000 en concepto de lucro
cesante, toda vez que el accionante se vio impedido de realizar un mayor volumen de
actividades laborales para poder generarse superiores ingresos, con motivo de su lesión
pulmonar.
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
5°) Que, por su parte, las defensas del Estado Nacional se traducen en las
siguientes:
(i) La falta de configuración de la responsabilidad del Estado por
actividad o inactividad ilegítima.
Por un lado, sostiene que no se vislumbra una actuación irregular de las
fuerzas policiales. En efecto, explica que su accionar se desarrolló en el marco de una
declaración de Estado de sitio establecida por decreto 1678/01; mediante la conformación
de un Comité de Crisis dispuesto por ley 24.059; bajo órdenes impartidas por el Poder
Ejecutivo Nacional a través del decreto 1682/01; y frente a un escenario social de gran
convulsión pública y desorden generalizado, con presencia de grupos violentos
organizados.
Por otro lado, alega una ruptura del nexo causal, en la medida en que no se
encontraría acreditado en autos que las lesiones del actor hayan sido ocasionadas por el
personal de la fuerza. Para sustentar esa premisa, sostiene, primeramente, que la perita
médica no afirmó que el proyectil de arma de fuego recibido por el Sr. Dorado haya
provenido de agentes de la policía y, en un segundo orden, que el testigo presencial del
hecho —el Sr. Barreiro— tampoco vio el momento exacto del disparo, en tanto estaba de
espaldas y a dos metros de distancia de la víctima. Tales circunstancias —según interpreta
—, operarían como eximente de su responsabilidad.
(ii) Subsidiariamente, se agravia de la procedencia y cuantía de los rubros
otorgados. Sobre el particular, sostiene:
(ii.a) Respecto de la incapacidad sobreviniente, que no existen elementos
de juicio que permitan dar sustento a las sumas otorgadas por ese ítem. Al respecto,
explica que el dictamen pericial indicó que el actor se mueve por sus propios medios y que
no requiere de un acompañante terapéutico. Se queja de que el magistrado se remitió a las
condiciones personales del actor y a los porcentajes de incapacidad fijados teóricamente
Fecha de firma: 09/05/2023 por el profesional interviniente, sin fundar debidamente la cuantía otorgada.
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
(ii.b) Sobre el daño moral, que no se encuentra comprobado un detrimento
espiritual serio que amerite el reconocimiento del rubro, teniendo en cuenta que, de
acuerdo con la jurisprudencia invocada, su debida acreditación es necesaria en los casos en
los que la lesión no surge como derivación ineludible del ilícito.
(ii.c) En cuanto al daño psíquico y tratamiento psicológico, que el a quo
efectúo una mención genérica de los hechos sin especificar las circunstancias que
motivaron la pauta indemnizatoria adoptada. Agrega que el menoscabo psíquico, a los
fines resarcitorios, carece de autonomía ya que se encuadra dentro de la indemnización por
incapacidad sobreviniente o daño moral. Finalmente, plantea la imposibilidad de
determinar una indemnización simultánea por incapacidad psíquica y su respectivo
tratamiento “ya que o bien la víctima quedó con secuelas psicológicas de orden
patológico irreversibles y permanentes o bien es necesario un tratamiento para su
curación”.
(ii.d) En lo atinente al lucro cesante, plantea su improcedencia ya que, de
acuerdo con la jurisprudencia invocada, en los supuestos en los que se indemniza la
incapacidad física, no corresponde la concesión de suma alguna por lucro cesante, en tanto
se encontraría subsumido en el primero. Agrega, además, que el magistrado de grado no
ponderó las constancias de la causa y el carácter eventual y condicional del trabajo que
poseía el actor.
(iii) La inaplicabilidad de la tasa activa del Banco Nación. Señala que la
jurisprudencia es conteste en aplicar, en estos casos, una tasa pasiva para el cómputo de los
accesorios.
6°) Que, por una cuestión de orden lógico, corresponde abordar los agravios
del demandado en cuanto a la falta de configuración de la responsabilidad del Estado, ya
que, en caso de proceder, se tornaría inoficioso un pronunciamiento sobre los restantes
puntos controvertidos.
A tales fines, deberán tenerse presentes las normas y preceptos vigentes a
esa época (arg. art. 3º del Código Civil y 7º del Código Civil y Comercial; art. 18 CN), en
la medida en que los hechos en los que se funda el reclamo resarcitorio acaecieron el
20/12/2001, esto es, con anterioridad a la sanción de la ley 26.944, de Responsabilidad del
Estado.
7°) Que, sobre esa base, resulta oportuno recordar que para la procedencia
de todo reclamo fundado en la responsabilidad extracontractual del Estado por su actividad
ilegítima —tal como fuera reputado en la anterior instancia, de acuerdo con los términos
de la demanda—, es condición necesaria que se cumpla con tres presupuestos: (i) que éste
haya incurrido en una “falta de servicio” (v.gr., un cumplimiento irregular de los deberes
legales
Fecha de firma: del funcionario público; cfr.
09/05/2023 art. 1112 del Código Civil Velezano), (ii) que el actor
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
8°) Que, en este escenario y, a fin de dar adecuada respuesta a tales planteos,
estimo pertinente reparar en las conclusiones vertidas por la Sala I, de la Cámara Federal
de Casación Penal, en la causa n° 22080/01/TO1/3/CFC1 “MATHOV, Enrique José y
otros s/recurso de casación”, sentencia del 01°/06/2020; cuya copia luce incorporada al
Sistema Lex100, el 09/03/2022 (cfr. presentación del actor, titulada “SENTENCIA DE
CAMARA FEDERAL DE CASACION”).
Ello así, pues, en el referido pronunciamiento, el Tribunal casatorio, en lo
que aquí interesa, confirmó lo resuelto por el Tribunal Oral en lo Criminal n° 6 (“TOC”),
quien, a su turno, consideró penalmente responsables a los Sres. Enrique José Mathov,
Rubén Jorge Santos, Raúl Roberto Andreozzi y Norberto Edgardo Gaudiero —quienes, en
ese entonces, revestían el carácter de Secretario de Seguridad de la Nación, Jefe de la PFA,
Comisario Mayor de la Dirección General de Operaciones (“DGO”) y Superintendente de
Seguridad Metropolitana (“SSM”), respectivamente — por el delito de lesiones culposas
contra el Sr. Marcelo Dorado. Ello, en el marco de los incidentes, de público y notorio
conocimiento, ocurridos el 20/12/2001, en ocasión de la caída del gobierno del entonces
Presidente de la Nación, Fernando de la Rúa.
En cuanto a la materialidad de hechos acreditados, el tribunal casatorio, por
remisión al a quo, sostuvo:
Fecha de firma: 09/05/2023
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Que, el 19/12/2001, se celebraron una serie de reuniones entre
distintas autoridades públicas —en el marco de un Estado de sitio—, a fin de dilucidar qué
medidas llevar a cabo producto de la multiplicidad de manifestaciones que, ya en ese
entonces, se estaban verificando en distintos puntos del país. Sobre el particular, puso
énfasis en aquélla celebrada en casa de gobierno entre miembros del Poder Ejecutivo y las
Fuerzas de Seguridad —entre ellos, Mathov y Santos—, en la que se diagramaron los
dispositivos de seguridad a llevarse a cabo en el conurbano bonaerense y Capital Federal.
En ese sentido, señaló que quedó demostrado que las “órdenes previas” delineadas esa
noche y a la mañana siguiente —impartidas, entre otros, por Andreozzi, con el aval de
Gaudiero, Santos y Mathov—, eran las de realizar detenciones con el mero fin de
mantener vacíos los puntos de aglomeración de manifestantes. En ese contexto, hizo
hincapié en la declaración del subcomisario Fernández quien sostuvo, respecto de la
naturaleza de las aprehensiones, que “debían de efectuarse ‘sí o sí’, es decir, por cualquier
medio, según se lo había ordenado el propio jefe Santos por teléfono” (pág. 117; el
subrayado no pertenece al original).
Que, en la madrugada y mañana del 20/12/2001, se empezaron a
verificar múltiples aprehensiones en distintos puntos de la Capital, entre ellos, en la zona
de la Plaza de Mayo y los Dos Congresos. Sobre el particular, sostuvo que “para ese
entonces (…) se habían producido incidentes por excesos policiales al cumplir con las
órdenes de mantener desalojada la Plaza de Mayo y la de los Dos Congresos, para lo
cual se procedió a efectuar detenciones y la utilización de la policía montada contra
manifestantes que se encontraban en actitud pacífica” (v. pág 123; el subrayado no
pertenece al original).
Que, en cuanto a la naturaleza de ese accionar, agregó “es evidente
que no se pretendieron realizar sólo unas pocas detenciones ante la presunta comisión de
delitos, como se alegó en el juicio. Por el contrario, la puesta de todos los detenidos a
disposición del PEN y no de una autoridad judicial da cuenta de que no fueron
aprehendidos por la comisión de un delito. Y asimismo, es revelador que las personas que
se observan en los videos incorporados al debate y a las que se detiene, se hallaban en
una actitud de manifestación pacífica, por lo que el sentido de la orden transmitida [por
Santos], sobre todo en forma telefónica da cuenta de que el fin último estaba en evitar la
concentración de personas en la plaza, con independencia de si la concentración era
pacífica o no” (v. pág. 127; el subrayado no pertenece al original).
Que, para la instrumentación del operativo, se convocó a la totalidad
del personal “en apresto”, es decir, tanto aquellos en disponibilidad como los que
estuviesen en franco. Sobre este punto, el Tribunal casatorio fue conteste en sostener que
se tuvo por acreditado la afectación de agentes “que no contaban con la preparación
suficiente como para afrontar este tipo de sucesos, [y] que además lo hicieron de una
manera
Fecha de firma: descoordinada, y sin la provisión
09/05/2023 de los medios necesarios y pertinentes de
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
#10560456#368067687#20230509091033543
“como resultado de los sucesos relatados precedentemente se verificaron las lesiones
de… 2) Marcelo Mariano Dorado” (pág. 149; énfasis añadido). En este punto, el tribunal
casatorio compartió los fundamentos del a quo —y los elementos probatorios ponderados
por aquél—, a los que remitió en mérito a la brevedad. Sobre tales cimientos, tuvo por
probado que las lesiones del actor fueron producidas “no sólo en el marco del operativo
policial que pretendió evitar la concentración de manifestantes en inmediaciones del
centro de la ciudad (Plaza de Mayo, Obelisco, Avda. de mayo y Plaza de los Dos
Congresos), sino además debido a su inadecuada implementación” (pág. 150; el
subrayado no pertenece al original).
9°) Que, aclarada cuál fue la concatenación de hechos que se tuvo por
acreditada, es dable reparar en la responsabilidad penal atribuida a los sujetos condenados
por el delito de lesiones contra el Sr. Dorado —tipificado en el art. 94 del Código Penal—
y, en especial, en los deberes incumplidos en el marco de su accionar:
En relación con el Secretario de Seguridad Interior, Enrique José
Mathov:
De acuerdo con las prescripciones de las leyes 24.059 —ley de seguridad
interior—, 22.520 —ley de ministerios—, 18.711 —ley de las fuerzas de seguridad—,
24.588 —ley que garantiza los interés del Estado Nacional en la Ciudad de Buenos Aires
—, como así también los decretos 6580/58, 333/58, 1273/92 y 1045/01, Mathov era uno de
los funcionarios políticos con la potestad de control, conducción, manejo y supervisión de
las fuerzas de seguridad de la PFA. En efecto, las directivas por él impartidas, eran
recepcionadas por la Jefatura de Policía y dirigidas —a través de la DGO— a las
instancias inferiores, a efectos de determinar las operaciones policiales
interjurisdiccionales o entre las instituciones del mismo sistema.
Sobre esa base normativa, determinó que “en cabeza del encausado se
encontraba el cumplimiento de deberes específicos (…) cuyo desentendimiento, ante la
actuación de la Policía Federal Argentina por fuera de los estándares legales que regulan
el uso de la fuerza, creó un riesgo jurídico no permitido que excedió el margen de lo
tolerable, resultando ello aún más inaceptable cuando fue él quien le ordenó a la fuerza
policial el desalojo de la Plaza de Mayo y había sido receptor de numerosas alarmas que
lo obligaban, en razón de su cargo y funciones, a adoptar las medidas pertinentes para
detener o al menos neutralizar ese riesgo. Tal omisión (…) conllevó a que se verificaran,
a lo largo de todo ese día, varios resultados lesivos” (v. pág. 211).
Respecto del Jefe de la PFA, Rubén Jorge Santos:
En función de lo normado en el art. 20 de la ley orgánica de la PFA, las
directivas impartidas en los escalafones inferiores de la PFA, debían pasar por su
aprobación. En efecto, de acuerdo con el art. 3°, inc. e, del reglamento de la DGO, los
sucesivos
Fecha de firma: dispositivos policiales estaban
09/05/2023 bajo su contralor, de modo que el accionado no se
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
#10560456#368067687#20230509091033543
que deben responder, (todas las mortales y buena parte de las lesionadas) el adecuado
suministro de municiones de goma y de los básicos elementos de defensa para el personal
policial que se desempeñó en las calles durante esa jornada ; el haber ordenado a sus
subordinados el uso de la fuerza sobre manifestantes desarmados sin proscribir la
portación o, al menos, limitar la utilización de armas de fuego a la munición de goma
exclusivamente en caso de las escopetas y totalmente para las armas de puño; el haber
presenciado los abusos policiales sin disponer ninguna medida efectiva de control y
corrección; el haber dispuesto la participación en el operativo de personal sin
experiencia mínima en el control de manifestaciones, máxime considerando las
características de las analizadas y el haber dispuesto la intervención del personal policial
sin proveer medios adecuados de comunicación que facilitaran la coordinación y
supervisión de la fuerza que intervenía, entre otras” (v. pág. 258).
Es dable destacar que, tales extremos, han quedado firmes y consentidos, en
la medida en que los recursos impetrados contra el aludido pronunciamiento —tanto el de
la querella, como el de las respectivas defensas—, fueron desechados por la Corte
Suprema de Justicia, por sentencia del 29/04/2021 (v. esp. voto del vocal preopinante, Dr.
Daniel Antonio Petrone, consid. II, de la sentencia del 13/12/2021, de la Cámara Federal
de Casación Penal, Sala II; incorporada al Sistema Lex100, mediante presentación
“SENTENCIA DE SALA I CAMARA FEDERAL DE CASACION”, del 15/07/2022).
10) Que, así pues, en función de las conclusiones vertidas en la causa penal,
sobre las que no hubo disenso alguno en esta sede jurisdiccional, puede afirmarse, con
meridiana claridad, que —a contrario sensu de lo sostenido por el demandado—, el
desempeño de las fuerzas policiales, el 20/12/2001, ha sido irregular y anormal —en los
términos del art. 1112 del Código Velezano—; y que ha constituido la causa eficiente de
los resultados lesivos que motivaron la presente acción resarcitoria.
Es que, sin ir más lejos, el Tribunal penal tuvo por probado: (i) que el
operativo policial llevado a cabo el 20/12/2001 se diagramó, planificó y ejecutó de forma
descoordinada y deficiente, en sus distintos niveles escalafonarios —e, incluso,
individualizó los preceptos normativos incumplidos por los altos funcionarios del
organismo demandado—; (ii) que se instrumentó con escasez de equipamiento pertinente y
falta de personal calificado para hacer frente a una operación de esa magnitud; (iii) que se
materializó a través de un uso desproporcionado y abusivo de las fuerzas policiales —aún,
frente un mandato judicial expreso en el sentido contrario y ante civiles que, en principio,
se manifestaban de forma pacífica—; y (iv) que, ese accionar fue el que generó los
resultados lesivos sobre la persona del accionante —en los que, en definitiva, se funda la
presente acción resarcitoria—.
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
#10560456#368067687#20230509091033543
criterios matemáticos ni tampoco a los porcentajes fijados en la ley de accidentes de
trabajo, aunque puedan ser útiles como pauta de referencia. Debe tenerse en cuenta,
además, las circunstancias personales del damnificado, la gravedad de las secuelas y los
efectos que éstas puedan tener en su vida laboral y de relación (Fallos: 320:1361;
325:1156; 330:563; 334:1821, entre otros).
En el caso, conforme surge de la pericia médica obrante a fs. 253/259, el
actor ha padecido dos heridas de proyectil de arma de fuego en el tórax y muslo izquierdo
cuyas secuelas subsisten a la actualidad, incluso, con la presencia de los perdigones de
plomo en el cuerpo de la víctima.
Sobre este punto, la profesional interviniente puso de relieve que, producto
de la primera herida, ese observa “como secuela, evidenciable por radiología, bloqueo del
seno costofrénico derecho concordante con la semiología auscultatoria que encuentra
disminución de entrada de aire en axila y bases derechas”. En relación con la segunda,
indicó que “se constata atrofia de masas musculares en la pierna izquierda, evidenciable
por la medición circunferencial de la misma”.
En ese contexto, determinó que la presencia de tales cuerpos extraños en el
organismo del actor conllevan a una “secuela pleural evidenciable por radiología, con
prueba funcional respiratoria normal (…) cicatrices atípicas, queloideas,
hiperpigmentadas de localización en tórax y muslo, originadas por las heridas de arma de
fuego y (…) hipotrofia de la pierna izquierda…”, sobre las que determinó “una
incapacidad física parcial y permanente del 10%”.
En ese contexto, cabe agregar que la impugnación del Estado Nacional —de
fs. 289vta. —, se limitó, de modo erróneo, a cuestionar el origen de los disparos causantes
del daño, sin desvirtuar mínimamente las conclusiones de la perita interviniente sobre la
naturaleza y características de los resultados lesivos descriptos.
Frente a tal cuadro de situación, no puede sino rechazarse el
cuestionamiento en torno a la improcedencia del rubro aquí examinado, máxime, cuando
esta Sala ya se ha pronunciado en sentido favorable sobre su admisión (v. a título
ejemplificativo, “Romano, María Belén c/ E.N. – Min. Interior y otros s/ Daños y
Perjuicios”, sentencia del 04/12/2018; “Piris, Gladys del Carmen c/ E.N. – Min. Interior y
otros s/ Daños y Perjuicios”, sentencia del 09/02/2021; entre otros).
Ahora bien, en cuanto a su determinación, cabe precisar que, al interponer
demanda el accionante reclamó la suma de $200.000 o “lo que en más o menos surja de la
prueba a producirse” (cfr. fs. 28vta.). En ese contexto, teniendo en cuenta (i) el carácter
resarcitorio del rubro; (ii) la naturaleza del hecho generador del daño; (iii) las incidencias
de este menoscabo en el campo laboral —ya que, de los testimonios obrantes a fs. 138/148
y 165/166, se desprende que el actor desempeñaba tareas de esfuerzo físico al momento
del siniestro (v.gr. de carpintería, cerramiento, mudanzas, entre otras) —; (iv) la
competencia
Fecha de firma: 09/05/2023 de la perita interviniente; y (v) la carencia de otros medios de prueba que
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
13) Que, con respecto al lucro cesante, se trata de las ventajas económicas
esperadas de acuerdo a las probabilidades objetivas, debida y estrictamente comprobadas,
cuya admisión requiere una acreditación suficiente del beneficio económico y la existencia
de un concreto grado de probabilidad de que el daño se convierta en cierto (Fallos:
328:4175; 338:1477; esta Sala, causa n° 8.324/2007 “Diomede Cynthia Solange c/ Chaban
Omar Emir y otro s/ Daños y Perjuicios”, sentencia del 28/04/2022, considerando 17).
Ahora bien, para su procedencia, resulta necesario que el impedimento de
realizar una actividad laboral o eventualmente la disminución de la misma, sea de carácter
transitorio. Ello es así porque, si de lo contrario, la imposibilidad de trabajar o la
disminución de la actividad que desarrollaba la víctima fueran de tipo permanente e
irreversible, estaríamos en una situación contemplada por el concepto de incapacidad
sobreviniente y no de lucro cesante, que se relaciona únicamente con las pérdidas
experimentadas durante el tiempo de inactividad transitoria (arg. art. 1086, in fine, del
Código Civil; Llambías J. J., Tratado de Derecho Civil. Obligaciones, Tomo II-B, p. 118;
Kemelmajer de Carlucci en Belluscio-Zannoni, Código Civil, comentado, anotado y
concordado, Tomo V, p. 210; Cazeaux-Trigo Represas, Derecho de las Obligaciones,
Tomo III, p. 128).
En efecto, a los fines de analizar las proyecciones materiales o patrimoniales
de una invalidación física, se suele indemnizar a través de los conceptos “lucro cesante” e
“incapacidad sobreviniente”, rubros entre los cuales no existe una diferencia esencial u
ontológica en lo que hace al daño mismo, sino que en ambos casos “nos hallamos ante un
lucro cesante, sólo que en la primera hipótesis éste se conecta con la etapa terapéutica y
hasta el momento del restablecimiento, y en la segunda se atiende a las secuelas no
corregibles sino después de un mayor plazo (incapacidad transitoria) o bien nunca
subsanables (incapacidad permanente)” (Zavala de González Matilde, Tratado de Daños
a las Personas. Disminuciones Físicas, Tomo I, p. 397, nº 131, Ed. Astrea, 2009).
En este mismo sentido, se ha pronunciado esta Cámara al sostener que la
incapacidad sobreviniente absorbe al lucro cesante pues incluye en impedimento del
damnificado para retornar a la actividad que desarrollaba con anterioridad al hecho dañoso
(cfr. Sala III, in re “Cuenca, Noelia Alejandra c GCBA (Cromañón) s/ Daños y
Fecha de firma: 09/05/2023
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Perjuicios” y “Sartorio, Humberto y otros c/ EN – EMGE s/ Cobro”, sentencias del
08/02/2018 y 18/08/1992).
En ese contexto, resultan atendibles las defensas del Estado Nacional en
cuanto a su inadmisibilidad, en tanto este ítem fue ponderado en la determinación del daño
por incapacidad sobreviniente, ut supra. Por tales motivos, corresponde revocar el
pronunciamiento de grado en este punto y determinar la improcedencia de las sumas
establecidas en ese concepto.
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
16) Que, en casos como el de autos, es indudable que el daño moral debe
tenerse por configurado in re ipsa (arg. art. 1078 del Código Civil), pues el evento
dañoso —cuyas consecuencias han sido examinadas en los considerandos precedentes
— constituyó una fuente de angustias y padecimientos espirituales que corresponde
reparar judicialmente.
Es que, no caben dudas de que los disparos de bala en el cuerpo del
Fecha de firma: 09/05/2023 demandante, implicaron
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
no sólo un ataque a su integridad corporal y un menoscabo a su
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
incolumidad física, sino también un perjuicio de orden no patrimonial (Eduardo A.
Zannoni, “El daño en la responsabilidad civil”, Ed. Astrea, 2005, 3ra. Ed., pág. 151).
Por otra parte, tampoco puede perderse de vista que, al no haberse podido
mensurar el daño psicológico de forma autónoma —en función de la falta de
irreversibilidad de aquél—, este rubro debe ser considerado conjuntamente con el daño
moral (CSJN, Fallos: 327:2722).
En ese contexto, cabe agregar que la fijación de la cuantía de este ítem no
está sujeta a cánones estrictos, sino que corresponde a los tribunales de la causa establecer
prudentemente el monto de la indemnización, teniendo en cuenta el carácter resarcitorio
del ítem, la índole del hecho generador de responsabilidad, el principio de reparación
integral y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar
relación con el daño material, ya que no se trata de un daño accesorio a éste (Fallos:
321:117; 325:1156; 329:3403; 330:563; 332:2159; 334:376.).
Así pues, sobre la base de tales consideraciones y en uso de la facultad
conferida por el art. 165 CPCCN, estimo prudente establecer la suma de $700.000 por este
concepto.
18) Que, sobre los importes reconocidos corresponderá aplicar —en forma
conteste con lo peticionado por el Estado Nacional— la tasa pasiva promedio mensual
que publica el Banco Central de la República Argentina, en tanto —a partir del
01/04/1991 y de conformidad con lo sostenido por el Alto Tribunal en reiteradas
oportunidades— mantiene incólume el contenido económico de la prestación (Fallos:
315:158 y 992; 323:847; 328:2954). Máxime, cuando esta doctrina ha sido receptada, en
multiplicidad de oportunidades, por este Tribunal (in re “Sardón, Facundo Ariel c/ E.N. –
Min. Interior – PFA y otros s/ Daños y Perjuicios”, sentencia del 16/08/2018; y
“Taliercio, Francisco Antonio y otros c/ E.N. – Min. Justicia – PFA y otros s/ Daños y
Perjuicios”, sentencia del 04/07/2019; “Alberio, Alberto Miguel y otros c/ Estado
Nacional y otros s/ Daños y Perjuicios”, sentencia del 10/03/2022; entre muchas otras).
Tales accesorios, se devengarán desde el dictado del pronunciamiento hasta
la fecha de su efectivo pago, de conformidad con lo establecido por el a quo, en tanto no
ha sido objeto de cuestionamiento alguno por la parte actora.
19) Que, finalmente, en lo relativo a las costas de esta instancia cabe tener
presente
Fecha de firma: que en el artículo 68 del CPCCN
09/05/2023 se consagra el principio rector en la materia, que
Firmado por: MARCELO DANIEL DUFFY, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ROGELIO W VINCENTI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JORGE EDUARDO MORAN, JUEZ DE CAMARA
#10560456#368067687#20230509091033543
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
SALA IV
#10560456#368067687#20230509091033543
1) Admitir parcialmente los recursos interpuestos y, en consecuencia,
modificar la sentencia del 30/11/2022, en los términos establecidos en los
considerandos 12 a 17, condenando al Estado Nacional —Ministerio de Justicia y
Derechos Humanos, PFA—, a abonar al Sr. Marcelo Dorado la suma total del
$1.900.000; con más sus accesorios a la tasa pasiva del BCRA, en función de lo
establecido en el considerando 19.
2) Imponer las costas de esta instancia a la vencida en autos, de
conformidad con lo dispuesto en el considerando 20.
Regístrese, notifíquese y, oportunamente, devuélvanse
ROGELIO W. VINCENTI
#10560456#368067687#20230509091033543
RECURSO EXTRAORDINARIO FEDERAL
(Carátula artículo 2º reglamento)
Expediente
Nro. de causa: CAF 24357/2004
Carátula: “DORADO MARCELO MARIANO C/ EN S/DAÑOS Y PERJUICIOS”
Tribunales intervinientes
Tribunal de origen: Juzgado Contencioso Administrativo Federal Nº 11,
Secretaria N°21.
Tribunal que dictó la resolución recurrida: Sala IV del Fuero.
Consigne otros tribunales intervinientes: -
Decisión recurrida
Sentencia de la Sala IV de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Contencioso Administrativo Federal, que resuelve desestimar el recurso
interpuesto y endilgar la responsabilidad al Estado Nacional - PFA.
Ubicación en el expediente:
Fecha de notificación electrónica: 09/05/2023.
Objeto de la presentación
Norma que confiere jurisdicción a la Corte: Cuestión federal por arbitrariedad (art.
14 de la ley 48 y artículo 256 del C.P.C.C.N) (Fallos
275:251,304:1509,306:1987,307:1967,289:107).-
Oportunidad y mantenimiento de la cuestión federal:
Al contestar demanda en autos (20/09/2005) y expresar agravios Art. 259 del
CPCCN. (fs. 717/26)
Sin perjuicio de lo cual sostengo que la cuestión federal nació de la propia
sentencia y por ello no es previsible con anterioridad, no pudiéndose obligar a
los interesados a articular cuestiones federales imprevisibles, como es que la
Excma. Cámara de Apelaciones del caso dicte una sentencia arbitraria.
Cuestiones planteadas (con cita de normas y precedentes involucrados):
Esta parte se agravia por la equivocada e infundada interpretación que el
decisorio en crisis realizó respecto de la responsabilidad atribuida al Estado
Nacional, en clara violación con los arts. 18 y 17 CN, y por resultar una sentencia
arbitraria que omite aplicar la normativa de orden público vigente.
La omisión de los requisitos de este formulario dará lugar a la aplicación del art. 11 del
reglamento. Fdo. Dr. Abritta Secretario CSJN
INTERPONE RECURSO EXTRAORDINARIO.-
Excma. Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, Sala IV:
I.- OBJETO.-
1
Nación, revoque el decisorio materia de este recurso, en mérito de las consideraciones
de hecho y derecho que se exponen a continuación.-
2
Contencioso Administrativo Federal.-
3
puedan llegar a frustrar el derecho federal invocado, que ocasionen un perjuicio de
imposible o tardía reparación ulterior (Fallos, 272:188; 292:202; 296:691; 297:486;
301:1097; 303:332; 308:837; 308:1960; “Hussar, Otto c/ANSES s/Reajustes por
movilidad”, 10/10/1996).-
Existe cuestión federal por existir una sentencia arbitraria que habilita
la intervención del Máximo Tribunal por medio del recurso extraordinario, ello, en
virtud de que la sentencia arbitraria origina cuestión federal que habilita la intervención
del Alto Tribunal.-
4
Es de destacar, asimismo, que la cuestión Federal nació de la propia
sentencia y por ello no es previsible con anterioridad, no pudiéndose obligar a los
interesados a articular cuestiones federales imprevisibles, como es que la Excma.
Cámara de Apelaciones del caso dicte una sentencia arbitraria.-
5
supra. Dicha irregularidad, basta, per se, para asignar responsabilidad
extracontractual del Estado en el ámbito del derecho público. Es que, no puede
perderse de vista que, quien contrae la obligación de prestar un servicio público —en
este caso, el deber de policía de seguridad—, lo debe hacer en condiciones adecuadas
para llenar el fin para el que ha sido establecido, y es responsable de los perjuicios
que causare su incumplimiento o su ejecución irregular (Fallos: 312:1656; 315:1892,
1902; 316:2136; 320:266; 325:1277; 328:4175; 329:3065)”.-
IV.- PROCEDENCIA.-
6
S/ EJECUCION PRENDARIA. CAUSA N° 4091/94. Fecha: 12/07/1995 CAMARA
CIVCOMFED: 3, AMADEO - BULYGIN - VAZQUEZ Ficha Nro.: 000000473
UTSUPRA: A00283171931.-
7
STOLKINER (Fallos: 321:3695), FLORES NÚÑEZ (Fallos: 321:3663) y
MINCIOTTI (Fallos: 322:702), la Corte resolvió que si bien los reclamos del apelante
estaban vinculados principalmente con cuestiones de hecho y prueba y derecho común,
ajenas como regla, a la vía del art. 14 de la ley Nº 48, ello no era óbice para que la
Corte pudiera conocer en los casos cuyas particularidades hacen excepción al
principio, con base en la doctrina de la arbitrariedad, toda vez que con ésta se tiende a
resguardar la garantía de la defensa en juicio y el debido proceso, exigiendo que las
resoluciones de los jueces sean fundadas y constituyan una derivación razonada del
derecho vigente, con aplicación de las circunstancias probadas en la causa.-
8
averiguación de los hechos que se reconoce de interés para la apreciación de la
responsabilidad del imputado y teniendo en cuenta la exigencia de que los fallos
judiciales tengan fundamentos serios, lo cual reconoce raíz constitucional.-
9
de saqueos a comercios en las principales ciudades del país y, en particular, en la
Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, con numerosos automóviles
particulares dañados y un clima de violencia y anarquía.-
10
que se retirara”). Por ello, lo lógico hubiera sido comunicarse con su empleador desde
la misma oficina en la cual supuestamente estaba trabajando o, directamente retirarse
del lugar hacia el hogar.-
Ahora bien, en cuento al lugar del hecho, el relato del actor no resulta
demasiado preciso, refiere haber sido herido cruzando las plazoletas que se encuentran
en la Avenida 9 de Julio, mientras que el Sr. Barreiro declaró que cuando vió al actor
caído y herido, lo alcanzo “… y lo llevamos hasta una plazoleta de las que están en el
medio de la 9 de julio”. Es decir, lo habrían trasladado.-
11
de atribución de la responsabilidad estatal redunda del acto del disparo en sí, en tanto
se configura por el obrar negligente de las fuerzas policiales, quienes —lejos de velar
por la integridad y seguridad de los manifestantes—, actuaron con un uso desmedido
y abusivo de la fuerza, todo lo cual, desencadenó los resultados lesivos achacados, tal
como fue indicado en los considerandos 8° y 9°, ut supra. Dicha irregularidad, basta,
per se, para asignar responsabilidad extracontractual del Estado en el ámbito del
derecho público. Es que, no puede perderse de vista que, quien contrae la obligación
de prestar un servicio público —en este caso, el deber de policía de seguridad—, lo
debe hacer en condiciones adecuadas para llenar el fin para el que ha sido
establecido, y es responsable de los perjuicios que causare su incumplimiento o su
ejecución irregular (Fallos: 312:1656; 315:1892, 1902; 316:2136; 320:266;
325:1277; 328:4175; 329:3065). Robustece esta tesitura, la doctrina emanada de
Fallos: 320:1564; oportunidad en la que el Máximo Tribunal sostuvo, en el marco de
análisis de la responsabilidad del Estado por el accionar de las fuerzas policiales, que
resultaba indiferente la procedencia de los disparos, en la medida en que habían
tenido su causa en un operativo de represión policial (v. esp. 5°)”.-
12
se verifica la inobservancia de un deber normativo de actuación expreso y
determinado.-
13
Así lo entiende la jurisprudencia: “Los derechos y garantías reconocidos en leyes
fundamentales no son absolutos, de donde cabe colegir que el proceso no debe
desarrollarse como un juego de ficciones librado a la ocasional habilidad de los
litigantes ya que la búsqueda de la verdad jurídica objetiva es deber primordial de un
adecuado servicio de justicia, de manera que no corresponde hacer primar un rígido
cumplimiento de ritos pues se incurre en exceso ritual manifiesto cuando se oculta la
verdad real negándose al amparo de rigorismos formales la consideración de prueba
tendiente a llegar a ella.” CC0102 LP 235119 RSD-184-00 S 30-11-2000, Juez
VASQUEZ (SD) CARATULA: Contín de Rodríguez c/ Mc Sur S.A. s/ Escrituración
OBS. DEL FALLO: Tramitó en Suprema Corte bajo el n° Ac. 81211 MAG.
VOTANTES: Vásquez - Rezzónico, J. C. UTSUPRA: A00157484278”.-
Por ello, es que nos encontramos frente a una sentencia arbitraria que
hace caso omiso a los términos en que ha quedado trabada la litis en clara contradicción
con la búsqueda de la vedad objetiva que es en definitiva el eje central en todo pleito.-
14
que la existencia de factores ajenos al obrar del Estado obstan a considerar su
responsabilidad (fallos 312-2-2002, ja 1996-ii-pag. 212).-
Debe dejarse sin efecto la sentencia que omite tratar elementos de juicio
conducentes y oportunamente propuestos a su consideración y expresa fundamentos
que sólo en apariencia satisfacen los requisitos a cuyo cumplimiento la Corte Suprema
ha supeditado, con base en la Constitución, la validez de los actos jurídicos. (CS -
29/3/1984 - "Gonzalez Oronó de Leguizamón, Norma M. c/ Federación de Obreros
15
Jaboneros y afines" - L.L. 1984-B, 390). “Las sentencias que omiten considerar y
decidir cuestiones oportunamente propuestas por las partes y conducentes para la
solución del litigio carecen de validez como actos jurisdiccionales y deben ser dejadas
sin efecto.” (CS - 2/7/81 - "Orellana, Félix M. c/ Empresa Constructora Oscar A.
Mayocchi" - Fallos 303-944). Carece de base adecuada la sentencia que omite
pronunciarse sobre cuestiones oportunamente propuestas por las partes, prescindiendo
del estudio de la defensa opuesta por el reconvenido, ya que la falta de decisión afecta
de manera sustancial el derecho del apelante, pues era susceptible de gravitar en el
resultado del litigio, más aún si el tribunal ha prescindido, sin fundamento, de la
consideración de argumentos conducentes para la correcta solución del caso. (CS -
5/11/1991 - "Cherr - Hasso, Waldemar Peter y otro c/ The Seven Up Co. y otro" - Rep.
L.L. 1992, pag. 1554, nº 130.-
VI.- PETITORIO.-
16
3) Se dicte sentencia revocando el decisorio impugnado.-
SERÁ JUSTICIA.-
VISTOS y CONSIDERANDO:
1º) Que esta Sala —en lo que aquí interesa— modificó parcialmente la
sentencia de primera instancia, condenando al Estado Nacional —Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos – Policía Federal Argentina—, a abonar al Sr. Marcelo
Dorado la suma total del $1.900.000; con más sus accesorios a la tasa pasiva del
BCRA.
Disconforme, el accionaado interpuso recurso extraordinario federal, que fue
replicado por su contrario.
2º) Que el recurso resulta inadmisible puesto que los agravios del demandado
sólo traducen su disconformidad con las razones de hecho y prueba que fundaron el
pronunciamiento de esta Sala, aspectos que -por regla- constituyen materia propia de
los jueces de la causa y ajena a la instancia de excepción (Fallos: 313:473; 321:2904;
324:2460; 326:1877; 330:4770, entre otros).
A lo dicho, cabe agregar, que no basta con invocar la existencia de cuestión
federal sobre la base de generales alegaciones respecto de garantías
constitucionalmente consagradas que habrían sido cercenadas; lo que también
determina la improcedencia del recurso interpuesto.
1
Signature Not Verified
Digitally signed by FEDERICO
GASTON SEÑORAN
Date: 2023.08.14 09:33:55 ART